lunes, 30 de marzo de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Margarita y Harold paseaban por la calle principal del pueblo, alrededor habían unos puestos de venta de todo tipo de adornos, era la feria de los domingos. Harold se detuvo en uno de los puestos y compró a Margarita unos preciosos adornos para el cabello, se los puso y sonrió al decir: -con estos ganchitos te ves más hermosa y tu cabello brilla con el sol-.
-Yo sonreí y agradecí el presente- luego caminamos hasta el final de la calle, la gente que me conocía nos saludaba y yo les devolvía el saludos.
Llegamos a mi casa justo cuando todo estaba dispuesto y mi familia entraba al comedor, mi padre nos miró muy serio y le indicó a Harold su asiento en la mesa por supuesto a mí me correspondía sentarme junto a mis padres. Mi madre dio la orden de servir la comida que se veía exquisita, nuestra cocinera era de las mejores. El almuerzo transcurrió en un ambiente familiar y cordial, mis hermanos conversaban con Harold y le preguntaba como había llegado a las costas de Perú y luego a la selva. Harold primero agradeció la invitación a mis padres y luego con mucha paciencia contestaba cada pregunta, mi padre en silencio escuchaba sus respuesta, a él nada se le pasaba por alto pero debo decir que estuvo amable y cordial y en todo momento accesible con Harold, para demostrarlo dijo -Vamos hacer los honores al vino que ha traído nuestro invitado- Cuando escuché sus palabras me sentí aliviada, mi padre estaba dando el consentimiento para que Harold siga visitando nuestra casa. El almuerzo terminó con un brindis final, mis padres se retiraron a descansar, mis hermanos salieron hacer sus quehaceres y nosotros nos fuimos al salón principal a seguir conversando unas horas más, Dorila nos trajo refrescos para aliviar la sed. Harold me dijo que la comida estuvo realmente deliciosa y agradeció la invitación como lo hizo con mis padres antes de sentarnos a la mesa -He pasado una tarde muy agradable con un ambiente familiar. Margarita tienes una familia muy unida, es para sentirte feliz, debes sentirte muy amada dentro del seno familiar, ahora comprendo porque tu padre te cuida tanto-. Parte de la tarde transcurrió con una conversación amena pero esta vez Harold debía irse  más temprano, con serenidad me dijo -Margarita debo regresar hoy temprano al fundo, tengo que arreglar y organizar el trabajo de mañana en el campo, espero me comprendas- contesté que no había problema y que como siempre lo esperaba al día siguiente a la misma hora.
Harold Prodanovich se despidio y partió en dirección al fundo; al llegar lo esperaban sus amigos, los hermanos Langy, todos juntos iban a organizar el trabajo para el cultivo de café. Estas semanas les tocaba trabajar en el fundo de Harold y junto a otros peones preparan la tierra para el cultivo, era una forma de ayudarse y ahorrar en mano de obra, por esos días no abundaba el dinero y los peones para trabajar la tierra eran escasos. 
Marcy escuchó la voz de su madre que la llamaba, ella había estado concentrada en la lectura del diario e imaginaba cada paso de sus abuelos y además como era el pueblo de San Andrés en sus días. Casi toda la gente se conocía porque era un lugar pequeño y acogedor, las costumbres eran muy tradicionales y la vida pasaba lentamente. En cambio en el presente pensaba, San Andrés había crecido y progresado, el pueblo tenía una actividad febril que le proporcionaba su próspera agricultura y ganadería, el comercio había aumentado y el transporte de líneas comerciales llegaron a la zona con modernos buses para que la gente pueda viajar a diferentes ciudades de la region central y por supuesto la capital.
-¡Marcy!- volvió a llamar su madre -ya es hora de cenar puedes dejar la lectura un rato-.
-Madre, estoy aquí presente, no te preocupes- respondió la joven.
Mientras cenaban madre e hija, la conversación se animó entre ellas, Sonia comentaba que había estado ocupada con los papeles del fundo y las cuentas: -es importante saber cuanto dinero voy a necesitar para hacerme cargo de las tierras de mi hermana Malva, al menos lo que me corresponde. Es una gran inversión que hay que realizar, el terreno ha estado abandonado mucho tiempo, no sé porque con tu tío Erick nos descuidamos tanto del campo-. 
-Madre es una gran responsabilidad y las primeras que debieron pensar en ello, debían ser las tías, si es la parte que les corresponde- agregó Marcy.
-Es verdad lo que comentas, pero nosotros estabamos aquí y debimos poner presión para que nuestras hermanas reaccionen. Por suerte Tania y Verna no tienen problema y ya han enviado el dinero en cada cheque. Es muy posible que mañana al amanecer comience el trabajo en el campo, Erick ya contrato a las personas que van hacerse cargo. Al amanecer el fundo estará en pleno movimiento con los peones. Trabajar la tierra no es fácil, es un trabajo arduo y pesado porque hay que limpiar y sacar la maleza, remover la tierra para preparar la siembra, todo aquello se debe hacer paso a paso, son treinta hectáreas de trabajo, mi querida Marcy-.
-Madre,  puedo imaginar, todo aquello que  es complicado y de mucho trabajo- comentó la joven con real preocupación por todo lo que se tenía que hacer.
Al día siguiente, a las cinco de la mañana tal como lo había comentado Sonia, estaban los trabajadores presentes escuchando la indicaciones de Erick. Todos preparados con picos y palas, pronto serían trasladados al campo, no había tiempo que perder, las horas pasaban y el sol del medio día sería abrazador, era importante comenzar cuanto antes. 
Sonia y su hija desayunaban en el comedor, eran cerca de las ocho de la mañana, la madre comentó con su hija: -Marcy debo terminar pronto el desayuno, quiero ir ayudar a tu tío para supervisar el trabajo en el campo, es posible que no este a la hora de almuerzo-.
-Bien madre, yo voy a salir al pueblo, debo encontrarme con Ada y Anabella en el cafetería del salón azul, entonces nos vemos al caer la tarde. Vas a necesitar el jeep- señaló Marcy. 
-No creo- respondió su madre -si necesito carro, tomó la camioneta prestada  de Erick-.
Marcy vio salir a su madre vestida con su indumentaria de campo, ella amaba las faenas de trabajo, por unos segundos la joven se preguntó si ella tendría esa misma pasión en el futuro para manejar el fundo. 
Diez de la mañana como le había dicho a su madre, Marcy salió en el jeep al pueblo. Al llegar se estacionó frente al Salón Azul, en una de las mesas Ada ya estaba  esperando y Anabella aun no llegaba, ella era así, siempre se presentaba al último. Las dos amigas se saludaron,  se sentaron juntas en una de las  mesitas del café, a esa hora no había mucha gente y podían conversar tranquilas, les provocaba tomar un refresco muy frio porque la temperatura comenzaba a subir.  
-Marcy, adrede llegué temprano- comentó Ada -tenía que hablar contigo y sé que Anabella siempre llega tarde-.
-Si, tienes razón, Anabella es así no podemos cambiarla pero aquí me tienes que es lo que quieres decirme-. comentó Marcy con extrañeza.
-Desde la última vez que hablamos he tenido la visión de algunas imágenes que vienen a mí sin que yo las busque, son de ciudades antiguas como te comenté, trato de tomarlo con calma, para mi suerte mi tía Bernarda no se ha dado cuenta. Todavía no he conversado con mi padre sobre el problema que me aqueja porque no he viajado a La Merced, voy a quedarme en casa de mi tía unas semanas, quiero tratar de enfrentar esto que me sucede con serenidad. Cuando hablamos el otro día en tu casa sé que te asusté y que quedaste impactada con mis palabras y sobre todo con la expresión de mi rostro. Marcy sigo teniendo miedo de perder la cordura, en pocas palabras de volverme loca- respondió Ada en voz baja.
Marcy notó que mientras su amiga hablaba se tomaba las manos nerviosamente y su voz comenzaba a temblar, era como si estuviera viendo algo en ese instante del que no podía hablar.
-¡Ada, Ada!- la llamó dos veces Marcy, su amiga no respondía,. No debía entrar en pánico, guardó la compostura, para no alarmar a la gente a su alrededor. Seguro Ada reaccionaba en cualquier momento y salía del trance.
Ada respiro lentamente, tomó la mano de Marcy y agregó: -ya estoy bien, no te alarmes ha sido algo pasajero, no explico que habia sucedido. Este es el motivo por el cual no salgo demasiado a la calle porque puedo quedar inmóvil en cualquier lugar presa de mis imágenes. No puedo vivir así algo tengo que hacer, no puedo seguir  adelante ni pensar en mi futuro. 
-Lo primero, es no angustiarte ni desesperarte, alguna solución tiene que haber a tu problema- replicó Marcy preocupada por su amiga.
Anabella entró en ese momento al café y se acercó a la mesa de sus amigas muy risueña comentó: 
-Disculpen por el retraso, tuve que arreglar un pequeño percance en mi casa pero nada grave-. 
Ada y Marcy sonreían y daban gracias que no se dio cuenta del problema. Anabella estaba agitada por caminar de prisa para encontrarse con ellas y disfrutar un momento grato entre amigas.



CONTINUARÁ        
        
                      

 

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