lunes, 15 de diciembre de 2025

TRES HISTORIAS... ¡TRABAJO, SOLO TRABAJO!

Fanny no mencionó a su madre el encuentro que tuvo con Umberto, prefirió guardar silencio, no deseaba que ella vuelva con el mismo tema de la boda, decidió guardar la nota y seguir con sus actividades, subió a su habitación y olvidar el asunto.
Felicia en la sala no dejaba de pensar que su hija actuaba diferente, su reacción con respecto a las flores fue una señal, ¿Qué sucedía con Fanny? se preguntó. Lo que Felicia ignoraba era que su hija mayor no quería que su madre vuelva atormentarla con sus deseos de boda y demás asuntos, bastante había tenido unos meses atrás con el tema y lograr que las dos vuelvan  a tener una relación normal de madre e hija fue agotador.
En la noche a la hora de la cena en el comedor la familia Martel habló de todos los temas menos de las flores que adornaban la sala. El doctor Martel no deseaba que se arme una polémica con respecto al arreglo floral pero fue Mery la que no pudo con su curiosidad y preguntó ¿a quién le han enviado esas flores tan bellas que adornan la sala, no tienen nota alguna. Liza por debajo de la mesa piso suavemente el pie de Mery para que guarde silencio.
Ésta reaccionó con fastidio y habló a su hermana -Liza por favor debes tener cuidado has pisado mi pie-.
-Disculpa Mery no fue mi intención- agregó Liza haciendo una pequeña seña a su hermana menor. Solo entonces Mery se dio cuenta lo que había hecho y se quedó en silencio.  
-Mery- dijo el padre para cambiar de tema -sabes ya que carrera vas a seguir, has tomado una decisión? ¿tienes algo claro con respecto a ello?-.
-No padre, aun no he decidido, estoy contemplando dos carreras, ni bien aclare mis dudas te voy a comunicar mi decisión- contestó Mery con rubor en las mejillas por el error cometido con respecto a las flores. 
La hermana mayor suspiró profundamente y añadió: -creo que es mejor acabar con este tema que a todos les causa curiosidad, no sé quien ha mandado las flores, no es Umberto, conozco su letra y la de la nota no se parece en nada, por favor no pregunten más porque yo estoy igual que ustedes, no tengo idea de quién puede ser. No quiero hablar del asunto-.
Silencio en el comedor, nadie dijo una palabra era algo que tal vez se iba aclarar con los días, por el momento era mejor olvidar la situación. Acabada la reunión en el comedor, Liza se acercó a Fanny y comentó: -es verdad querida hermana que no sabes quién mando esas flores, es un arreglo muy bello-. 
-Liza es verdad, no sé quién envía las flores. Cómo ya lo mencioné no es la letra de Umberto-.
-Tienes un nuevo admirador- sonrió Liza.
-No juegues con eso, no me agrada- contestó Fanny muy seria y se despidió de Liza para ir a dormir. 
En su habitación Fanny no imaginó que las flores iban a ser un tema de especulación y curiosidad en la familia, ella no imaginaba quién pudo mandar las flores. Al día siguiente tenía que levantarse temprano para ir a estudiar, esa era su preocupación inmediata. 
Al amanecer del nuevo día, Liza  salió temprano a desayunar con Américo en un café que ya era famoso por los desayunos que servían, el novio la esperaba en su carro para ir juntos a dicho lugar.  Américo como siempre impecable y bien vestido la esperaba con su terno azul, después de desayunar con Liza tenía un largo día de trabajo, además de una reunión con gente de su partido para hablar sobre el desagradable atentado que sufrió y cuales iban a ser las nuevas directivas. Liza más sencilla pero bien arreglada con una tenida para ir a estudiar se acercó a su novio. Desayunaron juntos disfrutaron el momento y hablaron de temas que nada tenían que ver con sus respectivas actividades de ese día. A la hora de despedirse Liza  preguntó: -Américo me gustaría conversar contigo, ¿tienes tiempo cuando salgas del congreso?-
-¡Es algo urgente!- exclamó Américo -porque podemos hablar ahora-.
Liza añadió con serenidad -no, prefiero hablar en un momento donde los dos estemos tranquilos y podamos escucharnos mutuamente-.
-Voy a estar inquieto toda la mañana pero si lo deseas hablemos en la noche, a las siete, ¿te parece bien?- respondió Américo con cierta preocupación.
Los enamorados se despidieron con un beso y se desearon mutuamente tener un buen día. Liza se ocupó de sus estudios y prefirió no pensar más en la conversación que iba a tener con Américo, era algo delicado para ella.
A las siete de la noche como habían quedado llegó puntual Américo Panduro a la casa de Liza, la  esperaba en la sala, observó el arreglo de flores y pensó que era un admirador de su novia, ella interrumpió sus pensamientos al entrar en la sala y dijo sonriendo suavemente: -no Américo, no son para mí, son para Fanny de algún admirador secreto-.
-¿Cómo sabías lo que estaba pensando?- preguntó asombrado.
-Me di cuenta por la expresión de tu rostro, había una gran duda en tu cara- respondió Liza y lo invitó a pasar al estudio de su padre, había advertido a su madre y hermanas no interrumpir hasta que termine de conversar con su novio.
Américo con una expresión intranquila en el rostro observó a Liza, pensó que lo que iba a decir era algo grave: -me pones nervioso, de que se trata todo esto-.
La joven cerró la puerta del estudio y dijo: -Américo nadie nos va a interrumpir podemos hablar tranquilos-.
-De que se trata, dime por favor, estoy esperando- añadió con voz intranquila.
Liza tomo asiento, medito unos segundos lo que iba a decir no era fácil, ella lo había pensado con cuidado por varias semanas, estaba consiente de que no debía esperar más.
-Américo esta decisión no ha sido fácil para mí, lo he meditado por varias semanas, cuando sucedió lo del atentado tuve tanto miedo que fuera el fin, mis nervios estaban al tope, ante mi familia y amigos parecía tranquila pero por dentro se me desgarraba el corazón, por fin comprendí lo que mi padre decía cuando sufrió la familia la pérdida de dos de sus hermanos-. 
Américo, lo llamó por su nombre: -para ti, tu carrera es lo más importante, es tu pasión y es tu vida y es correcto, no puedo criticarte pero al ocurrir el atentado, me pregunté ¿Puedo yo vivir con esa sensación de peligro? o de imaginarme cuando puede volver a suceder de nuevo. En el camino de tu carrera va haber peligro y desazón-.
-¿Liza a donde quiere llegar?- preguntó Américo preocupado.
-Te pido, déjame terminar para que comprendas lo que trato de decir- dijo Liza y agregó -he sopesado mi trayectoria de vida y también como tú tengo una pasión y un sueño que deseo cumplir, desde siempre he querido dedicarme a la investigación, para ello debo prepararme  y viajar al extranjero para estar al día. Como puedes comprender nuestros caminos estarían separados, yo no puedo pedirte que dejes tu carrera y tú no puedes pedirme que abandone la mía, es mi sueño mas preciado. Américo, es mejor que terminemos, espere para decir esto porque quería que estés recuperado del grave incidente que casi te cuesta la vida-. finalizó Liza y esperó la respuesta de su novio.
Américo no tenía palabras para responder, la decisión de Liza lo dejo mudo pero pronto se recuperó y tomó una resolución: -Liza tu explicación es válida con respecto a tu carrera pero tiene que haber un consenso entre los dos, tú eres muy importante para mí, no quiero que esto termine, tal vez existe una solución para seguir juntos. Todo tiene arreglo, busquemos una salida-.
-No creas, lo he pensado y no encuentro una salida, estudiando fuera del país por lo menos tres años sería difícil para los dos sostener un noviazgo. No puedo renunciar a mis sueños y mi carrera y tú no puedes renunciar a los tuyos, no sería justo para ninguno de los dos- sentencio Liza.
Américo Se puso de pie y se acercó: -debemos pensar, no podemos decir no-.
-No compliquemos las cosas y quedemos como amigos, es lo mejor-. 
-Liza ¡estás decidida!- exclamó Américo -no vas a cambiar de idea- 
No quería parecer indiferente pero era su decisión -Américo, te pido, no hablemos más, terminemos aquí- señaló Liza con firmeza.
Américo no insistió, sabía que era en vano, Liza no iba a escuchar, dejar pasar algunos días y pensar los dos con serenidad era necesario. Se despidió, abrió la puerta del estudio y salió, caminó sin prisa hasta la puerta de calle y se fue. Era tarde el resto de la familia descansaba, Liza subió a su habitación, cerró con seguro la puerta, no quería hablar con nadie. Terminar con Américo no fue fácil pero debía hacerlo, en el futuro no deseaba arrepentirse de no seguir su sueño. Américo había tocado su corazon y ella se sentía triste.
La vida parece que se había detenido, no deseaba renunciar al amor de Liza pero iba dejar que pasen unos días para que ella piense con calma sobre su decisión. El viento de la noche despejo su mente, él sabía que amaba a Liza. 
Las sorpresas no dejaban tranquila a la familia Martel, después de dos días de la decisión de Liza. la madre del doctor Martel tomó el teléfono de casa y llamó a su hijo entre sollozos:
-Oscar puedes venir es importante-
-Madre que sucede, te sientes mal, ha pasado algo con tu salud o algo con la casa-.
Nany contestó con una voz que apenas podía pronunciar palabras -hijo no es grave y no tiene que ver con mi salud, te pido, ni bien termine tu horario de trabajo ven a mi casa-.
El doctor Martel estaba preocupado, su madre no podía hablar bien, todavía faltaba una hora para terminar su turno. Fue la hora más larga de su vida pero por fin se vio libre al cumplirse el horario, tomó su carro y se dirigió a casa de su madre. Al llegar a la puerta tocó el timbre y Nany abrió, entre sollozos abrazó a su hijo y dijo: -Oscar, es tu hermano Felipe que ha llegado a casa-.
El doctor Martel no podia dar crédito a las palabras de su madre, Felipe está en casa, si hace pocos días habian hablado de él y de su ausencia. Sostuvo a su madre hasta la sala y entraron juntos, frente a ellos se encontraba Felipe. Oscar miró a su hermano, estaba tan delgado que se podían ver los huesos, pálido y ojeroso, el primer pensamiento fue -Felipe está enfermo, algo tiene-. 
-Nany no te acerques, está enfermo-
-No hijo- dijo su madre -estuvo enfermo pero ahora ya no. Es como el hijo pródigo de la biblia, tu hermano a regresado-.
Oscar Martel vio a Felipe, sus deseos de golpearlo se desvanecieron, estaba tan desconcertado con su presencia. Tenía mucho de que hablar y explicar el motivo por el que abandonó la casa.



CONTINUARÁ 
   
  
  
  

     
  
  
               
   
        
  
      

 

lunes, 8 de diciembre de 2025

TRES HISTORIAS...¡TRABAJO, SOLO TRABAJO!

Pasadas las primeras horas del sorprendente informe que le entregó la policía y a más de un mes del atentado sufrido por el congresista Américo Panduro, éste pidió audiencia en Palacio de Gobierno con el presidente Fernando Belaunde. La reunión y el permiso para hablar fueron concedidos. En una sala privada y a puerta cerrada comentaban sobre los últimos acontecimientos, de la situación delicada que se vivía y las noticias en los diarios y televisión, ambos llegaron a la conclusión que no era un buen momento para el partido. Américo aseguró al presidente que no iba a postular a  las próximas elecciones, si bien era cierto que se encontraba mejor, su salud se había resentido y los doctores le recomendaron reposo y nada de estrés.
Américo muy serio dijo: -mi estimado señor, me veo en la necesidad de renunciar a presentarme en las siguientes elecciones presidenciales, mi salud no se encuentra del todo bien por los últimos sucesos que usted ya conoce, deseo recuperarme para hacer frente a una campaña en un futuro mandato. Todos saben del fuerte estrés que se vive cuando uno está organizando una campaña para la presidencia o alcaldía. Siento que todavía no estoy en óptimas condiciones para hacerlo. Sé que dentro del partido hay candidatos que están preparados para afrontar dicha elección, espero su comprensión y que sepa disculparme. Lo que si le aseguro que seguiré mi trabajo dentro del congreso como se espera de mí-.
El presidente estuvo de acuerdo y lamentó su decisión, pero era también verdad que el atentado que sufrió casi se lo lleva al otro mundo. Américo debía recuperarse del todo para prepararse a elecciones en el futuro. Aclarado este tema y el compromiso del congresista Panduro con el partido,   hablaron de las consecuencias de este atentado, se lamentaron que algo así pudiese suceder. El presidente aseguro que se debía tener más cuidado con este tipo de personas.  
Para dejar bien clara su posición Américo  aseguro: -señor presidente yo no voy a denunciar a nadie del partido, sé que la policía va seguir con los causales de ley y cumplir con su trabajo, pero mi posición es no hacer escándalo de todo esto, no es un buen momento para el gobierno, estamos viviendo una crisis muy peligrosa-.
Terminada la conversación de este tema, el presidente estuvo de acuerdo con él y le dio su aprobación, reconocía que el alto trajín de una campaña podría ser dañino para su salud, además  comentó también los proyectos que se habían realizado a través de Cooperación Popular, que era una entidad creada por el gobierno, ésta se dedicaba junto con las comunidades de cada región a reparar canales de riego, construir carreteras, con la mano de obra de las comunidades se construyeron varias aulas escolares, postas médicas y viviendas, pero la crisis obligó al gobierno a disminuir el programa. Cooperación Popular contaba con el apoyo de entidades internacionales y nacionales que ayudaron a construir bibliotecas, cunas y jardines para niños en los lugares donde más se necesitaban. Américo agradeció al presidente su comprensión y el haberlo recibido para conversar con él. Lamentó la crisis que se vivía, no era fácil de solucionar en un país con tantas urgencias. Cuando se despidio del presidente y salió de palacio, caminó las pocas cuadras que separaban el palacio de gobierno del congreso. En su recorrido observaba a la gente, al ciudadano de a pie que vivía la incertidumbre de como llegar a fin de mes. Él podía sentirse privilegiado por su situación, le había costado trabajo y esfuerzo pero  sabía que si estaba en el congreso era para trabajar por el país y su gente.
En la casa de la familia Martel, Felicia recordaba aquellos días en que sus hijas eran pequeñas y la vida era más fácil, ella disponía a donde debían ir o que hacer, sus hijas aceptaban tranquilas y sin rebeldías su órdenes pero comprendía que la vida no podía ser estática y  sus pequeñas habían crecido.
De la consola de la sala sacó un álbum de fotos donde habían retratos de sus pequeñas, sonreía al mirar cada foto, cada sonrisa, siempre estaban bien peinadas y vestidas. Ahora la vida había cambiado, sus hijas eran jóvenes mujeres con decisiones propias y sueños, confiaba en ellas y sus criterios, aunque reconocía que le costo aceptar que debían tener su propia vida. En un instante le horrorizó pensar que  fue una madre dominante que quería manejar la vida y sueños de sus hijas. Respiró con serenidad, guardó el álbum de fotos y regresó a la realidad del presente, donde era espectadora y ya no debía intervenir en las opiniones de Fanny, Liza y Mery. Secó algunas lágrimas de emoción  y continuo con lo que debía hacer.
Fanny abrió la puerta de su casa fue la primera de sus hermanas en llegar, le había ocurrido algo extraño a la salida de la universidad, se encontró con Umberto, fue casualidad ninguno de los dos lo había planificado, estaban frente a frente sin decir palabras, ella no sabía como actuar. Umberto tomó una de sus manos, le dio un beso en la frente, ¿Qué significaba aquello?, no comprendía su actitud. Caminaron en silencio hasta la parada del bus, él se despidio de ella y se marchó. En su hogar Fanny no sabía como interpretar lo que había sucedido, era mejor no comentarlo, después de todo Umberto y ella no eran enemigos, tal vez fue solo una reacción de amigos. 
El doctor Martel después de la cena llamó a Liza a su estudio quería conversar con ella y saber como se encontraba. 
-Mi querida Liza, ¿cómo te encuentras?- preguntó su padre -sé por mi amigo y colega que atendió Américo que ya se encuentra bastante bien y fuera de peligro. Deseo pedirte que no sientas temor por lo sucedido-.
-Padre, no siento temor, pero comprendo por fin tu actitud y rechazo ante el mundo de la política, lo pasado Américo me ha hecho ver que hay cosas que pueden suceder y están lejos de nuestras manos. Él pudo morir y gracias al cielo no fue así. Me siento tranquila pero hay situaciones que debo pensar, por el momento no sé que pueda pasar con los dos en el futuro-.
-Te pido Liza no te apresures ni te angusties pensando en el futuro, vive cada día en paz- aconsejó el padre a su hija.
Liza sonrió y se despidió de su padre para ir a dormir, el doctor se quedó a solas en su estudio, sin proponérselo se acordó de su hermano Felipe, que se había ido hace varios años de la casa sin ninguna razón aparente, no se sabía nada de él hasta la fecha. En el almuerzo del domingo pasado, su madre le había comentado que no pasaba un día sin pensar en este hijo: -Oscar, siempre rezo por tu hermano, no le encuentro explicación a su proceder, se fue sin despedirse y sin una razón-. dijo Nany entre lágrimas.
El doctor Martel consoló a su madre diciendo: -no te torturas por su partida, no sabemos porque se fue y si lo hizo fue su decisión, nadie lo boto del hogar. Si quieres rezar por él y eso te da consuelo hazlo pero te ruego no te sientas culpable.
Oscar Martel movió la cabeza en señal de tristeza y dolor al recordar la conversación con su madre. Este hermano se fue y no se sabía nada de él. Se preguntó ¿donde estaba y si seguía vivo?. Pensó que si algunas vez regresaba a casa primero lo iba a golpear por hacer sufrir su madre y luego lo iba abrazar por la felicidad de estar vivo y de volverlo a ver. Se puso de pie apagó la luz del estudio y subió a su habitación, su esposa dormía el sueño profundo y sereno, Oscar Martel agradeció a la vida por haberla encontrado y tenerla a su lado.
Al día siguiente la actividad de la familia Martel comenzó como siempre muy temprano, las hijas partían a sus estudios, el padre a su trabajo en el hospital y Felicia la madre después de organizar las cosas en el hogar y dejar las órdenes para el almuerzo salió para encontrarse con unas amigas de su grupo social, cuando regresó después del medio día, encontró un hermoso arreglo florar pensó que era de Américo para Liza pero no, eran para Fanny una pequeña nota decia "Para mi querida Fanny" no había nombre del que las había enviado. La madre imaginó que podía ser de un nuevo pretendiente de su hija, no comprendía porque no había nombre del remitente. 
Fanny al regresar al hogar también vio las flores y la nota, su madre preguntó -¿tienes idea de quién pueden ser?-. 
En realidad no sabía quien había enviado las flores, ella imaginó que podía ser Umberto, aunque no era su letra y no aseguraba el por qué de las flores. Leyó la nota varias veces y no aclaraba de quien podia ser. 



CONTINUARÁ     
            
   
                 

 

lunes, 1 de diciembre de 2025

TRES HISTORIAS... ¡TRABAJO, SOLO TRABAJO!


Jorge Redondo se calmó, pensó que no debía estar nervioso, él no tenía nada que ocultar, además no estaba esposado ni iría a prisión.  Esperaba que las preguntas del jefe de policía Tesio Castello  no fueran demasiado para él.
Antes de dar inicio al interrogatorio Jorge dijo: -Tesio estoy aquí en calidad de testigo pero no quiero pasar por  un soplón como comprenderos se trata de gente de mi partido y no deseo señalar a nadie-.
Tesio observó unos segundos a su amigo y luego añadió: -Jorge quiero aclararte que el hecho que hayas sido citado para declarar no te hace ser un soplón, además quiero agregar que nadie está por encima de la ley. Estamos en las primeras investigaciones y tenemos algunos nombres, lo que ha sucedido al congresista Panduro es un delito grave que debemos investigar a fondo para llegar a la verdad- 
Jorge se dio cuenta que Tesio estaba serio y que debía responder según las preguntas que le hiciera. Su amigo lo veía ¿cómo un sospechoso? eso no lo podía saber. ¿desde qué hora había estado él en el congreso el día del atentado? fue la primera pregunta de varias que siguieron. Tesio anotaba en un cuaderno las respuesta de su amigo, quería compararlas con las respuestas de otros congresistas que fueron citados antes que él. De su declaración salieron cuatro nombres que se repetían cuando interrogó a otros miembros del partido, esto estaba llegando a un punto interesante y grave. Luego de una hora de declarar, Tesio le dijo que podía retirarse: -Gracias Jorge, tus respuestas han sido muy valiosas y he sacado en claro que hay nombres que se repiten como posibles autores intelectuales, no puedo decir más, debo investigar a fondo y tener pruebas concreta, nadie es culpable hasta que se pruebe su culpabilidad-.
Jorge agradecio  a su amigo y se retiró de la jefatura, estaba preocupado de lo que podía suceder y cuando se llegue a la verdad se iba a producir un sismo dentro del partido. El congresista Redondo pensó que ya el gobierno tenía suficientes problemas como para enfrentar un delito grave de algunas de las personas del partido.
Los noticieros y diarios no dejaban de informar lo sucedido a pesar que habían pasado varios días, Ramiro Fuentes llamó al doctor Martel para hablar sobre el atentado: -¡Mi estimado Oscar!- aclaró la voz -que tremendo problema lo sucedido al congresista Panduro, supongo que tu familia está conmocionada por el suceso, lo digo por tu hija Liza que es su novia-
-Ramiro gracias por preocuparte por la salud del congresista, ya pasó lo peor y ahora él se encuentra en su casa y goza de buena salud- contestó el doctor con cierta molestia por haber nombrado a Liza en un asunto que nada tenía que ver. Sabía que Ramiro no lo hacía con mala intención pero no pudo evitar fastidiarse.
Felicia en su hogar también recibía varias llamadas de amigas y familiares preocupados por Liza, era un dolor de cabeza estar contestando las pregunta de personas que no conocían personalmente a Américo. La madre de Liza ya no deseaba contestar el teléfono, era fatigante decir las mismas palabras y sobretodo dar explicaciones a personas que nada tenían que hacer con su hija y su novio, decidió entonces desconectar el teléfono pero antes llamó a su esposo para advertirle lo que iba hacer. El doctor Martel estuvo de acuerdo la situación ya pasaba de lo correcto. La madre pensó que era una curiosidad morbosa de las personas que llamaban. Las únicas que tenían validez eran las opiniones de Gema y de Nany que de verdad se preocupaban por Liza.
Tesio comparaba sus apuntes y sacaba conclusiones estaba muy cerca de la verdad cuando uno de sus oficiales entró en su oficina y dijo: -señor el congresista Panduro quiero verlo, ¿qué le digo?-.
-Hágalo pasar- contestó el jefe de policía.
Américo Panduro decidió visitar la jefatura para hablar sobre el atentado que sufrió días atrás, para él fue importante presentarse con el jefe de policía. Desde hace varios días deseaba hablar con Tesio Castello pero su salud no  lo permitía. Ahora se sentía bien y sus pasos eran firmes cuando entró a la oficina.
-Buenos días jefe- saludó Américo -vengo a saber sobre el caso y necesito que usted me informe-.
-Congresista Panduro no le puedo informar sobre el caso porque es confidencial, usted debe comprender que mi trabajo es investigar y llegar a la verdad, lo único que puedo decir es que hay nombres que han salido a la luz y que estas personas serán investigadas- Tesio sentencio con firmeza pero su voz era amable.
Américo hizo un gesto de impaciencia y respondió: -estoy aquí como congresista de la nación y mi cargo es superior al suyo, no vengo a crear problemas, pero si a que se me informe-. 
-Señor Panduro- dijo Tesio Castello -sé que usted es congresista de la nación pero yo estoy ante un delito grave que debo investigar y que es por el momento confidencial, esta es la jefatura de policía.-.
Era en vano insistir pensó Américo, el jefe no iba a soltar por el momento palabra alguna, se dirigió a él con palabras más amables: -jefe, deseo pedirle que el caso se lleve con diligencia y sea lo mas discreto al respecto, no quiero escándalos, no voy a denunciar a nadie de mi partido, las personas que hayan confabulado contra mi persona serán sancionadas por nuestro presidente y retiradas del partido. Yo voy a seguir como congresista espero comprenda lo que quiero decir.- 
-Comprendo perfectamente lo que quiere decir- contestó El jefe de policía -pero en esta caso esas personas deben ser castigadas, es un intento de homicidio, por unos milímetros casi le cuesta la vida. Le prometo que el caso se llevara de forma confidencial hasta donde sea posible, quiero recordarle como le dije al congresista Jorge Redondo "Nadie está por encima de la ley"-.
El congresista Panduro se puso de pie se dio cuenta que el oficial de investigaciones era un hombre  recto y de palabra, se despidio de él y salió de la jefatura.
Tesio había conocido al congresista y le pareció un hombre confiable y transparente, no podia informarle a él nada sobre la investigación por ser la víctima del atentado. Al final del caso y una vez detenido a los culpables se iba a enterar de todos los detalles. 
Las semanas habían pasado Américo se sentía mejor cada día, invitó a Liza para almorzar en un restaurante de mantel blanco muy famoso por su comida exquisita. Conversaron de diferentes temas, para nada tocaron el caso de su atentado, querían disfrutar juntos de la comida y los buenos vinos. Liza semanas antes le había dicho:
-Américo por favor, nunca se te ocurra ir a recogerme a la universidad, eres una persona muy conocida y más ahora de lo sucedido es aún peor, digo esto porque no deseo que mis compañeros de clase hombres y mujeres me comiencen a fastidiar o a tomar el pelo. ¿me comprendes?-
-No te preocupes Liza, no voy a pasar a recogerte, a lo sumo puedo mandar a mi chofer para que te recoja sin problema-.
Liza sonriendo comentó: -no puedes con tu genio ¡verdad!, siempre quieres tener la razón-
-Solo quiero que seas feliz, eso es todo-contestó Américo a la joven que tenía dentro de su corazón.
Pasaron los días y ya se había cumplido más de un mes de las investigaciones y se tenían los nombres de los culpables que urdieron el plan. Uno de los hombres que estuvo en la moto y realizó el delito fue atrapado tratando de cruzar la frontera hacia Bolivia. Éste habló todo lo que sabía. Américo quedó sorprendido y decepcionado, jamás imaginó de quienes se trataban, eran hombres que le daban la mano, le sonreían y  mostraban su amistad. Fueron detenidos y llevados a prisión a la espera de un juicio, todos los congresistas le dieron su apoyo Américo y el partido también. Tesio Castello cumplió su palabra y le envió un informe detallado sobre la investigación. 
Liza podía respirar tranquila, por lo menos ahora no iba vivir temerosa de que pudiera suceder otro atentado, Américo estaba fuera de peligro. El doctor Martel agradeció a Tesio por todas las molestias de este caso, el jefe de policía contestó: -es mi trabajo, solo cumplo con la ley-. 



CONTUNIARÁ    
 
   
     


  
         




















 

martes, 25 de noviembre de 2025

TRES HISTORIAS... ¡TRABAJO, SOLO TRABAJO!

Liza y su padre salieron del hospital por una puerta pequeña para no encontrar a los periodistas que estaban en la puerta principal esperando más noticias sobre la salud del congresista. Todos los noticieros informaban, la manera en que había sucedido y la rapidez con que actuó la policía.
El oficial a cargo de la investigación Tesio Castello declaró brevemente a los noticieros y el doctor encargado de la operación también declaró a la prensa para que sepan cual era el estado de salud del congresista Américo Panduro.
Liza y su padre regresaban a casa, en el camino estaban en silencio, al entrar al hogar se encontraron con la madre que se acercó a su hija, ya sabía por los noticieros lo que había ocurrió con Américo. Al ver a Liza la abrazó y comentó: 
-Querida Liza, todo va estar bien, me he enterado del caso por las noticias, tienes que conservar la calma-.
-Felicia, nuestra hija está tranquila, no la trates como si fuera la viuda, en este momento Américo se encuentra estable y va superarlo. Hablé con el doctor que lo esta tratando y se siente optimista- finalizó en doctor Martel.
-Oscar- dijo su esposa -estoy segura que todo va estar bien, no debemos pensar lo contrario-.
-Madre, por favor no deseo hablar por el momento de este tema, voy a subir a mi habitación- agregó Liza y subió las escaleras al segundo piso, deseaba estar a solas, aun no podía creer lo que había ocurrido, era algo que jamás imaginó, sin embargo recién ahora comprendia la actitud de su padre cuando decía que no deseaba saber nada del mundo de la política.
Américo le había regalado una pulsera que ella usaba, la tomó en sus manos y recién pudo llorar, sentía que era una pesadilla la que vivía en esos instantes.
En la sala del hogar conversaban los padres de Liza, el doctor Martel que estuvo presente en el lugar comentaba con su esposa los detalles de como ocurrió el atentado -no puedes imaginar cuando vi correr a mi amigo el jefe de policía, pensé que no era algo grave, pero al parecer él sabía algo, por ese motivo buscaba a Américo. Fue todo muy rápido, es un milagro que Américo esté vivo, más tarde voy a llamar a Tesio para que me cuente como va el caso, él sabe que tenemos una relación muy cercana por el compromiso de Liza-.
Felicia exclamó: -¡Oscar! van a ir al hospital esta la noche-.
-No, es preferible visitarlo mañana en la mañana, a esas horas debe estar despierto pero no puede hablar demasiado porque recién ha sido operado. Ahora debo irme a trabajar, en este momento me están reemplazando y no puedo abusar de la buena disposición de mi colega- se despidio de su esposa y salió del hogar. No regresaría en todo el día.
La madre de Liza estaba preocupada pero prefirió no interrumpir a su hija, era mejor que descanse y que ella decida a que hora salir de su habitación.
En el hospital, en un momento de descanso el doctor Martel llamó a su amigo Tesio para preguntar que sabía y como iban las investigaciones del caso. 
-Oscar, por los informes que tenemos, el atentado a sido dirigido por profesionales, son gente acostumbrada a este tipo de encargo. No puedo decir más por teléfono, si tienes tiempo ven a la jefatura y aquí te doy los detalles- añadió Tesio.
Al final de su horario de trabajo en el hospital, el doctor Martel salió con dirección a la jefatura donde lo esperaba su amigo Tesio.
El jefe de policía al recibirlo comentó: -Oscar, nosotros nos enteramos de este caso por uno de mis informantes que ahora mismo se encuentra desaparecido, lo estamos buscando temo que le puede haber pasado algo. Este hombre hizo contacto conmigo para decirme lo que iba a suceder, mis sospechas son de que el encargo vino desde adentro del partido, alguien o más de uno, no quiere que Américo se presente a las próximas elecciones. No puedo asegurar esto porque necesitamos  pruebas para señalar quienes son. Hemos encontrado abandonada la moto que usaron en el atentado a unas cuadras del congreso y como era de esperar la placa es falsa. Un hombre vio desde su ventana a dos hombres que abandonaban la moto y se cambiaban de ropa, caminaron por la calle y se perdieron entre la gente. Nosotros seguimos investigando para llegar al fondo de este caso, necesito hablar con Jorge Redondo para obtener más información, él conoce por dentro su partido. Eso es todo lo que puedo decir por el momento, no tengo más detalles- añadió  Tesio.
El doctor Martel agradeció a su amigo el informe de los hechos: -gracias, por tu información sé que eres muy profesional y vas a llegar al fondo de este caso, por mi parte no saldrá palabra alguna de lo que hemos conversado.
Mientras no llegaba el padre a su hogar, Fanny, Merry y Felicia comentaba lo sucedido, Liza no había salido en todo el día de su habitación, apenas probó bocado, no tenía hambre. El doctor a su llegada  encontró a la familia reunida en la sala, se percató que Liza no estaba y después de saludar a todas, subió al segundo piso para hablar con ella.
-Liza- dijo el padre -no queremos que te enfermes por no alimentarte. es importante que estés bien para ayudar a Américo a que se recupere. Aquí lo mejor es que él se encuentra estable y el colega que lo atiende me ha dicho que su recuperación es segura. Te pido que por favor bajes para que te reúnas con la familia, tus hermanas y tu madre se preocupan por ti-.
Liza obedeció a su padre, en el fondo tenía razón, estar sin probar alimento no le iba a hacer bien. Se reunió con la familia en el comedor y trató de comer lo mejor que pudo. El resto de la familia  no habló sobre el caso de Américo nadie quería que Liza se ponga triste. 
Al día siguiente como prometió el doctor Martel llevó a su hija al hospital, Américo estaba despierto  en su habitación en compañía de sus padres, las visitas solo eran de media hora y por orden del doctor no debía hablar.
Liza se presentó con su padre y saludaron Américo y a los padres de éste, la conversación fue breve, nada debía perturbar al paciente. 
-Qué bueno que ya estés despierto- añadió Liza -no hables por favor, son órdenes de tu doctor, no nos podemos quedar mucho tiempo, yo voy a regresar mañana en la tarde, no te agites, ni trates de hablar- tomó las manos de Américo y se despidio, la visita fue breve. Liza estaba nerviosa, no sentía que estaba en confianza, además no quería que Américo se agite por tratar de conversar con ella.
En el hospital atendían al paciente con esmero, cada dos horas pasaba una enfermera para controlar su presión y signos vitales, Américo se estaba recuperando cada día y se sentía fuerte, podía caminar por la habitación y hablar, no como él acostumbraba pero podía decir cómo se sentía y que además las fuerzas regresaban a su cuerpo.
Una tarde que Liza había ido a visitarlo, Américo le comentó: -mi querida Liza es muy probable que mañana me den de alta, me siento mejor y el doctor dice que puedo seguir mi recuperación en casa. Mi madre se está feliz, ella pensaba que iba a perder a su hijo. Tú puedes venir a casa todo el día si así lo prefieres-.
-¡Qué felicidad!- exclamó Liza -por fin te vas del hospital, eso es un buen signo. En cuanto a visitarte todo el día sabes bien que no puedo, ya empezaron mis clases de la universidad, este es mi ultimo año y debo esmerarme para terminar con excelencia. No te enojes sabes bien que voy a ir a verte pero dentro de un horario- dijo esto último con una sonrisa.
Las investigaciones con respecto al caso del atentado al congresista Panduro seguían su curso, Tesio Castello había citado al congresista Jorge Redondo, necesitaba información y sobretodo nombres para ser investigados, al parecer habían varios sospechosos que podían ser los autores intelectuales.
Jorge Redondo se presentó en la jefatura al ser llamado por el jefe de policía, él no era el único, antes habían sido llamados otros congresistas. 
Tesio dijo a su amigo: -disculpa Jorge estás citado en calidad de testigo, vamos a grabar tu declaración que debe ser verás y objetiva-.
A Jorge le sudaban las manos cuando escuchó las palabras de Tesio, en ese momento era el jefe de policía el que hablaba y él debía declarar todo lo que sabía al respecto del partido. 


CONTINUARÁ 
       
              
       
   
             

 

lunes, 17 de noviembre de 2025

TRES HISTORIAS... ¡TRABAJO, SOLO TRABAJO!

Tesio Castello jefe de policía, llegó hasta la oficina del congresista Panduro pero éste no se encontraba salió y ordenó a sus agentes que sigan buscando, en todos los pasillos y oficinas. Tesio tenía informantes en el lado oscuro de la ciudad y uno de ellos le había comunicado que iban atentar contra la vida del congresista, era por encargo y no se sabía de quien.
Los agentes de policía se dispersaron por los ambientes del congreso para dar con Américo Panduro, hasta que de un momento a otro se escuchó el disparo de un arma, venía de la parte de atrás del edificio, al parecer el congresista Panduro iba a salir a la calle por ese lado. Todo sucedió en segundos se trataba de una moto donde iban dos hombres uno de ellos se bajo y a través de las rejas apunto con un arma y disparo, el tiro fue certero, alcanzó al congresista en el pecho, lo hizo caer al piso. Américo se agarró el pecho el dolor era intenso. Los hombres de la moto fugaron con rapidez, tomaron una calle contra el tráfico y se perdieron entre los carros. El doctor Martel al escuchar el tiro del arma, corrió junto a Jorge Redondo. Tesio Castello ya estaba al lado del congresista cuando el doctor se abrió paso entre los hombres de seguridad y el personal que labora en el edificio. Américo estaba bañado en un charco de sangre, el doctor Martel atinó a decir: -quédate conmigo, no te duermas- en seguida abrió su camisa para tratar detener la hemorragia, mientras pedía en voz alta que llamen a una ambulancia, no se debía perder un segundo, el herido estaba perdiendo mucha sangre. El caos se apoderó del congreso: 
-¡Cómo era posible tamaño atentado! exclamaban muchas voces.
Jorge Redondo estaba paralizado de la impresión, no atinaba hacer nada, felizmente la vida de Américo no dependía de él. El doctor Martel le pidió Tesio que abriera paso a la ambulancia que estaba llegando, se podia escuchar el ruido de la sirena para abrirse paso entre los carros. Todo parecía salido de una película de terror. La ambulancia se situó en la puerta del patio de atrás donde había ocurrido el atentado, al subir al herido, Oscar Martel también subió y les indicaba a los paramédicos cual era el estado del congresista, para que apliquen el procedimiento de emergencia y pueda llegar con vida al hospital más cercano. 
El jefe de policía se lamentaba por lo sucedido, no pudo llegar a tiempo con sus agentes, todo sucedió en segundos al punto de que ni el personal de seguridad del congreso pudo intervenir para evitar el atentado. La policía tomó cartas en el asunto para investigar hasta el fondo ¿cómo y porqué? de lo sucedido y el objetivo, Américo Panduro. 
La ambulancia iba a toda velocidad y se abría paso entre los carros, el hospital más cercano estaba a unas cuadras. Cuando llegaron a las puertas del nosocomio entraron con rapidez para atender de emergencia al paciente, era necesario estabilizarlo y ver si algo se podía hacer para mantenerlo con vida. El doctor Martel entró a la sala de emergencia para hablar con el médico encargado y explicarle cual era el estado del congresista, la sala de operaciones se preparaba para intervenir al herido.
Oscar Martel secó el sudor de su frente y decidió llamar por teléfono a su hija Liza, ella debía saber lo, sucedido. En la oficina de la empresa de la tía Gema se encontraba cuando el padre habló con su hija.
Liza solo atinó a contestar que enseguida salía para el hospital donde se encontraba Américo, con voz temblorosa agregó: -padre por favor sálvalo, Américo no puede morir-. El padre no dio detalles del estado del congresista lo mejor era hablar con Liza personalmente.
La ciudad se enteró del grave incidente por las noticias, nadie podía creer que algo así podia suceder, habían comentarios en las calles y lugares de reunión ¡Un atentado! ¡Qué horror!. Los noticieros no dejaban de informar, alrededor del hospital llegaron las emisoras de noticias y periodistas, era un verdadero tumulto.
Liza en el carro que la llevaba al hospital se tomaba las manos nerviosamente, ella no quería escuchar que Américo ya no estaba en este mundo y que había dejado de existir, sentía miedo escuchar esas palabras, pedía al cielo -Por favor, por favor no puede morir-. Cuando llegó al hospital pudo ver el tumulto que se había formado en la puerta de emergencia, su padre le había indicado por donde podía entrar sin ser vista desde la calle. Liza entró directo a la sala de emergencia donde la esperaba su padre, ella lo abrazó y preguntó: -¿Padre cómo está Américo, es muy grave? ¿no los vas a operar tú?-
-Liza yo no puedo operarlo, los doctores de aquí tiene mucha experiencia y saben lo que hacen, Américo ya está en la sala de operaciones, él está en buenas manos debemos esperar- el padre no comentó con su hija de que había perdido mucha sangre y que eso lo ponía en peligro. 
-Padre cuéntame cómo fue el incidente, sabes algo de eso- comentó Liza.
-Mi querida hija, solo puedo decir que le dispararon en el patio de atrás del congreso, yo no estaba con él. El tiro fue directo al pecho, lo demás ya lo sabes. Serenidad, debemos tener fe de que va a salir bien. A sus padres ya se les comunicó, ellos están viniendo para ver a su hijo. Tú sabes que Américo es hijo único-.
A Liza le parecía extraño conocer a los padres de su novio en esas circunstancias, hubiera querido que fuera distinto: -¿Américo va despertar después de la operación?- preguntó Liza de nuevo a su padre.
-No, después de la operación va estar dormido para estabilizarlo, vamos a esperar  que dice el doctor, lo que más me preocupa en este momento es que se están demorando y eso no es bueno-respondió el padre. Liza tenía que estar al tanto del estado de salud de Américo para evitar sorpresas más adelante.
Los padres de Américo llegaron en ese instante, el doctor Martel se acercó a ellos y se presentó. Los señores habían escuchado a su hijo en varias oportunidades hablar del doctor, éste presentó también a su hija Liza y omitió lo de ser la novia, pero la madre ya sabía la existencia de la joven, Américo había comentado en varias oportunidades de ella. Los padres la observaron un momento y luego la saludaron ahora estaban demasiado preocupados por su hijo y no pensaban en nada más.
Después de otra hora de espera, salió el doctor responsable de la operación y habló con los padres de Américo, con el doctor Martel y Liza. Él dijo lo siguiente: -En este momento el congresista Panduro se encuentra estable, la bala no ha tocado el corazón pero si a creado una lesión muy seria en los pulmones, ha perdido mucha sangre, su pronóstico es delicado pero tengamos serenidad, él es un hombre fuerte y debe recuperarse bien. Ahora nos toca esperar y ver cómo reacciona su cuerpo-. 
La madre de Américo soltó unas lagrimas, se abrazó a su esposo y dijo con tristeza -Qué vamos hacer, nuestro hijo es lo único que tenemos-.
El padre de Américo trató de calmar a su esposa y el doctor Martel comentó a su colega: -entonces, con seguridad hasta mañana lo van a tener dormido-.
-Así es, tú conoces bien como se trabaja en estos casos, sugiero que todos se vayan a descansar y regresen mañana a partir de las nueve, aquí no van a poder ver al congresista, cualquier cambio en su estado de inmediato se les va informar.- el doctor dijo esto y se despidio de todos los presentes para regresar a la sala de operaciones.
-Liza- añadió su padre -debemos irnos, ya sabemos como está Américo, si deseas podemos regresar en la noche pero igual va estar dormido, es más seguro venir en la mañana para que lo puedas ver-.
Liza aceptó la sugerencia de su padre, se despidio de los padres de Américo y salió junto al doctor Martel. En sus pensamientos recordaba la sonrisa de Américo cuando hablaba con ella y la invitaba a salir. 


COTINUARÁ                             

 

lunes, 10 de noviembre de 2025

TRES HISTORIAS... ¡TRABAJO, SOLO TRABAJO!

Fanny como había prometido no se alejó demasiado de la casa y regresó a tiempo cuando servían el almuerzo, ya el hambre apretaba y era necesario comer algo:
-Américo tengo que decirlo, tu casa y los alrededores son hermosos, es para descansar sin pensar en el futuro-. comentó Fanny.
-Me alegra que te guste- respondió Américo -mi abuelo puso la primera piedra de esta casa que comenzó con un solo ambiente y luego fue creciendo poco a poco, mi padre hizo varios arreglos y agregó algunas habitaciones que yo terminé de construir. Aquí he pasado muchas vacaciones y fines de semana. Por favor es hora de disfrutar el almuerzo-. señaló Américo
La comida se veía exquisita y no solo eso, también sabía exquisita, Liza y Fanny disfrutaron de los platos seleccionados para la ocasión, Américo conversaba con ellas y les contaba varias anécdotas vividas en el lugar, los juegos y las reuniones de su familia: -no saben como añoro esos tiempos cuando nada te preocupaba más que estar bien y ser feliz, en esta casa he vivido momentos alegres. La señora del servicio tiene años trabajando para mi familia, ella y su esposo cuidan y mantienen la casa cuando no estoy- comentó Américo
Liza y Fanny disfrutaron el almuerzo junto Américo, al final tomaron unas copas de vino y salieron a la terraza donde había un lugar confortable para descansar y terminar de pasar la tarde con una amena conversación.
Américo que no podía ocultar su pasión por la política comentaba sobre los planes del gobierno para enfrentar la crisis que se estaba viviendo en esos días, él se apasionaba cuando explicaba cada detalle del plan de desarrollo, era indudable, había nacido para ser político y sus ideas eran de avanzada si llegaba a un puesto de mando. Él quería que sea el ciudadano el que intervenga para buscar y potenciar las soluciones, es decir buscar en la colectividad la participación popular.
-Es necesario- decia Américo -crear las corporaciones de desarrollo departamental, en eso está nuestro presidente, él es el principal gestor de este sistema, donde intervengan directamente los alcaldes y representantes de los gremios locales. Así se discutirán los planes y proyectos de desarrollo, hay muchos problemas que requieren nuestra atención como gobierno. Dirigir el país no es fácil y mucho menos cuando el dinero no sobra. Hay demasiados planes muy ambiciosos para las regiones, si se llevan acabo vamos a salir de esta situación económica que dificulta el desarrollo-. 
-Américo- comentó Fanny sin temor a equivocarse -ojalá todo salga como proyecta el presidente y que podamos vivir un futuro mejor-. 
Liza estaba callada, ella observaba y escuchaba a su novio y prefirió guardar silencio, sabía que Américo se apasionaba con esos temas y que sin duda sus intenciones de arreglar el pais eran buenas.
Antes de que muera la tarde salieron a dar un paseo Américo las llevó hasta el riachuelo de agua cristalina, él comentaba que la corriente que lo alimentaba bajaba directo de lo alto de la cordillera
-Un día siendo todavía un niño- comentó Américo -subí a lo alto de la cordillera con mi abuelo, él quería enseñarme donde nacía el riachuelo, por supuesto no pudimos llegar hasta el nacimiento de esa agua cristalina porque era muy alto y yo me estaba comenzando a sentir mal y cansado, la altura me afectó. Lo que si puedo decir que desde lo alto, el valle se veía hermoso, era un privilegio estar en ese lugar-. al terminar de explicar, señaló las montañas de la cordillera que estaban muy cerca. 
Casi oscurecía cuando Américo indicó que ya era hora de partir: -la ciudad nos espera- dijo sonriendo.
Fanny y Liza se apresuraron a seguirle el paso y subir al carro para regresar. Habían pasado un día relajado y tranquilo, además recibieron una clase de política y proyectos de gobierno.
En casa, la familia Martel reunida, comentaban sus diferentes experiencias. Mery estaba muy contenta por su amiga Elsy, no dejaba de comentar todos los planes que tenía cuando se vaya a estudiar a Inglaterra.
El doctor Martel decía que es bueno que los hijos de Ramiro se preparen bien para poder manejar en el futuro el banco que su padre había fundado: -es una gran responsabilidad si quieren que el banco avance en el tiempo y esté bien fortalecido en manos de la familia-.
Liza se quedó hasta el final para conversar con su padre, quería hablar de algunos temas con él, cuando sus hermanas y su madre se retiraron, ella le pidió a su padre un momento:
-Padre deseo hablar contigo, puedes concederme un instante- agregó Liza.
-Mi querida Liza, estoy a tu disposición, ¡qué deseas!- exclamó el doctor.
-Padre toma asiento- Liza le señaló a su padre un sillón -como bien sabes desde hace varios meses estoy saliendo con Américo y creo que ya es hora de que pueda invitarlo a la casa ¿no te parece?-.
El padre observó a su hija, pensó que tenía razón hasta un punto, Liza deseaba que su novio entre a formar parte de la familia, esa idea no convencía mucho al doctor, no le caía mal Américo, era una buena persona, pero sus resistencia de tener un político como pariente no le agradaba. Todos conocían sus motivos pero ya era tiempo de que el novio de Liza entre a la familia.
-Liza, estoy de acuerdo en conceder el permiso para que Américo entre y puedas recibirlo en casa, no te preocupes tienes mi bendición- dijo al final el padre y se puso de pie, beso a su hija en la frente y se retiro a descansar.
Liza respiro tranquila, no imagino que tan rápido su padre le de el permiso para recibir a su novio en casa. Se fue feliz a descansar.
En la habitación su esposa lo espera despierta, tenía gran curiosidad de saber que había conversado con Liza: -¿Oscar qué deseaba nuestra hija?- preguntó. 
-No es ningún secreto, solo me pedía permiso para que pueda recibir Américo en casa, yo le dije que si que no hay problema- respondió el doctor.
-Que bueno que estés de acuerdo, ya era tiempo de que Liza pueda recibir Américo, ella tiene casa y es lo correcto recibir a su novio como debe ser- agregó Felicia.
-Si, es cierto, mi querida Felicia veo la felicidad en tu rostro, tu siempre estuviste de acuerdo con este romance ¿verdad?- dijo al final el doctor.
-No voy a mentir es verdad hacen una linda pareja, además Américo es una persona honrada y de buenas intenciones, no tengo objeción con su romance-.
-Esta bien, ahora que estamos de acuerdo, es mejor dormir no deseo discutir a estas hora de la noche- señaló el doctor. 
-Oscar solo deseo hacer un último comentario- dijo Felicia acercándose a su esposo -No siento mucha felicidad de que Elsy se vaya tan pronto a estudiar lejos, ella todavía es muy pequeña, ¿no te parece?-.
-Felicia estoy de acuerdo contigo pero Elsy no es nuestra hija, sus padres saben lo que hacen, la joven no va a un sitio solitario, además Teodora su madre va ir con ella. Elsy y su hermano Luis están siendo preparados para dirigir en el futuro el banco de su padre, es su destino y responsabilidad. Ahora vamos a dormir ya es tarde- dijo el doctor y dio media vuelta, enseguida quedo dormido.
Felicia respiró profundamente, siempre le había sorprendido con la rapidez con que su esposo podía dormir, para ella nunca fue fácil tal acción, siempre estaba preocupada pensando en sus hijas o como organizar el hogar para toda la familia. 
El amanecer de domingo comenzó temprano para la familia Martel, era el día del almuerzo familiar y como siempre todos se reunían para celebrar. Este domingo iba hacer diferente había un invitado más, era un secreto para todos menos para Felicia que contaba con su aprobación. Al medio día cuando las campanas del reloj tocaban las doce, apareció Américo con dos hermosos ramos de flores, uno para Liza y otro para la madre de familia, además traía un exquisito postre para el almuerzo. El novio de Liza muy ceremonioso y educado saludó a Felicia con las flores, ella agradeció con palabras de protocolo:
-Américo no se hubiera molestado, las flores son hermosas y al postre le haremos el honor después de almuerzo- comentó feliz.
-Mi querida Liza estas flores son para ti, espero te gusten- abrazó a Liza que lo invitó a pasar a la sala.
La hora de almuerzo fue al comienzo un poco incómoda, el doctor no se sentía muy feliz pero trató Américo con confianza, las hermanas de Liza escuchaban la conversación de los demás y la tía Gema comentaba las últimas novedades de su empresa: -hemos adquirido dos ambulancias para dar el mejor servicio que se necesita, con esta adquisición tenemos cuatro- dijo esto muy alegre.
En  un momento en el comedor se comenzó hablar de política y el doctor Martel intervino.
-Yo comprendo que el tema es muy interesante mi estimado Américo pero voy hacer hincapié en que a la hora del almuerzo ese tema esta vedado. Espero me comprendas-. dijo con énfasis el doctor. 
-Doctor usted es dueño de casa y jefe de la familia por lo tanto estoy a sus ordenes y comprendo lo que me pide- aseguró Américo.
Liza se sintió un poco incómoda con las palabras de su padre pero le dio la razón, ese tema era mejor dejarlo para otro momento y lugar.
El almuerzo terminó muy bien, todos pasaron al jardín para tomar el café y conversar de temas amenos que no despierten discusión. El día llegó a su fin a las siete de la noche y Nany se despedía de su nuera y nietas, Américo fue muy formal con ella, sabía que era la matriarca de la familia. Nany sonrió y dijo:-A
Lunes muy temprano como siempre el doctor Martel iniciaba su día de trabajo, tenía una cita en el congreso con un paciente que le había pedido que por favor lo atienda en su oficina. Era el presidente del congreso y amigo del doctor.
-Mi estimado amigo, es necesario que se haga estos exámenes que voy a mandar, tiene elevada la presión, debemos saber a que se debe, además  voy a recetar esta medicina que debe tomar y luego que tenga el resultado de los exámenes me los envía con su asistente, es mejor que hoy descanse en su casa- dijo el doctor y se despidio.
-Gracias doctor- contestó el presidente del congreso -seguiré al pie de la letra sus indicaciones y pronto nos volveremos a ver-.
Oscar Martel se encontró con Jorge Redondo cuando salía de la oficina del presidente del congreso. 
-Mi estimado amigo ¿cómo estás?- saludo Jorge con entusiasmo.
-Bien, estoy bien, hace unas semanas que no nos vemos- terminó de decir estas palabras y ambos amigos, vieron a Tesio Castello el jefe de policía que corría con sus agentes por los pasillos del congreso. En su cara se podía leer el peligro.
-¿Tesio que sucede?-preguntó el doctor.
Un segundo se detuvo Tesio y contestó -no puedo hablar en este momento, tengo es una emergencia ¿dónde queda la oficina del congresista Américo Panduro?-.
Jorge Redondo fue el que contestó -Sigue de frente por el pasillo, es la segunda puerta-.
Sin agregar una palabra más, Tesio corrío por el pasillo, sus agentes lo seguían ¿Cuál era la emergencia y qué tenia que ver en todo aquello Américo?.
Jorge Redondo agregó: -será que alguien lo ha denunciado por algo que hizo o tal vez vienen a interrogarlo. En política nunca se sabe, mi estimado doctor-. 
Oscar Martel no contestó a su amigo y se quedó pensando que debía ser algo muy grave por la expresión en el rostro de Tesio Castello jefe de policía. 


CONTINUARÁ         
     

            

     
 
        
           
  




 

lunes, 3 de noviembre de 2025

TRES HISTORIAS... ¡TRABAJO, SOLO TRABAJO!

El doctor Martel estaba pensativo después de haber vivido los terribles acontecimientos con su amigo y colega el doctor Fernando Salas, se encontraba en su consultorio, en un momento de su descanso recibió la la visita del congresista y también amigo Jorge Redondo
-¿Cómo estás mi estimado amigo?- saludo Jorge
-¡Qué tal Jorge! que alegría tu visita, espero que no sea nada que afecte tu salud y en caso de ser así, estoy presto atenderte- contestó el doctor Martel.
-Mi estimado amigo a pesar de las presiones del trabajo, en estos últimos tiempos esta complicado, gozo de buena salud, venía a conversar contigo sobre asuntos que necesito hablar para aliviar la tensión. Recuerdas que yo te pedí en varias oportunidades que me ayudes a convencer al congresista y miembro del partido  Américo Panduro que desista de presentarse como candidato a la presidencia en las siguientes elecciones. Ahora reconozco que pude estar equivocado porque él puede ser nuestra carta ganadora en las elecciones para elegir presidente. Tu sabes Oscar que estamos viviendo momentos difíciles, ¡sumamente difíciles!- Jorge guardó silencio unos instantes.
-¿Qué es lo que sucede Jorge?- pregunto el doctor.
-Cómo bien sabes por las noticias, el partido ha sufrido un terrible revés en las últimas elecciones municipales, estas han revelado hasta que punto  nuestro gobierno ha perdido popularidad, esto nos ha hecho reflexionar sobre nuestro presente y futuro. El nuevo alcalde elegido que reemplazó a Eduardo Orrego es Alfonso Barrantes. Nuestro presidente esta realmente preocupado, con este panorama poco alentador, sumado a ello la persistencia del terrorismo que causa grandes estragos ¿qué hacer estimado amigo? es un momento sumamente complicado- se detuvo Jorge para esperar la opinión del doctor Martel.
-Si, es algo complicado lo que ha sucedido ¿Cuál van hacer la estrategia a seguir como partido?- preguntó Oscar Martel.
-Oscar, por el momento estamos con las manos atadas, además eso no es todo- respondió el congresista -no te has enterado de la otra noticia que es un hecho dramático, se trata de la masacre de ocho periodistas en el pueblo de Uchuraccay, eso ha terminado de crear una terrible sensación de tragedia y abandono por parte del gobierno. Se va investigar lo que sucedió, se ha formado una comisión presidida por Mario Vargas Llosa para ir hasta el lugar y averiguar que paso en realidad - señaló Jorge. 
-Esto es inaudito, estamos viviendo tiempos de terror, el presidente Fernando Belaunde debe estar muy preocupado, nada de estas situaciones debieron pasar- comentó Oscar.
Jorge Redondo respiro cansado y agregó -es por ese motivo que estamos preocupados y que nuestro mejor candidato para las elecciones a la presidencia sea Américo Panduro, él ha demostrado ser una persona preparada con un amplio conocimiento en el manejo de gobierno, de ahí es mi reflexión de que pude estar equivocado al decir que no podía presentarse a las próximas elecciones-. comentó Jorge Redondo con tono de arrepentimiento por adelantarse a los hechos. 
-Jorge esto que me cuentas es realmente trágico, nuestro país en este momento debe encontrarse unido para luchar contra las adversidades, vengan de donde vengan. Amigo debes estar bajo mucha presión, no quieres que te mande unas pastillas para aliviar la tensión y puedas dormir bien- preguntó el doctor.
-Oscar no he venido por eso pero gracias por la recomendación, creo que por unos días me hará bien tomar algo- respondió Jorge.
El doctor recetó a su amigo las pastillas y le recomendó que se relaje, hay situaciones que están fuera de nuestras manos y nada podemos hacer contra ello: -Jorge relájate y descansa lo mejor que puedas, estas pastillas te van ayudar- recomendó.
Jorge Redondo se despidio de su amigo, había sido una conversación que alivio su tensión, sabía además que el doctor Martel era una persona de confianza y que él nunca comentaría nada de lo que se habló en su consulta.
Meses después, la comisión investigadora del caso arrojó el resultado de que los pobladores de Uchuraccay, habían confundido a los hombres de prensa con subversivos y por eso les dieron muerte, fue un hecho lamentable que nunca debió ocurrir.
En la noche en su hogar el doctor Martel después de la cena recibió una llamada de su amigo y paciente Ramiro Fuentes que ya se encontraba muy recuperado de su problema de salud que hizo temer a todos por su vida: -mi estimado amigo, te llamo para invitarte almuerzo de despedida que doy para mi hija mayor Elsy, ella se va estudiar a Inglaterra y deseo que este rodeada de su familia y amigos. Tu hija Mery está también invitada, sé que ella es muy amiga de mi hija. La reunión va ser en mi casa este sábado. Espero no faltes, sabes que siempre eres bien recibido-. finalizó
Oscar Martel aceptó la invitación, Mery y Elsy eran muy amigas y se trataban con bastante confianza. Estaba seguro que a Mery le daría alegría despedir a su amiga pero también tristeza porque no se verían por mucho tiempo.
Fanny en cambio tenía una conversación muy seria con su hermana Liza con la que tenía una gran confianza, a su hermana le comentó sobre el encuentro con Umberto y su novia: -Liza no te imaginas lo incómoda que me sentí con ese encuentro, no pensé jamás que podia suceder y que Umberto estuviera saliendo con otra persona-. señaló Fanny.
-Mi querida hermana- contestó Liza -no vas a imaginar que Umberto al no estar contigo se iba a convertir en monje, como es lógico él tiene que seguir su vida y su camino-.
-Si, Liza tienes razón, jamás imagine que podía suceder y tan pronto-. respondió Fanny con tristeza.
-No quiero ser demasiado directa contigo pero fuiste tú quién terminó la relacion, no puedes quejarte y  pretender que él viva aislado del mundo, quieres mi sugerencia, sigue adelante y no pienses más en lo que pudo ser- agregó Liza.
Fanny reconoció que era verdad lo que decia su hermana y señaló: -por favor no quiero que comentes nada con nuestra madre, tú sabes que las cosas con ella se han arreglado y no deseo volver abrir ese capítulo de mi vida-.
Liza sonrió y dijo: -no seas dramática Fanny, por mi parte no voy a decir nada de nada, esto queda entre las dos, nuestra madre no se va enterar-.
Fanny esa noche no pudo dormir bien  le incomodaba ese encuentro con Umberto, además había pasado tiempo y las cosas quedaron claras entre los dos, entonces Liza decia la verdad, estaba siendo dramática y exagerada. 
El sábado Mery y sus padres salían antes de las doce para la casa de Ramiro Fuentes, el almuerzo era ese día y Mery sentía que su amiga Elsy iba a pasar una larga temporada en el extranjero. Se alegraba por ella y la gran experiencia que iba a vivir. Estudiar en otro país era una gran oportunidad para prepararse a un futuro en la dirección del banco de su padre. Ese era el destino de Elsy y su hermano Luis, él seguiría el mismo camino que su hermana.
La casa de la familia Fuentes era elegante, el decorado muy acorde a su posición social, no había ostentación pero si buen gusto. Elsy era una joven amable y sencilla.
-Mery que gusto que hayas venido a mi despedida- comentó Elsy -ven al salón donde estamos reunidos algunos amigos que tú también conoces, los adultos van a otro salón- y se llevó de la mano a a Mery.
Felicia y el doctor Martel fueron al salón que les señaló el mayordomo, ahí los esperaba Ramiro y su esposa Teodora que estaban muy alegres de recibirlos.
-Felicia- dijo Ramiro con seriedad -este hombre, tu esposo, es responsable de mi vida al estar siempre atendiendo mi salud, reconozco que soy un paciente difícil pero ahora he tomado conciencia y sigo al pie de la letra sus indicaciones, no deseo volver a pasar por la horrible experiencia que viví- Ramiro abrazó al doctor Martel y le dio las gracias.
En casa de la familia Martel, Liza invitó a Fanny acompañarla a la casa de campo de Américo, no quería que su hermana se quede sola, un día en el campo le haría bien.
-Vamos Fanny acepta mi invitación, la casa de Américo es muy bonita y los paisajes del campo son hermosos, el clima es fresco en esta época del año, estoy segura te va a encantar-.
Fanny aceptó y las dos hermanas junto Américo pasaban el día en el campo. Liza tenía razón, el lugar era bello, y Américo muy atento, no faltaba nada para pasar un día maravilloso. En un instante de la reunión pidió permiso a Américo y Liza para pasear por los alrededores, no quería estorbar a los enamorados.
-No te vayas lejos Fanny, en un momento vamos almorzar y luego salimos a pasear para que conozcas el riachuelo que pasa muy cerca de la casa.
Fanny prometió no alejarse y salió a caminar, respiraba el aire fresco de la mañana y pensaba que ella sería feliz viviendo en un lugar así. Despertar todas las mañanas con este paisaje que la hacia soñar. 


CONTINUARÁ