lunes, 20 de abril de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Era más allá de la media noche, la casa estaba en silencio, Ada y su tía dormían en sus habitaciones, de pronto la joven se despertó, se sentó en la cama, sus manos comenzaron a temblar y unas gotas de sudor se deslizaban por su frente. Ada estaba viendo frente a ella imágenes de calles antiguas con veredas y caminos empedrados, un lugar donde ella nunca había vivido. A unos metros se divisaba un parque, no había gente, pero si una niña que caminaba llorando y llamaba a su madre. Tembló de miedo al ver a la niña, no  podía reconocerla, no sabía quién era. Unos segundos duraron las imágenes y luego desaparecieron, Ada no dejaba de temblar, lloraba llena de angustia y de miedo, qué pasaba con ella, hasta cuando viviría con esas imágenes, no era justo lo que pasaba. Respiro lentamente para tratar de controlarse, no quería despertar a su tía que dormía en la otra habitación, lloró en silencio, las imágenes habían desaparecido, luego pensó -Marcy tiene razón, debo hablar con mi padre para buscar ayuda, no puedo seguir de esta manera, cada vez son más reales las imágenes y más seguidas que vienen  a mí. No sé como manejar esta situación. ¡Quien es esa niña! no deseo pensar, ni saber su nombre, si algo le pasa que Dios la tenga a su lado-. Con las manos se tapó la cara, seguía llorando en silencio, volvió a recostarse en la cama para tratar de dormir pero no conseguía llamar el sueño, se puso de pie y dio unos pasos hacía la ventana, la noche estaba alumbrada por la luna y el cielo con un tinte oscuro se cerraba ante ella. ¡Qué terror! presentir el frío de lo inexplicable. La decisión estaba tomada, mañana mismo se iría en el bus que sale a primera hora para la Merced, era tiempo de tomar decisiones y hablar con su padre,  pedir su consejo no deseaba demorar más su partida. Antes de viajar se despediría de su tía y pasaría por la casa de Anabella para decirle que se iba por unos días y que le cuente de Marcy de su viaje. Regreso a la cama para dormir, se tapó con la colcha hasta la cabeza, no deseaba ver otra imagen, nada que la llene de miedo y desesperación. 
Tal como la había planificado, al día siguiente habló con su tía para despedirse: -tía, voy a visitar a mis padres unos días, quiero tomar el bus que sale a primera hora, no deseo perderlo-.
La tía Bernarda contestó: -¿porqué esa prisa, ha sucedido algo que te apremie?-
-¡No, no tía!, nada pasa que me me apremie, es solo que deseo ver a mis padres y comentarles que ya tome una decisión para seguir una carrera, ahora mismo debo salir para tomar el bus que me lleve a La Merced- respondió Ada, luego abrazó a su tía y salió de la casa con dirección a  la casa de Anabella, también iba a despedirse de ella.
Llegó hasta la casa de su amiga que no queda muy lejos de suya, solo a unas cuadras, era temprano y era posible que ella aun esté durmiendo. Tocó la puerta, nadie respondía, volvió a tocar y espero cinco minutos, ¡nada! Anabella no abría la puerta, seguro dormía. Ada sacó de su cartera una libreta y un lapicero, iba a escribir una nota y la dejaría bajo la puerta. Estaba en ese trance cuando una Anabella soñolienta y en pijama abrió la puerta para hablar muy molesta: -Ada, como es posible que me visites tan temprano, no son ni las siete de la mañana- comentó Anabella y la hizo pasar a la sala.
Ada se sintió apenada, no sabía como disculparse, su amiga se veía molesta y con sueño: -Anabella por favor discúlpame, solo quería despedirme, viajo a La Merced a visitar a mis padres. Estaré en esa ciudad unos días y luego regreso. También deseaba que le digas a Marcy que sigo su consejo-.
-¡Consejo, qué consejo!- exclamó Anabella con curiosidad -a mí no me has contado nada-.
-Se trata de mis estudios para el futuro, no es nada grave ni un secreto- contestó Ada y luego continuó. 
-Querida amiga debo irme, si no voy a perder el bus-. Se puso de pie abrazó Anabella y al final completo -mil disculpas de nuevo, no olvides despedirme de Marcy-. salió tan rápido como era posible para tomar la calle que la llevaba a la estación del bus. 
Anabella estaba parada en la puerta de la calle, mientras veía que Ada se alejaba, pensó, -esta amiga, siempre tan despistada, venir a despertarme a estas horas de la mañana,  ella es madrugadora, pero yo no-. Cerró la puerta principal y regresó a su cama para volver a dormir, fue imposible el sueño ya se había ido. Se levantó para preparar el desayuno, vivía sola en la casa que su abuela le había dejado, no tenía mucho hambre comería algo ligero o tal vez un yogurt, luego se vestiría para comenzar el día en el Bazar, tenía que hacer el inventario de la mercadería que iba a comprar para renovar la tienda y ofrecer novedades a los clientes. Su abuela le enseñó que era importante mantener el negocio con novedades para hacerlo atractivo. 
Marcy en el desayuno conversaba con su madre, había prometido a Anabella que iría ayudarla con el inventario del Bazar: -madre hoy día voy al pueblo, prometí Anabella ayudarla con el inventario de su tienda, puedo usar el jeep-.
-Si puedes usar el jeep, yo tengo que trabajar en las cuentas del fundo y lo que necesitamos comprar, para fertilizar la tierra. En una hora viene Erick para hacer las cuentas y luego nos vamos al pueblo en su camioneta, no voy a necesitar el jeep- señaló su madre al final.
-Madre, alguna vez tuviste problemas de trabajo con tu hermano- habló Marcy.
-No Marcy, solo alguna que otra discusión sobre como hacer las cosas en el fundo pero nada grave, Erick y yo nos entendemos bien, los dos tenemos un sentido práctico para el trabajo. Ahora tu tío esta solo en casa, su esposa Inés y sus dos hijos han ido a visitar a su familia en  Villa Rica se quedan toda la semana, él va cenar con nosotras en la noche- finalizó la madre de Marcy.
-Me parece muy bien madre, no sabía que Inés y sus hijos no estaban, ella siempre es una persona muy agradable, da gusto que el tío la tenga como esposa y mis primos también son adorables, lástima que no son de mi edad, así podría conversar con ellos y pasar momentos en familia-.
A las diez de la mañana Marcy salía con el jeep, dejó a su madre y a su tío planeando la logística de lo que necesitaban para el cultivo de café. La joven saludó a su tío cuando llegó a  casa. El tío Erick señaló: -Marcy cada día estas más hermosa, debes ir con cuidado al pueblo, seguro hay muchos jóvenes que están deseando acercarse a ti e invitarte a salir-.
-Gracias por tus palabras tío- dijo Marcy sonriendo -tu me ves hermosa porque soy tu sobrina, no existe ningún joven cerca de mí-.
Marcy salió de la casa para ir al pueblo y Erick dijo: -Sonia es verdad, tu hija esta muy linda, debes hablar con ella y aconsejarla, no vaya ser que en el pueblo conozca algún joven- comentó Erick
-No te preocupes hermano, ella sabe cuidarse, además está de vacaciones pronto va regresar a la capital para seguir sus estudios. Ahora vamos a lo nuestro, debemos hacer el trabajo, el campo no espera y tenemos que comprar lo necesario- respondió Sonia.
Marcy llegó al pueblo hasta el Bazar de Anabella, había que reconocer que su amiga tenía la tienda bien decorada, sus vitrinas llamaban la atención, el cartel de publicidad era atractivo y la gente entraba a comprar cuando necesitaba algún regalo o algún adorno para el hogar. En una esquina del Bazar tenía la sección de pasamanería, esto era muy útil para las amas de casa y en la otra esquina habían artículos de escritorio y librería. Era un Bazar muy variado y con bellos regalos.
-Marcy que bueno que llegaste- dijo Anabella -estoy con un enredo en la cabeza de tanto inventario, una ayuda me viene muy bien, no quiero abusar de nuestra amistad pero no sabes como agradezco tu apoyo-.  
-No debes preocuparte- comentó Marcy -yo no tengo nada que hacer en casa,  recién mañana voy acompañar a mi madre al campo-.
Anabella se acordó de Ada y agregó: -antes que me olvide, Ada vino a visitarme muy temprano en la mañana, fue a mi casa y me despertó, eso no estuvo bien pero por tratarse de ella la disculpo. Me habló que se iba a La Merced a visitar a sus padres, me dijo que se despedía de ti y que está siguiendo tu consejo. Se va por unos días y luego regresa, además tengo que contarte la última novedad,  la madre de Beatriz vino al Bazar hace media hora, necesitaba comprar un regalo y me dijo que mañana venía Beatriz de visita a San Andrés, te imaginas que felicidad sentí al escuchar que nuestra amiga nos visita, por fin vamos a estar juntas como antes ¡te acuerdas!- exclamó.
Marcy sonrió, claro que le daba gran alegría saber que Beatriz llegaba a San Andrés para quedarse unos días. También sentía un gran alivio por Ada, ella iba a hablar con su padre sobre su problema, al final rogaba que le crea y pueda ayudarla. 


CONTINUARÁ      
      
  

 

                 
                 

 

lunes, 13 de abril de 2026

CAFE, MI CULTIVO DE CAFÉ

En el comedor de la casa Marcy y su madre se disponían almorzar, la comida preparada y servida por Josefa se veía deliciosa, la señora del servicio era una excelente cocinera. Sonia sirvió los vasos de limonada y Marcy al  observar a su madre tan serena y relajada preguntó sobre el matrimonio de sus padres, era un tema que nunca había tratado con profundidad ya era tiempo de hablar sobre ello con su madre.
-Madre- preguntó Marcy ¿Cuándo fue que te casaste con mi padre?- su timbre de voz sonaba algo inseguro, no sabía como podía reaccionar.
-¿Marcy a qué viene esa pregunta? creo que hemos conversado sobre el tema y ya no hay nada más que decir al respecto-. respondió la madre sin vacilar.
La joven volvió a insistir, ella quería saber más detalles de la historia de sus padres: -si pregunto es porque deseo saber que paso con ustedes y el motivo de la separación. Sé que aun guardas en un pequeño joyero los aros de matrimonio-.
Sonia miró a su hija, era una joven adulta, podía comprender lo que ella iba a explicarle:
-Mi querida, voy a contarte como fue nuestra historia. Yo conocí a tu padre cuando estudiábamos en el instituto, éramos jovenes y llenos de vida, nos ilusionamos y nos enamoramos, cuando terminamos de estudiar, decidimos casarnos. Esteban y yo queríamos planificar nuestra vida juntos, tengo que decir que él fue el que más insistió en casarnos, cuando hablé con mis padres sobre el matrimonio al principio no estuvieron de acuerdo, pero luego aceptaron. Al comienzo de nuestra relación todo iba en armonía, era el amor el que nos gobernaba. Pasados los dos años naciste tú y sentimos que la felicidad era completa, no podíamos más con nuestra alegría, de tenerte en nuestros brazos pero luego la realidad se impuso, nos dimos cuenta que nuestros caminos se separaban, tu padre quería una cosa y yo quería otra, no hablábamos el mismo idioma, ni planificábamos juntos nuestro camino. Él decidía por mí y yo no aceptaba sus planes y antes que todo se vuelva oscuro, tormentoso y complicado decidimos separarnos, ya no era la felicidad ni el amor lo que nos unía, sino todo lo contrario, era la tristeza y la oscuridad. Nuestra gran preocupación eras tú, no queríamos afectarte o que sintieras que no te queríamos. Tenías tres añitos de edad y te amábamos con locura, al final llegamos a un acuerdo yo tendría la custodia y tu padre tendría la puerta abierta para venir a verte cuando quisiera, las vacaciones serían compartidas. Así lo hicimos y funcionó bien, tú siempre nos has tenido a tu lado y nunca hemos faltado como padres. Lo difícil fue cuando regrese al fundo, mis padres se alarmaron al verme llegar, mi padre fue el primero en comprender mi situación, mi madre demoró un poco más en aceptar, pero luego estuvo de acuerdo. Los primeros años trabajé en el municipio de San Andrés, te dejaba en el colegio y después te recogía al terminar de trabajar, fueron años tranquilos hasta que mi padre enfermó, tuve que dejar el trabajo para apoyar al tío Erick con el fundo, tu abuelo ya no podía hacerse cargo. Marcy el resto de la historia tú la conoces, lo que si puedo decir es que viajábamos todos los veranos para ir a la playa que tanto nos gustaba. Tú padre jamás faltó a sus responsabilidades, sería mentir si digo lo contrario-.
-Madre- contestó Marcy -ahora que mencionas a mi padre, estoy preocupada por él, dos semanas antes de venir me habló muy serio, me explicó que el departamento donde vivíamos estaba a mi nombre que me pertenecía. Yo le pregunté porque me decía esto, acaso estás mal, o tienes alguna enfermedad terminal. Él me dijo que no, pero era necesario que yo estuviera enterada en caso de que algo malo le suceda. Me quedé preocupada por él-.
-Si, él, te ha dicho que esta bien es porque es así, no debes preocuparte más por tu padre, él no es de mentir o decir algo por decir-.  
Marcy reconocía que su madre tenía razón, ella jamás sintió que sus padres la abandonaban o que no se ocuparan de su bienestar. Además había pasado el tiempo y ninguno de los dos se había vuelto a casar.
-Madre tengo que decir que nunca sentí la falta de amor de su parte, pero hubiera sido tan hermoso para mí que ustedes se mantuviaran juntos- reflexionó Marcy en voz alta.
-A veces la vida no es como uno quisiera, simplemente las cosas pasan y hay que aceptarlas. Seguir juntos nos hubiéramos hecho mucho daño y nosotros no queríamos que eso suceda. Ahora, si Esteban y yo nos encontramos, podemos conversar y tratarnos con cordialidad y amistad, eso es lo importante- contestó Sonia a su hija.
Con estás palabras la madre terminó el tema, no había  más que decir. Marcy no insistió, ella había crecido en un clima de paz entre sus padres, no hubo dramas, violencia, ni traumas en la separación y era bueno seguir así.
Sonia cambio de tema y preguntó: -¿qué deseaba Ada cuando vino el otro día?-.
-Nada importante madre, en realidad solo quería conversar y saludarme, recuerda que sus padres y ella se han mudado a La Merced- habló Marcy.
-Claro, ahora recuerdo que Ada se encuentra hospedada en casa de su tía Bernarda, yo soy amiga de su tía desde hace mucho tiempo y también conozco a su padre, pero me preocupe cuando la vi en casa,  su rostro tenía una expresión triste, algo sucede con ella - comentó la madre.
Silencio por parte de Marcy, ella no podía decir nada de lo que sucedía con Ada. Recordó a su amiga y los problemas que tenía, se estremeció por ella. 
Madre e hija terminaron de almorzar, Sonia quería descansar y se retiró a su habitación, a Marcy le agradaba la tranquilidad con que se vivía en el fundo, la vida no podía ser más pacífica. Antes que termine la tarde la joven vio por la ventana a su amiga Ada que bajaba de un taxi y entraba al fundo, seguro venía a conversar con ella. 
Ada tocó la puerta y al instante Marcy abrió  y comentó: -Ada no debiste molestarte en venir al fundo, los taxis no siempre quieren salir de San Andrés-.
-No te preocupes tengo un acuerdo con el señor del taxi. Debía venir, no podia quedarme en silencio, tengo miedo, ha ocurrido algo- se detuvo nerviosa y casi temblaba, no podía hablar claro.
De inmediato Marcy comprendio que algo grave sucedía con su amiga, entonces exclamó: -¡Ada no me digas! ¡no me hables de qué has tenido un presentimiento! ¡Por favor! no quiero saber de quien se trata, no  pronuncies  nombres- se expresó con desesperación.
-No, no voy a decir nombres, me estas tratando como si fuera un fenómeno, yo no tengo la culpa de ver estas imágenes- dijo Ada con lágrimas en los ojos.
-¡Perdón! ¡perdóname amiga!- volvió a exclamar -comprende que no puedo ayudarte con lo que estas viviendo no fue mi intención ofenderte, vamos a mi habitación, mi madre está en casa puede escucharnos-.
Marcy cerró la puerta de su dormitorio y más serena le habló a su amiga. -siéntate aquí, ahora te escuchó con más calma. voy a preguntar ¿Qué es lo que ha sucedido?-.  
Ada contestó: -esta mañana me levanté temprano, me sentía alegre y de buen ánimo porque había pasado cerca de una semana sin tener ninguna imagen de ciudades antiguas o personas. Mi tía Bernarda había salido temprano a hacer unas diligencias y yo estaba en la cocina cuando comencé a tener las imágenes reales de un vecino de este pueblo, es alguien reconocido e importante, no voy a decir su nombre pero vive cerca al monasterio de las hermanas Agustinas, no es religioso. Debo tener calma para no desespérarme, no es fácil aceptar esto que me ocurre, siento miedo porque no sé como manejarme ante esta situación, cada vez son más seguidas las imágenes que aparecen. Estoy asustada porque no comprendo lo que me sucede-. sus últimas palabras las dijo llorando, Marcy sintió un pesar muy grande por Ada.
-No sé que puedo hacer por ti, solo escucharte, tú debes buscar ayuda o aceptar que es una realidad con la que tienes que vivir. Tal vez si le contamos a mi madre ella nos puede aconsejar-. señaló Marcy
-No, no amiga nadie más puede saber de esto, tengo que encontrar la manera de vivir con mi realidad. Cuando estaba en el colegio, estás imágenes no me atormentaban tan seguido pero ahora, son cada vez más reales-. Ada se había serenado, Marcy le trajo un té de manzanilla para que se relaje.
Daba gracias a su amiga por escucharla y dijo entre susurros: - no te preocupes por mí, esto debe tener alguna solución- habían pasado cerca de dos horas cuando el taxi regreso para recoger Ada.
Marcy abrazó a su amiga y repitió: -perdona mi actitud, me puse nerviosa al pensar en la imagen de la persona que apareció ante ti, comprendo que es difícil vivir así-.
-Adiós Marcy, no pienses más, yo sé que es complicado, todo esto me hace sentir terror- aseguró Ada, se daba cuenta que había asustando a su amiga. 
Marcy despidio en la puerta de la casa Ada y vio como se alejaba en el taxi, pensó que tal vez ya no vuelva a confiar en ella por lo mal que se puso. Deseaba estar en calma, fue a su habitación, tomó el diario de su abuela Margarita, quería olvidar el momento de tensión que vivió minutos antes junto Ada.
Junio 1 escribe Margarita -hoy hablé con mis padres sobre la invitación de Harold al matrimonio de sus amigos, mi madre no se opuso para que asista a la boda, mi padre estuvo algo reticente en otorgar su permiso pero después de una hora aceptó que asista con una condición, uno de mis hermanos debía acompañarme. Desde el principio acepté la condición de mi padre, pensé en Anselmo, él estaría de acuerdo en acompañarme, deseo ir a esa boda creo que va ser muy bonita, hasta ese momento, nadie en el pueblo se había casado junto a sus hermanos. En la tarde cuando Harold llegó a visitarme le conté con alegría que tenía el permiso de mis padres para asistir a la boda, ahora solo tenemos que esperar que llegue la fecha del compromiso. Después de esta gran noticia nos dedicamos a seguir con las lecciones de español, mi alumno está muy avanzado y aprovecha cada oportunidad de tiempo que tiene para practicar, la atención al fundo se lleva gran parte de su tiempo.
Marcy sonrió al leer el diario, el abuelo Harold estaba avanzando con la familia y ellos comenzaban a confiar en él.
Era la hora de la cena cuando su madre llamó a Marcy al comedor, se sentaron a la mesa, Marcy estuvo tentada de contarle a Sonia sobre el terrible problema de Ada, se contuvo, no podía traicionar a su amiga, le prometió no contar nunca nada. 
-Madre sigo leyendo el diario de la abuela, dentro de unas semanas van a ir a la boda de los hermanos Langy- dijo con asombro Marcy.
-Si, mi madre nos contó alguna vez que fue todo un evento en el pueblo, no deseo decirte nada más hasta que estés a la página de la boda. Ahí podré comentar algo- La madre asintió con la cabeza como si recordara las palabras de su madre Margarita.
La cena fue ligera, madre e hija no tenían demasiada hambre, terminaron de cenar en el comedor y luego pasaron a sentarse en el portal para conversar de como avanzaba el trabajo en el campo, Sonia y Erick se sentían satisfechos de que todo salía como lo habían planeado. 
A esas horas, la noche estaba fresca y el cielo despejado, que hermoso contemplar las estrellas. ¡que paz! y ¡que silencio!
Dos días después de la visita de Ada, Marcy se enteró que el doctor Segura había partido al viaje final. Él era un hombre muy reconocido en el pueblo y vivía cerca al monasterio tal como lo indicó su amiga. El doctor no estaba enfermo, en la noche se fue a dormir y su esposa una hora después lo encontró tendido en el piso del dormitorio.
Marcy se estremeció, era cierto lo que Ada decía, sus presentimientos se hacían realidad, que terrible sensación el de presentir la partida final de otras personas.


CONTINUARÁ    
  

     
 
         
     
    
        

 

lunes, 6 de abril de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Marcy, Anabella y Ada estaban reunidas en el café Salón Azul, comentaban sobre el clima que estaba cambiando y que el calor era cada vez está más fuerte.
Anabella decía a sus amigas: -en el noticiero de esta mañana escuché que se acerca una ola de calor, que debemos consumir muchos líquidos, sobretodo agua.
-Si, yo también escuché el noticiero y la verdad ya se siente el calor más abrazador- contestó Ada.
-Por eso amigas, estamos disfrutando de estos deliciosos helados para refrescarnos un poco- agregó Marcy y las tres reían juntas.
-Por favor hablemos de temas más serios, aunque debo admitir que el clima es un tema muy serio y es bueno estar siempre informadas sobre ello- aclaró Ada.
-Ahora que hablamos de tema serios- dijo Anabella -no saben la última, el pueblo de San Andrés va a tener su propia emisora de radio, ayer me comentó Horacio, que es  el encargado de la planta eléctrica. Él entró al Bazar para comprar unas láminas de recorte y me habló al respecto.  Se imaginan, vamos a tener nuestra propia emisora de radio y vamos a estar al día con las noticias que ocurren en el país y en el pueblo, además de eventos y programas, no sé quién es el dueño solo me habló de la emisora-.
Marcy se alegró: -¡Hey! es una muy buena noticia, creo que ya era hora que San Andres se mantenga al día con la modernidad, el pueblo está entrando a una nueva era, eso es saludable para todos-.
Mientras disfrutaban de sus ricos helados, la conversación giró alrededor de Anabella, ella comentaba con sus amigas: -saben, el día de ayer estuve revisando los documentos de propiedad de la casa y del Bazar que mi abuela me dejó como herencia. Estoy ordenando los papeles para tenerlos bien guardados y archivados. Amigas ustedes conocen mi historia y saben que mi abuela Isabel me salvó la vida, sin ella no sé donde estaría- Anabella quedó en silencio unos segundos, la voz le temblaba y no quería llorar. Ada y Marcy reconfortaron a su amiga, con palabras de ánimo para que no se ponga triste.
Anabella reaccionó diciendo: -gracias, gracias amigas por sus palabras, sé que no tengo derecho arruinar nuestro momento de conversación pero no puedo evitarlo, ahora ya me siento bien. Mi abuela fue todo mi mundo, ustedes lo saben-.
Marcy y Ada conocían la historia de vida de Anabella, sabían que al cumplir los dos años, su padre  abandonó a ella y a su madre. Anabella decía que se acordaba de él a lo lejos, pero lo que más recordaba era su voz cuando le hablaba y la tomaba en sus brazos. Nunca supo porque un buen día su padre abrió la puerta y se fue. La madre de Anabella tal vez presa de la tristeza y sin saber que hacer, llegó a San Andrés cuando Anabella había cumplido seis años y se la entregó a su madre Isabel con estás palabras "Madre yo no puedo mantener a mi hija, es mejor que tú la críe". Sin más explicaciones se alejó de la casa  de su madre, caminó sin mirar atrás ni escuchar el llanto desgarrador de su hija que la llamaba con desesperación. Su abuela en ese instante la abrazó y dijo: -no llores mi hijita ahora ya no estamos solas, yo estoy contigo y tú estás conmigo. No sé en que me equivoqué al criar a esta hija pero algo hice mal, contigo va hacer diferente mi niña-. Anabella siempre decía a sus amigas que creció junto a su abuela, ella le enseñó todo lo que sabía y además la protegió. Doña Isabel le dejó a su nieta como herencia su casa y su tienda para que tenga de que vivir. 
-No sé que habría sido de mi vida sin mi abuela- siempre comentaba Anabella -tal vez hubiera terminado en un orfelinato. Lo más triste de todo, es que no volví a extrañar a mi madre, no sé nada de ella desde hace años, reflexionaba Anabella.
La conversación continuó entre las jovenes que estaban en la primavera de sus vidas y nada parecía preocuparlas, salvo el delicado problema de Ada. En su momento cada una comentaba lo que pensaba hacer en la próximas semanas. 
Anabella decía: -tengo que viajar a la capital para traer mercadería que necesito en el Bazar, ya es tiempo de renovar varias cosas, es una tienda de regalos-.
Ada no sabía cuando iba a partir de regreso a la Merced junto a sus padres por eso agregó: -mi tía Bernarda hermana de mi padre, quiere que me quede el tiempo que yo desee, ella vive sola en su casa-.
-Yo, mis queridas amigas- dijo Marcy -estoy de vacaciones y me quedaré el tiempo necesario para acompañar a mi madre, por el momento no tengo prisa en regresar a la capital Mi padre sabe que siempre me tomo un tiempo para volver a la ciudad-.
Mientras disfrutaban de la conversación, Marcy recordó que una vez Anabella le comentó que lamentaba que su madre fuera de una manera extraña, cuando murió la abuela, ella no vino al entierro, no sé nada de su vida desde que me dejo en San Andrés. Anabella ignoraba si estaba viva y mucho menos sabía de la existencia de su padre desde que se fue, algunas veces se preguntaba ¿Dónde estaba o qué había sido de él?.
La reunión terminó cerca del medio día Ada, Anabella y Marcy habían conversado y pasado un momento agradable disfrutando de los helados y de la conversación. 
Marcy fue la primera en despedirse: -amigas, en estás reuniones nos hace falta Beatriz nuestra gran amuga, es lamentable que viva en la ciudad-.
Ada comentó: -si voy a Lima, de todas maneras la tengo que visitar-.
-¿Por qué vas a ir a la ciudad? ¿sucede algo?- preguntó Anabella.
Marcy miró Ada y está respondió nerviosa: -no sucede nada, solo iría para acompañar a mi madre, recuerda que ya tengo veintidós años y debo hacer algo con mi vida y mi futuro como dice mi padre-.
Marcy se despidio de sus amigas, ella debía manejar hasta el fundo, Anabella y Ada vivían a unas cuadras del café Salón Azul, no tenían problemas en llegar a sus casas. San Andrés todavía era un pueblo pequeño y acogedor donde la vida transcurria con calma y serenidad. 
Marcy tomó el camino de carretera en su jeep, seguro su madre la esperaba para almorzar aunque recordó que se había ido al campo con el tío Erick. Al llegar al fundo su madre todavía no estaba, quería esperarla para almorzar juntas. Se sirvió un vaso de limonada y de su dormitorio trajo el diario de la abuela Margarita, se sentó en los cómodos muebles del pórtico, a esa hora del día corría una suave brisa refrescante, colocó el vaso de limonada en la mesita de café y se dispuso a leer el diario.
30 de Mayo: -Harold a llegado puntual a nuestra cita, me saludó como siempre a una distancia prudente y se sentó en el sillón frente a mí, estaba alegre, yo diría eufórico, por unos segundos sonreía sin saber porque. Harold, pregunté ¿Sucede algo?, ¿Qué es lo que me tienes que decir?, él contestó sonriendo -¡Margarita estoy feliz! ¡me siento feliz!- Movía las manos de un lado a otro -mis amigos los hermanos Langy fueron a visitarme hoy en la mañana muy temprano para decirme que dentro de un mes se van a casar con la jóvenes con las que estaban saliendo desde hace casi un año, ellas son hijas de familias que viven en el pueblo, jóvenes muy agradables, quizás tú las conoces-. Estaba tan contento que yo me alegre por él y contesté -si, seguro las conozco, dime sus nombres- Él no se acordaba de los nombres según me dijo, se puso tan feliz con la noticia y alegre por sus amigos que no recordaba los nombres de las jóvenes, luego con voz grave me habló: 
-Margarita, deseo que me acompañes a la boda de mis amigos, los tres hermanos se van a casar el mismo día, a la misma hora y en la Iglesia principal  del pueblo- Harold estaba alegre mientras hablaba, por mi parte yo acepté acompañarlo siempre y cuando mis padres me den permiso, lo mío era un tema complicado de permisos y de vamos a ver, no podía decidir por mi misma. Luego Harold señaló -Margarita llega un momento en la vida de un hombre que desea formar una familia y asentarse, tener su descendencia y verla crecer, a mis amigos les ha llegado ese momento y yo estoy feliz por ellos-. Yo muy feliz contesté -Es bueno saber que te alegras por tus amigos y deseo acompañarte seguro va ser una boda muy bonita-. Después Harold continuo un poco más sereno -mis amigos han alquilado el salón de baile que esta en la calle central para celebrar la fiesta cuando termine la ceremonia de la Iglesia-. 
Marcy detuvo la lectura del diario e imaginó la boda con los tres hermanos Langy en el altar con sus respectivas novias, seguro iba hacer una ceremonia de mucha fe y luego sería el baile. En ese momento  vio a su madre llegar en la camioneta del tío Erick, entró en la casa y dijo:
-Marcy voy asearme y cambiarme de ropa para almorzar juntas-.
-Madre te espero en el comedor- contestó Marcy y luego fue a guardar el diario de la abuela en su dormitorio.
Al cabo de media hora, Sonia estaba lista y en el comedor la mesa se encontraba dispuesta para el almuerzo. 
Marcy comentó a su madre:-¿Qué tal todo en el campo? ¿no hay ningún problema?.
-Mi querida hija problemas siempre hay- respodio la madre -pero son situaciones que se pueden solucionar. Ahora mismo el campo esta lleno de gente trabajando para limpiar la tierra y prepararla para el cultivo, esto va tomar su tiempo-.
-Madre, tengo que confesar que no sé si en el futuro, yo pueda dedicarme con tanta pasión al fundo como lo haces tú y el tío Erick- señaló Marcy.
-Por el momento no te preocupes, estoy a cargo de todo y no hace falta más, en el futuro ya veremos que hacer-. 
Marcy sentía admiración por su madre y el sentido práctico que tenia para resolver las cosas, lo que lamentaba era que el matrimonio de sus padres no funcionó. Creía que era el momento de hablar sobre el tema con mayor seriedad y aclarar ciertos puntos que para ella habian quedado dentro de una nebulosa.


CONTINUARÁ               
    
                  
   
           
 





 

lunes, 30 de marzo de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Margarita y Harold paseaban por la calle principal del pueblo, alrededor habían unos puestos de venta de todo tipo de adornos, era la feria de los domingos. Harold se detuvo en uno de los puestos y compró a Margarita unos preciosos adornos para el cabello, se los puso y sonrió al decir: -con estos ganchitos te ves más hermosa y tu cabello brilla con el sol-.
-Yo sonreí y agradecí el presente- luego caminamos hasta el final de la calle, la gente que me conocía nos saludaba y yo les devolvía el saludos.
Llegamos a mi casa justo cuando todo estaba dispuesto y mi familia entraba al comedor, mi padre nos miró muy serio y le indicó a Harold su asiento en la mesa por supuesto a mí me correspondía sentarme junto a mis padres. Mi madre dio la orden de servir la comida que se veía exquisita, nuestra cocinera era de las mejores. El almuerzo transcurrió en un ambiente familiar y cordial, mis hermanos conversaban con Harold y le preguntaba como había llegado a las costas de Perú y luego a la selva. Harold primero agradeció la invitación a mis padres y luego con mucha paciencia contestaba cada pregunta, mi padre en silencio escuchaba sus respuesta, a él nada se le pasaba por alto pero debo decir que estuvo amable y cordial y en todo momento accesible con Harold, para demostrarlo dijo -Vamos hacer los honores al vino que ha traído nuestro invitado- Cuando escuché sus palabras me sentí aliviada, mi padre estaba dando el consentimiento para que Harold siga visitando nuestra casa. El almuerzo terminó con un brindis final, mis padres se retiraron a descansar, mis hermanos salieron hacer sus quehaceres y nosotros nos fuimos al salón principal a seguir conversando unas horas más, Dorila nos trajo refrescos para aliviar la sed. Harold me dijo que la comida estuvo realmente deliciosa y agradeció la invitación como lo hizo con mis padres antes de sentarnos a la mesa -He pasado una tarde muy agradable con un ambiente familiar. Margarita tienes una familia muy unida, es para sentirte feliz, debes sentirte muy amada dentro del seno familiar, ahora comprendo porque tu padre te cuida tanto-. Parte de la tarde transcurrió con una conversación amena pero esta vez Harold debía irse  más temprano, con serenidad me dijo -Margarita debo regresar hoy temprano al fundo, tengo que arreglar y organizar el trabajo de mañana en el campo, espero me comprendas- contesté que no había problema y que como siempre lo esperaba al día siguiente a la misma hora.
Harold Prodanovich se despidio y partió en dirección al fundo; al llegar lo esperaban sus amigos, los hermanos Langy, todos juntos iban a organizar el trabajo para el cultivo de café. Estas semanas les tocaba trabajar en el fundo de Harold y junto a otros peones preparan la tierra para el cultivo, era una forma de ayudarse y ahorrar en mano de obra, por esos días no abundaba el dinero y los peones para trabajar la tierra eran escasos. 
Marcy escuchó la voz de su madre que la llamaba, ella había estado concentrada en la lectura del diario e imaginaba cada paso de sus abuelos y además como era el pueblo de San Andrés en sus días. Casi toda la gente se conocía porque era un lugar pequeño y acogedor, las costumbres eran muy tradicionales y la vida pasaba lentamente. En cambio en el presente pensaba, San Andrés había crecido y progresado, el pueblo tenía una actividad febril que le proporcionaba su próspera agricultura y ganadería, el comercio había aumentado y el transporte de líneas comerciales llegaron a la zona con modernos buses para que la gente pueda viajar a diferentes ciudades de la region central y por supuesto la capital.
-¡Marcy!- volvió a llamar su madre -ya es hora de cenar puedes dejar la lectura un rato-.
-Madre, estoy aquí presente, no te preocupes- respondió la joven.
Mientras cenaban madre e hija, la conversación se animó entre ellas, Sonia comentaba que había estado ocupada con los papeles del fundo y las cuentas: -es importante saber cuanto dinero voy a necesitar para hacerme cargo de las tierras de mi hermana Malva, al menos lo que me corresponde. Es una gran inversión que hay que realizar, el terreno ha estado abandonado mucho tiempo, no sé porque con tu tío Erick nos descuidamos tanto del campo-. 
-Madre es una gran responsabilidad y las primeras que debieron pensar en ello, debían ser las tías, si es la parte que les corresponde- agregó Marcy.
-Es verdad lo que comentas, pero nosotros estabamos aquí y debimos poner presión para que nuestras hermanas reaccionen. Por suerte Tania y Verna no tienen problema y ya han enviado el dinero en cada cheque. Es muy posible que mañana al amanecer comience el trabajo en el campo, Erick ya contrato a las personas que van hacerse cargo. Al amanecer el fundo estará en pleno movimiento con los peones. Trabajar la tierra no es fácil, es un trabajo arduo y pesado porque hay que limpiar y sacar la maleza, remover la tierra para preparar la siembra, todo aquello se debe hacer paso a paso, son treinta hectáreas de trabajo, mi querida Marcy-.
-Madre,  puedo imaginar, todo aquello que  es complicado y de mucho trabajo- comentó la joven con real preocupación por todo lo que se tenía que hacer.
Al día siguiente, a las cinco de la mañana tal como lo había comentado Sonia, estaban los trabajadores presentes escuchando la indicaciones de Erick. Todos preparados con picos y palas, pronto serían trasladados al campo, no había tiempo que perder, las horas pasaban y el sol del medio día sería abrazador, era importante comenzar cuanto antes. 
Sonia y su hija desayunaban en el comedor, eran cerca de las ocho de la mañana, la madre comentó con su hija: -Marcy debo terminar pronto el desayuno, quiero ir ayudar a tu tío para supervisar el trabajo en el campo, es posible que no este a la hora de almuerzo-.
-Bien madre, yo voy a salir al pueblo, debo encontrarme con Ada y Anabella en el cafetería del salón azul, entonces nos vemos al caer la tarde. Vas a necesitar el jeep- señaló Marcy. 
-No creo- respondió su madre -si necesito carro, tomó la camioneta prestada  de Erick-.
Marcy vio salir a su madre vestida con su indumentaria de campo, ella amaba las faenas de trabajo, por unos segundos la joven se preguntó si ella tendría esa misma pasión en el futuro para manejar el fundo. 
Diez de la mañana como le había dicho a su madre, Marcy salió en el jeep al pueblo. Al llegar se estacionó frente al Salón Azul, en una de las mesas Ada ya estaba  esperando y Anabella aun no llegaba, ella era así, siempre se presentaba al último. Las dos amigas se saludaron,  se sentaron juntas en una de las  mesitas del café, a esa hora no había mucha gente y podían conversar tranquilas, les provocaba tomar un refresco muy frio porque la temperatura comenzaba a subir.  
-Marcy, adrede llegué temprano- comentó Ada -tenía que hablar contigo y sé que Anabella siempre llega tarde-.
-Si, tienes razón, Anabella es así no podemos cambiarla pero aquí me tienes que es lo que quieres decirme-. comentó Marcy con extrañeza.
-Desde la última vez que hablamos he tenido la visión de algunas imágenes que vienen a mí sin que yo las busque, son de ciudades antiguas como te comenté, trato de tomarlo con calma, para mi suerte mi tía Bernarda no se ha dado cuenta. Todavía no he conversado con mi padre sobre el problema que me aqueja porque no he viajado a La Merced, voy a quedarme en casa de mi tía unas semanas, quiero tratar de enfrentar esto que me sucede con serenidad. Cuando hablamos el otro día en tu casa sé que te asusté y que quedaste impactada con mis palabras y sobre todo con la expresión de mi rostro. Marcy sigo teniendo miedo de perder la cordura, en pocas palabras de volverme loca- respondió Ada en voz baja.
Marcy notó que mientras su amiga hablaba se tomaba las manos nerviosamente y su voz comenzaba a temblar, era como si estuviera viendo algo en ese instante del que no podía hablar.
-¡Ada, Ada!- la llamó dos veces Marcy, su amiga no respondía,. No debía entrar en pánico, guardó la compostura, para no alarmar a la gente a su alrededor. Seguro Ada reaccionaba en cualquier momento y salía del trance.
Ada respiró lentamente, tomó la mano de Marcy y agregó: -ya estoy bien, no te alarmes ha sido algo pasajero, no puedo explicar que habia sucedido. Este es el motivo por el cual no salgo demasiado a la calle porque puedo quedar inmóvil en cualquier lugar presa de mis imágenes. No puedo vivir con esto algo tengo que hacer, no puedo seguir  adelante ni pensar en mi futuro. 
-Lo primero, es no angustiarte ni desesperarte, alguna solución tiene que haber a tu problema- replicó Marcy preocupada por su amiga.
Anabella entró en ese momento al café, se acercó a la mesa de sus amigas muy sonriente comentó: 
-Disculpen por el retraso, tuve que arreglar un pequeño percance en casa pero no es nada grave-. 
Ada y Marcy sonreían y daban gracias que Anabella no se dio cuenta del problema. Ella estaba agitada por caminar de prisa para encontrarse con sus amigas y disfrutar un momento grato.



CONTINUARÁ        
        
                      

 

lunes, 23 de marzo de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Ada conversaba con su amiga Marcy en la salita de recibir, con un pañuelo se secaba las lágrimas y trataba de calmarse para poder hablar y contarle a su amiga que le sucedía: 
-Sabes algo, siempre me gusto tu casa es tan bonita y está tan bien construida, el decorado es muy original. En cambio mi casa es más sencilla y para animarme siempre prendo velas porque dan un ambiente de serenidad y tranquilidad que es lo que yo necesito en estos días- volvió a tomar un sorbo del vaso de refresco para aliviar la tensión, luego continuó mientras Marcy la escuchaba con atención: -Como bien sabes, yo confió en ti porque nunca has revelado mi secreto pero ahora las cosas se han puesto más complicadas conmigo. Cuando te hablé sobre mi caso, estabamos en el colegio ¿te acuerdas? tú nunca dijiste nada a nadie sobre el secreto que te confié.  Conoces bien mi caso, yo puedo presentir la muerte de otras personas, antes de que sucedan, eso siempre me lleno de angustia y dolor. A mi mente vienen las imágenes de la persona que va a partir de este mundo,  te juro que no las busco, es más ni siquiera pienso en esta persona Te acuerdas lo que sucedió con nuestra profesora de historia, yo la veía seguido y tres días después tuvo ese terrible accidente que se la llevó de este mundo, ese no fue el primer caso que me sucedió- Ada tomó de la mesita el vaso de refresco, bebió otro sorbo para refrescarse y luego continuo -esto sucede cada vez que veo la imagen de alguien conocido. Te imaginas lo que es vivir presintiendo que una persona se va ir, cada vez son mas reales las visiones, no sé si voy a poder seguir adelante y soportar esto. Todas las personas a las que he visto en mi mente se han ido. Marcy tengo miedo de perder la cordura, hace unas semanas he comenzado a tener otro tipo de visiones, de repente estoy ocupada haciendo algo y aparecen ante mí calles y parques con sus faroles antiguos, tal vez de mil ochocientos o mil novecientos, es como si hubiera vivido en esa época, las calles que veo son tan reales que siento miedo. Las imágenes aparecen varias veces en días consecutivos, después  se detienen por unos días y luego vuelven- Ada, no soportó más y comenzó a lloró sin detenerse, Marcy trato de aliviar su sufrimiento con palabras de serenidad.
-Ada, esto que me acabas de contar puede ser producto de haber visto una película o fotos de calles antiguas y las llevas a tu mente sin darte cuenta- sentenció Marcy.
-No, no, te aseguro que no es así, hace mucho tiempo que no veo ni películas ni fotos, esto no es producto de mi imaginación- dijo Ada con voz entrecortada - ¡tienes que creerme!- exclamó.
-Serenidad Ada, te creo, te creo- repitió Marcy para calmar a su amiga -alguna vez has hablado con tus padres, les has contado lo que te sucede-. 
-Si... hable con mi madre, pero ella me contestó que eran solo coincidencias que no debía hacer caso, pero te aseguro que no son coincidencias porque no es una vez o dos veces esto me viene sucediendo desde que estabamos en el colegio, por eso necesitaba contárselo alguien en quien confío. Gracias por guardar mi secreto, imagina si la gente se entera, nadie querría hablarme, ni estar cerca de mí, es desolador, tengo miedo de perder la cabeza y entrar a un mundo de tinieblas, no sé como lidiar con todo esto-. señaló Ada  entre lágrimas.
-No pienses de esa manera- respondió Marcy con énfasis para apoyar a su amiga -Ada no vas a perder la cordura ni vas entrar a un mundo de tinieblas, es algo extraño lo que te sucede, yo no soy especialista para poder aconsejarte, lo que pienso es que debes hablar con la doctora Guerra, ella te puede ayudar mejor que yo y aconsejarte  que puedes hacer o a donde ir para tratarte-.
-No, no, no puedo hablar con ella, nadie más en el pueblo debe saber de esto, si acaso ella comenta algo sería mi fin-. Ada se puso triste con las palabras de Marcy.
-No mal interpretes mis palabras, pero debes hablar con tu padre, explicarle lo que sucede para que te pueda apoyar. Si no deseas hablar con la doctora, viaja a la capital y consulta con una psicóloga para que te ayude a entender que pasa con tu mente y así puedas aprender a manejar esto. Ada, tienes que aprender a vivir con esto, no lo conviertas en algo oscuro. No puedo explicar que  sucede contigo  pero debes tener una actitud serena hasta que puedas hablar con un profesional en conducta humana y te ayude a manejar tu caso. Has escuchado hablar alguna vez de la parapsicología, es una ciencia que estudia estos comportamientos, no puedo hablar más al respecto porque no conozco mucho sobre el tema. Habla con tu padre, estoy segura que él te va a comprender-. Marcy respondió así a su amiga que tenía una expresión de sufrimiento en el rostro.
-Si... tal vez tengas razón- habló Ada más tranquila -mi padre me va escuchar y comprender mejor, aunque hace dos días me habló de que ya debería pensar que voy a estudiar, él me dijo muy serio -Ada está pasando mucho tiempo y tú no decides que vas a estudiar, tienes que pensar en tu futuro, no soy eterno-. Yo me estremecí al escuchar esa palabra y le contesté que la próxima semana voy a decirle que haré con mi futuro. Con lo que me sucede no se si podre concentrarme en estudiar algo, siento que estoy perdida en una situación extraña- señaló Ada al final.
Marcy interrumpió sus pensamientos y agregó: -lo que te voy a pedir es un poco delicado y no debes tomarlo a mal, si alguna vez me ves en tus visiones, no me lo digas, no deseo saber cuando voy a dejar este mundo, prométeme que nunca me dirás nada-.
-Si mi querida amiga, te prometo no te diré nada, no podría hacerlo. Al contrario tengo que agradecer que me escuches, siento un gran alivio hablar de esto contigo- contestó Ada secando sus lágrimas.
-Alguna vez has pensado en contárselo Anabella- agregó Marcy.
-No, jamás, yo quiero mucho Anabella pero sé que ella no puede guardar secretos, estoy segura que diría algo y no con mala intención si no que nuestra amiga es así- sonrió Ada al contestar.
-Bueno, tengo que darte la razón Anabella tiene un gran corazón pero no puede guardar secretos de esa magnitud- dijo Marcy.
-Siento que me quitado un peso de encima pero siempre me pregunto porque tengo que vivir con esto- dijo Ada con voz temblorosa.
-No puedo contestar a eso, tal vez algún antepasado en tu familia vivió lo mismo y tú lo has heredado, recuerda que somos producto de varias generaciones atrás.
Antes que Ada conteste la madre de Sonia llegó con sus compras, Marcy le pidió usar el jeep para llevar Ada al pueblo.
-Esta bien Marcy usa el jeep pero no llegues tarde por favor- contestó Sonia.
En el camino Ada y Marcy evitaron tocar de nuevo el tema pero quedaron en que Ada le iba a contar como quedaba la conversación con su padre. 
-Ada mañana no puedo venir al pueblo, voy a estar pasado mañana y nos reunimos con Anabella en el Café Salón Azul, no te olvides a las 11 a.m. me despido de ti, amiga- agregó Marcy y dio media vuelta en su carro para regresar al fundo al lado de su madre. 
Mientras manejaba recordaba las palabras de Ada, su situación no era nada envidiable al contrario, tener que ver y presentir la despedida final de las personas que la rodeaban es de terror. Sintió un escalofrió que le recorría el cuerpo. Cuando llegó a su casa su madre le pregunto por Ada y la razón de su visita, Marcy contestó que no era nada importante solo las dudas de tener que seguir una carrera.
-Madre voy a mi habitación, quiero seguir leyendo el diario de la abuela, me avisas a la hora de la cena- sonrió a su madre y su fue a su habitación, dejo la puerta abierta se sentó en el sillón junto a la ventana, abrió el diario que sorpresas habría, pensó. 
26 de Mayo, un día antes del domingo: - estoy más que feliz- escribía la abuela -mi padre a la hora del almuerzo estabamos todos reunidos y en medio del postre comentó -puedes invitar mañana domingo a Harold para almorzar, puede venir antes de las doce- No podía creer lo que escuchaba mi padre invitando a Harold para almorzar con la familia, creo que ha pasado lo peor, luego volví a escuchar la voz de mi padre -hija no imagines que él es aceptado en la familia, todavía debemos seguir conociéndolo, aun es demasiado pronto-. No importa pensé, con la invitación al almuerzo es bastante. Me siento alegre y feliz cuando se lo diga a Harold
 él va sentirse feliz también-.
En la tarde se presento Harold como siempre impecable y oliendo a una colonia suave que por esos día estaba muy de moda. Cuando tomamos asiento yo le dije Harold, -mañana estás invitado al almuerzo familiar aquí en la casa, puedes venir antes de las doce, así podemos dar un paseo por el pueblo después de la misa, ¿estás de acuerdo?- muy sonriente contestó -estoy de acuerdo, no podría faltar nunca a esa invitación-. Luego continuamos con las lecciones del abecedario, debo admitir que ya mi alumno dominaba muy bien la cartilla del ABCD. Ahora estaba listo para el siguiente paso, unir letras para formar sílabas, nos abocamos con mucha atención a dicha clase. Como siempre Dorila nos observaba desde una esquina del salón, luego se ponía de pie para traernos un refrigerio y continuar con las lecciones. Antes de irse Harold, mi madre nos interrumpió un momento para volverlo a invitar al almuerzo de domingo, él muy respetuoso contestó -señora aquí estaré puntual, no se preocupe-. 
Seis de la tarde como siempre nos despedimos, en la puerta principal, una venia, un hasta mañana y adiós, era suficiente. Tenía que estar más que contenta porque los dos estaríamos juntos más horas y por ser domingo, no habría clases.
Domingo 27 de Mayo: -como prometió Harold, estaba puntual y en sus manos traía una botella de vino comprada en la tienda de doña Estela y un ramo muy grande de flores. Recibí sus presentes, se los di a Dorila para que los guarde y vamos camino a la iglesia donde nos esperaban mis padres, escuchamos la misa muy solemne y con el respeto debido. Al terminar el rito, salimos a la calle, le pedí permiso a mi padre para pasear por el pueblo con Harold, no se negó pero me advirtió que no debía demorar, el almuerzo ya estaba casi servido. Prometí no demorar en mi paseo, los dos caminamos juntos unas cuadras, hacia la calle principal, Dorila nos seguía de cerca, ella siempre atenta a nuestros pasos. Los dos sonreíamos y conversábamos lo agradable del clima, el día estaba brillante y lleno de sol, era un momento muy especial. Caminamos sin prisa y conversamos de nuestros gustos y preferencias. Harold y yo nos estabamos conociendo y eso nos hacía felices. Ese momento nos pertenecía.



CONTINUARÁ         
   
       
     
    
                 

 

lunes, 16 de marzo de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Harold Prodanovich y Margarita Villacorta habían logrado una sincera  amistad. Todas las tarde él visitaba puntual la casa de la joven que le había robado el corazón. Solo tenían  dos horas para conversar y conocerse mejor.
22 de Mayo escribía Margarita en su diario: -Hoy día tengo planeada una sorpresa para Harold, creo que él se va asombrar con mi propuesta. Estoy esperando que el reloj marque las cuatro de la tarde para escuchar la puerta y la voz de Dorila anunciando su visita. Ya es la hora, son las cuatro de la tarde ¡Qué felicidad! casi puedo escuchar la voz de Harold y los pasos de Dorila que me llaman: 
-Señorita Margarita ya vino a visitarla el joven- no terminaba de hablar y yo ya estaba en la sala para encontrarme con Harold. Nos saludamos con cortesía y amistad, él como siempre muy atento conmigo. Tomamos asiento en la sala, Dorila hace lo propio y se sienta en una esquina. Conversamos de como ha sido su día y de como ha sido el mío, luego yo le digo que espere un poco y me pongo de pie, traigo del escritorio de mi padre una cartilla del abecedario, me acerco a él y se la doy en sus manos, luego le comentó: -Harold, tú me has dicho en algún momento que sabes hablar el español más o menos pero no lo sabes escribir ni leer, entonces yo te propongo ensañarte las letras del abecedario y poco a poco vas aprender a escribir en español, no es complicado, aprender a leer, te ayudara a entender mejor cuando alguien te escribe o te habla-. Harold me contestó sonriendo -si estás dispuesta a ser mi profesora yo te prometo ser un alumno aplicado-. Desde ese momento comenzamos a estudiar el abecedario para que conozca la letras en español, luego pasaremos a unir sílabas hasta formar pequeñas oraciones, ambos estabamos entusiasmados y nos dedicamos a la tarea de aprender el ABCD. Tengo que decirlo al principio nos reíamos con la pronunciación de Harold para llamar las letras por su nombre pero juntos vamos a lograrlo, ¡estoy segura!. 
Marcy leía el diario de su abuela y sonreía con la escena, seguro el abuelo no pronunciaba bien las letras, ya podía imaginar la situación divertida de ambos. Se sentó al borde de la cama para mirar la foto de sus abuelos, se les podía ver felices y enamorados, sus sonrisas lo decían todo. Dio un gran suspiro de emoción y después continuó con su lectura. 
24 de Mayo escribía Margarita: -siento una gran felicidad por Harold juntos estamos avanzando en el aprendizaje, hay todavía varias equivocaciones y risas de nuestra parte pero mi alumno favorito quiere aprender y se está tomando muy en serio cada clase. Dorila nos interrumpe como siempre cuando nos trae una refacción para descansar un rato de las lecciones y a las seis de la tarde muy directa nos dice:- la visita ha terminado son órdenes de su padre-. Nosotros no podemos protestar, Harold como buen alumno se lleva la cartilla a su casa para repasar las letras y aprender bien una por una, yo lo acompaño hasta la puerta y lo veo partir en su vieja camioneta hasta el día siguiente. Tengo que aclarar también que no nos despedimos con un beso a con un apretón de manos, solo una venia y nada más. Dorila está atenta a cada movimiento, vuelve a repetir -son órdenes de mi padre- me aclara. Yo no protesto, estoy de acuerdo, por ahora la amistad de Harold es suficiente. 
Mi madre en la noche ha entrado a mi habitación para conversar conmigo, me habló directamente: 
-Margarita han pasado varios días y veo que cada vez estas más feliz con la visita de Harold, piensas seguir viéndolo o solo es una cortesía de tu parte- yo contesté en el acto -Madre estoy feliz con la visita de Harold, estamos contentos el uno con el otro, es un hombre muy considerado. No tuve respuesta de mi madre, creo que ya comprendió mis palabras. Al día siguiente después de que Harold termino sus lecciones y se habia marchado, mi padre me llamó a su estudio y me preguntó si voy a seguir recibiendo la visita de mi joven amigo, yo contesté que sí y agregué -padre es una persona muy agradable y nos comunicamos bien. No pensé escuchar lo que mi padre me dijo -esta bien entonces pueden seguir las visitas-. Me sorprendió su actitud, me sorprendieron sus palabras porque él estaba en contra de la presencia de Harold. 
Marcy cerró el diario de su abuela, quería hablar con su madre y hacerle algunas preguntas al respecto: -Madre, madre- comenzó a llamar. 
-Aquí estoy Marcy en el comedor- contestó Sonia.
-Madre quiero preguntar ¿Cuánto tiempo estuvieron de novios los abuelos?- dijo Marcy.
-Si contesto tu pregunta, no tiene gracia, eso lo vas a descubrir leyendo el diario, no te voy ha adelantar nada para que sigas con la historia-. señaló su madre. 
-Bueno voy a descansar un rato de la lectura- respondió Marcy -iré a dar una caminata hasta la laguna que está cerca y luego regreso-.
La laguna de la que hablaba Marcy quedaba muy cerca del fundo, era una fuente de agua cristalina que brotaba de las entrañas de una montaña cercana, los nativos del lugar decían que era agua de puquio porque salía del vientre de la montaña. Era el lugar preferido de Marcy, cuando quería descansar y olvidarse del mundo y sus problemas. En la laguna todo era paz y serenidad, solo se podía escuchar la caída de agua sobre una roca. Sentada en uno de los bordes, Marcy se acordaba de las palabras de Anabella con respecto a la amiga de ambas, Ada. Qué problemas podía tener, qué era lo que la atormentaba, por unos segundos una luz iluminó su mente, ella conocía el secreto de Ada, su amiga se lo había confiado cuando estaban en el colegio con la promesa de no contárselo a nadie. Marcy cumplió  su palabra y nunca mencionó el secreto a nadie. Habló en voz alta como para aclarar sus pensamientos -En la tarde iré a visitar Ada para conversar con ella y saber que es lo que le está sucediendo-. Mientras tanto deseaba disfrutar de la paz y serenidad en la laguna, su mente se recreaba con los pececillos diminutos que se acercaban a sus pies para querer morderlos y de alguna pequeña tortuga que venía para ver si había algo de comida para ella. Marcy lamentaba haber olvidado ese detalle, traer verduras y frutas frescas cortadas en pequeños trozos para su amiga. El clima la acompañaba, el calor de ese momento no era abrumador y le permitía estar en la laguna sin sofocarse, paso una hora o tal vez más cuando escuchó una campana, era el llamado de su madre porque quería que se acerque a la casa para saludar a una visita. Se puso de pie y caminó por el sendero que la llevaba directo al llamado de su madre, no tenía prisa en llegar, quien sea que haya venido debía esperar. Su asombro fue grande al ver que se trataba de su amiga Ada que casualidad, había estado pensando en ella.
-Ada que agradable sorpresa, justo ahora en la tarde iba ir a visitarte a casa de tu tía Bernarda- agregó Marcy con entusiasmo. Se acercó a su amiga y la abrazó.
-Marcy- dijo su madre -voy al pueblo hacer unas compras, Josefa viene conmigo, vas a necesitar el jeep-. 
-No madre, no voy a salir por el momento- respondió y acto seguido invitó a su amiga a pasar a la salita pequeña al otro lado de la casa.
-Bien, no tardo, regreso pronto.- respondió Sonia.   
Ada siguió a Marcy, siempre le había gustado la casa que construyó el abuelo Harold, era tan amplia y fresca, el calor casi no se sentía, los muebles eran parte de un bonito decorado campestre y de ciudad una mezcla muy original.
-Ada- comentó Marcy -voy a traer unos refrescos y galletas no tardo, tú toma asiento, enseguida estoy contigo-. 
Su amiga se sentó junto al gran ventanal que dominaba la salita, desde ahí se podía ver el bosque y la hermosa vegetación.
Cuando Marcy entró en la salita con los refrescos y las galletitas, observó a su amiga que miraba por la ventana, tenía el rostro triste y se veía fatigada. 
-Mi estimada amiga, no sabes la alegría que me da verte de nuevo, yo iba a visitarte en la tarde pero veo que me has ganado. Sentí mucha tristeza cuando me entere por Anabella que te habías mudado a la Merced, como bien sabes yo estaba en Lima, pero ahora ha sido una gran idea que visites unas semanas a tu tía Bernarda, así podemos vernos y conversar. Anabella también quiere reunirse y volver hacer el grupo alegre de siempre-.
-Si, yo también quería reunirme con ustedes, siento mucho que Beatriz no esté en San Andres añoro conversar sobre nuestras vidas y actividades, ahora que estamos separadas no es fácil volvernos a encontrar- contestó Ada puso el vaso de refresco sobre la mesita de centro y comenzaron a brotar sus lágrimas.
Marcy se alarmó y dijo con voz nerviosa: -que sucede Ada, algo ha pasado con tu familia-.
-No, no... no es mi familia, soy yo Marcy, estoy a punto de perder la cordura con lo que me está sucediendo- habló Ada y rompió a llorar. 
-Ada, no sé que puede estar pasando contigo pero dime algo por favor, me estás asustando con tu actitud, debes calmarte y conversar para que  pueda entender lo que te aflige- susurro Marcy.
Un silencio se produjo entre las dos amigas, Ada se llevó las manos al corazón y un segundo después contestó: -sé que puedo confiar en ti, siempre has guardado mi secreto y nunca has comentado nada con nadie. Ahora las cosas han empeorado conmigo y creo que voy a morir de angustia-.
Marcy se levantó de su asiento para abrazar a su amiga, se preocupó seriamente por ella, nunca antes la había visto así, la voz le temblaba y las lágrimas bañaban su rostro, presionaba sus manos con fuerza. Sabía desde siempre que Ada tenía un don o algo parecido que le daba la capacidad de presentir las cosas antes que sucedan, eso la asustaba sobremanera. Marcy quería ayudar a su amiga pero debía saber que otra cosa la estaba atormentando. 



CONTINUARÁ  
      
                        


               
   

 

lunes, 9 de marzo de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Marcy después de conversar con su madre respecto a la tía Malva, le dijo con entusiasmo: -voy a salir al medio día para ir al pueblo ¿vas a necesitar el jeep?- completó.
-No hija, no tengo pensado salir hoy, debo revisar unas cuentas y hablar con tu tío-.
-Entonces- dijo Marcy -debo alistarme para salir dentro de una hora, quiero visitar Anabella, no la veo desde hace varios días-.
Marcy tenía su grupo de amigas, con las que había crecido y fueron juntas al colegio, eran muy unidas. Anabella, Beatriz Ada y Marcy eran inseparables y confidentes. Habían pasado algunos años desde que salieron del colegio de las hermanas Dominicas, cada una de ellas eligió su camino. Anabella  vivía en el pueblo de San Andrés, Beatriz estaba casada y vivía en la capital, Ada se había mudado a La Merced por motivos de trabajo, su padre era un funcionario del Banco Agrario pero visitaba regularmente San Andrés para encontrarse con sus amigas. Marcy vivía con su padre en la capital y seguía  estudio superiores, visitaba a su madre en la temporada de vacaciones. Las cuatro amigas lamentaron en su momento tener que separarse, pero era la vida la que no les dio opción a elegir. Anabella, Ada y Marcy se alegraron cuando Beatriz se casó con Pancho, un joven del mismo pueblo, la celebración del matrimonio fue un evento social en San Andrés porque el padre de la novia era el alcalde en ese momento. La familia del novio tenía un fundo productor de naranjas, eran muy reconocidos por ser grandes exportadores de dicho cultivo.  Beatriz y su esposo vivían en Lima, se dedicaban administrar y controlar la exportación del cultivo familiar, ellos solían visitar San Andrés en las vacaciones. 
Marcy se despidió de su madre prometiendo llegar temprano de regreso a casa, subió al jeep y partió con dirección al pueblo, llegó a la casa de su amiga y llamó a la puerta, Anabella fue la que abrió y con gran sorpresa dijo:-mi querida Marcy, es un milagro que vengas a visitarme, cuanto tiempo ha pasado que no nos vemos.
-¡Anabella!- comentó Marcy con alegría -es una exageración de tu parte, pero bien sabes que no vivo en el fundo todo el año, ahora estoy de vacaciones-.
-Si, si lo sé pero debes creerme, te extraño a ti y a las otras amigas del grupo, recuerdas cuando siempre nos reuníamos y conversábamos hasta cansarnos, éramos inseparables, me gustaban mucho esos días- Anabella aseguró con voz de tristeza.
-Recordemos los buenos tiempo con alegría y ahora cuéntame que has hecho en todo este tiempo que no nos vimos-señaló Marcy.
-Hacer algo notable, de eso nada pero si te digo que este trimestre voy a dedicarme a ordenar las cosas de la casa y documentos de la herencia que me dejó mi abuela, ella quería que me quede con su negocio, pero aún lo estoy pensando, no sé cual será mi decisión, mi futuro depende de ello.  Lo que si debo decir antes que me olvide, vino Ada a visitarme ayer, me contó que se iba a quedar unas semanas en casa de su tía Bernarda, me pregunto por ti y como no sabía que estabas en casa de tu madre le dije que no tenía noticias tuyas. Marcy lo que si noté, es que nuestra amiga tenía una cara de preocupación, se ponía nerviosa cuando me hablaba y por momentos soltó unas lágrimas. Yo le pregunté que sucedía y ella me dijo que no debía preocuparme, que no era nada grave, no insistí con preguntas, no sé que puede estar pasando con Ada, la verdad que me alarme- confesó Ada a su amiga.
Marcy y Anabella se preocuparon por Ada, pero por el momento no podían hacer nada para ayudarla, si no sabían que le pasaba, en medio de la conversación Anabella aseguró: -si vuelve a venir Ada le voy a decir que estás en el fundo para que vaya a visitarte, Marcy estuvo de acuerdo. La visita a su amiga, se había demorado más de lo necesario, ella no quería que su madre se preocupe, si llegaba de noche. Las dos amigas se despidieron con la promesa de volverse a encontrar. 
Antes de regresar a su casa paso por el correo, debía recoger algunas cartas y telegramas enviados a su madre y ella, esperaba tener noticias de su padre. A Sonia no le gustaba que su hija regrese a casa cuando estaba oscureciendo, después de la terrible experiencia que tuvo en el camino el año pasado. Marcy podía recordar con claridad el hecho, ella venía por la carretera en el jeep y se encontró con una gran piedra en el camino, no podía avanzar pues la piedra se lo impedía, sobreparó y en segundos dos hombres se abalanzaron sobre el carro, con armas en las manos, querían quitarle el jeep y sabe Dios que más, ella daba de gritos y si no fuera porque atrás venía el carro de un vecino cercano al fundo, Marcy no lo hubiera contado. El vecino se detuvo, sacó su arma y comenzó a disparar contra los hombres que al acto se hicieron humo entre el bosque que rodeaba la carretera al sentir los disparos. Marcy lloraba frente al timón, estaba paralizada por el miedo, pensó que la iban a matar, fue una experiencia que la dejo nerviosa por varias semanas. Gracias a la presencia del vecino no sucedió nada, él la ayudó, nunca antes había pasado algo así, San Andrés siempre fue un pueblo tranquilo y amable. La policía  estuvo buscando por varias semanas a los malhechores pero desaparecieron, estos hombres tenían que ser forasteros.
Su madre ya la esperaba en el portal de la casa cuando Marcy llegaba en el jeep, de inmediato comentó con énfasis: -madre ya llegué, estoy bien-.
-Hija me has tenido preocupada, ya casi es de noche, sabes bien que no me gusta que estés fuera tan tarde-. respondió su madre.
Marcy aseguró a su madre: -no te preocupes estoy bien, sin darme cuenta se pasó la hora conversando con Anabella pero ya estoy aquí, prometo que otra vez no voy a demorar-.
-¿Quieres cenar?- preguntó Sonia.
-No madre, en casa de Anabella he comido un refrigerio abundante, mi estómago no da más, ¿te molesta si me voy a mi habitación? estoy algo cansada-.
La madre movió la cabeza en señal de aceptación, Marcy se fue a descansar, se preparó para dormir, se puso la pijama y del velador tomó el diario de su abuela, lo abrió en la página que se había quedado y antes de empezar a leer miró la foto de sus abuelos el día de su boda, sonrió y se acomodó en la cama sobre las almohadas y comenzó su lectura. 
La abuela Margarita escribía: -Harold estaba desconcertado, por fin había entrado a la casa y había conseguido permiso para visitarme, no sabía que decir, solo me miraba nervioso. Yo le hablé del clima y el calor que hacía, luego le pedí que tome asiento en el sillón cerca a mi, él solo atinó a contestar -si, eso es cierto, en estos días a subido la temperatura, vamos a tener un verano caluroso-. Poco a poco nos fuimos acostumbrando a nuestra mutua presencia y conversamos con más soltura. Le pedí disculpas por la actitud de mi padre y las flores que trajo el otro día. Él es un buen hombre pero un poco desconfiado, ya lo vas a ir conociendo y me darás la razón. Ese primer día de visita, terminó muy bien, le pedí a Dorila que traiga un refrigerio para los dos. Harold y yo seguimos conversando sobre el pueblo y su gente, sus costumbres, cuando Dorila se puso de pie y dijo -señorita son las seis de la tarde, su padre ha ordenado que la visita se acabe a esa hora-. Nos pusimos de pie yo le dije a Harold que lo acompañaba a la puerta, Dorila venía dos pasos atrás de nosotros, nos despedimos con una venia, él no me podía tocar y yo tampoco debía acercarme demasiado. En la puerta me dijo -mañana nos vemos, voy a estar puntual-. Sonreí, estaba feliz esa noche no pude dormir, Harold era amable y un caballero, me agradó su conversación sobre él y yo le conté sobre mí y mi familia.
Al día siguiente como prometió estuvo puntual, al abrir la puerta tenía en las manos un ramo de flores, entonces me dijo muy serio -he traído estas flores para la flor más hermosa, son Margaritas como tú- estaba nervioso, creía que mi padre saldría de algún lado para tirarle las flores en la cara como la vez anterior. Yo agradecí su delicadeza, las flores eran hermosas, al dármelas nuestras manos rosaron, el rubor subió a mis mejillas, no sabía que decir, él se disculpó -fue sin querer- dijo. Mi corazon latía muy rápido y le dije turbada que tome asiento, luego mandé a Dorila a que ponga las flores en agua. Los dos nos quedamos solos en silencio en la sala por unos segundos, Dorila entró al instante, ambos sonreímos y comenzamos a conversar, sobre nuestros gustos y preferencias. Harold me confesó que le gustaba el clima caluroso, del lugar, de donde él venía el frío era intenso, la lluvia y nieve también. Yo le decía que me hubiera gustado conocer esos inviernos y el contestaba que no sabía lo que decía -Margarita el frío en el invierno es fuerte y si no tienes con que calentarte es aún peor-.
Marcy por un segundo detuvo su lectura, sonrió al imaginar a sus abuelos muy formales y muy jovenes sentados en la sala pero era la costumbre de esos días y nadie lo ponía en discusión.
21 de mayo escribía Margarita: -Harold se ha convertido en mi confidente y yo en su confidente, en algún momento me contó sus experiencias en la guerra y como casi lo daban por muerto. Unos enfermeros se acercaron a mi cuerpo que estaba tendido en el suelo, uno de ellos dijo -éste está muerto pongámoslo con lo demás- al levantarme di un grito de dolor pero no podía hablar -¡está vivo! ¡está vivo!- gritaron los enfermeros -llevémoslo a la enfermería-. Perdí el conocimiento, no sé cuanto tiempo estuve así, cuando desperté un doctor me dijo: -has tenido suerte o el cielo se apiadó de ti, yo pienso que aun eres joven y eso te ayudado, da gracias a Dios por concederte un milagro-. Siempre he pensado que si no hubiera gritado de dolor, tal vez hubiera sido enterrado vivo. Por esa experiencia de guerra sufrí muchos meses pesadillas, me veía corriendo en el campo de batalla bajo fuego, caía y me levantaba y luego volvía a caer era un eterno dolor, de pronto me despertaba dando de gritos-.
Yo escucho sus relatos y muero de dolor, Harold siendo tan joven ha vivido una terrible experiencia, escribía Margarita al final de la pagina en su diario. 


CONTINUARÁ