viernes, 14 de agosto de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Margarita escribía en su diario -mi madre se acercó a la madre de María del Pilar y trató de explicar la tardanza de su hijo, además de comentar:
-Que bella luce María del Pilar y que hermoso quedó el vestido de novia, es una confesión impecable y el diseño del modelo es precioso, la verdad estoy sorprendida y sin palabras-.
-Yo sé coser, a mi hija siempre le he confeccionado su ropa y a mi esposo le he cosido sus camisas, pero este no es un tema que viene al caso, lo importante ahora es que me expliques la ausencia de tu hijo, no creo que deje a mi hija sola en el altar, frente a todos los invitados-. contestó la madre de la novia, muy molesta.
-No, no Héctor no es un irresponsable, estoy segura que algo ha debido pasar en el fundo que lo está demorando- contestó mi madre al instante. 
-Si tu hijo sabía que hoy día es su boda, no debió ir al fundo- respondió Olga, madre de la novia al borde de una crisis nerviosa. 
-Por favor- comentó mi madre con voz serena para tratar de calmar a Olga -debes tranquilizarte, estás poniendo a María del Pilar más nerviosa y asustada, una novia debe tener paz en su día-.
Yo soy testigo de lo que ocurre en el salón, mi madre y la madre de la novia están nerviosas, me acerque a María del Pilar para consolarla y le habló: -mi querida, no te preocupes Héctor va estar aquí, estoy segura que no tarda, es más ya debe estar en camino-. Ella me mira desconfiada con el ramo de rosas en las manos y con deseos de arrojarlo al piso, cree que le digo una mentira. No insisto para no empeorar la situación, volteo y miró a mi madre está realmente molesta con Héctor, la expresión de su rostro es de interrogación ¿donde está este muchacho?.
Marcy por unos segundos detuvo la lectura, -¡no puede ser! exclama no conocía esa parte de la historia de la boda del tío abuelo Héctor. Abre de nuevo el diario busca la hoja donde se quedó y continúa  leyendo: -¡No!- escribe Margarita -tengo que salir en defensa de mi hermano, Héctor jamás pensó dejar a María del Pilar sola en el altar, él estaba muy enamorado de ella, lo que sucedía es que cuando  fue temprano al fundo, se encontró con una res que estaba en trabajo de parto desde la madrugada, el capataz lo puso al tanto del cuadro sobre el animal. Héctor pensó que en una hora o dos nacería el ternero pero no fue así, pasaba el tiempo y el parto se complicaba, para empeorar las cosas Anselmo mi otro hermano también veterinario, no aparecía. Según el capataz estaba en el sector cinco terminando de vacunar a las reses que faltaban, Héctor veía que la hora pasaba y dijo en voz alta ¡Ve a buscar Anselmo, ¡lo necesito aquí! ¡es urgente! grito lleno de impaciencia. Víctor el capataz no tuvo que ir muy lejos, se encontró con mi hermano a mitad de camino, este comprendio la urgencia y se dirigió a toda velocidad al establo donde estaba Héctor con la res en apuros. Anselmo al instante entendió de que se trataba y se acercó. Héctor preguntó ¿donde has estado? y de inmediato le contó que sucedía y cual era el problema. Anselmo respondió rápidamente -no te preocupes yo me encargo es el día de tu boda, ve al lado de María del Pilar- Héctor para finalizar comentó -si, voy en el acto pero creo que hay que sacrificar a la vaca, está sufriendo demasiado, el ternero viene mal colocado- no hables más yo me encargo vete de una vez, insistió Anselmo. Mi hermano no dudo un segundo y salió del establo en el camioncito del fundo a toda velocidad. Llegó a la casa, no había nadie, todos estaban en la iglesia, se desesperó, entró a su cuarto y exclamó ¡Bendita sea mi madre! ella siempre piensa en todo. ¿a que se refería?, mi madre había dejado toda la ropa del novio lista sobre la cama, él no tenía que buscar  nada, el terno, camisa, ropa interior, gemelos el pasa corbata y los zapatos al pie de la cama todo estaban frente a él, solo tuvo que bañarse, cambiarse y perfumarse para salir rápido de la casa e ir a la iglesia que estaba cerca, esto era lo común en esa época, San Andrés era un pueblo pequeño todo se encontraba a poca distancia. Minutos antes que llegue mi hermano, el padre Diego llamó a mi padre a la sacristía y preguntó -¿qué sucede con su hijo señor Lorenzo? si se sigue demorando voy a tener que suspender la boda, esto es una falta grave- mi padre dijo al instante -Padre, por favor esperemos unos minutos, mi hijo debe estar al llegar y luego pensó para si. -Si Héctor se comporta en forma equivocada y deja a la novia en la iglesia ¡Juro, que lo destierro de la familia, del fundo y encima lo desheredo, no puedo tolerar un comportamiento así. De pronto murmullo de los invitados en el salón de la iglesia, el novio había llegado. Mi madre va a su encuentro y le dice -Héctor que ha sucedido- mi hermano contesta -madre ahora no, después te explico, es mejor caminar hacia el altar, la novia espera-. Yo estaba al lado de María del Pilar y su madre en el pequeño salón, les dije ya podemos salir mi hermano está parado junto altar, salí adelante porque era la dama de la novia y unos minutos después entró María del Pilar del brazo de su padre, estaba más arreglada y compuesta, sonreía a la gente que la miraba con alegría, el novio había llegado y ella lucía radiante y serena. Al llegar junto a mi hermano, éste le dijo -perdona la demora mi amor, después te explico que pasó.
Marcy sonrió y respiró aliviada, la boda se llevo a cabo y todos estaban felices. La abuela Margarita escribió -La ceremonia de la boda fue muy bonita, el padre Diego tuvo palabras de elogio para los novios y les deseo la mayor de las felicidades, al terminar la boda, los novios en carro dieron unas vueltas por San Andrés y luego llegaron a la casa familiar para la fiesta. Todos los invitados estaban presentes y los recibieron con aplausos, después se dio inicio a la celebración, ambos padres de los novios hablaron y desearon a sus hijos dicha y felicidad. La casa era una fiesta, se comió, se bebió y bailó hasta el amanecer, fue un día para no olvidar, podía ver el rostro de mi hermano y María del Pilar felices y enamorados. Mi hermano Anselmo llegó un poco tarde pero llegó, comentó con mi padre que había sucedido y que pudo salvar a la res y a su ternero, el parto llegó a feliz termino.  
¡Qué felicidad por los novios! dijo Marcy emocionada, ellos celebraron su boda como querían, sabía por su madre Sonia que Héctor y su esposa tuvieron un matrimonio que se llevaba bien y siempre se les vio felices. 
Marcy se fue a la cama para dormir, le había gustado el relato de la boda del tío abuelo Héctor y de María del Pilar.  
Al día siguiente Marcy habia quedado con Anabella encontrarse en el Salón Azul para disfrutar de unos ricos helados y conversar. Cuando entró al salón Anabella ya estaba esperando. Se sentó a su lado, saludó a su amiga  y pidió su helado favorito que era la copa Azul. Anabella entonces comentó: -Marcy no me vas a creer pero he soñado con Beatriz, ella me hablaba y yo le decía que me tenía que ir al Bazar. Yo no he olvidado a nuestra amiga, siempre me acuerdo de ella-.
-Yo tampoco la he olvidado- contestó Marcy -pero no es bueno traerla a cada momento, debemos dejarla descansar-.
-Tienes razón Marcy, ella debe estar en un lugar especial al lado de su familia- respondió Anabella, luego agregó -del que nunca me olvido es de Armando, siempre pienso en cómo estará y cómo le ira en ese viaje que nunca debió realizar-.
Anabella y Marcy no podían imaginar en que estado se encontraba su amigo Armando, él caminaba sin rumbo en medio de la selva, el cansancio casi lo vencía, sufría en ese momento de una fuerte deshidratacion debido al poco consumo de agua, la temperatura de 42 grados era mortal en su estado. Se detuvo un momento, sabía que lo seguían y en voz alta habló para que lo escuchen -¡Salgan por favor! ¡Quiero hablar con ustedes! silencio a su alrededor, caminó unos pasos y volvió a gritar, nada, no había respuesta, las piernas le temblaban y su voz se comenzaba apagar. Buscó un lugar donde sentarse, lloraba y hablaba incoherencias era como si su cerebro no coordinara bien,  el cansancio la sed y los mosquitos que rondaban a su alrededor le picaban en los brazos y piernas. Armando pensó -estoy muriendo y todo por no escuchar las advertencias de mis buenas amigas- que lejos le parecía todo aquello. Volvió hacer otro intento y gritó más fuerte pidiendo ayuda, nadie venía en su auxilio, de pronto un disparo de cerbatana, le cayó un dardo en el cuello, sintió un dolor agudo y con la mano se arrancó el dardo, lloró con desesperación. Se derrumbó al pie de un árbol, sus brazos ya no se movían, su cuerpo no le obedecía -qué sucede conmigo- dijo, a unos pocos metros vio que se acercaban a  unos hombres semi desnudos que le tocaban la cara y los brazos, hablaban entre ellos en su dialecto, Armando trato de articular algunas palabras, pedir ayuda, pero estaba inmóvil y la lengua se le había ido hacía atrás, que dolor no poder hablar y sentir un adormecimiento general, su cuerpo perdía fuerza y su mente ya no coordinaba con exactitud.
-Estoy muriendo- imaginó -seguro ese dardo tenía veneno, ya no tengo salida- entonces, cerró los ojos y sin esperanza se entregó a la muerte.


CONTINUARÁ 
           
        
         
    
           

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario