viernes, 28 de agosto de 2026

CAFE, MI CULTIVO DE CAFÉ

Dos días después de que Ada viera la imagen de su tía Graciela como ella la llamaba con cariño, recibió la visita de sus padres en la casa pensión de doña Herminia. Se sentía feliz con la visita.
Su madre comentó: -Ada, mi querida niña, estas cómoda en esta casa, tu habitación es agradable-.
-Madre- sonrió Ada -estoy bien no te preocupes la casa es muy bonita y agradable, además doña Herminia es una persona buena y solicita, no me puedo quejar en lo absoluto-.
La madre de Ada insistió: -no me digas que no me preocupe, eres mi hija y te extraño, me gustaría que estés viviendo con nosotros-.
-Hija- habló el padre - es verdad lo que dice tu madre, te extrañamos pero no podemos actuar de forma egoísta, tú tienes que hacer tu vida y vivir con libertad, nosotros no somos eternos y no vamos estar por siempre a tu lado-.
-Si, es cierto Norberto, tus palabras son claras pero la casa se siente tan vacía y peor ahora que tu hermano está en Alemania estudiando gracias a la beca que ganó, nos hemos quedado sin hijos, sé que es la vida y así tiene que ser- contestó la madre con tristeza.
-Madre por favor- respondió Ada -no te pongas triste, sabes bien que ustedes pueden venir a visitarme cuando quieran, conocen donde vivo y lo que estoy estudiando. Lo mismo prometo, ir a visitarlos cada vez que tenga vacaciones en el Instituto de Diseño, ustedes conocen que me gusta mucho crear y esta carrera me permite desarrollar mi imaginación. Ahora quiero enseñarles mi habitación para que vean lo agradable y espaciosa que es-.
Ada subió con sus padres al segundo piso y los hizo entrar al dormitorio que ocupaba, era muy cómodo y además tenía una gran ventana que daba a la calle: -Ya ven lo confortable que estoy en esta habitación y lo bonito que es el entorno que rodea la casa, a una cuadra hay un parque donde voy a caminar de tarde en tarde cuando el clima me lo permite. No puedo pedir más, esto es para mí un gran ambiente para estudiar-. La joven guardó silencio mientras sus padres caminaban satisfechos por la habitación, su hija estaba bien instalada podían sentirse tranquilos. Ada en cambio pensaba en no decir nada a sus padres sobre la tía Graciela, no pensaba comentar una palabra ni siquiera con su padre que sabía su secreto, es decir el secreto de familia. Pensó dejar que el cielo tome la decisión de la hora y el día, de lo que debía suceder, esto le causaba sufrimiento por tratarse de una persona muy querida.
El padre en un  instante comentó: -Ada has desayunado, si no es así, vamos a desayunar, he visto cerca un café que tiene escrito en un gran cartel, "Se venden desayunos"-.
-Si padre, en ese café preparan unos desayunos deliciosos con tamalitos que te hacen soñar, ya los he probado y puedo hablar con seguridad al respecto- contestó Ada sonriendo. 
Unos minutos antes los padres de Ada habían conversado con doña Herminia para saludarla y preguntar por su hija, ella les dijo que era una joven responsable y tranquila, no tenía problemas. Los padres estuvieron satisfechos de escuchar esas palabras, confiaban en su hija. Después de recorrer la casa y ver el jardín, la cocina y el comedor donde tomaban sus alimentos las jóvenes de la pensión, Ada y sus padres salieron para ir al café del que hablaba con tanto entusiasmo su hija.
Doña Herminia era una señora de carácter y personalidad fuerte que siempre buscaba llevarse bien con las jóvenes que hospedaba, pero dentro de los reglamentos de la casa, había una cláusula bien clara que decia, "Señorita que cause problemas o tenga mala conducta o actitud negativa debía retirarse inmediatamente de la pensión, con conocimiento de sus padres" esto era parte del reglamento que se le entregaba a cada joven que venía a vivir a la casa pensión de doña Herminia.
Ada pasó todo el día junto a sus padres, regreso a la pensión alrededor de las siete de la noche, había sido un día intenso. Con sus padres visitó diversos lugares, además de ir al cine a ver una película de estreno. Ya había cenado, no tenía necesidad de comer algo más, saludo a doña Herminia y le dio las buenas noches, se encontraba cansada y deseaba ir a la cama temprano, saludó también a sus nuevas amigas que ocupaban la habitación  junto a la de ella. Quería descansar porque al día siguiente iría al Instituto de Diseño que era muy famoso y reconocido en la ciudad, luego en la tarde se encontraría de nuevo con sus padres para despedirse ellos, tenían que regresar a la ciudad de La Merced donde vivían. Se aseo y se puso la pijama, recordaba a sus padres y las preciosas horas que pasaron juntos, fue divertido tenerlos cerca y conversar. Recordaba también a sus amigas Anabella y Marcy, que tristeza estar lejos y no poder reunirse, de pronto su rostro se ensombreció al recordar que tal vez por mucho tiempo no las volvería a ver y aun más recordó a Beatriz la siempre querida amiga que estuvo en aquella reunión por última vez, lloró por todo aquello. Del velador junto a su cama tomó el rosario de su madre para rezar y pedir por la querida tía Graciela. Ahora más que nunca debía concentrarse en su nueva vida en la capital y asumir su realidad.
En cambio en San Andrés en el fundo de la familia Prodanovich, Marcy también recordaba a sus amigas, sabía que Ada estaba muy bien en la capital y que pronto comenzarían sus clases y Anabella la veía casi a diario pero no dejaba de preguntarse por Armando ¿qué sería de él y cómo estaría? tal vez sus padres ya sabían algo o quizás Armando estaba perdido en medio de la selva boscosa expuesto a tantos peligros. Marcy no le había contado Anabella sobre la nota que dejó Armando a sus padres, por el momento era mejor no decir nada. 
Lo que las amigas ignoraban era que Armado estaba a salvo, los nativos lo dejaron vivo y en la oscuridad de la noche se encontraba en la aldea donde el hombre del bote que lo había dejado, Armando hablaba con el jefe del lugar para que lo oriente como seguir viaje, él debía llegar a Puerto Bermúdez, ciudad donde tenía amigos que podían ayudarlo y darle trabajo, desde ese lugar les mandaría un telegrama a sus padres para contarles que estaba bien, sabía que no lo extrañaban pero igual les iba a escribir. Era una manera inconsciente e indirecta de decirle a sus amigas que estaba vivo y que no lo esperen en mucho tiempo por si alguna de ellas se acercaba donde sus padres para preguntar por él. 
El jefe de la aldea escuchó Armando, él le contestó que pasado mañana venía un bote trayendo algunos víveres y en ese bote podía viajar: - No sé exactamente hasta donde puede llegar ó a que ciudad más próxima lo dejaría, tendría que hablar con el dueño del bote-.
Armando agradeció sus palabras y caminó por la aldea en medio de la noche, uno de los habitantes le dijo que no era bueno andar en la oscuridad porque salen a buscar alimento animales nocturnos que no siempre son buenos y lo pueden atacar, es mejor que se vaya a dormir. Armando agradecio el consejo, ahora comprendía porque la gente de ese lugar dormía tan temprano y se despertaba antes que saliera el sol. 
Al despuntar el alba Armando ya estaba levantado, se fue a una pequeña fuente de agua donde no era peligroso bañarse  o encontrarse con algún animal que lo pueda atacar. Su desayuno fue lo mismo  del día anterior, plátano verde sancochado y tiras de carne seca cocida, eran un manjar delicioso, lo mejor que había comido en varios días de estar perdido en la  selva, se acordó de su experiencia de terror y el pánico de pensar que era hombre muerto. A media mañana se acercó un bote desconocido para los aldeanos, Armando no dudo en querer viajar en ese bote, habló con el dueño para seguir viaje río arriba y llegar a la ciudad de su destino. El jefe de la aldea le advirtió que no conocía a ese hombre: -si usted quiere viajar es su responsabilidad-.
Con su vestimenta típica del lugar, Armando lucía original, se despidio de los aldeanos les dio las gracias a todos, le dio la mano al jefe de la aldea y dijo: -nunca voy a olvidar su hospitalidad y generosidad para acogerme, siempre voy a estar agradecido, no se preocupe por mí voy a estar bien-.
Como era su costumbre, la gente de la aldea se reunió en la orilla del río para despedir al forastero que habia vivido un día con ellos, éste se subió al bote y con la manos en alto les hacia adiós, fue inevitable soltar algunas lágrimas a medida que se alejaba. Volteó y se sentó en una esquina del bote, el dueño le indicó que debía sentarse en el medio para no desequilibrar la pequeña nave y se voltee. Armando no tenía nada que podían robarle, confiaba en ese hombre que lo llevaba por el río, ignoraba que su travesía duraría varios días.


CONTINUARÁ       
   
   
                    

 

viernes, 21 de agosto de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

El sol habia despuntado en lo alto del cielo desde muy temprano y con sus poderosos rayos alumbraba la selva Amazónica. Junto a la orilla del río yacía tendido el cuerpo de Armando, parecía sin vida pero lentamente comenzó a mover los dedos de una mano,  abrió los ojos  muy despacio, la luz del sol los hería. Apenas podía respirar, la cabeza le daba vueltas y se sostenía sobre su cuerpo. Se volteó  hacía un costado, un dolor en la espalda lo hizo gritar. Todavía no tomaba conciencia de donde estaba. Se sentó apoyándose en sus brazos y comenzó a llorar, sus lágrimas bañaban su rostro, se miró las manos, se tocó la cara los brazos, las piernas,  comenzó a repetir ¡Estoy vivo!... ¡Estoy vivo! mientras decía esto no dejaba de llorar, con la poca fuerza que lo acompañaba tomó la tierra mojada de la orilla del rio y se la llevó a la cara, se cubría el rostro con ella, luego hizo lo mismo con las manos. Con más fuerza y aliento en sus pulmones grito ¡Gracias mi Dios por darme esta segunda oportunidad! ¡Gracias hombres de la selva! son caballeros por haberse apiadado de mí, nunca voy a olvidar su bondad. Continuó hablando -el cielo me otorgó su bendición y ustedes lo hicieron realidad-. Entre sollozos volvió a dar un grito ¡Estoy Vivo!, luego comentó en voz alta para que lo escuchen los nativos "No sé, si pueden oírme o comprender lo que hablo, pero les voy agradecer el resto de mi vida por dejarme vivo". ¡Gracias! ¡Gracias! sin ustedes no hubiera salido de la selva. Armando en un instante de silencio reflexionó sobre su terrible experiencia. Recordó cuando recibió en el cuello el impacto del dardo, no era uno envenenado si no un dardo para adormecerlo y que pierda la conciencia, después los mismos hombres lo sacaron de las entrañas de la selva para que tenga oportunidad de vivir, desde esa hora dependía de él seguir vivo. Los nativos se retiraron para su aldea, ellos sabían que el forastero solo no iba a poder salir del bosque tupido, no conocía el camino al río y a propósito lo dejaron en la orilla para que algún bote que pasará por ahí lo ayude a llegar a la aldea más cercana, era su única oportunidad de vida. Respiraba más tranquilo y trató de calmarse, miró a su alrededor, no tenía su mochila, sus botines, ni su sombrero, eso ya no le importó eran cosas que no tenían valor para él, lo único importante era su vida. Los nativos lo dejaron vivir, porque sabían que no iba a durar más de dos días caminando sin orientación dentro de la selva. Estos hombres eran bien conocidos por su extremada fiereza para defender su territorio de posibles invasores pero no atacaban a las personas por gusto, ellos se defendían de quienes los amenazaban. Armando desde que era un niño no rezaba, pero en esta ocasión se arrodilló en la orilla, junto las manos y rezó para agradecer al cielo su piedad y bondad. Dijo además -Señor no voy a desperdiciar esta segunda oportunidad, trataré de ser una mejor persona. Cuando pienso que estuve muy cerca de la muerte me estremezco de terror-. 
Era cerca del medio día cuando a lo lejos divisó un bote que podía ayudarlo, Armando se puso de pie y agitando los brazos, daba de gritos para que lo vean, el hombre del bote vio que alguien pedía ayuda y se acercó para recogerlo. Preguntó -¿qué hacía por esos lares y por qué vestía con andrajos? Armando no dio muchos detalles, comentó que se había perdido y preguntó ¿cómo podia hacer para llegar algún centro poblado-. 
-Señor- contestó el hombre del bote -seguro usted es otro de los aventureros que creen poder dominar la selva y caminar dentro de ella como si estuviera en su casa, no se da cuenta que la selva lo ha podido devorar. Los nativos aquí son muy fieros y no perdonan fácilmente entrar en su territorio, usted ha tenido suerte. La naturaleza es hermosa en este lugar del mundo pero hay que respetarla y saber cuales son nuestros límites-. Armando no contestó y se contuvo de llorar, él ahora sabía muy bien cuales eran sus límites.
El hombre del bote agregó: -los nativos conocen muchas plantas de donde sacan venenos o líquidos que paralizan el cuerpo de sus enemigos por eso le vuelvo a repetir que ha tenido suerte-.
Armando sabía muy bien que no era suerte, era la mano de Dios y la bondad de estos hombres que a veces llamamos injustamente salvajes. En el bote navegaron río arriba cerca de tres horas hasta llegar a una pequeña aldea situada a las orillas del río. 
El hombre del bote dijo: -hasta aquí lo puedo traer, yo tengo que seguir mi camino por el río. La gente aquí lo va ayudar, comprendo que no me puede pagar porque no tiene dinero, si nos encontramos más adelante tal vez me pueda devolver el favor-. 
Armando movió la cabeza en señal de aceptar sus palabras y le agradeció su comprensión. Bajo del bote y caminó entre las cabañas, la gente salía a verlo, un extraño había llegado y era lamentable su apariencia y su ropa parecía que había estado varios días perdido sin agua y comida. Los aldeanos lo rodearon y una mujer le alcanzó en un atado de hojas de plátano comida, era carne seca cocida y plátano verde sancochado, agradeció con un gesto humilde y comenzó a comer, para él era el manjar mas exquisito del mundo después de haber estado varios días sin alimentos, otra mujer le ofreció agua de lluvia para calmar su sed. No pudo contenerse más y comenzó a llorar de agradecimiento a estas personas que dentro de su propia pobreza compartían con él lo que tenían. La ropa de Armando estaba rota hecha jirones, alguien le alcanzó una túnica hecha de la tela que ellos hilaban, era su vestimenta típica y a la túnica le llamaban chusma, se lavó en un rincón detrás de unas ramas y se puso la túnica, los aldeanos reían al ver su apariencia graciosa y diferente a la de ellos. Una hora más tarde Armando habló con el hombre que era la autoridad en la aldea y le preguntó donde podía tomar otro bote, él debía seguir su viaje hasta llegar a Puerto Bermúdez, ciudad donde tenía amigos que se dedicaban al comercio de madrea y de café, ellos podia ayudarlo y darle trabajo. Su decisión estaba tomada, no regresaría a San Andrés en mucho tiempo, tal vez en muchos años, a sus padres les enviaría un telegrama desde la ciudad de Puerto Bermúdez para decirles que estaba bien, aunque sabía que ellos no sentían su ausencia. Lamentaba no poder hablar con Marcy y Anabella, pero la vida le había presentado este camino y lo iba a tomar. 
En San Andrés Marcy y Anabella conversaban en el Salón Azul mientras tomaban sus refrescos, recordaban Armando, era inevitable hablar de él y preguntar ¿cómo estará? y lo más difícil saber si estaba vivo o había partido de este mundo. 
Anabella decía: -Marcy realmente extraño Armando y sus ocurrencias, no puedo dejar de pensar en él, no quiero aceptar que se ha ido para siempre-.
Marcy contestó: -yo también lo recuerdo, nuestro amigo no quizo escucharnos y se fue tal vez a un viaje sin retorno-. 
Un silencio, sin palabras, Marcy pensó quien podía saber si Armando ya no estaba, era Ada, tuvo la tentación de ir a la central telefónica y llamarla para preguntar, pero desistió, ella antes de despedirse de su amiga le prometió que nunca preguntaría por alguien del entorno familiar o de amistades, era mejor ignorar los designios de la vida.
Ada, podía saber si Armando estaba vivo. Ella se encontraba lejos en la capital y vivia en la pensión de doña Herminia, no sabía nada sobre el viaje de Armando, no sabía que él se había puesto en peligro, pero lo más importante, no lo había visto, su imagen no aparecía ante ella. Ada estaba tranquila y arreglaba sus papeles para empezar sus estudios de diseño, toda la semana estuvo ocupada en sus proyectos y acostumbrándose a su nueva vida y rutina. En la noche después de cenar se retiró temprano a su habitación, para doña Herminia no era extraño, Ada era una joven tímida y callada. Cerró la puerta de su dormitorio, se cambió de ropa, se puso la pijama y se acostó en la cama. De su mesita de noche tomó la biblia, rezó unas oraciones y luego se quedó dormida. En la oscuridad de la noche una luz brillante la despertó, era la imagen de la amiga de su madre, era muy querida por la familia, Ada la llamaba tía Graciela. Se sentó en la cama y esta vez no lloró, no grito ni se desesperó, en la mesita estaba el rosario de su madre, con serenidad lo agarró entre sus manos y comenzó a rezar por la querida tía. Desde ese día iba a tener la misma actitud que su bisabuela Regia, ella afrontó esta herencia con humildad y paz, Ada quería ser como ella, no iba hacer más dramas ni iba a pensar que era una terrible herencia, un lastre o quizás una maldición, su proceder frente a esto era llevar serenidad a su alma. Con todo lo sucedido y la aparición de la imagen de su tía, no cambio de idea en cuanto a su vida, no pensaría en casarse, ni mucho menos tener hijos. Deseaba que con ella muera esta herencia que podía considerar una premonición a una vida difícil, ninguna hija de ella debía vivir así.


CONTINUARÁ                                           

 

viernes, 14 de agosto de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Margarita escribía en su diario -mi madre se acercó a la madre de María del Pilar y trató de explicar la tardanza de su hijo, además de comentar:
-Que bella luce María del Pilar y que hermoso quedó el vestido de novia, es una confesión impecable y el diseño del modelo es precioso, la verdad estoy sorprendida y sin palabras-.
-Yo sé coser, a mi hija siempre le he confeccionado su ropa y a mi esposo le he cosido sus camisas, pero este no es un tema que viene al caso, lo importante ahora es que me expliques la ausencia de tu hijo, no creo que deje a mi hija sola en el altar, frente a todos los invitados-. contestó la madre de la novia, muy molesta.
-No, no Héctor no es un irresponsable, estoy segura que algo ha debido pasar en el fundo que lo está demorando- contestó mi madre al instante. 
-Si tu hijo sabía que hoy día es su boda, no debió ir al fundo- respondió Olga, madre de la novia al borde de una crisis nerviosa. 
-Por favor- comentó mi madre con voz serena para tratar de calmar a Olga -debes tranquilizarte, estás poniendo a María del Pilar más nerviosa y asustada, una novia debe tener paz en su día-.
Yo soy testigo de lo que ocurre en el salón, mi madre y la madre de la novia están nerviosas, me acerque a María del Pilar para consolarla y le habló: -mi querida, no te preocupes Héctor va estar aquí, estoy segura que no tarda, es más ya debe estar en camino-. Ella me mira desconfiada con el ramo de rosas en las manos y con deseos de arrojarlo al piso, cree que le digo una mentira. No insisto para no empeorar la situación, volteo y miró a mi madre está realmente molesta con Héctor, la expresión de su rostro es de interrogación ¿donde está este muchacho?.
Marcy por unos segundos detuvo la lectura, -¡no puede ser! exclama no conocía esa parte de la historia de la boda del tío abuelo Héctor. Abre de nuevo el diario busca la hoja donde se quedó y continúa  leyendo: -¡No!- escribe Margarita -tengo que salir en defensa de mi hermano, Héctor jamás pensó dejar a María del Pilar sola en el altar, él estaba muy enamorado de ella, lo que sucedía es que cuando  fue temprano al fundo, se encontró con una res que estaba en trabajo de parto desde la madrugada, el capataz lo puso al tanto del cuadro sobre el animal. Héctor pensó que en una hora o dos nacería el ternero pero no fue así, pasaba el tiempo y el parto se complicaba, para empeorar las cosas Anselmo mi otro hermano también veterinario, no aparecía. Según el capataz estaba en el sector cinco terminando de vacunar a las reses que faltaban, Héctor veía que la hora pasaba y dijo en voz alta ¡Ve a buscar Anselmo, ¡lo necesito aquí! ¡es urgente! grito lleno de impaciencia. Víctor el capataz no tuvo que ir muy lejos, se encontró con mi hermano a mitad de camino, este comprendio la urgencia y se dirigió a toda velocidad al establo donde estaba Héctor con la res en apuros. Anselmo al instante entendió de que se trataba y se acercó. Héctor preguntó ¿donde has estado? y de inmediato le contó que sucedía y cual era el problema. Anselmo respondió rápidamente -no te preocupes yo me encargo es el día de tu boda, ve al lado de María del Pilar- Héctor para finalizar comentó -si, voy en el acto pero creo que hay que sacrificar a la vaca, está sufriendo demasiado, el ternero viene mal colocado- no hables más yo me encargo vete de una vez, insistió Anselmo. Mi hermano no dudo un segundo y salió del establo en el camioncito del fundo a toda velocidad. Llegó a la casa, no había nadie, todos estaban en la iglesia, se desesperó, entró a su cuarto y exclamó ¡Bendita sea mi madre! ella siempre piensa en todo. ¿a que se refería?, mi madre había dejado toda la ropa del novio lista sobre la cama, él no tenía que buscar  nada, el terno, camisa, ropa interior, gemelos el pasa corbata y los zapatos al pie de la cama todo estaban frente a él, solo tuvo que bañarse, cambiarse y perfumarse para salir rápido de la casa e ir a la iglesia que estaba cerca, esto era lo común en esa época, San Andrés era un pueblo pequeño todo se encontraba a poca distancia. Minutos antes que llegue mi hermano, el padre Diego llamó a mi padre a la sacristía y preguntó -¿qué sucede con su hijo señor Lorenzo? si se sigue demorando voy a tener que suspender la boda, esto es una falta grave- mi padre dijo al instante -Padre, por favor esperemos unos minutos, mi hijo debe estar al llegar y luego pensó para si. -Si Héctor se comporta en forma equivocada y deja a la novia en la iglesia ¡Juro, que lo destierro de la familia, del fundo y encima lo desheredo, no puedo tolerar un comportamiento así. De pronto murmullo de los invitados en el salón de la iglesia, el novio había llegado. Mi madre va a su encuentro y le dice -Héctor que ha sucedido- mi hermano contesta -madre ahora no, después te explico, es mejor caminar hacia el altar, la novia espera-. Yo estaba al lado de María del Pilar y su madre en el pequeño salón, les dije ya podemos salir mi hermano está parado junto altar, salí adelante porque era la dama de la novia y unos minutos después entró María del Pilar del brazo de su padre, estaba más arreglada y compuesta, sonreía a la gente que la miraba con alegría, el novio había llegado y ella lucía radiante y serena. Al llegar junto a mi hermano, éste le dijo -perdona la demora mi amor, después te explico que pasó.
Marcy sonrió y respiró aliviada, la boda se llevo a cabo y todos estaban felices. La abuela Margarita escribió -La ceremonia de la boda fue muy bonita, el padre Diego tuvo palabras de elogio para los novios y les deseo la mayor de las felicidades, al terminar la boda, los novios en carro dieron unas vueltas por San Andrés y luego llegaron a la casa familiar para la fiesta. Todos los invitados estaban presentes y los recibieron con aplausos, después se dio inicio a la celebración, ambos padres de los novios hablaron y desearon a sus hijos dicha y felicidad. La casa era una fiesta, se comió, se bebió y bailó hasta el amanecer, fue un día para no olvidar, podía ver el rostro de mi hermano y María del Pilar felices y enamorados. Mi hermano Anselmo llegó un poco tarde pero llegó, comentó con mi padre que había sucedido y que pudo salvar a la res y a su ternero, el parto llegó a feliz termino.  
¡Qué felicidad por los novios! dijo Marcy emocionada, ellos celebraron su boda como querían, sabía por su madre Sonia que Héctor y su esposa tuvieron un matrimonio que se llevaba bien y siempre se les vio felices. 
Marcy se fue a la cama para dormir, le había gustado el relato de la boda del tío abuelo Héctor y de María del Pilar.  
Al día siguiente Marcy habia quedado con Anabella encontrarse en el Salón Azul para disfrutar de unos ricos helados y conversar. Cuando entró al salón Anabella ya estaba esperando. Se sentó a su lado, saludó a su amiga  y pidió su helado favorito que era la copa Azul. Anabella entonces comentó: -Marcy no me vas a creer pero he soñado con Beatriz, ella me hablaba y yo le decía que me tenía que ir al Bazar. Yo no he olvidado a nuestra amiga, siempre me acuerdo de ella-.
-Yo tampoco la he olvidado- contestó Marcy -pero no es bueno traerla a cada momento, debemos dejarla descansar-.
-Tienes razón Marcy, ella debe estar en un lugar especial al lado de su familia- respondió Anabella, luego agregó -del que nunca me olvido es de Armando, siempre pienso en cómo estará y cómo le ira en ese viaje que nunca debió realizar-.
Anabella y Marcy no podían imaginar en que estado se encontraba su amigo Armando, él caminaba sin rumbo en medio de la selva, el cansancio casi lo vencía, sufría en ese momento de una fuerte deshidratacion debido al poco consumo de agua, la temperatura de 42 grados era mortal en su estado. Se detuvo un momento, sabía que lo seguían y en voz alta habló para que lo escuchen -¡Salgan por favor! ¡Quiero hablar con ustedes! silencio a su alrededor, caminó unos pasos y volvió a gritar, nada, no había respuesta, las piernas le temblaban y su voz se comenzaba apagar. Buscó un lugar donde sentarse, lloraba y hablaba incoherencias era como si su cerebro no coordinara bien,  el cansancio la sed y los mosquitos que rondaban a su alrededor le picaban en los brazos y piernas. Armando pensó -estoy muriendo y todo por no escuchar las advertencias de mis buenas amigas- que lejos le parecía todo aquello. Volvió hacer otro intento y gritó más fuerte pidiendo ayuda, nadie venía en su auxilio, de pronto un disparo de cerbatana, le cayó un dardo en el cuello, sintió un dolor agudo y con la mano se arrancó el dardo, lloró con desesperación. Se derrumbó al pie de un árbol, sus brazos ya no se movían, su cuerpo no le obedecía -qué sucede conmigo- dijo, a unos pocos metros vio que se acercaban a  unos hombres semi desnudos que le tocaban la cara y los brazos, hablaban entre ellos en su dialecto, Armando trato de articular algunas palabras, pedir ayuda, pero estaba inmóvil y la lengua se le había ido hacía atrás, que dolor no poder hablar y sentir un adormecimiento general, su cuerpo perdía fuerza y su mente ya no coordinaba con exactitud.
-Estoy muriendo- imaginó -seguro ese dardo tenía veneno, ya no tengo salida- entonces, cerró los ojos y sin esperanza se entregó a la muerte.


CONTINUARÁ 
           
        
         
    
           

 

jueves, 6 de agosto de 2026

CAFE, MI CULTIVO DE CAFÉ

Calixto Suárez se acerca al micrófono, estaba un poco nervioso, un día antes había preparado un discurso breve porque él era un hombre de pocas palabras pero si de mucha acción. Se aclaró la garganta y comenzó hablar, saludó primero a las autoridades y luego al público en general. Mencionó que era un día muy importante para el pueblo de San Andrés que estaba creciendo rápidamente y se convertía en una gran ciudad, con sus actividades agrícolas y la exportación de café, cacao, naranjas, papaya y la  industria ganadera, situaban a la ciudad en un lugar de privilegio gracias al trabajo de su gente. También mencionó la actividad de comercio dentro de la ciudad, él se sentía realmente asombrado por la actividad febril en dicho rubro. Calixto Suárez dijo que por todas estas actividades comerciales San Andrés merecía una emisora de radio, aquí hizo un breve silencio y continuo.
-Mi queridos ciudadanos, quiero asegurarles que la emisora de radio siempre estará al servicio de la comunidad, nosotros como representantes de la radio vamos apoyar a los pobladores, ustedes pueden acercarse y traer su aviso que sea urgente y nosotros con gusto lo publicaremos en nuestra programación para que todos en San Andrés lo escuchen. La programación de la radio será variada y entretenida. Debo aclarar que a primera hora del día, habrá un noticiero para conectarnos con el resto del país y del mundo. Hoy es un día muy importante para la ciudad porque hemos abierto una puerta al futuro y debemos avanzar-. Después de decir estas palabras agradeció a las autoridades y público en general por estar presente en la inauguración, dio las gracias  al alcalde y lo invitó a decir algunas palabras y a cortar la cinta de la estación de radio. El alcalde se acercó habló brevemente dando gracias a Calixto por traer la emisora de radio que será de gran apoyo para la población, luego tomó las tijeras y cortó la cinta, de esta manera quedaba oficialmente inaugurada la radio. Hubo aplausos, ovaciones de parte del público y se podía sentir una gran alegría en el ambiente, después las autoridades e invitados caminaron unos pocos pasos hasta el hotel Astoria donde se habían preparado varias mesas de bocaditos y champán para brindar por la buenas expectativas que significaba una emisora de radio.
En los salones del hotel que era el mejor del pueblo, los invitados con sus copas en las manos brindaron por la buena nueva, el alcalde felicitó a Calixto Suárez por su iniciativa y esperaba que siempre la radio esté al nivel de lo que los pobladores esperaban. Los bocaditos iban y venían por el salón, los invitados brindaban y comentaban que era un gran evento, el más feliz con la recepción era Calixto que se sentía orgulloso y sonreía con todos. En su paseo por el salón se acercaba a cada grupo de personas para agradecer que hayan asistido al evento. Cerca del medio día se dio por finalizada  la celebración y Calixto en la puerta del hotel daba las gracias personalmente a cada uno de los invitados y los despedía con una gran sonrisa. ¡Qué gran momento! diría después lleno de felicidad, la inauguración había sido un éxito, podía estar tranquilo. Con su nuevo administrador, un joven con experiencia en manejo de las comunicaciones caminó hasta la estación de radio para dar comienzo a la nueva programación.
Marcy al lado de Anabella caminaban junto a Horacio, a ellos les parecía una buena idea traer una emisora de radio a San Andrés. Anabella comentó al instante: -en la programación de la radio a primera hora habrá un noticiero, luego música variada y de moda, avisos de servicio público y avisos de publicidad. ¿Cómo se esto? se preguntaran, hace dos días se presentó en el Bazar un encargado de la radio para ofrecerme un contrato de publicidad para la tienda, ahí me explicó como sería la programación. Les digo mis queridos amigos que va ser muy interesante lo programado- finalizó Anabella.
Marcy contestó: -Anabella no me sorprenden tus noticias, porque tú siempre estás bien informada-.
-No es mi culpa, al Bazar siempre llegan personas con noticias- contestó Anabella con una gran sonrisa.
Marcy escuchó que su madre la llamaba para ir al fundo, era la hora del almuerzo. La joven se despidio de sus amigos y camino para reunirse con su familia, en el fundo Josefa los esperaba con un almuerzo delicioso especialmente preparado para la familia. Al sentarse todos a la mesa se podían ver los platos servidos con ricos potajes, dos botellas de vino los esperaban para brindar. El almuerzo transcurrió en un ambiente alegre, era un gran placer para Sonia recibir a sus hermanos en la casa que un día compartieron todos juntos al lado de sus padres. Una hora más tarde Erick, su esposa y sus hijos se despedían, en la mañana del día siguiente Tania y Verna viajaban temprano de regreso a la capital. Erick abrazó a sus hermanas y dijo: -les deseo un buen viaje vayan con cuidado y regresen cuando quieran para visitarnos y ver como avanzan los trabajos en el campo-. 
Tania y Verna hicieron lo propio se despedían de su hermano de su esposa y sobrinos. Marcy se disculpó y se retiró a su habitación para descansar el almuerzo fue exquisito y el vino excelente, sentía un poco de sueño y pronto en su cama se quedó dormida. 
Sonia al lado de sus dos hermanas fueron a la sala que dominaba una gran ventana era la pieza más fresca de la casa a esa hora del día, conversaban sobre su día a día en la ciudad y lo referente al trabajo en el fundo. Al poco rato tocaron la puerta principal de la casa, Sonia fue atender y se encontró con un agente del aserradero Basovich que venía a ofrecer la mejor oferta por la compra de los árboles, La madre de Marcy lo despachó muy rápido haciendo hincapié en que los árboles no estaban en venta, era un verdadero fastidio que estos agentes vengan cada cierto tiempo a molestar.   
Cuando llegó la hora de la cena, en el comedor de la casa mientras se reunían Marcy su madre y sus tías hablaban sobre el tema de los árboles, los aserraderos insistían cada tiempo en comprar los árboles que la familia amaba y que no estaban dispuestos a vender.  
Terminada la cena Marcy se disculpó, se despidio de sus tías y se retiró a su habitación, cenó muy poco, el almuerzo había sido opíparo y aun se encontraba con el estomago lleno. Con su pijama y bien acomodada en el sillón cerca a la ventana, abrió el diario de la abuela y leyó las siguientes líneas: -Por fin llegó el día de la boda- escribía Margarita -la casa es un pandemonio, veo a mi madre ir y venir por todos lados, organizando y dirigiendo a los empleados para que la recepción y el almuerzo queden excelentes y no falte nada. Mi padre que nunca encuentra sus cosas llamaba a mi madre y ahora pregunta por su corbata, que no está según él en su sitio. Mi madre lo mira y respira profundamente, va al dormitorio y en segundos encuentra la dichosa corbata, se la entrega a mi padre en sus manos y sin decir palabra da media vuelta y sigue con su trabajo de organizar el almuerzo. Yo que conozco bien a mi madre no digo palabra alguna, me alisto en silencio para ponerme el vestido de dama que a decir verdad a quedado hermoso. Me peino y maquillo muy suave para no exagerar con los colores en la cara. Mi madre termina de dar las órdenes a los empleados contratados y a la cocinera, luego se va al dormitorio para arreglarse, estamos con la hora para ir a la iglesia. Héctor todavía no viene, supongo que está en camino desde el fundo de ganado, hoy es su día más importante y no puede dejar esperando a la novia. Antes que en el reloj suenen las doce campanadas vamos a la iglesia para esperar al novio. Mi madre se ve hermosa con su vestido de madrina y mi padre con su terno gris parece todo un caballero de gran porte. A pasado media hora en la iglesia y el novio no aparece, al instante vemos a la novia que llega con su padre. Ella y su madre, entran al pequeño salón a un costado de la iglesia y cierran la puerta, el novio aun no está. Con mi madre vamos al encuentro de la novia y su madre, nos quedamos asombradas, sin palabras, el vestido que luce María del Pilar es hermoso, la confección impecable y el diseño del modelo también. Miró a la novia envuelta en encajes y sedas, luce hermosa pero esta apunto de llorar, mi hermano aún no aparece. Mi padre en la primera fila del salón de la iglesia, está molesto y nervioso a la vez, su hijo no puede faltar a su boda y dejar a la novia esperando, eso no es de caballeros. La gente murmura en voz baja y los comentarios no siempre son buenos. En el pequeño salón, mi madre se toma de las manos nerviosa y escucha a su consuegra que le reclama furiosa ¿donde está el novio? Yo ruego que mi hermano pronto aparezca porque si no se va armar una tragedia. María del Pilar se contiene para no estallar en llanto y arruinar el día de su boda. 



CONTINUARÁ