sábado, 8 de junio de 2019
sábado, 1 de junio de 2019
sábado, 25 de mayo de 2019
sábado, 18 de mayo de 2019
domingo, 12 de mayo de 2019
DOS PUEBLOS...DOS VILLAS
En medio del dolor y la resignación, los pobladores aceptaban que tenían que seguir adelante. La vida continuaba, ahora los sobrevivientes iban a reunirse en una asamblea para solucionar todos los problemas que como pueblo se presentaban.
Rafaela, doña Elvira, Tadeo y Barzan también estaban presentes para rendir un sentido homenaje a los que se fueron.
Rafaela recordaba a su querida amiga Celina y a su familia, a la siempre recordada madre Clementina y las hermanas del convento, a los vecinos que ya no estaban. Ella sabía que iba a extrañar a su amiga con la que solía conversar de tantos temas y a la cual la unía una gran amistad.
La hermana de Celina había llegado al pueblo solo para enterarse que su familia completa había desaparecido bajo la avalancha, Rafaela comentaba con ella como fue la noche de la tragedia en el pueblo. Rosalba lloraba la terrible pérdida... ¿qué haría ahora sin sus padres y hermana?.
El horror de ver desaparecer dos pueblos con las terribles consecuencias del dolor y el sufrimiento de los que quedaban vivos.
Nadie levantaba la voz para culpar al Gran Nevado de lo sucedido, para ellos la montaña también era sagrada, era parte de la vida del valle. Algunos llegaban a comentar que sin ella la región no sería la misma y no tendría vida.
Al día siguiente de la última despedida, en el campamento que habían formado los sobrevivientes, se realizó una reunión. Todos querían hablar, decir algo fue necesario pedir orden para ponerse de acuerdo.
El primer acuerdo en el que todos pensaban era el mismo: Todos ellos se quedarían en la región para buscar un lugar donde fundar el nuevo pueblo, ya no serían dos, solo sería uno y todos trabajarían para mantenerse unidos.
Otro de los acuerdos era y esto fue un voto unánime: la nueva alcaldesa del pueblo sería Margarita Estrada, con ella se asentarían en el lugar escogido para la fundación del pueblo que se llamaría Nueva Esperanza porque todos sentían que después de la tragedia se abría paso la esperanza de estar vivos y de comenzar de nuevo.
Otro de los acuerdos era y esto fue un voto unánime: la nueva alcaldesa del pueblo sería Margarita Estrada, con ella se asentarían en el lugar escogido para la fundación del pueblo que se llamaría Nueva Esperanza porque todos sentían que después de la tragedia se abría paso la esperanza de estar vivos y de comenzar de nuevo.
Margarita Estrada sería la encargada de hacer realidad la fundación de este pueblo y organizar a la gente nadie quería discordias y aceptarían lo que diga la alcaldesa. Para todos era una segunda oportunidad que la vida les ofrecía.
La nueva alcaldesa agradeció la confianza depositada en su persona y prometió estar a la altura de lo que esperaban los pobladores. Con sus palabras de agradecimiento se recordó también al alcalde Teodoro Cerillo, sus palabras fueron sentidas para rendir honor al alcalde que dedicó su vida a Santa Emilia.
-Ahora ya no había pobladores de Santa Emilia ni de San Pablo, ahora somos pobladores de Nueva Esperanza pero no debemos olvidar a nuestros alcaldes ni a nuestros seres queridos que se fueron- con estas palabras Margarita Estrada daba por finalizado su discurso de agradecimiento.
Hipólito Mancilla se encontraba entre los pobladores, estaba en silencio, no quería decir palabras que creen discordia entre la gente, estaba fatigado de tanto enfrentamiento. Mientras los pobladores se organizaban, él dio media vuelta y se fue a su casa del fundo, esta era su nueva vivienda para él y su esposa, ahí quería pasar sus últimos días. De ese lugar nadie lo movería porque ahí había enterrado a sus hijos y quería estar cerca de ellos.
Él ya se había despedido de su amigo Mariano Arias, con el que estuvo enfrentado tanto tiempo en pleitos absurdos que ahora recién reconocía.
Él ya se había despedido de su amigo Mariano Arias, con el que estuvo enfrentado tanto tiempo en pleitos absurdos que ahora recién reconocía.
En el campamento Margarita Estrada pensaba que era una gran responsabilidad la que tenía, todos querían que ella estuviera a la altura de las circunstancias.
Todos querían paz y para ello se necesitaba trabajar muy duro para crear el nuevo pueblo.Alguien en el campamento había comentado... -la ciudadela Pre-Inca está intacta, ella no ha sufrido ningún desastre y esto se debe a que se encuentra en un lugar estratégico, los antiguos pobladores la habían construido en ese lugar para protegerla. Ellos vivían ahí y se alimentaban de los frutos que les proporcionaba la tierra.
Comenzar de nuevo era trabajar todos unidos y esto deseaban hacer los pobladores, además querían estar cerca a sus familiares que se habían ido.
En San Pablo ya no había nadie, los que quedaron estaban en el campamento junto a la gente de Santa Emilia.
Los escuadrones de rescate que se habían formado, recorrían lo que había quedado del pueblo para ver si alguien aún estaba vivo, pero no, en el lugar solo se veía desolación y desastre.
Algunos pobladores pensaban en la mina para volver activarla después de todo era un lugar que proporcionaba trabajo a la gente, pero esto sería difícil, porque se tendría que invertir demasiado dinero para rescatarla de los escombros.
Ahora San Pablo y Santa Emilia eran solo un recuerdo en la memoria de los pobladores y el lugar de descanso de sus familiares.
Un mes más tarde de lo ocurrido en el valle y de tanto sufrimiento de la gente; en el fundo de Barzan, Rafaela y él conversaban sobre su futuro y lo que deseaban hacer. Ambos llegaron a la conclusión de que querían vivir juntos lo que les quedaba de vida, era su deseo libre de cualquier obligación.
La vida era ahora y el amor estaba junto a ellos, Rafaela aceptó casarse con Barzan no deseaban esperar más.
La boda se realizarían, en una ceremonia sencilla nada de festejos, ni baile, ni música, la tragedia, el dolor y la pérdida de vidas estaba muy cerca, no era justo hacer una fiesta.
Una mañana de un domingo lleno de sol, en la pequeña iglesia de una localidad cercana Barzan y Rafaela unían sus vidas frente al altar de Dios y junto al sacerdote que los casaba, ella vestía un sencillo traje blanco de gasa que su amiga Marguitte había traído desde la capital por encargo de su amiga. Marguitte y su esposo Samuel al enterarse de los terribles acontecimientos quisieron ir al lado de Rafaela cuando se enterraron que ella estaba bien y que se casaba.
Amigos cercanos y familiares venidos de Lima estaban presentes, todos en silencio escuchaban las palabras del sacerdote que los casaba y les deseaba... ¡felicidad!
Al salir de la iglesia los novios eran felicitados por los invitados, ellos les arrojaban pétalos de rosas.
En el fundo de la familia de Rafaela se celebró la boda civil, Margarita Estrada ya alcaldesa oficial los casaba. Rafaela y Barzan eran la primera pareja de esposos en el nuevo pueblo.
Después de la ceremonia civil se realizó un almuerzo donde Los padres de Barzan fueron los primeros en hablar y desear a su hijo y a su esposa lo mejor en su nueva vida.
Doña Elvira también quería hablar y abrazar a su hija querida y ahora a su nuevo hijo Barzan y aunque no había música, si había alegría por la felicidad de los novios.
En un momento Marguitte y Samuel se acercaron a la pareja para felicitarlos, estaban muy felices por sus amigos.
Rafaela y Barzan iniciaban una nueva vida y celebraban su amor. Ellos querían vivir la aventura de estar juntos, agradecer al cielo por estar vivos y fundar su nueva familia, en el pueblo llamado "Nueva Esperanza".
La vida era ahora para que esperar más, el amor estaba con ellos y el cielo les daba sus bendiciones.
Al salir de la iglesia los novios eran felicitados por los invitados, ellos les arrojaban pétalos de rosas.
En el fundo de la familia de Rafaela se celebró la boda civil, Margarita Estrada ya alcaldesa oficial los casaba. Rafaela y Barzan eran la primera pareja de esposos en el nuevo pueblo.
Después de la ceremonia civil se realizó un almuerzo donde Los padres de Barzan fueron los primeros en hablar y desear a su hijo y a su esposa lo mejor en su nueva vida.
Doña Elvira también quería hablar y abrazar a su hija querida y ahora a su nuevo hijo Barzan y aunque no había música, si había alegría por la felicidad de los novios.
En un momento Marguitte y Samuel se acercaron a la pareja para felicitarlos, estaban muy felices por sus amigos.
Rafaela y Barzan iniciaban una nueva vida y celebraban su amor. Ellos querían vivir la aventura de estar juntos, agradecer al cielo por estar vivos y fundar su nueva familia, en el pueblo llamado "Nueva Esperanza".
La vida era ahora para que esperar más, el amor estaba con ellos y el cielo les daba sus bendiciones.
FIN
domingo, 5 de mayo de 2019
DOS PUEBLOS...DOS VILLAS
La tristeza y la desesperación de los que habían quedado vivos se podía ver en el rostro de cada persona. Nadie dejaba de llorar por la tragedia y por sus seres queridos.
Tadeo no se detenía en su búsqueda, él ahora sabía donde estaban su madre y su hermana, se enteró de ello por un vecino que las había visto.
Llegar al camino Pre-Inca no era fácil. El derrumbe tapaba gran parte del pueblo. Después de caminar y caminar por encima de los escombros las divisó a lo lejos. Su madre y a su hermana estaban abrazadas de pie a un lado del camino.
Tadeo llamó a su madre en voz alta y corrió a su encuentro, los tres se abrazaron, no dejaban de llorar y agradecer al cielo por el milagro de estar de nuevo juntos. Doña Elvira decía a su hijo:
-Tadeo, pensé que nunca más volvería a verte hijo mío, no puedes imaginar por un segundo la tragedia que hemos vivido y lo horrible que ha sido todo. La gente corría en todas dirección para salvar su vida, para algunos fue imposible salvarse, una gran cantidad de personas han desaparecido bajo los escombros. Hemos perdido la casa, la tienda, nada ha quedado en pie.
-Calma madre, no importa las cosas materiales que se han perdido, lo importante es que tú y Rafaela están bien y con vida, no sé que hubiera hecho si no las volvía a a ver- Tadeo decía esto para calmar a su madre que aún estaba nerviosa y lloraba.
Rafaela buscaba a Barzan y preguntó a su hermano si lo había visto, éste contestó que no y que no pudo comunicarse con él porque al salir tan rápido de la casa olvidó su celular. Ninguno tenía forma de comunicarse con él.
-Vamos avanzando por el camino Pre-Inca para encontrar el viejo camino, ustedes están casi congeladas por el frío. En ese lugar van a esperar, mientras yo voy por la camioneta para llevarlas al fundo, en casa podemos llamar a Barzan y decirle donde estamos- Tadeo levantó la mano y señalo el camino, los tres avanzaron, atrás quedaba la desolación y la tragedia.
El camino de entrada a Santa Emilia por suerte no había quedado destruido, ese era el único acceso de ingreso al pueblo por ahí llegaría la ayuda que se preparaba desde la capital.
Los medios de comunicación y periodistas llegan a Santa Emilia y San Pablo para dar las noticias al mundo de lo sucedido.
Adriano logró conseguir un carro para viajar a Santa Emilia quería saber de su madre, hasta ese momento no pudo comunicar con ella. Muy cerca de la entrada a Santa Emilia detuvo el carro y quedó paralizado con el panorama que tenía al frente.
El pueblo había dejado de existir y lo que se veía por todos lados era escombros, él no imaginó tanta destrucción.
La vida en un instante podía ser y luego podía desaparecer en segundo, sin dejar huellas. Adriano camino por un estrecho sendero que quedó al lado del derrumbe, igual que Tadeo y Barzan preguntaba por su madre a todo el que encontraba, hasta ese momento no tenía respuesta. Paso por el sitio donde quedaba el hostal de Celina y en el lugar se enteró de la terrible noticia, Celina y sus padres habían desaparecido al igual que su hostal.
Adriano se detuvo frente al lugar y lloró en silencio nada podía hacer para cambiar la terrible realidad, Celina se había ido para siempre y él no tuvo tiempo de hablar con ella y decirle que no la había olvidado, que sus sentimientos eran claros en el corazón. Ahora ya no tenía a quien declararle su amor.
-Calma madre, no importa las cosas materiales que se han perdido, lo importante es que tú y Rafaela están bien y con vida, no sé que hubiera hecho si no las volvía a a ver- Tadeo decía esto para calmar a su madre que aún estaba nerviosa y lloraba.
Rafaela buscaba a Barzan y preguntó a su hermano si lo había visto, éste contestó que no y que no pudo comunicarse con él porque al salir tan rápido de la casa olvidó su celular. Ninguno tenía forma de comunicarse con él.
-Vamos avanzando por el camino Pre-Inca para encontrar el viejo camino, ustedes están casi congeladas por el frío. En ese lugar van a esperar, mientras yo voy por la camioneta para llevarlas al fundo, en casa podemos llamar a Barzan y decirle donde estamos- Tadeo levantó la mano y señalo el camino, los tres avanzaron, atrás quedaba la desolación y la tragedia.
El camino de entrada a Santa Emilia por suerte no había quedado destruido, ese era el único acceso de ingreso al pueblo por ahí llegaría la ayuda que se preparaba desde la capital.
Los medios de comunicación y periodistas llegan a Santa Emilia y San Pablo para dar las noticias al mundo de lo sucedido.
Adriano logró conseguir un carro para viajar a Santa Emilia quería saber de su madre, hasta ese momento no pudo comunicar con ella. Muy cerca de la entrada a Santa Emilia detuvo el carro y quedó paralizado con el panorama que tenía al frente.
El pueblo había dejado de existir y lo que se veía por todos lados era escombros, él no imaginó tanta destrucción.
La vida en un instante podía ser y luego podía desaparecer en segundo, sin dejar huellas. Adriano camino por un estrecho sendero que quedó al lado del derrumbe, igual que Tadeo y Barzan preguntaba por su madre a todo el que encontraba, hasta ese momento no tenía respuesta. Paso por el sitio donde quedaba el hostal de Celina y en el lugar se enteró de la terrible noticia, Celina y sus padres habían desaparecido al igual que su hostal.
Adriano se detuvo frente al lugar y lloró en silencio nada podía hacer para cambiar la terrible realidad, Celina se había ido para siempre y él no tuvo tiempo de hablar con ella y decirle que no la había olvidado, que sus sentimientos eran claros en el corazón. Ahora ya no tenía a quien declararle su amor.
Unas horas más tarde ya casi oscurecía
cuando Barzan se enteró donde estaban Rafaela y su madre, fue Tadeo quien lo llamó. En esa noche oscura y triste, toda la familia se encontraba en la casa del fundo.
Barzan podía respirar tranquilo Rafaela estaba bien y él iría a su encuentro
Cansado de caminar para buscar a Rafaela no le importaba y tomó el sendero estrecho para llegar a su camioneta e ir al fundo, tenía que verla y asegurarse de que en verdad estaba bien, además él sabía que ella lo esperaba.
Adriano por su parte también había encontrado a su madre, ella fue ayudada por los vecinos que lograron salvarse, el joven abrazó a su madre, sentía un gran alivio de verla no le había pasado nada malo. Era mejor decirle más tarde lo sucedido a Celina pero doña Trinidad ya sabía la verdad.
-No te preocupes Adriano ya sé lo que ha pasado con Celina y sus padres, las lágrimas se me han secado de tanto llorar su pérdida, ella era una gran joven- decía su madre lamentando la tragedia.
En San Pablo también se vivía un panorama de desolación y tristeza, como todo sucedió de noche las pérdidas eran más grandes, mucho gente no tuvo tiempo de ponerse a salvo, muchos no comprendieron bien lo que pasaba y quedaron atrapados.
Los candidatos a la alcaldía que tanto se habían atacado entre ellos ya no estaban, dicen que Abraham Casa Grande en su intento por querrer salvarse corrió en la dirección equivocada y quedó enterrado, algunos aseguraban que llevaba en las manos un maletín lleno de dinero. Esto tal vez podía ser parte del imaginario de la gente que hablaba por hablar. Los demás candidatos ya no estaban, la lucha por el poder y las ambiciones quedaron entre los escombros.
La mina que tanta riqueza había proporcionado al pueblo estaba enterrada recuperarla iba a costar mucho dinero. Los directivos también habían desaparecidos.
La poca gente que deambulaba por el lugar lamentaba la pérdida de sus seres queridos y de sus pertenencias.
Era de noche cuando Barzan pudo abrazar a Rafaela y saber que estaba bien, ella y su madre.
-Barzan no teníamos forma de comunicarnos contigo, Tadeo no llevaba su teléfono, recién cuando llegamos a casa hemos podido llamarte- Rafaela decía esto para disculpar a su hermano.
-No te preocupes, lo importante es que ustedes están bien y que nosotros estamos juntos de nuevo. He caminado todo el día y he preguntado a todos si sabían algo, pero nadie me daba razón Tadeo tuvo mejor suerte y pudo encontrarlas, lo demás no tiene importancia.
La familia estuvo junta hasta bien entrada la noche, Rafaela y su madre contaban los detalles de lo sucedido y como se pusieron a salvo. Fue a la intuición de doña Elvira la que las salvó.
Nadie sabía que iba a suceder ahora, todos los sobrevivientes querían quedarse en Santa Emilia, querían volver a construir su pueblo pero eso no iba a ser fácil.
Al día siguiente la ayuda comenzó a llegar, se entregaron carpas para que la gente pueda refugiarse hasta saber que hacer. Se entregaron víveres, agua y ropa para todos, nadie tenía que vestir, que comer o que beber.
Hipólito Mancilla y su esposa se preparaban para darle descanso final a sus hijos. El padre pedía perdón a su hija y a su hijo.
Ya no tenía resentimientos, ni odio en el corazón, él quería que los dos jóvenes estén juntos como hubiera sido su voluntad.La madre lloraba y pedía también perdón a su hija por no haber tomado la decisión de apoyarla.
Los dos enamorados descansaban en el fundo propiedad de Mancilla porque el cementerio del pueblo había quedado destruido por el derrumbe y ya no era un buen lugar para su última morada.
Margarita Estrada y su familia lograron salvarse, ellos vivían en un extremo del pueblo y esa zona no fue afectada.
Junto con los demás sobrevivientes ella recibía la ayuda y la carpa para protegerse del frío.
Una semana había transcurrido de la tragedia y todavía seguía llegando ayuda.
La mañana en que se cumplían ocho días desde lo ocurrido en el pueblo, los pobladores espontáneamente se acercaron al lugar para rezar por los desaparecidos, todos se tomaron de las manos y rezaban, luego de unas palabras dejaron flores en el lugar para sus seres queridos.
Sobrevivientes de San Pablo y Santa Emilia estaban juntos sin discordias ni disputas, todos oraban y pedían a Dios por los que se habían ido.
CONTINUARÁ
domingo, 28 de abril de 2019
DOS PUEBLOS...DOS VILLAS
Rezos, ruegos al cielo pidiendo clemencia por el alma de los dos jóvenes que durante tantos años habían estado desaparecidos. Ninguno de los sobrevivientes que estaban presente podía creerlo. Eran los hijos de la familia Mancilla y de la familia Arias quienes tomaron la fatal decisión de acabar con sus vidas.
Doña Elvira y Rafaela que se encontraban cerca no salían de su asombro, ahora se tenía que pensar en encontrar a sus padres para remover los cuerpos.
Los sobrevivientes tenían motivos para llorar, el pueblo estaba bajo los escombros y lo habían perdido todo, solo les pertenecía lo que llevaban puesto.
Cientos de personas desaparecidas, vidas perdidas por un trágico accidente que enlutaba al país.
Tadeo al otro extremo del pueblo trataba de encontrar a su madre y hermana, no quería rendirse, ni pensar que podían estar enterradas en los escombros de lodo y rocas. Era inevitable pero las lágrimas bañaban su rostro, él seguía buscando y preguntando a las pocas personas con las que se encontraba, nadie le daba razón, nadie sabia el paradero de su familia.
La poca gente que deambulaba, buscaba a sus seres queridos, a sus casas. Nada quedó en pie.
Barzan por su parte hacia lo mismo, buscar a Rafaela y a doña Elvira, pero su búsqueda era infructuosa, sus intentos por encontrarlas eran en vano, ellas no aparecían por ningún lado.
Rafaela mientras tanto abrazaba a su madre y la calmaba, ellas igual que todos habían perdido su casa, su tienda y fue un milagro que no perdieran la vida. Correr en dirección al camino de la ciudadela Pre-Inca fue un acierto, ésta se encontraba intacta por su lejanía del pueblo.
Los antiguos habitantes tomaron todas las precauciones para ubicar y construir su ciudad que continuaba en pie a pesar del paso del tiempo.
Los antiguos habitantes tomaron todas las precauciones para ubicar y construir su ciudad que continuaba en pie a pesar del paso del tiempo.
En su búsqueda de Rafaela y su madre, en un tramo del camino Barzan se encontró con un conocido vecino de la casa de Rafaela y preguntó si sabía algo de doña Elvira y su hija, el hombre parecía sonámbulo y fuera de este mundo, el dolor de perderlo todo se veía en su rostro. El vecino miró a Barzan y solo movió la cabeza en señal de negación, continuo su camino, desorientado y entre labios murmuraba algo que Barzan no supo descifrar, el hombre se encontraba en estado de perturbación.
Entre el grupo de personas que estaban cerca del camino, Doña Elvira entre sollozos decía a su hija:
-Que vamos hacer ahora que lo hemos perdido todo, los demás pobladores están en la misma situación. No sería mejor ahora, buscar el camino e irnos a pie hasta el fundo, seguro ahí vamos a estar bien.
-Madre- contestó Rafaela tratando de calmarla -mejor es esperar, si Tadeo sabe lo que ha sucedido va a venir a buscarnos, si nos movemos de este lugar sería difícil que nos encuentre, va pensar que estamos desaparecidas.
Rafaela terminó de decir esto y como si fuera una aparición de otro mundo, Hipolito Mancilla se abría paso entre los escombros, él estaba vivo y se había enterado de la noticia de los jóvenes enamorados por algunos pobladores con los que se había encontrado. Cubierto de lodo y con las ropas hechas girones se presentó en el lugar para comprobar la verdad.
La escena que todos presenciaban era desgarradora, el dolor de un padre que encontraba a su hija donde jamás hubiera imaginado. Hipólito Mancilla se acercó a los cuerpos congelados y sin vida, se arrodilló y lloró desconsoladamente, nadie esperaba verlo así pero era el sufrimiento de encontrar a su hija después de tanto tiempo.
La escena que todos presenciaban era desgarradora, el dolor de un padre que encontraba a su hija donde jamás hubiera imaginado. Hipólito Mancilla se acercó a los cuerpos congelados y sin vida, se arrodilló y lloró desconsoladamente, nadie esperaba verlo así pero era el sufrimiento de encontrar a su hija después de tanto tiempo.
Para esas horas ya se sabía que Mariano Arias y su familia estaban sepultados entre los escombros de San Pablo. Hipólito Mancilla tomó las manos de ambos jóvenes y prometió hacerse cargo de su hija y de Mariano Arias Jr. como su fuera su hijo.
El dolor y la culpa lo consumían, si él no se hubiera opuesto al amor de sus hijos, ahora ellos estarían vivos.
La gente estaba inmóvil, todos en silencio pidieron una oración por los jóvenes que estaban abrazados, jurándose amor eterno.
Hipólito Mancilla pidió ayuda para mover los cuerpos, él ahora tenía que hablar con su esposa y sabía cual iba hacer su reacción. Él tenía que consolarla para aceptar la pérdida de su hija.
Lamentaba tanto la desaparición de su amigo Mariano y su esposa, recién ahora perdonaba y olvidaba los rencores y pleitos que los llevó a una absurda competencia y guerra por tantos años, los dos se alejaron de la amistad que un día tuvieron.
Lamentaba tanto la desaparición de su amigo Mariano y su esposa, recién ahora perdonaba y olvidaba los rencores y pleitos que los llevó a una absurda competencia y guerra por tantos años, los dos se alejaron de la amistad que un día tuvieron.
Con cuidado fueron movidos los cuerpos y llevados a un lugar más seguro para preparar el sitio donde descansarían en paz.
Rafaela se enteró por un vecino que recién llegaba al lugar que su querida amiga Celina y sus padres estaba desaparecidos entre los escombros, su hostal ya existía.
El dolor que sentían ella y su madre, era profundo. Ambas estaban seguras que Celina no pudo salvarse por ayudar a sus padres a salir a la calle, ellos eran muy ancianos.
Madre e hija abrazadas lloraban y rezaban por la amiga que se había ido.
Otra desaparición que había que lamentar fue la de Teodoro Cerillo el alcalde de Santa Emilia, él y su familia ya no estaban y los pobladores lamentaban su partida, después de todo fue el mejor alcalde que hasta ese momento había tenido Santa Emilia.
El convento de las hermanas también fue alcanzado por el derrumbe, algunas de ellas lograron salvarse pero la madre superiora, la madre Clementina por ayudar a las demás, quedó atrapada en el lodo.
Rafaela y doña Elvira se enteraron de ello, ya no tenían lagrimas para lamentar tanta muerte y desolación
El convento de las hermanas también fue alcanzado por el derrumbe, algunas de ellas lograron salvarse pero la madre superiora, la madre Clementina por ayudar a las demás, quedó atrapada en el lodo.
Rafaela y doña Elvira se enteraron de ello, ya no tenían lagrimas para lamentar tanta muerte y desolación
Desde Holanda, James, amigo de Celina cuando se enteró de la tragedia sucedida en Santa Emilia, llamaba y mandaba mensajes al celular de su amiga pero nadie contestaba, su teléfono estaba en silencio, esto podía ser anuncio de lo peor sucedido a ella.
James lamentaba la tragedia, ellos en los últimos tiempos habían estrechado su amistad y él pensaba visitarla en la siguiente primavera para pasear y conocer mejor el pueblo.
James lamentaba la tragedia, ellos en los últimos tiempos habían estrechado su amistad y él pensaba visitarla en la siguiente primavera para pasear y conocer mejor el pueblo.
En San Pablo la situación era igual de trágica, el dolor, el llanto y pérdidas de vidas humanas.
Nada quedó en pie, los pobladores buscaban entre el lodo para ver si habían sobrevivientes o si podían rescatar algo de sus pertenencias.
El alcalde Lázaro Ventura y su familia estaban no habidos, la realidad era que al igual que muchos pobladores se encontraban entre los escombros. Los demás candidatos corrieron la misma suerte todos ellos estaban bajo el derrumbe. Al parecer no tuvieron tiempo de salir o corrieron en la dirección equivocada por la confusión y terror que se vivió. La oscuridad de la noche complicó más la tragedia.
La luz del día mostraba hasta donde el derrumbe lo cubrió todo, ni el puente que era nuevo se salvo de quedar en escombros.
Con todo lo sucedido, la naturaleza había desatado su poder y su fuerza sobre los castigados pueblos de San Pablo y Santa Emilia.
Nada quedó en pie, los pobladores buscaban entre el lodo para ver si habían sobrevivientes o si podían rescatar algo de sus pertenencias.
El alcalde Lázaro Ventura y su familia estaban no habidos, la realidad era que al igual que muchos pobladores se encontraban entre los escombros. Los demás candidatos corrieron la misma suerte todos ellos estaban bajo el derrumbe. Al parecer no tuvieron tiempo de salir o corrieron en la dirección equivocada por la confusión y terror que se vivió. La oscuridad de la noche complicó más la tragedia.
La luz del día mostraba hasta donde el derrumbe lo cubrió todo, ni el puente que era nuevo se salvo de quedar en escombros.
Con todo lo sucedido, la naturaleza había desatado su poder y su fuerza sobre los castigados pueblos de San Pablo y Santa Emilia.
En la capital las noticias llegaban a cada segundo y se preparaba la ayuda para los damnificados. Adriano escuchaba con estupor lo sucedido y se levantó de la cama, él tenía que ir a Santa Emilia tan pronto como fuera posible, tenía que asegurarse que su madre estaba bien, aunque tuviera que llegar caminando, iría. Todavía no se sabia lo ocurrido a Celina y su familia.
La hermana de Celina que vivía en Europa preparaba su viaje a Santa Emilia, ella no recibía respuesta a sus llamadas y temía lo peor.
Tadeo por fin supo que su madre y hermana estaban bien y se encontraban en el camino a la ciudadela. Subió por encima de los escombros, era la única manera de llegar a ellas, tenía que encontrarlas para llevarlas a la casa del fundo. Secó sus lágrimas y el dolor dio paso a la esperanza de volver abrazarlas y saber que estaban bien.
Barzan todavía no se enteraba de la buena noticia pero en su camino vio una escena espeluznante, un hombre trataba de arrancar el dedo de una mano que sobresalía del lodo, el dedo tenia un grueso anillo de oro y él quería robarlo. Barzan increpó al hombre que logró su cometido y se fue corriendo. Mientras seguía su camino pensó...ya comienza la rapiña de seres que no respetan lo ajeno, ni el dolor de lo ocurrido.
CONTINUARÁ
La hermana de Celina que vivía en Europa preparaba su viaje a Santa Emilia, ella no recibía respuesta a sus llamadas y temía lo peor.
Tadeo por fin supo que su madre y hermana estaban bien y se encontraban en el camino a la ciudadela. Subió por encima de los escombros, era la única manera de llegar a ellas, tenía que encontrarlas para llevarlas a la casa del fundo. Secó sus lágrimas y el dolor dio paso a la esperanza de volver abrazarlas y saber que estaban bien.
Barzan todavía no se enteraba de la buena noticia pero en su camino vio una escena espeluznante, un hombre trataba de arrancar el dedo de una mano que sobresalía del lodo, el dedo tenia un grueso anillo de oro y él quería robarlo. Barzan increpó al hombre que logró su cometido y se fue corriendo. Mientras seguía su camino pensó...ya comienza la rapiña de seres que no respetan lo ajeno, ni el dolor de lo ocurrido.
CONTINUARÁ
domingo, 21 de abril de 2019
DOS PUEBLOS...DOS VILLAS
Doña Elvira terminó de hacer las cuentas y revisar la lista de pedidos, había que llevar un pedido al convento del Sagrario de las hermanas.
Como todos los meses seguro que Rafaela quería entregar ese pedido y visitar a la madre superiora, la madre Clementina.
Como todos los meses seguro que Rafaela quería entregar ese pedido y visitar a la madre superiora, la madre Clementina.
Al día siguiente había bastante trabajo y esto le daba mucha alegría porque era un aviso de que todo marchaba bien, los cambios habían sido saludables para el negocio.
El frío había aumentado, esto era tan extraño para esa época del año en Santa Emilia.
Doña Elvira aseguro la puerta principal y las ventanas, era el momento de irse a descansar. Afuera en la calle soplaba un viento helado e inusual, el pueblo estaba en silencio. Todos en sus casas dormían.
Doña Elvira aseguro la puerta principal y las ventanas, era el momento de irse a descansar. Afuera en la calle soplaba un viento helado e inusual, el pueblo estaba en silencio. Todos en sus casas dormían.
Doña Elvira vio el reloj en el salón, marcaba casi las doce de la noche, dio el último recorrido por la casa, apagó las luces y se aseguro que todo este en orden, luego se fue a dormir.
No estaba tan cansada como otras noches, en su habitación, ya acostaba en la cama, tomó del velador su biblia para leer algunos pasajes de Mateo, como solía hacerlo.
En ese instante recordó a su esposo, hace tanto tiempo que había partido que ella no alcanzaba a comprender cómo logró seguir adelante. Pensó que la fuerza para vivir se la dieron sus hijos que en ese momento eran muy jóvenes.
En ese instante recordó a su esposo, hace tanto tiempo que había partido que ella no alcanzaba a comprender cómo logró seguir adelante. Pensó que la fuerza para vivir se la dieron sus hijos que en ese momento eran muy jóvenes.
Leyó dos pasajes de la biblia, se abrigó bien, apagó la luz de su lámpara de noche y se durmió lentamente.
Afuera en la calle, la noche oscura era la única compañía para algunos parroquianos que deambulaban todavía y no se habían ido a sus casas.
Las horas de la noche avanzaban, el frío lo cubría todo, el viento silbaba al pasar entre las calles. A las 2.30 de la madrugada, un ruido ensordecedor se adueño del pueblo, entre sueños doña Elvira despertó no sabía que pasa, a cada instante aumentaba más y más el ruido.
Salió corriendo de su habitación para llamar a Rafaela, ella no se despertaba y doña Elvira la sacudió con fuerza.
Salió corriendo de su habitación para llamar a Rafaela, ella no se despertaba y doña Elvira la sacudió con fuerza.
-Rafaela vamos despierta no sé que sucede en la calle- decía esto casi a gritos porque el ruido aumentaba aun más.
Rafaela despertó y corrió al lado de su madre hacia la calle, no sabían que pasaba, solo abrieron la puerta y comenzaron a correr por la calle, vieron a mucha gente que salía de sus casa y corrían también en diferentes direcciones, gritos, llantos y ruegos desesperados se escuchaban, una gran confusión entre ellos hacia que se atropellen unos a otros por escapar.
Doña Elvira tomó de la mano a su hija y corría en dirección a la salida del pueblo donde estaba el camino hacia la ciudadela Pre-Inca, ella misma no sabía porque escogió ese camino con la desesperación se encontraba desorientada.
La gente corría, gritaba, el ruido continuaba y anunciaba una terrible tragedia, era como si el cielo estallara en mil pedazos y cayera sobre Santa Emilia y San Pablo. Los gritos de la gente llenaban las calles, se atropellaban y algunos caían.
Rafaela y su madre corrían sin detenerse, era cuestión de vida o muerte, tenían que salvar sus vidas y su integridad.
Atrás de ellas escuchaban los gritos y ruegos de la gente al cielo y el ruido cada vez más fuerte les impedía hablar entre ellas, solo seguir corriendo.
De pronto, ellas vieron una gran masa que por estar tan oscuro no sabían de que se trataba, por un momento Rafaela pensó ¿qué clase de broma era esa? pero ¡no!...no era una broma era algo peor y terrible que lo cubría todo.
Madre e hija llegaron al final del pueblo y se abrazaron, el ruido había cesado y dio paso al horror de la realidad. Las dos miraban aterradas tratando de comprender lo que tenían ante ellas. Algunas personas que estaba cerca también miraban con estupor.
Una gran masa de lodo, piedras y nieve había caído sobre el pueblo cubriéndolo todo, no sabían de donde había salido toda esa masa.
El frío era cada vez más intenso pero nadie se movía, todos tenían miedo y además... a donde irían. Solo se escuchaban los llantos de la desesperación y los ruegos de no comprender lo sucedido.
Con las primeras horas de luz del nuevo día, la tragedia se comenzó a develar.
Lo primero que vieron los sobrevivientes era que toneladas de lodo, piedra y nieve habían caído sobre Santa Emilia y San Pablo, la tragedia era un desastre de proporciones apocalípticas.
Mucha gente mientras corrían en la noche creían que era el fin del mundo.
Mucha gente mientras corrían en la noche creían que era el fin del mundo.
La gente lo había perdido todo, a sus seres queridos, sus casas, sus negocios, sus vidas.
Las ambiciones, las ansias de poder estaban enterradas bajo los escombros. quedaron enter
El dolor, la tragedia, el llanto y pedir al cielo misericordia, era lo único que quedaba.
El dolor, la tragedia, el llanto y pedir al cielo misericordia, era lo único que quedaba.
Rafaela abrazaba a su madre y lloraba, ninguna de las dos tenía palabras para comprender lo que en segundos y a gran velocidad, destruyó el pueblo.
Muchas personas conocidas estaban desaparecidas bajo el derrumbe. Más de la mitad del pueblo de Santa Emilia desapareció y el pueblo de San Pablo había corrido la misma suerte.
La noticia de la tragedia se extendió a las localidades y pueblos cercanos, llegó al fundo de la familia de Tadeo y este se desesperó pensando en su madre y su hermana.
El fundo por estar en dirección opuesta al derrumbe no le sucedió nada. Tadeo habló con su esposa y en la camioneta salió para buscar a doña Elvira y Rafaela. Él todavía no sabía la magnitud de la tragedia.
El fundo por estar en dirección opuesta al derrumbe no le sucedió nada. Tadeo habló con su esposa y en la camioneta salió para buscar a doña Elvira y Rafaela. Él todavía no sabía la magnitud de la tragedia.
Barzan por otro lado, también se enteró de la terrible noticia y salió al igual que Tadeo para buscar a Rafaela y a su madre. Su fundo tampoco fue afectado pero otros terrenos si se vieron comprometidos.
Dolor y llanto por las calles de lo que quedaba del pueblo. La iglesia, la plaza principal, el convento de las hermanas, el municipio y cantidades de casas, estaban bajo los escombros al igual que las personas que no habían podido salvarse, algunas sin darse cuenta y presas del pánico, corrieron en dirección al derrumbe y quedaron enterradas, otras no tuvieron tiempo de salir de sus casas y quedaron bajo el lodo.
Llanto y búsqueda de los seres queridos, ¡nada... nada! quedó. El pueblo estaba cubierto por piedras y lodo.
Tadeo llegó con su camioneta hasta un lugar donde era posible, de ahí tenía que continuar a pie el dolor comenzaba a invadirlo pensando que su madre y hermana estaban enterradas, él caminaba por un estrecho paso que había quedado, no sabía a donde dirigirse pues el derrumbe cubría todo el camino. Por doquier la escena que se veía era de dolor.
La noticia de lo sucedido llegó a la capital y en segundos dio la vuelta al mundo, los noticieros anunciaban la desaparecían de los dos pueblos, era una hecatombe.
Mientras en Santa Emilia a medida que pasaban las horas se iba comprendiendo lo que sucedió en la madrugada.
Una roca gigantesca de la cumbre del Gran Nevado, se había desprendido y en su camino había arrastrado todo a su paso, la roca cayó sobre la laguna que proporcionaba agua a los dos pueblos y siguió su camino creciendo más y más en tamaño y forma hasta caer sobre San Pablo y Santa Emilia.
Los sobrevivientes se acercaron a los escombros para ver si podían salvar algo, pero no había nada que hacer, algunos subieron sobre los escombros para ver con más claridad, estos quedaron estupefactos con lo que se veían.
Santa Emilia había desaparecido y a sus pies estaban desenterradas cinco momias que eran la prueba que en el pasado los antiguos pobladores del valle, realizaban sacrificios humanos como ofrenda a sus dioses. Pero aún había algo más que dejó a la gente inmóvil, muchos comenzaron a llorar y rezar.
Como dirían los antiguos habitantes del valle: La montaña había hablado y había dejado al descubierto sus secretos. Los jóvenes, hijos de Hipolito Mancilla y Mariano Arias que habían desaparecido 30 años atrás, estaban en medio del derrumbe, sus cuerpos se encontraban intactos conservados por el hielo y la nieve. tenían la misma ropa que vestían la noche en la que había fugado de sus casas.
Al parecer Angela Mancilla y Mariano Arias Jr. tomaron la decisión de quitarse la vida ante la incomprensión de sus padres de que su amor era verdadero. Ellos nunca los hubieran encontrado, porque sus hijos ya se habían ido para siempre.
Hasta ese momento, nadie sabía si Hipolito Mancilla o Mariano Arias estaban vivos. La gente comenzó a pasar la voz de unos a otros para preguntar si alguien sabía del señor Mancilla o del señor Arias.
Ninguno se atrevió a mover los cuerpos. Los jóvenes estaban abrazados y así los había sorprendido la muerte por congelamiento.
CONTINUARÁ
domingo, 14 de abril de 2019
DOS PUEBLOS...DOS VILLAS
Abraham Casa Grande seguía en campaña para llegar al sillón municipal, él no descansaba en su afán de convertirse en alcalde.
Esta idea la venía planificando desde un año antes, con este fin se había mudado a San Pablo.
Su pasado oculto con otra identidad le permitía presentarse como el candidato perfecto para alcalde.
El dinero que poseía era producto de negocios fuera de la ley que nadie debía saber, para tal efecto él se ocultaba detrás de una honorable fachada y se sentía seguro. Tenía la plata suficiente para sostener su campaña. Había cuidado sus pasos y cada movimiento era bien estudiado. Solo le inquietaba que uno de sus contendiente en las elecciones: Lázaro Ventura, este averiguando más allá de lo que debe saberse sobre su persona y su vida.
Llegado el momento si esta persona cruzaba la línea, él tendría que tomar ciertas medidas.
Todo esto lo pensaba cuidadosamente, nada ni nadie debían impedir sus planes.
Ganar la alcaldía de San Pablo era solo el primer paso para ganar más adelante la gobernación de la provincia y así con miras al futuro llegar lejos en sus proyectos.
Todo esto lo pensaba cuidadosamente, nada ni nadie debían impedir sus planes.
Ganar la alcaldía de San Pablo era solo el primer paso para ganar más adelante la gobernación de la provincia y así con miras al futuro llegar lejos en sus proyectos.
Abraham Casa Grande, no se iba a detener hasta lograr su cometido por eso se presentaba ante los pobladores de San Pablo como el candidato perfecto.
El otro caso era Edgar Monteagudo, él seguía adelante con su campaña también planeaba un mitin en la plaza céntrica de San Pablo para tratar de convencer a los pobladores que voten por él. Se sentía preocupado porque sus oponentes estaban ofreciendo hacer varias obras y él no podía quedarse atrás. Su mitin le daría un acercamiento con la gente para que ellos conozcan sus proyectos y sus planes para el pueblo.
No nada de pensamientos negativos se repetía en voz alta, él sería el próximo alcalde del pueblo y la gente con él ganaría. Casi se frotaba las manos imaginándose en el sillón municipal. .
Ni Lázaro Ventura, ni Abraham Casa Grande serían un impedimento en su camino.
Edgar Monteagudo solía repetirse esto cada mañana y se ponía frente al espejo para ensayar como sería su discurso, comenzaría con algunas palabras pomposas, él era el típico político de pueblo.
En Santa Emilia, pueblo gemelo de San Pablo, Teodoro Cerillo salía a las calles para hablar con la gente y seguir desarrollando su campaña, no se iba amilanar ante Margarita Estrada que le estaba llevando algo de ventaja en las preferencias entre los pobladores. Él mantenía un ritmo acelerado de trabajo y tenía a la gente de su partido trabajando para ganar las elecciones. Conocía demasiado bien a los pobladores de Santa Emilia, sabía que camino tomar para salir vencedor en las próximas elecciones.
Margarita Estrada continuaba con sus reuniones de presentación para las elecciones en diferentes casas y en diferentes puntos del pueblo, quería estar cerca de la gente, hablar con ellos de sus planes y proyectos para Santa Emilia. Ella deseaba el desarrollo y un futuro próspero para la gente del pueblo, su familia la apoyaba y su equipo de trabajo también.
Rafaela y Barzan reunidos para pasar el día juntos, conversaban sobre estos acontecimientos cada uno tenía ya su candidato, hablar de política a veces los hacia entrar en una pequeña discucion, pero siempre con buena voluntad.
Ellos no iban a pelear por ningún candidato y pensaban, que gane el mejor.
Ellos no iban a pelear por ningún candidato y pensaban, que gane el mejor.
Era domingo y ambos habían salido a pasear por los alrededores del pueblo querían estar juntos, ellos después del paseo almorzarían en la casa de Barzan para conversar y planear su futuro.
Mientras conversaban los dos juntos en la sala, hubo un comentario de Barzan que puso un punto de duda con respecto a uno de los candidatos. Tres días antes Emilio su capataz en el fundo, comentó con él.
-Señor, no se si deba hablar de esto porque no tengo pruebas y además no estoy seguro pero al candidato Abraham Casa Grande me parece haberlo conocido en otro tiempo. Usted sabe que yo antes de llegar a trabajar en el fundo con su abuelo, tuve una vida de trotamundo, fui de un lado a otro y viví en diversos lugares del país, recorrí sitios no muy buenos, conocí gente de toda clase y en ese ir y venir me parece haber conocido a esta persona que se presenta como un buen candidato pero de esto, no estoy seguro.
-Si no estas seguro es mejor no decir nada, recuerda que te puedes crear un buen problema, esa persona puede enjuiciarte por difamación. Lo que tengo que decir a tu favor es que a mí no me convence demasiado, hay algo en él que no me da confianza.
Esta conversación se la contaba a Rafaela de forma confidencial -no debes hablar de esto con nadie, si te cuento es porque Emilio mi capataz, parece haberlo conocido en el pasado.
-Ahora que hablas de ello a mí también me parece que es un poco extraño que se presente en un lugar donde nadie lo conoce ¿crees que está ocultando algo?- preguntó Rafaela con preocupación.
Ella dijo esto, sin sospechar que era verdad que el candidato Abraham Casa Grande, ocultaba un pasado peligroso y delictivo.
Los dos enamorados estaban en la casa de Barzan después de su paseo, éste le había prometido a Rafaela que cocinaría para ella la mejor y única receta que sabía, Fetuccini al Pomodoro. A ella le entusiasmaba la iniciativa de Barzan quería verlo en la cocina preparando algo delicioso.
La casa de Barzan había sido preparada para recibir a Rafaela, la señora de la limpieza siguió las ordenes de su jefe. Flores en los jarrones, todo limpio e impecable y en la cocina, los ingredientes necesarios para preparar la receta con la que pensaba impresionar a Rafaela.
Ella se sentía feliz de pasar junto a Barzan un domingo tranquilo y familiar, si, así lo querían vivir. Una botella vino el complemento perfecto para la pasta y una buena conversación con la persona amada.
Después de una hora de preparar en la cocina la pasta y con un buen hambre, Rafaela y Barzan se sentaban a la mesa para disfrutar del delicioso fetuccini, el aroma que despedía era espectacular.
Rafaela tenía que decirlo, Barzan se había lucido en la cocina con su receta y el delicioso vino para acompañar la pasta.
El almuerzo transcurrió en un ambiente romántico y agradable, no querían hablar más de los candidatos, ni de los problemas municipales, este momento era suyo y nada más.
En la noche de regresó a su casa se despidió de Barzan, Rafaela le dio las gracias por pasar un día bonito y deferente además de comer una gran pasta.
Al entrar en la cocina encontró a su madre que hacia las cuentas de la tienda y se sentía satisfecha, el negocio crecía y las cuentas estaban en azul.
-Si seguimos a este ritmo Rafaela, vamos a estar bien, tenias razón con los cambios que hemos realizado- decía doña Elvira a su hija y le preguntaba como había pasado el día al lado de Barzan.
Rafaela le contó a su madre los detalles del almuerzo y la pasta que él había cocinado.
-Fue un día especial y romántico pero ahora madre estoy cansada y deseo irme a dormir, además cuando regresavamos con Barzan, en la calle está haciendo un frío extraño para esta época del año en Santa Emilia y la casa se siente fría.
Rafaela tenía razón, pensaba doña Elvira, no solo hacia frío, sino que la noche estaba oscura, en el cielo no había luna. La hija beso a su madre y se retiró a su habitación.
CONTINUARÁ
Rafaela tenía que decirlo, Barzan se había lucido en la cocina con su receta y el delicioso vino para acompañar la pasta.
El almuerzo transcurrió en un ambiente romántico y agradable, no querían hablar más de los candidatos, ni de los problemas municipales, este momento era suyo y nada más.
En la noche de regresó a su casa se despidió de Barzan, Rafaela le dio las gracias por pasar un día bonito y deferente además de comer una gran pasta.
Al entrar en la cocina encontró a su madre que hacia las cuentas de la tienda y se sentía satisfecha, el negocio crecía y las cuentas estaban en azul.
-Si seguimos a este ritmo Rafaela, vamos a estar bien, tenias razón con los cambios que hemos realizado- decía doña Elvira a su hija y le preguntaba como había pasado el día al lado de Barzan.
Rafaela le contó a su madre los detalles del almuerzo y la pasta que él había cocinado.
-Fue un día especial y romántico pero ahora madre estoy cansada y deseo irme a dormir, además cuando regresavamos con Barzan, en la calle está haciendo un frío extraño para esta época del año en Santa Emilia y la casa se siente fría.
Rafaela tenía razón, pensaba doña Elvira, no solo hacia frío, sino que la noche estaba oscura, en el cielo no había luna. La hija beso a su madre y se retiró a su habitación.
CONTINUARÁ
domingo, 7 de abril de 2019
DOS PUEBLOS...DOS VILLAS
Abraham Casa Grande era el nuevo candidato y nuevo vecino de San Pablo.
Era verdad, nadie lo conocía pero hace algunos meses se había mudado al pueblo. Él cumplió con todos los requisitos para inscribirse como candidato y postular a la alcaldía. Tenía dinero para solventar la campaña y corría con todos los gastos. ¿De dónde venía ese dinero? nadie lo sabía.
Era verdad, nadie lo conocía pero hace algunos meses se había mudado al pueblo. Él cumplió con todos los requisitos para inscribirse como candidato y postular a la alcaldía. Tenía dinero para solventar la campaña y corría con todos los gastos. ¿De dónde venía ese dinero? nadie lo sabía.
Lázaro Ventura estaba preocupado porque ya no era solo un oponente, ahora eran dos. Había surgido otro que pretendía ganar las elecciones.
Abraham Casa Grande era convincente al ofrecer sus propuestas de campaña, repartió por todo el pueblo su propaganda y salia a la calle para hablar con los vecinos, él quería que lo escuchen y lo conozcan.
El alcalde Lázaro Ventura, mandó a su nuevo secretario del partido para averiguar todo con respecto al nuevo postulante. Conocer quién era, de donde venía y sobretodo cuál era su fuente de dinero para sostener la campaña.
Abraham Casa Grande estaba ganando nuevos votantes y esto no era del agrado de Lázaro Ventura.
Abraham Casa Grande estaba ganando nuevos votantes y esto no era del agrado de Lázaro Ventura.
En San Pablo la situación amenazaba con ponerse muy complicada, otro candidato que estaba sumamente preocupado, era Edgar Monteagudo, él presentía que la alcaldía se le iba de las manos. Las elecciones estaban muy reñidas, tres candidatos para un pueblo pequeño, eran demasiados.
Pero... ¿quién era Abraham Casa Grande? hasta ese momento un completo desconocido, él venía de otro pueblo, entonces ¿por qué no se presentaba en su localidad?
Lázaro Ventura mandó a su secretario para averiguar todo sobre el nuevo candidato. Este buscó en la primera fuente, en los registros de identidad. Allí aparecía el nombre completo y su lugar de nacimiento que era en una localidad lejana del sur del país, sus referencias eran normales como las de cualquier otro ciudadano.
El secretario viajó por orden del alcalde a la localidad donde este nuevo personaje había nacido, el viaje demoraría algunos días pero era importante conocer todo lo referente a Abraham Casa Grande.
En Santa Emilia la situación no era diferente, la campaña también se estaba calentando a medida que pasaban los días.
Margarita Estrada seguía con sus visitas en las diferentes casas, donde ella hablaba con la gente para proponer sus ideas. Cuando la reunión se realizó en casa de Rafaela, el lugar se llenó, la gente estaba ansiosa por conocer a la nueva candidata.
Margarita entre otros ofrecimientos proponía apoyar a la escuela municipal de primaria para que los niños estudien en un ambiente limpio, cómodo y con el material necesario para desarrollar los temas escolares. También ofrecía incentivar el turismo, que era un motor de desarrollo para el pueblo.
La nueva candidata estaba avanzando dentro de las preferencia de los pobladores y esto ponía nervioso al alcalde Teodoro Cerillo que salía a la calle para encontrarse con los vecinos y hablar con ellos sobre las propuestas para Santa Emilia. Él todavía no había dejado el cargo por eso no podía hablar abiertamente de sus ideas.
Teodoro Cerillo buscaba la confianza de los pobladores
y buscaba los votos que siempre lo habían acompañado para ganar las elecciones municipales. Pero... ¿quién era Abraham Casa Grande? hasta ese momento un completo desconocido, él venía de otro pueblo, entonces ¿por qué no se presentaba en su localidad?
Lázaro Ventura mandó a su secretario para averiguar todo sobre el nuevo candidato. Este buscó en la primera fuente, en los registros de identidad. Allí aparecía el nombre completo y su lugar de nacimiento que era en una localidad lejana del sur del país, sus referencias eran normales como las de cualquier otro ciudadano.
El secretario viajó por orden del alcalde a la localidad donde este nuevo personaje había nacido, el viaje demoraría algunos días pero era importante conocer todo lo referente a Abraham Casa Grande.
En Santa Emilia la situación no era diferente, la campaña también se estaba calentando a medida que pasaban los días.
Margarita Estrada seguía con sus visitas en las diferentes casas, donde ella hablaba con la gente para proponer sus ideas. Cuando la reunión se realizó en casa de Rafaela, el lugar se llenó, la gente estaba ansiosa por conocer a la nueva candidata.
Margarita entre otros ofrecimientos proponía apoyar a la escuela municipal de primaria para que los niños estudien en un ambiente limpio, cómodo y con el material necesario para desarrollar los temas escolares. También ofrecía incentivar el turismo, que era un motor de desarrollo para el pueblo.
La nueva candidata estaba avanzando dentro de las preferencia de los pobladores y esto ponía nervioso al alcalde Teodoro Cerillo que salía a la calle para encontrarse con los vecinos y hablar con ellos sobre las propuestas para Santa Emilia. Él todavía no había dejado el cargo por eso no podía hablar abiertamente de sus ideas.
Teodoro Cerillo buscaba la confianza de los pobladores
Una semana y algunos días habían pasado entre los vaivenes de los candidatos cuando el secretario de Lázaro Ventura estaba de regreso en San Pablo con noticias no muy buenas.
No había nada escandaloso en la vida y en el pasado de Abraham Casa Grande.
No había nada escandaloso en la vida y en el pasado de Abraham Casa Grande.
Era extraño y el alcalde Ventura preguntó:
-¿No has encontrado nada qué nos pueda servir para eliminar a este candidato? ¿has buscado bien?
-Si señor, he buscado en el municipio de su localidad y he preguntado a muchas personas y la mayoría me contestaba que él y su familia se fueron del pueblo cuando todavía era un niño. No saben nada más sobre sobre ellos.
Lázaro Ventura guardó silencio, no podía ser posible, nadie aparece de la nada para postular a la alcaldía en un pueblo donde no lo conocen.
Abraham Casa Grande nació en otra localidad, él había cambiado su nombre, antes se llamaba Abraham Santos, todo su pasado había quedado oculto y ninguno conocía el porque de este cambio.
Podía alguien hacer esto, ocultar su vida pasada de los demás. Al menos Abraham Casa Grande lo había logrado y se sentía seguro de ello.
Se presentaba con toda confianza como un candidato. Su hoja de referencia decía que había estudiado en un colegio de su pueblo y que luego había estudiado en una universidad del estado en el centro del país. Sus padres habían muerto unos años antes y aún no se había casado. Todo esto estaba registrado y aparentemente no había nada oscuro.
Lázaro Ventura y su secretario pensaban en las nuevas estrategias de campaña y de todas maneras seguiría averiguando sobre este candidato. Ahora tenía que lanzar sus propuestas para no seguir perdiendo más tiempo.
EdgarMonteagudo subía en las preferencias de los pobladores. Este estaba ofreciendo demasiado para convencer a los votantes de que él era el alcalde que llevaría a San Pablo a una nueva etapa de desarrollo.
El alcalde Ventura no iba a dejar que la alcaldía se le vaya de las manos, no lo iba a permitir. Salió a la calle para proponer sus ideas y nuevas construcciones para el pueblo.
La competencia se hacía más y más difícil para los candidatos, todos querían para San Pablo un progreso a futuro.
Lázaro Ventura fue a pedir apoyo a los directivos de la mina, estos muy correctos le contestaron que no, ellos no podían intervenir en asuntos de política que eso solo le correspondían a la gente del pueblo.
-Lo sentimos alcalde pero nosotros no podemos tomar partido por ningún candidato, nosotros nos mantenemos neutrales, es nuestra política.
Lázaro Ventura salió fastidiado de las oficinas de la mina, pensaba que si era reelegido, los directivos de la mina lo iban a conocer.
La competencia se hacía más y más difícil para los candidatos, todos querían para San Pablo un progreso a futuro.
Lázaro Ventura fue a pedir apoyo a los directivos de la mina, estos muy correctos le contestaron que no, ellos no podían intervenir en asuntos de política que eso solo le correspondían a la gente del pueblo.
-Lo sentimos alcalde pero nosotros no podemos tomar partido por ningún candidato, nosotros nos mantenemos neutrales, es nuestra política.
Lázaro Ventura salió fastidiado de las oficinas de la mina, pensaba que si era reelegido, los directivos de la mina lo iban a conocer.
Las nubes amenazaban con caer sobre San Pablo y sus candidatos.
En cambio en Santa Emilia Felicidad seguía con la organización de las reuniones en diferentes casas del pueblo, la gente la estaba conociendo y estaba de acuerdo con varias de sus ideas. Rafaela se unió al grupo para apoyar a Margarita, le agradan las ideas de la candidata y la serenidad para exponerlas.
Ayudaba a preparar las viandas y bebidas gaseosas para repartir entre la gente que se reunía a escucharla.
Contra lo que creía Teodoro Cerillo, Margarita había tomado la delantera y a partir de ese momento nadie podía detener su avance.
El alcalde Cerillo libre de la alcaldía se lanzó a las calles con fuerza para hablar con la gente que parecía haberlo olvidado. Él tenía que volver sobre sus pasos para convencer a los votantes, aunque había escuchado entre la gente que era bueno un cambio, porque este sería su tercer mandato.
-¡Si, debemos cambiar, es bueno escuchar a la candidata!- decían las personas en las calles convencidos de que Teodoro Cerillo debía irse a su casa.
Que ingratos son las personas de este pueblo -decía Teodoro Cerillo ya han olvidado todo lo que he trabajado por ellos.
Rafaela y Felicidad junto a otras señoras seguían realizando las reuniones y al grupo se habían unido varios jóvenes que conocían a Margarita Estrada porque ella había sido su profesora en la secundaria de Santa Emilia.
Los jóvenes sabían que ella cumplía con su palabra y eso es lo que deseaba la gente joven, que se cumpla con lo ofrecido y se incentive el trabajo y el desarrollo para el pueblo.
CONTINUARÁ
En cambio en Santa Emilia Felicidad seguía con la organización de las reuniones en diferentes casas del pueblo, la gente la estaba conociendo y estaba de acuerdo con varias de sus ideas. Rafaela se unió al grupo para apoyar a Margarita, le agradan las ideas de la candidata y la serenidad para exponerlas.
Ayudaba a preparar las viandas y bebidas gaseosas para repartir entre la gente que se reunía a escucharla.
Contra lo que creía Teodoro Cerillo, Margarita había tomado la delantera y a partir de ese momento nadie podía detener su avance.
El alcalde Cerillo libre de la alcaldía se lanzó a las calles con fuerza para hablar con la gente que parecía haberlo olvidado. Él tenía que volver sobre sus pasos para convencer a los votantes, aunque había escuchado entre la gente que era bueno un cambio, porque este sería su tercer mandato.
-¡Si, debemos cambiar, es bueno escuchar a la candidata!- decían las personas en las calles convencidos de que Teodoro Cerillo debía irse a su casa.
Que ingratos son las personas de este pueblo -decía Teodoro Cerillo ya han olvidado todo lo que he trabajado por ellos.
Rafaela y Felicidad junto a otras señoras seguían realizando las reuniones y al grupo se habían unido varios jóvenes que conocían a Margarita Estrada porque ella había sido su profesora en la secundaria de Santa Emilia.
Los jóvenes sabían que ella cumplía con su palabra y eso es lo que deseaba la gente joven, que se cumpla con lo ofrecido y se incentive el trabajo y el desarrollo para el pueblo.
CONTINUARÁ
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