viernes, 30 de octubre de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Marcy detuvo por unos instantes su lectura para ir a la cocina a traer una taza de café que le había provocado. Sabía que el café del hogar era el mismo que se cultivaba en el campo, era un café de excelente calidad, sabor y aroma. Regresó a su habitación para seguir con la lectura, tomó asiento levantó su taza para sentir el aroma exquisito y beber un sorbo del delicioso café. Luego agarró el diario para seguir leyendo.
Margarita escribía en su diario -camino a mi dormitorio con el corazón en la mano y llena de tristeza, mi padre puede suspender mi viaje, hay que dolor. Mi madre se quedó conversando con él. Después me entero que ella está a mi favor porque le había comentado a su esposo -por favor Lorenzo no anules este viaje, Margarita está muy ilusionada, no puede ser que le ofrezcas algo y luego se lo niegues, ella sabe que es su regalo de cumpleaños- según las palabras de mi madre mi padre contestó -Celia no te preocupes voy hablar con Harold, me molesta que quiera viajar con ustedes, voy arreglar este tema con ese mozo. -Lorenzo espero que todo sea en paz y no un drama innecesario- sin darle tiempo a responder mi madre agregó -me voy a descansar-.
Yo en mi habitación estoy con el alma en un vilo, ya es de noche y casi no puedo dormir, deseo ese viaje con el corazón y deseo también que Harold viaje con nosotras. Mi padre tiene que comprender que es solo un viaje y nada más. 
Al día siguiente Harold aparece a la hora de siempre, él se ve  contento cuando me saluda, yo lo saludo y no tengo tiempo de explicarle la situación cuando mi padre lo hace llamar con Dorila. Harold me mira y no sabe de qué se trata solo sigue a la empleada hasta la biblioteca donde se encuentra mi padre, yo escuchó su voz que dice  -pasa y cierra la puerta-. Harold entra y yo me quedo parada en el corredor, mi madre se acerca y me dice -ven hija vamos a esperarlo en el salón, ya nos vamos a enterar de lo que dice tu padre. Después de terminar de hablar con mi padre por el lapso de una hora, Harold me cuenta cómo fue su conversación cuando entró al salón donde lo espero, mi madre a tenido que ir atender un percance con una de las chicas del servicio.
-¿Harold qué pasó? ¿qué te dijo mi padre?- pregunté y él comienza a contarme -tu padre es un hombre de poco aguante, ni bien me vio, me dijo porque yo intervenía en todos los asuntos de su familia, trate de explicarle pero me detuvo para preguntarme ¿por qué deseaba viajar con ustedes? ese era un viaje familiar- al fin pude responder -señor mi intención no es intervenir en temas de su familia, solo quiero acompañarlas para que viajen más seguras, recuerde que usted va alquilar un carro para que puedan viajar, si ocurre algo en el camino el chofer estando solo no va a poder solucionarlo-. Tu padre me quedó mirando y contestó -el viaje ya se lo he ofrecido a Margarita como un regalo, no quiero retractarme, por esta vez voy a pasar por alto tu intromisión, pero te advierto no deseo que vuelvas a interferir en asuntos familiares- volví a insistir -señor yo no deseo interrumpir su vida familiar, no me dejo terminar de hablar y contestó -ya escuché suficiente vas a viajar con mi esposa e hija y vas a pagar tus gastos. Luego me dijo que me retire. Salté de felicidad, el viaje se iba a realizar, del entusiasmo abracé a Harold y escuche la voz de Dorila que dice, señorita por favor. Me calmo y digo en unos días nos vamos a la capital ¡Sí, sí sí!, estoy más que feliz, mi pecho no puede con tanta emoción. El próximo domingo es el día de mi cumpleaños y tenemos un almuerzo en familia luego al día siguiente nos vamos de viaje, quiero que pasen pronto los días. 
Por fin llegó el quince de agosto, es el día de mi cumpleaños, me arreglo y me pongo un vestido precioso que mi madre me mandó a hacer, la tela es tan suave y fresca tiene pequeñas flores de adorno, arreglo mi cabello, mi madre me ayuda y me dice -hoy es el almuerzo con toda la familia para felicitarte por tu santo, mañana muy temprano nos vamos de viaje. Abrazo a mi madre llena de felicidad, ya estoy lista para celebrar, me miro al espejo y me veo muy bien, será porque estoy tan alegre por mi día y por el viaje que voy a realizar. Mis hermanos están presentes y Maria del Pilar también, me han traído regalos que yo agradezco de corazón, cada uno ha sido muy amable conmigo y siempre han estado junto a mí cuando los he necesitado. Harold también a llegado y en un momento aparte me dice -mi querida Margarita en Lima te voy a comprar tu regalo, quiero que escojas lo  que tu desees- yo sonrió en un gesto de agradecimiento. Todos estamos en el comedor para el almuerzo, mi padre se acerca a mí y habla para que todos lo escuchen -Mi hija querida, sé que puedes estar un poco molesta conmigo, pero quiero que comprendas que todo lo hago por tu bien, este es uno de tus regalos- y me entrega una pequeña caja, yo la abro y me encuentro con dos preciosos aretes de oro en forma de corazón, agradezco su generosidad y le doy un beso en la frente. La familia en pleno está alrededor de la mesa celebrando mi cumpleaños, mi madre está tan emocionada que hace un brindis para mí y dice estas palabras -Margarita hoy cumples diecisiete años y a mí me parece que fue ayer que eras una hermosa bebé y te tenía en mis brazos, el tiempo ha pasado muy rápido- sus ojos se llenan de lágrimas y yo estoy a punto de llorar también. He pasado un momento hermoso junto a mi familia pero el almuerzo terminó, se había prolongado más de lo necesario. Con Harold cuando pasamos  al salón se despide de mí y me  explica -Margarita quiero irme temprano para dejar todo en orden en el fundo, mañana estoy a las cinco de la mañana para partir lo más pronto a la capital, cuanto más temprano salgamos va ser mejor- yo estoy de acuerdo con él y me despido. En la noche en mi habitación no puedo conciliar el sueño por la emoción del viaje, mi madre viene abrazarme y comenta -tu padre me ha dado carta blanca para los gastos, no debemos preocuparnos- me da un beso de buenas noches y cierra la puerta, pongo la cabeza sobre la almohada y trato de dormir, mañana es un día feliz para mi. Amaneció muy temprano y ya estoy lista, mi madre también y Dorila nos acompaña, Anselmo y Héctor están presentes para despedirnos, mi padre le da las últimas indicaciones al chofer del carro en alquiler, dice que es para viajar más cómodas, Harold acaba de llegar con una maleta que acomodan en la parrilla del carro en el techo. Nos despedimos nos abrazamos todos como familia y adios, comenzó el viaje, en unas horas más vamos estar llegando desde la selva central hasta ticlio, que está a 4500 msnm, es agosto y hay nieve en ese lugar, ya quiero verla. Mientras en el carro parte miro por la ventana y le digo adiós a San Andrés, en unos días nos veremos de nuevo. En el carro, adelante junto al chofer viaja Harold y atrás mi madre, Dorila y yo vamos juntas, el automóvil es grande y espacioso, que bueno porque nos esperan varias horas de viaje.
Marcy sonríe y cierra el diario de su abuela, la imagina feliz viajando a Lima que en esa época era un viaje más largo que en el presente. Es la hora de ir a cenar, su madre la espera en el comedor, las dos conversan sobre el diario y el viaje de los abuelos, su madre comenta: -no quiero adelantarme a contarte nada sobre ese viaje, solo voy a decir que mi madre lo disfrutó como nunca y fue muy feliz. Cambiando de tema, Marcy cómo estará Anabella, habrá leído la carta de su padre-.
-No sé madre, Anabella estaba muy perturbada con la visita de su tía Aura y el sobre que le entregó. Solo espero que no lo haya roto, porque sería una tristeza no enterarse que escribe su padre, mañana quiero ir a verla- respondió Marcy. 
Al día siguiente, Anabella en su casa se despertó temprano, desde la cama  podía ver el sobre de su padre que estaba encima de la cómoda en su habitación, no deseaba abrirlo ni tampoco contestar la carta, era su decisión rotunda y no iba a cambiar, es más no deseaba leer nada de lo que había escrito su padre. Se levantó se duchó y se puso un vestido ligero, el calor de la ciudad comenzaba a sentirse. Desayuno ligero y a las diez de la mañana se fue al Bazar, la tienda ya estaba abierta Soledad tenía la orden de abrir a esa hora, Anabella sospechaba que iba hacer un día tranquilo, pero alrededor del mediodía entró al Bazar la tía Aura, ésta no se cansaba de mirar las vitrinas tan adornadas y decoradas con regalos hermosos, Anabella estaba en silencio observando, su tía giró y preguntó por una bonita figura de porcelana, era de una dama antigua. Anabella le dijo el precio y Aura contestó: -deseo llevarla, por favor que la empaquen bien para que soporte el viaje y llegue intacta a mi casa-. Anabella le ordenó a Soledad que se haga cargo, mientras envolvían la figura, la tía Aura pagaba el precio del delicado adorno y preguntó: 
-¿Anabella has leído la carta, tienes una respuesta para tu padre?-.
Anabella se puso tensa y contestó: -no he leído la carta y no tengo una respuesta, no voy a escribir una sola línea al respecto, esa es mi respuesta-.
-Estás segura de tu decisión, no puedo adelantarte nada con respecto a lo que dice la carta pero créeme que lamento mucho que no mandes una  respuesta, sin embargo comprendo tu actitud-. contestó la tía Aura y se iba acercar para despedirse pero Anabella estiró la mano para dársela en señal de no querer cercanía con nadie de la familia de su padre.
-Hasta luego Anabella, lamento conocerte en estás circunstancias, estoy segura que hubieran sido diferentes los lazos familiares si las cosas sucedían de otra manera.
Anabella se mantuvo erguida y vio salir a su tía de la tienda, en su corazón había un dolor muy grande que ninguna carta podía borrar, sin darse cuenta lágrimas corrían por sus mejillas.


CONTINUARÁ  
           
                     

 

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