lunes, 4 de mayo de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Marcy escuchaba con mucho interés lo que su madre recordaba sobre las anécdotas que a la vez la abuela Margarita le había contado de la boda de los hermanos Langy. 
-Lo que puedo recordar según decía mi madre es que las novias al entrar a la iglesia lucían hermosas, cada una tenía un lindo vestido. Los novios esperaban emocionados y nerviosos al pie del altar, los invitados en las bancas sonreían felices al ver entrar a cada una de las jóvenes con sus respectivos padres. El sacerdote que celebró la boda leyó un pasaje especial de la biblia que hacía referencia al matrimonio, además tuvo palabras muy cálidas de felicitación para los hermanos. Al terminar la ceremonia, posaron para las fotos. El padre permitió que se tomen fotos en el altar, en esa época no estaban permitidas las fotos dentro de la iglesia-. 
-Madre- dijo Marcy -la abuela Margarita con el abuelo Harold estarían cerca a los novios, seguro que se sentían feliz por los hermanos Langy. Cuéntame como fue la fiesta después de la boda en la iglesia-. 
-La fiesta fue un evento social en el pueblo- respondió Sonia -al salir de la iglesia cada una de las parejas, todo San Andrés se había volcado a la calle para verlos pasar. En el camino aplaudían y les arrojaban arroz como símbolo de prosperidad y felicidad. El salón donde se iba a realizar el almuerzo quedaba a unos pasos de la iglesia por eso las parejas y los invitados caminaron hasta el lugar. Mi madre del brazo de mi padre iban detrás de los recién casados, el sacerdote que los caso iba adelante de todos, él estuvo una hora en el almuerzo, se sentó cerca a los hermanos, después de felicitarlos se retiró. Más detalles, seguro vas a encontrar cuando leas el diario de tu abuela, yo no recuerdo más al respecto-.
-¡Madre! que emoción casarse todos los hermanos juntos y luego celebrar la fiesta, seguro que duro hasta el amanecer- comentó Marcy.
-Sí, la fiesta terminó pasada la media noche, luego los novios, se fueron a un lugar desconocido. Cada pareja escogió un sitio distinto donde pasar su luna de miel- señaló Sonia, luego salió de la habitación de su hija. 
Marcy quedó a solas en su dormitorio y trató de imaginar la fiesta y la felicidad de las parejas y sus familias, siempre supo que los hermanos Langy hicieron buenos matrimonios. Ella estaba aun pequeña cuando los conoció pero los recordaba muy bien y los llamaba de cariño tíos, ellos eran parte de la familia del abuelo Harold. Les gustaba reunirse seguido en la casa del abuelo de Marcy y cuando esto sucedía, entre ellos hablaban en su idioma, era divertido escuchar cantar al tío Morten porque sabía varias canciones de su país. La tristeza vino después cuando ya mayores, uno a uno se fue enfermando, al final solo quedo Morten que era el hermano menor, él tuvo un final trágico que nadie hubiera imaginado. Los ojos de Marcy se llenaron de lágrimas al recordar el episodio que fue triste y violento. Una noche unos delincuentes entraron a su casa en su fundo, lo sorprendieron y luego lo amarraron a una silla y lo torturaron para que diga donde tenía guardado el dinero, todos en el pueblo comentaban que Morten escondía fuertes cantidades de dinero en su casa, lo cual no era verdad, pero los chismes sin fundamento hicieron mucho daño. Los delincuentes no se detuvieron hasta que lo vieron morir junto a su esposa. Los vecinos del lugar al ver que pasaban los días y no salían de su casa, fueron a buscarlos, se encontraron con una escena dantesca. Sus cuerpos estaban en plena descomposición y la casa en total desorden, libros adornos, sillas rotas, era lamentable lo que sucedió esa noche con ellos. La policía llamó a sus hijas que vivían en otras ciudades no muy lejos de San Andrés, ellas estaban casadas y tenían sus hijos. Morten que había sobrevivido a los horrores de la guerra, no pudo salvarse de tamaña tragedia. Si el abuelo Harold hubiera estado vivo y se enteraba de lo sucedido, hubiera sufrido lo indecible, él quería a los hermanos Langy como si fueran sus propios hermanos. Con el tiempo lograron capturar a los delincuentes y llevarlos a prisión, pero eso no iba a devolver la vida al querido Morten y a su esposa.
Unos golpes en la puerta de casa, sacaron a Marcy de sus recuerdos, su madre seguro había salido a buscar al tío Erick,  ella fue abrir y se encontró con un hombre desconocido, al comienzo sintió temor pero luego se tranquilizó.
El desconocido en segundos se presentó diciendo: -señorita buenas tardes, soy un agente del aserradero Saldívar- le extendió su tarjeta y continuo -vengo para ofrecerles una gran oferta por la venta de sus árboles-.
Marcy muy serena lo interrumpió: -Usted ha leído el cartel que está en la entrada del fundo, que dice en letras grandes "Los árboles no están en venta, por favor no insistir" no tiene ninguna autorización para entrar al fundo que es propiedad privada. Mi familia no tiene intención de vender ningún árbol, esto es u atropello y una insistencia absoluta-. 
-Señorita, no se moleste- dijo el agente -usted no ha oído nuestra oferta-.
Marcy casi perdió la paciencia, con énfasis en la voz contestó: -cada árbol vale un millón de dólares que su aserradero no puede pagar por lo tanto debe irse, si usted sigue insistiendo me veré en la obligación de llamar a mi seguridad para que lo acompañen a la salida. ¡No insista!- exclamó Marcy molesta al final.
El agente, se retiró en silencio, no iba a conseguir nada si volvía a insistir. El aserradero en el que era agente, era uno de los cuatro más importantes de la región, ellos trabajaban en la zona de la selva central y cada vez tenían que penetrar más adentro en el monte para talar los árboles de caoba que comenzaban a escasear por la tala indiscriminada. Lo lamentable era que para pasar sus maquinas tenían que talar otros árboles y conseguir abrirse camino, causando  la deforestacion.  Las autoridades de la provincia se habían visto obligadas a mantener un estricto control sobre la tala que ponía en peligro todo el ecosistema de la región.
Marcy cerró la puerta y por la ventana se cercioró de que el agente en su camioneta salga del fundo. Ahora comprendía mejor a su madre cuando se molestaba por la insistencia de estos agentes que pertenecían a los aserraderos.  
En su dormitorio Marcy tomó en sus manos el álbum de fotos de la familia, en el interior estaban algunas fotos de la boda de los hermanos Langy además de las fotos de la boda de los abuelos de Marcy. Que guapo era el abuelo Harold y la abuela Margarita ni hablar, era hermosa como una flor de primavera. En sus rostros se podía ver la felicidad y alegría de estar celebrando su boda. El bisabuelo Lorenzo Villacorta y la bisabuela también se veían felices y sonrientes, aunque una hora antes de la celebración de la boda. Lorenzo Villacorta le había dado un sermón a Harold de como cuidar y atender a su hija Margarita -es mejor que tengas cuidado de atender bien a mi niña, ella ha sido criada con esmero y atención, no quiero escuchar una queja con respecto a ti- entre otras frases más.
Cuando Harold le comentó a su ahora esposa, ella le dijo: -no te preocupes mi padre a veces exagera, él no va intervenir en nuestro matrimonio-.
Marcy dejo el álbum en su velador y abrió el diario, leyó, Junio 10: -por fin llegó el día de la boda de los hermanos Langy, es una gran alegría asistir con Harold como mi pareja, tal vez en un futuro no muy lejano nosotros estemos celebrando nuestra boda. El vestido que voy a usar esta tendido sobre mi cama, es bello y esta bien confeccionado por la señora Margot que es experta en el oficio de la confección, además sabe diseñar y aconseja que le puede quedar mejor a una persona. El color es un rosa suave tiene encaje y unas pequeñas aplicaciones que brillan, es largo hasta el tobillo, mis zapatos hacen juego con el traje, han sido traídos desde la capital. Mi hermano Anselmo que viene conmigo, esta también elegante para la ocasión. Harold ha llegado por nosotros, al verme se quedó sin aliento, solo pronuncio unas palabras -Margarita están tan hermosa que todos van a envidiarme- Yo sonreí y agradecí el piropo que se que es con amor. Yo también agregué que él lucía tan guapo que iba a eclipsar a los novios. Los dos sonreímos.
Llegamos a la iglesia, ya había gente esperando el momento en que los novios entren, mi hermano se colocó en la segunda fila, Harold y yo nos pusimos junto al altar. Debo decir que la iglesia estaba llena de flores y el altar adornado con rosas blancas, que belleza, que gusto de arreglo, de pronto silencio, llegaron los novios, se acercan a Harold se saludaron y luego me saludan, están elegantes en sus ternos de fino lino, unos minutos más y no puede ser, entran las novias acompañadas por sus padres, que preciosas están dentro de sus  vestidos blancos de encaje y muselina, sonríen y la gente llena la iglesia. Todo es tan bello que al fondo suena la música del clavicordio traído a San Andrés por el padre Gregorio. 


CONTINUARÁ   
                           
   

 

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