domingo, 26 de julio de 2020

ALIDA Y GERVACIO

El almuerzo en la casa de Alida se prolongó hasta media tarde, todos estaban felices de ver que Alida y Gervacio junto con Sebastian habían logrado salir de la zona de emergencia más aún si ellos ya no tenían casa donde regresar.
Celeste cargaba al bebé y lo abrazaba con amor: -Alida está tan lindo Sebastian, dentro de poco va a dar sus primeros pasos y luego lo veremos correr por toda la casa-.
-Si es verdad él va caminar y nos volverá locos a todos-. contestaba Alida sonriendo. La amistad entre las dos mujeres era real y eso le agradaba demasiado a Gervacio que agradecía a su esposa querer llevarse bien con su madre. 
Toda la familia por varios días había tenido el alma en vilo por no saber que había pasado con ellos, por ese motivo celebraban con alegría el reencuentro familiar. La más feliz de todo aquello era Alma, que podía disfrutar de la compañía de Sebastian, aunque Celeste también quería tener cerca a su nieto y verlo crecer.
Gervacio decía que debían turnarse para tenerlo y no entrar en ningún conflicto. 
-No, no, mi querido hijo, nosotras no vamos a discutir por tener al bebé, somos muy razonables- comentó Celeste. 
Todos los presentes estaban felices con la ocurrencia y empezaban a despedirse después de disfrutar de un delicioso almuerzo, era hora de dejar a la familia descansar y organizarse para su nueva vida. 
La tía Vera antes de salir se acercó Alida -querida no sabes cómo tu madre y yo estuvimos de preocupadas al no tener noticias de ustedes, no dormíamos tan solo de imaginar lo peor, pero gracias al cielo están con nosotros y están bien. 
Cuando todos se habían ido, Alida comentó con Gervacio -tú encárgate de Sebastian yo voy ayudar a mi madre a ordenar todo en la cocina-. Gervacio levantó al bebé en sus brazos y lo llevó a su habitación para cambiarlo y jugar con él. 
En la noche todo en la casa estaba en silencio, Alida conversaba con Gervacio:  -recuerdo a nuestros amigos y me preguntó ¿cómo estarán en el norte? no hemos podido despedirnos de ninguno de ellos y por las noticias en la televisión, todavía sigue la emergencia en la región-. 
-Si es verdad, solo espero que el clima cambie pronto que el Fenómeno del Niño se aleje para que puedan reconstruir lo destruido-. terminó de decir Gervacio antes de quedarse profundamente dormido. 
Cuando se inició la nueva semana, Gervacio se incorporó a su trabajo en el laboratorio, tuvo que hacer un informe detallado de lo ocurrido con su investigación y poner en orden las cuentas para que su jefe esté enterado de todo lo que sucedió.  
Ni bien Alida logró comunicarse con Albertina unos días más tarde, preguntó ¿cómo estaba  ella y su familia? además preguntó también por Doña Constanza, que por todas las gracias del cielo se encontraba bien.  La zona donde ella vivía no fue invadida por el agua pero su casa, si quedó aislada. 
Por el lado de la familia Noble Arredondo no había forma de comunicarse con ellos, toda comunicación fue destruida por la lluvias por lo tanto no se sabía cual era su situación.  
Pero la vida debía continuar y con el transcurrir de las semanas Alida se organizó y presentó una solicitud para comenzar a trabajar de nuevo. Con la ayuda de su madre  para cuidar a Sebastian mientras ella trabajaba, sería más fácil.
El clima en el norte se estabilizó y las lluvias se calmaron después de varias semanas, dejando a su paso destrucción y carreteras interrumpidas. Reconstruir todo de nuevo iba a tomar su tiempo.
Albertina por fin pudo salir de Tumbes y viajar a la capital para reunirse con sus hermanas y estudiar como era su propósito. Se contacto con Alida que feliz la invitó a ella y sus hermanas a que la visiten en su casa, la amistad entre ellas se estrechó y se reunían bastante seguido.
Serena seguía su carrera de ingeniería en              
petróleo y Amada seguía la carrera  de administración, Albertina por fin  decidió seguir la carrera de agronomía.
La hermanas cuando visitaban Alida le comentaba sobre Doña Constanza y su hija Elmira.
-Alida los hijos de Doña Constanza siempre la visitan como le  habían prometieron cuando ella se enfermó. Ellos ahora viajan a Tumbes más seguido y están al tanto de su madre y de lo que puede necesitar. Su hija mayor Azucena después de las lluvias quiso llevársela a vivir con ella, pero su madre rechazó la oferta con delicadeza, le dijo que ella no quería vivir en otro sitio que no sea su casa, te agradezco pero es mejor así- comentó Albertina.
-Bueno ella nunca se va acostumbrar a vivir en otro lugar que no sea su casa, todas aquí lo sabemos que ella siempre ha sido una mujer independiente y no le gusta molestar a nadie aunque sean sus hijos- contestó Alida sobre el tema. 
En sus conversaciones con Doña Constanza siempre se dio cuenta que solo la sacarían de su casa con los pies por delante como alguna vez le comentó y esta manera de pensar no la cambiaría por nadie.
Gervacio recibió una carta de Máximo semanas después que el temporal y las lluvias habían amainado, en ella  le contaba como todo habían cambiado en el pueblo, el Fenómeno del Niño se llevó muchas casas.  Su padre después de las lluvias había fallecido y eso fue una gran tristeza para la familia. También le comentaba sobre la familia Noble Arredondo que por suerte todos estaban bien, pero el agua había causado destrozos en su propiedad y en el fundo tenían grandes pérdidas económicas. Con respecto a las investigaciones del caso de Mauricio se habían detenido por las lluvias y no había hasta ahora algún resultado.  Terminaba su carta preguntando -¿señor Gervacio qué hago con sus cosas que logré salvar? en la casa usted dejó todo su ropa y enseres del hogar-.
Gervacio comentó con Alida sobre la situación -¿qué hacemos Alida si ya hemos comprado todo de nuevo?-. 
Ella se quedó unos segundos pensando y contestó: -dile que él disponga que hacer con todo, con la lluvia que entró en la casa y la mitad que se hundió,  seguro se malograron muchas cosas, que él disponga, que no se preocupe-. 
Gervacio así le contestó en una carta a Máximo que él disponga lo que se puede utilizar que lo utilice y lo otro que lo deseche. 
Alida y Gervacio se sentían aliviados al saber que sus amigos de Zarumilla estaban bien aunque con pérdidas económicas ellos se recuperarían con el tiempo. Ambos sentían gran pesar que el caso de lo sucedido a Mauricio no tenga hasta ese momento solución, pero se podía comprender la demora por lo sucedido con las lluvias pero ellos no perdían la esperanza de que la policía encuentre a los culpables y les caiga todo el peso de la ley. 
Alida comenzó a trabajar y se iba tranquila al Instituto de Investigación Biológica sabiendo que su madre la ayudaba con Sebastian, tenía su ama para que lo atienda y Alma estaba atenta a su cuidado. 
Con respecto a las hermanas, el amor volvió a tocar las puertas de Serena, era un compañero de universidad con el cual se llevaba muy bien, ellos comenzaron como amigos y terminaron enamorados, Amada estaba comprometida en matrimonio y pronto sería su boda, Albertina fue la única de las hermanas que regresó a Tumbes, ella quería aplicar en el fundo de su padre los nuevos conocimientos y las nuevas técnicas en agricultura para hacerlo más productivo. Thelma como había prometido, no intervino en nada con respecto a las decisiones de sus hijas, ella guardó silencio aunque todos sabían que le costó mucho hacerlo, debido a su temperamento.                
En un momento dado Alida comentó con su madre que querían mudarse a su casa propia, Alma se puso muy triste y le pidió que no lo haga:
-Hija, la casa es muy grande para mi sola, ustedes tienen todo el espacio que deseen, además en vez de mudarse podemos dividir la casa que tiene dos pisos y hacer el segundo piso un departamento para ti, Gervacio y Sebastian, piénsenlo.- terminó de comentar Alma y se retiró al jardín para que su hija piense en la propuesta.  
Alida en la noche mientras se iban a dormir conversó con Gervacio sobre la última propuesta de su madre y él contestó: -Alida la decisión la dejo en tus manos, es la casa de tu madre y algún día será tuya, lo que decidas estará bien-. 
Alida decidió dejar las cosas como estaban, ella no quería que su madre se sienta triste y además era una gran ayuda con Sebastian. 
El camino  ahora era más sencillo, los dos confiaban que el amor y el sentimiento se mantengan en el tiempo. Todo lo vivido y lo aprendido quedaría por siempre en su memoria. El pasado era ayer, el futuro se convertía en una promesa, lo importante era el presente el aquí y el ahora. Vivir el día a día con Sebastian y el amor que existía entre los dos.  


FIN     

domingo, 19 de julio de 2020

ALIDA Y GERVACIO

El caos que se había formado en el aeropuerto de Tumbes era total. 
La mayoría de personas que querían  viajar  habían venido a la ciudad para hacer negocios en la frontera y vender todo tipo de mercadería, ellos eran personas de paso.   
El caso de Alida y Gervacio era diferente, necesitaban salir de la ciudad porque ya no tenían un lugar a donde regresar, con un bebé en brazos su situación se complicaba. 
Ellos no se habían dado cuenta pero en ese momento en todo el aeropuerto eran los únicos que tenían un bebé, por este motivo nadie protestó y permitieron que se les de prioridad para comprar sus pasajes.  
Los vuelos comerciales ya no llegaban al aeropuerto de Tumbes, ahora era un avión del ejército, un Antonov el que estaba prestando ayuda a los civiles. Los vuelos de apoyo civil llegarían solo hasta Piura, lugar donde la gente podía tomar un vuelo comercial a Lima. Como era de esperar la situación se tornaba difícil, todo el mundo quería comprar un pasaje y se abalanzaban sobre el mostrador donde dos empleadas del ejército trataban de mantener el orden sin lograrlo. 
Gervacio en su desesperación logró llegar hasta el mostrador y como una súplica, le explicaba a una de las señoritas que tenía un bebé de meses y  a su esposa. La empleada lo escuchó y se dio cuenta que su caso era delicado, después de forcejear y empujar no había otra manera, logró  comprar dos pasajes, Sebastian no pagaba pasaje, el viajaba en los brazos de Alida. 
Con los boletos en la mano se alejó del mostrador, despeinado y con la camisa jalonada por la lucha que había sostenido para adquirir los pasajes. Se acercó Alida y le dijo: 
-Dentro de una hora salimos, en el primer vuelo de un avión del ejército. Los vuelos son solo hasta Piura,  ahí podemos que tomar un vuelo comercial-.
Alida estuvo de acuerdo no había otra forma de salir de Tumbes, ahora lo más preocupante era el bebé y llegar pronto a Piura.
El avión del ejército era de carga, servia para transportar tropa o armamento según el caso, pero en esta situación  sería un vuelo de civiles para ayudarlos a salir de la zona de desastre, hasta ese momento todavía se podía usar la pista de aterrizaje del aeropuerto.
Cuando anunciaron por el parlante que el vuelo estaba listo para partir, las personas que tenían sus pasajes en la mano debían formar una sola fila para subir en orden al avión, de otra manera no se les permitiría abordar. Alida y Gervacio se prepararon con sus mochilas en la espalda y Sebastian en los brazos, se formaron con el primer grupo de personas para subir a la nave.
El avión era enorme, Alida nunca antes había visto uno así, al subir se encontró con que no tenía los asientos como los aviones comerciales, si no estos eran largas bancas pegadas a las paredes, todos debían tomar asiento en ellas y poner sus cosas en el espacio que quedaba en el medio. Era una extraña sensación, no  muy cómoda pero para un vuelo corto,  suficiente. 
El avión se preparó a partir, al prender los motores hacia un fuerte ruido, lo cual asustó algunos pasajeros que trataron de mantener la calma y no ponerse nerviosos. La nave levantó vuelo y por ser de gran tamaño, el viaje se hizo más lento, pero lo bueno es que estaban volando y eso era lo único importante para llegar a Piura. 
Gervacio respiraba más tranquilo al saber que habían salido del caos y Alida se sentía un poco triste porque no se había podido despedir de sus amistades por las circunstancias, Doña Constanza, Thelma, Santo, Albertina, Nidia, la familia Noble Arredondo y algunos más quedaban en la ciudad y ella rogaba para que pudieran pasar lo mejor posible la terrible situación que se presentaba en la zona.   
En el trayecto, el vuelo presentó algunas turbulencias que hacía que la enorme nave se sacuda pero fue solo un momento y nada más.  
Al llegar a Piura el aterrizaje fue suave a pesar del gran tamaño de la nave. En ese instante había terminado la primera fase de su viaje, Lima les parecía tan lejana como en el polo norte.
Gervacio no dudó y fue directo al mostrador para comprar los otros pasajes de avión a la capital, en esas circunstancias asegurar el viaje era necesario. 
La señorita que atendía les dijo que había sitio en el último vuelo de la noche que salia a las 9 p.m. Gervacio aceptó y compró los pasajes, aquí no se podía dudar porque no se sabía que podía pasar después.           
Alida vio el reloj, era el medio día, como faltaban varias horas para partir de nuevo, ambos salieron del aeropuerto para tomar una habitación de hotel, tenían que atender a Sebastian que empezaba a fastidiarse con tanto ajetreo. 
En un hotel del centro de la ciudad pidieron una habitación. Alida atendió al bebé para que se tranquilice, luego tomó un baño y se cambio de ropa la que traía estaba llena de barro seco por la caminata que habían realizado para salir a la carretera en Zarumilla.  
Gervacio hizo lo mismo, su ropa no estaba en mejores condiciones. 
Almorzaron algo ligero en el comedor del hotel, ahí se enteraron por las noticias  que Piura también estaba sufriendo los embates del Fenómeno del Niño y que las lluvias destruían todo a su paso. Los dos rogaban que el clima se mantenga estable y no llueva para que no suspendan el vuelo. 
Regresaron a su habitación para descansar unas horas y más tarde partir al aeropuerto. Al menos tendrían unas horas de tranquilidad y descanso.
En su habitación conversaban sobre los últimos acontecimientos vividos hasta ese momento, Alida le contaba a Gervacio el miedo que sintió viajar en el Antonov, tuvo que hacer un gran esfuerzo para controlarse y no perder la calma. 
-Ya todo paso Alida, hemos salido de lo peor, ahora solo faltan unas horas para estar en Lima-. contestó Gervacio para tranquilizar a su esposa. 
El reloj marcaba las 7 de la noche cuando Alida y Gervacio partían al aeropuerto para tomar su vuelo, como era de esperarse el avión salió tarde, pasadas las diez de la noche por condiciones climáticas. En sus asientos ambos respiraban tranquilos pero no estarían seguros hasta llegar a Lima. 
Era un alivio pensar que en algo más de una hora estarían junto a sus familias. Alida ya imaginaba a su madre como estaría, sin saber nada de ella desde hace varios días. Alma se preocupaba demasiado por su hija y en este caso tenía que darle razón, las noticias que venían del norte no eran nada buenas.
Gervacio también pensaba en sus padres, Celeste su madre seguro no dormía pensando en cómo se encontraba  su hijo, Alida y el bebé 
Por fin el vuelo aterrizó en el aeropuerto Jorge Chavez, Alida estaba agotada, Sebastian dormía en sus brazos y Gervacio también sentía cansancio, un esfuerzo más y estarían en casa de Alma, lugar donde se quedarían.
Las doce de la noche Alida tocaba la puerta de la casa de su madre, la odisea para ellos había terminado, tenían hambre y sueño, felizmente el bebé dormía.
Alma abrió la puerta y dio un grito de felicidad al ver a su hija, su amada hija estaba frente a ella sana y salva junto a su nieto y a Gervacio. Los hizo pasar, no dejaba de abrazar a Alida mientras Gervacio cargaba al bebé y lo llevaba a su habitación, luego regresó  para saludar Alma que lo abrazó con alegría al ver que los tres estaban bien.
-Mamá por favor, hay en tu cocina algo que podamos comer, que no sea nada complicado puede ser un vaso de leche, con Gervacio no hemos comido nada desde el almuerzo- decía Alida a su madre.
-Si hija, tengo leche, pan jamón y si quieres puedo freír algunos huevos, Gervacio se animó para freír los huevos, pero Alma lo mandó a sentarse con el pretexto de que estaba cansado, ella fue quien los preparó.
Al día siguiente después de una noche de sueño completo y reparador Gervacio comentó con Alida:
-Tengo que ir a ver a mis padres, voy a tomar el desayuno con ellos, mi mamá también debe estar muy preocupada-.
-Si Gervacio, ve con tus padre, dale de mi parte saludos- se interrumpió un momento y preguntó a su madre -¿podemos invitar a los padres de Gervacio almorzar?, sería bueno para poder saludarlos-.
-Está bien hija me parece perfecto, también voy a invitar a tu tía Vera y a su esposo, ellos han estado muy preocupados por ustedes-.
Gervacio llegó a su casa que estaba a solo unas cuadras de la casa de Alida, tocó la puerta y su padre abrió, la sorpresa y  felicidad de ver a su hijo iluminaron su rostro, Celeste su madre salió a su encuentro y dijo -hijo que bueno verte no sabes como hemos estado de preocupados por ustedes-.   
Con sus padres Gervacio se sentía feliz, era el momento de ser solo hijo, a ellos les contó todas las situaciones que habían vivido para llegar a Lima, su madre le preparó el desayuno con todo lo que le gustaba, él ya lo sabía. Se quedó parte de la mañana con ellos y antes de despedirse les dijo que Alma los invitaba almorzar y lo esperaba en su casa.                    
Al almuerzo llegaron los padres de Gervacio, la tía Vera y su esposo, cuando vio a Alida  su tía la abrazó:
-No puedes imaginar lo preocupados que estábamos, no sabíamos nada de ustedes pero ahora es una felicidad verlos y estar  todos juntos-. 
Alma sirvió el almuerzo, todos sentados a la mesa reían con las ocurrencias de Sebastian que comía su papilla. y sonreía. 
La conversación fue al rededor de la experiencia vivida en el norte, Alida contaba los pormenores de cada situación y además comentó:
-Cuando viajábamos en el avión del ejército, estaba aterrada  y entonces recordé una anécdota de estudiante. Recién había terminado el colegio y con unas amigas decidimos tomar el curso de paracaidismo. Fuimos al cuartel del ejército donde daban las clases para inscribirnos, hasta ahí todo era normal. En la fecha que nos dieron para empezar el curso, mis amigas y yo nos presentamos en el cuartel, que emoción sentíamos, íbamos aprender algo nuevo. Con la indumentaria y el paracaídas puesto, era nuestra primera lección. Nos llevaron  a la zona donde se daban las primeras clases, teníamos que subir a una torre de mas o menos cinco metros de altura, en lo alto amarradas a una soga por un arnés debíamos  lanzarnos hasta llegar al piso. Ese día eramos quince chicas, subimos en orden a la torre, yo veía con que facilidad las otra chicas se lanzaban, cuando llegó mi turno, subí a la torre y me quedé parada en la plataforma estaba petrificada por el terror, no podía lanzarme. El sargento que nos entrenaba me repitió tres veces en voz alta: -tienes que lanzarte- pero yo temblaba de pánico y no lo escuchaba. Ahí me di cuenta que  jamás podría ser paracaidista y si viajaba en un Antonov nunca podría lanzarme al vacío. El sargento me hizo bajar de inmediato y de esta forma se acabó mi carrera en el ejército-. todos reían con la anécdota y Alida agregó -mis amigas si lograron completar el curso y se recibieron como paracaidistas, ellas algunas veces recuerda la experiencia y ríen de ello-. así terminó su relato Alida.

CONTINUARÁ               

domingo, 12 de julio de 2020

ALIDA Y GERVACIO

En la mañana muy temprano Gervacio se sentía desanimado con respecto a su trabajo, después de la tormenta de la noche anterior no quería ni imaginar como había amanecido el terreno donde realizaba su investigación. 
A la hora del desayuno no comentó nada al respecto con Alida, su intención era no preocuparla más de lo debido.
Desayuno en silencio mientras escuchaba los comentarios de su esposa y los planes que tenía  para cambiar algunas plantas que había sembrado en el jardín.
-Alida todo lo que decidas estará bien y estoy seguro que el jardín se verá mejor- contestó Gervacio, luego cargó a Sebastian, lo abrazó, beso a su esposa y se fue en la camioneta camino al terreno de cultivo donde seguro ya lo esperaba Máximo.
-Buenos días señor Gervacio- saludaba su ayudante ni bien vio la camioneta que se estacionaba.
Gervacio levantó la mano en señal de saludo y los dos observaban con desánimo todos los daños que había causado la lluvia. Parados frente al terreno no sabían por donde comenzar, la lluvia estaba malogrando  el trabajo, ahora lo único que les quedaba era limpiar todo y volver a planificar el estudio.
-Máximo llévame donde tu padre, quiero hablar con él- comentó Gervacio.
- Está seguro que desea hablar con mi padre, el otro día no quería escuchar nada de lo que él decía-. contestó Máximo esperando una respuesta.
-Mi estimado, llévame con tu padre, no te preocupes-. sonrió Gervacio para asegurar a su ayudante que eso era lo que deseaba.
Máximo llevó a Gervacio hasta su casa, los dos entraron juntos y entonces se escuchó la voz de la madre que decía -¡Máximo eres tu!-.
-Si madre estoy buscando a papá, mi jefe quiere hablar con él- contestó Máximo y entró a la habitación de sus padres para buscarlo y presentarlo ante Gervacio. 
La madre, salió a saludar, Gervacio se puso de pie y saludó a la señora que amablemente le decía que no se preocupe, que  siga sentado,  en un instante viene su esposo.
Gervacio obedeció a la señora. La casa de la familia era sencilla pero acogedora, tenía un pequeño huerto con algunos animales y una carreta donde cargaban las herramientas para un día de faena en el campo.
La madre de Máximo invitó a Gervacio un té, a esa hora de la mañana era lo apropiado, mientras se escuchaba la voz de Máximo que ayudaba a su padre a sentarse.
-Señor Gervacio mi nombre es Obdulio, soy padre de Máximo, para servirle-  el padre se presentó solo.
-Papá mi jefe quiere hablar contigo, desea hacerte algunas preguntas sobre el campo-. esto decía Máximo y señalaba a Gervacio.
-Dígame usted que es lo que desea saber y si puedo, yo le contestaré- habló el padre.
-Señor Obdulio  es para mi un gusto conocerlo, su hijo me ha comentado sobre las advertencias que usted le ha hecho y lo que puede suceder en el campo, todo aquello a despertado mi curiosidad- contestó Gervacio, él quería comprobar si era verdad lo que decía el hijo.
El anciano Obdulio guardó silencio unos segundos, era como si quisiera recordar cada detalle y no olvidar nada, luego comenzó a contar su historia. 
-Mire usted señor Gervacio, todo lo que está ocurriendo en este momento, como antes le dije a Máximo, me hace recordar cuando yo era un niño tenia seis años y acompañaba a mi padre al campo para trabajar. En aquella época el pueblo era muy pequeño y no había la cantidad de gente que existe ahora. Mi padre, en el campo señalaba los árboles y comentaba -Obdulio esto es un mal augurio, los árboles muy temprano están comenzando a florecer, extrañas lagartijas han inundado las tierras. No, no, esto no es bueno- una semana más tarde se desataron las lluvias torrenciales, lo grave de esto no era solo la lluvia con tormentas que estallaban en el cielo, rayos y truenos caían sobre la tierra como si fuera el fin del mundo. Los pobladores estábamos asustados, pero en ese entonces lo peor estaba por venir, la cantidad de agua que caía del cielo parecía un diluvio. Día tras día llovía y no se podía sembrar, ni trabajar en el campo. Ríos y quebradas cobraron vida, crecieron e inundaban todo el valle, el río Zarumilla se desertó a la vida inesperada y con furia se salió de su cauce. En Tumbes, el río castigaba sin piedad la ciudad, sus aguas invadieron las casas, todo era desastre y tragedia, como  dije antes no era solo la lluvia, lo complicado es que no tenía cuando dejar de llover los días pasaban y todo se llenaba de agua. La población pensaba que no se podía vivir. Después de aquel diluvio se sucedieron otras lluvias, pero no con la misma fuerza de aquella.  Ahora observo el mismo fenómeno, con consecuencias que pueden ser terribles-.
-Entonces usted piensa que ahora va a suceder lo mismo.- preguntó Gervacio.
-Con la naturaleza nunca se puede saber con seguridad lo que va pasar, pero si le puedo decir que observo lo mismo acontecimientos que mi padre me explicaba y eso es lo preocupante-.
Gervacio agradeció al padre de Máximo sus comentarios y se despidió, regresó al campo de trabajo para comenzar junto con su ayudante a limpiar todo.                
-¿Qué le pareció lo que ha dicho mi          
padre señor Gervacio?-
-Estoy preocupado Máximo, si las cosas suceden de esa manera nuestro trabajo no va avanzar y todo será en vano- contestó Gervacio. 
Él todavía guardaba la esperanza de que iba a llover unos días y luego volvería todo a la normalidad. El clima tenía que cambiar para bien esa era su idea.
Gervacio y Máximo limpiaron el terreno para dejarlo preparado por el momento, nada más se podía hacer, las lluvias iban a malograr cualquier trabajo. 
-Máximo vamos a esperar que el clima se estabilice y las lluvias calmen, por ahora dejemos el trabajo así- comentó Gervacio y lo mandó a descansar a su casa.  
Alida también estaba preocupada, veía con tristeza cómo se ahogaba su jardín en medio de tanta lluvia, era mejor esperar que pase la temporada para hacer los arreglos y de nuevo volver a sembrar las plantas.
Con los paso de los días contrario a lo que pensaban Alida y Gervacio, las lluvias empeoraron y aumentaba el volumen de agua que caía del cielo, ahora podía llover de día o de noche. 
Las noticias que traía Máximo cuando visitaba a Gervacio no eran buenas, por todos lados se escuchaban tragedias. Las quebradas que se creían secas por siempre, volvieron a la vida y traían grandes cantidades de agua que arrastraban todo a su paso. El canal internacional donde la gente vivía en construcciones precarias con techo y paredes de cartón, una noche mientras dormían la inundación de agua se llevó todo lo que había en su camino. Padres que no encontraban a sus hijos, esposos que no encontraban a sus esposas y viceversa, el agua arrastraba los cuerpos varios kilómetros más arriba, la noche oscura lo empeoraba todo. Al día siguiente  la tragedia y desolación era terrible. 
Tumbes también sufría el embate de las lluvias, toda la parte baja de la ciudad fue inundada por el río, en las casa se filtraba el agua y los alimentos comenzaban a escasear, la carretera a la capital estaba dañada en diferentes tramos, era imposible viajar por tierra.   
Alida ya no podía viajar a Tumbes para comunicarse con su madre y tranquilizarla, ella imaginaba que Alma estaba viviendo la peor de las tragedia al no tener noticias de su hija. 
En Lima, Alida estaba en lo cierto, por las noticias Alma se enteraba lo que las lluvias hacían en el norte, preocupada comentaba a su hermana: 
-Vera, mi hija, no se nada de ella ¿cómo estarán?, ¿qué estarán comiendo?- Alma lloraba y no podía dejar de pensar en los peligros que se encontraba Alida.
-Alma debes tener calma, ellos no se van a exponer, si ven que hay peligro entonces van a salir de la zona- Vera hablaba con su hermana para tranquilizarla pero con las noticias que se escuchaban ella también estaba preocupada,no quería imaginar lo peor.
-Señor Gervacio los víveres comienzan a escasear, los caminos están interrumpidos en algunos tramos, no hay manera de salir al campo-.decía Máximo con bastante frustración. 
-Lo sé Máximo, ahora definitivamente le doy crédito a las palabras de tu padre, esta situación cada día empeora, nada podemos hacer y no sabemos cuanto va a durar-.
Con todas las lluvias y tormentas el mar también se veía inestable, fuerte maretazos golpeaban la costa, era imposible hacerse a la mar. 
Alida ya no podía salir a pasear, por doquier había acumulación de agua. Ella  una tarde comentaba con Gervacio: -este clima no va a cambiar, es mejor pensar en salir ¿no te parece?-.
Gervacio se daba cuenta, el clima empeoraba cada día,  ellos comenzaban a quedar aislados en su casa,  prepararse para partir era el siguiente paso, pensar en la seguridad de Sebastian es lo primero. 
Después de la última tormenta, ya no habían dudas, no eran lluvias de la estación, esto era lo que todos conocían como El Fenómeno del Niño, pero no era cualquier niño, este tenía un poder destructivo y una fuerza letal. El norte en general estaba sufriendo las terribles consecuencias.
Gervacio entregó a Máximo una nota urgente para la familia Noble Arredondo, en ella se disculpaba por no despedirse, pero era imposible hacerlo, el camino estaba lleno de agua, además se iban del pueblo. La casa quedaría cerrada y sus cosas después la recogerían.
-Máximo entrega esta nota Agustín o a Mariví, confió en que cumplirás este último encargo. Nosotros nos vamos en cualquier momento, ya no estamos seguros de vivir en este lugar. Aquí nos despedimos, fue muy bueno trabajar contigo y te deseo mucha suerte para ti y tu familia- terminó de decir Gervacio.
-Hasta luego señor Gervacio- fue lo único que pudo contestar Máximo, a él no le gustaban las despedidas.            
    
En la noche la fuerza de la tormenta sacudía el pueblo, la lluvia no daba tregua, a esa hora nadie podía salir de su casa. 
Alida y Gervacio se acostaron para dormir. 
Sebastian descansaba  tranquilo sin sospechar lo que ocurría a su alrededor.
Eran las dos de la madrugada, la tormenta no amainaba, derepente un fuerte ruido estremeció la casa, Alida y Gervacio se despertaron y fueron a ver que sucedía, pensaban que era un rayo que había caído sobre el techo, pero estaban equivocados, era la mitad de la casa que se había hundido medio metro en el suelo, el subsuelo tenía tanta agua que era inestable, los dos miraban atónitos lo sucedido y daban gracias al cielo que el techo no les había caído encima, era desastroso el panorama y urgente irse cuanto antes.
Ni bien amaneció, alistaron dos mochilas que cada uno llevaría en la espalda, Gervacio cargaba a Sebastian y Alida llevaba un pequeño maletín con las cosas más urgente para el bebé. Para comer solo tenía una lata de atún y la leche necesaria para su hijo.
Se prepararon y salieron al camino, llegar a la carretera no era fácil, había cúmulos de agua por todas partes, cada uno con su mochila intentaban avanzar. En la carretera  tuvieron suerte, una camioneta los recogió en el camino al aeropuerto, la pista hasta ese tramo no estaba interrumpida. 
Cuando llegaron, agradecieron a esa buena persona que se compadeció de ellos. El aeropuerto de Tumbes era pequeño y al entrar había un terrible caos, mucha gente quería viajar. Alida y Gervacio no tenían otra alternativa que tomar el avión, ya no tenían casa a donde regresar, ni alimentos para comer. Gervacio dejó a Sebastian en los brazos de Alida y se lanzó sobre la gente, tenía que lograr comprar tres pasajes, no había otra salida.

CONTINUARÁ      
      

domingo, 5 de julio de 2020

ALIDA Y GERVACIO

Pasaron solo tres semanas desde que  el pueblo dio el ultimo adiós a Mauricio. La gente lamentaba su partida de una manera tan injusta.
El camión que entró  al fundo había desaparecido era como si se hubiera hecho humo y nadie en el campo podía dar alguna información al respecto. Los días transcurrían y todo seguía igual.
La policía pensaba que  el camión y sus ocupantes habían traspasado los límites de la provincia, se dirigían  hacia las montañas para ocultarse en algún lugar pero tarde o temprano los iban a encontrar. 
Agustín cuando visitaba a Gervacio, comentaba que no había ningún avance sobre el caso de su hermano, él se sentía tan desalentado: -tal vez nunca habrá justicia para mi hermano- decía con voz triste.  
Doña Amanda, su madre, comentaba en la casa: -nada de lo que la policía haga, va a devolverme a mi hijo-  ella no dejaba de extrañarlo y llorar por él.
Eran lamentables los hechos a pesar del esfuerzo que hacía la policía, cuanto tiempo pasaría para encontrar a los culpables, era imposible saberlo.
Una mañana muy temprano mientras organizaban el trabajo Gervacio y Máximo, éste decía: 
-Señor Gervacio, hoy día muy temprano mi padre se ha levantado preocupado, como usted sabe, él es un hombre de 92 años, tiene mucha experiencia en el campo, ha nacido y vivido toda su vida en estos parajes, los conoce como la palma de su mano, cuando él hace una advertencia siempre tiene razón. Antes del desayuno muy serio, me dijo: Máximo algo grave va a suceder, estoy seguro. Yo le pregunte porqué me decía esto y él contestó. Hijo los árboles en el campo han comenzado a florecer antes de tiempo, del suelo brotan como si fueran insectos pequeñas lagartijas que no se veían desde hace mucho tiempo, todo esto es extraño. La temperatura ha subido a niveles alarmantes, esta situación  me trae recuerdos no muy buenos de cuando era niño-. 
Gervacio no prestó mucha atención de lo que decía su ayudante, para él eran exageraciones de un hombre mayor.
Máximo volvió a insistir -tal vez usted piensa que son palabras sin sentido de un hombre anciano  que está delirando, pero yo le digo que mi padre no está equivocado, él sabe leer la naturaleza en el campo, además conversando con nuestro vecino que es pescador, dice que ellos también están preocupados porque en el mar han notado que cuando lanzan sus redes  pescan peces raros que antes no se veían  ¿qué va a pasar señor Gervacio?-. comentaba Máximo alarmado por las advertencias de su padre a las que le daba todo el crédito. 
Gervacio estaba tan absorto en su trabajo que mandó a Máximo a traer el cuaderno para tomar nota sobre los avances de su investigación y ya no escuchaba sus comentarios, solo le daba la razón en cuanto a la temperatura del ambiente. El calor era tan  agobiante cada día que a partir de las diez de la mañana, era imposible concentrarse en el trabajo a campo abierto.  
Alida en la casa también sufría las molestia de las altas temperaturas, se vestía con ropa fresca pero aun así seguía sintiendo las molestias del calor, se preocupaba por Sebastian, que tome mucho líquido para que no se deshidrate y ella hacía lo mismo. 
Salió un instante al jardín con su hijo para tomar aire fresco y como si fuera una aparición, vio que Nidia se acercaba, estaba más delgada, un poco  demacrada y tenía una expresión de tristeza en el rostro.
Nidia se acercó para saludar Alida: -¿cómo estás?- preguntó  -yo recién he llegado de viaje de la casa de mi familia-. 
Alida se sentía feliz de ver a su amiga después de los terribles acontecimientos, ella lamentaba toda la tragedia por la que había pasado Nidia.  La invitó a tomar asiento en el porche, lugar que era mas fresco. Le trajo una limonada fría para que se refresque. 
Alida no se atrevía a preguntar nada con respecto a Mauricio, pensó que eso le haría daño, si solo habían pasado tres semanas,  pero fue Nidia quien sola comenzó contarle lo que sentía con respecto a su tragedia:
-Alida no te imaginas lo que estoy viviendo, en las noches no puedo dormir, tengo pesadillas donde veo a Mauricio y al hijo que perdí, me despierto llorando y nada parece consolarme. El doctor me ha recetado fuertes calmantes para los nervios y aún así no puedo dormir. Sufro de estados depresivos y he guardado las fotos de Mauricio para no llorar sin consuelo cuando las veo. Mi madre me dice lo que yo estoy viviendo, solo el tiempo puede curarlo-.    
Nidia se quedó en silencio y miraba a Sebastian que estaba en su cochecito, se acercó, lo cargo en sus brazos y comentó -este bebe está muy lindo,  a mi hijo le faltaban solo unas semanas para nacer-.
Alida trató de consolar a su amiga pero se dio cuenta que a ella le hacía bien hablar y desahogar lo que estaba sintiendo. 
- Ahora tengo que pensar en mis hijos, ellos preguntan por su padre y ya le hemos explicado lo que ha pasado con él, felizmente Mariví me ayuda mucho a lidiar con eso, aunque ella no tiene  tiempo con el trabajo de la escuela y la administración del grifo. Agustín y Mariví esta haciendo un trabajo excelentes ocupándose de todo. Lo único perturbador es que Agustín va con un arma al fundo y eso le preocupa Amanda, ella esta sufriendo, no te imaginas cómo se siente. Yo la apoyo pero es inconsolable. Después de lo sucedido a Mauricio pensé irme del todo a mi casa en Talara, pero Amanda me suplicó que no me lleve a sus nietos que son lo único que le queda de su hijo- Nidia comentaba esto con Alida y agradecía a su amiga que la escuche.
El resto de la tarde conversaron de todos los acontecimientos y de planes sobre el futuro que Nidia pensaba realizar, no sabía cuando, pero al menos esa esperanza la mantenía viva. 
Mientras las amigas se despedían, Alida comentó: -cuando desees puedes venir a visitarme, las puertas  de mi casa están abiertas y podemos conversar. 
En la noche Alida comentaba con Gervacio sobre la visita de Nidia y lo que estaba viviendo ella y la familia, Sebastian dormía  y el silencio del entorno era acogedor.
-Alida, lo que más me preocupa es que Agustín va armado al fundo, él es un poco impulsivo, tal vez no se controle si ocurre algún episodio grave como el ocurrido a su hermano. Es cierto que debe tener cuidado, pero llegado el momento puede suceder algo grave-. terminó por decir Gervacio.
-Esperemos que no sea así, debemos confiar en nuestro amigo para que tenga calma, sería una tragedia sin nombre  para la familia,la perdida de otro hijo-. 
Los días se sucedían uno a uno sin grandes novedades,  solo se realizaba el trabajo diario pero una noche después de un día agobiante de sol pleno, se desató una tormenta que azotaba el pueblo y el campo sin tregua.
Alida y Gervacio estaban impactados con el espectáculo que les brindaba la naturaleza, nunca habían presenciado algo así. Los rayos y truenos parecían estallar en el cielo y la lluvia torrencial caía con fuerza. Esa noche llovió por varias horas, Gervacio pensaba que era una lluvia de estación y dejó de preocuparse más del asunto.
Al día siguiente después de la noche de tormenta.  Gervacio visitó el terreno donde hacía sus pruebas vio que la lluvia había destruido los avances de su investigación, más de la mitad del terreno estaba estropeado, era necesario comenzar de nuevo el trabajo, todo lo avanzado se perdió.        
Máximo llegó al terreno se quedó sin palabras mientras observaba a su  alrededor el desastre que había ocasionado la lluvia, muy serio dijo:
-Señor Gervacio tenemos que comenzar todo de nuevo, se ha malogrado la investigación de cada cultivo-  luego iba agregar algo más pero Gervacio lo hizo guardar silencio.
-No quiero que me digas nada de lo que tu padre dice, no estoy de humor para escuchar palabras pesimistas-. 
Máximo no habló en toda la mañana, se dio cuenta que su jefe estaba de muy mal humor.  Junto a Gervacio volvió a planificar el trabajo.
Después de un largo día de remover en la tierra todo el trabajo  perdido  y de sufrir las altas temperaturas de calor, esa misma noche se volvió a desatar una tormenta, ésta  parecía más fuerte que la de noche anterior. Gervacio se levantó de la cama, se asomó por la ventana,  comenzó a pensar que el padre de Máximo tenía razón, algo grave estaba por suceder y ese era solo el comienzo.

CONTINUARÁ  

domingo, 28 de junio de 2020

ALIDA Y GERVACIO

Después de manejar varios kilómetros por la carretera a Zarumilla, Mariví llegó a su casa, apenas vio a su hermano Agustín lo abrazó y los dos lloraban por Mauricio. 
-Debemos ser fuertes por nuestro hermano y nuestra madre- comentaba  Agustín a su hermana. 
-Ahora me voy hacer cargo de todos los trámites legales y hablar con la policía, tú encárgate de preparar a Mauricio y mantente cerca de nuestra madre, ella no puede con el dolor de ver a su hijo con esa ropa y en ese estado tan terrible. El doctor le ha inyectado un calmante para sedarla y duerma un poco. Cuéntame ¿cómo está Nidia?-. termino de decir Agustín.
Mariví aceptó ocuparse de su madre y hermano, además de comentar sobre el estado de salud de su cuñada. 
-Ella esta en el hospital, a perdido su embarazo y  tuvieron que operarla. Ha sufrido un terrible impacto al ver el estado en que se encontraba  Mauricio. Casimiro se ha quedado en el hospital hasta que su familia llegue, ellos ya han salido de Talara- Agustín  lamentó la tragedia de su cuñada, era una triste noticia. Él se sentía afligido por no poder hacer algo más por Nidia.    
En ese momento llegó la policía a la casa, Agustín fue a recibirlos, para que inicien la investigación del caso que ya no era una denuncia por robo, si no ahora era un homicidio. 
Mariví fue a la habitación de su madre que dormía bajo el efecto del fuerte sedante que el doctor le había inyectado. Carmela estaba al pie de la cama acompañando a doña Amanda, Mariví le pidió que  la ayude a preparar a su hermano y a preparar la casa para los  funerales. El dolor la embargaba pero debía sacar fuerzas para cambiar y asear a  Mauricio que todavía vestía la ropa del atentado. 
La policía interrogó por turnos a toda la familia y principalmente a los testigos presenciales que estuvieron al lado de Mauricio. Casimiro todavía se encontraba ausente, él esperaba en el hospital, Dante si estaba presente y contestó todas las preguntas a la policía. 
Cuando los agentes terminaron el interrogatorio hablaron con Agustín: -nosotros vamos a comunicar a todas las estaciones policiales de la provincia para que estén al tanto de los prófugos y del camión pero si estos han traspasado los límites de la zona hacia las montañas, entonces nuestro trabajo será más difícil para ubicarlos en ese vasto territorio-.  
El agente lamentó los hechos y prometió que los buscarían por toda la provincia. Tenía en sus notas la descripción física de cada uno de los hombres que entraron al fundo. Dante les había proporcionado los detalles.  
-El testigo que falta declarar de nombre Casimiro Reyes, debe presentarse mañana en la estación  policial para ser interrogado-. ordenó el agente. 
Además la policía tenía en sus manos un dato importante que Dante les había proporcionado sobre la descripción del hombre que disparo  contra Mauricio, éste tenía una gran cicatriz en la mejilla derecha. Con este dato sería más fácil identificarlo. 
Agustín despidió a los agentes y con Dante fueron a iniciar los trámites legales y abrir la casa para el funeral.
El caso de Mauricio estremeció al pueblo, ¿quien no lo conocía?, todos sabían que era un buen hijo. esposo y padre, sabían además que era generoso y una persona muy tratable y amistosa. La gente  lamentaba su partida y todos querían acercarse para apoyar y dar el pésame a la familia.
Gervacio en esa hora del día, terminaba de arreglar las cosas en el terreno de cultivo donde estaba trabajando, de pronto llegó Máximo, agitado por haber corrido para cumplir el encargo de su jefe, apenas podía respirar, pero alcanzó a decir: 
-Señor Gervacio, usted no sabe lo que ha ocurrido en el pueblo, es una gran tragedia-.
-¿Que ha sucedido? ¿por qué estas tan agitado?- preguntaba Gervacio para darle tiempo a que tome aire y se tranquilice.
Máximo respiró profundamente y comenzó a contarle lo ocurrido a la familia Noble Arredondo y la muerte de Mauricio.  El estado de salud de su esposa Nidia es delicado, ella está en el hospital. 
Gervacio no podía dar crédito a lo que escuchaba, peguntó varias veces a Máximo si estaba seguro de lo que decía  o era una mala información. 
-No señor Gervacio, de todo esto me enterado por gente que lo estimaba y está llorando por su  partida de la manera más trágica-.
El amigo, la persona que había mostrado en todo momento su amistad, ahora se había ido. Gervacio se sintió conmocionado, triste y a la vez lleno de ira, se preguntaba, ¿por qué Mauricio no le avisó para acompañarlo al fundo? las cosas hubieran sido diferentes y su amigo estaría vivo.
Lamentaba profundamente lo sucedido, se despidió de Máximo para ir a su casa y conversar con Alida. Al llegar, se detuvo un instante en la puerta, respiró para serenarse aun sentía la impotencia de no haber podido acompañar a su amigo. Cuando entró a la sala, vio Alida que venía a su encuentro con Sebastian en los brazos. 
-¿Qué sucede Gervacio por qué esa expresión? ¿ha pasado algo con mi madre?-Alida se desespero al ver que su esposo no hablaba.
Segundos después Gervacio habló: -No Alida, no ha pasado nada con tu mamá, es mejor que te sientes para contarte, se trata de nuestros amigos Mauricio y Nidia-. luego paso a contar lo sucedido a la familia y el dolor que estaban viviendo.
Alida lloraba por la familia: -tenemos que ir ayudarlos Gervacio, ellos necesitan nuestro apoyo- contestó a su esposo con apremio. Alida quería salir para ir a su casa y ayudarlos.
-No Alida, ellos ahora necesitan privacidad, nosotros solo seríamos un estorbo. Debemos esperar hasta que abran la casa para los funerales, presentar nuestras condolencias y ahí ofrecer toda la ayuda que necesiten. La familia está viviendo momentos de dolor que nosotros debemos respetar-. comentó Gervacio para detener a su esposa y sus buenas intenciones.  
Alida se quedó en silencio lamentaba tanto lo ocurrido a sus amigos y pensaba en la madre de Mauricio. 
Cuando la casa se abrió para los funerales, la gente hacía cola para presentar sus condolencias, todos eran sinceros con su dolor. 
Doña Amanda apenas podía soportarlo, la pérdida de un hijo es un dolor demasiado grande. Mariví estaba a su lado para atenderla en caso lo necesite.
Alida y Gervacio a los pocos minutos llegaron a la casa para dar el pésame y ofrecer su ayuda en lo que puedan necesitar: -Mariví no dudes en pedirme si necesitan nuestra ayuda, nosotros estamos muy conmovidos con la partida de Mauricio-. comentó Alida y abrazó a su amiga.
-Gracias Alida por venir, esto es demasiado para nosotros, es un momento de dolor y desesperación-. dijo Mariví para agradecer a su amiga.
La casa de la familia Noble Arredondo estaba llena de gente , amigos, vecinos y familiares que no salían de su indignación y tristeza por lo ocurrido. Ramos de flores llegaban  para expresar el dolor y acompañar a la familia.              
 Al día siguiente, pasado el medio día, todos los asistentes marchaban en silencio al pequeño cementerio del pueblo donde se daría el ultimo adiós a Mauricio. 
Nidia no estuvo presente en el velorio, ni ahora en el cementerio, ella seguía muy delicada y los doctores decidieron dormirla para que calme su estado de shock  nervioso que estaba sufriendo. Su madre y su hermana la acompañaban en todo momento.
Casimiro había contado todo esto a la familia la noche anterior cuando llegó del hospital y se presentó en la casa para dar el pésame. Agustín le agradeció toda la ayuda que había prestado y le dijo que fuera a su casa a descansar.
-Casimiro lleva la camioneta al fundo, no quiero que mi madre la vea, para ella sería un sufrimiento recordar los terribles momentos que vivió su hijo. Mañana tienes que venir, son los funerales- agregó Agustín para despedir al capataz. 
Y a si fue como todos reunidos en el cementerio despedían al amigo, hijo, hermano, esposo. Un ramo de rosas que llevaba doña Amanda en las manos fue puesto sobre el cajón donde descansaba Mauricio, esa fue su despedida.
Al terminar los funerales, la familia agradeció a los presentes por acompañarlos en estos momento de dolor, luego fueron a su casa en silencio y cerraron las puertas, pidieron a toda la gente su comprensión por los momentos que estaban viviendo y lo delicada que se encontraba doña Amanda. Agustín fue el que habló en nombre de la familia.    
Alida y Gervacio regresaron a su casa, los ánimos no estaban para conversar, solo hicieron algunos comentarios y el resto del día estuvieron en silencio, la tristeza los invadía al recordar al amigo y los momentos que pasaron  en su compañía. 
Tres días más tarde Nidia salia del hospital, Mariví y Agustín fueron a recogerla, ella había estado dormida todo ese tiempo para que pueda recuperarse, los doctores así lo habían recomendado,  además le dijeron que de ser posible por unos días cambie de ambiente a otro lugar.
Nidia hizo caso al doctor, pero antes de partir de viaje para la casa de su familia fue a espedirse de su esposo al cementerio, el dolor la invadía, su madre le pidió partir a Talara: 
-Hija ahora debes cuidarte, tienes dos hijos pequeños que te necesitan- los niños habían estado en casa de familiares para evitar estar presentes y ver a su padre, solo se les permitió acompañarlo al cementerio después de explicarles lo que había sucedido con él de una forma que ellos puedan  comprender. 
Con sus hijos, su madre y hermana Nidia se despidió de Doña Amanda, Mariví y Agustín.
-Nidia por favor cuídate y nos vemos pronto-. decía la madre de Mauricio para despedir a su nuera y lamentaba lo sucedido a ella. Tanto dolor no era fácil de soportar.           

Con la partida de Nidia y la familia Noble Arredondo de duelo, Alida y Gervacio veían poco a Agustín y a Mariví, ellos estaban organizando su trabajo. Ahora Agustín se ocupaba del fundo a donde viajaba siempre armado, esta vez no sería sorprendido y estaba dispuesto a disparar si alguien entraba a sus tierras con malas intenciones. 
Mariví se encargaba de la administración del grifo y terminar el año escolar con sus alumnos, entre tanto trabajo no tenía tiempo para hacer vida social.
Doña Amanda se había ido con Carmela para que la acompañe unos días a la casa de la playa. El doctor también le había aconsejado cambiar de ambiente.
La vida para ellos no volvería a ser igual, Mauricio era el motor que empujaba a la familia y ahora se había ido, toda la responsabilidad recaía sobre Agustín para sacar adelante el fundo y a la familia.  Él era más reservado y callado que su hermano, pero tenía la misma habilidad que Mauricio a la hora de manejar los negocios.
Alida y Gervacio seguían su vida siempre extrañando al amigo y respetaban la reserva de la familia. Agustín pasaba de vez en cuando por el terreno donde estaba trabajando Gervacio, conversaban y luego partía al fundo. 
Gervacio comentaba con Máximo sobre el trabajo que estaban haciendo y pensaba que la vida podía dar un vuelco inesperado y sorprendernos en cualquier momento.

CONTINUARÁ           

domingo, 21 de junio de 2020

ALIDA Y GERVACIO

Mientras Mauricio manejaba por la carretera al fundo, pensaba en como enfrentar este grave problema. 
No quería correr riesgos pero llegado el momento no sabía aun cómo organizar la acción, ni  que  plan  seguir.
Casimiro el capataz lo iba apoyar y luego pensaría que más hacer. 
Era temprano cuando llegó al fundo, el capataz se sorprendió con su presencia de madrugada, él aún ignoraba lo que  iba  a hacer su jefe.
-Señor Mauricio ¡buenos días! ¿usted tan temprano en el fundo?-.  saludó Casimiro.
-¡Buenos días! quiero saber si hay alguna novedad con respecto al camión que merodea por aquí- contestó Mauricio preocupado y con voz grave. 
-No hay ninguna novedad señor, desde la última vez que incursionaron en sus tierras no han vuelto aparecer, tal vez ya desistieron y no van a regresar- contestó Casimiro, señalando con dirección a la puerta de entrada.
-Te equivocas- contestó con impaciencia Mauricio -si se han llevado dos vacas, nada les impide que regresen por más, hasta no detener a esta gente, ellos van a seguir- luego preguntó por Dante el muchacho de los establos.
-Él esta trabajando en este momento en los establos, señor-. 
-Llámalo de inmediato- ordenó Mauricio  -tengo que hablar con los dos para planificar que vamos hacer para detener a estos hombres-.   
Mauricio se fue caminando a la pequeña casa que había en el fundo y que servía también de oficina,  mientras Casimiro corría a buscar a Dante. Sentado en su escritorio pensaba como hacer con  el problema que era grave y que no se podía dejar sin resolver. 
Minutos después se presentaron Casimiro y Dante, tocaron la puerta para avisar de su presencia, Mauricio los hizo pasar e indicó que tomen asiento para explicarles el plan a seguir.
Los tres harían guardia en diferentes puntos del fundo para estar atentos y avisar si veían aparecer el camión, juntos tomarían acción para detener a los delincuentes.
-Señor Mauricio, la policía debe estar presente, es peligroso, no sabemos a quienes nos vamos a enfrentar- agregó Casimiro para advertir sobre el peligro.
-No te preocupes vamos a tomar todas las precauciones de seguridad, pero es importante detenerlos. En cuanto a la policía estamos tan lejos de la ciudad, ellos no se van a dar tiempo para atender nuestra denuncia que ya ha sido puesta desde la semana pasada cuando se robaron la segunda vaca-. Contestó Mauricio, decidido a detener a los hombres que actuaban impunemente.  
Mauricio señalo los puntos donde cada uno estaría para iniciar la vigilancia, habían pasado varios días desde el último robo y en cualquier momento podían aparecer. Cada hombre se situó en los puestos marcados, descansarían por turnos para no descuidar la vigilancia. El camión tenía que aparecer por el único camino que conducía directo al fundo.  
Según indicaban los vecinos que vivían cerca, ellos habían visto el camión merodear por los alrededor  cerca de las diez de la mañana. 
El primer día de vigilancia, no sucedió nada, el segundo día tampoco había movimiento, Mauricio casi perdía la esperanza de poder sorprenderlos, pero al tercer día cuando eran cerca de las diez de la mañana, en el horizonte vieron aparecer el camión.  Sigilosamente los ayudantes y Mauricio se juntaron para esperar y sorprender a los hombres que se acercaron confiados y bajaron  del camión para escoger de un grupo de reses, cual se llevarían, fue en ese momento que Mauricio salió al paso para sorprenderlos diciendo en voz alta que se detengan, ellos serían apresados para ser llevados a la policía por denuncia de robo. 
-Soy el dueño de este fundo y ustedes no tienen ningún derecho a estar en mis tierras y llevarse  a uno de mis animales-. dijo esto con la autoridad de ser el dueño.
Con estas palabras, Mauricio no se dio cuenta que uno de los hombres estaban armados, éste sacó su arma y sin mediar palabra  disparó contra Mauricio, cinco tiros que fueron mortales, él cayó al piso sin poder defenderse, Casimiro corrió a su lado para auxiliarlo, Dante estaba paralizado por el miedo. 
Los delincuentes, subieron al camión para huir a toda velocidad por el camino que lleva a las montañas.
Mauricio en el suelo trataba de hablar, pero no podía, Casimiro con la ayuda de Dante lo subieron a  la camioneta, lo taparon con una manta para mantener el calor de su cuerpo y se lo llevaban  a toda velocidad al pueblo. 
El tiempo y la velocidad con la que se manejaba eran vitales para salvar a Mauricio, cuando llegaron hasta la puerta de la casa, Nidia sintió el sonido de las llantas de un carro que se detenía, pensó en su esposo y salió a recibirlo, Casimiro trató de detenerla: 
-Señora, no por favor-  fue en vano,   ella preguntó por Mauricio y se desesperó al no verlo, se acercó a la camioneta, quitó la manta que tapaba el cuerpo sin vida de su esposo,  dio un gritó desgarrador y  cayó desmayada al piso.
Casimiro la tomó en sus brazos para llevarla a la casa, mientras Dante volvía a cubrir el cuerpo con la manta. 
Casimiro recostó sobre uno de los mueble en la sala a Nidia y se percató con horror que comenzaba a sangrar, llamó a Dante para decirle que busque a la señorita Mariví, ella estaba en el colegio dictando sus clases, el muchacho salió corriendo para cumplir el encargo.   
Con todo el ruido en la sala, doña Amanda salio de su habitación y se asustó al ver a Nidia que apenas podía reaccionar:  -¿qué ha sucedido con mi nuera?-. preguntó, vio la desesperación en la cara de Casimiro  y pensó lo peor,  su hijo no estaba por ningún lado. 
-Señora, la señora Nidia esta muy mal hay que atenderla ha comenzando a sangrar- decía Casimiro para advertir sobre su embarazo.
- Debemos llevarla pronto al hospital pero dime ¿donde está mi hijo?-. contestó la madre con nerviosismo.  
Doña Amanda hablaba desesperada y preguntaba por su hijo, salió a la calle para buscarlo en la camioneta, entonces vio el cuerpo de Mauricio y colapso por los nervios, no puede ser, repetía. Casimiro no sabía como calmarla y a quien atender primero entre las dos mujeres.
Mariví apareció de pronto traída por Dante, ella vio a su madre en medio del  dolor y el llanto de ver  a su hijo sin vida. Mauricio había dejado de existir a los pocos minutos de los disparos. 
La hija abrazó a su madre para que entre a la casa, ordenó a Casimiro traer el cuerpo de Mauricio a una de las habitaciones y acomodarlo con cuidado sobre la cama, luego ordenó a Dante buscar con urgencia a Agustín que se encontraba en las oficinas del grifo a la afueras del pueblo: -trae a mi hermano que venga pronto, es urgente- Dante salió corriendo de nuevo con el encargo de la señorita Mariví.
-Casimiro llama a Carmela para que se quede con mi madre mientras viene mi hermano, nosotros tenemos que llevar de emergencia a Nidia al hospital esta perdiendo sangre no podemos esperar Agustín. ¡Nos vamos en mi carro!-. 
Cuando vino Carmela la señora de la cocina, Mariví le recomendó no separarse de su madre hasta que ella regrese: - Carmela cuídala ella esta muy delicada.- 
Entre Casimiro y Mariví cargaron a Nidia que no tomaba conciencia de su estado  y preguntaba por su esposo una y otra vez, estaba sufriendo un shock nervioso. En el carro Mariví apenas podía contenerla mientras Casimiro manejaba a todo velocidad por la carretera a Tumbes para llegar al hospital. 
Agustín alarmado por las palabras de Dante llegó a su casa y vio una escena desgarradora, su madre no podía hablar junto al cuerpo de Mauricio y Carmela le traía agua de azahar para que tome y calme sus nervios. Agustín se estremeció al ver a su hermano en ese estado, sus lágrimas caían por sus mejillas, su querido hermano al que tanto amaba, respetaba y admiraba ya no estaba. Abrazó a su madre que lloraba junto a su hijo menor. Se quedaron abrazados y en silencio unos minutos.
-Madre ten fe, tu hijo está en un lugar mejor- Agustín decía estas palabras para tranquilizar a su madre. 
Al rato, salió de la habitación y llamó a Dante, le pidió que éste le cuente con detalle como fueron los hechos. Acto seguido el muchacho le describió paso a paso lo sucedido desde el primer día que comenzó la vigilancia. Agustín escuchaba sin interrumpirlo se imaginaba la ira de Mauricio ante la injusticia sobre su propiedad. 
Para empeorar la cosas, sabia que su hermana Mariví había llevado a Nidia al hospital en estado grave.
En el hospital Mariví internaba a Nidia de emergencia y bajo un shock nervioso, mientras se desesperaba por ver a su esposo. Su estado de salud era delicado, esto lo comprobó el doctor después de examinarla. Salió para hablar con Mariví: -la señora ha perdido su embarazo, la tenemos que intervenir,  no hay otro camino, ¿que es lo que ha sucedido para que se encuentre así?-.
Marivi contó al  doctor cual era la tragedia que vivía su familia y que la policía ya estaba al tanto de lo sucedido. Contestó que estaba de acuerdo con el doctor para intervenir a Nidia, si no había nada más que hacer. Lamentaba que su cuñada pierda el embarazo que estaba por cumplir los cinco meses.  
Después de hablar con el doctor éste se fue a la sala de operaciones, Mariví llamó a Casimiro para decirle:
-Vaya usted a la central telefónica y llama a este número en la ciudad de Talara, es de la familia de Nidia cuéntales lo sucedido y que vengan urgente para estar a su lado, no puedo yo sola atender todo esto, sé que Agustín debe estar en la misma situación con mi madre. 
 Casimiro salió del hospital para cumplir el mandado y luego de una hora regresó: -señorita Mariví ya me comunique con la familia de Talara, su madre y una hermana de la señora, están saliendo de la ciudad en este momento.                       
-Muy bien Casimiro, ahora yo tengo que regresar a la casa para ver a mi mamá, tú no te muevas de aquí hasta que llegue la familia de Nidia y  les informes lo que ha sucedido con ella, luego vienes a la casa para decirme cómo se encuentra su estado de salud-. 
-Si señorita-. contestó Casimiro y se quedó en el hospital.
Mariví tomó su carro, manejaba de regreso por la carretera a Zarumilla, pensaba en su hermano y la terrible tragedia que estaban viviendo, tuvo que detenerse unos instantes al costado del camino para llorar desesperadamente por el amado hermano que había perdido.

CONTINUARÁ


domingo, 14 de junio de 2020

ALIDA Y GERVACIO


La playa, de un paisaje hermoso y paradisíaco, era tranquila y solaz. Alida después de mojarse los pies en el mar fue al lado de Gervacio. 
Los invitados y la familia caminaron hacia la casa que estaba solo a unos metros del mar, ésta en su tiempo fue construida con cañas de Guayaquil que le daban al exterior un aspecto de cabaña. La casa en medio de la playa, era la única en varios kilómetros a la redonda. En su interior había  una sala decorada con muebles de playa, un comedor amplio y cómodo, además de  varios dormitorios para huéspedes. La cocina lucía un gran ventanal desde donde se podía ver el mar, aparte estaba equipada con muebles y artefactos que permitían preparar los más deliciosos platos gourmet. En resumen la casa contaba con todas las comodidades para pasar un día o varios días de magnificas vacaciones. 
Un día de playa y descanso, le venía bien a todos los presentes para alejarse de la rutina y a los niños para jugar y divertirse en el mar.
Alida estaba encantada con la casa y el entorno, acomodó al pequeño Sebastian en su corralito portátil y le dio varios juguetes para entretenerse, los demás se acomodaron a conversar y a refrescarse. La casa tenía techos altos y grandes ventanas en cada estancia, esto permitía tener un ambiente bien ventilado y fresco en su interior. 
Magdalena y Miguelito con su madre, Mariví y Alida fueron a bañarse, el día de calor y sol brillante invitaba a sumergirse en el mar. Gervacio, Mauricio y Agustín se quedaron en la casa a la sombra mientras cuidaban a Sebastian que jugaba tranquilo. Alida no quería todavía exponerlo al sol, era muy pequeño. 
Doña Amanda disfrutaban ver a sus nietos  jugando en el mar, la alegría de sus risas era contagiosa, Nidia atenta a ellos los cuidaba mientras se bañaban. Mariví mostraba su destreza en el mar y Alida hacia lo propio. 
La mañana era propicia para disfrutar de la diversión,  Alida después de bañarse un buen rato fue a la casa para estar con Sebastian; mientras Gervacio, si así lo deseaba podía ir a bañarse en el mar, era mejor turnarse para estar atentos de cuidar a su hijo, pero los caballeros estaban tan entretenidos con su conversación sobre política y arreglando los problemas del país que desistieron ir al mar.
Cuando regresaron a la casa Nidia, sus hijos, Mariví y doña Amanda, el almuerzo estaba casi listo, preparado por Carmela,  la señora que ayudaba en la casa de la familia Noble Arredondo.
Sentados en la mesa, la familia e invitados disfrutaban de deliciosos pescados recién traídos del mar y preparados como ceviche o fritos, frescas ensaladas, salsas y demás platos preparados por una excelente cocinera, todo esto estaba servidos en la mesa. Se brindó con vino blanco traído por los invitados y se disfrutó de la agradable compañía y del mar. 
El resto del día las mujeres sentadas en el porche de la casa conversaban y admiraban el paisaje, mientras los caballeros disfrutaban de un refrescante baño de mar con los hijos de Mauricio. Sebastian dormía la siesta de la tarde en una de las habitaciones y Alida estaba pendiente de él.
La hora de partir se acercaba y nadie quería irse, todos deseaban quedarse por siempre en la playa pero la realidad de la vida y el trabajo los esperaba. Se quedaron hasta esperar la hora del ocaso del Sol, que parecía sacado de un cuadro de un experto pintor. 
El cielo se encendió en un rojo casi naranja, mientras el Sol lentamente se ocultaba en el horizonte. La naturaleza les brindaba un espectáculo de esplendor que los dejaba sin palabras. 
Ya era de noche cuando Alida y Gervacio se despedían de sus amigos y agradecían todas las atenciones y su compañía. La casa de la playa volvía a cerrarse hasta una nueva visita y quedaba al cuidado de un guardián. 
Al llegar a su casa Gervacio y Alida estaban cansados, el único despierto, descansado y feliz era Sebastian después de haber hecho su siesta de la tarde. 
-Gervacio- comentó Alida -no podía ser un día más perfecto el que hemos pasado hoy, la playa era una pintura y el ocaso de sol, nunca vi algo parecido, hemos disfrutado demasiado-.  dijo Alida feliz al referirse al paseo.  
-Si...la verdad yo también lo he disfrutado, la playa perfecta y la casa una maravilla de construcción y comodidad. Mauricio me contó que fue su padre el que la mandó a construir y que él cuando era pequeño venía muy seguido con sus hermanos y sus padres a pasar varios días de vacaciones, la casa siempre  solía recibir a muchos amigos-.             
Para Alida había sido un día de relax,            
ella no quería recordar su terrible experiencia pasada. 
Los esposos se fueron a descansar, al día siguiente tenían un día de trabajo. 
Gervacio se levantó muy temprano y fue al huerto para ver como avanzaba su cultivo de melón, al verlo pensó que en unos días más se podía comenzar la primera cosecha. 
Entró en la casa, se sentía feliz, llamó a su esposa:
-Alida vamos a tener una gran producción de melón, las semillas han sido excelentes y ha rendido bastante en el huerto-. Se sobaba las manos mientras imaginaba la cantidad de melones que tendrían para el desayuno y el regalo que pensaba hacerle a su amigo Mauricio y a su familia por tantas atenciones que recibían de ellos. 
Gervacio llamó a Máximo su ayudante unos días después para que lo ayude con la primera cosecha  y con el mismo le envió un cargamento de melones de regalo a la familia de Mauricio. Ellos agradecieron el presente que era bien venido.
Los días transcurrían sin grandes novedades, Alida en su hogar atendía a Sebastian cuando escuchó una voz conocida que la llamaba desde la puerta de entrada, la que estaba siempre abierta para los amigos, era Albertina que la daba la sorpresa con su visita.
-Albertina-  exclamó Alida al ver a su amiga en la puerta -pasa por favor, estás en tu casa que agradable que estés aquí-  comentaba mientras la saludaba. 
-Alida quería venir hace tiempo, pero siempre surgía algo o algún recado de mi mamá que no me permitía venir pero ahora, aquí estoy. ¡Qué bonita está la casa! no puedo creer lo cuidado que luce el jardín de la entrada-.
-Gracias, trató de cuidarlo lo mejor que puedo, es mi gran pasatiempo-. 
Las dos amigas conversaban de las últimas novedades, Alida había dejado de ir unos días a Tumbes pero ya era tiempo de viajar a la ciudad, porque desde ahí además de visitar a sus conocidas podía llamar a su madre y saber como estaba, era un rito del que no podía olvidarse.
Albertina le comentaba sobre doña Constanza y de su salud -ella no ha vuelto a ser la misma después de su enfermedad, ahora sale muy poco. Con mi mamá siempre la vamos a visitar, Alida  no dejes de ir a su casa para verla, ella pregunta por ti.-
Albertina se quedó almorzar, ella como siempre jugaba y le cantaba a Sebastian mientras Alida daba los últimos toques al almuerzo. Cuando llegó Gervacio sintió gran satisfacción de encontrar Albertina, él sabía que ella era muy amiga de Alida.
En el almuerzo Albertina comentaba sobre Serena y Amada y lo bien que les iba en la capital  -en unos meses más, yo también voy a viajar para ir a estudiar, mi único problema es que  todavía no me decido que voy a estudiar-. Gervacio le presentó varias alternativas de carreras que a ella le podían interesar. 
Albertina se quedó hasta después de media tarde, era tiempo de despedirse y regresar, ella sabía que a Thelma su madre, no le gustaba que viaje por la carretera de noche. 
Gervacio se despidió, tenía que continuar con su trabajo. En el campo la naturaleza se toma tiempo para crecer y desarrollar, era necesario tener paciencia. Por eso mientras planificaba con Máximo de como iban a dividir el terreno para iniciar su investigación de campo, llegó Mauricio, pero esta vez se veía diferente  ¿qué sucedía con él?  se preguntaba.
-Amigo Gervacio- él nunca lo llamaba así -no puede ser lo que me esta sucediendo, en menos de diez días se han llevado dos vacas, se las han robado esa es la palabra. Mis vecinos del fundo me han contado que ellos han visto un camión donde  las suben, primero fue una y después de unos días regresaron por otra. Tengo que detener esta situación y enfrentar a los delincuentes-. hablaba Mauricio lleno de ira e indignación.
-Calma Mauricio, primero presenta tu denuncia para que la policía se encargue, tú no sabes que clase de gente es, tienes que tener cuidado-. comentó Gervacio para tranquilizarlo.
-Nunca antes ha sucedido esto, jamás nos hemos visto en esta situación.  Ya hice mi denuncia a la policía pero seamos realistas, el fundo queda muy lejos y ellos no se van a dar tiempo para detenerlos, si yo no los enfrento van a regresar otra vez y otra vez como si nada sucediera-.
                       
A Mauricio lo consumía la indignación por lo injusto de su caso. Era cierto cuando decía que nunca antes había vivido algo así, ni en tiempos de su abuelo, ni de su padre, pero todo había  cambiado y según decían los agricultores que eran sus vecinos, no eran gente conocida, ni eran de la zona. Ellos habían venido de otro lugar, esto hacia más complicado su caso.  
Gervacio no sabía como ayudar a su amigo, él se ofreció acompañarlo al fundo para resolver el problema, Mauricio agradeció su ofrecimiento y le dijo que él le iba a avisar cuando partía.
Gervacio vio alejarse a su amigo, sintió igual que él, ira por lo sucedido, a Mauricio le costaba criar cada vaca y no podía ser que otros vengan y sin más, se lleven el fruto de su trabajo y de lo que no era suyo. 
Antes del amanecer Mauricio preparaba su viaje al fundo, él quería hacer guardia por varios días hasta que vuelva aparecer el camión y entonces enfrentar a los delincuentes. Nidia le rogaba a su esposo que tenga cuidado -no te expongas, por favor-.
-No te preocupes allá me espera Casimiro nuestro capataz, con él voy a organizar toda la acción-. Mauricio se despidió de su esposa y partió. Él no le avisó a Gervacio un día antes para que l acompañe y le preste  ayuda, pensó que era mejor no molestar a su amigo con el problema.

CONTINUARÁ