viernes, 4 de septiembre de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Con el corazón en la mano de tan solo recordar hasta ese instante lo que habia vivido,  Armando navegaba en un pequeño bote río arriba, como único compañero de viaje tenía al dueño del bote, su nombre era Justo. 
Armando se presentó:- gracias por aceptarme como pasajero, como puede ver no tengo dinero para pagarle, solo tengo lo que llevo puesto-.
-No se preocupe- contestó Justo -su compañía es el pago, navegar por el río a veces es tedioso y con un acompañante es más fácil, además si ocurre algún inconveniente con el bote me puede ayudar-.
Armando no dudo en decir que estaba dispuesto ayudarlo en lo que sea, notó sin embargo que Justo lleva una carga bastante grande, varios sacos se amontonaban en la nave.
Llamado por la curiosidad preguntó: 
-Justo ¿por qué usted lleva tantos sacos?-.
-Los sacos están llenos de encargos que debo entregar en cada aldea en el camino, más adelante hay una aldea que espera su saco con víveres y otros objetos- respondió Justo sin dar demasiados detalles.
Armando prefirió no hacer más preguntas ni incomodar al navegante, él suponía que era su forma de ganarse la vida. Habían pasado más de dos horas cuando divisaron una pequeña aldea en la orilla del río, algunas personas ya esperaban sus víveres. Justo se acercó con su bote y entregó el saco correspondiente, recibió su pago, subió de nuevo al bote para volver al río y navegar. Armando en silencio observó la situación y comentó: -en la próxima parada soy yo, el que va bajar para entregar el saco que me indique, así pago mi pasaje y lo ayudo-.
Justo estuvo de acuerdo le pareció que era algo equitativo, él lo llevaba en su bote y Armando bajaba la carga y la entregaba. Después de navegar en silencio y cuando hubo más confianza entre los dos hombres Justo preguntó: -¿qué hace usted por estos lugares? se nota que no es de aquí-.
Es una historia larga, pero le puedo decir que gracias al cielo estoy vivo, quise cruzar la selva a pie para llegar hasta la frontera con Brasil, fue mi inconciencia y mi irresponsabilidad la que me hizo creer que lo lograría y como puede ver aquí me tiene medio muerto y con una ropa que gracias a los aldeanos llevo puesta-.
El hombre del bote no pudo evitar reír a carcajadas y luego agregó: -le doy la razón en sus palabras, nadie en su sano juicio puede pensar que va lograr un viaje así, es algo absurdo, ni los nativos que viven ahí adentro piensan de esa forma. Debe dar gracias al cielo todos los días de su vida porque salió vivo de la selva. Le voy a contar una breve historia, hace algunos años conocí un explorador que me contrato para que lo lleve por el río a la selva. Yo trate de advertirle que era peligroso y más aun si no conocía la region, él medio un millón de razones para decir que lo lograría, que venía en plan de estudio de ciertas plantas que solo crecen el la selva Amazónica, al parecer era un investigador. Bueno lo que le puedo asegurar es que hasta el día de hoy no se sabe nada de él, simplemente desapareció. Por este río siempre pasan barcazas o botes y nadie lo a visto, todos nos preguntamos qué fue de él. Por eso le digo que usted fue elegido por Dios-. 
Armando respiró profundamente y contuvo las lágrimas, él más que nadie sabía que fue una luz del cielo que lo acompañó. Por el río el bote siguió navegando con los dos hombres, Justo sacó de un pequeño maletín un atado, lo abrió y le invitó a su viajero yuca sancochada, luego le dijo: -esto es lo único que tengo para comer, pronto va oscurecer y debemos parar en la orilla para dormir, no es bueno navegar de noche, hay espíritus que rondan por el río a esa hora. Armando sabía que la gente de la región que vivía en aldeas tenía sus creencias y esa era una de ellas, los espíritus de la selva que rondaban. No quería ir en contra de costumbres ancestrales y le dio la razón a Justo. Con solo una yuca sancochada en el estomago bajaron del bote en una orilla y se disponían a dormir. Armando no se quejó, no habló de inconvenientes, estaba vivo y eso era lo único que importaba. Se cubrió con una manta para  acostarse y miró al cielo, el espectáculo hermoso de estrellas le dio una calma y una paz que no experimentaba en años. ¿Podía haber mejor belleza que esa?, estaba seguro que no, era tan espectacular lo hermoso del cielo que no quería cerrar los ojos pero el cansancio y las horas de viaje lo vencieron.
Al día siguiente su viaje continuó, no hubo desayuno y no preguntó. El bote navegaba por el río y de nuevo lo mismo, detenerse en una aldea para dejar un saco. Armando recibió el pago subió al bote y  entregó el dinero a Justo, de la misma manera fue todo el día. Entregaban un saco recibían el pago y seguían el viaje, ya se cumplían dos días navegando en el río y Armando comenzaba a inquietarse, Justo notó su impaciencia y comentó: -mañana vamos a llegar a Santa María que es la aldea donde termina mi viaje a partir de ahí hay una carretera y un  camión de los que salen puede ayudarlo a continuar su viaje. Armando movió la cabeza con resignación, tenía que aceptar, él debía llegar a Puerto Bermúdez de todas maneras.
Al día siguiente muy temprano comenzaron su viaje y cerca del medio día por fin llegaron a Santa María, Armando casi no podia caminar sobre la tierra, tantas horas navegando le habian dejado una sensación de vaivén en el cuerpo. Se quiso despedir de Justo y agradecer su ayuda pero éste le dijo:
-Espere un momento, tengo algunos amigos camioneros que pueden ayudarlo a seguir el viaje vamos hablar con ellos-. Tal como dijo su compañero de viaje, habló con un chofer de camión que conocía y éste aceptó llevarlo con una condición que viaje con la carga para que cuide que no pase nada en el camino, porque podían encontrarse con algunos malhechores y Armando tenía que ayudarlo, no le quedó otro camino que aceptar para seguir su viaje. Se despidio de Justo, le agradeció la ayuda y se subió al camión junto a la carga con una barra de fierro en las manos que le daba el camionero para defender su carga. Armando no sabía si llorar o reír a carcajadas era una ironía de la vida viajar en esas circunstancias, él que estaba acostumbrado a la comodidad, a la buena ropa y a la buena comida respiró con tristeza. El camión arrancó y se dirigió a la carretera, un día  y medio duraba el viaje, para llegar a Puerto Bermúdez, no podía reflexionar sobre todo lo que había vivido en esas semanas, la música de la radio a todo volumen en la cabina del chofer del camión no lo dejaba pensar. Se quedó dormido muy tarde en la noche con la  tenue luz de los faros del vehículo que alumbraba el camino. Armando al día siguiente seguía con la barra de fierro junto a él, por suerte hasta ese momento no ocurría nada peligroso en el camino, su estómago sonaba de hambre, creía que no iba a poder soportar más, rogaba llegar pronto a la ciudad de su destino. El chofer se detuvo a un lado del camino, Armando se puso en guardia pensando que ocurría algo pero el hombre lo llamo para darle un paquete grande de galletas y  comentó: -lo siento hermano pero aquí en toda la carretera no hay un lugar donde comer, estas galletas al menos llenaran tu estómago- sin esperar respuesta, volvió a subir de nuevo al camión y partió para seguir el camino. Mientras comía las galletas y saciaba su hambre se acordaba de las palabras de Marcy cuando estaban reunidos en el café Salón Azul, que tiempos lejanos le parecían, no sabía con exactitud que día era, sus queridas amigas siempre se habían preocupado por él y ahora estaban tan lejos. 
Había anochecido cuando llegaron a Puerto Bermúdez, la luna hermosa alumbraba en lo alto del cielo la noche no estaba oscura. Armando bajó del camión y agradeció al chofer su ayuda, éste recién reparaba en su vestimenta era muy típica. Felizmente Armando conocía la ciudad, comenzó a caminar, con su cuschma que era típica de los nativos, sin zapatos y cubierto por kilos de tierra, la gente del lugar lo miraba con desconfianza --quien era este hombre que caminaba en esas fachas- comentaban. Armando no le importaba el hablar de las personas que lo observaban, -seguro piensan que soy un orate que camina por las calles sin rumbo- dijo en voz baja pero buscaba la dirección de su amigo para pedirle ayuda. A tres cuadras del centro encontró la casa,  tocó la puerta y el mismo German abrió, se quedó espantado al ver Armando con esas ropas desgarradas y completamente sucio. 
-Germán, necesito tu ayuda, necesito trabajo- alcanzó a decir agotado Armando.
Su amigo respondió: -Armando ¡cómo estás!- no salía de la sorpresa al ver así a su amigo y agregó -lo que tú necesitas en este momento, es un buen baño, ropa limpia, zapatos y comida, parece que no hubieras probado alimento en semanas.
Que ironía pensó Armando, su amigo adivinaba o es que se notaba que estaba flaco y demacrado.  
Lo que no sabía, es que esa misma luna alumbraba a Marcy en su casa del fundo. La joven contemplaba la belleza de la noche en el umbral de la puerta y se preguntaba ¿cómo estaría su gran amigo Armando? ¿habría llegado a la frontera con Brasil cómo era su deseo? no podía dejar de pensar en los peligros a los que se había expuesto.


CONTINUARÁ
                   
                 

 

viernes, 28 de agosto de 2026

CAFE, MI CULTIVO DE CAFÉ

Dos días después de que Ada viera la imagen de su tía Graciela como ella la llamaba con cariño, recibió la visita de sus padres en la casa pensión de doña Herminia. Se sentía feliz con la visita.
Su madre comentó: -Ada, mi querida niña, estas cómoda en esta casa, tu habitación es agradable-.
-Madre- sonrió Ada -estoy bien no te preocupes la casa es muy bonita y agradable, además doña Herminia es una persona buena y solicita, no me puedo quejar en lo absoluto-.
La madre de Ada insistió: -no me digas que no me preocupe, eres mi hija y te extraño, me gustaría que estés viviendo con nosotros-.
-Hija- habló el padre - es verdad lo que dice tu madre, te extrañamos pero no podemos actuar de forma egoísta, tú tienes que hacer tu vida y vivir con libertad, nosotros no somos eternos y no vamos estar por siempre a tu lado-.
-Si, es cierto Norberto, tus palabras son claras pero la casa se siente tan vacía y peor ahora que tu hermano está en Alemania estudiando gracias a la beca que ganó, nos hemos quedado sin hijos, sé que es la vida y así tiene que ser- contestó la madre con tristeza.
-Madre por favor- respondió Ada -no te pongas triste, sabes bien que ustedes pueden venir a visitarme cuando quieran, conocen donde vivo y lo que estoy estudiando. Lo mismo prometo, ir a visitarlos cada vez que tenga vacaciones en el Instituto de Diseño, ustedes conocen que me gusta mucho crear y esta carrera me permite desarrollar mi imaginación. Ahora quiero enseñarles mi habitación para que vean lo agradable y espaciosa que es-.
Ada subió con sus padres al segundo piso y los hizo entrar al dormitorio que ocupaba, era muy cómodo y además tenía una gran ventana que daba a la calle: -Ya ven lo confortable que estoy en esta habitación y lo bonito que es el entorno que rodea la casa, a una cuadra hay un parque donde voy a caminar de tarde en tarde cuando el clima me lo permite. No puedo pedir más, esto es para mí un gran ambiente para estudiar-. La joven guardó silencio mientras sus padres caminaban satisfechos por la habitación, su hija estaba bien instalada podían sentirse tranquilos. Ada en cambio pensaba en no decir nada a sus padres sobre la tía Graciela, no pensaba comentar una palabra ni siquiera con su padre que sabía su secreto, es decir el secreto de familia. Pensó dejar que el cielo tome la decisión de la hora y el día, de lo que debía suceder, esto le causaba sufrimiento por tratarse de una persona muy querida.
El padre en un  instante comentó: -Ada has desayunado, si no es así, vamos a desayunar, he visto cerca un café que tiene escrito en un gran cartel, "Se venden desayunos"-.
-Si padre, en ese café preparan unos desayunos deliciosos con tamalitos que te hacen soñar, ya los he probado y puedo hablar con seguridad al respecto- contestó Ada sonriendo. 
Unos minutos antes los padres de Ada habían conversado con doña Herminia para saludarla y preguntar por su hija, ella les dijo que era una joven responsable y tranquila, no tenía problemas. Los padres estuvieron satisfechos de escuchar esas palabras, confiaban en su hija. Después de recorrer la casa y ver el jardín, la cocina y el comedor donde tomaban sus alimentos las jóvenes de la pensión, Ada y sus padres salieron para ir al café del que hablaba con tanto entusiasmo su hija.
Doña Herminia era una señora de carácter y personalidad fuerte que siempre buscaba llevarse bien con las jóvenes que hospedaba, pero dentro de los reglamentos de la casa, había una cláusula bien clara que decia, "Señorita que cause problemas o tenga mala conducta o actitud negativa debía retirarse inmediatamente de la pensión, con conocimiento de sus padres" esto era parte del reglamento que se le entregaba a cada joven que venía a vivir a la casa pensión de doña Herminia.
Ada pasó todo el día junto a sus padres, regreso a la pensión alrededor de las siete de la noche, había sido un día intenso. Con sus padres visitó diversos lugares, además de ir al cine a ver una película de estreno. Ya había cenado, no tenía necesidad de comer algo más, saludo a doña Herminia y le dio las buenas noches, se encontraba cansada y deseaba ir a la cama temprano, saludó también a sus nuevas amigas que ocupaban la habitación  junto a la de ella. Quería descansar porque al día siguiente iría al Instituto de Diseño que era muy famoso y reconocido en la ciudad, luego en la tarde se encontraría de nuevo con sus padres para despedirse ellos, tenían que regresar a la ciudad de La Merced donde vivían. Se aseo y se puso la pijama, recordaba a sus padres y las preciosas horas que pasaron juntos, fue divertido tenerlos cerca y conversar. Recordaba también a sus amigas Anabella y Marcy, que tristeza estar lejos y no poder reunirse, de pronto su rostro se ensombreció al recordar que tal vez por mucho tiempo no las volvería a ver y aun más recordó a Beatriz la siempre querida amiga que estuvo en aquella reunión por última vez, lloró por todo aquello. Del velador junto a su cama tomó el rosario de su madre para rezar y pedir por la querida tía Graciela. Ahora más que nunca debía concentrarse en su nueva vida en la capital y asumir su realidad.
En cambio en San Andrés en el fundo de la familia Prodanovich, Marcy también recordaba a sus amigas, sabía que Ada estaba muy bien en la capital y que pronto comenzarían sus clases y Anabella la veía casi a diario pero no dejaba de preguntarse por Armando ¿qué sería de él y cómo estaría? tal vez sus padres ya sabían algo o quizás Armando estaba perdido en medio de la selva boscosa expuesto a tantos peligros. Marcy no le había contado Anabella sobre la nota que dejó Armando a sus padres, por el momento era mejor no decir nada. 
Lo que las amigas ignoraban era que Armado estaba a salvo, los nativos lo dejaron vivo y en la oscuridad de la noche se encontraba en la aldea donde el hombre del bote que lo había dejado, Armando hablaba con el jefe del lugar para que lo oriente como seguir viaje, él debía llegar a Puerto Bermúdez, ciudad donde tenía amigos que podían ayudarlo y darle trabajo, desde ese lugar les mandaría un telegrama a sus padres para contarles que estaba bien, sabía que no lo extrañaban pero igual les iba a escribir. Era una manera inconsciente e indirecta de decirle a sus amigas que estaba vivo y que no lo esperen en mucho tiempo por si alguna de ellas se acercaba donde sus padres para preguntar por él. 
El jefe de la aldea escuchó Armando, él le contestó que pasado mañana venía un bote trayendo algunos víveres y en ese bote podía viajar: - No sé exactamente hasta donde puede llegar ó a que ciudad más próxima lo dejaría, tendría que hablar con el dueño del bote-.
Armando agradeció sus palabras y caminó por la aldea en medio de la noche, uno de los habitantes le dijo que no era bueno andar en la oscuridad porque salen a buscar alimento animales nocturnos que no siempre son buenos y lo pueden atacar, es mejor que se vaya a dormir. Armando agradecio el consejo, ahora comprendía porque la gente de ese lugar dormía tan temprano y se despertaba antes que saliera el sol. 
Al despuntar el alba Armando ya estaba levantado, se fue a una pequeña fuente de agua donde no era peligroso bañarse  o encontrarse con algún animal que lo pueda atacar. Su desayuno fue lo mismo  del día anterior, plátano verde sancochado y tiras de carne seca cocida, eran un manjar delicioso, lo mejor que había comido en varios días de estar perdido en la  selva, se acordó de su experiencia de terror y el pánico de pensar que era hombre muerto. A media mañana se acercó un bote desconocido para los aldeanos, Armando no dudo en querer viajar en ese bote, habló con el dueño para seguir viaje río arriba y llegar a la ciudad de su destino. El jefe de la aldea le advirtió que no conocía a ese hombre: -si usted quiere viajar es su responsabilidad-.
Con su vestimenta típica del lugar, Armando lucía original, se despidio de los aldeanos les dio las gracias a todos, le dio la mano al jefe de la aldea y dijo: -nunca voy a olvidar su hospitalidad y generosidad para acogerme, siempre voy a estar agradecido, no se preocupe por mí voy a estar bien-.
Como era su costumbre, la gente de la aldea se reunió en la orilla del río para despedir al forastero que habia vivido un día con ellos, éste se subió al bote y con la manos en alto les hacia adiós, fue inevitable soltar algunas lágrimas a medida que se alejaba. Volteó y se sentó en una esquina del bote, el dueño le indicó que debía sentarse en el medio para no desequilibrar la pequeña nave y se voltee. Armando no tenía nada que podían robarle, confiaba en ese hombre que lo llevaba por el río, ignoraba que su travesía duraría varios días.


CONTINUARÁ       
   
   
                    

 

viernes, 21 de agosto de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

El sol habia despuntado en lo alto del cielo desde muy temprano y con sus poderosos rayos alumbraba la selva Amazónica. Junto a la orilla del río yacía tendido el cuerpo de Armando, parecía sin vida pero lentamente comenzó a mover los dedos de una mano,  abrió los ojos  muy despacio, la luz del sol los hería. Apenas podía respirar, la cabeza le daba vueltas y se sostenía sobre su cuerpo. Se volteó  hacía un costado, un dolor en la espalda lo hizo gritar. Todavía no tomaba conciencia de donde estaba. Se sentó apoyándose en sus brazos y comenzó a llorar, sus lágrimas bañaban su rostro, se miró las manos, se tocó la cara los brazos, las piernas,  comenzó a repetir ¡Estoy vivo!... ¡Estoy vivo! mientras decía esto no dejaba de llorar, con la poca fuerza que lo acompañaba tomó la tierra mojada de la orilla del rio y se la llevó a la cara, se cubría el rostro con ella, luego hizo lo mismo con las manos. Con más fuerza y aliento en sus pulmones grito ¡Gracias mi Dios por darme esta segunda oportunidad! ¡Gracias hombres de la selva! son caballeros por haberse apiadado de mí, nunca voy a olvidar su bondad. Continuó hablando -el cielo me otorgó su bendición y ustedes lo hicieron realidad-. Entre sollozos volvió a dar un grito ¡Estoy Vivo!, luego comentó en voz alta para que lo escuchen los nativos "No sé, si pueden oírme o comprender lo que hablo, pero les voy agradecer el resto de mi vida por dejarme vivo". ¡Gracias! ¡Gracias! sin ustedes no hubiera salido de la selva. Armando en un instante de silencio reflexionó sobre su terrible experiencia. Recordó cuando recibió en el cuello el impacto del dardo, no era uno envenenado si no un dardo para adormecerlo y que pierda la conciencia, después los mismos hombres lo sacaron de las entrañas de la selva para que tenga oportunidad de vivir, desde esa hora dependía de él seguir vivo. Los nativos se retiraron para su aldea, ellos sabían que el forastero solo no iba a poder salir del bosque tupido, no conocía el camino al río y a propósito lo dejaron en la orilla para que algún bote que pasará por ahí lo ayude a llegar a la aldea más cercana, era su única oportunidad de vida. Respiraba más tranquilo y trató de calmarse, miró a su alrededor, no tenía su mochila, sus botines, ni su sombrero, eso ya no le importó eran cosas que no tenían valor para él, lo único importante era su vida. Los nativos lo dejaron vivir, porque sabían que no iba a durar más de dos días caminando sin orientación dentro de la selva. Estos hombres eran bien conocidos por su extremada fiereza para defender su territorio de posibles invasores pero no atacaban a las personas por gusto, ellos se defendían de quienes los amenazaban. Armando desde que era un niño no rezaba, pero en esta ocasión se arrodilló en la orilla, junto las manos y rezó para agradecer al cielo su piedad y bondad. Dijo además -Señor no voy a desperdiciar esta segunda oportunidad, trataré de ser una mejor persona. Cuando pienso que estuve muy cerca de la muerte me estremezco de terror-. 
Era cerca del medio día cuando a lo lejos divisó un bote que podía ayudarlo, Armando se puso de pie y agitando los brazos, daba de gritos para que lo vean, el hombre del bote vio que alguien pedía ayuda y se acercó para recogerlo. Preguntó -¿qué hacía por esos lares y por qué vestía con andrajos? Armando no dio muchos detalles, comentó que se había perdido y preguntó ¿cómo podia hacer para llegar algún centro poblado-. 
-Señor- contestó el hombre del bote -seguro usted es otro de los aventureros que creen poder dominar la selva y caminar dentro de ella como si estuviera en su casa, no se da cuenta que la selva lo ha podido devorar. Los nativos aquí son muy fieros y no perdonan fácilmente entrar en su territorio, usted ha tenido suerte. La naturaleza es hermosa en este lugar del mundo pero hay que respetarla y saber cuales son nuestros límites-. Armando no contestó y se contuvo de llorar, él ahora sabía muy bien cuales eran sus límites.
El hombre del bote agregó: -los nativos conocen muchas plantas de donde sacan venenos o líquidos que paralizan el cuerpo de sus enemigos por eso le vuelvo a repetir que ha tenido suerte-.
Armando sabía muy bien que no era suerte, era la mano de Dios y la bondad de estos hombres que a veces llamamos injustamente salvajes. En el bote navegaron río arriba cerca de tres horas hasta llegar a una pequeña aldea situada a las orillas del río. 
El hombre del bote dijo: -hasta aquí lo puedo traer, yo tengo que seguir mi camino por el río. La gente aquí lo va ayudar, comprendo que no me puede pagar porque no tiene dinero, si nos encontramos más adelante tal vez me pueda devolver el favor-. 
Armando movió la cabeza en señal de aceptar sus palabras y le agradeció su comprensión. Bajo del bote y caminó entre las cabañas, la gente salía a verlo, un extraño había llegado y era lamentable su apariencia y su ropa parecía que había estado varios días perdido sin agua y comida. Los aldeanos lo rodearon y una mujer le alcanzó en un atado de hojas de plátano comida, era carne seca cocida y plátano verde sancochado, agradeció con un gesto humilde y comenzó a comer, para él era el manjar mas exquisito del mundo después de haber estado varios días sin alimentos, otra mujer le ofreció agua de lluvia para calmar su sed. No pudo contenerse más y comenzó a llorar de agradecimiento a estas personas que dentro de su propia pobreza compartían con él lo que tenían. La ropa de Armando estaba rota hecha jirones, alguien le alcanzó una túnica hecha de la tela que ellos hilaban, era su vestimenta típica y a la túnica le llamaban chusma, se lavó en un rincón detrás de unas ramas y se puso la túnica, los aldeanos reían al ver su apariencia graciosa y diferente a la de ellos. Una hora más tarde Armando habló con el hombre que era la autoridad en la aldea y le preguntó donde podía tomar otro bote, él debía seguir su viaje hasta llegar a Puerto Bermúdez, ciudad donde tenía amigos que se dedicaban al comercio de madrea y de café, ellos podia ayudarlo y darle trabajo. Su decisión estaba tomada, no regresaría a San Andrés en mucho tiempo, tal vez en muchos años, a sus padres les enviaría un telegrama desde la ciudad de Puerto Bermúdez para decirles que estaba bien, aunque sabía que ellos no sentían su ausencia. Lamentaba no poder hablar con Marcy y Anabella, pero la vida le había presentado este camino y lo iba a tomar. 
En San Andrés Marcy y Anabella conversaban en el Salón Azul mientras tomaban sus refrescos, recordaban Armando, era inevitable hablar de él y preguntar ¿cómo estará? y lo más difícil saber si estaba vivo o había partido de este mundo. 
Anabella decía: -Marcy realmente extraño Armando y sus ocurrencias, no puedo dejar de pensar en él, no quiero aceptar que se ha ido para siempre-.
Marcy contestó: -yo también lo recuerdo, nuestro amigo no quizo escucharnos y se fue tal vez a un viaje sin retorno-. 
Un silencio, sin palabras, Marcy pensó quien podía saber si Armando ya no estaba, era Ada, tuvo la tentación de ir a la central telefónica y llamarla para preguntar, pero desistió, ella antes de despedirse de su amiga le prometió que nunca preguntaría por alguien del entorno familiar o de amistades, era mejor ignorar los designios de la vida.
Ada, podía saber si Armando estaba vivo. Ella se encontraba lejos en la capital y vivia en la pensión de doña Herminia, no sabía nada sobre el viaje de Armando, no sabía que él se había puesto en peligro, pero lo más importante, no lo había visto, su imagen no aparecía ante ella. Ada estaba tranquila y arreglaba sus papeles para empezar sus estudios de diseño, toda la semana estuvo ocupada en sus proyectos y acostumbrándose a su nueva vida y rutina. En la noche después de cenar se retiró temprano a su habitación, para doña Herminia no era extraño, Ada era una joven tímida y callada. Cerró la puerta de su dormitorio, se cambió de ropa, se puso la pijama y se acostó en la cama. De su mesita de noche tomó la biblia, rezó unas oraciones y luego se quedó dormida. En la oscuridad de la noche una luz brillante la despertó, era la imagen de la amiga de su madre, era muy querida por la familia, Ada la llamaba tía Graciela. Se sentó en la cama y esta vez no lloró, no grito ni se desesperó, en la mesita estaba el rosario de su madre, con serenidad lo agarró entre sus manos y comenzó a rezar por la querida tía. Desde ese día iba a tener la misma actitud que su bisabuela Regia, ella afrontó esta herencia con humildad y paz, Ada quería ser como ella, no iba hacer más dramas ni iba a pensar que era una terrible herencia, un lastre o quizás una maldición, su proceder frente a esto era llevar serenidad a su alma. Con todo lo sucedido y la aparición de la imagen de su tía, no cambio de idea en cuanto a su vida, no pensaría en casarse, ni mucho menos tener hijos. Deseaba que con ella muera esta herencia que podía considerar una premonición a una vida difícil, ninguna hija de ella debía vivir así.


CONTINUARÁ                                           

 

viernes, 14 de agosto de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Margarita escribía en su diario -mi madre se acercó a la madre de María del Pilar y trató de explicar la tardanza de su hijo, además de comentar:
-Que bella luce María del Pilar y que hermoso quedó el vestido de novia, es una confesión impecable y el diseño del modelo es precioso, la verdad estoy sorprendida y sin palabras-.
-Yo sé coser, a mi hija siempre le he confeccionado su ropa y a mi esposo le he cosido sus camisas, pero este no es un tema que viene al caso, lo importante ahora es que me expliques la ausencia de tu hijo, no creo que deje a mi hija sola en el altar, frente a todos los invitados-. contestó la madre de la novia, muy molesta.
-No, no Héctor no es un irresponsable, estoy segura que algo ha debido pasar en el fundo que lo está demorando- contestó mi madre al instante. 
-Si tu hijo sabía que hoy día es su boda, no debió ir al fundo- respondió Olga, madre de la novia al borde de una crisis nerviosa. 
-Por favor- comentó mi madre con voz serena para tratar de calmar a Olga -debes tranquilizarte, estás poniendo a María del Pilar más nerviosa y asustada, una novia debe tener paz en su día-.
Yo soy testigo de lo que ocurre en el salón, mi madre y la madre de la novia están nerviosas, me acerque a María del Pilar para consolarla y le habló: -mi querida, no te preocupes Héctor va estar aquí, estoy segura que no tarda, es más ya debe estar en camino-. Ella me mira desconfiada con el ramo de rosas en las manos y con deseos de arrojarlo al piso, cree que le digo una mentira. No insisto para no empeorar la situación, volteo y miró a mi madre está realmente molesta con Héctor, la expresión de su rostro es de interrogación ¿donde está este muchacho?.
Marcy por unos segundos detuvo la lectura, -¡no puede ser! exclama no conocía esa parte de la historia de la boda del tío abuelo Héctor. Abre de nuevo el diario busca la hoja donde se quedó y continúa  leyendo: -¡No!- escribe Margarita -tengo que salir en defensa de mi hermano, Héctor jamás pensó dejar a María del Pilar sola en el altar, él estaba muy enamorado de ella, lo que sucedía es que cuando  fue temprano al fundo, se encontró con una res que estaba en trabajo de parto desde la madrugada, el capataz lo puso al tanto del cuadro sobre el animal. Héctor pensó que en una hora o dos nacería el ternero pero no fue así, pasaba el tiempo y el parto se complicaba, para empeorar las cosas Anselmo mi otro hermano también veterinario, no aparecía. Según el capataz estaba en el sector cinco terminando de vacunar a las reses que faltaban, Héctor veía que la hora pasaba y dijo en voz alta ¡Ve a buscar Anselmo, ¡lo necesito aquí! ¡es urgente! grito lleno de impaciencia. Víctor el capataz no tuvo que ir muy lejos, se encontró con mi hermano a mitad de camino, este comprendio la urgencia y se dirigió a toda velocidad al establo donde estaba Héctor con la res en apuros. Anselmo al instante entendió de que se trataba y se acercó. Héctor preguntó ¿donde has estado? y de inmediato le contó que sucedía y cual era el problema. Anselmo respondió rápidamente -no te preocupes yo me encargo es el día de tu boda, ve al lado de María del Pilar- Héctor para finalizar comentó -si, voy en el acto pero creo que hay que sacrificar a la vaca, está sufriendo demasiado, el ternero viene mal colocado- no hables más yo me encargo vete de una vez, insistió Anselmo. Mi hermano no dudo un segundo y salió del establo en el camioncito del fundo a toda velocidad. Llegó a la casa, no había nadie, todos estaban en la iglesia, se desesperó, entró a su cuarto y exclamó ¡Bendita sea mi madre! ella siempre piensa en todo. ¿a que se refería?, mi madre había dejado toda la ropa del novio lista sobre la cama, él no tenía que buscar  nada, el terno, camisa, ropa interior, gemelos el pasa corbata y los zapatos al pie de la cama todo estaban frente a él, solo tuvo que bañarse, cambiarse y perfumarse para salir rápido de la casa e ir a la iglesia que estaba cerca, esto era lo común en esa época, San Andrés era un pueblo pequeño todo se encontraba a poca distancia. Minutos antes que llegue mi hermano, el padre Diego llamó a mi padre a la sacristía y preguntó -¿qué sucede con su hijo señor Lorenzo? si se sigue demorando voy a tener que suspender la boda, esto es una falta grave- mi padre dijo al instante -Padre, por favor esperemos unos minutos, mi hijo debe estar al llegar y luego pensó para si. -Si Héctor se comporta en forma equivocada y deja a la novia en la iglesia ¡Juro, que lo destierro de la familia, del fundo y encima lo desheredo, no puedo tolerar un comportamiento así. De pronto murmullo de los invitados en el salón de la iglesia, el novio había llegado. Mi madre va a su encuentro y le dice -Héctor que ha sucedido- mi hermano contesta -madre ahora no, después te explico, es mejor caminar hacia el altar, la novia espera-. Yo estaba al lado de María del Pilar y su madre en el pequeño salón, les dije ya podemos salir mi hermano está parado junto altar, salí adelante porque era la dama de la novia y unos minutos después entró María del Pilar del brazo de su padre, estaba más arreglada y compuesta, sonreía a la gente que la miraba con alegría, el novio había llegado y ella lucía radiante y serena. Al llegar junto a mi hermano, éste le dijo -perdona la demora mi amor, después te explico que pasó.
Marcy sonrió y respiró aliviada, la boda se llevo a cabo y todos estaban felices. La abuela Margarita escribió -La ceremonia de la boda fue muy bonita, el padre Diego tuvo palabras de elogio para los novios y les deseo la mayor de las felicidades, al terminar la boda, los novios en carro dieron unas vueltas por San Andrés y luego llegaron a la casa familiar para la fiesta. Todos los invitados estaban presentes y los recibieron con aplausos, después se dio inicio a la celebración, ambos padres de los novios hablaron y desearon a sus hijos dicha y felicidad. La casa era una fiesta, se comió, se bebió y bailó hasta el amanecer, fue un día para no olvidar, podía ver el rostro de mi hermano y María del Pilar felices y enamorados. Mi hermano Anselmo llegó un poco tarde pero llegó, comentó con mi padre que había sucedido y que pudo salvar a la res y a su ternero, el parto llegó a feliz termino.  
¡Qué felicidad por los novios! dijo Marcy emocionada, ellos celebraron su boda como querían, sabía por su madre Sonia que Héctor y su esposa tuvieron un matrimonio que se llevaba bien y siempre se les vio felices. 
Marcy se fue a la cama para dormir, le había gustado el relato de la boda del tío abuelo Héctor y de María del Pilar.  
Al día siguiente Marcy habia quedado con Anabella encontrarse en el Salón Azul para disfrutar de unos ricos helados y conversar. Cuando entró al salón Anabella ya estaba esperando. Se sentó a su lado, saludó a su amiga  y pidió su helado favorito que era la copa Azul. Anabella entonces comentó: -Marcy no me vas a creer pero he soñado con Beatriz, ella me hablaba y yo le decía que me tenía que ir al Bazar. Yo no he olvidado a nuestra amiga, siempre me acuerdo de ella-.
-Yo tampoco la he olvidado- contestó Marcy -pero no es bueno traerla a cada momento, debemos dejarla descansar-.
-Tienes razón Marcy, ella debe estar en un lugar especial al lado de su familia- respondió Anabella, luego agregó -del que nunca me olvido es de Armando, siempre pienso en cómo estará y cómo le ira en ese viaje que nunca debió realizar-.
Anabella y Marcy no podían imaginar en que estado se encontraba su amigo Armando, él caminaba sin rumbo en medio de la selva, el cansancio casi lo vencía, sufría en ese momento de una fuerte deshidratacion debido al poco consumo de agua, la temperatura de 42 grados era mortal en su estado. Se detuvo un momento, sabía que lo seguían y en voz alta habló para que lo escuchen -¡Salgan por favor! ¡Quiero hablar con ustedes! silencio a su alrededor, caminó unos pasos y volvió a gritar, nada, no había respuesta, las piernas le temblaban y su voz se comenzaba apagar. Buscó un lugar donde sentarse, lloraba y hablaba incoherencias era como si su cerebro no coordinara bien,  el cansancio la sed y los mosquitos que rondaban a su alrededor le picaban en los brazos y piernas. Armando pensó -estoy muriendo y todo por no escuchar las advertencias de mis buenas amigas- que lejos le parecía todo aquello. Volvió hacer otro intento y gritó más fuerte pidiendo ayuda, nadie venía en su auxilio, de pronto un disparo de cerbatana, le cayó un dardo en el cuello, sintió un dolor agudo y con la mano se arrancó el dardo, lloró con desesperación. Se derrumbó al pie de un árbol, sus brazos ya no se movían, su cuerpo no le obedecía -qué sucede conmigo- dijo, a unos pocos metros vio que se acercaban a  unos hombres semi desnudos que le tocaban la cara y los brazos, hablaban entre ellos en su dialecto, Armando trato de articular algunas palabras, pedir ayuda, pero estaba inmóvil y la lengua se le había ido hacía atrás, que dolor no poder hablar y sentir un adormecimiento general, su cuerpo perdía fuerza y su mente ya no coordinaba con exactitud.
-Estoy muriendo- imaginó -seguro ese dardo tenía veneno, ya no tengo salida- entonces, cerró los ojos y sin esperanza se entregó a la muerte.


CONTINUARÁ 
           
        
         
    
           

 

jueves, 6 de agosto de 2026

CAFE, MI CULTIVO DE CAFÉ

Calixto Suárez se acerca al micrófono, estaba un poco nervioso, un día antes había preparado un discurso breve porque él era un hombre de pocas palabras pero si de mucha acción. Se aclaró la garganta y comenzó hablar, saludó primero a las autoridades y luego al público en general. Mencionó que era un día muy importante para el pueblo de San Andrés que estaba creciendo rápidamente y se convertía en una gran ciudad, con sus actividades agrícolas y la exportación de café, cacao, naranjas, papaya y la  industria ganadera, situaban a la ciudad en un lugar de privilegio gracias al trabajo de su gente. También mencionó la actividad de comercio dentro de la ciudad, él se sentía realmente asombrado por la actividad febril en dicho rubro. Calixto Suárez dijo que por todas estas actividades comerciales San Andrés merecía una emisora de radio, aquí hizo un breve silencio y continuo.
-Mi queridos ciudadanos, quiero asegurarles que la emisora de radio siempre estará al servicio de la comunidad, nosotros como representantes de la radio vamos apoyar a los pobladores, ustedes pueden acercarse y traer su aviso que sea urgente y nosotros con gusto lo publicaremos en nuestra programación para que todos en San Andrés lo escuchen. La programación de la radio será variada y entretenida. Debo aclarar que a primera hora del día, habrá un noticiero para conectarnos con el resto del país y del mundo. Hoy es un día muy importante para la ciudad porque hemos abierto una puerta al futuro y debemos avanzar-. Después de decir estas palabras agradeció a las autoridades y público en general por estar presente en la inauguración, dio las gracias  al alcalde y lo invitó a decir algunas palabras y a cortar la cinta de la estación de radio. El alcalde se acercó habló brevemente dando gracias a Calixto por traer la emisora de radio que será de gran apoyo para la población, luego tomó las tijeras y cortó la cinta, de esta manera quedaba oficialmente inaugurada la radio. Hubo aplausos, ovaciones de parte del público y se podía sentir una gran alegría en el ambiente, después las autoridades e invitados caminaron unos pocos pasos hasta el hotel Astoria donde se habían preparado varias mesas de bocaditos y champán para brindar por la buenas expectativas que significaba una emisora de radio.
En los salones del hotel que era el mejor del pueblo, los invitados con sus copas en las manos brindaron por la buena nueva, el alcalde felicitó a Calixto Suárez por su iniciativa y esperaba que siempre la radio esté al nivel de lo que los pobladores esperaban. Los bocaditos iban y venían por el salón, los invitados brindaban y comentaban que era un gran evento, el más feliz con la recepción era Calixto que se sentía orgulloso y sonreía con todos. En su paseo por el salón se acercaba a cada grupo de personas para agradecer que hayan asistido al evento. Cerca del medio día se dio por finalizada  la celebración y Calixto en la puerta del hotel daba las gracias personalmente a cada uno de los invitados y los despedía con una gran sonrisa. ¡Qué gran momento! diría después lleno de felicidad, la inauguración había sido un éxito, podía estar tranquilo. Con su nuevo administrador, un joven con experiencia en manejo de las comunicaciones caminó hasta la estación de radio para dar comienzo a la nueva programación.
Marcy al lado de Anabella caminaban junto a Horacio, a ellos les parecía una buena idea traer una emisora de radio a San Andrés. Anabella comentó al instante: -en la programación de la radio a primera hora habrá un noticiero, luego música variada y de moda, avisos de servicio público y avisos de publicidad. ¿Cómo se esto? se preguntaran, hace dos días se presentó en el Bazar un encargado de la radio para ofrecerme un contrato de publicidad para la tienda, ahí me explicó como sería la programación. Les digo mis queridos amigos que va ser muy interesante lo programado- finalizó Anabella.
Marcy contestó: -Anabella no me sorprenden tus noticias, porque tú siempre estás bien informada-.
-No es mi culpa, al Bazar siempre llegan personas con noticias- contestó Anabella con una gran sonrisa.
Marcy escuchó que su madre la llamaba para ir al fundo, era la hora del almuerzo. La joven se despidio de sus amigos y camino para reunirse con su familia, en el fundo Josefa los esperaba con un almuerzo delicioso especialmente preparado para la familia. Al sentarse todos a la mesa se podían ver los platos servidos con ricos potajes, dos botellas de vino los esperaban para brindar. El almuerzo transcurrió en un ambiente alegre, era un gran placer para Sonia recibir a sus hermanos en la casa que un día compartieron todos juntos al lado de sus padres. Una hora más tarde Erick, su esposa y sus hijos se despedían, en la mañana del día siguiente Tania y Verna viajaban temprano de regreso a la capital. Erick abrazó a sus hermanas y dijo: -les deseo un buen viaje vayan con cuidado y regresen cuando quieran para visitarnos y ver como avanzan los trabajos en el campo-. 
Tania y Verna hicieron lo propio se despedían de su hermano de su esposa y sobrinos. Marcy se disculpó y se retiró a su habitación para descansar el almuerzo fue exquisito y el vino excelente, sentía un poco de sueño y pronto en su cama se quedó dormida. 
Sonia al lado de sus dos hermanas fueron a la sala que dominaba una gran ventana era la pieza más fresca de la casa a esa hora del día, conversaban sobre su día a día en la ciudad y lo referente al trabajo en el fundo. Al poco rato tocaron la puerta principal de la casa, Sonia fue atender y se encontró con un agente del aserradero Basovich que venía a ofrecer la mejor oferta por la compra de los árboles, La madre de Marcy lo despachó muy rápido haciendo hincapié en que los árboles no estaban en venta, era un verdadero fastidio que estos agentes vengan cada cierto tiempo a molestar.   
Cuando llegó la hora de la cena, en el comedor de la casa mientras se reunían Marcy su madre y sus tías hablaban sobre el tema de los árboles, los aserraderos insistían cada tiempo en comprar los árboles que la familia amaba y que no estaban dispuestos a vender.  
Terminada la cena Marcy se disculpó, se despidio de sus tías y se retiró a su habitación, cenó muy poco, el almuerzo había sido opíparo y aun se encontraba con el estomago lleno. Con su pijama y bien acomodada en el sillón cerca a la ventana, abrió el diario de la abuela y leyó las siguientes líneas: -Por fin llegó el día de la boda- escribía Margarita -la casa es un pandemonio, veo a mi madre ir y venir por todos lados, organizando y dirigiendo a los empleados para que la recepción y el almuerzo queden excelentes y no falte nada. Mi padre que nunca encuentra sus cosas llamaba a mi madre y ahora pregunta por su corbata, que no está según él en su sitio. Mi madre lo mira y respira profundamente, va al dormitorio y en segundos encuentra la dichosa corbata, se la entrega a mi padre en sus manos y sin decir palabra da media vuelta y sigue con su trabajo de organizar el almuerzo. Yo que conozco bien a mi madre no digo palabra alguna, me alisto en silencio para ponerme el vestido de dama que a decir verdad a quedado hermoso. Me peino y maquillo muy suave para no exagerar con los colores en la cara. Mi madre termina de dar las órdenes a los empleados contratados y a la cocinera, luego se va al dormitorio para arreglarse, estamos con la hora para ir a la iglesia. Héctor todavía no viene, supongo que está en camino desde el fundo de ganado, hoy es su día más importante y no puede dejar esperando a la novia. Antes que en el reloj suenen las doce campanadas vamos a la iglesia para esperar al novio. Mi madre se ve hermosa con su vestido de madrina y mi padre con su terno gris parece todo un caballero de gran porte. A pasado media hora en la iglesia y el novio no aparece, al instante vemos a la novia que llega con su padre. Ella y su madre, entran al pequeño salón a un costado de la iglesia y cierran la puerta, el novio aun no está. Con mi madre vamos al encuentro de la novia y su madre, nos quedamos asombradas, sin palabras, el vestido que luce María del Pilar es hermoso, la confección impecable y el diseño del modelo también. Miró a la novia envuelta en encajes y sedas, luce hermosa pero esta apunto de llorar, mi hermano aún no aparece. Mi padre en la primera fila del salón de la iglesia, está molesto y nervioso a la vez, su hijo no puede faltar a su boda y dejar a la novia esperando, eso no es de caballeros. La gente murmura en voz baja y los comentarios no siempre son buenos. En el pequeño salón, mi madre se toma de las manos nerviosa y escucha a su consuegra que le reclama furiosa ¿donde está el novio? Yo ruego que mi hermano pronto aparezca porque si no se va armar una tragedia. María del Pilar se contiene para no estallar en llanto y arruinar el día de su boda. 



CONTINUARÁ            
    

 

miércoles, 29 de julio de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Mi promesa está decidida, quiero ayudar en todo lo necesario para que la boda de mi hermano Héctor  con Maria del Pilar sea inolvidable, Así escribía Margarita en su diario. Mi madre ha entrado en mi habitación y me habla: -hija, no sabes que tela más hermosa de encaje ha comprado la madre de Maria del Pilar para el vestido de novia, ella está nerviosa pero quiere que su hija sea la novia más bella de San Andrés, como toda madre siempre desea- tomó un respiro y continuó -aunque debo decir que estoy teniendo algunos problemas con esta señora que quiere intervenir en todo y dar sus ideas. Yo, como es lógico tuve que ponerle un parale, muy amigable y sonriente le dije: 
-Concepción, tú ocúpate de la novia y el vestido, además de la decoración de la iglesia, yo me voy a ocupar del almuerzo y la recepción en mi casa, a ella no le agradó mucho mi actitud pero al final aceptó un poco contrariada. Tengo que decirte  mi niña que es una persona un poco difícil, trato de llevar las conversaciones en paz porque vamos hacer familia y todo sea por tu hermano y Maria del Pilar- finalizó mi madre un poco molesta.
-Madre- contesté -tienes que tener paciencia, tu hijo y su futura esposa deben tener paz en el día más importante de sus vidas y no ver a sus propias madres peleando por quien lleva la voz cantante en la organización de la boda.-.
Por suerte mi madre me dio la razón y ha prometido mantener la paz y serenidad en todo momento. 
Luego me comenta: -Margarita dentro de dos horas vamos a ir a escoger la tela para tu vestido, recuerda que tu vas hacer la única dama de compañía, debemos escoger una tela bonita pero no debe ser blanca, ese color solo es para la novia-. Mi madre respira para tomar aliento y yo contesto -no te preocupes, estoy llana a aceptar el color que sea conveniente siempre y cuando sea bonito y no muy recargado-. -Margarita- contesta mi madre -no sabes como agradezco que me ayudes en esto- se acerca a mí y me da un beso. En ese instante se escucha la voz de mi padre que la llama, tengo que decirlo, mi madre es el corazón de esta casa, sin su amor, su organización y la forma en que dirige nuestro  hogar,  todo sería un caos. Puedo escuchar a mi padre preguntar -Celia ¿dónde esta mi camisa blanca? hoy tengo reunión con el alcalde- mi madre siempre paciente contesta -donde va ha estar Lorenzo, en el ropero- -¡no la encuentro! ¡no la encuentro- dice mi padre impaciente. Y yo digo la vida familiar es un camino de ida y vuelta, mi querida madre tiene paciencia para llevar a mi padre, un señor muy difícil e impaciente, pero que la ama con el corazón y sabe que cuando su esposa se molesta es mejor retirarse, ella no habla, no le dirige la palabra pero con su silencio dice todo. 
Marcy hace un alto en su lectura para tomar un refresco, piensa que gracias a los escritos de su abuela puede conocer un poco mejor la vida familiar de los bisabuelos Villacorta que ella no llegó a conocer en vida. Vuelve abrir el diario y lee Julio 22, escribe Margarita: -en compañía de mi madre hemos ido al taller de la costurera, es una señora que sabe de moda y domina bien su tema, nos mostró varias telas para mi vestido, escogí una seda de color rosado muy suave, es preciosa, el vestido tendrá una caída hermosa y el modelo va llevar una cinta satinada en la cintura, es bello  y sencillo el vestido no queremos competir con  la novia. Del vestido de Maria del Pilar no sabemos nada, su madre lo mantiene en un misterio total, según dice, ella misma lo va a coser para su hija. -¡Hay mi Dios!- digo yo -espero que sepa coser muy bien, porque un vestido de novia es un tema delicado. 
En estos días Harold viene a visitarme, como siempre los dos hemos hecho la promesa de no hablar de nuestro compromiso, el que no fue aceptado por mi padre. Harold me comenta -Margarita es mejor dejar ese tema a un lado ya llegara nuestro momento- le doy la razón, ahora es la celebración de la boda de mi hermano. 
Concentrada en la lectura Marcy no se dio cuenta que había oscurecido y que el sueño comenzaba a venir, mañana no sabía que iba hacer, tal vez visite Anabella. Cerró el diario y se durmió tan pronto apagó el lamparín de su velador.
El sol de la mañana entraba por su ventana, en el comedor se escuchaba la voz de su madre que conversaba con sus hermanas Verna y Tania, al parecer habían llegado al fundo para ver los avances del trabajo en los cafetales del fundo, su madre días antes le había comentado que vendrían. Marcy se levantó para lavarse, vestirse y salir a saludar a sus tías. Escogió su vestido de flores que era muy fresco para la temporada, bien peinada y presentable salió a saludar. 
-Marcy que alegría verte, cada día más hermosa- dijo Tania
-Es muy temprano, pero teníamos que llegar para visitarlas y ver los trabajos en el campos- comentó Verna.
La joven sonrió y abrazó a cada una de sus tías, ellas también se veían muy bien, eran un poco más jóvenes que su madre pero no se notaba la diferencia.
-Mi querida sobrina, nos acompañas al campo para ver los avances de la siembra de los cafetales- señaló Tania que siempre era muy afectuosa con Marcy.
-Tia con gusto, hoy las acompaño al campo, la verdad que me gustaría conocer un poco más del trabajo en el fundo- respondió Marcy. 
Sonia, sus hermanas y Marcy desayunaron en el comedor, la señora del servicio había preparado el desayuno para todas, después de terminar y agradecer por la comida, Tania y Verna se instalaron en su habitación para cambiarse de ropa y salir al campo donde se iban a encontrar con su hermano Erick.
La reunión en el campo fue emotiva, Erick les mostró todos los avances de la siembra en las hectáreas que eran de sus hermanas, el campo estaba bien cuidado y los trabajo continuaba.
Erick comentaba con sus hermanas: -este es el terreno de Malva que ya esta terminado y aquí esta tu terreno Verna ahora lo estamos trabajando y el de Tania, continua, iniciamos la siembra en tres días, imagino que en tres semanas terminamos de completar todo el trabajo de siembra, luego a fumigar e iniciar el regadío. Estoy ansioso porque pronto se acabe esta parte del trabajo. Deben informar a Malva todo lo que ven en el campo para que sepa que el trato continúa- sentenció Erick al final.
Tania y Verna estaban satisfechas con el trabajo, pronto todo el fundo quedaría cubierto por los cafetales como el la época de su padre Harold Prodanovich.
Verna agregó en el camino: -Erick, nuestro padre estaría orgulloso de ver que su fundo no ha sido abandonado y que pronto estará tan lleno de granos de café como en sus mejores tiempos. No sé como pudimos ser tan descuidadas y dejar de lado nuestras hectáreas-. 
Erick puntualizó: -lo importante en todo esto, es que ustedes han tomado la buena decisión de volver a sembrar y a cuidar su cultivo, yo feliz de que sea así, por eso las apoyo con el trabajo-.  
Sonia y sus hermanos regresaron a la casa cerca de las tres de la tarde, está comentó con Erick: 
-Porque no te quedas almorzar, voy a llamar a Inés para que venga con mis sobrinos y que saluden a sus tías, así pasamos un momento familiar ¿te parece?-.
Erick estuvo de acuerdo y al rato Inés con sus hijos se presentaron en la casa para saludar a Tania y a Verna. Los hijos de Erick eran ya adolescentes, el mayor se llamaba Harold igual que el abuelo y el menor se llamaba Erick Junior, toda la familia lo llamaba Junior. El almuerzo fue un motivo para brindar y conversar entre hermanos, sin darse cuenta la tarde transcurrió entre brindis y el ambiente familiar.  Erick se retiró con su familia cuando era de noche, el almuerzo se había extendido más de la cuenta pero todos disfrutaron y brindaron.
Antes de irse a dormir Sonia les dijo a sus hermanas: -no se vayan mañana, quédense para asistir a la  inauguración de la emisora de radio en San Andrés, nosotros estamos invitados, va ser un evento importante-.
-¡Tania!- dijo Verna -no sé tú, pero yo tengo que regresar pronto a la capital-.
- Hermana quedémonos un día más, no te van a extrañar en Lima, es algo bueno que está sucediendo en San Andrés, creo que debemos asistir a la ceremonia- contestó Tania.
Sonia estaba feliz con la visita de sus hermanas, todas irían al evento de San Andres. La ceremonia de inauguración sería a partir de las 10 a.m según decía la invitación.
Al día siguiente Calixto Suárez nervioso disponía todo en la emisora, al evento iban asistir las autoridades del pueblo y las personas importantes de San Andrés además de los pobladores en general. Para su tranquilidad había escuchado las palabras de advertencia de Horacio, el ingeniero de la planta eléctrica 
-Señor Calixto es mejor que sea una inauguración sin mucho ruido y música estridente, el pueblo aun esta de duelo-. 
En la puerta de la estación de radio se había colocado un gran toldo con varias sillas para recibir a las autoridades y personas importantes, junto a los demás pobladores.
Calixto conversaba con Horacio que había llegado para asesorar con las instalaciones eléctricas en caso hiciera falta. 
-Horacio, no voy a perdonar que no hayas aceptado mi propuesta de administrar la radio, con tu negativa he tenido que buscar a otro administrador, está al llegar al pueblo-. dijo Calixto con tono de advertencia.
-Le pido disculpas señor, pero no ha sido una mala intención, soy especialista en energía eléctrica, no conozco mucho de dirigir una emisora de radio- respondió Horacio con tranquilidad.
-Bueno, bueno, vamos a olvidar este impasse y si la radio necesita algún arreglo en cuanto a energía eléctrica pido que estés al tanto, tu trabajo será remunerado como asesor.
Horacio sonrió y se retiró a los asiento donde llegaban los invitados, vio a Anabella y se sentó a su lado.  Anabella conversaba con él sobre la importancia de este día para el pueblo, poco a poco fueron llegando las autoridades y demás invitados, Calixto Suárez se sentía feliz, no podía imaginar que tanta gente sintiera curiosidad por tan importante día. 
Marcy y su familia en pleno también llegaron a la celebración, tomaron asiento a la espera de que empiece la ceremonia. La música se comenzó a escuchar era una melodía suave y nada estridente, en la puerta y alrededor del toldo se habían colocado globos de colores como decoración, nada de bulla ni bailarinas, todo debía hacerse sin molestar al público.
El micrófono se prendió en segundos y las autoridades y pobladores esperaban las palabras de Calixto Suárez, un hombre que recién conocía y que deseaban escuchar sus palabras en la inauguración de la nueva emisora de radio.



CONTINUARÁ      
          
  
     
          
   
       
            

 

miércoles, 22 de julio de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Armando solo en aquella inmensidad de la Amazonia, pensaba al borde de la desesperación, "porque no escuché las palabras de Anabella y Marcy" ¿qué hago aquí en medio de esta selva?. Trató de serenarse, no podia perder la calma si quería seguir adelante, pronto sería de noche, era mejor buscar un lugar para guarecerse de la lluvia si es que llovía y de los animales que podían atacarlo. Prendió una fogata para ahuyentar posibles ataques de algún jaguar, felino que salía en la oscuridad de la noche para cazar o las picaduras de cualquier insecto. No muy lejos de ahí había un ramaje que podía utilizar como refugio, alrededor suyo todos eran árboles en una selva tupida donde apenas se podía caminar.
Armando se sentó en medio del ramaje y comenzó a maniobrar unas ramas para encender una fogata, la luz del fuego lo iba ayudar a protegerse. Después de media hora de hacer una y otra vez el intento, por fin logró encender un fuego pequeño pero suficiente para ayudarlo. Siempre había escuchado que en la selva las hormigas eran de temer, no solo por su tamaño si no porque su picadura inyectaba en la sangre una sustancia tóxica que en pocas horas causaba una muerte dolorosa. Sentía miedo y no dejaba de mirar el suelo y a lo alto de los árboles, cualquier cosa que se movía en la oscuridad, lo ponía en alerta. No podía regresar, no sabía cual era el camino de regreso, el calor era asfixiante, pero no se atrevía a quitarse los botines ni la camisa por el terror de ser picado por algún insecto por muy pequeño que este sea. Estaba cansado y con hambre, sentado frente al fuego trataba de ordenar sus pensamientos para saber que hacer al día siguiente, de su mochila sacó un pequeño paquete de galletas, quería pensar con claridad con algo en el estomago. Terminó las galletas y pronto el sueño comenzó a vencerlo, cabeceaba un poco y luego despertaba con un sobresalto, tenía miedo dormir pero debía hacerlo, si no cómo iba a caminar al día siguiente. Se llevó las manos a la cabeza con desesperación, no pensaba en  nada, unas lágrimas cayeron por sus mejillas.            
Marcy ajena a todo el sufrimiento de su amigo, desde su habitación rogaba por él, sentía mucha tristeza el no tener noticias, solo le quedaba rezar para que el cielo lo proteja. 
Su madre entró en la habitación y con preocupación dijo: -Marcy sé que estás afligida por Armando pero tienes que comprender que él tomó su decisión y que según tus palabras, trataste de convencerlo que no haga ese viaje, lo mismo hizo Anabella y él no escuchó, no hizo caso a sus palabras, entonces ya no tienes responsabilidad. Armando es un joven adulto que sabe lo que hace y decide, roguemos que este bien y pueda llegar a la frontera con Brasil. Vine a darte las buenas noches, mañana tengo un día muy intenso-. Sonia le dio a su hija un beso en la frente y se retiró a su habitación.
La joven había escuchado con atención las palabras de su madre, le daba la razón, ella no podía hacer más por Armando, solo el cielo sabía lo que iba a suceder. Se acordó de Ada, ella podía presentir lo ocurrido con Armando, se detuvo no iba a comunicarse con su amiga, sintió miedo de saber que algo terrible podía pasarle a su amigo, asustada dijo: -¡no, no, no! no quiero saber-. Miró sobre el velador, el diario de su abuela Margarita y no sintió el deseo de leer, apagó la luz del lamparín y trató de dormir para no pensar en dramas, ni peligros.
Al día siguiente en el pueblo todo era un alboroto, la gente comentaba en cada esquina y rincón sobre la antena de la nueva emisora de radio y que pronto estaría en el aire. -¡qué bueno!- decían algunos y otros no estaban muy convencidos. Los que estaban a favor decían: -vamos a estar comunicados con el resto del país y del mundo, San Andrés tiene Bancos, ya tiene una central telefónica y pronto van a instalar los teléfonos en los hogares. Una emisora de radio es necesario e importante. Los que estaban en contra decían: -no, para que queremos una emisora de radio, hay necesidades más urgentes- decían.
Marcy fue al pueblo a visitar Anabella, el Bazar ya estaba abierto y entró para saludar a su amiga, nunca dejaba de admirar el decorado de las vitrinas eran tan bonitas y llamativas, con objetos de utilidad, adornos, perfumes y cristalería, todo resplandecía.  
-¿Querida amiga cómo estás? hoy te has levantado temprano- comentó Anabella.
-Si y no, quería venir a visitarte y ver la nueva antena de radio, parece que el pueblo esta alborotado- contestó Marcy.
-Si, hay un gran alboroto y sobre todo expectativa, Horacio me comentó que la inauguración va ser dentro de unos días, no va haber mucha fiesta ni música  como tenía planeado el dueño, tú sabes que  todavía hay duelo y tristeza en la gente por lo ocurrido a dos de los hijos de San Andrés- dijo Anabella con pesar.
-Todavía es mejor tener todavía el respeto por nuestros amigos, han pasado varios días y aun es una herida que duele- respondió Marcy. 
-Sabes Marcy, anoche soñé con Armando, tal vez te parezca exageración, pero lo vi en mis sueños, él estaba parado en medio de una gran bruma me decía algo, yo no podía escucharlo, en eso mi sueño se desvaneció. Desperté asustada y me puse a rezar por él. ¿Cómo crees que estará? tengo miedo Marcy que nos enteremos de otra tragedia a nuestro amigo-. dijo Anabella en voz baja.
-Es mejor no pensar en ello Anabella, solo el tiempo nos dirá que paso con Armando- respondió Marcy.
Anabella quizo llorar pero se contuvo al ver a Horacio entrar es ese instante al Bazar se acercó para saludarla, Marcy no lo conocía solo sabía de él por alguna conversación con su amiga. 
Anabella los presentó y Horacio comentó: -por fin te conozco, siempre que nos vemos Anabella no deja de hablar de ti.
-Si, somos muy amigas, nos conocemos desde muy pequeñas- contestó Marcy con una sonrisa.
Horacio comentó con las dos jóvenes que ya estaba todo listo para la nueva radio: -la inauguración va esperar unos días, queremos que la gente acepte la emisora con beneplácito y sea un lugar para que todos pueda oír y disfrutar.
-Tengo entendido que también tendrán avisos de servicio público, noticias, música y demás- habló Marcy con entusiasmo.
-Si va ser una radio muy completa y de apoyo para la gente del pueblo- respondió Horacio.
Marcy no deseaba molestar más a su amiga y se despidio. 
Anabella dijo al instante: -Marcy espera no te vayas tan pronto, que tal si todos vamos al Salón Azul para tomar unos refrescos y seguir con nuestra conversación  ¿Horacio vienes con nosotras?- preguntó al final Anabella.
-Mi estimada amiga- dijo Horacio -no puedo tengo que regresar a la planta eléctrica, el trabajo me espera-.
-Bueno, será para otro día- respondió Anabella y ambas amigas se despidieron de Horacio. 
En el Salón Azul, Marcy y Anabella evitaron hablar de Armando ya era bastante el tema para seguir con lo mismo, ambas le deseaban que pueda lograr su cometido y que no sufra ningún percance. 
Marcy agregó un poco sorprendida: -Anabella, no conocía a Horacio pero es un hombre muy atractivo, están saliendo juntos-.
-No, él es solo un amigo, tú sabes que yo estoy interesada en Armando, aunque él nunca me dijo nada con respecto a sus sentimientos- comentó Anabella.
-No voy a intervenir en tu vida, pero si Horacio te dice algo que vas hacer, no vas a pasar la vida esperando que Armando regrese y te diga algo, debemos ser positivas y esperar que esté bien- dijo Marcy muy seria.
-Si, tienes razón voy a esperar un tiempo por nuestro amigo- respondió Anabella un tanto distraída.
Después de casi dos horas de conversación y algunos recuerdos sobre la infancia, Marcy se despidio de Anabella: -debo regresar al fundo, prometí almorzar con mi madre-.
-Y yo, debo regresar al Bazar, el trabajo me llama- rió Anabella con su ocurrencia.
Marcy como había lo prometido almorzó con su madre y el resto de la tarde se dedicó a ordenar algunos libros de sus estudios y su ropa. En todo el tiempo de su estancia en el fundo no había llamado por teléfono a su padre, se hizo la firme promesa que al día siguiente iría a la central de  teléfono para llamar a la capital y hablar con su padre. En su velador estaba el diario de la abuela Margarita, había tenido en la cena una conversación con su madre sobre algunos detalles que leyó en el diario por ejemplo la boda de su hermano mayor Héctor. Su madre le aclaró algunos puntos y dijo al final:
-Marcy sigue leyendo para que puedas comprender mejor lo que se vivia en esa epoca-.
La joven hizo caso de las palabras de su madre y en su habitación, tomó el diario de su velador y comenzó a leer. 19 de Julio: - la casa es un laberinto con los preparativos de la boda de mi hermano Héctor, hay reuniones, almuerzos y entrevistas a los novios, todos preguntan, todos quieren saber los detalles de cómo se conocieron y cómo empezaron a salir. Maria del Pilar es la que responde las preguntas, Héctor no tiene mucha paciencia. Mi madre tiene razón, cundo me dice que es una joven muy graciosa y delicada, hacen una bonita pareja con mi hermano que es un hombre atractivo. Yo los observo desde mi sitio y les deseo toda la felicidad del mundo, prometo ser una buena hermana y ayudar en todos los preparativos para que sea una boda inolvidable.  


CONTINUARÁ              

              
           

 

viernes, 17 de julio de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Calixto Suárez y Horacio del Corte supervisaban juntos la instalación de la antena de transmisión de la nueva emisora de radio en el pueblo de San Andrés. 
Calixto Suárez, era un hombre de negocios, dueño de varias emisoras de radio en la región central del país, él estaba atento a cada movimiento de los operarios que trabajaban en la instalación de dicha antena. Horacio como jefe encargado de la planta eléctrica del pueblo tenía que estar presente para que todo se haga con cuidado y no perturbe a los vecinos de los alrededores. 
Frente a la oficina, Suárez comentaba con Horacio: -Una vez que se terminen los trabajos de instalación de la antena vamos a inaugurar la emisora, la oficina y los equipos internos ya están instalados y funcionando para iniciar la primera transmisión. El pueblo de San Andrés se va beneficiar con la radio porque estará conectado con la realidad del país y del mundo, además de los servicios públicos a la población que va ofrecer la emisora, estoy seguro que será todo un evento-. 
Horacio escuchaba a Calixto Suárez que hablaba con tanto entusiasmo y alegría, era un hombre de recursos económicos, su dinero provenía de la agricultura y de las emisoras de radio de las que era dueño, además de sus negocios de exportación. 
En unos segundos de silencio Horacio intervino: -Calixto, es mejor esperar unos días para la inauguración de la radio-.
Con una expresión de pocos amigos, Calixto giró sobre si y contrariado contestó: -¿por qué debo esperar? yo soy un hombre de negocios y cada día que pasa sin inaugurar la radio es una pérdida de dinero, cuento con todos los permisos y las licencias para inaugurar la emisora-.
Horacio respondió con serenidad y sin perder la calma: -Señor, le digo esto porque la gente en el pueblo todavía está de duelo y si quiere que sea bien recibida su estación de radio debe esperar. San Andrés ha sufrido la trágica pérdida de sus hijos, por lo tanto le sugiero que espere unos días y que el día que se inaugure la radio no sea con tanta fiesta ni música, eso sería interpretado por la gente del como una señal de respeto a su duelo. Hágame caso Calixto, San Andrés es un pueblo que está creciendo pero aún es pequeño y la gente es muy unida-.
-Horacio, esto es una contrariedad para mis intensiones de inauguración, ¡Cómo es posible!- dijo Calixto con fastidio-.
Horacio respondió sin perder la calma: -sé lo que le digo, vivo hace dos años en San Andres y puedo decir con seguridad que son personas muy unidas y conservadoras en ese aspecto-.
-Ni bien se terminaba de instalar la antena, iba a traer un conjunto de música y unas jóvenes bailarinas para animar la inauguración de la radio que es en favor de la gente del pueblo y sus alrededores, esto es un contratiempo imperdonable- señaló Calixto molesto. 
-Haga lo que le digo señor Suárez y su emisora será bien recibida por la gente, en tres días todo estará listo y usted esperé una semana para realizar la primera transmisión pero que sea sin mucho ruido ni comparsa-. señaló Horacio con énfasis.
Calixto se sentía contrariado y molesto, eso no estaba en sus planes, él siempre hizo las cosas a su manera, no le agradaban los contratiempos, él que era un hombre de negocios.  
Después de unos segundos dijo Calixto más tranquilo -Horacio sé que no es el lugar ni el momento pero quiero proponerle que usted se haga cargo de la emisora, que usted sea el jefe y dirija la radio-.
La propuesta tomó a Horacio por sorpresa, no esperaba algo así, guardó silencio para pensar un instante y luego dijo: -su oferta es muy tentadora pero no puedo aceptar, tengo bastante trabajo con la planta eléctrica y las demás instalaciones del estado que manejo en el pueblo, créame no es fácil todo aquello. Además pensó que él no conocía nada de como dirigir una emisora de radio, él era un ingeniero especializado en energía eléctrica de grandes plantas de electricidad.   
Hubo un silencio incómodo entre los dos, Calixto no estaba acostumbrado a una negativa sobre sus propuestas, en otro momento volvería a insistir con Horacio.
Calixto se adelantó unos pasos para conversar con sus operarios, intercambio algunas ideas y dirigiéndose a Horacio agregó: -yo estoy hospedado en el hotel Astoria y voy a salir de San Andrés a las cinco de la tarde, te espero a las cuatro en el hotel para conversar-. 
Horacio no pudo responder porque Calixto subió a su camioneta y su chofer lo llevo al hotel. El joven estaba desconcertado, él no tenia intención de trabajar con Calixto Suárez recién lo conocía y no le agradaba mucho su forma de actuar. Horacio estaba feliz con su trabajo que se desarrollaba dentro de la carrera que el había escogido. Miró su reloj y vio la hora, tenía tiempo de pasar por la tienda de Anabella y comentar con ella sobre la inauguración de la radio, sin demasiados detalles. La oficina de la estación de radio quedaba a unas cuadras del centro del pueblo y a unas cuadras del Bazar de Anabella, se dirigió hasta ahí y saludó al entrar en la tienda, la joven se sorprendió al ver a Horacio.
-¡Qué sorpresa! a estas horas, tú por aquí- dijo Anabella en  tono cordial.
-La verdad quería visitarte desde ayer pero no pude, la hora me ganó. Estoy aquí para comentarte que la inauguración de la radio es una realidad en dos semanas a más tardar tendremos la nueva en San Andrés y se que muchas personas van a comenzar a comprar sus aparatos de radio para estar al día con las noticias y demás  programas de la emisora, va ser todo un evento en el pueblo- sentenció seguro de sus palabras Horacio.
Anabella respondió con voz grave: -no sé quien es el dueño de la radio pero debe irse con cuidado la gente todavía está de duelo y no le va ser ninguna gracia fiesta y música a todo volumen para la inauguración. Debes de hablar con él porque el mismo alcalde va estar ahí y sabes que el padre de Beatriz en su momento fue alcalde de San Andrés-.
-El dueño es Calixto Suárez y ya esta advertido sobre el tema, sabe que a la gente le puede disgustar el exceso de fiesta y música en un momento todavía delicado-.
A las cuatro de la tarde como había convenido con Calixto Suárez se presentó Horacio en el hotel Astoria. Se encontró con el chofer de Suárez que subía el equipaje de su jefe. Al instante salía Calixto para comentar: -Horacio ha surgido un problema en la emisora del pueblo de Villa Rica debo viajar al instante disculpa pero a mi regreso vamos hablar-.
Horacio no contestó y en su mente agradecía que Calixto no haya hablado con él, no deseaba escuchar ninguna propuesta ni tampoco deseaba trabajar con él, era simplemente su voluntad y su deseo de seguir dirigiendo la planta eléctrica y demás instalaciones.
El Tío Erick llegó al fundo y comentaba lleno de entusiasmo con su hermana Inés sobre la instalación de la antena y la futura emisora de radio, él estaba eufórico, decía: -es el progreso Sonia y adelanto para el futuro, por fin tenemos radio. Mañana mismo voy a comprar un aparato de radio-.
Sonia sonreía al ver la alegría de su hermano y Marcy escuchaba desde su habitación las palabras de su tío y pensaba "que alboroto por la emisora de radio en la capital escuchó todos los días la musica de moda en las emisoras, no es novedad"- luego dijo para si -bueno, hay que reconocer que tiene razón, a San Andrés le faltaba su emisora de radio. Luego hizo un gesto de conformidad y continuó con la lectura del diario de la abuela que habia sido interrumpida por las palabras del tío Erick. Al final alcanzó a escuchar que decía: -bueno mi querida hermana me voy para comentar con Inés la nueva noticia, ella se va sorprender con la novedad porque su pueblo de Villa Rica tiene la emisora de radio, hace más de tres años-. 
Marcy hizo un gesto de incredulidad y abrió el diario de la abuela Margarita para leer lo siguiente: -Han pasado muchas lunas desde que Harold tuvo la intención de pedir mi mano, mi madre me conversa en mi habitación mientras me peina el cabello, ella siempre me aplica un aceite de semillas de girasol después de lavarme el pelo, dice que eso hace que sea fácil de peinar que brille y a la vez lo conserva suave. Mi madre está un poco misteriosa, me habla con frases cortas como temiendo algo. Yo soy directa y pregunto ¿madre tienes algo que decirme? porque noto que dudas al hablar. Mi madre me contesta: -Margarita tu hermano Héctor se va a casar con María del Pilar y quiere la bendición de todos los miembros de la familia- Que bueno pienso yo, él si se puede casar sin problemas y en cambio a mí me han negado hasta la ceremonia del compromiso con Harold, eso no es justo. Todo lo que pienso se lo digo a mi madre y ella con un tono de voz sereno me responde: - tu hermano ya tiene treinta años y quiere formar su familia- yo levantó la voz y digo -Madre no me digas que porque él es hombre se puede casar sin más trámites ¡no digas eso! por favor-.  Mi madre habla con calma. 
-Margarita serenidad, no iba a decir eso, sabes muy bien que para mí todos mis hijos son iguales, además Harold y tú ya estaban de acuerdo con esperar que cumplas dieciocho para el compromiso. Te suplico mantengamos las fiesta en paz, hazlo por tu hermano para que sea feliz. María del Pilar es un joven tan linda y fina, Héctor a elegido a una hija de familia. 
Marcy cerró de golpe el diario, no quería opinar sobre lo que habia leído, le molestaba no poder concentrarse en la lectura porque a cada instante se acordaba de Armando y estaba muy segura que lo mismo le sucedía Anabella.
Contrario a lo que pensaba Marcy, en la selva Amazónica, Armando no quería reconocerlo pero habia perdido el rumbo, no sabia con exactitud donde estaba el camino. Hace varias horas no tomaba agua con el fin de guardar lo más posible el liquido elemento, se daba cuenta que si no llovía en días iba a estar perdido y muerto de sed. Todo a su alrededor era exactamente igual, pensó que su vanidad esta vez le habia ganado y no escuchó la voz de sus amigas que estaban realmente preocupadas por él. Se llevó las manos a la cabeza en un gesto de desesperación, sedió cuenta que hace un rato lo seguían desde lo alto, por momentos se hacian invisibles escondiéndose entre las ramas para no ser descubiertos. Armando tembló de miedo  y un frio helado recorrió su espalda. ¿qué iba hacer ahora? se preguntó.


CONTINUARÁ