lunes, 20 de abril de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Era más allá de la media noche, la casa estaba en silencio, Ada y su tía dormían en sus habitaciones, de pronto la joven se despertó, se sentó en la cama, sus manos comenzaron a temblar y unas gotas de sudor se deslizaban por su frente. Ada estaba viendo frente a ella imágenes de calles antiguas con veredas y caminos empedrados, un lugar donde ella nunca había vivido. A unos metros se divisaba un parque, no había gente, pero si una niña que caminaba llorando y llamaba a su madre. Tembló de miedo al ver a la niña, no  podía reconocerla, no sabía quién era. Unos segundos duraron las imágenes y luego desaparecieron, Ada no dejaba de temblar, lloraba llena de angustia y de miedo, qué pasaba con ella, hasta cuando viviría con esas imágenes, no era justo lo que pasaba. Respiro lentamente para tratar de controlarse, no quería despertar a su tía que dormía en la otra habitación, lloró en silencio, las imágenes habían desaparecido, luego pensó -Marcy tiene razón, debo hablar con mi padre para buscar ayuda, no puedo seguir de esta manera, cada vez son más reales las imágenes y más seguidas que vienen  a mí. No sé como manejar esta situación. ¡Quien es esa niña! no deseo pensar, ni saber su nombre, si algo le pasa que Dios la tenga a su lado-. Con las manos se tapó la cara, seguía llorando en silencio, volvió a recostarse en la cama para tratar de dormir pero no conseguía llamar el sueño, se puso de pie y dio unos pasos hacía la ventana, la noche estaba alumbrada por la luna y el cielo con un tinte oscuro se cerraba ante ella. ¡Qué terror! presentir el frío de lo inexplicable. La decisión estaba tomada, mañana mismo se iría en el bus que sale a primera hora para la Merced, era tiempo de tomar decisiones y hablar con su padre,  pedir su consejo no deseaba demorar más su partida. Antes de viajar se despediría de su tía y pasaría por la casa de Anabella para decirle que se iba por unos días y que le cuente de Marcy de su viaje. Regreso a la cama para dormir, se tapó con la colcha hasta la cabeza, no deseaba ver otra imagen, nada que la llene de miedo y desesperación. 
Tal como la había planificado, al día siguiente habló con su tía para despedirse: -tía, voy a visitar a mis padres unos días, quiero tomar el bus que sale a primera hora, no deseo perderlo-.
La tía Bernarda contestó: -¿porqué esa prisa, ha sucedido algo que te apremie?-
-¡No, no tía!, nada pasa que me me apremie, es solo que deseo ver a mis padres y comentarles que ya tome una decisión para seguir una carrera, ahora mismo debo salir para tomar el bus que me lleve a La Merced- respondió Ada, luego abrazó a su tía y salió de la casa con dirección a  la casa de Anabella, también iba a despedirse de ella.
Llegó hasta la casa de su amiga que no queda muy lejos de suya, solo a unas cuadras, era temprano y era posible que ella aun esté durmiendo. Tocó la puerta, nadie respondía, volvió a tocar y espero cinco minutos, ¡nada! Anabella no abría la puerta, seguro dormía. Ada sacó de su cartera una libreta y un lapicero, iba a escribir una nota y la dejaría bajo la puerta. Estaba en ese trance cuando una Anabella soñolienta y en pijama abrió la puerta para hablar muy molesta: -Ada, como es posible que me visites tan temprano, no son ni las siete de la mañana- comentó Anabella y la hizo pasar a la sala.
Ada se sintió apenada, no sabía como disculparse, su amiga se veía molesta y con sueño: -Anabella por favor discúlpame, solo quería despedirme, viajo a La Merced a visitar a mis padres. Estaré en esa ciudad unos días y luego regreso. También deseaba que le digas a Marcy que sigo su consejo-.
-¡Consejo, qué consejo!- exclamó Anabella con curiosidad -a mí no me has contado nada-.
-Se trata de mis estudios para el futuro, no es nada grave ni un secreto- contestó Ada y luego continuó. 
-Querida amiga debo irme, si no voy a perder el bus-. Se puso de pie abrazó Anabella y al final completo -mil disculpas de nuevo, no olvides despedirme de Marcy-. salió tan rápido como era posible para tomar la calle que la llevaba a la estación del bus. 
Anabella estaba parada en la puerta de la calle, mientras veía que Ada se alejaba, pensó, -esta amiga, siempre tan despistada, venir a despertarme a estas horas de la mañana,  ella es madrugadora, pero yo no-. Cerró la puerta principal y regresó a su cama para volver a dormir, fue imposible el sueño ya se había ido. Se levantó para preparar el desayuno, vivía sola en la casa que su abuela le había dejado, no tenía mucho hambre comería algo ligero o tal vez un yogurt, luego se vestiría para comenzar el día en el Bazar, tenía que hacer el inventario de la mercadería que iba a comprar para renovar la tienda y ofrecer novedades a los clientes. Su abuela le enseñó que era importante mantener el negocio con novedades para hacerlo atractivo. 
Marcy en el desayuno conversaba con su madre, había prometido a Anabella que iría ayudarla con el inventario del Bazar: -madre hoy día voy al pueblo, prometí Anabella ayudarla con el inventario de su tienda, puedo usar el jeep-.
-Si puedes usar el jeep, yo tengo que trabajar en las cuentas del fundo y lo que necesitamos comprar, para fertilizar la tierra. En una hora viene Erick para hacer las cuentas y luego nos vamos al pueblo en su camioneta, no voy a necesitar el jeep- señaló su madre al final.
-Madre, alguna vez tuviste problemas de trabajo con tu hermano- habló Marcy.
-No Marcy, solo alguna que otra discusión sobre como hacer las cosas en el fundo pero nada grave, Erick y yo nos entendemos bien, los dos tenemos un sentido práctico para el trabajo. Ahora tu tío esta solo en casa, su esposa Inés y sus dos hijos han ido a visitar a su familia en  Villa Rica se quedan toda la semana, él va cenar con nosotras en la noche- finalizó la madre de Marcy.
-Me parece muy bien madre, no sabía que Inés y sus hijos no estaban, ella siempre es una persona muy agradable, da gusto que el tío la tenga como esposa y mis primos también son adorables, lástima que no son de mi edad, así podría conversar con ellos y pasar momentos en familia-.
A las diez de la mañana Marcy salía con el jeep, dejó a su madre y a su tío planeando la logística de lo que necesitaban para el cultivo de café. La joven saludó a su tío cuando llegó a  casa. El tío Erick señaló: -Marcy cada día estas más hermosa, debes ir con cuidado al pueblo, seguro hay muchos jóvenes que están deseando acercarse a ti e invitarte a salir-.
-Gracias por tus palabras tío- dijo Marcy sonriendo -tu me ves hermosa porque soy tu sobrina, no existe ningún joven cerca de mí-.
Marcy salió de la casa para ir al pueblo y Erick dijo: -Sonia es verdad, tu hija esta muy linda, debes hablar con ella y aconsejarla, no vaya ser que en el pueblo conozca algún joven- comentó Erick
-No te preocupes hermano, ella sabe cuidarse, además está de vacaciones pronto va regresar a la capital para seguir sus estudios. Ahora vamos a lo nuestro, debemos hacer el trabajo, el campo no espera y tenemos que comprar lo necesario- respondió Sonia.
Marcy llegó al pueblo hasta el Bazar de Anabella, había que reconocer que su amiga tenía la tienda bien decorada, sus vitrinas llamaban la atención, el cartel de publicidad era atractivo y la gente entraba a comprar cuando necesitaba algún regalo o algún adorno para el hogar. En una esquina del Bazar tenía la sección de pasamanería, esto era muy útil para las amas de casa y en la otra esquina habían artículos de escritorio y librería. Era un Bazar muy variado y con bellos regalos.
-Marcy que bueno que llegaste- dijo Anabella -estoy con un enredo en la cabeza de tanto inventario, una ayuda me viene muy bien, no quiero abusar de nuestra amistad pero no sabes como agradezco tu apoyo-.  
-No debes preocuparte- comentó Marcy -yo no tengo nada que hacer en casa,  recién mañana voy acompañar a mi madre al campo-.
Anabella se acordó de Ada y agregó: -antes que me olvide, Ada vino a visitarme muy temprano en la mañana, fue a mi casa y me despertó, eso no estuvo bien pero por tratarse de ella la disculpo. Me habló que se iba a La Merced a visitar a sus padres, me dijo que se despedía de ti y que está siguiendo tu consejo. Se va por unos días y luego regresa, además tengo que contarte la última novedad,  la madre de Beatriz vino al Bazar hace media hora, necesitaba comprar un regalo y me dijo que mañana venía Beatriz de visita a San Andrés, te imaginas que felicidad sentí al escuchar que nuestra amiga nos visita, por fin vamos a estar juntas como antes ¡te acuerdas!- exclamó.
Marcy sonrió, claro que le daba gran alegría saber que Beatriz llegaba a San Andrés para quedarse unos días. También sentía un gran alivio por Ada, ella iba a hablar con su padre sobre su problema, al final rogaba que le crea y pueda ayudarla. 


CONTINUARÁ      
      
  

 

                 
                 

 

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