lunes, 15 de junio de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Marcy también abrazó a su madre, estaba desconcertada por su actitud.
-Es mejor que nos sentemos Marcy- dijo Sonia -lo que voy a decir es demasiado doloroso-
Madre e hija se sentaron en la salita de recibir, era su lugar común y privado donde se sentían cómodas.
-Madre habla por favor, me estás asustando ¿qué es lo qué me tienes qué decir- dijo Marcy con énfasis.
Sonia con los ojos rojos por el llanto comenzó su relato: -como bien sabes fui al pueblo para visitar el vivero que nos vende los plantones de café, ahí fue donde me enteré que había sucedido más temprano alrededor de las siete de la mañana con el bus de pasajeros que sale a esa hora del día para el viaje a la capital. Resulta que en el camino donde esta el serpentín de Carpapata, sabes bien que es una serie de precipicios, es decir a un lado esta la gran montaña y al otro lado el abismo de más o menos doscientos o trecientos metros, el paso es muy peligroso y los choferes deben manejar con extremo cuidado porque la carretera en ese tramo no es muy ancha. Bueno, en ese lugar es donde ha ocurrido la tragedia, según cuenta la gente con la que conversé, cuando el bus estaba a mitad de dicho lugar, el chofer observó que comenzaron a caer piedras de la montaña, dio el grito de alarma ¡derrumbe! ¡derrumbe! ¡bajen todos del bus! la gente comenzó a dar de gritos y bajaban en tumulto, todos se iban colocando al borde del abismo pero, aquí es lo terrible, Beatriz con su bebé en brazos corrío hacía la montaña, la gente gritaba llamándola pero con ruido de la piedras no los escuchaba  Pancho cargó y corrío con su hijito de tres años tras de ella para llevarla donde estaban los demás y en ese momento ocurrió lo peor, sobre ellos cayó una gran masa de tierra, piedras y rocas que los tapó por completo, toda la familia quedó sepultada bajo los escombros y no paso ni un minuto cuando volvió a caer más piedras y lodo. Los pasajeros daban de gritos y lloraban, no había nada que hacer, no podían salvarlos, media montaña había caído sobre ellos y tapó por completo la carretera ¡Qué dolor y tristeza!. El chofer del bus se comunicó de inmediato por radio con su sede aquí en San Andrés para explicar lo ocurrido a la familia, ellos fueron los únicos accidentados, los demás estaban detenidos en el camino sin poder volver. El alcalde del pueblo ni bien se enteró de lo sucedido ha pedido ayuda a la ciudad de San Ramón para que manden maquinaria pesada y remover los escombros para recuperar los cuerpos y despejar la carretera-.
-Madre- interrumpió Marcy entre lágrimas -que hacían Beatriz y su familia en el bus, ellos tienen una camioneta-.
-Pancho dejo la camioneta en el taller porque tenía algunas fallas, uno de sus hermanos luego se la llevaría a la capital. Ellos no querían perder un día más de trabajo y por eso estaban viajando en el bus a la capital- respondió Sonia con la voz que casi se le apagaba. 
Marcy soltó un grito de dolor y repetía -¿cómo era posible esta tragedia? ¡cómo es posible mi Dios!. Ayer estuvimos juntas en el Salón Azul celebrando, riendo y ahora esta desgracia- sus palabras se ahogaban en la garganta -¡dime madre que no es cierto- dijo esto y levantó la voz.
-Hija yo también quisiera pensar lo mismo, pero no puedo decir lo contrario, en el pueblo la gente está en chok, tú sabes que las dos familias son muy conocidas, son grandes exportadores de naranjas e incluso el padre de Beatriz también fue alcalde de San Andrés en dos oportunidades-.
Marcy lloraba desesperada por su amiga y su familia, nunca hubiera imaginado que algo así podía ocurrir a su querida Beatriz. Por unos segundos la joven tembló de miedo, ahora recién comprendia porque en la reunión vio que Ada por momentos se retraía y no reía ni celebraba alguna broma, ella no sabía que Beatriz estaba entre  amigas, su encuentro fue casual. Seguro Ada había presentido  que algo iba a ocurrir, por eso guardó silencio y sufría al tener a Beatriz tan cerca.
-Madre vamos al pueblo para presentar nuestro pésame a la familia- dijo Marcy con seguridad.
-No, no hija, es mejor esperar, la familia recién esta procesando el dolor de la pérdida. Sé por una de las vecinas que la madre de Beatriz está en un colapso nervioso y la madre de Pancho igual, no debemos interrumpir, esperemos que ambas familias abran las puertas de sus casas para nosotras presentarnos y dar consuelo-. comentó Sonia y no dejaba de llorar.
-Está bien madre, tienes razón vamos a esperar, ahora mismo voy al pueblo para hablar con Anabella y Ada, ellas deben estar igual que yo, llorando por Beatriz, su esposo y sus niños- Marcy se abrazó con su madre, era una tragedia desesperada, las dos sentían el dolor de la pérdida. 
-Ve Marcy con tus amigas, si eso te consuela en algo, yo voy hablar con Erick para contarle lo ocurrido y decirle que hoy no voy a ir al campo, que me perdone pero no tengo fuerzas para asumir el trabajo. Recuerdo a cada instante a Beatriz siendo apenas una niña pequeña que corría a tu lado para saludarme. Puedo recordarla con su vestido de novia en el día de su boda. Esta tragedia trae demasiado dolor- respondió Sonia con voz nerviosa que se apagaba por instantes. 
Marcy se puso de pie, besó a su madre en la frente y fue a su habitación se lavó la cara, las manos le temblaban, todavía no aceptaba lo sucedido a su amiga, se vistió con un traje blanco y salió del hogar, subió al jeep y en el camino se acordó de Ada, a ella la buscaría primero, tenía que hablar y hacerle muchas preguntas, con el dolor en el corazón.
Ada recién se había enterado por su tía Bernarda que entró en la casa dando de gritos llena de nervios, llamaba a su sobrina para contarle la tragedia. La joven por los gritos de su tía intuyo más o menos que había sucedido, estaba inmóvil en su cama, la tia entró a su dormitorio y con voz agitada le contó lo que todo el pueblo ahora sabía. Ada tuvo que controlarse para no gritar, para no decir que desde varios días lo sabía y eso la estaba consumiendo en el dolor y la tristeza. Miró a su tía mientras ésta le contaba como había sido el accidente, Ada podía presentir y ver a la persona, pero no sabía cuando ni como sucedería la tragedia.
A la casa de la tía de Ada llegó Marcy, Bernarda abrió la puerta y abrazó a la joven, con apenas unas palabras le dijo: -sé por lo que estás pasando, sé que estas buscando Ada, pasa, ella esta en su habitación.
Marcy agradeció a la tía de Ada y fue a buscar a su amiga, conocía el camino, muchas veces había estado en su habitación con Anabella y Beatriz para hacer alguna tarea del colegio. Cuando vio Ada cerró la puerta y de frente preguntó: -¿tú sabías sobre esto? ¿verdad?
Ada con las manos en el corazón y aun llorosa contestó: -Marcy aquí no podemos hablar vamos al Salón Azul para explicarte que sucedió conmigo, mi tía no sabe nada de lo que pasa conmigo-. 
Marcy no dijo una palabra más, guardó silencio y espero que Ada se prepare para salir, tenía que hacerle muchas preguntas, en el fondo sentía miedo pero necesitaba saber. 
Ada fue a la cocina para decirle a su tía que salía un momento, no hubo problema, ella no tenía que pedir permiso, solo avisar donde iba. Marcy se despidio y dejo el jeep estacionado en casa de Ada, caminaron en silencio unas cuadras hasta llegar al café que era de su preferencia. En una mesa apartada se sentaron, pidieron dos cafés y galletas dulces, ya no había risas, ni bromas y menos celebraciones, ahora eran dos amigas que sufrían el dolor de la pérdida de una amiga muy querida, casi una hermana.
-Ada dime por favor que fue lo que paso contigo- interrogó Marcy. 
Temblando aun por la noticia del accidente, Ada comenzó a explicar: -cuando estaba en casa de mis padres, eran cerca de las diez de la mañana, mi padre había ido a trabajar y mi madre había salido, yo estaba sola en casa, caminé unos pasos para ir al comedor, cuando vi a Beatriz de cuerpo entero parada en el marco de la puerta de mi habitación, la fuente que tenía en las manos se cayó al piso, su imagen duró unos segundos pero fue el tiempo suficiente para comprender lo que iba a pasar. Me desesperé, nada podía presagiar lo que iba a ocurrir. Lloré no sabes cuanto, fui hasta la iglesia principal para rezar, pero me acordé de las palabras de mi padre que me dijo -Ada, tú puedes presentir pero no puedes cambiar el rumbo de las cosas, lo que va a pasar, va a pasar- me dolió recordar esas palabras, sé que en el fondo tenía razón. Unos días después de esa aparición volvió a repetirse lo mismo, esta vez a media noche. Yo dormía y una fuerte luz me apuntaba a la cara me desperté, todo estaba oscuro. Beatriz parada en la puerta me miró, unos segundos luego desapareció, sentí una angustia en el corazón. Entonces decidí viajar a San Andrés para despedirme de ustedes y después viajar a la capital, voy a vivir allá, necesito retirarme y procesar todo esto que ha ocurrido. Nuestra amiga se ha ido y yo no pude hacer nada para evitarlo-. finalizó Ada temblando, se secó las lágrimas con un pañuelo.
Marcy observó a su amiga, pensó que ella tenía un gran peso en su vida, tener que presagiar el final de las personas era un terrible dilema. 
-Ada, todos estos días has estado en silencio, sin poder decir nada a nadie. Veo que tú padre a comprendido lo que pasa contigo- comentó Marcy.
Sus palabras interrumpieron los pensamientos de Ada y contestó: -Marcy ese es otro tema, mi padre me explicó que este fenómeno sensorial solo ocurren a las mujeres de su familia, él me interrogó y pidió que no divulgue a nadie esto porque sería un gran peligro. Según me comentó su abuela Regia sufría de lo mismo pero ella aprendió a vivir con ello, yo debo hacer lo mismo. Para mí fue y es una tragedia presentir lo que sucedió a Beatriz, sé que están esperando que venga de San Ramon una maquinaria para remover los escombros con sumo cuidado y no destrozar los cuerpos de nuestros amigos en el intento- sentencio Ada.
-Si, es verdad, va hacer una tarea difícil pero tienen que hacerlo con delicadeza, seguro la familia va a supervisar todo. Ada vamos donde Anabella, ella debe estar igual que nosotras con el dolor de la perdida. Todo el pueblo aun no puede procesar lo sucedido -. termino de decir Marcy.
Marcy y Ada acabaron sus cafés y salieron del lugar para buscar Anabella en el Bazar. Estaban tristes la alegría del día anterior habia desaparecido. 


CONTINUARÁ  
               
  
                       

 

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