domingo, 28 de julio de 2019

ALIDA Y GERVACIO

En casa de Alida, su madre Alma, le explicaba porque no quería que ella haga ese viaje, sentía una gran preocupación por lo que podía suceder. Alida nunca se había separado de su lado y ahora deseaba  viajar a un lugar que para ella, era peligroso. 
No, ella se oponía, su hija no haría ese viaje. 
-Madre no puedes oponerte a este viaje, comprende, voy ha estar en todo momento comunicada contigo y además piensa que si algo me va a suceder puede ser aquí o en cualquier otro lugar. 
Alma no sabía cómo hacer para que su hija la entienda, parecía que en ese momento, las dos hablaban idiomas diferente porque no llegaban a comprenderse la una con la otra. 
El timbre de la puerta sonó ¿quién seria a esa hora de la mañana?, Alida fue a atender y se encontró con  la tía Vera, hermana menor de su madre, que a veces solía pasar a visitarlas. Ella era muy estimada por Alida que se acercó para abrazarla y pedirle ayuda para convencer a su madre del viaje que deseaba realizar.  
-Tía Vera has llegado en un momento crucial, ayúdame con mi madre, ella no quiere entender que quiero hacer un viaje.  
Vera estaba un poco sorprendida con las palabras de su sobrina porque no sabía de que viaje se trataba y además siempre vio que madre e hija tenían una buena relación, era difícil escucharlas discutir o que Alida conteste con mal tono a su madre. 
Ahora no había discusión pero si un desacuerdo por un motivo que todavía Vera no entendía. 
Alma estaba en la sala y ella entró a saludarla -¿cómo estás querida hermana? veo que hay un desacuerdo entre las dos- la tía Vera tenía mucha confianza con su hermana y sobrina por eso sintió que podía intervenir y opinar al respecto.  
-Aquí estamos conversando con tu sobrina que no quiere comprender por qué no deseo que haga un viaje a la selva amazónica, ese es un lugar peligroso, puede pasar algo y yo no voy a estar cerca para ayudarla.  
-Tía por favor habla con tu hermana para que entienda que no va pasar nada, ayúdame a convencerla. 
La tía Vera conocía a su hermana, cuando Alma se cerraba en algo no había quien le hiciera entrar en razón y ahora no tenía porque ser distinto.
-Alida, déjanos a solas para conversar con mi hermana y comprender sus razones- Vera hizo unas señales a su sobrina para que se retire. 
Alida salió en silencio de la sala para que su tía Vera hable con su madre, tenía la esperanza de que ella la pueda convencer. Deseaba hacer ese viaje por eso confiaba en su tía.
-Ahora explícame de que se trata el tema, porque hasta ahora no se bien cual es el problema- decía Vera con serenidad, ella quería comprender bien los motivos de su hermana. 
Alma algo reticente explicó a Vera acerca del viaje que quería hacer Alida para acompañar a Gervacio, el novio, que Vera conocía bien y al que le tenía gran estima. Su hermana le comentó sus temores y preocupaciones por lo que podría pasarle a su hija. 
Vera también era madre y comprendía hasta un punto a su hermana pero donde no le daba la razón era que por sus miedos no le permita a Alida vivir y tomar sus decisiones.    
-Alma yo comprendo tu preocupación pero         
 no puedes mantener a Alida dentro de una burbuja, no es bueno que  vivas pensando que algo malo le va a pasar, hasta ahora has sido una madre comprensiva y lo has hecho muy bien ¿a que vienen ahora esos pensamientos negativos?. Confía en Alida, ella es una joven consciente, además viaja con Gervacio y todos lo conocemos, él es muy responsable y va a cuidar de ella, él jamás la llevaría a un lugar donde va a correr peligro.
Alma tenía el corazón en la mano, era su hija, su única hija.
-Solo tú puedes decidir, yo te doy mi opinión y para terminar:  si le niegas este viaje, ella siempre se quedará con la mala sensación de que no puede confiar en ti y en la primera ocasión que tenga se ira de tu lado.  No tengas pensamientos negativos no le des malas energías antes de comenzar el viaje. 
Alma escuchaba a su hermana, tenía razón en muchas cosas, pero su miedo era más grande o tal vez en el fondo había un sentimiento que hasta hora ella no había sentido y este era el miedo verdadero a que su hija se vaya lejos  a hacer su vida y ella se quede sola, en el fondo no quería que se case y viva lejos. Estos pensamientos comenzaban atormentarla, estaba siendo egoísta con Alida. 
-Mi sobrina es una joven responsable y de carácter independiente, siempre lo demostró- dijo la tía Vera que sospechaba sobre los pensamientos de su hermana de no querer quedarse sola.
-Si, Alida heredó el carácter de su padre, él era tan seguro cuando tomaba una decisión  y siempre demostró fortaleza y carácter, lo extraño demasiado. 
Cuál sería ahora la decisión de su padre... ¿dejaría que Alida vaya a ese viaje? - decía  Alma interrogándose ella misma.
-Si quieres mi opinión, él dejaría que su hija viaje mi querida hermana, los tiempos han cambiado, la vida es otra y los jóvenes de ahora son más decididos- Vera veía en el rostro de su hermana la angustia por decidir si daba el apoyo a Alida para el viaje. 
Alida en su habitación hablaba por teléfono con Gervacio, le comentaba la situación y la preocupación de su madre, Gervacio entonces dijo:
-Alida es mejor que yo hable con doña Alma para que se sienta más tranquila, si le explico como va a  ser el viaje y que sitios vamos a visitar, quizás ella se sienta mejor, trata de comprender que no sabe de que viaje se trata exactamente. 
-Está bien Gervacio, tienes razón es mejor que hables con mi madre para se sienta  tranquila- dijo Alida con temor de que su madre niegue su viaje. 
- En la tarde voy a tu casa, es necesario definir de una vez el viaje  porque el tiempo pasa y debemos preparar todos los detalles para la fecha. No te preocupes por los gastos eso corre por mi cuenta, la empresa me paga todo a mí por lo tanto yo puedo pagar tu viaje.
Alida agradeció su gesto pero ella quería llevar de todas maneras su dinero, por lo que pueda presentarse. Se despidió de Gervacio y fue a reunirse con su tía y su madre que ahora conversaban de otros temas y estaban las dos muy animadas recordando la boda del mes pasado de la sobrina Inés.
-Te acuerdas del tío Ramón, el estaba tan nervioso por la boda que parecía que era él el que se se - casaba-  decía Vera  y reían las dos hermanas.
Cuando Alida entró dio por descontado que su madre había aceptado y que rían de otros temas. 
Intervino en la conversión y dijo -por la alegría que hay en esta habitación puedo interpretar que mi viaje es un hecho- sonrió Alida dirigiéndose a su mamá. 
La tía Vera intervino de inmediato y contestó:
-Tu mamá ha prometido pensarlo- y le hacia señas con la mano a su sobrina  -ella quiere tomarse un tiempo.
-Tía, no puede demorarse demasiado en decidir, estamos con el tiempo para preparar el viaje. Gervacio va a venir en la tarde, él quiere explicarte de que se trata el viaje y a donde vamos a ir.

Silencio en la habitación Alma no contestó, respiró profundamente y entonces dijo - me perece bien que Gervacio venga, yo quiero hablar con él muy seriamente.
-Madre por favor no me hagas sentir mal, ni me avergüences delante de él, me siento como si no tuviera decisión propia, como si fuera una criatura pequeña que hay que decirle que tiene que hacer-  se puso de pie y salió de la sala molesta. 
Vera miró a su hermana y movió la cabeza  -tienes que resolver querida hermana, piensa bien, no te cierres Alida tiene razón- con este comentario Vera se despidió, pidiendo a su hermana comprensión. 
El resto del día transcurrió en casa de Alida igual que siempre, después del almuerzo y alrededor de las tres de la tarde llegó Gervacio, estaba nervioso, no sabía como iba a reaccionar doña Alma y pensaba que era mejor no insistir si ella no quería dar el permiso para el viaje. Él sentía mucho respeto por la madre de Alida.
Cuando estaban reunidos en la sala Gervacio saludo: -¿cómo está doña Alma? aquí vengo a conversar con  usted sobre el viaje- dijo esto y guardó silencio esperando una respuesta. 
Alma lo saludo como siempre y solo comentó -eres tú el que a propuestos esa idea del viaje a mi hija- luego  espero que él hable sobre los detalles del viaje.
Alida estaba expectante, ella por el momento no quería intervenir.  Gervacio muy tranquilo explicó a doña Alma los detalles del viaje, porque el laboratorio lo mandaba a la selva para la investigación de las plantas  con propiedades medicinales. Era un viaje seguro y a lugares donde muchos científicos solían visitar. Estuvo en todo momento respondiendo las preguntas de Alma y todas sus dudas. al final agregó: 
-No podemos demorar demasiado, estoy con el tiempo y es necesario saber su respuesta, si usted no quiere que Alida viaje no vamos a insistir y ella no se va a molestar y la miró  para pedir que mantenga la calma. 
Alma no estaba muy convencida, pero escuchar a Gervacio la ayudó a despejar sus temores entonces añadió: -Yo doy mi permiso con una condición, que se comuniquen conmigo todos los días, no quiero tener la angustia de no saber nada de ustedes y pensar que les ha pasado algo malo. 
Gervacio te encargo a mi hija y su seguridad, ella lo es todo para mí. Alida abrazó a su madre llena de alegría:  -gracias mamá, vamos a estar bien y nos vamos a cuidar- dijo Alida feliz porque iba a conocer la selva amazónica, un lugar al que siempre había querido viajar. 

CONTINUARÁ  

                

domingo, 21 de julio de 2019

ALIDA Y GERVACIO

El invierno había llegado, el frío era cada vez más fuerte, la lluvia y una ligera neblina envolvían la ciudad.   
En el café "Cedric" Alida esperaba a Gervacio, a esa hora de la tarde el lugar estaba tranquilo, algunas personas ocupaban las mesas cercanas y Alida se encontraba sentada en su mesa favorita junto a un gran ventanal, desde ahí se podía ver la calle y a la gente  caminar con prisa bajo la lluvia.   
La cafetería Cedric en su interior estaba decorada con buen  gusto.  En las  paredes del salón se lucían grandes espejos con marcos dorados y bellas pinturas que eran réplicas de pinturas famosas. Las mesas vestidas con manteles bordados hacían recordar tiempos pasados. Las luces eran tenues y daban al salón  una atmósfera romántica. Todo en el lugar era impecable y la gente solía visitar el café por sus deliciosas tortas, dulces, empanadas y sándwich  pero sobretodo el café que servían, era exquisito. 
Cuando la gente le preguntaba al dueño de donde era el café, éste solía contestar que era cultivado en un lugar oculto de la selva amazónica que solo él conocía. Las personas que lo escuchaban sonreían con su comentario y por supuesto, le creían. 
Alida miraba el reloj que colgaba en una de las paredes, todavía era temprano. En la mañana habló con Gervacio y quedaron en encontrarse en el café Cedric su lugar favorito,  en la tarde. 
Alida se dio cuenta que su novio tenía una actitud misteriosa cuando habló con ella. ¿De que quería hablar Gervacio? se preguntaba ¿porqué tanto misterio?.
Alida y Gervacio se conocían desde siempre, sus familias vivían en la misma avenida,  Río de Janeiro con una distancia de tres cuadras. Gervacio en las mañanas, veía muchas veces pasar Alida al colegio cuando él iba a la universidad.
El amor en ese tiempo no los había tocado, pero cuando Alida comenzó la universidad, Gervacio que ya trabajaba la invitó a salir. La amistad dio paso al romance entre los dos, ninguno imaginó que sus sentimientos podían ser tan fuertes. 
De pronto en la cafetería, las puertas de vidrio se abren y entra Gervacio, preocupado pensando que Alida lo esperaba desde hace tiempo, ella como siempre estaba en su mesa al lado de la ventana y lo saludaba sonriente. 
-Perdona, si demore un poco, el tráfico me detuvo a unas calles de aquí, tuve que bajar del taxi y venir caminando- decía Gervacio preocupado, mientras pedía al mozo un café. 
-No te preocupes, algo de eso pensé - mientras disfrutaba de un capuchino y de la tranquilidad a esta hora en el café- decía Alida con un tono pausado. 
Mientras Gervacio, le contaba cómo había sido su día, Alida se daba cuenta que él quería decirle algo, ella conocía a Gervacio, sabía que para él no era fácil hablar de sus sentimientos, unos segundos en silencio y entonces:
-Alida la compañía para la que trabajo me cambia por unos meses a la selva, ellos quieren que me     encargue de unos estudios sobre las plantas que tienen efectos curativos. 
Gervacio era de profesión botánico y no era la primera vez que viajaba a la selva del amazonas pero este viaje era por varios meses, por este                   
motivo,  no dudo más y dijo:              -quiero que me acompañes en este viaje, sería una buena experiencia para los dos, qué te parece mi propuesta ¿aceptas?- y la miró para adivinar su respuesta.  
Alida estaba sorprendida, ella no esperaba una propuesta así. Le agradaba  la idea porque no conocía la selva y esa sería una buena oportunidad para viajar. 
Estaba en vacaciones de verano de la universidad donde estudiaba biología marina, no tenía ningún impedimento para su viaje, salvo su querida madre... ¿Ella estaría de acuerdo con un viaje...solos los dos?. Era una pregunta que por el momento no tenia respuesta hasta que hable con su madre. 
Alida era hija  única, su madre siempre estaba pendiente y preocupada por ella, quería para su hija lo mejor.  
A doña Alma le agradaba Gervacio, le tenía aprecio y confiaba en él, además veía con mucha alegría que su hija era feliz.    
-Gervacio,  tu propuesta es tan inesperada que no sé si mi madre aceptará que viaje contigo, tú sabes que ella tiene una manera muy especial de ser. No puedo darte una respuesta ahora, pero  que me gustaría hacer el viaje, ¡claro que si!- comentó con entusiasmo Alida mientras pensaba en su madre y en cómo le hablaría del viaje. 
Gervacio le contaba Alida cuál era el itinerario y cómo sería el viaje, los pueblos que visitarían y los lugares donde se internarían en la selva, todo parecía perfecto. 
El viaje debía ser planeado con cuidado, paso a paso para que nada quede sin ser estudiado o investigado. Gervacio le aseguro que tendrían tiempo para conocer muchos lugares y el tiempo que tomaría sería de varios meses.
Alida tenía que pensarlo bien, la oportunidad que se presentaba era única pero estaban sus estudios, cómo resolvería si el viaje duraba más de tres meses. 
No pasaba nada si ella se ausentaba un ciclo en la universidad, tenía varios cursos adelantados y a su regreso tomaría los que le hacían falta para completar los estudios. 
Todo parecía perfecto desde la perspectiva de los jóvenes enamorados, era una oportunidad de avanzar en sus carreras y de aprender cosas nuevas. Tenía que tomar una decisión pronto, no podía demorar demasiado, el viaje sería en tres semanas. 
En la noche después de despedirse, Alida fue a buscar a su madre que revisaba unas cuentas del presupuesto del hogar. La casa donde ellas vivían era grande, tenía tres pisos y su mantenimiento era costoso, el padre de Alida antes de enfermar les había dejado a su esposa y a su hija una renta que les permitía vivir sin apuros y con tranquilidad. Estaban rodeadas de ciertas comodidades y Alma cuidaba el presupuesto para que el dinero nunca les falte. 
Alida se acercó a saludar a su madre, conversaron de cómo había sido su día y de cómo estaba Gervacio. No espero más y comentó  sobre su viaje: 
-Madre, voy a viajar con Gervacio a la selva dentro de tres semanas, quiero que me ayudes con mi bolsa de viaje porque como sabes no tengo el dinero- fue directa no quería entrar en demasiados detalles. 
-Vas a viajar con Gervacio dentro de tres semanas, ¿quienes más van con ustedes?- contestó Alma con voz grave y dejó de hacer las cuentas.
          
-Quiero hacer ese viaje y pido que me apoyes con algo de dinero. 
-Alida tu sabes que no estoy de acuerdo con el viaje, tienes que comprender que no puedes ir sola con Gervacio, dime anticuada o lo que desees pero no puedo darte el permiso. 
Alida no quería discutir con su madre siempre tuvieron una buena relación:
-Madre. ya soy mayor, tienes que confiar en mí, no me des una negativa tan pronto piensa hasta mañana y luego vamos a conversar- se puso de pie, le dio un beso en la frente a su madre y se retiró a su habitación con la esperanza de que al día siguiente las cosas vayan mejor.
Doña Alma vio a su hija alejarse. Si,  tenía razón había crecido ya no era la niñita que buscaba sus brazos cuando tenía miedo por las noches o la que le pedía que le lea un cuento antes de dormir. 
Pensó que era mejor esperar al día siguiente para conversar, Alida tenía que escuchar sus argumentos para que sepa porque se oponía a ese  viaje.
Al día siguiente después del desayuno madre e hija se sentaron en la sala de estar, en ese lugar conversaban, veían televisión y pasaban momentos familiares. 
Alida volvió a tocar el tema del viaje para que su madre la apoye, Alma respiró profundamente, mientras pensaba que decir para que su hija comprenda sus razones.
-Voy hacer sincera contigo Alida, me preocupa que en ese viaje te pase algo, no sé si vamos a estar en comunicación todo el tiempo y me llena de angustia saber que puedes correr peligro y yo no estoy cerca para ayudarte. Quiero que te pongas en mis zapatos y comprendas que no es fácil para mí, tal vez sueno egoísta pero así lo siento, eres mi única hija- con estas palabras la madre quería dar sus razones.
-Madre no puedes tenerme dentro de una burbuja, en alguna momento tengo que tomar mis propias decisiones y vivir mi vida-  Alida comprendió que no seria fácil convencerla para hacer el viaje, su madre tenia demasiados temores. 

CONTINUARÁ             
        
     

domingo, 12 de mayo de 2019

DOS PUEBLOS...DOS VILLAS

En medio del dolor y la resignación, los pobladores aceptaban que tenían que seguir adelante. La vida continuaba, ahora los sobrevivientes iban a reunirse en una asamblea para solucionar todos los problemas que como pueblo se presentaban. 
Rafaela, doña Elvira, Tadeo y Barzan también estaban presentes para rendir un sentido homenaje a los que se fueron. 
Rafaela recordaba a su querida amiga Celina y a su familia, a la siempre recordada madre Clementina y las hermanas del convento, a los vecinos que ya no estaban. Ella sabía que iba a extrañar a su amiga con la que solía conversar de tantos temas y a la cual la unía una gran amistad. 
La hermana de Celina había llegado al pueblo solo para enterarse que su familia completa había desaparecido bajo la avalancha, Rafaela comentaba con ella como fue la noche de la tragedia en el pueblo. Rosalba lloraba la terrible pérdida... ¿qué haría ahora sin sus padres y hermana?.  
El horror de ver desaparecer dos pueblos con las terribles consecuencias del dolor y el sufrimiento de los que quedaban vivos.
Nadie levantaba la voz para culpar al Gran Nevado de lo sucedido, para ellos la montaña también era sagrada, era parte de la vida del valle. Algunos llegaban a comentar que sin ella la región no sería la misma y no tendría vida.  
Al día siguiente de la última despedida, en el campamento que habían formado los sobrevivientes, se realizó una reunión.  Todos querían hablar, decir algo fue necesario pedir orden para ponerse de acuerdo. 
El primer acuerdo en el que todos pensaban era el mismo:  Todos ellos se quedarían en la región  para buscar un lugar donde fundar el nuevo pueblo, ya no serían dos, solo sería uno y todos trabajarían para mantenerse unidos. 
Otro de los acuerdos era y esto fue un voto unánime: la nueva alcaldesa del pueblo sería Margarita Estrada, con ella se asentarían en el lugar escogido para la fundación del pueblo que se llamaría Nueva Esperanza porque todos sentían que después de la tragedia se abría paso la esperanza de estar vivos y de comenzar de nuevo. 
Margarita Estrada sería la  encargada de hacer realidad la fundación de este pueblo y organizar a la gente nadie quería discordias y aceptarían lo que diga la alcaldesa. Para todos era una segunda oportunidad que la vida les ofrecía.  
La nueva alcaldesa agradeció la confianza depositada en su persona y prometió estar a la altura de lo que esperaban los pobladores. Con sus palabras de agradecimiento se recordó también al alcalde Teodoro Cerillo, sus palabras fueron sentidas para rendir honor al alcalde que dedicó su vida a Santa Emilia. 
-Ahora ya no había pobladores de Santa Emilia ni de San Pablo, ahora somos pobladores de Nueva Esperanza pero no debemos olvidar a nuestros alcaldes ni a nuestros seres queridos que se fueron- con estas palabras Margarita Estrada daba por finalizado su discurso de agradecimiento. 
Hipólito Mancilla se encontraba entre los pobladores, estaba en silencio, no quería decir palabras que creen discordia entre la gente, estaba fatigado de tanto enfrentamiento. Mientras los pobladores se organizaban, él dio media vuelta y se fue a su casa del fundo, esta era su nueva vivienda para él y su esposa, ahí quería pasar sus últimos días.  De ese lugar nadie lo movería porque ahí había enterrado a sus hijos y quería estar cerca de ellos.  
Él ya se había despedido de su amigo Mariano Arias, con el que estuvo enfrentado tanto tiempo en pleitos absurdos que ahora recién reconocía. 
En el campamento Margarita Estrada pensaba que era una gran responsabilidad la que tenía, todos querían que ella estuviera  a la altura de las circunstancias.            
Todos querían  paz y para ello se necesitaba trabajar muy duro para crear el nuevo pueblo.
Alguien en el campamento había comentado... -la ciudadela Pre-Inca está intacta, ella no ha sufrido ningún desastre y esto se debe a que se encuentra en un lugar estratégico, los antiguos pobladores la habían construido en ese lugar para protegerla. Ellos vivían ahí y se alimentaban de los frutos que les proporcionaba la tierra. 
Comenzar de nuevo era trabajar todos unidos y esto deseaban hacer los pobladores, además querían estar cerca a sus familiares que se habían ido. 
En San Pablo ya no había nadie, los que quedaron estaban en el campamento junto a la gente de Santa Emilia. 
Los escuadrones de rescate que se habían formado, recorrían lo que había quedado del pueblo para ver si alguien aún estaba vivo, pero no, en el lugar solo se veía desolación y desastre.
Algunos pobladores pensaban en la mina para volver activarla después de todo era un lugar que proporcionaba trabajo a la gente, pero esto sería difícil, porque se tendría que invertir demasiado dinero para rescatarla de los escombros.
Ahora San Pablo y Santa Emilia eran solo un recuerdo en la memoria de los pobladores y el lugar de descanso de sus familiares. 
Un mes más tarde de lo ocurrido en el valle y de tanto sufrimiento de la gente; en el fundo de Barzan, Rafaela y él conversaban sobre su futuro y lo que deseaban hacer. Ambos llegaron a la conclusión de que querían vivir juntos lo que les quedaba de vida, era su deseo libre de cualquier obligación. 
La vida era ahora y el amor estaba junto a ellos, Rafaela aceptó casarse con Barzan no deseaban esperar más. 
La boda se realizarían, en una ceremonia sencilla nada de festejos, ni baile, ni música, la tragedia, el dolor  y la pérdida de vidas estaba muy cerca, no era justo hacer una fiesta. 
Una mañana de un domingo lleno de sol, en la pequeña iglesia de una localidad cercana Barzan y Rafaela unían sus vidas frente al altar de Dios y junto al sacerdote que los casaba, ella vestía un sencillo traje blanco de gasa que su amiga Marguitte había traído desde la capital por encargo de su amiga. Marguitte y su esposo Samuel al enterarse de los terribles acontecimientos quisieron ir al lado de Rafaela cuando se enterraron que ella estaba bien y que se casaba.                            

Amigos cercanos y familiares venidos de Lima estaban presentes, todos en silencio escuchaban las palabras del sacerdote  que los casaba y les deseaba... ¡felicidad! 
Al salir de la iglesia los novios eran felicitados por los invitados, ellos les arrojaban pétalos de rosas. 
En el fundo de la familia de Rafaela se celebró  la boda civil, Margarita Estrada ya alcaldesa oficial los casaba. Rafaela y Barzan eran la primera pareja de esposos en el nuevo pueblo. 
Después de la ceremonia civil se realizó un almuerzo donde Los padres de Barzan fueron los primeros en hablar y desear a su hijo y a su esposa lo mejor en su nueva vida.  
Doña Elvira también quería hablar y abrazar a su hija querida y ahora a su nuevo hijo Barzan y aunque no había música, si había alegría por la felicidad de los novios.
En un momento Marguitte y Samuel se acercaron a la pareja para felicitarlos, estaban muy felices por sus amigos. 
Rafaela y Barzan iniciaban una nueva vida y celebraban su amor. Ellos querían vivir la aventura de estar juntos, agradecer al cielo por estar vivos y fundar su nueva familia, en el pueblo llamado "Nueva Esperanza". 
La vida era ahora para que esperar más, el amor estaba con ellos y el cielo les daba sus bendiciones. 


FIN     

    

domingo, 5 de mayo de 2019

DOS PUEBLOS...DOS VILLAS

La tristeza y la desesperación de los que habían quedado vivos se podía ver en el rostro de cada persona. Nadie dejaba de llorar por la tragedia y por sus seres queridos.  
Tadeo no se detenía en su búsqueda, él ahora sabía donde estaban su madre y su hermana, se enteró de ello por un vecino que las había visto.
Llegar al camino Pre-Inca no era fácil. El derrumbe tapaba gran parte del pueblo. Después de caminar y caminar por encima de los escombros las divisó a lo lejos. Su madre y a su hermana estaban abrazadas de pie a un lado del camino. 
Tadeo llamó a su madre en voz alta y corrió a su encuentro, los tres se abrazaron, no dejaban de llorar y agradecer al cielo por el milagro de estar de nuevo juntos.  Doña Elvira decía a su hijo:
-Tadeo, pensé que nunca más volvería a verte hijo mío,  no puedes imaginar por un segundo la tragedia que hemos vivido y lo horrible que ha sido todo. La gente corría en todas dirección para salvar su vida,  para algunos fue imposible salvarse, una gran cantidad de personas han desaparecido bajo los escombros. Hemos perdido la casa, la tienda, nada ha quedado en pie.
-Calma madre, no importa las cosas materiales que se han perdido, lo importante es que tú y Rafaela están bien y con vida, no sé que hubiera hecho si no las volvía a a ver- Tadeo decía esto para calmar a su madre que aún estaba nerviosa y lloraba.  
Rafaela buscaba a Barzan y preguntó a su hermano si lo había visto, éste contestó que no y que no pudo comunicarse con él porque al salir tan rápido de la casa olvidó su celular. Ninguno tenía forma de comunicarse con él. 
-Vamos avanzando por el camino Pre-Inca para encontrar el viejo camino, ustedes están casi congeladas por el frío. En ese lugar van a esperar, mientras yo voy por la camioneta para llevarlas al fundo, en casa podemos llamar a Barzan y decirle donde estamos- Tadeo levantó la mano y señalo el camino, los tres avanzaron,  atrás quedaba la desolación y la tragedia.
El camino de entrada a Santa Emilia por suerte no había quedado destruido, ese era el único acceso de ingreso al pueblo por ahí llegaría la ayuda que se preparaba desde la capital. 
Los medios de comunicación y periodistas llegan a Santa Emilia y San Pablo para dar las noticias al mundo de lo sucedido. 
Adriano logró conseguir un carro para viajar a Santa Emilia quería saber de su madre, hasta ese momento no pudo comunicar con ella. Muy cerca de la entrada a Santa Emilia detuvo el carro y quedó paralizado con el panorama que tenía al frente. 
El pueblo había dejado de existir y lo que se veía por todos lados era escombros, él no imaginó tanta destrucción. 
La vida en un instante podía ser y luego podía desaparecer en segundo, sin dejar huellas. Adriano camino por un estrecho sendero que quedó al lado del derrumbe, igual que Tadeo y Barzan preguntaba por su madre a todo el que encontraba, hasta ese momento no tenía respuesta. Paso por el sitio donde quedaba el hostal de Celina y en el lugar se enteró de la terrible noticia, Celina y sus padres habían desaparecido al igual que su hostal. 
Adriano se detuvo frente al lugar y lloró en silencio nada podía hacer para cambiar la terrible realidad, Celina se había ido para siempre y él no tuvo tiempo de hablar con ella y decirle que no la había  olvidado, que  sus sentimientos eran claros en el corazón. Ahora ya no tenía a quien declararle su amor.         
Unas horas más tarde ya casi oscurecía           
cuando Barzan se enteró donde estaban Rafaela y su madre, fue Tadeo quien lo llamó. 
En esa noche oscura y triste, toda la familia se encontraba en la casa del fundo.  
Barzan podía respirar tranquilo Rafaela estaba bien y él iría a su encuentro
Cansado de caminar para buscar a Rafaela  no le importaba y tomó el sendero estrecho para llegar a su camioneta e ir al fundo, tenía que verla y asegurarse de que en verdad estaba bien, además él sabía que ella lo esperaba.
Adriano por su parte también había encontrado a su madre, ella fue ayudada por los vecinos que lograron salvarse, el joven abrazó a su madre, sentía un gran alivio de verla no le había pasado nada malo. Era mejor decirle más tarde lo sucedido a Celina pero doña Trinidad ya sabía la verdad. 
-No te preocupes Adriano ya sé lo que ha pasado con Celina y sus padres, las lágrimas se me han secado de tanto llorar su pérdida, ella era una gran joven- decía su madre lamentando la tragedia.    
En San Pablo también se vivía un panorama de desolación y tristeza, como todo sucedió de noche las pérdidas eran más grandes, mucho gente no tuvo tiempo de ponerse a salvo, muchos no comprendieron bien lo que pasaba y quedaron atrapados. 
Los candidatos a la alcaldía que tanto se habían atacado entre ellos ya no estaban, dicen que Abraham Casa Grande en su intento por querrer salvarse corrió en la dirección equivocada y quedó enterrado, algunos aseguraban que llevaba en las manos un maletín lleno de dinero. Esto tal vez podía ser parte del imaginario de la gente que hablaba por hablar. Los demás candidatos ya no estaban, la lucha por el poder y las ambiciones quedaron entre los escombros.  
La mina que tanta riqueza había proporcionado al pueblo estaba enterrada recuperarla iba a costar mucho dinero. Los directivos también habían desaparecidos. 
La poca gente que deambulaba por el lugar lamentaba la pérdida de sus seres queridos y de sus pertenencias. 
Era de noche cuando Barzan pudo abrazar a Rafaela y saber que estaba bien, ella y su madre.
-Barzan no teníamos forma de comunicarnos contigo, Tadeo no llevaba su teléfono, recién cuando llegamos a casa hemos podido llamarte-  Rafaela decía esto para disculpar a su hermano. 
-No te preocupes, lo importante es que ustedes están bien y que nosotros estamos juntos de nuevo. He caminado todo el día y he preguntado a todos si sabían algo, pero nadie me daba razón  Tadeo tuvo mejor suerte y pudo encontrarlas, lo demás no tiene importancia. 
La familia estuvo junta hasta bien entrada la noche, Rafaela y su madre contaban los detalles de lo sucedido y como se pusieron a salvo. Fue a la intuición de doña Elvira la que las salvó.
Nadie sabía que iba a suceder ahora, todos los sobrevivientes querían quedarse en Santa Emilia, querían volver a construir su pueblo pero eso no iba a ser fácil. 
Al día siguiente la ayuda comenzó a llegar, se entregaron carpas para que la gente pueda refugiarse hasta saber que hacer. Se entregaron víveres, agua y ropa para todos, nadie tenía que vestir, que comer o que beber.
Hipólito Mancilla y su esposa se preparaban para darle descanso final a sus hijos. El padre pedía perdón a su hija y a su hijo.             
Ya no tenía resentimientos, ni odio en el corazón, él quería que los dos jóvenes estén juntos como hubiera sido su voluntad.
La madre lloraba y pedía también perdón a su hija por no haber tomado la decisión de apoyarla. 
Los dos enamorados descansaban en el fundo propiedad de Mancilla porque el cementerio del pueblo había quedado destruido por el derrumbe y ya no era un buen lugar para su última morada. 
Margarita Estrada y su familia lograron salvarse, ellos vivían en un extremo del pueblo y esa zona no fue afectada. 
Junto con los demás sobrevivientes ella recibía la ayuda y la carpa para protegerse del frío.  
Una semana había transcurrido de la tragedia y todavía seguía llegando ayuda.
La mañana en que se cumplían ocho días desde lo ocurrido en el pueblo, los pobladores espontáneamente se acercaron al lugar para rezar por los desaparecidos, todos se tomaron de las manos y rezaban, luego de unas palabras dejaron flores en el lugar para sus seres queridos.
Sobrevivientes de San Pablo y Santa Emilia estaban juntos sin discordias ni disputas, todos oraban y pedían a Dios por los que se habían ido. 

CONTINUARÁ