lunes, 8 de junio de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

La noche había llegado, Ada conversó con sus padres después de la cena, se disculpó por retirarse a dormir temprano pero deseaba salir de viaje en el primer bus de la mañana siguiente. Sus padres comprendían la situación y sabían que el viaje de su hija a San Andrés duraba dos horas en la carretera, era mejor para ella irse a dormir. San Andrés era una ciudad vecina no muy lejana de la ciudad de La Merced en la selva central.
Ada en su habitación prendió la lamparita que alumbraba tenuemente y le daba una atmosfera cálida y relajante a su dormitorio, por unos segundos se quedó pensando en lo que iba hacer al día siguiente de llegar a San Andrés. Temblaba de tan solo imaginar que al apagar la luz de su lamparita podía aparecer la imagen que no deseaba ver. Se asomó a la ventana para ver el cielo y la luna que alumbraba con su luz la oscuridad, no podía negar la belleza de la noche y del cielo, sin darse cuenta estaba llorando y decía en voz baja -Oh, mi Dios, ¿Por qué?, ¿Por qué?-. Cerró la ventana para no pensar, era mejor cambiarse de ropa y tratar de dormir, atormentarse en demasía era en vano, no sabía que iba a pasar en los días siguientes. Se cambio de ropa se puso la pijama, todos sus movimientos eran lentos como si quisiera detener el tiempo y que no se cumplan sus premoniciones. Sentada en la cama rezó y luego leyó la biblia, un pasaje de Juan para calmar sus nervios, el sueño no quería llegar y ella no deseaba pensar más, unas lágrimas rodaron por sus mejillas, rogaba al cielo piedad. 
Marcy en su casa del fundo también admiraba la noche, la joven decía: -madre la noche está hermosa ven asomarte a la ventana, mira como brilla la luna y todo lo alumbra con su luz-.
Sonia se acercó a su hija y constató que ella tenía razón, era una noche especial llena de belleza y encanto.
-Tienes razón Marcy, es una noche plena de luz de luna- respondió Sonia a su hija.
Marcy reaccionó con alegría y agregó: -mañana nos vamos a encontrar en el Salón Azul, Anabella, Beatriz y yo para despedirnos, la única que falta es Ada pero ella no sabe nada de nuestra reunión y despedida. Estoy feliz y a la vez triste porque no sabemos cuando nos volveremos a encontrar de nuevo aquí en San Andrés. En Lima la vida es diferente, todo cambia y cada una se dedica a lo suyo. Es una pena, verdad-.
Sonia le dio la razón a su hija pero también comentó: -Marcy, con Beatriz puedes quedar en verse algunas veces cuando vayas a la capital, no creo que sea imposible, sus horarios son distintos pero es posible encontrarse y conversar. Sé que para ti sería ideal que las cuatro amigas se reúnan pero nada es completo en esta vida-.
La joven escuchaba a su madre y sabía que decía una verdad, era ideal estar juntas las cuatro pero cuando se tiene que vivir en diferentes ciudades y llevar diferentes actividades se volvía más difícil las reuniones entre ellas. También era cierto que la vida las llevaba por diferentes caminos.
-Vamos Marcy no te pongas triste, ya es hora de irnos a dormir, yo tengo un arduo trabajo con la siembra de los plantones de café, el cultivo es delicado y necesita toda nuestra atención para que no haya problemas a futuro. Las hectáreas de Malva están quedando casi completas con la siembra, faltan las de Tania y Verna pero cuando ellas lleguen a fin de mes todo el trabajo estará  terminado por ese motivo debo ir a descansar para amanecer antes que cante el gallo- finalizó Sonia y luego beso a su hija en la frente.
-Madre, pierde cuidado, yo también me voy a dormir solo quiero terminar de leer dos hojas del diario de la abuela- contestó la joven, su madre levantó la mano y le dijo adiós.
Marcy abrió el diario de su abuela y comentó: - vamos a ver que pasa con los abuelos y cómo se resuelve su situación ante el bisabuelo Lorenzo Villacorta ¡Qué señor! ¡Qué señor!- dijo con énfasis.
Junio 26: -ahora estoy feliz de nuevo porque Harold a vuelto a frecuentar la casa a pesar de que mi padre se negó aceptar el compromiso. Él me ha pedido que acepte las condiciones de mi padre para no crear problemas y luego le cierre la puerta. Sé que tiene razón cuando me dice que esperemos hasta cumplir los dieciocho.
Era cierto lo que escribía Margarita en su diario, su padre no iba a permitir compromisos ni bodas antes del tiempo señalado pero lo que ella no sabía que todos los días su padre preguntaba a Dorila si la veía triste o llorando a su hija, Dorila muy seria le decia -no señor la niña no llora, al comienzo estaba triste pero ahora ríe y conversa con el señor Harold, es más han vuelto a las lecciones de español que habían quedado suspendidas-. Lorenzo Villacorta podía comprobar lo dicho por la ama, cuando pasaba cerca de la sala escuchaba las risas y las palabras mal pronunciadas tanto de Harold como de Margarita cuando hablaba en Croata. El padre se sentía tranquilo, nunca fue su intención hacer sufrir a su hija, solo deseaba protegerla. Los hermanos de Margarita también respiraban tranquilos, la tormenta habia pasado y había paz y calma en el hogar. Harold se quedaba almorzar los domingos en la casa familiar y era bien recibido, cada día había más confianza con él.
Marcy decía en voz baja al cerrar el diario: -por fin mi Dios, los abuelos van por buen camino y directo al matrimonio para que luego yo pueda nacer que alegría y felicidad-.
Se levantó del sillón donde leía, se acercó a la ventana y preguntó: -¿Luna, si al menos pudieras decirme cual es mi futuro, sería más sencilla mi vida? ¿no es verdad?-. Se retiró a dormir pero antes constató que la puerta principal este bien cerrada y con seguro, entró en su habitación se cambio de ropa y con la pijama puesta, tenía la intención de seguir leyendo el diario, fue imposible, en segundos el sueño la venció, al día siguiente tenía su reunión a la que no pensaba faltar.
Cuando amaneció y se levantó a desayunar, su madre ya había salido al campo, Marcy dijo en voz alta: -Sonia, Sonia, eres tan responsable con tu trabajo, espero ser como tú, eres mi guía- la hija llamaba así de cariño a su madre con la que tenía una gran relación.
A las once de la mañana la joven subía al jeep y partía a San Andrés para la reunión, no sabía las sorpresas que la esperaban en el Salón Azul.
Ada en cambio había subido al bus  de pasajeros muy temprano  y ya estaba en el pueblo de San Andrés, se hospedó como siempre en casa de su tía Bernarda, hermana del padre. No comentó con ella nada al respecto de sus premoniciones ni de lo que estaba viviendo, no deseaba escuchar preguntas ni palabras de su tía. Más tarde pensaba visitar a sus amigas despedirse de ellas y partir al día siguiente o tal vez en dos días, no podía quedarse más tiempo en San Andrés. Pensó visitar primero Anabella y luego a Marcy, se refrescó un poco, se alistó y antes de salir comentó con su tía: -por favor no tomes a mal que me quiera ir pronto pero debo hacerlo para arreglar algunos documentos en Lima- Ada mintió pero no estaba dispuesta a dar explicaciones, quería a su tía y la respetaba pero en este caso, ella ignoraba cual era la situación de su sobrina. A su padre le había hecho prometer que nunca hablaría con su hermana al respecto, bastante era su pesadilla con las imágenes que aparecían ante ella.
Se despidio de su tía y salió a buscar Anabella que seguro ya estaba en el Bazar, se equivocó, Soledad la asistente le dijo que había ido al Salón Azul para reunirse con Marcy. Ada dio media vuelta para ir al encuentro con sus amigas, al entrar al café ubico de inmediato a Marcy y Anabella, las dos se alegraron al ver a su amiga y mientras se saludaban y abrazaban, cinco minutos después llegó Beatriz. No podía haber tamaña coincidencia, que alegría y felicidad, las cuatro amigas de toda una vida estaban juntas, no lo habían planificado así, pero estaba muy bien.
Ada sonreía con las ocurrencias de Anabella y apenas seguía el hilo de la conversación, su mente divagaba lejos, tal vez en otro lugar.  
Las cuatro amigas conversaban y reían, Beatriz se sentía feliz de estar junto a Ada que no veía hace más de un año, al cabo de media hora, entró al café Armando, en un solo día  tantas sorpresas, el amigo de tantos años estaba en la reunión sin proponérselo. Almorzaron juntos en el café, la confianza entre ellos era evidente, los recuerdos, la alegría y hablar de su presente era una gran satisfacción, el tiempo paso sin darse cuenta, eran las cuatro de la tarde. Llegó la hora de despedirse, todos sabían que no era fácil volver a encontrarse de nuevo. Beatriz invitó Armando a su casa de Lima y a todas las demás también. A las cinco de la tarde se fueron cada una por su camino, con algo de tristeza en el corazón. Marcy se apuro, no quería que la noche la sorprenda en la carretera. Anabella, Beatriz y Ada se despidieron de ella y tomaron el camino de sus respectivas casas.
Al día siguiente a las nueve de la mañana Sonia entró en la casa llamando a Marcy con desesperación.
Marcy salió de su habitación y dijo: -qué sucede madre, estás agitada-.
Sonia abrazó a su hija y habló con dolor: -Marcy ha ocurrido una tragedia en el pueblo, es algo horrible- entre lágrimas repitió -es algo horrible-.
-Madre- dijo Marcy con angustia y preocupación -dime por favor que ha sucedido, no me asustes, estás al borde de un colapso nervioso-. Sonia solo atinó a abrazar a su hija y llorar.


CONTINUARÁ 
        
  
  
      
         

 

lunes, 1 de junio de 2026

CAFE, MI CULTIVO DE CAFÉ

Anabella lamentó la partida de su amiga Beatriz, Marcy dijo: -es una pena que nos dejes pero como dices, el trabajo los llama-. 
-Beatriz a qué no sabes quien está en San Andrés- habló Anabella.
Beatriz moviendo la cabeza respondió: -No, no sé de quien me hablas-.
-De Armando nuestro amigo, después de varios meses a vuelto a San Andrés-.
-No puede ser- contestó Beatriz -yo no sé nada de él desde hace mucho tiempo, creo que estaba de viaje en Pucallpa-
-Si, así me dijo cuando fue a visitarme al Bazar, yo me quede sorprendida cuando lo vi entrar- contestó Anabella.
Beatriz con una sonrisa cómplice susurró: -si, ya sabemos cual fue tu sorpresa-.
-No, no bromees con eso Beatriz, me alegro igual que ustedes de volverlo a ver- contestó Anabella con las mejillas rojas de vergüenza.
Marcy interrumpió para decir algo: -bueno, Armando es amigo de todas nosotras creo que él ahora esta en su fase de viajero, ¿Porqué no lo invitamos a reunirse con nosotras?, aquí en el Salón Azul y ponernos todos al día sobre nuestras vidas. ¿Están de acuerdo?-.
-Tienes razón, Marcy estoy de acuerdo, pero debe ser mañana mismo, queridas amigas recuerden que yo viajo, no sabemos si él podrá aceptar nuestra invitación- advirtió Beatriz a sus amigas.
Anabella contestó: -si él viene de nuevo a visitarme al Bazar yo le comento sobre la invitación y les aviso dentro del plazo antes de tu viaje-.
Todas aceptaron el comentario de Anabella, luego Marcy dio un giro a la conversación cuando comentó que tenía varias fotos de cuando estaban todas junto, Armando y los demás compañeros en el Kínder. -Son fotos tiernas, vernos a todos en grupo con nuestras caritas sonrientes y muy pequeñitos-.
-Si esos recuerdos son añorados a través de los años, ahora míranos, estamos adultos y con un pie para irnos del pueblo- sentencio Anabella.
Marcy preguntó a su amiga: -¿piensas dejar San Andres?-
-A veces quisiera vender el Bazar y la casa e irme con toda liberta a otro sitio- contestó Anabella.
-Ten cuidado con lo que deseas- respondió Beatriz -tienes una situación privilegiada, no te falta nada y sobre todo tu vida esta resuelta económicamente hablando-.
Marcy también opinó: -por la mistad que hay entre nosotras, te digo no tomes decisiones sin pensar antes en las consecuencias. El negocio que tienes puede exigir mucho de tu presencia pero tienes una asistente que te permitir ausentarte del Bazar por unos días y tomarte un tiempo libre-. 
Anabella movió la cabeza con resignación, les dio la razón a sus amigas, era cierto nada le faltaba y su Bazar andaba muy bien gracias a su abuela que le habia enseñado como llevar el negocio.  
Luego de dos horas de conversación, recuerdos y risas la tres amigas se despidieron: -mañana nos encontramos en el Salón Azul a la misma hora para despedirnos ¿les parece?- preguntó Beatriz.
-Si, si- contestaron Anabella y Marcy: -estamos de acuerdo, solo se puntual-.
-¡Prometo! prometo ser puntual- contestó  Beatriz con una gran sonrisa y se fue a su casa. 
Marcy se despidio de sus amigas, subió al jeep para partir rumbo al fundo, Anabella caminó unas cuadras hasta llegar al Bazar, tenía una asistente que cubría su puesto cuando ella tenía que salir ha hacer alguna diligencia o reunirse con sus amigas. Soledad era de toda su confianza y una buena empleada.
Marcy en la carretera se acordaba de Ada y lo bueno que hubiera sido que las cuatro amigas se reunieran para conversar y pasar un tiempo juntas. Estaba realmente preocupada, no sabía nada de ella ni de como le fue en la visita a sus padres. Su futuro era complicado, con ese don que la hacia sufrir. Marcy se sentía un poco culpable cuando habló con Ada la última vez, fue muy directa y hasta dura con sus palabras, se dejó llevar por el miedo a lo desconocido y a no querer saber nada de muertes. Por qué su amiga tenía que heredar la tendencia de ver más allá de la realidad y presentir el final de otras personas. Era muy triste y dolorosa su situación. 
En la ciudad de La Merced Ada preparaba su equipaje, habia hablado con su madre que partiría al día siguiente muy temprano, esta le dijo. -yo quería acompañarte a la capital para dejarte instalada pero tú vas primero a San Andres-. 
-Madre quiero despedirme de mis amigas, no sé cuando las volveré a ver, contigo es diferente, tú puedes ir a la casa de pensión de la señora Herminia cuando quieras yo estaré esperándote-.
La madre de Ada aceptó con algo de tristeza pero su hija tenia razón, además ya era una joven adulta para tomar sus decisiones, Confiaba en ella.  
Marcy llegó a su casa en el fundo decidió no pensar más en la vida de Ada. Sonia aun no llegaba del campo. De nuevo la molestia de las visitas inesperadas y no deseadas de los agentes de los aserraderos, esta vez quien venia a importunar era un agente del aserradero Hurtado. 
-Buenas tardes señorita- saludó el agente -hemos venido a ofrecer una buena oferta por los árboles de caoba, esta es una oportunidad única-.
Marcy no quería ser malcriada, pero no lo dejo terminar de hablar al agente y contestó: - usted no a visto el letrero en la entrada del fundo, con letras muy grandes que dice que los árboles no están en venta, haga el favor de retirarse, no deseo llamar  a mi seguridad para que lo acompañe a la salida-.
-No ha escuchado mi oferta, es la mejor oferta que van a recibir- insistió el hombre.
-No vamos a vender un solo árbol y no hay nada más que hablar- contestó Marcy a punto de perder la paciencia. El agente tuvo que retirarse. Es el colmo pensó Marcy en su habitación mientras se cambiaba de ropa a una más cómoda. Hasta cuando van importunar estos agentes con propuestas de compra de árboles que no se van a vender.
Se sentó en la salita de recibir para esperar a su madre, tenía el diario de la abuela Margarita en las manos, abrió el cuaderno y comenzó a leer ya más tranquila: -hoy día es sábado, ya perdí la noción del tiempo, han pasado dos días y no se nada de Harold, supongo que está molesto y ha decidido no venir más, si su amor por mí se acabó, entonces no era un amor verdadero.
Harold Prodanovich estaba en su fundo, se sentía molesto pero no con Margarita, ni con el padre era la circunstancia que estaba viviendo que lo molestaba. Los hermanos Langy habían ido a visitarlo, después de enterarse de la triste noticia. 
Rasso Langy dijo primero: -querido amigo estamos enterados de lo sucedido, tal vez sería bueno terminar ese romance y buscar otra joven con un padre menos complicado-.
Luvio estuvo de acuerdo con su hermano mayor: -Harold no puedes seguir tolerando a ese hombre-.
Y por último Morten agregó: -estoy de acuerdo con mis hermanos pero tengo otra propuesta, porque no te la robas de su casa, esa sería una solución-.
Harold miró a sus amigos y sonrió: 
-Los he escuchado porque les tengo gran aprecio y porque los considero mi familia, no voy hacer nada de lo que me dicen, mi corazon ha elegido a Margarita y estaré con ella hasta el final, pase lo que pase-. Sacó la sortija de su cajita y la mostro a sus amigos. 
-Hace dos días que no la veo y ya no aguanto más, quiero ir a su casa y hablar con ella. Amigos voy a tener que dejarlos- finalizó Harold y con la sortija en el bolsillo fue a visitar a Margarita.
Los hermanos vieron partir a Harold, estaban desconcertados, conocían a su amigo y lo que se proponía lo cumplía.
Marcy se encontraba al borde de la emoción leyendo el diario, entonces dijo en voz alta. -¡Bravo abuelo, así se hace!- y reía de felicidad, sabía cual era el final de la historia pero no conocía los pormenores, ni los detalles.
Tocaron la puerta principal de la casa Villacorta, Dorila fue abrir, se alegró al ver que se trataba de Harold Prodanovich, lo hizo pasar a la sala y corrío a llamar a la niña Margarita que estaba triste por la ausencia de su novio y de las palabras que había escuchado a su padre en la mañana después del desayuno:
-Te advertí Celia- le decía a su esposa -ese hombre no tiene un amor verdadero por nuestra hija, van dos días y no viene-.
Estaba equivocado el bisabuelo, Harold estaba parado en medio de la sala esperando a Margarita, la joven entró y vio a su novio, lentamente se acercó a él y  dijo: -¿por qué demoraste tanto en venir? yo te esperaba, cada minuto cada hora cada día-. 
Harold se acercó a su amada y la abrazó, Dorila hizo la que no se dio cuenta, quería que los jóvenes terminen juntos.
-Vamos hacer lo que quiere tu padre, esperaremos hasta que cumplas los dieciocho y entonces este anillo será tuyo y podremos casarnos- sentencio Harold. Margarita sonrió y estuvo de acuerdo con su amado.
Marcy estaba demasiado emocionada, no podía seguir leyendo, ¿Qué protocolo había que seguir? pensó enojada. No estaba de acuerdo con el bisabuelo Lorenzo, para ella era demasiado exigente con el abuelo Harold, ¿tenía razón? o ¿no tenía razón? esa era la pregunta que la cuestionaba.
Sintió los pasos de su madre y fue rápido a su encuentro: -Madre, madre- le decía.
-Marcy, mi querida Marcy, de nuevo me vas a cuestionar sobre la conducta del bisabuelo, lee el diario para que despejes todas las dudas, yo no puedo adelantar los hechos, si no pierden el interés para ti-. aclaró Sonia a su hija.
-Madre solo quería hacer una pregunta ¿por qué el abuelo Harold no se robó a la abuela Margarita y se la llevó lejos?-.
-Hacer eso habría sido un deshonor para mi padre, él nunca actuaria de esa forma- contestó Sonia a su hija y la abrazó.


CONTINUARÁ
     
    
            
 
    
  
        

 

lunes, 25 de mayo de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Marcy leía atónita el diario de su abuela, se preguntaba ¿Cómo era posible que su padre Lorenzo Villacorta haga sufrir a su hija? era imposible que un padre pueda tratar de esa forma a su propia hija. Estaba indignada y su madre no se encontraba en casa para poder comentar con ella lo que estaba sintiendo. El pobre abuelo Harold, pensaba Marcy, lleno de ilusión compró en la capital la sortija de compromiso para pedir la mano de su amada y resultó que fue rechazado y tratado de cualquier manera, era algo inaudito. Marcy se calmó, respiró profundamente para volver abrir el diario y seguir leyendo este episodio de la vida de sus abuelos.
-Mi madre al verme desesperada me llevó a mi dormitorio- escribió Margarita en su diario -ella me decía que me serene- pero yo no podía dejar de llorar y lamentar mi suerte. Mi madre me ayudó a sentarme en la cama, cerró la puerta de mi habitación y me hablaba despacio para explicarme cual era la situación con respecto a mi padre y Harold. -Mi querida Margarita tu padre solo intenta protegerte, eres muy joven para un compromiso de boda, espera a que se cumpla el tiempo y si los dos quieren aun casarse, lo podrán hacer con plena  libertad. Comprendes lo que digo-. yo contesté -madre yo comprendo lo que dices, pero hay muchas jóvenes de mi edad que se casan y nadie se opone-. Mi madre se acercó y se sentó a mi lado y luego dijo -es verdad que hay jóvenes que se casan a tu edad pero tú no eres esas jóvenes, lo que pretendemos es que conozcas mejor a Harold y puedan saber si realmente se van a comprender. El matrimonio no es un juego o un simple deseo, nosotros tus padres queremos que seas feliz al lado del hombre correcto-. Mi madre terminó de decir estás palabras cuando se abrió la puerta de mi habitación, era mi padre que entraba, dio unos pasos frente a mi y con voz serena pero firme me habló -Margarita tal vez me veas como un padre cruel, pero solo pretendo protegerte y darte tiempo a madurar no solo como persona sino a madurar tus sentimientos. No deseo escuchar ni un solo lamento más de tu parte. Harold Prodanovich puede seguir viniendo a la casa para visitarte y llegado el momento de que cumplas la edad podrán comprometerse. No voy aceptar ninguna oposición a lo que estoy diciendo, te pido serenidad y que me demuestres madurez, con el tiempo si el sentimiento es real se darán cuenta los dos que tenía razón-. no pude contestar, mi padre no lo permitió, él se dio media vuelta y salió de mi habitación. Mi madre me dijo -no vayas contra la voluntad de tu padre en este punto tiene razón, solo te está protegiendo-. Yo contesté -esto no se lo voy a perdonar a mi padre y voy a obedecer su voluntad-.
Héctor y Anselmo buscaron a su padre para hablar con él. Héctor fue el primero en decir que no estaba de acuerdo con su decisión y pensaba que era muy severo con Margarita y Harold. Anselmo estuvo de acuerdo con su hermano  y agregó  -¿padre no crees qué estas exagerando?-.
Lorenzo Villacorta contestó con rigor a sus dos hijos: -a los dos les advierto que no intervengan en este asunto, yo ya he ordenado lo que se va hacer y eso será, no hay más que decir-.
¡No!, ¡no puede ser!, pensaba Marcy cuando cerró el diario de la abuela, el bisabuelo era demasiado rígido con sus hijos. Es verdad que su hija era bastante joven pero en aquellos tiempos la vida era así, la gente se casaba joven. Tengo que calmarme, sé que al final los abuelos se casaron, sino yo no estaría aquí sentada frente al gran ventanal leyendo su historia de vida. Me duele su situación pero también siento cólera que la abuela no podia elegir con libertad cuando y con quien casarse.
Escuchó que la puerta de casa se abría y la voz de su madre la llamaba: -¡Marcy ya llegue! ¿estás en casa?-
-Madre aquí estoy- exclamó la joven y salió al encuentro de ella. 
Sonia notó a su hija molesta y agregó -estas leyendo el diario de tu abuela-.
-Si madre, sigo leyendo el diario y estoy en la parte en que el bisabuelo maltrata a su hija porque ella deseaba casarse, ¿no entiendo su actitud?-. levantó las manos con fastidio.
-Hija, no voy adelantarme en los eventos del diario, eso debes leer tú, lo único que puedo decir es que el padre desconfiaba de Harold por la diferencia de edad que existía entre ellos, sigue leyendo y más adelante vas a comprender los motivos del bisabuelo.
Marcy respiró profundamente y comentó: -por nada del mundo me hubiera gustado vivir en la época de la abuela Margarita, creo que hoy en día hay la libertad para elegir, por ejemplo yo me puedo casar mañana y tú ni mi padre se van a oponer-
Sonia sonrió a su hija y dijo: -espero que no se te ocurra hacer tal cosa... ¡verdad!. "Aun tienes mucho pan que rebanar" como decía mi madre-.
-Ahora Marcy, hagamos un paréntesis- habló Sonia -estamos en todo el trabajo de la siembra en el fundo, los plantones de café tienen que estar sembrados antes de que termine la semana, mañana llegan cien plantones más del vivero El Cafetal que nos está mandando puntualmente las plantas. Erick se encarga de supervisar el lado norte y yo el lado sur, en agricultura todo se debe hacer correctamente si no la siembra puede fracasar-.
-Madre- contestó la joven -admiro tu dedicación y el amor al trabajo en el fundo, creo que yo nunca voy a poder igualarte-.
-No te preocupes mi querida, mientras yo pueda seguir con el trabajo no hay nada en que pensar, tú dedícate a terminar de estudiar y luego vamos a ver-contestó la madre con serenidad.
Madre e hija se sentaron en el portal a conversar, estaban muy unidas y Marcy agradecía que su madre no fuera demasiado entrometida en su vida. Sonia siempre le dio la libertad de elegir y cuando le daba algún consejo lo hacia sin imponer su voluntad.
-Marcy cuéntame ¿Cómo están tus amigas?, qué dicen Anabella, Beatriz y Ada- preguntó la madre.
-Puedo asegurar que todas ellas están bien- contestó la joven con voz nerviosa- no podía decir la verdad con respecto Ada, solo deseaba que esté bien, no sabía nada de ella desde que se fue a visitar a sus padres. 
Ada se encontraba en la ciudad de La Merced estaba con sus padres en casa, ya casi anochecía cuando se sentaron a cenar. La joven comentó que pronto iba a partir a la capital para arreglar sus papeles y ponerse a estudiar diseño, era la carrera de su elección. Sus padres estuvieron de acuerdo y la cena transcurrió sin mayores incidentes. Cuando terminaron de cenar Ada le dijo a su madre que se vaya a descansar que ella iba a lavar los platos y limpiar todo. Después de terminar las tareas de limpieza en la cocina y comedor se retiró a dormir no quería molestar a su padre con conversaciones, él estaba ocupado con algunos documentos de su trabajo. Se acostó temprano y eligió un pasaje de la biblia para leer, le daba mucha calma y serenidad, las historias y pasajes del gran libro. En los últimos tiempos se había volcado hacia Dios para buscar la paz que tanto necesitaba y aprender a manejar esta nueva forma de vida, sus emociones a veces la rebasaban  Se quedó dormida a la media hora de lectura, no sabía cuanto tiempo había transcurrido pero era muy de noche, en la casa todo estaba oscuro y en silencio. Una luz intensa la despertó, junto a la puerta estaba de nuevo la misma imagen que había visto cuatro días antes. Al verla se quedó paralizada y comenzó a llorar con desesperación y dolor, se negaba aceptar lo que iba a suceder. Quería gritar pero se contuvo, no podía asustar a sus padres, se abrazó a la colcha y lloró en silencio. ¡Por qué! ¡por qué!  repetía, no alcanzaba a comprender lo que que pasaba y la imagen que veía.
Al día siguiente Ada se levantó un poco ojerosa, la experiencia de la noche anterior la dejo sin dormir varias horas. Se acercó a su padre y conversó con él en el comedor, estaban desayunando solo los dos.  
-Padre, mañana parto a San Andrés, deseo despedirme de mis amigas y de mi tía, desde ahí voy a viajar a Lima. Como siempre me hospedaré en la pensión para señoritas de doña Herminia, ahí viviré mientras estudio en la capital, tú conoces muy bien la casa de pensión, siempre has mandado mi mesada a esa dirección- señaló Ada a su padre.
-Está muy bien hija, me siento feliz que hayas elegido una carrera. Conozco la casa de doña Herminia y me da tanto gusto que hayas decidido estudiar y pensar en tu futuro, el tiempo pasa muy rápido y no  espera. Con respecto a lo otro te pido discreción y aceptación, tienes que hacer como la abuela Regia que vivió una larga vida con ese don, vamos a llamarlo de esa forma, confió en ti y en tu criterio- contestó el padre a su hija, luego se levantó de la mesa y le dio un beso en la frente.
La joven se despidio de su padre y se fue a su habitación para preparar el equipaje, ella no sabía que en San Andrés estaba Beatriz visitando a sus padres y que las cuatro amigas se iban a juntar de nuevo  antes que cada una elija su propio camino y se vuelvan a separar. Ada necesitaba pensar con calma cuales iban hacer sus pasos en el futuro, debía aprender a vivir de nuevo. 
En San Andrés, en el café Salón Azul, habían quedado en reunirse Anabella, Beatriz y Marcy, ninguna de ellas sabía que Ada llegaría al pueblo al día siguiente. Anabella y Marcy llegaron temprano al café, conversaban mientras esperaban a Beatriz que tardaba un poco en llegar, eran las doce del día y junto a unos deliciosos refrescos de fresa Anabella comentaba: -Marcy tengo que decirte que hace más de una hora llegó al Bazar a que no adivinas ¡quién!-
Marcy movió la cabeza en señal de no saber de quién se trataba, Anabella continuó: -llegó nuestro querido amigo Armando, me dio tanta alegría verlo de nuevo, desde hace meses él no se encontraba en San Andrés, es un viajero empedernido, tú sabes que es así-
Armando había estudiado junto a todas ellas en el colegio, se conocían desde niños, a Marcy también le dio alegría saber que su amigo se encontraba en el pueblo.
Anabella levantó el vaso de refresco y comentó: -brindemos por nuestro amigo y roguemos que se quede un largo tiempo en San Andrés.
Marcy sonrió e hizo lo mismo, levantó el vaso para brindar, ella sabía desde hace tiempo que Anabella se sentía enamorada de Armando pero era un sentimiento del que su amiga nunca hablaba.
En ese instante Beatriz llegó al Salón Azul, saludó con alegría a sus amigas y se sentó para pedir el mismo refresco de Marcy y Anabella. 
Con voz triste habló: -tengo que decir con mucha pena que dentro de dos días debo regresar a la capital, el trabajo nos llama a Pancho y a mí, han surgido algunos inconvenientes que debemos resolver. Siento gran tristeza porque pensaba quedarme más tiempo en San Andrés y disfrutar de mi familia y de la compañía de ustedes- finalizó Beatriz con voz triste.
Anabella y Marcy lamentaron tal situación pero no podían hacer nada, era lo inevitable de la vida y la realidad del día a día. Cada vez era más difícil juntarse de nuevo y disfrutar de su amistad. 


CONTINUARÁ     
   
  
     
        
      
 
 
  
      
  

 

lunes, 18 de mayo de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Ada estaba viviendo una terrible experiencia, frente a ella tenía una premonición y no podía recurrir a nadie. Pasados unos segundos la imagen desapareció, sus manos temblaban y un escalofrío recorría su espalda. Lloraba sin poder detenerse, las lágrimas corrían por sus mejillas, levantó la fuente que había caído al piso, fue al comedor y la guardó en lo alto de una repisa; de uno de los cajones del aparador sacó el rosario que su madre guardaba, necesitaba sentarse y rezar, deseaba pedir al cielo que no se cumpla la premonición que acababa de ver. Buscó donde sentarse, no podía mantenerse en pie, lloraba con desesperación, su mente se había nublado por el miedo. Rogaba que no se haga realidad la imagen que había visto. La puerta principal de la casa se abrió, era su madre que regresaba de hacer las compras, ella no debía verla en ese estado, Ada secó sus lágrimas se puso de pie y disimuló ante su madre para que no se de cuenta que estuvo llorando, si notaba su angustia comenzaría hacerle preguntas  y no deseaba eso, su madre no estaba enterada de su herencia.
-Ada- dijo su madre con entusiasmo -no te imaginas a quien encontré cerca a la iglesia, a mi amiga Cristina, puedes imaginar, a ella no la veía desde hace varios meses, te das cuenta que pequeño es el mundo, no sabía que estaba viviendo en La Merced. Yo me despedí de mi amiga en San Andrés y ahora verla de nuevo fue una gran sorpresa-. 
Apenas pudo Ada contestar, sus palabras se quedaban en la garganta luego de unos segundo dijo: -si madre, es una gran sorpresa, seguro que vendrá a visitarte uno de estos días. Quiero que me disculpes tengo que salir, regreso dentro de una hora-.
La madre no tuvo tiempo de responderle a su hija, porque Ada abrió la puerta de la calle y salió con rapidez, necesitaba caminar, necesitaba estar sola para pensar, no podía continuar con la conversación. El rosario de su madre lo tenía en las manos,  entró a la iglesia para rezar con devoción, necesitaba serenarse y actuar con calma, recordaba la imagen que vio frente a ella, de tan solo imaginar se quedaba sin aire. Lamentó no poder hablar con nadie, ni siquiera con su padre de lo que estaba viviendo a pesar de que él comprendía lo que su hija había heredado por la línea materna de las mujeres de su familia. 
Ajenas a la tragedia y el dolor que Ada estaba viviendo en casa de sus padres. Beatriz, Anabella y Marcy celebraban en San Andrés y continuaban con la reunión. Brindaban y conversaban de su presente y planificaban su futuro, todas querian viajar a lugares exóticos, lamentaban la ausencia de Ada, con ella la reunión hubiera sido completa. El tiempo había pasado y ya era de noche cuando Beatriz se despedía de sus amigas: -Tengo que ir a ver a mi familia, mis padres están ayudando a Pancho con mis hijos, sé que por ese lado esta todo bien. Mis queridas amigas me tengo que ir, ha sido una gran felicidad vernos de nuevo. Tenemos que reunirnos otro día, mañana no puedo tengo que visitar a mis suegros, vamos a quedarnos todo el día en su casa pero todavía voy a estar en casa de mis padres unos días más antes de regresar a la capital. Tenemos tiempo para volvernos a encontrar- señaló Beatriz.
Después que Beatriz se marchó, Anabella sabía que Marcy se quedaba a dormir en su casa, su amiga no quería manejar de noche en la carretera. El cuarto de huéspedes estaba listo. 
Marcy comentó con Anabella: -ha sido una gran reunión, lo hemos pasado muy bien, pero es hora de ir a descansar son casi las once de la noche, mañana tengo que salir temprano, le prometí a mi madre llegar a desayunar con ella, no quiero que se preocupe por mí-.
-Marcy, no tengas pena, comprendo cual es tu realidad, vives en el fundo, eso complica las cosas. Mi casa siempre está a tu disposición para cuando quieras pasar la noche en San Andrés- comentó Anabella y le señaló el camino hacía la habitación de huéspedes. 
Marcy sabía que podía contar con Anabella pero no era su intención abusar de su hospitalidad ni de su amistad.
Al día siguiente Marcy se despidio de Anabella y partió en su jeep al fundo, parecía que había pasado varios días fuera de casa, agradecía mucho Anabella su hospitalidad pero no había mejor lugar en este mundo que su propia casa. Llegó justo a tiempo para el desayuno con su madre, se sentía feliz de verla y pasar juntas un momento, hablaron de todo, Marcy comentó sobre la reunión y lo bien que la paso entre amigas, Beatriz estuvo muy feliz del encuentro de amigas y Anabella ni que decir, estuvimos todo el tiempo en su casa y la pasamos muy bien.
-Marcy voy a usar el jeep, hoy llegan los plantones de café, la tierra está casi lista para la siembra de los primeros cien cafetales- dijo su madre con gran expectativa.
-No hay problema madre, el jeep es todo tuyo- respondió Marcy -no tengo intenciones de salir
-Bueno ya acabamos de desayunar, tengo que encontrarme con Erick en las hectáreas que son de Malva en  ese terreno vamos a comenzar la siembra. Nos vemos en la tarde- dijo Sonia, abrazó y beso a su hija, luego salió para encontrarse con su hermano. 
Marcy tenía todo el día para estar en el fundo, quería arreglar algunas cosas pero antes de ello iba a salir de la casa para dirigirse al lugar donde estaban los árboles de caoba que tanto ambicionaban los aserraderos. Caminó sin prisa, los árboles no estaban muy lejos, ya a la distancia los podía divisar, en realidad ¡Qué hermosos eran! Se levantaban al cielo con orgullo de ser los reyes de la región, sus troncos eran fuertes y grandes, treinta o cuarenta metros de altura podían alcanzar sus copas. Marcy se acercó a uno de ellos lo abrazó con fuerza, sus brazos no podían cerrarse era demasiado grande, de la emoción unas lágrimas cayeron por sus mejillas -¡Cómo cortar y vender tan hermosas maravillas de la naturaleza!-exclamó, eso era imposible. Recordó que en su niñez solía jugar y correr entre estos gigantes de la naturaleza que protegían con sus sombras el fundo. Se quedó contemplando por una hora a los grandes árboles, hablaba con ellos les prometió que nunca serían talados ni arrancados de su hogar, sentía que nada en el paisaje sería igual, sin estos bellos gigantes.
Después de despedirse, se dio media vuelta y regresó a la casa, la mañana aún era joven, se dio un baño se cambio de ropa y arregló su habitación, sobre el velador la esperaba el diario de la abuela Margarita, no pudo más, tenía que enterarse porque el abuelo Harold estaba tan misterioso en el viaje que iba hacer a la capital. 
Margarita escribía en su diario, Junio 18: - no comprendo porque Harold estuvo tan misterioso en su viaje a Lima, han pasado tres días y no sé nada de él, supongo que ya vendrá, su fundo no puede estar sin su presencia mucho tiempo, tiene un capataz que está a cargo pero él es tan exigente consigo  mismo y con el fundo, en fin supongo que ya vendrá- terminó de escribir Margarita.
Harold Prodanovich demoró más de una semana en regresar, Margarita ya estaba preocupada por él, pensaba que tal vez le había ocurrido algo, quiera Dios que no sea así, rogaba al cielo.
Junio 27, escribía Margarita: -por fin Harold a regresado, ha venido a visitarme y me trajo chocolates y una colonia que huele a rosas, su aroma es deliciosa y perfumada. Me dijo -para la flor más bella de San Andrés- yo sonreí y observe que aún seguía con una actitud misteriosa, luego Harold muy serio agregó: 
-Margarita cierra los ojos- yo obedecí y cuando abrí los ojos había puesto en mi mano una bella sortija de compromiso, ese era el gran misterio que me ocultaba. Estaba sin palabras, solo atiné a contestar 
-es una sortija hermosa-. Harold comentó -primero debo hablar con tu padre necesito su permiso para pedir tu mano, no quiero hacerlo sin su consentimiento-. Mi padre estaba en casa, fui a buscarlo al estudio y comente -padre Harold quiere hablar contigo- mi padre molesto contestó -por fin ha regresado, dile que pase- fue toda su respuesta.
Harold entró al estudio y cerró la puerta, Margarita se quedó en la sala esperando la respuesta de su padre, estaba tan feliz que no imaginaba la conversación que se desarrollaba entre su padre y su novio.
-De que se trata tanto misterio- comentó con voz grave Lorenzo Villacorta.
-Señor, pretendo pedir su permiso para comprometerme con su hija, mis intenciones son muy serias- respondió Harold.
-Quieres comprometerte con mi hija- señaló el padre -veo que tienes el anillo, ya puedes ir guardando ese anillo, yo no te voy a entregar a mi hija hasta que cumpla los dieciocho años, ella ahora es muy joven para un compromiso, ahora puedes retirarte, no tengo más que decir- fueron sus últimas palabras.
Harold no tenía oportunidad de hablar, Lorenzo Villacorta fue directo y cortante. Cuando regreso al lado de Margarita solo dijo: -es mejor que me vaya ahora, no puedo hablar, tu padre no aceptado mi petición de compromiso-. 
Margarita respondió: -Harold por favor espera, yo voy hablar con él-.
-No, es mejor que no digas nada, yo voy a regresar otro día y vamos a conversar- contestó Harold y salió de la casa. 
Margarita cayó de bruces al suelo, lloraba desconsolada, su madre entró a la sala abrazó a su hija y comentó: -Margarita serénate, calma hija mía, tu padre tiene razón eres muy joven para un compromiso, debes esperar hasta cumplir los dieciocho años, en ese tiempo tú y Harold se van a conocer mejor y sabrán si son el uno para el otro. Además tu padre no le ha cerrado la puerta, él puede seguir viniendo.
Margarita no escuchaba a su madre, ésta ordenó a Dorila traer un vaso con agua de azahar para calmar los nervios de su hija. La joven seguía llorando y entre lágrimas repetía -¡por qué, por qué mi padre es así! ¡él no tiene corazón!. Se abrazó a su madre sintiendo un gran dolor.



CONTINUARÁ      
      
       
   
           

 

lunes, 11 de mayo de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Marcy en su habitación continuaba leyendo el diario de la abuela Margarita, sentada frente al gran ventanal, estaba tan entretenida con los comentarios y sonreía con los detalles sobre la boda de los hermanos Langy.
-Tengo que decir- escribía Margarita 
-que la ceremonia en la iglesia fue muy bonita y las palabras del padre Diego claras y emotivas, todos en San Andrés lo conocían y le tenían mucha estima y confianza. Al terminar la ceremonia en la iglesia, los novios ahora ya esposos eran acompañados por el padre Diego y los invitados, todos caminaron hasta el salón donde se iba a celebrar el almuerzo y la fiesta de los recién casados. A su paso por la calle la gente aplaudía y le arrojaban arroz, como señal de buen augurio. El salón había sido decorado con buen gusto por la esposa del dueño. A la hora de comenzar la celebración las palabras de los novios y de los padres de las novias también fueron muy sentidas, la gente aplaudía con cada discurso. Harold se acercó a sus amigos y los felicitó con estas palabras -es el comienzo de una nueva vida, ustedes pórtense bien con sus esposas y ellas los amaran por siempre- luego se acercó a mí, me tomó de las manos y las beso, mi hermano Anselmo nos miró con expresión sería pero no dijo nada, creo que se dejo llevar por la emoción del momento, yo sonreí y él comprendió la situación. La comida estaba a la altura de la celebración, todo era exquisito y el vino de calidad excelente traído desde la capital en grandes barriles completaban el almuerzo. Se celebró el matrimonio con alegría, cada pareja de recién casados bailaban llenos de felicidad. Harold me invitó a bailar,  quedé sorprendida, sabía llevar muy bien el ritmo y sus pasos iban acorde con la música, tengo que decir que bailamos sin parar, creo que nunca me había divertido tanto en mi vida. En su rostro se podía ver la felicidad que sentía por la boda de sus amigos que él  consideraba su familia. Mi hermano Anselmo también se divertía sacando a bailar a todas las jóvenes solteras, él siempre fue alegre, divertido y le gustaba bailar muy diferente a mi hermano mayor. En esa boda conoció a Florencia, la  joven que más  tarde sería su esposa. Comimos, bailamos y nos divertimos hasta las doce, a esa hora Anselmo se acercó a mí y me habló -Margarita debemos regresar a casa, nuestro padre me advirtió claramente que debía llevarte a casa máximo a las doce y ya es la hora- sentí un poco de pena dejar la fiesta, pero era mejor obedecer para no tener problemas con don Anselmo Villacorta, que era muy estricto. Harold estuvo de acuerdo -Margarita, es mejor obedecer las reglas para no hacer enfadar a tu padre- debo admitir que tenía razón, no deseaba que después mi padre le cierre la puerta de casa y no me deje verlo nunca más.
Marcy detuvo su lectura, al sentir los pasos de su madre en la sala, cerró el diario lo puso en el velador y salió del dormitorio a su encuentro, al verla comentó: -madre debo contarte que mientras no estabas, vino un agente del aserradero Saldívar, ahora entiendo porque tu molestia por estas personas que son tan insistentes, con respecto a la venta de los árboles del abuelo Harold-.
-Mi querida Marcy que bueno que comprendas, ellos saben muy bien que no vamos a vender los árboles e insisten y vuelven a insistir, a pesar de que hay un gran cartel en la entrada del fundo. Tal vez pretenden que al insistir van a conseguir su cometido. Aunque mi hermano Erick un tiempo estuvo de acuerdo con vender los árboles pero gracias al cielo después desistió de tal acción, fue un momento difícil y el dinero escaseaba, logramos salir adelante y nos prometimos que nunca más pensaríamos en la acción de vender los arboles- contestó Sonia.
Marcy recordó: -madre fue aquella época que hubo una tremenda sequía en la región ¿verdad?-
-Si, fueron aquellos días en que casi perdimos los cultivos y eso hubiera significado la ruina- asintió con la cabeza Sonia 
-¿Madre donde estabas? te busqué por toda la casa y no te encontré - preguntó Marcy-
-Fui un momento donde tu tío Erick, quería entregarle mi presupuesto de los gastos para el compromiso de las tierras de Malva, le dije que venga a cenar, su esposa Inés y sus hijos todavía se encuentran en Villa Rica- respondió la madre. 
-Me parece excelente, el tío Erick es muy divertido cuando cuenta sus anécdotas. Madre antes que me olvide, mañana voy almorzar en casa de Anabella, vamos a estar con Beatriz que ha llegado a San Andrés hace dos días con su esposo e hijos,  es posible que me quede a dormir en su casa, no quiero manejar de noche en la carretera, tú sabes que es peligroso. Te prometo llegar muy temprano para desayunar juntas- señaló Marcy a su madre.
Desde el incidente que vivió en la carretera, hace más de un año donde quisieron asaltarla, Marcy evitaba manejar de noche, no quería que le vuelva a suceder lo mismo.
-No me has contado como está Beatriz, que novedades trae- dijo su madre.
-La única novedad que puedo contar- Marcy habló con énfasis -es que tiene un segundo hijo que es un bebé pequeño y hermoso. Lo lamentable es que Ada no va estar en la reunión, ella está visitando a sus padres-.
-Bueno, ya conversaremos más tarde las novedades después de tu reunión- contestó Sonia con tono reflexivo. 
En la noche cuando vino el tío Erick, lo recibieron Marcy y su madre juntos disfrutaron de una cena sencilla pero deliciosa, Josefa siempre sabía como halagar a las visitas. Sonia y su hermano conversaban del presupuesto y como iban a distribuir el dinero, luego comentaron sobre la visita del agente del aserradero, la conversación fluyo con tranquilidad y al terminar de cenar Erick se despidio: -Me van a disculpar mi querida hermana y sobrina, todo ha estado delicioso pero debo retirarme, estoy cansado el trabajo en el campo ha sido agotador y recién empezamos-.
Sonia y Marcy estuvieron de acuerdo y le dieron las buenas noches. Erick se despidio y cerró la puerta principal de la casa. Sonia fue tras de él para asegurar con los cerrojos la puerta. 
Marcy también estaba cansada, le dio las buenas noches a su madre y se retiró a su habitación. Después de asearse y ponerse la pijama, se acordó de Ada, esperaba que esté bien y que su padre comprenda el dilema que estaba viviendo su hija. El diario de la abuela Margarita descansaba en el velador, tomó el pequeño libro y leyó:
-Unos días después de la boda de los hermanos Langy, mientras ellos se encontraban de luna de miel, Harold me habló con tono misterioso una tarde que vino a visitarme -Margarita, debo viajar a la capital tengo que hacer unos mandados y arreglar unos documentos- no me contó más, yo no insistí para que me explique de que se trataba, imagine que debía  poner en orden su estatus migratorio, no me dio más explicaciones y a mí me pareció imprudente preguntar-.
Marcy no alcanzó a terminar de leer la página, el sueño la vencía, volvió a dejar el diario en su sitio y se quedó profundamente dormida. Al día siguiente encontró una nota de su madre en el velador, la nota decía: -Marcy he tenido que salir con Erick al amanecer, tenemos que controlar el trabajo en el campo, desde hoy nos dividimos las hectáreas de terreno para la siembra. Si vas donde Anabella ten cuidado, que disfrutes tu reunión-. Mi madre, siempre tan dedicada y apasionada por su trabajo y el fundo.
Marcy ocupó parte de la mañana para arreglar algunas cosas en su habitación, más tarde se alistó para ir almuerzo y pasar con sus amigas una tarde de conversación y recuerdos. Por el momento no tenía más preocupaciones que dedicarse a disfrutar sus vacaciones. Al llegar a casa de Anabella ya estaba Beatriz, se abrazaron con emoción, las amigas estaban de nuevo juntas, no había apuros ni angustias, solo una tarde de amigas. Lamentaban la ausencia de Ada pero aceptaban que su familia estaba primero y que era bueno estar con sus padres. 
Anabella trajo la botella de champán que estaba en el refrigerador, con las copas listas brindaron por la amistad de siempre y por la reunión que las mantenia unidas.
Beatriz fue la primera que comentó sobre su vida con Pancho y sus hijos en la ciudad: -ha sido un poco difícil adaptarme a otra etapa de la vida pero que puedo hacer, debo seguir adelante- dijo con resignación -extraño a mi familia, mi casa en el fundo y a mis padres, era la época donde no había prisas ni preocupaciones y menos responsabilidades de cuidar una familia. 
Anabella y Marcy la escuchaban, algo parecido sucedía con ellas pero aceptaban la realidad que les tocaba, es más, no se podían quejar, tenían todo y nada les faltaba. La realidad de Anabella era de privilegio, poseía su propio negocio y disfrutaba de una vida cómoda, su abuela le había enseñado como manejar las finanzas y el Bazar. Marcy igual, tenía todo lo que necesitaba y a veces de más, grandes preocupaciones no existían en su vida. 
Ada, de las cuatro amigas era la que estaba viviendo una realidad que parecía sacada de otra dimensión, sus premoniciones amenazaban con destruir sus nervios, a pesar que la conversación con su padre le trajo un poco de tranquilidad para comprender que sucedía con ella y lo más importante no estaba perdiendo la cordura. Aprender a vivir con ello y saber asimilarlo era el siguiente paso. En ese momento se encontraba sola en su casa, tenia unas bandeja en las manos que iba a guardar en el mueble del comedor, cuando se detuvo en seco, no podia respirar ni articular palabras, sus pies estaban pegados al piso, sus manos soltaron la bandeja que sostenían, las palabras que por fin salieron de su garganta fueron: 
-¡No, no, por favor! ¡por favor no, no!- repetía esas palabras y exclamaba en voz alta, lagrimas corrían por sus mejillas, lo que estaba viendo era algo que la llenaba de miedo de tristeza y dolor. 


CONTINUARÁ             
       

     
               

 

lunes, 4 de mayo de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Marcy escuchaba con mucho interés lo que su madre recordaba sobre las anécdotas que a la vez la abuela Margarita le había contado de la boda de los hermanos Langy. 
-Lo que puedo recordar según decía mi madre es que las novias al entrar a la iglesia lucían hermosas, cada una tenía un lindo vestido. Los novios esperaban emocionados y nerviosos al pie del altar, los invitados en las bancas sonreían felices al ver entrar a cada una de las jóvenes con sus respectivos padres. El sacerdote que celebró la boda leyó un pasaje especial de la biblia que hacía referencia al matrimonio, además tuvo palabras muy cálidas de felicitación para los hermanos. Al terminar la ceremonia, posaron para las fotos. El padre permitió que se tomen fotos en el altar, en esa época no estaban permitidas las fotos dentro de la iglesia-. 
-Madre- dijo Marcy -la abuela Margarita con el abuelo Harold estarían cerca a los novios, seguro que se sentían feliz por los hermanos Langy. Cuéntame como fue la fiesta después de la boda en la iglesia-. 
-La fiesta fue un evento social en el pueblo- respondió Sonia -al salir de la iglesia cada una de las parejas, todo San Andrés se había volcado a la calle para verlos pasar. En el camino aplaudían y les arrojaban arroz como símbolo de prosperidad y felicidad. El salón donde se iba a realizar el almuerzo quedaba a unos pasos de la iglesia por eso las parejas y los invitados caminaron hasta el lugar. Mi madre del brazo de mi padre iban detrás de los recién casados, el sacerdote que los caso iba adelante de todos, él estuvo una hora en el almuerzo, se sentó cerca a los hermanos, después de felicitarlos se retiró. Más detalles, seguro vas a encontrar cuando leas el diario de tu abuela, yo no recuerdo más al respecto-.
-¡Madre! que emoción casarse los tres hermanos juntos y luego celebrar la fiesta, seguro que duro hasta el amanecer- comentó Marcy.
-Sí, la fiesta terminó pasada la media noche, luego los novios, se fueron a un lugar desconocido. Cada pareja escogió un sitio distinto donde pasar su luna de miel- señaló Sonia, luego salió de la habitación de su hija. 
Marcy quedó a solas en su dormitorio y trató de imaginar la fiesta y la felicidad de las parejas y sus familias, siempre supo que los hermanos Langy hicieron buenos matrimonios. Ella estaba aun pequeña cuando los conoció pero los recordaba muy bien y los llamaba de cariño tíos, ellos eran parte de la familia del abuelo Harold. Les gustaba reunirse seguido en la casa del abuelo de Marcy y cuando esto sucedía, entre ellos hablaban en su idioma, era divertido escuchar cantar al tío Morten porque sabía varias canciones de su país. La tristeza vino después cuando ya mayores, uno a uno se fue enfermando, al final solo quedo Morten que era el hermano menor, él tuvo un final trágico que nadie hubiera imaginado. Los ojos de Marcy se llenaron de lágrimas al recordar el episodio que fue triste y violento. Una noche unos delincuentes entraron a su casa en su fundo, lo sorprendieron y luego lo amarraron a una silla y lo torturaron para que diga donde tenía guardado el dinero, todos en el pueblo comentaban que Morten escondía fuertes cantidades de dinero en su casa, lo cual no era verdad, pero los chismes sin fundamento hicieron mucho daño. Los delincuentes no se detuvieron hasta que lo vieron morir junto a su esposa. Los vecinos del lugar al ver que pasaban los días y no salían de su casa, fueron a buscarlos, se encontraron con una escena dantesca. Sus cuerpos estaban en plena descomposición y la casa en total desorden, libros adornos, sillas rotas, era lamentable lo que sucedió esa noche con ellos. La policía llamó a sus hijas que vivían en otras ciudades no muy lejos de San Andrés, ellas estaban casadas y tenían sus hijos. Morten que había sobrevivido a los horrores de la guerra, no pudo salvarse de tamaña tragedia. Si el abuelo Harold hubiera estado vivo y se enteraba de lo sucedido, hubiera sufrido lo indecible, él quería a los hermanos Langy como si fueran sus propios hermanos. Con el tiempo lograron capturar a los delincuentes y llevarlos a prisión, pero eso no iba a devolver la vida al querido Morten y a su esposa.
Unos golpes en la puerta de casa, sacaron a Marcy de sus recuerdos, su madre seguro había salido a buscar al tío Erick,  ella fue abrir y se encontró con un hombre desconocido, al comienzo sintió temor pero luego se tranquilizó.
El desconocido en segundos se presentó diciendo: -señorita buenas tardes, soy un agente del aserradero Saldívar- le extendió su tarjeta y continuo -vengo para ofrecerles una gran oferta por la venta de sus árboles-.
Marcy muy serena lo interrumpió: -Usted ha leído el cartel que está en la entrada del fundo, que dice en letras grandes "Los árboles no están en venta, por favor no insistir" no tiene ninguna autorización para entrar al fundo que es propiedad privada. Mi familia no tiene intención de vender ningún árbol, esto es u atropello y una insistencia absoluta-. 
-Señorita, no se moleste- dijo el agente -usted no ha oído nuestra oferta-.
Marcy casi perdió la paciencia, con énfasis en la voz contestó: -cada árbol vale un millón de dólares que su aserradero no puede pagar por lo tanto debe irse, si usted sigue insistiendo me veré en la obligación de llamar a mi seguridad para que lo acompañen a la salida. ¡No insista!- exclamó Marcy molesta al final.
El agente, se retiró en silencio, no iba a conseguir nada si volvía a insistir. El aserradero en el que era agente, era uno de los cuatro más importantes de la región, ellos trabajaban en la zona de la selva central y cada vez tenían que penetrar más adentro en el monte para talar los árboles de caoba que comenzaban a escasear por la tala indiscriminada. Lo lamentable era que para pasar sus maquinas tenían que talar otros árboles y conseguir abrirse camino, causando  la deforestacion.  Las autoridades de la provincia se habían visto obligadas a mantener un estricto control sobre la tala que ponía en peligro todo el ecosistema de la región.
Marcy cerró la puerta y por el gran ventanal se cercioró de que el agente en su camioneta salga del fundo. Ahora comprendía mejor a su madre cuando se molestaba por la insistencia de estos agentes que trabajaban para los aserraderos de la zona.  
En su dormitorio Marcy tomó en sus manos el álbum de fotos de la familia, en el interior estaban algunas fotos de la boda de los hermanos Langy además de las fotos de la boda de los abuelos de Marcy. Que guapo era el abuelo Harold y la abuela Margarita ni hablar, era hermosa como una flor de primavera. En sus rostros se podía ver la felicidad y alegría de estar celebrando su boda. El bisabuelo Lorenzo Villacorta y la bisabuela también se veían felices y sonrientes, aunque una hora antes de la celebración de la boda. Lorenzo Villacorta le había dado un gran sermón a Harold de como cuidar y atender a su hija Margarita -es mejor que tengas cuidado de atender bien a mi niña, ella ha sido criada con esmero y atención, tiene una educación exquisita no quiero escuchar una queja con respecto a tu persona- entre otras advertencias más.
Cuando Harold le comentó a su ahora esposa, la conversación con el padre de ella, ésta le dijo: -no te preocupes mi padre a veces exagera, él no va intervenir en nuestro matrimonio-.
Marcy dejo el álbum en su velador y abrió el diario, leyó, Junio 10: -por fin llegó el día de la boda de los hermanos Langy, es una gran alegría asistir con Harold como mi pareja, tal vez en un futuro no muy lejano nosotros estemos celebrando nuestra boda. El vestido que voy a usar esta tendido sobre mi cama, es bello y esta bien confeccionado por la señora Margot que es experta en el oficio de la confección, además sabe diseñar y aconseja que le puede quedar mejor a una persona. El color es un rosa suave tiene encaje y unas pequeñas aplicaciones que brillan, es largo hasta el tobillo, mis zapatos que hacen juego con el traje, han sido traídos desde la capital. Mi hermano Anselmo viene conmigo, él también viste elegante para la ocasión. Harold ha llegado por nosotros, al verme se quedó sin aliento, solo pronuncio unas palabras -Margarita están tan hermosa que todos van a envidiarme- Yo sonreí y agradecí el piropo que se que es con amor. Yo también agregué que él lucía tan guapo que iba a eclipsar a los novios. Los dos sonreímos y esperamos a mi hermano para que me acompañe al matrimonio, tengo que agradecerle por que sin él no hubiera conseguido el permiso para asistir a la boda.
Harold, Anselmo y yo llegamos a la iglesia, ya había gente esperando el momento en que los novios entren, mi hermano se colocó en la segunda fila, Harold y yo nos pusimos junto al altar. Debo decir que la iglesia estaba llena de flores y el altar adornado con rosas blancas, que belleza, que gusto de arreglo, de pronto silencio, llegaron los novios, se acercan a Harold se saludaron y luego me saludan, están elegantes en sus ternos de fino lino, unos minutos más y no puede ser, entran las novias acompañadas de sus padres, que preciosas están dentro de sus  vestidos blancos de encaje y muselina, sonríen a la gente que llena la iglesia. Todo es tan bello, al fondo suena la música romántica del clavicordio traído a San Andrés por el padre Gregorio. 


CONTINUARÁ   
                           
   

 

lunes, 27 de abril de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Habían pasado dos días desde que Ada llegó a La Merced  para visitar a sus padres. Su visita tenía un objetivo, deseaba hablar con su padre sobre el problema que la aquejaba y buscar su ayuda y comprensión. Norberto, el padre de Ada se encontraba en la cocina disfrutando de una exquisita taza de café, era sábado en la mañana, el cielo brillaba con los rayos del sol y él solía  sentarse frente a la puerta de vidrio que dejaba ver el pequeño huerto de hortalizas que su esposa y él habían sembrado para luego deleitarse con una gran cosecha orgánica.
Ada en su habitación se debatía en un mar de dudas, ¿su padre le creería? él daría crédito a lo que iba a decirle o tal vez pensaría que su hija habia perdido la cordura. Respiró profundamente, salió de su habitación y se dirigió a la cocina donde estaba su padre, tenía que hablar con él, ahora que su madre no estaba en casa, había ido de compras, ella siempre tenía la costumbre de tomarse varias horas en las tiendas y luego reunirse con sus amigas en la juguería que se encontraba cerca a la iglesia principal.
Ada dijo en voz baja: -es ahora o nunca- entró en la cocina saludó con un ¡buenos días! y agregó: -padre podemos conversar, tengo que decirte algo que es muy importante-.
Norberto se sorprendió con las palabras de su hija, tenía  la voz un tono grave, ¿qué pasaba con ella? se preguntó en silencio.
-Ada, por supuesto que podemos hablar- contestó el padre y agregó -supongo que se trata de lo que has elegido para estudiar, recuerda que el tiempo pasa y ya no puedes estar sin hacer nada, es necesario comenzar a pensar en tu futuro-.
-Padre- comentó Ada con acento afligido -tenemos que hablar de mis estudios y sobre todo de algo más grave que me está ocurriendo y torturando mi vida-.
¿Qué estaba sucediendo con su hija?- se preguntó el padre de nuevo -Ada, habla de una vez, me estás preocupando, sea lo que sea, tu madre y yo te vamos apoyar, sabes que puedes contar con nosotros en cualquier circunstancia por muy grave que sea-.
Ada se tomó las manos nerviosamente, se aclaró la garganta con suavidad y comenzó a contarle a su padre las experiencias que tenía, las imágenes de personas y ciudades antiguas como si en el pasado hubiera vivido en ellas, eran tan reales que la asustaban. Eran premoniciones a las que se veía obligada a presenciar. Mientras le explicaba a su padre lo que sucedía con ella, lágrimas de tristeza corrían por su rostro, trató de controlarse pero no lo conseguía, su miedo y sus nervios la traicionaban. El padre no hablaba solo observaba y escuchaba a su hija.
Ada podía imaginar lo que pensaba su padre, seguro no creía ni una palabra y lo más grave es que imaginaba que su hija estaba desvariando, que todo aquello era producto de una mente desbordada. Para terminar la conversación, Ada presionó a su padre: -di algo por favor, no me mires con cara de incrédulo, como si todo lo dicho fuera un invento-.
El padre observó por unos segundos a su hija y preguntó: -¿desde cuando tienes estás premoniciones?-.
Ada contestó más serena: -desde que estaba en el colegio, tenía doce o trece años-.
Norberto volvió a preguntar: -¿sabe alguien más sobre esto?-.
-La única que sabe desde que estabamos  en el colegio es Marcy, mi mejor amiga, ella ha guardado el secreto todo este tiempo y con nadie hablado sobre ello, de eso estoy segura- Ada sentenció cada palabra.
El padre observó el café en su taza, respiró con cuidado no deseaba alarmar a su hija. Ada interpretó el gesto como una señal de que no creía en sus palabras, pero estaba equivocada, su padre tuvo una respuesta que la dejó paralizada por el asombro.
-Mi querida hija, creo que es hora de que sepas la verdad, yo nunca he hablado de esto contigo ni con tu madre, es por seguridad, fue un pacto que hicimos mi hermana Bernarda y yo, nadie debe saber al respecto. Lo que voy a contar debe quedar entre las paredes de este ambiente, el tema es serio y por nuestro bien debe quedar con nosotros, sería muy peligroso que la gente sepa lo que ocurre- contestó Norberto con seriedad.
Ada seguía cada palabra de su padre, él creía su historia, eso significaba un gran alivio para ella: 
-Lo que me acabas de decir no es nuevo para mí, conozco muy bien lo que te sucede, es una herencia que viene por el lado de mi familia, mas exacto por la línea materna, solo las mujeres heredan este don, si así podemos llamarlo. Mi madre y mi hermana Bernarda no heredaron este don, parece que saltó dos generaciones y llegó hasta  ti. Mi abuela Regia, madre de mi madre, tenía  el don, ella aprendió a vivir y  saber manejar su vida con la premoniciones. Cuando pasaron los años yo di por sentado que  había acabado esta herencia con mi abuela, pero no era así. Nunca hablé de este tema contigo para no meter ideas en tu cabeza o que te sugestiones con el tema. Lo que estás viviendo es algo serio y lamento que antes no hayas venido a buscarme para hablar. Te hubiera ayudado a entender lo que sentías y además de contarte la historia de la familia. 
Ada respondió entre lágrimas: -una vez comenté de esto con mi madre y ella no me creyó, me dijo que eran ideas mías-. Al decir esto la joven se sintió aliviada, su padre creía su historia y seguro iba ayudarla a encontrar la manera de llevar esta realidad que representaba un gran peso para ella. No quiso decirlo en voz alta para no herir a su padre, pero  era como una maldición, presentir el destino final de las personas.
El padre lleno de estupor dijo: -con tu madre nunca hablé de este tema porque sin quererlo ella puede comentar con sus amigas y eso sería trágico, esto debe quedar con nosotros, nadie debe saberlo. La abuela Regia tuvo este don desde muy joven, según contaba mi madre, cuando ocurría y venían las imágenes a su mente, prendía una vela pequeña y decía una oración por la persona que veía, parece algo simple pero eso le daba paz y la hacía sentir mejor, sabía que no podía cambiar su realidad. Tanto la abuela como tú, no tienen la culpa de esta situación es algo de lo que no puedes renegar es inexplicable a la mente humana. Sé que las mujeres de mi familia por varias generaciones han vivido con este don y tú ahora eres una de ellas-.
-Padre no quiero que imagines que esto me sucede todos los días y que me levanto viendo imágenes, a veces pasan varios día y no sucede nada. Lo que me alarmó y me lleno de terror es que de unas semanas acá veo imágenes de ciudades antiguas como si hubiera vivido en el pasado, eso es nuevo para mí-. comentó Ada.
-También es nuevo para mí- respondió el padre -lo que puedo decir es que hagas lo que la abuela Regia hacia, prender una vela, supongo que cada una de ustedes es diferente, de sentir lo que siente. No pierdas los estribos ni te llenes de miedo, tienes que aprender vivir y a manejar la situación, nada de lo que sientes o ves en tu mente puedes cambiar, entonces debes vivir con ello-.
Ada se sintió aliviada con las palabras de su padre, había encontrado la manera de entender lo que sucedía con ella. El único camino que tenía era aceptar que su vida sería de esa forma y que debía vivir con ello. La abuela Regia tuvo una larga vida y vivió con las premoniciones de vidas ajenas.
-Padre te molesta si salgo a caminar, necesito tomar aire y pensar en todo lo que hemos hablado en otro momento hablamos de mis estudios y mi futuro- señaló Ada.
-Ve, sal a caminar para pensar y aliviar tu mente, solo voy a pedir algo que tienes que cumplir. Nunca me digas si me ves en tus imágenes, no quiero saber cuando es el final de mi vida-.
Ada se acordó que lo mismo le dijo Marcy: -no te preocupes padre nunca diré nada al respecto, tú mereces vivir tu vida feliz y tranquila-.
El día estaba espléndido para caminar y sentir la vida en cada rostro de la gente que pasaba a su lado.  Ada se acordó de sus amigas Marcy y Anabella, ella no sabía que Beatriz había llegado a San Andrés. Pensó que volvería unos días para despedirse de sus amigas antes de viajar a la capital para arreglar sus documentos y sus estudios, por el momento no tenía la necesidad de consultar con un profesional de salud para tratar lo que sucedía con ella, mañana iría por unos días a San Andrés, deseaba estar con sus amigas y conversar de todos los temas.
Marcy, Anabella y Beatriz disfrutaban de un almuerzo en el café Salón Azul, conversaban, reían y recordaban todos los momentos vividos tiempo atrás. Lamentaban que no estuviera Ada con ellas pero sabían que iba a regresar al pueblo por unos días. Terminado el almuerzo se despidieron con la promesa que la próxima reunión sería en casa de Anabella. 
En el jeep de regreso al fundo, Marcy pensaba en su amiga Ada, ¿cómo habría sido la reunión con su padre?, rogaba que creyera sus palabras y que la ayude a buscar una solución. No era fácil lo que ella vivía día a día.
Marcy llegó al fundo y entró en la casa, su madre estaba en la sala, la saludó y dijo: -¿madre cómo estás? te noto un poco molesta, ha sucedido algo con el tío Erick-.
-No, no es con Erick la molestia, no tengo razón de molestarme con él. El problema es otro, se trata de los agentes que mandan la empresas para ver si vendemos nuestros árboles, creo que voy a poner un letrero muy grande a la entrada del fundo que diga "No están en venta los árboles, por favor no insistir"- finalizó Sonia.
En toda la región existían empresas que eran aserraderos, tres o cuatro eran las más importantes, ellos penetraban en el monte para talar árboles de caoba y cedro, este último era bien escaso. El negocio de la madera era cada vez más complicado porque vender madera en el extranjero no era fácil porque debía ser certificada. Esto era una regla para conservar el monte y los bosques de la selva. Tener tan cerca árboles de caoba eran una tentación para dichas empresas.  
Los árboles de los que hablaba la madre de Marcy eran árboles de caoba, cuando recién el abuelo Harold Prodanovich adquirió el terreno, sembró esos árboles en forma lineal en un rincón del fundo para que dieran un poco de sombra a la casa, el no conocía que clase de árboles eran, fue un agricultor del lugar que vio los seis plantones, le dijo -señor Prodanovich usted acaba de sembrar árboles de caoba, ellos van a crecer muy alto-. El abuelo, no pensó que en el futuro serían importantes, él solo pretendía tener un poco de sombra para el fuerte calor de la zona. Habían pasado más de cuarenta años y los árboles crecieron entre treinta o cuarenta metros, eran hermosos y se encontraban en todo el esplendor de su madurez, la familia no pensaba vender jamás esos bellos arboles, no solo por el recuerdo del abuelo Harold, si no por la belleza la energía y la sombra que proporcionaban en el fundo alrededor de la casa.      
Marcy sonrió por las palabras de su madre, sabía que tenía razón, estos agentes se convertían en una molestia cada cierto tiempo aparecían para querer comprar los árboles: 
-Madre- dijo Marcy  -me voy a leer un rato, hace varios días que no leo el diario de la abuela-.
-Hija no me has contado como te ha ido en la reunión con tus amigas- exclamó la madre.
-Te parece que a la hora de la cena, mientras estamos en la mesa te cuento todo lo que deseas saber- Marcy le mandó a su madre un beso en el aire y se fue a su habitación, Sonia movió la cabeza sonriendo y pensó -mi querida hija nunca cambies-.
La joven entro en su habitación, tomó del velador el diario se acomodó en el sillón cerca a su ventana y comenzó a leer lo que escribió su abuela.
1 de Junio escribió Margarita: -estoy emocionada y feliz solo falta una semana para que se celebre la boda de los hermanos Langy, amigos de Harold, eso va ser el pretexto para salir elegante y de largo a una fiesta. Mi hermano Anselmo ha prometido acompañarnos, sin él no podría salir con Harold y eso sería una tristeza. Parece algo frívolo preocuparme por el vestido, pero no lo es, tengo que ir a la boda bien arreglada para celebrar con los hermanos y mi novio. Es la primera vez que escribo la palabra novio en mi diario. Harold y yo vamos hacer testigos de los hermanos por esa razón debemos estar a la altura de la celebración.
Marcy se alegró por su abuelo, cada día la familia de la abuela Margarita confiaba más en él, era un avance para sus deseos de casarse en el futuro con la joven más linda del pueblo. 
Sonia entró en la habitación de su hija y preguntó si ella había sacado del baúl de su madre el álbum de fotos familiares.
-Si madre- contestó Marcy -yo tomé el álbum de fotos del baúl de la abuela, quería ver fotos de la boda de mis abuelos y ver también fotos de la boda de los hermanos Langy. Cuéntame algo sobre dicha celebración, supongo que la abuela te comentó algo sobre la boda y la fiesta-.
Sonia hizo el gesto de estar recordando las historias que su madre le contó en el pasado: -fue una fiesta por todo lo alto, medio pueblo estuvo invitado- la madre de Marcy recordaba poco a poco como fue la boda en la iglesia y luego el festejo de la fiesta.


CONTINUARÁ         
  

   
     
 

    
     
 

 
   


     
    
          

 

lunes, 20 de abril de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Era más allá de la media noche, la casa estaba en silencio, Ada y su tía dormían en sus habitaciones, de pronto la joven se despertó, se sentó en la cama, sus manos comenzaron a temblar y unas gotas de sudor se deslizaban por su frente. Ada estaba viendo frente a ella imágenes de calles antiguas con veredas y caminos empedrados, un lugar donde ella nunca había vivido. A unos metros se divisaba un parque, no había gente, pero si una niña que caminaba llorando y llamaba a su madre. Tembló de miedo al ver a la niña, no  podía reconocerla, no sabía quién era. Unos segundos duraron las imágenes y luego desaparecieron, Ada no dejaba de temblar, lloraba llena de angustia y de miedo, qué pasaba con ella, hasta cuando viviría con esas imágenes, no era justo lo que pasaba. Respiro lentamente para tratar de controlarse, no quería despertar a su tía que dormía en la otra habitación, lloró en silencio, las imágenes habían desaparecido, luego pensó -Marcy tiene razón, debo hablar con mi padre para buscar ayuda, no puedo seguir de esta manera, cada vez son más reales las imágenes y más seguidas que vienen  a mí. No sé como manejar esta situación. ¡Quien es esa niña! no deseo pensar, ni saber su nombre, si algo le pasa que Dios la tenga a su lado-. Con las manos se tapó la cara, seguía llorando en silencio, volvió a recostarse en la cama para tratar de dormir pero no conseguía llamar el sueño, se puso de pie y dio unos pasos hacía la ventana, la noche estaba alumbrada por la luna y el cielo con un tinte oscuro se cerraba ante ella. ¡Qué terror! presentir el frío de lo inexplicable. La decisión estaba tomada, mañana mismo se iría en el bus que sale a primera hora para la Merced, era tiempo de tomar decisiones y hablar con su padre,  pedir su consejo no deseaba demorar más su partida. Antes de viajar se despediría de su tía y pasaría por la casa de Anabella para decirle que se iba por unos días y que le cuente de Marcy de su viaje. Regreso a la cama para dormir, se tapó con la colcha hasta la cabeza, no deseaba ver otra imagen, nada que la llene de miedo y desesperación. 
Tal como la había planificado, al día siguiente habló con su tía para despedirse: -tía, voy a visitar a mis padres unos días, quiero tomar el bus que sale a primera hora, no deseo perderlo-.
La tía Bernarda contestó: -¿porqué esa prisa, ha sucedido algo que te apremie?-
-¡No, no tía!, nada pasa que me me apremie, es solo que deseo ver a mis padres y comentarles que ya tome una decisión para seguir una carrera, ahora mismo debo salir para tomar el bus que me lleve a La Merced- respondió Ada, luego abrazó a su tía y salió de la casa con dirección a  la casa de Anabella, también iba a despedirse de ella.
Llegó hasta la casa de su amiga que no queda muy lejos de suya, solo a unas cuadras, era temprano y era posible que ella aun esté durmiendo. Tocó la puerta, nadie respondía, volvió a tocar y espero cinco minutos, ¡nada! Anabella no abría la puerta, seguro dormía. Ada sacó de su cartera una libreta y un lapicero, iba a escribir una nota y la dejaría bajo la puerta. Estaba en ese trance cuando una Anabella soñolienta y en pijama abrió la puerta para hablar muy molesta: -Ada, como es posible que me visites tan temprano, no son ni las siete de la mañana- comentó Anabella y la hizo pasar a la sala.
Ada se sintió apenada, no sabía como disculparse, su amiga se veía molesta y con sueño: -Anabella por favor discúlpame, solo quería despedirme, viajo a La Merced a visitar a mis padres. Estaré en esa ciudad unos días y luego regreso. También deseaba que le digas a Marcy que sigo su consejo-.
-¡Consejo, qué consejo!- exclamó Anabella con curiosidad -a mí no me has contado nada-.
-Se trata de mis estudios para el futuro, no es nada grave ni un secreto- contestó Ada y luego continuó. 
-Querida amiga debo irme, si no voy a perder el bus-. Se puso de pie abrazó Anabella y al final completo -mil disculpas de nuevo, no olvides despedirme de Marcy-. salió tan rápido como era posible para tomar la calle que la llevaba a la estación del bus. 
Anabella estaba parada en la puerta de la calle, mientras veía que Ada se alejaba, pensó, -esta amiga, siempre tan despistada, venir a despertarme a estas horas de la mañana,  ella es madrugadora, pero yo no-. Cerró la puerta principal y regresó a su cama para volver a dormir, fue imposible el sueño ya se había ido. Se levantó para preparar el desayuno, vivía sola en la casa que su abuela le había dejado, no tenía mucho hambre comería algo ligero o tal vez un yogurt, luego se vestiría para comenzar el día en el Bazar, tenía que hacer el inventario de la mercadería que iba a comprar para renovar la tienda y ofrecer novedades a los clientes. Su abuela le enseñó que era importante mantener el negocio con novedades para hacerlo atractivo. 
Marcy en el desayuno conversaba con su madre, había prometido a Anabella que iría ayudarla con el inventario del Bazar: -madre hoy día voy al pueblo, prometí Anabella ayudarla con el inventario de su tienda, puedo usar el jeep-.
-Si puedes usar el jeep, yo tengo que trabajar en las cuentas del fundo y lo que necesitamos comprar, para fertilizar la tierra. En una hora viene Erick para hacer las cuentas y luego nos vamos al pueblo en su camioneta, no voy a necesitar el jeep- señaló su madre al final.
-Madre, alguna vez tuviste problemas de trabajo con tu hermano- habló Marcy.
-No Marcy, solo alguna que otra discusión sobre como hacer las cosas en el fundo pero nada grave, Erick y yo nos entendemos bien, los dos tenemos un sentido práctico para el trabajo. Ahora tu tío esta solo en casa, su esposa Inés y sus dos hijos han ido a visitar a su familia en  Villa Rica se quedan toda la semana, él va cenar con nosotras en la noche- finalizó la madre de Marcy.
-Me parece muy bien madre, no sabía que Inés y sus hijos no estaban, ella siempre es una persona muy agradable, da gusto que el tío la tenga como esposa y mis primos también son adorables, lástima que no son de mi edad, así podría conversar con ellos y pasar momentos en familia-.
A las diez de la mañana Marcy salía con el jeep, dejó a su madre y a su tío planeando la logística de lo que necesitaban para el cultivo de café. La joven saludó a su tío cuando llegó a  casa. El tío Erick señaló: -Marcy cada día estas más hermosa, debes ir con cuidado al pueblo, seguro hay muchos jóvenes que están deseando acercarse a ti e invitarte a salir-.
-Gracias por tus palabras tío- dijo Marcy sonriendo -tu me ves hermosa porque soy tu sobrina, no existe ningún joven cerca de mí-.
Marcy salió de la casa para ir al pueblo y Erick dijo: -Sonia es verdad, tu hija esta muy linda, debes hablar con ella y aconsejarla, no vaya ser que en el pueblo conozca algún joven- comentó Erick
-No te preocupes hermano, ella sabe cuidarse, además está de vacaciones pronto va regresar a la capital para seguir sus estudios. Ahora vamos a lo nuestro, debemos hacer el trabajo, el campo no espera y tenemos que comprar lo necesario- respondió Sonia.
Marcy llegó al pueblo hasta el Bazar de Anabella, había que reconocer que su amiga tenía la tienda bien decorada, sus vitrinas llamaban la atención, el cartel de publicidad era atractivo y la gente entraba a comprar cuando necesitaba algún regalo o algún adorno para el hogar. En una esquina del Bazar tenía la sección de pasamanería, esto era muy útil para las amas de casa y en la otra esquina habían artículos de escritorio y librería. Era un Bazar muy variado y con bellos regalos.
-Marcy que bueno que llegaste- dijo Anabella -estoy con un enredo en la cabeza de tanto inventario, una ayuda me viene muy bien, no quiero abusar de nuestra amistad pero no sabes como agradezco tu apoyo-.  
-No debes preocuparte- comentó Marcy -yo no tengo nada que hacer en casa,  recién mañana voy acompañar a mi madre al campo-.
Anabella se acordó de Ada y agregó: -antes que me olvide, Ada vino a visitarme muy temprano en la mañana, fue a mi casa y me despertó, eso no estuvo bien pero por tratarse de ella la disculpo. Me habló que se iba a La Merced a visitar a sus padres, me dijo que se despedía de ti y que está siguiendo tu consejo. Se va por unos días y luego regresa, además tengo que contarte la última novedad,  la madre de Beatriz vino al Bazar hace media hora, necesitaba comprar un regalo y me dijo que mañana venía Beatriz de visita a San Andrés, te imaginas que felicidad sentí al escuchar que nuestra amiga nos visita, por fin vamos a estar juntas como antes ¡te acuerdas!- exclamó.
Marcy sonrió, claro que le daba gran alegría saber que Beatriz llegaba a San Andrés para quedarse unos días. También sentía un gran alivio por Ada, ella iba a hablar con su padre sobre su problema, al final rogaba que le crea y pueda ayudarla. 


CONTINUARÁ