lunes, 25 de mayo de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Marcy leía atónita el diario de su abuela, se preguntaba ¿Cómo era posible que su padre Lorenzo Villacorta haga sufrir a su hija? era imposible que un padre pueda tratar de esa forma a su propia hija. Estaba indignada y su madre no se encontraba en casa para poder comentar con ella lo que estaba sintiendo. El pobre abuelo Harold, pensaba Marcy, lleno de ilusión compró en la capital la sortija de compromiso para pedir la mano de su amada y resultó que fue rechazado y tratado de cualquier manera, era algo inaudito. Marcy se calmó, respiró profundamente para volver abrir el diario y seguir leyendo este episodio de la vida de sus abuelos.
-Mi madre al verme desesperada me llevó a mi dormitorio- escribió Margarita en su diario -ella me decía que me serene- pero yo no podía dejar de llorar y lamentar mi suerte. Mi madre me ayudó a sentarme en la cama, cerró la puerta de mi habitación y me hablaba despacio para explicarme cual era la situación con respecto a mi padre y Harold. -Mi querida Margarita tu padre solo intenta protegerte, eres muy joven para un compromiso de boda, espera a que se cumpla el tiempo y si los dos quieren aun casarse, lo podrán hacer con plena  libertad. Comprendes lo que digo-. yo contesté -madre yo comprendo lo que dices, pero hay muchas jóvenes de mi edad que se casan y nadie se opone-. Mi madre se acercó y se sentó a mi lado y luego dijo -es verdad que hay jóvenes que se casan a tu edad pero tú no eres esas jóvenes, lo que pretendemos es que conozcas mejor a Harold y puedan saber si realmente se van a comprender. El matrimonio no es un juego o un simple deseo, nosotros tus padres queremos que seas feliz al lado del hombre correcto-. Mi madre terminó de decir estás palabras cuando se abrió la puerta de mi habitación, era mi padre que entraba, dio unos pasos frente a mi y con voz serena pero firme me habló -Margarita tal vez me veas como un padre cruel, pero solo pretendo protegerte y darte tiempo a madurar no solo como persona sino a madurar tus sentimientos. No deseo escuchar ni un solo lamento más de tu parte. Harold Prodanovich puede seguir viniendo a la casa para visitarte y llegado el momento de que cumplas la edad podrán comprometerse. No voy aceptar ninguna oposición a lo que estoy diciendo, te pido serenidad y que me demuestres madurez, con el tiempo si el sentimiento es real se darán cuenta los dos que tenía razón-. no pude contestar, mi padre no lo permitió, él se dio media vuelta y salió de mi habitación. Mi madre me dijo -no vayas contra la voluntad de tu padre en este punto tiene razón, solo te está protegiendo-. Yo contesté -esto no se lo voy a perdonar a mi padre y voy a obedecer su voluntad-.
Héctor y Anselmo buscaron a su padre para hablar con él. Héctor fue el primero en decir que no estaba de acuerdo con su decisión y pensaba que era muy severo con Margarita y Harold. Anselmo estuvo de acuerdo con su hermano  y agregó  -¿padre no crees qué estas exagerando?-.
Lorenzo Villacorta contestó con rigor a sus dos hijos: -a los dos les advierto que no intervengan en este asunto, yo ya he ordenado lo que se va hacer y eso será, no hay más que decir-.
¡No!, ¡no puede ser!, pensaba Marcy cuando cerró el diario de la abuela, el bisabuelo era demasiado rígido con sus hijos. Es verdad que su hija era bastante joven pero en aquellos tiempos la vida era así, la gente se casaba joven. Tengo que calmarme, sé que al final los abuelos se casaron, sino yo no estaría aquí sentada frente al gran ventanal leyendo su historia de vida. Me duele su situación pero también siento cólera que la abuela no podia elegir con libertad cuando y con quien casarse.
Escuchó que la puerta de casa se abría y la voz de su madre la llamaba: -¡Marcy ya llegue! ¿estás en casa?-
-Madre aquí estoy- exclamó la joven y salió al encuentro de ella. 
Sonia notó a su hija molesta y agregó -estas leyendo el diario de tu abuela-.
-Si madre, sigo leyendo el diario y estoy en la parte en que el bisabuelo maltrata a su hija porque ella deseaba casarse, ¿no entiendo su actitud?-. levantó las manos con fastidio.
-Hija, no voy adelantarme en los eventos del diario, eso debes leer tú, lo único que puedo decir es que el padre desconfiaba de Harold por la diferencia de edad que existía entre ellos, sigue leyendo y más adelante vas a comprender los motivos del bisabuelo.
Marcy respiró profundamente y comentó: -por nada del mundo me hubiera gustado vivir en la época de la abuela Margarita, creo que hoy en día hay la libertad para elegir, por ejemplo yo me puedo casar mañana y tú ni mi padre se van a oponer-
Sonia sonrió a su hija y dijo: -espero que no se te ocurra hacer tal cosa... ¡verdad!. "Aun tienes mucho pan que rebanar" como decía mi madre-.
-Ahora Marcy, hagamos un paréntesis- habló Sonia -estamos en todo el trabajo de la siembra en el fundo, los plantones de café tienen que estar sembrados antes de que termine la semana, mañana llegan cien plantones más del vivero El Cafetal que nos está mandando puntualmente las plantas. Erick se encarga de supervisar el lado norte y yo el lado sur, en agricultura todo se debe hacer correctamente si no la siembra puede fracasar-.
-Madre- contestó la joven -admiro tu dedicación y el amor al trabajo en el fundo, creo que yo nunca voy a poder igualarte-.
-No te preocupes mi querida, mientras yo pueda seguir con el trabajo no hay nada en que pensar, tú dedícate a terminar de estudiar y luego vamos a ver-contestó la madre con serenidad.
Madre e hija se sentaron en el portal a conversar, estaban muy unidas y Marcy agradecía que su madre no fuera demasiado entrometida en su vida. Sonia siempre le dio la libertad de elegir y cuando le daba algún consejo lo hacia sin imponer su voluntad.
-Marcy cuéntame ¿Cómo están tus amigas?, qué dicen Anabella, Beatriz y Ada- preguntó la madre.
-Puedo asegurar que todas ellas están bien- contestó la joven con voz nerviosa- no podía decir la verdad con respecto Ada, solo deseaba que esté bien, no sabía nada de ella desde que se fue a visitar a sus padres. 
Ada se encontraba en la ciudad de La Merced estaba con sus padres en casa, ya casi anochecía cuando se sentaron a cenar. La joven comentó que pronto iba a partir a la capital para arreglar sus papeles y ponerse a estudiar diseño, era la carrera de su elección. Sus padres estuvieron de acuerdo y la cena transcurrió sin mayores incidentes. Cuando terminaron de cenar Ada le dijo a su madre que se vaya a descansar que ella iba a lavar los platos y limpiar todo. Después de terminar las tareas de limpieza en la cocina y comedor se retiró a dormir no quería molestar a su padre con conversaciones, él estaba ocupado con algunos documentos de su trabajo. Se acostó temprano y eligió un pasaje de la biblia para leer, le daba mucha calma y serenidad, las historias y pasajes del gran libro. En los últimos tiempos se había volcado hacia Dios para buscar la paz que tanto necesitaba y aprender a manejar esta nueva forma de vida, sus emociones a veces la rebasaban  Se quedó dormida a la media hora de lectura, no sabía cuanto tiempo había transcurrido pero era muy de noche, en la casa todo estaba oscuro y en silencio. Una luz intensa la despertó, junto a la puerta estaba de nuevo la misma imagen que había visto cuatro días antes. Al verla se quedó paralizada y comenzó a llorar con desesperación y dolor, se negaba aceptar lo que iba a suceder. Quería gritar pero se contuvo, no podía asustar a sus padres, se abrazó a la colcha y lloró en silencio. ¡Por qué! ¡por qué!  repetía, no alcanzaba a comprender lo que que pasaba y la imagen que veía.
Al día siguiente Ada se levantó un poco ojerosa, la experiencia de la noche anterior la dejo sin dormir varias horas. Se acercó a su padre y conversó con él en el comedor, estaban desayunando solo los dos.  
-Padre, mañana parto a San Andrés, deseo despedirme de mis amigas y de mi tía, desde ahí voy a viajar a Lima. Como siempre me hospedaré en la pensión para señoritas de doña Herminia, ahí viviré mientras estudio en la capital, tú conoces muy bien la casa de pensión, siempre has mandado mi mesada a esa dirección- señaló Ada a su padre.
-Está muy bien hija, me siento feliz que hayas elegido una carrera. Conozco la casa de doña Herminia y me da tanto gusto que hayas decidido estudiar y pensar en tu futuro, el tiempo pasa muy rápido y no  espera. Con respecto a lo otro te pido discreción y aceptación, tienes que hacer como la abuela Regia que vivió una larga vida con ese don, vamos a llamarlo de esa forma, confió en ti y en tu criterio- contestó el padre a su hija, luego se levantó de la mesa y le dio un beso en la frente.
La joven se despidio de su padre y se fue a su habitación para preparar el equipaje, ella no sabía que en San Andrés estaba Beatriz visitando a sus padres y que las cuatro amigas se iban a juntar de nuevo  antes que cada una elija su propio camino y se vuelvan a separar. Ada necesitaba pensar con calma cuales iban hacer sus pasos en el futuro, debía aprender a vivir de nuevo. 
En San Andrés, en el café Salón Azul, habían quedado en reunirse Anabella, Beatriz y Marcy, ninguna de ellas sabía que Ada llegaría al pueblo al día siguiente. Anabella y Marcy llegaron temprano al café, conversaban mientras esperaban a Beatriz que tardaba un poco en llegar, eran las doce del día y junto a unos deliciosos refrescos de fresa Anabella comentaba: -Marcy tengo que decirte que hace más de una hora llegó al Bazar a que no adivinas ¡quién!-
Marcy movió la cabeza en señal de no saber de quién se trataba, Anabella continuó: -llegó nuestro querido amigo Armando, me dio tanta alegría verlo de nuevo, desde hace meses él no se encontraba en San Andrés, es un viajero empedernido, tú sabes que es así-
Armando había estudiado junto a todas ellas en el colegio, se conocían desde niños, a Marcy también le dio alegría saber que su amigo se encontraba en el pueblo.
Anabella levantó el vaso de refresco y comentó: -brindemos por nuestro amigo y roguemos que se quede un largo tiempo en San Andrés.
Marcy sonrió e hizo lo mismo, levantó el vaso para brindar, ella sabía desde hace tiempo que Anabella se sentía enamorada de Armando pero era un sentimiento del que su amiga nunca hablaba.
En ese instante Beatriz llegó al Salón Azul, saludó con alegría a sus amigas y se sentó para pedir el mismo refresco de Marcy y Anabella. 
Con voz triste habló: -tengo que decir con mucha pena que dentro de dos días debo regresar a la capital, el trabajo nos llama a Pancho y a mí, han surgido algunos inconvenientes que debemos resolver. Siento gran tristeza porque pensaba quedarme más tiempo en San Andrés y disfrutar de mi familia y de la compañía de ustedes- finalizó Beatriz con voz triste.
Anabella y Marcy lamentaron tal situación pero no podían hacer nada, era lo inevitable de la vida y la realidad del día a día. Cada vez era más difícil juntarse de nuevo y disfrutar de su amistad. 


CONTINUARÁ     
   
  
     
        
      
 
 
  
      
  

 

lunes, 18 de mayo de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Ada estaba viviendo una terrible experiencia, frente a ella tenía una premonición y no podía recurrir a nadie. Pasados unos segundos la imagen desapareció, sus manos temblaban y un escalofrío recorría su espalda. Lloraba sin poder detenerse, las lágrimas corrían por sus mejillas, levantó la fuente que había caído al piso, fue al comedor y la guardó en lo alto de una repisa; de uno de los cajones del aparador sacó el rosario que su madre guardaba, necesitaba sentarse y rezar, deseaba pedir al cielo que no se cumpla la premonición que acababa de ver. Buscó donde sentarse, no podía mantenerse en pie, lloraba con desesperación, su mente se había nublado por el miedo. Rogaba que no se haga realidad la imagen que había visto. La puerta principal de la casa se abrió, era su madre que regresaba de hacer las compras, ella no debía verla en ese estado, Ada secó sus lágrimas se puso de pie y disimuló ante su madre para que no se de cuenta que estuvo llorando, si notaba su angustia comenzaría hacerle preguntas  y no deseaba eso, su madre no estaba enterada de su herencia.
-Ada- dijo su madre con entusiasmo -no te imaginas a quien encontré cerca a la iglesia, a mi amiga Cristina, puedes imaginar, a ella no la veía desde hace varios meses, te das cuenta que pequeño es el mundo, no sabía que estaba viviendo en La Merced. Yo me despedí de mi amiga en San Andrés y ahora verla de nuevo fue una gran sorpresa-. 
Apenas pudo Ada contestar, sus palabras se quedaban en la garganta luego de unos segundo dijo: -si madre, es una gran sorpresa, seguro que vendrá a visitarte uno de estos días. Quiero que me disculpes tengo que salir, regreso dentro de una hora-.
La madre no tuvo tiempo de responderle a su hija, porque Ada abrió la puerta de la calle y salió con rapidez, necesitaba caminar, necesitaba estar sola para pensar, no podía continuar con la conversación. El rosario de su madre lo tenía en las manos,  entró a la iglesia para rezar con devoción, necesitaba serenarse y actuar con calma, recordaba la imagen que vio frente a ella, de tan solo imaginar se quedaba sin aire. Lamentó no poder hablar con nadie, ni siquiera con su padre de lo que estaba viviendo a pesar de que él comprendía lo que su hija había heredado por la línea materna de las mujeres de su familia. 
Ajenas a la tragedia y el dolor que Ada estaba viviendo en casa de sus padres. Beatriz, Anabella y Marcy celebraban en San Andrés y continuaban con la reunión. Brindaban y conversaban de su presente y planificaban su futuro, todas querian viajar a lugares exóticos, lamentaban la ausencia de Ada, con ella la reunión hubiera sido completa. El tiempo había pasado y ya era de noche cuando Beatriz se despedía de sus amigas: -Tengo que ir a ver a mi familia, mis padres están ayudando a Pancho con mis hijos, sé que por ese lado esta todo bien. Mis queridas amigas me tengo que ir, ha sido una gran felicidad vernos de nuevo. Tenemos que reunirnos otro día, mañana no puedo tengo que visitar a mis suegros, vamos a quedarnos todo el día en su casa pero todavía voy a estar en casa de mis padres unos días más antes de regresar a la capital. Tenemos tiempo para volvernos a encontrar- señaló Beatriz.
Después que Beatriz se marchó, Anabella sabía que Marcy se quedaba a dormir en su casa, su amiga no quería manejar de noche en la carretera. El cuarto de huéspedes estaba listo. 
Marcy comentó con Anabella: -ha sido una gran reunión, lo hemos pasado muy bien, pero es hora de ir a descansar son casi las once de la noche, mañana tengo que salir temprano, le prometí a mi madre llegar a desayunar con ella, no quiero que se preocupe por mí-.
-Marcy, no tengas pena, comprendo cual es tu realidad, vives en el fundo, eso complica las cosas. Mi casa siempre está a tu disposición para cuando quieras pasar la noche en San Andrés- comentó Anabella y le señaló el camino hacía la habitación de huéspedes. 
Marcy sabía que podía contar con Anabella pero no era su intención abusar de su hospitalidad ni de su amistad.
Al día siguiente Marcy se despidio de Anabella y partió en su jeep al fundo, parecía que había pasado varios días fuera de casa, agradecía mucho Anabella su hospitalidad pero no había mejor lugar en este mundo que su propia casa. Llegó justo a tiempo para el desayuno con su madre, se sentía feliz de verla y pasar juntas un momento, hablaron de todo, Marcy comentó sobre la reunión y lo bien que la paso entre amigas, Beatriz estuvo muy feliz del encuentro de amigas y Anabella ni que decir, estuvimos todo el tiempo en su casa y la pasamos muy bien.
-Marcy voy a usar el jeep, hoy llegan los plantones de café, la tierra está casi lista para la siembra de los primeros cien cafetales- dijo su madre con gran expectativa.
-No hay problema madre, el jeep es todo tuyo- respondió Marcy -no tengo intenciones de salir
-Bueno ya acabamos de desayunar, tengo que encontrarme con Erick en las hectáreas que son de Malva en  ese terreno vamos a comenzar la siembra. Nos vemos en la tarde- dijo Sonia, abrazó y beso a su hija, luego salió para encontrarse con su hermano. 
Marcy tenía todo el día para estar en el fundo, quería arreglar algunas cosas pero antes de ello iba a salir de la casa para dirigirse al lugar donde estaban los árboles de caoba que tanto ambicionaban los aserraderos. Caminó sin prisa, los árboles no estaban muy lejos, ya a la distancia los podía divisar, en realidad ¡Qué hermosos eran! Se levantaban al cielo con orgullo de ser los reyes de la región, sus troncos eran fuertes y grandes, treinta o cuarenta metros de altura podían alcanzar sus copas. Marcy se acercó a uno de ellos lo abrazó con fuerza, sus brazos no podían cerrarse era demasiado grande, de la emoción unas lágrimas cayeron por sus mejillas -¡Cómo cortar y vender tan hermosas maravillas de la naturaleza!-exclamó, eso era imposible. Recordó que en su niñez solía jugar y correr entre estos gigantes de la naturaleza que protegían con sus sombras el fundo. Se quedó contemplando por una hora a los grandes árboles, hablaba con ellos les prometió que nunca serían talados ni arrancados de su hogar, sentía que nada en el paisaje sería igual, sin estos bellos gigantes.
Después de despedirse, se dio media vuelta y regresó a la casa, la mañana aún era joven, se dio un baño se cambio de ropa y arregló su habitación, sobre el velador la esperaba el diario de la abuela Margarita, no pudo más, tenía que enterarse porque el abuelo Harold estaba tan misterioso en el viaje que iba hacer a la capital. 
Margarita escribía en su diario, Junio 18: - no comprendo porque Harold estuvo tan misterioso en su viaje a Lima, han pasado tres días y no sé nada de él, supongo que ya vendrá, su fundo no puede estar sin su presencia mucho tiempo, tiene un capataz que está a cargo pero él es tan exigente consigo  mismo y con el fundo, en fin supongo que ya vendrá- terminó de escribir Margarita.
Harold Prodanovich demoró más de una semana en regresar, Margarita ya estaba preocupada por él, pensaba que tal vez le había ocurrido algo, quiera Dios que no sea así, rogaba al cielo.
Junio 27, escribía Margarita: -por fin Harold a regresado, ha venido a visitarme y me trajo chocolates y una colonia que huele a rosas, su aroma es deliciosa y perfumada. Me dijo -para la flor más bella de San Andrés- yo sonreí y observe que aún seguía con una actitud misteriosa, luego Harold muy serio agregó: 
-Margarita cierra los ojos- yo obedecí y cuando abrí los ojos había puesto en mi mano una bella sortija de compromiso, ese era el gran misterio que me ocultaba. Estaba sin palabras, solo atiné a contestar 
-es una sortija hermosa-. Harold comentó -primero debo hablar con tu padre necesito su permiso para pedir tu mano, no quiero hacerlo sin su consentimiento-. Mi padre estaba en casa, fui a buscarlo al estudio y comente -padre Harold quiere hablar contigo- mi padre molesto contestó -por fin ha regresado, dile que pase- fue toda su respuesta.
Harold entró al estudio y cerró la puerta, Margarita se quedó en la sala esperando la respuesta de su padre, estaba tan feliz que no imaginaba la conversación que se desarrollaba entre su padre y su novio.
-De que se trata tanto misterio- comentó con voz grave Lorenzo Villacorta.
-Señor, pretendo pedir su permiso para comprometerme con su hija, mis intenciones son muy serias- respondió Harold.
-Quieres comprometerte con mi hija- señaló el padre -veo que tienes el anillo, ya puedes ir guardando ese anillo, yo no te voy a entregar a mi hija hasta que cumpla los dieciocho años, ella ahora es muy joven para un compromiso, ahora puedes retirarte, no tengo más que decir- fueron sus últimas palabras.
Harold no tenía oportunidad de hablar, Lorenzo Villacorta fue directo y cortante. Cuando regreso al lado de Margarita solo dijo: -es mejor que me vaya ahora, no puedo hablar, tu padre no aceptado mi petición de compromiso-. 
Margarita respondió: -Harold por favor espera, yo voy hablar con él-.
-No, es mejor que no digas nada, yo voy a regresar otro día y vamos a conversar- contestó Harold y salió de la casa. 
Margarita cayó de bruces al suelo, lloraba desconsolada, su madre entró a la sala abrazó a su hija y comentó: -Margarita serénate, calma hija mía, tu padre tiene razón eres muy joven para un compromiso, debes esperar hasta cumplir los dieciocho años, en ese tiempo tú y Harold se van a conocer mejor y sabrán si son el uno para el otro. Además tu padre no le ha cerrado la puerta, él puede seguir viniendo.
Margarita no escuchaba a su madre, ésta ordenó a Dorila traer un vaso con agua de azahar para calmar los nervios de su hija. La joven seguía llorando y entre lágrimas repetía -¡por qué, por qué mi padre es así! ¡él no tiene corazón!. Se abrazó a su madre sintiendo un gran dolor.



CONTINUARÁ      
      
       
   
           

 

lunes, 11 de mayo de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Marcy en su habitación continuaba leyendo el diario de la abuela Margarita, sentada frente al gran ventanal, estaba tan entretenida con los comentarios y sonreía con los detalles sobre la boda de los hermanos Langy.
-Tengo que decir- escribía Margarita 
-que la ceremonia en la iglesia fue muy bonita y las palabras del padre Diego claras y emotivas, todos en San Andrés lo conocían y le tenían mucha estima y confianza. Al terminar la ceremonia en la iglesia, los novios ahora ya esposos eran acompañados por el padre Diego y los invitados, todos caminaron hasta el salón donde se iba a celebrar el almuerzo y la fiesta de los recién casados. A su paso por la calle la gente aplaudía y le arrojaban arroz, como señal de buen augurio. El salón había sido decorado con buen gusto por la esposa del dueño. A la hora de comenzar la celebración las palabras de los novios y de los padres de las novias también fueron muy sentidas, la gente aplaudía con cada discurso. Harold se acercó a sus amigos y los felicitó con estas palabras -es el comienzo de una nueva vida, ustedes pórtense bien con sus esposas y ellas los amaran por siempre- luego se acercó a mí, me tomó de las manos y las beso, mi hermano Anselmo nos miró con expresión sería pero no dijo nada, creo que se dejo llevar por la emoción del momento, yo sonreí y él comprendió la situación. La comida estaba a la altura de la celebración, todo era exquisito y el vino de calidad excelente traído desde la capital en grandes barriles completaban el almuerzo. Se celebró el matrimonio con alegría, cada pareja de recién casados bailaban llenos de felicidad. Harold me invitó a bailar,  quedé sorprendida, sabía llevar muy bien el ritmo y sus pasos iban acorde con la música, tengo que decir que bailamos sin parar, creo que nunca me había divertido tanto en mi vida. En su rostro se podía ver la felicidad que sentía por la boda de sus amigos que él  consideraba su familia. Mi hermano Anselmo también se divertía sacando a bailar a todas las jóvenes solteras, él siempre fue alegre, divertido y le gustaba bailar muy diferente a mi hermano mayor. En esa boda conoció a Florencia, la  joven que más  tarde sería su esposa. Comimos, bailamos y nos divertimos hasta las doce, a esa hora Anselmo se acercó a mí y me habló -Margarita debemos regresar a casa, nuestro padre me advirtió claramente que debía llevarte a casa máximo a las doce y ya es la hora- sentí un poco de pena dejar la fiesta, pero era mejor obedecer para no tener problemas con don Anselmo Villacorta, que era muy estricto. Harold estuvo de acuerdo -Margarita, es mejor obedecer las reglas para no hacer enfadar a tu padre- debo admitir que tenía razón, no deseaba que después mi padre le cierre la puerta de casa y no me deje verlo nunca más.
Marcy detuvo su lectura, al sentir los pasos de su madre en la sala, cerró el diario lo puso en el velador y salió del dormitorio a su encuentro, al verla comentó: -madre debo contarte que mientras no estabas, vino un agente del aserradero Saldívar, ahora entiendo porque tu molestia por estas personas que son tan insistentes, con respecto a la venta de los árboles del abuelo Harold-.
-Mi querida Marcy que bueno que comprendas, ellos saben muy bien que no vamos a vender los árboles e insisten y vuelven a insistir, a pesar de que hay un gran cartel en la entrada del fundo. Tal vez pretenden que al insistir van a conseguir su cometido. Aunque mi hermano Erick un tiempo estuvo de acuerdo con vender los árboles pero gracias al cielo después desistió de tal acción, fue un momento difícil y el dinero escaseaba, logramos salir adelante y nos prometimos que nunca más pensaríamos en la acción de vender los arboles- contestó Sonia.
Marcy recordó: -madre fue aquella época que hubo una tremenda sequía en la región ¿verdad?-
-Si, fueron aquellos días en que casi perdimos los cultivos y eso hubiera significado la ruina- asintió con la cabeza Sonia 
-¿Madre donde estabas? te busqué por toda la casa y no te encontré - preguntó Marcy-
-Fui un momento donde tu tío Erick, quería entregarle mi presupuesto de los gastos para el compromiso de las tierras de Malva, le dije que venga a cenar, su esposa Inés y sus hijos todavía se encuentran en Villa Rica- respondió la madre. 
-Me parece excelente, el tío Erick es muy divertido cuando cuenta sus anécdotas. Madre antes que me olvide, mañana voy almorzar en casa de Anabella, vamos a estar con Beatriz que ha llegado a San Andrés hace dos días con su esposo e hijos,  es posible que me quede a dormir en su casa, no quiero manejar de noche en la carretera, tú sabes que es peligroso. Te prometo llegar muy temprano para desayunar juntas- señaló Marcy a su madre.
Desde el incidente que vivió en la carretera, hace más de un año donde quisieron asaltarla, Marcy evitaba manejar de noche, no quería que le vuelva a suceder lo mismo.
-No me has contado como está Beatriz, que novedades trae- dijo su madre.
-La única novedad que puedo contar- Marcy habló con énfasis -es que tiene un segundo hijo que es un bebé pequeño y hermoso. Lo lamentable es que Ada no va estar en la reunión, ella está visitando a sus padres-.
-Bueno, ya conversaremos más tarde las novedades después de tu reunión- contestó Sonia con tono reflexivo. 
En la noche cuando vino el tío Erick, lo recibieron Marcy y su madre juntos disfrutaron de una cena sencilla pero deliciosa, Josefa siempre sabía como halagar a las visitas. Sonia y su hermano conversaban del presupuesto y como iban a distribuir el dinero, luego comentaron sobre la visita del agente del aserradero, la conversación fluyo con tranquilidad y al terminar de cenar Erick se despidio: -Me van a disculpar mi querida hermana y sobrina, todo ha estado delicioso pero debo retirarme, estoy cansado el trabajo en el campo ha sido agotador y recién empezamos-.
Sonia y Marcy estuvieron de acuerdo y le dieron las buenas noches. Erick se despidio y cerró la puerta principal de la casa. Sonia fue tras de él para asegurar con los cerrojos la puerta. 
Marcy también estaba cansada, le dio las buenas noches a su madre y se retiró a su habitación. Después de asearse y ponerse la pijama, se acordó de Ada, esperaba que esté bien y que su padre comprenda el dilema que estaba viviendo su hija. El diario de la abuela Margarita descansaba en el velador, tomó el pequeño libro y leyó:
-Unos días después de la boda de los hermanos Langy, mientras ellos se encontraban de luna de miel, Harold me habló con tono misterioso una tarde que vino a visitarme -Margarita, debo viajar a la capital tengo que hacer unos mandados y arreglar unos documentos- no me contó más, yo no insistí para que me explique de que se trataba, imagine que debía  poner en orden su estatus migratorio, no me dio más explicaciones y a mí me pareció imprudente preguntar-.
Marcy no alcanzó a terminar de leer la página, el sueño la vencía, volvió a dejar el diario en su sitio y se quedó profundamente dormida. Al día siguiente encontró una nota de su madre en el velador, la nota decía: -Marcy he tenido que salir con Erick al amanecer, tenemos que controlar el trabajo en el campo, desde hoy nos dividimos las hectáreas de terreno para la siembra. Si vas donde Anabella ten cuidado, que disfrutes tu reunión-. Mi madre, siempre tan dedicada y apasionada por su trabajo y el fundo.
Marcy ocupó parte de la mañana para arreglar algunas cosas en su habitación, más tarde se alistó para ir almuerzo y pasar con sus amigas una tarde de conversación y recuerdos. Por el momento no tenía más preocupaciones que dedicarse a disfrutar sus vacaciones. Al llegar a casa de Anabella ya estaba Beatriz, se abrazaron con emoción, las amigas estaban de nuevo juntas, no había apuros ni angustias, solo una tarde de amigas. Lamentaban la ausencia de Ada pero aceptaban que su familia estaba primero y que era bueno estar con sus padres. 
Anabella trajo la botella de champán que estaba en el refrigerador, con las copas listas brindaron por la amistad de siempre y por la reunión que las mantenia unidas.
Beatriz fue la primera que comentó sobre su vida con Pancho y sus hijos en la ciudad: -ha sido un poco difícil adaptarme a otra etapa de la vida pero que puedo hacer, debo seguir adelante- dijo con resignación -extraño a mi familia, mi casa en el fundo y a mis padres, era la época donde no había prisas ni preocupaciones y menos responsabilidades de cuidar una familia. 
Anabella y Marcy la escuchaban, algo parecido sucedía con ellas pero aceptaban la realidad que les tocaba, es más, no se podían quejar, tenían todo y nada les faltaba. La realidad de Anabella era de privilegio, poseía su propio negocio y disfrutaba de una vida cómoda, su abuela le había enseñado como manejar las finanzas y el Bazar. Marcy igual, tenía todo lo que necesitaba y a veces de más, grandes preocupaciones no existían en su vida. 
Ada, de las cuatro amigas era la que estaba viviendo una realidad que parecía sacada de otra dimensión, sus premoniciones amenazaban con destruir sus nervios, a pesar que la conversación con su padre le trajo un poco de tranquilidad para comprender que sucedía con ella y lo más importante no estaba perdiendo la cordura. Aprender a vivir con ello y saber asimilarlo era el siguiente paso. En ese momento se encontraba sola en su casa, tenia unas bandeja en las manos que iba a guardar en el mueble del comedor, cuando se detuvo en seco, no podia respirar ni articular palabras, sus pies estaban pegados al piso, sus manos soltaron la bandeja que sostenían, las palabras que por fin salieron de su garganta fueron: 
-¡No, no, por favor! ¡por favor no, no!- repetía esas palabras y exclamaba en voz alta, lagrimas corrían por sus mejillas, lo que estaba viendo era algo que la llenaba de miedo de tristeza y dolor. 


CONTINUARÁ             
       

     
               

 

lunes, 4 de mayo de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Marcy escuchaba con mucho interés lo que su madre recordaba sobre las anécdotas que a la vez la abuela Margarita le había contado de la boda de los hermanos Langy. 
-Lo que puedo recordar según decía mi madre es que las novias al entrar a la iglesia lucían hermosas, cada una tenía un lindo vestido. Los novios esperaban emocionados y nerviosos al pie del altar, los invitados en las bancas sonreían felices al ver entrar a cada una de las jóvenes con sus respectivos padres. El sacerdote que celebró la boda leyó un pasaje especial de la biblia que hacía referencia al matrimonio, además tuvo palabras muy cálidas de felicitación para los hermanos. Al terminar la ceremonia, posaron para las fotos. El padre permitió que se tomen fotos en el altar, en esa época no estaban permitidas las fotos dentro de la iglesia-. 
-Madre- dijo Marcy -la abuela Margarita con el abuelo Harold estarían cerca a los novios, seguro que se sentían feliz por los hermanos Langy. Cuéntame como fue la fiesta después de la boda en la iglesia-. 
-La fiesta fue un evento social en el pueblo- respondió Sonia -al salir de la iglesia cada una de las parejas, todo San Andrés se había volcado a la calle para verlos pasar. En el camino aplaudían y les arrojaban arroz como símbolo de prosperidad y felicidad. El salón donde se iba a realizar el almuerzo quedaba a unos pasos de la iglesia por eso las parejas y los invitados caminaron hasta el lugar. Mi madre del brazo de mi padre iban detrás de los recién casados, el sacerdote que los caso iba adelante de todos, él estuvo una hora en el almuerzo, se sentó cerca a los hermanos, después de felicitarlos se retiró. Más detalles, seguro vas a encontrar cuando leas el diario de tu abuela, yo no recuerdo más al respecto-.
-¡Madre! que emoción casarse los tres hermanos juntos y luego celebrar la fiesta, seguro que duro hasta el amanecer- comentó Marcy.
-Sí, la fiesta terminó pasada la media noche, luego los novios, se fueron a un lugar desconocido. Cada pareja escogió un sitio distinto donde pasar su luna de miel- señaló Sonia, luego salió de la habitación de su hija. 
Marcy quedó a solas en su dormitorio y trató de imaginar la fiesta y la felicidad de las parejas y sus familias, siempre supo que los hermanos Langy hicieron buenos matrimonios. Ella estaba aun pequeña cuando los conoció pero los recordaba muy bien y los llamaba de cariño tíos, ellos eran parte de la familia del abuelo Harold. Les gustaba reunirse seguido en la casa del abuelo de Marcy y cuando esto sucedía, entre ellos hablaban en su idioma, era divertido escuchar cantar al tío Morten porque sabía varias canciones de su país. La tristeza vino después cuando ya mayores, uno a uno se fue enfermando, al final solo quedo Morten que era el hermano menor, él tuvo un final trágico que nadie hubiera imaginado. Los ojos de Marcy se llenaron de lágrimas al recordar el episodio que fue triste y violento. Una noche unos delincuentes entraron a su casa en su fundo, lo sorprendieron y luego lo amarraron a una silla y lo torturaron para que diga donde tenía guardado el dinero, todos en el pueblo comentaban que Morten escondía fuertes cantidades de dinero en su casa, lo cual no era verdad, pero los chismes sin fundamento hicieron mucho daño. Los delincuentes no se detuvieron hasta que lo vieron morir junto a su esposa. Los vecinos del lugar al ver que pasaban los días y no salían de su casa, fueron a buscarlos, se encontraron con una escena dantesca. Sus cuerpos estaban en plena descomposición y la casa en total desorden, libros adornos, sillas rotas, era lamentable lo que sucedió esa noche con ellos. La policía llamó a sus hijas que vivían en otras ciudades no muy lejos de San Andrés, ellas estaban casadas y tenían sus hijos. Morten que había sobrevivido a los horrores de la guerra, no pudo salvarse de tamaña tragedia. Si el abuelo Harold hubiera estado vivo y se enteraba de lo sucedido, hubiera sufrido lo indecible, él quería a los hermanos Langy como si fueran sus propios hermanos. Con el tiempo lograron capturar a los delincuentes y llevarlos a prisión, pero eso no iba a devolver la vida al querido Morten y a su esposa.
Unos golpes en la puerta de casa, sacaron a Marcy de sus recuerdos, su madre seguro había salido a buscar al tío Erick,  ella fue abrir y se encontró con un hombre desconocido, al comienzo sintió temor pero luego se tranquilizó.
El desconocido en segundos se presentó diciendo: -señorita buenas tardes, soy un agente del aserradero Saldívar- le extendió su tarjeta y continuo -vengo para ofrecerles una gran oferta por la venta de sus árboles-.
Marcy muy serena lo interrumpió: -Usted ha leído el cartel que está en la entrada del fundo, que dice en letras grandes "Los árboles no están en venta, por favor no insistir" no tiene ninguna autorización para entrar al fundo que es propiedad privada. Mi familia no tiene intención de vender ningún árbol, esto es u atropello y una insistencia absoluta-. 
-Señorita, no se moleste- dijo el agente -usted no ha oído nuestra oferta-.
Marcy casi perdió la paciencia, con énfasis en la voz contestó: -cada árbol vale un millón de dólares que su aserradero no puede pagar por lo tanto debe irse, si usted sigue insistiendo me veré en la obligación de llamar a mi seguridad para que lo acompañen a la salida. ¡No insista!- exclamó Marcy molesta al final.
El agente, se retiró en silencio, no iba a conseguir nada si volvía a insistir. El aserradero en el que era agente, era uno de los cuatro más importantes de la región, ellos trabajaban en la zona de la selva central y cada vez tenían que penetrar más adentro en el monte para talar los árboles de caoba que comenzaban a escasear por la tala indiscriminada. Lo lamentable era que para pasar sus maquinas tenían que talar otros árboles y conseguir abrirse camino, causando  la deforestacion.  Las autoridades de la provincia se habían visto obligadas a mantener un estricto control sobre la tala que ponía en peligro todo el ecosistema de la región.
Marcy cerró la puerta y por el gran ventanal se cercioró de que el agente en su camioneta salga del fundo. Ahora comprendía mejor a su madre cuando se molestaba por la insistencia de estos agentes que trabajaban para los aserraderos de la zona.  
En su dormitorio Marcy tomó en sus manos el álbum de fotos de la familia, en el interior estaban algunas fotos de la boda de los hermanos Langy además de las fotos de la boda de los abuelos de Marcy. Que guapo era el abuelo Harold y la abuela Margarita ni hablar, era hermosa como una flor de primavera. En sus rostros se podía ver la felicidad y alegría de estar celebrando su boda. El bisabuelo Lorenzo Villacorta y la bisabuela también se veían felices y sonrientes, aunque una hora antes de la celebración de la boda. Lorenzo Villacorta le había dado un gran sermón a Harold de como cuidar y atender a su hija Margarita -es mejor que tengas cuidado de atender bien a mi niña, ella ha sido criada con esmero y atención, tiene una educación exquisita no quiero escuchar una queja con respecto a tu persona- entre otras advertencias más.
Cuando Harold le comentó a su ahora esposa, la conversación con el padre de ella, ésta le dijo: -no te preocupes mi padre a veces exagera, él no va intervenir en nuestro matrimonio-.
Marcy dejo el álbum en su velador y abrió el diario, leyó, Junio 10: -por fin llegó el día de la boda de los hermanos Langy, es una gran alegría asistir con Harold como mi pareja, tal vez en un futuro no muy lejano nosotros estemos celebrando nuestra boda. El vestido que voy a usar esta tendido sobre mi cama, es bello y esta bien confeccionado por la señora Margot que es experta en el oficio de la confección, además sabe diseñar y aconseja que le puede quedar mejor a una persona. El color es un rosa suave tiene encaje y unas pequeñas aplicaciones que brillan, es largo hasta el tobillo, mis zapatos que hacen juego con el traje, han sido traídos desde la capital. Mi hermano Anselmo viene conmigo, él también viste elegante para la ocasión. Harold ha llegado por nosotros, al verme se quedó sin aliento, solo pronuncio unas palabras -Margarita están tan hermosa que todos van a envidiarme- Yo sonreí y agradecí el piropo que se que es con amor. Yo también agregué que él lucía tan guapo que iba a eclipsar a los novios. Los dos sonreímos y esperamos a mi hermano para que me acompañe al matrimonio, tengo que agradecerle por que sin él no hubiera conseguido el permiso para asistir a la boda.
Harold, Anselmo y yo llegamos a la iglesia, ya había gente esperando el momento en que los novios entren, mi hermano se colocó en la segunda fila, Harold y yo nos pusimos junto al altar. Debo decir que la iglesia estaba llena de flores y el altar adornado con rosas blancas, que belleza, que gusto de arreglo, de pronto silencio, llegaron los novios, se acercan a Harold se saludaron y luego me saludan, están elegantes en sus ternos de fino lino, unos minutos más y no puede ser, entran las novias acompañadas de sus padres, que preciosas están dentro de sus  vestidos blancos de encaje y muselina, sonríen a la gente que llena la iglesia. Todo es tan bello, al fondo suena la música romántica del clavicordio traído a San Andrés por el padre Gregorio. 


CONTINUARÁ