martes, 1 de abril de 2025

TRES HISTORIAS... ¡TRABAJO, SOLO TRABAJO!

El doctor Martel después de vivir el terrible episodio en su consultorio con respecto a uno de sus pacientes, cerró la puerta de su consulta y en el camino de regreso a su casa reflexionaba sobre el caso, nunca antes le habia sucedido algo así, era como sacado una pelicula de horror.
Llegó tarde y cansado a su hogar, su esposa lo recibió, ella estaba preocupada eran más de las once de la noche y su esposo no solía nunca llegar tanta tarde.
-Oscar que ha sucedido, estaba tan preocupada por ti que no podía ir a dormir- dijo Felicia.
-Querida, nunca podrías imaginar la que me ha sucedido por eso he llegado tarde- contestó el doctor con un tono cansado.
-Padre- salió a su encuentro Liza -escuche tu voz y baje a ver si eras tú, no quería ir a la cama sin saber de ti-.
-Liza no te preocupes estoy bien, no pasa nada, ve a dormir mañana tienes que ir muy temprano a la universidad, descansa por favor- contestó el padre y le dio un beso en la frente.
Su hija obedeció y subió lentamente las escaleras, pensaba que su padre trabajaba demasiado. 
-Te voy a servir algo caliente, debes tener mucho hambre- añadió Felicia -Alejandrina ya se fue a descansar, sabes bien que ella termina su trabajo a las ocho-.
El doctor acompaño a su esposa hasta la cocina y le pidió algo ligero un sanguche de jamón con queso y un te caliente, Felicia mientras le servía a su esposo, volvió a preguntar  -¿qué ha ocurrido en tu consultorio?
El doctor, comió el primer bocado y comenzó a contar lo que habia sucedido, todos los detalles y la escena de terror que presencio -fue algo que jamás me habia sucedido en todos mis años como doctor- finalizó.
Felicia en todo momento guardó silencio para no interrumpir a su esposo, estaba muda de la impresión y de lo que comentaba el doctor Martel.
Terminada su merienda, los esposos subieron a su habitación, entonces Felicia le hizo algunas preguntas con respecto al paciente, el doctor respondió que era la primera vez que lo atendía, no lo conocía.
- Puedo asegurar que nunca antes los habia visto, solo te puede decir que el tenia el rostro muy rojo y respiraba con dificulta. Realmente fue de terror o tal vez de horror, las dos situaciones caben- agregó el esposo
Después de bañarse como siempre lo hacia, Oscar Martel se puso la pijama y entró en la cama al lado de su esposa entonces comentó : -estoy muy cansado Felicia, ha sido un día agotador, solo deseo preguntar ¿cómo están nuestras hijas? ¿qué tal ha sido tu día?-.
-Mi día como siempre ha sido ocupado con la organización del hogar y la boda de Fanny, Liza está bien y Mery no cabe en su cuerpo de tanta felicidad, cuenta los días para su viaje de promoción que a mí en realidad me preocupa, creo que no debería ir-.
-Felicia, voy a decir dos cosas, la primera deja a Mery que viaje, no le vamos a quitar esa ilusión  y con respecto a la boda de Fanny no te apresures, ella debe terminar sus estudios de la universidad y para eso faltan dos años. No voy a discutir contigo a estás horas, solo te pido que lo hablemos en otro momento-. Oscar Martel besó a su esposa se acomodo plácidamente y en segundos se quedó dormido. Felicia no pudo decir palabra alguna, no deseaba perturbar el sueño y el descanso de su esposo pero le atormentaba lo que habia dicho con referencia a la boda de Fanny, ella no tenia prisa y sabia que faltaba algo de tiempo para que se realice. Apagó la luz de la mesita de noche y pensó que lo mejor era tener calma para hablar de la boda de su hija mayor que en el fondo la emocionaba en demasía.
Los amaneceres para el doctor Martel eran llenos de vigor después de un buen descanso y un sueño reparador era todo lo que necesitaba para despejarse. Felicia notaba la alegría en el rostro de su esposa y le daba también serenidad, últimamente él trabajaba demasiadas horas, era tiempo de tomar las cosas con más calma. 
Alejandrina la señora del servicio, llamó a toda la familia para el desayuno de la mañana, la mesa estaba servida y el pan recién tostado y caliente, café, mermelada jamón y queso, además de fruta fresca para los que deseen. Liza fue la primera en bajar de su habitación, ella ya estaba lista para salir, solo quería despedirse de sus padres para enrumbar a la universidad. La familia en pleno se sentó para recibir la primera comida del día, era una regla impuesta por el padre, jamás debe perderse este alimento, el cuerpo lo necesita para recuperarse y enfrentar el trajín de los estudios y del trabajo. 
Felicia disfrutaba de estos instantes con la familia reunida, ya que el resto del día todos entraban y salían hasta la hora de la cena que era otro momento familiar. Después de terminar el desayuno se despedían las hijas primero y luego el esposo. El doctor podía darse el lujo de llegar un poco más tarde a su consulta en el hospital por eso al salir comentó con su esposa: -antes de ir a mi consulta tengo que visitar a otro paciente, se trata de Marcelo Haro ya terminó su dosis de medicinas e inyecciones, deseo ver cómo está esa herida, me despido de ti hasta la noche-. Dedicó un beso a su esposa y salió para comenzar su trabajo.
En la casa de Marcelo Haro las cosas no iban también como parece, la herida del paciente no quería cerrar y eso preocupo al doctor Martel, la crema que le habia recetado no estaba funcionando como debía, entonces le cambio de medicina por una crema más fuerte para ponerla en el pie herido. 
-Marcelo- habló el doctor -sigue como siempre los mismos pasos de curación  pero esta es una nueva receta, dentro de cuatro días regreso para examinar ese pie, la curación es lenta pero lo más importante, no hay infección y hemos combatido el veneno de la araña-.
-Cuantos días estoy sin trabajar Oscar, eso me preocupa mi empresa me necesita- contestó Marcelo.
-Ahora tu primera preocupación debe ser curar el pie, no hay otro tema más importante que eso, debes entender- contestó el doctor impaciente. 
Al salir le recomendó a la esposa de Marcelo seguir con el mismo cuidado como hasta hora, se despidio de la familia y salió para subir a su carro, tomó el timón y dijo para si mismo como un lamento -hay de estos pacientes que solo piensan en el trabajo y no se dan cuenta que la salud es una prioridad-. 
En la casa de la familia Haro, el esposo se lamentaba de su situación y su esposa trataba de consolarlo:
-Marcelo, debes tener paciencia esto ha sido demasiado grande para que se cure tan rápido, por el trabajo no te preocupes yo me encargo de lo más urgente- dijo su esposa para calmarlo.
Santa, la señora que se encargaba del cuidado de la casa, en la cocina habló con Cintia cuando ésta entró al recinto: -Señora sin querer escuche al doctor sobre la herida de su esposo, en mi pueblo, en el campo conocemos una medicina natural para estos casos. Yo voy a traer mañana mismo esta medicina y usted va a comprobar que tengo razón, es algo muy bueno, deje que la prepare y mañana temprano  la ponemos en el pie al señor Marcelo-.
Cintia no estaba muy convencida de la que decia Santa pero aceptó, las cremas venían es pequeños tubos y en tres días habia que comprar otra nueva, con un resultado muy lento y poco efectivo. 
Al día siguiente como habia dicho Santa, cumplió su palabra y muy temprano estaba en la casa con un paquete envuelto en papel blanco.
-Señora- comentó Santa -aquí está la medicina de la que le hable, esta recién preparada- Santa la puso sobre la mesa auxiliar de la cocina y abrió el paquete, Cintia quedó perpleja al ver de que se trataba y comentó: - quieres explicarme que es esto-.
-Esto es manteca fresca señora, con una gran cantidad de polvo de azufre y yerba buena molida, no tenga miedo le aseguro que es efectiva, la clave esta en que la manteca debe ser fresca y limpia, yo misma me encargue de que así sea, confié en mí- contestó Santa muy segura de la que hablaba.
Cintia seguía sin creer demasiado pero cuando su esposo estuvo de acuerdo en probar la medicina de Santa, no dudo más, lavaron el pie herido con agua y jabón, luego le pusieron una cantidad generosa de manteca preparada en el pie de Marcelo, después colocaron una venda limpia y a esperar que pasen los días para ver el efecto de la medicina natural. Todos las mañanas Santa realizaban la misma curación y Marcelo comentaba con voz de pesar: -Todo lo que cure rápido mi pie será bien venido, tengo que salir de esta cama que se ha convertido en una prisión-.
Con el transcurrir de los días, los resultados del nuevo tratamiento se podían ver, la piel comenzaba a responder y el cambio de color fue el primer resultado, ya no tenia ese tono macilento y pálido.
Cuando el doctor Martel llegó de visita para ver a su paciente, éste y su esposa le comentaron sobre la medicina de Santa y los efectos positivos en la curación. Oscar Martel aun incrédulo descubrió el pie de su paciente y al retirar las vendas se quedó sorprendido del cambio desde la ultima vez que lo vio.
-Es increíble- exclamó -no puede ser lo bien que se ve la piel al rededor y la herida mismo a mejorado en un ochenta porciento. ¿Dónde está Santa debo felicitarla?- preguntó el doctor.
La empleada de servicio se acercó a la habitación y el doctor dijo: -Santa está medicina es muy buena la felicito, la mejoría del pie es evidente, tienen que seguir con el mismo tratamiento ya que da un magnifico resultado- y dirigiéndose a Marcelo y a Cintia agregó -nunca debemos desdeñar la medicina natural, la gente del campo conoce plantas y hierbas que son maravillosas en las curaciones, creo que voy a declarar a Santa como mi asistente en algunos tratamientos- finalizó el doctor.
Santa sonrojada respondió: -para lo que usted desee doctor, yo estoy a su servicio con lo que conozco del campo-. Todos sonrieron y agradecieron la buena voluntad de Santa.
Oscar Martel se despidio de sus amigos, Marcelo dijo antes de despedirse: -Gracias a ti y a Santa por haber salvado mi pie. Sin ti la infección y el veneno de la araña se hubieran llevado mi pie y quien sabe mi vida, gracias estimado amigo-.
El doctor solo contestó -no te preocupes eres mi paciente y yo tu doctor- un apretón de manos y ambos amigos se despidieron.  



CONTINUARÁ      
  
       
   
     
 
          
  
  

    

 

lunes, 24 de marzo de 2025

TRES HISTORIAS... ¡TRABAJO, SOLO TRABAJO!

En casa del doctor Martel, su esposa Felicia y sus hijas sabían muy bien que mientras su padre hablaba por teléfono nadie debía interrumpirlo. Mery esperaba pacientemente que su padre termine de hablar para que ella pueda pedirle que firme el permiso para su viaje de promoción. La joven estaba emocionada, solo faltaba un mes para ese gran viaje que en su imaginación sería genial con todas sus amigas del colegio. 
Mientras, el doctor hablaba con su paciente Ramiro Fuentes. 
-Mi estimado doctor Martel- decía este- han pasado cuatro días desde que me diste el descanso médico y ya me siento mucho mejor, al punto que deseo ir al banco para ver como están las cosas, supongo que no tendré problemas de salud si voy a mi oficina y sigo tomando las pastillas que me recetaste-
-Rodrigo toma las cosas con calma, las pastillas te ayudan pero es el exceso de trabajo y el stress es el que te hace daño- contestó el doctor.
-No te preocupes- respondió Ramiro -te prometo que voy a tomar las cosas con calma, solo iré tres horas y luego regreso a seguir con mi descanso. He descubierto en estos días que estoy en casa que el cuerpo y la mente necesitas unas horas de ocio y serenidad para recuperarse del trajín diario, créeme, no hay nada más beneficioso que tener la mente en distracciones que no te afecten la salud-.
-Bueno, me da mucho gusto que comprendas y tomes las cosas con serenidad, piensa primero en tu salud- finalizó en doctor.
Ambos amigos se despidieron y la comunicación se cortó. Mery aprovechó ese instante para hablar con su padre, le mostró el documento del viaje para que lo firme. 
-Padre aquí esta el permiso para el viaje de promoción, debes firmarlo para que pueda ir-. señaló Mery.
El padre se detuvo unos segundos y dijo -no es tu madre la que firmas estos permisos-
-Mi madre dice que es mejor que tú lo firmes, ya que eres la máxima autoridad en el hogar- contestó su hija.
El doctor leyó el documento, era el permiso de viaje para hacer un tours por el sur del país, las alumnas del colegio visitarían en diez días Arequipa, Cusco y Puno. Era un viaje largo y sería la primera vez que Mery viajara sin la familia, ahora comprendía porque su esposa no quería firmar el permiso. Seguro Felicia sentía aprehensión de que su hija más pequeña vaya a un viaje sin la familia o sin su madre. 
-Padre firma el permiso por favor, deseo hacer ese viaje, todas mis amigas van a ir-. dijo Mery con voz de súplica.
Oscar Martel también sintió cierta preocupación, pero sabía que su hija estaba ilusionada con ese viaje, además las alumnas irían con varias profesoras y algunas madres de familia para ayudar a las profesoras. El doctor se acercó a su hija menor y habló: -Mery voy a firmar este permiso pero espero que seas responsable y siempre estés con el grupo, no debes alejarte de las profesoras.
Mery apenas escuchaba la voz de su padre, estaba tan feliz de poder viajar y sentir la libertad, solo se le ocurrió decir al final -si padre tu tienes toda la razón voy hacer lo que mandes-. 
El padre sonrió, sabía que su hija había inventado eso de la máxima autoridad en el hogar pero su autoridad y sus palabras siempre eran respetadas y sus sugerencias también.
Mery fue a buscar a sus hermanas para mostrar el permiso firmado por el padre, ella quería decirles que iba a viajar con su promoción.
 Felicia buscó a su esposo para preguntar si había firmado el permiso de Mery.
-Sí, he firmado el permiso de viaje ¿Porqué me preguntas eso Felicia? sabes bien que ella esperaba con mucha ilusión este viaje-.
-Oscar, no debiste firmar el permiso- argumentó la madre -tengo tantos temores con respecto a ello que no sé si debe viajar-.
-Felicia, nuestra hija, ha estado ilusionada con este viaje, desde hace semanas, además no va sola, las alumnas viajan con varias profesoras y madres de familia. Me sorprende que tú no hayas pedido para viajar con tu hija-. 
-No, no pedí viajar con Mery porque estoy viendo los preparativos de la boda de Fanny, tú sabes que eso lleva su tiempo y no es fácil.
-¡Un momento!- respondió el doctor a su esposa -los preparativos de la boda, Fanny no se va casar mañana, ella primero tiene que terminar sus estudios de la universidad y después se verá. Fanny y Umberto recién se han comprometido-.
-Por eso mismo Oscar hay que preparar todo con tiempo, así me dice la madre de Umberto-. agregó Felicia sorprendida de la respuesta de su esposo.
-Querida en otro momento vamos a conversar sobre esto, ahora debo ir a mi consultorio, mis pacientes esperan-.
El doctor Martel se despidio de su esposa y salió rápido de su casa con dirección a su consultorio. Su esposa no se quedó tranquila con el viaje de Mery pero no le podía negar el permiso, si su padre lo habia autorizado.
El consultorio del doctor Martel quedaba en una calle céntrica de la ciudad, cuando entró ya habían algunos pacientes esperando su turno, el saludo a todos y se disculpó en unos minutos comenzaría atender.
Los pacientes fueron atendidos uno a uno por el doctor Martel que como siempre su profesionalismo y su trato eran de primera, todos estaban de acuerdo y siempre salían satisfechos con su atención y sus recomendaciones. Era un doctor muy acertado.
El tiempo transcurría y ya había atendido a cinco o seis pacientes cuando la recepcionista hizo pasa a una pareja de esposos. El doctor les indicó que tomen asiento pero observó que el hombre tenía problemas para respirar y el color de su cara era de un rojo granate, en segundos sacó su estetoscopio para examinarlo, su esposa estaba sentada a su lado sin decir palabras, hasta ese instante no pasaba nada. Todo hacía prever que terminaría sus consultas como un día normal. No había terminado de escuchar el corazón del paciente cuando un ronquido fuerte como una queja salió de su garganta, el hombre se desplomó sobre el doctor y luego cayó al suelo, Oscar Martel apenas pudo sostenerlo, se inclinó en suelo y empezó hacerle masajes en el corazón para reanimarlo pero todo fue inútil, el paciente había sufrido un infarto fulminante  y estaba sin vida sobre el piso. La mujer que lo acompañaba se abalanzó sobre su esposo y comenzó a zarandearlo de la camisa mientras decía en voz alta -¡no  puedes morir! ¡no puedes dejarme sola! Oscar Martel estaba paralizado y atónito ante la escena dantesca que se desarrollaba frente a él, la mujer daba gritos sobre su esposo, luego comenzó a buscar en sus bolsillos, sacó todo el dinero que tenía y unas llaves, llamó a su hijo que se encontraba en la sala y le ordenó -ve a su oficina busca la caja fuerte, saca todo el dinero que encuentres y también las escrituras de propiedad del departamento. El hijo hizo caso y salió rápidamente. luego la mujer giró hacia el doctor y con voz fría comentó: 
-doctor yo no soy su esposa oficial, soy su conviviente, tengo que asegurarme de no quedar en medio de la calle, él tiene hijos mayores y van a quitarme todo si no me defiendo- señaló la mujer.
Todo esto ocurrió en segundos, el doctor apenas podía creer lo que veía, era como sacado de una película de terror.
-Señora debo llamar a la policía y a una ambulancia, su esposo ha sufrido un infarto violento y esta sin vida- comentó el doctor.
-Vuelvo a repetir doctor, no es mi esposo pero este es el número de teléfono de su casa, ahí esta su familia, yo debo retirarme, no tengo nada que hacer aquí, él murió de muerte natural, no hay culpa en mí- contestó la mujer y salió tan rápido como había venido.
El doctor llamó a la policía y al médico legista para certificar el deceso, también llamó a la familia oficial del difunto para que se lleven al padre. 
Con todos estos terribles acontecimientos el doctor Martel tuvo que suspender la atención a sus pacientes y esperar a que todo concluya. Cerca de las diez de la noche pudo cerrar su consulta no sin antes contestar todas las preguntas de la policía y de la familia del difunto. Los hijos mayores cargaron al padre en silencio, no había tristeza, ni dolor en sus rostros solo serenidad y resignación.  



CONTINUARÁ  

      

             
         

 

martes, 18 de marzo de 2025

TRES HISTORIAS...¡TRABAJO, SOLO TRABAJO!

El doctor Martel iba en su carro atento al camino, uno de sus pacientes lo había llamado con urgencia, se trataba del empresario Marcelo Haro dueño de dos grandes empresas de lanificios donde se fabricaban finas telas de lana de alpaca, todas para la exportación. Cuando habló con su paciente por teléfono, éste le explicaba que se sentía mal y deseaba una consulta, se encontraba en su domicilio. Eran las ocho de la mañana. 
El doctor Martel conocía a Marcelo Haro desde hace diez años, él era su médico de cabecera, su paciente vivía en lo alto de los cerros de la Molina en una zona muy exclusiva, su casa era elegante y bien decorada con objetos finos, su esposa Cintia lo ayudaba en la empresa que ambos dirigían. 
Cuando llegó a la puerta de la casa de la familia Haro y se presentó como el doctor, de inmediato el personal de servicio le abrió la puerta y lo condujo a la habitación del matrimonio, su paciente yacía en cama y su esposa Cintia  salió a su encuentro para saludar y decirle: -doctor Martel buenos días que gusto saludarlo y gracias por venir tan pronto lo llamamos, se trata de mi esposo, como usted puede ver, se encuentra postrado pero no habló más y que él sea el que le explique lo que le ocurre-.
-¡Oscar gracias!- exclamó Marcelo con voz adolorida -aquí estoy en mi lecho como puedes ver y no puedo moverme, es delicado lo que tengo-.
El doctor ya estaba preocupado porque los esposos y amigos lo saludaban pero no le decían hasta ese momento que tenía el paciente -bien Marcelo dejemos los saludos a un lado y dime que es lo que tienes, cual es tu problema de salud-.
Marcelo levantó la colcha que lo abrigaba y sacó el pie lastimado, descubrió la venda y le enseñó al doctor el pie desnudo, lo suyo no era una herida cualquiera, lo que se veía era muy serio. El doctor tomó de su maletín guantes quirúrgicos y comenzó a examinar el pie con cuidado porque el paciente se quejaba de dolor, la piel se había oscurecido desde el talón hasta la pantorrilla y más abajo del tobillo para ser exactos, en medio del talón tenía una herida tan profunda que se le había desprendido la piel y se podía ver el hueso.
El doctor estaba perplejo y preguntó enfático -¿por qué te has demorado tanto en llamarme? esto es realmente grave, sabes que con esto puedes perder el pie, si en este instante te envió al hospital, ahí no tendrían ninguna contemplación y te lo cortarían - señaló el doctor y agregó -esta herida tiene más de cuatro días ¿cómo comenzó?-
-Empezó la semana pasada- respondió Marcelo sintiéndose culpable -primero noté un punto negro muy pequeño y luego fue creciendo, no hice caso y seguí trabajando, para mí era urgente enviar diez fardos de telas de lana de alpaca a Italia, es un compromiso que tenía que cumplir, no debía fallar, existe un contrato de por medio-.
No puede ser, pensó el doctor, éste es otro paciente que piensa solo en el trabajo y no delega funciones: -no tienes un supervisor que haga ese trabajo- dijo un poco impaciente Oscar Martel -¿Tú eres el único qué puede hacerlo?- preguntó al final. 
-No puedo confiar en nadie más, tenía que enviar esos rollos- contestó Marcelo.
-Por lo que puedo observar esta es una picadura de araña, no sé si es en tu hogar o en la empresa  donde te pico, pero es algo que ha ido empeorando, al punto de ser muy grave, te pueden cortar el pie y eso te va quitar movilidad y agilidad, ni los fardos de tela que tengas que entregar te lo van a devolver. Te hablo de esta manera porque somos amigos y tengo que decir la verdad. La herida desprende un mal olor, has curado el pie con algún ungüento-. 
-Todos estos días mi esposa me ha lavado el pie y luego me pone una crema para curar la herida pero no ha mejorado, si no todo lo contrario se ha puesto peor- contestó Marcelo con tono preocupado.
El doctor Martel preparó una inyección con un antibiótico potente para detener la infección, el paciente debía aplicarse una inyección diaria, luego le aplicó otra inyección contra el veneno de araña. Por más pequeñas que sea una araña casera, éstas son peligrosas, su veneno puede ser mortal si no se trata a tiempo. Para curar la herida le mandó una crema que debía ponerse todos los días después de lavar el pie con un líquido especial para estos casos y la venda tenía que cambiarse seguido. 
-Marcelo, escucha bien lo que voy a decir, durante una semana va a venir una enfermera para curar el pie herido, vendarlo y ponerte las inyecciones que necesitas. Por nada de este mundo trajines, ni pongas el pie en alto, la sangre debe seguir llegando como hasta ahora, de no se ser así sería fatal que se congele el pie y ahí no habría otro camino que cortarlo.
Estas últimas palabras del doctor asustaron a Marcelo, jamás pensó que una simple picadura de araña fuera a ponerlo en peligro, reconocía su ignorancia en el tema de arácnidos y  medicina.   
El doctor después de dejar todas las indicaciones por escrito y conversar con su amigo Marcelo y la esposa de éste, se retiró del hogar de la familia pero antes de salir advirtió a Cintia: - cualquier cambio grave que observes me llamas de inmediato-.
En el camino de regreso, el doctor Oscar Martel reflexionaba sobre sus amigos y el afán de anteponer primero el trabajo a la salud, teniendo en la empresa empleados en los que pueden delegar funciones. 
El caso de Marcelo Haro sin querer hizo retroceder al doctor a una época muy difícil de su vida, tuvo que detenerse en el camino, para estacionar el auto, un recuerdo trágico lo llenó de tristeza. Cinco años antes cuando su padre aun estaba vivo, celebraron en familia sus noventaicinco años, era toda una esperanza  tenerlo en el hogar disfrutando de salud y lucidez. De pronto dos meses después de celebrar el cumpleaños, su estado de ánimo comenzó a decaer, su cuerpo lentamente empezó a colapsar y diferentes órganos no funcionaban como debía ser. El padre del doctor Martel entró en estado delicado de salud, lo mas terrible fue que a sus pies no llegaba la sangre y los tejidos comenzaron a morir lentamente, tuvieron que vendarlo desde las rodillas hasta los pies, sus dolores eran insoportables y no podía moverse. Operarlo fue imposible por la edad y su estado de salud. Oscar Martel se sentía impotente y atado de manos para ayudar a su padre. Una tarde intentó ponerle una inyección de morfina y el padre se negó rotundamente, con voz casi apagada rogó -hijo mío no prolongues mi agonía, deja que muera, es tiempo de partir-.
-Padre- contestó su hijo -es una inyección de morfina para que no sientas dolor y estés más tranquilo-.
Pero el padre fue rotundo al contestar -deja que me vaya te suplicó por favor-.
La familia entera sufrió mucho al ver el dolor del padre. Una semana duró su agonía. Hasta que un día domingo en la madrugada, dejó de existir, por fin podía descansar en paz. 
Esta dura etapa lo marcó para siempre, era una ironía, ser doctor y no poder aliviar el dolor de su padre. Un poco más sereno, Oscar Martel volvió al presente y pensó que la vida continuaba y él debía  seguir adelante por su familia y sus pacientes.


CONTINUARÁ          
     

 

lunes, 10 de marzo de 2025

TRES HISTORIAS... ¡TRABAJO, SOLO TRABAJO!

La Noche recién comenzaba en la casa de la familia Martel, era la noche del compromiso de Fanny y Umberto. Los padres de familia, cada uno en su momento dedicaron palabras de elogio y buenos deseos para sus hijos. El padre de Umberto estuvo en todo momento de acuerdo con el padre de Fanny en cuanto al significado de la unión de una pareja en matrimonio. Ellos hacian hincapié a las palabras unidos para siempre en el sagrado vínculo del matrimonio. 
El doctor Martel dirigió sus palabras a los dos jóvenes, sobre la unión, el amor y la comprensión que debía haber en la pareja. Al final de los discursos y las palabras protocolares, dichas con amor, se brindó con el  champán más fino. La celebración  era especial y así lo ameritaba, todos levantaron sus copas con júbilo y los mejores deseos para la pareja y su compromiso.
Fanny y Umberto sonreían en todo momento sin dejar de agradecer a sus padres por las palabras y los buenos deseos en su vida futura.
Umberto delante de todos los presentes sacó de uno de sus bolsillos de su terno una pequeña caja de terciopelo rojo, la abrió y tomó el hermoso anillo de compromiso para Fanny, se hincó de rodillas  e hizo la pregunta oficial:
-Fanny, mi querida Fanny, ¿quieres casarte conmigo?-.
-Ella con las mejillas sonrosadas por la turbación contesto -¡Sí me querido Umberto! ¡si quiero casarme contigo!-
Las familias de los novios aplaudieron, por ese gesto y con la respuesta se sellaba el compromiso para la boda futura.      
Ambos novios tomados de la mano, se dedicaban tiernas palabras llenas de amor. Liza y Mery guardaron la compostura y ninguna hizo comentarios desatinados o fuera de lugar. Las dos estaban felices por Fanny y le deseaban lo mejor de este mundo.  
La dos familias pasaron al comedor, la hora de la cena había llegado, grande fue la sorpresa para todos al ver la mesa decorada con tan buen gusto. Las flores, el mantel, la loza fina, cubiertos de plata, todo derrochaba elegancia y distinción. La cena que preparó el chef era digna de un banquete, la presentación en cada plato era un arte, el sabor que delicia y no se puede decir nada menos de los vinos finos con que se acompaño la cena. Felicia sonreía al recibir los halagos de los invitados y de su esposo e hijas. Ella fue la artífice de tan exquisita velada y todo el decorado. 
La familia y sus invitados disfrutaban la comida y por supuesto de una buena conversación, nada debía estar fuera de lugar, cada plato era más delicioso que el otro. El doctor Martel emocionado levantó su copa y brindó por los novios y su futuro, los mismo hizo el padre del novio. En el comedor todo era algarabía, buenos deseos, nada podía empeñar aquella reunión. 
A la hora del postre Oscar Martel pidió al chef presentarse en el comedor, cuando éste se presentó todos los comensales aplaudieron. Recibió palabras de elogio por tan exquisita cena, realmente se había lucido con gran maestría en sus labor como chef. 
Después de la cena todos pasaron al salón para seguir disfrutando de los vinos y la conversación, cerca de la media noche Umberto y sus padres se retiraron no sin antes agradecer tan feliz velada y se prometieron volverse a encontrar pero esta vez en casa de los padres de Umberto. 
Cuando Fanny y sus padres se retiraban a dormir, la hija atenta, abrazo a cada uno y les dio las gracias por todo lo que habían hecho por ella y la cena de compromiso.
Fanny subió a su habitación a descansar, estaba feliz, en su mano lucía el anillo, era precioso y en su dedo lucía aún más hermoso. El vino y el champán hicieron estragos en su cuerpo pero no importaba era un instante feliz que no iba a olvidar. 
En su dormitorio Felicia y su esposo también se sentían alegres y emocionados, todo había salido tan perfecto que no tenían palabras y festejaron haber conocido a los padres de Umberto, personas muy educadas y correctas. 
Al día siguiente el doctor se alistaba para cumplir con su trabajo y sus pacientes, se había retrasado un poco pero no era tan grave. Alejandrina la señora del servicio interrumpió al doctor:
-Señor el desayuno esta servido y hay una señora que lo llama por teléfono, dice llamarse Teodora-
El doctor Martel se alarmó, algo grave había ocurrido con Ramiro para que su esposa lo llamara a su casa.
-Buenos días Teodora- contestó Oscar Martel.
-Oscar buenos días, mil disculpas que llame a esta hora de la mañana pero quiero preguntarte por la salud de mi esposo, por favor deseo saber la verdad. Nosotros nos conocemos desde hace varios años y somos amigos, dígame si algo sucede con Ramiro, está extraño y su comportamiento no es el mismo de siempre, se queda en casa y no va a trabajar-. 
-Teodora es a Ramiro a quien corresponde hablar de su salud, lo que te puede decir es que le recomendé guardar unos días de reposo y tomar unas pastillas por precaución, veo que está siguiendo al pie de la letra mis indicaciones, de seguir así va por buen camino. No debes alarmarte-. finalizó el doctor y se disculpó debía cortar para salir camino al hospital.
Teodora no se quedó tranquila, sabía que Oscar Martel no le decía toda la verdad pero insistir en lo mismo era en vano, Ramiro seguro le había pedido discreción. Además existía el secreto profesional entre doctor y paciente. 
En casa de Ramiro Fuentes el desayuno se había servido, sus hijos estaban extrañados, su padre desayunaba con ellos, eso era algo que no sucedía nunca.
Ramiro Fuentes los observaba y también se sentía extraño en su propia casa y en la mesa con su familia. Elsy y Luis no preguntaron solo se limitaron a terminar el desayuno y salir al colegio, el chofer los esperaba en la puerta.  
-Ramiro tienes que decir que es lo que está ocurriendo- habló Teodora con un tono preocupado -¿Estas bien de salud o es el banco que tiene graves problemas financieros?-.
-Nada ocurre querida, estoy bien de salud y el banco funciona mejor que nunca, solo me estoy tomando unos días de vacaciones y pienso que sería bueno que cuando nuestros hijos a fin de año acaben sus clases en el colegio, vayamos todos juntos de viaje, quiero que te encargues de organizar nuestro paseo. Debe ser un lugar donde podamos compartir como familia-.
Teodora había escuchado bien a su marido, era Ramiro Fuentes el que hablaba o era un extraño igualito a él. Su esposo jamás hubiera dicho las palabras que ella escuchó de sus labios, ahora si se sentía alarmada, al punto de temer algo peor.
-Teodora, por la expresión de tu cara veo que no crees lo que estoy diciendo, es verdad mi salud esta estable y reconozco que he perdido mucho tiempo al no estar con mi familia, necesito ahora más que nunca tenerlos cerca- fueron sus palabras finales.
Ramiro caminó hasta su estudio donde se comunicó por teléfono con su gerente del banco, este le informó que todo marchaba bien y que pronto le enviaría un informe completo de la situación financiera. Escuchó algunos detalles y explicaciones de su segundo jefe y luego colgó el teléfono. Todos  estos años había estado tan dedicado al trabajo que sentía que no iba a poder cumplir con la semana de descanso que le había recomendado el doctor Martel, en su fuero interno le faltaba el trabajo al que estaba acostumbrado. Se prometió hacer un esfuerzo para quedarse al lado de su familia. Él nunca había sido un hombre romántico, de salir a pasear o ir al cine con su esposa, tampoco habia sido un padre presente en la vida de sus hijos, era algo que lamentaba pero su forma de mostrarles amor era trabajando y que no les falte nada, vivían rodeados de lujo y comodidades. Su esposa tenía más de lo que podía necesitar, sus hijos solo pedían algo y él los complacía. En silencio hacía una reflexión, su familia tenía todo pero lo más importante, no lo tenían a él. La presencia del padre y del esposo era lo importante, Ramiro movía la cabeza y se lamentaba. Teodora, Elsy y Luis lo querian a él  y menos cosas materiales. 


CONTINUARÁ            

  
              

 

lunes, 3 de marzo de 2025

TRES HISTORIAS... ¡TRABAJO, SOLO TRABAJO!

Ramiro Fuentes cavilaba en silencio y disfrutaba de una deliciosa limonada, estar en estado de contemplación lo había relajado, se sentía mucho mejor, tenía que darle razón al doctor Martel cuando le dijo que debía descansar y olvidarse del banco. Reconocía que su gran amigo le advirtió sobre su salud y el exceso de trabajo.
Había transcurrido más de una hora cuando sintió los pasos de su esposa Teodora, ella ignoraba que su esposo se encontraba en casa, fue una doncella del servicio quien le anunció sobre su presencia. 
Teodora caminó presurosa a su encuentro, cuando lo vio preguntó -¿Ramiro qué sucede? ¿porqué has llegado sin avisar?-.
-Mi querida Teodora, no se porque tendría que avisar que vengo a mi casa, si vivo en ella- fue su respuesta tranquila y serena.
-No me refiero a eso- contestó su esposa -lo que trato de decir es que te hubiera esperado para recibirte-
-No te preocupes ya estoy en casa y eso es lo que importa ¿tú de donde vienes?- agregó el esposo.
-Ramiro te dije anoche antes de dormir que estaba invitada a la inauguración de una nueva galería de arte, veo que lo has olvidado- contestó Teodora.
La esposa de Ramiro Fuentes pertenecía a una familia de linaje, en el pasado habían sido dueños de una importante hacienda azucarera, además de una industria del papel. Su padre era dueño de varias fábricas, con la reforma agraria su familia fue despojada de sus tierras y esos les causó un grave deterioro en su fortuna. Teodora conoció a Ramiro en una fiesta de alta sociedad, ella quedó cautivada por su porte y seguridad al hablar y él se prendó de ella por ser la joven más bella de la reunión y por ser muy fina y educada en su trato. Al anunciarse su compromiso después de cuatro meses de conocerse, se convirtieron en la pareja del año, eran invitados a todas las reuniones y fiesta. Su matrimonio fue celebrado con gran pompa y asistió toda la gente importante de la ciudad. Ramiro era todo un personaje desde ese entonces, un hombre importante, dueño de su banco y un gran industrial, fueron considerados desde ese momento la pareja de oro. Teodora por ser esposa de Ramiro Fuentes era invitada a diferentes eventos de arte además de reuniones de caridad para ayudar a las madres y los niños sin hogar. También asistía a diferentes club de amigas. Siempre estaba ocupada, siempre tenía que asistir a una reunión, su casa e hijos quedaban en manos del personal de servicio e institutrices, ella no tenía tiempo para dedicarse al hogar. 
Ramiro le pidió a su esposa que tome asiento a su lado y dijo -por unos días voy a estar en casa, deseo pedirte que te quedes en casa-.
-Debes decirme la verdad, pasa algo grave con tu salud o es el banco que ha entrado en crisis- comentó Teodora extrañada por la petición de su esposo, él no solía ser así. 
-Nada de eso mi querida esposa- contestó Ramiro con calma -solo he tenido un chequeo de rutina y mi estimado amigo Martel me sugirió que me tome unos días de descanso, eso es todo no hay ningún misterio. Ahora que estoy en casa preguntó ¿A qué hora vienen nuestro hijos del colegio?-.
La esposa de Ramiro se quedó un poco asustada con la respuesta de su esposo pero no insistió con más preguntas, solo agregó -Elsy y Luis salen hoy un poco más tarde de lo acostumbrado por que están preparando un festival a celebrarse en el colegio, deben llegar a la cuatro de la tarde-.
Elsy era la hija mayor, del matrimonio de carácter tímido y reservado, estaba en el ultimo año del colegio. Su hermano Luis no era el joven inquieto ni arrojado, más bien se consideraba el galán entre las jóvenes de su entorno. Los hijos de Ramiro y Teodora tenían un circulo pequeño de amistades y asistían a un club de deportes. Elsy conocía a Mery hija menor del doctor Martel, ellas eran de la misma edad y coincidían en algunas fiestas donde sus padres eran invitados. 
-Ramiro- comentó Teodora -dentro de dos semanas va ser el cumpleaños de Elsy y deseo celebrarlo en un salón muy exclusivo de la ciudad. El Salón Majestic ¿te acuerdas?, pero cuando le hice el comentario a Elsy, ella me contestó que no deseaba celebrar su cumpleaños con una fiesta, ella quiere que le regalemos un viaje. Yo le contesté que iba a cumplir dieciocho años y que debía ser presentada en sociedad además de celebrar su cumpleaños, me insistió muy tajante que no deseaba una fiesta.
-Madre, me estas escuchando, no deseo una fiesta, no insistas por favor- eso fue lo que Elsy me contestó 
-Ramiro, ahora me encuentro en una disyuntiva ¿Qué hacer con esta hija?, dime ¿Cómo la hago entrar en razón?- comentó Teodora con su esposo.
El padre de Elsy no deseaba una discusiones con su esposa por este motivo dijo con voz pausada:
-Si nuestra hija no desea una fiesta, tenemos que cumplir su deseo, recuerda que es su cumpleaños-. contestó y levantó las manos para poner fin a la conversación, le señaló el comedor a su esposa para ir almorzar. 
Teodora no se quedó tranquila, le extraño su actitud,  en otra ocasión hubiera exigido a su hija celebrar el cumpleaños y en cambio reaccionó diferente. Algo sucedía con él, en algún momento iba a llamar al doctor Martel para preguntar por la salud de su esposo.
En la casa de la familia Martel todos se preparaban para la celebración del compromiso de Fanny, en unas horas Umberto y sus padres llegarían. Felicia la madre, se multiplicaba para estar al tanto de cada detalle de la celebración, nada podía sin su aprobación.  La reunión debía ser recordada por las dos familias, como un momento feliz y de unión. 
Fanny descansaba en su habitación, Mery leía una revista en la sala y Liza todavía no llegaba de la universidad, el padre tampoco estaba en casa. La madre nerviosa pensaba si a la hora que llegue Umberto con sus padres, la familia Martel estaría completa para recibirlos. En pocos minutos sus temores desaparecieron, el doctor Martel llegó puntual a la hora fijada y Liza entraba en la casa cinco minutos después de su padre, Felicia podía respirar tranquila, ahora todo el mundo debía alistarse para recibir a los invitados. Esa tenia que ser una noche inolvidable. 
En la cocina el chef hacía su mejor trabajo, asistido por la ayuda de la señora al servicio de la familia. La casa lucía impecable y bien decorada, se había sacado la vajilla fina de porcelana y los cubiertos de plata, el mantel bordado con hilos dorados y las servilletas que hacían juego, estaban puesto sobre la mesa, flores en los jarrones adornaban cada roncón del comedor y la sala, Felicia deseaba celebrar a lo grande el compromiso de su hija mayor. 
A las siete de la noche llegaron los invitados, los padres de Fanny salieron a recibirlos, el doctor y su esposa lucían elegantes y distinguidos pero cuando Fanny se presentó en la sala para saludar al novio y a sus padres se llevó todos los elogios, se veía tan radiante y bella con su vestido que parecía estar rodeada de un aire romántico. Felicia tenia lágrimas en los ojos de alegría y el doctor Martel se sentía emocionado y feliz. En que momento su pequeña había crecido, si parece que fue ayer que la llevaba de la mano y ahora se encontraba con un pie en el altar. Respiró profundamente y tomó del brazo a su hija. Minutos después se presentaban Liza y Mery, ellas se mantuvieron en todo momento en silencio, esa noche le pertenecía a Fanny, ella era la estrella.  Después de las presentaciones, los dos padres de familia dirigieron unas palabras a sus hijos, la reunión recién comenzaba, era la celebración de compromiso de Umberto y Fanny.


CONTINUARÁ            
  
  
   
         
  
   

 

lunes, 24 de febrero de 2025

TRES HISTORIAS... ¡TRABAJO, SOLO TRABAJO!

Fanny tenia en sus manos, el vestido que iba a lucir en la cena de compromiso ante su novio y los padres de éste. Era un modelo romántico y conservador, ella misma lo escogió cuando fue con su madre al taller exclusivo de la diseñadora María Pía. El encaje fino y el color rosa suave le gustaban demasiado, aunque en un momento tuvo dudas, al verlo puesto sobre su cuerpo se esfumaron sus temores. Estaba segura que con ese vestido luciría elegante, era el indicado para la pedida de mano. Felicia se alegraba que su hija mayor se encuentre feliz y segura con el paso que iba a dar. Como madre no tenia dudas con respecto al vestido que iba a lucir Fanny la noche de su compromiso. Solo de imaginarla lo hermosa que se vería se sentía satisfecha, no cabía en su piel de tanta felicidad. En el comedor mientras terminaban el desayuno la madre conversaba con sus hijas de como iba hacer la reunion del compromiso de su Fanny. 
Umberto y sus padres estaban citados a las siete de la noche del día siguiente, su esposo el doctor Martel prometió llegar puntual a la casa para estar presente en un momento tan importante para la familia y sobretodo para los novios. Felicia su esposa contaba con ello, el padre de la novia no podía faltar a tan digno evento de la celebración de compromiso de su hija mayor. 
Mery como siempre tan diligente preguntó -madre nuestro padre se comprometió a llegar a la hora indicada para celebrar el compromiso, espero que llegue a tiempo-.
-Él prometió que llegaría puntual y debo decir que su padre siempre cumple su palabra-contestó Felicia. Luego continuó con las explicaciones de como se iba a desarrollar la reunion -Liza y tu Mery van a saludar a los padres de Umberto y en todo momento estarán en silencio mientras nosotros hablamos con los padres del novio, se dicen las palabras protocolares para dicha ocacion. No hacer comentarios fuera de lugar y menos hacer bromas, de preferencia escuchar lo que los padres de Umberto tienen que decir.
-Madre- dijo Liza -no te preocupes, Mery y yo sabemos como comportarnos en la reunion, nos da  gran  alegría que nuestra hermana mayor se comprometa. Mis dudas son si en la actualidad se deben celebran las pedidas de mano con los padres y la familia, todo parece tan rígido-.
-Mi querida Liza, los novios y los padres lo hemos decidido de esta manera, es por eso que se va a celebrar con todo el protocolo como es debido-. respondió la madre a la hija más reacia al matrimonio.
En la casa del doctor Martel todo estaba después para que la reunion se celebre como es debido, Felicia la madre habia mandado a preparar bocaditos y entremeses para antes de la cena, el vino seleccionado era exquisito y fino y el champan con el que se brindaría era de excelente calidad. La comida debía de estar a la altura de dicho evento, para tal situación se habia contratado a un chef  que prepare los platos gourmet. Podía todo aquello parecer algo exagerado como pensaba Liza pero Felicia la madre siempre quería lo mejor para sus hijas y más aun en el día del compromiso de Fanny.
En otro lugar de la ciudad, en la oficina del banco de Ramiro Fuentes, el doctor Oscar Martel revisaba a su paciente y volvía a tomarle la presión y sus signos vitales, todo iba por buen camino, el paciente evolucionaba en forma normal.
Ramiro comentó con el doctor -Martel ya me siento mejor, he vuelto a la vida, gracias por estar atento a mi salud y ayudarme-.
El doctor contestó -este es un aviso muy serio con respecto a tu salud, me gustaría hacerte un chequeo completo para saber como estas. Te sugiero que ahora vayas a tu casa y descanses por una semana, olvídate del banco y sus problemas, delega el mando en tu gerente general, lo que te ha sucedido es muy serio, la próxima vez puede ser mortal, puedes sufrir un derrame o un ataque. El primero es grave porque si no te vas de este mundo, tu cuerpo quedaría paralizado e inútil, la recuperación en estos casos es lenta y complicada, la mayoría de las veces, no vuelven a recuperar todas sus facultades. Si quieres terminar así, continua trabajando como hasta hora y mi próxima visita será en el Campo Santo después de sufrir un infarto-. Las palabras del doctor podían sonar duras, la confianza y amistad que tenia con su paciente le permitía hablar de esa manera para que reaccione y tome las medidas pertinentes.  
-Mi estimado amigo creo que estas exagerando y deseas asustarme-. contestó el banquero. 
-Me conoces muy bien- dijo el doctor -con respecto a la salud de mis pacientes nunca bromeo y en este caso menos, somos amigos desde hace muchos años. Soy testigo del esfuerzo y trabajo que te ha costado sacar adelante tu banco, sé cuanto quieres a esta institución que fundaste pero si deseas seguir al mando, delega funciones ahora mismo ve a tu casa junto a tu familia. Descansa y olvida los problemas, tus gerentes que se ocupen de todo-.
Ramiro lentamente tomó asiento en el sillón donde se encontraba recostado, miró a Oscar Martel y comentó: -es así de serio lo que me sucedió, tengo que irme a casa y tomar varios días de descanso- 
-No debes tomar mis palabras de manera superficial, lo que te ha sucedido es grave, hazme caso toma unos días de vacaciones-. sentencio el doctor Martel.
-Esta bien, mi estimado doctor como usted ordene, en este momento voy a llamar a mi segundo en el mando y dejar el banco en sus manos, luego me iré a casa, mi esposa se va a sorprender al verme llegar tan temprano, no la quiero alarmar inventaré cualquier escusa para no preocuparla- dijo al final Ramiro. 
El doctor Martel le hizo una serie de indicaciones que debía seguir al pie de la letra, de su maletín de doctor sacó unas pastillas para que las  tome durante una semana. Después de ese tiempo volvería para examinar como evolucionaba su paciente. El doctor se retiraba de la oficina de Ramiro casi al medio día. 
Antes de despedirse se detuvo en la puerta y agregó -vuelvo a repetir ve a descansar a tu casa sin demora, no pienses en el banco ni en sus problema, es por tu bien-.
Mientras bajaba por el ascensor para ir a los estacionamientos, Oscar Martel pensaba en su amigo y lo cerca que pudo estar de un derrame o algo peor, su presión volaba y costo trabajo hacer que se normalice, que vaya a su casa o decida quedarse en la oficina era ya su responsabilidad, seria lamentable que no tome en serio las recomendaciones de su medico de cabecera.
Ramiro Fuentes llamó a su gerente general y lo dejó al mando del banco, fue claro al especificar que no lo llamen por teléfono, solo hacerlo si era de urgente. 
A su segundo en el mando le advirtió -el banco queda en tus manos, eres responsable de seguir la pautas necesarias para mantenerlo en buenas condiciones-.
Dicho esto se despidio y salió en su carro con el chofer. Cuando llegó a su casa, abrió la puerta  ésta no era una casa sencilla, era una residencia grande y elegante, el silencio lo rodeo, su esposa Teodora no estaba, sus hijos tampoco, solo se encontraba el personal de servicio. Por donde se podía ver la casa estaba llena de lujo, adornos finos, muebles caros y cuadros de pintores famosos.  Ramiro caminó hasta la terraza, frente a ella un jardin hermoso y bien cuidado, a un costado del mismo se encontraba la piscina, dio media vuelta y volvió a la sala, ordenó al chofer que avise al servicio que le traiga una limonada, alcohol no podía tomar.  Para él su propia casa  parecía un lugar extraño, nunca estaba a esa hora del día. Sin mediar palabra recordó cuando recién adquirió el terreno para construirla en una zona lujosa de la ciudad. Podía acordarse de cada detalle y como quería que fuera diseñada. Las preguntas que daban vueltas en su mente eran ¿disfrutaba de su residencia? ¿pasaba en ella largas horas junto a su familia?  ¿habia necesidad de que fuera la casa tan grande? ni él mismo podía contestar esas preguntas. 


CONTINUARÁ           















       
       
        

 

viernes, 21 de febrero de 2025

TRES HISTORIAS... ¡TRABAJO, SOLO TRABAJO!

Amaneció muy temprano, la mañana se presentaba llena de sol, el doctor Oscar Martel se alistaba de prisa para salir atender a uno de sus pacientes que minutos antes lo habia llamado en calidad de emergencia. 
El doctor Martel era un profesional de primera linea y muy reconocido entre sus colegas. Él era medico de cabecera de banqueros, políticos y empresarios, el paciente que lo habia llamado era el banquero Ramiro Fuentes muy conocido en el ámbito financiero por ser dueño y fundador de uno de los bancos más importantes de la ciudad capital, Lima.
Felicia esposa del doctor Martel, sabia muy bien como era el trabajo de su esposo, ella siempre trató de adaptarse a la situación y apoyarlo en lo que fuera, era consiente de que gracias a su trabajo, sus hijas y ella tenían una vida cómoda y sin apremios. Oscar y Felicia eran padres de tres hijas Fanny, Liza y Mery tres lindas jovenes que despertaban al mundo. El doctor no se podía quejar tenia un hermoso hogar con tres hijas y una esposa comprensiva, por ello daba gracias al cielo. 
Por su condición de medico y profesionalismo tenia acceso a las más altas esferas políticas y empresariales del pais, sin proponérselo se enteraba de situaciones y secretos de familia que él guardaba con discreción y sumo cuidado.
-Querido, ¿vas a la casa de Ramiro Fuentes?- preguntó Felicia, su esposa.
-No, no voy a la casa de Ramiro- contestó el doctor -voy directo a su oficina en el banco, tú sabes muy bien que desde temprano, sale de su casa para ir a trabajar. No puedo demorar más mujer debo salir cuanto antes, su llamado ha sido de emergencia-. El doctor Martel se despidio de su esposa con un beso, sus hijas aun dormían. Caminó unos pasos a la cochera subió a su auto y partió con rapidez a la cita urgente con su paciente. 
Ramiro Fuentes esperaba al doctor Martel en su elegante oficina del banco, esta tenia muebles finos y un amplio escritorio hecho de caoba, labrado con arte por un maestro artesano. Adornos finos sobre la credensa y mesas, cuadros de destacados pintores llenaban las paredes. Para Ramiro ahora todo aquello no tenia importancia, se sentía tan mal que le faltaba el aire y la cabeza parecía que iba a estallar. La espera por el doctor Martel se tornaba desesperada, sentía terror de que algo grave le sucediera, sin tener ayuda o apoyo. A los pocos minutos uno de sus asistentes abrió la puerta del despacho y anuncio al doctor, éste entró sin esperar el permiso, su paciente parecía que se iba a desmayar.
-Martel por fin llegas, fue una eternidad la espera- dijo el banquero con voz de angustia.
-Vine tan rápido como pude- contestó el doctor y sacó de su maletín el estetoscopio, comenzó a examinarlo, Ramiro tenia el rostro pálido y su presión era muy alta, inmediatamente le aplicó una inyección para bajarla. El doctor movió la cabeza con suma preocupación y dijo -Ramiro no puedes seguir con este ritmo de trabajo, tu cuerpo te esta dando señales de cansancio y stress, que haces a estás horas de la mañana en tu oficina en vez de estar disfrutando de un delicioso desayuno junto a tu familia-.
-Martel- respondió Ramiro -estoy en mi oficina porque tengo que trabajar y cuidar mi banco, sabes bien lo que me ha costado fundarlo y hacer de él, el primer banco del pais, no puedo descuidarlo, debo estar atento a todos los manejos dentro del sistema-. 
El doctor volvió a decir con tono grave -si sigues con esta forma de trabajar lo único que vas a conseguir es un lugar en el Campo Santo, lo que digo va en serio. No puedes seguir laborando catorce o quince horas diarias, necesitas descansar, tomar las cosas con más calma, irte de vacaciones con tu familia- luego le sugirió recostarse en uno de los mueble amplios de la oficina. Ramiro no debía hablar para no estresarse más, eso no era bueno en su estado actual.
Ramiro Fuentes era el primer banquero del pais, su fortuna la habia logrado gracias a la fabricación de harina de pescado, él fue el primer pesquero en industrializar dicho producto y llevarlo a la exportación, esta actividad le dio grandes ganancias que le permitieron fundar su banco junto a un grupo de accionistas. Velar por su institución bancaria era su prioridad, por eso se desvelaba día y noche sin descanso para lograr mantener a su banco entre los primeros y estar siempre con los avances de ultima generación en cuanto a manejo financiero se trataba. Era tan exigente consigo mismo que descuidaba a su familia, su esposa Teodora y sus hijos Elsy y Luis se lo reclamaban. Ramiro reconocía que esto era verdad pero su trabajo lo absorbía de tal manera que apenas notaba el cambio de horario. Todo el tiempo pedía a sus gerentes informes escritos y explicaciones de como iba su institución bancaria, muchas veces no controlaba su carácter y al primer tras pies, estallaba en gritos. Al doctor Oscar Martel le tenia gran confianza y respeto, solo a él obedecía por eso éste le aconsejaba:
-Comprendo tu preocupación y control sobre tu banco pero tienes que delegar funciones a tus gerentes, ellos, están capacitados para resolver los problema y llevar una buena dirección en el manejo del banco. Delega funciones Ramiro esas son las palabras clave o te iras de este mundo y no puedes llevarte el banco. Además descuidas a tu familia y ellos lo resienten. Luis que se supone va llevar las riendas de la institución en el futuro, no conoce tu trabajo ni como funciona. Elsy tu hija también debe estar preparada para apoyar a su hermano. ¿Hablas con ellos al respecto? perdona que sea directo y te pregunte esto pero no los conoces bien, ni conversas sobre sus gustos y hobbies - concluyó el doctor.
Ramiro esta vez no contestó, guardó silencio en el fondo reconocía que su amigo y doctor tenia razón, se sentía culpable de tal situación.
La familia del doctor Martel por otro lado estaba muy unida de eso se vanagloriaba el doctor, siempre agradecia a su esposa por ser ella la gestora principal de la buena organización en el hogar y de fomentar la unión y amor entre sus hijas. Fanny la mayor de todas era muy delicada en su trato y le gustaba hasta un punto la perfección en la cosas que hacia. Estaba por comprometerse de novia con el enamorado de su juventud, ambos tenían veintitrés años.  Liza era lo opuesto de su hermana, siempre estaba con sus libros y era un poco descuidada con sus cosas. Estudiaba biología y quería dedicarse a la investigación.  Mery la menor de las tres, vivia soñando en su propio mundo y le gustaba imaginar que viajaba para conocer diferentes paises. Estaba en el ultimo año de colegio y aun no sabia que quería estudiar.
Después de tomar el desayuno Fanny le preguntaba a su madre: 
-¿Crees qué este vestido está bien para mañana a la hora del compromiso? Vienen los padres de Umberto y quiero estar elegante para la pedida de mano.
-El vestido esta muy bien y te queda perfecto, es muy asentador para tu figura-. contestó la madre.
Fanny se ponía el vestido sobre su cuerpo y se miraba en el espejo, daba una vuelta de un lado a otro para comprobar que ese era el vestido que la haría lucir elegante. 
Felicia era una madre conservadora y tradicional, para ella, ver casadas a sus tres hijas era lo correcto y que cada una forme su hogar significaba que habia cumplido con su deber de madre. Pero no contaba conque ellas tenia sus propias ideas de como querian vivir. Fanny era la que más se parecía a su madre, le gustaba la idea de ser esposa y tener hijos. Liza era diferente y siempre decia levantando la mano:
-Por favor madre, a mi retírame de tu lista de bodas, yo no me voy a casar, primero deseo terminar mi carrera y dedicarme a la investigación, para ello tendré que viajar fuera del pais-.
La madre cuando escuchaba esos deseos de su hija, se ponía la mano en la frente y comentaba despacio:
-Paciencia Felicia, paciencia-. 
Mery era todavía muy joven y no contaba su opinión con respecto a las bodas, ella tenia un concepto muy vago de todo eso pero le encantaba escuchar la conversación de su madre y sus hermanas. En la casa del doctor Martel existía una admosfera de confianza y amor.


CONTINUARÁ               
                              

 

lunes, 10 de febrero de 2025

TRES HISTORIAS... ¿DONDE ESTÁ JOEL?

Mariane regresó con la buena noticia a la casa de sus padres. Alfredo habló con ambos para pedir la mano de su hija: -Señor Antenor y señora Alegría, estoy aquí para pedir la mano de Mariane, mis intenciones siempre han sido serias. Quiero decir también que la amo y que haré lo imposible por hacerla feliz-.
Antenor fue el que contestó -te concedo la mano de Mariane, siempre supe que tú eras un hombre serio y responsable que sabrás hacer feliz a mi hija, como ella se lo merece, te llevas a mi joya y espero que sean felices los dos-. 
Luego vinieron los abrazos y las felicitaciones, Alegría se sentía emocionada por su hija, no podía contener las lágrimas.
-Madre- dijo Mariane -espero que esas lágrimas sean de felicidad, me voy a casar y estaré cerca de ustedes no te preocupes, siempre vendremos con Alfredo a visitarlos-.
-Si mi querida hija, yo sé que así será, estoy feliz ¡claro que si!- contestó Alegría. 
Ahora preparar la boda era un verdadero trabajo, mientras Alfredo conversaba con Antenor, Mariane y su madre hablaban de como organizar la boda. El trabajo de ella en la oficina no iba a permitirle estar detrás de todos los detalles, pero confió a su madre los arreglos y además le sugirió contratar una experta en organización de bodas para que las asesore y ayude en los detalles. Del vestido de novia, se encargaría Mariane, ella deseaba escogerlo a su gusto y que el entalle del mismo sea lo ideal. 
En la casa de la familia había gran emoción por el matrimonio de la hija mayor, las amigas de Alegría ya se habían enterado de la boda, solo esperaban las invitaciones. 
Concepción como no podía faltar, ella se ofreció a regalar la tarta de novios. Era experta repostera y su regalo sería un pastel de cuatro pisos, ella lo había prometido y así lo haría. Mariane agradeció el gesto y el regalo, no esperaba menos de su amiga y vecina. A Beti-Flor le preguntó si ella quería ser una de sus damas de honor en la boda, la joven gustosa aceptó y comenzó a planificar como sería el color y vestido de dama. También le pidió a su amiga Ely ser dama de honor en su boda, ésta al instante contestó que si, no podía negarse, si Mariane era una de sus mejores amigas. Ely hablaría de inmediato con Beti-Flor para ponerse de acuerdo con respecto al modelo del vestido que iban a usar. La niña de las flores sería una vecinita que siempre saludaba a Mariane y era encantadora. 
Los días pasaban y el tiempo no daba tregua, Mariane por fin compró su vestido, era hermoso y ella se vería preciosa con su traje de novia. Cuando lo llevó a su casa, se lo enseñó a su madre, ésta quedó maravillada -el vestido es precioso- respondió -vas a ser la novia más bella-.
-Gracias madre, yo sé que para ti  soy la más bella, pero tengo que decirte que voy a comprar varias tiras de perlas para coserlas al vestido- dijo esto mientras miraba en que lugares irían cosidas las perlas.
Su madre cambió la expresión de su rostro y con voz trémula exclamó -¡no hija, no!  te suplico, no hagas eso, dime que soy supersticiosa y que creo en cosas falsas, dime lo que quieras pero promete que no coserás perlas en tu vestido de novia porque eso significan lágrimas. Las perlas son bellas en joyas como collares, aretes, sortijas pero para una novia es mejor no llevarlas, te ruego no pongas perlas. Tu traje de por si es bello, no necesita más adornos-.
-Madre no creas en esas cosas, son fantasías- contestó Mariane sorprendida por las palabras de Alegría
-Te pido por favor hija,  si en algo me quieres compláceme en esto que te habló, deseo que seas feliz y puedas vivir una vida plena- respondió Alegría, su hija merecía lo mejor.
Mariane muy a su pesar aceptó lo que su madre suplicaba, no deseaba contrariarla, ni iniciar una discusión. Superado ese momento se abocaron a los preparativos de la boda, nada debía quedar al azar. Cada detalle era consultado con Mariane desde las flores en la iglesia, hasta el decorado del salón donde sería la fiesta. 
Mariane consultaba lo más mínimo sobre los preparativos con Alfredo y él daba su opinión de las cosas que deseaba en la ceremonia pero le advertía que ella tenía la última palabra en el decorado de la iglesia y del salón de recepciones  -mi querida Mariane yo no sé mucho de  colores y flores que hagan juego con los manteles y demás, para mí lo que tú decidas estará bien, puedo darte una opinión general y nada más-. 
-Alfredo al menos dime que platos servir en la fiesta, quisiera tu opinión- comentó Mariane.
Los dos terminaron escogiendo los platos que servirían en la boda, era algo más fácil de elegir para él. Alfredo después comentó con su futura esposa que ya tenía el terno que vestiría en la boda. Era tal cual lo habían escogido unos días antes. Todos los amigos y familiares estaban felices con el futuro enlace, la fecha ya estaba cerca.
Una semana antes de la ceremonia, Concepción recibió una carta de Cajamarca, era de su hermana mayor y madre biológica de Beti-Flor, en ella escribía: 
-Mi estimada Concepción.
Te escribo estas líneas para darte las gracias por haber criado a Beti-Flor, has hecho de ella una gran persona y una linda joven. Quiero pedirte además que le digas que se olvide de mí para siempre yo no existo porque su única madre eres tú. Te doy las gracias de nuevo, siempre tuve mucha fe en ti y en Beti-Flor.
Así terminaba la carta, eran solo unas líneas. Concepción mostró la misiva a su esposo Noel y agregó:
-Crees que debo darle esta carta a nuestra hija-.
Noel leyó las líneas escritas y respondió -ahora no es el momento de darle esta carta, deja que nuestra hija viva su juventud en paz, tal vez de aquí a un tiempo esté lista para aceptar lo que escribe en la carta- fueron las palabras finales de Noel y Concepción estuvo de acuerdo, la tranquilidad de la joven estaba primero.
Los preparativos de la boda se encontraban casi listos, solo faltaban algunos detalles para que el gran día llegue. Nada había quedado sin ser revisado por Mariane, su madre fue de gran ayuda para ella.
Faltando un día antes de la boda llegó a su casa Joel, el hermano de Mariane, no podía faltar a esa gran celebración. Abrazó a su hermana y le dijo -mi querida Mariane, no sabes lo feliz que estoy de saber que te cases con Alfredo, él va ser un buen compañero para ti. Quiero pedirte perdón por lo que te hice sufrir unos meses atrás, gracias a ti pude salir con vida de mi encierro. Ahora me siento mejor para empezar una nueva vida- terminó de agregar.
Mariane sonrió y abrazó a su hermano luego confeso -sin ti, hubiera sido muy difícil continuar con  mi vida, eres mi hermano pequeño y el consentido de la familia- agregó Mariane.
Los padres también eran felices de tener a Joel de nuevo en el hogar, Antenor no hizo preguntas, le bastaba saber que su hijo ahora eligió en el camino correcto. 
Joel se quedaría definitivamente en la ciudad, para fundar su propia empresa de servicios y publicidad digital, conocía muy bien como navegar en el mundo de internet. 
Para Mariane el gran día de su boda había llegado, se levantó temprano para asistir al salón y hacer los tratamientos necesarios de una novia, apenas desayunó y salió rápido de su casa, su madre iría más tarde a reunirse con ella.
Los nervios la consumían de regreso a su hogar se le veía resplandeciente y maquillada, con el velo de novia lucía hermosa. Una hora antes de salir ya estaba lista con su vestido de novia, cuando su familia se reunió quedaron sin aliento de ver a la novia que lucía su gran belleza. Se tomaron juntos varias fotos que irían al álbum familiar como un feliz recuerdo. Luego el padre dijo: -Mariane ya es la hora, debemos ir a la iglesia-.
Cuando llegaron la novia y su padre con su comitiva, en el recinto ya había mucha gente, entre ellos los padres del novio y demás familiares, entre los amigos se encontraba Augusto y su esposa, especialmente invitados.  La niña de las flores entró primero para anunciar que entraban las damas y la novia junto a su padre. Todos admiraron la bella y felicidad que irradiaba la novia, Alfredo en el altar esperaba sonriente, no podía dejar de admirar a Mariane que pronto sería su esposa. El padre que celebró la misa tuvo palabras de elogio para los novios y sentida emoción. Al terminar la ceremonia y declararlos marido y mujer, salieron del brazo, atrás de ellos iban los padres de ambos, los familiares y los amigos. 
Entre la gente que esperaba afuera de la iglesia se encontraba Salvador, que sonriente saludó a la novia, ella devolvió el saludo y tomó del brazo a su esposo, Alfredo era su presente, el pasado  no existía. Los novios felices saludaban con la mano a los invitado, para ellos se abría un nuevo camino lleno de amor. Subieron al carro nupcial y partieron con destino a la fiesta donde celebrarían el feliz enlace. Bailaron y disfrutaron casi hasta el amanecer antes de despedirse y partir a su viaje de luna de miel. 
Solo el tiempo demostró que Mariene estaba equivocada, ella tuvo dos preciosas niñas que llegaron para completar la dicha del hogar. La niña mayor era igualita a su madre y la menor llegó al año siguiente, también se parecía a su madre. Alfredo era el hombre más feliz porque entre su esposa y sus hijas era el mimado del hogar. Los sueños para la pareja se habían convertido en realidad y el cielo les otorgo su bendición con  dos preciosas niñas.


FIN          

          
             

 

lunes, 3 de febrero de 2025

TRES HISTORIAS... ¿DONDE ESTÁ JOEL?

Habían pasado algunos días desde que encontraron a Esperancita y a su hijo en grave peligro, por suerte Alegría, Concepción y Antenor actuaron a tiempo y  salvaron sus vidas. La emergencia pasó y Esperancita se encontraba de nuevo en casa junto con su hijo Roberto, los dos recuperados completamente del grave peligro. Sus amigas y vecinas la ayudaban a poner en orden la casa y los pocos muebles que quedaban, Antenor explicó a Esperancita cómo debía hacer para vender su casa y tener un capital que le sirva para  comprar de un pequeño departamento e invertir el dinero restante, con el pago de los intereses por su inversión podían vivir  ella y su hijo. Alegría y Concepción le comentaron que no muy lejos del vecindario había un edificio donde todavía se vendían departamentos.
Concepción sugirió -mi querida amiga, si te mudas a ese edificio siempre vas a estar cerca de nosotras y nos vamos a poder reunir cada viernes-.
Esperancita escuchaba los consejos de sus amigas con gran atención, ella no podía negar que en el fondo se sentía avergonzada después de los momentos graves que vivió y que todo el mundo lo sabía, en un lugar apartado de la casa junto  Alegría comentó -doy mil gracias a todas ustedes por la ayuda que me brindan, a ti y Concepción especialmente por haber salvado mi vida y la de Roberto, pero siento vergüenza de que todos en el vecindario sepan que quise acabar con mi vida, sin pensar que había una solución a mi problema-. 
Alegría contestó -olvida todo aquello, en la vida todos podemos pasar por momentos desesperados y podemos tomar decisiones desesperadas, nadie está libre. Entre nosotras no juzgamos, solo queremos ayudarte-. 
Esperancita abrazó a su amiga, sus palabras la habían tranquilizado, las cosas comenzaban a tener un orden para ella y su hijo. A los pocos días Roberto fue a la empresa para buscar Alfredo y él cumpliendo su promesa le dio la plaza de trabajo que necesitaba como agente de seguridad, la semana próxima comenzaría a trabajar. 
La vida volvía a tener sentido, el sol parecía más luminoso en el horizonte, todas las cosas volvían a su cauce natural.
Mariane regresó a su trabajo, sus vacaciones habían terminado, su amiga Ely en la oficina le preguntaba -Mariane, ¿cómo estás?, ¿qué tal estuvieron tus vacaciones? ¿saliste de viaje?-.
-Ely, no quiero recordar mis días  de vacaciones, tengo que ser sincera fueron para nunca olvidar. No pude salir de viaje y pase todo el mes en casa. Lo bueno de esos días es que he conocido una persona con la que estoy saliendo y con la que me siento bien a su lado- terminó de decir Mariane y se quedó pensativa sonriendo, recordaba Alfredo y su romance. Ambos estaban viviendo un amor que los llenaba.
-Mariane- dijo Ely -cuéntame todo con respecto a tu nuevo romance, no sabes que felicidad siento por ti, porque después de la experiencia tan triste con Salvador, no querías nada con nadie y gracias al cielo te veo ahora tan feliz y rozagante-.
Mariane comentó a su amiga algunos detalles sobre su encuentro con Alfredo y como lo conoció, omitió todo el tema relacionado con su hermano, solo dijo que al conocerlo se sintió feliz y en confianza, conversar con él y estar a su lado le daba mucha felicidad: -Ely, yo creo que nos complementamos el uno con el otro- dijo al final Mariane al final.
Joel por otro lado no podía quejarse, el aislamiento en la casa de campo de sus padres le daba la paz que buscaba, muy temprano en la mañana salía a caminar, llegaba al pueblo más cercano y tomaba un buen desayuno que lo llenaba de energía. Se estaba recuperando lentamente, pero aún tenía que luchar contra sus demonios que lo dominaban y las pesadillas que no se terminaban. Cuando se ponía mal se repetía en voz alta...¡Todo va estar bien! Para ocupar su tiempo se dedicó a pintar algunas habitaciones donde la pintura estaba deteriorada, también hacía algunos arreglos de carpintería que ocupaban su día a día. Cuidaba con esmero la colección de cactus que era de su padre, eran más de cincuenta plantas, realmente cada una de admirar. En ese momento no tenía idea cuando iba a regresar a la capital pero no sentía ningún apremio por llegar de nuevo a la ciudad. Eso si, no fallaba de llamar a su madre por teléfono una vez a semana para que no se ponga nerviosa y piense que algo a pasado con su hijo -Si ella supiera la verdad- decía Joel para si mismo con pesar.
Las semanas pasaban y el tiempo no se detenía, Esperancita por fin se mudó a su nuevo departamento y su hijo Roberto ya trabajaba de manera formal en la misma empresa de Alfredo, sus vidas habían dado un vuelco de 360 grados. Ella feliz vivía esta nueva etapa con los ingresos de su inversión y el dinero que le alcanzaba su hijo Roberto, con eso podía llevar la casa sin apremios, ni dolor, no habían lujos, ni joyas, ni dinero que gastar, de ello no se quejaba, el cambio le había hecho bien a ella y a su hijo.
Alfredo y Mariane vivían su amor con la pasión y el cariño que se prodigaban, estaban contentos de haberse encontrado, de haber coincidido en este momento de sus vidas, salían juntos, viajaban y disfrutaban de la mutua compañía 
Alegría comentaba con su esposo Antenor -siento que nuestra hija está cada día más feliz, se nota en la expresión de su rostro. Tengo por momentos temor que este amor termine sin una salida-.
-No seas tan pesimista mujer- contestó el esposo -no pienses demasiado y déjala vivir su vida, nuestra hija es una mujer adulta y sabe hacía donde va. Además me parece que Alfredo es un hombre serio y adulto para estar jugando a los noviecitos, dejemos que el tiempo diga lo que ha de ser-. concluyó Antenor.  
Concepción en su casa comentaba con su esposo Noel -sabes que siento una gran tranquilidad al saber que la vida a cobrado un nuevo orden, puedo verlo en Esperancita cada vez que nos encontramos, ella se siente feliz. Por otro lado Beti-Flor a vuelto a sonreír y la veo más animada después de su terrible experiencia con su madre biológica. Ahora sale con sus amigas y a vuelto aceptar invitaciones de algún joven  para ir a una fiesta, está de nuevo viviendo su vida de una joven. 
-Sí, debo aceptar que tienes razón, Beti-Flor es la misma de antes, creo que ya superó el dolor o al menos ha aprendido a manejarlo, nunca es fácil aceptar que tu propia madre te rechace, como lo hizo tu hermana- sentenció Noel con tristeza.
Mariane después del trabajo  fue a reunirse con Alfredo a un elegante restaurante de la ciudad era muy exclusivo y famoso por su deliciosa comida. A la hora de hablar por teléfono con Alfredo, notó que su novio estuvo algo misterioso, él muy serio le dijo: -Mariane tengo que hablar contigo es muy importante, te perece si nos vemos en el restaurante de siempre-. Ella no podía saber que es lo que en realidad deseaba decirle, no explicó nada en lo absoluto. 
Tal vez quería terminar con ella,  pensó, si es así no iba hacer preguntas ni poner objeciones solo aceptaría  la realidad para seguir su camino. Habían pasado seis meses desde que comenzaron su romance, siempre creyó que él también estaba a gusto a su lado, era imposible sospechar lo contrario.
Con un vestido de color azul y bellos zapatos negros de charol, se presentó Mariane en el restaurante a la hora convenida, ya se encontraba Alfredo en el lugar como siempre impecable y bien vestido, con el perfume de su colonia fina.
Alfredo al ver entrar a su novia se puso de pie y la saludo con un beso tierno: -querida estaba esperando por ti como te hable por  teléfono, tenemos que conversar de algo muy importante que nos compete a los dos- finalizó Alfredo.
Un poco preocupada y en guardia para esperar lo peor, Mariane contestó -no sé que puede ser tan importante que me hablas tan serio-. 
Alfredo sonrió y respondió -Por favor, escucha sin interrumpirme- dijo con un tono grave en la voz
 -nosotros nos conocemos cerca de seis meses, el tiempo suficiente para  saber- tensión en el ambiente Mariane esperaba lo peor, Alfredo continuó -que eres tú la persona con quien yo deseo pasar el resto de mi vida- del bolsillo de su saco, extrajo un precioso anillo de compromiso, hincándose en el piso  hizo la pregunta -¿Mariane quieres casarte conmigo?-.
La pregunta desarmó a Mariane, ella no esperaba una propuesta de matrimonio, si no todo lo contrario, se calmó y contestó -Alfredo por favor ponte de pie y toma asiento- el novio hizo lo propio y escuchó lo que tenía que decir Mariane -tu pregunta me ha dejado sin palabras, créeme que no pensé que me ibas a proponer matrimonio, nos conocemos hace solo seis meses y no sé si es suficiente como tú dices. Tal vez nosotros no debemos casarnos, yo tengo que decir algo importante, he cumplido treintaicinco años y no sé si voy a poder tener familia, seguro tú querrás tener hijos y yo no sé que puede suceder, te das cuenta de la situación-.
Alfredo contestó -Yo tengo la misma edad, si esa es tu preocupación olvídala, yo no me caso contigo para tener hijos, me caso porque quiero que seas mi compañera de vida, deseo compartir contigo mis días y mis noches. Si el cielo quiere darnos hijos, serán bien venidos y si no,  es la voluntad de Dios. ¿Aceptas mi propuesta?-. 
-¿Estás seguro de lo que dices?- preguntó al final Mariane.
-Si, estoy completamente seguro- contestó Alfredo.
-Si es así, acepto, digo si desde el fondo de mi corazón- agregó Mariane con una sonrisa. 
Alfredo tomó sus manos y puso en su dedo el hermoso anillo con el que sellaba el compromiso entre los dos. No habia palabras para describir la felicidad de los novios, estaban viviendo la etapa más bonita de su relacion. Ambos eran consientes de lo que sentían y querian vivir.


CONTINUARÁ