lunes, 27 de abril de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Habían pasado dos días desde que Ada llegó a La Merced  para visitar a sus padres. Su visita tenía un objetivo, deseaba hablar con su padre sobre el problema que la aquejaba y buscar su ayuda y comprensión. Norberto, el padre de Ada se encontraba en la cocina disfrutando de una exquisita taza de café, era sábado en la mañana, el cielo brillaba con los rayos del sol y él solía  sentarse frente a la puerta de vidrio que dejaba ver el pequeño huerto de hortalizas que su esposa y él habían sembrado para luego deleitarse con una gran cosecha orgánica.
Ada en su habitación se debatía en un mar de dudas, ¿su padre le creería? él daría crédito a lo que iba a decirle o tal vez pensaría que su hija habia perdido la cordura. Respiró profundamente, salió de su habitación y se dirigió a la cocina donde estaba su padre, tenía que hablar con él, ahora que su madre no estaba en casa, había ido de compras, ella siempre tenía la costumbre de tomarse varias horas en las tiendas y luego reunirse con sus amigas en la juguería que se encontraba cerca a la iglesia principal.
Ada dijo en voz baja: -es ahora o nunca- entró en la cocina saludó con un ¡buenos días! y agregó: -padre podemos conversar, tengo que decirte algo que es muy importante-.
Norberto se sorprendió con las palabras de su hija, tenía  la voz un tono grave, ¿qué pasaba con ella? se preguntó en silencio.
-Ada, por supuesto que podemos hablar- contestó el padre y agregó -supongo que se trata de lo que has elegido para estudiar, recuerda que el tiempo pasa y ya no puedes estar sin hacer nada, es necesario comenzar a pensar en tu futuro-.
-Padre- comentó Ada con acento afligido -tenemos que hablar de mis estudios y sobre todo de algo más grave que me está ocurriendo y torturando mi vida-.
¿Qué estaba sucediendo con su hija?- se preguntó el padre de nuevo -Ada, habla de una vez, me estás preocupando, sea lo que sea, tu madre y yo te vamos apoyar, sabes que puedes contar con nosotros en cualquier circunstancia por muy grave que sea-.
Ada se tomó las manos nerviosamente, se aclaró la garganta con suavidad y comenzó a contarle a su padre las experiencias que tenía, las imágenes de personas y ciudades antiguas como si en el pasado hubiera vivido en ellas, eran tan reales que la asustaban. Eran premoniciones a las que se veía obligada a presenciar. Mientras le explicaba a su padre lo que sucedía con ella, lágrimas de tristeza corrían por su rostro, trató de controlarse pero no lo conseguía, su miedo y sus nervios la traicionaban. El padre no hablaba solo observaba y escuchaba a su hija.
Ada podía imaginar lo que pensaba su padre, seguro no creía ni una palabra y lo más grave es que imaginaba que su hija estaba desvariando, que todo aquello era producto de una mente desbordada. Para terminar la conversación, Ada presionó a su padre: -di algo por favor, no me mires con cara de incrédulo, como si todo lo dicho fuera un invento-.
El padre observó por unos segundos a su hija y preguntó: -¿desde cuando tienes estás premoniciones?-.
Ada contestó más serena: -desde que estaba en el colegio, tenía doce o trece años-.
Norberto volvió a preguntar: -¿sabe alguien más sobre esto?-.
-La única que sabe desde que estabamos  en el colegio es Marcy, mi mejor amiga, ella ha guardado el secreto todo este tiempo y con nadie hablado sobre ello, de eso estoy segura- Ada sentenció cada palabra.
El padre observó el café en su taza, respiró con cuidado no deseaba alarmar a su hija. Ada interpretó el gesto como una señal de que no creía en sus palabras, pero estaba equivocada, su padre tuvo una respuesta que la dejó paralizada por el asombro.
-Mi querida hija, creo que es hora de que sepas la verdad, yo nunca he hablado de esto contigo ni con tu madre, es por seguridad, fue un pacto que hicimos mi hermana Bernarda y yo, nadie debe saber al respecto. Lo que voy a contar debe quedar entre las paredes de este ambiente, el tema es serio y por nuestro bien debe quedar con nosotros, sería muy peligroso que la gente sepa lo que ocurre- contestó Norberto con seriedad.
Ada seguía cada palabra de su padre, él creía su historia, eso significaba un gran alivio para ella: 
-Lo que me acabas de decir no es nuevo para mí, conozco muy bien lo que te sucede, es una herencia que viene por el lado de mi familia, mas exacto por la línea materna, solo las mujeres heredan este don, si así podemos llamarlo. Mi madre y mi hermana Bernarda no heredaron este don, parece que saltó dos generaciones y llegó hasta  ti. Mi abuela Regia, madre de mi madre, tenía  el don, ella aprendió a vivir y  saber manejar su vida con la premoniciones. Cuando pasaron los años yo di por sentado que  había acabado esta herencia con mi abuela, pero no era así. Nunca hablé de este tema contigo para no meter ideas en tu cabeza o que te sugestiones con el tema. Lo que estás viviendo es algo serio y lamento que antes no hayas venido a buscarme para hablar. Te hubiera ayudado a entender lo que sentías y además de contarte la historia de la familia. 
Ada respondió entre lágrimas: -una vez comenté de esto con mi madre y ella no me creyó, me dijo que eran ideas mías-. Al decir esto la joven se sintió aliviada, su padre creía su historia y seguro iba ayudarla a encontrar la manera de llevar esta realidad que representaba un gran peso para ella. No quiso decirlo en voz alta para no herir a su padre, pero  era como una maldición, presentir el destino final de las personas.
El padre lleno de estupor dijo: -con tu madre nunca hablé de este tema porque sin quererlo ella puede comentar con sus amigas y eso sería trágico, esto debe quedar con nosotros, nadie debe saberlo. La abuela Regia tuvo este don desde muy joven, según contaba mi madre, cuando ocurría y venían las imágenes a su mente, prendía una vela pequeña y decía una oración por la persona que veía, parece algo simple pero eso le daba paz y la hacía sentir mejor, sabía que no podía cambiar su realidad. Tanto la abuela como tú, no tienen la culpa de esta situación es algo de lo que no puedes renegar es inexplicable a la mente humana. Sé que las mujeres de mi familia por varias generaciones han vivido con este don y tú ahora eres una de ellas-.
-Padre no quiero que imagines que esto me sucede todos los días y que me levanto viendo imágenes, a veces pasan varios día y no sucede nada. Lo que me alarmó y me lleno de terror es que de unas semanas acá veo imágenes de ciudades antiguas como si hubiera vivido en el pasado, eso es nuevo para mí-. comentó Ada.
-También es nuevo para mí- respondió el padre -lo que puedo decir es que hagas lo que la abuela Regia hacia, prender una vela, supongo que cada una de ustedes es diferente, de sentir lo que siente. No pierdas los estribos ni te llenes de miedo, tienes que aprender vivir y a manejar la situación, nada de lo que sientes o ves en tu mente puedes cambiar, entonces debes vivir con ello-.
Ada se sintió aliviada con las palabras de su padre, había encontrado la manera de entender lo que sucedía con ella. El único camino que tenía era aceptar que su vida sería de esa forma y que debía vivir con ello. La abuela Regia tuvo una larga vida y vivió con las premoniciones de vidas ajenas.
-Padre te molesta si salgo a caminar, necesito tomar aire y pensar en todo lo que hemos hablado en otro momento hablamos de mis estudios y mi futuro- señaló Ada.
-Ve, sal a caminar para pensar y aliviar tu mente, solo voy a pedir algo que tienes que cumplir. Nunca me digas si me ves en tus imágenes, no quiero saber cuando es el final de mi vida-.
Ada se acordó que lo mismo le dijo Marcy: -no te preocupes padre nunca diré nada al respecto, tú mereces vivir tu vida feliz y tranquila-.
El día estaba espléndido para caminar y sentir la vida en cada rostro de la gente que pasaba a su lado.  Ada se acordó de sus amigas Marcy y Anabella, ella no sabía que Beatriz había llegado a San Andrés. Pensó que volvería unos días para despedirse de sus amigas antes de viajar a la capital para arreglar sus documentos y sus estudios, por el momento no tenía la necesidad de consultar con un profesional de salud para tratar lo que sucedía con ella, mañana iría por unos días a San Andrés, deseaba estar con sus amigas y conversar de todos los temas.
Marcy, Anabella y Beatriz disfrutaban de un almuerzo en el café Salón Azul, conversaban, reían y recordaban todos los momentos vividos tiempo atrás. Lamentaban que no estuviera Ada con ellas pero sabían que iba a regresar al pueblo por unos días. Terminado el almuerzo se despidieron con la promesa que la próxima reunión sería en casa de Anabella. 
En el jeep de regreso al fundo, Marcy pensaba en su amiga Ada, ¿cómo habría sido la reunión con su padre?, rogaba que creyera sus palabras y que la ayude a buscar una solución. No era fácil lo que ella vivía día a día.
Marcy llegó al fundo y entró en la casa, su madre estaba en la sala, la saludó y dijo: -¿madre cómo estás? te noto un poco molesta, ha sucedido algo con el tío Erick-.
-No, no es con Erick la molestia, no tengo razón de molestarme con él. El problema es otro, se trata de los agentes que mandan la empresas para ver si vendemos nuestros árboles, creo que voy a poner un letrero muy grande a la entrada del fundo que diga "No están en venta los árboles, por favor no insistir"- finalizó Sonia.
En toda la región existían empresas que eran aserraderos, tres o cuatro eran las más importantes, ellos penetraban en el monte para talar árboles de caoba y cedro, este último era bien escaso. El negocio de la madera era cada vez más complicado porque vender madera en el extranjero no era fácil porque debía ser certificada. Esto era una regla para conservar el monte y los bosques de la selva. Tener tan cerca árboles de caoba eran una tentación para dichas empresas.  
Los árboles de los que hablaba la madre de Marcy eran árboles de caoba, cuando recién el abuelo Harold Prodanovich adquirió el terreno, sembró esos árboles en forma lineal en un rincón del fundo para que dieran un poco de sombra a la casa, el no conocía que clase de árboles eran, fue un agricultor del lugar que vio los seis plantones, le dijo -señor Prodanovich usted acaba de sembrar árboles de caoba, ellos van a crecer muy alto-. El abuelo, no pensó que en el futuro serían importantes, él solo pretendía tener un poco de sombra para el fuerte calor de la zona. Habían pasado más de cuarenta años y los árboles crecieron entre treinta o cuarenta metros, eran hermosos y se encontraban en todo el esplendor de su madurez, la familia no pensaba vender jamás esos bellos arboles, no solo por el recuerdo del abuelo Harold, si no por la belleza la energía y la sombra que proporcionaban en el fundo alrededor de la casa.      
Marcy sonrió por las palabras de su madre, sabía que tenía razón, estos agentes se convertían en una molestia cada cierto tiempo aparecían para querer comprar los árboles: 
-Madre- dijo Marcy  -me voy a leer un rato, hace varios días que no leo el diario de la abuela-.
-Hija no me has contado como te ha ido en la reunión con tus amigas- exclamó la madre.
-Te parece que a la hora de la cena, mientras estamos en la mesa te cuento todo lo que deseas saber- Marcy le mandó a su madre un beso en el aire y se fue a su habitación, Sonia movió la cabeza sonriendo y pensó -mi querida hija nunca cambies-.
La joven entro en su habitación, tomó del velador el diario se acomodó en el sillón cerca a su ventana y comenzó a leer lo que escribió su abuela.
1 de Junio escribió Margarita: -estoy emocionada y feliz solo falta una semana para que se celebre la boda de los hermanos Langy, amigos de Harold, eso va ser el pretexto para salir elegante y de largo a una fiesta. Mi hermano Anselmo ha prometido acompañarnos, sin él no podría salir con Harold y eso sería una tristeza. Parece algo frívolo preocuparme por el vestido, pero no lo es, tengo que ir a la boda bien arreglada para celebrar con los hermanos y mi novio. Es la primera vez que escribo la palabra novio en mi diario. Harold y yo vamos hacer testigos de los hermanos por esa razón debemos estar a la altura de la celebración.
Marcy se alegró por su abuelo, cada día la familia de la abuela Margarita confiaba más en él, era un avance para sus deseos de casarse en el futuro con la joven más linda del pueblo. 
Sonia entró en la habitación de su hija y preguntó si ella había sacado del baúl de su madre el álbum de fotos familiares.
-Si madre- contestó Marcy -yo tomé el álbum de fotos del baúl de la abuela, quería ver fotos de la boda de mis abuelos y ver también fotos de la boda de los hermanos Langy. Cuéntame algo sobre dicha celebración, supongo que la abuela te comentó algo sobre la boda y la fiesta-.
Sonia hizo el gesto de estar recordando las historias que su madre le contó en el pasado: -fue una fiesta por todo lo alto, medio pueblo estuvo invitado- la madre de Marcy recordaba poco a poco como fue la boda en la iglesia y luego el festejo de la fiesta.


CONTINUARÁ         
  

   
     
 

    
     
 

 
   


     
    
          

 

lunes, 20 de abril de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Era más allá de la media noche, la casa estaba en silencio, Ada y su tía dormían en sus habitaciones, de pronto la joven se despertó, se sentó en la cama, sus manos comenzaron a temblar y unas gotas de sudor se deslizaban por su frente. Ada estaba viendo frente a ella imágenes de calles antiguas con veredas y caminos empedrados, un lugar donde ella nunca había vivido. A unos metros se divisaba un parque, no había gente, pero si una niña que caminaba llorando y llamaba a su madre. Tembló de miedo al ver a la niña, no  podía reconocerla, no sabía quién era. Unos segundos duraron las imágenes y luego desaparecieron, Ada no dejaba de temblar, lloraba llena de angustia y de miedo, qué pasaba con ella, hasta cuando viviría con esas imágenes, no era justo lo que pasaba. Respiro lentamente para tratar de controlarse, no quería despertar a su tía que dormía en la otra habitación, lloró en silencio, las imágenes habían desaparecido, luego pensó -Marcy tiene razón, debo hablar con mi padre para buscar ayuda, no puedo seguir de esta manera, cada vez son más reales las imágenes y más seguidas que vienen  a mí. No sé como manejar esta situación. ¡Quien es esa niña! no deseo pensar, ni saber su nombre, si algo le pasa que Dios la tenga a su lado-. Con las manos se tapó la cara, seguía llorando en silencio, volvió a recostarse en la cama para tratar de dormir pero no conseguía llamar el sueño, se puso de pie y dio unos pasos hacía la ventana, la noche estaba alumbrada por la luna y el cielo con un tinte oscuro se cerraba ante ella. ¡Qué terror! presentir el frío de lo inexplicable. La decisión estaba tomada, mañana mismo se iría en el bus que sale a primera hora para la Merced, era tiempo de tomar decisiones y hablar con su padre,  pedir su consejo no deseaba demorar más su partida. Antes de viajar se despediría de su tía y pasaría por la casa de Anabella para decirle que se iba por unos días y que le cuente de Marcy de su viaje. Regreso a la cama para dormir, se tapó con la colcha hasta la cabeza, no deseaba ver otra imagen, nada que la llene de miedo y desesperación. 
Tal como la había planificado, al día siguiente habló con su tía para despedirse: -tía, voy a visitar a mis padres unos días, quiero tomar el bus que sale a primera hora, no deseo perderlo-.
La tía Bernarda contestó: -¿porqué esa prisa, ha sucedido algo que te apremie?-
-¡No, no tía!, nada pasa que me me apremie, es solo que deseo ver a mis padres y comentarles que ya tome una decisión para seguir una carrera, ahora mismo debo salir para tomar el bus que me lleve a La Merced- respondió Ada, luego abrazó a su tía y salió de la casa con dirección a  la casa de Anabella, también iba a despedirse de ella.
Llegó hasta la casa de su amiga que no queda muy lejos de suya, solo a unas cuadras, era temprano y era posible que ella aun esté durmiendo. Tocó la puerta, nadie respondía, volvió a tocar y espero cinco minutos, ¡nada! Anabella no abría la puerta, seguro dormía. Ada sacó de su cartera una libreta y un lapicero, iba a escribir una nota y la dejaría bajo la puerta. Estaba en ese trance cuando una Anabella soñolienta y en pijama abrió la puerta para hablar muy molesta: -Ada, como es posible que me visites tan temprano, no son ni las siete de la mañana- comentó Anabella y la hizo pasar a la sala.
Ada se sintió apenada, no sabía como disculparse, su amiga se veía molesta y con sueño: -Anabella por favor discúlpame, solo quería despedirme, viajo a La Merced a visitar a mis padres. Estaré en esa ciudad unos días y luego regreso. También deseaba que le digas a Marcy que sigo su consejo-.
-¡Consejo, qué consejo!- exclamó Anabella con curiosidad -a mí no me has contado nada-.
-Se trata de mis estudios para el futuro, no es nada grave ni un secreto- contestó Ada y luego continuó. 
-Querida amiga debo irme, si no voy a perder el bus-. Se puso de pie abrazó Anabella y al final completo -mil disculpas de nuevo, no olvides despedirme de Marcy-. salió tan rápido como era posible para tomar la calle que la llevaba a la estación del bus. 
Anabella estaba parada en la puerta de la calle, mientras veía que Ada se alejaba, pensó, -esta amiga, siempre tan despistada, venir a despertarme a estas horas de la mañana,  ella es madrugadora, pero yo no-. Cerró la puerta principal y regresó a su cama para volver a dormir, fue imposible el sueño ya se había ido. Se levantó para preparar el desayuno, vivía sola en la casa que su abuela le había dejado, no tenía mucho hambre comería algo ligero o tal vez un yogurt, luego se vestiría para comenzar el día en el Bazar, tenía que hacer el inventario de la mercadería que iba a comprar para renovar la tienda y ofrecer novedades a los clientes. Su abuela le enseñó que era importante mantener el negocio con novedades para hacerlo atractivo. 
Marcy en el desayuno conversaba con su madre, había prometido a Anabella que iría ayudarla con el inventario del Bazar: -madre hoy día voy al pueblo, prometí Anabella ayudarla con el inventario de su tienda, puedo usar el jeep-.
-Si puedes usar el jeep, yo tengo que trabajar en las cuentas del fundo y lo que necesitamos comprar, para fertilizar la tierra. En una hora viene Erick para hacer las cuentas y luego nos vamos al pueblo en su camioneta, no voy a necesitar el jeep- señaló su madre al final.
-Madre, alguna vez tuviste problemas de trabajo con tu hermano- habló Marcy.
-No Marcy, solo alguna que otra discusión sobre como hacer las cosas en el fundo pero nada grave, Erick y yo nos entendemos bien, los dos tenemos un sentido práctico para el trabajo. Ahora tu tío esta solo en casa, su esposa Inés y sus dos hijos han ido a visitar a su familia en  Villa Rica se quedan toda la semana, él va cenar con nosotras en la noche- finalizó la madre de Marcy.
-Me parece muy bien madre, no sabía que Inés y sus hijos no estaban, ella siempre es una persona muy agradable, da gusto que el tío la tenga como esposa y mis primos también son adorables, lástima que no son de mi edad, así podría conversar con ellos y pasar momentos en familia-.
A las diez de la mañana Marcy salía con el jeep, dejó a su madre y a su tío planeando la logística de lo que necesitaban para el cultivo de café. La joven saludó a su tío cuando llegó a  casa. El tío Erick señaló: -Marcy cada día estas más hermosa, debes ir con cuidado al pueblo, seguro hay muchos jóvenes que están deseando acercarse a ti e invitarte a salir-.
-Gracias por tus palabras tío- dijo Marcy sonriendo -tu me ves hermosa porque soy tu sobrina, no existe ningún joven cerca de mí-.
Marcy salió de la casa para ir al pueblo y Erick dijo: -Sonia es verdad, tu hija esta muy linda, debes hablar con ella y aconsejarla, no vaya ser que en el pueblo conozca algún joven- comentó Erick
-No te preocupes hermano, ella sabe cuidarse, además está de vacaciones pronto va regresar a la capital para seguir sus estudios. Ahora vamos a lo nuestro, debemos hacer el trabajo, el campo no espera y tenemos que comprar lo necesario- respondió Sonia.
Marcy llegó al pueblo hasta el Bazar de Anabella, había que reconocer que su amiga tenía la tienda bien decorada, sus vitrinas llamaban la atención, el cartel de publicidad era atractivo y la gente entraba a comprar cuando necesitaba algún regalo o algún adorno para el hogar. En una esquina del Bazar tenía la sección de pasamanería, esto era muy útil para las amas de casa y en la otra esquina habían artículos de escritorio y librería. Era un Bazar muy variado y con bellos regalos.
-Marcy que bueno que llegaste- dijo Anabella -estoy con un enredo en la cabeza de tanto inventario, una ayuda me viene muy bien, no quiero abusar de nuestra amistad pero no sabes como agradezco tu apoyo-.  
-No debes preocuparte- comentó Marcy -yo no tengo nada que hacer en casa,  recién mañana voy acompañar a mi madre al campo-.
Anabella se acordó de Ada y agregó: -antes que me olvide, Ada vino a visitarme muy temprano en la mañana, fue a mi casa y me despertó, eso no estuvo bien pero por tratarse de ella la disculpo. Me habló que se iba a La Merced a visitar a sus padres, me dijo que se despedía de ti y que está siguiendo tu consejo. Se va por unos días y luego regresa, además tengo que contarte la última novedad,  la madre de Beatriz vino al Bazar hace media hora, necesitaba comprar un regalo y me dijo que mañana venía Beatriz de visita a San Andrés, te imaginas que felicidad sentí al escuchar que nuestra amiga nos visita, por fin vamos a estar juntas como antes ¡te acuerdas!- exclamó.
Marcy sonrió, claro que le daba gran alegría saber que Beatriz llegaba a San Andrés para quedarse unos días. También sentía un gran alivio por Ada, ella iba a hablar con su padre sobre su problema, al final rogaba que le crea y pueda ayudarla. 


CONTINUARÁ      
      
  

 

                 
                 

 

lunes, 13 de abril de 2026

CAFE, MI CULTIVO DE CAFÉ

En el comedor de la casa Marcy y su madre se disponían almorzar, la comida preparada y servida por Josefa se veía deliciosa, la señora del servicio era una excelente cocinera. Sonia sirvió los vasos de limonada y Marcy al  observar a su madre tan serena y relajada preguntó sobre el matrimonio de sus padres, era un tema que nunca había tratado con profundidad ya era tiempo de hablar sobre ello con su madre.
-Madre- preguntó Marcy ¿Cuándo fue que te casaste con mi padre?- su timbre de voz sonaba algo inseguro, no sabía como podía reaccionar.
-¿Marcy a qué viene esa pregunta? creo que hemos conversado sobre el tema y ya no hay nada más que decir al respecto-. respondió la madre sin vacilar.
La joven volvió a insistir, ella quería saber más detalles de la historia de sus padres: -si pregunto es porque deseo saber que paso con ustedes y el motivo de la separación. Sé que aun guardas en un pequeño joyero los aros de matrimonio-.
Sonia miró a su hija, era una joven adulta, podía comprender lo que ella iba a explicarle:
-Mi querida, voy a contarte como fue nuestra historia. Yo conocí a tu padre cuando estudiábamos en el instituto, éramos jovenes y llenos de vida, nos ilusionamos y nos enamoramos, cuando terminamos de estudiar, decidimos casarnos. Esteban y yo queríamos planificar nuestra vida juntos, tengo que decir que él fue el que más insistió en casarnos, cuando hablé con mis padres sobre el matrimonio al principio no estuvieron de acuerdo, pero luego aceptaron. Al comienzo de nuestra relación todo iba en armonía, era el amor el que nos gobernaba. Pasados los dos años naciste tú y sentimos que la felicidad era completa, no podíamos más con nuestra alegría, de tenerte en nuestros brazos pero luego la realidad se impuso, nos dimos cuenta que nuestros caminos se separaban, tu padre quería una cosa y yo quería otra, no hablábamos el mismo idioma, ni planificábamos juntos nuestro camino. Él decidía por mí y yo no aceptaba sus planes y antes que todo se vuelva oscuro, tormentoso y complicado decidimos separarnos, ya no era la felicidad ni el amor lo que nos unía, sino todo lo contrario, era la tristeza y la oscuridad. Nuestra gran preocupación eras tú, no queríamos afectarte o que sintieras que no te queríamos. Tenías tres añitos de edad y te amábamos con locura, al final llegamos a un acuerdo yo tendría la custodia y tu padre tendría la puerta abierta para venir a verte cuando quisiera, las vacaciones serían compartidas. Así lo hicimos y funcionó bien, tú siempre nos has tenido a tu lado y nunca hemos faltado como padres. Lo difícil fue cuando regrese al fundo, mis padres se alarmaron al verme llegar, mi padre fue el primero en comprender mi situación, mi madre demoró un poco más en aceptar, pero luego estuvo de acuerdo. Los primeros años trabajé en el municipio de San Andrés, te dejaba en el colegio y después te recogía al terminar de trabajar, fueron años tranquilos hasta que mi padre enfermó, tuve que dejar el trabajo para apoyar al tío Erick con el fundo, tu abuelo ya no podía hacerse cargo. Marcy el resto de la historia tú la conoces, lo que si puedo decir es que viajábamos todos los veranos para ir a la playa que tanto nos gustaba. Tú padre jamás faltó a sus responsabilidades, sería mentir si digo lo contrario-.
-Madre- contestó Marcy -ahora que mencionas a mi padre, estoy preocupada por él, dos semanas antes de venir me habló muy serio, me explicó que el departamento donde vivíamos estaba a mi nombre que me pertenecía. Yo le pregunté porque me decía esto, acaso estás mal, o tienes alguna enfermedad terminal. Él me dijo que no, pero era necesario que yo estuviera enterada en caso de que algo malo le suceda. Me quedé preocupada por él-.
-Si, él, te ha dicho que esta bien es porque es así, no debes preocuparte más por tu padre, él no es de mentir o decir algo por decir-.  
Marcy reconocía que su madre tenía razón, ella jamás sintió que sus padres la abandonaban o que no se ocuparan de su bienestar. Además había pasado el tiempo y ninguno de los dos se había vuelto a casar.
-Madre tengo que decir que nunca sentí la falta de amor de su parte, pero hubiera sido tan hermoso para mí que ustedes se mantuviaran juntos- reflexionó Marcy en voz alta.
-A veces la vida no es como uno quisiera, simplemente las cosas pasan y hay que aceptarlas. Seguir juntos nos hubiéramos hecho mucho daño y nosotros no queríamos que eso suceda. Ahora, si Esteban y yo nos encontramos, podemos conversar y tratarnos con cordialidad y amistad, eso es lo importante- contestó Sonia a su hija.
Con estás palabras la madre terminó el tema, no había  más que decir. Marcy no insistió, ella había crecido en un clima de paz entre sus padres, no hubo dramas, violencia, ni traumas en la separación y era bueno seguir así.
Sonia cambio de tema y preguntó: -¿qué deseaba Ada cuando vino el otro día?-.
-Nada importante madre, en realidad solo quería conversar y saludarme, recuerda que sus padres y ella se han mudado a La Merced- habló Marcy.
-Claro, ahora recuerdo que Ada se encuentra hospedada en casa de su tía Bernarda, yo soy amiga de su tía desde hace mucho tiempo y también conozco a su padre, pero me preocupe cuando la vi en casa,  su rostro tenía una expresión triste, algo sucede con ella - comentó la madre.
Silencio por parte de Marcy, ella no podía decir nada de lo que sucedía con Ada. Recordó a su amiga y los problemas que tenía, se estremeció por ella. 
Madre e hija terminaron de almorzar, Sonia quería descansar y se retiró a su habitación, a Marcy le agradaba la tranquilidad con que se vivía en el fundo, la vida no podía ser más pacífica. Antes que termine la tarde la joven vio por la ventana a su amiga Ada que bajaba de un taxi y entraba al fundo, seguro venía a conversar con ella. 
Ada tocó la puerta y al instante Marcy abrió  y comentó: -Ada no debiste molestarte en venir al fundo, los taxis no siempre quieren salir de San Andrés-.
-No te preocupes tengo un acuerdo con el señor del taxi. Debía venir, no podia quedarme en silencio, tengo miedo, ha ocurrido algo- se detuvo nerviosa y casi temblaba, no podía hablar claro.
De inmediato Marcy comprendio que algo grave sucedía con su amiga, entonces exclamó: -¡Ada no me digas! ¡no me hables de qué has tenido un presentimiento! ¡Por favor! no quiero saber de quien se trata, no  pronuncies  nombres- se expresó con desesperación.
-No, no voy a decir nombres, me estas tratando como si fuera un fenómeno, yo no tengo la culpa de ver estas imágenes- dijo Ada con lágrimas en los ojos.
-¡Perdón! ¡perdóname amiga!- volvió a exclamar -comprende que no puedo ayudarte con lo que estas viviendo no fue mi intención ofenderte, vamos a mi habitación, mi madre está en casa puede escucharnos-.
Marcy cerró la puerta de su dormitorio y más serena le habló a su amiga. -siéntate aquí, ahora te escuchó con más calma. voy a preguntar ¿Qué es lo que ha sucedido?-.  
Ada contestó: -esta mañana me levanté temprano, me sentía alegre y de buen ánimo porque había pasado cerca de una semana sin tener ninguna imagen de ciudades antiguas o personas. Mi tía Bernarda había salido temprano a hacer unas diligencias y yo estaba en la cocina cuando comencé a tener las imágenes reales de un vecino de este pueblo, es alguien reconocido e importante, no voy a decir su nombre pero vive cerca al monasterio de las hermanas Agustinas, no es religioso. Debo tener calma para no desespérarme, no es fácil aceptar esto que me ocurre, siento miedo porque no sé como manejarme ante esta situación, cada vez son más seguidas las imágenes que aparecen. Estoy asustada porque no comprendo lo que me sucede-. sus últimas palabras las dijo llorando, Marcy sintió un pesar muy grande por Ada.
-No sé que puedo hacer por ti, solo escucharte, tú debes buscar ayuda o aceptar que es una realidad con la que tienes que vivir. Tal vez si le contamos a mi madre ella nos puede aconsejar-. señaló Marcy
-No, no amiga nadie más puede saber de esto, tengo que encontrar la manera de vivir con mi realidad. Cuando estaba en el colegio, estás imágenes no me atormentaban tan seguido pero ahora, son cada vez más reales-. Ada se había serenado, Marcy le trajo un té de manzanilla para que se relaje.
Daba gracias a su amiga por escucharla y dijo entre susurros: - no te preocupes por mí, esto debe tener alguna solución- habían pasado cerca de dos horas cuando el taxi regreso para recoger Ada.
Marcy abrazó a su amiga y repitió: -perdona mi actitud, me puse nerviosa al pensar en la imagen de la persona que apareció ante ti, comprendo que es difícil vivir así-.
-Adiós Marcy, no pienses más, yo sé que es complicado, todo esto me hace sentir terror- aseguró Ada, se daba cuenta que había asustando a su amiga. 
Marcy despidio en la puerta de la casa Ada y vio como se alejaba en el taxi, pensó que tal vez ya no vuelva a confiar en ella por lo mal que se puso. Deseaba estar en calma, fue a su habitación, tomó el diario de su abuela Margarita, quería olvidar el momento de tensión que vivió minutos antes junto Ada.
Junio 1 escribe Margarita -hoy hablé con mis padres sobre la invitación de Harold al matrimonio de sus amigos, mi madre no se opuso para que asista a la boda, mi padre estuvo algo reticente en otorgar su permiso pero después de una hora aceptó que asista con una condición, uno de mis hermanos debía acompañarme. Desde el principio acepté la condición de mi padre, pensé en Anselmo, él estaría de acuerdo en acompañarme, deseo ir a esa boda creo que va ser muy bonita, hasta ese momento, nadie en el pueblo se había casado junto a sus hermanos. En la tarde cuando Harold llegó a visitarme le conté con alegría que tenía el permiso de mis padres para asistir a la boda, ahora solo tenemos que esperar que llegue la fecha del compromiso. Después de esta gran noticia nos dedicamos a seguir con las lecciones de español, mi alumno está muy avanzado y aprovecha cada oportunidad de tiempo que tiene para practicar, la atención al fundo se lleva gran parte de su tiempo.
Marcy sonrió al leer el diario, el abuelo Harold estaba avanzando con la familia y ellos comenzaban a confiar en él.
Era la hora de la cena cuando su madre llamó a Marcy al comedor, se sentaron a la mesa, Marcy estuvo tentada de contarle a Sonia sobre el terrible problema de Ada, se contuvo, no podía traicionar a su amiga, le prometió no contar nunca nada. 
-Madre sigo leyendo el diario de la abuela, dentro de unas semanas van a ir a la boda de los hermanos Langy- dijo con asombro Marcy.
-Si, mi madre nos contó alguna vez que fue todo un evento en el pueblo, no deseo decirte nada más hasta que estés a la página de la boda. Ahí podré comentar algo- La madre asintió con la cabeza como si recordara las palabras de su madre Margarita.
La cena fue ligera, madre e hija no tenían demasiada hambre, terminaron de cenar en el comedor y luego pasaron a sentarse en el portal para conversar de como avanzaba el trabajo en el campo, Sonia y Erick se sentían satisfechos de que todo salía como lo habían planeado. 
A esas horas, la noche estaba fresca y el cielo despejado, que hermoso contemplar las estrellas. ¡que paz! y ¡que silencio!
Dos días después de la visita de Ada, Marcy se enteró que el doctor Segura había partido al viaje final. Él era un hombre muy reconocido en el pueblo y vivía cerca al monasterio tal como lo indicó su amiga. El doctor no estaba enfermo, en la noche se fue a dormir y su esposa una hora después lo encontró tendido en el piso del dormitorio.
Marcy se estremeció, era cierto lo que Ada decía, sus presentimientos se hacían realidad, que terrible sensación el de presentir la partida final de otras personas.


CONTINUARÁ    
  

     
 
         
     
    
        

 

lunes, 6 de abril de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Marcy, Anabella y Ada estaban reunidas en el café Salón Azul, comentaban sobre el clima que estaba cambiando y que el calor era cada vez está más fuerte.
Anabella decía a sus amigas: -en el noticiero de esta mañana escuché que se acerca una ola de calor, que debemos consumir muchos líquidos, sobretodo agua.
-Si, yo también escuché el noticiero y la verdad ya se siente el calor más abrazador- contestó Ada.
-Por eso amigas, estamos disfrutando de estos deliciosos helados para refrescarnos un poco- agregó Marcy y las tres reían juntas.
-Por favor hablemos de temas más serios, aunque debo admitir que el clima es un tema muy serio y es bueno estar siempre informadas sobre ello- aclaró Ada.
-Ahora que hablamos de tema serios- dijo Anabella -no saben la última, el pueblo de San Andrés va a tener su propia emisora de radio, ayer me comentó Horacio, que es  el encargado de la planta eléctrica. Él entró al Bazar para comprar unas láminas de recorte y me habló al respecto.  Se imaginan, vamos a tener nuestra propia emisora de radio y vamos a estar al día con las noticias que ocurren en el país y en el pueblo, además de eventos y programas, no sé quién es el dueño solo me habló de la emisora-.
Marcy se alegró: -¡Hey! es una muy buena noticia, creo que ya era hora que San Andres se mantenga al día con la modernidad, el pueblo está entrando a una nueva era, eso es saludable para todos-.
Mientras disfrutaban de sus ricos helados, la conversación giró alrededor de Anabella, ella comentaba con sus amigas: -saben, el día de ayer estuve revisando los documentos de propiedad de la casa y del Bazar que mi abuela me dejó como herencia. Estoy ordenando los papeles para tenerlos bien guardados y archivados. Amigas ustedes conocen mi historia y saben que mi abuela Isabel me salvó la vida, sin ella no sé donde estaría- Anabella quedó en silencio unos segundos, la voz le temblaba y no quería llorar. Ada y Marcy reconfortaron a su amiga, con palabras de ánimo para que no se ponga triste.
Anabella reaccionó diciendo: -gracias, gracias amigas por sus palabras, sé que no tengo derecho arruinar nuestro momento de conversación pero no puedo evitarlo, ahora ya me siento bien. Mi abuela fue todo mi mundo, ustedes lo saben-.
Marcy y Ada conocían la historia de vida de Anabella, sabían que al cumplir los dos años, su padre  abandonó a ella y a su madre. Anabella decía que se acordaba de él a lo lejos, pero lo que más recordaba era su voz cuando le hablaba y la tomaba en sus brazos. Nunca supo porque un buen día su padre abrió la puerta y se fue. La madre de Anabella tal vez presa de la tristeza y sin saber que hacer, llegó a San Andrés cuando Anabella había cumplido seis años y se la entregó a su madre Isabel con estás palabras "Madre yo no puedo mantener a mi hija, es mejor que tú la críe". Sin más explicaciones se alejó de la casa  de su madre, caminó sin mirar atrás ni escuchar el llanto desgarrador de su hija que la llamaba con desesperación. Su abuela en ese instante la abrazó y dijo: -no llores mi hijita ahora ya no estamos solas, yo estoy contigo y tú estás conmigo. No sé en que me equivoqué al criar a esta hija pero algo hice mal, contigo va hacer diferente mi niña-. Anabella siempre decía a sus amigas que creció junto a su abuela, ella le enseñó todo lo que sabía y además la protegió. Doña Isabel le dejó a su nieta como herencia su casa y su tienda para que tenga de que vivir. 
-No sé que habría sido de mi vida sin mi abuela- siempre comentaba Anabella -tal vez hubiera terminado en un orfelinato. Lo más triste de todo, es que no volví a extrañar a mi madre, no sé nada de ella desde hace años, reflexionaba Anabella.
La conversación continuó entre las jovenes que estaban en la primavera de sus vidas y nada parecía preocuparlas, salvo el delicado problema de Ada. En su momento cada una comentaba lo que pensaba hacer en la próximas semanas. 
Anabella decía: -tengo que viajar a la capital para traer mercadería que necesito en el Bazar, ya es tiempo de renovar varias cosas, es una tienda de regalos-.
Ada no sabía cuando iba a partir de regreso a la Merced junto a sus padres por eso agregó: -mi tía Bernarda hermana de mi padre, quiere que me quede el tiempo que yo desee, ella vive sola en su casa-.
-Yo, mis queridas amigas- dijo Marcy -estoy de vacaciones y me quedaré el tiempo necesario para acompañar a mi madre, por el momento no tengo prisa en regresar a la capital Mi padre sabe que siempre me tomo un tiempo para volver a la ciudad-.
Mientras disfrutaban de la conversación, Marcy recordó que una vez Anabella le comentó que lamentaba que su madre fuera de una manera extraña, cuando murió la abuela, ella no vino al entierro, no sé nada de su vida desde que me dejo en San Andrés. Anabella ignoraba si estaba viva y mucho menos sabía de la existencia de su padre desde que se fue, algunas veces se preguntaba ¿Dónde estaba o qué había sido de él?.
La reunión terminó cerca del medio día Ada, Anabella y Marcy habían conversado y pasado un momento agradable disfrutando de los helados y de la conversación. 
Marcy fue la primera en despedirse: -amigas, en estás reuniones nos hace falta Beatriz nuestra gran amuga, es lamentable que viva en la ciudad-.
Ada comentó: -si voy a Lima, de todas maneras la tengo que visitar-.
-¿Por qué vas a ir a la ciudad? ¿sucede algo?- preguntó Anabella.
Marcy miró Ada y está respondió nerviosa: -no sucede nada, solo iría para acompañar a mi madre, recuerda que ya tengo veintidós años y debo hacer algo con mi vida y mi futuro como dice mi padre-.
Marcy se despidio de sus amigas, ella debía manejar hasta el fundo, Anabella y Ada vivían a unas cuadras del café Salón Azul, no tenían problemas en llegar a sus casas. San Andrés todavía era un pueblo pequeño y acogedor donde la vida transcurria con calma y serenidad. 
Marcy tomó el camino de carretera en su jeep, seguro su madre la esperaba para almorzar aunque recordó que se había ido al campo con el tío Erick. Al llegar al fundo su madre todavía no estaba, quería esperarla para almorzar juntas. Se sirvió un vaso de limonada y de su dormitorio trajo el diario de la abuela Margarita, se sentó en los cómodos muebles del pórtico, a esa hora del día corría una suave brisa refrescante, colocó el vaso de limonada en la mesita de café y se dispuso a leer el diario.
30 de Mayo: -Harold a llegado puntual a nuestra cita, me saludó como siempre a una distancia prudente y se sentó en el sillón frente a mí, estaba alegre, yo diría eufórico, por unos segundos sonreía sin saber porque. Harold, pregunté ¿Sucede algo?, ¿Qué es lo que me tienes que decir?, él contestó sonriendo -¡Margarita estoy feliz! ¡me siento feliz!- Movía las manos de un lado a otro -mis amigos los hermanos Langy fueron a visitarme hoy en la mañana muy temprano para decirme que dentro de un mes se van a casar con la jóvenes con las que estaban saliendo desde hace casi un año, ellas son hijas de familias que viven en el pueblo, jóvenes muy agradables, quizás tú las conoces-. Estaba tan contento que yo me alegre por él y contesté -si, seguro las conozco, dime sus nombres- Él no se acordaba de los nombres según me dijo, se puso tan feliz con la noticia y alegre por sus amigos que no recordaba los nombres de las jóvenes, luego con voz grave me habló: 
-Margarita, deseo que me acompañes a la boda de mis amigos, los tres hermanos se van a casar el mismo día, a la misma hora y en la Iglesia principal  del pueblo- Harold estaba alegre mientras hablaba, por mi parte yo acepté acompañarlo siempre y cuando mis padres me den permiso, lo mío era un tema complicado de permisos y de vamos a ver, no podía decidir por mi misma. Luego Harold señaló -Margarita llega un momento en la vida de un hombre que desea formar una familia y asentarse, tener su descendencia y verla crecer, a mis amigos les ha llegado ese momento y yo estoy feliz por ellos-. Yo muy feliz contesté -Es bueno saber que te alegras por tus amigos y deseo acompañarte seguro va ser una boda muy bonita-. Después Harold continuo un poco más sereno -mis amigos han alquilado el salón de baile que esta en la calle central para celebrar la fiesta cuando termine la ceremonia de la Iglesia-. 
Marcy detuvo la lectura del diario e imaginó la boda con los tres hermanos Langy en el altar con sus respectivas novias, seguro iba hacer una ceremonia de mucha fe y luego sería el baile. En ese momento  vio a su madre llegar en la camioneta del tío Erick, entró en la casa y dijo:
-Marcy voy asearme y cambiarme de ropa para almorzar juntas-.
-Madre te espero en el comedor- contestó Marcy y luego fue a guardar el diario de la abuela en su dormitorio.
Al cabo de media hora, Sonia estaba lista y en el comedor la mesa se encontraba dispuesta para el almuerzo. 
Marcy comentó a su madre:-¿Qué tal todo en el campo? ¿no hay ningún problema?.
-Mi querida hija problemas siempre hay- respodio la madre -pero son situaciones que se pueden solucionar. Ahora mismo el campo esta lleno de gente trabajando para limpiar la tierra y prepararla para el cultivo, esto va tomar su tiempo-.
-Madre, tengo que confesar que no sé si en el futuro, yo pueda dedicarme con tanta pasión al fundo como lo haces tú y el tío Erick- señaló Marcy.
-Por el momento no te preocupes, estoy a cargo de todo y no hace falta más, en el futuro ya veremos que hacer-. 
Marcy sentía admiración por su madre y el sentido práctico que tenia para resolver las cosas, lo que lamentaba era que el matrimonio de sus padres no funcionó. Creía que era el momento de hablar sobre el tema con mayor seriedad y aclarar ciertos puntos que para ella habian quedado dentro de una nebulosa.


CONTINUARÁ