Armando solo en aquella inmensidad de la Amazonia, pensaba al borde de la desesperación, "porque no escuché las palabras de Anabella y Marcy" ¿qué hago aquí en medio de esta selva?. Trató de serenarse, no podia perder la calma si quería seguir adelante, pronto sería de noche, era mejor buscar un lugar para guarecerse de la lluvia si es que llovía y de los animales que podían atacarlo. Prendió una fogata para ahuyentar posibles ataques de algún jaguar, felino que salía en la oscuridad de la noche para cazar o las picaduras de cualquier insecto. No muy lejos de ahí había un ramaje que podía utilizar como refugio, alrededor suyo todos eran árboles en una selva tupida donde apenas se podía caminar.
Armando se sentó en medio del ramaje y comenzó a maniobrar unas ramas para encender una fogata, la luz del fuego lo iba ayudar a protegerse. Después de media hora de hacer una y otra vez el intento, por fin logró encender un fuego pequeño pero suficiente para ayudarlo. Siempre había escuchado que en la selva las hormigas eran de temer, no solo por su tamaño si no porque su picadura inyectaba en la sangre una sustancia tóxica que en pocas horas causaba una muerte dolorosa. Sentía miedo y no dejaba de mirar el suelo y a lo alto de los árboles, cualquier cosa que se movía en la oscuridad, lo ponía en alerta. No podía regresar, no sabía cual era el camino de regreso, el calor era asfixiante, pero no se atrevía a quitarse los botines ni la camisa por el terror de ser picado por algún insecto por muy pequeño que este sea. Estaba cansado y con hambre, sentado frente al fuego trataba de ordenar sus pensamientos para saber que hacer al día siguiente, de su mochila sacó un pequeño paquete de galletas, quería pensar con claridad con algo en el estomago. Terminó las galletas y pronto el sueño comenzó a vencerlo, cabeceaba un poco y luego despertaba con un sobresalto, tenía miedo dormir pero debía hacerlo, si no cómo iba a caminar al día siguiente. Se llevó las manos a la cabeza con desesperación, no pensaba en nada, unas lágrimas cayeron por sus mejillas.
Marcy ajena a todo el sufrimiento de su amigo, desde su habitación rogaba por él, sentía mucha tristeza el no tener noticias, solo le quedaba rezar para que el cielo lo proteja.
Su madre entró en la habitación y con preocupación dijo: -Marcy sé que estás afligida por Armando pero tienes que comprender que él tomó su decisión y que según tus palabras, trataste de convencerlo que no haga ese viaje, lo mismo hizo Anabella y él no escuchó, no hizo caso a sus palabras, entonces ya no tienes responsabilidad. Armando es un joven adulto que sabe lo que hace y decide, roguemos que este bien y pueda llegar a la frontera con Brasil. Vine a darte las buenas noches, mañana tengo un día muy intenso-. Sonia le dio a su hija un beso en la frente y se retiró a su habitación.
La joven había escuchado con atención las palabras de su madre, le daba la razón, ella no podía hacer más por Armando, solo el cielo sabía lo que iba a suceder. Se acordó de Ada, ella podía presentir lo ocurrido con Armando, se detuvo no iba a comunicarse con su amiga, sintió miedo de saber que algo terrible podía pasarle a su amigo, asustada dijo: -¡no, no, no! no quiero saber-. Miró sobre el velador, el diario de su abuela Margarita y no sintió el deseo de leer, apagó la luz del lamparín y trató de dormir para no pensar en dramas, ni peligros.
Al día siguiente en el pueblo todo era un alboroto, la gente comentaba en cada esquina y rincón sobre la antena de la nueva emisora de radio y que pronto estaría en el aire. -¡qué bueno!- decían algunos y otros no estaban muy convencidos. Los que estaban a favor decían: -vamos a estar comunicados con el resto del país y del mundo, San Andrés tiene Bancos, ya tiene una central telefónica y pronto van a instalar los teléfonos en los hogares. Una emisora de radio es necesario e importante. Los que estaban en contra decían: -no, para que queremos una emisora de radio, hay necesidades más urgentes- decían.
Marcy fue al pueblo a visitar Anabella, el Bazar ya estaba abierto y entró para saludar a su amiga, nunca dejaba de admirar el decorado de las vitrinas eran tan bonitas y llamativas, con objetos de utilidad, adornos, perfumes y cristalería, todo resplandecía.
-¿Querida amiga cómo estás? hoy te has levantado temprano- comentó Anabella.
-Si y no, quería venir a visitarte y ver la nueva antena de radio, parece que el pueblo esta alborotado- contestó Marcy.
-Si, hay un gran alboroto y sobre todo expectativa, Horacio me comentó que la inauguración va ser dentro de unos días, no va haber mucha fiesta ni música como tenía planeado el dueño, tú sabes que todavía hay duelo y tristeza en la gente por lo ocurrido a dos de los hijos de San Andrés- dijo Anabella con pesar.
-Todavía es mejor tener todavía el respeto por nuestros amigos, han pasado varios días y aun es una herida que duele- respondió Marcy.
-Sabes Marcy, anoche soñé con Armando, tal vez te parezca exageración, pero lo vi en mis sueños, él estaba parado en medio de una gran bruma me decía algo, yo no podía escucharlo, en eso mi sueño se desvaneció. Desperté asustada y me puse a rezar por él. ¿Cómo crees que estará? tengo miedo Marcy que nos enteremos de otra tragedia a nuestro amigo-. dijo Anabella en voz baja.
-Es mejor no pensar en ello Anabella, solo el tiempo nos dirá que paso con Armando- respondió Marcy.
Anabella quizo llorar pero se contuvo al ver a Horacio entrar es ese instante al Bazar se acercó para saludarla, Marcy no lo conocía solo sabía de él por alguna conversación con su amiga.
Anabella los presentó y Horacio comentó: -por fin te conozco, siempre que nos vemos Anabella no deja de hablar de ti.
-Si, somos muy amigas, nos conocemos desde muy pequeñas- contestó Marcy con una sonrisa.
Horacio comentó con las dos jóvenes que ya estaba todo listo para la nueva radio: -la inauguración va esperar unos días, queremos que la gente acepte la emisora con beneplácito y sea un lugar para que todos pueda oír y disfrutar.
-Tengo entendido que también tendrán avisos de servicio público, noticias, música y demás- habló Marcy con entusiasmo.
-Si va ser una radio muy completa y de apoyo para la gente del pueblo- respondió Horacio.
Marcy no deseaba molestar más a su amiga y se despidio.
Anabella dijo al instante: -Marcy espera no te vayas tan pronto, que tal si todos vamos al Salón Azul para tomar unos refrescos y seguir con nuestra conversación ¿Horacio vienes con nosotras?- preguntó al final Anabella.
-Mi estimada amiga- dijo Horacio -no puedo tengo que regresar a la planta eléctrica, el trabajo me espera-.
-Bueno, será para otro día- respondió Anabella y ambas amigas se despidieron de Horacio.
En el Salón Azul, Marcy y Anabella evitaron hablar de Armando ya era bastante el tema para seguir con lo mismo, ambas le deseaban que pueda lograr su cometido y que no sufra ningún percance.
Marcy agregó un poco sorprendida: -Anabella, no conocía a Horacio pero es un hombre muy atractivo, están saliendo juntos-.
-No, él es solo un amigo, tú sabes que yo estoy interesada en Armando, aunque él nunca me dijo nada con respecto a sus sentimientos- comentó Anabella.
-No voy a intervenir en tu vida, pero si Horacio te dice algo que vas hacer, no vas a pasar la vida esperando que Armando regrese y te diga algo, debemos ser positivas y esperar que esté bien- dijo Marcy muy seria.
-Si, tienes razón voy a esperar un tiempo por nuestro amigo- respondió Anabella un tanto distraída.
Después de casi dos horas de conversación y algunos recuerdos sobre la infancia, Marcy se despidio de Anabella: -debo regresar al fundo, prometí almorzar con mi madre-.
-Y yo, debo regresar al Bazar, el trabajo me llama- rió Anabella con su ocurrencia.
Marcy como había lo prometido almorzó con su madre y el resto de la tarde se dedicó a ordenar algunos libros de sus estudios y su ropa. En todo el tiempo de su estancia en el fundo no había llamado por teléfono a su padre, se hizo la firme promesa que al día siguiente iría a la central de teléfono para llamar a la capital y hablar con su padre. En su velador estaba el diario de la abuela Margarita, había tenido en la cena una conversación con su madre sobre algunos detalles que leyó en el diario por ejemplo la boda de su hermano mayor Héctor. Su madre le aclaró algunos puntos y dijo al final:
-Marcy sigue leyendo para que puedas comprender mejor lo que se vivia en esa epoca-.
La joven hizo caso de las palabras de su madre y en su habitación, tomó el diario de su velador y comenzó a leer. 19 de Julio: - la casa es un laberinto con los preparativos de la boda de mi hermano Héctor, hay reuniones, almuerzos y entrevistas a los novios, todos preguntan, todos quieren saber los detalles de cómo se conocieron y cómo empezaron a salir. Maria del Pilar es la que responde las preguntas, Héctor no tiene mucha paciencia. Mi madre tiene razón, cundo me dice que es una joven muy graciosa y delicada, hacen una bonita pareja con mi hermano que es un hombre atractivo. Yo los observo desde mi sitio y les deseo toda la felicidad del mundo, prometo ser una buena hermana y ayudar en todos los preparativos para que sea una boda inolvidable.
CONTINUARÁ


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