lunes, 15 de diciembre de 2025

TRES HISTORIAS... ¡TRABAJO, SOLO TRABAJO!

Fanny no mencionó a su madre el encuentro que tuvo con Umberto, prefirió guardar silencio, no deseaba que ella vuelva con el mismo tema de la boda, decidió guardar la nota y seguir con sus actividades, subió a su habitación y olvidar el asunto.
Felicia en la sala no dejaba de pensar que su hija actuaba diferente, su reacción con respecto a las flores fue una señal, ¿Qué sucedía con Fanny? se preguntó. Lo que Felicia ignoraba era que su hija mayor no quería que su madre vuelva atormentarla con sus deseos de boda y demás asuntos, bastante había tenido unos meses atrás con el tema y lograr que las dos vuelvan  a tener una relación normal de madre e hija fue agotador.
En la noche a la hora de la cena en el comedor la familia Martel habló de todos los temas menos de las flores que adornaban la sala. El doctor Martel no deseaba que se arme una polémica con respecto al arreglo floral pero fue Mery la que no pudo con su curiosidad y preguntó ¿a quién le han enviado esas flores tan bellas que adornan la sala, no tienen nota alguna. Liza por debajo de la mesa piso suavemente el pie de Mery para que guarde silencio.
Ésta reaccionó con fastidio y habló a su hermana -Liza por favor debes tener cuidado has pisado mi pie-.
-Disculpa Mery no fue mi intención- agregó Liza haciendo una pequeña seña a su hermana menor. Solo entonces Mery se dio cuenta lo que había hecho y se quedó en silencio.  
-Mery- dijo el padre para cambiar de tema -sabes ya que carrera vas a seguir, has tomado una decisión? ¿tienes algo claro con respecto a ello?-.
-No padre, aun no he decidido, estoy contemplando dos carreras, ni bien aclare mis dudas te voy a comunicar mi decisión- contestó Mery con rubor en las mejillas por el error cometido con respecto a las flores. 
La hermana mayor suspiró profundamente y añadió: -creo que es mejor acabar con este tema que a todos les causa curiosidad, no sé quien ha mandado las flores, no es Umberto, conozco su letra y la de la nota no se parece en nada, por favor no pregunten más porque yo estoy igual que ustedes, no tengo idea de quién puede ser. No quiero hablar del asunto-.
Silencio en el comedor, nadie dijo una palabra era algo que tal vez se iba aclarar con los días, por el momento era mejor olvidar la situación. Acabada la reunión en el comedor, Liza se acercó a Fanny y comentó: -es verdad querida hermana que no sabes quién mando esas flores, es un arreglo muy bello-. 
-Liza es verdad, no sé quién envía las flores. Cómo ya lo mencioné no es la letra de Umberto-.
-Tienes un nuevo admirador- sonrió Liza.
-No juegues con eso, no me agrada- contestó Fanny muy seria y se despidió de Liza para ir a dormir. 
En su habitación Fanny no imaginó que las flores iban a ser un tema de especulación y curiosidad en la familia, ella no imaginaba quién pudo mandar las flores. Al día siguiente tenía que levantarse temprano para ir a estudiar, esa era su preocupación inmediata. 
Al amanecer del nuevo día, Liza  salió temprano a desayunar con Américo en un café que ya era famoso por los desayunos que servían, el novio la esperaba en su carro para ir juntos a dicho lugar.  Américo como siempre impecable y bien vestido la esperaba con su terno azul, después de desayunar con Liza tenía un largo día de trabajo, además de una reunión con gente de su partido para hablar sobre el desagradable atentado que sufrió y cuales iban a ser las nuevas directivas. Liza más sencilla pero bien arreglada con una tenida para ir a estudiar se acercó a su novio. Desayunaron juntos disfrutaron el momento y hablaron de temas que nada tenían que ver con sus respectivas actividades de ese día. A la hora de despedirse Liza  preguntó: -Américo me gustaría conversar contigo, ¿tienes tiempo cuando salgas del congreso?-
-¡Es algo urgente!- exclamó Américo -porque podemos hablar ahora-.
Liza añadió con serenidad -no, prefiero hablar en un momento donde los dos estemos tranquilos y podamos escucharnos mutuamente-.
-Voy a estar inquieto toda la mañana pero si lo deseas hablemos en la noche, a las siete, ¿te parece bien?- respondió Américo con cierta preocupación.
Los enamorados se despidieron con un beso y se desearon mutuamente tener un buen día. Liza se ocupó de sus estudios y prefirió no pensar más en la conversación que iba a tener con Américo, era algo delicado para ella.
A las siete de la noche como habían quedado llegó puntual Américo Panduro a la casa de Liza, la  esperaba en la sala, observó el arreglo de flores y pensó que era un admirador de su novia, ella interrumpió sus pensamientos al entrar en la sala y dijo sonriendo suavemente: -no Américo, no son para mí, son para Fanny de algún admirador secreto-.
-¿Cómo sabías lo que estaba pensando?- preguntó asombrado.
-Me di cuenta por la expresión de tu rostro, había una gran duda en tu cara- respondió Liza y lo invitó a pasar al estudio de su padre, había advertido a su madre y hermanas no interrumpir hasta que termine de conversar con su novio.
Américo con una expresión intranquila en el rostro observó a Liza, pensó que lo que iba a decir era algo grave: -me pones nervioso, de que se trata todo esto-.
La joven cerró la puerta del estudio y dijo: -Américo nadie nos va a interrumpir podemos hablar tranquilos-.
-De que se trata, dime por favor, estoy esperando- añadió con voz intranquila.
Liza tomo asiento, medito unos segundos lo que iba a decir no era fácil, ella lo había pensado con cuidado por varias semanas, estaba consiente de que no debía esperar más.
-Américo esta decisión no ha sido fácil para mí, lo he meditado por varias semanas, cuando sucedió lo del atentado tuve tanto miedo que fuera el fin, mis nervios estaban al tope, ante mi familia y amigos parecía tranquila pero por dentro se me desgarraba el corazón, por fin comprendí lo que mi padre decía cuando sufrió la familia la pérdida de dos de sus hermanos-. 
Américo, lo llamó por su nombre: -para ti, tu carrera es lo más importante, es tu pasión y es tu vida y es correcto, no puedo criticarte pero al ocurrir el atentado, me pregunté ¿Puedo yo vivir con esa sensación de peligro? o de imaginarme cuando puede volver a suceder de nuevo. En el camino de tu carrera va haber peligro y desazón-.
-¿Liza a donde quiere llegar?- preguntó Américo preocupado.
-Te pido, déjame terminar para que comprendas lo que trato de decir- dijo Liza y agregó -he sopesado mi trayectoria de vida y también como tú tengo una pasión y un sueño que deseo cumplir, desde siempre he querido dedicarme a la investigación, para ello debo prepararme  y viajar al extranjero para estar al día. Como puedes comprender nuestros caminos estarían separados, yo no puedo pedirte que dejes tu carrera y tú no puedes pedirme que abandone la mía, es mi sueño mas preciado. Américo, es mejor que terminemos, espere para decir esto porque quería que estés recuperado del grave incidente que casi te cuesta la vida-. finalizó Liza y esperó la respuesta de su novio.
Américo no tenía palabras para responder, la decisión de Liza lo dejo mudo pero pronto se recuperó y tomó una resolución: -Liza tu explicación es válida con respecto a tu carrera pero tiene que haber un consenso entre los dos, tú eres muy importante para mí, no quiero que esto termine, tal vez existe una solución para seguir juntos. Todo tiene arreglo, busquemos una salida-.
-No creas, lo he pensado y no encuentro una salida, estudiando fuera del país por lo menos tres años sería difícil para los dos sostener un noviazgo. No puedo renunciar a mis sueños y mi carrera y tú no puedes renunciar a los tuyos, no sería justo para ninguno de los dos- sentencio Liza.
Américo Se puso de pie y se acercó: -debemos pensar, no podemos decir no-.
-No compliquemos las cosas y quedemos como amigos, es lo mejor-. 
-Liza ¡estás decidida!- exclamó Américo -no vas a cambiar de idea- 
No quería parecer indiferente pero era su decisión -Américo, te pido, no hablemos más, terminemos aquí- señaló Liza con firmeza.
Américo no insistió, sabía que era en vano, Liza no iba a escuchar, dejar pasar algunos días y pensar los dos con serenidad era necesario. Se despidió, abrió la puerta del estudio y salió, caminó sin prisa hasta la puerta de calle y se fue. Era tarde el resto de la familia descansaba, Liza subió a su habitación, cerró con seguro la puerta, no quería hablar con nadie. Terminar con Américo no fue fácil pero debía hacerlo, en el futuro no deseaba arrepentirse de no seguir su sueño. Américo había tocado su corazon y ella se sentía triste.
La vida parece que se había detenido, no deseaba renunciar al amor de Liza pero iba dejar que pasen unos días para que ella piense con calma sobre su decisión. El viento de la noche despejo su mente, él sabía que amaba a Liza. 
Las sorpresas no dejaban tranquila a la familia Martel, después de dos días de la decisión de Liza. la madre del doctor Martel tomó el teléfono de casa y llamó a su hijo entre sollozos:
-Oscar puedes venir es importante-
-Madre que sucede, te sientes mal, ha pasado algo con tu salud o algo con la casa-.
Nany contestó con una voz que apenas podía pronunciar palabras -hijo no es grave y no tiene que ver con mi salud, te pido, ni bien termine tu horario de trabajo ven a mi casa-.
El doctor Martel estaba preocupado, su madre no podía hablar bien, todavía faltaba una hora para terminar su turno. Fue la hora más larga de su vida pero por fin se vio libre al cumplirse el horario, tomó su carro y se dirigió a casa de su madre. Al llegar a la puerta tocó el timbre y Nany abrió, entre sollozos abrazó a su hijo y dijo: -Oscar, es tu hermano Felipe que ha llegado a casa-.
El doctor Martel no podia dar crédito a las palabras de su madre, Felipe está en casa, si hace pocos días habian hablado de él y de su ausencia. Sostuvo a su madre hasta la sala y entraron juntos, frente a ellos se encontraba Felipe. Oscar miró a su hermano, estaba tan delgado que se podían ver los huesos, pálido y ojeroso, el primer pensamiento fue -Felipe está enfermo, algo tiene-. 
-Nany no te acerques, está enfermo-
-No hijo- dijo su madre -estuvo enfermo pero ahora ya no. Es como el hijo pródigo de la biblia, tu hermano a regresado-.
Oscar Martel vio a Felipe, sus deseos de golpearlo se desvanecieron, estaba tan desconcertado con su presencia. Tenía mucho de que hablar y explicar el motivo por el que abandonó la casa.



CONTINUARÁ 
   
  
  
  

     
  
  
               
   
        
  
      

 

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