viernes, 23 de octubre de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Anabella tomó en sus manos con cierta desconfianza el sobre que le entregaba la mujer desconocida, ella se disculpó de inmediato y dijo: -disculpa por favor, no me he presentada, soy tu tía Aura, hermana de tu padre y este sobre te lo envía él- enseguida señaló la mujer. 
Anabella pensó, he escuchado bien, es mi tía, la hermana de mi padre, luego comentó: -eres hermana de mi padre, o es una broma- contestó Anabella con voz seria. 
-No estoy bromeando, ni es un juego lo que digo es verdad, tu padre te envía ese sobre. Si deseas puedes abrirlo y constatar que no miento-. contestó Aura.
-En este momento no deseo abrir ningun sobre, como puedes ver estoy trabajando y atendiendo a mis clientas- respondió Anabella.
La tía Aura no se quedó en silencio, miró a su alrededor, no había nadie en el Bazar, luego agregó: -comprendo tu desconcierto y sorpresa al conocerme recién y sobre todo, no ser tu padre el que te entregue este sobre, pero hay circunstancias que se lo impiden. La primera es enfrentar tu reacción si lo vuelves a ver, yo te sugiero que leas la carta que hay adentro del sobre para que entiendas muchas cosas, si después de leer deseas contestar la carta, voy a regresar mañana para tener tu respuesta-. 
-No voy a contestar la carta- dijo Anabella sin detenerse -no es necesario que regreses, mi padre no existe para mí, no te molestes en venir porque no habrá carta de respuesta, ahora puedes retirarte buenas tardes- fue la respuesta directa de Anabella.
Aura contestó: -no puedo reprocharte nada y al contrario comprendo tu actitud pero pido por favor lee la carta para que sepas la verdad-.
-¡La verdad!- exclamó Anabella -¿Cuál verdad? lo único que se, es que se fue cuando tenía dos años y nunca más volvió, ni le importó si vivía o moría. Que no venga hacerse el padre amoroso- señaló con fuerza e ira Anabella.
-De todas maneras voy a regresar mañana para ver si has cambiado de opinión, me estoy hospedando en el hotel Astoria, que es un lugar muy bueno y las habitaciones cómodas e impecables. Si no hay respuesta, yo voy a partir de San Andrés- fue lo último que dijo Aura y se retiró del Bazar.
Anabella con mucha furia abrió un cajón de su mostrador, guardó el sobre y repetía -mi padre, llamarse mi padre es el colmo, eso es demasiada osadía. Ni siquiera sabía que tenía una tía que recién aparece-.
Por las casualidades de la vida, una hora después de lo sucedido, entró Marcy al Bazar para buscar Anabella, no habían quedado en encontrarse por eso le causó sorpresa la reacción de Anabella
-¡Marcy qué bueno que estés aquí! ¡no sabes qué ha sucedido!- dijo en voz alta Anabella que la sorprendió a su amiga que recién llegaba.
-La verdad, no espere tanta euforia de tu parte al verme- contestó Marcy.
-Soledad quedas a cargo del Bazar voy a salir un momento- dijo Anabella, tomó el sobre del cajón y su bolso para salir con Marcy al Café Salón Azul. En el camino se mantuvo en silencio eran demasiadas emociones juntas que no sabía cómo dominar. 
Las dos jóvenes llegaron al café, Anabella pidió una limonada frozen y Marcy un refresco de fresa con hielo. Hasta ese momento no comprendía que ocurría con su amiga Anabella, estaba esperando alguna explicación. La joven temblando sacó de su bolso el sobre amarillo y dijo: -¿sabes qué es esto Marcy?- su amiga movió la cabeza en señal de duda y Anabella prosiguió -es una carta de mi padre, te das cuenta, una carta de ese señor que recién aparece después de tantos años, no quiero leer, no deseo saber nada de él-.
Marcy recién pudo comprender y contestó: -¿quién la ha traído? y ¿cómo sabes que es de tu padre si no la has leído?-.
-La trajo una completa desconocida que dice ser mi tía Aura, hermana de mi padre. Te das cuenta que desfachatez de estos dos personajes que dicen ser mis pariente. No voy a leer la carta ni nada que venga de esas personas, ahorita la voy a romper- dijo con rabia Anabella y tomó el sobre en sus manos para romperlo.
Marcy la detuvo y comentó: -Anabella no te culpo que te sientas así, estás en tu derecho pero no rompas el sobre, es mejor que leas la carta para saber de que se trata, tal vez no la leas ahora pero mañana o pasado mañana que estés más tranquila debes leerla-.
Anabella trató de calmarse, guardó de nuevo el sobre y entre lágrimas contestó: -no puede ser que me suceda esto, no sabes lo triste que es crecer sin un padre, sin sus consejo y su guía, lo he extrañado toda mi vida y mira lo que sucede-.
-Comprendo querida amiga, un padre es tan importante en la vida de una niña, es un modelo y una autoridad para seguir el camino de la vida. Sé que es doloroso, cálmate y cuando te encuentres serena lee la carta que está dentro del sobre- sentenció Marcy con gesto de serenidad para calmar a su amiga.
Con lágrimas Anabella agregó: -al principio pensé que el sobre me lo enviaba Armando y casi saltó mi corazón, cuando me enteré de quién era la ira me invadió y apenas pude contenerme de no romper el sobre en el acto. Con respecto Armando definitivamente es un amigo y nada más, deseo que le vaya bien y que tenga mucha salud- Anabella sonrió al terminar de decir esto y secó sus lágrimas.
-Que bueno que vine a visitarte Anabella, siempre conversar y calmarse es el mejor camino. No voy a intervenir en tu decisión pero sugiero que leas la carta cuando estés más tranquila para que conozcas la verdad de tu padre y su familia- agregó Marcy. 
Las dos amigas disfrutaban de sus bebidas, Anabella estaba más tranquila y relajada, no iba a romper el sobre pero tampoco iba a enviar una respuesta a su padre y a su tía Aura, si la podia llamar así, le diría que definitivamente regrese a la ciudad, porque ella no mandaría carta ni mensaje, ni una nota, su padre no existía y pensar así estaba bien para ella.
Marcy se despidio de Anabella con la promesa de que no rompa el sobre y lea con tranquilidad, Anabella prometió que lo iba a guardar un tiempo y luego ya vería. 
Su amiga dijo: - Anabella no sientes curiosidad de saber qué dice tu padre-.
-No Marcy, no siento curiosidad, porque es una persona que no está presente en mi vida- respondió Anabella, segura de lo que decia.
Marcy se despidio de su amiga, no quería que se haga tarde, de camino al fundo reflexionaba sobre la situación de su amiga, que complicada puede ser la vida para las personas en general, luego dijo en voz alta "Espero que no rompas el sobre Anabella, es necesario que sepas que pasa con tu padre".
Al llegar al fundo buscó a su madre en la casa para contarle lo que estaba viviendo Anabella: -Te imaginas madre tremendo dilema el de mi amiga, no sé qué va hacer con el sobre-.
Su madre contestó: -Anabella debe leer la carta antes de romper nada, ella debe enterarse que pasó con su padre y donde estuvo todo este tiempo-. 
-Madre, yo le dije que lo lea, espero me haya escuchado porque si no sería una tristeza no saber qué dice su padre- contestó Marcy y agregó -voy a mi habitación a leer el diario de la abuela que está preparando su viaje-. 
Su madre sonrió y le dijo -hay, ese famoso viaje, espera y verás-.
Marcy se acomodo en el sillón junto a la ventana de su habitación, a esa hora se respiraba un aire fresco y un ambiente tranquilo en la casa. Tomó el diario  de su abuela, lo abrio y comenzó a leer:
-¡Qué felicidad, me voy de viaje! nada puede ensombrecer mi alegría, voy hablar con mi madre en este momento, la encuentro en el comedor arreglando unas servilletas, a ella le gusta estar siempre ocupada a pesar de que hay gente que se ocupa de la limpieza y de las cosas de la casa. -Madre necesito tu consejo-  ella me miró y movió la cabeza -qué consejo necesitas Margarita- yo me lance para decir. 
-Querida madre mi hermano Héctor este recién casado, Anselmo tiene mucho trabajo en el fundo con doscientas cabezas de ganado, es una tarea que ocupa todo el tiempo de mis hermanos, ellos no van a poder  acompañarnos al viaje yo pensaba que tal vez puede ser Harold el que nos acompañe, así viajaremos más seguras ¿no te parece?- mi madre me miró fijamente y respondió -Margarita es razonable lo que dices pero no estoy segura que tu padre acepte que Harold nos acompañe, tú lo conoces- contesté en el acto -madre es algo bueno, Harold todavía no está en tiempo de la cosecha con los cafetales en su fundo, él nos puede acompañar- mi madre respiró profundamente y dijo con algo de impaciencia -deja que hable con tu padre esta noche y veremos que pasa, él debe estar llegando a casa en una hora-.  
No quiero ni imaginar la reacción del bisabuelo, cuando le diga su esposa que es lo que sucede. Reflexionó  Marcy unos segundos, mientras volteaba la página.
La abuela Margarita continuó con su escritura -mi madre ha ido hablar con mi padre, ahora que ya terminó la cena y está en el salón tomando su café, de pronto siento que alza la voz y dice -¡No, no y no! él no puede viajar con ustedes, qué sucede con este hombre que en todo tiene que intervenir. Margarita ven aquí- escucho mi nombre mi padre me llama y no es de muy buen humor, me presento en el salón y digo -padre me llamaste- mi padre pone la taza de café sobre la mesita y dice -Harold no va viajar con ustedes, comprendan que eso no puede ser- casi llorando respondo -padre con Harold viajaremos más seguras ya que ninguno de mis hermanos nos puede acompañar, te suplico no me niegues este viaje, casi rogue-. Lorenzo, habló mi madre -Margarita no viaja sola, va a estar conmigo en todo momento y además viene también Dorila, entonces porque vas a negar el viaje- mi padre volvió a levantar la voz -¡Celia, no van hacer ese viaje, se cancela!¡es lo mejor!- yo me puse a llorar y dije. 
-¿Por qué tienes que ser así padre? ¡Por qué!- grité al final- Mi madre me calmó diciendo -Margarita es mejor que te retires yo voy hablar con tu padre- yo contesté a mi madre -tengo las maletas casi listas, no quiero deshacerlas madre, por favor se supone que es mi regalo de cumpleaños- antes de salir del salón escucho a  mi padre decir -mañana que venga Harold quiero hablar con él y por esta noche la discusión terminó- fueron sus palabras finales.
Marcy cerró con fuerza el diario y comentó. -¿por qué con el bisabuelo todo tiene que ser tan dramático? no se da cuenta que hace sufrir a su hija por gusto. ¡Hay Lorenzo Villacorta! exclamó Marcy con énfasis.



CONTINUARÁ    
    
 
     
 
     
  


    

 

sábado, 17 de octubre de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Anabella no podía dejar de mirar la rosa que Horacio le había enviado con un mensajero, hasta el momento no sabía que decidir con respecto a la propuesta de su amigo Horacio, Marcy no era de mucha ayuda pero lo que ella decía era razonable, nadie podía decirle que decisión tomar. 
-Anabella no te pongas nerviosa- dijo Marcy -no creo que en este momento entre Horacio para presionarte y que le des una respuesta, en asuntos del corazón no se debe tener prisa-.
-Estoy nerviosa no por Horacio, si no por Armando el todavía está en mi corazón a pesar que nunca hablamos de romance, creo que ahí esta la respuesta para Horacio, si esta dispuesto a esperarme yo hablaré con la verdad- respondió Anabella a su amiga.
-Parece que por el momento tienes la solución a tu problema y es bueno que pienses así, creo que Horacio va a comprender tu posición- contestó Marcy al instante.
Por unos segundos ambas amigas observaron la rosa, era una bella flor llena de significado y no dudaban ninguna de las dos que Horacio la había enviado con buenas intenciones. 
Marcy y Anabella estaban de acuerdo pero se alarmaron un poco cuando la señora Ilda entró al Bazar para comprar un regalo, las tomó por sorpresa. 
-Buenos tardes Anabella, que hermosas vitrinas, siempre están llenas de adornos y cosas lindas que uno cuando desea comprar quiere llevarse todo- comentó la señora Ilda.
-No se preocupe siga usted mirando seguro que algo de su gusto va encontrar- agregó Anabella.
-¡No te preocupes!- exclamó con emoción la señora Ilda -ya sé que voy a llevar, es para un regalo y quiero llevarme esa fuente de cristal que se ve muy fina, es para mi prima a ella le va encantar-.
-Soledad- dijo Anabella -atiende a la señora y saca la fuente de cristal, es la única que nos queda-.
Soledad de inmediato atendió a la señora que deseaba la fuente en su caja y envuelta en papel de regalo, era una persona exigente pero buena compradora, siempre se acercaba al Bazar para comprar un regalo, una blonda, un juguete en fin lo que le gustaba de la tienda se lo llevaba y no reparaba en gastos, su esposo tenía buenos recursos económicos y eso era suficiente para ella.
-Anabella me alegra que sigas conservando el mismo estilo de tu abuela, que era una dama, ella siempre tenía el Bazar lleno de novedades como tú ahora lo tienes- finalizó la señora Ilda y se despidio de Marcy y Anabella llevando el regalo y antes de llegar a la puerta agregó: -ustedes dos jovencitas, son como flores del jardin de San Andrés, tienen la juventud y la belleza- dijo la señora y salió de la tienda. Las jóvenes agradecieron sus palabras, era una persona amable y educada que había conocido a la abuela de Anabella. 
-Bueno mi querida amiga yo también me despido, te dejo para que pienses en tu respuesta, ya me contaras que le respondes a Horacio y además tengo que agregar que doña Ilda tiene razón, tu Bazar es la mejor tienda del pueblo. Bye, bye Anabella dijo Marcy.
Marcy subió al jeep para regresar al fundo pero en el camino se detuvo en la florería para comprar flores y llevárselas a su madre, desde hace tiempo no tenía un detalle para ella. Escogió un hermoso ramo de girasoles que brillaban llenos de color. Cuando llegó al fundo por suerte estaba su madre en casa, había llegado temprano del campo. 
-Madre te regalo este ramillete de bellos girasoles para la flor más hermosa que eres tú- dijo Marcy con emoción.
-Hija mía que lindo detalle, no debiste molestarte, son flores bellas y su color amarillo las hace más bellas aun-. Madre e hija se abrazaron estaban tan emocionadas que soltaron algunas lágrimas, era evidente el amor y la comprensión entre las dos.
-En este instante voy a ponerlas en agua, no deseo que se estropeen- dijo la madre y fue directo a la cocina para buscar un jarrón.
Marcy caminó hasta su habitación, estaba feliz de regalarle a su madre las flores y también se sentía feliz por Anabella, su amiga no tenía familia cercana y merecía encontrar a una persona que la ame de verdad. Sobre su velador estaba el diario de la abuela Margarita, su corazón dio un brinco al recordar que la había dejado con toda la felicidad del mundo por el viaje que iba a realizar para celebrar su cumpleaños. Se tendió encima de su cama abrió el diario y comenzó a leer: 
6 de agosto escribió Margarita: -estoy más que feliz, me voy de viaje a la capital y en la ciudad puedo escoger mi regalo, deseo que todo sea sorpresa, no quiero que me digan cual va ser el regalo. Mi madre donde está tengo que ir a buscarla, seguro se encuentra en el huerto escogiendo los mejores pimientos para la comida, ella es especialista en ello. ¡Madre, Madre! llamo en voz alta, ella se acerca a mí con una canasta llena de pimientos en las manos -¿qué sucede hija, por qué esa euforia? -nos vamos de viaje dentro de dos semanas para celebrar mi cumpleaños, mi padre me acaba de decir-. Mi madre contestó -si lo sé querida, en el desayuno tu padre me dijo que íbamos a viajar las dos y que no repare en gastos pero el viaje va ser después del almuerzo por tu santo, toda la familia debe estar junta para saludarte-. Yo estaba demasiado alegre y en ese momento me detuve para comentar -Madre y Harold, le tengo que contar que me voy de viaje-. -Si Margarita. dijo mi madre, es bueno que los enamorados se extrañen de vez en cuando-. Al día siguiente cuando Harold llegó a visitarme no pude contenerme y le dije -mi querido Harold me voy de viaje con mi madre por  mi cumpleaños que es en dos semanas, te das cuenta voy a la capital, mi padre me prometió que así seria-. Harold se puso serio pero feliz, me contestó -si desean yo las puedo acompañar para que viajen tranquilas y seguras-. Con sorpresa respondí -¡Es una buena idea, eso sería más que fantástico!  ¡es genial! pero al instante me entristecí y dije -mi padre jamás te dejara viajar con nosotras, él no lo va a consentir-. Harold respondió -pero si habló con él, tal vez de su permiso-.  -No, no- conteste  -es mejor esperar hasta que esté cerca el día del viaje, primero debo consultar con mi madre para que ella me de el mejor consejo-.
Marcy detuvo unos segundos su lectura y pensó, que complicada la vida de la abuela Margarita, ahora todo el mundo puede viajar a donde desea, con pareja o sin pareja pero ella estaba sujeta al permiso de sus padres, tengo que entender que era otra época, otra vida y otras costumbres. 
Anochecía lentamente en el pueblo de San Andrés, Marcy desde su habitación leía con atención el diario de su abuela Margarita, mientras en la capital su amiga Ada escuchaba a su madre por el teléfono que le daba la mala noticia que no quería escuchar pero que ya sabía que iba ocurrir. Su madre comentaba: -querida hija ha ocurrido algo realmente grave, tu tía Graciela a partido de este mundo- por unos segundos hubo silencio al otro lado de la línea, Ada no podía respirar, sus nervios estaban al límite.
-Madre no puedo seguir hablando contigo- contestó -estoy demasiado conmovida, mañana conversamos, gracias por avisarme. Esta noche voy a rezar por ella- Ada se despidio y cortó  la llamada. Su querida tía habia partido y ella lo sabía desde hace algunas semanas. Al principio no  quería aceptarlo, pero su imagen apareció ante ella en varias ocasiones. Que dolor que tristeza, lloraba sin consuelo, mientras rezaba por su tía para que descanse en paz. 
La vida continuaba y en el pueblo de San Andrés parecía que no ocurría nada grave pero la realidad era otra, siempre había alguna novedad o alguna noticia que comentar entre los pobladores, la radio los mantenia al día con las noticias del país y del mundo. Anabella en el Bazar atendía a sus clientes que deseaban comprar diferentes artículos, cuando observó a una mujer desconocida que había entrado, miraba las vitrinas muy adornadas con bellos regalos, Soledad desde el mostrado atendía a unas de las clientas y Anabella despedía a otra señora que ya se retiraba después de comprar el bello azafate chino que se mostraba en una de las vitrinas. La mujer desconocida seguía recorriendo la tienda, Anabella se preguntó quién era esta mujer, nunca antes la había visto. Una vez que el Bazar quedó sin clientela, la desconocida se acercó al mostrador y preguntó por Anabella, la joven dijo, yo soy Anabella y entonces la mujer sacó un sobre amarillo de su bolso y se lo extendió para entregárselo.
Anabella no sabía de quien se trataba, ni quien era esa mujer, ella no se había presentado pero sabia  el  nombre de la joven. ¿Qué habia dentro de ese sobre qué la mujer le daba? era acaso una broma de mal gusto o tal vez algo que tenía que ver con su vida en el pasado o quizás era un mensaje de Armando que le habia enviado. 


CONTINUARÁ  
     
            
     

 

  
   

 

viernes, 9 de octubre de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Anabella se sentía un poco nerviosa, en su interior no tenía nada en contra de Horacio, al contrario se sentía muy cómoda junto a él, pero una nube oscura quería nublar su mente, se acordó de Armando y sus sentimientos hacia él, dudaba de aceptar a Horacio pero sabía bien que con Armando nunca llegaría a ningún lado,  jamás le habló de romance. 
Horacio observó a su amiga y dijo con voz calmada: 
-¿Anabella qué te parece si escogemos  algo para cenar? aquí tienen una buena comida que no tiene nada que envidiar al del hotel más elegante-.
Anabella estuvo de acuerdo y escogieron los platos para cenar, Horacio se dio cuenta de la turbación de Anabella y comenzó hablar de otros temas con respecto al clima, a su trabajo para que puedan disfrutar de la noche y de la cena, además el champán estaba ahí para brindar. Los dos amigos conversaban y brindaban, comían una deliciosa carne, la noche era propicia para el romance. Anabella se sintió más tranquila, con la conversación, era algo que ella disfrutaba mucho, habló de su trabajo en el Bazar y la oportunidad que tenía de conocer y conversar con la gente del pueblo que llegaba a su tienda a comprar finos regalos.   
-No te imaginas Horacio- dijo Anabella en un momento -conozco a medio San Andrés si no a todos los pobladores, además desde el tiempo de mi abuela conservo la amistad de muchas personas-.
Horacio la escuchaba con atención, eran entretenidas las anécdotas que contaba Anabella con respecto a la gente de San Andrés. Terminada la cena Horacio acompaño Anabella hasta su casa, ya era tarde para que una joven camine sola en la calle. El joven no insistió buscando la respuesta de su amiga sobre el romance, era mejor que Anabella se tome su tiempo para pensar y decidir cual iba hacer su decisión. En la puerta de la casa Anabella, Horacio se despidio, no hubo preguntas ni tampoco respuestas entre ellos, solo un gracias por parte de Anabella -la cena estuvo exquisita y tu compañía muy agradable- luego se retiró con un buenas noches. 
Horacio tomó la calle que iba directo a la plaza principal y luego la calle que iba hasta su casa cerca a la planta eléctrica. Estaba contento, se sentía feliz, no había una negativa de parte de Anabella y él aún guardaba esperanzas con respecto al romance.
Como había prometido Marcy, al día siguiente muy temprano se preparaba para ir al campo con su madre, ella le recomendó que se ponga ropa cómoda que la proteja del sol, Sonia como siempre salía al campo con una camisa blanca de manga larga, pantalón jean holgado guantes blancos de algodón en las manos y un sombrero de paja de ala ancha, su vestuario era de esa forma para que el fuerte sol de la mañana no lastime su piel, ella siempre le decía a su hija: -El sol puede ser tu amigo pero también puede ser tu enemigo si no sabes protegerte. Marcy con un atuendo muy parecido al de su madre salió junto a ella para ir al campo y ver de cerca el trabajo que hacían los peones, el tío Erick y su madre. Recorrieron juntas el campo era emocionante ver los plantones nuevos de café en los terrenos de la tía Malva, Verna y Tania, por fin como decia su madre estaba completo el cultivo que costo dinero y varios meses de trabajo. Toda la mañana hasta pasado el medio día vieron el campo y los últimos trabajos que faltaban para preparar la tierra e iniciar el riego que seria a partir de la cuatro o cinco de la tarde para evitar el fuerte sol de la mañana. En la tarde cuando regresaron a la casa Sonia y Marcy, la joven no podia evitar hablar sobre el cultivo y lo hermoso que se veía el fundo lleno de cafetales en perfecto orden y alineados como debía ser. 
Sonia sonreía y le dijo a su hija: -sabía que te iba a gustar, el antes y el después del trabajo, con Erick lamentábamos siempre que nuestras hermanas hayan descuidado sus tierras por tanto tiempo pero ahora comprendieron que se puede hacer el cultivo y tenerlo como un seguro o un ahorro a futuro-.
-Madre tienes razón, que bueno que las tías rectificaron su error y comprendieron lo importante que es cuidar el fundo- dijo Marcy y se retiró para darse un baño al igual que su madre.
Más cómoda y fresca después de bañarse, Marcy tomó de su velador el diario de su abuela, mientras esperaba la noche para cenar, su madre en la terraza conversaba con Josefa la señora del servicio sobre unas plantas que deseaba cambiar, al parecer tenían una plaga de pequeñas arañas que con el tejido de sus telas finas estaban asfixiándolas.
Marcy abrió el diario y comenzó a leer, 5 de Agosto: -en estos días no ha sucedido nada relevante, la vida en casa ha seguido su cauce normal, todos hemos quedado exhaustos después del matrimonio de Héctor y María del Pilar, por suerte ellos han decidido mantener la paz con respecto a visitar a sus familias, creo que mis palabras no fueron en vano y los resultados se pueden ver. Hoy si debo decir que mi padre me llamó al estudio para hablar conmigo, eso me puso algo nerviosa porque cuando Lorenzo Villacorta llama es porque quiere hablar algo serio. Yo me presenté ante él y mi padre me dice en tono conciliador -hija mía tu cumpleaños diecisiete está muy cerca que deseas que te regale. ¡Oh mi Dios! casi lo había olvidado mi santo es dentro de dos semanas y cada día cuenta para celebrar. Padre, conteste -no tengo nada especial que pedirte, regálame lo que tu corazón desee- lo miró y la expresión de su rostro es de duda y luego responde -bueno yo pensaba en regalarte un viaje a la capital con tu madre y que en la ciudad escojas tu regalo ¿qué te parece?. Mi corazón dio un brinco de felicidad y emoción, un viaje a la capital es algo maravilloso, siento un poco de pena por Harold porque no lo voy a ver varios días pero a mi regreso tendré muchas cosas que contar. Padre digo al instante -si, estoy de acuerdo quiero ese viaje con mi madre, me parece algo hermoso de tu parte. Luego me pongo de pie me acerco a él y le doy un beso en cada mejilla, pienso que es el mejor padre del mundo, salgo del estudio para correr junto  a mi madre y contarle la noticia, mientras mi padre se queda sonriendo en su escritorio. 
Marcy siente la misma felicidad de su abuela cuando acaba de leer la página, luego comenta para ella
-Que tremendo viajar en esa época de mis abuelos a la capital, las carreteras no eran como ahora en el presente. De pronto la joven escucha la voz de su madre que la llama al comedor para cenar.
Al día siguiente, la ola de calor seguía azotando en el pueblo de San Andrés. Marcy después del desayuno se iba al pueblo a visitar a su amiga que no veía desde hace varios días. Llegó al Bazar a las diez de la mañana cuando ya estaba abierto el local, junto con ella entró un joven mensajero que traía una rosa y un sobre pequeño con una nota adentro, preguntó por Anabella y le entregó la bella rosa en sus manos después de firmar un comprobante de haber recibido el presente. Marcy sonreía y podia imaginar de quien se trataba. 
Anabella abrió el sobre y leyó "Para mi querida y siempre recordada amiga Anabella, que esta rosa te acompañe todo el día" 
-No me digas de quien es, casi estoy segura que se trata de Horacio- dijo Marcy con la seguridad de no equivocarse. 
-Si, es de Horacio la nota y la rosa, Marcy no sonrías por favor que no ha pasado nada entre nosotros, al contrario te tengo que contar que sucedió anoche- señaló Anabella y  comentó con su amiga sobre la invitación de Horacio a una cena en el hotel Astoria y la declaración de sus sentimientos. -Ahora no sé que hacer estoy en una tremenda encrucijada, tengo muchas dudas- habló Anabella muy nerviosa.
-Anabella serenidad- agregó Marcy -en estos casos lo mejor es tomar las cosas con calma-.
-No sé si aceptar a Horacio, si aun no he olvidado Armando- contestó Anabella afligida.
-Realmente es un verdadero problema, yo no puedo aconsejarte porque el mejor consejero es tu corazón y que es lo que en realidad sientes. Con respecto Armando, no esta en San Andrés, además nunca te hablo de romance. No quiero ser dura con mis palabras pero es la verdad, Horacio es una buena persona y siempre estuvo cerca de ti, no merece que lo engañes, si no deseas nada con él, habla claro y no le hagas perder el tiempo, cuanto más demores, creas esperanzas en él- habló Marcy con seriedad. 
-Sé, que tienes razón, debo hablar con él y decirle que es lo que pienso y siento, no quiero herir sus sentimientos, él dice que va esperar mi respuesta y que no desea presionarme pero con el envió de esta rosa que me está diciendo- comentó Anabella mientras en un pequeño jarrón con agua colocaba la bella rosa.
Marcy no deseaba para nada estar en la piel de su amiga, no podía decirle que debe hacer, eso ella misma debía descifrar y  preguntar a su corazón. 


CONTINUARÁ    
       
            
      

 

viernes, 2 de octubre de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

En el tranquilo ambiente de su habitación, Marcy seguía leyendo el diario de la abuela Margarita. Su madre no estaba en casa y el silencio era propicio para continuar con su lectura, la que había abandonado por varios días. 
Margarita escribía en su diario, 2 agosto -hoy día hay un gran alboroto en la casa, mi hermano Héctor y su esposa María del Pilar han llegado de su luna de miel cargados de maletas, se puede leer la alegría y felicidad en sus rostros. Mi madre no puede esperar más y la da un gran abrazo a su hijo y luego a su ahora nuera. Mi padre es menos expresivo, él  contiene su alegría pero igual abraza a su hijo y a su nuera, yo tampoco me puedo contener y abrazo a  mi hermano  con lágrimas de felicidad en los ojos, luego abrazo a su esposa y siento que ella se alegra de verme, Anselmo no está en casa pero seguro se va alegrar cuando vea a su hermano mayor. Héctor luce muy guapo con su ropa de la ciudad, ellos han viajado a Lima y nos cuenta todo lo que se han paseado y el asombro de su esposa al conocer el mar, ella nunca lo había visto antes, sus padres no son muy viajeros a diferencia de Héctor que si conoce la capital y el hermoso mar. Mi madre les dice que se queden almorzar que deben estar cansados después del largo viaje. Héctor la interrumpe para decir -madre lo siento pero los padres de María del Pilar nos han invitado a su casa almorzar, ella mando un telegrama para decirles que día regresábamos a San Andrés- mi madre apenas pudo contener una sonrisa de compromiso, sé muy bien que sentía un gran pesar que su hijo y su esposa no almuercen con la familia.
Mi hermano notó la tristeza de su madre y comentó -María del Pilar y yo vamos a venir a la cena ¿te parece? ¿estás de acuerdo? mi madre respondió -sí hijo, está bien no quiero crear un problema entre ustedes, comprendo que María del Pilar extrañe a sus padres y quiera ir a verlos después de tantos días lejos de su hogar-.
Marcy hizo una pausa en su lectura y pensó, que problema es algunas veces la familia política, la esposa quiere estar con sus padres y debe comprender que su esposo también desea estar con los suyos, espero que no se cree un conflicto con respecto a ese tema que es delicado, luego de la pausa continuó con su lectura. 
A solas con mi madre en mi habitación -escribía Margarita en su diario -madre tienes que tener paciencia, esto es una nueva experiencia, sabíamos que María del Pilar es muy unida a sus padres, como hija única- mi madre contesta -si, lo sé muy bien mi querida hija, es un nuevo panorama al que me tengo que acostumbrar, no deseo crear conflictos y que tu hermano tenga problemas con su esposa-. Dos días después del regreso de mi hermano, sería yo la que ponga los puntos sobre las íes con respecto al tema familiar. Por un azar del tiempo me encuentro con María del Pilar en la tienda de pasamanería, debía comprar unos hilos que mi madre necesitaba, mi cuñada me saluda y yo correspondo, después de comprar me invita a que conozca su nueva casa, vamos juntas por la calle que va directo a su hogar, entramos a la casa que ha sido completamente renovada, esa casa es de mis padres ellos vivieron ahí sus primeros años de matrimonio hasta que la casa actual fue terminada de construir. Me quedé impresionada con el decorado y los muebles, realmente se veía hermosa y confortable, María del Pilar no dejaba de agradecer a mis padres por darles la casa y a sus padres por el regalo de algunos muebles, que hermoso gesto de ellos y de los míos pensé. Todo había quedó tan perfecto, se veía hermoso y equilibrado, pero no perdí el tiempo para hablar con María del Pilar, al instante dije -si deseas que tu hogar sea un oasis de paz y tranquilidad, equilibra los tiempos para pasar en la casa de tus padres y dejar que Héctor pase su tiempo en casa de los suyos, es lo justo querida, así no tendrán conflictos que crecen y se convierte en paredes indestructibles que los separan, escucha mis palabras por favor, no pretendo intervenir en tu vida familiar-. Con una sonrisa en los labios me despedí no sin antes felicitarla y desearle lo mejor en su nueva vida. De camino a mi hogar rogué que María del Pilar haya tomado mis palabras en forma positiva y me hice la promesa de no volver intervenir nunca más en sus vidas, salvo que ellos me lo pidan personalmente. Con la venida de mi hermano y su esposa, ya no estaban mis padres tan centrados en mí, podía salir a pasear con Harold y el control no era tan estricto, nos tomábamos de las manos y reíamos de felicidad, Dorila como siempre dos pasos atrás de nosotros. Harold me invitaba unas raspadillas y nos sentábamos en un banco de la plaza principal a disfrutar y conversar, nada nos apuraba, la vida tenía para nosotros sus instantes de serenidad y alegría.    
Marcy cerró el diario y comentó con voz suave "Qué bueno por ti abuela, la felicidad por fin tocaba toca tu puerta" por un instante se quedó en silencio, su mente divagaba sin un pensamiento fijo, su madre había llegado del campo y entró a su habitación. 
-Marcy- dijo su madre con tono feliz -por fin hemos terminado el trabajo más duro y todo el campo que faltaba está sembrado con los plantones de cafetales como en los tiempos de mi padre, él desde el cielo debe sentirse feliz y orgulloso de sus hijos. Ahora no debemos bajar la guardia y cuidar el campo para que prospere el cultivo y tengamos una buena producción de cosecha-.
-Madre que alegría, por fin están las cincuenta hectáreas completas, yo tengo que ir a verlo, te prometo que mañana temprano iré contigo al despuntar el alba. Ahora que estamos juntas quería comentarte sobre la visita de nuevo del agente del aserradero Basovich, esto se ha vuelto una molestia, no te parece que sería conveniente hacer una denuncia a la policía por este constante acoso de querrer comprar los árboles, si saben muy bien que no los vamos a vender- finalizó Marcy.
Su madre contestó preocupada: - tienes razón Marcy, es una constante molestia y no solo son ellos también los otros aserraderos, vamos a dar un tiempo y veamos que sucede. El aserradero Basovich es uno de los más grandes de la región, no solo explotan el comercio de madera en San Andrés sino también en la selva norte- señaló Sonia. 
-Eso no les da derecho a mortificar a los demás ¿no te parece?- preguntó Marcy al final.
-Lo que dices es una verdad pero es una tentación para ellos tener tan cerca de sus manos esos hermosos árboles de caoba con un tamaño de más de cuarenta metros de alto- agregó Sonia con certeza. 
Marcy hizo un gesto de impaciencia y comentó: -madre es una realidad ver esos árboles tan fuertes y bellos cerca de casa, el paisaje no seria igual sin su presencia-. 
Comenzaba anochecer, el cielo mostraba nubes de tormenta y en el pueblo de San Andrés, Anabella en el Bazar revisaba la lista de la mercadería que había llegado hace dos días. Sin esperarlo entró a su tienda Horacio. Primero se quedó parado y sorprendido mirando a su amiga sin decir palabra, no esperaba verla con ese nuevo corte de pelo. 
Anabella observó a Horacio y comentó: -mi nuevo corte está a la moda, lo siento si no te gusta-.
-No, no, nada de eso, solo me sorprendió verte con el cabello tan corto, eso es todo. Tengo que admitir que te queda muy bien, tu rostro es muy fino y el corte le va de maravillas- luego cambio el tema para no molestar a su amiga -Anabella después de despedir a Calixto Suárez que estuvo en el pueblo de visita para constatar que su emisora de radio tiene un buen alcance, he venido para invitarte a cenar en el comedor del hotel Astoria, ¿aceptas mi invitación?-.
Anabella no esperaba la invitación, no sabía que responder, guardó unos segundos de silencio, hubo temor por parte de Horacio por si había una negativa, la joven luego de unos instantes respondió: -si aceptó tu invitación Horacio que te parece si nos encontramos dentro de media hora en el hotel, tengo que ordenar algunas cosas en el Bazar y nos juntamos más tarde ¿estás de acuerdo?-
El alma volvió al cuerpo de Horacio, estuvo de acuerdo para  encontrarse con Anabella y se retiró del Bazar con el corazón en la mano, estaba nervioso y dispuesto ha confesar sus sentimientos con respecto a su amiga.
Media hora más tarde, Anabella entraba al hotel Astoria y en el comedor la esperaba Horacio, la joven se había cambiado de ropa a un vestido sencillo pero más bonito y fresco. Se acercó a la mesa donde se encontraba su amigo, se volvieron a saludar. Anabella vio sobre la mesa una botella de champán y dos copas. Horacio al instante comentó: -he pedido champán para celebrar por nuestra amistad- dijo sonriendo, no deseaba incomodar a su amiga.
Anabella devolvió la sonrisa y contestó: -¡Si! brindemos por la amistad,  es una gran oportunidad para celebrar-.
Horacio comentó con Anabella sobre la visita de Calixto Suárez y sus planes de expandir sus negocios no solo en comunicación, si no también en comprar café, madera y frutas: -no te imaginas, quiere ser el primer importador de estas materias en la región, estaba feliz- al instante comenzó a servir en las copas el champán para brindar por la reunión de ambos.
Después del brindis, la expresión en el rostro de Horacio cambio, se torno más serio y con voz pausada comentó: -Anabella, nosotros nos conocemos desde hace un buen tiempo, yo siempre he admirado tu forma de ser tan alegre y amable, yo quería preguntar si tal vez hay una oportunidad para mí de ser algo más que amigos-.
El rostro de Anabella se encendió y se puso rojo, no sabía que contestar, jamás imaginó que Horacio le propusiera algo más que una amistad. No tenía palabras para contestar en ese momento algo que era tan serio.
Horacio insistió: -Anabella si no puedes contestarme ahora, yo comprendo, mi deseo no es forzar una situación.
La joven, siempre había visto a Horacio como un amigo y ahora la situación cambiaba a una relación romántica, al menos eso era lo que ella pensaba. De repente en su mente se preguntó llena de angustia -¿por qué no está Marcy para hablar con ella?-.


CONTINUARÁ      
                                  

 

viernes, 25 de septiembre de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Marcy sugirió a su amiga que se calme para conversar con serenidad sobre la situación de Armando: -Anabella, debemos estar felices porque nuestro amigo  está bien de salud y respetar su decisión de quedarse a vivir en Puerto Bermúdez, solo él sabe los motivos para quedarse  en esa ciudad- señaló Marcy.
-Tienes razón Marcy, nuestro amigo tiene que vivir su vida y nosotras la nuestra. El pasado debe quedar atrás y abrir la puerta al nuevo presente y futuro- contestó Anabella y después continuó
-Solo me gustaría saber que paso con su viaje a la selva, realmente, lo llego a realizar o a la mitad del camino se dio cuenta que era sumamente peligroso y que podía perder la vida- comentó Anabel con tristeza
-Mi querida amiga eso no lo podemos saber, tal vez algún día cuando  Armando visite San Andrés nos pueda contar que sucedió con ese viaje que pensaba realizar, no estoy segura si querrá hablar al respecto- respondió Marcy.
-Armando está bien eso es lo importante- dijo Anabella con voz más serena y algunas lágrimas en los ojos.
Marcy volvió a mirar el cabello de su amiga y habló: -ahora es mejor arreglar tu pelo para que el corte se vea bien y luzcas hermosa-. 
Anabella aceptó y Marcy tomó las tijeras en sus manos para emparejar el corte de cabello, luego de unos minutos y un corte aquí y un arreglo allá, el cabello quedo bastante parejo y muy presentable. 
-Anabella- dijo Marcy -quiero que te mires en el espejo y me digas si está bien el arreglo que he realizado en el corte-.
Anabella levantó el espejo que tenía en las manos se tocó el cabello y exclamó -Marcy estoy feliz, el arreglo ha quedado perfecto, yo no lo hubiera hecho mejor, ¡gracias amiga!-.
Su amiga se veía más tranquila, aunque Marcy sabía que ella pensaba en Armando y en su interior  se hacía la misma pregunta que Anabella -¿llegó Armando a realizar su viaje a la selva o fueron solo palabras y nada más?- con el tiempo quizás se enteren de la verdad.   
Si ambas amigas, supieran lo que en realidad vivió Armando en ese viaje quedarían aterradas con la experiencia. Su amigo había reflexionado sobre lo que le tocó vivir, verse cara a cara con la muerte  sacudió muy fuerte su espíritu, él deseaba seguir viviendo y pensar en su futuro, era su forma de aferrarse a la vida. Lejos quedaba San Andrés y su familia ahora deseaba comenzar una nueva vida, trabajar y valerse por si mismo.
Marcy preguntó Anabella, si quería quedarse con las notas que escribió Armando, ella contestó de inmediato: -no, no deseo guardar esas notas, es mejor que las guardes tú, a mí me harían recordar Armando y ahora solo quiero pensar que es un buen amigo y nada más. Cuando algún día lo volvamos a ver, se las entregas- sentenció Anabella con una sonrisa y un deseo de seguir adelante con su vida y sus planes. 
-Como desees, para mí no es problema guardar las notas de Armando- contestó Marcy y agregó -voy a quedarme almorzar en el pueblo, tengo que hacer algunas diligencias en el municipio con respecto al fundo, te parece si nos encontramos más tarde en el Bazar para ayudarte con las ventas y luego vamos juntas almorzar- propuso Marcy. Anabella estuvo de acuerdo y se despidio de su amiga, se vería en un par de horas.
Ese día era un día soleado y caluroso en San Andrés, Marcy se dirigió al municipio y en su camino se entero que había llegado al pueblo Calixto Suarez, dueño de la emisora de radio, éste no podía encontrarse más feliz, rebosaba de alegría porque la radio tenía gran acogida entre la gente del pueblo. Mandó a su asistente a buscar a Horacio en la central eléctrica para invitarlo almorzar en el comedor del hotel Astoria donde solía hospedarse, le gustaba el lugar y la comida era de primera. Horacio aceptó la invitación para almorzar, llegaría al hotel a la 1p.m.
Anabella al entrar al Bazar para iniciar su día de trabajo lo primero que vio fue la expresión de sorpresa en la cara de su asistente y muy seria dijo: -Soledad no hagas ningún comentario me corte el cabello porque sentía mucho calor, recuerda que la temperatura ha subido en el pueblo y vamos a tener varios días de un fuerte calor- dijo Anabella con seriedad.
-Anabella, yo quería decir que te queda muy bonito ese corte, luce muy moderno- contestó Soledad con algo de timidez.
La reunión para almorzar de Calixto Suarez y Horacio estuvo llena de elogios para el joven, el empresario le agradecía por la recomendación que le dio para el día de la inauguración de la radio.
-Tenías razón al decirme que debía tener cuidado y no hacer demasiado ruido, la gente recibe en sus hogares la transmisión de los diferentes programas y ya tenemos una buena publicidad. Tengo más ideas para expandir mi empresa de comunicaciones y llegar a más ciudades de la región- hablaba Calixto con gran entusiasmo mientras disfrutaban del almuerzo y del vino. -Mis hijos mayores van a tomar la dirección de algunos negocios, yo no puedo con todo, mis años me lo impiden- decía riendo el empresario. Horacio escuchaba y lo felicitaba por los buenos resultados de sus empresas, era un hombre que había trabajado desde muy joven. 
En el otro lado del pueblo en el Salón Azul ,Marcy y Anabella también disfrutaban de un buen almuerzo y comentaban los últimos acontecimientos y la opinión sobre su cabello de algunas señoras que llegaban al Bazar -Anabella que bien te queda ese corte o Anabella estás a la moda- decía su amiga sonriendo.
-Qué bueno que todo salió bien, la verdad yo tuve un poco de dudas pero ya ves las señoras te han halagado por el nuevo corte de cabello- finalizó Marcy. 
No hablaron sobre Armando y su decisión de quedarse a vivir en otra ciudad, ya era suficiente con lo que habían dicho sobre el tema. La hora había pasado muy rápido con una amena conversación Marcy tenía que regresar al fundo antes que oscurezca, se despidio de Anabella y le preguntó. -ya estás más tranquila con respecto Armando y tu original corte de pelo-.
-Si, ya estoy más tranquila, no te preocupes por mi, debemos estar felices por nuestro amigo- contestó Anabella con decisión. 
Marcy subió a su jeep y partió con dirección al fundo, al llegar a la puerta de la cerca, vio una camioneta que decía Empresa Basovich: -no puede ser, esto es el colmo, otra vez con lo mismo-dijo y se bajo del jeep.
El agente de la empresa se acercó a ella y habló: -señorita ya nos conocemos, yo vine la vez pasada para ofrecerles la mejor oferta por los árboles de caoba-.
-Si, ya nos conocemos- dijo Marcy con fastidio -y le vuelvo a repetir lo mismo, los árboles no están en venta, ahí arriba hay un enorme cartel que dice lo mismo. Esto es un atropello a la propiedad privada, retírese en este momento, de lo contrario haremos una demanda contra su empresa por esta insistencia fuera de lugar-. 
Al Agente no le quedó más dudas que irse insistir hubiera sido en vano. Marcy retiró la tranca que aseguraba la puerta y entró al fundo estacionó el jeep cerca a la casa, subió algunos escalones para abrir la puerta, su madre no se encontraba, seguro se había ido a conversar con Inés esposa del tío Erick. Fue a su habitación y de su bolso sacó el sobre blanco con las notas de Armando, no pudo evitar acordarse de él y de los años que se conocían, sintió un poco de tristeza de que ya no viviera en San Andrés pero era una realidad de la vida que había que aceptar, el tema sobre Armando estaba cerrado. Guardó el sobre en el cajón de su velador y vio la foto de sus abuelos que estaba encima. Varios días habia olvidado el diario de su abuela Margarita por la preocupación sobre Armando, el diario estaba cerrado en la pagina que leyó la ultima vez.
Se acomodó en el mismo sillón cerca a la ventana dispuesta a seguir con la lectura y dijo con voz suave: -voy a continuar leyendo el diario con las notas de la abuela, ella seguro sabrá perdonarme que la haya abandonado por tanto tiempo.
Marcy abrió el diario y leyó con atención lo que escribía su abuela: -la boda de mi hermano Héctor ha terminado hace una semana, él ahora se encuentra de luna de miel con su esposa María del Pilar, aún puedo recordar el hermoso vestido de novia y el ramo de rosas blancas que llevaba en sus manos, tengo que admitirlo, la novia estaba bella con el vestido que su madre con gran arte había confeccionado, todos comentaban sobre la linda novia y su vestido. Ahora que mi hermano Héctor no está en casa, observo a mi madre un poco triste porque su hijo mayor se va a vivir a su propia  casa que no está muy lejos de la nuestra. Mi madre sabe que así debe ser, cada pareja debe tener su propio hogar, pero es lógico que sienta la ausencia de su hijo. Comentó con Harold sobre este tema y él me dijo no quiero imaginar el día que tú tengas que partir a tu nuevo hogar, seguro tu madre va a llorar. 
-No Harold- le contestó -mi madre va estar triste pero no va a llorar delante mío, ella va sentir mi ausencia y a solas va a llorar, la conozco muy bien. 
-Eres su única hija por lo tanto va a sufrir sin tu presencia en casa- respondió Harold
-Por ahora no pensemos en esa situación, mi madre es una mujer fuerte y bondadosa, siempre quiere lo mejor para sus hijos-. contesté a Harold.
Marcy desde su habitación podía imaginar la escena de sus abuelos conversando en la sala de la casa familiar. La abuela Margarita tenía razón, su madre era el corazon de la casa.


CONTINUARÁ                                       
   

 

viernes, 18 de septiembre de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Marcy con las noticias de Armando se fue directo a su casa del fundo, no quería recordar el mal rato que paso en la ferretería, no fue nada agradable la madre de su amigo. Al llegar a su casa vio a su madre descansando en la salita de recibir, tenía un refresco en las manos y una expresión serena en el rostro.
-Madre- dijo Marcy -tengo buenas noticias sobre Armando, está muy bien y se va a quedar a vivir en la ciudad de Puerto Bermúdez.
-¿Cómo sabes eso Marcy? ¡De dónde has sacado esa noticia!- señaló Sonia.
-Madre, no te conté antes pero el día que Armando partió a su viaje, yo fui a su casa para ver si podía convencerlo de no hacer tamaña empresa, lamentablemente llegué tarde, él ya había partido y fue su padre quien medio una nota escrita por su hijo y hoy hace una hora fui a la ferretería que sus padres tienen en el centro. Su madre me entregó un telegrama que Armando había enviado, donde escribe que está bien  pero se va a quedar a vivir en la ciudad de Puerto Bermúdez. Me sentí feliz por él porque se encuentra bien y ha decidido hacer algo con su vida. Voy a guardar estas notas en un sobre blanco-. Marcy le entregó el telegrama a su madre y fue a su habitación para traer la primera nota que escribió su amigo.
Sonia con las dos notas de Armando, una escrita de su puño y letra y la otra un telegrama. preguntó a su hija: -Marcy ¿qué vas hacer ahora con las dos notas?-.
-Mañana tengo que visitar de nuevo Anabella, ella debe saber que nuestro amigo esta bien, en días pasado me preguntó si sabía algo de Armando- contestó Marcy.
-Me alegra que todo se haya resuelto y que Armando tenga una nueva vida-. contestó la madre de Marcy.
-Si madre, yo también me alegro de ello. Sabes tuve una mala experiencia con su madre, es una señora muy desagradable ¿tú la conoces?- preguntó Marcy.
-Hija mía, conozco a los  padres de Armando desde que llegaron a San Andrés, ellos son bastante mayores que yo, recuerda que Armando tiene hermanos mayores. Sé que su padre llegó con su familia por una empresa que compraba café en toda la región, él era uno de los agentes compradores. Armando nació en San Andrés, es el último hijo, ya tenía hermanos mayores. Sus padres con el tiempo crearon su negocio y se quedaron a vivir en el pueblo. Algunas veces he tenido que ir a comprar a su ferretería y la señora siempre ha sido muy seria para atender al público, en general sus padres son así, no puedo decirte más sobre ellos- finalizó Sonia. 
-Bueno madre, lo que puedo decir es que la señora es algo ruda en su trato. Armando está lejos y creo que comprendo su decisión, tal vez lejos de su hogar sienta que está mejor- contestó Marcy.
En su apreciación, Marcy tenía razón, porque Armando con la ayuda de su amigo Germán se instaló en el pueblo y consiguió trabajo en la empresa de comercio de madera y café. No quería seguir importunando a su amigo y se mudó a una pequeña pensión que era sencilla pero los cuartos limpios y servían una buena comida, por el momento estaba satisfecho y no pensaba regresar a la casa de sus padres en San Andrés, era tiempo de depender solo de su trabajo y de su esfuerzo.
Marcy en su habitación se acordó de Ada que también estaba lejos como Armando, sentía que sus amigos cada vez iban tomando las riendas de su propia vida y que del alegre grupo que fueron en el colegio quedaba solo el recuerdo. Pensó en Beatriz su querida amiga y la tragedia que sufrió, se acordó también de Ada que ya se encontraba instalada en la capital para seguir sus estudios de diseño de interiores, era algo que siempre había querida. Respiró con tranquilidad y aceptó que que cada persona busca su camino.
Era cierto lo que pensaba Marcy sobre su amiga Ada que ya estaba instalada en Lima en la pensión de doña Herminia, faltaban dos días para comenzar sus estudios en un famoso y reputado Instituto de Arte y Diseño. Tenía que acostumbrarse a su nueva vida, por el momento nada más la distraía. Sentada en el escritorio de su habitación preparaba el material que iba a necesitar para los primeros días. Estaba enterada que los alumnos realizaban diferentes proyectos de diseño que después los convertían en maquetas. Que gran satisfacción poder realizar sus sueños y sus proyectos creativos. Miró el reloj ya era de noche cuando Ada se acostó para dormir, había cenado y se despidio de doña Herminia. Lista con su pijama se acomodó en la cama, todavía no había alcanzado el sueño profundo cuando en la oscuridad vio la luz brillante que conocía, se sentó en la cama lentamente sin alterarse, vio en la pared la imagen de calles antiguas con veredas adoquinadas de una ciudad, tal vez de comienzos de mil novecientos, al fondo la misma plaza que había visto en imágenes anteriores. Una niña caminaba sola, no sabía quien era, de pronto se estremeció al imaginar que podía ser ella que vivió en el pasado, su cuerpo tembló al pensar que estaba presintiendo su propia muerte o era esa niña una desconocida para ella. No lo podía imaginar, es más nunca pensó que ella podía presentir su propio final, jamás habló con su padre sobre eso. Lágrimas recorrían sus mejillas, en silencio rezó por esa niña que no sabía quien era, nunca supo si la abuela de su padre tuvo ese tipo de premoniciones. Habló en voz baja para calmarse y pensar, tenía que seguir adelante para vivir su propia vida, la imagen del pasado ya había desaparecido ante ella. Rezó unos minutos más por el alma de esa pequeña inocente y rogó no ser ella en el pasado. Tenía que imaginar que en adelante su vida sería así, con sus visiones y premoniciones, no deseaba caminar entre las sombras de la desesperación y tristeza, entre el miedo y la angustia, pensó en la abuela Regia y en su larga vida.
En San Andrés la vida continuaba cada día, Marcy desayuno con su madre y le dijo: -voy a necesitar el jeep ¿Puedo usarlo?-.
-Sí, no hay problema, hoy día tengo que trabajar en los números y gastos del fundo para ver como vamos con el dinero, las cuentas ni los pagos perdonan-. respondió Sonia.
-Gracias madre- dijo Marcy y se alistó muy rápido, se puso un lindo vestido de verano de tela suave y ligera, sandalias blancas y un bolso donde llevaba las notas de Armando para mostrárselas  Anabella.
-Madre no me esperes almorzar- dijo Marcy al salir.
Esta hija mía, siempre tan independiente, es bueno que sea así pensó Sonia y luego se concentró en su trabajo.
Marcy llegó a San Andrés y fue directo al Bazar de Anabella, se encontró con Soledad, su amiga no había llegado, la asistente le dijo que seguro estaba en su casa.
Marcy caminó las cuadras que separaban el Bazar de la casa de Anabella, tocó la puerta y al abrir se encontró con una persona completamente desconocida, su amiga la hizo pasar y Marcy dijo: -¿eres tú Anabella? ¡Qué has hecho con tu cabello!- exclamó. 
-Mi querida amiga, tome las tijeras y me corté el pelo, fue anoche antes de dormir- respondió Anabella
-Pero ¡por qué así! mejor hubieras ido a la peluqueria, te has cortado  tanto que casi no te queda cabello-. comentó Marcy preocupada por su amiga.
Anabella se puso seria y con tono grave en la voz contestó: -cuando una mujer se corta el pelo de esta forma, es porque quiere comenzar una nueva vida, dejar atrás todo el pasado y empezar de nuevo con más ímpetu y con más ganas de hacer todo diferente. Además el cabello crece de nuevo y mientras puedo usar un pañuelo o tal vez una peluca- luego preguntó con tristeza -¿tan mal se me ve Marcy?-.
Marcy suavizó la verdad: -mal, mal, no se te ve pero tal vez con un arreglo aquí y otro allá se pueda ver mejor, te puedo ayudar a emparejar algunos lados para que se vea bien y si alguien te pregunta por tu cabello, es la moda de hoy, así se va a llevar el cabello esté verano, les contestas- dijo Marcy para animar a su amiga. 
-Ahora soy yo Anabella, la que te quiere dar una gran noticia, siéntate en ese sillón por favor- y de su cartera sacó el sobre blanco con las notas de Armando y se lo dio a su amiga.
Anabella tomó el sobre, sacó las notas y después de leer comentó llorando: -¡No puede ser! ¡No puede ser! repetía. Armando no va regresar nunca más, ya no tengo esperanza que los dos vivamos juntos-. finalizó entre lágrimas.
-Anabella por favor, qué paso con la alegría de saber que nuestro amigo esta bien, además donde está tu empeño de comenzar una nueva vida y dejar atrás el pasado- señaló Marcy
-Marcy, Marcy ¡No puede ser! hay de mi ¡No puede ser!- contestó llorando Anabella con voz lastimera y se tocaba el pecho. 
Marcy pensó que era mejor que su amiga  se desahogue hasta calmarse, la mañana iba hacer larga. 
-Anabella mi estimada amiga, alégrate por Armando- dijo Marcy al final, moviendo la cabeza con paciencia.



CONTINUARÁ      

      
                            
             


 

viernes, 11 de septiembre de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Armando recibió la ayuda de su amigo Germán cuando fue a visitarlo después de dejar el camión que lo había traído a la ciudad de Puerto Bermúdez. Por sugerencia de su amigo se bañó, se cambio de ropa  y se puso zapatos que que Germán le proporcionó. Se miró al espejo y vio a otro hombre, más delgado, ojeroso pero limpio.
Armando fue directo a la cocina donde Germán preparaba un sanguche con jamón y queso y un vaso de leche, éste al verlo comentó con asombro: -ahora eres un hombre nuevo, que gusto da mirarte- luego agregó -Esto es lo único que tengo para comer, es muy tarde y a esta hora no hay un restaurante abierto, lo siento-.
-¡Germán, cómo es que lo sientes!- exclamó Armando -no puedes decir eso amigo, yo aparezco en tu casa en medio de la noche a molestarte y tú vas a sentirte mal porque me ofreces comida. Yo tengo que agradecerte que me recibas, me prestes ropa, zapatos y me alimentes. Nunca terminare de darte las gracias-. dijo Armando con voz trémula.
Germán respondió: -no te preocupes, estoy seguro que si yo toco tu puerta en las mismas circunstancias, tú no dudarías en ayudarme y darme todo lo que este a tú alcance. Ahora contéstame, qué ha sucedido contigo para que estés de esta manera tan dramática-.
-Mi estimado amigo, es una historia larga pero te lo voy a contar- dijo Armando y comenzó a relatar su viaje a la selva. No omitió ningún  detalle sobre lo que había vivido y la locura de llegar a pie a través de la selva hasta la frontera con Brasil. Habló también de su encuentro con los nativos y la ayuda que le brindaron, -tuvieron piedad de mí, porque de lo contrario no estaría hablando aquí contigo-. señaló Armando en unos segundos. Germán lo escuchaba sin interrumpirlo no alcanzaba a comprender porqué había actuado de esa forma. Mientras Armando comía con avidez el sanguche y tomaba el vaso leche, no dejó de hablar, se estremeció de tan solo pensar que a esas horas hubiera estado muerto. Lloró al recordar lo vivido en los últimos días. 
Su amigo lo consoló: -calma Armando, ahora estás bien y te vas a recuperar aun más, lo único que puedo decir es que hiciste una locura ¿querías morir en ese viaje?. Solo así puedo entender que arriesgues tu vida en una empresa imposible y todavía viajando solo ¡En que estabas pensando!- exclamó con fuerza Germán.
-Lo único que puedo responder es que no pensaba, estaba lleno de euforia y vanidad, creí poder lograr tamaña empresa- contestó Armando con gran dolor.
-Bueno- dijo Germán -dejemos la conversación por el momento, tengo un cuarto pequeño de huéspedes donde puedes quedarte a dormir, ahora es tarde y necesitas descansar, mañana continuamos hablando- finalizó Germán y acompañó a su amigo para indicarle donde estaba la habitación. Al abrir la puerta Armando notó que la habitación era pequeña como había dicho Germán pero para él en ese instante era un palacio cómodo y agradable comparado con lo que habia vivido en la selva y en el camión que lo trajo a Puerto Bermudez-.
-Tengo que volver a decir gracias, muchas gracias por tu apoyo- comentó Armando.
Germán contestó impaciente: -un solo gracias más y tendré que sacarte de mi casa, no tienes que agradecerme nada ya te he dicho que tú harías lo mismo en mi caso-.
German se despidio de Armando para ir a dormir era tarde y mañana debía organizar el trabajo y ver como ayudaba a su amigo.
Amaneció con un sol pleno en el cielo, después de alistarse Armando y German salieron a desayunar, había un restaurante cerca, en pleno desayuno Germán dijo: -si te piensas quedar en Puerto Bermúdez te puedo ofrecer el trabajo de capataz, tu serías el encargado de la compra de madera, sabes que mi negocio es comprar y vender madera además de café. Mi empresa ha crecido y necesito un hombre de confianza para que se encargue del negocio-.
Armando aceptó de inmediato, él necesitaba trabajar y devolverle el favor a su amigo que le daba toda su confianza: -Amigo, aceptó el trabajo, no tengo reparos y me voy a quedar en la ciudad, solo deseo mandarles a mis padres un telegrama para que sepan donde estoy- sentenció Armando seguro del paso que iba a dar. No iba a regresar a San Andrés en mucho tiempo o tal vez en años. Germán estuvo de acuerdo y luego de terminar el desayuno lo acompañó a la oficina de correo. Armando solicitó enviar un telegrama en el cual decía -Padres estoy bien. Me quedo a vivir en Puerto Bermúdez, no se preocupen por mí- esas fueron la únicas palabras que escribió y luego envió el telegrama para que llegue lo más pronto, sabía que no estaban preocupados por él pero sentía que debía decir al menos que estaba vivo.
Desde la puerta de la oficina de correo se podía dominar la plaza principal de la ciudad, Armando se paro unos segundos a contemplar las calles, esta sería su nueva ciudad y su nuevo hogar. No deseaba pensar en Anabella y Marcy sus queridas amigas para no extrañarlas, Su decisión era firme y no iba a cambiar. 
En San Andrés en cambio Anabella y Marcy extrañaban a su amigo, su conversación sus ocurrencias y sus bromas siempre de buen gusto, ellas seguían preguntándose ¿cómo estará Armando?.
En la ciudad, la nueva estación de radio habia tenido un buen impacto, la gente prendía sus radios para escuchar la noticias y la música. Anabella no era la excepción, le gustaba estar enterada de las últimas noticias del país y del mundo, luego escuchaba los programas de música en un volumen moderado para que sea una compañía y no un estorbo. 
Marcy a las diez de la mañana, entró al Bazar para visitar Anabella y preguntar si tenía alguna noticia de Armando. Anabella no sabía nada de él, conversaron de lo último que había sucedido en el pueblo y luego Anabella comentó que estaba teniendo bastante trabajo con la nueva mercadería que había llegado.
-Marcy, no te imaginas todo lo que tengo que clasificar y ordenar, a veces quisiera vender la tienda y mi casa e irme a otro lugar para comenzar de nuevo-. 
-No puedes hacer eso Anabella- dijo Marcy con apremio -el Bazar es tu fuente de ingresos y tu casa es donde vives, si vendes todo donde vas a ir y además de que vas a vivir, seguro tú me dirás de la plata que te paguen por la venta de todos tus bienes pero el dinero se acaba y después qué- sentenció al final Marcy.
-Lo sé, lo sé, tienes razón amiga es que a veces quisiera conocer más cosas, más mundo y viajar a otros sitios donde todo sea nuevo- comentó Anabella.
-Te comprendo, no creas, siempre queremos salir de la rutina y romper con todo lo conocido pero en tu caso debes tener cuidado, el Bazar es un buen negocio que te proporciona una vida cómoda. Piensa bien antes de hacer algo que después lamentes. Viajar, puedes hacerlo sin descuidar el Bazar que quedaría a cargo de Soledad tu asistente-. agregó Marcy.
-Sé que tienes razón, todos estos bienes  se lo debo a mi abuela que me enseñó el ABC del negocio- dijo sonriendo Anabella.
Marcy se despidio de su amiga, le aseguró que volvería al día siguiente, tenía una idea y todavía no quería comentarla con Anabella, más adelante le diría lo que iba hacer. La joven estaba decidida a visitar a los padres de Armando y preguntar si sabían algo de su hijo. 
Caminó algunas  cuadras, Marcy se dirigía a la ferretería de los padres de Armando que eran dueños del negocio, entró al local era bastante grande y  el más importante de San Andrés. En el mostrador se encontraba la madre de Armando, fue directo hacía ella, se presentó y  preguntó si sabía algo sobre  Armando. 
La señora la miró con desdén y contestó con fastidio: -señorita yo no sé que problema tiene usted con mi hijo pero nosotros no vamos a solucionar nada que Armando haya hecho-.
Marcy se molestó pero se controló para no responder a la señora con frialdad: -señora yo no tengo ningún problema con su hijo, solo estoy preocupada por él, nos conocemos desde niños y pensé que Armando podía haber escrito alguna nota a ustedes-.
-Si, Armando envió un telegrama, él no va regresar- luego le extendió a Marcy el papel del telegrama que envió Armando un día antes. 
-Si desea se lo puede llevar, nosotros no lo vamos a conservar- fue lo único que comentó con mal talante.
Marcy recibió el telegrama, leyó rápidamente y sintió alegría porque Armando estaba vivo y saludable pero salió de la ferretería con un sabor amargo. La madre era una persona desagradable y tenía  dudas si quería realmente a su hijo. Ahora podía comprender mejor la decisión de su estimado amigo de irse lejos de San Andrés.



CONTINUARÁ    
  


             
   
   
      

 

viernes, 4 de septiembre de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Con el corazón en la mano de tan solo recordar hasta ese instante lo que habia vivido,  Armando navegaba en un pequeño bote río arriba, como único compañero de viaje tenía al dueño del bote, su nombre era Justo. 
Armando se presentó:- gracias por aceptarme como pasajero, como puede ver no tengo dinero para pagarle, solo tengo lo que llevo puesto-.
-No se preocupe- contestó Justo -su compañía es el pago, navegar por el río a veces es tedioso y con un acompañante es más fácil, además si ocurre algún inconveniente con el bote me puede ayudar-.
Armando no dudo en decir que estaba dispuesto ayudarlo en lo que sea, notó sin embargo que Justo lleva una carga bastante grande, varios sacos se amontonaban en la nave.
Llamado por la curiosidad preguntó: 
-Justo ¿por qué usted lleva tantos sacos?-.
-Los sacos están llenos de encargos que debo entregar en cada aldea en el camino, más adelante hay una aldea que espera su saco con víveres y otros objetos- respondió Justo sin dar demasiados detalles.
Armando prefirió no hacer más preguntas ni incomodar al navegante, él suponía que era su forma de ganarse la vida. Habían pasado más de dos horas cuando divisaron una pequeña aldea en la orilla del río, algunas personas ya esperaban sus víveres. Justo se acercó con su bote y entregó el saco correspondiente, recibió su pago, subió de nuevo al bote para volver al río y navegar. Armando en silencio observó la situación y comentó: -en la próxima parada soy yo, el que va bajar para entregar el saco que me indique, así pago mi pasaje y lo ayudo-.
Justo estuvo de acuerdo le pareció que era algo equitativo, él lo llevaba en su bote y Armando bajaba la carga y la entregaba. Después de navegar en silencio y cuando hubo más confianza entre los dos hombres Justo preguntó: -¿qué hace usted por estos lugares? se nota que no es de aquí-.
Es una historia larga, pero le puedo decir que gracias al cielo estoy vivo, quise cruzar la selva a pie para llegar hasta la frontera con Brasil, fue mi inconciencia y mi irresponsabilidad la que me hizo creer que lo lograría y como puede ver aquí me tiene medio muerto y con una ropa que gracias a los aldeanos llevo puesta-.
El hombre del bote no pudo evitar reír a carcajadas y luego agregó: -le doy la razón en sus palabras, nadie en su sano juicio puede pensar que va lograr un viaje así, es algo absurdo, ni los nativos que viven ahí adentro piensan de esa forma. Debe dar gracias al cielo todos los días de su vida porque salió vivo de la selva. Le voy a contar una breve historia, hace algunos años conocí un explorador que me contrato para que lo lleve por el río a la selva. Yo trate de advertirle que era peligroso y más aun si no conocía la region, él medio un millón de razones para decir que lo lograría, que venía en plan de estudio de ciertas plantas que solo crecen el la selva Amazónica, al parecer era un investigador. Bueno lo que le puedo asegurar es que hasta el día de hoy no se sabe nada de él, simplemente desapareció. Por este río siempre pasan barcazas o botes y nadie lo a visto, todos nos preguntamos qué fue de él. Por eso le digo que usted fue elegido por Dios-. 
Armando respiró profundamente y contuvo las lágrimas, él más que nadie sabía que fue una luz del cielo que lo acompañó. Por el río el bote siguió navegando con los dos hombres, Justo sacó de un pequeño maletín un atado, lo abrió y le invitó a su viajero yuca sancochada, luego le dijo: -esto es lo único que tengo para comer, pronto va oscurecer y debemos parar en la orilla para dormir, no es bueno navegar de noche, hay espíritus que rondan por el río a esa hora. Armando sabía que la gente de la región que vivía en aldeas tenía sus creencias y esa era una de ellas, los espíritus de la selva que rondaban. No quería ir en contra de costumbres ancestrales y le dio la razón a Justo. Con solo una yuca sancochada en el estomago bajaron del bote en una orilla y se disponían a dormir. Armando no se quejó, no habló de inconvenientes, estaba vivo y eso era lo único que importaba. Se cubrió con una manta para  acostarse y miró al cielo, el espectáculo hermoso de estrellas le dio una calma y una paz que no experimentaba en años. ¿Podía haber mejor belleza que esa?, estaba seguro que no, era tan espectacular lo hermoso del cielo que no quería cerrar los ojos pero el cansancio y las horas de viaje lo vencieron.
Al día siguiente su viaje continuó, no hubo desayuno y no preguntó. El bote navegaba por el río y de nuevo lo mismo, detenerse en una aldea para dejar un saco. Armando recibió el pago subió al bote y  entregó el dinero a Justo, de la misma manera fue todo el día. Entregaban un saco recibían el pago y seguían el viaje, ya se cumplían dos días navegando en el río y Armando comenzaba a inquietarse, Justo notó su impaciencia y comentó: -mañana vamos a llegar a Santa María que es la aldea donde termina mi viaje a partir de ahí hay una carretera y un  camión de los que salen puede ayudarlo a continuar su viaje. Armando movió la cabeza con resignación, tenía que aceptar, él debía llegar a Puerto Bermúdez de todas maneras.
Al día siguiente muy temprano comenzaron su viaje y cerca del medio día por fin llegaron a Santa María, Armando casi no podia caminar sobre la tierra, tantas horas navegando le habian dejado una sensación de vaivén en el cuerpo. Se quiso despedir de Justo y agradecer su ayuda pero éste le dijo:
-Espere un momento, tengo algunos amigos camioneros que pueden ayudarlo a seguir el viaje vamos hablar con ellos-. Tal como dijo su compañero de viaje, habló con un chofer de camión que conocía y éste aceptó llevarlo con una condición que viaje con la carga para que cuide que no pase nada en el camino, porque podían encontrarse con algunos malhechores y Armando tenía que ayudarlo, no le quedó otro camino que aceptar para seguir su viaje. Se despidio de Justo, le agradeció la ayuda y se subió al camión junto a la carga con una barra de fierro en las manos que le daba el camionero para defender su carga. Armando no sabía si llorar o reír a carcajadas era una ironía de la vida viajar en esas circunstancias, él que estaba acostumbrado a la comodidad, a la buena ropa y a la buena comida respiró con tristeza. El camión arrancó y se dirigió a la carretera, un día  y medio duraba el viaje, para llegar a Puerto Bermúdez, no podía reflexionar sobre todo lo que había vivido en esas semanas, la música de la radio a todo volumen en la cabina del chofer del camión no lo dejaba pensar. Se quedó dormido muy tarde en la noche con la  tenue luz de los faros del vehículo que alumbraba el camino. Armando al día siguiente seguía con la barra de fierro junto a él, por suerte hasta ese momento no ocurría nada peligroso en el camino, su estómago sonaba de hambre, creía que no iba a poder soportar más, rogaba llegar pronto a la ciudad de su destino. El chofer se detuvo a un lado del camino, Armando se puso en guardia pensando que ocurría algo pero el hombre lo llamo para darle un paquete grande de galletas y  comentó: -lo siento hermano pero aquí en toda la carretera no hay un lugar donde comer, estas galletas al menos llenaran tu estómago- sin esperar respuesta, volvió a subir de nuevo al camión y partió para seguir el camino. Mientras comía las galletas y saciaba su hambre se acordaba de las palabras de Marcy cuando estaban reunidos en el café Salón Azul, que tiempos lejanos le parecían, no sabía con exactitud que día era, sus queridas amigas siempre se habían preocupado por él y ahora estaban tan lejos. 
Había anochecido cuando llegaron a Puerto Bermúdez, la luna hermosa alumbraba en lo alto del cielo la noche no estaba oscura. Armando bajó del camión y agradeció al chofer su ayuda, éste recién reparaba en su vestimenta era muy típica. Felizmente Armando conocía la ciudad, comenzó a caminar, con su cuschma que era típica de los nativos de la region, sin zapatos y cubierto por kilos de tierra, la gente del lugar lo miraba con desconfianza. -Quien era este hombre que caminaba en esas fachas- comentaban. Armando no le importaba el hablar de las personas que lo observaban. -Seguro piensan que soy un orate que camina por las calles sin rumbo- habló en voz, lo que a él le importaba era encontrar la dirección de su amigo para pedirle ayuda. A tres cuadras del centro encontró la casa,  tocó la puerta y su amigo German abrió, se quedó espantado al ver Armando con esas ropas desgarradas y completamente sucio, parecía que habia perdido el rumbo 
-Germán, necesito tu ayuda, necesito trabajo- alcanzó a decir Armando casi agotado.
Su amigo respondió: -Armando ¡cómo estás!- no salía de la sorpresa al ver así a su amigo y agregó -lo que tú necesitas en este momento, es un buen baño, ropa limpia, zapatos y comida, parece que no hubieras probado alimento en semanas.
Que ironía pensó Armando, su amigo adivinaba o es que se notaba que estaba flaco y demacrado.  
Lo que no sabía, es que esa misma luna alumbraba a Marcy en su casa del fundo. La joven contemplaba la belleza de la noche en el umbral de la puerta y se preguntaba ¿cómo estaría su gran amigo Armando? ¿habría llegado a la frontera con Brasil cómo era su deseo? no podía dejar de pensar en los peligros a los que se había expuesto.


CONTINUARÁ