El doctor Martel después de vivir el terrible episodio en su consultorio con respecto a uno de sus pacientes, cerró la puerta de su consulta y en el camino de regreso a su casa reflexionaba sobre el caso, nunca antes le habia sucedido algo así, era como sacado una pelicula de horror.
Llegó tarde y cansado a su hogar, su esposa lo recibió, ella estaba preocupada eran más de las once de la noche y su esposo no solía nunca llegar tanta tarde.
-Oscar que ha sucedido, estaba tan preocupada por ti que no podía ir a dormir- dijo Felicia.
-Querida, nunca podrías imaginar la que me ha sucedido por eso he llegado tarde- contestó el doctor con un tono cansado.
-Padre- salió a su encuentro Liza -escuche tu voz y baje a ver si eras tú, no quería ir a la cama sin saber de ti-.
-Liza no te preocupes estoy bien, no pasa nada, ve a dormir mañana tienes que ir muy temprano a la universidad, descansa por favor- contestó el padre y le dio un beso en la frente.
Su hija obedeció y subió lentamente las escaleras, pensaba que su padre trabajaba demasiado.
-Te voy a servir algo caliente, debes tener mucho hambre- añadió Felicia -Alejandrina ya se fue a descansar, sabes bien que ella termina su trabajo a las ocho-.
El doctor acompaño a su esposa hasta la cocina y le pidió algo ligero un sanguche de jamón con queso y un te caliente, Felicia mientras le servía a su esposo, volvió a preguntar -¿qué ha ocurrido en tu consultorio?
El doctor, comió el primer bocado y comenzó a contar lo que habia sucedido, todos los detalles y la escena de terror que presencio -fue algo que jamás me habia sucedido en todos mis años como doctor- finalizó.
Felicia en todo momento guardó silencio para no interrumpir a su esposo, estaba muda de la impresión y de lo que comentaba el doctor Martel.
Terminada su merienda, los esposos subieron a su habitación, entonces Felicia le hizo algunas preguntas con respecto al paciente, el doctor respondió que era la primera vez que lo atendía, no lo conocía.
- Puedo asegurar que nunca antes los habia visto, solo te puede decir que el tenia el rostro muy rojo y respiraba con dificulta. Realmente fue de terror o tal vez de horror, las dos situaciones caben- agregó el esposo
Después de bañarse como siempre lo hacia, Oscar Martel se puso la pijama y entró en la cama al lado de su esposa entonces comentó : -estoy muy cansado Felicia, ha sido un día agotador, solo deseo preguntar ¿cómo están nuestras hijas? ¿qué tal ha sido tu día?-.
-Mi día como siempre ha sido ocupado con la organización del hogar y la boda de Fanny, Liza está bien y Mery no cabe en su cuerpo de tanta felicidad, cuenta los días para su viaje de promoción que a mí en realidad me preocupa, creo que no debería ir-.
-Felicia, voy a decir dos cosas, la primera deja a Mery que viaje, no le vamos a quitar esa ilusión y con respecto a la boda de Fanny no te apresures, ella debe terminar sus estudios de la universidad y para eso faltan dos años. No voy a discutir contigo a estás horas, solo te pido que lo hablemos en otro momento-. Oscar Martel besó a su esposa se acomodo plácidamente y en segundos se quedó dormido. Felicia no pudo decir palabra alguna, no deseaba perturbar el sueño y el descanso de su esposo pero le atormentaba lo que habia dicho con referencia a la boda de Fanny, ella no tenia prisa y sabia que faltaba algo de tiempo para que se realice. Apagó la luz de la mesita de noche y pensó que lo mejor era tener calma para hablar de la boda de su hija mayor que en el fondo la emocionaba en demasía.
Los amaneceres para el doctor Martel eran llenos de vigor después de un buen descanso y un sueño reparador era todo lo que necesitaba para despejarse. Felicia notaba la alegría en el rostro de su esposa y le daba también serenidad, últimamente él trabajaba demasiadas horas, era tiempo de tomar las cosas con más calma.
Alejandrina la señora del servicio, llamó a toda la familia para el desayuno de la mañana, la mesa estaba servida y el pan recién tostado y caliente, café, mermelada jamón y queso, además de fruta fresca para los que deseen. Liza fue la primera en bajar de su habitación, ella ya estaba lista para salir, solo quería despedirse de sus padres para enrumbar a la universidad. La familia en pleno se sentó para recibir la primera comida del día, era una regla impuesta por el padre, jamás debe perderse este alimento, el cuerpo lo necesita para recuperarse y enfrentar el trajín de los estudios y del trabajo.
Felicia disfrutaba de estos instantes con la familia reunida, ya que el resto del día todos entraban y salían hasta la hora de la cena que era otro momento familiar. Después de terminar el desayuno se despedían las hijas primero y luego el esposo. El doctor podía darse el lujo de llegar un poco más tarde a su consulta en el hospital por eso al salir comentó con su esposa: -antes de ir a mi consulta tengo que visitar a otro paciente, se trata de Marcelo Haro ya terminó su dosis de medicinas e inyecciones, deseo ver cómo está esa herida, me despido de ti hasta la noche-. Dedicó un beso a su esposa y salió para comenzar su trabajo.
En la casa de Marcelo Haro las cosas no iban también como parece, la herida del paciente no quería cerrar y eso preocupo al doctor Martel, la crema que le habia recetado no estaba funcionando como debía, entonces le cambio de medicina por una crema más fuerte para ponerla en el pie herido.
-Marcelo- habló el doctor -sigue como siempre los mismos pasos de curación pero esta es una nueva receta, dentro de cuatro días regreso para examinar ese pie, la curación es lenta pero lo más importante, no hay infección y hemos combatido el veneno de la araña-.
-Cuantos días estoy sin trabajar Oscar, eso me preocupa mi empresa me necesita- contestó Marcelo.
-Ahora tu primera preocupación debe ser curar el pie, no hay otro tema más importante que eso, debes entender- contestó el doctor impaciente.
Al salir le recomendó a la esposa de Marcelo seguir con el mismo cuidado como hasta hora, se despidio de la familia y salió para subir a su carro, tomó el timón y dijo para si mismo como un lamento -hay de estos pacientes que solo piensan en el trabajo y no se dan cuenta que la salud es una prioridad-.
En la casa de la familia Haro, el esposo se lamentaba de su situación y su esposa trataba de consolarlo:
-Marcelo, debes tener paciencia esto ha sido demasiado grande para que se cure tan rápido, por el trabajo no te preocupes yo me encargo de lo más urgente- dijo su esposa para calmarlo.
Santa, la señora que se encargaba del cuidado de la casa, en la cocina habló con Cintia cuando ésta entró al recinto: -Señora sin querer escuche al doctor sobre la herida de su esposo, en mi pueblo, en el campo conocemos una medicina natural para estos casos. Yo voy a traer mañana mismo esta medicina y usted va a comprobar que tengo razón, es algo muy bueno, deje que la prepare y mañana temprano la ponemos en el pie al señor Marcelo-.
Cintia no estaba muy convencida de la que decia Santa pero aceptó, las cremas venían es pequeños tubos y en tres días habia que comprar otra nueva, con un resultado muy lento y poco efectivo.
Al día siguiente como habia dicho Santa, cumplió su palabra y muy temprano estaba en la casa con un paquete envuelto en papel blanco.
-Señora- comentó Santa -aquí está la medicina de la que le hable, esta recién preparada- Santa la puso sobre la mesa auxiliar de la cocina y abrió el paquete, Cintia quedó perpleja al ver de que se trataba y comentó: - quieres explicarme que es esto-.
-Esto es manteca fresca señora, con una gran cantidad de polvo de azufre y yerba buena molida, no tenga miedo le aseguro que es efectiva, la clave esta en que la manteca debe ser fresca y limpia, yo misma me encargue de que así sea, confié en mí- contestó Santa muy segura de la que hablaba.
Cintia seguía sin creer demasiado pero cuando su esposo estuvo de acuerdo en probar la medicina de Santa, no dudo más, lavaron el pie herido con agua y jabón, luego le pusieron una cantidad generosa de manteca preparada en el pie de Marcelo, después colocaron una venda limpia y a esperar que pasen los días para ver el efecto de la medicina natural. Todos las mañanas Santa realizaban la misma curación y Marcelo comentaba con voz de pesar: -Todo lo que cure rápido mi pie será bien venido, tengo que salir de esta cama que se ha convertido en una prisión-.
Con el transcurrir de los días, los resultados del nuevo tratamiento se podían ver, la piel comenzaba a responder y el cambio de color fue el primer resultado, ya no tenia ese tono macilento y pálido.
Cuando el doctor Martel llegó de visita para ver a su paciente, éste y su esposa le comentaron sobre la medicina de Santa y los efectos positivos en la curación. Oscar Martel aun incrédulo descubrió el pie de su paciente y al retirar las vendas se quedó sorprendido del cambio desde la ultima vez que lo vio.
-Es increíble- exclamó -no puede ser lo bien que se ve la piel al rededor y la herida mismo a mejorado en un ochenta porciento. ¿Dónde está Santa debo felicitarla?- preguntó el doctor.
La empleada de servicio se acercó a la habitación y el doctor dijo: -Santa está medicina es muy buena la felicito, la mejoría del pie es evidente, tienen que seguir con el mismo tratamiento ya que da un magnifico resultado- y dirigiéndose a Marcelo y a Cintia agregó -nunca debemos desdeñar la medicina natural, la gente del campo conoce plantas y hierbas que son maravillosas en las curaciones, creo que voy a declarar a Santa como mi asistente en algunos tratamientos- finalizó el doctor.
Santa sonrojada respondió: -para lo que usted desee doctor, yo estoy a su servicio con lo que conozco del campo-. Todos sonrieron y agradecieron la buena voluntad de Santa.
Oscar Martel se despidio de sus amigos, Marcelo dijo antes de despedirse: -Gracias a ti y a Santa por haber salvado mi pie. Sin ti la infección y el veneno de la araña se hubieran llevado mi pie y quien sabe mi vida, gracias estimado amigo-.
El doctor solo contestó -no te preocupes eres mi paciente y yo tu doctor- un apretón de manos y ambos amigos se despidieron.
CONTINUARÁ