viernes, 18 de septiembre de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Marcy con las noticias de Armando se fue directo a su casa del fundo, no quería recordar el mal rato que paso en la ferretería, no fue nada agradable la madre de su amigo. Al llegar a su casa vio a su madre descansando en la salita de recibir, tenía un refresco en las manos y una expresión serena en el rostro.
-Madre- dijo Marcy -tengo buenas noticias sobre Armando, está muy bien y se va a quedar a vivir en la ciudad de Puerto Bermúdez.
-¿Cómo sabes eso Marcy? ¡De dónde has sacado esa noticia!- señaló Sonia.
-Madre, no te conté antes pero el día que Armando partió a su viaje, yo fui a su casa para ver si podía convencerlo de no hacer tamaña empresa, lamentablemente llegué tarde, él ya había partido y fue su padre quien medio una nota escrita por su hijo y hoy hace una hora fui a la ferretería que sus padres tienen en el centro. Su madre me entregó un telegrama que Armando había enviado, donde escribe que está bien  pero se va a quedar a vivir en la ciudad de Puerto Bermúdez. Me sentí feliz por él porque se encuentra bien y ha decidido hacer algo con su vida. Voy a guardar estas notas en un sobre blanco-. Marcy le entregó el telegrama a su madre y fue a su habitación para traer la primera nota que escribió su amigo.
Sonia con las dos notas de Armando, una escrita de su puño y letra y la otra un telegrama. preguntó a su hija: -Marcy ¿qué vas hacer ahora con las dos notas?-.
-Mañana tengo que visitar de nuevo Anabella, ella debe saber que nuestro amigo esta bien, en días pasado me preguntó si sabía algo de Armando- contestó Marcy.
-Me alegra que todo se haya resuelto y que Armando tenga una nueva vida-. contestó la madre de Marcy.
-Si madre, yo también me alegro de ello. Sabes tuve una mala experiencia con su madre, es una señora muy desagradable ¿tú la conoces?- preguntó Marcy.
-Hija mía, conozco a los  padres de Armando desde que llegaron a San Andrés, ellos son bastante mayores que yo, recuerda que Armando tiene hermanos mayores. Sé que su padre llegó con su familia por una empresa que compraba café en toda la región, él era uno de los agentes compradores. Armando nació en San Andrés, es el último hijo, ya tenía hermanos mayores. Sus padres con el tiempo crearon su negocio y se quedaron a vivir en el pueblo. Algunas veces he tenido que ir a comprar a su ferretería y la señora siempre ha sido muy seria para atender al público, en general sus padres son así, no puedo decirte más sobre ellos- finalizó Sonia. 
-Bueno madre, lo que puedo decir es que la señora es algo ruda en su trato. Armando está lejos y creo que comprendo su decisión, tal vez lejos de su hogar sienta que está mejor- contestó Marcy.
En su apreciación, Marcy tenía razón, porque Armando con la ayuda de su amigo Germán se instaló en el pueblo y consiguió trabajo en la empresa de comercio de madera y café. No quería seguir importunando a su amigo y se mudó a una pequeña pensión que era sencilla pero los cuartos limpios y servían una buena comida, por el momento estaba satisfecho y no pensaba regresar a la casa de sus padres en San Andrés, era tiempo de depender solo de su trabajo y de su esfuerzo.
Marcy en su habitación se acordó de Ada que también estaba lejos como Armando, sentía que sus amigos cada vez iban tomando las riendas de su propia vida y que del alegre grupo que fueron en el colegio quedaba solo el recuerdo. Pensó en Beatriz su querida amiga y la tragedia que sufrió, se acordó también de Ada que ya se encontraba instalada en la capital para seguir sus estudios de diseño de interiores, era algo que siempre había querida. Respiró con tranquilidad y aceptó que que cada persona busca su camino.
Era cierto lo que pensaba Marcy sobre su amiga Ada que ya estaba instalada en Lima en la pensión de doña Herminia, faltaban dos días para comenzar sus estudios en un famoso y reputado Instituto de Arte y Diseño. Tenía que acostumbrarse a su nueva vida, por el momento nada más la distraía. Sentada en el escritorio de su habitación preparaba el material que iba a necesitar para los primeros días. Estaba enterada que los alumnos realizaban diferentes proyectos de diseño que después los convertían en maquetas. Que gran satisfacción poder realizar sus sueños y sus proyectos creativos. Miró el reloj ya era de noche cuando Ada se acostó para dormir, había cenado y se despidio de doña Herminia. Lista con su pijama se acomodó en la cama, todavía no había alcanzado el sueño profundo cuando en la oscuridad vio la luz brillante que conocía, se sentó en la cama lentamente sin alterarse, vio en la pared la imagen de calles antiguas con veredas adoquinadas de una ciudad, tal vez de comienzos de mil novecientos, al fondo la misma plaza que había visto en imágenes anteriores. Una niña caminaba sola, no sabía quien era, de pronto se estremeció al imaginar que podía ser ella que vivió en el pasado, su cuerpo tembló al pensar que estaba presintiendo su propia muerte o era esa niña una desconocida para ella. No lo podía imaginar, es más nunca pensó que ella podía presentir su propio final, jamás habló con su padre sobre eso. Lágrimas recorrían sus mejillas, en silencio rezó por esa niña que no sabía quien era, nunca supo si la abuela de su padre tuvo ese tipo de premoniciones. Habló en voz baja para calmarse y pensar, tenía que seguir adelante para vivir su propia vida, la imagen del pasado ya había desaparecido ante ella. Rezó unos minutos más por el alma de esa pequeña inocente y rogó no ser ella en el pasado. Tenía que imaginar que en adelante su vida sería así, con sus visiones y premoniciones, no deseaba caminar entre las sombras de la desesperación y tristeza, entre el miedo y la angustia, pensó en la abuela Regia y en su larga vida.
En San Andrés la vida continuaba cada día, Marcy desayuno con su madre y le dijo: -voy a necesitar el jeep ¿Puedo usarlo?-.
-Sí, no hay problema, hoy día tengo que trabajar en los números y gastos del fundo para ver como vamos con el dinero, las cuentas ni los pagos perdonan-. respondió Sonia.
-Gracias madre- dijo Marcy y se alistó muy rápido, se puso un lindo vestido de verano de tela suave y ligera, sandalias blancas y un bolso donde llevaba las notas de Armando para mostrárselas  Anabella.
-Madre no me esperes almorzar- dijo Marcy al salir.
Esta hija mía, siempre tan independiente pensó Sonia y luego se concentró en su trabajo.
Marcy llegó a San Andrés y fue directo al Bazar de Anabella, se encontró con Soledad, su amiga no había llegado, la asistente le dijo que seguro estaba en su casa.
Marcy caminó las cuadras que separaban el Bazar de la casa de Anabella, tocó la puerta y al abrir se encontró con una persona completamente desconocida, su amiga la hizo pasar y Marcy dijo: -¿eres tú Anabella? ¡Qué has hecho con tu cabello!- exclamó. 
-Mi querida amiga, tome las tijeras y me corté el pelo, fue anoche antes de dormir- respondió Anabella
-Pero ¡por que así! mejor hubieras ido a la peluqueria, te has cortado  tanto que casi no te queda pelo-. comentó Marcy preocupada.
Anabella se puso seria y con tono grave en la voz dijo: -cuando una mujer se corta el pelo de esta forma, es porque quiere comenzar una nueva vida, dejar atrás todo el pasado y empezar de nuevo con más ímpetu y con más ganas de hacer todo diferente. Además el cabello crece de nuevo y mientras puedo usar un pañuelo- luego preguntó con pena -¿tan mal se me ve Marcy?-.
Marcy suavizó la verdad: -mal, mal, no se te ve pero tal vez con un arreglo aquí y otro allá se pueda ver mejor, te puedo ayudar a emparejar algunos lados para que se note bien y si alguien te pregunta por tu cabello, es la moda de hoy, así se va a llevar el cabello esté verano, les contestas- dijo Marcy para animar a su amiga. 
-Ahora, soy yo Anabella la que te quiere dar una gran noticia, siéntate en ese sillón por favor- y de su cartera sacó el sobre blanco con las notas de Armando y se lo dio a su amiga.
Anabella tomó el sobre, sacó las notas y después de leer comentó llorando: -¡No puede ser! ¡No puede ser! repetía. Armando no va regresar nunca más, ya no tengo esperanza que los dos vivamos juntos-. finalizó entre lágrimas.
-Anabella por favor, qué paso con la alegría de saber que nuestro amigo esta bien, además donde está tu empeño de comenzar una nueva vida y dejar atrás el pasado- señaló Marcy
-Marcy, Marcy ¡No puede ser! hay de mi ¡No puede ser!- contestó llorando Anabella con voz lastimera y se tocaba el pecho. 
Marcy pensó que era mejor que su amiga  se desahogue hasta calmarse, la mañana iba hacer larga. 
-Anabella mi estimada amiga, alégrate por Armando- dijo Marcy al final, moviendo la cabeza con paciencia.



CONTINUARÁ      

      
                            
             


 

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