sábado, 17 de octubre de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Anabella no podía dejar de mirar la rosa que Horacio le había enviado con un mensajero, hasta el momento no sabía que decidir con respecto a la propuesta de su amigo Horacio, Marcy no era de mucha ayuda pero lo que ella decía era razonable, nadie podía decirle que decisión tomar. 
-Anabella no te pongas nerviosa- dijo Marcy -no creo que en este momento entre Horacio para presionarte y que le des una respuesta, en asuntos del corazón no se debe tener prisa-.
-Estoy nerviosa no por Horacio, si no por Armando el todavía está en mi corazón a pesar que nunca hablamos de romance, creo que ahí esta la respuesta para Horacio, si esta dispuesto a esperarme yo hablaré con la verdad- respondió Anabella a su amiga.
-Parece que por el momento tienes la solución a tu problema y es bueno que pienses así, creo que Horacio va a comprender tu posición- contestó Marcy al instante.
Por unos segundos ambas amigas observaron la rosa, era una bella flor llena de significado y no dudaban ninguna de las dos que Horacio la había enviado con buenas intenciones. 
Marcy y Anabella estaban de acuerdo pero se alarmaron un poco cuando la señora Ilda entró al Bazar para comprar un regalo, las tomó por sorpresa. 
-Buenos tardes Anabella, que hermosas vitrinas, siempre están llenas de adornos y cosas lindas que uno cuando desea comprar quiere llevarse todo- comentó la señora Ilda.
-No se preocupe siga usted mirando seguro que algo de su gusto va encontrar- agregó Anabella.
-¡No te preocupes!- exclamó con emoción la señora Ilda -ya sé que voy a llevar, es para un regalo y quiero llevarme esa fuente de cristal que se ve muy fina, es para mi prima a ella le va encantar-.
-Soledad- dijo Anabella -atiende a la señora y saca la fuente de cristal, es la única que nos queda-.
Soledad de inmediato atendió a la señora que deseaba la fuente en su caja y envuelta en papel de regalo, era una persona exigente pero buena compradora, siempre se acercaba al Bazar para comprar un regalo, una blonda, un juguete en fin lo que le gustaba de la tienda se lo llevaba y no reparaba en gastos, su esposo tenía buenos recursos económicos y eso era suficiente para ella.
-Anabella me alegra que sigas conservando el mismo estilo de tu abuela, que era una dama, ella siempre tenía el Bazar lleno de novedades como tú ahora lo tienes- finalizó la señora Ilda y se despidio de Marcy y Anabella llevando el regalo y antes de llegar a la puerta agregó: -ustedes dos jovencitas, son como flores del jardin de San Andrés, tienen la juventud y la belleza- dijo la señora y salió de la tienda. Las jóvenes agradecieron sus palabras, era una persona amable y educada que había conocido a la abuela de Anabella. 
-Bueno mi querida amiga yo también me despido, te dejo para que pienses en tu respuesta, ya me contaras que le respondes a Horacio y además tengo que agregar que doña Ilda tiene razón, tu Bazar es la mejor tienda del pueblo. Bye, bye Anabella dijo Marcy.
Marcy subió al jeep para regresar al fundo pero en el camino se detuvo en la florería para comprar flores y llevárselas a su madre, desde hace tiempo no tenía un detalle para ella. Escogió un hermoso ramo de girasoles que brillaban llenos de color. Cuando llegó al fundo por suerte estaba su madre en casa, había llegado temprano del campo. 
-Madre te regalo este ramillete de bellos girasoles para la flor más hermosa que eres tú- dijo Marcy con emoción.
-Hija mía que lindo detalle, no debiste molestarte, son flores bellas y su color amarillo las hace más bellas aun-. Madre e hija se abrazaron estaban tan emocionadas que soltaron algunas lágrimas, era evidente el amor y la comprensión entre las dos.
-En este instante voy a ponerlas en agua, no deseo que se estropeen- dijo la madre y fue directo a la cocina para buscar un jarrón.
Marcy caminó hasta su habitación, estaba feliz de regalarle a su madre las flores y también se sentía feliz por Anabella, su amiga no tenía familia cercana y merecía encontrar a una persona que la ame de verdad. Sobre su velador estaba el diario de la abuela Margarita, su corazón dio un brinco al recordar que la había dejado con toda la felicidad del mundo por el viaje que iba a realizar para celebrar su cumpleaños. Se tendió encima de su cama abrió el diario y comenzó a leer: 
6 de agosto escribió Margarita: -estoy más que feliz, me voy de viaje a la capital y en la ciudad puedo escoger mi regalo, deseo que todo sea sorpresa, no quiero que me digan cual va ser el regalo. Mi madre donde está tengo que ir a buscarla, seguro se encuentra en el huerto escogiendo los mejores pimientos para la comida, ella es especialista en ello. ¡Madre, Madre! llamo en voz alta, ella se acerca a mí con una canasta llena de pimientos en las manos -¿qué sucede hija, por qué esa euforia? -nos vamos de viaje dentro de dos semanas para celebrar mi cumpleaños, mi padre me acaba de decir-. Mi madre contestó -si lo sé querida, en el desayuno tu padre me dijo que íbamos a viajar las dos y que no repare en gastos pero el viaje va ser después del almuerzo por tu santo, toda la familia debe estar junta para saludarte-. Yo estaba demasiado alegre y en ese momento me detuve para comentar -Madre y Harold, le tengo que contar que me voy de viaje-. -Si Margarita. dijo mi madre, es bueno que los enamorados se extrañen de vez en cuando-. Al día siguiente cuando Harold llegó a visitarme no pude contenerme y le dije -mi querido Harold me voy de viaje con mi madre por  mi cumpleaños que es en dos semanas, te das cuenta voy a la capital, mi padre me prometió que así seria-. Harold se puso serio pero feliz, me contestó -si desean yo las puedo acompañar para que viajen tranquilas y seguras-. Con sorpresa respondí -¡Es una buena idea, eso sería más que fantástico!  ¡es genial! pero al instante me entristecí y dije -mi padre jamás te dejara viajar con nosotras, él no lo va a consentir-. Harold respondió -pero si habló con él, tal vez de su permiso-.  -No, no- conteste  -es mejor esperar hasta que esté cerca el día del viaje, primero debo consultar con mi madre para que ella me de el mejor consejo-.
Marcy detuvo unos segundos su lectura y pensó, que complicada la vida de la abuela Margarita, ahora todo el mundo puede viajar a donde desea, con pareja o sin pareja pero ella estaba sujeta al permiso de sus padres, tengo que entender que era otra época, otra vida y otras costumbres. 
Anochecía lentamente en el pueblo de San Andrés, Marcy desde su habitación leía con atención el diario de su abuela Margarita, mientras en la capital su amiga Ada escuchaba a su madre por el teléfono que le daba una mala noticia que no quería escuchar pero que ya sabía que iba ocurrir. Su madre comentaba: -querida hija ha ocurrido algo realmente grave, tu tía Graciela a partido de este mundo- por unos segundos hubo silencio al otro lado de la línea, Ada no podía respirar, sus nervios estaban al límite.
-Madre no puedo seguir hablando contigo estoy demasiado conmovida, mañana conversamos, gracias por avisarme. Esta noche voy a rezar por ella- Ada se despidio y cortó  la llamada. Su querida tía habia partido y ella lo sabía desde hace algunas semanas. al principio no lo quería aceptar, pero su imagen apareció ante ella en varias ocasiones. Que dolor que tristeza, lloraba sin consuelo, mientras rezaba por su tía para que descanse en paz. 
La vida continuaba su ritmo y en el pueblo de San Andrés parecía que no ocurría nada grave pero la realidad era otra, siempre había alguna novedad o alguna noticia que comentar entre los pobladores, la radio los mantenia al día con las noticias del país y del mundo. Anabella en el Bazar atendía a sus clientes que deseaban comprar diferentes artículos, cuando observó a una mujer desconocida que había entrado, miraba las vitrinas muy adornadas con bellos regalos, Soledad desde el mostrado atendía a unas de las clientas y Anabella despedía a otra señora que ya se retiraba después de comprar el bello azafate chino que se mostraba en una de las vitrinas. La mujer desconocida seguía recorriendo la tienda, Anabella se preguntaba quién era, nunca antes la había visto. Una vez que el Bazar quedó sin clientela, la mujer desconocida se acercó al mostrador y preguntó por Anabella, la joven dijo, yo soy y la mujer sacó un sobre amarillo de su bolso y se lo extendió para entregárselo.
Anabella no sabía de quien se trataba, ni quien era esa mujer, ella no se había presentado pero conocía su nombre. ¿Qué habia en ese sobre qué la mujer le daba? era acaso una broma de mal gusto o tal vez algo que tenía que ver con su vida en el pasado o quizás era un mensaje de Armando que le habia enviado. 


CONTINUARÁ  
     
            
     

 

  
   

 

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