domingo, 27 de enero de 2019

DOS PUEBLOS... DOS VILLAS

Los montañistas en ascenso, subían por el Gran Nevado que era una montaña difícil de escalar.  
De pronto unos metros más arriba encontrarían  una gigantesca grieta que hacia más peligroso y difícil el camino.
Todo el grupo estaba atento a lo que sus guías indicaban. 
Desde esa altura se podía ver la fuerza y belleza de las grandes montañas de la cordillera. Nadie debía distraerse, un mal paso podía convertirse en una tragedia. 
Con una señal Ángel Ripay avisó al grupo que iban a detenerse, era necesario descansar un momento para orientarse y seguir el camino. Cada montañista desde su lugar observaba la nieve y las montañas a su alrededor, el paisaje los dejaba sin aliento nunca antes habían venido a la cordillera de la Andes. 
Ángel Ripay también observaba el paisaje que él tanto conocía. Un viento helado soplaba con fuerza, ésto complicaba el camino, pero había que seguir. 
Los holandeses estaban cada vez más seguros que llegarían a la cumbre, su entusiasmo no había decaído, y sus fuerzas tampoco.
El descanso terminó, Ángel Ripay daba la orden de continuar. El grupo tenía más de medio día escalando la montaña, era importante aprovechar la luz del día, para avanzar y llegar a una pequeña meseta donde podían pasar la noche. Escalar de noche sería un suicidio. Ángel conocía muy bien lo que podía suceder.   
Roberto, el hermano de Ángel también indicaba a su grupo que tenían que seguir. 
La montaña, el frío helado y la peligrosa grieta los rodeaban, ahora la naturaleza ponía aprueba a los montañistas holandeses. 
En Santa Emilia las expectativas por la hazaña de los montañistas, seguían en pie, algunos hasta hacían apuestas de si lo lograrían. Muchos comentarios eran positivos, otros no tanto, pero todos en general estaban de acuerdo en que ellos eran deportistas profesionales y tendrían éxito, pero algunos escépticos sabían que la naturaleza y el Gran Nevado les darían una batalla que no olvidarían jamás. 
Hipólito Mancilla en medio de todas estas especulaciones  seguía con sus planes de un aeropuerto para Santa Emilia, ya había recibido al ingeniero especialista que se encargaría de estudiar la posibilidad de su proyecto. 
El ingeniero Andrés Seminario se hospedó en casa de Hipólito Mancilla, éste quería tenerlo cerca para conversar con él y explicarle lo que deseaba hacer. El ingeniero Seminario lo escuchaba atentamente, ambos hombres reunidos en la sala principal de la casa conversaban.  
Después de las explicaciones Hipólito Mancilla preguntó si era factible tal proyecto.
-Señor Mancilla, antes de contestar esa pregunta tengo que estudiar el pueblo, los terrenos de los alrededores, en resumen, tengo que estudiar la región para sacar mis conclusiones, lo que si le puedo asegurar que yo no he venido hacer milagros, si existe la posibilidad de hacer un aeropuerto se lo diré y si no se puede construir, usted también lo sabrá.  Permitame recorrer la zona estudiar bien  la región y después de unos días hablaré con seguridad cuál es la verdad del proyecto. Pero le aseguro que por el momento no puedo decir nada.
Hipólito Mancilla se quedó desconcertado, él quería los resultados ¡ya! se supone que había contratado al mejor especialista y entendido en el tema, por el momento sólo le quedaba tener paciencia y esperar. 
Mientras, como era común en Santa Emilia, corrían por el pueblo los comentarios de que ya había llegado el ingeniero que iba a estudiar la construcción de un aeropuerto.
La mayoría de los pobladores aceptaban la idea del aeropuerto y el alcalde Cerillo prestaba oídos a todos los comentarios, él ya pensaba que no sería mala idea apoyar el proyecto, con ello ganaba más votos para las próximas elecciones  
En su oficina, Teodoro Cerillo hacia planes de cómo sería su campaña y se sobaba las manos con entusiasmo.         
Que maravilla pensaba, ahora si podía tener  la campaña asegurada.    
-Señor alcalde, el señor Mancilla       
ha venido a buscarlo- interrumpiendo su alegría, Teresa la secretaria.
Sin esperar el permiso Mancilla entró en la oficina del alcalde.
-Mi estimado alcalde Teodoro Cerillo- decía con demasiado entusiasmo  -estoy aquí primero para saludarlo y luego para decirle que ya está en Santa Emilia el ingeniero que va hacer el estudio de nuestro proyecto.
-Un momento- dijo el alcalde levantando la voz. 
-Nuestro proyecto... no Mancilla, de las arcas del municipio no saldrá un centavo para pagar a ese ingeniero que usted ha contratado.
-Calma Teodoro, el ingeniero que va estudiar el terreno de Santa Emilia yo le voy a pagar, en eso habíamos quedado. 
- De nuevo, Mancilla, usted está equivocado no he comprometido mi palabra en nada todavía, hay que ver la posibilidad y luego se verá. Construir un aeropuerto por muy pequeño que éste sea cuesta, como usted comprende no se trata de construir un jardín de niños que también cuesta- dijo algo molesto el alcalde.
Mancilla sonreía con las palabras del alcalde y agregó -no se preocupe Teodoro vamos a esperar al ingeniero que nos de su opinión y después hablaremos del proyecto. Imagine lo bueno que sería un aeropuerto en Santa Emilia tendríamos tantos visitantes y muchas facilidades pero sobretodo seria un paso al futuro para el pueblo. 
-Si, todo lo que usted dice Mancilla esta bien, pero no es lo más urgente, el proyecto puede esperar, además ahora el entusiasmo de los pobladores está con los montañistas que han venido a Santa Emilia, toda la prensa internacional y nacional da cuenta del hecho, estamos en los noticieros- el alcalde dijo esto para distraer las palabras de Mancilla que daba por hecho el aeropuerto. 
Mancilla no quería discutir con el alcalde, un conflicto entre los dos no era bueno para sus planes, entonces contestó:
-¡Si!... ¡es verdad! ¡los montañistas! ahora Santa Emilia es más conocida y la prensa no tardará en venir para estar cerca de la noticia- dijo esto sonriendo para calmar los ánimos del alcalde. 
Era verdad, la prensa ya estaba enterada de los hechos y no tardarían en llegar al pueblo. Los montañistas eran un suceso en su país y se debía informar. La pregunta que todos se hacían ¿lo lograrían? ¿llegarían a la cumbre?.
Los hermanos Ripay seguían el camino que conocían, Ángel señalaba que ya estaban cerca de la grieta peligrosa, todos debían estar atentos. Lana una de las mujeres montañistas iba en el grupo de Roberto, ella estaba al último pero avanzaba a igual paso que los demás, en un sobresaliente de una roca  puso un pie, quería estar segura que no era peligroso, después apoyó los dos pies, todo iba bien pero al colocar sus manos en otra roca está se aflojó y Lana cayó suspendida de la cuerda. 
Stuard que iba adelante de ella, se aferró con fuerza a la roca para sostener el peso de Lana y no caer también. Ella suspendida en el aire se mecía como si fuera un péndulo y no podía evitarlo, no tenía de donde agarrarse, conservó la calma y la serenidad. 
Roberto Ripay se dio cuenta del peligro que corría Lana, mientras Stuard hacía grandes esfuerzos para sostenerla. 
Hay una ley no escrita que conoce todo montañista, si uno del grupo pone en peligro a los demás, él que está cerca tiene la potestad de cortar la soga y dejar caer al compañero. Por supuesto que Stuard no tenía la intención de hacer aquello y se sostenía para ayudarla. 
Roberto Ripay giró lentamente y con la soga que llevaba al hombre arrojó uno de los extremos a Lana, el primer intento falló, el segundo intento también falló, el movimiento en péndulo hacia más difícil que ella pueda sostener la soga, todo el grupo contenía el aliento, no querían pensar que podía tomarse la terrible decisión con Lana. 
Roberto conservaba la calma y lanzó por tercera vez la cuerda que Lana pudo sujetar por fin entre sus manos, con ella y suspendida en el aire, Roberto comenzó a tirar de la cuerda para acercarla a la roca, una vez segura, ella escaló algunos metros para ponerse al mismo nivel de sus compañeros y   

dijo en voz alta -¡estoy bien, estoy bien! gracias Roberto, gracias Stuard- ambos hombre levantaron la mano en señal de aceptación.
Lana en silencio se aferró a la roca y unas lágrimas rodaron por sus mejillas, ella había estado en un terrible peligro de caer al vacío. Los montañistas holandeses y los hermanos Ripay podían respirar tranquilos y seguir el camino. 
Pasaron sobre la grieta peligrosa y de lo profunda que era, el fondo no se podía ver.  Era el primer obstáculo que pasaban, más adelante encontrarían otros. El Gran Nevado todavía tenía otras sorpresas. 
En Santa Emilia la gente seguía su rutina, Rafaela y Doña Elvira planificaban cómo iba hacer la ampliación de la cocina para aumentar la producción del negocio. 
Rafaela tenía algunos planes, Doña Elvira por fin había aceptado las ideas de su hija. 
Celina en el hostal "Bienvenidos" revisaba algunas cuentas, cuando su teléfono sonó, era señal de un mensaje, este decía -Celina nos vemos en unos días ya casi se va la señal- era James el que había escrito el mensaje. 
Celina pidió al cielo que todo el grupo esté bien, ella confiaba en los hermanos Ripay, todo el pueblo confiaba en que los hermanos lleven con bien a los montañistas pero todos ignoraban que el clima estaba cambiado, las heladas se habían adelantado y la gran montaña era cada vez más difícil de escalar. 
El día ya casi había terminado y la noche estaba cerca, era necesario llegar pronto a la pequeña meseta para descansar. 

CONTINUARÁ             

domingo, 20 de enero de 2019

DOS PUEBLOS...DOS VILLAS

Cinco de la mañana, los turistas holandeses se preparaban para partir a su gran expedición, escalar el Gran Nevado. 
Todos estaban descansados y aclimatados a la zona, ahora sí, no había tiempo que perder, el desafío los esperaba. 
Con el equipo de escalar preparado y la ropa especial para montañismos  uno a uno iban subiendo al mini-bus que los llevaría al lugar cercano en la montaña para iniciar la expedición. 
Roberto y Ángel Ripay los hermanos y guías iban con ellos en el bus, todos en silencio y en sus asientos partieron a la montaña, minutos antes James hablaba con Celina para comentar que se iban unos días y que sus habitaciones quedaban reservadas, ella no debía preocuparse porque las cuentas se pagarían en orden.
Celina agradeció las aclaraciones de James les deseo a todo el grupo buena suerte en su travesía y se despidió de sus amigos, los hermanos Ripay.
Para ella era una aventura de cuidado la que iban a realizar todos ellos, pero confiaban en los guías y en que todo salga bien. 
El bus partió a hacia la montaña mientras Celina desde la puerta del hostal "Bienvenidos" los observaba, les hacia adiós con la mano a todos ellos especialmente a James con el que más había conversado, se habían hecho amigos. 
El bus tomó la carretera entre San Pablo y Santa Emilia rumbo al Gran Nevado, relajados y tranquilos viajaban los montañistas, algunos conversaban y otros simplemente miraban el paisaje de los alrededores del camino, después de un poco menos de una hora de viaje llegaron al punto de partida. La gran montaña estaba frente a ellos, se alzaba orgullosa al cielo, su belleza era asombrosa nadie podía negarlo, ella sola imponía respeto. 
Mientras todos bajaban del bus la montaña parecía observarlos. Los holandeses miraban al gigante que tenían al frente, era imponente y un peligroso desafío.
Una vez todos reunidos al pie del Gran Nevado, Ángel Ripay hizo las últimas recomendaciones:
-Por favor todos deben llevar lo necesario para escalar, ustedes como profesionales montañistas saben que el equipo debe ser liviano para no estorbar los movimiento a la hora de escalar. También es importante conservar la calma en caso de algún peligro, no deben dejarse llevar por la desesperación, por último, todos somos un equipo y nos vamos apoyar mutuamente- entonces a manera de unión, todos se tomaron de las manos y dieron un grito para animarse. 
Ángel Ripay comandaría el grupo, él iría adelante después de cinco de los montañistas iría su hermano Roberto seguido por los otros cinco montañistas.  Cada uno dejaba  un espacio al otro. El grupo iría unido por una cuerda amarrados en cintura.   
Preparados los equipos, listos con lo necesario, se acercó el grupo al Gran Nevado e iniciaron el ascenso. Con los nervios templados, la fuerza y la concentración daban sus primeros pasos sobre esta gran mole de gigantesca belleza. 
Los hermanos Ripay siempre tenían un ritual a la hora de ascender por la montaña, ellos comían un poco de nieve para asegurarse de estar unidos al gigante.  
El bus partió dejando a los montañistas iniciar su nueva aventura. 
En el pueblo de Santa Emilia y San Pablo la gente estaba a la expectativa, los pobladores confiaban en que el grupo iba a lograr su hazaña, los hermanos Ripay conocían el camino, era expertos y llevarían a los holandeses a la cumbre. 
La gente del pueblo comentaba sobre la expedición, les deseaba el éxito y pronto regreso.  
En los primeros cien metros de altura la situación estaba controlada, el grupo se sentía seguro y confiado, todavía el terreno era fácil.             
Ángel Ripay daba las indicaciones y                 
señales al grupo. 
Los montañistas  se aseguraban de pisar bien el terreno para no dar un traspiés. Eran deportistas profesionales y sabían como  actuar en caso de algún peligro.  
La ropa que llevaban era liviana especial para escalar, con ella se protegían del frío. Los guantes protegían las manos pero no estorbaban a la hora de escalar. 
Nadie tenía idea cuanto duraría la travesía pero si no había algún inconveniente y se aprovechaban bien los días podía ser entre cuatro o cinco días o tal vez más. Todo iba a depender del grupo, su resistencia y el clima. 
Ángel y Roberto estaban comunicados entre ellos por radio y también se podían comunicar con la estación central de radio en Santa  Emilia. 
Los dos hermanos confiaban que no hubieran percances que lamentar,  todos seguían el camino del ascenso a hacía la sima.
En Santa Emilia la vida continuaba, doña Elvira comentaba con su hija Rafaela sobre la expedición:
-En todos estos años que he vivido en el pueblo nunca tuve la intención de escalar la montaña, soy muy temerosa de las alturas y siento muchos mareos y nervios. Los 6000 metros del Gran Nevado son de respeto y eso sin contar lo difícil del terreno. 
Rafaela era de la misma opinión de su madre, ella con Barzan solo habían subido unos pocos metros y eso era todo, para ella lo mejor era estar con la pies en la tierra. 
Comentarios parecidos o diferentes recorrían todo el pueblo, algunos de los pobladores habían escalado la montaña pero nunca demasiado alto. 
En Santa Emilia la gente estaba acostumbrada a ver exploradores de diferentes países que venían a vivir el reto de escalar el Gran Nevado, algunos habían logrado subir hasta la cumbre pero esos no eran pocos y todo estaba documentado en las páginas de la WEB.
Celina en su hostal, organizaba a sus empleados con el trabajo del día, la vida continuaba mientras los montañistas subían por las faldas de la montaña.
El sonido de su celular la distrajo de sus pensamientos, cuando vio la pantalla era una llamada de Adriano, ella decidió no contestar, era mejor así, los dos debían quedar en paz. 
En la noche en casa de Rafaela, conversaba la familia reunida, no era domingo pero Tadeo, sus esposa y sus pequeños estaban en la sala comentando los últimos acontecimientos con respecto a los montañistas. Barzan también se encontraba presente, él se había vuelto uno más de la familia y todos lo sentían así.
Aparte de los comentarios sobre la expedición, otro comentario del que hablaba la gente era que Hipólito Mancilla había contratado un profesional para que estudie la posibilidad de construir un aeropuerto en Santa Emilia. Esto ya no era un secreto todo el pueblo lo sabía y comentaban, algunos estaban de acuerdo, era una posibilidad de dar un paso al futuro y la facilidad de viajar para ahorrarse tantas horas de viaje por tierra. Otros no se sentían muy seguros de que Santa Emilia tuviera un aeropuerto, pero en general era una buena noticia.
Mancilla ya había hablado con el ingeniero que contrato, él llegaría al pueblo en dos días. 
Barzan y Rafaela se veían viajando en avión, la posibilidad los hacia reír y comentar lo fácil que seria viajar a la capital.            
      
Nada en el pueblo podía quedar en secreto por mucho tiempo, de todas maneras la gente siempre terminaba enterándose.
A San Pablo también había llegado la noticia sobre el aeropuerto en Santa Emilia.
Por el momento todos estaban distraídos comentando sobre los montañistas pero a su alcalde ya se le ocurría algo para competir con el pueblo vecino.
Los montañistas holandeses y sus guías seguían en su  ascenso por la montaña, Ángel Ripay que iba adelante notaba que el clima estaba cambiando,en el lugar corría un viento helado que complicaba el camino, no era el tiempo de estas heladas, pero con el clima nunca se podía estar seguro. 
En el grupo nadie hablaba, todos estaban unidos por una cuerda resistente y  concentrados para no dar un paso en falso, Roberto que iba en medio del grupo era responsable de que nadie quede rezagado. 
A mediada que subían, el viento helado soplaba con más fuerza, por momentos empujaba a los montañistas. Ángel sabía que unos metros más arriba se acercaban a una de las grietas que él había comentado al grupo, en ese lugar se tenía que extremar el cuidado para no tener percances una distracción, un mal movimiento, podía ser fatal. 
Ángel advirtió a su hermano para que avise al resto que se acercaban a un lugar peligroso, Roberto hizo una señal de advertencia al grupo que lo seguía. La fuerza de voluntad y el espíritu estaban en alto, los montañistas querían llegar a la cima.

CONTINUARÁ 

          
    

domingo, 13 de enero de 2019

DOS PUEBLOS...DOS VILLAS

Celina salio de su oficina al encuentro de los turistas holandeses, éstos eran un total de diez personas, seis hombres y cuatro mujeres, ella no pensó que fueran tantos pero su hermana que vivía en Europa ya le había advertido sobre el viaje. 
La hermana de Celina siempre promocionaba el turismo del pueblo de Santa Emilia y describía todos los atractivos de la región y del hostal de sus padres, así llegaban hasta el lugar turistas que querían conocer los atractivos del pueblo. 
Pero este grupo de personas no solo eran turistas que venían de paseo, ellos eran deportistas profesionales en montañismo que venían para escalar el Gran Nevado y conquistar la cumbre. Esto formaba parte de su entrenamiento que estaban haciendo desde hace dos años, hasta ese momento habían escalado montañas de 4,000 msnm ahora ellos quería subir hasta los 6,000 metros. Todo esto era parte de su preparación, porque el objetivo final era escalar el monte Everest y llegar a la cumbre. 
Para los turistas holandeses era la primera vez que iban escalar una montaña de esa altura, por eso era importante prepararse bien, entre el grupo había un doctor que los acompañaba que también era deportista. Ellos venían con  equipos especiales para escalar y pequeños tanques de oxígeno para la altura, aunque sabían que el reto era llegar a la cumbre  sin el uso de los tanques de oxigeno, esa era parte de la condición para declararse campeones de montañismo. 
Con este entrenamiento querían saber como reaccionaban sus cuerpos y  fuerzas a más de 4,000 metros.  
Celina de inmediato saludos a los turistas, ella sabía un poco de ingles y no le fue difícil comunicarse con ellos. A cada uno le señalo su habitación que eran de camas dobles.
Los holandeses llegaban agotados después de un largo viaje de varias horas en bus. Todos se acomodaron en sus respectivas habitaciones para relajarse y descansar. 
Celina habló con James que era el vocero del grupo, con él hizo los arreglos del hospedaje y le indicó los horarios del comedor para el desayuno y otros alimentos, le comentó además que las personas que eran sus guías vendrían más tarde para hablar con ellos; por el momento lo mejor era descansar y aclimatarse al lugar. 
Luego que los turistas se retiraron a descansar, Celina con uno de sus empleados hizo llamar a los guías que llevarían al grupo a las alturas del Gran Nevado. 
Los guías eran los hermanos Ángel y Roberto Ripay, dos expertos escaladores de montaña y conocedores del camino en el Gran Nevado. Ellos mejor que nadie sabían que hacer para llegar a la cumbre, todos los pobladores de la región los conocían, los hermanos habían nacido en medio de esas montañas y las conocían muy bien.  
Cuando Ángel Ripay el hermano mayor llegó al hostal "Bienvenidos" para hablar con Celina, ésta le comentó sobre la llegada de los turistas, pidiendo que más tarde hable con ellos y  les explique como sería el viaje de expedición. 
-Ángel por ahora los turistas están descansando del viaje, en la noche regresa para que te presentes y puedas hablar con ellos, es importante que les expliques como va hacer el viaje, ellos piensan quedarse una semana. 
-Celina- dijo Ángel -¡si!... es muy importante hablar con ellos, es necesario explicarles los detalle de como va ser el viaje para que se preparen, por el momento deben quedarse un par de días descansando para aclimatarse a la zona. Yo más tarde regreso para presentarme.  
Ángel se despidió de Celina, ellos eran amigos de siempre, no era la primera vez que se hospedaban en el hostal turistas que querían escalar la montaña y que Ángel y su hermano fueran sus guías.        
Ahora Celina y su personal tenían mucho trabajo, el hostal  estaba lleno con otros turistas, era necesario organizarse para atender bien a los residentes.             
Cómo habían quedado, Ángel y su hermano, se presentaron en el hostal a las 8 p.m, a esa hora las celebraciones en el pueblo habían terminado y todo quedaba limpio para iniciar la vida cotidiana al día siguiente, a esa ahora la gente guardaba sus mesas y sillas y  desocupar las calles principales. 
En el hostal "Bienvenidos" Ángel y Roberto se presentaban ante los turistas para conversar, la reunión tenía lugar en el comedor del hostal: 
Ángel tomó la palabra, James el vocero del grupo traducía todo lo que éste decía:
Comenzó primero diciendo su nombre:
-Buenas tarde mi nombre es Ángel, mi hermano Roberto y yo vamos hacer los guías para escalar la gran montaña.  Ante todo quiero explicarles que la montaña que vamos a escalar no es una montaña fácil,  no solo por la altura que todos ya conocen y sé que para ustedes es la primera vez que van a subir a este nivel. Bien, quiero decirles que el Gran Nevado es una montaña rebelde, que no es fácil de escalar porque el camino hacía la cumbre esta lleno de grietas que pueden tener de trecientos a cuatrocientos metros de profundidad, caer en una de ellas es desaparecer para siempre, por ello debemos mantenernos juntos para seguir el camino correcto y no equivocarnos o llegar hasta un gran abismo que rodea toda la montaña y que no nos conduce a la cumbre. 
Otro punto importante son las consecuencias del mal de altura, la falta de oxigeno y el frío por suerte hay un doctor en el grupo, pero si las consecuencias de la altura comienzan hacer mella en el grupo, detendremos la expedición de inmediato. 
Se escucharon algunos murmullos entre los holandeses cuando se enteraron de los detalles, pero la decisión era unánime, ellos habían venido con el propósito de escalar la montaña, por lo tanto estaban ahí... para hacerlo.
Ángel prosiguió con su explicación sobre los detalle de como sería la escalada. -el equipo no debía ser pesado, todos debían tener lo necesario y nada más, los pequeños tanques de oxigeno solo serían usados en caso de emergencia, la escalada tenía que ser sin ayuda de los tanques para que tenga validez como deporte.  
Para finalizar Ángel dijo -sugiero que descansen en el pueblo un par de días para acostumbrarse  al clima y a la altura, su estado físico y psicológico debe ser óptimo, escalar el Gran Nevado requiere de fuerza, destreza y concentración. No les digo todo esto para asustarlos porque ustedes como profesionales saben que este es un deporte de fortaleza y un gran desafío. Les comento estos detalles para estar  preparados y subir a 6,000 msnm en una montaña difícil de escalar. 
Silencio en el comedor, los turistas estaban asombrados pero ya habían leído en algunas páginas de Internet sobre el Gran nevado y esto no los tomaba por sorpresa.
Finalizada la reunión los hermanos Ripay se despidieron y retiraron. Mientras los turistas comentaban entre ellos la nueva información que tenían y se disponían a cenar.
Celina preparó el comedor para la cena. El grupo de montañistas conversaba animadamente sobre su próximo desafió, mientras degustaba los ricos platos de la región. 
Más tarde todos se retiraron a descansar, al día siguiente querían ir de visita a la ciudadela Pre-Inca que también aparecía el las páginas de Internet. 
Para esta excursión el hostal contaba con un mini bus que los llevaría por la nueva pista a la edificación Pre-Inca.
Celina se encontraba en los últimos arreglo en el hostal cuando llegaron de visita Rafaela y Barzan, querían visitar a su amiga y saber como se encontraba después de la despedida de Adriano. 
Ella agradeció a sus amigos por la preocupación pero había decidido por el momento cerrar ese capítulo, entonces comentó -ahora estoy más tranquila y con las manos llenas de trabajo, como saben tengo el hostal lleno de turistas y deportistas de montaña, casi no tengo tiempo de pensar en nada más. El trabajo es una gran terapia para los dolores del corazón-  Celina dijo esto con una leve sonrisa.
Sus padres le habían dejado toda la responsabilidad de la administración, ella era la principal encargada.      
Rafaela y Barzan se quedaron un tiempo más conversando con su amiga, ella les contaba sobre los turistas holandeses y su desafío de escalar el Gran Nevado. Todos los pobladores en la región conocían que era una montaña difícil, el respeto que sentían por ella era real. La montaña era el vigía y el celoso guardián del valle.  El paisaje no seria el mismo sin ella.   
                
Al día siguiente y después del desayuno como estaba programado los turistas holandeses partían en el mini bus del hostal hacía la ciudadela. 
James comentó con Celina que regresarían para el almuerzo, ninguno de ellos debía hacer grandes esfuerzos ni caminatas excesivas porque tenían que estar bien descansados y preparados físicamente para su escalada. 
En la ciudadela los turistas recibieron la información del guía sobre el lugar y  la antigüedad que éste tenía. 
Se creía que era una cultura que tenia algo más de 3,000 años había recibido influencia de la cultura Chavin, otra cultura un poco más antigua, esto era por las cabezas clavas que adornaban las paredes. 
Las personas que un día habitaron el lugar rendían culto a sus dioses, trabajaban la cerámica y sus tejidos con gran arte, esto se podía ver en los vestigios que se habían encontrado en el lugar.   
Ellos también  defendían su ciudad y sus tierras de las invasiones de los pueblos vecinos. Lo que nadie podía explicar hasta el momento era porque la ciudadela aparentemente había sido abandonada y quedó como testigo del tiempo pasado de esta cultura.   
Los holandeses habían quedado sorprendidos por la ciudadela, su historia era muy interesante. Recorrieron el lugar y admiraron el paisaje de los alrededores, estaban más que fascinados por las historia que escuchaban.  El día era perfecto para una caminata, pero nadie quería excederse en esfuerzos físicos, tenían que ser cuidadosos y estar listos para  el desafió que los esperaba. 

CONTINUARÁ
     
   

domingo, 6 de enero de 2019

DOS PUEBLOS...DOS VILLAS

El día había llegado, el momento especial que tanto esperaba Santa Emilia y el alcalde Cerillo era una realidad, todo estaba listo para la gran  inauguración de la nueva pista.   
La noche se encontraba iluminada por los cientos de antorchas que portaba la gente. La alegría, la emoción, eran latentes en la noche de antorchas, todos los pobladores se habían dado cita para estar presentes en el festejo.  
Teodoro Cerillo invitó a los pobladores y con un pequeño discurso cortó las cintas de la nueva carretera que los llevaría en poco tiempo hasta la ciudadela Pre Inca.  
La gente marchaba con las antorchas y con los cantos, todo era alegría y felicidad. San Pablo y Santa Emilia estaban unidos en los festejos, nada más era importante en esta noche. 
La caminata se prolongó varios kilómetros y al llegar al lugar, la gente en orden y respeto rodeo la ciudadela como señal de cuidado y protección. 
La ciudadela Pre Inca estaba ahora más iluminada y la gente cantaba y festejaba en ella.  
La ciudadela quedaría como un símbolo para el futuro y las generaciones venideras podrían conocerla y estudiarla más a fondo para descifrar todos los misterios que rodeaban la construcción de piedra  Pre- Inca.   Los cantos, los bailes, se prolongaron hasta muy tarde. La gente quería celebrar el pasado del lugar y la esperanza de un futuro.
Rafaela, Barzan, Celina celebraban la alegría de la inauguración, Adriano no se encontraba con ellos, él había viajado a la capital, esto entristeció a Celina pero muy pronto se repuso porque era una ocasión  especial.  
La fiesta de antorchas le daba a la noche algo de magia, algo especial, la alegría rodeaba el lugar, el pasado se hacia presente y la ciudadela construida en piedra, hasta ese momento desafiaba el tiempo y se mantenía en pie.     
Teodoro Cerillo rodeado de la gente no podía ser más feliz, la inauguración era un completo éxito, entre cantos y bailes prometió que la edificación Pre Inca siempre estaría protegida. 
Pasada la medianoche algunos pobladores comenzaron a regresar a Santa Emilia o San Pablo según era el caso, muchos se quedaron celebrando hasta el amanecer. 
Rafaela, Barzan y Celina regresaban al pueblo a las 2 a.m, reían y cantaban en el camino, era un momento único pero tenían que prepararse porque al día siguiente en el pueblo seguían los festejos con la feria gastronómica, se esperaba gran afluencia de público. 
Barzan se sentía cansado por la caminata y los festejos, por esta noche se quedaría en el hostal "Bienvenidos" de Celina para celebrar al día siguiente la feria. Él venía preparado para ello, con un pequeño equipaje.
Al llegar a la casa de Rafaela se quedó un rato más para conversar sobre los festejos y los momentos que pasaron junto, por primera vez hablaron sobre sus planes a futuro juntos. Tal vez la magia de la noche los había contagiado y sentían el calor de sus sentimientos.
Doña Elvira descansaba, no había estado en la inauguración pero seguro hubiera estado contenta con tanto festejo. Se fue temprano a dormir porque al día siguiente le esperaba un día  de trabajo agotador.
Barzan se despidió de Rafaela con la promesa de encontrarse al día siguiente, para seguir los festejos. 
En el hostal de Celina se sentina cómodo, era un lugar limpio y agradable, además le quedaban pocas horas para dormir ya que pronto amanecería. 
Unas horas más tarde el pueblo de Santa Emilia amanecía  lleno de adornos, la gente se preparaba para festejar a lo grande la feria; mesas y sillas habían tomado las calles principales del pueblo y se preparaban diversos platos exquisitos para los paladares más exigentes.
Doña Elvira ya estaba en su tienda atendiendo los pedidos que se habían multiplicado, Juanito apenas se daba abasto para hacer las entregas.                     
Tal vez Rafeada tenía razón, pensaba doña Elvira, tal vez era necesario hacer algunos ajustes para aumentar la producción, ya se quedaba corta              
y los pedidos cada vez eran más abundantes.
Doña Elvira se aferraba a la tradición y Rafaela traía consigo ideas nuevas que harían más productivo el negocio. Eran dos generaciones que pensaban distinto pero que podían convivir si llegaban a un acuerdo. 
Las calles de Santa Emilia estaban llenas de turistas, que paseaban admirando los deliciosos platos y productos de la región, por doquier había festejos.
El alcalde de San Pablo Lázaro Ventura quería también pasear por el pueblo vecino, quería disfrutar de la feria. Nada escapaba de su atención. Pensaba que su colega Cerillo se había anotado un gran punto con este festejo y estaría listo para la siguientes elecciones municipales, cómo siempre el alcalde Ventura todo lo llevaba a la competencia entre los dos pueblos. 
Desde la ventana en lo alto de las oficinas de su empresa de transporte Hipolito Mancilla observaba los festejos de la feria, para él no era un buen día, para él era un día de profunda tristeza, su hija Ángela cumpliría treinta años y la familia estaría celebrando. 
Con todo su trabajo, con todos sus proyectos, él no se había olvidado de su hija, como padre la seguía buscando con desesperación. Su esposa muy temprano ese día se había ido a la iglesia para pedir por su hija, para pedir que se encuentre bien donde sea que pueda estar. Hipolito Mancilla la veía salir en silencio, en ese día ella no le dirigía la palabra porque tal vez en el fondo le echaba la culpa de lo ocurrido a su hija. Si no la hubiera presionado hasta ponerla al punto de la desesperación. Como padre nunca comprendió que era joven y que la unía a Mariano Arias Jr. un amor juvenil del que no quería separarse. Mancilla no se atrevía a decir nada, ni romper el silencio que su esposa sentía. Él no quería desatar una tormenta de dolor por la ausencia de su hija. 
Hipolito Mancilla podía ser un hombre fuerte en los negocios, pero con respecto a su hija era un padre desesperado por el dolor de su ausencia y el no saber donde y cómo estaba viviendo. Se negaba a pensar que su hija no estaba en este mundo, no quería perder la esperanza de volverla a ver y abrazar sin hacer ningún reproche. 
Los festejos continuaban en Santa Emilia, las calles llenas de turistas y parroquianos  que paseaban y probaban los deliciosos platillos de la comida de la región.  
En el hostal "Bienvenidos" Celina también estaba ocupada preparando el comedor para la gente que desee probar su comida, cuando uno de sus jóvenes empleados se acerca y le entrega una carta, era de Adriano...una carta pensó, en estos tiempos de emails ¿una carta? que extraño.
En el salón de su hostal Celina abrió la carta y comenzó a leer, era una carta de pocas líneas  que decía:
Querida Celina: en estos días de mi estadía en la capital he tomado la decisión de quedarme en la ciudad un tiempo muy largo, necesito pensar y planificar mi futuro. Creo que será mejor para los dos seguir nuestro camino, perdón por despedirme así, pero pensé que sería lo mejor. Luego dos líneas más de despedida y eso fue todo.  
Las lágrimas rodaban por sus mejillas, ella jamás imaginó una despedida así, siempre tuvo fe en Adriano y en su relación, pero parece que él no  tomaba con la misma seriedad lo que pasaba entre los dos.                    
Celina secó sus lágrimas, si era el fin mejor ahora que nunca, se sentía en paz, amaba a Adriano y si esa era su decisión, bien aceptaría sus términos y ya. 
Otra carta era recibida por el alcalde Cerillo, el tema era diferente se trataba de su renuncia a la alcaldía, Adriano le pedía disculpas por su accionar de las últimas semanas y le comentaba que se quedaría en la capital un largo tiempo. 
El alcalde Cerillo fue muy directo y solo comentó -granuja así me pagas, después que te apoye tanto, bien pasemos la hoja y no vuelvas a aparecer ante mí porque puedes desatar mi violencia-  ni siquiera tienes el valor de decírmelo en mi cara, pensaba el alcalde mientras arrojaba por pedazos  de la carta  al tacho. 
Mientras tanto, entre los festejos de música y alegría en el pueblo Rafaela se tomaba un descanso, no había un lugar que ella  le agrade más que sentarse un momento en el parque principal, ahí en su banca favorita y a la sombra de un árbol podía disfrutar de un momento de paz y sosiego. Sus pensamientos eran serenos, tranquilos y admirar el volar de las aves la llenaba de calma. 
Algo muy diferente pasaba con Celina, ella estaba triste desconcertada, la actitud de Adriano le había estremecido el alma. 
En ese momento entró en su oficina uno de los empleados que le decía -señorita Celina, acaban de llegar los turistas holandeses que esperábamos mañana ¿qué hacemos?- decía el joven con desesperación y nerviosismo. 
Celina sacudió su tristeza y contestó - ¡qué vamos hacer! pues, recibirlos seguro han adelantado su viaje- comentó algo nerviosa, ella ante todo era una profesional y tenía que cumplir con su trabajo.  

CONTINUARÁ
   

sábado, 15 de diciembre de 2018

DOS PUEBLOS... DOS VILLAS

Con el paso de los días la situación en los pueblos de San Pablo y Santa Emilia se iba calmando. 
El escándalo del enfrentamiento entre los jóvenes de ambos pueblos había terminado. Las armas que tenían fueron confiscadas y los culpables de haber golpeado a el joven René seguían detenidos y enfrentaban un juicio.
Adriano fue suspendido de su trabajo un mes por el alcalde Teodoro Cerillo, el cual estaba muy molesto por lo ocurrido pero decidió darle otra oportunidad. 
Celina y Adriano se despidieron en la estación de buses, él partía dos semanas a la capital, quería alejarse un tiempo del pueblo y pensar sobre lo ocurrido.     
En San Pablo los directivos de la mina organizaban charlas para advertir a sus empleados que un caso como el del joven René no se iba a tolerar, el trabajo de la mina estaba abierto para todos aquellos que deseen trabajar, vengan de otras localidades o sean del mismo pueblo. 
Mariano Arias se había presentado en el Municipio de San Pablo  para conversar con el alcalde Lázaro Ventura. El tema a tratar era sobre la ampliación de su fabrica de ceramios y souvenirs típicos de la región, su intención, era tramitar la licencia para ello. 
Su fabrica daba trabajo a cuarenta personas y necesitaba más espacio, la producción había crecido en los últimos tiempos y con el contrato de un nuevo joven artista quería iniciar una nueva línea de vajillas para el hogar, vasijas y cantaros con nuevos diseños típicos, además de una línea moderna de utensilios. Era un nuevo plan para impulsar su negocio, pero necesitaba el permiso de construcción, estaba seguro que el alcalde no le negaría la licencia para iniciar el proyecto.
Lázaro Ventura recibió muy bien a Mariano Arias, éste era un hombre importante en San Pablo y siempre colaboraba con la alcaldía. 
Los dos hombres conversaban del plan de negocio y en medio de esta conversación se enteró que Hipolito Mancilla quería iniciar la construcción de un aeropuerto para traer sus aviones a Santa Emilia, para Mariano Arias fue una sorpresa, su competidor por llamarlo de algún modo tenía un plan demasiado ambicioso ¿cómo se había enterado el alcalde Ventura? fue un misterio, pero supo que el alcalde de Santa Emilia no le había otorgado todavía el apoyo necesario. 
Mariano Arias se retiró del municipio al término de su visita y con la aprobación para la licencia que necesitaba, solo tenía que iniciar los trámites. 
En la oficina de su fabrica, Mariano Arias pensaba sobre el proyecto de Hipolito Mancilla era un plan ambicioso, los dos hombres siempre estuvieron  enfrentados por temas del pasado o por quien de los dos hacia el mejor negocio. 
La amistad entre ellos era imposible, más aun cuando sus hijos habían desaparecido juntos hacia ya bastantes años. Mariano Arias Jr. y Angela Mancilla se habían enamorado a pesar de la negación de sus padres y desaparecieron una noche si dejar rastro. Para Mariano padre era un gran dolor no saber nada de su hijo, él seguía buscándolo a pesar del tiempo que había transcurrido. Sabía que Hipolito Mancilla también  seguía buscando a su hija.
¿Donde estaba su hijo? ¿de qué estaba viviendo? si cuando huyeron con Angela solo llevaron la ropa que tenían puesta, no llevaron dinero, ni equipaje. Pensar en todo aquello era un gran dolor, al margen de realizar sus negocios y planes, el padre no había olvidado a su hijo, su recuerdo estaba presente en todo momento y su fotografía sobre el escritorio se lo recordaba a diario.   
La calma volvía a reinar en San Pablo y Santa Emilia. 
Rafaela y Barzan ya habían escuchado hasta la saciedad los comentarios de lo ocurrido entre los jóvenes de ambos bandos... ¡Qué si se hubieran matado! ¡qué terrible lo sucedido a René!  y ¡qué barbaridad con la conducta de Adriano!.        
Barzan invitó a Rafaela a pasear por el                           
pueblo, los dos disfrutaban de sus paseos cuando no estaban ocupados en sus respectivos negocios, para Barzan era el momento de estar al lado de Rafaela y para ella era igual.
Rafaela había logrado convencer a su madre de vender en la tienda productos orgánicos. Doña Elvira no era muy afecta a los cambios pero había aceptado. Ahora Rafaela quería convencerla de hacer nuevos cambios para hacer crecer el negocio. 
La pareja no hablaba sobre su futuro, para ellos era muy prematuro adelantarse en temas más serios sobre su relación, los dos deseaban conocerse más y saber si en verdad eran el uno para el otro. 
La tarde invitaba a caminar y tomados de la mano comentaban sus planes de negocio para el futuro. 
En el municipio de Santa Emilia también se tenían planes menos ambiciosos pero muy importantes, la construcción de la pista que unía la ciudadela pre-inca con el pueblo estaba terminada y lista para iniciar los festejos de la inauguración. Teodoro Cerillo tenía pensado realizar una gran fiesta y un paseo de antorchas en la noche, los festejos serían con bombos y platillos. Gracias a esta pista los turistas y pobladores podían llegar al lugar en menos de media hora, era magnifico para la gran cantidad de visitas que recibía la ciudadela. 
Nada podía interrumpir la alegría del alcalde Cerillo, Santa Emilia iba a festejar.  En ese momento interrumpe su secretaria para anunciar la presencia de Hipolito Mancilla. El alcalde respiró profundamente y pensaba ...Mancilla ya viene a insistir con su proyecto. 
-Teodoro Cerillo... ¡buenos días! ¿cómo está usted- dijo Mancilla con estudiado entusiasmo.
-Bien, muy bien...aquí en la alcaldía estamos ocupados planificando la inauguración de la nueva pista, queremos hacerlo por todo lo grande con colaboración de los pobladores. 
-Yo estoy llano a colaborar con mi municipio, dígame usted en que puede ayudar.
-Gracias Hipolito, en sus momento veré en que puede colaborar- contestó el alcalde Cerillo seguro de que algo quería a cambio.
Hipolito Mancilla se aclaró la voz y agregó -Teodoro cambiando un poco el tema deseo saber ¿qué has decidido sobre el proyecto del aeropuerto?.
-Mancilla... vamos directo al grano, primero se tiene que hacer un estudio para saber si es posible la construcción de dicho aeropuerto y el municipio no tiene dinero destinado para eso.
-No te preocupes, esos estudios corren por mi cuenta, cómo te mencione antes voy a contratar a un profesional entendido en el tema- decía Mancilla para terminar de convencer al alcalde. 
Teodoro Cerillo estaba atento a las palabras de Mancilla, él era un hombre insistente cuando se proponía algún proyecto. 
-Mancilla, contrate usted al profesional, pero quiero dejar bien claro, el municipio no se compromete a realizar ningún gasto sobre el particular y la licencia aún no esta concedida-  dijo el alcalde para dar por terminada la conversación.
Hipolito Mancilla se despidió con igual entusiasmo que al inicio de su visita, ahora tenía que buscar la persona que se encargue de hacer los estudios pertinentes.                        
En San Pablo la población se había enterado de los festejos que preparaba Santa Emilia para inaugurar la nueva pista. 
Un comité de estudiantes de la secundaria de San Pablo se presentó ante el alcalde Cerillo para pedir permiso y participar en el paseo de antorchas que se iban a pie hasta la ciudadela pre-inca. El alcalde los recibió con entusiasmo y les dijo que todos estaban invitados que ellos  no necesitaban pedir permiso.
El paseo de antorchas tenía como fin llegar hasta la ciudadela rodearla   y celebrar en el lugar, con esto querían decirle al país y al mundo que la ciudadela estaba protegida y que no se iba a permitir vandalismo alguno sobre ella porque era un símbolo de la historia y del pasado de una cultura que una vez hábito el lugar.  
Los estudiantes se retiraron con el encargo del alcalde de avisar a todos los pobladores de San Pablo que estaban invitados a los festejos. 
En el día de la celebración nada podía faltar, primero seria el paseo de antorchas en la noche y al día siguientes la feria gastronómica en el pueblo. 
El alcalde Cerillo estaba más que feliz y entusiasmado con los festejos. Por fin la nueva pista se abriría al publico.

CONTINUARÁ             

domingo, 9 de diciembre de 2018

DOS PUEBLOS... DOS VILLAS

Era muy tarde en la noche y en la casa de Rafaela, Celina trataba de calmarse para poder hablar con coherencia. Rafaela pensaba que tal vez a los padres de su amiga les había sucedido algo o quizás a su hermana que vivía en Europa.
Celina tomó asiento en uno de los muebles de la sala y pronunció el nombre de Adriano su novio, unos segundos en silencio y:
-Qué pasa con Adriano- preguntó Rafaela pensando lo peor.
Por fin pudo hablar Celina y dijo con tono desesperado:
-Rafaela todo comenzó de una forma casual, estábamos celebrando en mi casa con mis padres y Adriano el fin del conflicto de los límites entre nuestros pueblos, tú conoces la historia porque estuvimos juntas en la mañana en el lugar de los hechos, desde temprano  yo había notado en la forma de actuar de Adriano que algo pasaba, no dije nada porque pensé que eran presentimientos equivocados de mi parte. 
En la noche a la hora que nos despedimos, él me dijo que tenía que irse rápido a una reunión con sus amigos- Celina tomó un respiro, un poco de agua y siguió con su relato  -Yo pregunté ¿porque tanta prisa? y fue en ese instante que me mostró un arma que traía oculta, según él era para cobrar una deuda, no habló nada más y se marchó. 
Celina se puso a llorar de nuevo, Rafaela estaba desconcertada por lo que acababa de oír:
-No sabes donde es el lugar de la reunión, esto es algo insólito, no puedo creer lo que me estás diciendo- comentaba Rafaela a la vez que trataba de calmar a su amiga. 
Celina contuvo  el llanto y recordó un incidente que Adriano le había contado días antes:
-Rafaela creo que se trata de un ajuste de cuentas, Adriano me contó que unos días antes a su primo Rene le había ocurrido algo grave. Una mañana él se presentó en las oficinas de la mina en San Pablo, deseaba solicitar empleo, la persona que lo atendió anotó su nombre y  datos, lo citaron para unos días después. 
Al terminar la entrevista y salir de las oficinas, casi llegando al límite del pueblo fue emboscado por un grupo de muchachos que lo golpearon de tal manera que terminó con graves contusiones y tres costillas rotas con la amenaza que si regresaba sería peor. -En la mina solo trabaja gente de San Pablo- esa fue más que una advertencia, fue una amenaza, por eso ahora Adriano y sus amigos quieren venganza, ellos ya saben quienes son los que golpearon a Rene. 
La familia en su momento no quizo hacer una denuncia para no hacer más escándalo pero René está postrado en una cama. 
-Pero están equivocados, se tenía que hacer una denuncia a la policía, esos actos no se pueden tolerar, ni pasar por alto-  decía Rafaela molesta por la situación. 
Doña Elvira comentó -Cómo es posible pasar de un acto salvaje a otro acto salvaje, si resultan heridos o lo que es peor muertos, ¿qué va a suceder?   
-Madre tenemos que evitar estos enfrentamientos, Celina vamos a ir a la policía para hacer una denuncia- dijo decidida Rafaela y se retiró a su habitación para cambiarse de ropa. 
-Doña Elvira... si hacemos la denuncia van a detener a todos y Adriano está incluido, sus amigos y él  terminaran en prisión- lloraba Celina sin esperanza.
-Celina es preferible que los detengan a que terminen matándose unos a otros, es necesario detener esto, con la muerte no se consigue nada-  decía doña Elvira segura de que las cosas terminen bien.    Rafaela entró a la sala y junto a Celina se despidió de su madre y salieron camino a la jefatura. Doña Elvira les pidió tener cuidado, ella se quedo sola en la casa a la espera de buenas noticias.
-Celina, se supone que estos conflictos ya no deben pasar, si se firmó la paz y un acuerdo que soluciona los problemas- comentaban Rafaela a Celina en el camino.                           
Cuando llegaron a la jefatura para hacer su denuncia, se enteraron que la policía ya estaba sobre aviso  de lo que iba a suceder, ellos tenían una denuncia previa. 
La policía de Santa Emilia se comunicó con sus colegas de San Pablo e iban a iniciar un operativo conjunto para tomar por sorpresa a los revoltosos y detenerlos. 
Las patrullas de ambos pueblos estaban preparadas, querían que se inicie la reunión para capturarlos y llevarlos detenidos, sobretodo a los cabecillas. 
Uno de los efectivos interrogó a Celina para saber si podía dar más pista sobre el asunto, ella fue cauta al hablar y no mencionó el nombre de Adriano para no comprometerlo.
-Señoritas, ahora pueden retirarse, la policía tiene todo controlado para evitar que se lleven acabo  hechos lamentables- les decía el agente que había interrogado a Celina.
-Por favor oficial-  agregó Rafaela -si ustedes tienen todo controlado nos vamos a nuestra casa, solo deseamos que nada lamentable ocurra. 
De regreso a la casa de Rafaela, Celina estaba un poco más tranquila, al menos ya no lloraba y hablaba con coherencia, sus nervios se habían tranquilizado.
En la casa de Rafaela, doña Elvira se enteraba por su hija  los detalles y comentarios de lo sucedido en la jefatura. 
-Celina, al menos Adriano no te culpará de haberlo denunciado porque ya existía una denuncia previa-  decía doña Elvira, con cierto alivio en la voz. 
Celina se quedó a dormir en casa de Rafaela, llamó a sus padres para decirle donde estaba. 
A la hora de irse a dormir, las dos amigas no dejaban de comentar sobre los hechos y las actitudes de Adriano y sus amigos. 
La policía en su intervención actuó con mucha cautela pero en forma efectiva, logró capturar a los dos grupos de jóvenes sin llegar a los disparos, ni lamentar alguna muerte. Todos fueron detenidos y llevados a prisión para su proceso, no se iban a tolerar actos de vandalismo de ninguna manera.   
Al día siguiente el pueblo de San Pablo y Santa Emilia era un hervidero de comentarios los pobladores estaban enterados de los hechos que no llegaron a ocurrir.  Los familiares se dieron cita en la jefatura para responder por los jóvenes detenidos. 
Todos opinaban y lamentaban los golpes a René y luego la solución de  cobrar venganza del otro bando. 
Como los hechos finales no lograron llevarse a cabo, algunos jóvenes salieron de prisión pero fueron amonestados fuertemente por el comisario que les advirtió: -un paso en falso y sin contemplaciones serían detenidos- Los culpables de golpear a René quedarían en prisión para ser juzgados.  
Entre el grupo que quedó libre estaba Adriano que se lamentaba por su actuación. 
En el momento de salir en libertad Adriano fue citado al municipio, él no sabía lo que le esperaba. 
Se presentó en la oficina del alcalde Teodoro Cerillo y éste estaba realmente molesto, le pidió que tome asiento:
-¿Qué es lo que imaginas?,¿que has hecho?, ¿tú crees que esa es la forma de proceder de una persona que trabaja en el municipio?. ¡Tú no puedes estar involucrado en situaciones que comprometan la tranquilidad de la población!  y menos de portar armas para enfrentarte a tiros con otras personas como si fueras un delincuente. Esta situación puede comprometer tu puesto de trabajo- decía el alcalde en voz alta. -retírate de mi oficina, voy a pensar que solución tomar contigo, por el momento quedas suspendido por unos días sin goce de haber... ¿comprendiste?
Teodoro Cerillo estaba demasiado molesto con Adriano, a éste no le quedo otra cosa más que obedecer y retirarse, el alcalde no lo quería escuchar.
Acto seguido, Teodoro Cerillo tomó su camioneta y se dirigió a San Pablo a las oficinas de la mina para hablar con los directivos estos actos de vandalismo tenían que terminar, la mina no era propiedad exclusiva de San Pablo, jóvenes de las localidades cercanas podían trabajar en ella. 
     
             
Los directivos de la mina conversaron con el alcalde Cerillo y se comprometieron a corregir estos actos para que no vuelvan a suceder. Ellos lamentaban la golpiza que había recibido el joven René por solicitar trabajo. 
Después de terminar su entrevista con los directivos el alcalde Cerillo fue a visitar a su colega Lázaro Ventura, éste no era de su agrado pero era indispensable una conversación con él para tomar las medidas pertinentes y vivir en paz entre las dos Villas. 
La conversación con Lázaro Ventura alcalde de San Pablo, transcurrió en un ambiente de tranquilidad, él también lamentaba de los hechos que solo iban a traer más violencia:
-No se puede tolerar estas situaciones en nuestros jóvenes, tenemos que estar alerta para evitar los enfrentamientos, con esa golpiza han podido matar al joven René - decía el alcalde Ventura y estaba de acuerdo con su colega.
Al final del día, Teodoro Cerillo se encontraba en su oficina, no sabía que medidas tomar con respecto a Adriano, él era su supervisor de obras y asistente, le había tomado mucha confianza y ahora se sentía defraudado. 

CONTINUARÁ       

domingo, 2 de diciembre de 2018

DOS PUEBLOS... DOS VILLAS

Por fin había llegado el día que tanto esperaba la gente de Santa Emilia y San Pablo, era el día señalado por los alcaldes para solucionar los problemas del conflicto de tierras que por tantos años había complicado la vida de ambos pueblo.
Rafaela y su madre esperaban en la casa a Tadeo que pase a recogerlas, para ir juntos al lugar donde los habían citado, mientras tanto madre e hija conversaban  sobre  los acontecimientos que podían suceder, aunque rogaban que no se presenten inconvenientes.  
Ya no se debía  esperar más, la fecha histórica en la vida de ambos pueblos estaba marcada en el calendario como el Jueves 5 de Mayo.
Los garantes por San Pablo eran los mismos que la vez anterior, los directivos de la mina y por Santa Emilia, el padre de la iglesia principal.  
También se encontraban entre los presentes Hipólito Mancilla y Mariano Arias con sus respectivos asistentes,  ellos no se dirigían la palabra y apenas se saludaron. La gran asistencia de los pobladores llenaba el lugar, todos querían que se llegue a un buen acuerdo.    
En  el ambiente se podía sentir la tensión, nadie hablaba la gente estaba atenta a las palabras de los alcaldes. Doña Elvira, Rafaela, Tadeo y Barzan se encontraban presentes en primera fila, ellos habían sido invitados expresamente por el alcalde Teodoro Cerillo porque sus tierras podía estar comprometidas a la hora de marcar los límites. 
Hipólito Mancilla era otro de los principales invitados por la misma razón que doña Elvira, sus tierras serían las más comprometidas a la hora de trazar los límites.
Un día antes a la reunión, Hipólito Mancilla había visitado a doña Elvira para recordarle a ella, el trato de hacer entre los dos un frente común y ayudar a resolver lo más rápido posible el conflicto. Él quería que se solucione el problema sobre los límites para la tranquilidad y la paz entre las dos villas y para que sigan prosperando a futuro.  
Además de querer la solución del conflicto,  Hipolito Mancilla, tenía en mente un ambicioso proyecto que no podía llevarse a cabo si los problemas continuaban, para él todos se beneficiaban si Santa Emilia y San Pablo vivan en un clima de paz. 
El proyecto que quería ejecutar y del cual no había hablado con nadie, era la construcción de un pequeño aeropuerto con una pista de aterrizaje, la gran afluencia de turistas podía justificar el proyecto, no tenía duda que sería un éxito pero por mucha plata que él tuviera solo no podía construir la pista de aterrizaje para avionetas y aviones pequeños de veinte pasajeros.
Era una gran idea, pero necesitaba el apoyo y el permiso del municipio. 
En eso estaba Hipólito Mancilla, cuando visitaba al alcalde Cerillo y comentaba  todo lo bueno que traería para el pueblo la construcción del aeropuerto.           
-Teodoro, sería algo muy bueno para Santa Emilia, no solo porque vendrían más turistas, sino que los mismo pobladores de Santa Emilia y demás localidades cercanas se verían beneficiados porque ellos  podrían viajar al instante a la capital por una emergencia o negocios. Piensa en lo bueno de todo aquello, además tú pasarías a la historia del pueblo como el alcalde que trajo más progreso para la población-  decía Hipólito Mancilla con gran entusiasmo para convencer al alcalde, sin su apoyo no podía realizarse el proyecto.
De toda esa gran idea, había otro gran inconveniente que podía traer abajo los planes de Mancilla, esto era la posición geográfica de Santa Emilia y San Pablo, los dos pueblos se encontraban ubicados muy cerca a la cordillera y aquello podía ser un impedimento para el proyecto. Solo los profesionales y especialistas en el tema podían decir si era factible la construcción de una pista de aterrizaje cerca a Santa Emilia.  
De nuevo Hipolito Mancilla insistió en su proyecto y agregó  -yo voy a pagar a un ingeniero especializado en el tema  un profesional de primera línea para que haga un estudio completo del proyecto y nos diga si es factible la construcción del aeropuerto.        
Teodoro Cerillo no estaba en contra      
de la construcción de un pequeño aeropuerto, al contrario le parecía un gran paso al futuro, solo quería tomar las cosas con calma pensar los pro y los contras y sobretodo estar seguro si era posible su construcción.
Hipólito no dejaba de insistir y volvía a la carga -piensa Teodoro si quieres le ponemos tu nombre al aeropuerto para que siempre seas recordado. 
-No, no esto sería exagerar y no quiero que a gente piense que soy soberbio o lo que es peor que me estoy llevando plata al bolsillo- dijo Teodoro Cerillo con énfasis 
-No te preocupes Teodoro, todos saben en el pueblo que eres un buen alcalde-  sonreía Mancilla para terminar de convencerlo.
El alcalde Cerillo no era ingenuo, sabía a donde quería llegar Mancilla pero si el deseaba hacer realidad el proyecto tendría que ajustarse a las reglas y a la ley. Teodoro Cerillo siempre deseaba  el desarrollo y lo mejor para Santa Emilia, su gestión se haba caracterizado por ello.   
La mañana estaba despejada, ni una nube en el cielo, todas las personas rodeaba a los alcaldes autoridades y garantes era un clima de buen augurio.
Después de las palabras de protocolo para recibir y saludar a todos los asistentes, Lázaro Ventura Alcalde de San Pablo no quiso extenderse en demasiadas palabras, no deseaba hacer recordar a la gente su actuación en la reunión anterior, por este motivo cedió pronto la palabra a su colega Teodoro Cerillo a pesar que entre los dos se podía ver la distancia y tensión.
El paso siguiente fue dar inicio para marcar los límites en los terrenos del conflicto, cada cierto tramo se colocarían  hitos, así no habrían confusiones en el futuro. 
En algunos tramos la carretera servía de frontera y en otros estarían los hitos, al llegar cerca al fundo de doña Elvira se recorto un poco sus tierras, Tadeo quiso protestar pero su madre le pidió que no lo haga, ella estaba de acuerdo
-Hijo te pido por favor, hagamos esto por el bien y la paz de Santa Emilia- Tadeo algo disgustado guardó silencio.   
Al llegar a las tierras de Hipolito Mancilla el recorte fue más extenso, él no pronunció palabra esto le servía como argumento para convencer al alcalde Cerillo de hacer el canje de sus tierras por la construcción del aeropuerto. 
En un momento la tensión creció y se inició una discusión por el desacuerdo en el hito 44 debido a    que San Pablo no quería ceder parte de su terreno. El alcalde Ventura  quería ceñirse a lo que decida el acta de fundación pero tuvo que entrar en razón y ceder si se quería llegar a un acuerdo final. 
En el lugar más visible se colocaría una placa de conmemoración con la fecha y nombres de las autoridades por el acto celebrado y así se pondría fin a los problemas, de ahí en adelante solo se hablaría de paz.
La mañana había terminado sin muchos contratiempos, solo algunas discusiones que no llegaron a malogran el ambiente.  
Los pobladores estaban sorprendidos por la actuación de sus alcaldes y aunque hubo algunas discusiones se llegó al final para firmar la paz.    
En San Pablo y Santa Emilia se celebraba el acuerdo, la gente festejaba como si se tratara de un acuerdo de límites entre dos países.
El alcalde Lázaro Ventura en el municipio de San Pablo celebraba con sus mas cercanos colaboradores  -por fin se terminó este conflicto- decía en voz alta, momentos después pensaba mientras hacía un brindis que era la hora de solucionar el otro problema con Monteagudo el secretario de su partido, éste no se encontraba presente en la reunión.
En Santa Emilia la celebración era igual, todos esperaban la paz duradera, Teodoro Cerillo con su gente en el municipio hacía un brindis por esta fecha, cuando Hipólito Mancilla se acercó a él para hablar del tema del aeropuerto, el alcalde Cerillo comentó:
-Mi estimado Mancilla, ahora no es el momento de hablar de ese tema, ahora es el momento  de brindar y celebrar porque hemos llegado a un acuerdo provechoso-  entonces levantó su copa brindó con él, se dio media vuelta para dirigirse a otro grupo.
Hipolito Mancilla contuvo su ira por haberse quedado con la palabra en la boca, pero pensó que era mejor celebrar y no entrar en conflicto con el alcalde Teodoro Cerillo. 
De noche en casa de Rafaela la familia estaba reunida para celebrar, Tadeo ya no estaba molesto comprendió lo que le había dicho  su madre en la mañana.  Barzan y Rafaela conversaban felices todos hablaban de la reunión y  de la buena actitud de los alcaldes para llegar al feliz acuerdo.  
La reunión duró hasta bien entrada la noche, después era la hora de despedirse, el día siguiente sería un día normal de trabajo. 
Doña Elvira y Rafaela se habían retirado a dormir, la casa estaba en silencio. 
De pronto se escucharon unos golpes con violencia en la puerta ¿quién podía ser a esas horas de la noche? Rafaela fue a la puerta y al abrir se encontró con Celina que apenas podía hablar y lloraba con desesperación 
-¿Qué pasa Celina qué te sucede? habla por favor-  decía Rafaela al ver a su amiga tan desesperada.
Doña Elvira trajo un vaso con agua de azahar para calmar a Celina que seguía llorando y no podía articular palabra alguna.  

CONTINUARÁ    
                             
          
       
    

domingo, 25 de noviembre de 2018

DOS PUEBLOS... DOS VILLAS

La tía Mercedes y el tío Roberto tenían que regresar a la capital. El tiempo de visita había llegado a su fin, era la hora de despedirse. 
La tía Mercedes mientras abrazaba a su hermana decía:
-Elvira, tienes que tomarte un tiempo para viajar y visitar a la familia, tú sabes que las puertas de mi casa están siempre abiertas para ti.
-Gracias Mercedes te prometo que en cuanto se solucione todo en Santa Emilia, voy hacer un viaje para visitar a la familia 
Las dos hermanas se abrazaron con emoción al saber que pasaría un largo tiempo para volverse a encontrar. Rafaela se despidió de su tía y del tío Roberto, éste no podía ocultar su impaciencia de subir a la camioneta y partir lo más pronto, no quería que la noche los sorprenda en el camino. 
En la ciudad tenía bastante trabajo que realizar, no solo el estudio de los fósiles que había encontrado, sino el trabajo en la oficina de la empresa para la que trabajaba.
Rafaela y su madre despedían a los tíos que iniciaban el viaje de regreso a la ciudad.
Después de decir a dios a su hermana y cuñado, doña Elvira camino hasta la cocina, quería comenzar a preparar una nueva cantidad de mermeladas de diferentes sabores. 
Rafaela comentaba con su madre, la visita de los tíos y lo agradable que fue su estancia en Santa Emilia, ella había visto algunos  fósiles que el tío Roberto había encontrado en el valle y le parecieron interesantes, uno llamó su atención, era extraño por su forma y tamaño. Él tío lo guardó con especial cuidado.
-Madre- dijo Rafaela -lo que hace el tío Roberto es interesante, el estudio de los fósiles le apasionan sobre manera. Vieras con que cuidado los examinaba y comentaba que en su estudio de la ciudad iba a tener bastante trabajo para clasificarlos. 
-Si es cierto, a Roberto siempre le a gustado estudiar e investigar los rocas, los fósiles, en fin él es muy cuidadoso con su carrera- contestaba doña Elvira mientras preparaba todos los utensilios para empezar la preparación de las deliciosas mermeladas.
-Madre-  volvió a decir Rafaela -tengo que comentar algo que he guardado desde que llegué de mi viaje a la capital. He renunciado definitivamente a la empresa donde trabajaba porque mi intención es quedarme en Santa Emilia y trabajar a tu lado en la tienda. 
Doña Elvira se quedó unos segundos pensando y luego agregó -Has meditado bien tu decisión, en la compañía tenías un buena carrera, aquí en la tienda y trabajar a mi lado es diferente, ¿te vas acostumbrar?- preguntó a su hija, no muy convencida de la decisión que está había tomado. 
-Madre... aquí puedo ayudarte y además podemos hacer varios cambios para que la empresa crezca y sea más eficiente. He pensado que se puede ampliar la cocina para que sea un lugar más cómodo y amplio de trabajo, así aumentaría la cantidad de nuestros productos. También tendríamos que hacer cambios en el delivery para hacerlo más eficiente y en la tienda podemos ofrecer otras variedades de productos que no sean los que ya tenemos para el público. 
-Rafaela, no voy a sacrificar la calidad y el sabor de mis mermeladas para fabricarlas en cantidad, ellas, han ganado un lugar de preferencia y todos en el pueblo las compran porque son artesanales y hechas en casa, con la fruta y el sabor especial-  dijo esto doña Elvira un poco fastidiada por los comentarios de su hija.
-No pretendo cambiar la esencia de la empresa que se basa  en la calidad y sabor, solo quiero que entiendas que hay mejoras que se pueden realizar para  hacerla más eficiente.       
 Rafaela se daba cuenta que no iba hacer  
fácil convencer a su madre con nuevos cambios, por el momento no deseaba entrar en conflicto con ella. Poco a poco le iría demostrando las ventajas de hacer algunos cambios sin  sacrificar la calidad y el sabor de las mermeladas que tenía un sitio ganado dentro de los hogares, hoteles y restaurantes en Santa Emilia y San Pablo.   
Otro cambio importante, sería contratar a una persona para que ayude en la cocina, esto último, no iba a ser  fácil con doña Elvira porque ella no permitía que nadie sepa el secreto de cómo elaboraba sus mermeladas. 
Rafaela pensó que era mejor dejar  la conversación y se fue a cambiar de ropa, tenía una cita con Barzan,  en una hora pasaría a recogerla, él le había prometido llevarla a conocer la planta donde se elaboraban los productos lácteos del fundo Torre-Alba que el abuelo Fausto había creado con mucho esfuerzo y trabajo.
Era mejor dejar que su madre piense a solas sobre los cambios en la empresa.  
Barzan vino a recoger a Rafaela a la hora indicada, saludó a doña Elvira y partieron al fundo que estaba a una hora del pueblo. 
En el camino Rafaela comentaba con Barzan la conversación con su madre y lo difícil que iba ser convencerla de hacer los cambios en la empresa. También comentó su decisión de quedarse a trabajar en Santa Emilia.  
Barzan contestó -tienes que tener paciencia, tu madre está acostumbrada a una forma de trabajo que le ha dado buenos resultados, porque no haces los cambios paso a paso, para que ella se convenza de que es bueno hacer algunos ajustes- Por otro lado se sentía  feliz de saber que ella se quedaría en el pueblo y a su lado.  
Rafaela no contestó a Barzan, él tenía razón, era mejor hacer los cambios poco a poco y no crear conflictos, doña Elvira tenía una forma de pensar,  eran dos generaciones diferentes.   
Cuando llegaron al fundo, Barzan le mostraba a Rafaela el lugar donde se hacían los quesos y mantequillas. La planta no era muy grande pero era impecable y eficiente, antes de entrar se cubrieron los zapatos, el cabello y la ropa con un mandil especial. 
Barzan le indicaba que todo esto lo había hecho su abuelo Fausto, él tenia un verdadero amor por su tierra y su trabajo. 
Recorrieron la planta, Rafaela estaba bastante impresionada con el lugar, era moderno para Santa Emilia. 
Después de terminar el recorrido por la planta, la invitó a la casa quería mostrarle la colección de sellos postales del abuelo y un arma que había sido usada en la segunda guerra mundial, él no sabía como había llegado a las manos de su abuelo, además del arma con la que se defendió en ese grave incidente que tuvo años atrás. 
La casa lucia impecable, al entrar Barzan y Rafaela, todas las ventanas estaban abiertas y dejaban pasar la luz del día, la decoración era sencilla  pero acogedora, en el escritorio estaban los sellos y en una vitrina las armas de colección. Todos los objetos impresionaron a Rafaela, ella escuchaba las historias que contaba sobre ellas,  Barzan.  
El fundo Torre-Alba estaba ubicado varios kilómetros de distancia de las tierras en conflicto por      
      
los límites entre los dos pueblos. Esto era una gran ventaja para Barzan que no tendría problemas con su fundo, muy diferente era el caso de Rafaela y las tierras de su familia.  
En unos días más sería la reunión entre dos pueblos. Hasta el momento había un clima de paz que todos esperaban continúe así.
En San Pablo, el alcalde Lázaro Ventura  estaba preparado para la reunión, faltaban algunos días pero él no había perdido el tiempo y varias veces fue a visitar el lugar del conflicto. 
No quería que nada lo sorprenda o existan errores de último momento. Se reunió con sus concejales para hablar del tema y llegar a soluciones prácticas. Era importante acabar este tema y poner fin al conflicto para concentrarse de nuevo en las elecciones municipales del próximo año. Tenía que crear confianza en la población si quería ser reelegido, este era su principal interés.
Llamó a su secretaria -¡Manuelita!... venga usted, tenemos que prepararnos para el día de la reunión con las autoridades de Santa Emilia,  prepare los documentos y las actas para que todo quede escrito, sellado  y no falte ningún detalle. Recuerde enviar las invitaciones a los garantes y a las autoridades de Santa Emilia, con el día y la hora de la reunión,  nadie debe faltar.
Manuelita fue a preparar los documentos y demás.  
Mientras Lázaro Ventura pensaba en su oficina en como solucionar el otro asunto con Monteagudo, el secretario del partido, ya no tenía dudas, él había sido el autor de los panfletos y todo el problema que habían ocasionado. 
Tarde o temprano tenía que enfrentarlo, por las buenas o por las malas, tenía que saber cuáles fueron sus motivos para actuar de esa manera y muy posible retirarlo del partido.

CONTINUARÁ