lunes, 1 de junio de 2026

CAFE, MI CULTIVO DE CAFÉ

Anabella lamentó la partida de su amiga Beatriz, Marcy dijo: -es una pena que nos dejes pero como dices, el trabajo los llama-. 
-Beatriz a qué no sabes quien está en San Andrés- habló Anabella.
Beatriz moviendo la cabeza respondió: -No, no sé de quien me hablas-.
-De Armando nuestro amigo, después de varios meses a vuelto a San Andrés-.
-No puede ser- contestó Beatriz -yo no sé nada de él desde hace mucho tiempo, creo que estaba de viaje en Pucallpa-
-Si, así me dijo cuando fue a visitarme al Bazar, yo me quede sorprendida cuando lo vi entrar- contestó Anabella.
Beatriz con una sonrisa cómplice susurró: -si, ya sabemos cual fue tu sorpresa-.
-No, no bromees con eso Beatriz, me alegro igual que ustedes de volverlo a ver- contestó Anabella con las mejillas rojas de vergüenza.
Marcy interrumpió para decir algo: -bueno, Armando es amigo de todas nosotras creo que él ahora esta en su fase de viajero, ¿Porqué no lo invitamos a reunirse con nosotras?, aquí en el Salón Azul y ponernos todos al día sobre nuestras vidas. ¿Están de acuerdo?-.
-Tienes razón, Marcy estoy de acuerdo, pero debe ser mañana mismo, queridas amigas recuerden que yo viajo, no sabemos si él podrá aceptar nuestra invitación- advirtió Beatriz a sus amigas.
Anabella contestó: -si él viene de nuevo a visitarme al Bazar yo le comento sobre la invitación y les aviso dentro del plazo antes de tu viaje-.
Todas aceptaron el comentario de Anabella, luego Marcy dio un giro a la conversación cuando comentó que tenía varias fotos de cuando estaban todas junto, Armando y los demás compañeros en el Kínder. -Son fotos tiernas, vernos a todos en grupo con nuestras caritas sonrientes y muy pequeñitos-.
-Si esos recuerdos son añorados a través de los años, ahora míranos, estamos adultos y con un pie para irnos del pueblo- sentencio Anabella.
Marcy preguntó a su amiga: -¿piensas dejar San Andres?-
-A veces quisiera vender el Bazar y la casa e irme con toda liberta a otro sitio- contestó Anabella.
-Ten cuidado con lo que deseas- respondió Beatriz -tienes una situación privilegiada, no te falta nada y sobre todo tu vida esta resuelta económicamente hablando-.
Marcy también opinó: -por la mistad que hay entre nosotras, te digo no tomes decisiones sin pensar antes en las consecuencias. El negocio que tienes puede exigir mucho de tu presencia pero tienes una asistente que te permitir ausentarte del Bazar por unos días y tomarte un tiempo libre-. 
Anabella movió la cabeza con resignación, les dio la razón a sus amigas, era cierto nada le faltaba y su Bazar andaba muy bien gracias a su abuela que le habia enseñado como llevar el negocio.  
Luego de dos horas de conversación, recuerdos y risas la tres amigas se despidieron: -mañana nos encontramos en el Salón Azul a la misma hora para despedirnos ¿les parece?- preguntó Beatriz.
-Si, si- contestaron Anabella y Marcy: -estamos de acuerdo, solo se puntual-.
-¡Prometo! prometo ser puntual- contestó  Beatriz con una gran sonrisa y se fue a su casa. 
Marcy se despidio de sus amigas, subió al jeep para partir rumbo al fundo, Anabella caminó unas cuadras hasta llegar al Bazar, tenía una asistente que cubría su puesto cuando ella tenía que salir ha hacer alguna diligencia o reunirse con sus amigas. Soledad era de toda su confianza y una buena empleada.
Marcy en la carretera se acordaba de Ada y lo bueno que hubiera sido que las cuatro amigas se reunieran para conversar y pasar un tiempo juntas. Estaba realmente preocupada, no sabía nada de ella ni de como le fue en la visita a sus padres. Su futuro era complicado, con ese don que la hacia sufrir. Marcy se sentía un poco culpable cuando habló con Ada la última vez, fue muy directa y hasta dura con sus palabras, se dejó llevar por el miedo a lo desconocido y a no querer saber nada de muertes. Por qué su amiga tenía que heredar la tendencia de ver más allá de la realidad y presentir el final de otras personas. Era muy triste y dolorosa su situación. 
En la ciudad de La Merced Ada preparaba su equipaje, habia hablado con su madre que partiría al día siguiente muy temprano, esta le dijo. -yo quería acompañarte a la capital para dejarte instalada pero tú vas primero a San Andres-. 
-Madre quiero despedirme de mis amigas, no sé cuando las volveré a ver, contigo es diferente, tú puedes ir a la casa de pensión de la señora Herminia cuando quieras yo estaré esperándote-.
La madre de Ada aceptó con algo de tristeza pero su hija tenia razón, además ya era una joven adulta para tomar sus decisiones, Confiaba en ella.  
Marcy llegó a su casa en el fundo decidió no pensar más en la vida de Ada. Sonia aun no llegaba del campo. De nuevo la molestia de las visitas inesperadas y no deseadas de los agentes de los aserraderos, esta vez quien venia a importunar era un agente del aserradero Hurtado. 
-Buenas tardes señorita- saludó el agente -hemos venido a ofrecer una buena oferta por los árboles de caoba, esta es una oportunidad única-.
Marcy no quería ser malcriada, pero no lo dejo terminar de hablar al agente y contestó: - usted no a visto el letrero en la entrada del fundo, con letras muy grandes que dice que los árboles no están en venta, haga el favor de retirarse, no deseo llamar  a mi seguridad para que lo acompañe a la salida-.
-No ha escuchado mi oferta, es la mejor oferta que van a recibir- insistió el hombre.
-No vamos a vender un solo árbol y no hay nada más que hablar- contestó Marcy a punto de perder la paciencia. El agente tuvo que retirarse. Es el colmo pensó Marcy en su habitación mientras se cambiaba de ropa a una más cómoda. Hasta cuando van importunar estos agentes con propuestas de compra de árboles que no se van a vender.
Se sentó en la salita de recibir para esperar a su madre, tenía el diario de la abuela Margarita en las manos, abrió el cuaderno y comenzó a leer ya más tranquila: -hoy día es sábado, ya perdí la noción del tiempo, han pasado dos días y no se nada de Harold, supongo que está molesto y ha decidido no venir más, si su amor por mí se acabó, entonces no era un amor verdadero.
Harold Prodanovich estaba en su fundo, se sentía molesto pero no con Margarita, ni con el padre era la circunstancia que estaba viviendo que lo molestaba. Los hermanos Langy habían ido a visitarlo, después de enterarse de la triste noticia. 
Rasso Langy dijo primero: -querido amigo estamos enterados de lo sucedido, tal vez sería bueno terminar ese romance y buscar otra joven con un padre menos complicado-.
Luvio estuvo de acuerdo con su hermano mayor: -Harold no puedes seguir tolerando a ese hombre-.
Y por último Morten agregó: -estoy de acuerdo con mis hermanos pero tengo otra propuesta, porque no te la robas de su casa, esa sería una solución-.
Harold miró a sus amigos y sonrió: 
-Los he escuchado porque les tengo gran aprecio y porque los considero mi familia, no voy hacer nada de lo que me dicen, mi corazon ha elegido a Margarita y estaré con ella hasta el final, pase lo que pase-. Sacó la sortija de su cajita y la mostro a sus amigos. 
-Hace dos días que no la veo y ya no aguanto más, quiero ir a su casa y hablar con ella. Amigos voy a tener que dejarlos- finalizó Harold y con la sortija en el bolsillo fue a visitar a Margarita.
Los hermanos vieron partir a Harold, estaban desconcertados, conocían a su amigo y lo que se proponía lo cumplía.
Marcy se encontraba al borde de la emoción leyendo el diario, entonces dijo en voz alta. -¡Bravo abuelo, así se hace!- y reía de felicidad, sabía cual era el final de la historia pero no conocía los pormenores, ni los detalles.
Tocaron la puerta principal de la casa Villacorta, Dorila fue abrir, se alegró al ver que se trataba de Harold Prodanovich, lo hizo pasar a la sala y corrío a llamar a la niña Margarita que estaba triste por la ausencia de su novio y de las palabras que había escuchado a su padre en la mañana después del desayuno:
-Te advertí Celia- le decía a su esposa -ese hombre no tiene un amor verdadero por nuestra hija, van dos días y no viene-.
Estaba equivocado el bisabuelo, Harold estaba parado en medio de la sala esperando a Margarita, la joven entró y vio a su novio, lentamente se acercó a él y  dijo: -¿por qué demoraste tanto en venir? yo te esperaba, cada minuto cada hora cada día-. 
Harold se acercó a su amada y la abrazó, Dorila hizo la que no se dio cuenta, quería que los jóvenes terminen juntos.
-Vamos hacer lo que quiere tu padre, esperaremos hasta que cumplas los dieciocho y entonces este anillo será tuyo y podremos casarnos- sentencio Harold. Margarita sonrió y estuvo de acuerdo con su amado.
Marcy estaba demasiado emocionada, no podía seguir leyendo, ¿Qué protocolo había que seguir? pensó enojada. No estaba de acuerdo con el bisabuelo Lorenzo, para ella era demasiado exigente con el abuelo Harold, ¿tenía razón? o ¿no tenía razón? esa era la pregunta que la cuestionaba.
Sintió los pasos de su madre y fue rápido a su encuentro: -Madre, madre- le decía.
-Marcy, mi querida Marcy, de nuevo me vas a cuestionar sobre la conducta del bisabuelo, lee el diario para que despejes todas las dudas, yo no puedo adelantar los hechos, si no pierden el interés para ti-. aclaró Sonia a su hija.
-Madre solo quería hacer una pregunta ¿por qué el abuelo Harold no se robó a la abuela Margarita y se la llevó lejos?-.
-Hacer eso habría sido un deshonor para mi padre, él nunca actuaria de esa forma- contestó Sonia a su hija y la abrazó.


CONTINUARÁ
     
    
            
 
    
  
        

 

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