En el comedor de la casa Marcy y su madre se disponían almorzar, la comida preparada y servida por Josefa se veía deliciosa, la señora del servicio era una excelente cocinera. Sonia sirvió los vasos de limonada y Marcy al observar a su madre tan serena y relajada preguntó sobre el matrimonio de sus padres, era un tema que nunca había tratado con profundidad ya era tiempo de hablar sobre ello con su madre.
-Madre- preguntó Marcy ¿Cuándo fue que te casaste con mi padre?- su timbre de voz sonaba algo inseguro, no sabía como podía reaccionar.
-¿Marcy a qué viene esa pregunta? creo que hemos conversado sobre el tema y ya no hay nada más que decir al respecto-. respondió la madre sin vacilar.
La joven volvió a insistir, ella quería saber más detalles de la historia de sus padres: -si pregunto es porque deseo saber que paso con ustedes y el motivo de la separación. Sé que aun guardas en un pequeño joyero los aros de matrimonio-.
Sonia miró a su hija, era una joven adulta, podía comprender lo que ella iba a explicarle:
-Mi querida, voy a contarte como fue nuestra historia. Yo conocí a tu padre cuando estudiábamos en el instituto, éramos jovenes y llenos de vida, nos ilusionamos y nos enamoramos, cuando terminamos de estudiar, decidimos casarnos. Esteban y yo queríamos planificar nuestra vida juntos, tengo que decir que él fue el que más insistió en casarnos, cuando hablé con mis padres sobre el matrimonio al principio no estuvieron de acuerdo, pero luego aceptaron. Al comienzo de nuestra relación todo iba en armonía, era el amor el que nos gobernaba. Pasados los dos años naciste tú y sentimos que la felicidad era completa, no podíamos más con nuestra alegría, de tenerte en nuestros brazos pero luego la realidad se impuso, nos dimos cuenta que nuestros caminos se separaban, tu padre quería una cosa y yo quería otra, no hablábamos el mismo idioma, ni planificábamos juntos nuestro camino. Él decidía por mí y yo no aceptaba sus planes y antes que todo se vuelva oscuro, tormentoso y complicado decidimos separarnos, ya no era la felicidad ni el amor lo que nos unía, sino todo lo contrario, era la tristeza y la oscuridad. Nuestra gran preocupación eras tú, no queríamos afectarte o que sintieras que no te queríamos. Tenías tres añitos de edad y te amábamos con locura, al final llegamos a un acuerdo yo tendría la custodia y tu padre tendría la puerta abierta para venir a verte cuando quisiera, las vacaciones serían compartidas. Así lo hicimos y funcionó bien, tú siempre nos has tenido a tu lado y nunca hemos faltado como padres. Lo difícil fue cuando regrese al fundo, mis padres se alarmaron al verme llegar, mi padre fue el primero en comprender mi situación, mi madre demoró un poco más en aceptar, pero luego estuvo de acuerdo. Los primeros años trabajé en el municipio de San Andrés, te dejaba en el colegio y después te recogía al terminar de trabajar, fueron años tranquilos hasta que mi padre enfermó, tuve que dejar el trabajo para apoyar al tío Erick con el fundo, tu abuelo ya no podía hacerse cargo. Marcy el resto de la historia tú la conoces, lo que si puedo decir es que viajábamos todos los veranos para ir a la playa que tanto nos gustaba. Tú padre jamás faltó a sus responsabilidades, sería mentir si digo lo contrario-.
-Madre- contestó Marcy -ahora que mencionas a mi padre, estoy preocupada por él, dos semanas antes de venir me habló muy serio, me explicó que el departamento donde vivíamos estaba a mi nombre que me pertenecía. Yo le pregunté porque me decía esto, acaso estás mal, o tienes alguna enfermedad terminal. Él me dijo que no, pero era necesario que yo estuviera enterada en caso de que algo malo le suceda. Me quedé preocupada por él-.
-Si, él, te ha dicho que esta bien es porque es así, no debes preocuparte más por tu padre, él no es de mentir o decir algo por decir-.
Marcy reconocía que su madre tenía razón, ella jamás sintió que sus padres la abandonaban o que no se ocuparan de su bienestar. Además había pasado el tiempo y ninguno de los dos se había vuelto a casar.
-Madre tengo que decir que nunca sentí la falta de amor de su parte, pero hubiera sido tan hermoso para mí que ustedes se mantuviaran juntos- reflexionó Marcy en voz alta.
-A veces la vida no es como uno quisiera, simplemente las cosas pasan y hay que aceptarlas. Seguir juntos nos hubiéramos hecho mucho daño y nosotros no queríamos que eso suceda. Ahora, si Esteban y yo nos encontramos, podemos conversar y tratarnos con cordialidad y amistad, eso es lo importante- contestó Sonia a su hija.
Con estás palabras la madre terminó el tema, no había más que decir. Marcy no insistió, ella había crecido en un clima de paz entre sus padres, no hubo dramas, violencia, ni traumas en la separación y era bueno seguir así.
Sonia cambio de tema y preguntó: -¿qué deseaba Ada cuando vino el otro día?-.
-Nada importante madre, en realidad solo quería conversar y saludarme, recuerda que sus padres y ella se han mudado a La Merced- habló Marcy.
-Claro, ahora recuerdo que Ada se encuentra hospedada en casa de su tía Bernarda, yo soy amiga de su tía desde hace mucho tiempo y también conozco a su padre, pero me preocupe cuando la vi en casa, su rostro tenía una expresión triste, algo sucede con ella - comentó la madre.
Silencio por parte de Marcy, ella no podía decir nada de lo que sucedía con Ada. Recordó a su amiga y los problemas que tenía, se estremeció por ella.
Madre e hija terminaron de almorzar, Sonia quería descansar y se retiró a su habitación, a Marcy le agradaba la tranquilidad con que se vivía en el fundo, la vida no podía ser más pacífica. Antes que termine la tarde la joven vio por la ventana a su amiga Ada que bajaba de un taxi y entraba al fundo, seguro venía a conversar con ella.
Ada tocó la puerta y al instante Marcy abrió y comentó: -Ada no debiste molestarte en venir al fundo, los taxis no siempre quieren salir de San Andrés-.
-No te preocupes tengo un acuerdo con el señor del taxi. Debía venir, no podia quedarme en silencio, tengo miedo, ha ocurrido algo- se detuvo nerviosa y casi temblaba, no podía hablar claro.
De inmediato Marcy comprendio que algo grave sucedía con su amiga, entonces exclamó: -¡Ada no me digas! ¡no me hables de qué has tenido un presentimiento! ¡Por favor! no quiero saber de quien se trata, no pronuncies nombres- se expresó con desesperación.
-No, no voy a decir nombres, me estas tratando como si fuera un fenómeno, yo no tengo la culpa de ver estas imágenes- dijo Ada con lágrimas en los ojos.
-¡Perdón! ¡perdóname amiga!- volvió a exclamar -comprende que no puedo ayudarte con lo que estas viviendo no fue mi intención ofenderte, vamos a mi habitación, mi madre está en casa puede escucharnos-.
Marcy cerró la puerta de su dormitorio y más serena le habló a su amiga. -siéntate aquí, ahora te escuchó con más calma. voy a preguntar ¿Qué es lo que ha sucedido?-.
Ada contestó: -esta mañana me levanté temprano, me sentía alegre y de buen ánimo porque había pasado cerca de una semana sin tener ninguna imagen de ciudades antiguas o personas. Mi tía Bernarda había salido temprano a hacer unas diligencias y yo estaba en la cocina cuando comencé a tener las imágenes reales de un vecino de este pueblo, es alguien reconocido e importante, no voy a decir su nombre pero vive cerca al monasterio de las hermanas Agustinas, no es religioso. Debo tener calma para no desespérarme, no es fácil aceptar esto que me ocurre, siento miedo porque no sé como manejarme ante esta situación, cada vez son más seguidas las imágenes que aparecen. Estoy asustada porque no comprendo lo que me sucede-. sus últimas palabras las dijo llorando, Marcy sintió un pesar muy grande por Ada.
-No sé que puedo hacer por ti, solo escucharte, tú debes buscar ayuda o aceptar que es una realidad con la que tienes que vivir. Tal vez si le contamos a mi madre ella nos puede aconsejar-. señaló Marcy
-No, no amiga nadie más puede saber de esto, tengo que encontrar la manera de vivir con mi realidad. Cuando estaba en el colegio, estás imágenes no me atormentaban tan seguido pero ahora, son cada vez más reales-. Ada se había serenado, Marcy le trajo un té de manzanilla para que se relaje.
Daba gracias a su amiga por escucharla y dijo entre susurros: - no te preocupes por mí, esto debe tener alguna solución- habían pasado cerca de dos horas cuando el taxi regreso para recoger Ada.
Marcy abrazó a su amiga y repitió: -perdona mi actitud, me puse nerviosa al pensar en la imagen de la persona que apareció ante ti, comprendo que es difícil vivir así-.
-Adiós Marcy, no pienses más, yo sé que es complicado, todo esto me hace sentir terror- aseguró Ada, se daba cuenta que había asustando a su amiga.
Marcy despidio en la puerta de la casa Ada y vio como se alejaba en el taxi, pensó que tal vez ya no vuelva a confiar en ella por lo mal que se puso. Deseaba estar en calma, fue a su habitación, tomó el diario de su abuela Margarita, quería olvidar el momento de tensión que vivió minutos antes junto Ada.
Junio 1 escribe Margarita -hoy hablé con mis padres sobre la invitación de Harold al matrimonio de sus amigos, mi madre no se opuso para que asista a la boda, mi padre estuvo algo reticente en otorgar su permiso pero después de una hora aceptó que asista con una condición, uno de mis hermanos debía acompañarme. Desde el principio acepté la condición de mi padre, pensé en Anselmo, él estaría de acuerdo en acompañarme, deseo ir a esa boda creo que va ser muy bonita, hasta ese momento, nadie en el pueblo se había casado junto a sus hermanos. En la tarde cuando Harold llegó a visitarme le conté con alegría que tenía el permiso de mis padres para asistir a la boda, ahora solo tenemos que esperar que llegue la fecha del compromiso. Después de esta gran noticia nos dedicamos a seguir con las lecciones de español, mi alumno está muy avanzado y aprovecha cada oportunidad de tiempo que tiene para practicar, la atención al fundo se lleva gran parte de su tiempo.
Marcy sonrió al leer el diario, el abuelo Harold estaba avanzando con la familia y ellos comenzaban a confiar en él.
Era la hora de la cena cuando su madre llamó a Marcy al comedor, se sentaron a la mesa, Marcy estuvo tentada de contarle a Sonia sobre el terrible problema de Ada, se contuvo, no podía traicionar a su amiga, le prometió no contar nunca nada.
-Madre sigo leyendo el diario de la abuela, dentro de unas semanas van a ir a la boda de los hermanos Langy- dijo con asombro Marcy.
-Si, mi madre nos contó alguna vez que fue todo un evento en el pueblo, no deseo decirte nada más hasta que estés a la página de la boda. Ahí podré comentar algo- La madre asintió con la cabeza como si recordara las palabras de su madre Margarita.
La cena fue ligera, madre e hija no tenían demasiada hambre, terminaron de cenar en el comedor y luego pasaron a sentarse en el portal para conversar de como avanzaba el trabajo en el campo, Sonia y Erick se sentían satisfechos de que todo salía como lo habían planeado.
A esas horas, la noche estaba fresca y el cielo despejado, que hermoso contemplar las estrellas. ¡que paz! y ¡que silencio!
Dos días después de la visita de Ada, Marcy se enteró que el doctor Segura había partido al viaje final. Él era un hombre muy reconocido en el pueblo y vivía cerca al monasterio tal como lo indicó su amiga. El doctor no estaba enfermo, en la noche se fue a dormir y su esposa una hora después lo encontró tendido en el piso del dormitorio.
Marcy se estremeció, era cierto lo que Ada decía, sus presentimientos se hacían realidad, que terrible sensación el de presentir la partida final de otras personas.
CONTINUARÁ


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