lunes, 23 de febrero de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Erick fue el que rompió el silencio, las palabras de su hermana "Vender sus hectáreas no eran negociable" Malva se estaba yendo hacía un extremo al tomar una decisión que afectaba el fundo.
Erick comentó: -Malva porque tomar una decisión tan apresurada, a quién le vas a vender tus tierras-.
-Aun no tengo comprador, si ustedes no pueden comprarlas, tendré que ofrecerlas alguien del pueblo, siempre existen compradores- señaló Malva, al parecer estaba muy decidida de lo que iba hacer.
Sonia en ese momento agregó: -porqué no tratamos de conseguir una solución que favorezca a todos, yo no estoy de acuerdo con la venta de tierras. Malva eso afecta a todos tus hermanos dueños del fundo, piensa con serenidad antes de tomar una decisión de esa naturaleza. Nosotros no tenemos el capital para comprar tus hectáreas pero puede haber otra solución. ¿Estas de acuerdo conmigo Erick?-.
-Si, estoy de acuerdo contigo hermana es bueno que busquemos soluciones no complicaciones- dijo con gravedad Erick.
-Está bien, qué solución me dan ustedes, recuerden que les he dicho que no puedo distraer capital en otro proyecto, estoy siendo sincera, mis números no dan más, la empresa de diseño y construcción esta en este momento desarrollando un proyecto grande y necesitamos todo el capital- sentenció Malva con énfasis. 
Sonia aprovechó el sentimiento de su hermana para hacer una propuesta, ella a veces podía ser difícil y conflictiva para aceptar los cambios: -Malva- dijo Sonia -he pensado que si tú no tienes capital para invertir en el fundo, Erick y yo podemos tomar tus tierras, cinco hectáreas cada uno y trabajarlas para que se puedan cultivar, las dos primeras cosecha serían nuestras para recuperar el capital invertido y a partir de la tercera cosecha sería tuya para que puedas mantener el cultivo y generar ganancias. En un inicio no invertirías capital pero las tierras que son de tu propiedad estarían preparadas para cultivar los plantones de café y generar productividad ¿qué te parece Erick estás de acuerdo conmigo? y tu ¿Malva estas de acuerdo con mi propuesta?-.
-Sonia estoy de acuerdo contigo- contestó primero Erick -eso evitaría fraccionar la tierra, el acuerdo debe ser puesto en blanco y negro para evitar conflictos a futuro-.
-Malva, para ti sería un ahorro a futuro, piensa que si tu empresa tiene dificultades, siempre está el cafetal para cubrirlos en tiempos difíciles. ¿Estas de acuerdo con mi propuesta?- preguntó Sonia a su hermana mayor.
Silencio en la sala donde estaban los hermanos reunidos, Malva sopesó la situación, era una solución bastante aceptable, luego se aclaró la voz tomando un sorbo de refresco y contestó: -Alejandro mi esposo, me ha dado la autoridad para yo tome la decisión, el acuerdo al que lleguemos será definitivo. Erick pongamos el trato en blanco y negro, desde ya les advierto que no puedo invertir ni un solo centavo en el fundo-.
-No te preocupes Malva, estamos conscientes que así es pero tú también debes aceptar que no tendrás ganancias hasta la tercera cosecha- observó y recalcó Sonia a su hermana.
Erick se puso a escribir las clausulas del trato para que todo quede bien claro y sin dudas. Los tres hermanos iban a firmar para que se comience cuanto antes el trabajo en las tierras. Tania y Verna mandaron su dinero y unos contratos para que quede por escrito que ellas estaban invirtiendo su capital para trabajar sus tierras. Limpiar y remover la tierra en las próximas semanas era prioridad, el campo iba estar lleno de gente para preparar el terreno, era un trabajo arduo y sacrificado pero necesario. Malva se puso de pie y se retiró a la habitación de huéspedes, quería descansar, el viaje la había agotado. Erick y Sonia redactaban las cláusulas del contrato para que Malva puede firmarlo.
Erick comentó con su hermana: -Sonia estas segura que tienes el capital para ocuparte de cinco hectáreas, yo me ocupo de las otras cinco-.
-Si Erick, no te preocupes, tengo el dinero para hacer frente a ese gasto, total luego vamos a recuperar nuestro capital todo sea por el bien del fundo- sentenció Sonia con agrado.
Marcy sintió un gran alivio y felicidad, el acuerdo era beneficioso para todos y lo más importante no se venderían las tierras del abuelo Harold que las había trabajado hasta el último aliento. Ella estaba segura que su abuelo desde el cielo se sentía feliz de saber que sus hijos continuaban el trabajo y cuidaban el fundo como lo haría el mismo.
Sonia entró a la habitación de su hija para hablar con ella pero no se encontraba, vio que sobre el velador había puesto la foto de sus abuelos cuando se estaban casando. La madre sonrió y agradeció el gesto de su hija, ya era tiempo de que los abuelos salgan del baúl y muestren sus sonrisas de felicidad por ese día tan especial. Vio además que Marcy tenía el diario de la abuela encima del velador, pensó -mi querida hija está pendiente de la historia de sus abuelos-.
Si, eso era cierto, Marcy se apasionaba leyendo el diario de su abuela Margarita y se enteraba de los pormenores de la actitud del bisabuelo Lorenzo Villacorta
En la noche después de la cena, Marcy se retiró temprano a su habitación se quedaron en la sala el tío Erick, la tía Malva y su madre para seguir con los detalles del acuerdo al que habían llegado. Tomó el diario en sus manos beso la primera tapa y luego abrió para seguir con avidez el relato de su abuela Margarita.
Al día siguiente que mi padre había despedido a Harold por decir algo amable al respecto. Él regresó de nuevo a tocar la puerta de mi casa, pidió hablar con mi padre. Éste en un acto incomprensible, lo arrojó a la vereda y cerró la puerta en su cara. Yo lloraba en mi habitación y grite en voz alta para que mi padre me escuche. ¿Por qué? ¿por qué? segundos después la puerta se abrió y entró don Lorenzo Villacorta como le gustaba que lo llamen. Se acercó a mi y dijo con voz pausada: -Ahora no comprendes lo que estoy haciendo, pero trato de protegerte, no conozco a ese joven y no sé quien es, no deseo que se acerque a mi hija. Tú eres mi única hija y no quiero que sufras-. 
-Padre- contesté con el timbre de voz más sereno posible dadas las circunstancias -como lo vas a conocer si no lo recibes y conversar con él, estoy segura que es un buen hombre-.
-Margarita, tu eres demasiado joven no sabes nada de la vida, como padre no te puedo entregar a un desconocido y no voy hablar más, da gracias que tus hermanos están en el fundo porque no se controlarían ante esta situación - el padre salió de la habitación de su hija y se encerró en una sala que iba directo al jardín.
La madre de Margarita consolaba a su hija: -calma mi niña tu padre va entrar en razón-.
-Madre no puedo comprender su actitud. Él siempre fue un padre tan bueno- contestó la hija entre lágrimas.
-Lo que sucede es que tu padre no acepta que su pequeña ha crecido y es una joven hermosa- señaló la madre.   
Al día siguiente a la misma hora, volvió a presentarse Harold con un ramo de rosas para Margarita.
El padre abrió personalmente la puerta y comentó molestó: -aunque traigas rosas no voy a permitir que veas a mi hija, ella es una joven que no es para ti- acto seguido, le quitó las flores y se las arrojó en la cara.
Harold no había pronunciado palabras, no tuvo tiempo, la puerta volvió a cerrarse en su cara y las rosas quedaron en el suelo.
-Lorenzo- habló su esposa con seriedad  -es inaudito tu proceder, ahora eres la comidilla del pueblo, todos hablan de tu actitud deberías estar avergonzado. Te exijo en este momento que cambies de actitud porque si no me obligas a dejar la casa junto con mi hija. Tú sabes que cuando decido algo lo hago-. 
Lorenzo Villacorta sabía que si su esposa decía algo y lo hacía, no la iba a detener. La casa de sus hermanos quedaba en el pueblo vecino. El no quería llegar a extremos y que su esposa y su hija la abandonen.
-Celia, tienes que entender que lo hago para proteger a nuestra hija, ella es muy joven para estar con un hombre tan mayor-. contestó Lorenzo.
-Si acaso regresa mañana este joven, que lo dudo por la forma de tu trato, vas a recibirlo y hablar con él, es la única forma de que lo conozcas y saber que es lo quiere-.
Para sorpresa de todos Harold Prodanovich regreso al día siguiente, vestía una camisa blanca impecable y pantalones oscuros de lino, volvió a tocar la puerta esta vez no traía flores para que no se las arrojen en la cara. La puerta se abrió y Dorila en silencio lo condujo al estudio donde se encontraba el padre de Margarita. Éste lo observó con severidad, Harold saludó al dueño de casa. Ambos hombres se miraron con desconfianza, Lorenzo Villacorta le señaló el asiento más cercano a su escritorio y fue muy directo al hablar: -¿qué es lo que desea usted?- preguntó.
-Señor Villacorta yo deseo su permiso para visitar a su hija Margarita, yo soy un hombre honorable y de buenas intenciones, si ella me acepta y todo va bien con la familia podríamos tener una relacion más seria-.
-No te voy a entregar a mi hija- dijo con severidad el padre -lo que he averiguado de tu persona es muy poco, se que eres extranjero y que tienes un fundo de plantación de café.
Marcy detuvo un instante la lectura en el diario, dijo en voz alta -¡Hay! el bisabuelo que forma de proceder, seguro la abuela seguía encerrada en su habitación, no tenía forma de enterarse que pasaba con su padre y Harold. Respiró profundamente y luego continúo la lectura. 
-Mi madre ha entrado al dormitorio- escribía Margarita -para decirme que mi padre por fin ha recibido a Harold: -Margarita ahora mismo están conversando, voy a llevar unos refrescos para enterarme que sucede- señaló la madre, beso a su hija en la frente y fue a la cocina para que Dorila sirva los refrescos.
Mi madre, abrió la puerta del estudio que a la vez era oficina y comentó: -querido aquí traemos unos refrescos, seguro que tienen sed-.  
¡Qué felicidad! grito Marcy al cerrar el diario, por fin el bisabuelo Villacorta recibía a Harold, ahora si debían hablar y aclarar varios puntos. La razón se abría paso y la abuela Margarita podia sonreír.



CONTINUARÁ      
        
   
   
  
          

 

martes, 17 de febrero de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Con el diario en sus manos Marcy leía las notas de su abuela Margarita, sus pensamientos y reflexiones. 
-Hoy- se leía en el diario -se va a celebrar la feria en el pueblo va ser una gran fiesta organizada por el municipio, mi familia esta invitada a subir al palco de honor junto al actual alcalde. Mi padre es un invitado especial y su familia también. Tengo que elegir un bonito vestido, seguro que mi madre me va ayudar en esa tarea, ella siempre tiene buenas ideas para lucir bien.
Marcy imaginaba a su abuela llena de alegría y felicidad, además de sus hermosos dieciséis años. Continuó leyendo -Celia y Margarita pueden venir ya estamos listos para ir a la feria- nos llamó mi padre, mi madre y yo justo entramos al salón principal, mi padre y hermanos exclamaron asombrados. ¡Puede existir tanta belleza junta! mi madre y yo, hicimos una venia para agradecer los cumplidos. Minutos más tarde llegamos a la feria del pueblo en el momento que se izaba la bandera para cantar el himno patrio y dar inicio a la celebración, sentados en el palco de honor,  escuchábamos las palabras del alcalde y  de las nuevas autoridades. Sin proponérmelo gire la cabeza y a unos metros de distancia vi al joven que conocí días atrás, estaba acompañado de unos amigos, él me saludo con una venia y yo hice lo mismo. Por suerte mi padre no se dio cuenta de la situación, luego de las palabras y los agasajos la familia podía pasear por la calle principal que estaba llena de gente y de puestos de venta con trabajos artesanales y adornos para el hogar, pedí permiso a mi madre para reunirme con algunas amigas que habían venido a la feria, ella estuvo de acuerdo pero me advirtió que no podía ir muy lejos, porque después estabamos invitados a la casa del alcalde para el almuerzo que había organizado. Me separé de mi familia y casi al instante se acercó a mí el joven que muy galante se presentó, me dijo que se llamaba Harold Prodanovich y que deseaba pasear a mi lado. Apenas tuve tiempo de sonreír, iba a decir unas palabras y apareció mi hermano mayor Héctor, me tomó del brazo y me dijo que mis amigas me esperaban. No pude devolver el saludo, ni dar las gracias, mi hermano me llevó al puesto de venta de refrescos, la música y la alegría de la gente no me permitía escuchar con claridad las palabras de Héctor, yo estaba triste porque no había podido conversar con Harold.
A unos metros de distancia Harold se quedó parado y uno de los hermanos Langy dijo: -no te acerques a esa joven , ella no es para ti, está muy alto y su padre jamás va dejar que la visites-.
-Mi estimado Rasso- contestó -Harold a su amigo Langy -yo estoy muy prendado de ella, es una flor bella y delicada-.
-Por eso mismo, el padre la cuida y es un hombre muy reconocido en la región, no te perdonaría ninguna falta, además para él no eres un buen partido para su hija- respondió Rasso como un modo de advertencia.
Harold Prodanovich se quedó en silencio, no iba a escuchar las razones de su amigo. Él no era un pordiosero, ni un hombre mal educado, sus intensiones eran serias y solo el tiempo diría si él era para la hermosa joven o no. Tenía que acercarse a ella para conversar y conocerse mejor, era la única forma de poder confesarle sus intenciones.
En una nota al final de la página del diario, la abuela escribía -en toda la tarde ya no vi más al joven atractivo, estoy triste a mí me hubiera gustado conversar con él y pasear por las calles del pueblo-.
Marcy cerró el diario, sus tías y su madre conversaban en el comedor, era hora de cenar, al día siguiente las hermanas de su madre iban a cerrar sus maletas y regresar a la capital, era tiempo de volver y conversar con sus respectivos esposos para ver que solución le daban a la inversión de las tierras en el fundo de su padre. 
-Tia Malva- dijo Marcy sentada a su lado -porque se quedan tan poco tiempo, recién han pasado cuatro días, siempre es agradable recibirlas en casa, me gusta escuchar sus anécdotas de niñez cuando vivían todas juntas con el tío Erick, el abuelo y la abuela. El tío era el más pequeño y ustedes lo cuidaban para que no se haga daño-
-Si es verdad, Erick era muy consentido por nosotras, al ser el más pequeño, teníamos miedo que le suceda algo o se haga daño, luego creció y era el más ágil en subir a los árboles nadie le podía ganar, él se reía de nosotras porque no lo podíamos alcanzar y no sé Marcy si tu madre te ha contado pero fue Erick quien salvó a Verna de ahogarse en el río, para todos fue una experiencia horrible. Estabamos los hermanos bañándonos en la orilla del río, cuando Verna se alejó y la corriente la arrastró, ella daba de gritos porque se hundía, nosotras también gritábamos y Erick sin pensarlo se arrojó a las aguas para salvarla, por unos segundos los dos desaparecieron y luego vimos a Verna salir a flote pero en su desesperación hundía a Erick, él reaccionó con fuerza y se separó de ella, no le quedó otra cosa que tomarla del cabello por la espalda y arrastrarla a la orilla. Todas corrimos hacia ellos y nos abrazábamos, llorábamos y prometimos que nunca más iríamos hasta el fondo del río y menos si estabamos solas. Verna le pidió perdón a Erick por hundirlo y él contestó -hubiera sido peor que te ahogues en el río, sin ti hermana la vida hubiera sido una tragedia- se abrazaban y lloraban juntos ¿Recuerdas ese episodio Verna?- preguntó al final Malva. 
-¡Qué si recuerdo!- exclamó -nunca voy a olvidar ese día, su accionar me unió más a nuestro hermano, él salvó mi vida- contestó Verna y sus ojos se llenaron de lágrimas.
-Nada, nada de tristezas- exclamó Sonia -ahora vamos a brindar por nosotras las hermanas Prodanovich y por Erick, el mejor de los hermanos-. 
Sacó las copas para servir el vino, la botella de vino que había comprado para la ocasión, no siempre estaban juntas en familia. Todas las hermanas levantaron sus copas y al mismo tiempo dijeron ¡Salud! en voz alta. Marcy las acompañó en el brindis, era feliz al ver juntas a sus tías y a su madre, fue un momento emotivo de unión y calidez. Si alguna vez hubo rencillas entre ellas, se arreglaban de inmediato, eso les había enseñado la abuela Margarita. Ella siempre les decía -los lazos de familia y de sangre siempre perduran y son más fuertes que ningún otro lazo, no lo olviden-.
Al día siguiente Malva, Tania y Verna se despedían de Erick, su esposa y sobrinos, prometían que pronto tendrían una respuesta con respecto al fundo. Marcy y Sonia las llevaban al pueblo a la estación del bus. Allí se despidieron las hermanas y prometieron regresar más seguido. De regreso a la casa del fundo Marcy le pidió a su madre sacar la foto donde estaba los abuelos en el día de su boda.
-¿Madre por qué está la foto de los abuelos en el baúl?- preguntó Marcy
-Hija ha sido un descuido de mi parte, para mí fue muy triste cuando ellos partieron, al punto que lloraba cuando veía su foto, por eso la guardé, como bien sabes, recién me había separado de tu padre entonces el dolor fue doble, lo que debo decir es que nuestra separación fue amistosa, tú conoces bien la historia- señaló al final Sonia.
Marcy conocía la historia de sus padres, habían hablado con ella para explicarle que si bien no resultaron como pareja, siempre iban a ser sus padres y podía contar con ellos en todo momento. Por eso en los meses que la joven estudiaba vivía en casa de su padre en la capital y en las vacaciones vivía con su madre en el fundo, era un arreglo que le favorecía, tenía lo mejor de los dos, además ya no era una niña y podía comprender bien la situación. Lo mejor de todo es que contaba en su vida con el amor y la atención de cada uno. 
Marcy ya no iba ir al pueblo ese día, por lo tanto estaba ensimismada leyendo el diario de la abuela, en sus páginas podia leer todo la que ella pensaba. Abrió el diario en la pagina que la fecha indicaba: 
24 de Marzo: -Mi padre ha tomado cartas en el asunto con respecto a Harold, mi hermano Héctor le contó que lo encontró cerca a mí. Cuando mi padre me preguntó le dije que sí, que Harold Prodanovich se había acercado a saludarme y yo contesté su saludo: -padre el fue en todo momento amable y educado- respondí. Mi padre solo movió la cabeza, en su rostro tenía una expresión seria, dio la orden que no podía salir a la calle para nada, me pareció una medida injusta. Mi madre intervino para hacerlo razonar, pero él no quiso escucharla. Me encerré en mi cuarto, era tan injusto lo que me sucedía, al día siguiente me enteré por Anselmo, mi otro hermano, que mi padre había mandado a Héctor  a averiguar todo con respecto a Harold, quién era, donde venía, quién era su familia, en fin, yo estaba destrozada, recuerdo que Anselmo me dijo: -hermanita nuestro padre te está protegiendo, él no sabe ni conoce a ese joven que se te acerca, además es bastante mayor que tú, eso es lo que más le disgusta-.
A los pocos días de ese incidente y yo encerrada en mi habitación consolada solo por mi madre, llegó Héctor y se encerró con mi padre en la biblioteca para informarle todo la que había averiguado sobre Harold. Era mi sentencia, nunca más lo volvería a ver, mi madre me repetía que mi padre quería evitarme malas experiencias y yo decia en voz alta que malas experiencias si no puedo hablar con Harold y conocerlo mejor.
Marcy detuvo su lectura, ¡como era posible qué el bisabuelo se comporte de esa manera! su actitud era exagerada, pobre abuela Margarita pensó. Se dio un golpe en el pecho por vivir en otro tiempo y por tener unos padres comprensivos con los que se podía hablar. 
Tomó de nuevo el diario y leyó: Mi padre Lorenzo Villacorta no sabía que Harold al ver que pasaban varios días sin verme en el pueblo, se acercó hasta la casa para hablar con él su intención era pedir  permiso para visitarme. Mi padre en una actitud necia lo botó de la casa y no quiso recibirlo.
Yo estaba avergonzada y mi madre por fin intervino para hacerle ver a mi padre su error y lo equivocado que estaba, él se mantuvo en sus trece y comentó: -Celia todo lo hago es por el bien de nuestra hija, no intervengas-. 
-Como no voy a intervenir- contestó mi madre -es mejor Lorenzo que cambies de actitud y recibas a ese muchacho para ver que desea. No te cierres en tus ideas, estás alejando a tu hija que tanto te quiere-.
Lorenzo Villacorta no contestó, tomó su sombre de ala ancha y salió de la casa, se iba a su fundo ganadero donde estaban sus hijos, él tenía que controlar todo.
Marcy cerró de golpe el diario y salió de su habitación: -madre, madre- buscaba a Sonia, la encontró en el portal regando las plantas -puede ser posible que el bisabuelo se comporte de forma tan cruel con su hija- comentó indignada Marcy.
-Sigues leyendo el diario de la abuela- dijo Sonia con serenidad -todavía no emitas juicio, más adelante verás como son las cosas-.
-Madre, en los tiempos actuales, la actitud del bisabuelo sería anacrónica y absurda- contestó Marcy con el diario en la manos.
-Eran otros tiempos y la vida solía ser muy conservadora, una mujer joven no podía elegir con libertad su camino a menos que los padres estén de acuerdo- sentenció con paciencia la madre al ver a su hija sofocada por la indignación. 
Marcy no estuvo muy de acuerdo con su madre pero no debía emitir algún juicio todavía.
Habían pasado pocos días cuando de pronto apareció en el lumbral de la puerta de la casa del fundo la tía Malva, sorprendió a Sonia y a Marcy, ella no había comunicado que iba a regresar tan pronto. 
Malva al ver el desconcierto de su hermana y sobrina comentó en voz alta: -mi querida hermana parece que acabas de ver a un fantasma-.
-Bueno, no puedes negar que venir sin avisar y aparecer así de la noche a la mañana es para sorprender. Ha sucedido algo, no me asustes por favor- su voz era de preocupación por su hermana mayor.
-Calma Sonia, no ha sucedido nada grave, tenía que venir para conversar con Erick y contigo sobre mis intereses en el fundo, solo quiero recuperar un poco el aliento y sentarme, el carro que me trajo hasta aquí tenía en mal estado las llantas y rebotaba por todo el camino, mi cintura ha pagado las consecuencias, me duele demasiado voy a sentarme. Si no mande un aviso es porque no quería molestar a mis hermanos- respondió Malva adolorida.
-Claro, tienes razón, siéntate para que descanses voy a pedir a Josefa que traiga refrescos para que te alivies, el calor a esta hora del día es muy fuerte- respondió Sonia. 
-Marcy por favor- pidió ayuda la tía Malva a su sobrina -puedes llamar al tío Erick para hablar con él sobre la propuesta de Verna y Tania, ellas me han dado sus cheques con el dinero pactado, en el primer envió, mi caso es diferente-. 
Marcy fue a casa del tío que por suerte no había partido al pueblo para hacer sus gestiones. Erick apareció con el ceño fruncido por la preocupación, su hermana había llegado al fundo, pasaba algo malo con ella. 
Malva ni bien vio la expresión de preocupación en la cara de Erick comentó: -no ha pasado nada grave conmigo, tenía que venir porque traigo los cheques de Tania y Verna con algunos documentos para firmar y explicar cual es mi situación y el por qué no puedo invertir en el fundo-.
Erick y Sonia se acomodaron cerca a Malva para escuchar con atención sus explicaciones y ver los documentos que traía para firmar. Al parecer Tania y Verna estaban de acuerdo porque mandaron sus cheques pero con Malva era distinto, a veces ella solía ser un poco complicada y difícil en su manera de proceder  
-Mis queridos hermanos- dijo sonriendo Malva -ustedes saben que mi esposo y yo tenemos una empresa de diseño y construcción, ahí hemos puesto todo nuestro capital y no podemos mover dinero alguno para invertir en otro proyecto. Alejandro y yo después de darle varias vueltas al tema y estudiar los números de arriba a bajo, llegamos a la conclusión que es mejor vender mis hectáreas para aumentar el capital en nuestra empresa-.
Erick y Sonia se quedaron sin voz, todo podían pensar menos que Malva vendiera sus tierras, no estaban de acuerdo. Marcy también se estremeció, la tía iba a vender parte de las tierras del abuelo Harold que tristeza que dolor. 



CONTINUARÁ      
                 
       
       
                 
         
                

 

martes, 10 de febrero de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Marcy, su madre y sus tías subieron al Jeep y enrumbaron por la carretera que las llevaba al pueblo de San Andrés, media hora de viaje fue toda la distancia que debían recorrer hasta llegar al lugar.
Malve la mayor de las hermanas estaba gratamente impresionada con el paisaje del pueblo y alrededores. Tenia varios años que no habia vuelto, su vida en la capital absorbía su tiempo.  San Andrés había crecido, todo el centro tenía pistas y veredas ya no era el pueblo pequeño, si no una próspera ciudad.  Los comercios ofrecían variedad de producto y las tiendas de moda estaban a la par de la capital, medios de comunicación y luz eléctrica funcionaban todo el día, era un gran placer caminar por sus calles y saludar a todos los conocidos, todavía el pueblo conservaba un ambiente amable y familiar.  
Marcy habló con su madre: -que te parece, si mientras tú y mis tías pasean  el pueblo y saludan a todas sus amistades, yo me voy con el jeep a casa de Inés y en una hora las espero en la plaza principal para regresar al fundo. ¿Estás de acuerdo conmigo madre?- 
-De acuerdo Marcy- contestó su madre -pero no tardes demasiado, recuerda que tenemos que regresar pronto a casa para seguir las conversaciones y ponernos de acuerdo con respecto al fundo-
-No te preocupes madre, voy a estar esperando junto a la puerta del Municipio- aseguró Marcy y partió en el jeep a la casa de su amiga.
Sonia y sus hermanas comenzaron a caminar por las calles del centro y saludaban a todos las personas conocidas, se protegían del sol que a esa hora era muy fuerte, con bonitos sombreros de paja. No había duda el pueblo había crecido y prosperado, nada parecía ser igual. 
A la hora acordada Sonia y sus hermanas esperaban a Marcy junto a la puerta del Municipio, la joven comenzaba a tardar. Verna dijo con impaciencia: -estamos comenzando a derretirnos con este calor insoportable y Marcy no aparece- ni bien terminó de decir estas palabras, su sobrina venía  por la calle principal, lista a recogerlas.
-Ahí está- señaló Tania con alegría.
A esa hora del día el calor en el pueblo era insoportable y apenas se podía caminar, Sonia dijo con  tranquilidad: -Vamos al fundo, ahí nos espera una refrescante limonada y podemos seguir nuestra conversación para finalizar la reunión con nuestro hermano-.
El tío Erick esperaba impaciente en el comedor de la casa familiar, esta vez la reunión sería en la casa construida por el abuelo Harold, era más grande y más fresca. Al llegar al fundo, en la puerta de entrada de la casa todas las hermanas se quitaban los zapatos, era una costumbre para evitar traer la tierra o el barro de afuera, de esta forma no se maltrataban los pisos y se conservaban limpios y brillantes.
Erick se puso de pie para saludar a sus hermanas, se sentía orgulloso al verlas como un ramillete de flores hermosas. Tomó asiento y preguntó si todas habían dormido bien y si estaban listas para continuar la conversación. Todas estuvieron de acuerdo en comenzar la reunión. 
El tío Erick comentó: -me alegra queridas hermanas que estén listas para terminar la reunión y llegar a un acuerdo. Como es bien sabido por todas ustedes, Sonia y yo estamos trabajando cada uno nuestras diez hectáreas, la que nos corresponden, en total son veinte, las treinta hectáreas restantes están abandonadas por ustedes. Ayer Malva decía que quería tener ganancias sobre el fundo y yo les digo que es lo justo que quieran tener ganancias pero deben invertir para cuidar sus hectáreas y producir café, trabajar los terrenos no es gratis, tienen varios años de estar abandonados-.
Malva como siempre era la más respondona: -Erick nosotras queremos obtener ganancias sobre las hectáreas que ya  están produciendo- dijo con tono serio.
-Lo siento querida hermana- prosiguió Erick -pero estas equivocada, esas hectáreas nos corresponden a Sonia y a mí, nosotros hemos invertido y trabajado para mantenerlas, con el producto de esas tierras mantengo a mis hijos y a mi esposa Inés. Sonia mantiene a Marcy y esta casa para que no se deteriore. Además no es justo abandonar las hectáreas restantes que les corresponden a ustedes. Nuestro padre trabajo sin descanso para crear un fundo que era un ejemplo de producción, dejarlo ahora como si fuera un monte lleno de maleza, no es posible-.
Verna levantó la voz para decir: -estoy de acuerdo con Erick si queremos ganancias tenemos que invertir en nuestras hectáreas para limpiar la tierra y tenerla en condiciones para volver a sembrar los plantones de café. ¿Cuál sería el costo de todo eso Erick? y si puedes tú supervisar los trabajos, nosotras no vivimos aquí   
El hermano menor les paso a cada una de sus hermanas una lista con el costo y lo que necesitaban para hacer las tierras de nuevo productivas. Malva, Tania y Verna estudiaban en silencio los números presentados por Erick, éste les aseguro que podía supervisar los trabajos siempre y cuando ellas se comprometieran a mandar el dinero para ejecutar la limpieza del terreno y prepararlo para la siembra.
Marcy estaba presente y en todo momento se mantuvo en silencio, era una conversación que solo correspondía a sus tías, su tío y su madre. Ella observaba los rostros de los presentes alrededor de la mesa, la cantidad a invertir era una suma considerable pero Erick les advirtió que no todo el dinero debía ser invertido en un pago, se podía mandar en tres a cuatro partes: 
-Aquí lo importante- dijo Erick -es el compromiso de ustedes para mandar el dinero e iniciar los trabajos de otra manera no hay solución y las tierras quedarían como estaban llenas de maleza e inservibles.
Malva después de leer la lista comentó: -esto tengo que conversar con mi esposo, para ver si él está de acuerdo en invertir o no en el terreno-.
Tania y Verna opinaron lo mismo ellas iban hablar con sus esposos y dar una respuesta: -Erick, yo voy a mandar la respuesta lo más pronto para comenzar los trabajos en mi terreno, esto debemos tomarlo como un ahorro a futuro, no como un gasto sin importancia- dijo Tania.
Todas las hermanas estuvieron de acuerdo y en pocos días tendrían la respuesta. El acuerdo quedó sellado y serían tres días para dar la respuesta. En caso contrario se dejaría las tierras como están.
Erick se despidio de sus hermanas y salió para ir a su casa, tenía otros asuntos que atender, Malva, Tania y Verna junto a Sonia comentaban sobre la reunión y la cantidad de dinero tan grandes. 
-Como dijo nuestro hermano, yo doy fe de ello, mantener un terreno de cultivo en buenas condiciones tiene un costo pero ustedes deben verlo como un ahorro que les va a producir una ganancia, piensen bien y conversen con sus esposos pero no demoren demasiado en dar su respuesta-. señaló Sonia. 
El abuelo Harold había trabajado mucho en su fundo, él vivió la época de oro de la venta de café cuando los precios en el mercado internacional eran excelentes y un saco de café se usaba como moneda de cambio. Muchos agricultores iban a la tienda de doña Estela para comprar sus víveres tales como aceite, fideos arroz, azúcar y velas,  todos productos no perecibles y luego pagaban con el costo de un saco de café. En toda la región cerca al río Ene habían cultivos de café, cacao, naranja, papaya eran grandes fundos productores, la región era rica en agricultura. Cuando el fundo del abuelo comenzó a producir su primera cosecha. Él había trabajado para verlo florecer y producir. Sus campos estaban llenos de granos de café, iba a tener una producción abundante, casi lloraba de felicidad, se arrodilló en el terreno tomó un puñado de tierra en cada mano y levantó sus brazos al cielo para dar gracias por tal bendición de la abundancia, no podía dejar de agradecer a Dios. Eran recuerdos que tenía toda la familia con respecto a la primera cosecha y las lágrimas de felicidad del abuelo. Con el primer dinero ganado terminó de construir la casa familiar que dio amparo a su esposa e hijos.       
En la noche, después de cenar, Sonia y sus hermanas conversaban en el portal de la casa, lugar que era mas fresco a esa hora, Malva decía: -ya había olvidado lo tranquilo que es vivir en el campo sin tanto stress, se respira paz y silencio-.
-Si eso es cierto nada te apura solo, vives con serenidad- agregó Tania.
-Si, ustedes tienen razón en lo que dicen pero un viaje de vez en cuando a la capital también es bueno para enterarse de las cosas nuevas que salen al mercado y por supuesto visitar a la familia- aclaró Sonia.
Marcy estaba en su dormitorio, sobre el velador tenía el diario de la abuela Margarita, ahora que estaba sola podía leerlo sin ser interrumpida. Tomó en sus manos el diario, abrió la tapa y leyó la primera pagina. 
Marzo 16: -Hoy día he conocido a un joven, nunca antes lo había visto, no sé quien es, se acerco a mí y me saludó. Me quede paralizada no sabía que decir, él me sonreía. Mi dama de compañía me tomó de la mano y dijo que no debía hablar con extraños, nos hicimos a un lado y seguimos caminando, no tuve la oportunidad de corresponder el saludo, ni saber su nombre.
Marcy trato de imaginar la escena y lo aburrida que era la dama de compañía, luego siguió leyendo. Marzo 17: -Salimos al día siguiente con mi dama de compañía la señora Dorila, ella es una persona adusta y de trato serio, siempre me acompaña cuando quiero salir al mercado del pueblo o comprar un refresco en el Salón Azul. Tiene orden de mi padre no dejarme salir sola. Yo recuerdo aquel joven que me saludó amablemente no puedo dejar de preguntarme que fue de él que no lo he vuelto a ver.
La abuela Margarita era una niña mimada por su padre, él la consentía en el buen hablar. No era una joven caprichosa ni malcriada, era una persona sencilla y educada, no creía estar por encima de los demás, a pesar que su padre era un importante líder político en la región, fue dos veces alcalde del pueblo y trabajo para que San Andrés tenga una carretera, un colegio y un hospital. La gente lo quería y respetaba, además de ello tenía un fundo ganadero que era gran productor de carne y leche. La familia del Bisabuelo de Marcy don Lorenzo Villacorta tenía dinero y una buena posición social. De ahí era el motivo de proteger tanto a su única hija, la abuela Margarita. Ella tenía dos hermanos mayores que trabajaban con su padre, los dos eran veterinarios.
Marcy se dio cuenta que la abuela Margarita no había escrito en su diario varios días cuando paso otra hoja la fecha que figuraba era. 
22 de Marzo: -hoy he vuelto a salir con Dorila mi dama de compañía, vamos al mercado con el pretexto de comprar unos hilos que necesito para mi nueva labor de tejido, para mi es un entretenimiento, después de haber terminado mis clases en el colegió de las hermanas del Sagrado Corazón, finalicé mi enseñanza pero a mí me hubiera gustado seguir preparándome para entrar a  estudios del magisterio. Las hermanas muy bien intencionadas enseñaban a sus alumnas como ser buenas madres y esposas. Yo siento que debemos ir más allá y prepararnos para el futuro. De está manera reflexionaba la abuela Margarita. Su nieta, que la había conocido y sabía que ella era una mujer que nunca estaba sentada esperando que la vida le ponga las cosas en las manos. Ella siempre colaboraba en las obras de caridad  y trabajaba junto a las religiosas, además de colaborar en el hospital con los enfermos.
Marcy le gustaba imaginar como era la vida en el tiempo de sus abuelos cuando recién se conocieron e iniciaron su romance, ella sabía que hubo algún impedimento para que no se casaran. Seguro, en el diario está la historia que recién comenzaba a leer. Marcy nunca supo de la existencia del pequeño cuaderno y su madre tampoco le habló de él.


CONTINUARÁ                
             
    

      
 


 
  
 
       
 

 

lunes, 2 de febrero de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

La mañana había amanecido hermosa, el cielo estaba despejado y teñido de un azul intenso. Marcela, recién se había levantado y abrió la ventana de su habitación desde ahí podía contemplar el bello paisaje de los alrededores, respiró profundamente y pensó que gracias al cielo la temporada de lluvias había terminado. El calor se había intensificado en toda la región de la selva central, el fundo cafetalero de propiedad de su familia quedaba muy cerca a la desembocadura del río Ene. El pueblo de San Andrés que se encontraba situado en la misma región y cerca al fundo de la familia de Marcela, para todos los amigos y familiares ella era conocida como Marcy, hija única de Sonia. La familia Prodanovich era dueña de un fundo cafetalero de cincuenta hectáreas. Este fundo fue creado por el abuelo de Marcy, su nombre Harold Prodanovich emigrante extranjero que llegó a las costa de América junto con sus amigos y compatriotas, los hermanos Langy, tres emigrantes que al lado del abuelo Harold hicieron la América y su fortuna. 
El abuelo Harold y los hermanos Langy, nacieron en lo que era la antigua Yugoslavia, más exsacto en Croacia, el abuelo de Marcy se sentía muy orgulloso de ser Croata y nunca dejó de extrañar su tierra, su gente y a su familia, aunque reconocía que después de la gran guerra ya nada era igual. Harold Prodanovich luchó en la segunda guerra mundial, para ese entonces tenía diecisiete años. En la guerra su cuerpo recibió diez impactos de bala y perdió medio pulmón, los médicos que lo atendieron se sorprendieron al ver que seguía vivo. Uno de los doctores dijo: -es un milagro que sigas vivo, tal vez se deba a la gracia de tu juventud o que el cielo te ha otorgado la bendición de la vida, no la desperdicies-.
El abuelo no pudo seguir luchando en la contienda porque su recuperación fue lenta, al terminar la guerra regresó a su pueblo pera ya nada era igual, su familia y amigos no estaban, su hermana más pequeña y su madre habían desaparecido, una vecina de las pocas que quedaba le comentó que ellas se fueron a otro lugar pero no sabía donde. Harold por más que las buscó nunca las encontró, eso le causó un gran sufrimiento y dolor, el no saber donde estaban, solo tenía la certeza de que su padre y su hermano mayor murieron en la guerra y fueron enterrados en una fosa común. Lloró amargamente y mientras se recuperaba conoció en el hospital a los tres hermanos Langy, junto a ellos decidió cruzar el océano y dejar atrás todo el dolor. Cuando llegaron a las costas de Perú con una pequeña colonia de emigrantes como ellos, viajaron a la selva central donde les dijeron que harían fortuna o al menos podrían vivir bien. Lo que no les dijeron es que tendría que trabajar de sol a sol para lograr su sueño, tener su propio fundo.
El trabajo y el calor eran agobiantes, además del peligro de contraer alguna enfermedad tropical a la que no estaban acostumbrados. Ellos no se detuvieron, trabajaban sin descanso en cada uno de los fundos hasta completar el trabajo. Se levantaban a las cinco de la mañana para ir al campo y trabajar la tierra, los hermanos Langy sabían de agricultura y como trabajar el campo, eran los típicos campesinos a diferencia del abuelo Harold que no conocía de plantas pero se esforzó por aprender al lado de sus amigos y a los pocos meses ya dominaba bastante bien el tema. 
El decía: -en la agricultura la observación es fundamental para saber como se comporta el clima y el cultivo que se va a sembrar, es importante conocer las plantas-. 
Al terminar de trabajar la tierra y sembrar las pequeñas plantas de café, todos ellos esperaban que la naturaleza les brinde su gracia, estaban extenuados de tanto trabajo pero no se quejaban, tenían la esperanza que pronto llegue la cosecha y la abundancia. 
El abuelo Harold había construido una cabaña pequeña dentro de su fundo pero con las fuertes lluvias casi se había destruido, la arregló como pudo pero uno de los nativos del lugar que era su vecino le comentó que estaba equivocado, si deseaba construir una cabaña tendría que ser en alto para protegerla de la lluvia y de los animales que puedan entrar. El abuelo comprendió que así debía construir la cabaña para que sea fuerte y le sirva de refugio, por el momento no deseaba nada más, con algo pequeño, era suficiente. En ese momento no tenía esposa ni hijos, se encontraba solo.
Marcy salió de su habitación y comprobó que estaba sola en la casa, su madre se encontraba en casa del tío Erick que quedaba a unos metros de distancia de la casa familiar que construyó el abuelo Harold para su esposa e hijos. En esa casa se encontraban Malva, Tania, Verna y el tío Erick junto con Sonia, madre de Marcy, los cinco hermanos eran hijos del abuelo Harold y la abuela Margarita. Todos ellos estaban discutiendo sobre el futuro del fundo y lo que iban hacer para que siga produciendo. 
Sonia antes de salir para la casa de su hermano le había preparado el desayuno a su hija y lo dejó servido sobre la mesa, cubierto con un mantelito para evitar que se malogre, Marcy todavía no tenía ganas de desayunar, caminó a la habitación de su madre y en una de las esquinas estaba el baúl de la abuela Margarita, lo abrió y en su interior encontró algunas fotos y recuerdos de cuando su madre y sus hermanos eran bebes, ahí se encontraba la historia de la familia que ella conocía muy poco por algunas conversaciones con su madre. En ese instante su madre entró a la habitación para recoger unos documentos que tenían que ver con el fundo. Se encontró con Marcy que buscaba en el baúl de la abuela. 
Muy seria  miró a su hija y preguntó: -¿qué buscas en el baúl de tu abuela?-.
-Madre no busco nada en concreto, pero veo que aquí está parte de la historia de la familia, nunca me has contado al respecto y sabes que a mí me interesa saber toda la historia- contestó Marcy a su madre.
-La historia de la familia- contestó Sonia con sorpresa -en este momento no podemos conversar de ello porque vengo a recoger unos documentos para seguir con la reunión de mis hermanos, debemos llegar a un acuerdo sobre el fundo, otro día te prometo que vamos hablar-. recogio los documentos y salió para seguir las conversaciones.
Marcy siguió buscando en el baúl y le llamó la atención una foto de sus abuelos en el día de su boda, el abuelo Harold estaba joven, tenía veintiséis años y era un hombre guapo, de cabello rojo, según decia su madre, entonces comprendio que a él le debía la herencia de tener Marcy el cabello rojo. La abuela se veía aun más joven con dieciséis años, era hermosa como una flor, su rostro joven e inocente. Se llenó de sorpresa porque ella los conoció cuando estaban mayores, al abuelo lo recordaba hasta los seis años, luego él se fue al viaje sin retorno, a la abuela en cambio la recordaba más, Marcy tenía doce años cuando partió para estar junto al abuelo. 
La abuela Margarita era muy cariñosa con ella y no le gustaba que su hija Sonia sea muy estricta con su nieta -madre la vas a malcriar si la consientes demasiado, los niños deben saber que hay límites que no deben cruzar- decía la madre de Marcy. 
El abuelo Harold era más distante, pero siempre tenía un regalito para Marcy que le compraba en el pueblo, él tuvo la paciencia de enseñarle a volar cometas aunque era muy pequeña para ello. 
-No te preocupes Marcy debes esperar que el viento este a tu favor- le decía el abuelo y sonreía, luego se sentaba y se quedaba en silencio, pensativo. Los abuelos fueron parte de su niñez y le dieron mucho amor porque ella era la única nieta que tenían cerca. 
Al seguir buscando dentro del baúl  Marcy encontró una cartulina que hizo en el colegio de primaria, tenía dibujado un gran corazón con flores pequeñas a los costados, ella no sabía que su abuela guardó el dibujo como recuerdo. En una esquina de la cartulina con letras pequeñas decia 
-Para mi querida abuelita con todo mi corazón-. Las emociones llenaron su pecho, no podía creer que todavía existía esa cartulina. En su búsqueda levantó unos pequeños cuadros y encontró el diario de la abuela, Se acomodó en una silla, abrió la tapa, respiro profundamente. La primera hoja estaba escrita con una letra impecable y bien formada, sabía que la abuela tenía una caligrafía muy bonita.
En las primeras líneas del diario se leía: Marzo 16.
Hoy por primera vez he conocido a un joven, pero no sé quien es. Marcy iba a seguir leyendo pero escuchó las voces de sus tías y su madre que entraban a la casa. Guardó de nuevo todo en el baúl y se quedó con el diario y la foto de sus abuelos en el día de su boda, quería tenerlos en su habitación, sabía que había más historias y deseaba llegar hasta el final. Luego le diría a su madre que tenía el diario y la foto.
-Sonia hay un desayuno servido en la mesa y son casi las diez de la mañana- dijo la tía Malva.
-Malva por favor, de quien va ser, es el desayuno de Marcy ella no está aun levantada- contestó Sonia madre de  Marcy.
-No se ha levantado tu hija todavía- grito la tia Verna -mis hijos en la ciudad a esta hora, están en sus clases.
-Querida hermana, Marcy está de vacaciones y esta descansando de levantarse temprano- respondió Sonia con énfasis.
Marcy salió de su habitación, llevaba un vestido de tela fresca y color suave, su cabello bien peinado y amarado. Tenía veinte años y la frescura de su belleza a flor de piel.
-Buenos días a todas mis queridas tías ¿Por qué tanto mencionan mi nombre? ya voy a desayunar y luego voy al pueblo ¿madre vas a usar el jeep?- preguntó Marcy.
Malva, Verna y Tania habían venido al pueblo para visitar a sus hermanos y solucionar los problemas del fundo, todos estaban de acuerdo, el abuelo Harold había luchado y trabajado por hacer ese fundo próspero y sus hijos no podían ser tan indiferentes con su herencia, estaban dispuestos hacer lo imposible para sacarlo adelante, las conversaciones iban a seguir. Las tías se hospedaban en la casa familiar que ocupaban Sonia y su hija Marcy, había que reconocer que la tenían impecable y bien cuidada. 
-Marcy porque no nos esperas y nos vamos todas juntas al pueblo, queremos pasear de nuevo por sus calles y recordar nuestro tiempo de solteras. Además Sonia nos ha comentado que el pueblo ha crecido y progresado-. comentó Tania.
Marcy estuvo de acuerdo con su tía, después de todo ellas no venían seguido y había que pasearlas para que se vayan  felices de estar en la casa familiar y en el pueblo de San Andrés con todos los recuerdos de su niñez y juventud.



CONTINUARÁ