Pasadas las primeras horas del sorprendente informe que le entregó la policía y a más de un mes del atentado sufrido por el congresista Américo Panduro, éste pidió audiencia en Palacio de Gobierno con el presidente Fernando Belaunde. La reunión y el permiso para hablar fueron concedidos. En una sala privada y a puerta cerrada comentaban sobre los últimos acontecimientos, de la situación delicada que se vivía y las noticias en los diarios y televisión, ambos llegaron a la conclusión que no era un buen momento para el partido. Américo aseguró al presidente que no iba a postular a las próximas elecciones, si bien era cierto que se encontraba mejor, su salud se había resentido y los doctores le recomendaron reposo y nada de estrés.
Américo muy serio dijo: -mi estimado señor, me veo en la necesidad de renunciar a presentarme en las siguientes elecciones presidenciales, mi salud no se encuentra del todo bien por los últimos sucesos que usted ya conoce, deseo recuperarme para hacer frente a una campaña en un futuro mandato. Todos saben del fuerte estrés que se vive cuando uno está organizando una campaña para la presidencia o alcaldía. Siento que todavía no estoy en óptimas condiciones para hacerlo. Sé que dentro del partido hay candidatos que están preparados para afrontar dicha elección, espero su comprensión y que sepa disculparme. Lo que si le aseguro que seguiré mi trabajo dentro del congreso como se espera de mí-.
El presidente estuvo de acuerdo y lamentó su decisión, pero era también verdad que el atentado que sufrió casi se lo lleva al otro mundo. Américo debía recuperarse del todo para prepararse a elecciones en el futuro. Aclarado este tema y el compromiso del congresista Panduro con el partido, hablaron de las consecuencias de este atentado, se lamentaron que algo así pudiese suceder. El presidente aseguro que se debía tener más cuidado con este tipo de personas.
Para dejar bien clara su posición Américo aseguro: -señor presidente yo no voy a denunciar a nadie del partido, sé que la policía va seguir con los causales de ley y cumplir con su trabajo, pero mi posición es no hacer escándalo de todo esto, no es un buen momento para el gobierno, estamos viviendo una crisis muy peligrosa-.
Terminada la conversación de este tema, el presidente estuvo de acuerdo con él y le dio su aprobación, reconocía que el alto trajín de una campaña podría ser dañino para su salud, además comentó también los proyectos que se habían realizado a través de Cooperación Popular, que era una entidad creada por el gobierno, ésta se dedicaba junto con las comunidades de cada región a reparar canales de riego, construir carreteras, con la mano de obra de las comunidades se construyeron varias aulas escolares, postas médicas y viviendas, pero la crisis obligó al gobierno a disminuir el programa. Cooperación Popular contaba con el apoyo de entidades internacionales y nacionales que ayudaron a construir bibliotecas, cunas y jardines para niños en los lugares donde más se necesitaban. Américo agradeció al presidente su comprensión y el haberlo recibido para conversar con él. Lamentó la crisis que se vivía, no era fácil de solucionar en un país con tantas urgencias. Cuando se despidio del presidente y salió de palacio, caminó las pocas cuadras que separaban el palacio de gobierno del congreso. En su recorrido observaba a la gente, al ciudadano de a pie que vivía la incertidumbre de como llegar a fin de mes. Él podía sentirse privilegiado por su situación, le había costado trabajo y esfuerzo pero sabía que si estaba en el congreso era para trabajar por el país y su gente.
En la casa de la familia Martel, Felicia recordaba aquellos días en que sus hijas eran pequeñas y la vida era más fácil, ella disponía a donde debían ir o que hacer, sus hijas aceptaban tranquilas y sin rebeldías su órdenes pero comprendía que la vida no podía ser estática y sus pequeñas habían crecido.
De la consola de la sala sacó un álbum de fotos donde habían retratos de sus pequeñas, sonreía al mirar cada foto, cada sonrisa, siempre estaban bien peinadas y vestidas. Ahora la vida había cambiado, sus hijas eran jóvenes mujeres con decisiones propias y sueños, confiaba en ellas y sus criterios, aunque reconocía que le costo aceptar que debían tener su propia vida. En un instante le horrorizó pensar que fue una madre dominante que quería manejar la vida y sueños de sus hijas. Respiró con serenidad, guardó el álbum de fotos y regresó a la realidad del presente, donde era espectadora y ya no debía intervenir en las opiniones de Fanny, Liza y Mery. Secó algunas lágrimas de emoción y continuo con lo que debía hacer.
Fanny abrió la puerta de su casa fue la primera de sus hermanas en llegar, le había ocurrido algo extraño a la salida de la universidad, se encontró con Umberto, fue casualidad ninguno de los dos lo había planificado, estaban frente a frente sin decir palabras, ella no sabía como actuar. Umberto tomó una de sus manos, le dio un beso en la frente, ¿Qué significaba aquello?, no comprendía su actitud. Caminaron en silencio hasta la parada del bus, él se despidio de ella y se marchó. En su hogar Fanny no sabía como interpretar lo que había sucedido, era mejor no comentarlo, después de todo Umberto y ella no eran enemigos, tal vez fue solo una reacción de amigos.
El doctor Martel después de la cena llamó a Liza a su estudio quería conversar con ella y saber como se encontraba.
-Mi querida Liza, ¿cómo te encuentras?- preguntó su padre -sé por mi amigo y colega que atendió Américo que ya se encuentra bastante bien y fuera de peligro. Deseo pedirte que no sientas temor por lo sucedido-.
-Padre, no siento temor, pero comprendo por fin tu actitud y rechazo ante el mundo de la política, lo pasado Américo me ha hecho ver que hay cosas que pueden suceder y están lejos de nuestras manos. Él pudo morir y gracias al cielo no fue así. Me siento tranquila pero hay situaciones que debo pensar, por el momento no sé que pueda pasar con los dos en el futuro-.
-Te pido Liza no te apresures ni te angusties pensando en el futuro, vive cada día en paz- aconsejó el padre a su hija.
Liza sonrió y se despidió de su padre para ir a dormir, el doctor se quedó a solas en su estudio, sin proponérselo se acordó de su hermano Felipe, que se había ido hace varios años de la casa sin ninguna razón aparente, no se sabía nada de él hasta la fecha. En el almuerzo del domingo pasado, su madre le había comentado que no pasaba un día sin pensar en este hijo: -Oscar, siempre rezo por tu hermano, no le encuentro explicación a su proceder, se fue sin despedirse y sin una razón-. dijo Nany entre lágrimas.
El doctor Martel consoló a su madre diciendo: -no te torturas por su partida, no sabemos porque se fue y si lo hizo fue su decisión, nadie lo boto del hogar. Si quieres rezar por él y eso te da consuelo hazlo pero te ruego no te sientas culpable.
Oscar Martel movió la cabeza en señal de tristeza y dolor al recordar la conversación con su madre. Este hermano se fue y no se sabía nada de él. Se preguntó ¿donde estaba y si seguía vivo?. Pensó que si algunas vez regresaba a casa primero lo iba a golpear por hacer sufrir su madre y luego lo iba abrazar por la felicidad de estar vivo y de volverlo a ver. Se puso de pie apagó la luz del estudio y subió a su habitación, su esposa dormía el sueño profundo y sereno, Oscar Martel agradeció a la vida por haberla encontrado y tenerla a su lado.
Al día siguiente la actividad de la familia Martel comenzó como siempre muy temprano, las hijas partían a sus estudios, el padre a su trabajo en el hospital y Felicia la madre después de organizar las cosas en el hogar y dejar las órdenes para el almuerzo salió para encontrarse con unas amigas de su grupo social, cuando regresó después del medio día, encontró un hermoso arreglo florar pensó que era de Américo para Liza pero no, eran para Fanny una pequeña nota decia "Para mi querida Fanny" no había nombre del que las había enviado. La madre imaginó que podía ser de un nuevo pretendiente de su hija, no comprendía porque no había nombre del remitente.
Fanny al regresar al hogar también vio las flores y la nota, su madre preguntó -¿tienes idea de quién pueden ser?-.
En realidad no sabía quien había enviado las flores, ella imaginó que podía ser Umberto, aunque no era su letra y no aseguraba el por qué de las flores. Leyó la nota varias veces y no aclaraba de quien podia ser.
CONTINUARÁ


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