Erick fue el que rompió el silencio, las palabras de su hermana "Vender sus hectáreas no eran negociable" Malva se estaba yendo hacía un extremo al tomar una decisión que afectaba el fundo.
Erick comentó: -Malva porque tomar una decisión tan apresurada, a quién le vas a vender tus tierras-.
-Aun no tengo comprador, si ustedes no pueden comprarlas, tendré que ofrecerlas alguien del pueblo, siempre existen compradores- señaló Malva, al parecer estaba muy decidida de lo que iba hacer.
Sonia en ese momento agregó: -porqué no tratamos de conseguir una solución que favorezca a todos, yo no estoy de acuerdo con la venta de tierras. Malva eso afecta a todos tus hermanos dueños del fundo, piensa con serenidad antes de tomar una decisión de esa naturaleza. Nosotros no tenemos el capital para comprar tus hectáreas pero puede haber otra solución. ¿Estas de acuerdo conmigo Erick?-.
-Si, estoy de acuerdo contigo hermana es bueno que busquemos soluciones no complicaciones- dijo con gravedad Erick.
-Está bien, qué solución me dan ustedes, recuerden que les he dicho que no puedo distraer capital en otro proyecto, estoy siendo sincera, mis números no dan más, la empresa de diseño y construcción esta en este momento desarrollando un proyecto grande y necesitamos todo el capital- sentenció Malva con énfasis.
Sonia aprovechó el sentimiento de su hermana para hacer una propuesta, ella a veces podía ser difícil y conflictiva para aceptar los cambios: -Malva- dijo Sonia -he pensado que si tú no tienes capital para invertir en el fundo, Erick y yo podemos tomar tus tierras, cinco hectáreas cada uno y trabajarlas para que se puedan cultivar, las dos primeras cosecha serían nuestras para recuperar el capital invertido y a partir de la tercera cosecha sería tuya para que puedas mantener el cultivo y generar ganancias. En un inicio no invertirías capital pero las tierras que son de tu propiedad estarían preparadas para cultivar los plantones de café y generar productividad ¿qué te parece Erick estás de acuerdo conmigo? y tu ¿Malva estas de acuerdo con mi propuesta?-.
-Sonia estoy de acuerdo contigo- contestó primero Erick -eso evitaría fraccionar la tierra, el acuerdo debe ser puesto en blanco y negro para evitar conflictos a futuro-.
-Malva, para ti sería un ahorro a futuro, piensa que si tu empresa tiene dificultades, siempre está el cafetal para cubrirlos en tiempos difíciles. ¿Estas de acuerdo con mi propuesta?- preguntó Sonia a su hermana mayor.
Silencio en la sala donde estaban los hermanos reunidos, Malva sopesó la situación, era una solución bastante aceptable, luego se aclaró la voz tomando un sorbo de refresco y contestó: -Alejandro mi esposo, me ha dado la autoridad para yo tome la decisión, el acuerdo al que lleguemos será definitivo. Erick pongamos el trato en blanco y negro, desde ya les advierto que no puedo invertir ni un solo centavo en el fundo-.
-No te preocupes Malva, estamos conscientes que así es pero tú también debes aceptar que no tendrás ganancias hasta la tercera cosecha- observó y recalcó Sonia a su hermana.
Erick se puso a escribir las clausulas del trato para que todo quede bien claro y sin dudas. Los tres hermanos iban a firmar para que se comience cuanto antes el trabajo en las tierras. Tania y Verna mandaron su dinero y unos contratos para que quede por escrito que ellas estaban invirtiendo su capital para trabajar sus tierras. Limpiar y remover la tierra en las próximas semanas era prioridad, el campo iba estar lleno de gente para preparar el terreno, era un trabajo arduo y sacrificado pero necesario. Malva se puso de pie y se retiró a la habitación de huéspedes, quería descansar, el viaje la había agotado. Erick y Sonia redactaban las cláusulas del contrato para que Malva puede firmarlo.
Erick comentó con su hermana: -Sonia estas segura que tienes el capital para ocuparte de cinco hectáreas, yo me ocupo de las otras cinco-.
-Si Erick, no te preocupes, tengo el dinero para hacer frente a ese gasto, total luego vamos a recuperar nuestro capital todo sea por el bien del fundo- sentenció Sonia con agrado.
Marcy sintió un gran alivio y felicidad, el acuerdo era beneficioso para todos y lo más importante no se venderían las tierras del abuelo Harold que las había trabajado hasta el último aliento. Ella estaba segura que su abuelo desde el cielo se sentía feliz de saber que sus hijos continuaban el trabajo y cuidaban el fundo como lo haría el mismo.
Sonia entró a la habitación de su hija para hablar con ella pero no se encontraba, vio que sobre el velador había puesto la foto de sus abuelos cuando se estaban casando. La madre sonrió y agradeció el gesto de su hija, ya era tiempo de que los abuelos salgan del baúl y muestren sus sonrisas de felicidad por ese día tan especial. Vio además que Marcy tenía el diario de la abuela encima del velador, pensó -mi querida hija está pendiente de la historia de sus abuelos-.
Si, eso era cierto, Marcy se apasionaba leyendo el diario de su abuela Margarita y se enteraba de los pormenores de la actitud del bisabuelo Lorenzo Villacorta.
En la noche después de la cena, Marcy se retiró temprano a su habitación se quedaron en la sala el tío Erick, la tía Malva y su madre para seguir con los detalles del acuerdo al que habían llegado. Tomó el diario en sus manos beso la primera tapa y luego abrió para seguir con avidez el relato de su abuela Margarita.
Al día siguiente que mi padre había despedido a Harold por decir algo amable al respecto. Él regresó de nuevo a tocar la puerta de mi casa, pidió hablar con mi padre. Éste en un acto incomprensible, lo arrojó a la vereda y cerró la puerta en su cara. Yo lloraba en mi habitación y grite en voz alta para que mi padre me escuche. ¿Por qué? ¿por qué? segundos después la puerta se abrió y entró don Lorenzo Villacorta como le gustaba que lo llamen. Se acercó a mi y dijo con voz pausada: -Ahora no comprendes lo que estoy haciendo, pero trato de protegerte, no conozco a ese joven y no sé quien es, no deseo que se acerque a mi hija. Tú eres mi única hija y no quiero que sufras-.
-Padre- contesté con el timbre de voz más sereno posible dadas las circunstancias -como lo vas a conocer si no lo recibes y conversar con él, estoy segura que es un buen hombre-.
-Margarita, tu eres demasiado joven no sabes nada de la vida, como padre no te puedo entregar a un desconocido y no voy hablar más, da gracias que tus hermanos están en el fundo porque no se controlarían ante esta situación - el padre salió de la habitación de su hija y se encerró en una sala que iba directo al jardín.
La madre de Margarita consolaba a su hija: -calma mi niña tu padre va entrar en razón-.
-Madre no puedo comprender su actitud. Él siempre fue un padre tan bueno- contestó la hija entre lágrimas.
-Lo que sucede es que tu padre no acepta que su pequeña ha crecido y es una joven hermosa- señaló la madre.
Al día siguiente a la misma hora, volvió a presentarse Harold con un ramo de rosas para Margarita.
El padre abrió personalmente la puerta y comentó molestó: -aunque traigas rosas no voy a permitir que veas a mi hija, ella es una joven que no es para ti- acto seguido, le quitó las flores y se las arrojó en la cara.
Harold no había pronunciado palabras, no tuvo tiempo, la puerta volvió a cerrarse en su cara y las rosas quedaron en el suelo.
-Lorenzo- habló su esposa con seriedad -es inaudito tu proceder, ahora eres la comidilla del pueblo, todos hablan de tu actitud deberías estar avergonzado. Te exijo en este momento que cambies de actitud porque si no me obligas a dejar la casa junto con mi hija. Tú sabes que cuando decido algo lo hago-.
Lorenzo Villacorta sabía que si su esposa decía algo y lo hacía, no la iba a detener. La casa de sus hermanos quedaba en el pueblo vecino. El no quería llegar a extremos y que su esposa y su hija la abandonen.
-Celia, tienes que entender que lo hago para proteger a nuestra hija, ella es muy joven para estar con un hombre tan mayor-. contestó Lorenzo.
-Si acaso regresa mañana este joven, que lo dudo por la forma de tu trato, vas a recibirlo y hablar con él, es la única forma de que lo conozcas y saber que es lo quiere-.
Para sorpresa de todos Harold Prodanovich regreso al día siguiente, vestía una camisa blanca impecable y pantalones oscuros de lino, volvió a tocar la puerta esta vez no traía flores para que no se las arrojen en la cara. La puerta se abrió y Dorila en silencio lo condujo al estudio donde se encontraba el padre de Margarita. Éste lo observó con severidad, Harold saludó al dueño de casa. Ambos hombres se miraron con desconfianza, Lorenzo Villacorta le señaló el asiento más cercano a su escritorio y fue muy directo al hablar: -¿qué es lo que desea usted?- preguntó.
-Señor Villacorta yo deseo su permiso para visitar a su hija Margarita, yo soy un hombre honorable y de buenas intenciones, si ella me acepta y todo va bien con la familia podríamos tener una relacion más seria-.
-No te voy a entregar a mi hija- dijo con severidad el padre -lo que he averiguado de tu persona es muy poco, se que eres extranjero y que tienes un fundo de plantación de café.
Marcy detuvo un instante la lectura en el diario, dijo en voz alta -¡Hay! el bisabuelo que forma de proceder, seguro la abuela seguía encerrada en su habitación, no tenía forma de enterarse que pasaba con su padre y Harold. Respiró profundamente y luego continúo la lectura.
-Mi madre ha entrado al dormitorio- escribía Margarita -para decirme que mi padre por fin ha recibido a Harold: -Margarita ahora mismo están conversando, voy a llevar unos refrescos para enterarme que sucede- señaló la madre, beso a su hija en la frente y fue a la cocina para que Dorila sirva los refrescos.
Mi madre, abrió la puerta del estudio que a la vez era oficina y comentó: -querido aquí traemos unos refrescos, seguro que tienen sed-.
¡Qué felicidad! grito Marcy al cerrar el diario, por fin el bisabuelo Villacorta recibía a Harold, ahora si debían hablar y aclarar varios puntos. La razón se abría paso y la abuela Margarita podia sonreír.
CONTINUARÁ







