domingo, 23 de febrero de 2020

ALIDA Y GERVACIO

Las semanas pasaban rápidamente la fecha del nacimiento del bebé estaba cerca, solo unos días faltaban para que se cumpla el tiempo. 
Alma estaba al pendiente de todos los detalles para preparar a su hija. Vera y Alma repasaban juntas todas las compras que habían hecho cuando acompañaban a Alida, la cuna estaba lista, la ropa estaba completa con todo lo necesario y los pañales también. Todo era hermoso y con colores suaves para un recién nacido. 
Los primeros días dormiría en el cuarto con sus padres. 
Alida también tenía mucha ilusión con el nacimiento de su hijo, solo esperaba que todo vaya bien como hasta ahora. 
Gervacio había llegado como fue su promesa, él quería estar presente en el momento del nacimiento. 
La familia no tuvo que esperar mucho porque el momento se anunciaba, Alida, Gervacio y Alma, a las tres de la mañana partieron al Centro Médico donde ya los esperaban. El bebe tenía prisa por nacer y no había que hacerlo esperar.
Un Gervacio nervioso se paseaba por el corredor del Centro Médico a la espera de noticias, Alma en silencio trataba de controlarse, ella esperaba que todo salga bien y que su hija no sufra demasiado y que el recién nacido llegue a este mundo feliz. Era un bebé esperado con amor.
Cerca de las seis de la mañana, una enfermera salió de la sala de parto para anunciar que todo estaba bien y que tenían un hermoso bebé, por el momento no podían ver ni a la madre ni al niño, mas tarde se les comunicaría. 
Alma se impaciento, ella no quería esperar, pero sabía que era el procedimiento y se acordaba cuando nació Alida,  fue recibida con tanta alegría y amor por su padre, no podía creer que el tiempo había pasado tan rápido y esa pequeña ahora una mujer, tenia un bebé.
Una hora después del nacimiento se presentó la tía Vera para felicitar al padre y a su hermana que rebosaban de orgullo y felicidad, ya sabían que era un varón aunque si hubiera sido mujer la felicidad sería la misma. 
Cuando por fin pasaron para ver a Alida, ella estaba cansada pero tranquila, su parto no tuvo complicaciones y el bebé estaba bien, solo se lo llevaron a la incubadora que era un procedimiento normal. Alma besó en la frente a su hija, Gervacio se acercó para estar junto a la nueva mamá, muy cerca le susurro que la amaba y que era el hombre más feliz de la tierra. 
Una enfermera entró en la habitación y dijo que podía ver al recién nacido pero solo a través de una ventana, Alma y Vera corrieron a ver al bebé, Gervacio iría después, él no quería que Alida se quede sola.
-Gervacio me siento tan cansada- decía Alida  -parece que hubiera corrido kilómetros, por un momento pensé que iba a morir, los dolores no me dejaban, el doctor y las enfermeras fueron muy buenos conmigo-  terminó de decir mientras se dormía.
-No te preocupes ya todo paso y vas a estar bien, ahora no hables es mejor que descanses- agregó Gervacio para tranquilizar a su esposa. 
Alma y Vera se dieron cuenta que Alida quería dormir, por eso fueron al corredor para sentarse y esperar,  ellas querían decirle que habían visto al bebé y que  dormía plácidamente. 
Gervacio al ver que Alida se había quedado dormida salió de la habitación para ver al bebé.  
El lugar donde estaba los recién nacidos era en un segundo piso, desde la ventana Gervacio podía ver a su hijo, la enfermera que los cuidaba acercó la cuna a la ventana para que su padre lo pueda ver.
La emoción y el orgullo embargaban a Gervacio, casi no podía creerlo, ahora todo en su vida cambiaba, era responsable por un ser tan pequeño y frágil, movería montañas para cuidar de él. 
En ese preciso instante llegaron sus padres a darle el encuentro después que Alma les dieran la noticia. Celeste abrazó a su hijo, fue un momento muy especial, la madre sabía que Gervacio no tenía palabras para describir la emoción, su padre también estaba presente y lo felicitó.
Luego todos juntos fueron donde Alida, nadie se podía olvidar de la madre, ella había hecho posible ese  milagro de vida con la intervención de Dios.  
Los saludos y felicitaciones no se hicieron esperar, el resto de la familia visitó a Alida y le llevaban presentes, un nuevo miembro en la familia, era un encanto. 
Al tercer día como la madre y el hijo estaban en perfectas condiciones, fueron dados de alta, Alida y Gervacio regresaban a la casa con el bebé en brazos, era un sueño. Alma los esperaba con todo preparado, era su hija y su nieto los que venían. 
Se instalaron en la habitación Alida se sentía muy bien y solo estaba pendiente de su bebé al que con la emoción y el trajín no le habían puesto aún nombre. Cómo llamarlo, no había una decisión unánime, ni Alida ni Gervacio estaban de acuerdo con el nombre, ninguno quería ponerle el nombre de los abuelos, ni del padre, ellos querían que tenga su propio nombre, su propia identidad, entonces fue Vera la que dijo -porque no lo llamamos Sebastian-. 
Si, era un nombre único en la familia y además les gustaba a los padres, el nuevo bebé se llamaría Sebastian, no había más que agregar.  
Fue bautizado a los pocos días de nacido, sin mucha pompa ni celebración, lo importante era recibir la bendición y a Dios en su corazón. Asi lo habían decidido Alida y Gervacio, para ellos lo primero era la consagración del bautizo. 
Los días del permiso en el trabajo de Gervacio habían terminado, él ahora tenía que regresa al norte del país donde estaba viviendo y pronto esperaba que Alida vaya a su encuentro. Esta vez la despedida fue muy emotiva, no solo se despedía de Alida si no del pequeño Sebastian que dormia profundamente ajeno a todo el movimiento familiar, el bebé ignoraba que su padre se iba de viaje y que pronto él estaría haciendo lo mismo. 
Alida y Gervacio de nuevo se despedían ahora ella era la que  prometía  reunirse muy pronto. Alida tenía que solucionar varios contratiempos, entre ellos su trabajo para estar preparada y dejar todo en orden para viajar al encuentro de Gervacio, esa había sido su promesa. 
Alma disfrutaba con el bebé, en casa era tan tierno y tan tranquilo, no lloraba y se alimentaba de la leche materna todo el día. 
Alma decía -es un ángel y está creciendo muy rápido-. cuando podía, lo cargaba en brazos y no había nadie quien pudiera quitárselo.
Vera también visitaba la casa más seguido, el bebé había traído esperanza y amor. Mientras su madre y su tía cuidaban del bebé, Alida salía para ordenar y solicitar su retiro del trabajo, sus colegas la felicitaban y se sorprendían por su decisión pero algo ya sabían, ella en alguna ocasión les había comentado.  
En los momentos de tranquilidad en la casa con el bebé y su madre, Alida pensaba que no iba a ser fácil separarse de ella y separar al bebé de su abuela. Su madre estaba feliz y no paraba de comentar sobre Sebastian, que se parece a tal o cual miembro de la familia y al último se acordaba de decir -pero también se parece a Gervacio si...si-. Alida se reía con las ocurrencias de su madre. 
Habia pasado justo un mes desde el nacimiento del bebé cuando Alida preparaba sus maletas para partir, hablar con su madre un día antes no había sido fácil, ella estaba muy triste, Alma se quedaba sola.
-Madre por favor, tú puedes venir a visitarme cuando quieras, las puertas de mi casa están abiertas para ti y puedes quedarte el tiempo que desees- decía Alida.
-No te preocupes hija, yo soy la primera en decirte que vayas con tu esposo, sabía que algún día tenías que casarte y hacer tú vida, tu camino- contestó Alma con emoción y la voz casi se le cortaba. 
-No quiero llorar, este tiene que ser un momento feliz no triste, además pienso en irte a visitar muy seguido- terminó de decir Alma  mientras cargaba a su nieto.  
Al día siguiente Alida estaba casi lista para partir, su equipaje en la sala la esperaba.
-Tía Vera te pido, no dejes sola a mi madre, yo me voy muy preocupada por ella, prométeme que vas a estar pendiente porque yo estaré muy lejos y no voy a poder cuidarla-.
Vera que había venido a despedirse de su sobrina  y del pequeño Sebastian, contestó:
-No te preocupes, ni me lo tienes que pedir Alma, es mi hermana y nosotras estamos muy unidas, yo la voy a cuidar y estaré pendiente de ella, cualquier cosa te lo haré saber-. dijo Vera para tranquilizar a su sobrina que estaba triste y se notaba que no era fácil para ella dejar su casa y a su madre. 
A la hora acordada partieron para el aeropuerto, era un momento difícil. Alma le hacia mil recomendaciones a Alida con respecto a Sebastian, le decía -cuida bien a mi pequeño- y lo besaba en la frente.
Alida abrazó a su madre, era el momento de despedirse, luego abrazó a la tía Vera recordando sobre su promesa  y se fue a tomar el avión. Dejar toda su vida, dejar a su madre que siempre había cuidado de ella, era triste, hubiera querida estar siempre al lado de Alma. Ahora iniciaba una nueva etapa en su vida junto a Gervacio y de su bebé. 
Mientras tomaba el avión se le apretaba el corazón en el pecho, su madre se quedaba sola. Alida tenia que ser fuerte, sabía que una hora y diez minutos más tarde estaría al encuentro con Gervacio que la esperaba para iniciar una nueva vida. 

CONTINUARÁ       
          


domingo, 16 de febrero de 2020

ALIDA Y GERVACIO

con
Alma y Vera comentaban felices lo bien que había salido la celebración del matrimonio de Alida y Gervacio. Los novios disfrutaron de la ceremonia y la fiesta al lado de familiares y amigos. Todo salió como lo habían planeado Alma y Vera, ellas reían al recordar algunos momentos de la boda.
-Alma hoy día llegan los esposos de su luna de miel ¿verdad?- comentó Vera a su hermana que miraba el calendario.
-Si, es verdad hoy es el día, tengo que ir a recogerlos al aeropuerto. Los días han pasado tan rápido. Por el momento ellos se van a quedar en la casa hasta que puedan mudarse a su departamento, aunque yo quiero convencerlos que se queden todo el tiempo que deseen, la casa, es  grande y hay espacio  para todos- dijo Alma con la esperanza de que Alida y Gervacio acepten su propuesta.
-Seguro que si van aceptar, ellos ahora no han tenido tiempo de buscar un departamento, además están recién de su luna de miel- contestó Vera a su hermana para animarla y que no se sienta triste en caso no acepten. 
La hora de ir al aeropuerto había llegado, Alma fue a recogerlos, Vera prefirió dejarlos en la intimidad familiar con Alma y los nuevos esposos que estarían cansados después del vuelo en avión.
Alida y Gervacio abrazaron Alma en el aeropuerto cuando se encontraron, los dos traían cara de felicidad y sonreían. En el camino de regreso a la casa comentaban sobre los lugares que habían conocido y sobretodo lo bien que se sentían. 
Alma no podía evitar ver la cara de felicidad de ambos, eso la llenaba de tranquilidad y alegría.
Cuando llegaron a la casa, Alma comentó con Alida: -he preparado su habitación  para que se queden el tiempo que deseen, no deben tener ningún apuro en mudarse, aquí hay bastante espacio para todos-.
-Gracias madre por pensar en ello, nosotros vamos a buscar un departamento para mudarnos- contestó Alida y no se dio cuenta de la cara de tristeza de su madre cuando la escuchó.
-Bueno descansen y mañana hablamos ahora es bastante tarde- Alma los dejo en la habitación preparada especialmente para ellos, Alida estaba encantada con la nueva decoración, su madre había elegido sus colores favoritos, era un detalle muy lindo de su parte.   
Los nuevos esposos se acomodaron para dormir, el regreso había sido largo y cansado, era mejor no pensar en nada más. 
Al día siguiente a la hora del desayuno se sentían más frescos y descansados, comentaban con Alma en el comedor algunos pasajes de su luna de miel: -Todo fue muy bonito y divertido, el hotel nos preparó una habitación especialmente decorada para recién casados. Madre tenías que verla- decía Alida mientras saboreaba su desayuno. 
-Si estoy segura que así fue, la luna de miel es una etapa  especial en la vida de una pareja. Pero ahora haciendo un paréntesis, quiero proponerles algo a ustedes- unos segundos en silencio mientras Gervacio y Alida la miraban con atención entonces Alma continuo -mi propuesta es que se queden aquí a vivir, la casa es grande y ustedes tienen todo el espacio, me sentiría muy feliz si aceptan- comentó Alma con un suspenso en la voz.  
Alida y Gervacio no sabían que contestar, ellos no habían pensado en quedarse,  querían  irse a vivir a su casa para tener la intimidad que todo matrimonio desea.
-Madre nos sorprendes con tu propuesta, no lo habíamos pensado, ¿Gervacio tu que opinas?- preguntó Alida a su ahora esposo.
-La verdad no sé que contestar como dice Alida no lo habíamos pensado, todo esto está pasando  muy rápido- contestó Gervacio y esperó la reacción de Alma.
Ella se apresuró a contestar -no lo pensemos más, no hay nada más que decir, ustedes se pueden quedar el tiempo que deseen, esta es su casa-. con las ultimas palabras Alma cerró la conversación y se retiro  a su habitación, tal vez Alida y Gervacio deseaban conversar a solas esta nueva propuesta que Alma les había hecho. Ella en el fondo  rogaba  que acepten y se queden a vivir en su compañía. 
-Gervacio que te parece la propuesta de mi madre, nos quedamos un tiempo y luego veremos- comentó Alida para saber que opinaba.
-Aceptemos la propuesta de Alma de quedarnos en su casa un tiempo y luego buscamos con paciencia nuestra casa, de esta manera nos damos tiempo para recuperarnos de los gastos de la boda y la luna de miel y también nos adaptamos a los nuevos cambios-.
Alida estuvo de acuerdo con Gervacio y fue a la habitación de su madre para hablar con ella y aceptar su propuesta, además de conversar cómo llevarían su vida familiar para que no surjan problemas; de todas maneras no era fácil para Alida dejar a su madre sola en una casa tan grande. 
Para Gervacio la principal preocupación era que pronto para él comenzaba una etapa de viajes por el país debido a su trabajo y no quería que Alida se quede sola en un nuevo departamento, eran etapas a las que debían acostumbrarse poco a poco. 
Unos días después ambos comenzaron a trabajar,  Alida en las oficinas del Instituto de Vida Marina y Gervacio en los laboratorios de investigación. 
Una mañana al haberse cumplido un mes de matrimonio Alida se aseguraba de la sospecha que tenía, en las mañanas comenzó a sentir  nauseas  matutinas, señal de que estaba en la dulce espera. La situación la tomó por sorpresa, no esperaba tan pronto tener esta noticia pero se sentía feliz y no dudaba de que Gervacio se sentiría igual y Alma  se alegraría con la noticia.
Como Alida lo había pensado Gervacio y Alma estallaron de felicidad. 
-Alida no lo espere tan pronto, pero este bebe es recibido con todo el amor- dijo Gervacio y abrazó a su esposa.
Por su parte Alma no dejaba de felicitarlos, la emocionaba tener de nuevo un bebe en casa. La tía Vera no podía estar lejos de tanta felicidad, ella y su esposo fueron a felicitarlos ni bien se enteraron de la buena nueva. 
-Alma me siento dos veces feliz, una por ti y otra por Alida- decía Vera a su hermana mientras festejaban la buena noticia. 
Los padres de Gervacio, Celeste y Fausto al enterarse de que su hijo y Alida estaban esperando, los felicitaron, era la mejor noticia que ellos tenían en mucho tiempo. Habia que celebrar decía Celeste 
-Un bebe es una nueva esperanza y una nueva promesa-. terminó por decir la madre de Gervacio.
Instalados por el momento en la casa de Alma la vida del día a día continuaba, el trabajo de ambos las reuniones en casa con la familia. Alma se sentía acompañada con sus hijos como ella los llamaba. Atrás habían quedado los malos entendido por parte de Alma hacia Gervacio, estaba más que contenta con él porque veía a su hija que estaba feliz.
Las semanas continuaban pasando en el calendario y estas se convertían en meses, el embarazo de Alida iba por buen camino y cuando cumplía los siete meses, una noche mientras cenaban en casa, Gervacio comentó con Alida:
-Por motivos de trabajo tengo que mudarme a residir un tiempo en el norte del país, en la ciudad de Tumbes, el laboratorio me manda para hacer algunas investigaciones, Alida esto nos cambia la vida aquí en Lima, no sé por cuanto tiempo pero no deben ser menos de dos años-. respiró intranquilo Gervacio.
Alida se quedó pensando, esta nueva situación les cambiaba por completo el panorama, mudarse a otra ciudad por un tiempo indefinido tal vez, no sabía que hacer, pensó en su trabajo, en la llegada del nuevo bebe, todo se juntaba, todo se hacia más difícil. 
En un primer instante pensó que Gervacio vaya solo y que venga a Lima de vez en cuando, esa era una posible solución, pero no estaba segura.
-¿Qué vamos hacer ahora? esta nueva situación nos cambia todo, por el momento yo no puedo moverme de la ciudad, mi estado es avanzado- contestó Alida nerviosa.
-Lo sé pero no puedo cambiar la orden, dentro de dos semanas tengo que partir, no  debo demorarme más, además con este viaje me promocionan a un nuevo puesto y con un mejor salario, casi el doble y ellos me pagan la casa en la nueva ciudad. Alida no puedo decir que no-. finalizó Gervacio esperando la respuesta de Alida.  
Para Alida no era tan fácil hacer los cambios a otra ciudad, su trabajo y el bebe por nacer, se lo impedían.  Este es un tema delicado que se debe conversar con cuidado, analizar todos los pro y los contras, el panorama futuro no era fácil.
-Gervacio has pensado en mí, en mi situación de trabajo y en el bebe,  además de la situación con mi madre, estoy comenzando a ponerme ansiosa y en mi estado tan avanzado no debe ser-. contestó Alida para que Gervacio se ponga en su situación.
-He pensado en todo Alida, por el momento tú no puedes viajar pero una vez que nazca el bebe si puedes hacerlo. En Tumbes existen muchas langostineras donde puedes trabajar como bióloga marina,  siempre se necesita personal calificado para ello y tú estás calificada. Con respecto a tu madre, ella puede venir con nosotros el tiempo que desee hemos vistos que los tres podemos vivir sin problema.      
-Gervacio tengo que pensar, no puedo asimilar todo son demasiados cambios y no sé si mi madre querrá dejar su casa-. contestó Alida.
Alma estaba en el jardín cuando Alida fue a buscarla, ella tenía que hablar, contarle el nuevo panorama que se avecinaba.
Mientras Alida hablaba, su madre la escuchaba con atención, eran cambios drásticos, mudarse de ciudad y de trabajo.
Alida terminó por decir: -Madre en vez de tantos cambios, sería mejor que Gervacio sea el que venga cada mes para ver a su familia en vez de mudarnos a otra ciudad-   quería saber que opinaba su madre al respecto.  
-Alida están recién casados es la etapa donde la convivencia en pareja es importante, si cada uno está por su lado que puede salir de ello. Tienes que estar con tu esposo y tu hijo, juntos los tres, por mi no te preocupes yo me quedo en mi casa-. contestó Alma para hacer reflexionar a su hija.
Dos semanas pasaron muy rápido, Gervacio tenia que viajar al norte del país y al caer la tarde en el día señalado, tomó su avión con destino a la nueva ciudad que lo acogería, no sabia por cuanto tiempo.
Alida lo despidió en el aeropuerto con la promesa de regresar para el nacimiento de su primogénito, ellos habían conversado y aclarado el panorama, los dos estaban de acuerdo en está nueva etapa de su vida.


CONTINUARÁ   
            
   

   
                
     


domingo, 9 de febrero de 2020

ALIDA Y GERVACIO

Alma comentaba con Vera las nuevas noticias en la familia, Alida y Gervacio estaban comprometidos.
Vera casi dio un salto de felicidad, su querida sobrina estaba comprometida y pronto sería la boda. 
-Cuando es la fecha para la boda- preguntó Vera llena de emoción.
-Todavía no tienen fecha pero mañana vienen los padres de Gervacio para pedir la mano de Alida, estoy feliz con los preparativos para la cena de mañana- decía Alma mientras iba de un lado a otro en la cocina para ver que podía preparar.
-Alma la cena debe ser especial y solo deben estar los padres de Gervacio, el novio por supuesto, tú y Alida, nadie más. Recuerda que es una pedida de mano-.  decía Vera feliz.  
-Querida hermana por favor, tú sabes que no necesitas invitación y mañana también debes estar presente porque Alida será quien se moleste, si no está su tía favorita-. dijo Alma y no aceptó un no por respuesta.
Vera aseguro que venía y no había más que discutir. Mañana era un gran día para Alida y Gervacio, su compromiso sería oficial y se hablaría de la fecha para la boda. 
Alida ajena a todos los planes de su madre estaba absorta en su trabajo, los estudios de investigación tomaban su tiempo, las empresas querían una respuesta rápida a su problema aunque el tema era delicado, nada podía apresurarlos.
Las pozas donde se criaban los langostinos fueron vaciadas y estaban en un tratamiento de desinfección tal como lo  había recomendado  el Instituto de Vida Marina. Era importante limpiarlas bien para volver a criar los langostinos, lo que era una tarea delicada. 
Gervacio también continuaba con su trabajo, él acababa de llegar de un viaje y preparaba su informe sobre el trabajo realizado. 
Sabía que al día siguiente iría con sus padres a la casa de Alida a pedir formalmente su mano. Estaba emocionado aunque lo disimulaba muy bien, pero su deseo era casarse con Alida y vivir juntos. 
A las 7 p.m del día siguiente tocaban a la puerta los padres de Gervacio y él que vestía una ropa elegante y formal para el momento esperado por todos. Vera también vestía elegante, ella se encargó de abrir la puerta. Todo en la casa lucia impecable y decorado con unos buenos,  arreglos flores  adornaban cada rincón de la casa.
Gervacio y sus padres pasaron a la sala donde Alma los esperaba, vestida elegante  para la ocasión. Las familias se saludaron aunque ya se conocían porque eran vecinos, pero el saludo protocolar no debía faltar. 
Vera subió a la habitación para avisar Alida que habían llegado Gervacio y sus padres. Ésta el ver a su sobrina se quedó asombrada de lo hermosa que lucía con su vestido de gasa color rosa pastel muy suave, con adornos de pedrería en la cintura y el escote, parecía que flotaba con el vestido. 
Ambas bajaron para recibir a los invitados, el primero en levantarse al ver Alida fue Gervacio que estaba muy guapo con su terno azul marino, corbata y gemelos. Alida al verlo sonrió de lo bien que se veían juntos. 
Los padres de Gervacio saludaron a los novios después se pronuncio un breve discurso emocionado por Fausto, padre de Gervacio, porque también para  él  su único hijo se casaba. El discurso de ambos padres fue emotivo y las palabras de Alma igual, ella no pudo evitar las lágrimas por la felicidad de sus hijos.  
Luego, antes de la pasar a servir la cena, se fijó la fecha de la boda ésta sería los primeros días al comenzar la primavera, la que llegaría dentro de tres meses, el tiempo era corto pero los deseos de celebración eran grandes. 
Después que se acordó la fecha todos pasaron al comedor para disfrutar de la cena, con un exquisito  asado y un delicioso puré de papas amarillas, con postres y vinos para brindar por la felicidad de los novios. Todo era perfecto y lleno de los mejores deseos para Alida y Gervacio.
La cena y la celebración terminaron después de las 12 p.m cuando todos se fueron a  su casa y solo quedaron Alida y su madre, está comentó:
-Hija tú no te preocupes por nada porque de los preparativos yo me encargo, tú sigue ocupada con tu trabajo, siempre voy a informarte de todos los detalles y arreglos con los diferentes modelos para escoger el vestido-  decía Alma sonriente, porque ella quería planificar la boda.           
-Madre, por favor que no sea nada exagerado ni costoso, Gervacio y yo tenemos un presupuesto para la boda y no queremos que sea ostentosa-.
-No... no te preocupes todo ira bien y acorde a su presupuesto, ademas yo quería decirte cual va a ser mi regalo de boda. Yo deseo  regalarte el vestido de novia, complaceme en esto y no me niegues  lo que te pido.    
Alida se emocionó al saber el regalo de su madre: -no quiero negarte ningún deseo madre, si tu quieres hacerme ese regalo esta bien, pero juntas  vamos a escoger porque quiero algo sencillo-. dijo Alida para felicidad de su madre. 
Al otro día Alma junto a su hermana Vera comenzaron los preparativos para la boda. 
Las dos hermanas visitaron varios lugares para hacer los arreglos con una casa de banquetes, contratar el lugar donde sería la recepción.
Ellas supervisarían cada detalle de la decoración en la iglesia y en el salón de recepción  porque todo debía ser perfecto para esa fecha.  
Días después hicieron un recorrido  por todas las casas de novios de la ciudad. Alma quería encontrar lo mejor para su hija. 
Una noche mientras conversaban sobre los preparativos, Alma le  mostró Alida tres fotos con diferentes modelos de vestidos de novia, a ella no le gustó ninguno pero su madre le comentó que había un vestido  que ella tenía que verlo personalmente, el vestido era muy bonito y de diseñador. 
-Madre quiero que sea algo sencillo-.
-Alida, solo te vas a casar una vez en la vida, no puedes pedir nada sencillo espera a verlo y te va a gustar-.
Alida no quería contrariar a su madre y aceptó ir con ella para ver el vestido. La visita de Gervacio interrumpió la conversación entre madre e hija. 
Cuando quedaron a solas los novios, Alida comentó:
-Gervacio mi madre me está volviendo loca con los preparativos y el vestido, no sé que voy hacer porque ella quiere una cosa y yo quiero otra- dijo un poco nerviosa.   
-Alida ten paciencia, tú sabes que Alma tiene experiencia en organizar reuniones, ella te alivia todo el trajín de organizar una recepción tan importante como una boda, por el trabajo para ti sería un problema lidiar con cada detalle. En cuanto al vestido no seas tan quisquillosa, Alma tiene buen gusto para elegir, ve con ella y luego das tu opinión. Además te tengo una sorpresa mis padres nos van a regalar los aros para la boda.
-¡Qué felicidad Gervacio!...es una linda noticia, ellos saben que queremos los aros de estilo clásicos ¿verdad?- dijo Alida con tono de preocupación.
-No te preocupes todo será conforme a nuestro gusto-. comentó Gervacio para terminar.     
Alma y Alida al día siguiente visitaron la casa de novios, vieron varios modelos y al final se quedaron con el vestido que Alma había escogido, tenía que reconocerlo, su madre eligió un bonito modelo de corte princesa cómo decían las empleadas de la tienda. 
Resuelto lo más delicado como es el vestido, Alma se dedicó con todo su empeño a los preparativos, los días pasaban y el tiempo se acortaba cada vez más; nada debía quedar en el aire, todo debía ser  perfecto pensaba la madre de Alida. 
Las invitaciones fueron enviadas, el salón de recepción separado para el gran día. 
Con todo el trajín la novia se sentía estresada, pero eran Alma y Vera las que en realidad preparaban todo, Alida con su trabajo no hubiera podido dedicar el tiempo para cada detalle.  Ella agradecía a su madre la ayuda.
En el laboratorio del Instituto de Vida Marina se logró por fin encontrar el problema de las empresas langostineras, el caso se trataba de un hongo que se había filtrado en las pozas de criadero, solucionado esto y con las recomendaciones del caso las empresas podían de nuevo dedicarse a la crianza de langostinos. Fue un gran alivio para todos y sobre todo para Alida que podía dedicarse a su boda. 
La primavera es una estación romántica y especial para celebrar una boda, Alma alistaba los últimos detalles, el vestido ya estaba en la casa, los zapatos y los demás accesorios para la novia. también. Alida se levantó temprano para prepararse, la boda sería al mediodía y  almuerzo y la fiesta después, ella no quería ponerse nerviosa, por eso desayuno tranquila, sin prisa. 
La mañana de la boda transcurría con el arreglo de la novia, cada detalle debía estar impecable, el cabello con un peinado delicado, el vestido lucia precioso, el velo era fino, Alma no podía créelo pero cuando vio a su hija que estaba lista,  lucía hermosa.
El tío Edmundo, el patriarca de la familia sería él que llevaría a la novia al altar. Todo estaba preparado. El tío había llegado con el carro para la novia y pronto estarían en camino a la iglesia donde un novio muy elegante y distinguido con su tuxedo la esperaba algo nervioso en el altar para comenzar la ceremonia. 
Alida tenía que reconocerlo, la iglesia estaba preciosa, toda llena de flores, los invitados llenaban el recinto, ella entraba del brazo de su tío, se sentía feliz y a la vez nerviosa. 
Con los novios tomados de la mano en el altar, el sacerdote dio inicio a la ceremonia. 
Las palabras del religioso fueron acertadas y acorde con la celebración, él les deseaba lo mejor en su nueva vida. -Ahora tienen nuevos desafíos para su futuro  deseo que todo les vaya bien- comento el sacerdote mientras les daba la mano al final del acto religioso. Los  novios se dieron un beso y luego salieron de la iglesia para ir con los invitados al salón donde seria la recepción, en un elegante hotel de la ciudad.
Todo un piso fue separado para celebrar la fiesta, Alida quedó impresionada con la decoración, su madre se había lucido, no solo con la iglesia sino con la recepción. Todo estaba perfecto y decorado con buen gusto, las elecciones que había hecho Alma eran perfectas para la celebración. 
La fiesta transcurrió en un ambiente de alegría y música, se bailó hasta bien entrada la noche. 
La comida fue preparada por un chef experto y los invitados entre amigos y familiares disfrutaron con la celebración y los buenos deseos para los novios. 
En un momento de la noche los novios se retiraron del salón y se despidieron de sus padres. Alida y Gervacio pasarían la noche en una suite elegante del hotel y al día siguiente partirían a su luna de miel con destino desconocido, solo Alma y Celeste sabían donde irían los novios a pasar su romántica luna de miel.

CONTINUARÁ          
       
           
   
     
  


domingo, 2 de febrero de 2020

ALIDA Y GERVACIO

Habían pasado casi seis meses desde la última vez que Alida y Gervacio hablaron. Entre ellos no hubo más comunicación, los dos continuaron con su vida.
Alida en dos ocasiones fue a buscar a Gervacio pero él, siempre se encontraba de viaje. 
Celeste, su madre cada vez que Alida venía, la recibía en casa,  juntas tomaban el té y disfrutaban de algunos pastelillos, conversaban de temas variados pero ninguna tocaba el por qué se habían separado. 
Celeste no se atrevió a preguntar, pensaba que era invadir su privacidad, si Gervacio no había comentado nada con ella, era mejor dejar que ellos solucionen su vida. 
Alida agradecía que la madre de Gervacio no pregunte nada al respecto, ella siempre pensó que Celeste era una mujer fina y de mucho tacto.
Los días transcurrían entre el trabajo y su casa, una mañana Alida sin proponérselo caminó hasta el café donde ella y Gervacio solían reunirse en el pasado, no tenía ninguna intención especial, solo ir al lugar que tantos recuerdos tenía  y tomar un café.
Sentada en su mesa favorita junto a la ventana donde se podía ver la calle, disfrutaba una taza de exquisito café, cuando de pronto como una sorpresa de la vida entró Gervacio y ambos se encontraron sin darse cuenta en el mismo lugar y a la misma hora.  Los dos estaban paralizados no sabían que decir.
Gervacio se acercó Alida para saludarla y se sentó frente a ella, por unos segundos se quedaron en silencio, se miraban y entonces Gervacio preguntó:
-¿Alida cómo estás?- dijo sorprendido al encontrarla en el café.
-Estoy bien, gracias por preguntar, vine a este café sin querer, no pensé que te iba a encontrar. Fui a tu casa a buscarte dos veces ¿te dijo Celeste?-. comentó Alida de pronto 
-Si me contó que fuiste a buscarme pero yo estaba de viaje, ahora estoy viajando más seguido-. contestó Gervacio y preguntó con curiosidad  -¿por qué fuiste a buscarme?-.
-Quería conversar contigo, nosotros no nos despedimos bien la última vez que nos vimos-. agregó Alida con dudas por la respuesta de Gervacio.  
-No te preocupes, no hay problema ya todo está claro, no tenemos nada de que hablar, además estoy en este momento saliendo con otra persona- dijo Gervacio con serenidad, luego se puso de pie para despedirse -Alida, fue un gusto verte, nosotros siempre seremos amigos- dio media vuelta y salió del café en silencio.
Alida se quedó con su taza de café en la mano, sentía que una ráfaga de viento había pasado sobre ella, no esperaba una reacción así, era el fin para los dos y de ahí para adelante no había nada que agregar. 
El trabajo que había conseguido Alida por suerte ocupaba todo su tiempo, ella como bióloga marina esta trabajando en el Instituto de Vida Marina, donde con un grupo de colegas investigaban sobre la enfermedad que estaba atacando la crianza de langostinos en las empresas langostineras, estas  habían pedido ayuda al Instituto para que realice una investigación sobre el problema y saber que  sucedía con los langostinos. Las empresas estaban sufriendo grandes pérdidas económicas.
La investigación es lo que había querido hacer Alida y ahora era su oportunidad de trabajar en ello, se sentía feliz en esta nueva de su vida.     
Después de su encuentro con Gervacio, Alida estaba un poco triste, a ella le hubiera gustado hablar y aclarar el tema, pero si él había sido tan cortante nada se podía hacer.  
Pero ninguno de los dos sabía que el destino les tenía preparado un nuevo encuentro, cuatro meses más tarde, esta vez en una reunión en casa de amigos comunes, donde ninguno de los dos sabía que el otro iba a ir.     
La sorpresa fue grande cuando Gervacio llegó a la reunión y Alida lo vio entrar, los dos se quedaron parados en medio de la gente que hablaba y no sabía que sucedía entre ellos.    
Esta vez Alida se acercó a él, se saludaron como dos buenos amigos, luego cada uno  fue a conversar con un grupo diferente de amigos, sin preocuparse del otro.    
Alida buscó a los dueños de casa para despedirse, quería salir de la reunion, no se sentía cómoda estar en el mismo lugar con Gervacio.  
Se despidió rápido y salió a la calle para respirar aire fresco porque en la reunión  sentía que se asfixiaba. 
La noche estrellada y la luna llena eran su compañía, se distrajo unos segundos para disfrutar de la noche, no se dio cuenta en que momento Gervacio salió de tras de ella para darle alcance y con el pretexto de que era peligroso caminar sola en la noche, la acompañó.
Al principio, uno al lado del otro caminaban en silencio y sin rumbo por las calles de la ciudad, ninguno hacía comentarios.
Gervacio tomó la mano Alida y caminaron alumbrados por la luz de la luna, era tal vez un nuevo comienzo para ellos, no lo sabían,  fue Alida la que  rompió el silencio para preguntar: 
 -¿Estás saliendo con otra persona?
-No, estuve saliendo con otra persona pero ahora ya no, en este momento soy libre de ir a donde quiera- comentó Gervacio para ver la reacción de Alida.  
-Yo también soy libre y puedo ir a donde quiera, por ejemplo a esa luna que nos está alumbrado- dijo Alida sonriendo como una broma para romper un poco el silencio. 
Era muy tarde en la noche, cuando llegaron a la casa de Alida, en la puerta Gervacio se despedía y ella lo detuvo para decir -porque no dejamos el orgullo a un lado y comenzamos de nuevo, los dos queremos lo mismo. 
Alida abrazó a Gervacio y un beso selló el nuevo comienzo, tal vez esta separación  había ayudado a encontrarse el uno con el otro y a perder el miedo que sintió Alida por el futuro cuando Gervacio iba hacerle la pregunta sobre el compromiso.  
- Mañana vengo para ir a desayunar juntos en alguno de nuestros lugares favoritos, ¿te parece?- se volvieron abrazar y besar, luego Gervacio se retiró. 
Alida estaba de acuerdo con la propuesta, mañana se volverían a encontrar.  
Alma desde su habitación sintió que Alida llegaba, era bastante tarde pero ahora estaba tranquila con su hija en casa. Todavía ignoraba el nuevo comienzo de  Gervacio y Alida. En el fondo había lamentado que terminaran, pero también tenía que admitir que sentía un gran temor que su hija se vaya de la casa en algún momento para hacer su vida. 
Respiró profundamente, cerró el libro que leía y apagó la luz de su mesa de noche,  recién pudo dormir más tranquila, al saber que Alida estaba en su habitación. 
Al día siguiente, Alida le dijo a su madre que no prepare el desayuno para ella porque iba a desayunar con Gervacio: -madre hemos vuelto de nuevo- dijo de repente y Alma sonrió al ver a su hija  feliz. 
El resto del día los enamorados lo pasaron juntos, desayunaron y almorzaron, hablaron y despejaron todas sus dudas, se sintieron afortunados de volver a encontrarse, el amor no los había abandonado solo se había tomado un tiempo para saber si eran el uno para el otro.
Alma al ver de nuevo a  Gervacio que visitaba Alida, estaba conforme, ella sentía aprecio por él, había cambiado su manera de pensar y eso era un gran progreso.  
La vida cotidiana nos alcanza a todos, Alida y Gervacio  no eran la excepción, tenían que trabajar como todo el mundo pero dos meses más tarde, mientras los dos estaban en el jardín de la casa de Alida, ella preguntó:
-¿Gervacio qué opina tu madre de nuestro regreso? ella siempre fue muy amable conmigo cuando me recibió en su casa- sonrió Alida al recordar las conversaciones  con Celeste. 
-Mi madre está feliz, según ella eso era lo que me faltaba-.
-¿Y tiene razón Gervacio?- preguntó Alida porque quería saber la verdad.
-Si ella tiene razón- contestó y sacó de su bolsillo la pequeña cajita de terciopelo rojo, preguntó -¿quieres casarte conmigo Alida?-.
Gervacio estaba en suspenso, Alida no contestaba y él ya comenzaba a pensar en otra negativa. Ella 
   
guardó silencio unos segundos que parecían horas y entonces, dijo -¡si Gervacio, si quiero casarme contigo!- lo había hecho sufrir con su silencio pero ahora ya no había dudas, todo era diáfano.
Gervacio puso en el dedo de Alida el hermoso anillo que había escogido, la piedra era grande y deslumbraba con su brillo. 
Alida estaba feliz, el anillo no era lo más importante sino,  el amor de los dos.
Fueron a buscar Alma para contarle la buena nueva, ella los felicitó, por fin las dudas se aclararon y ahora venía lo siguiente, planificar la boda. La madre de Alida ya estaba pensando en ello. 
-Madre por favor todavía no hay fecha, déjanos  disfrutar  la etapa del compromiso- comentó Alida porque ya conocía a su madre como era.
Cuando Gervacio se fue Alida le enseñó el anillo a su madre: 
-Es muy lindo, Gervacio ha tenido muy buen gusto- comentó Alma y agregó -Alida, cuando decidan la fecha de la boda debes avisarme para comenzar los preparativos con tiempo. Ya puedo imaginar el vestido de novia, será hermoso- decía Alma mientras soñaba con ese día.
-Madre por favor, yo solo quiero un sencillo vestido blanco, nada ostentoso, tampoco quiero una gran boda, solo la familia y los amigos más íntimos- terminó de decir Alida. 
Su madre ya no la escuchaba, ella estaba feliz planificando en su mente, cómo sería la boda y el vestido.
Alida ahora tenía un gran dilema, convencer a su madre sobre los preparativos, ella sabía que Alma no podía con su genio y menos cuando se trataba de Alida. 

CONTINUARÁ                          


domingo, 26 de enero de 2020

ALIDA Y GERVACIO

La gran cosecha de manzana había llenado de felicidad a Alma y Vera ambas no sabían que hacer con tantas manzanas.
Alida había prometido a Gervacio que las primeras manzanas serían para él. 
Ella entró en la cocina al escuchar el alboroto y las risas de felicidad de su madre y de su tía.
-Cuanta felicidad hay en este lugar- comentó Alida y dijo  -madre no te olvides que prometí a Gervacio regalarle manzanas-.
-No te preocupes ya hemos separado las manzanas para Gervacio. Están ahí, sobre la mesa-  y señaló un pequeño canasto lleno del delicioso fruto.
Alida... dijo Vera tomando una manzana -están deliciosas prueba ésta- y extendió la mano que le ofrecía el fruto, Alida tomó la manzana y dio un mordisco, era verdad, estaba dulce y jugosa cosechada justo en su tiempo. 
-Madre- preguntó Alida- ¿qué vamos hacer con tantas manzanas? no podemos comernos todas-.
-No te preocupes vamos a regalar a los vecinos son demasiadas manzanas para nosotras. Voy a separar una cantidad para la casa y el resto serán regaladas-. 
Alma y Vera separaban las manzanas que serían para ellas y las demás iban en bolsas  para regalar a los vecinos.  Las hermanas no querían que se malogren, era mejor compartir. 
Vera, le daba ideas a Alma de lo que podía hacer con las manzanas. 
-Que te parece si preparamos pie de manzana, compotas, refrescos y además deshidratar algunas para comerlas después como un refrigerio. 
Alida salió de la cocina sonriendo al escuchar todos los dulces que podían preparar con la manzanas. Su madre y su tía no dejaban de hablar de las recetas para hacer los dulces. Ella ya imaginaba la casa envuelta en el aroma dulce de los postres. 
Alma y Vera después de llenar las bolsas con las manzanas salieron a repartir a los vecinos, todos en el vecindario agradecían su delicadeza y las manzanas eran bienvenidas.
En la noche, cuando llegó de visita Gervacio, lo primero que recibió como regalo fue una pequeña canasta llena de manzanas. Alida comento:
-Son las manzanas que te prometí, recuerdas, ahora puedes llevarlas a tu casa, están muy jugosas-. 
Más tarde de regreso a su casa, Gervacio llevó la canasta de manzanas como regalo para Celeste, ella sorprendida no sabía de donde había traído las manzanas, hasta que su hijo le explicó que eran del jardín de Alma y las envía como regalo. 
-Hijo, agradece  Alma el regalo de mi parte cuando vayas a su casa, no lo olvides. Mañana mismo voy a preparar un pie de manzana, refresco y una sabrosas compotas,  vamos a tener diferentes dulces- comentaba Celeste mientras llevaba la canasta a la cocina. 
Gervacio escuchaba a su madre todo lo que pensaba preparar con las manzanas que Alma le había enviado.   
En el vecindario estarían también ocupados preparando los dulces, refrescos y demás. El manzano de la casa de Alida se había vuelto famoso por sus  frutos que circulaban en el barrio.
Por suerte el jardín en la casa de Alida seguía floreciendo, el clima tenía una temperatura agradable que invitaba a pasear o simplemente sentarse a descansar mientras se tomaba el sol de la tarde. 
La cosecha de manzanas se había convertido en un alboroto y ahora en la cocina no tenían un espacio libre donde no hubiera un dulce de manzana. 
El tiempo pasaba, era inevitable, los días daban paso a las semanas  y Alida se sentía lista para regresar a la universidad, terminar la carrera y planificar lo que iba a hacer en los meses siguientes.  
Volver a las aulas de nuevo fue un poco complicado, después de tanto tiempo de descanso,  acostumbrarse al horario y a la rutina de estudio era al comienzo agotador.         
En la universidad se encontró con los compañeros de clase que le hacían todo tipo de preguntas sobre su ausencia. Ella les contó de su viaje, pero no de su enfermedad entrar en detalles sobre aquello no era necesario.  Ahora sus días transcurrían entre el salón de clases, las visitas a la biblioteca y los exámenes.  
Todo aquello la hacía feliz después de que unos meses atrás, casi pierde la vida.
Gervacio volvió hacer sus viajes de trabajo, donde Alida ya no lo acompañaba. Él solía ausentarse  dos o tres semanas. 
Mientras tanto Alida continuaba con sus estudios y ya le faltaba poco para concluir la universidad. 
Sus pensamientos seguían fijos en lo que quería hacer cuando termine el estudio. Ella deseaba dedicarse a la investigación. 
Era una conversación que muchas veces tenía con Gervacio, los dos se dedicaban a buscar información al respecto. Alida no pensaba para nada vender la casa de su madre y usar el capital para realizar su investigación a pesar de que de ella había salido la propuesta. Esa opción no estaba en su mente.
Una tarde Gervacio le decía -primero tienes que saber a cual tema vas a dedicar tu investigación y luego dirigirte en esa dirección. No puedes ir a tientas debes ordenarte-.
-Si, en eso estoy pensando, pero todavía no tengo muy claro el tema a escoger, estoy buscando la asesoría de uno de mis profesores- contestaba Alida pensativa.
-La investigación es un tema serio, debes informarte bien y su tiempo de duración no es de un mes ni de dos, a veces puede demorar varios meses dependiendo lo que quieras investigar-.  
-Gervacio me estás desanimando- dijo Alida un poco molesta.
-¡No! como puedes pensar así, solo trato de que estés al tanto de todos los pormenores- terminó de decir Gervacio sorprendido por la reacción de Alida.
El tiempo se acercaba y el final de los estudios en la universidad también, solo faltaban algunas semanas para la graduación. Alida y sus compañeros se encontraban ocupados al cien por ciento en sus estudios y los exámenes. La ceremonia de graduación era una realidad.
La emoción de Alma se desbordaba, por fin su hija concluiría esta etapa de su vida y después vendrían otras experiencias, por instantes se detenía a pensar en  la felicidad que sentiría su padre de ver a su hija en la graduación. Ella quería  celebrar el final de la carrera de Alida con un almuerzo e invitar a la familia. 
-Madre no te preocupes por el almuerzo- decía Alida  -después de la ceremonia, ese mismo día en la noche, tenemos que ir a una cena, ya está todo organizado solo necesito tu presencia. Gervacio será mi pareja de baile-. 
Alma no podía quedarse tranquila y contestó -Está bien pero otro día haré el almuerzo solo para nosotros con Vera y algunos invitados más-. 
Alida abrazó a su madre, ella sabía que era imposible quitarle las ideas de la cabeza cuando se le ocurría algo, se sorprendió al encontrarse que era ese rasgo de su personalidad, el que ella había heredado.
Todo fue perfecto el día de la graduación, los compañeros, los profesores y los padres de familia, era un momento emotivo finalizar la carrera. Las fotos para el recuerdo, la alegría y después la cena en la noche. Era tiempo de celebrar y nada más debía preocupar. Los días de estudio habían acabado y ahora daban un paso adelante a la vida real y el trabajo.  

Después que terminaron los días de fiesta y final académico. En casa de Alida, Gervacio y ella conversaban animados  recordando la fiesta y la cena de graduación, reían con algunas anécdotas y situaciones divertidas.  
Gervacio de pronto guardó silencio, se puso de pie y sacó de su bolsillo una pequeña caja roja, Alida lo miró sorprendida, se puso de pie y entonces  dijo:
-Gervacio, por favor no, ¡no hagas la pregunta! ¡te lo pido!- era casi un ruego. Alida por el momento no pensaba en compromisos.   
Gervacio preguntó -¿por qué Alida? ¿qué sucede?  ¿no deseas un compromiso?-.
Alida no contestó, Gervacio dio media vuelta y salió de la casa, no quiso insistir.
En la sala  ahora había silencio, Alida era un mar de confusiones, no sabía que deseaba hacer en los meses siguientes, tenía tantas expectativas.  Estaba triste, herir a Gervacio era lo último que deseaba  pero un compromiso tan serio en este momento de su vida, no era lo más indicado. 
Alma, sin querer había escuchado las últimas palabras de la conversación de su hija con Gervacio y luego lo vio salir. Intervenir en ese instante no era bueno,  Alida no la escucharía y el problema o lo que sea que hubiera ocurrido entre ellos, se haría más grande. 
La sala después de escucharse las risas, ahora estaba a oscuras. Alma se preguntaba ¿qué sucedía con Alida? alguien podía adivinar el futuro o tal vez decir cual sería el camino ideal a escoger.

CONTINUARÁ       
  
        


domingo, 19 de enero de 2020

ALIDA Y GERVACIO

Al día siguiente ni bien la tía Vera se enteró de que Alida estaba en casa con su madre,  fue a visitarla. 
Vera sentía mucho afecto por su sobrina y tenía que verla, saber que estaba fuera de peligro, después de todo el temor que sintió  por la idea de perderla. 
Llegó temprano a la casa y las encontró desayunando a su sobrina  y Alma  en el comedor de diario, un grito de felicidad y un abrazo para Alida por la alegría de verla. En seguida  notó que la pijama le bailaba en el cuerpo pero esto hasta un punto era normal, la gravedad de su enfermedad fue un peligro.  
-Alida querida que felicidad verte en casa y no en el Centro Médico con un vidrio de por medio, es bueno saber que todo eso quedó atrás y que Alma se encargará de prepararte los más ricos platos y una dieta saludable para tu completa recuperación- comentó Vera después de saludar a su hermana. 
Alida sonreía con las ocurrencias de su tía, ella ya la conocía y sentía felicidad de tenerla en casa haciéndoles compañía.
-Alma- volvió a decir Vera -tenemos que preparar un almuerzo para celebrar el regreso de Alida e invitar a toda la familia que quiere verla y saber de ella. No te preocupe, yo te ayudo en todo lo que sea necesario pero recuerda que no debes demorar mucho tiempo en hacer ese almuerzo. 
-Tienes razón pero vamos a esperar que se cumplan por lo menos diez días que Alida está en casa, este momento no sería buena idea realizar el almuerzo, ella todavía está convaleciente,  tiene que sentirse más fuerte para que pueda recibir a la familia- dijo Alma preocupada por la salud de su hija.
-Si, es verdad, yo con mi entusiasmo de verla en casa de nuevo me olvido que todavía está delicada y que tiene que recuperarse-  y mientras abrazaba a su sobrina. 
Alma le sirvió el desayuno a su hermana y las tres conversaban, Alida les contaba algunos pasajes de su viaje y lo maravilloso que fue conocer lugares asombrosos, y animales increíbles como el jaguar que ella vio en algunas ocasiones, su belleza y estampa no tenían comparación. 
Lejos quedaba el peligro que vivió pero se reservó los detalles porque no quería angustiar a su madre que ya había tenido bastante con su enfermedad.      
La conversión fue amena y entretenida pero hubo un momento en que Alida se sintió cansada, recién tenía dos días de estar en casa, se disculpó con la tía Vera y fue a dormir un rato a su habitación  su cuerpo tenía que recuperar la fuerza y la salud.
Cuando se quedaron las hermanas a solas en el comedor -Alma yo sabía que ella se iba a recuperar, que iba a superar el peligro, no sabes todo lo que  rogué al cielo para que reaccione y vuelva a ser la misma- comentó Vera con la voz llena de emoción y se enjugaba algunas lágrimas.
Alma le pidió a su hermana que de ahora en adelante ya no mencione más esos momentos sino todo lo contrario, era mejor conversar de cosas positivas para ayudarla a recuperarse. 
Ese mismo día en la tarde después del almuerzo y cuando la tía Vera ya se había ido, Alida sintió el deseo de ir al jardín, había dormido varias horas y la tarde estaba cálida. Le gustaba contemplar las plantas que daban sus flores como el geranio que sembró algunos meses antes. Se dio cuenta que el manzano estaba hermoso y pronto daría sus frutos          
Alida se sentó en un cómodo  sillón para contemplar su jardín,    
pensó en todo lo que había vivido en las últimas semanas, ella ahora se replanteaba cada paso que daría en su vida para el futuro ¿qué es lo que quería hacer y hacia donde dirigirse?.  
Era importante arreglar algunos temas pendientes y planificar su futuro.  
 Al recordar que estuvo muy cerca de perder la vida, la piel se le escarapelaba. En su mente quedó gravada la luz brillante hacia donde ella se dirigía cuando estaba inconsciente, luego la oscuridad total y profunda parecía que  su cerebro se apagaba y ya no sabía si estaba en esta mundo. 
En medio de sus reflexiones llegó Gervacio a visitarla, Alma lo hizo pasar al jardín donde se encontraba Alida. Gervacio estaba feliz de verla con mejor semblante pero la notó silenciosa y pensativa entonces preguntó: 
-¿Sucede algo Alida por qué estás en silencio?-.
-Gervacio estuve pensando toda la mañana cuales serán los pasos que voy a dar para mi futuro cuando me recupere. Quiero regresar a la universidad para acabar la carrera como le prometí a mi madre y luego deseo viajar por el mundo para dedicarme a la investigación, he descubierto que eso me gustaría hacer-.
-Alida no quiero ser aguafiestas como tú me dices algunas veces, pero eso no es fácil y cuesta mucho dinero si no tienes el apoyo de una institución o universidad-.
-Gervacio... Gervacio como siempre tú tan realista- comentó Alida y continuó -este no es un sueño, a la hora  del almuerzo comenté con mi madre este proyecto, ella me contestó que podía vender la casa y darme el dinero para realizar mi investigación cuando termine la carrera. 
-Mi querida Alida vas a dejar a tu madre sin casa, esa es una decisión delicada que debes pensar con cuidado. Antes de poner más obstáculos vamos averiguar todo lo concerniente al tema y después planificar como siempre yo te voy a poyar en tu proyecto.
Alida dijo con entusiasmo -los dos podemos viajar y hacer nuestras propias investigaciones piensa lo bueno que sería, además estaríamos juntos-.
A Gervacio le agradaba la idea, el campo de la investigación era vasto y siempre habían cosas nuevas que estudiar y descubrir. 
La Tarde comenzó a oscurecer, era el momento de entrar en la casa, Alida y Gervacio en la sala comentaban sobre su día y lo que ambos habían hecho, aunque Alida no tenía muchas anécdotas, si comentó que su tía Vera había estado toda la mañana en la casa y la puso al tanto de las actividades de toda la familia. 
Alma en su dormitorio veía la televisión, ella había cambiado su actitud hacia Gervacio, su trato era normal, no guardaba ningún resentimiento hacia él, comprendió que lo sucedido no fue culpa de nadie, admitir esto era un gran avance en su manera de ser. 
El paso del tiempo es lo único que no perdona, Alma comenzó a planificar el almuerzo familiar, ella iba y venía por la casa para ver la vajilla a utilizar, los cubiertos, la manteleria y lo más importante la planificación de la comida,  era un trabajo agotador pero quería que todo fuera perfecto que nada faltara para que la familia disfrute la reunión, además el almuerzo tenía que ser un día domingo para que todos puedan asistir. 
Alida cada día se sentía mejor y poco a poco iba recuperando el peso y el entusiasmo, quería ayudar a su madre pero ella y Vera se ocupaban de todo, Alma le decía a su hija -no te preocupes nosotras resolvemos lo que hay que hacer, tú ve a descansar-.
El día del almuerzo llegó era un domingo soleado y la casa estaba perfecta y preparada para recibir a la familia, poco a poco fueron llegando tías, tíos, primas, primos, la sala se llenó con la familia, algunos no se veían hacia varios meses. 
Alida con un vestido de flores recibía a todos y les indicaba donde sentarse, los familiares al verla celebraban con alegría de tenerla de nuevo en casa. 
Los primos rodeaban Alida para preguntarle sobre su viaje, la prima Ceci le decía -¿cómo fue tu experiencia en la selva?- y el primo Ramón interrumpía -¿Alida volverías a viajar a la selva a pesar de lo sucedido?-.
Alida contestaba las preguntas con paciencia, les contaba todo lo que había vivido y aprendido en su viaje a la selva amazónica -fue una experiencia que no olvidaré, y si, volvería a viajar al mismo lugar-.  
Alma en ese instante indicó a todos pasar al comedor para el almuerzo, ella y Vera se multiplicaran para atender a la familia, que a nadie le falte nada, pero antes de empezar a comer, el brindis corrió por el lado del tío Edmundo que era el patriarca de la familia, él celebraba la salud de Alida y la alegría de tenerlos a todos reunidos, -esto no era fácil pero aquí estamos todos juntos-. decía y levantaba su copa para brindar.                   
El único ausente al almuerzo fue Gervacio, él por propia iniciativa haba querido ausentarse porque decía que era una reunion familiar.  Alida se molesto, pero no quiso insistir, para ella Gervacio era de la familia ya habría tiempo de conversar sobre ese tema con él.
El almuerzo se prolongo hasta la noche todos conversaban y reían, recordaban anécdotas vividas en familia cuando estaban el abuelo Clemente y la abuela Blanca que ya habían partido. 
La prima Hortensia en la mesa alababa la comida que había preparado Alma -como siempre querida prima tu comida  está exquisita-. todos estaban de acuerdo con ella y celebraron con un brindis.  
La familia se retiró de la casa con la promesa de volverse a reunir pero esta vez en casa de la prima Hortensia.  Alma y Vera estaban exhaustas pero felices de estar con la familia y disfrutar de un momento con ellos. 
La salud de Alida cada día mejoraba, su control con el doctor Benites era positivo el virus había desaparecido, ella sentía que volvía a tener la fuerza y el entusiasmo de antes.
En el jardín el manzano había comenzado a madurar y dar sus frutos, la cosecha era abundante Alma no sabia que hacer con tantas manzanas, Vera comentaba a su hermana -esta abundancia  es de buen augurio, es fortuna y salud querida hermana- y cosechaban juntas las manzanas que el árbol les regalaba con generosidad.    

CONTINUARÁ         

domingo, 12 de enero de 2020

ALIDA Y GERVACIO

Al día siguiente Alida se preparaba para salir del Centro Médico. El doctor le había dado de alta. 
En la habitación, acompañada por su madre para ayudarla a vestirse, Alida se ponía la ropa que ella había escogido del ropero de su casa. 
Cuando se puso la primera prenda le quedaba tan holgada que Alma miró con tristeza lo delgada que estaba su hija, se podían contar sus costillas, tuvo que contener las lágrimas para que ella no la vea llorar después de todo lo que había pasado, casi era comprensible que la ropa le baile en el cuerpo. 
Alma se contuvo, no era el momento de lágrimas sino de alegría, lo peor había pasado. Ahora debían ir a casa, con una dieta saludable pronto Alida estaría mejor y esta horrible experiencia quedaría atrás. 
Por última vez Alida dio un repaso a la habitación donde había pasado varias semanas y parte de ellas en estado inconsciente. Vestida con un pantalón y una blusa de alegres colores Alida y su madre esperaban al doctor para que les de las últimas indicaciones y partir a su hogar.
Cuando Alma guardaba las prendas útiles en un maletín, el doctor entró en la habitación y comentó:
-Por fin te veo de pie Alida y me da tanto gusto que así sea, en tu casa vas a tener los cuidados necesarios para recuperarte por completo, quiero verte  a fin de mes para evaluarte y saber como sigues, estoy seguro que estarás bien, pero es necesario hacerte un nuevo examen de sangre para ver si el virus ha desaparecido. La enfermera va entregarles una receta que deberán seguir al pie de la letra para tu pronta recuperación. Tu enfermedad fue toda un reto con el que nunca antes me había enfrentado pero por suerte te aferraste a la vida, eso ayudó a tu tratamiento.  
Alida se despidió del doctor y volvió agradecerle por haberla salvado, lo mismo hizo Alma  y agregó:
-Gracias por su paciencia y perseverancia, nunca vamos ha olvidarlo-. 
El doctor Benites sonrió y agradeció las palabras, se despidió de ambas y salió de la habitación para dirigirse a su consultorio.
La enfermera de turno vino en seguida y entregó Alma la receta del doctor con las indicaciones a seguir para el tratamiento en casa, era importante separar una cita con el doctor para fin de mes cuando le tocaba su control.  
Alida con paso lento salió de la habitación seguida por su madre que estaba atenta a cualquier incidente, su hija se sentía un poco mareada pero esto era debido a que había pasado mucho tiempo en cama. 
-Madre- dijo Alida -debemos avisarle a Gervacio que voy para la casa, él no sabe nada todavía y seguro va venir a verme pensando que sigo en el Centro Médico-.
-No te preocupes yo lo llamo cuando lleguemos a la casa para darle la buena noticia- dijo Alma con tranquilidad para no preocupar a su hija que estaba aun convaleciente. Alida era toda su vida y no quería volver a pasar por un drama igual.
En el camino de regreso a su casa Alida contemplaba las calles, la gente, para ella era un milagro estar viva sentir de nuevo la luz del cielo y a su alrededor la vida. Sentía gran alegría de volver a su hogar y la mano de Dios a cada instante.  
Cuando llegaron a su casa Alida  que todavía estaba débil, le dijo a su madre que quería descansar en su habitación unas horas para recuperarse.
Alma la acompañó a su cuarto y la ayudó a desvestir y ponerse un pijama ligero, Alida se metió en la cama y rápido se durmió. 
Su madre no hizo el mayor ruido para que no se despierte, mientras ella le preparaba una comida saludable como el doctor había indicado.
La enfermedad la había debilitado  cualquier actividad la cansaba. Se debía esperar un tiempo para que recupere las fuerzas y vuelva hacer la misma de siempre. 
Alma no se olvidó de llamar a Gervacio y darle la buena nueva, como era de esperar, él estaba feliz, por fin podía visitar y conversar con Alida sin tener un vidrio de por medio.
Pasado el medio día Alma entró a la habitación con el almuerzo que había preparado para su hija, la despertó porque tenía que comer algo, en toda la mañana su estómago no había recibido alimento alguno. 
-Alida tienes que comer, tu estómago está vacío- dijo Alma preocupada por su hija.
-Gracias madre pero no me obligues a comer todo, recuerda que mi estómago  no ha recibido comida en días y se tiene que volver a acostumbrar a los alimentos-.
-Si, comprendo que no es bueno que te excedas en la comida-. contestó Alma.
Alida se sentó en la cama y tomó la bandeja que su madre le ofrecía, el aroma de la comida era exquisito, casi había olvidado los deliciosos platos que su madre preparaba. 
Probo una, dos, tres cucharadas de comida y podía sentir la vida que entraba en su cuerpo, no había nada mejor que un sustancioso plato preparado por Alma para poner de pie al más débil.  
Unos segundos en silencio para saborear la comida y el delicioso sazón del plato que tenía ante ella, luego comentó: 
- Como siempre tu comida es exquisita, gracias-  dijo Alida con emoción y después agregó.
-Llamaste a Gervacio para que sepa donde estoy-.
-Si, no te preocupes, él  ya sabe que estás en casa y tengo que decir que se puso muy contento, seguro que viene a verte más tarde- terminó de decir Alma cuando Alida volvió a comentar.
-Madre, después de terminar de comer quisiera que me cortes el cabello tan corto como se pueda, lo quiero pegado al cuero cabelludo-.  Alida guardó silencio y espero la reacción de su madre. 
Alma se sorprendió con la petición de su hija, su cabello largo tan hermoso y le pedía que se lo corte.
-Alida como puedes pedirme eso, por favor, no creo que sea necesario, tu cabellera esta bien-.
-No Madre, mi cabello ha sufrido demasiado con la enfermedad y quisiera cortarlo para que se fortalezca, no te preocupes el cabello vuelve a crecer-. comentó Alida para convencer a su madre.
-Si... sé que vuelve a crecer pero crees que es necesario cortarlo tan pequeño, pienso que cortar unos centímetros es suficiente- Alma dijo esto y esperaba que Alida esté de acuerdo con ella.            
-No madre, es mejor cortarlo hasta el cuero cabelludo para que crezca más fuerte, cumple mi deseo por favor-.  
Alma no muy convencida aceptó lo que Alida le pedía y después que ella comió lo que su estómago podía aceptar por el momento, se llevó el plato mientras su hija salía de la cama para ir al patio donde le cortaría el cabello. 
Alida pasó primero por el jardín, su lugar favorito, quería ver las flores y el árbol de manzano que estaba hermoso y apunto de dar sus frutos, ella le había prometido a Gervacio que él sería el primero en comer la primera manzana que le árbol de.
En el patio, Alma esperaba  a su hija con las tijeras y una capa plástica para protegerla del cabello cortado. Alida se acercó a su madre tomó asiento en una silla y ésta comenzó a cortar su cabellera, sentía tristeza pero era verdad lo que Alida decía su cabello había sufrido demasiado con la gran cantidad de medicina que recibió.
Alma cortó el cabello a su hija como ella quería, luego le alcanzó un espejo para que se mire, el corte no le quedaba mal y lo más importante, su cabello se iba a fortalecer.       
El poco esfuerzo que había hecho cansaban a Alida, ella quería volver a la cama, se sentía agotada. 
Le pidió a su madre que la ayude a subir las escaleras que en otra circunstancia, subía y bajaba con rapidez pero ahora sentía que era como escalar el monte Everest. 
Al llegar a su habitación Alida se recostó en la cama no tenía sueño solo quería descansar, el poco esfuerzo que hizo, la había dejado sin fuerzas.  
En el silencio de su habitación recordaba los momentos felices de su viaje con Gervacio, aquellos donde la luna llena les alumbraba y todo parecía un cuento de fábula, pero se estremecía al  recordar los momentos de peligro vividos en la selva amazónica. 
En resumen se quedaba con todo lo bueno que había vivido en su viaje y no se arrepentía en lo absoluto, pues aprendió cosas que no suelen encontrarse en los libros de ciencias. Esto era oro para ella.  
Más tarde, en la noche, Gervacio vino a visitarla, Alida no dormía y se levantó de la cama cuando su madre le avisó que estaba en la sala. Alida se puso una bata de cama, se peinó el poco cabello que tenía, se lavó la cara, quería que Gervacio la vea lo mejor posible y salió a su encuentro.
Bajar las escaleras no era problema, para ella, bajo lentamente y  entró en la sala, Gervacio al verla sonrió y dijo -es un nuevo look el de tu cabello Alida, te queda muy bien-  y se acercó para abrazarla, fue ahí donde noto  la delgadez de su cuerpo. Gervacio no dijo nada no quería entristecerla  después de todo lo que había pasado, además estaba seguro que con el paso de los días, ella recuperaría la salud nuevamente.               

CONTINUARÁ


domingo, 15 de diciembre de 2019

ALIDA Y GERVACIO

El doctor Benites examinaba a la paciente con cuidado, él estaba atento a cada síntoma.  
La temperatura de su cuerpo era normal, aunque ella estaba todavía en un estado delicado. 
Después de un largo silencio, el doctor escribió en la historia clínica de la paciente y  dijo a la enfermera.
-No debes decir nada a la familia, no quiero que abriguen esperanzas antes de tiempo, la paciente puede estar bien hoy día y mañana vuelve la fiebre más elevada y retrocedemos todo lo avanzado. He visto muchos casos así. Si en  los próximos días,  ella  continúa mejorando y no hay fiebre entonces podemos decir que el virus se ha debilitado y que hay buenos signos de recuperación. Por el momento no digamos nada. 
El doctor Benites salió de la habitación y se encontró con Alma, ella preguntó ¿cómo había amanecido su hija?. 
El doctor la vio tan angustiada que decidió hablar con ella y contarle cómo había encontrado Alida. Le explicó al detalle sobre su salud y fue enfático: 
-No debemos cantar victoria todavía y decir que ella está libre del virus. Es mejor esperar unos días más para saber como sigue evolucionando su enfermedad. Mientras tanto va seguir con las medicinas y en aislamiento-.
Una luz de esperanza se abrió para Alma, que no dejaba de llorar, el cielo la había escuchado.   
-Calma, no debe ponerse así- decía el doctor - tenemos que seguir siendo fuertes para apoyar Alida, ella ahora necesita que nosotros seamos fuertes-. 
El doctor dijo estas palabras y se despidió de Alma que agradeció haberle dicho la verdad, luego  se acercó a la ventana de vidrio que la separaba de su hija y vio que Alida dormía, sabía que estaba sin fiebre, eso dijo el doctor y ese era un paso adelante para su recuperación, solo tenía que seguir con la medicina aunque está tuviera efectos secundarios. 
La tía Vera llegó unos minutos más tarde y Alma le contó a su hermana lo que había hablado con el doctor 
-Ahora me siento con más tranquilidad, al saber que Alida a dado un paso en su recuperación, eso me hace feliz-. decía la madre de Alida. 
-Alma no quiero ser pesimista, tu sabes que yo quiero mucho Alida pero debemos esperar para decir que está fuera de peligro, el doctor ha sido claro en ello.
-Si... si, es verdad, debemos esperar unos días para estar seguros que Alida va a estar bien- comentó Alma con una leve sonrisa. La felicidad se veía reflejaba en su rostro, su hija estaba reaccionando y ella rogaba al cielo que continúe así. 
Gervacio llegó al Centro Médico en la noche, Alma y Vera ya se habían retirado. Él por su trabajo no podía salir temprano. Habló con la enfermera de turno para saber cómo estaba  Alida y ella le comentó las buenas noticias, pero le hizo la advertencia: -no debía pensar que estaba fuera de peligro. La enfermedad puede recrudecer y esa era una posibilidad muy grande-.    
El tiempo pasaba y cuatro días más tarde, Alida seguía sin fiebre ya no deliraba por la temperatura y se mantenía despierta más horas. Al quinto día Alma pidió al doctor  entrar a la habitación unos minutos para hablar con Alida. El doctor dudo unos segundos y contestó: 
-Solo va entrar diez minutos, no se debe exponer Alida a ninguna contaminación, ella está con las defensas bajas, hasta una simple gripe puede ser mortal. Es importante protegerla-. dijo el doctor muy serio.
La enfermera trajo para Alma guantes, un mandil, mascarilla y botas desechables para cubrirse los pies, nada debía contaminar la habitación. Alma se quitó los zapatos y entró a la habitación, estaba bien cubierta para proteger Alida. Vera la esperaba en el pasillo, ella no debía entrar, por el momento las visitas estaban restringidas, solo la madre estaba permitida.  El doctor fue claro en esto y dio la orden a la enfermera para que sea estricta. 
Alma se acercó a la cama de su hija, Alida abrió los ojos y vio que su madre estaba a un lado. Ella disimulaba su tristeza, no quería que su hija la viera llorar. 
-Alida como te sientes, todos estamos preocupados por tu salud-. comentó Alma cuidando sus palabras para no preocuparla. 
-Me siento mejor madre, ya no tengo fiebre y creo que voy a sanar- contestó Alida haciendo un esfuerzo.          
Madre e hija conversaron por unos minutos más, Alma le daba ánimos a su hija para su pronta recuperación.
-No puedo quedarme mucho tiempo conversando contigo, el doctor a dado la orden de no permitir visitas, es por tu salud.   
La enfermera entró a la habitación se habían cumplido los diez minutos y le advirtió Alma que debía salir para seguir las ordenes del doctor.
-Si la paciente sigue así, pronto se ira a su casa- dijo la enfermera.
Alma no protestó, se despidió de su hija, tenía que hacer caso al doctor, no quería que Alida retroceda en el tratamiento. 
Ese mismo día en la noche Gervacio llegó para ver Alida, la enfermera  vio que miraba a Alida por el vidrio, en su rostro había tristeza, entonces ella se acercó y le permitió entrar a la habitación solo después de cubrir su ropa  como lo había hecho Alma en la mañana.  
Gervacio entró a la habitación muy despacio, Alida dormía pero al sentir un pequeño ruido despertó,  él entonces comentó -¿cómo estas? no hables si te sientes cansada- Alida movió la cabeza en señal de negación y contestó:
-Me siento mejor aunque me duele todo el cuerpo, no se porque, seguro  debe ser por la fiebre que he tenido-  contestó muy despacio. 
-No te preocupes, todo va estar bien y pronto te iras a casa, estoy seguro de ellos- comentó Gervacio. Conversaron unos minutos, él tenia cuidado de no agotar Alida, ella todavía estaba débil.
La enfermera  entró a la habitación  para decir que la visita había terminado, Gervacio sintió que el tiempo había volado, se despidió de Alida. 
La visita fue breve pero se sintió tranquilo y feliz, era mejor seguir al pie las indicaciones del doctor para evitar cualquier complicación.  
Cuando Gervacio se marchó Alida se quedó sola en la habitación, por momentos recordaba cuando estaba con fiebre y su cerebro no coordinaba con la realidad, ella deliraba y sus pensamientos eran confusos. Recordaba ver una luz brillante hacia donde ella caminaba y de pronto todo se volvía oscuridad, a lo lejos escuchaba voces pero no comprendía lo que hablaban. No podía moverse porque sentía que su cuerpo pesaba una tonelada y su respiración era lenta. 
Alida se estremecía de miedo al recordar esos momentos de confusión y fiebre alta que la dejaban inconsciente. Ahora se sentía un poco mejor pero sin fuerzas para moverse con libertad.  
Al día siguiente después de examinar a la paciente, el doctor ordenó un nuevo examen de sangre, se sentía más optimista sobre la salud de Alida, él pensaba que habían superado lo peor de la enfermedad, pero se debía seguir teniendo el mismo cuidado.
Nada era suficiente para seguir el camino a la recuperación. El doctor Benites quería ver los resultados del nuevo examen de sangre.
Al salir al pasillo el doctor vio que Alma lo esperaba, entonces comentó -si Alida sigue este camino en su recuperación, en unos días más le podemos dar de alta, pero primero quiero esperar los  resultados del nuevo examen de sangre-.
Alma no cabía en su cuerpo de tanta felicidad, por fin su hija iría a la casa y ella ayudaría para que se recupere completamente. 
-Doctor que bueno escuchar sus palabras, por fin mi hija está mejor-. contestó Alma más tranquila. 
-Sí, pero hay que esperar que dicen los exámenes, ya le he comentado que debemos tener cuidado y no adelantarnos a los hechos- terminó de decir el doctor y se retiró. 
Alma se preparó para entrar al cuarto de su hija, Alida descansaba pero estaba despierta, al ver entrar a su madre habló con ella,  algunas palabras no podía tener una larga conversación, la enfermedad la había debilitado, pero de todas maneras se sentía mejor que semanas atrás.
Cuando la visitaba Gervacio era lo mismo, ella hablaba poco y solo por diez minutos, la enfermara era igual de estricta con Alma y Gervacio.           
Pero había una diferencia, nadie sabía que Gervacio también entraba en la habitación para ver y hablar con Alida unos minutos. 
La enfermera comprendía la preocupación de Gervacio por Alida.
Los resultados del examen de sangre habían llegado y el doctor Benites los examinaba con cuidado. Una sonrisa se dibujo en su rostro, Alida había salido del peligro y podía dar la orden de alta. En su casa los cuidados y con una dieta saludable pronto estaría completamente repuesta.
Subió al quinto piso para examinar a la paciente. Alida se encontraba despierta,  después de examinarla conversó con ella para preguntar como se sentía, ella contestó que se sentía mejor y que coordinaba sus pensamientos y su cuerpo por fin la abedecia.  
El doctor sonrió y dijo -mañana te voy a dar de alta ya puedes ir a tu casa, tus exámenes están muy bien y el virus ha abandonado tu cuerpo, felicitaciones- comentó el doctor satisfecho por Alida y su familia. Ella no podía sentirse más feliz. Le daba las gracias al doctor por no rendirse ante el virus.  
Cuando se encontró con Alma en el pasillo le dijo lo mismo que Alida y además  agregó -hemos luchado muy fuerte y no le dimos oportunidad al virus, que demostró ser muy peligroso, ahora puedo decir que Alida está fuera de peligro. Tenemos que sentirnos aliviados, mañana puede irse a su casa-.  
Alma casi lloraba de felicidad y agradecía una y otra vez al doctor por haber curado a su hija -sin usted no lo hubiéramos logrado, siempre tendrá mi gratitud.- contestó Alma entre lágrimas.
Alida en su habitación también se sentía feliz, era tiempo de agradecer al cielo por escuchar sus ruegos y permitirle salir adelante. En silencio rezo unas oraciones como gratitud infinita a Dios.

CONTINUARÁ