martes, 10 de febrero de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Marcy, su madre y sus tías subieron al Jeep y enrumbaron por la carretera que las llevaba al pueblo de San Andrés, media hora de viaje fue toda la distancia que debían recorrer hasta llegar al lugar.
Malve la mayor de las hermanas estaba gratamente impresionada con el paisaje del pueblo y alrededores. Tenia varios años que no habia vuelto, su vida en la capital absorbía su tiempo.  San Andrés había crecido, todo el centro tenía pistas y veredas ya no era el pueblo pequeño, si no una próspera ciudad.  Los comercios ofrecían variedad de producto y las tiendas de moda estaban a la par de la capital, medios de comunicación y luz eléctrica funcionaban todo el día, era un gran placer caminar por sus calles y saludar a todos los conocidos, todavía el pueblo conservaba un ambiente amable y familiar.  
Marcy habló con su madre: -que te parece, si mientras tú y mis tías pasean  el pueblo y saludan a todas sus amistades, yo me voy con el jeep a casa de Inés y en una hora las espero en la plaza principal para regresar al fundo. ¿Estás de acuerdo conmigo madre?- 
-De acuerdo Marcy- contestó su madre -pero no tardes demasiado, recuerda que tenemos que regresar pronto a casa para seguir las conversaciones y ponernos de acuerdo con respecto al fundo-
-No te preocupes madre, voy a estar esperando junto a la puerta del Municipio- aseguró Marcy y partió en el jeep a la casa de su amiga.
Sonia y sus hermanas comenzaron a caminar por las calles del centro y saludaban a todos las personas conocidas, se protegían del sol que a esa hora era muy fuerte, con bonitos sombreros de paja. No había duda el pueblo había crecido y prosperado, nada parecía ser igual. 
A la hora acordada Sonia y sus hermanas esperaban a Marcy junto a la puerta del Municipio, la joven comenzaba a tardar. Verna dijo con impaciencia: -estamos comenzando a derretirnos con este calor insoportable y Marcy no aparece- ni bien terminó de decir estas palabras, su sobrina venía  por la calle principal, lista a recogerlas.
-Ahí está- señaló Tania con alegría.
A esa hora del día el calor en el pueblo era insoportable y apenas se podía caminar, Sonia dijo con  tranquilidad: -Vamos al fundo, ahí nos espera una refrescante limonada y podemos seguir nuestra conversación para finalizar la reunión con nuestro hermano-.
El tío Erick esperaba impaciente en el comedor de la casa familiar, esta vez la reunión sería en la casa construida por el abuelo Harold, era más grande y más fresca. Al llegar al fundo, en la puerta de entrada de la casa todas las hermanas se quitaban los zapatos, era una costumbre para evitar traer la tierra o el barro de afuera, de esta forma no se maltrataban los pisos y se conservaban limpios y brillantes.
Erick se puso de pie para saludar a sus hermanas, se sentía orgulloso al verlas como un ramillete de flores hermosas. Tomó asiento y preguntó si todas habían dormido bien y si estaban listas para continuar la conversación. Todas estuvieron de acuerdo en comenzar la reunión. 
El tío Erick comentó: -me alegra queridas hermanas que estén listas para terminar la reunión y llegar a un acuerdo. Como es bien sabido por todas ustedes, Sonia y yo estamos trabajando cada uno nuestras diez hectáreas, la que nos corresponden, en total son veinte, las treinta hectáreas restantes están abandonadas por ustedes. Ayer Malva decía que quería tener ganancias sobre el fundo y yo les digo que es lo justo que quieran tener ganancias pero deben invertir para cuidar sus hectáreas y producir café, trabajar los terrenos no es gratis, tienen varios años de estar abandonados-.
Malva como siempre era la más respondona: -Erick nosotras queremos obtener ganancias sobre las hectáreas que ya  están produciendo- dijo con tono serio.
-Lo siento querida hermana- prosiguió Erick -pero estas equivocada, esas hectáreas nos corresponden a Sonia y a mí, nosotros hemos invertido y trabajado para mantenerlas, con el producto de esas tierras mantengo a mis hijos y a mi esposa Inés. Sonia mantiene a Marcy y esta casa para que no se deteriore. Además no es justo abandonar las hectáreas restantes que les corresponden a ustedes. Nuestro padre trabajo sin descanso para crear un fundo que era un ejemplo de producción, dejarlo ahora como si fuera un monte lleno de maleza, no es posible-.
Verna levantó la voz para decir: -estoy de acuerdo con Erick si queremos ganancias tenemos que invertir en nuestras hectáreas para limpiar la tierra y tenerla en condiciones para volver a sembrar los plantones de café. ¿Cuál sería el costo de todo eso Erick? y si puedes tú supervisar los trabajos, nosotras no vivimos aquí   
El hermano menor les paso a cada una de sus hermanas una lista con el costo y lo que necesitaban para hacer las tierras de nuevo productivas. Malva, Tania y Verna estudiaban en silencio los números presentados por Erick, éste les aseguro que podía supervisar los trabajos siempre y cuando ellas se comprometieran a mandar el dinero para ejecutar la limpieza del terreno y prepararlo para la siembra.
Marcy estaba presente y en todo momento se mantuvo en silencio, era una conversación que solo correspondía a sus tías, su tío y su madre. Ella observaba los rostros de los presentes alrededor de la mesa, la cantidad a invertir era una suma considerable pero Erick les advirtió que no todo el dinero debía ser invertido en un pago, se podía mandar en tres a cuatro partes: 
-Aquí lo importante- dijo Erick -es el compromiso de ustedes para mandar el dinero e iniciar los trabajos de otra manera no hay solución y las tierras quedarían como estaban llenas de maleza e inservibles.
Malva después de leer la lista comentó: -esto tengo que conversar con mi esposo, para ver si él está de acuerdo en invertir o no en el terreno-.
Tania y Verna opinaron lo mismo ellas iban hablar con sus esposos y dar una respuesta: -Erick, yo voy a mandar la respuesta lo más pronto para comenzar los trabajos en mi terreno, esto debemos tomarlo como un ahorro a futuro, no como un gasto sin importancia- dijo Tania.
Todas las hermanas estuvieron de acuerdo y en pocos días tendrían la respuesta. El acuerdo quedó sellado y serían tres días para dar la respuesta. En caso contrario se dejaría las tierras como están.
Erick se despidio de sus hermanas y salió para ir a su casa, tenía otros asuntos que atender, Malva, Tania y Verna junto a Sonia comentaban sobre la reunión y la cantidad de dinero tan grandes. 
-Como dijo nuestro hermano, yo doy fe de ello, mantener un terreno de cultivo en buenas condiciones tiene un costo pero ustedes deben verlo como un ahorro que les va a producir una ganancia, piensen bien y conversen con sus esposos pero no demoren demasiado en dar su respuesta-. señaló Sonia. 
El abuelo Harold había trabajado mucho en su fundo, él vivió la época de oro de la venta de café cuando los precios en el mercado internacional eran excelentes y un saco de café se usaba como moneda de cambio. Muchos agricultores iban a la tienda de doña Estela para comprar sus víveres tales como aceite, fideos arroz, azúcar y velas,  todos productos no perecibles y luego pagaban con el costo de un saco de café. En toda la región cerca al río Ene habían cultivos de café, cacao, naranja, papaya eran grandes fundos productores, la región era rica en agricultura. Cuando el fundo del abuelo comenzó a producir su primera cosecha. Él había trabajado para verlo florecer y producir. Sus campos estaban llenos de granos de café, iba a tener una producción abundante, casi lloraba de felicidad, se arrodilló en el terreno tomó un puñado de tierra en cada mano y levantó sus brazos al cielo para dar gracias por tal bendición de la abundancia, no podía dejar de agradecer a Dios. Eran recuerdos que tenía toda la familia con respecto a la primera cosecha y las lágrimas de felicidad del abuelo. Con el primer dinero ganado terminó de construir la casa familiar que dio amparo a su esposa e hijos.       
En la noche, después de cenar, Sonia y sus hermanas conversaban en el portal de la casa, lugar que era mas fresco a esa hora, Malva decía: -ya había olvidado lo tranquilo que es vivir en el campo sin tanto stress, se respira paz y silencio-.
-Si eso es cierto nada te apura solo, vives con serenidad- agregó Tania.
-Si, ustedes tienen razón en lo que dicen pero un viaje de vez en cuando a la capital también es bueno para enterarse de las cosas nuevas que salen al mercado y por supuesto visitar a la familia- aclaró Sonia.
Marcy estaba en su dormitorio, sobre el velador tenía el diario de la abuela Margarita, ahora que estaba sola podía leerlo sin ser interrumpida. Tomó en sus manos el diario, abrió la tapa y leyó la primera pagina. 
Marzo 16: -Hoy día he conocido a un joven, nunca antes lo había visto, no sé quien es, se acerco a mí y me saludó. Me quede paralizada no sabía que decir, él me sonreía. Mi dama de compañía me tomó de la mano y dijo que no debía hablar con extraños, nos hicimos a un lado y seguimos caminando, no tuve la oportunidad de corresponder el saludo, ni saber su nombre.
Marcy trato de imaginar la escena y lo aburrida que era la dama de compañía, luego siguió leyendo. Marzo 17: -Salimos al día siguiente con mi dama de compañía la señora Dorila, ella es una persona adusta y de trato serio, siempre me acompaña cuando quiero salir al mercado del pueblo o comprar un refresco en el Salón Azul. Tiene orden de mi padre no dejarme salir sola. Yo recuerdo aquel joven que me saludó amablemente no puedo dejar de preguntarme que fue de él que no lo he vuelto a ver.
La abuela Margarita era una niña mimada por su padre, él la consentía en el buen hablar. No era una joven caprichosa ni malcriada, era una persona sencilla y educada, no creía estar por encima de los demás, a pesar que su padre era un importante líder político en la región, fue dos veces alcalde del pueblo y trabajo para que San Andrés tenga una carretera, un colegio y un hospital. La gente lo quería y respetaba, además de ello tenía un fundo ganadero que era gran productor de carne y leche. La familia del Bisabuelo de Marcy don Lorenzo Villacorta tenía dinero y una buena posición social. De ahí era el motivo de proteger tanto a su única hija, la abuela Margarita. Ella tenía dos hermanos mayores que trabajaban con su padre, los dos eran veterinarios.
Marcy se dio cuenta que la abuela Margarita no había escrito en su diario varios días cuando paso otra hoja la fecha que figuraba era. 
22 de Marzo: -hoy he vuelto a salir con Dorila mi dama de compañía, vamos al mercado con el pretexto de comprar unos hilos que necesito para mi nueva labor de tejido, para mi es un entretenimiento, después de haber terminado mis clases en el colegió de las hermanas del Sagrado Corazón, finalicé mi enseñanza pero a mí me hubiera gustado seguir preparándome para entrar a  estudios del magisterio. Las hermanas muy bien intencionadas enseñaban a sus alumnas como ser buenas madres y esposas. Yo siento que debemos ir más allá y prepararnos para el futuro. De está manera reflexionaba la abuela Margarita. Su nieta, que la había conocido y sabía que ella era una mujer que nunca estaba sentada esperando que la vida le ponga las cosas en las manos. Ella siempre colaboraba en las obras de caridad  y trabajaba junto a las religiosas, además de colaborar en el hospital con los enfermos.
Marcy le gustaba imaginar como era la vida en el tiempo de sus abuelos cuando recién se conocieron e iniciaron su romance, ella sabía que hubo algún impedimento para que no se casaran. Seguro, en el diario está la historia que recién comenzaba a leer. Marcy nunca supo de la existencia del pequeño cuaderno y su madre tampoco le habló de él.


CONTINUARÁ                
             
    

      
 


 
  
 
       
 

 

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