domingo, 30 de agosto de 2020

PRIMAVERA DE 1900

La ciudad había amanecido con un día cálido y brillante, la primavera estaba en todo su apogeo. 
Emiliana y Manuelito ya habían salido para el colegio y Aníbal se fue temprano a tramitar unos documentos propios de su trabajo.
Octavia conversaba en la cocina con Felicitas para organizar el almuerzo y la cena del día, además de comentar sobre el cumpleaños de Emiliana.
-Felicitas dentro de tres semanas es el cumpleaños de Emiliana y para ese día debemos sacar la vajilla fina, los manteles de encaje y las copas de cristal. Seguro mi hija va invitar a cinco o seis amigas, yo invitaré a tres amigas y a su madrina y tal vez Aníbal invite a dos quizás tres amigos. La reunión será íntima pero alegre queremos que Emiliana tenga una bonita celebración aunque su santo cae en día de semana y no hay mucho tiempo para grandes celebraciones-.
Ondina en ese instante entró en la cocina para decirle a Octavia: -señora en la sala la espera la señora Petra, ella ha venido a buscarla-.
-¡Petra! me está buscando que sorpresa- contestó y agregó -Felicitas más tarde seguimos hablando sobre el cumpleaños de Emiliana-. 
-Ondina lleva a la sala dos refrescos y las galletitas dulces que compramos ayer-. termino de decir esto y salió de la cocina para ir al encuentro de su amiga.
Cuando entró en la sala exclamó: -¡querida Petra! ¿cómo estás? ¡qué sorpresa tu visita!-.
Petra se puso de pie y ambas amigas se saludaron con un abrazo.
-Octavia que felicidad estar aquí contigo, he querido venir personalmente para entregarte el tercer número de mi revista, tú estas suscrita a ella y quería mostrarte el nuevo diseño para hacerla más atractiva a los lectores-.
Petra era muy amiga de Octavia, ella y su esposo tenían una imprenta donde además de hacer trabajos propios de imprenta, publicaban cada quince días una revista femenina con artículos y consejos  para el hogar, moda y siempre tenía una entrevista algún personaje importante de la ciudad, esta vez la entrevistada era una de las hermanas que eran dueñas del colegio Corazón de Maria  donde estudiaba Emiiliana.
-Octavia, me pareció importante hacer la entrevista desde el lado humano, no solo desde su carrera como profesora y directora de este importante centro de estudios, creo que ha sido acertada mi idea-.
Octavia miraba la revista y contestó:- querida, esta revista está muy bien diseñada y la tengo que leer con calma para disfrutar cada artículo. Realmente te felicito, te ha quedado de maravilla-.
-Gracias amiga, pero realmente necesito saber tu opinión después de leerla, es importante saber que opina el público y tú eres uno de ellos-. comentó Petra.
Ondina entró en la sala, con los refrescos y las galletitas dulces, los dejó sobre la mesita de café y se retiró.
Octavia le pidió a su amiga que se sirva y comentó -te prometo que así será, tengo que leerla con mucho cuidado y ser objetiva para darte mi opinión- dijo esto último sonriendo.
La amiga de Octavia, Petra estaba casada con Pier Du Mont un ciudadano francés que había emigrado a nuestro país, unos años atrás, primero vivió en Piura, pero luego se mudó a la capital, conoció a Petra en una reunión, se prendó de ella y un año y medio después  se casaron y fundaron juntos su imprenta que manejaban con bastante éxito. 
-Octavia, aparte de venir a entregarte la revista, también quería hacerte recordar que mañana tenemos la reunión con el alcalde, pero no sé si nos va a recibir por  problemas que tiene la ciudad con la huelga de  obreros-. Al decir esto Petra se puso seria, ella lamentaba la situación que se vivía.
-Es mejor asistir a la reunión, el alcalde sabe que todos los jueves vamos hablar con él, si no lo hacemos puede tomarlo como un desaire y eso sería peor. Si nos dicen que el alcalde no nos puede recibir, no insistimos, damos media vuelta y nos retiramos  para regresar la próxima semana-. contestó Octavia preocupada por los últimos incidentes y los problemas que causaban.
Coma la mayoría de la población ambas amigas apoyaban la causa de los obreros y sus derechos. 
Petra tomó la palabra -Tienes razón Octavia, es mejor asistir a la reunión con el alcalde, si no se podemos hablar con él nos vamos a  la casa de Ana Luisa para ponernos de acuerdo sobre los próximos proyectos. Yo no ofrezco mi casa porque tú sabes que es muy pequeña y está en los altos de la imprenta-  agregó estas palabras para asegurar el lugar de reunión. 
-No te preocupes aquí en mi casa podemos reunirnos y conversar sobre los temas pendientes-. contestó Octavia para animar a su amiga.
Petra, Octavia, Ana Luisa, Aurora y otras señoras más, conformaban el grupo de las damas del patronato, ellas trabajaban para hacer diversas actividades y recaudar dinero para las diferentes obras de caridad que realizaban, también informaban al alcalde sobre las obras que tenían que ver con el ornato público.
Mientras las dos amigas conversaban en la sala, entró de pronto Aníbal con el saco lleno de tierra y molesto comentó: -Octavia, la huelga de obreros ha ocupado todo el centro de la ciudad, el lugar es un polvorín, la policía está tratando de poner orden, y yo por correr para evitar me caigan las piedras caí al suelo y la turba casi me pasa  encima. Mira como estoy lleno de tierra. Petra, perdóneme por entrar de esta manera y no saludarla, disculpe por favor-. Aníbal se retiró molesto para lavarse y cambiarse de ropa.  
Petra se puso de pie: -amiga mejor me voy es hora de despedirme- Octavia la acompaño hasta la puerta y se despidió de ella.      
Octavia fue al encuentro de Aníbal, este aún seguía molesto, pero más  calmado le habló: -con los problemas en el centro no pude hacer ningún tramite y ahora los universitarios se han unido a la huelga para apoyar a los obreros y crear más presión sobre el gobierno. Yo no estoy contra la huelga pero el gobierno debe poner orden de una vez y solucionar el problema que complica la vida en la ciudad. 
Octavia escuchaba a su esposo y no contestó era mejor así, era mejor esperar a que se calme.
Al día siguiente la damas del patronato se reunieron en la alcaldía, como era de esperar el alcalde se disculpó por no poderlas recibir. 
De común acuerdo todas se retiraron para ir a reunirse en casa de Octavia, ellas tenían que trabajar rápido, el tiempo casi les ganaba, habían varios proyectos pendientes pero el principal era realizar la rifa para recaudar fondos y ayudar al orfelinato  de niños y al asilo de ancianos desamparados a los que todos los años donaban dinero para sus necesidades más urgentes.  
En la sala de la casa la conversación era animada,  todas daban sus ideas y en un momento Octavia intervino: -Señoras por favor préstenme atención, no podemos hablar todas a la vez, las ideas que  ustedes tienen son buenas, pero es necesario enfocarnos en un solo punto y ahora quiero comunicarles que ya tenemos el premio para la rifa que vamos a organizar, nuestra querida amiga Aurora nos ha donado un precioso collar de perlas legítimas con aretes que hacen juego, por favor Aurora muéstranos el collar-. 
Aurora sacó de su bolso un estuche forrado en terciopelo azul, abrió la caja y mostró a cada una de las señoras la joya, ésta era en verdad exquisita y las perlas perfecta. En la sala las exclamaciones fueron de alegría y agradecimiento por la extraordinaria donación.
-En nombre de todas las señoras Aurora, te damos las gracias-. dijo Octavia con mucho entusiasmo, ahora si podían trabajar en la rifa, que seguro sería un éxito por el tamaño del premio.
-Octavia continuó -señoras, el año pasado Petra donó completamente los talonarios para la rifa pero este año debemos pagar aunque se algo mínimo, Petra nos va hacer un precio especial-.
Petra se puso de pie y quiso volver a donar los talonarios, pero todas insistieron en que pagarían por lo menos los materiales a usarse porque la cantidad que necesitaban  sería bastante grande. 
Octavia para terminar la reunión comentó: -Bien señoras, ahora todas estamos de acuerdo, ni bien Petra nos haga entrega de lo talonarios  tenemos que venderlos todos, no hay excusas, nos espera un arduo trabajo.
Por orden de Octavia entró Ondina en la sala para invitar a sus amigas refrescos y galletitas dulces, las señoras se servían y conversaban. En un aparte Octavia se acercó Aurora y le preguntó si le pasaba algo, porque la había notado muy silenciosa. Aurora contestó que estaba bien, que no había problema. 
Cuando las señoras se despidieron de Octavia y se fueron, Ondina se acercó a ella para entregarle un telegrama -señora este telegrama llegó más temprano pero no quise molestarla porque estaba ocupada-.
-Bien Ondina, gracias- contestó y vio que era para Aníbal, venía de Ica, su hermana lo enviaba. La familia de su esposo era dueña de uno de los fundos más importantes de la siembra de algodón. 
Aníbal tenia dos hermanas y un hermano menor que no siempre era muy responsable, ojalá pensaba Octavia, no sea nada grave. 
Antes del almuerzo cuando Aníbal estaba en casa, Octavia comentó con su esposo sobre el telegrama y se lo entregó. Aníbal lo abrió la expresión de su rostro era grave: -Octavia tengo que viajar a Ica, mi hermana me dice que es urgente, es sobre el fundo-.
-Qué puede estar sucediendo, espero no sea muy grave- dijo Octavia y agregó - no te vas a demorar demasiado, recuerda que en tres semanas es el santo del Emiliana-.
-No sé que puede estar pasando, pero debo ir, como el hermano mayor tengo que atender el fundo, sabes bien que aun ahora el precio del algodón es bueno, pero sé que hay una plaga que esta atacando al algodón en todo el valle y eso,  es grave. Voy a estar para el santo de nuestra hija no te preocupes-.  
En la noche a la hora de la cena Aníbal se despidió de sus hijos porque saldría muy temprano al día siguiente y prometió estar lo más pronto de regreso. 
Octavia tenía que aceptar la nueva situación, sus hermanos necesitaban la presencia de Aníbal. 
Al despedirse muy temprano de su esposo éste le comentó -solo espero que no vengan con la cantaleta de querer vender el fundo, no es el momento para eso. No me gusta dejarte sola con los líos que hay en la ciudad, prométeme que vas a tener cuidado tú y los muchachos-. Abrazó a su esposa y casi salió al amanecer. 
Octavia y sus hijos se quedaron tristes pero el colegio y la actividades del día a día hacían más llevadera la ausencia del padre.
El siguiente domingo como era la costumbre después de almuerzo Felicitas y Ondina salían de descanso y  Octavia y sus hijos salían a pasear, pero ese domingo fue diferente con las protestas en el centro, Octavia decidió mejor quedarse con sus hijos en casa y Felicitas y su hija si salieron.  
Había pasado cerca de una hora cuando la campanilla de la puerta sonaba con una insistencia inusual. la puerta la abrió Emiliana al ver que era Felicitas quien tocaba.
Felicitas buscaba con desesperación a Octavia, ella estaba en su salón de descanso preparando su nueva lista de compras cuando entró Emiliana con Felicitas que no dejaba de llorar y lo que hablaba no se le entendía bien. 
Octavia se alarmó y pensó de inmediato que algo grave le había sucedido a Ondina, pero seguía sin entender: -Felicitas si no te calmas no puedo entender lo que tratas de decirme, por favor serénate-. 
Felicitas un poco más calmada dijo -señora necesito su ayuda, se trata de mi hermano, él esta gravemente herido, él es uno de los obreros que estuvo en los disturbios de la mañana en el centro y está muy mal-.
-Felicitas que puedo hacer yo, no soy doctor no sé como te puedo ayudar-.
-Por favor señora necesito su ayuda, rogó Felicitas-.
-Calma, calma Felicitas déjame pensar. No sé que puedo hacer, pero sé quien nos puede ayudar, la enfermera Eda, por lo menos puede orientarnos para saber que debemos hacer ¿Donde vive tu hermano?-. preguntó Octavia.
-Señora el vive en un lugar pobre en la periferia de la ciudad, es un poco feo, usted no está acostumbrada-.
-Felicitas a estas alturas de mi vida ya nada me asombra, vamos primero a consultar con Eda y luego veremos que hacer. Después habló con su hija -Emiliana trae el chal que esta sobre el sillón de mi habitación  y te quedas con Manuelito, por favor no abras la puerta a nadie... me escuchaste-. 
Emiliana corrió al cuarto y al regresar  contestó -Si madre no te preocupes no abriré la puerta-. y le dio su chal. 
Octavia y Felicitas salieron de prisa para ir a buscar a la enfermera Eda, su casa quedaba bastante cerca en la plazuela de la Reconciliación. Al llegar tocaron la puerta y fue Eda quien abrió, se sorprendió al ver a Octavia y en un día domingo. 
-Eda disculpa que venga a molestar en domingo, pero necesito hablar contigo-. Eda las hizo pasar a su sala y Octavia le contó el caso del hermano de Felicitas. La enfermera hizo algunas preguntas a Felicitas y después dijo. -Octavia déjame traer mi maletín de primeros auxilios e ir con ustedes a ver al herido, es la única solución que se me ocurre.
Eda fue adentro a buscar su maletín y su capa de enfermera y luego habló -vamos ya estoy lista-.
Felicitas comentó -señora mi hermano no tiene dinero para pagarle, no se que puedo hacer-. 
Eda contestó -Octavia alguien ha hablado de dinero o algo parecido-.
-No querida amiga, nadie ha hablado de dinero-. 
-Entonces vamos y no perdamos más tiempo-. las tres mujeres salieron de la casa tomaron la avenida que iba a hacía periferia de la ciudad y se  perdieron entre las casas del camino.  

CONTINUARÁ         








 




   





        
                                                                   

 

domingo, 23 de agosto de 2020

PRIMAVERA DE 1900

La primavera había llegado después de pasar un invierno inusualmente frío. 
En esa época la ciudad amanecía todos los días con una fina garúa que  mojaba las calles y creaba pequeños charcos de agua. 
Los abrigos y bufandas estaban a la orden del día pero ahora en cambio con la venida de la primavera los días oscuros y grises quedaban  atrás, el sol irradiaba luz y calor. La temperatura había subido, la ropa gruesa quedaba guardada al fondo de los roperos y en los baúles. 
!900 sería un año para recordar porque era la llegada de un nuevo año y el comienzo de un nuevo siglo. 
La ciudad había festejado el nuevo siglo con luces artificiales y bombardas, por doquier hubieron festejos y alegría. En general el mundo celebró el comienzo del nuevo siglo. La esperanza y la expectativa de nuevos descubrimientos eran un gran comienzo. Los inventos, los avances en la medicina y  en el mundo científico e industrial fueron celebrados como milagros por la sociedad.
La humanidad parecía vivir una nueva etapa de progreso y prosperidad y la venida de la primavera alegraba aun más el espíritu festivo en la ciudad. 
En un pequeño salón de su casa, Octavia no estaba ajena a la algarabía que se vivía por el cambio de estación y el nuevo año, ahora podía usar sus blusas blancas de tela fresca, con blondas y encajes que tanto amaba, sus faldas le llegaban a la altura de los tobillos según la moda de la época y eran de tela más delgada, sus finos y pequeños botines amarrados con pasadores hacían juego con todo el atuendo. Su cabello atado en un pequeño moño a la altura de la nuca la hacia lucir atractiva, delgada  y moderna. 1900 era un año de cambios y había que ir con los tiempos según pensaba ella.
Octavia estaba casada con Aníbal y tenía dos hijos: Emiliana que en pocas semanas cumpliría 17 años y Manuelito de 14 años. Era una familia pequeña y unida.
La casa donde vivían era la herencia que sus padres le habían dejado a Octavia entre otras propiedades que le producían rentas, además de dinero guardado en el banco todo esto le permitía tener una vida cómoda y holgada. Aníbal su esposo también aportaba parte del dinero para el  sustento del hogar.  
Su casa era bastante grande, la entrada tenía un gran portón con una puerta más pequeña por donde se entraba al patio principal,  al fondo se podía ver la puerta de la sala, esta era de gran tamaño con finos muebles y decorada con buen gusto, al costado de  esta sala, había otra sala auxiliar más pequeña donde se celebraban reuniones familiares, después seguía el comedor que podía recibir 12 comensales cómodamente sentados a la mesa, luego venía el pequeño salón que era el refugio de Octavia, donde ella podía leer, escribir y contestar sus cartas, llevar las cuentas de la casa y organizar su día para las diferentes actividades en las que  participaba. En la casa también habían varios dormitorios y cuartos de huéspedes. La amplia cocina tenía una gran puerta que daba a un  patio interior, las habitaciones para el servicio quedaban al fondo, y más al fondo un gran huerto que era casi tan grande como la casa, en el había sembrado árboles frutales, algunos pinos, bellas y variadas flores y entre ellas su preferida la buganvilias, que su madre había sembrado años atrás y que daba hermosas flores rojas. 
El huerto era cuidado con cariño y dedicación por Octavia y en esta tarea la ayudaba  el jardinero Cesáreo que venía una vez al mes a podar y cuidar las plantas.
En el pequeño salón Octavia terminaba de ordenar las cuentas además de la lista de cosas que se necesitaban comprar para la semana, en ese momento irrumpió Ondina empujando la puerta y dijo en voz alta: -señora- y ahí quedó en silencio porque Octavia le llamó la atención.
-Cuantas veces te he repetido Ondina que no debes entrar corriendo ni levantando la voz, salga usted del salón y vuelva a entrar como debe ser-.
Ondina un poco encogida salió y volvió a entrar despacio, casi contando sus pasos y dijo con voz moderada: -señora Octavia un cochero trajo está carta par usted-.
Octavia recibió la carta y contestó  -está el cochero esperando respuesta-.
-No señora solo entregó la carta y se fue-.
-Está bien puedes retirarte Ondina-. Octavia miró el sobre que le habían traído. 
Ondina y su madre Felicitas trabajaban para Octavia, ellas eran personas de confianza para la familia y se encargaban de los quehaceres del  hogar.                  
Cuando se quedó a solas en el salón Octavia se preguntaba de quien era el sobre, de inmediato leyó el remitente, su sorpresa fue mayúscula al comprobar que era de su prima Blanca, entonces abrió el sobre con prisa, quería saber que le escribía Blanca.   
Querida Octavia:
Hace unos instantes hemos llegado al puerto sin novedad, en pocas horas nos embarcaremos para el viaje con destino a Vevey Suiza. Como tú sabes yo trabajo como institutriz para la familia De la Torre y Valle, ellos van a vivir en esta ciudad por negocios que la familia desea hacer en Europa. Quiero agradecerte además la protección que siempre me brindaste y el calor de hogar que recibí en tu casa, pero ahora es tiempo de independizarme e ir por mi camino. De nuevo te doy las gracias querida prima. 
Te prometo escribir seguido para contarte como me va. No sé cuando volveremos a ver pero estaré en contacto.
Tu prima.
Blanca. 
Octavia leyó la corta misiva con tristeza, ella y su prima habían crecido juntas como hermanas porque los padres de Blanca fallecieron y los padres de Octavia la recibieron en el hogar. 
La prima Blanca era maestra y la familia  De la Torre y Valle la contrató como profesora particular para sus hijos. Ellos eran personas de la alta sociedad, tenían mucho dinero y querían una educación privada  para sus niños. Blanca había pasado todas las pruebas que exigía la familia para el puesto de institutriz.
Nunca Octavia estuvo completamente de acuerdo que su prima viaje sola, pero ella había querido hacerlo, según decía era una nueva experiencia en su vida: -Octavia ya conozco a la familia, recuerda que trabajo con ellos desde hace dos años- comentaba Blanca par tranquilizar a su prima. 
En uno de los cajones de su escritorio guardó la carta no sin antes desearle todos los parabienes y bendiciones en su nueva vida tan lejos de la familia.  
Una hora más tarde llegaba a la casa Emiliana, su joven hija que cursaba el último año de su educación escolar en el Corazón de María de las hermanas Estrada, este era un colegio exclusivo para señoritas donde recibían una estricta educación que las preparaba para seguir estudios superiores si así lo deseaban. 
Emiliana una joven atractiva y de buen carácter saludaba a su madre al mismo tiempo que le decía:
-Madre muero de hambre, hoy las clases han estado muy complicadas y las profesoras demasiado exigentes, después hubo un alboroto en el salón para ponerse de acuerdo de cómo debía ser la reunión de fin de año para nuestra graduación, en resumen no se llegó a ningún acuerdo, mañana  volveremos a intentar ponernos de acuerdo ¿por qué tiene que ser todo tan complicado madre?-. 
Octavia escuchaba con atención a su hija y todos los detalles que ella le contaba sobre su colegio. Mientras se ordenaba en el comedor todo para el almuerzo, aún no se podían sentar a la mesa, era la  costumbre esperar a Aníbal y Manuelito que entraban en ese momento diciendo -madre ya llegué ¿qué tenemos de almuerzo?- todos los días era la misma pregunta. Manuelito estudiaba en el colegio de los padres Agustinos donde le educación era también exigente, con sus catorce años todavía no sabía que iba a elegir cuando termine sus estudios del colegio, para él todo era aún juego y alboroto. 
Pocos instantes después Aníbal entraba a la casa, sus hijos lo saludaban con alegría y la familia por fin estaba junta y todos podían sentarse almorzar como era la costumbre en el hogar. 
Primavera de 1900 era también una época de cambios para la ciudad, ya habían llegado los primeros autos que paseaban por las calles,  estos eran propiedad de personas de dinero, la gente común todavía hacia uso de los carruajes a caballo para transportarse. Se hablaba que el gobierno pensaba construir la primera línea del tranvía que tendría la ciudad pero esto aun eran solo palabras, no era una realidad.
Después de almorzar y en el salón de descanso Aníbal leyendo el diario comentaba con Octavia:
 -No puede ser, el diario dice que los obreros piensan convocar una huelga para exigir sus derechos, qué te parece Octavia, esto va crear todo un desorden en las calles- y seguía leyendo la noticia en voz alta para que su esposa se entere.
-Es terrible Aníbal la medida, pero tienen derecho a protestar, todos sabemos que sus condiciones de vida son muy difíciles y su trabajo mal pagado- contestó Octavia.
Aníbal no contestó pero siguió leyendo y luego comentó: -las calles se van a convertir en tierra de nadie y si dura mucho tiempo la huelga habrá escasez de alimentos. Aquí el diario dice que los obreros también exigen el horario de trabajo de 8 horas según dicen, es su derecho. Esto Octavia va ser un problema que el gobierno debe resolver cuanto antes-.
-Si en eso tienes razón, el gobierno debe resolver el problema lo más pronto posible para evitar la agitación y las revueltas. En el fondo el resto de la población los apoya-. 
Octavia tenía razón en lo que decía, pero los obreros tendrían que luchar aun más para conseguir las mejoras salariales y el respeto a las 8 horas de trabajo, además de la regulación del trabajo para las mujeres y los niños.                       
La casa de Octavia quedaba en la calle del Naranjo# 1316 muy cerca a la plazuela de la Reconciliación donde quedaba al frente la iglesia del mismo nombre. Esta plazuela no era redonda como solían ser las demás plazuela, esta era alargada y en uno de los extremo había la copia exacta de la pileta de agua que había en la plaza mayor de la ciudad. 

Los domingos en la tarde, en las bancas de la plazuela los vecinos solían sentarse a conversar o descansar, era un lugar de reunión para el vecindario y a la misa de 11 de la mañana era obligación asistir, todos lo hacían con respeto y recogimiento.
Octavia amaba su casa, en ella había nacido y conocía a muchas familias del vecindario que vivían en sus casonas vecinas a la de ella.
En una de las esquinas de la plazuela había un viejo árbol fuerte y macizo, que ella recordaba  desde que era pequeña y solía pasear con su madre. Tenía altas ramas que daban una agradable sombra en verano. Este hermoso árbol siempre la impresiono por su belleza.
En la otra esquina estaba la farmacia de la familia Albujar, al costado la casa de la enfermera Eda encargada de poner inyecciones y tomar la presión a todo el vecindario. Más allá la tienda de lanas y pasamanería, luego venía  la panadería donde se vendían deliciosos pasteles y panes calentitos, al frente de la iglesia, la tienda de sombreros con los últimos modelos para damas y caballeros, no podemos olvidar el bazar de ropa para damas donde se encontrar todo tipo de prendas femeninas. La plazuela era un lugar agradable en las tardes de verano.     

sábado, 15 de agosto de 2020

BERTHE MORISOT PINTORA IMPRESIONISTA

Berthe Morisot pintora francesa que  perteneció al movimiento impresionista. 
Nacio en el ceno de una familia burguesa de clase alta.
Berthe desde muy joven se dedicó a la pintura. Su maestro advirtió su  gran talento y quedó asombrado, pensó que esto le traería dificultades para la época en la que ella vivió.     
Fue formada por Carrot gran pintor de su tiempo y maestro de la joven Berthe.
Berthe Marisot se une al grupo impresionista desde sus orígenes. Los impresionistas marcaron la diferencia por la forma de expresarse en sus pinturas.  
La joven Berthe pintaba con soltura y gran seguridad. En sus obras se pueden ver influencias de Manet, Monet y Renoir. Ellos siempre asombraron a Berthe por su estilo libre en el manejo de formas y de colores en sus cuadros,  eran diferente a los demás pintores del grupo.  
El estilo personal de la joven Berthe en sus pinturas, se distingue por la pincelada libre y por el tratamiento de la luz y el color. 
Los colores y motivos de sus cuadros siempre la caracterizarían como única y original pintora de su tiempo. 
Ella pintó temas de carácter intimista y familiar además de bellos y delicados paisajes. 
Berthe Marisot se ganó un lugar dentro del movimiento impresionista y en el salón de la exposición de pinturas de París.  
Cave mencionar uno de sus lienzos más  famosos con el  nombre de: 
La Cuna.    

domingo, 26 de julio de 2020

ALIDA Y GERVACIO

El almuerzo en la casa de Alida se prolongó hasta media tarde, todos estaban felices de ver que Alida y Gervacio junto con Sebastian habían logrado salir de la zona de emergencia más aún si ellos ya no tenían casa donde regresar.
Celeste cargaba al bebé y lo abrazaba con amor: -Alida está tan lindo Sebastian, dentro de poco va a dar sus primeros pasos y luego lo veremos correr por toda la casa-.
-Si es verdad él va caminar y nos volverá locos a todos-. contestaba Alida sonriendo. La amistad entre las dos mujeres era real y eso le agradaba demasiado a Gervacio que agradecía a su esposa querer llevarse bien con su madre. 
Toda la familia por varios días había tenido el alma en vilo por no saber que había pasado con ellos, por ese motivo celebraban con alegría el reencuentro familiar. La más feliz de todo aquello era Alma, que podía disfrutar de la compañía de Sebastian, aunque Celeste también quería tener cerca a su nieto y verlo crecer.
Gervacio decía que debían turnarse para tenerlo y no entrar en ningún conflicto. 
-No, no, mi querido hijo, nosotras no vamos a discutir por tener al bebé, somos muy razonables- comentó Celeste. 
Todos los presentes estaban felices con la ocurrencia y empezaban a despedirse después de disfrutar de un delicioso almuerzo, era hora de dejar a la familia descansar y organizarse para su nueva vida. 
La tía Vera antes de salir se acercó Alida -querida no sabes cómo tu madre y yo estuvimos de preocupadas al no tener noticias de ustedes, no dormíamos tan solo de imaginar lo peor, pero gracias al cielo están con nosotros y están bien. 
Cuando todos se habían ido, Alida comentó con Gervacio -tú encárgate de Sebastian yo voy ayudar a mi madre a ordenar todo en la cocina-. Gervacio levantó al bebé en sus brazos y lo llevó a su habitación para cambiarlo y jugar con él. 
En la noche todo en la casa estaba en silencio, Alida conversaba con Gervacio:  -recuerdo a nuestros amigos y me preguntó ¿cómo estarán en el norte? no hemos podido despedirnos de ninguno de ellos y por las noticias en la televisión, todavía sigue la emergencia en la región-. 
-Si es verdad, solo espero que el clima cambie pronto que el Fenómeno del Niño se aleje para que puedan reconstruir lo destruido-. terminó de decir Gervacio antes de quedarse profundamente dormido. 
Cuando se inició la nueva semana, Gervacio se incorporó a su trabajo en el laboratorio, tuvo que hacer un informe detallado de lo ocurrido con su investigación y poner en orden las cuentas para que su jefe esté enterado de todo lo que sucedió.  
Ni bien Alida logró comunicarse con Albertina unos días más tarde, preguntó ¿cómo estaba  ella y su familia? además preguntó también por Doña Constanza, que por todas las gracias del cielo se encontraba bien.  La zona donde ella vivía no fue invadida por el agua pero su casa, si quedó aislada. 
Por el lado de la familia Noble Arredondo no había forma de comunicarse con ellos, toda comunicación fue destruida por la lluvias por lo tanto no se sabía cual era su situación.  
Pero la vida debía continuar y con el transcurrir de las semanas Alida se organizó y presentó una solicitud para comenzar a trabajar de nuevo. Con la ayuda de su madre  para cuidar a Sebastian mientras ella trabajaba, sería más fácil.
El clima en el norte se estabilizó y las lluvias se calmaron después de varias semanas, dejando a su paso destrucción y carreteras interrumpidas. Reconstruir todo de nuevo iba a tomar su tiempo.
Albertina por fin pudo salir de Tumbes y viajar a la capital para reunirse con sus hermanas y estudiar como era su propósito. Se contacto con Alida que feliz la invitó a ella y sus hermanas a que la visiten en su casa, la amistad entre ellas se estrechó y se reunían bastante seguido.
Serena seguía su carrera de ingeniería en              
petróleo y Amada seguía la carrera  de administración, Albertina por fin  decidió seguir la carrera de agronomía.
La hermanas cuando visitaban Alida le comentaba sobre Doña Constanza y su hija Elmira.
-Alida los hijos de Doña Constanza siempre la visitan como le  habían prometieron cuando ella se enfermó. Ellos ahora viajan a Tumbes más seguido y están al tanto de su madre y de lo que puede necesitar. Su hija mayor Azucena después de las lluvias quiso llevársela a vivir con ella, pero su madre rechazó la oferta con delicadeza, le dijo que ella no quería vivir en otro sitio que no sea su casa, te agradezco pero es mejor así- comentó Albertina.
-Bueno ella nunca se va acostumbrar a vivir en otro lugar que no sea su casa, todas aquí lo sabemos que ella siempre ha sido una mujer independiente y no le gusta molestar a nadie aunque sean sus hijos- contestó Alida sobre el tema. 
En sus conversaciones con Doña Constanza siempre se dio cuenta que solo la sacarían de su casa con los pies por delante como alguna vez le comentó y esta manera de pensar no la cambiaría por nadie.
Gervacio recibió una carta de Máximo semanas después que el temporal y las lluvias habían amainado, en ella  le contaba como todo habían cambiado en el pueblo, el Fenómeno del Niño se llevó muchas casas.  Su padre después de las lluvias había fallecido y eso fue una gran tristeza para la familia. También le comentaba sobre la familia Noble Arredondo que por suerte todos estaban bien, pero el agua había causado destrozos en su propiedad y en el fundo tenían grandes pérdidas económicas. Con respecto a las investigaciones del caso de Mauricio se habían detenido por las lluvias y no había hasta ahora algún resultado.  Terminaba su carta preguntando -¿señor Gervacio qué hago con sus cosas que logré salvar? en la casa usted dejó todo su ropa y enseres del hogar-.
Gervacio comentó con Alida sobre la situación -¿qué hacemos Alida si ya hemos comprado todo de nuevo?-. 
Ella se quedó unos segundos pensando y contestó: -dile que él disponga que hacer con todo, con la lluvia que entró en la casa y la mitad que se hundió,  seguro se malograron muchas cosas, que él disponga, que no se preocupe-. 
Gervacio así le contestó en una carta a Máximo que él disponga lo que se puede utilizar que lo utilice y lo otro que lo deseche. 
Alida y Gervacio se sentían aliviados al saber que sus amigos de Zarumilla estaban bien aunque con pérdidas económicas ellos se recuperarían con el tiempo. Ambos sentían gran pesar que el caso de lo sucedido a Mauricio no tenga hasta ese momento solución, pero se podía comprender la demora por lo sucedido con las lluvias pero ellos no perdían la esperanza de que la policía encuentre a los culpables y les caiga todo el peso de la ley. 
Alida comenzó a trabajar y se iba tranquila al Instituto de Investigación Biológica sabiendo que su madre la ayudaba con Sebastian, tenía su ama para que lo atienda y Alma estaba atenta a su cuidado. 
Con respecto a las hermanas, el amor volvió a tocar las puertas de Serena, era un compañero de universidad con el cual se llevaba muy bien, ellos comenzaron como amigos y terminaron enamorados, Amada estaba comprometida en matrimonio y pronto sería su boda, Albertina fue la única de las hermanas que regresó a Tumbes, ella quería aplicar en el fundo de su padre los nuevos conocimientos y las nuevas técnicas en agricultura para hacerlo más productivo. Thelma como había prometido, no intervino en nada con respecto a las decisiones de sus hijas, ella guardó silencio aunque todos sabían que le costó mucho hacerlo, debido a su temperamento.                
En un momento dado Alida comentó con su madre que querían mudarse a su casa propia, Alma se puso muy triste y le pidió que no lo haga:
-Hija, la casa es muy grande para mi sola, ustedes tienen todo el espacio que deseen, además en vez de mudarse podemos dividir la casa que tiene dos pisos y hacer el segundo piso un departamento para ti, Gervacio y Sebastian, piénsenlo.- terminó de comentar Alma y se retiró al jardín para que su hija piense en la propuesta.  
Alida en la noche mientras se iban a dormir conversó con Gervacio sobre la última propuesta de su madre y él contestó: -Alida la decisión la dejo en tus manos, es la casa de tu madre y algún día será tuya, lo que decidas estará bien-. 
Alida decidió dejar las cosas como estaban, ella no quería que su madre se sienta triste y además era una gran ayuda con Sebastian. 
El camino  ahora era más sencillo, los dos confiaban que el amor y el sentimiento se mantengan en el tiempo. Todo lo vivido y lo aprendido quedaría por siempre en su memoria. El pasado era ayer, el futuro se convertía en una promesa, lo importante era el presente el aquí y el ahora. Vivir el día a día con Sebastian y el amor que existía entre los dos.  


FIN     

domingo, 19 de julio de 2020

ALIDA Y GERVACIO

El caos que se había formado en el aeropuerto de Tumbes era total. 
La mayoría de personas que querían  viajar  habían venido a la ciudad para hacer negocios en la frontera y vender todo tipo de mercadería, ellos eran personas de paso.   
El caso de Alida y Gervacio era diferente, necesitaban salir de la ciudad porque ya no tenían un lugar a donde regresar, con un bebé en brazos su situación se complicaba. 
Ellos no se habían dado cuenta pero en ese momento en todo el aeropuerto eran los únicos que tenían un bebé, por este motivo nadie protestó y permitieron que se les de prioridad para comprar sus pasajes.  
Los vuelos comerciales ya no llegaban al aeropuerto de Tumbes, ahora era un avión del ejército, un Antonov el que estaba prestando ayuda a los civiles. Los vuelos de apoyo civil llegarían solo hasta Piura, lugar donde la gente podía tomar un vuelo comercial a Lima. Como era de esperar la situación se tornaba difícil, todo el mundo quería comprar un pasaje y se abalanzaban sobre el mostrador donde dos empleadas del ejército trataban de mantener el orden sin lograrlo. 
Gervacio en su desesperación logró llegar hasta el mostrador y como una súplica, le explicaba a una de las señoritas que tenía un bebé de meses y  a su esposa. La empleada lo escuchó y se dio cuenta que su caso era delicado, después de forcejear y empujar no había otra manera, logró  comprar dos pasajes, Sebastian no pagaba pasaje, el viajaba en los brazos de Alida. 
Con los boletos en la mano se alejó del mostrador, despeinado y con la camisa jalonada por la lucha que había sostenido para adquirir los pasajes. Se acercó Alida y le dijo: 
-Dentro de una hora salimos, en el primer vuelo de un avión del ejército. Los vuelos son solo hasta Piura,  ahí podemos que tomar un vuelo comercial-.
Alida estuvo de acuerdo no había otra forma de salir de Tumbes, ahora lo más preocupante era el bebé y llegar pronto a Piura.
El avión del ejército era de carga, servia para transportar tropa o armamento según el caso, pero en esta situación  sería un vuelo de civiles para ayudarlos a salir de la zona de desastre, hasta ese momento todavía se podía usar la pista de aterrizaje del aeropuerto.
Cuando anunciaron por el parlante que el vuelo estaba listo para partir, las personas que tenían sus pasajes en la mano debían formar una sola fila para subir en orden al avión, de otra manera no se les permitiría abordar. Alida y Gervacio se prepararon con sus mochilas en la espalda y Sebastian en los brazos, se formaron con el primer grupo de personas para subir a la nave.
El avión era enorme, Alida nunca antes había visto uno así, al subir se encontró con que no tenía los asientos como los aviones comerciales, si no estos eran largas bancas pegadas a las paredes, todos debían tomar asiento en ellas y poner sus cosas en el espacio que quedaba en el medio. Era una extraña sensación, no  muy cómoda pero para un vuelo corto,  suficiente. 
El avión se preparó a partir, al prender los motores hacia un fuerte ruido, lo cual asustó algunos pasajeros que trataron de mantener la calma y no ponerse nerviosos. La nave levantó vuelo y por ser de gran tamaño, el viaje se hizo más lento, pero lo bueno es que estaban volando y eso era lo único importante para llegar a Piura. 
Gervacio respiraba más tranquilo al saber que habían salido del caos y Alida se sentía un poco triste porque no se había podido despedir de sus amistades por las circunstancias, Doña Constanza, Thelma, Santo, Albertina, Nidia, la familia Noble Arredondo y algunos más quedaban en la ciudad y ella rogaba para que pudieran pasar lo mejor posible la terrible situación que se presentaba en la zona.   
En el trayecto, el vuelo presentó algunas turbulencias que hacía que la enorme nave se sacuda pero fue solo un momento y nada más.  
Al llegar a Piura el aterrizaje fue suave a pesar del gran tamaño de la nave. En ese instante había terminado la primera fase de su viaje, Lima les parecía tan lejana como en el polo norte.
Gervacio no dudó y fue directo al mostrador para comprar los otros pasajes de avión a la capital, en esas circunstancias asegurar el viaje era necesario. 
La señorita que atendía les dijo que había sitio en el último vuelo de la noche que salia a las 9 p.m. Gervacio aceptó y compró los pasajes, aquí no se podía dudar porque no se sabía que podía pasar después.           
Alida vio el reloj, era el medio día, como faltaban varias horas para partir de nuevo, ambos salieron del aeropuerto para tomar una habitación de hotel, tenían que atender a Sebastian que empezaba a fastidiarse con tanto ajetreo. 
En un hotel del centro de la ciudad pidieron una habitación. Alida atendió al bebé para que se tranquilice, luego tomó un baño y se cambio de ropa la que traía estaba llena de barro seco por la caminata que habían realizado para salir a la carretera en Zarumilla.  
Gervacio hizo lo mismo, su ropa no estaba en mejores condiciones. 
Almorzaron algo ligero en el comedor del hotel, ahí se enteraron por las noticias  que Piura también estaba sufriendo los embates del Fenómeno del Niño y que las lluvias destruían todo a su paso. Los dos rogaban que el clima se mantenga estable y no llueva para que no suspendan el vuelo. 
Regresaron a su habitación para descansar unas horas y más tarde partir al aeropuerto. Al menos tendrían unas horas de tranquilidad y descanso.
En su habitación conversaban sobre los últimos acontecimientos vividos hasta ese momento, Alida le contaba a Gervacio el miedo que sintió viajar en el Antonov, tuvo que hacer un gran esfuerzo para controlarse y no perder la calma. 
-Ya todo paso Alida, hemos salido de lo peor, ahora solo faltan unas horas para estar en Lima-. contestó Gervacio para tranquilizar a su esposa. 
El reloj marcaba las 7 de la noche cuando Alida y Gervacio partían al aeropuerto para tomar su vuelo, como era de esperarse el avión salió tarde, pasadas las diez de la noche por condiciones climáticas. En sus asientos ambos respiraban tranquilos pero no estarían seguros hasta llegar a Lima. 
Era un alivio pensar que en algo más de una hora estarían junto a sus familias. Alida ya imaginaba a su madre como estaría, sin saber nada de ella desde hace varios días. Alma se preocupaba demasiado por su hija y en este caso tenía que darle razón, las noticias que venían del norte no eran nada buenas.
Gervacio también pensaba en sus padres, Celeste su madre seguro no dormía pensando en cómo se encontraba  su hijo, Alida y el bebé 
Por fin el vuelo aterrizó en el aeropuerto Jorge Chavez, Alida estaba agotada, Sebastian dormía en sus brazos y Gervacio también sentía cansancio, un esfuerzo más y estarían en casa de Alma, lugar donde se quedarían.
Las doce de la noche Alida tocaba la puerta de la casa de su madre, la odisea para ellos había terminado, tenían hambre y sueño, felizmente el bebé dormía.
Alma abrió la puerta y dio un grito de felicidad al ver a su hija, su amada hija estaba frente a ella sana y salva junto a su nieto y a Gervacio. Los hizo pasar, no dejaba de abrazar a Alida mientras Gervacio cargaba al bebé y lo llevaba a su habitación, luego regresó  para saludar Alma que lo abrazó con alegría al ver que los tres estaban bien.
-Mamá por favor, hay en tu cocina algo que podamos comer, que no sea nada complicado puede ser un vaso de leche, con Gervacio no hemos comido nada desde el almuerzo- decía Alida a su madre.
-Si hija, tengo leche, pan jamón y si quieres puedo freír algunos huevos, Gervacio se animó para freír los huevos, pero Alma lo mandó a sentarse con el pretexto de que estaba cansado, ella fue quien los preparó.
Al día siguiente después de una noche de sueño completo y reparador Gervacio comentó con Alida:
-Tengo que ir a ver a mis padres, voy a tomar el desayuno con ellos, mi mamá también debe estar muy preocupada-.
-Si Gervacio, ve con tus padre, dale de mi parte saludos- se interrumpió un momento y preguntó a su madre -¿podemos invitar a los padres de Gervacio almorzar?, sería bueno para poder saludarlos-.
-Está bien hija me parece perfecto, también voy a invitar a tu tía Vera y a su esposo, ellos han estado muy preocupados por ustedes-.
Gervacio llegó a su casa que estaba a solo unas cuadras de la casa de Alida, tocó la puerta y su padre abrió, la sorpresa y  felicidad de ver a su hijo iluminaron su rostro, Celeste su madre salió a su encuentro y dijo -hijo que bueno verte no sabes como hemos estado de preocupados por ustedes-.   
Con sus padres Gervacio se sentía feliz, era el momento de ser solo hijo, a ellos les contó todas las situaciones que habían vivido para llegar a Lima, su madre le preparó el desayuno con todo lo que le gustaba, él ya lo sabía. Se quedó parte de la mañana con ellos y antes de despedirse les dijo que Alma los invitaba almorzar y lo esperaba en su casa.                    
Al almuerzo llegaron los padres de Gervacio, la tía Vera y su esposo, cuando vio a Alida  su tía la abrazó:
-No puedes imaginar lo preocupados que estábamos, no sabíamos nada de ustedes pero ahora es una felicidad verlos y estar  todos juntos-. 
Alma sirvió el almuerzo, todos sentados a la mesa reían con las ocurrencias de Sebastian que comía su papilla. y sonreía. 
La conversación fue al rededor de la experiencia vivida en el norte, Alida contaba los pormenores de cada situación y además comentó:
-Cuando viajábamos en el avión del ejército, estaba aterrada  y entonces recordé una anécdota de estudiante. Recién había terminado el colegio y con unas amigas decidimos tomar el curso de paracaidismo. Fuimos al cuartel del ejército donde daban las clases para inscribirnos, hasta ahí todo era normal. En la fecha que nos dieron para empezar el curso, mis amigas y yo nos presentamos en el cuartel, que emoción sentíamos, íbamos aprender algo nuevo. Con la indumentaria y el paracaídas puesto, era nuestra primera lección. Nos llevaron  a la zona donde se daban las primeras clases, teníamos que subir a una torre de mas o menos cinco metros de altura, en lo alto amarradas a una soga por un arnés debíamos  lanzarnos hasta llegar al piso. Ese día eramos quince chicas, subimos en orden a la torre, yo veía con que facilidad las otra chicas se lanzaban, cuando llegó mi turno, subí a la torre y me quedé parada en la plataforma estaba petrificada por el terror, no podía lanzarme. El sargento que nos entrenaba me repitió tres veces en voz alta: -tienes que lanzarte- pero yo temblaba de pánico y no lo escuchaba. Ahí me di cuenta que  jamás podría ser paracaidista y si viajaba en un Antonov nunca podría lanzarme al vacío. El sargento me hizo bajar de inmediato y de esta forma se acabó mi carrera en el ejército-. todos reían con la anécdota y Alida agregó -mis amigas si lograron completar el curso y se recibieron como paracaidistas, ellas algunas veces recuerda la experiencia y ríen de ello-. así terminó su relato Alida.

CONTINUARÁ               

domingo, 12 de julio de 2020

ALIDA Y GERVACIO

En la mañana muy temprano Gervacio se sentía desanimado con respecto a su trabajo, después de la tormenta de la noche anterior no quería ni imaginar como había amanecido el terreno donde realizaba su investigación. 
A la hora del desayuno no comentó nada al respecto con Alida, su intención era no preocuparla más de lo debido.
Desayuno en silencio mientras escuchaba los comentarios de su esposa y los planes que tenía  para cambiar algunas plantas que había sembrado en el jardín.
-Alida todo lo que decidas estará bien y estoy seguro que el jardín se verá mejor- contestó Gervacio, luego cargó a Sebastian, lo abrazó, beso a su esposa y se fue en la camioneta camino al terreno de cultivo donde seguro ya lo esperaba Máximo.
-Buenos días señor Gervacio- saludaba su ayudante ni bien vio la camioneta que se estacionaba.
Gervacio levantó la mano en señal de saludo y los dos observaban con desánimo todos los daños que había causado la lluvia. Parados frente al terreno no sabían por donde comenzar, la lluvia estaba malogrando  el trabajo, ahora lo único que les quedaba era limpiar todo y volver a planificar el estudio.
-Máximo llévame donde tu padre, quiero hablar con él- comentó Gervacio.
- Está seguro que desea hablar con mi padre, el otro día no quería escuchar nada de lo que él decía-. contestó Máximo esperando una respuesta.
-Mi estimado, llévame con tu padre, no te preocupes-. sonrió Gervacio para asegurar a su ayudante que eso era lo que deseaba.
Máximo llevó a Gervacio hasta su casa, los dos entraron juntos y entonces se escuchó la voz de la madre que decía -¡Máximo eres tu!-.
-Si madre estoy buscando a papá, mi jefe quiere hablar con él- contestó Máximo y entró a la habitación de sus padres para buscarlo y presentarlo ante Gervacio. 
La madre, salió a saludar, Gervacio se puso de pie y saludó a la señora que amablemente le decía que no se preocupe, que  siga sentado,  en un instante viene su esposo.
Gervacio obedeció a la señora. La casa de la familia era sencilla pero acogedora, tenía un pequeño huerto con algunos animales y una carreta donde cargaban las herramientas para un día de faena en el campo.
La madre de Máximo invitó a Gervacio un té, a esa hora de la mañana era lo apropiado, mientras se escuchaba la voz de Máximo que ayudaba a su padre a sentarse.
-Señor Gervacio mi nombre es Obdulio, soy padre de Máximo, para servirle-  el padre se presentó solo.
-Papá mi jefe quiere hablar contigo, desea hacerte algunas preguntas sobre el campo-. esto decía Máximo y señalaba a Gervacio.
-Dígame usted que es lo que desea saber y si puedo, yo le contestaré- habló el padre.
-Señor Obdulio  es para mi un gusto conocerlo, su hijo me ha comentado sobre las advertencias que usted le ha hecho y lo que puede suceder en el campo, todo aquello a despertado mi curiosidad- contestó Gervacio, él quería comprobar si era verdad lo que decía el hijo.
El anciano Obdulio guardó silencio unos segundos, era como si quisiera recordar cada detalle y no olvidar nada, luego comenzó a contar su historia. 
-Mire usted señor Gervacio, todo lo que está ocurriendo en este momento, como antes le dije a Máximo, me hace recordar cuando yo era un niño tenia seis años y acompañaba a mi padre al campo para trabajar. En aquella época el pueblo era muy pequeño y no había la cantidad de gente que existe ahora. Mi padre, en el campo señalaba los árboles y comentaba -Obdulio esto es un mal augurio, los árboles muy temprano están comenzando a florecer, extrañas lagartijas han inundado las tierras. No, no, esto no es bueno- una semana más tarde se desataron las lluvias torrenciales, lo grave de esto no era solo la lluvia con tormentas que estallaban en el cielo, rayos y truenos caían sobre la tierra como si fuera el fin del mundo. Los pobladores estábamos asustados, pero en ese entonces lo peor estaba por venir, la cantidad de agua que caía del cielo parecía un diluvio. Día tras día llovía y no se podía sembrar, ni trabajar en el campo. Ríos y quebradas cobraron vida, crecieron e inundaban todo el valle, el río Zarumilla se desertó a la vida inesperada y con furia se salió de su cauce. En Tumbes, el río castigaba sin piedad la ciudad, sus aguas invadieron las casas, todo era desastre y tragedia, como  dije antes no era solo la lluvia, lo complicado es que no tenía cuando dejar de llover los días pasaban y todo se llenaba de agua. La población pensaba que no se podía vivir. Después de aquel diluvio se sucedieron otras lluvias, pero no con la misma fuerza de aquella.  Ahora observo el mismo fenómeno, con consecuencias que pueden ser terribles-.
-Entonces usted piensa que ahora va a suceder lo mismo.- preguntó Gervacio.
-Con la naturaleza nunca se puede saber con seguridad lo que va pasar, pero si le puedo decir que observo lo mismo acontecimientos que mi padre me explicaba y eso es lo preocupante-.
Gervacio agradeció al padre de Máximo sus comentarios y se despidió, regresó al campo de trabajo para comenzar junto con su ayudante a limpiar todo.                
-¿Qué le pareció lo que ha dicho mi          
padre señor Gervacio?-
-Estoy preocupado Máximo, si las cosas suceden de esa manera nuestro trabajo no va avanzar y todo será en vano- contestó Gervacio. 
Él todavía guardaba la esperanza de que iba a llover unos días y luego volvería todo a la normalidad. El clima tenía que cambiar para bien esa era su idea.
Gervacio y Máximo limpiaron el terreno para dejarlo preparado por el momento, nada más se podía hacer, las lluvias iban a malograr cualquier trabajo. 
-Máximo vamos a esperar que el clima se estabilice y las lluvias calmen, por ahora dejemos el trabajo así- comentó Gervacio y lo mandó a descansar a su casa.  
Alida también estaba preocupada, veía con tristeza cómo se ahogaba su jardín en medio de tanta lluvia, era mejor esperar que pase la temporada para hacer los arreglos y de nuevo volver a sembrar las plantas.
Con los paso de los días contrario a lo que pensaban Alida y Gervacio, las lluvias empeoraron y aumentaba el volumen de agua que caía del cielo, ahora podía llover de día o de noche. 
Las noticias que traía Máximo cuando visitaba a Gervacio no eran buenas, por todos lados se escuchaban tragedias. Las quebradas que se creían secas por siempre, volvieron a la vida y traían grandes cantidades de agua que arrastraban todo a su paso. El canal internacional donde la gente vivía en construcciones precarias con techo y paredes de cartón, una noche mientras dormían la inundación de agua se llevó todo lo que había en su camino. Padres que no encontraban a sus hijos, esposos que no encontraban a sus esposas y viceversa, el agua arrastraba los cuerpos varios kilómetros más arriba, la noche oscura lo empeoraba todo. Al día siguiente  la tragedia y desolación era terrible. 
Tumbes también sufría el embate de las lluvias, toda la parte baja de la ciudad fue inundada por el río, en las casa se filtraba el agua y los alimentos comenzaban a escasear, la carretera a la capital estaba dañada en diferentes tramos, era imposible viajar por tierra.   
Alida ya no podía viajar a Tumbes para comunicarse con su madre y tranquilizarla, ella imaginaba que Alma estaba viviendo la peor de las tragedia al no tener noticias de su hija. 
En Lima, Alida estaba en lo cierto, por las noticias Alma se enteraba lo que las lluvias hacían en el norte, preocupada comentaba a su hermana: 
-Vera, mi hija, no se nada de ella ¿cómo estarán?, ¿qué estarán comiendo?- Alma lloraba y no podía dejar de pensar en los peligros que se encontraba Alida.
-Alma debes tener calma, ellos no se van a exponer, si ven que hay peligro entonces van a salir de la zona- Vera hablaba con su hermana para tranquilizarla pero con las noticias que se escuchaban ella también estaba preocupada,no quería imaginar lo peor.
-Señor Gervacio los víveres comienzan a escasear, los caminos están interrumpidos en algunos tramos, no hay manera de salir al campo-.decía Máximo con bastante frustración. 
-Lo sé Máximo, ahora definitivamente le doy crédito a las palabras de tu padre, esta situación cada día empeora, nada podemos hacer y no sabemos cuanto va a durar-.
Con todas las lluvias y tormentas el mar también se veía inestable, fuerte maretazos golpeaban la costa, era imposible hacerse a la mar. 
Alida ya no podía salir a pasear, por doquier había acumulación de agua. Ella  una tarde comentaba con Gervacio: -este clima no va a cambiar, es mejor pensar en salir ¿no te parece?-.
Gervacio se daba cuenta, el clima empeoraba cada día,  ellos comenzaban a quedar aislados en su casa,  prepararse para partir era el siguiente paso, pensar en la seguridad de Sebastian es lo primero. 
Después de la última tormenta, ya no habían dudas, no eran lluvias de la estación, esto era lo que todos conocían como El Fenómeno del Niño, pero no era cualquier niño, este tenía un poder destructivo y una fuerza letal. El norte en general estaba sufriendo las terribles consecuencias.
Gervacio entregó a Máximo una nota urgente para la familia Noble Arredondo, en ella se disculpaba por no despedirse, pero era imposible hacerlo, el camino estaba lleno de agua, además se iban del pueblo. La casa quedaría cerrada y sus cosas después la recogerían.
-Máximo entrega esta nota Agustín o a Mariví, confió en que cumplirás este último encargo. Nosotros nos vamos en cualquier momento, ya no estamos seguros de vivir en este lugar. Aquí nos despedimos, fue muy bueno trabajar contigo y te deseo mucha suerte para ti y tu familia- terminó de decir Gervacio.
-Hasta luego señor Gervacio- fue lo único que pudo contestar Máximo, a él no le gustaban las despedidas.            
    
En la noche la fuerza de la tormenta sacudía el pueblo, la lluvia no daba tregua, a esa hora nadie podía salir de su casa. 
Alida y Gervacio se acostaron para dormir. 
Sebastian descansaba  tranquilo sin sospechar lo que ocurría a su alrededor.
Eran las dos de la madrugada, la tormenta no amainaba, derepente un fuerte ruido estremeció la casa, Alida y Gervacio se despertaron y fueron a ver que sucedía, pensaban que era un rayo que había caído sobre el techo, pero estaban equivocados, era la mitad de la casa que se había hundido medio metro en el suelo, el subsuelo tenía tanta agua que era inestable, los dos miraban atónitos lo sucedido y daban gracias al cielo que el techo no les había caído encima, era desastroso el panorama y urgente irse cuanto antes.
Ni bien amaneció, alistaron dos mochilas que cada uno llevaría en la espalda, Gervacio cargaba a Sebastian y Alida llevaba un pequeño maletín con las cosas más urgente para el bebé. Para comer solo tenía una lata de atún y la leche necesaria para su hijo.
Se prepararon y salieron al camino, llegar a la carretera no era fácil, había cúmulos de agua por todas partes, cada uno con su mochila intentaban avanzar. En la carretera  tuvieron suerte, una camioneta los recogió en el camino al aeropuerto, la pista hasta ese tramo no estaba interrumpida. 
Cuando llegaron, agradecieron a esa buena persona que se compadeció de ellos. El aeropuerto de Tumbes era pequeño y al entrar había un terrible caos, mucha gente quería viajar. Alida y Gervacio no tenían otra alternativa que tomar el avión, ya no tenían casa a donde regresar, ni alimentos para comer. Gervacio dejó a Sebastian en los brazos de Alida y se lanzó sobre la gente, tenía que lograr comprar tres pasajes, no había otra salida.

CONTINUARÁ      
      

domingo, 5 de julio de 2020

ALIDA Y GERVACIO

Pasaron solo tres semanas desde que  el pueblo dio el ultimo adiós a Mauricio. La gente lamentaba su partida de una manera tan injusta.
El camión que entró  al fundo había desaparecido era como si se hubiera hecho humo y nadie en el campo podía dar alguna información al respecto. Los días transcurrían y todo seguía igual.
La policía pensaba que  el camión y sus ocupantes habían traspasado los límites de la provincia, se dirigían  hacia las montañas para ocultarse en algún lugar pero tarde o temprano los iban a encontrar. 
Agustín cuando visitaba a Gervacio, comentaba que no había ningún avance sobre el caso de su hermano, él se sentía tan desalentado: -tal vez nunca habrá justicia para mi hermano- decía con voz triste.  
Doña Amanda, su madre, comentaba en la casa: -nada de lo que la policía haga, va a devolverme a mi hijo-  ella no dejaba de extrañarlo y llorar por él.
Eran lamentables los hechos a pesar del esfuerzo que hacía la policía, cuanto tiempo pasaría para encontrar a los culpables, era imposible saberlo.
Una mañana muy temprano mientras organizaban el trabajo Gervacio y Máximo, éste decía: 
-Señor Gervacio, hoy día muy temprano mi padre se ha levantado preocupado, como usted sabe, él es un hombre de 92 años, tiene mucha experiencia en el campo, ha nacido y vivido toda su vida en estos parajes, los conoce como la palma de su mano, cuando él hace una advertencia siempre tiene razón. Antes del desayuno muy serio, me dijo: Máximo algo grave va a suceder, estoy seguro. Yo le pregunte porqué me decía esto y él contestó. Hijo los árboles en el campo han comenzado a florecer antes de tiempo, del suelo brotan como si fueran insectos pequeñas lagartijas que no se veían desde hace mucho tiempo, todo esto es extraño. La temperatura ha subido a niveles alarmantes, esta situación  me trae recuerdos no muy buenos de cuando era niño-. 
Gervacio no prestó mucha atención de lo que decía su ayudante, para él eran exageraciones de un hombre mayor.
Máximo volvió a insistir -tal vez usted piensa que son palabras sin sentido de un hombre anciano  que está delirando, pero yo le digo que mi padre no está equivocado, él sabe leer la naturaleza en el campo, además conversando con nuestro vecino que es pescador, dice que ellos también están preocupados porque en el mar han notado que cuando lanzan sus redes  pescan peces raros que antes no se veían  ¿qué va a pasar señor Gervacio?-. comentaba Máximo alarmado por las advertencias de su padre a las que le daba todo el crédito. 
Gervacio estaba tan absorto en su trabajo que mandó a Máximo a traer el cuaderno para tomar nota sobre los avances de su investigación y ya no escuchaba sus comentarios, solo le daba la razón en cuanto a la temperatura del ambiente. El calor era tan  agobiante cada día que a partir de las diez de la mañana, era imposible concentrarse en el trabajo a campo abierto.  
Alida en la casa también sufría las molestia de las altas temperaturas, se vestía con ropa fresca pero aun así seguía sintiendo las molestias del calor, se preocupaba por Sebastian, que tome mucho líquido para que no se deshidrate y ella hacía lo mismo. 
Salió un instante al jardín con su hijo para tomar aire fresco y como si fuera una aparición, vio que Nidia se acercaba, estaba más delgada, un poco  demacrada y tenía una expresión de tristeza en el rostro.
Nidia se acercó para saludar Alida: -¿cómo estás?- preguntó  -yo recién he llegado de viaje de la casa de mi familia-. 
Alida se sentía feliz de ver a su amiga después de los terribles acontecimientos, ella lamentaba toda la tragedia por la que había pasado Nidia.  La invitó a tomar asiento en el porche, lugar que era mas fresco. Le trajo una limonada fría para que se refresque. 
Alida no se atrevía a preguntar nada con respecto a Mauricio, pensó que eso le haría daño, si solo habían pasado tres semanas,  pero fue Nidia quien sola comenzó contarle lo que sentía con respecto a su tragedia:
-Alida no te imaginas lo que estoy viviendo, en las noches no puedo dormir, tengo pesadillas donde veo a Mauricio y al hijo que perdí, me despierto llorando y nada parece consolarme. El doctor me ha recetado fuertes calmantes para los nervios y aún así no puedo dormir. Sufro de estados depresivos y he guardado las fotos de Mauricio para no llorar sin consuelo cuando las veo. Mi madre me dice lo que yo estoy viviendo, solo el tiempo puede curarlo-.    
Nidia se quedó en silencio y miraba a Sebastian que estaba en su cochecito, se acercó, lo cargo en sus brazos y comentó -este bebe está muy lindo,  a mi hijo le faltaban solo unas semanas para nacer-.
Alida trató de consolar a su amiga pero se dio cuenta que a ella le hacía bien hablar y desahogar lo que estaba sintiendo. 
- Ahora tengo que pensar en mis hijos, ellos preguntan por su padre y ya le hemos explicado lo que ha pasado con él, felizmente Mariví me ayuda mucho a lidiar con eso, aunque ella no tiene  tiempo con el trabajo de la escuela y la administración del grifo. Agustín y Mariví esta haciendo un trabajo excelentes ocupándose de todo. Lo único perturbador es que Agustín va con un arma al fundo y eso le preocupa Amanda, ella esta sufriendo, no te imaginas cómo se siente. Yo la apoyo pero es inconsolable. Después de lo sucedido a Mauricio pensé irme del todo a mi casa en Talara, pero Amanda me suplicó que no me lleve a sus nietos que son lo único que le queda de su hijo- Nidia comentaba esto con Alida y agradecía a su amiga que la escuche.
El resto de la tarde conversaron de todos los acontecimientos y de planes sobre el futuro que Nidia pensaba realizar, no sabía cuando, pero al menos esa esperanza la mantenía viva. 
Mientras las amigas se despedían, Alida comentó: -cuando desees puedes venir a visitarme, las puertas  de mi casa están abiertas y podemos conversar. 
En la noche Alida comentaba con Gervacio sobre la visita de Nidia y lo que estaba viviendo ella y la familia, Sebastian dormía  y el silencio del entorno era acogedor.
-Alida, lo que más me preocupa es que Agustín va armado al fundo, él es un poco impulsivo, tal vez no se controle si ocurre algún episodio grave como el ocurrido a su hermano. Es cierto que debe tener cuidado, pero llegado el momento puede suceder algo grave-. terminó por decir Gervacio.
-Esperemos que no sea así, debemos confiar en nuestro amigo para que tenga calma, sería una tragedia sin nombre  para la familia,la perdida de otro hijo-. 
Los días se sucedían uno a uno sin grandes novedades,  solo se realizaba el trabajo diario pero una noche después de un día agobiante de sol pleno, se desató una tormenta que azotaba el pueblo y el campo sin tregua.
Alida y Gervacio estaban impactados con el espectáculo que les brindaba la naturaleza, nunca habían presenciado algo así. Los rayos y truenos parecían estallar en el cielo y la lluvia torrencial caía con fuerza. Esa noche llovió por varias horas, Gervacio pensaba que era una lluvia de estación y dejó de preocuparse más del asunto.
Al día siguiente después de la noche de tormenta.  Gervacio visitó el terreno donde hacía sus pruebas vio que la lluvia había destruido los avances de su investigación, más de la mitad del terreno estaba estropeado, era necesario comenzar de nuevo el trabajo, todo lo avanzado se perdió.        
Máximo llegó al terreno se quedó sin palabras mientras observaba a su  alrededor el desastre que había ocasionado la lluvia, muy serio dijo:
-Señor Gervacio tenemos que comenzar todo de nuevo, se ha malogrado la investigación de cada cultivo-  luego iba agregar algo más pero Gervacio lo hizo guardar silencio.
-No quiero que me digas nada de lo que tu padre dice, no estoy de humor para escuchar palabras pesimistas-. 
Máximo no habló en toda la mañana, se dio cuenta que su jefe estaba de muy mal humor.  Junto a Gervacio volvió a planificar el trabajo.
Después de un largo día de remover en la tierra todo el trabajo  perdido  y de sufrir las altas temperaturas de calor, esa misma noche se volvió a desatar una tormenta, ésta  parecía más fuerte que la de noche anterior. Gervacio se levantó de la cama, se asomó por la ventana,  comenzó a pensar que el padre de Máximo tenía razón, algo grave estaba por suceder y ese era solo el comienzo.

CONTINUARÁ