lunes, 2 de febrero de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

La mañana había amanecido hermosa, el cielo estaba despejado y teñido de un azul intenso. Marcela, recién se había levantado y abrió la ventana de su habitación desde ahí podía contemplar el bello paisaje de los alrededores, respiró profundamente y pensó que gracias al cielo la temporada de lluvias había terminado. El calor se había intensificado en toda la región de la selva central, el fundo cafetalero de propiedad de su familia quedaba muy cerca a la desembocadura del río Ene. El pueblo de San Andrés que se encontraba situado en la misma región y cerca al fundo de la familia de Marcela, para todos los amigos y familiares ella era conocida como Marcy, hija única de Sonia. La familia Prodanovich era dueña de un fundo cafetalero de cincuenta hectáreas. Este fundo fue creado por el abuelo de Marcy, su nombre Harold Prodanovich emigrante extranjero que llegó a las costa de América junto con sus amigos y compatriotas, los hermanos Langy, tres emigrantes que al lado del abuelo Harold hicieron la América y su fortuna. 
El abuelo Harold y los hermanos Langy, nacieron en lo que era la antigua Yugoslavia, más exsacto en Croacia, el abuelo de Marcy se sentía muy orgulloso de ser Croata y nunca dejó de extrañar su tierra, su gente y a su familia, aunque reconocía que después de la gran guerra ya nada era igual. Harold Prodanovich luchó en la segunda guerra mundial, para ese entonces tenía diecisiete años. En la guerra su cuerpo recibió diez impactos de bala y perdió medio pulmón, los médicos que lo atendieron se sorprendieron al ver que seguía vivo. Uno de los doctores dijo: -es un milagro que sigas vivo, tal vez se deba a la gracia de tu juventud o que el cielo te ha otorgado la bendición de la vida, no la desperdicies-.
El abuelo no pudo seguir luchando en la contienda porque su recuperación fue lenta, al terminar la guerra regresó a su pueblo pera ya nada era igual, su familia y amigos no estaban, su hermana más pequeña y su madre habían desaparecido, una vecina de las pocas que quedaba le comentó que ellas se fueron a otro lugar pero no sabía donde. Harold por más que las buscó nunca las encontró, eso le causó un gran sufrimiento y dolor, el no saber donde estaban, solo tenía la certeza de que su padre y su hermano mayor murieron en la guerra y fueron enterrados en una fosa común. Lloró amargamente y mientras se recuperaba conoció en el hospital a los tres hermanos Langy, junto a ellos decidió cruzar el océano y dejar atrás todo el dolor. Cuando llegaron a las costas de Perú con una pequeña colonia de emigrantes como ellos, viajaron a la selva central donde les dijeron que harían fortuna o al menos podrían vivir bien. Lo que no les dijeron es que tendría que trabajar de sol a sol para lograr su sueño, tener su propio fundo.
El trabajo y el calor eran agobiantes, además del peligro de contraer alguna enfermedad tropical a la que no estaban acostumbrados. Ellos no se detuvieron, trabajaban sin descanso en cada uno de los fundos hasta completar el trabajo. Se levantaban a las cinco de la mañana para ir al campo y trabajar la tierra, los hermanos Langy sabían de agricultura y como trabajar el campo, eran los típicos campesinos a diferencia del abuelo Harold que no conocía de plantas pero se esforzó por aprender al lado de sus amigos y a los pocos meses ya dominaba bastante bien el tema. 
El decía: -en la agricultura la observación es fundamental para saber como se comporta el clima y el cultivo que se va a sembrar, es importante conocer las plantas-. 
Al terminar de trabajar la tierra y sembrar las pequeñas plantas de café, todos ellos esperaban que la naturaleza les brinde su gracia, estaban extenuados de tanto trabajo pero no se quejaban, tenían la esperanza que pronto llegue la cosecha y la abundancia. 
El abuelo Harold había construido una cabaña pequeña dentro de su fundo pero con las fuertes lluvias casi se había destruido, la arregló como pudo pero uno de los nativos del lugar que era su vecino le comentó que estaba equivocado, si deseaba construir una cabaña tendría que ser en alto para protegerla de la lluvia y de los animales que puedan entrar. El abuelo comprendió que así debía construir la cabaña para que sea fuerte y le sirva de refugio, por el momento no deseaba nada más, con algo pequeño, era suficiente. En ese momento no tenía esposa ni hijos, se encontraba solo.
Marcy salió de su habitación y comprobó que estaba sola en la casa, su madre se encontraba en casa del tío Erick que quedaba a unos metros de distancia de la casa familiar que construyó el abuelo Harold para su esposa e hijos. En esa casa se encontraban Malva, Tania, Verna y el tío Erick junto con Sonia, madre de Marcy, los cinco hermanos eran hijos del abuelo Harold y la abuela Margarita. Todos ellos estaban discutiendo sobre el futuro del fundo y lo que iban hacer para que siga produciendo. 
Sonia antes de salir para la casa de su hermano le había preparado el desayuno a su hija y lo dejó servido sobre la mesa, cubierto con un mantelito para evitar que se malogre, Marcy todavía no tenía ganas de desayunar, caminó a la habitación de su madre y en una de las esquinas estaba el baúl de la abuela Margarita, lo abrió y en su interior encontró algunas fotos y recuerdos de cuando su madre y sus hermanos eran bebes, ahí se encontraba la historia de la familia que ella conocía muy poco por algunas conversaciones con su madre. En ese instante su madre entró a la habitación para recoger unos documentos que tenían que ver con el fundo. Se encontró con Marcy que buscaba en el baúl de la abuela. 
Muy seria  miró a su hija y preguntó: -¿qué buscas en el baúl de tu abuela?-.
-Madre no busco nada en concreto, pero veo que aquí está parte de la historia de la familia, nunca me has contado al respecto y sabes que a mí me interesa saber toda la historia- contestó Marcy a su madre.
-La historia de la familia- contestó Sonia con sorpresa -en este momento no podemos conversar de ello porque vengo a recoger unos documentos para seguir con la reunión de mis hermanos, debemos llegar a un acuerdo sobre el fundo, otro día te prometo que vamos hablar-. recogio los documentos y salió para seguir las conversaciones.
Marcy siguió buscando en el baúl y le llamó la atención una foto de sus abuelos en el día de su boda, el abuelo Harold estaba joven, tenía veintiséis años y era un hombre guapo, de cabello rojo, según decia su madre, entonces comprendio que a él le debía la herencia de tener Marcy el cabello rojo. La abuela se veía aun más joven con dieciséis años, era hermosa como una flor, su rostro joven e inocente. Se llenó de sorpresa porque ella los conoció cuando estaban mayores, al abuelo lo recordaba hasta los seis años, luego él se fue al viaje sin retorno, a la abuela en cambio la recordaba más, Marcy tenía doce años cuando partió para estar junto al abuelo. 
La abuela Margarita era muy cariñosa con ella y no le gustaba que su hija Sonia sea muy estricta con su nieta -madre la vas a malcriar si la consientes demasiado, los niños deben saber que hay límites que no deben cruzar- decía la madre de Marcy. 
El abuelo Harold era más distante, pero siempre tenía un regalito para Marcy que le compraba en el pueblo, él tuvo la paciencia de enseñarle a volar cometas aunque era muy pequeña para ello. 
-No te preocupes Marcy debes esperar que el viento este a tu favor- le decía el abuelo y sonreía, luego se sentaba y se quedaba en silencio, pensativo. Los abuelos fueron parte de su niñez y le dieron mucho amor porque ella era la única nieta que tenían cerca. 
Al seguir buscando dentro del baúl  Marcy encontró una cartulina que hizo en el colegio de primaria, tenía dibujado un gran corazón con flores pequeñas a los costados, ella no sabía que su abuela guardó el dibujo como recuerdo. En una esquina de la cartulina con letras pequeñas decia 
-Para mi querida abuelita con todo mi corazón-. Las emociones llenaron su pecho, no podía creer que todavía existía esa cartulina. En su búsqueda levantó unos pequeños cuadros y encontró el diario de la abuela, Se acomodó en una silla, abrió la tapa, respiro profundamente. La primera hoja estaba escrita con una letra impecable y bien formada, sabía que la abuela tenía una caligrafía muy bonita.
En las primeras líneas del diario se leía: Marzo 16.
Hoy por primera vez he conocido a un joven, pero no sé quien es. Marcy iba a seguir leyendo pero escuchó las voces de sus tías y su madre que entraban a la casa. Guardó de nuevo todo en el baúl y se quedó con el diario y la foto de sus abuelos en el día de su boda, quería tenerlos en su habitación, sabía que había más historias y deseaba llegar hasta el final. Luego le diría a su madre que tenía el diario y la foto.
-Sonia hay un desayuno servido en la mesa y son casi las diez de la mañana- dijo la tía Malva.
-Malva por favor, de quien va ser, es el desayuno de Marcy ella no está aun levantada- contestó Sonia madre de  Marcy.
-No se ha levantado tu hija todavía- grito la tia Verna -mis hijos en la ciudad a esta hora, están en sus clases.
-Querida hermana, Marcy está de vacaciones y esta descansando de levantarse temprano- respondió Sonia con énfasis.
Marcy salió de su habitación, llevaba un vestido de tela fresca y color suave, su cabello bien peinado y amarado. Tenía veinte años y la frescura de su belleza a flor de piel.
-Buenos días a todas mis queridas tías ¿Por qué tanto mencionan mi nombre? ya voy a desayunar y luego voy al pueblo ¿madre vas a usar el jeep?- preguntó Marcy.
Malva, Verna y Tania habían venido al pueblo para visitar a sus hermanos y solucionar los problemas del fundo, todos estaban de acuerdo, el abuelo Harold había luchado y trabajado por hacer ese fundo próspero y sus hijos no podían ser tan indiferentes con su herencia, estaban dispuestos hacer lo imposible para sacarlo adelante, las conversaciones iban a seguir. Las tías se hospedaban en la casa familiar que ocupaban Sonia y su hija Marcy, había que reconocer que la tenían impecable y bien cuidada. 
-Marcy porque no nos esperas y nos vamos todas juntas al pueblo, queremos pasear de nuevo por sus calles y recordar nuestro tiempo de solteras. Además Sonia nos ha comentado que el pueblo ha crecido y progresado-. comentó Tania.
Marcy estuvo de acuerdo con su tía, después de todo ellas no venían seguido y había que pasearlas para que se vayan  felices de estar en la casa familiar y en el pueblo de San Andrés con todos los recuerdos de su niñez y juventud.



CONTINUARÁ    
  

     
  
     
  
             
     
     
                

 

1 comentario:

  1. Después de un breve descanso comienza una nueva historia, todos los hechos, eventos y personajes pertenecen a la historia y solo a la historia. Gracias

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