Anabella se sentía un poco nerviosa, en su interior no tenía nada en contra de Horacio, al contrario se sentía muy cómoda junto a él, pero una nube oscura quería nublar su mente, se acordó de Armando y sus sentimientos hacia él, dudaba de aceptar a Horacio pero sabía bien que con Armando nunca llegaría a ningún lado, jamás le habló de romance.
Horacio observó a su amiga y dijo con voz calmada:
-¿Anabella qué te parece si escogemos algo para cenar? aquí tienen una buena comida que no tiene nada que envidiar al del hotel más elegante-.
Anabella estuvo de acuerdo y escogieron los platos para cenar, Horacio se dio cuenta de la turbación de Anabella y comenzó hablar de otros temas con respecto al clima, a su trabajo para que puedan disfrutar de la noche y de la cena, además el champán estaba ahí para brindar. Los dos amigos conversaban y brindaban, comían una deliciosa carne, la noche era propicia para el romance. Anabella se sintió más tranquila, con la conversación, era algo que ella disfrutaba mucho, habló de su trabajo en el Bazar y la oportunidad que tenía de conocer y conversar con la gente del pueblo que llegaba a su tienda a comprar finos regalos.
-No te imaginas Horacio- dijo Anabella en un momento -conozco a medio San Andrés si no a todos los pobladores, además desde el tiempo de mi abuela conservo la amistad de muchas personas-.
Horacio la escuchaba con atención, eran entretenidas las anécdotas que contaba Anabella con respecto a la gente de San Andrés. Terminada la cena Horacio acompaño Anabella hasta su casa, ya era tarde para que una joven camine sola en la calle. El joven no insistió buscando la respuesta de su amiga sobre el romance, era mejor que Anabella se tome su tiempo para pensar y decidir cual iba hacer su decisión. En la puerta de la casa Anabella, Horacio se despidio, no hubo preguntas ni tampoco respuestas entre ellos, solo un gracias por parte de Anabella -la cena estuvo exquisita y tu compañía muy agradable- luego se retiró con un buenas noches.
Horacio tomó la calle que iba directo a la plaza principal y luego la calle que iba hasta su casa cerca a la planta eléctrica. Estaba contento, se sentía feliz, no había una negativa de parte de Anabella y él aún guardaba esperanzas con respecto al romance.
Como había prometido Marcy, al día siguiente muy temprano se preparaba para ir al campo con su madre, ella le recomendó que se ponga ropa cómoda que la proteja del sol, Sonia como siempre salía al campo con una camisa blanca de manga larga, pantalón jean holgado guantes blancos de algodón en las manos y un sombrero de paja de ala ancha, su vestuario era de esa forma para que el fuerte sol de la mañana no lastime su piel, ella siempre le decía a su hija: -El sol puede ser tu amigo pero también puede ser tu enemigo si no sabes protegerte. Marcy con un atuendo muy parecido al de su madre salió junto a ella para ir al campo y ver de cerca el trabajo que hacían los peones, el tío Erick y su madre. Recorrieron juntas el campo era emocionante ver los plantones nuevos de café en los terrenos de la tía Malva, Verna y Tania, por fin como decia su madre estaba completo el cultivo que costo dinero y varios meses de trabajo. Toda la mañana hasta pasado el medio día vieron el campo y los últimos trabajos que faltaban para preparar la tierra e iniciar el riego que seria a partir de la cuatro o cinco de la tarde para evitar el fuerte sol de la mañana. En la tarde cuando regresaron a la casa Sonia y Marcy, la joven no podia evitar hablar sobre el cultivo y lo hermoso que se veía el fundo lleno de cafetales en perfecto orden y alineados como debía ser.
Sonia sonreía y le dijo a su hija: -sabía que te iba a gustar, el antes y el después del trabajo, con Erick lamentábamos siempre que nuestras hermanas hayan descuidado sus tierras por tanto tiempo pero ahora comprendieron que se puede hacer el cultivo y tenerlo como un seguro o un ahorro a futuro-.
-Madre tienes razón, que bueno que las tías rectificaron su error y comprendieron lo importante que es cuidar el fundo- dijo Marcy y se retiró para darse un baño al igual que su madre.
Más cómoda y fresca después de bañarse, Marcy tomó de su velador el diario de su abuela, mientras esperaba la noche para cenar, su madre en la terraza conversaba con Josefa la señora del servicio sobre unas plantas que deseaba cambiar, al parecer tenían una plaga de pequeñas arañas que con el tejido de sus telas finas estaban asfixiándolas.
Marcy abrió el diario y comenzó a leer, 5 de Agosto: -en estos días no ha sucedido nada relevante, la vida en casa ha seguido su cauce normal, todos hemos quedado exhaustos después del matrimonio de Héctor y María del Pilar, por suerte ellos han decidido mantener la paz con respecto a visitar a sus familias, creo que mis palabras no fueron en vano y los resultados se pueden ver. Hoy si debo decir que mi padre me llamó al estudio para hablar conmigo, eso me puso algo nerviosa porque cuando Lorenzo Villacorta llama es porque quiere hablar algo serio. Yo me presenté ante él y mi padre me dice en tono conciliador -hija mía tu cumpleaños diecisiete está muy cerca que deseas que te regale. ¡Oh mi Dios! casi lo había olvidado mi santo es dentro de dos semanas y cada día cuenta para celebrar. Padre, conteste -no tengo nada especial que pedirte, regálame lo que tu corazón desee- lo miró y la expresión de su rostro es de duda y luego responde -bueno yo pensaba en regalarte un viaje a la capital con tu madre y que en la ciudad escojas tu regalo ¿qué te parece?. Mi corazón dio un brinco de felicidad y emoción, un viaje a la capital es algo maravilloso, siento un poco de pena por Harold porque no lo voy a ver varios días pero a mi regreso tendré muchas cosas que contar. Padre digo al instante -si, estoy de acuerdo quiero ese viaje con mi madre, me parece algo hermoso de tu parte. Luego me pongo de pie me acerco a él y le doy un beso en cada mejilla, pienso que es el mejor padre del mundo, salgo del estudio para correr junto a mi madre y contarle la noticia, mientras mi padre se queda sonriendo en su escritorio.
Marcy siente la misma felicidad de su abuela cuando acaba de leer la página, luego comenta para ella
-Que tremendo viajar en esa época de mis abuelos a la capital, las carreteras no eran como ahora en el presente. De pronto la joven escucha la voz de su madre que la llama al comedor para cenar.
Al día siguiente, la ola de calor seguía azotando en el pueblo de San Andrés. Marcy después del desayuno se iba al pueblo a visitar a su amiga que no veía desde hace varios días. Llegó al Bazar a las diez de la mañana cuando ya estaba abierto el local, junto con ella entró un joven mensajero que traía una rosa y un sobre pequeño con una nota adentro, preguntó por Anabella y le entregó la bella rosa en sus manos después de firmar un comprobante de haber recibido el presente. Marcy sonreía y podia imaginar de quien se trataba.
Anabella abrió el sobre y leyó "Para mi querida y siempre recordada amiga Anabella, que esta rosa te acompañe todo el día"
-No me digas de quien es, casi estoy segura que se trata de Horacio- dijo Marcy con la seguridad de no equivocarse.
-Si, es de Horacio la nota y la rosa, Marcy no sonrías por favor que no ha pasado nada entre nosotros, al contrario te tengo que contar que sucedió anoche- señaló Anabella y comentó a su amiga sobre la invitación de Horacio a una cena en el hotel Astoria y la declaración de sus sentimientos. Ahora no sé que hacer estoy en una tremenda encrucijada, tengo muchas dudas- habló Anabella muy nerviosa.
-Anabella serenidad- agregó Marcy -en estos casos lo mejor es tomar las cosas con calma-.
-No sé si aceptar a Horacio, si aun no he olvidado Armando- contestó Anabella afligida.
-Realmente es un verdadero problema, yo no puedo aconsejarte porque el mejor consejero es tu corazón y que es lo que sientes. Con respecto Armando, no esta en San Andrés, además nunca te hablo de romance. No quiero ser dura con mis palabras pero es la verdad, Horacio es una buena persona y siempre estuvo cerca de ti, no merece que lo engañes, si no deseas nada con él, habla claro y no le hagas perder el tiempo, cuanto más demores, creas esperanzas para Horacio- habló Marcy con seriedad.
-Sé, que tienes razón, debo hablar con él y decirle que es lo que pienso y siento, no quiero herir sus sentimientos, él dice que va esperar mi respuesta y que no desea presionarme pero con el envió de esta rosa que me está diciendo- comentó Anabella mientras en un pequeño jarrón con agua colocaba la bella rosa.
Marcy no deseaba para nada estar en la piel de su amiga, no podía decirle que debe hacer, eso ella lo tenia que descifrar y preguntar a su corazón.


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