Calixto Suárez y Horacio del Corte supervisaban juntos la instalación de la antena de transmisión de la nueva emisora de radio en el pueblo de San Andrés.
Calixto Suárez, era un hombre de negocios, dueño de varias emisoras de radio en la región central del país, él estaba atento a cada movimiento de los operarios que trabajaban en la instalación de dicha antena. Horacio como jefe encargado de la planta eléctrica del pueblo tenía que estar presente para que todo se haga con cuidado y no perturbe a los vecinos de los alrededores.
Frente a la oficina, Suárez comentaba con Horacio: -Una vez que se terminen los trabajos de instalación de la antena vamos a inaugurar la emisora, la oficina y los equipos internos ya están instalados y funcionando para iniciar la primera transmisión. El pueblo de San Andrés se va beneficiar con la radio porque estará conectado con la realidad del país y del mundo, además de los servicios públicos a la población que va ofrecer la emisora, estoy seguro que será todo un evento-.
Horacio escuchaba a Calixto Suárez que hablaba con tanto entusiasmo y alegría, era un hombre de recursos económicos, su dinero provenía de la agricultura y de las emisoras de radio de las que era dueño, además de sus negocios de exportación.
En unos segundos de silencio Horacio intervino: -Calixto, es mejor esperar unos días para la inauguración de la radio-.
Con una expresión de pocos amigos, Calixto giró sobre si y contrariado contestó: -¿por qué debo esperar? yo soy un hombre de negocios y cada día que pasa sin inaugurar la radio es una pérdida de dinero, cuento con todos los permisos y las licencias para inaugurar la emisora-.
Horacio respondió con serenidad y sin perder la calma: -Señor, le digo esto porque la gente en el pueblo todavía está de duelo y si quiere que sea bien recibida su estación de radio debe esperar. San Andrés ha sufrido la trágica pérdida de sus hijos, por lo tanto le sugiero que espere unos días y que el día que se inaugure la radio no sea con tanta fiesta ni música, eso sería interpretado por la gente del como una señal de respeto a su duelo. Hágame caso Calixto, San Andrés es un pueblo que está creciendo pero aún es pequeño y la gente es muy unida-.
-Horacio, esto es una contrariedad para mis intensiones de inauguración, ¡Cómo es posible!- dijo Calixto con fastidio-.
Horacio respondió sin perder la calma: -sé lo que le digo, vivo hace dos años en San Andres y puedo decir con seguridad que son personas muy unidas y conservadoras en ese aspecto-.
-Ni bien se terminaba de instalar la antena, iba a traer un conjunto de música y unas jóvenes bailarinas para animar la inauguración de la radio que es en favor de la gente del pueblo y sus alrededores, esto es un contratiempo imperdonable- señaló Calixto molesto.
-Haga lo que le digo señor Suárez y su emisora será bien recibida por la gente, en tres días todo estará listo y usted esperé una semana para realizar la primera transmisión pero que sea sin mucho ruido ni comparsa-. señaló Horacio con énfasis.
Calixto se sentía contrariado y molesto, eso no estaba en sus planes, él siempre hizo las cosas a su manera, no le agradaban los contratiempos, él que era un hombre de negocios.
Después de unos segundos dijo Calixto más tranquilo -Horacio sé que no es el lugar ni el momento pero quiero proponerle que usted se haga cargo de la emisora, que usted sea el jefe y dirija la radio-.
La propuesta tomó a Horacio por sorpresa, no esperaba algo así, guardó silencio para pensar un instante y luego dijo: -su oferta es muy tentadora pero no puedo aceptar, tengo bastante trabajo con la planta eléctrica y las demás instalaciones del estado que manejo en el pueblo, créame no es fácil todo aquello. Además pensó que él no conocía nada de como dirigir una emisora de radio, él era un ingeniero especializado en energía eléctrica de grandes plantas de electricidad.
Hubo un silencio incómodo entre los dos, Calixto no estaba acostumbrado a una negativa sobre sus propuestas, en otro momento volvería a insistir con Horacio.
Calixto se adelantó unos pasos para conversar con sus operarios, intercambio algunas ideas y dirigiéndose a Horacio agregó: -yo estoy hospedado en el hotel Astoria y voy a salir de San Andrés a las cinco de la tarde, te espero a las cuatro en el hotel para conversar-.
Horacio no pudo responder porque Calixto subió a su camioneta y su chofer lo llevo al hotel. El joven estaba desconcertado, él no tenia intención de trabajar con Calixto Suárez recién lo conocía y no le agradaba mucho su forma de actuar. Horacio estaba feliz con su trabajo que se desarrollaba dentro de la carrera que el había escogido. Miró su reloj y vio la hora, tenía tiempo de pasar por la tienda de Anabella y comentar con ella sobre la inauguración de la radio, sin demasiados detalles. La oficina de la estación de radio quedaba a unas cuadras del centro del pueblo y a unas cuadras del Bazar de Anabella, se dirigió hasta ahí y saludó al entrar en la tienda, la joven se sorprendió al ver a Horacio.
-¡Qué sorpresa! a estas horas, tú por aquí- dijo Anabella en tono cordial.
-La verdad quería visitarte desde ayer pero no pude, la hora me ganó. Estoy aquí para comentarte que la inauguración de la radio es una realidad en dos semanas a más tardar tendremos la nueva en San Andrés y se que muchas personas van a comenzar a comprar sus aparatos de radio para estar al día con las noticias y demás programas de la emisora, va ser todo un evento en el pueblo- sentenció seguro de sus palabras Horacio.
Anabella respondió con voz grave: -no sé quien es el dueño de la radio pero debe irse con cuidado la gente todavía está de duelo y no le va ser ninguna gracia fiesta y música a todo volumen para la inauguración. Debes de hablar con él porque el mismo alcalde va estar ahí y sabes que el padre de Beatriz en su momento fue alcalde de San Andrés-.
-El dueño es Calixto Suárez y ya esta advertido sobre el tema, sabe que a la gente le puede disgustar el exceso de fiesta y música en un momento todavía delicado-.
A las cuatro de la tarde como había convenido con Calixto Suárez se presentó Horacio en el hotel Astoria. Se encontró con el chofer de Suárez que subía el equipaje de su jefe. Al instante salía Calixto para comentar: -Horacio ha surgido un problema en la emisora del pueblo de Villa Rica debo viajar al instante disculpa pero a mi regreso vamos hablar-.
Horacio no contestó y en su mente agradecía que Calixto no haya hablado con él, no deseaba escuchar ninguna propuesta ni tampoco deseaba trabajar con él, era simplemente su voluntad y su deseo de seguir dirigiendo la planta eléctrica y demás instalaciones.
El Tío Erick llegó al fundo y comentaba lleno de entusiasmo con su hermana Inés sobre la instalación de la antena y la futura emisora de radio, él estaba eufórico, decía: -es el progreso Sonia y adelanto para el futuro, por fin tenemos radio. Mañana mismo voy a comprar un aparato de radio-.
Sonia sonreía al ver la alegría de su hermano y Marcy escuchaba desde su habitación las palabras de su tío y pensaba "que alboroto por la emisora de radio en la capital escuchó todos los días la musica de moda en las emisoras, no es novedad"- luego dijo para si -bueno, hay que reconocer que tiene razón, a San Andrés le faltaba su emisora de radio. Luego hizo un gesto de conformidad y continuó con la lectura del diario de la abuela que habia sido interrumpida por las palabras del tío Erick. Al final alcanzó a escuchar que decía: -bueno mi querida hermana me voy para comentar con Inés la nueva noticia, ella se va sorprender con la novedad porque su pueblo de Villa Rica tiene la emisora de radio, hace más de tres años-.
Marcy hizo un gesto de incredulidad y abrió el diario de la abuela Margarita para leer lo siguiente: -Han pasado muchas lunas desde que Harold tuvo la intención de pedir mi mano, mi madre me conversa en mi habitación mientras me peina el cabello, ella siempre me aplica un aceite de semillas de girasol después de lavarme el pelo, dice que eso hace que sea fácil de peinar que brille y a la vez lo conserva suave. Mi madre está un poco misteriosa, me habla con frases cortas como temiendo algo. Yo soy directa y pregunto ¿madre tienes algo que decirme? porque noto que dudas al hablar. Mi madre me contesta: -Margarita tu hermano Héctor se va a casar con María del Pilar y quiere la bendición de todos los miembros de la familia- Que bueno pienso yo, él si se puede casar sin problemas y en cambio a mí me han negado hasta la ceremonia del compromiso con Harold, eso no es justo. Todo lo que pienso se lo digo a mi madre y ella con un tono de voz sereno me responde: - tu hermano ya tiene treinta años y quiere formar su familia- yo levantó la voz y digo -Madre no me digas que porque él es hombre se puede casar sin más trámites ¡no digas eso! por favor-. Mi madre habla con calma.
-Margarita serenidad, no iba a decir eso, sabes muy bien que para mí todos mis hijos son iguales, además Harold y tú ya estaban de acuerdo con esperar que cumplas dieciocho para el compromiso. Te suplico mantengamos las fiesta en paz, hazlo por tu hermano para que sea feliz. María del Pilar es un joven tan linda y fina, Héctor a elegido a una hija de familia.
Marcy cerró de golpe el diario, no quería opinar sobre lo que habia leído, le molestaba no poder concentrarse en la lectura porque a cada instante se acordaba de Armando y estaba muy segura que lo mismo le sucedía Anabella.
Contrario a lo que pensaba Marcy, en la selva Amazónica, Armando no quería reconocerlo pero habia perdido el rumbo, no sabia con exactitud donde estaba el camino. Hace varias horas no tomaba agua con el fin de guardar lo más posible el liquido elemento, se daba cuenta que si no llovía en días iba a estar perdido y muerto de sed. Todo a su alrededor era exactamente igual, pensó que su vanidad esta vez le habia ganado y no escuchó la voz de sus amigas que estaban realmente preocupadas por él. Se llevó las manos a la cabeza en un gesto de desesperación, sedió cuenta que hace un rato lo seguían desde lo alto, por momentos se hacian invisibles escondiéndose entre las ramas para no ser descubiertos. Armando tembló de miedo y un frio helado recorrió su espalda. ¿qué iba hacer ahora? se preguntó.
CONTINUARÁ


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