domingo, 9 de febrero de 2020

ALIDA Y GERVACIO

Alma comentaba con Vera las nuevas noticias en la familia, Alida y Gervacio estaban comprometidos.
Vera casi dio un salto de felicidad, su querida sobrina estaba comprometida y pronto sería la boda. 
-Cuando es la fecha para la boda- preguntó Vera llena de emoción.
-Todavía no tienen fecha pero mañana vienen los padres de Gervacio para pedir la mano de Alida, estoy feliz con los preparativos para la cena de mañana- decía Alma mientras iba de un lado a otro en la cocina para ver que podía preparar.
-Alma la cena debe ser especial y solo deben estar los padres de Gervacio, el novio por supuesto, tú y Alida, nadie más. Recuerda que es una pedida de mano-.  decía Vera feliz.  
-Querida hermana por favor, tú sabes que no necesitas invitación y mañana también debes estar presente porque Alida será quien se moleste, si no está su tía favorita-. dijo Alma y no aceptó un no por respuesta.
Vera aseguro que venía y no había más que discutir. Mañana era un gran día para Alida y Gervacio, su compromiso sería oficial y se hablaría de la fecha para la boda. 
Alida ajena a todos los planes de su madre estaba absorta en su trabajo, los estudios de investigación tomaban su tiempo, las empresas querían una respuesta rápida a su problema aunque el tema era delicado, nada podía apresurarlos.
Las pozas donde se criaban los langostinos fueron vaciadas y estaban en un tratamiento de desinfección tal como lo  había recomendado  el Instituto de Vida Marina. Era importante limpiarlas bien para volver a criar los langostinos, lo que era una tarea delicada. 
Gervacio también continuaba con su trabajo, él acababa de llegar de un viaje y preparaba su informe sobre el trabajo realizado. 
Sabía que al día siguiente iría con sus padres a la casa de Alida a pedir formalmente su mano. Estaba emocionado aunque lo disimulaba muy bien, pero su deseo era casarse con Alida y vivir juntos. 
A las 7 p.m del día siguiente tocaban a la puerta los padres de Gervacio y él que vestía una ropa elegante y formal para el momento esperado por todos. Vera también vestía elegante, ella se encargó de abrir la puerta. Todo en la casa lucia impecable y decorado con unos buenos,  arreglos flores  adornaban cada rincón de la casa.
Gervacio y sus padres pasaron a la sala donde Alma los esperaba, vestida elegante  para la ocasión. Las familias se saludaron aunque ya se conocían porque eran vecinos, pero el saludo protocolar no debía faltar. 
Vera subió a la habitación para avisar Alida que habían llegado Gervacio y sus padres. Ésta el ver a su sobrina se quedó asombrada de lo hermosa que lucía con su vestido de gasa color rosa pastel muy suave, con adornos de pedrería en la cintura y el escote, parecía que flotaba con el vestido. 
Ambas bajaron para recibir a los invitados, el primero en levantarse al ver Alida fue Gervacio que estaba muy guapo con su terno azul marino, corbata y gemelos. Alida al verlo sonrió de lo bien que se veían juntos. 
Los padres de Gervacio saludaron a los novios después se pronuncio un breve discurso emocionado por Fausto, padre de Gervacio, porque también para  él  su único hijo se casaba. El discurso de ambos padres fue emotivo y las palabras de Alma igual, ella no pudo evitar las lágrimas por la felicidad de sus hijos.  
Luego, antes de la pasar a servir la cena, se fijó la fecha de la boda ésta sería los primeros días al comenzar la primavera, la que llegaría dentro de tres meses, el tiempo era corto pero los deseos de celebración eran grandes. 
Después que se acordó la fecha todos pasaron al comedor para disfrutar de la cena, con un exquisito  asado y un delicioso puré de papas amarillas, con postres y vinos para brindar por la felicidad de los novios. Todo era perfecto y lleno de los mejores deseos para Alida y Gervacio.
La cena y la celebración terminaron después de las 12 p.m cuando todos se fueron a  su casa y solo quedaron Alida y su madre, está comentó:
-Hija tú no te preocupes por nada porque de los preparativos yo me encargo, tú sigue ocupada con tu trabajo, siempre voy a informarte de todos los detalles y arreglos con los diferentes modelos para escoger el vestido-  decía Alma sonriente, porque ella quería planificar la boda.           
-Madre, por favor que no sea nada exagerado ni costoso, Gervacio y yo tenemos un presupuesto para la boda y no queremos que sea ostentosa-.
-No... no te preocupes todo ira bien y acorde a su presupuesto, ademas yo quería decirte cual va a ser mi regalo de boda. Yo deseo  regalarte el vestido de novia, complaceme en esto y no me niegues  lo que te pido.    
Alida se emocionó al saber el regalo de su madre: -no quiero negarte ningún deseo madre, si tu quieres hacerme ese regalo esta bien, pero juntas  vamos a escoger porque quiero algo sencillo-. dijo Alida para felicidad de su madre. 
Al otro día Alma junto a su hermana Vera comenzaron los preparativos para la boda. 
Las dos hermanas visitaron varios lugares para hacer los arreglos con una casa de banquetes, contratar el lugar donde sería la recepción.
Ellas supervisarían cada detalle de la decoración en la iglesia y en el salón de recepción  porque todo debía ser perfecto para esa fecha.  
Días después hicieron un recorrido  por todas las casas de novios de la ciudad. Alma quería encontrar lo mejor para su hija. 
Una noche mientras conversaban sobre los preparativos, Alma le  mostró Alida tres fotos con diferentes modelos de vestidos de novia, a ella no le gustó ninguno pero su madre le comentó que había un vestido  que ella tenía que verlo personalmente, el vestido era muy bonito y de diseñador. 
-Madre quiero que sea algo sencillo-.
-Alida, solo te vas a casar una vez en la vida, no puedes pedir nada sencillo espera a verlo y te va a gustar-.
Alida no quería contrariar a su madre y aceptó ir con ella para ver el vestido. La visita de Gervacio interrumpió la conversación entre madre e hija. 
Cuando quedaron a solas los novios, Alida comentó:
-Gervacio mi madre me está volviendo loca con los preparativos y el vestido, no sé que voy hacer porque ella quiere una cosa y yo quiero otra- dijo un poco nerviosa.   
-Alida ten paciencia, tú sabes que Alma tiene experiencia en organizar reuniones, ella te alivia todo el trajín de organizar una recepción tan importante como una boda, por el trabajo para ti sería un problema lidiar con cada detalle. En cuanto al vestido no seas tan quisquillosa, Alma tiene buen gusto para elegir, ve con ella y luego das tu opinión. Además te tengo una sorpresa mis padres nos van a regalar los aros para la boda.
-¡Qué felicidad Gervacio!...es una linda noticia, ellos saben que queremos los aros de estilo clásicos ¿verdad?- dijo Alida con tono de preocupación.
-No te preocupes todo será conforme a nuestro gusto-. comentó Gervacio para terminar.     
Alma y Alida al día siguiente visitaron la casa de novios, vieron varios modelos y al final se quedaron con el vestido que Alma había escogido, tenía que reconocerlo, su madre eligió un bonito modelo de corte princesa cómo decían las empleadas de la tienda. 
Resuelto lo más delicado como es el vestido, Alma se dedicó con todo su empeño a los preparativos, los días pasaban y el tiempo se acortaba cada vez más; nada debía quedar en el aire, todo debía ser  perfecto pensaba la madre de Alida. 
Las invitaciones fueron enviadas, el salón de recepción separado para el gran día. 
Con todo el trajín la novia se sentía estresada, pero eran Alma y Vera las que en realidad preparaban todo, Alida con su trabajo no hubiera podido dedicar el tiempo para cada detalle.  Ella agradecía a su madre la ayuda.
En el laboratorio del Instituto de Vida Marina se logró por fin encontrar el problema de las empresas langostineras, el caso se trataba de un hongo que se había filtrado en las pozas de criadero, solucionado esto y con las recomendaciones del caso las empresas podían de nuevo dedicarse a la crianza de langostinos. Fue un gran alivio para todos y sobre todo para Alida que podía dedicarse a su boda. 
La primavera es una estación romántica y especial para celebrar una boda, Alma alistaba los últimos detalles, el vestido ya estaba en la casa, los zapatos y los demás accesorios para la novia. también. Alida se levantó temprano para prepararse, la boda sería al mediodía y  almuerzo y la fiesta después, ella no quería ponerse nerviosa, por eso desayuno tranquila, sin prisa. 
La mañana de la boda transcurría con el arreglo de la novia, cada detalle debía estar impecable, el cabello con un peinado delicado, el vestido lucia precioso, el velo era fino, Alma no podía créelo pero cuando vio a su hija que estaba lista,  lucía hermosa.
El tío Edmundo, el patriarca de la familia sería él que llevaría a la novia al altar. Todo estaba preparado. El tío había llegado con el carro para la novia y pronto estarían en camino a la iglesia donde un novio muy elegante y distinguido con su tuxedo la esperaba algo nervioso en el altar para comenzar la ceremonia. 
Alida tenía que reconocerlo, la iglesia estaba preciosa, toda llena de flores, los invitados llenaban el recinto, ella entraba del brazo de su tío, se sentía feliz y a la vez nerviosa. 
Con los novios tomados de la mano en el altar, el sacerdote dio inicio a la ceremonia. 
Las palabras del religioso fueron acertadas y acorde con la celebración, él les deseaba lo mejor en su nueva vida. -Ahora tienen nuevos desafíos para su futuro  deseo que todo les vaya bien- comento el sacerdote mientras les daba la mano al final del acto religioso. Los  novios se dieron un beso y luego salieron de la iglesia para ir con los invitados al salón donde seria la recepción, en un elegante hotel de la ciudad.
Todo un piso fue separado para celebrar la fiesta, Alida quedó impresionada con la decoración, su madre se había lucido, no solo con la iglesia sino con la recepción. Todo estaba perfecto y decorado con buen gusto, las elecciones que había hecho Alma eran perfectas para la celebración. 
La fiesta transcurrió en un ambiente de alegría y música, se bailó hasta bien entrada la noche. 
La comida fue preparada por un chef experto y los invitados entre amigos y familiares disfrutaron con la celebración y los buenos deseos para los novios. 
En un momento de la noche los novios se retiraron del salón y se despidieron de sus padres. Alida y Gervacio pasarían la noche en una suite elegante del hotel y al día siguiente partirían a su luna de miel con destino desconocido, solo Alma y Celeste sabían donde irían los novios a pasar su romántica luna de miel.

CONTINUARÁ          
       
           
   
     
  


domingo, 2 de febrero de 2020

ALIDA Y GERVACIO

Habían pasado casi seis meses desde la última vez que Alida y Gervacio hablaron. Entre ellos no hubo más comunicación, los dos continuaron con su vida.
Alida en dos ocasiones fue a buscar a Gervacio pero él, siempre se encontraba de viaje. 
Celeste, su madre cada vez que Alida venía, la recibía en casa,  juntas tomaban el té y disfrutaban de algunos pastelillos, conversaban de temas variados pero ninguna tocaba el por qué se habían separado. 
Celeste no se atrevió a preguntar, pensaba que era invadir su privacidad, si Gervacio no había comentado nada con ella, era mejor dejar que ellos solucionen su vida. 
Alida agradecía que la madre de Gervacio no pregunte nada al respecto, ella siempre pensó que Celeste era una mujer fina y de mucho tacto.
Los días transcurrían entre el trabajo y su casa, una mañana Alida sin proponérselo caminó hasta el café donde ella y Gervacio solían reunirse en el pasado, no tenía ninguna intención especial, solo ir al lugar que tantos recuerdos tenía  y tomar un café.
Sentada en su mesa favorita junto a la ventana donde se podía ver la calle, disfrutaba una taza de exquisito café, cuando de pronto como una sorpresa de la vida entró Gervacio y ambos se encontraron sin darse cuenta en el mismo lugar y a la misma hora.  Los dos estaban paralizados no sabían que decir.
Gervacio se acercó Alida para saludarla y se sentó frente a ella, por unos segundos se quedaron en silencio, se miraban y entonces Gervacio preguntó:
-¿Alida cómo estás?- dijo sorprendido al encontrarla en el café.
-Estoy bien, gracias por preguntar, vine a este café sin querer, no pensé que te iba a encontrar. Fui a tu casa a buscarte dos veces ¿te dijo Celeste?-. comentó Alida de pronto 
-Si me contó que fuiste a buscarme pero yo estaba de viaje, ahora estoy viajando más seguido-. contestó Gervacio y preguntó con curiosidad  -¿por qué fuiste a buscarme?-.
-Quería conversar contigo, nosotros no nos despedimos bien la última vez que nos vimos-. agregó Alida con dudas por la respuesta de Gervacio.  
-No te preocupes, no hay problema ya todo está claro, no tenemos nada de que hablar, además estoy en este momento saliendo con otra persona- dijo Gervacio con serenidad, luego se puso de pie para despedirse -Alida, fue un gusto verte, nosotros siempre seremos amigos- dio media vuelta y salió del café en silencio.
Alida se quedó con su taza de café en la mano, sentía que una ráfaga de viento había pasado sobre ella, no esperaba una reacción así, era el fin para los dos y de ahí para adelante no había nada que agregar. 
El trabajo que había conseguido Alida por suerte ocupaba todo su tiempo, ella como bióloga marina esta trabajando en el Instituto de Vida Marina, donde con un grupo de colegas investigaban sobre la enfermedad que estaba atacando la crianza de langostinos en las empresas langostineras, estas  habían pedido ayuda al Instituto para que realice una investigación sobre el problema y saber que  sucedía con los langostinos. Las empresas estaban sufriendo grandes pérdidas económicas.
La investigación es lo que había querido hacer Alida y ahora era su oportunidad de trabajar en ello, se sentía feliz en esta nueva de su vida.     
Después de su encuentro con Gervacio, Alida estaba un poco triste, a ella le hubiera gustado hablar y aclarar el tema, pero si él había sido tan cortante nada se podía hacer.  
Pero ninguno de los dos sabía que el destino les tenía preparado un nuevo encuentro, cuatro meses más tarde, esta vez en una reunión en casa de amigos comunes, donde ninguno de los dos sabía que el otro iba a ir.     
La sorpresa fue grande cuando Gervacio llegó a la reunión y Alida lo vio entrar, los dos se quedaron parados en medio de la gente que hablaba y no sabía que sucedía entre ellos.    
Esta vez Alida se acercó a él, se saludaron como dos buenos amigos, luego cada uno  fue a conversar con un grupo diferente de amigos, sin preocuparse del otro.    
Alida buscó a los dueños de casa para despedirse, quería salir de la reunion, no se sentía cómoda estar en el mismo lugar con Gervacio.  
Se despidió rápido y salió a la calle para respirar aire fresco porque en la reunión  sentía que se asfixiaba. 
La noche estrellada y la luna llena eran su compañía, se distrajo unos segundos para disfrutar de la noche, no se dio cuenta en que momento Gervacio salió de tras de ella para darle alcance y con el pretexto de que era peligroso caminar sola en la noche, la acompañó.
Al principio, uno al lado del otro caminaban en silencio y sin rumbo por las calles de la ciudad, ninguno hacía comentarios.
Gervacio tomó la mano Alida y caminaron alumbrados por la luz de la luna, era tal vez un nuevo comienzo para ellos, no lo sabían,  fue Alida la que  rompió el silencio para preguntar: 
 -¿Estás saliendo con otra persona?
-No, estuve saliendo con otra persona pero ahora ya no, en este momento soy libre de ir a donde quiera- comentó Gervacio para ver la reacción de Alida.  
-Yo también soy libre y puedo ir a donde quiera, por ejemplo a esa luna que nos está alumbrado- dijo Alida sonriendo como una broma para romper un poco el silencio. 
Era muy tarde en la noche, cuando llegaron a la casa de Alida, en la puerta Gervacio se despedía y ella lo detuvo para decir -porque no dejamos el orgullo a un lado y comenzamos de nuevo, los dos queremos lo mismo. 
Alida abrazó a Gervacio y un beso selló el nuevo comienzo, tal vez esta separación  había ayudado a encontrarse el uno con el otro y a perder el miedo que sintió Alida por el futuro cuando Gervacio iba hacerle la pregunta sobre el compromiso.  
- Mañana vengo para ir a desayunar juntos en alguno de nuestros lugares favoritos, ¿te parece?- se volvieron abrazar y besar, luego Gervacio se retiró. 
Alida estaba de acuerdo con la propuesta, mañana se volverían a encontrar.  
Alma desde su habitación sintió que Alida llegaba, era bastante tarde pero ahora estaba tranquila con su hija en casa. Todavía ignoraba el nuevo comienzo de  Gervacio y Alida. En el fondo había lamentado que terminaran, pero también tenía que admitir que sentía un gran temor que su hija se vaya de la casa en algún momento para hacer su vida. 
Respiró profundamente, cerró el libro que leía y apagó la luz de su mesa de noche,  recién pudo dormir más tranquila, al saber que Alida estaba en su habitación. 
Al día siguiente, Alida le dijo a su madre que no prepare el desayuno para ella porque iba a desayunar con Gervacio: -madre hemos vuelto de nuevo- dijo de repente y Alma sonrió al ver a su hija  feliz. 
El resto del día los enamorados lo pasaron juntos, desayunaron y almorzaron, hablaron y despejaron todas sus dudas, se sintieron afortunados de volver a encontrarse, el amor no los había abandonado solo se había tomado un tiempo para saber si eran el uno para el otro.
Alma al ver de nuevo a  Gervacio que visitaba Alida, estaba conforme, ella sentía aprecio por él, había cambiado su manera de pensar y eso era un gran progreso.  
La vida cotidiana nos alcanza a todos, Alida y Gervacio  no eran la excepción, tenían que trabajar como todo el mundo pero dos meses más tarde, mientras los dos estaban en el jardín de la casa de Alida, ella preguntó:
-¿Gervacio qué opina tu madre de nuestro regreso? ella siempre fue muy amable conmigo cuando me recibió en su casa- sonrió Alida al recordar las conversaciones  con Celeste. 
-Mi madre está feliz, según ella eso era lo que me faltaba-.
-¿Y tiene razón Gervacio?- preguntó Alida porque quería saber la verdad.
-Si ella tiene razón- contestó y sacó de su bolsillo la pequeña cajita de terciopelo rojo, preguntó -¿quieres casarte conmigo Alida?-.
Gervacio estaba en suspenso, Alida no contestaba y él ya comenzaba a pensar en otra negativa. Ella 
   
guardó silencio unos segundos que parecían horas y entonces, dijo -¡si Gervacio, si quiero casarme contigo!- lo había hecho sufrir con su silencio pero ahora ya no había dudas, todo era diáfano.
Gervacio puso en el dedo de Alida el hermoso anillo que había escogido, la piedra era grande y deslumbraba con su brillo. 
Alida estaba feliz, el anillo no era lo más importante sino,  el amor de los dos.
Fueron a buscar Alma para contarle la buena nueva, ella los felicitó, por fin las dudas se aclararon y ahora venía lo siguiente, planificar la boda. La madre de Alida ya estaba pensando en ello. 
-Madre por favor todavía no hay fecha, déjanos  disfrutar  la etapa del compromiso- comentó Alida porque ya conocía a su madre como era.
Cuando Gervacio se fue Alida le enseñó el anillo a su madre: 
-Es muy lindo, Gervacio ha tenido muy buen gusto- comentó Alma y agregó -Alida, cuando decidan la fecha de la boda debes avisarme para comenzar los preparativos con tiempo. Ya puedo imaginar el vestido de novia, será hermoso- decía Alma mientras soñaba con ese día.
-Madre por favor, yo solo quiero un sencillo vestido blanco, nada ostentoso, tampoco quiero una gran boda, solo la familia y los amigos más íntimos- terminó de decir Alida. 
Su madre ya no la escuchaba, ella estaba feliz planificando en su mente, cómo sería la boda y el vestido.
Alida ahora tenía un gran dilema, convencer a su madre sobre los preparativos, ella sabía que Alma no podía con su genio y menos cuando se trataba de Alida. 

CONTINUARÁ                          


domingo, 26 de enero de 2020

ALIDA Y GERVACIO

La gran cosecha de manzana había llenado de felicidad a Alma y Vera ambas no sabían que hacer con tantas manzanas.
Alida había prometido a Gervacio que las primeras manzanas serían para él. 
Ella entró en la cocina al escuchar el alboroto y las risas de felicidad de su madre y de su tía.
-Cuanta felicidad hay en este lugar- comentó Alida y dijo  -madre no te olvides que prometí a Gervacio regalarle manzanas-.
-No te preocupes ya hemos separado las manzanas para Gervacio. Están ahí, sobre la mesa-  y señaló un pequeño canasto lleno del delicioso fruto.
Alida... dijo Vera tomando una manzana -están deliciosas prueba ésta- y extendió la mano que le ofrecía el fruto, Alida tomó la manzana y dio un mordisco, era verdad, estaba dulce y jugosa cosechada justo en su tiempo. 
-Madre- preguntó Alida- ¿qué vamos hacer con tantas manzanas? no podemos comernos todas-.
-No te preocupes vamos a regalar a los vecinos son demasiadas manzanas para nosotras. Voy a separar una cantidad para la casa y el resto serán regaladas-. 
Alma y Vera separaban las manzanas que serían para ellas y las demás iban en bolsas  para regalar a los vecinos.  Las hermanas no querían que se malogren, era mejor compartir. 
Vera, le daba ideas a Alma de lo que podía hacer con las manzanas. 
-Que te parece si preparamos pie de manzana, compotas, refrescos y además deshidratar algunas para comerlas después como un refrigerio. 
Alida salió de la cocina sonriendo al escuchar todos los dulces que podían preparar con la manzanas. Su madre y su tía no dejaban de hablar de las recetas para hacer los dulces. Ella ya imaginaba la casa envuelta en el aroma dulce de los postres. 
Alma y Vera después de llenar las bolsas con las manzanas salieron a repartir a los vecinos, todos en el vecindario agradecían su delicadeza y las manzanas eran bienvenidas.
En la noche, cuando llegó de visita Gervacio, lo primero que recibió como regalo fue una pequeña canasta llena de manzanas. Alida comento:
-Son las manzanas que te prometí, recuerdas, ahora puedes llevarlas a tu casa, están muy jugosas-. 
Más tarde de regreso a su casa, Gervacio llevó la canasta de manzanas como regalo para Celeste, ella sorprendida no sabía de donde había traído las manzanas, hasta que su hijo le explicó que eran del jardín de Alma y las envía como regalo. 
-Hijo, agradece  Alma el regalo de mi parte cuando vayas a su casa, no lo olvides. Mañana mismo voy a preparar un pie de manzana, refresco y una sabrosas compotas,  vamos a tener diferentes dulces- comentaba Celeste mientras llevaba la canasta a la cocina. 
Gervacio escuchaba a su madre todo lo que pensaba preparar con las manzanas que Alma le había enviado.   
En el vecindario estarían también ocupados preparando los dulces, refrescos y demás. El manzano de la casa de Alida se había vuelto famoso por sus  frutos que circulaban en el barrio.
Por suerte el jardín en la casa de Alida seguía floreciendo, el clima tenía una temperatura agradable que invitaba a pasear o simplemente sentarse a descansar mientras se tomaba el sol de la tarde. 
La cosecha de manzanas se había convertido en un alboroto y ahora en la cocina no tenían un espacio libre donde no hubiera un dulce de manzana. 
El tiempo pasaba, era inevitable, los días daban paso a las semanas  y Alida se sentía lista para regresar a la universidad, terminar la carrera y planificar lo que iba a hacer en los meses siguientes.  
Volver a las aulas de nuevo fue un poco complicado, después de tanto tiempo de descanso,  acostumbrarse al horario y a la rutina de estudio era al comienzo agotador.         
En la universidad se encontró con los compañeros de clase que le hacían todo tipo de preguntas sobre su ausencia. Ella les contó de su viaje, pero no de su enfermedad entrar en detalles sobre aquello no era necesario.  Ahora sus días transcurrían entre el salón de clases, las visitas a la biblioteca y los exámenes.  
Todo aquello la hacía feliz después de que unos meses atrás, casi pierde la vida.
Gervacio volvió hacer sus viajes de trabajo, donde Alida ya no lo acompañaba. Él solía ausentarse  dos o tres semanas. 
Mientras tanto Alida continuaba con sus estudios y ya le faltaba poco para concluir la universidad. 
Sus pensamientos seguían fijos en lo que quería hacer cuando termine el estudio. Ella deseaba dedicarse a la investigación. 
Era una conversación que muchas veces tenía con Gervacio, los dos se dedicaban a buscar información al respecto. Alida no pensaba para nada vender la casa de su madre y usar el capital para realizar su investigación a pesar de que de ella había salido la propuesta. Esa opción no estaba en su mente.
Una tarde Gervacio le decía -primero tienes que saber a cual tema vas a dedicar tu investigación y luego dirigirte en esa dirección. No puedes ir a tientas debes ordenarte-.
-Si, en eso estoy pensando, pero todavía no tengo muy claro el tema a escoger, estoy buscando la asesoría de uno de mis profesores- contestaba Alida pensativa.
-La investigación es un tema serio, debes informarte bien y su tiempo de duración no es de un mes ni de dos, a veces puede demorar varios meses dependiendo lo que quieras investigar-.  
-Gervacio me estás desanimando- dijo Alida un poco molesta.
-¡No! como puedes pensar así, solo trato de que estés al tanto de todos los pormenores- terminó de decir Gervacio sorprendido por la reacción de Alida.
El tiempo se acercaba y el final de los estudios en la universidad también, solo faltaban algunas semanas para la graduación. Alida y sus compañeros se encontraban ocupados al cien por ciento en sus estudios y los exámenes. La ceremonia de graduación era una realidad.
La emoción de Alma se desbordaba, por fin su hija concluiría esta etapa de su vida y después vendrían otras experiencias, por instantes se detenía a pensar en  la felicidad que sentiría su padre de ver a su hija en la graduación. Ella quería  celebrar el final de la carrera de Alida con un almuerzo e invitar a la familia. 
-Madre no te preocupes por el almuerzo- decía Alida  -después de la ceremonia, ese mismo día en la noche, tenemos que ir a una cena, ya está todo organizado solo necesito tu presencia. Gervacio será mi pareja de baile-. 
Alma no podía quedarse tranquila y contestó -Está bien pero otro día haré el almuerzo solo para nosotros con Vera y algunos invitados más-. 
Alida abrazó a su madre, ella sabía que era imposible quitarle las ideas de la cabeza cuando se le ocurría algo, se sorprendió al encontrarse que era ese rasgo de su personalidad, el que ella había heredado.
Todo fue perfecto el día de la graduación, los compañeros, los profesores y los padres de familia, era un momento emotivo finalizar la carrera. Las fotos para el recuerdo, la alegría y después la cena en la noche. Era tiempo de celebrar y nada más debía preocupar. Los días de estudio habían acabado y ahora daban un paso adelante a la vida real y el trabajo.  

Después que terminaron los días de fiesta y final académico. En casa de Alida, Gervacio y ella conversaban animados  recordando la fiesta y la cena de graduación, reían con algunas anécdotas y situaciones divertidas.  
Gervacio de pronto guardó silencio, se puso de pie y sacó de su bolsillo una pequeña caja roja, Alida lo miró sorprendida, se puso de pie y entonces  dijo:
-Gervacio, por favor no, ¡no hagas la pregunta! ¡te lo pido!- era casi un ruego. Alida por el momento no pensaba en compromisos.   
Gervacio preguntó -¿por qué Alida? ¿qué sucede?  ¿no deseas un compromiso?-.
Alida no contestó, Gervacio dio media vuelta y salió de la casa, no quiso insistir.
En la sala  ahora había silencio, Alida era un mar de confusiones, no sabía que deseaba hacer en los meses siguientes, tenía tantas expectativas.  Estaba triste, herir a Gervacio era lo último que deseaba  pero un compromiso tan serio en este momento de su vida, no era lo más indicado. 
Alma, sin querer había escuchado las últimas palabras de la conversación de su hija con Gervacio y luego lo vio salir. Intervenir en ese instante no era bueno,  Alida no la escucharía y el problema o lo que sea que hubiera ocurrido entre ellos, se haría más grande. 
La sala después de escucharse las risas, ahora estaba a oscuras. Alma se preguntaba ¿qué sucedía con Alida? alguien podía adivinar el futuro o tal vez decir cual sería el camino ideal a escoger.

CONTINUARÁ       
  
        


domingo, 19 de enero de 2020

ALIDA Y GERVACIO

Al día siguiente ni bien la tía Vera se enteró de que Alida estaba en casa con su madre,  fue a visitarla. 
Vera sentía mucho afecto por su sobrina y tenía que verla, saber que estaba fuera de peligro, después de todo el temor que sintió  por la idea de perderla. 
Llegó temprano a la casa y las encontró desayunando a su sobrina  y Alma  en el comedor de diario, un grito de felicidad y un abrazo para Alida por la alegría de verla. En seguida  notó que la pijama le bailaba en el cuerpo pero esto hasta un punto era normal, la gravedad de su enfermedad fue un peligro.  
-Alida querida que felicidad verte en casa y no en el Centro Médico con un vidrio de por medio, es bueno saber que todo eso quedó atrás y que Alma se encargará de prepararte los más ricos platos y una dieta saludable para tu completa recuperación- comentó Vera después de saludar a su hermana. 
Alida sonreía con las ocurrencias de su tía, ella ya la conocía y sentía felicidad de tenerla en casa haciéndoles compañía.
-Alma- volvió a decir Vera -tenemos que preparar un almuerzo para celebrar el regreso de Alida e invitar a toda la familia que quiere verla y saber de ella. No te preocupe, yo te ayudo en todo lo que sea necesario pero recuerda que no debes demorar mucho tiempo en hacer ese almuerzo. 
-Tienes razón pero vamos a esperar que se cumplan por lo menos diez días que Alida está en casa, este momento no sería buena idea realizar el almuerzo, ella todavía está convaleciente,  tiene que sentirse más fuerte para que pueda recibir a la familia- dijo Alma preocupada por la salud de su hija.
-Si, es verdad, yo con mi entusiasmo de verla en casa de nuevo me olvido que todavía está delicada y que tiene que recuperarse-  y mientras abrazaba a su sobrina. 
Alma le sirvió el desayuno a su hermana y las tres conversaban, Alida les contaba algunos pasajes de su viaje y lo maravilloso que fue conocer lugares asombrosos, y animales increíbles como el jaguar que ella vio en algunas ocasiones, su belleza y estampa no tenían comparación. 
Lejos quedaba el peligro que vivió pero se reservó los detalles porque no quería angustiar a su madre que ya había tenido bastante con su enfermedad.      
La conversión fue amena y entretenida pero hubo un momento en que Alida se sintió cansada, recién tenía dos días de estar en casa, se disculpó con la tía Vera y fue a dormir un rato a su habitación  su cuerpo tenía que recuperar la fuerza y la salud.
Cuando se quedaron las hermanas a solas en el comedor -Alma yo sabía que ella se iba a recuperar, que iba a superar el peligro, no sabes todo lo que  rogué al cielo para que reaccione y vuelva a ser la misma- comentó Vera con la voz llena de emoción y se enjugaba algunas lágrimas.
Alma le pidió a su hermana que de ahora en adelante ya no mencione más esos momentos sino todo lo contrario, era mejor conversar de cosas positivas para ayudarla a recuperarse. 
Ese mismo día en la tarde después del almuerzo y cuando la tía Vera ya se había ido, Alida sintió el deseo de ir al jardín, había dormido varias horas y la tarde estaba cálida. Le gustaba contemplar las plantas que daban sus flores como el geranio que sembró algunos meses antes. Se dio cuenta que el manzano estaba hermoso y pronto daría sus frutos          
Alida se sentó en un cómodo  sillón para contemplar su jardín,    
pensó en todo lo que había vivido en las últimas semanas, ella ahora se replanteaba cada paso que daría en su vida para el futuro ¿qué es lo que quería hacer y hacia donde dirigirse?.  
Era importante arreglar algunos temas pendientes y planificar su futuro.  
 Al recordar que estuvo muy cerca de perder la vida, la piel se le escarapelaba. En su mente quedó gravada la luz brillante hacia donde ella se dirigía cuando estaba inconsciente, luego la oscuridad total y profunda parecía que  su cerebro se apagaba y ya no sabía si estaba en esta mundo. 
En medio de sus reflexiones llegó Gervacio a visitarla, Alma lo hizo pasar al jardín donde se encontraba Alida. Gervacio estaba feliz de verla con mejor semblante pero la notó silenciosa y pensativa entonces preguntó: 
-¿Sucede algo Alida por qué estás en silencio?-.
-Gervacio estuve pensando toda la mañana cuales serán los pasos que voy a dar para mi futuro cuando me recupere. Quiero regresar a la universidad para acabar la carrera como le prometí a mi madre y luego deseo viajar por el mundo para dedicarme a la investigación, he descubierto que eso me gustaría hacer-.
-Alida no quiero ser aguafiestas como tú me dices algunas veces, pero eso no es fácil y cuesta mucho dinero si no tienes el apoyo de una institución o universidad-.
-Gervacio... Gervacio como siempre tú tan realista- comentó Alida y continuó -este no es un sueño, a la hora  del almuerzo comenté con mi madre este proyecto, ella me contestó que podía vender la casa y darme el dinero para realizar mi investigación cuando termine la carrera. 
-Mi querida Alida vas a dejar a tu madre sin casa, esa es una decisión delicada que debes pensar con cuidado. Antes de poner más obstáculos vamos averiguar todo lo concerniente al tema y después planificar como siempre yo te voy a poyar en tu proyecto.
Alida dijo con entusiasmo -los dos podemos viajar y hacer nuestras propias investigaciones piensa lo bueno que sería, además estaríamos juntos-.
A Gervacio le agradaba la idea, el campo de la investigación era vasto y siempre habían cosas nuevas que estudiar y descubrir. 
La Tarde comenzó a oscurecer, era el momento de entrar en la casa, Alida y Gervacio en la sala comentaban sobre su día y lo que ambos habían hecho, aunque Alida no tenía muchas anécdotas, si comentó que su tía Vera había estado toda la mañana en la casa y la puso al tanto de las actividades de toda la familia. 
Alma en su dormitorio veía la televisión, ella había cambiado su actitud hacia Gervacio, su trato era normal, no guardaba ningún resentimiento hacia él, comprendió que lo sucedido no fue culpa de nadie, admitir esto era un gran avance en su manera de ser. 
El paso del tiempo es lo único que no perdona, Alma comenzó a planificar el almuerzo familiar, ella iba y venía por la casa para ver la vajilla a utilizar, los cubiertos, la manteleria y lo más importante la planificación de la comida,  era un trabajo agotador pero quería que todo fuera perfecto que nada faltara para que la familia disfrute la reunión, además el almuerzo tenía que ser un día domingo para que todos puedan asistir. 
Alida cada día se sentía mejor y poco a poco iba recuperando el peso y el entusiasmo, quería ayudar a su madre pero ella y Vera se ocupaban de todo, Alma le decía a su hija -no te preocupes nosotras resolvemos lo que hay que hacer, tú ve a descansar-.
El día del almuerzo llegó era un domingo soleado y la casa estaba perfecta y preparada para recibir a la familia, poco a poco fueron llegando tías, tíos, primas, primos, la sala se llenó con la familia, algunos no se veían hacia varios meses. 
Alida con un vestido de flores recibía a todos y les indicaba donde sentarse, los familiares al verla celebraban con alegría de tenerla de nuevo en casa. 
Los primos rodeaban Alida para preguntarle sobre su viaje, la prima Ceci le decía -¿cómo fue tu experiencia en la selva?- y el primo Ramón interrumpía -¿Alida volverías a viajar a la selva a pesar de lo sucedido?-.
Alida contestaba las preguntas con paciencia, les contaba todo lo que había vivido y aprendido en su viaje a la selva amazónica -fue una experiencia que no olvidaré, y si, volvería a viajar al mismo lugar-.  
Alma en ese instante indicó a todos pasar al comedor para el almuerzo, ella y Vera se multiplicaran para atender a la familia, que a nadie le falte nada, pero antes de empezar a comer, el brindis corrió por el lado del tío Edmundo que era el patriarca de la familia, él celebraba la salud de Alida y la alegría de tenerlos a todos reunidos, -esto no era fácil pero aquí estamos todos juntos-. decía y levantaba su copa para brindar.                   
El único ausente al almuerzo fue Gervacio, él por propia iniciativa haba querido ausentarse porque decía que era una reunion familiar.  Alida se molesto, pero no quiso insistir, para ella Gervacio era de la familia ya habría tiempo de conversar sobre ese tema con él.
El almuerzo se prolongo hasta la noche todos conversaban y reían, recordaban anécdotas vividas en familia cuando estaban el abuelo Clemente y la abuela Blanca que ya habían partido. 
La prima Hortensia en la mesa alababa la comida que había preparado Alma -como siempre querida prima tu comida  está exquisita-. todos estaban de acuerdo con ella y celebraron con un brindis.  
La familia se retiró de la casa con la promesa de volverse a reunir pero esta vez en casa de la prima Hortensia.  Alma y Vera estaban exhaustas pero felices de estar con la familia y disfrutar de un momento con ellos. 
La salud de Alida cada día mejoraba, su control con el doctor Benites era positivo el virus había desaparecido, ella sentía que volvía a tener la fuerza y el entusiasmo de antes.
En el jardín el manzano había comenzado a madurar y dar sus frutos, la cosecha era abundante Alma no sabia que hacer con tantas manzanas, Vera comentaba a su hermana -esta abundancia  es de buen augurio, es fortuna y salud querida hermana- y cosechaban juntas las manzanas que el árbol les regalaba con generosidad.    

CONTINUARÁ         

domingo, 12 de enero de 2020

ALIDA Y GERVACIO

Al día siguiente Alida se preparaba para salir del Centro Médico. El doctor le había dado de alta. 
En la habitación, acompañada por su madre para ayudarla a vestirse, Alida se ponía la ropa que ella había escogido del ropero de su casa. 
Cuando se puso la primera prenda le quedaba tan holgada que Alma miró con tristeza lo delgada que estaba su hija, se podían contar sus costillas, tuvo que contener las lágrimas para que ella no la vea llorar después de todo lo que había pasado, casi era comprensible que la ropa le baile en el cuerpo. 
Alma se contuvo, no era el momento de lágrimas sino de alegría, lo peor había pasado. Ahora debían ir a casa, con una dieta saludable pronto Alida estaría mejor y esta horrible experiencia quedaría atrás. 
Por última vez Alida dio un repaso a la habitación donde había pasado varias semanas y parte de ellas en estado inconsciente. Vestida con un pantalón y una blusa de alegres colores Alida y su madre esperaban al doctor para que les de las últimas indicaciones y partir a su hogar.
Cuando Alma guardaba las prendas útiles en un maletín, el doctor entró en la habitación y comentó:
-Por fin te veo de pie Alida y me da tanto gusto que así sea, en tu casa vas a tener los cuidados necesarios para recuperarte por completo, quiero verte  a fin de mes para evaluarte y saber como sigues, estoy seguro que estarás bien, pero es necesario hacerte un nuevo examen de sangre para ver si el virus ha desaparecido. La enfermera va entregarles una receta que deberán seguir al pie de la letra para tu pronta recuperación. Tu enfermedad fue toda un reto con el que nunca antes me había enfrentado pero por suerte te aferraste a la vida, eso ayudó a tu tratamiento.  
Alida se despidió del doctor y volvió agradecerle por haberla salvado, lo mismo hizo Alma  y agregó:
-Gracias por su paciencia y perseverancia, nunca vamos ha olvidarlo-. 
El doctor Benites sonrió y agradeció las palabras, se despidió de ambas y salió de la habitación para dirigirse a su consultorio.
La enfermera de turno vino en seguida y entregó Alma la receta del doctor con las indicaciones a seguir para el tratamiento en casa, era importante separar una cita con el doctor para fin de mes cuando le tocaba su control.  
Alida con paso lento salió de la habitación seguida por su madre que estaba atenta a cualquier incidente, su hija se sentía un poco mareada pero esto era debido a que había pasado mucho tiempo en cama. 
-Madre- dijo Alida -debemos avisarle a Gervacio que voy para la casa, él no sabe nada todavía y seguro va venir a verme pensando que sigo en el Centro Médico-.
-No te preocupes yo lo llamo cuando lleguemos a la casa para darle la buena noticia- dijo Alma con tranquilidad para no preocupar a su hija que estaba aun convaleciente. Alida era toda su vida y no quería volver a pasar por un drama igual.
En el camino de regreso a su casa Alida contemplaba las calles, la gente, para ella era un milagro estar viva sentir de nuevo la luz del cielo y a su alrededor la vida. Sentía gran alegría de volver a su hogar y la mano de Dios a cada instante.  
Cuando llegaron a su casa Alida  que todavía estaba débil, le dijo a su madre que quería descansar en su habitación unas horas para recuperarse.
Alma la acompañó a su cuarto y la ayudó a desvestir y ponerse un pijama ligero, Alida se metió en la cama y rápido se durmió. 
Su madre no hizo el mayor ruido para que no se despierte, mientras ella le preparaba una comida saludable como el doctor había indicado.
La enfermedad la había debilitado  cualquier actividad la cansaba. Se debía esperar un tiempo para que recupere las fuerzas y vuelva hacer la misma de siempre. 
Alma no se olvidó de llamar a Gervacio y darle la buena nueva, como era de esperar, él estaba feliz, por fin podía visitar y conversar con Alida sin tener un vidrio de por medio.
Pasado el medio día Alma entró a la habitación con el almuerzo que había preparado para su hija, la despertó porque tenía que comer algo, en toda la mañana su estómago no había recibido alimento alguno. 
-Alida tienes que comer, tu estómago está vacío- dijo Alma preocupada por su hija.
-Gracias madre pero no me obligues a comer todo, recuerda que mi estómago  no ha recibido comida en días y se tiene que volver a acostumbrar a los alimentos-.
-Si, comprendo que no es bueno que te excedas en la comida-. contestó Alma.
Alida se sentó en la cama y tomó la bandeja que su madre le ofrecía, el aroma de la comida era exquisito, casi había olvidado los deliciosos platos que su madre preparaba. 
Probo una, dos, tres cucharadas de comida y podía sentir la vida que entraba en su cuerpo, no había nada mejor que un sustancioso plato preparado por Alma para poner de pie al más débil.  
Unos segundos en silencio para saborear la comida y el delicioso sazón del plato que tenía ante ella, luego comentó: 
- Como siempre tu comida es exquisita, gracias-  dijo Alida con emoción y después agregó.
-Llamaste a Gervacio para que sepa donde estoy-.
-Si, no te preocupes, él  ya sabe que estás en casa y tengo que decir que se puso muy contento, seguro que viene a verte más tarde- terminó de decir Alma cuando Alida volvió a comentar.
-Madre, después de terminar de comer quisiera que me cortes el cabello tan corto como se pueda, lo quiero pegado al cuero cabelludo-.  Alida guardó silencio y espero la reacción de su madre. 
Alma se sorprendió con la petición de su hija, su cabello largo tan hermoso y le pedía que se lo corte.
-Alida como puedes pedirme eso, por favor, no creo que sea necesario, tu cabellera esta bien-.
-No Madre, mi cabello ha sufrido demasiado con la enfermedad y quisiera cortarlo para que se fortalezca, no te preocupes el cabello vuelve a crecer-. comentó Alida para convencer a su madre.
-Si... sé que vuelve a crecer pero crees que es necesario cortarlo tan pequeño, pienso que cortar unos centímetros es suficiente- Alma dijo esto y esperaba que Alida esté de acuerdo con ella.            
-No madre, es mejor cortarlo hasta el cuero cabelludo para que crezca más fuerte, cumple mi deseo por favor-.  
Alma no muy convencida aceptó lo que Alida le pedía y después que ella comió lo que su estómago podía aceptar por el momento, se llevó el plato mientras su hija salía de la cama para ir al patio donde le cortaría el cabello. 
Alida pasó primero por el jardín, su lugar favorito, quería ver las flores y el árbol de manzano que estaba hermoso y apunto de dar sus frutos, ella le había prometido a Gervacio que él sería el primero en comer la primera manzana que le árbol de.
En el patio, Alma esperaba  a su hija con las tijeras y una capa plástica para protegerla del cabello cortado. Alida se acercó a su madre tomó asiento en una silla y ésta comenzó a cortar su cabellera, sentía tristeza pero era verdad lo que Alida decía su cabello había sufrido demasiado con la gran cantidad de medicina que recibió.
Alma cortó el cabello a su hija como ella quería, luego le alcanzó un espejo para que se mire, el corte no le quedaba mal y lo más importante, su cabello se iba a fortalecer.       
El poco esfuerzo que había hecho cansaban a Alida, ella quería volver a la cama, se sentía agotada. 
Le pidió a su madre que la ayude a subir las escaleras que en otra circunstancia, subía y bajaba con rapidez pero ahora sentía que era como escalar el monte Everest. 
Al llegar a su habitación Alida se recostó en la cama no tenía sueño solo quería descansar, el poco esfuerzo que hizo, la había dejado sin fuerzas.  
En el silencio de su habitación recordaba los momentos felices de su viaje con Gervacio, aquellos donde la luna llena les alumbraba y todo parecía un cuento de fábula, pero se estremecía al  recordar los momentos de peligro vividos en la selva amazónica. 
En resumen se quedaba con todo lo bueno que había vivido en su viaje y no se arrepentía en lo absoluto, pues aprendió cosas que no suelen encontrarse en los libros de ciencias. Esto era oro para ella.  
Más tarde, en la noche, Gervacio vino a visitarla, Alida no dormía y se levantó de la cama cuando su madre le avisó que estaba en la sala. Alida se puso una bata de cama, se peinó el poco cabello que tenía, se lavó la cara, quería que Gervacio la vea lo mejor posible y salió a su encuentro.
Bajar las escaleras no era problema, para ella, bajo lentamente y  entró en la sala, Gervacio al verla sonrió y dijo -es un nuevo look el de tu cabello Alida, te queda muy bien-  y se acercó para abrazarla, fue ahí donde noto  la delgadez de su cuerpo. Gervacio no dijo nada no quería entristecerla  después de todo lo que había pasado, además estaba seguro que con el paso de los días, ella recuperaría la salud nuevamente.               

CONTINUARÁ


domingo, 15 de diciembre de 2019

ALIDA Y GERVACIO

El doctor Benites examinaba a la paciente con cuidado, él estaba atento a cada síntoma.  
La temperatura de su cuerpo era normal, aunque ella estaba todavía en un estado delicado. 
Después de un largo silencio, el doctor escribió en la historia clínica de la paciente y  dijo a la enfermera.
-No debes decir nada a la familia, no quiero que abriguen esperanzas antes de tiempo, la paciente puede estar bien hoy día y mañana vuelve la fiebre más elevada y retrocedemos todo lo avanzado. He visto muchos casos así. Si en  los próximos días,  ella  continúa mejorando y no hay fiebre entonces podemos decir que el virus se ha debilitado y que hay buenos signos de recuperación. Por el momento no digamos nada. 
El doctor Benites salió de la habitación y se encontró con Alma, ella preguntó ¿cómo había amanecido su hija?. 
El doctor la vio tan angustiada que decidió hablar con ella y contarle cómo había encontrado Alida. Le explicó al detalle sobre su salud y fue enfático: 
-No debemos cantar victoria todavía y decir que ella está libre del virus. Es mejor esperar unos días más para saber como sigue evolucionando su enfermedad. Mientras tanto va seguir con las medicinas y en aislamiento-.
Una luz de esperanza se abrió para Alma, que no dejaba de llorar, el cielo la había escuchado.   
-Calma, no debe ponerse así- decía el doctor - tenemos que seguir siendo fuertes para apoyar Alida, ella ahora necesita que nosotros seamos fuertes-. 
El doctor dijo estas palabras y se despidió de Alma que agradeció haberle dicho la verdad, luego  se acercó a la ventana de vidrio que la separaba de su hija y vio que Alida dormía, sabía que estaba sin fiebre, eso dijo el doctor y ese era un paso adelante para su recuperación, solo tenía que seguir con la medicina aunque está tuviera efectos secundarios. 
La tía Vera llegó unos minutos más tarde y Alma le contó a su hermana lo que había hablado con el doctor 
-Ahora me siento con más tranquilidad, al saber que Alida a dado un paso en su recuperación, eso me hace feliz-. decía la madre de Alida. 
-Alma no quiero ser pesimista, tu sabes que yo quiero mucho Alida pero debemos esperar para decir que está fuera de peligro, el doctor ha sido claro en ello.
-Si... si, es verdad, debemos esperar unos días para estar seguros que Alida va a estar bien- comentó Alma con una leve sonrisa. La felicidad se veía reflejaba en su rostro, su hija estaba reaccionando y ella rogaba al cielo que continúe así. 
Gervacio llegó al Centro Médico en la noche, Alma y Vera ya se habían retirado. Él por su trabajo no podía salir temprano. Habló con la enfermera de turno para saber cómo estaba  Alida y ella le comentó las buenas noticias, pero le hizo la advertencia: -no debía pensar que estaba fuera de peligro. La enfermedad puede recrudecer y esa era una posibilidad muy grande-.    
El tiempo pasaba y cuatro días más tarde, Alida seguía sin fiebre ya no deliraba por la temperatura y se mantenía despierta más horas. Al quinto día Alma pidió al doctor  entrar a la habitación unos minutos para hablar con Alida. El doctor dudo unos segundos y contestó: 
-Solo va entrar diez minutos, no se debe exponer Alida a ninguna contaminación, ella está con las defensas bajas, hasta una simple gripe puede ser mortal. Es importante protegerla-. dijo el doctor muy serio.
La enfermera trajo para Alma guantes, un mandil, mascarilla y botas desechables para cubrirse los pies, nada debía contaminar la habitación. Alma se quitó los zapatos y entró a la habitación, estaba bien cubierta para proteger Alida. Vera la esperaba en el pasillo, ella no debía entrar, por el momento las visitas estaban restringidas, solo la madre estaba permitida.  El doctor fue claro en esto y dio la orden a la enfermera para que sea estricta. 
Alma se acercó a la cama de su hija, Alida abrió los ojos y vio que su madre estaba a un lado. Ella disimulaba su tristeza, no quería que su hija la viera llorar. 
-Alida como te sientes, todos estamos preocupados por tu salud-. comentó Alma cuidando sus palabras para no preocuparla. 
-Me siento mejor madre, ya no tengo fiebre y creo que voy a sanar- contestó Alida haciendo un esfuerzo.          
Madre e hija conversaron por unos minutos más, Alma le daba ánimos a su hija para su pronta recuperación.
-No puedo quedarme mucho tiempo conversando contigo, el doctor a dado la orden de no permitir visitas, es por tu salud.   
La enfermera entró a la habitación se habían cumplido los diez minutos y le advirtió Alma que debía salir para seguir las ordenes del doctor.
-Si la paciente sigue así, pronto se ira a su casa- dijo la enfermera.
Alma no protestó, se despidió de su hija, tenía que hacer caso al doctor, no quería que Alida retroceda en el tratamiento. 
Ese mismo día en la noche Gervacio llegó para ver Alida, la enfermera  vio que miraba a Alida por el vidrio, en su rostro había tristeza, entonces ella se acercó y le permitió entrar a la habitación solo después de cubrir su ropa  como lo había hecho Alma en la mañana.  
Gervacio entró a la habitación muy despacio, Alida dormía pero al sentir un pequeño ruido despertó,  él entonces comentó -¿cómo estas? no hables si te sientes cansada- Alida movió la cabeza en señal de negación y contestó:
-Me siento mejor aunque me duele todo el cuerpo, no se porque, seguro  debe ser por la fiebre que he tenido-  contestó muy despacio. 
-No te preocupes, todo va estar bien y pronto te iras a casa, estoy seguro de ellos- comentó Gervacio. Conversaron unos minutos, él tenia cuidado de no agotar Alida, ella todavía estaba débil.
La enfermera  entró a la habitación  para decir que la visita había terminado, Gervacio sintió que el tiempo había volado, se despidió de Alida. 
La visita fue breve pero se sintió tranquilo y feliz, era mejor seguir al pie las indicaciones del doctor para evitar cualquier complicación.  
Cuando Gervacio se marchó Alida se quedó sola en la habitación, por momentos recordaba cuando estaba con fiebre y su cerebro no coordinaba con la realidad, ella deliraba y sus pensamientos eran confusos. Recordaba ver una luz brillante hacia donde ella caminaba y de pronto todo se volvía oscuridad, a lo lejos escuchaba voces pero no comprendía lo que hablaban. No podía moverse porque sentía que su cuerpo pesaba una tonelada y su respiración era lenta. 
Alida se estremecía de miedo al recordar esos momentos de confusión y fiebre alta que la dejaban inconsciente. Ahora se sentía un poco mejor pero sin fuerzas para moverse con libertad.  
Al día siguiente después de examinar a la paciente, el doctor ordenó un nuevo examen de sangre, se sentía más optimista sobre la salud de Alida, él pensaba que habían superado lo peor de la enfermedad, pero se debía seguir teniendo el mismo cuidado.
Nada era suficiente para seguir el camino a la recuperación. El doctor Benites quería ver los resultados del nuevo examen de sangre.
Al salir al pasillo el doctor vio que Alma lo esperaba, entonces comentó -si Alida sigue este camino en su recuperación, en unos días más le podemos dar de alta, pero primero quiero esperar los  resultados del nuevo examen de sangre-.
Alma no cabía en su cuerpo de tanta felicidad, por fin su hija iría a la casa y ella ayudaría para que se recupere completamente. 
-Doctor que bueno escuchar sus palabras, por fin mi hija está mejor-. contestó Alma más tranquila. 
-Sí, pero hay que esperar que dicen los exámenes, ya le he comentado que debemos tener cuidado y no adelantarnos a los hechos- terminó de decir el doctor y se retiró. 
Alma se preparó para entrar al cuarto de su hija, Alida descansaba pero estaba despierta, al ver entrar a su madre habló con ella,  algunas palabras no podía tener una larga conversación, la enfermedad la había debilitado, pero de todas maneras se sentía mejor que semanas atrás.
Cuando la visitaba Gervacio era lo mismo, ella hablaba poco y solo por diez minutos, la enfermara era igual de estricta con Alma y Gervacio.           
Pero había una diferencia, nadie sabía que Gervacio también entraba en la habitación para ver y hablar con Alida unos minutos. 
La enfermera comprendía la preocupación de Gervacio por Alida.
Los resultados del examen de sangre habían llegado y el doctor Benites los examinaba con cuidado. Una sonrisa se dibujo en su rostro, Alida había salido del peligro y podía dar la orden de alta. En su casa los cuidados y con una dieta saludable pronto estaría completamente repuesta.
Subió al quinto piso para examinar a la paciente. Alida se encontraba despierta,  después de examinarla conversó con ella para preguntar como se sentía, ella contestó que se sentía mejor y que coordinaba sus pensamientos y su cuerpo por fin la abedecia.  
El doctor sonrió y dijo -mañana te voy a dar de alta ya puedes ir a tu casa, tus exámenes están muy bien y el virus ha abandonado tu cuerpo, felicitaciones- comentó el doctor satisfecho por Alida y su familia. Ella no podía sentirse más feliz. Le daba las gracias al doctor por no rendirse ante el virus.  
Cuando se encontró con Alma en el pasillo le dijo lo mismo que Alida y además  agregó -hemos luchado muy fuerte y no le dimos oportunidad al virus, que demostró ser muy peligroso, ahora puedo decir que Alida está fuera de peligro. Tenemos que sentirnos aliviados, mañana puede irse a su casa-.  
Alma casi lloraba de felicidad y agradecía una y otra vez al doctor por haber curado a su hija -sin usted no lo hubiéramos logrado, siempre tendrá mi gratitud.- contestó Alma entre lágrimas.
Alida en su habitación también se sentía feliz, era tiempo de agradecer al cielo por escuchar sus ruegos y permitirle salir adelante. En silencio rezo unas oraciones como gratitud infinita a Dios.

CONTINUARÁ    
     
   

domingo, 8 de diciembre de 2019

ALIDA Y GERVACIO

Alida comenzó a recibir la nueva medicina, ahora quedaba tener paciencia y esperar unos días para ver si salia del cuadro de emergencia.  
Alma, la tía Vera y Gervacio guardaban grandes esperanzas sobre la salud de Alida.
Unos días después de recibir la medicina, Alida por momentos recuperaba la conciencia y pedía una y otra vez lo mismo, recuperarse, su deseo de aferrarse a la vida con todas sus fuerzas podía ayudarla a sanar aunque el doctor comenzó a notar nuevos síntomas que eran para preocuparse.
Las dosis del antivirus  eran altas, tenía que ser así para no dar oportunidad al virus que tome fuerza era necesario debilitarlo, ésto hizo que Alida comience a perder cabello, las uñas se le rompan y la piel se le reseque con el resultado de tener un aspecto escamoso. 
El doctor Benites, todos los días examinaba a la paciente para ver su progreso, pero éste todavía no se manifestaba, él no quería dar falsas esperanzas a la familia.  
Alma en silencio rezaba por su hija y Vera a su lado hacía lo mismo, Gervacio iba y venía nervioso por el corredor, sin tener la buena noticia de que el virus se debilitaba y abandonaba el cuerpo de Alida. Pensaba si el doctor había dicho que la nueva medicina era un gran antídoto  entonces porque no mejoraba.     
Hasta ese momento no habían buenos resultados a pesar que la medicina era una fuerte dosis.   La vida de la paciente corría riesgos y el doctor se sentía con las manos atadas, pero aun así, se debía esperar unos días más para dar oportunidad a la medicina que se le había administrado.  
Si el antivirus no surtía efecto, no se podía subir más la dosis, hacerlo sería envenenar la sangre de la paciente y causar su muerte. Todos veían con gran dolor que la vida de Alida se escapaba lentamente.
Una noche en el silencio de su habitación Alida despertó, no tenía fuerzas para moverse y unas lágrimas caían por su rostro.  Ella quería vivir y repetía: 
 -Por favor, todavía no es el momento, te ruego mi Dios no quiero morir- eran las mismas palabras de unos días atrás, era el mismo ruego.  
Gervacio, en su casa una noche cuando había regresó de visitar Alida, conversaba con sus padres Celeste y Fabian sobre ella.   No habían buenas noticias, no mostraba signos de recuperación.
-Mañana temprano el doctor va ordenar otro examen de sangre para ver si hay alguna novedad, pero en el estado de Alida no se puede estar extrayendo sangre cada día- decía Gervacio con pesar.
Fabian el padre contestó -todavía hay que esperar un poco más, no pierdas la calma, ella es una joven fuerte-.
-Padre el estado en que se encuentra Alida es terrible, el cabello se le está cayendo, la piel se le ha resecado y tiene una palidez que hace pensar lo peor- contestó Gervacio.
Celeste la madre estaba en silencio, no quizó intervenir para no alterar más a su hijo que estaba preocupado y nervioso. Ella sabía que él se sentía culpable, pero como hacerle entender que en una situación así nadie es culpable de este lamentable accidente.       
Otra semana más transcurrió y Alida una mañana en su habitación, comenzó           
a delirar por la fiebre alta ,la enfermera que la atendía se dio cuenta y le tomó la temperatura, era muy alta. Ella sabía  como actuar en este caso, mandó a traer hielo para ayudarla a bajar la fiebre. 
La enfermera lamentaba el estado en el que se encontraba la paciente. Nadie se atrevía a asegurar que ella saldría adelante. 
Alma en el corredor esperaba a la enfermera para preguntar como había amanecido su hija. 
Al salir de la habitación y después de responder todas las preguntas de Alma, no le dijo que había vuelto la fiebre, era mejor no preocuparla por el momento,  se disculpó y bajo a buscar al doctor para comunicarle que la paciente volvía a tener fiebre. 
El doctor Benites se tocaba la cabeza, ya no sabía que más hacer, solo se podía  esperar que Alida muestre signos de recuperación. 
Una mañana desde el campamento de investigación, Trevor por fin logró comunicarse con Gervacio antes que éste se vaya con dirección al Centro Médico, preguntó por la salud de Alida, todos en el campamento se habían quedado preocupados por ella. 
-Gervacio, al no saber nada de ustedes por fin pude comunicarme contigo, dime ¿cómo está Alida? ¿qué era lo que tenía?-.
-Trevor, disculpa, no te llamé antes porque no hay buenas noticias, Alida no está bien- contestó Gervacio y le contó a Trevor sobre su salud y todo lo que había pasado en el tiempo transcurrido. 
-Es una gran tristeza lo que me dices, aquí los demás ya han regresado a sus respectivos países pero dejaron saludos para ella y los buenos deseos de su pronta recuperación, Claire me dijo que le envíe un saludo especial  y si en algún momento  puede comunicarse que la llame a su teléfono y me dio su número.
Gervacio agradeció a Trevor sus palabras, pero él no estaba seguro de lo que iba a suceder en el futuro. 
Trevor agregó -en unos días más yo también regreso a mi país y el campamento se queda cerrado por que se acerca la estación de las lluvias y tú sabes que es imposible trabajar en esa época. Cuando esté en Lima me gustaría verte para saber más sobre Alida.
Gervacio estuvo de acuerdo y quedaron en encontrarse con Trevor cuando él llegue a la capital. 
Mientras las noticias en el Centro Medico no cambiaban,  al menos Alida no empeoraba y ese era un pequeño signo de esperanza.
Gervacio en su trabajo no podía pedir más permisos, con el riesgo despido, tuvo que incorporarse a su oficina, tenía bastante trabajo acumulado y por unas horas, era un escapada para que su mente se disipe de tanta preocupación.
Ese mismo día en la tarde en el Centro Médico, el doctor había citado Alma en su consultorio, ella y su hermana Vera hablaban con el doctor que les comunicaba el estado actual de la paciente.
-En la mañana, hemos tenido una junta médica para volver a examinar el caso de Alida, es mejor informarle que ella no muestra signos de cambio y ya no se puede administrar una dosis más fuerte. Es difícil decir esto pero si ella no se recupera no hay más que hacer. El virus que la atacado es muy potente y está soportando la medicina. Vamos a esperar un poco para extraer sangre, en el estado que ella se encuentra no quiero debilitar más.                
Alma no tenía palabras, ahora no sabía que hacer o decir, ella no aceptaba que su hija estaba grave.
Vera intervino -doctor, no se puede cambiar de medicina, tal vez eso haría una diferencia  en la salud de Alida.   
-Señora la medicina que se le está dando, es lo último en el campo médico para combatir este virus, no hay por ahora otra más. Ella está recibiendo fuertes dosis del mismo, subir a más, su cuerpo no lo resistiría. Tenemos que esperar-. contestó el doctor un poco impaciente.  
Alma y Vera terminaron de hablar con él y salieron unos segundos a la cafetería, Alma quería agua para tomar un calmante, se sentía mal.
Una hora antes Trevor y Gervacio se habían encontrado y llegaban al Centro Médico para visitar Alida. 
Gervacio le había advertido a Trevor que solo se le podía ver a través de un vidrio, ambos subieron al quinto piso cuando Alma y Vera estaban ausentes. Trevor pudo ver Alida por el vidrio, éste se sintió alarmado de cómo vio Alida, no era la joven alegre y sonriente que el había conocido.
-Solo espero que ella supere ésta enfermedad, es terrible ver cómo se ha consumido- comentó Trevor. 
Ambos estaban en silencio y miraban Alida cuando llegaban Vera y Alma al quinto piso. Gervacio les presentó a Trevor y les comentó que él era uno de los científicos que habían conocido en  el campamento. Alma lo saludo y Vera hizo lo propio.
Trevor notó que la madre no se sentía bien y comentó -señora espero que pronto Alida supere esta enfermedad, estoy seguro que así será-  se despidió de las dos mujeres y se retiró, Gervacio lo acompaño hasta la salida del Centro Médico para despedir al amigo.
-Gervacio no te olvides de llamar y decirme que Alida está bien de salud, debes pensar de esa manera-  comentó Trevor para animar a Gervacio. 
Los amigos se despidieron y Gervacio subió de nuevo para saber más sobre Alida. Vera fue la que le informó las últimas noticias. Alma estaba en silencio no hablaba, le temblaban las manos. 
Gervacio escuchó a Vera y una profunda tristeza lo atravesaba, él no podía quedarse más tiempo, era muy tarde, se disculpó y salio del Centro Medico.   
Solo unos días habían pasado de los últimos acontecimientos y en la habitación de Alida, mientras la enfermera tomaba el ultimo reporte sobre el estado de la paciente, observó que ella había amanecido sin  fiebre, su cuerpo tenía la temperatura normal y hablaba muy despacio. La enfermera se sorprendió y pensó, acaso había una luz de esperanza para Alida y el virus por fin retrocedía. Tenia que llamar al doctor para que la examine... ¡era urgente! 

CONTINUARÁ           
  

domingo, 1 de diciembre de 2019

ALIDA Y GERVACIO

El doctor Benites ordenó a la enfermera subir la dosis de la medicina que se le estaba aplicando, por el momento era lo único que se podía hacer. 
El cuerpo de Alida se había hinchado, seguro era una reacción del virus dentro de su organismo.  
Con la nueva orden dada por el doctor se tenia que esperar  para saber si causaba alguna mejoría. 
En la habitación el médico y las enfermeras disponían todo para que la paciente se encuentre lo más cómoda posible, las horas siguientes serían decisivas para saber si el tratamiento tenía un efecto positivo. La emergencia continuaba en el quinto piso del Centro Médico. 
Alma, Vera y Gervacio se sentían nerviosos a la espera de noticias o de alguna explicación del doctor con la esperanza de la recuperación de Alida. 
El doctor Benites serio y preocupado salió de la habitación y habló con la madre, Vera y Gervacio estaban cerca:
-No quiero ser pesimista pero en estos momentos no puedo decir que la paciente esta fuera de peligro. Es muy temprano para decir que la medicina está haciendo efecto. El virus que la ha atacado es fuerte y reacciona contra el antivirus, solo me atrevo a decir que tenemos que esperar para estar seguros y ver si hay alguna reacción positiva en la paciente. No puedo agregar más, los días o las semanas siguientes son de espera. La paciente va seguir en aislamiento. 
-¿Doctor es grave el estado de mi hija? preguntaba Alma con apenas un hilo de voz.
-Si, pero no seamos negativos, tenemos que esperar- terminó de hablar y se retiró
Alma abrazó a su hermana Vera y comenzó a llorar - ¿que voy hacer ahora sin mi hija? no quiero ni pensar-.
Vera quería animar a su hermana diciendo -Alida va estar bien, ella tiene que salir adelante, su recuperación será completa-.
Gervacio estaba inmóvil no tenía palabras, no podía decir nada y menos Alma, para él no era el momento de intervenir.  
Una de las enfermeras corrió la cortina de la ventana de vidrio en la habitación de Alida, Gervacio se acercó para verla, ella estaba dormida y su cuerpo se había hinchado, sus manos antes delgadas y delicadas, ahora estaban grandes e hinchadas. Él sintió un gran temor por la vida de Alida.   
En el primer piso del Centro Médico, en su consultorio el doctor Benites examinaba el caso, la hinchazón  del cuerpo de Alida era un síntoma nuevo dentro de su gravedad,  nadie lo esperaba.
Aparentemente el virus, podía reaccionar con más fuerza en el organismo de Alida. El doctor estaba preocupado, este caso era un desafío dentro de su carrera. Si en los días venideros Alida no mostraba mejoría, él pediría una junta de médicos para examinar el caso de su paciente. 
Después de hablar con el doctor nada consolaba a Alma, Vera le sugirió ir a la casa por unas horas para  descansar -si tu te enfermas que va pasar con Alida, tienes que estar tranquila y serena para apoyar a tu hija- le decía Vera a su hermana mientras la llevaba al ascensor para dejar por unas horas el Centro Médico. 
Gervacio en silencio, sentado en una de la sillas del corredor recordaba la alegría de Alida cuando viajaban a la selva, sus palabras llenas de emoción porque iba a conocer lugares nuevos e iba estar cerca de naturaleza en un lugar que siempre había deseado conocer. Jamás imaginó que el viaje iba a convertirse en una tragedia. 
Con el paso de los días Alida no mostraba recuperación, la hinchazón persistía y la fiebre también, el doctor Benites pidió una junta de médicos para ver su caso.
En la sala de juntas, los médicos conversaban sobre el estado de la paciente, se examinó todos los pro y los contras, luego subieron al piso para ver de cerca a Alida y tomar una decisión. 
Alma cuando vio a todos los médicos entrar a la habitación de su hija supo que ella estaba grave y que tal vez no había esperanza.
Vera no estaba, no tenía en quien apoyarse, Gervacio llegó y se acercó Alma para lograr sostenerla y que no se desmaye. La ayudó a sentarse para que se tranquilice.                      
-Mi hija esta grave, todos los médicos han entrado a su habitación- comentó entre lágrimas. 
-Por favor trate de calmarse ahora más que nunca hay que tener fuerza- dijo Gervacio para consolar Alma 
Ella ya no discutía con él, solo lloraba y no se sentía bien. 
Dentro de la habitación los doctores examinaban el estado de la paciente, todos llegaron a la misma conclusión:
-debes subir la dosis de la medicina para no darle tiempo al virus que se fortalezca, tienes que debilitarlo- comentó uno de los doctores.
El doctor Benites contestó -hace unos días ya he subido la dosis hasta donde  ella puede tolerar, si vuelvo a subir la dosis puede ser fatal.
-Es un riesgo que debes correr, porque de todas maneras estás en el límite y cualquier decisión, es de vida o muerte.
Los doctores comentaban -no hay otra salida. Además, extrae otra prueba de sangre para mandar a analizarla.
Después todos se retiraron y el doctor Benites habló con la familia. 
-Voy a ordenar se le aplique a la paciente una dosis más alta de antivirus, si esto no da resultado en los días que siguen, entonces tenemos que prepararnos para lo peor, no quiero mentir pero Alida está grave y ustedes lo saben.
Alma se sostuvo en el brazo de Gervacio, tuvo miedo caer, él la ayudó y el médico ordenó le den un calmante. 
-Señora tiene que ser fuerte en estos momentos- dijo el doctor Benites y aparte mandó a la enfermera para extraer de la paciente unas muestras de sangre y enviarlas analizar. 
En la madrugada, del día siguiente Alida lentamente reaccionó por unos instantes,  ella tomó conciencia donde se encontraba sintió el cuerpo pesado y de repente quiso decir algo pero volvió a perder el conocimiento ¿Era tal vez una mala reacción a la dosis alta de la medicina? no se podía saber. 
La espera en la recuperación de Alida, era lo que más angustiaba a Alma y su familia. 
Gervacio iba y venia al Centro Médico, quería estar al tanto de todo y si había progreso en la salud de Alida. La respuesta que recibía era la misma, no había novedades.  
Una noche cuando todos se habían retirado y solo quedaba la enfermera de turno, Alida en la soledad de su habitación despertó de su estado inconsciente, se sentía adormecida y débil, no podía moverse, su cuerpo no la obedecía, recordaba a lo lejos la fiebre alta que la debilitaba. Estaba sola en la oscura habitación solo sentía un pequeño ruido que hacían las máquinas a las que estaba conectada.
Unas lágrimas rodaban por sus mejillas y en el silencio de la noche rogaba al cielo por su vida:
 -Mi Dios todavía no por favor, todavía no es el tiempo de irme, quiero seguir adelante te lo pido- con estás palabras Alida se aferraba a la vida y al deseo desesperado de seguir al lado de su familia.  
No sentía sus brazos, ni sus piernas y en medio de sus ruegos volvió a quedar inconsciente. 
Dos día más tarde, los nuevos resultados del examen de sangre habían llegado. El doctor Benites los analizaba y movía la cabeza con pesimismo, no eran buenas noticias, además en la mañana muy temprano cuando pasaba revisión a Alida, noto que la piel de su cuerpo se había comenzado a poner de  un color rojo encendido, era otro nuevo síntoma de que el virus estaba ganando terreno. 
No tenía otra salida, iba a aplicar una medicina que era nueva en el campo médico, su poder de acción era fuerte y podía crear reacciones adversas en el cuerpo.  En este caso no encontró otro camino, era la vida o la muerte. Primero quería consultar a la familia y dependiendo de su decisión  procedería.    
El doctor reunió a Alma, Vera y Gervacio en su consultorio y explicó con detalle la situación de la paciente y el último recurso que quedaba -es una nueva medicina y es muy potente, puede crear una reacción pero es lo último, si no aplicamos vamos a ver a Alida como se consume lentamente atacada por este virus. Necesito su permiso para proceder, en cualquier caso ella esta en un límite,  su respuesta debe ser ahora-.
Vera miró Alma -hermana que vas a decir a esto, no podemos esperar- Alma sacó fuerza de donde no tenia, su hija estaba sufriendo. 
-Doctor proceda al tratamiento que usted dice y que Dios nos acompañe- dijo Alma con un tono de angustia y desesperación, pero ella ya no quería ver como sufría y se consumía Alida.          
    
El doctor Benites procedió de inmediato al nuevo tratamiento, este sería la última esperanza para Alida, de ahí en adelante no había más camino. 
Esta nueva medicina era el último recurso para combatir al virus que había demostrado tener una gran resistencia. 
Gervacio no podía tomar ninguna decisión con respecto al tratamiento, eso le correspondía a   Alma, pero en su fuero interno estaba de acuerdo. 
Se tenía que intentar lo que sea para salvarla y no verla morir. 
El doctor dio a la familia las últimas advertencias y se procedió con la aplicación de la nueva medicina.
Los días siguientes serían de una desesperada angustia por ver los resultados y el tiempo sería el único testigo de si Alida se recuperaba o no. 
Alma por unos segundos temió por la vida de su hija pero  después se dijo a si misma -ella  va estar bien-.
En otra ocacion más alegre, Gervacio estaría con Alida admirando la bella noche, con una hermosa luna.  Alida sentía fascinación por una noche así pero ahora para él solo era una noche más no había romance y menos la compañía de Alida. 

CONTINUARÁ