lunes, 30 de marzo de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Margarita y Harold paseaban por la calle principal del pueblo, alrededor habían unos puestos de venta de todo tipo de adornos, era la feria de los domingos. Harold se detuvo en uno de los puestos y compró a Margarita unos preciosos adornos para el cabello, se los puso y sonrió al decir: -con estos ganchitos te ves más hermosa y tu cabello brilla con el sol-.
-Yo sonreí y agradecí el presente- luego caminamos hasta el final de la calle, la gente que me conocía nos saludaba y yo les devolvía el saludos.
Llegamos a mi casa justo cuando todo estaba dispuesto y mi familia entraba al comedor, mi padre nos miró muy serio y le indicó a Harold su asiento en la mesa por supuesto a mí me correspondía sentarme junto a mis padres. Mi madre dio la orden de servir la comida que se veía exquisita, nuestra cocinera era de las mejores. El almuerzo transcurrió en un ambiente familiar y cordial, mis hermanos conversaban con Harold y le preguntaba como había llegado a las costas de Perú y luego a la selva. Harold primero agradeció la invitación a mis padres y luego con mucha paciencia contestaba cada pregunta, mi padre en silencio escuchaba sus respuesta, a él nada se le pasaba por alto pero debo decir que estuvo amable y cordial y en todo momento accesible con Harold, para demostrarlo dijo -Vamos hacer los honores al vino que ha traído nuestro invitado- Cuando escuché sus palabras me sentí aliviada, mi padre estaba dando el consentimiento para que Harold siga visitando nuestra casa. El almuerzo terminó con un brindis final, mis padres se retiraron a descansar, mis hermanos salieron hacer sus quehaceres y nosotros nos fuimos al salón principal a seguir conversando unas horas más, Dorila nos trajo refrescos para aliviar la sed. Harold me dijo que la comida estuvo realmente deliciosa y agradeció la invitación como lo hizo con mis padres antes de sentarnos a la mesa -He pasado una tarde muy agradable con un ambiente familiar. Margarita tienes una familia muy unida, es para sentirte feliz, debes sentirte muy amada dentro del seno familiar, ahora comprendo porque tu padre te cuida tanto-. Parte de la tarde transcurrió con una conversación amena pero esta vez Harold debía irse  más temprano, con serenidad me dijo -Margarita debo regresar hoy temprano al fundo, tengo que arreglar y organizar el trabajo de mañana en el campo, espero me comprendas- contesté que no había problema y que como siempre lo esperaba al día siguiente a la misma hora.
Harold Prodanovich se despidio y partió en dirección al fundo; al llegar lo esperaban sus amigos, los hermanos Langy, todos juntos iban a organizar el trabajo para el cultivo de café. Estas semanas les tocaba trabajar en el fundo de Harold y junto a otros peones preparan la tierra para el cultivo, era una forma de ayudarse y ahorrar en mano de obra, por esos días no abundaba el dinero y los peones para trabajar la tierra eran escasos. 
Marcy escuchó la voz de su madre que la llamaba, ella había estado concentrada en la lectura del diario e imaginaba cada paso de sus abuelos y además como era el pueblo de San Andrés en sus días. Casi toda la gente se conocía porque era un lugar pequeño y acogedor, las costumbres eran muy tradicionales y la vida pasaba lentamente. En cambio en el presente pensaba, San Andrés había crecido y progresado, el pueblo tenía una actividad febril que le proporcionaba su próspera agricultura y ganadería, el comercio había aumentado y el transporte de líneas comerciales llegaron a la zona con modernos buses para que la gente pueda viajar a diferentes ciudades de la region central y por supuesto la capital.
-¡Marcy!- volvió a llamar su madre -ya es hora de cenar puedes dejar la lectura un rato-.
-Madre, estoy aquí presente, no te preocupes- respondió la joven.
Mientras cenaban madre e hija, la conversación se animó entre ellas, Sonia comentaba que había estado ocupada con los papeles del fundo y las cuentas: -es importante saber cuanto dinero voy a necesitar para hacerme cargo de las tierras de mi hermana Malva, al menos lo que me corresponde. Es una gran inversión que hay que realizar, el terreno ha estado abandonado mucho tiempo, no sé porque con tu tío Erick nos descuidamos tanto del campo-. 
-Madre es una gran responsabilidad y las primeras que debieron pensar en ello, debían ser las tías, si es la parte que les corresponde- agregó Marcy.
-Es verdad lo que comentas, pero nosotros estabamos aquí y debimos poner presión para que nuestras hermanas reaccionen. Por suerte Tania y Verna no tienen problema y ya han enviado el dinero en cada cheque. Es muy posible que mañana al amanecer comience el trabajo en el campo, Erick ya contrato a las personas que van hacerse cargo. Al amanecer el fundo estará en pleno movimiento con los peones. Trabajar la tierra no es fácil, es un trabajo arduo y pesado porque hay que limpiar y sacar la maleza, remover la tierra para preparar la siembra, todo aquello se debe hacer paso a paso, son treinta hectáreas de trabajo, mi querida Marcy-.
-Madre,  puedo imaginar, todo aquello que  es complicado y de mucho trabajo- comentó la joven con real preocupación por todo lo que se tenía que hacer.
Al día siguiente, a las cinco de la mañana tal como lo había comentado Sonia, estaban los trabajadores presentes escuchando la indicaciones de Erick. Todos preparados con picos y palas, pronto serían trasladados al campo, no había tiempo que perder, las horas pasaban y el sol del medio día sería abrazador, era importante comenzar cuanto antes. 
Sonia y su hija desayunaban en el comedor, eran cerca de las ocho de la mañana, la madre comentó con su hija: -Marcy debo terminar pronto el desayuno, quiero ir ayudar a tu tío para supervisar el trabajo en el campo, es posible que no este a la hora de almuerzo-.
-Bien madre, yo voy a salir al pueblo, debo encontrarme con Ada y Anabella en el cafetería del salón azul, entonces nos vemos al caer la tarde. Vas a necesitar el jeep- señaló Marcy. 
-No creo- respondió su madre -si necesito carro, tomó la camioneta prestada  de Erick-.
Marcy vio salir a su madre vestida con su indumentaria de campo, ella amaba las faenas de trabajo, por unos segundos la joven se preguntó si ella tendría esa misma pasión en el futuro para manejar el fundo. 
Diez de la mañana como le había dicho a su madre, Marcy salió en el jeep al pueblo. Al llegar se estacionó frente al Salón Azul, en una de las mesas Ada ya estaba  esperando y Anabella aun no llegaba, ella era así, siempre se presentaba al último. Las dos amigas se saludaron,  se sentaron juntas en una de las  mesitas del café, a esa hora no había mucha gente y podían conversar tranquilas, les provocaba tomar un refresco muy frio porque la temperatura comenzaba a subir.  
-Marcy, adrede llegué temprano- comentó Ada -tenía que hablar contigo y sé que Anabella siempre llega tarde-.
-Si, tienes razón, Anabella es así no podemos cambiarla pero aquí me tienes que es lo que quieres decirme-. comentó Marcy con extrañeza.
-Desde la última vez que hablamos he tenido la visión de algunas imágenes que vienen a mí sin que yo las busque, son de ciudades antiguas como te comenté, trato de tomarlo con calma, para mi suerte mi tía Bernarda no se ha dado cuenta. Todavía no he conversado con mi padre sobre el problema que me aqueja porque no he viajado a La Merced, voy a quedarme en casa de mi tía unas semanas, quiero tratar de enfrentar esto que me sucede con serenidad. Cuando hablamos el otro día en tu casa sé que te asusté y que quedaste impactada con mis palabras y sobre todo con la expresión de mi rostro. Marcy sigo teniendo miedo de perder la cordura, en pocas palabras de volverme loca- respondió Ada en voz baja.
Marcy notó que mientras su amiga hablaba se tomaba las manos nerviosamente y su voz comenzaba a temblar, era como si estuviera viendo algo en ese instante del que no podía hablar.
-¡Ada, Ada!- la llamó dos veces Marcy, su amiga no respondía,. No debía entrar en pánico, guardó la compostura, para no alarmar a la gente a su alrededor. Seguro Ada reaccionaba en cualquier momento y salía del trance.
Ada respiró lentamente, tomó la mano de Marcy y agregó: -ya estoy bien, no te alarmes ha sido algo pasajero, no puedo explicar que habia sucedido. Este es el motivo por el cual no salgo demasiado a la calle porque puedo quedar inmóvil en cualquier lugar presa de mis imágenes. No puedo vivir con esto algo tengo que hacer, no puedo seguir  adelante ni pensar en mi futuro. 
-Lo primero, es no angustiarte ni desesperarte, alguna solución tiene que haber a tu problema- replicó Marcy preocupada por su amiga.
Anabella entró en ese momento al café, se acercó a la mesa de sus amigas muy sonriente comentó: 
-Disculpen por el retraso, tuve que arreglar un pequeño percance en casa pero no es nada grave-. 
Ada y Marcy sonreían y daban gracias que Anabella no se dio cuenta del problema. Ella estaba agitada por caminar de prisa para encontrarse con sus amigas y disfrutar un momento grato.



CONTINUARÁ        
        
                      

 

lunes, 23 de marzo de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Ada conversaba con su amiga Marcy en la salita de recibir, con un pañuelo se secaba las lágrimas y trataba de calmarse para poder hablar y contarle a su amiga que le sucedía: 
-Sabes algo, siempre me gusto tu casa es tan bonita y está tan bien construida, el decorado es muy original. En cambio mi casa es más sencilla y para animarme siempre prendo velas porque dan un ambiente de serenidad y tranquilidad que es lo que yo necesito en estos días- volvió a tomar un sorbo del vaso de refresco para aliviar la tensión, luego continuó mientras Marcy la escuchaba con atención: -Como bien sabes, yo confió en ti porque nunca has revelado mi secreto pero ahora las cosas se han puesto más complicadas conmigo. Cuando te hablé sobre mi caso, estabamos en el colegio ¿te acuerdas? tú nunca dijiste nada a nadie sobre el secreto que te confié.  Conoces bien mi caso, yo puedo presentir la muerte de otras personas, antes de que sucedan, eso siempre me lleno de angustia y dolor. A mi mente vienen las imágenes de la persona que va a partir de este mundo,  te juro que no las busco, es más ni siquiera pienso en esta persona Te acuerdas lo que sucedió con nuestra profesora de historia, yo la veía seguido y tres días después tuvo ese terrible accidente que se la llevó de este mundo, ese no fue el primer caso que me sucedió- Ada tomó de la mesita el vaso de refresco, bebió otro sorbo para refrescarse y luego continuo -esto sucede cada vez que veo la imagen de alguien conocido. Te imaginas lo que es vivir presintiendo que una persona se va ir, cada vez son mas reales las visiones, no sé si voy a poder seguir adelante y soportar esto. Todas las personas a las que he visto en mi mente se han ido. Marcy tengo miedo de perder la cordura, hace unas semanas he comenzado a tener otro tipo de visiones, de repente estoy ocupada haciendo algo y aparecen ante mí calles y parques con sus faroles antiguos, tal vez de mil ochocientos o mil novecientos, es como si hubiera vivido en esa época, las calles que veo son tan reales que siento miedo. Las imágenes aparecen varias veces en días consecutivos, después  se detienen por unos días y luego vuelven- Ada, no soportó más y comenzó a lloró sin detenerse, Marcy trato de aliviar su sufrimiento con palabras de serenidad.
-Ada, esto que me acabas de contar puede ser producto de haber visto una película o fotos de calles antiguas y las llevas a tu mente sin darte cuenta- sentenció Marcy.
-No, no, te aseguro que no es así, hace mucho tiempo que no veo ni películas ni fotos, esto no es producto de mi imaginación- dijo Ada con voz entrecortada - ¡tienes que creerme!- exclamó.
-Serenidad Ada, te creo, te creo- repitió Marcy para calmar a su amiga -alguna vez has hablado con tus padres, les has contado lo que te sucede-. 
-Si... hable con mi madre, pero ella me contestó que eran solo coincidencias que no debía hacer caso, pero te aseguro que no son coincidencias porque no es una vez o dos veces esto me viene sucediendo desde que estabamos en el colegio, por eso necesitaba contárselo alguien en quien confío. Gracias por guardar mi secreto, imagina si la gente se entera, nadie querría hablarme, ni estar cerca de mí, es desolador, tengo miedo de perder la cabeza y entrar a un mundo de tinieblas, no sé como lidiar con todo esto-. señaló Ada  entre lágrimas.
-No pienses de esa manera- respondió Marcy con énfasis para apoyar a su amiga -Ada no vas a perder la cordura ni vas entrar a un mundo de tinieblas, es algo extraño lo que te sucede, yo no soy especialista para poder aconsejarte, lo que pienso es que debes hablar con la doctora Guerra, ella te puede ayudar mejor que yo y aconsejarte  que puedes hacer o a donde ir para tratarte-.
-No, no, no puedo hablar con ella, nadie más en el pueblo debe saber de esto, si acaso ella comenta algo sería mi fin-. Ada se puso triste con las palabras de Marcy.
-No mal interpretes mis palabras, pero debes hablar con tu padre, explicarle lo que sucede para que te pueda apoyar. Si no deseas hablar con la doctora, viaja a la capital y consulta con una psicóloga para que te ayude a entender que pasa con tu mente y así puedas aprender a manejar esto. Ada, tienes que aprender a vivir con esto, no lo conviertas en algo oscuro. No puedo explicar que  sucede contigo  pero debes tener una actitud serena hasta que puedas hablar con un profesional en conducta humana y te ayude a manejar tu caso. Has escuchado hablar alguna vez de la parapsicología, es una ciencia que estudia estos comportamientos, no puedo hablar más al respecto porque no conozco mucho sobre el tema. Habla con tu padre, estoy segura que él te va a comprender-. Marcy respondió así a su amiga que tenía una expresión de sufrimiento en el rostro.
-Si... tal vez tengas razón- habló Ada más tranquila -mi padre me va escuchar y comprender mejor, aunque hace dos días me habló de que ya debería pensar que voy a estudiar, él me dijo muy serio -Ada está pasando mucho tiempo y tú no decides que vas a estudiar, tienes que pensar en tu futuro, no soy eterno-. Yo me estremecí al escuchar esa palabra y le contesté que la próxima semana voy a decirle que haré con mi futuro. Con lo que me sucede no se si podre concentrarme en estudiar algo, siento que estoy perdida en una situación extraña- señaló Ada al final.
Marcy interrumpió sus pensamientos y agregó: -lo que te voy a pedir es un poco delicado y no debes tomarlo a mal, si alguna vez me ves en tus visiones, no me lo digas, no deseo saber cuando voy a dejar este mundo, prométeme que nunca me dirás nada-.
-Si mi querida amiga, te prometo no te diré nada, no podría hacerlo. Al contrario tengo que agradecer que me escuches, siento un gran alivio hablar de esto contigo- contestó Ada secando sus lágrimas.
-Alguna vez has pensado en contárselo Anabella- agregó Marcy.
-No, jamás, yo quiero mucho Anabella pero sé que ella no puede guardar secretos, estoy segura que diría algo y no con mala intención si no que nuestra amiga es así- sonrió Ada al contestar.
-Bueno, tengo que darte la razón Anabella tiene un gran corazón pero no puede guardar secretos de esa magnitud- dijo Marcy.
-Siento que me quitado un peso de encima pero siempre me pregunto porque tengo que vivir con esto- dijo Ada con voz temblorosa.
-No puedo contestar a eso, tal vez algún antepasado en tu familia vivió lo mismo y tú lo has heredado, recuerda que somos producto de varias generaciones atrás.
Antes que Ada conteste la madre de Sonia llegó con sus compras, Marcy le pidió usar el jeep para llevar Ada al pueblo.
-Esta bien Marcy usa el jeep pero no llegues tarde por favor- contestó Sonia.
En el camino Ada y Marcy evitaron tocar de nuevo el tema pero quedaron en que Ada le iba a contar como quedaba la conversación con su padre. 
-Ada mañana no puedo venir al pueblo, voy a estar pasado mañana y nos reunimos con Anabella en el Café Salón Azul, no te olvides a las 11 a.m. me despido de ti, amiga- agregó Marcy y dio media vuelta en su carro para regresar al fundo al lado de su madre. 
Mientras manejaba recordaba las palabras de Ada, su situación no era nada envidiable al contrario, tener que ver y presentir la despedida final de las personas que la rodeaban es de terror. Sintió un escalofrió que le recorría el cuerpo. Cuando llegó a su casa su madre le pregunto por Ada y la razón de su visita, Marcy contestó que no era nada importante solo las dudas de tener que seguir una carrera.
-Madre voy a mi habitación, quiero seguir leyendo el diario de la abuela, me avisas a la hora de la cena- sonrió a su madre y su fue a su habitación, dejo la puerta abierta se sentó en el sillón junto a la ventana, abrió el diario que sorpresas habría, pensó. 
26 de Mayo, un día antes del domingo: - estoy más que feliz- escribía la abuela -mi padre a la hora del almuerzo estabamos todos reunidos y en medio del postre comentó -puedes invitar mañana domingo a Harold para almorzar, puede venir antes de las doce- No podía creer lo que escuchaba mi padre invitando a Harold para almorzar con la familia, creo que ha pasado lo peor, luego volví a escuchar la voz de mi padre -hija no imagines que él es aceptado en la familia, todavía debemos seguir conociéndolo, aun es demasiado pronto-. No importa pensé, con la invitación al almuerzo es bastante. Me siento alegre y feliz cuando se lo diga a Harold
 él va sentirse feliz también-.
En la tarde se presento Harold como siempre impecable y oliendo a una colonia suave que por esos día estaba muy de moda. Cuando tomamos asiento yo le dije Harold, -mañana estás invitado al almuerzo familiar aquí en la casa, puedes venir antes de las doce, así podemos dar un paseo por el pueblo después de la misa, ¿estás de acuerdo?- muy sonriente contestó -estoy de acuerdo, no podría faltar nunca a esa invitación-. Luego continuamos con las lecciones del abecedario, debo admitir que ya mi alumno dominaba muy bien la cartilla del ABCD. Ahora estaba listo para el siguiente paso, unir letras para formar sílabas, nos abocamos con mucha atención a dicha clase. Como siempre Dorila nos observaba desde una esquina del salón, luego se ponía de pie para traernos un refrigerio y continuar con las lecciones. Antes de irse Harold, mi madre nos interrumpió un momento para volverlo a invitar al almuerzo de domingo, él muy respetuoso contestó -señora aquí estaré puntual, no se preocupe-. 
Seis de la tarde como siempre nos despedimos, en la puerta principal, una venia, un hasta mañana y adiós, era suficiente. Tenía que estar más que contenta porque los dos estaríamos juntos más horas y por ser domingo, no habría clases.
Domingo 27 de Mayo: -como prometió Harold, estaba puntual y en sus manos traía una botella de vino comprada en la tienda de doña Estela y un ramo muy grande de flores. Recibí sus presentes, se los di a Dorila para que los guarde y vamos camino a la iglesia donde nos esperaban mis padres, escuchamos la misa muy solemne y con el respeto debido. Al terminar el rito, salimos a la calle, le pedí permiso a mi padre para pasear por el pueblo con Harold, no se negó pero me advirtió que no debía demorar, el almuerzo ya estaba casi servido. Prometí no demorar en mi paseo, los dos caminamos juntos unas cuadras, hacia la calle principal, Dorila nos seguía de cerca, ella siempre atenta a nuestros pasos. Los dos sonreíamos y conversábamos lo agradable del clima, el día estaba brillante y lleno de sol, era un momento muy especial. Caminamos sin prisa y conversamos de nuestros gustos y preferencias. Harold y yo nos estabamos conociendo y eso nos hacía felices. Ese momento nos pertenecía.



CONTINUARÁ         
   
       
     
    
                 

 

lunes, 16 de marzo de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Harold Prodanovich y Margarita Villacorta habían logrado una sincera  amistad. Todas las tarde él visitaba puntual la casa de la joven que le había robado el corazón. Solo tenían  dos horas para conversar y conocerse mejor.
22 de Mayo escribía Margarita en su diario: -Hoy día tengo planeada una sorpresa para Harold, creo que él se va asombrar con mi propuesta. Estoy esperando que el reloj marque las cuatro de la tarde para escuchar la puerta y la voz de Dorila anunciando su visita. Ya es la hora, son las cuatro de la tarde ¡Qué felicidad! casi puedo escuchar la voz de Harold y los pasos de Dorila que me llaman: 
-Señorita Margarita ya vino a visitarla el joven- no terminaba de hablar y yo ya estaba en la sala para encontrarme con Harold. Nos saludamos con cortesía y amistad, él como siempre muy atento conmigo. Tomamos asiento en la sala, Dorila hace lo propio y se sienta en una esquina. Conversamos de como ha sido su día y de como ha sido el mío, luego yo le digo que espere un poco y me pongo de pie, traigo del escritorio de mi padre una cartilla del abecedario, me acerco a él y se la doy en sus manos, luego le comentó: -Harold, tú me has dicho en algún momento que sabes hablar el español más o menos pero no lo sabes escribir ni leer, entonces yo te propongo ensañarte las letras del abecedario y poco a poco vas aprender a escribir en español, no es complicado, aprender a leer, te ayudara a entender mejor cuando alguien te escribe o te habla-. Harold me contestó sonriendo -si estás dispuesta a ser mi profesora yo te prometo ser un alumno aplicado-. Desde ese momento comenzamos a estudiar el abecedario para que conozca la letras en español, luego pasaremos a unir sílabas hasta formar pequeñas oraciones, ambos estabamos entusiasmados y nos dedicamos a la tarea de aprender el ABCD. Tengo que decirlo al principio nos reíamos con la pronunciación de Harold para llamar las letras por su nombre pero juntos vamos a lograrlo, ¡estoy segura!. 
Marcy leía el diario de su abuela y sonreía con la escena, seguro el abuelo no pronunciaba bien las letras, ya podía imaginar la situación divertida de ambos. Se sentó al borde de la cama para mirar la foto de sus abuelos, se les podía ver felices y enamorados, sus sonrisas lo decían todo. Dio un gran suspiro de emoción y después continuó con su lectura. 
24 de Mayo escribía Margarita: -siento una gran felicidad por Harold juntos estamos avanzando en el aprendizaje, hay todavía varias equivocaciones y risas de nuestra parte pero mi alumno favorito quiere aprender y se está tomando muy en serio cada clase. Dorila nos interrumpe como siempre cuando nos trae una refacción para descansar un rato de las lecciones y a las seis de la tarde muy directa nos dice:- la visita ha terminado son órdenes de su padre-. Nosotros no podemos protestar, Harold como buen alumno se lleva la cartilla a su casa para repasar las letras y aprender bien una por una, yo lo acompaño hasta la puerta y lo veo partir en su vieja camioneta hasta el día siguiente. Tengo que aclarar también que no nos despedimos con un beso a con un apretón de manos, solo una venia y nada más. Dorila está atenta a cada movimiento, vuelve a repetir -son órdenes de mi padre- me aclara. Yo no protesto, estoy de acuerdo, por ahora la amistad de Harold es suficiente. 
Mi madre en la noche ha entrado a mi habitación para conversar conmigo, me habló directamente: 
-Margarita han pasado varios días y veo que cada vez estas más feliz con la visita de Harold, piensas seguir viéndolo o solo es una cortesía de tu parte- yo contesté en el acto -Madre estoy feliz con la visita de Harold, estamos contentos el uno con el otro, es un hombre muy considerado. No tuve respuesta de mi madre, creo que ya comprendió mis palabras. Al día siguiente después de que Harold termino sus lecciones y se habia marchado, mi padre me llamó a su estudio y me preguntó si voy a seguir recibiendo la visita de mi joven amigo, yo contesté que sí y agregué -padre es una persona muy agradable y nos comunicamos bien. No pensé escuchar lo que mi padre me dijo -esta bien entonces pueden seguir las visitas-. Me sorprendió su actitud, me sorprendieron sus palabras porque él estaba en contra de la presencia de Harold. 
Marcy cerró el diario de su abuela, quería hablar con su madre y hacerle algunas preguntas al respecto: -Madre, madre- comenzó a llamar. 
-Aquí estoy Marcy en el comedor- contestó Sonia.
-Madre quiero preguntar ¿Cuánto tiempo estuvieron de novios los abuelos?- dijo Marcy.
-Si contesto tu pregunta, no tiene gracia, eso lo vas a descubrir leyendo el diario, no te voy ha adelantar nada para que sigas con la historia-. señaló su madre. 
-Bueno voy a descansar un rato de la lectura- respondió Marcy -iré a dar una caminata hasta la laguna que está cerca y luego regreso-.
La laguna de la que hablaba Marcy quedaba muy cerca del fundo, era una fuente de agua cristalina que brotaba de las entrañas de una montaña cercana, los nativos del lugar decían que era agua de puquio porque salía del vientre de la montaña. Era el lugar preferido de Marcy, cuando quería descansar y olvidarse del mundo y sus problemas. En la laguna todo era paz y serenidad, solo se podía escuchar la caída de agua sobre una roca. Sentada en uno de los bordes, Marcy se acordaba de las palabras de Anabella con respecto a la amiga de ambas, Ada. Qué problemas podía tener, qué era lo que la atormentaba, por unos segundos una luz iluminó su mente, ella conocía el secreto de Ada, su amiga se lo había confiado cuando estaban en el colegio con la promesa de no contárselo a nadie. Marcy cumplió  su palabra y nunca mencionó el secreto a nadie. Habló en voz alta como para aclarar sus pensamientos -En la tarde iré a visitar Ada para conversar con ella y saber que es lo que le está sucediendo-. Mientras tanto deseaba disfrutar de la paz y serenidad en la laguna, su mente se recreaba con los pececillos diminutos que se acercaban a sus pies para querer morderlos y de alguna pequeña tortuga que venía para ver si había algo de comida para ella. Marcy lamentaba haber olvidado ese detalle, traer verduras y frutas frescas cortadas en pequeños trozos para su amiga. El clima la acompañaba, el calor de ese momento no era abrumador y le permitía estar en la laguna sin sofocarse, paso una hora o tal vez más cuando escuchó una campana, era el llamado de su madre porque quería que se acerque a la casa para saludar a una visita. Se puso de pie y caminó por el sendero que la llevaba directo al llamado de su madre, no tenía prisa en llegar, quien sea que haya venido debía esperar. Su asombro fue grande al ver que se trataba de su amiga Ada que casualidad, había estado pensando en ella.
-Ada que agradable sorpresa, justo ahora en la tarde iba ir a visitarte a casa de tu tía Bernarda- agregó Marcy con entusiasmo. Se acercó a su amiga y la abrazó.
-Marcy- dijo su madre -voy al pueblo hacer unas compras, Josefa viene conmigo, vas a necesitar el jeep-. 
-No madre, no voy a salir por el momento- respondió y acto seguido invitó a su amiga a pasar a la salita pequeña al otro lado de la casa.
-Bien, no tardo, regreso pronto.- respondió Sonia.   
Ada siguió a Marcy, siempre le había gustado la casa que construyó el abuelo Harold, era tan amplia y fresca, el calor casi no se sentía, los muebles eran parte de un bonito decorado campestre y de ciudad una mezcla muy original.
-Ada- comentó Marcy -voy a traer unos refrescos y galletas no tardo, tú toma asiento, enseguida estoy contigo-. 
Su amiga se sentó junto al gran ventanal que dominaba la salita, desde ahí se podía ver el bosque y la hermosa vegetación.
Cuando Marcy entró en la salita con los refrescos y las galletitas, observó a su amiga que miraba por la ventana, tenía el rostro triste y se veía fatigada. 
-Mi estimada amiga, no sabes la alegría que me da verte de nuevo, yo iba a visitarte en la tarde pero veo que me has ganado. Sentí mucha tristeza cuando me entere por Anabella que te habías mudado a la Merced, como bien sabes yo estaba en Lima, pero ahora ha sido una gran idea que visites unas semanas a tu tía Bernarda, así podemos vernos y conversar. Anabella también quiere reunirse y volver hacer el grupo alegre de siempre-.
-Si, yo también quería reunirme con ustedes, siento mucho que Beatriz no esté en San Andres añoro conversar sobre nuestras vidas y actividades, ahora que estamos separadas no es fácil volvernos a encontrar- contestó Ada puso el vaso de refresco sobre la mesita de centro y comenzaron a brotar sus lágrimas.
Marcy se alarmó y dijo con voz nerviosa: -que sucede Ada, algo ha pasado con tu familia-.
-No, no... no es mi familia, soy yo Marcy, estoy a punto de perder la cordura con lo que me está sucediendo- habló Ada y rompió a llorar. 
-Ada, no sé que puede estar pasando contigo pero dime algo por favor, me estás asustando con tu actitud, debes calmarte y conversar para que  pueda entender lo que te aflige- susurro Marcy.
Un silencio se produjo entre las dos amigas, Ada se llevó las manos al corazón y un segundo después contestó: -sé que puedo confiar en ti, siempre has guardado mi secreto y nunca has comentado nada con nadie. Ahora las cosas han empeorado conmigo y creo que voy a morir de angustia-.
Marcy se levantó de su asiento para abrazar a su amiga, se preocupó seriamente por ella, nunca antes la había visto así, la voz le temblaba y las lágrimas bañaban su rostro, presionaba sus manos con fuerza. Sabía desde siempre que Ada tenía un don o algo parecido que le daba la capacidad de presentir las cosas antes que sucedan, eso la asustaba sobremanera. Marcy quería ayudar a su amiga pero debía saber que otra cosa la estaba atormentando. 



CONTINUARÁ  
      
                        


               
   

 

lunes, 9 de marzo de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Marcy después de conversar con su madre respecto a la tía Malva, le dijo con entusiasmo: -voy a salir al medio día para ir al pueblo ¿vas a necesitar el jeep?- completó.
-No hija, no tengo pensado salir hoy, debo revisar unas cuentas y hablar con tu tío-.
-Entonces- dijo Marcy -debo alistarme para salir dentro de una hora, quiero visitar Anabella, no la veo desde hace varios días-.
Marcy tenía su grupo de amigas, con las que había crecido y fueron juntas al colegio, eran muy unidas. Anabella, Beatriz Ada y Marcy eran inseparables y confidentes. Habían pasado algunos años desde que salieron del colegio de las hermanas Dominicas, cada una de ellas eligió su camino. Anabella  vivía en el pueblo de San Andrés, Beatriz estaba casada y vivía en la capital, Ada se había mudado a La Merced por motivos de trabajo, su padre era un funcionario del Banco Agrario pero visitaba regularmente San Andrés para encontrarse con sus amigas. Marcy vivía con su padre en la capital y seguía  estudio superiores, visitaba a su madre en la temporada de vacaciones. Las cuatro amigas lamentaron en su momento tener que separarse, pero era la vida la que no les dio opción a elegir. Anabella, Ada y Marcy se alegraron cuando Beatriz se casó con Pancho, un joven del mismo pueblo, la celebración del matrimonio fue un evento social en San Andrés porque el padre de la novia era el alcalde en ese momento. La familia del novio tenía un fundo productor de naranjas, eran muy reconocidos por ser grandes exportadores de dicho cultivo.  Beatriz y su esposo vivían en Lima, se dedicaban administrar y controlar la exportación del cultivo familiar, ellos solían visitar San Andrés en las vacaciones. 
Marcy se despidió de su madre prometiendo llegar temprano de regreso a casa, subió al jeep y partió con dirección al pueblo, llegó a la casa de su amiga y llamó a la puerta, Anabella fue la que abrió y con gran sorpresa dijo:-mi querida Marcy, es un milagro que vengas a visitarme, cuanto tiempo ha pasado que no nos vemos.
-¡Anabella!- comentó Marcy con alegría -es una exageración de tu parte, pero bien sabes que no vivo en el fundo todo el año, ahora estoy de vacaciones-.
-Si, si lo sé pero debes creerme, te extraño a ti y a las otras amigas del grupo, recuerdas cuando siempre nos reuníamos y conversábamos hasta cansarnos, éramos inseparables, me gustaban mucho esos días- Anabella aseguró con voz de tristeza.
-Recordemos los buenos tiempo con alegría y ahora cuéntame que has hecho en todo este tiempo que no nos vimos-señaló Marcy.
-Hacer algo notable, de eso nada pero si te digo que este trimestre voy a dedicarme a ordenar las cosas de la casa y documentos de la herencia que me dejó mi abuela, ella quería que me quede con su negocio, pero aún lo estoy pensando, no sé cual será mi decisión, mi futuro depende de ello.  Lo que si debo decir antes que me olvide, vino Ada a visitarme ayer, me contó que se iba a quedar unas semanas en casa de su tía Bernarda, me pregunto por ti y como no sabía que estabas en casa de tu madre le dije que no tenía noticias tuyas. Marcy lo que si noté, es que nuestra amiga tenía una cara de preocupación, se ponía nerviosa cuando me hablaba y por momentos soltó unas lágrimas. Yo le pregunté que sucedía y ella me dijo que no debía preocuparme, que no era nada grave, no insistí con preguntas, no sé que puede estar pasando con Ada, la verdad que me alarme- confesó Ada a su amiga.
Marcy y Anabella se preocuparon por Ada, pero por el momento no podían hacer nada para ayudarla, si no sabían que le pasaba, en medio de la conversación Anabella aseguró: -si vuelve a venir Ada le voy a decir que estás en el fundo para que vaya a visitarte, Marcy estuvo de acuerdo. La visita a su amiga, se había demorado más de lo necesario, ella no quería que su madre se preocupe, si llegaba de noche. Las dos amigas se despidieron con la promesa de volverse a encontrar. 
Antes de regresar a su casa paso por el correo, debía recoger algunas cartas y telegramas enviados a su madre y ella, esperaba tener noticias de su padre. A Sonia no le gustaba que su hija regrese a casa cuando estaba oscureciendo, después de la terrible experiencia que tuvo en el camino el año pasado. Marcy podía recordar con claridad el hecho, ella venía por la carretera en el jeep y se encontró con una gran piedra en el camino, no podía avanzar pues la piedra se lo impedía, sobreparó y en segundos dos hombres se abalanzaron sobre el carro, con armas en las manos, querían quitarle el jeep y sabe Dios que más, ella daba de gritos y si no fuera porque atrás venía el carro de un vecino cercano al fundo, Marcy no lo hubiera contado. El vecino se detuvo, sacó su arma y comenzó a disparar contra los hombres que al acto se hicieron humo entre el bosque que rodeaba la carretera al sentir los disparos. Marcy lloraba frente al timón, estaba paralizada por el miedo, pensó que la iban a matar, fue una experiencia que la dejo nerviosa por varias semanas. Gracias a la presencia del vecino no sucedió nada, él la ayudó, nunca antes había pasado algo así, San Andrés siempre fue un pueblo tranquilo y amable. La policía  estuvo buscando por varias semanas a los malhechores pero desaparecieron, estos hombres tenían que ser forasteros.
Su madre ya la esperaba en el portal de la casa cuando Marcy llegaba en el jeep, de inmediato comentó con énfasis: -madre ya llegué, estoy bien-.
-Hija me has tenido preocupada, ya casi es de noche, sabes bien que no me gusta que estés fuera tan tarde-. respondió su madre.
Marcy aseguró a su madre: -no te preocupes estoy bien, sin darme cuenta se pasó la hora conversando con Anabella pero ya estoy aquí, prometo que otra vez no voy a demorar-.
-¿Quieres cenar?- preguntó Sonia.
-No madre, en casa de Anabella he comido un refrigerio abundante, mi estómago no da más, ¿te molesta si me voy a mi habitación? estoy algo cansada-.
La madre movió la cabeza en señal de aceptación, Marcy se fue a descansar, se preparó para dormir, se puso la pijama y del velador tomó el diario de su abuela, lo abrió en la página que se había quedado y antes de empezar a leer miró la foto de sus abuelos el día de su boda, sonrió y se acomodó en la cama sobre las almohadas y comenzó su lectura. 
La abuela Margarita escribía: -Harold estaba desconcertado, por fin había entrado a la casa y había conseguido permiso para visitarme, no sabía que decir, solo me miraba nervioso. Yo le hablé del clima y el calor que hacía, luego le pedí que tome asiento en el sillón cerca a mi, él solo atinó a contestar -si, eso es cierto, en estos días a subido la temperatura, vamos a tener un verano caluroso-. Poco a poco nos fuimos acostumbrando a nuestra mutua presencia y conversamos con más soltura. Le pedí disculpas por la actitud de mi padre y las flores que trajo el otro día. Él es un buen hombre pero un poco desconfiado, ya lo vas a ir conociendo y me darás la razón. Ese primer día de visita, terminó muy bien, le pedí a Dorila que traiga un refrigerio para los dos. Harold y yo seguimos conversando sobre el pueblo y su gente, sus costumbres, cuando Dorila se puso de pie y dijo -señorita son las seis de la tarde, su padre ha ordenado que la visita se acabe a esa hora-. Nos pusimos de pie yo le dije a Harold que lo acompañaba a la puerta, Dorila venía dos pasos atrás de nosotros, nos despedimos con una venia, él no me podía tocar y yo tampoco debía acercarme demasiado. En la puerta me dijo -mañana nos vemos, voy a estar puntual-. Sonreí, estaba feliz esa noche no pude dormir, Harold era amable y un caballero, me agradó su conversación sobre él y yo le conté sobre mí y mi familia.
Al día siguiente como prometió estuvo puntual, al abrir la puerta tenía en las manos un ramo de flores, entonces me dijo muy serio -he traído estas flores para la flor más hermosa, son Margaritas como tú- estaba nervioso, creía que mi padre saldría de algún lado para tirarle las flores en la cara como la vez anterior. Yo agradecí su delicadeza, las flores eran hermosas, al dármelas nuestras manos rosaron, el rubor subió a mis mejillas, no sabía que decir, él se disculpó -fue sin querer- dijo. Mi corazon latía muy rápido y le dije turbada que tome asiento, luego mandé a Dorila a que ponga las flores en agua. Los dos nos quedamos solos en silencio en la sala por unos segundos, Dorila entró al instante, ambos sonreímos y comenzamos a conversar, sobre nuestros gustos y preferencias. Harold me confesó que le gustaba el clima caluroso, del lugar, de donde él venía el frío era intenso, la lluvia y nieve también. Yo le decía que me hubiera gustado conocer esos inviernos y el contestaba que no sabía lo que decía -Margarita el frío en el invierno es fuerte y si no tienes con que calentarte es aún peor-.
Marcy por un segundo detuvo su lectura, sonrió al imaginar a sus abuelos muy formales y muy jovenes sentados en la sala pero era la costumbre de esos días y nadie lo ponía en discusión.
21 de mayo escribía Margarita: -Harold se ha convertido en mi confidente y yo en su confidente, en algún momento me contó sus experiencias en la guerra y como casi lo daban por muerto. Unos enfermeros se acercaron a mi cuerpo que estaba tendido en el suelo, uno de ellos dijo -éste está muerto pongámoslo con lo demás- al levantarme di un grito de dolor pero no podía hablar -¡está vivo! ¡está vivo!- gritaron los enfermeros -llevémoslo a la enfermería-. Perdí el conocimiento, no sé cuanto tiempo estuve así, cuando desperté un doctor me dijo: -has tenido suerte o el cielo se apiadó de ti, yo pienso que aun eres joven y eso te ayudado, da gracias a Dios por concederte un milagro-. Siempre he pensado que si no hubiera gritado de dolor, tal vez hubiera sido enterrado vivo. Por esa experiencia de guerra sufrí muchos meses pesadillas, me veía corriendo en el campo de batalla bajo fuego, caía y me levantaba y luego volvía a caer era un eterno dolor, de pronto me despertaba dando de gritos-.
Yo escucho sus relatos y muero de dolor, Harold siendo tan joven ha vivido una terrible experiencia, escribía Margarita al final de la pagina en su diario. 


CONTINUARÁ                              
       

                      

 

lunes, 2 de marzo de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Marcy estaba contenta, mientras leía el diario parecía que la situación entre su abuelo Harold y el bisabuelo Lorenzo si iba ha arreglar. No podía cerrar el diario, por lo menos deseaba saber que iba a pasar con ellos en las siguientes páginas. 
Mi madre- escribía Margarita -entró sonriente al estudio, ella deseaba que se rompa el hielo entre el padre y el joven pretendiente, que ambos puedan conversar con serenidad-  está de más decir que mi madre conoce bien a su esposo y sabe que a veces puede ser muy terco y áspero en su trato. 
Celia muy solícita sirvió la limonada a cada uno, mientras en la sala había silencio total. Mi madre se detuvo un momento y luego se sentó en uno de los muebles cerca a la ventana, desde ahí podía escuchar la conversación, Dorila se retiró con la bandeja y cerró la puerta.
Mi padre no podía decirle a mi madre que se retire del estudio, después de todo ella era la madre y quería escuchar y conocer a Harold.
Minutos después mi padre preguntó: -bien joven ¿Cuál es el interés real en mi hija? veo demasiada insistencia de su parte-
Harold contestó: -Señor, como le dije al comienzo de nuestra conversación, tengo interés en visitar a su hija y deseo su permiso, ella es una joven que ha cautivado mi corazón-.
Lorenzo Villacorta observó al joven que tenía al frente, luego miró a su esposa, ella se mantenía en silencio, no quería intervenir, era mejor de esa forma.  
Mi padre contestó con gesto de desagrado, escribió Margarita en su diario: -si concedo el permiso de visitar a mi hija, solo van a ser dos horas desde la cuatro hasta la seis de la tarde, ni un minuto más, en todo momento estará con ustedes Dorila, la dama de compañía y solo podrán conversar en la sala. Aún no tomo la decisión, venga usted mañana y le daré mi respuesta- Lorenzo Villacorta fue breve al hablar, se puso de pie y dio por terminada la conversación. Harold hizo lo propio y también se puso de pie, asintió con la cabeza, en las manos tenía un sombrero para protegerse del sol, algo nervioso se despidio de mi padre y de mi madre que lo miraba sonriente.
Más tarde en mi habitación, mi madre me contó que mi padre ya no tenía tanto fastidio por Harold pero conservaba la desconfianza con respecto a él: -Lorenzo- comentó mi madre en el estudio -nuestra hija es una joven muy serena, va a tomar las cosas con calma, por favor confía en ella-.
-Celia yo confió en nuestra hija pero no confió en él, no lo conozco y no sé quien es- respondió mi padre preocupado.
Mi madre abrazó a su esposo y contestó: -ellos van e estar en la casa, conversando en la sala y Dorila estará presente que más podemos pedir, a mi me parece que es un joven correcto y responsable. No creas que no he preguntado por él y todos los que lo conocen dicen lo mismo, que es un hombre serio, trabajador, además de ser dueño de un fundo de cultivo de café. Tanto como a ti, también a mí me preocupa Margarita y su futuro, vamos a tener paciencia y ver que sucede en las próximas semanas. Tal vez a nuestra hija no le agrada el joven después de conversar con él y no suceda nada entre ellos  ¿comprendes Lorenzo lo qué estoy hablando?-.
Mi padre no contestó, solo se quedó pensando en las palabras de mi madre, al final movió la cabeza y la  abrazo.
Al día siguiente en la mañana los hermanos Langy conversaban con Harold en la casa del fundo se veían felices por su amigo, al fin había logrado entrar en la casa de Margarita, Luvio Langy el segundo hermano comentó: -Mi querido amigo te ha costado entrar en la casa de la joven y hablar con el padre, me parece que has dado un paso gigante-.
-¡Si Harold!- exclamó Morten el último hermano Langy -creo que ahora será más fácil conversar con Margarita y conocerla mejor. Es un gran avance y el padre no podrá decir nada-.
-Serenidad amigos, hasta un punto comprendo al padre, Margarita es su única hija y desea protegerla, es lo que haría cualquiera. Hasta hora la familia no me conoce y es normal que desconfíen de mí. Eso no me desagrada, al contrario es parte de ser una familia unida- finalizó Harold con la seguridad de un hombre enamorado.
En la casa de la familia de Margarita, el padre habla con su hija unas horas antes que llegue Harold:
-Mi querida hija, hemos llegado a un acuerdo con tu madre, voy a permitir que el joven pretendiente entre en la casa y converse contigo, ya te he explicado como van a ser las normas y él también las conoce, cualquier inconveniente estamos para ayudarte-.
-Padre no te preocupes, estoy al tanto de todo y no va ha ser falta ninguna seguridad, solo tengo que agradecer tu comprensión- respondió Margarita.
 En la tarde del mismo día, Harold Prodanovich estaba al frente de la puerta de la casa familiar, se sentía nervioso, no sabía cuál sería la respuesta del padre y si podría ver a la joven con quien soñaba todos los días. Por fin se decidió y tocó la puerta Dorila abrió y lo condujo a la sala, allí lo esperaban los padres y Margarita, él hizo una venia para saludarlos y de inmediato el padre le indicó que tome asiento: 
-Margarita te presento a Harold, es un joven que ha venido a visitarte-. 
Harold se puso de pie y se acercó a darle la mano a la joven que lo miraba y sonreía, ella estiró la mano para corresponder el saludo:
-Es un gusto conocerlo, aunque ya nos hemos encontrado en el pueblo en varias oportunidades-comentó Margarita.
Celia, la madre se dirigió al joven: -tome usted asiento para que podamos conversar- le señaló el mueble que estaba junto a la mesita de centro.
Harold tenía las mejillas encendidas por el calor  de sus nervios, el padre y la madre lo observaban para tratar de conocerlo mejor. Él sentía que estaba siendo esquilmado de pies a cabeza por los padres de la bella joven. Sintió un gran alivio y pudo respirar más tranquilo cuando Lorenzo y Celia después de unos minutos de conversación se pusieron de pie para retirarse, Dorila la dama de compañía entró en la sala y en una de las sillas que había en la esquina se sentó para acompañarlos como lo había ordenado el padre de Margarita.
Por unos segundos Harold no podía articular palabras, tenía al frente a la joven que le quitaba el sueño, no sabía como empezar la conversación. Margarita fue la que rompió el silencio y comentó sobre el clima y el calor que estaba haciendo a esas horas de la tarde. 
Marcy cerró de golpe el diario  de su abuela, se sentía  emocionada, casi daba un grito de felicidad, el abuelo conversaba con la abuela Margarita y no sabía que decir. La nieta podía imaginar la escena con sus dos abuelos jóvenes mirándose mutuamente y lo incómodo que suele ser los primeros días cuando se conoce a una persona. 
Desde el comedor podía escuchar las voces de su madre, el tío Erick y la tía Malva, los tres leían en voz alta el contrato con respecto a las hectáreas que le correspondían a  Malva. 
-Erick, estoy de acuerdo con todas las cláusulas que tiene el contrato, solo difiero con esta última que dice que el terreno será entregado al final de haber terminado la segunda cosecha,  de ahí en adelante va a pasar a mis manos- aclaró Malva.
-Lo que va a suceder es que terminado el tiempo estipulado por el contrato, tú te harás cargo de tus hectáreas y tendrás que invertir el dinero necesario para mantenerlas en optimas condiciones y que sigan produciendo- contestó Erick.
-Para ese momento no sé si estaré en condiciones de a ser frente a los gastos que conllevan las tierras- dijo al instante Malva.
-Malva no te hagas problemas, estoy segura que para ese tiempo tu empresa estará en buenas condiciones y podrás invertir en el cafetal que te corresponde, tómalo como un ahorro, además para ese tiempo veremos que sucede no te adelantes a los acontecimientos- aseguró Sonia.
Marcy salió de su habitación para enterarse que sucedía con la tía Malva, sabía que hablaban del contrato de tierras. se sentó junto a su madre para escuchar.
El tío Erick comentó: Sonia tiene razón, no debes pensar en el futuro, hay que seguir trabajando para lograr salir adelante. Nos espera un arduo trabajo para limpiar y sembrar los cafetales. El futuro es algo que no debe preocuparte por el momento-.
Malva medito un instante y respondió: -está bien, estoy de acuerdo, vamos a firmar los documentos y espero que todo vaya bien, de todas maneras manténganme informada de cada paso para saber como va desarrollando el cultivo. Yo sé que puedo confiar en ustedes total es plata suya la que van invertir para lograr un óptimo resultado-.
Erick, Sonia y Malva firmaron los documentos y todo quedó claro sobre la mesa, con Tania y Verna no había problema, ellas se habían comprometido en enviar el dinero el veinticinco de cada mes hasta completar la cantidad acordada. Erick se iba a encargar de supervisar los trabajos en el campo sin cobrar un centavo e informar a sus hermanas los avances, además ellas podían venir a visitar y ver en persona los resultados del cultivo.
Malva al día siguiente se despedía de sus hermanos en la estación de bus, ella odiaba manejar en la carretera, por eso nunca viajaba en su camioneta, salvo que lo hiciera con su esposo.
De regreso al fundo Marcy comentó con su madre: -la tía Malva siempre ha sido difícil para tomar decisiones-.
-Marcy- respondió su madre -mi hermana mayor siempre ha sido complicada, aunque debo admitir que ahora que tiene una empresa junto a su esposo, se a vuelto más practica y rápida en tomar decisiones-.
La tía Malva y sus hermanos eran una familia unida y trataban de mantenerse de esa manera, la madre siempre los había criado en unión familiar.


CONTINURÁ