lunes, 23 de marzo de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Ada conversaba con su amiga Marcy en la salita de recibir, con un pañuelo se secaba las lágrimas y trataba de calmarse para poder hablar y contarle a su amiga que le sucedía: 
-Sabes algo, siempre me gusto tu casa es tan bonita y está tan bien construida, el decorado es muy original. En cambio mi casa es más sencilla y para animarme siempre prendo velas porque dan un ambiente de serenidad y tranquilidad que es lo que yo necesito en estos días- volvió a tomar un sorbo del vaso de refresco para aliviar la tensión, luego continuó mientras Marcy la escuchaba con atención: -Como bien sabes, yo confió en ti porque nunca has revelado mi secreto pero ahora las cosas se han puesto más complicadas conmigo. Cuando te hablé sobre mi caso, estabamos en el colegio ¿te acuerdas? tú nunca dijiste nada a nadie sobre el secreto que te confié.  Conoces bien mi caso, yo puedo presentir la muerte de otras personas, antes de que sucedan, eso siempre me lleno de angustia y dolor. A mi mente vienen las imágenes de la persona que va a partir de este mundo,  te juro que no las busco, es más ni siquiera pienso en esta persona Te acuerdas lo que sucedió con nuestra profesora de historia, yo la veía seguido y tres días después tuvo ese terrible accidente que se la llevó de este mundo, ese no fue el primer caso que me sucedió- Ada tomó de la mesita el vaso de refresco, bebió otro sorbo para refrescarse y luego continuo -esto sucede cada vez que veo la imagen de alguien conocido. Te imaginas lo que es vivir presintiendo que una persona se va ir, cada vez son mas reales las visiones, no sé si voy a poder seguir adelante y soportar esto. Todas las personas a las que he visto en mi mente se han ido. Marcy tengo miedo de perder la cordura, hace unas semanas he comenzado a tener otro tipo de visiones, de repente estoy ocupada haciendo algo y aparecen ante mí calles y parques con sus faroles antiguos, tal vez de mil ochocientos o mil novecientos, es como si hubiera vivido en esa época, las calles que veo son tan reales que siento miedo. Las imágenes aparecen varias veces en días consecutivos, después  se detienen por unos días y luego vuelven- Ada, no soportó más y comenzó a lloró sin detenerse, Marcy trato de aliviar su sufrimiento con palabras de serenidad.
-Ada, esto que me acabas de contar puede ser producto de haber visto una película o fotos de calles antiguas y las llevas a tu mente sin darte cuenta- sentenció Marcy.
-No, no, te aseguro que no es así, hace mucho tiempo que no veo ni películas ni fotos, esto no es producto de mi imaginación- dijo Ada con voz entrecortada - ¡tienes que creerme!- exclamó.
-Serenidad Ada, te creo, te creo- repitió Marcy para calmar a su amiga -alguna vez has hablado con tus padres, les has contado lo que te sucede-. 
-Si... hable con mi madre, pero ella me contestó que eran solo coincidencias que no debía hacer caso, pero te aseguro que no son coincidencias porque no es una vez o dos veces esto me viene sucediendo desde que estabamos en el colegio, por eso necesitaba contárselo alguien en quien confío. Gracias por guardar mi secreto, imagina si la gente se entera, nadie querría hablarme, ni estar cerca de mí, es desolador, tengo miedo de perder la cabeza y entrar a un mundo de tinieblas, no sé como lidiar con todo esto-. señaló Ada  entre lágrimas.
-No pienses de esa manera- respondió Marcy con énfasis para apoyar a su amiga -Ada no vas a perder la cordura ni vas entrar a un mundo de tinieblas, es algo extraño lo que te sucede, yo no soy especialista para poder aconsejarte, lo que pienso es que debes hablar con la doctora Guerra, ella te puede ayudar mejor que yo y aconsejarte  que puedes hacer o a donde ir para tratarte-.
-No, no, no puedo hablar con ella, nadie más en el pueblo debe saber de esto, si acaso ella comenta algo sería mi fin-. Ada se puso triste con las palabras de Marcy.
-No mal interpretes mis palabras, pero debes hablar con tu padre, explicarle lo que sucede para que te pueda apoyar. Si no deseas hablar con la doctora, viaja a la capital y consulta con una psicóloga para que te ayude a entender que pasa con tu mente y así puedas aprender a manejar esto. Ada, tienes que aprender a vivir con esto, no lo conviertas en algo oscuro. No puedo explicar que  sucede contigo  pero debes tener una actitud serena hasta que puedas hablar con un profesional en conducta humana y te ayude a manejar tu caso. Has escuchado hablar alguna vez de la parapsicología, es una ciencia que estudia estos comportamientos, no puedo hablar más al respecto porque no conozco mucho sobre el tema. Habla con tu padre, estoy segura que él te va a comprender-. Marcy respondió así a su amiga que tenía una expresión de sufrimiento en el rostro.
-Si... tal vez tengas razón- habló Ada más tranquila -mi padre me va escuchar y comprender mejor, aunque hace dos días me habló de que ya debería pensar que voy a estudiar, él me dijo muy serio -Ada está pasando mucho tiempo y tú no decides que vas a estudiar, tienes que pensar en tu futuro, no soy eterno-. Yo me estremecí al escuchar esa palabra y le contesté que la próxima semana voy a decirle que haré con mi futuro. Con lo que me sucede no se si podre concentrarme en estudiar algo, siento que estoy perdida en una situación extraña- señaló Ada al final.
Marcy interrumpió sus pensamientos y agregó: -lo que te voy a pedir es un poco delicado y no debes tomarlo a mal, si alguna vez me ves en tus visiones, no me lo digas, no deseo saber cuando voy a dejar este mundo, prométeme que nunca me dirás nada-.
-Si mi querida amiga, te prometo no te diré nada, no podría hacerlo. Al contrario tengo que agradecer que me escuches, siento un gran alivio hablar de esto contigo- contestó Ada secando sus lágrimas.
-Alguna vez has pensado en contárselo Anabella- agregó Marcy.
-No, jamás, yo quiero mucho Anabella pero sé que ella no puede guardar secretos, estoy segura que diría algo y no con mala intención si no que nuestra amiga es así- sonrió Ada al contestar.
-Bueno, tengo que darte la razón Anabella tiene un gran corazón pero no puede guardar secretos de esa magnitud- dijo Marcy.
-Siento que me quitado un peso de encima pero siempre me pregunto porque tengo que vivir con esto- dijo Ada con temblorosa.
-No puedo contestar a eso, tal vez algún antepasado en tu familia vivía lo mismo y tu lo has heredado, recuerda que somos producto de varias generaciones atrás.
Antes que Ada conteste la madre de Sonia llegó con sus compras, Marcy le pidió usar el jeep para llevar Ada al pueblo.
-Esta bien Marcy usa el jeep pero no llegues tarde por favor- contestó Sonia.
En el camino Ada y Marcy evitaron tocar de nuevo el tema pero quedaron en que Ada le iba a contar como quedaba la conversación con su padre. 
-Ada mañana no puedo venir al pueblo, vengo pasado mañana y nos reunimos junto con Anabella en el Café Salón Azul, no te olvides a las 11 a.m. me despido de ti, amiga- agregó Marcy, dio media vuelta en su carro para regresar al fundo al lado de su madre. 
Mientras manejaba recordaba las palabras de Ada, su situación no era nada envidiable al contrario, tener que ver y presentir la despedida final de las personas que la rodeaban es de terror. Sintió un escalofrió que le recorría el cuerpo. Cuando llegó a su casa su madre le pregunto por Ada y la razón de su visita, Marcy contestó que no era nada importante solo las dudas de tener que seguir una carrera.
-Madre voy a mi habitación, quiero seguir leyendo el diario de la abuela, me avisas a la hora de la cena- sonrió a su madre y su fue a su habitación, dejo la puerta abierta se sentó en el sillón junto a la ventana, abrió el diario que sorpresas habría, pensó. 
26 de Mayo, un día antes del domingo: - estoy más que feliz- escribía la abuela -mi padre a la hora del almuerzo estabamos todos reunidos y en medio del postre comentó -puedes invitar mañana domingo a Harold para almorzar, puede venir antes de las doce- No podía creer lo que escuchaba mi padre invitando a Harold para almorzar con la familia, creo que ha pasado lo peor, luego volví a escuchar la voz de mi padre -hija no imagines que él es aceptado en la familia, todavía debemos seguir conociéndolo, aun es demasiado pronto-. No importa pensé, con la invitación al almuerzo es bastante. Me siento alegre y feliz cuando se lo diga a Harold
 él va sentirse feliz también-.
En la tarde se presento Harold como siempre impecable y oliendo a una colonia suave que por esos día estaba muy de moda. Cuando tomamos asiento yo le dije Harold, -mañana estás invitado al almuerzo familiar aquí en la casa, puedes venir antes de las doce, así podemos dar un paseo por el pueblo después de la misa, ¿estás de acuerdo?- muy sonriente contestó -estoy de acuerdo, no podría faltar nunca a esa invitación-. Luego continuamos con las lecciones del abecedario, debo decir que ya mi alumno dominaba muy bien la cartilla del ABCD. Ahora estaba listo para el siguiente paso, unir letras para formar sílabas, nos abocamos con mucha atención a dicha clase. Como siempre Dorila nos observaba desde una esquina del salón, luego se ponía de pie para traernos un refrigerio y continuar con la lección. Antes de irse Harold, mi madre nos interrumpió un momento para volverlo a invitar al almuerzo de domingo, él muy respetuoso contestó -señora aquí estaré puntual, no se preocupe-. 
Seis de la tarde como siempre nos despedimos, en la puerta principal, una venia, un hasta mañana y adiós, era suficiente. Tenía que estar más que contenta porque los dos estaríamos juntos más horas y por ser domingo, no habría clases.
Domingo 27 de Mayo: -como prometió Harold, estaba puntual y en sus manos traía una botella de vino y un ramo muy grande de flores. Recibí sus presentes, se los di a Dorila para que los guarde y salimos, camino a la iglesia donde nos esperaban nuestros padres, escuchamos la misa muy solemne y con el respeto del caso, al terminar salimos a la calle, le pedí permiso a mi padre para pasear por el pueblo con Harold, no se negó pero me advirtió que no debía demorar, el almuerzo ya estaba casi servido. Prometí no demorar, los dos caminamos juntos unas cuadras, hacia la calle principal, Dorila nos seguía de cerca, ella siempre atenta a nuestros pasos. Los dos sonreíamos y conversábamos lo agradable del clima, el día estaba brillante y lleno de sol, era un momento muy especial. Caminamos sin prisa y conversamos de nuestros gustos y preferencias. Harold y yo nos estabamos conociendo y eso nos hacía felices. Ese momento nos pertenecía.



CONTINUARÁ         
   
       
     
    
                 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario