lunes, 29 de junio de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Había pasado cerca de una semana desde el trágico accidente a Beatriz y a su familia. Marcy y Anabella conversaban en el Salón Azul y tomaban unos refrescos. Un día antes se habían reunido con Ada para despedirla, ella se iba de viaje a la capital, no sabía cuando iba a regresar a San Andrés. En un momento a solas cuando se encontraba con Marcy, Ada comentó.
-Mi querida amiga, todo lo que ha sucedido con nuestra amiga Beatriz está tan fresco que aun no puedo evitar llorar al recordarla, yo estuve varios días sin poder hablar-.
-Es verdad, son pocos días los que han pasado desde el trágico accidente pero lo único que puedo decir es que debemos seguir adelante. Beatriz estaría muy triste si no continuamos con nuestras vidas, recuerda que era una persona muy alegre-respondió Marcy.
Ada le dio la razón a su amiga y agregó: -desde hace unos días he decidido comenzar a estudiar con calma esto que sucede conmigo, voy a comprar varios libros sobre el tema y leer para comprender mejor y saber como manejarme es esta situación. Otra decisión que he tomado y tal vez ésta sea muy radical- guardó silencio unos segundos y continuó: -Marcy he decidido no casarme y no tener hijos, no quiero que hereden esto que yo vivo, deseo que conmigo muera esta trágica herencia. La familia de mi padre es pequeña, ahora comprendo porque yo soy la menor de todos ellos, por eso he tomado esta decisión radical con mi vida-.
Marcy comprendía a su amiga y sabía que lo diga en ese momento no la iba hacer cambiar de idea, Ada estaba segura de lo iba hacer, quizás más adelante pueda conversar con ella y tratar de disuadirla, no estaba muy segura de si esa era la solución a su problema. 
Anabella y Marcy, lamentaron la partida de Ada, ellas conversaban en el Salón Azul, su lugar favorito para reunirse. Era un nuevo día y las sorpresas seguían, Armando entró en la cafetería y vio a sus amigas en una mesa cercana, se aproximó a ellas y con mucha ceremonia pidió permiso para sentarse. Anabella y Marcy rieron, las dos sabían que Armando era muy bromista cuando se lo proponía.
 -Armando ¿cómo estás?, desde hace varios días no sabíamos de ti- preguntó Anabella.
-Estuve muy ocupado, preparando mi viaje, pero antes de hablar de ello quiero decirles que me sentí muy dolido con lo sucedido a Beatriz, creo que debemos acordarnos de ella con felicidad y dejar que descanse en paz. ¿están de acuerdo conmigo?- preguntó Armando al final.
Marcy y Anabella dijeron que tenía razón y que esa sería una buena actitud de parte de todos ellos.
-Dejemos que nuestra amiga disfrute de paz y armonía, está junto a su esposo e hijos en un lugar muy  especial- destacó esto último Marcy.
-Armando, háblanos de tu viaje, a donde piensas ir ahora- preguntó Anabella que era la más interesada en su amigo.
Armando muy serio sacó de su pequeño maletín un mapa y contestó: -amigas voy a viajar a la selva Amazónica-.
-Estamos en la selva central Armando, no comprendo lo que tratas de decir- respondió Marcy.
-Mi querida amiga, es cierto estamos en la selva central pero cuando digo que voy a viajar a la selva me refiero a internarme en la selva virgen, tengo planeado cruzar toda la Amazonia hasta llegar a la frontera con Brasil, el viaje va a durar un mes- mientras decia esto, señalaba con el dedo el mapa que tenía sobre la mesa para explicar cual sería la ruta a seguir. Hablaba con tanta convicción y seguridad que daba por hecho la realización del viaje y lo más importante llegar a la frontera con Brasil. 
Anabella y Marcy estaban sorprendidas de las palabras de Armando y no daban crédito a lo que escuchaban, su amigo había perdido la cabeza. 
-Estás de broma ¡verdad!- dijo Marcy muy seria -ese viaje es una locura, tú sabes lo que significa caminar dentro de la selva virgen, nadie a logrado cruzarla y llegar a pie a la frontera con Brasil. Si dijeras que vas a navegar por el río Amazonas y llegar a la ciudad de Manaos, en Brasil todavía te creería, pero tú quieres viajar a pie en las entrañas de la selva. Armando son miles de kilómetros, nadie lo ha conseguido es una locura. Además viven en el lugar tribus de nativos que no estás acostumbrados a ver personas extrañas en su territorio, te has puesto a pensar que pasaría si te encuentran en su camino. Nos estás tomando el pelo y es una broma, cierto- finalizó Marcy exaltada.
-Gracias por preocuparte por mí y no estoy de broma, lo que digo es muy en serio. Ustedes saben que yo soy un aventurero, un explorador, siempre estoy viajando y pienso que en este viaje de repente descubro El Dorado- habló con una sonrisa y muy seguro Armando
-Todos sabemos que El Dorado es una historia, no se sabe si alguna vez existió- respondió Anabella.
-Si puede ser que así sea pero no sé preocupen voy a estar bien- respondió Armando.
-¿Tus padres saben de este viaje? por los años que nos conocemos y la amistad que nos une puedo decir esto, Armando quieres morir en el intento de hacer este viaje- volvió a hablar Anabella.
-Mis padres- dijo Armando -ellos ya están acostumbrados a mis viajes, no se preocupan ni se inmutan sobre ello. Saben que viajo seguido y dicen que yo soy de todos sus hijos el más irresponsable. Mis amigas les digo con seguridad, no pienso morir en el intento-.
Marcy observó el mapa sobre la mesa y comentó: -Armando has pensado en el agua y la comida que vas a llevar, ¿cómo te vas a desenvolver en los días que dure tu viaje?-pregunto con gesto de asombro.
-Todo eso ya esta bien estudiado, llevo una mochila con todo lo necesario, por la comida no me preocupo, en la selva viven pequeños animales que puedo cazar y comer, el agua será proporcionada por la lluvia. Llevo además conservas y botellas de agua para los primeros días de mi viaje- respondió Armando con total convencimiento y seguridad.
Anabella y Marcy miraban a su amigo y éste habló con un gesto de incomodidad: -me miran como si hubiera perdido la razón, cuando llegue a Brasil voy a enviarles un telegrama diciendo "Lo logré, estoy bien"-.
Las amigas de Armando ya no tenían palabras para convencer a su amigo, ellas miraban el mapa y escuchaban sus explicaciones y como pensaba resolver cada inconveniente que se podía presentar en el camino.
Armando sonriendo habló: -debo despedirme de ustedes queridas amigas, pasado mañana parto a mi viaje en la selva, no quiero que me vayan a extrañar- con estás palabras se despidio de Marcy y Anabella. Salió del café caminando muy tranquilo e imaginando el viaje que lo esperaba. 
Las dos jóvenes se quedaron sentadas en sus asientos, estaban como congeladas, no tenían palabras, sabían que era una verdadera locura y hasta cierto grado irresponsabilidad de su parte para con él mismo y sus padres. Su accionar no tenía explicación, apenas había pasado una semana de la tragedia de Beatriz y ahora tenían que escuchar estas palabras de Armando y su viaje. Pensaron en la fatalidad que podia venir.
Anabella soltó algunas lágrimas cuando habló: -¿Marcy por qué actúa de esa manera Armando?, no puedo comprender su proceder. Tú sabes que tengo sentimientos hacía su persona-. 
-Yo se que estás enamorada de él. Nosotras le hemos dicho todo lo que podía suceder, si él quiere seguir con sus ideas no podemos hacer nada más, ya no está en nuestras manos.. El resto corre por su cuenta, no quiere escuchar razones- respondió Marcy con tristeza.
La joven se despidio de Anabella, debía regresar al fundo: -mañana no voy a poder venir nos vemos otro día, sé donde encontrarte, en el Bazar al medio día-.
Marcy llegó a su casa, su madre estaba en el comedor haciendo cuentas sobre la parte de la inversión que le correspondía, era aun temprano en la tarde, Sonia vio a su hija entrar y se preocupó por ella, no tenía una expresión tranquila en el rostro por eso preguntó. -¿Marcy estás bien?-.
Fue suficiente, Marcy entre lágrimas le contó lo que había conversado con Armando en el Salón Azul, todos los detalles del famoso viaje: -madre lo más frustrante es que no quería escuchar razones, Anabella y yo le hablábamos de lo peligroso del viaje y nada, está completamente cerrado. Tengo miedo de perder otro amigo-.
Sonia abrazó a su hija y dijo: -tú y Anabella han hecho todo lo que han podido hacer para que él entre en razón, más allá no pueden ir. Armando es un joven adulto que sabe lo que está haciendo, si él quiere viajar es su responsabilidad y no pienses que vas a perder otro amigo, seguro en el camino se desanima y regresa a San Andrés o se va a otra ciudad, lo conocemos y sabemos como es-.
Marcy se tranquilizó en algo con las palabras de su madre, conocía Armando desde que estaban en kínder, sentía mucha estima por su persona.
En la noche en su dormitorio, no podía descansar tranquila, a cada instante venía a su mente el rostro de Armando y sus palabras sobre el viaje, era un capricho o era realmente algo que él quería hacer, pensaba Marcy en silencio. Sobre el velador estaba el diario de sus abuelos, lo tomó entre sus manos para leer y distraer su mente, pero no conseguía concentrarse
en la lectura, no podia leer más de dos líneas y volvían los mismo pensamientos, trató de tranquilizar su mente con algún juego de mesa, no era suficiente. 
Ahora comprendía a su amiga Ada cuando tenía sus presentimientos, por supuesto que lo de ella no era nada comparado con la situación de su amiga. 
Lo que no sabía Marcy era que Armando adelantó un día su viaje para evitar cualquier contratiempo, a las cuatro de la mañana con su mochila en la espalda una linterna en la mano salió de su hogar. Sobre la mesa del comedor dejó una carta para sus padres, explicándoles sobre el viaje, estaba seguro que no lo iban a detener y que podía viajar sin problema. Cruzó todo el pueblo que aún dormía, el sol todavía no salía en el horizonte, tomó la ruta de la carretera que lo llevaba hacía la selva. Se internó en ella luego de caminar varios kilómetros y dejar atrás San Andrés con todo lo conocido. Se ajustó la correa del pantalón, se acomodó bien la mochila en la espalda e inicio el viaje que lo llevaría a su destino, la frontera con Brasil. En el camino no sabía que podía suceder, no sé amilanó y avanzó con paso seguro por un estrecho sendero. En su mente hizo un repaso de lo que llevaba en la mochila para su supervivencia, dijo en voz alta "voy a lograrlo, estoy seguro".
Marcy se levantó temprano quería ir a la casa de su amigo para tratar de convencerlo, ella creía que aun estaba con sus padres. Se alistó y salió en el jeep para buscar Armando, llegó a la casa de éste y preguntó por él, su padre que abrió la puerta le dijo que se había ido de viaje. 
-Señorita mi hijo salió muy temprano y solo dejó esta carta donde hablaba de su viaje-. El padre de Armando le entregó la carta, se disculpó y cerró la puerta con cuidado. 
Marcy no imaginó que Armando ya se habia ido de viaje, pensó que su amigo tenía razón, sus padres no se preocupaban por él, con la carta en sus manos y el rostro muy triste regresó al fundo. 


CONTINUARÁ         
    
  
                  

                   

 

lunes, 22 de junio de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Marcy y Ada llegaron al Bazar de Anabella, en el lugar se encontraba Armando conversando con su amiga. Al ver a Marcy y Ada las saludó con tristeza, las palabras estaban de más, Armando ya sabía todo lo que había ocurrido y se notaba en su rostro la tristeza por la pérdida de tan querida amiga y su familia. Anabella estaba preparando unos lazos negros para poner en su tienda como señal de duelo, sentía que se lo debía a Beatriz.
Marcy le dijo Armando que era sumamente triste aceptar lo sucedido.
Armando respondió: -mi querida Marcy en la vida hay que aceptar las pérdidas de esta naturaleza no queda otro camino. Lo sucedido a Beatriz su esposo e hijos es sumamente triste y doloroso pero nada se puede hacer para cambiar las cosas-.
Anabella propuso: -amigos porque no vamos a mi casa para conversar, aquí estamos muy tristes y no podemos expresar todo lo que sentimos-. 
Armando se disculpó: -Anabella  no puedo acompañarlas a tu casa, tengo algunos temas que resolver, tal vez otro día-.
-Está bien como desees Armando, sabes que mi casa es tu casa, igual que para Marcy y Ada- contestó Anabella.
Armando se despidio de sus amigas y salió del Bazar, Anabella dejó encargada la tienda a Soledad, su asistente y partió junto a sus amigas para su casa, ahí podrían hablar y recordar a su querida amiga que las dejó muy pronto.
En la casa de Anabella, Marcy comentó: -recordemos a nuestra amiga con alegría, sé que no es fácil pero debemos hacerlo-.
Anabella trajo un álbum de fotos donde estaban todas ellas juntas y muy niñas, fotos con los compañeros del colegio, ¡Qué recuerdos! ¡Qué momentos alegres! no había más responsabilidad en sus vidas que estudiar y estar entre amigas.
-Marcy- preguntó Ada -¿está foto es del paseo del viaje de promoción, verdad?-.
-Sí, así es- contestó Marcy.
-Anabella con más entusiasmo dijo: -si recuerdo nuestro viaje de promoción, fue al Cusco y la pasamos muy bien, en esta foto no esta Beatriz porque a ella le chocó la altura y tuvo que quedarse en el hotel. ¡Recuerdan!-
-Si me acuerdo- respondió Marcy -ella la paso muy mal ese día pero luego se compuso después de tomar el famoso mate de coca-.
Todas rieron al mismo tiempo recordando ese día y el viaje de promoción. 
-Yo recuerdo- dijo Ada -que a mí se perdió mi mochila y casi me da un ataque, el tema es que no había sido así, si no otra compañera se había confundido y se llevó mi mochila, casi lloraba de pensar que me había quedado sin ropa-.
Anabella confirmó dicho pérdida: - fue Rosangela que sin querer se la llevó y al final todo se arreglo, recuerdas-.
Marcy con expresión sería en el rostro habló: -saben queridas amigas que bueno que podamos hablar de nuestros recuerdos con Beatriz, recordemos siempre nuestra amistad con alegría, a ella le hubiera gustado que sea así-. 
-Si, tienes razón Marcy, así debe ser, yo quería hacer una pregunta ¿mañana estará llegando la maquinaria pesada de San Ramon? no creo que demoren más- finalizó Ada.
-Tengo entendido que así es, Armando fue el que me confirmó dicha operación. San Andrés no cuenta con esa excavadora para recuperar los cuerpos y liberar la carretera que esta cerrada. Sé además que el padre de Pancho y padre de Beatriz van a estar presentes en el lugar para que todo se haga con mucho respeto y cuidado. 
Sin darse cuenta, la mañana transcurrió en conversaciones y recuerdos, no había risas ni celebraciones solo había gratos recuerdos y momentos que siempre vivirán en ellas. Marcy se despedía de Anabella y Ada también, ya había pasado el medio día. 
-Hemos pasado un grato momento recordando a nuestra querida Beatriz, nunca la vamos a olvidar- dijo Marcy y salió de casa de Anabella con Ada.  Marcy recogio su jeep, ya no tenía más que preguntar a su amiga, se despidio de Ada y partió a su casa en el fundo. En el camino fue inevitable recordar a Beatriz, recordar su voz y los momentos compartidos, lloró profundamente la partida de su amiga.
Cuando llegó al fundo en su casa estaban el tío Erick y su esposa Inés, conversaban con Sonia sobre la tragedia ocurrida en San Andrés, la gente no se recuperaba del shock que ocasionó dicho accidente. 
-Marcy por fin llegas, hay alguna novedad con respecto a lo ocurrido- comentó Sonia.
Después de saludar a su tío y a su esposa, la joven agregó -No madre, todo sigue igual, dicen que ya salió de San Ramón la maquina que va hacer la excavación, pero como es tan grande y lenta  seguro que mañana llegará al lugar para iniciar la penosa tarea.
Sonia invitó a su hija a quedarse en la sala con ellos para conversar, Marcy aceptó no quería ser descortés con sus tíos y su madre. Conversaron y recordaron a la familia de Beatriz, era una familia muy conocida en San Andrés.
Al caer la noche Marcy descansaba en su habitación, sus tíos ya se habian ido y su madre entró para preguntar si  iba a cenar:  -no madre- contestó la joven -no tengo hambre-.
-Come, un sanguche de queso y un vaso de leche, eso te va a sostener- insistió Sonia.
La joven aceptó y su madre le trajo al dormitorio una cena frugal, le dio las buenas noches y se fue a dormir, mañana sería un día lleno de tensión.
Marcy no podía dormir bien, se despertaba a cada rato y recordaba a Beatriz, la imaginaba bajo ese montón de piedras, tierra y lodo que se desesperaba y lloraba aun más.
Al día siguiente muy temprano la máquina excavadora llegó al lugar del accidente, los padres de Pancho y Beatriz estaban presentes en la recuperación de los cuerpos de sus hijos y nietos, los trabajos se hicieron con cuidado y lentamente para no causar daños, el primero en aparece fue Pancho que tenía entre sus brazos a su hijo de tres años, tres horas más tarde encontraron a Beatriz, faltaban sus brazos, al parecer las piedras habían arrancados dichos miembros. Fue doloroso ver el sufrimiento de su padre, lloró al recibir el cuerpo de su hija, luego de una hora encontraron sus brazos, la búsqueda seguía para encontrar al bebé de seis meses. Las horas pasaban y no encontraban el pequeño cuerpo, comenzaba anochecer y nada. Todos los presentes pensaron que el derrumbe había partido su cuerpo y era difícil recuperarlo, el padre de Beatriz aceptó que sería imposible hallar al bebé y pidió suspender la búsqueda. Los cuerpos de sus hijos comenzaban a descomponerse y era necesario darles cristiana sepultura, no se podía esperar más. 
Las dos familias decidieron velar a sus hijos juntos en una sola casa, está sería la casa de la familia de Beatriz. Una vez preparada la sala del hogar, mucha gente se presentó para dar el pésame, debía hacerse rápido porque los cuerpos habían estado expuestos todo un día al calor. Una multitud acompaño a la familia hasta el Campo Santo. Estaban presentes Marcy, su madre, sus tíos y amigos de la familia, Ada entre la multitud lloraba sin consuelo, su tía la abrazaba. Anabella no podía respirar de los nervios se sentía sofocada, a su lado estaba Armando que la llevaba del brazo. Fue triste y desolador ver a las dos familia sufrir el dolor de la pérdida. Una vez terminada la ceremonia y las palabras del sacerdote, las cajones fueron depositados en el lugar indicado. Los padres de Pancho y Beatriz agradecieron a todos los asistentes por acompañarlos en ese momento de dolor, pidieron comprensión porque sus casa estarían cerradas para llorar a sus hijos en privado. Todos los presentes estuvieron de acuerdo y no fueron a la casa de las respectivas familias. Un mes más tarde en el lugar del accidente, los padres de los jovenes mandarían a construir una pequeña ermita para recordar al bebé que no fue encontrado para que descanse en paz. 
Marcy estaba agotada y su madre también, era casi de noche cuando se encontraban en el comedor conversando.
-Ya terminó la tragedia- dijo Marcy con voz entre cortada -ha sido terrible ver a las madres de cada uno llorar y sufrir por sus hijos. Dicen que la madre de Pancho se desmayó y la madre de Beatriz apenas podía caminar-. 
-Si, es verdad, yo también las vi, fue demasiado doloroso. No es fácil aceptar perder un hijo- respondió Sonia a su hija.
-Si, es una verdad dolorosa- contestó Marcy.
-Vamos a dormir hija, ha sido un día muy difícil y lleno de tristeza-. sentencio la madre.
Marcy se puso de pie, dio un beso en la frente de su madre y fue a su habitación, se tendió en la cama y lloró con desesperación, desde la mañana no podía desahogarse, se contenía para que su madre no se preocupe por ella. La amiga de la niñez no estaba más, la risas, los juegos  y los recuerdos quedarían por siempre en su memoria. 
Sobre el velador estaba el diario de la abuela Margarita, no tenía fuerza para tomarlo y leer, entonces dijo en voz baja:
-Lo siento abuela, esta noche no voy a leer tus memorias, no tengo el ánimo ni el deseo de saber que pasó contigo y el abuelo, una gran amiga se ha ido y eso es demasiado dolor para mí-. 
Marcy se quedó dormida encima de la cama, no se había puesto la pijama, el dolor la había vencido y no pudo levantarse hasta el día siguiente, muy temprano en la mañana,  se bañó y aseo para desayunar en el comedor junto a su madre. Ella ya estaba desayunando, se sorprendió al ver a su hija despierta tan temprano.
-Marcy  ¿cómo estás? ¿dormiste bien? no pensé que ibas a levantarte tan temprano-. comentó su madre con preocupación. 
-Tengo que confesar madre que me quede dormida encima de la cama con ropa y todo, fue sin querer, creo que me venció el dolor y el sueño- respondió Marcy apenada.
-No te preocupes hija, esas cosas a veces suceden y lo peor cuando uno esta adormecido por el dolor. Yo tengo que ir al campo el trabajo me espera, Dios sabe cuanto lamento la tragedia de Beatriz pero tengo que cumplir con mi labor. Te aconsejo que hagas lo mismo, ocúpate en algo para que puedas superar esta etapa triste. Estoy segura que Beatriz no querría ver a sus amigas, llorando todo el día su partida, ella era una joven muy alegre y vivaz, hazlo por tu amiga querida  y por ti, no te hundas en el dolor- sentenció la madre para ayudar a su hija a reponerse de la pérdida de su amiga.
Las palabras de su madre dejaron en Marcy una sensación de consuelo, eran verdad cuando decia que Beatriz era una persona alegre y feliz. Marcy se propuso honrarla con buenos recuerdos y con los momentos felices que compartieron desde la niñez. -¡Hasta siempre querida amiga!- dijo Marcy con serenidad. 


CONTINUARÁ               
 

  
          
    

 

lunes, 15 de junio de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Marcy también abrazó a su madre, estaba desconcertada por su actitud.
-Es mejor que nos sentemos Marcy- dijo Sonia -lo que voy a decir es demasiado doloroso-
Madre e hija se sentaron en la salita de recibir, era su lugar común y privado donde se sentían cómodas.
-Madre habla por favor, me estás asustando ¿qué es lo qué me tienes qué decir- dijo Marcy con énfasis.
Sonia con los ojos rojos por el llanto comenzó su relato: -como bien sabes fui al pueblo para visitar el vivero que nos vende los plantones de café, ahí fue donde me enteré que había sucedido más temprano alrededor de las siete de la mañana con el bus de pasajeros que sale a esa hora del día para el viaje a la capital. Resulta que en el camino donde esta el serpentín de Carpapata, sabes bien que es una serie de precipicios, es decir a un lado esta la gran montaña y al otro lado el abismo de más o menos doscientos o trecientos metros, el paso es muy peligroso y los choferes deben manejar con extremo cuidado porque la carretera en ese tramo no es muy ancha. Bueno, en ese lugar es donde ha ocurrido la tragedia, según cuenta la gente con la que conversé, cuando el bus estaba a mitad de dicho lugar, el chofer observó que comenzaron a caer piedras de la montaña, dio el grito de alarma ¡derrumbe! ¡derrumbe! ¡bajen todos del bus! la gente comenzó a dar de gritos y bajaban en tumulto, todos se iban colocando al borde del abismo pero, aquí es lo terrible, Beatriz con su bebé en brazos corrío hacía la montaña, la gente gritaba llamándola pero con ruido de la piedras no los escuchaba  Pancho cargó y corrío con su hijito de tres años tras de ella para llevarla donde estaban los demás y en ese momento ocurrió lo peor, sobre ellos cayó una gran masa de tierra, piedras y rocas que los tapó por completo, toda la familia quedó sepultada bajo los escombros y no paso ni un minuto cuando volvió a caer más piedras y lodo. Los pasajeros daban de gritos y lloraban, no había nada que hacer, no podían salvarlos, media montaña había caído sobre ellos y tapó por completo la carretera ¡Qué dolor y tristeza!. El chofer del bus se comunicó de inmediato por radio con su sede aquí en San Andrés para explicar lo ocurrido a la familia, ellos fueron los únicos accidentados, los demás estaban detenidos en el camino sin poder volver. El alcalde del pueblo ni bien se enteró de lo sucedido ha pedido ayuda a la ciudad de San Ramón para que manden maquinaria pesada y remover los escombros para recuperar los cuerpos y despejar la carretera-.
-Madre- interrumpió Marcy entre lágrimas -que hacían Beatriz y su familia en el bus, ellos tienen una camioneta-.
-Pancho dejo la camioneta en el taller porque tenía algunas fallas, uno de sus hermanos luego se la llevaría a la capital. Ellos no querían perder un día más de trabajo y por eso estaban viajando en el bus a la capital- respondió Sonia con la voz que casi se le apagaba. 
Marcy soltó un grito de dolor y repetía -¿cómo era posible esta tragedia? ¡cómo es posible mi Dios!. Ayer estuvimos juntas en el Salón Azul celebrando, riendo y ahora esta desgracia- sus palabras se ahogaban en la garganta -¡dime madre que no es cierto- dijo esto y levantó la voz.
-Hija yo también quisiera pensar lo mismo, pero no puedo decir lo contrario, en el pueblo la gente está en chok, tú sabes que las dos familias son muy conocidas, son grandes exportadores de naranjas e incluso el padre de Beatriz también fue alcalde de San Andrés en dos oportunidades-.
Marcy lloraba desesperada por su amiga y su familia, nunca hubiera imaginado que algo así podía ocurrir a su querida Beatriz. Por unos segundos la joven tembló de miedo, ahora recién comprendia porque en la reunión vio que Ada por momentos se retraía y no reía ni celebraba alguna broma, ella no sabía que Beatriz estaba entre  amigas, su encuentro fue casual. Seguro Ada había presentido  que algo iba a ocurrir, por eso guardó silencio y sufría al tener a Beatriz tan cerca.
-Madre vamos al pueblo para presentar nuestro pésame a la familia- dijo Marcy con seguridad.
-No, no hija, es mejor esperar, la familia recién esta procesando el dolor de la pérdida. Sé por una de las vecinas que la madre de Beatriz está en un colapso nervioso y la madre de Pancho igual, no debemos interrumpir, esperemos que ambas familias abran las puertas de sus casas para nosotras presentarnos y dar consuelo-. comentó Sonia y no dejaba de llorar.
-Está bien madre, tienes razón vamos a esperar, ahora mismo voy al pueblo para hablar con Anabella y Ada, ellas deben estar igual que yo, llorando por Beatriz, su esposo y sus niños- Marcy se abrazó con su madre, era una tragedia desesperada, las dos sentían el dolor de la pérdida. 
-Ve Marcy con tus amigas, si eso te consuela en algo, yo voy hablar con Erick para contarle lo ocurrido y decirle que hoy no voy a ir al campo, que me perdone pero no tengo fuerzas para asumir el trabajo. Recuerdo a cada instante a Beatriz siendo apenas una niña pequeña que corría a tu lado para saludarme. Puedo recordarla con su vestido de novia en el día de su boda. Esta tragedia trae demasiado dolor- respondió Sonia con voz nerviosa que se apagaba por instantes. 
Marcy se puso de pie, besó a su madre en la frente y fue a su habitación se lavó la cara, las manos le temblaban, todavía no aceptaba lo sucedido a su amiga, se vistió con un traje blanco y salió del hogar, subió al jeep y en el camino se acordó de Ada, a ella la buscaría primero, tenía que hablar y hacerle muchas preguntas, con el dolor en el corazón.
Ada recién se había enterado por su tía Bernarda que entró en la casa dando de gritos llena de nervios, llamaba a su sobrina para contarle la tragedia. La joven por los gritos de su tía intuyo más o menos que había sucedido, estaba inmóvil en su cama, la tia entró a su dormitorio y con voz agitada le contó lo que todo el pueblo ahora sabía. Ada tuvo que controlarse para no gritar, para no decir que desde varios días lo sabía y eso la estaba consumiendo en el dolor y la tristeza. Miró a su tía mientras ésta le contaba como había sido el accidente, Ada podía presentir y ver a la persona, pero no sabía cuando ni como sucedería la tragedia.
A la casa de la tía de Ada llegó Marcy, Bernarda abrió la puerta y abrazó a la joven, con apenas unas palabras le dijo: -sé por lo que estás pasando, sé que estas buscando Ada, pasa, ella esta en su habitación.
Marcy agradeció a la tía de Ada y fue a buscar a su amiga, conocía el camino, muchas veces había estado en su habitación con Anabella y Beatriz para hacer alguna tarea del colegio. Cuando vio Ada cerró la puerta y de frente preguntó: -¿tú sabías sobre esto? ¿verdad?
Ada con las manos en el corazón y aun llorosa contestó: -Marcy aquí no podemos hablar vamos al Salón Azul para explicarte que sucedió conmigo, mi tía no sabe nada de lo que pasa conmigo-. 
Marcy no dijo una palabra más, guardó silencio y espero que Ada se prepare para salir, tenía que hacerle muchas preguntas, en el fondo sentía miedo pero necesitaba saber. 
Ada fue a la cocina para decirle a su tía que salía un momento, no hubo problema, ella no tenía que pedir permiso, solo avisar donde iba. Marcy se despidio y dejo el jeep estacionado en casa de Ada, caminaron en silencio unas cuadras hasta llegar al café que era de su preferencia. En una mesa apartada se sentaron, pidieron dos cafés y galletas dulces, ya no había risas, ni bromas y menos celebraciones, ahora eran dos amigas que sufrían el dolor de la pérdida de una amiga muy querida, casi una hermana.
-Ada dime por favor que fue lo que paso contigo- interrogó Marcy. 
Temblando aun por la noticia del accidente, Ada comenzó a explicar: -cuando estaba en casa de mis padres, eran cerca de las diez de la mañana, mi padre había ido a trabajar y mi madre había salido, yo estaba sola en casa, caminé unos pasos para ir al comedor, cuando vi a Beatriz de cuerpo entero parada en el marco de la puerta de mi habitación, la fuente que tenía en las manos se cayó al piso, su imagen duró unos segundos pero fue el tiempo suficiente para comprender lo que iba a pasar. Me desesperé, nada podía presagiar lo que iba a ocurrir. Lloré no sabes cuanto, fui hasta la iglesia principal para rezar, pero me acordé de las palabras de mi padre que me dijo -Ada, tú puedes presentir pero no puedes cambiar el rumbo de las cosas, lo que va a pasar, va a pasar- me dolió recordar esas palabras, sé que en el fondo tenía razón. Unos días después de esa aparición volvió a repetirse lo mismo, esta vez a media noche. Yo dormía y una fuerte luz me apuntaba a la cara me desperté, todo estaba oscuro. Beatriz parada en la puerta me miró, unos segundos luego desapareció, sentí una angustia en el corazón. Entonces decidí viajar a San Andrés para despedirme de ustedes y después viajar a la capital, voy a vivir allá, necesito retirarme y procesar todo esto que ha ocurrido. Nuestra amiga se ha ido y yo no pude hacer nada para evitarlo-. finalizó Ada temblando, se secó las lágrimas con un pañuelo.
Marcy observó a su amiga, pensó que ella tenía un gran peso en su vida, tener que presagiar el final de las personas era un terrible dilema. 
-Ada, todos estos días has estado en silencio, sin poder decir nada a nadie. Veo que tú padre a comprendido lo que pasa contigo- comentó Marcy.
Sus palabras interrumpieron los pensamientos de Ada y contestó: -Marcy ese es otro tema, mi padre me explicó que este fenómeno sensorial solo ocurre con las mujeres de su familia, él me interrogó y pidió que no divulgue a nadie sobre esto porque sería un gran peligro. Según me comentó su abuela Regia sufría de lo mismo pero ella aprendió a vivir con ello, yo debo hacer lo mismo. Para mí fue y es una tragedia presentir lo que sucedió a Beatriz, sé que están esperando que venga de la ciudad de San Ramon maquinaria pesada para remover los escombros con sumo cuidado y no destrozar los cuerpos de nuestros amigos en el intento- sentencio Ada.
-Si, es verdad, va hacer una tarea difícil y penosa pero tienen que hacerlo con delicadeza, seguro la familia va a supervisar todo. Ada vamos donde Anabella, ella debe estar igual que nosotras sufriendo el dolor de la perdida. Todo el pueblo aun no puede procesar lo sucedido -. terminó de decir Marcy.
Marcy y Ada acabaron sus cafés y salieron del lugar para buscar Anabella en el Bazar. Estaban tristes y en silencio, la alegría del día anterior habia desaparecido. 


CONTINUARÁ  
               
  
                       

 

lunes, 8 de junio de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

La noche había llegado, Ada conversó con sus padres después de la cena, se disculpó por retirarse a dormir temprano pero deseaba salir de viaje en el primer bus de la mañana siguiente. Sus padres comprendían la situación y sabían que el viaje de su hija a San Andrés duraba dos horas en la carretera, era mejor para ella irse a dormir. San Andrés era una ciudad vecina no muy lejana de la ciudad de La Merced en la selva central.
Ada en su habitación prendió la lamparita que alumbraba tenuemente y le daba una atmosfera cálida y relajante a su dormitorio, por unos segundos se quedó pensando en lo que iba hacer al día siguiente de llegar a San Andrés. Temblaba de tan solo imaginar que al apagar la luz de su lamparita podía aparecer la imagen que no deseaba ver. Se asomó a la ventana para ver el cielo y la luna que alumbraba con su luz la oscuridad, no podía negar la belleza de la noche y del cielo, sin darse cuenta estaba llorando y decía en voz baja -Oh, mi Dios, ¿Por qué?, ¿Por qué?-. Cerró la ventana para no pensar, era mejor cambiarse de ropa y tratar de dormir, atormentarse en demasía era en vano, no sabía que iba a pasar en los días siguientes. Se cambio de ropa se puso la pijama, todos sus movimientos eran lentos como si quisiera detener el tiempo y que no se cumplan sus premoniciones. Sentada en la cama rezó y luego leyó la biblia, un pasaje de Juan para calmar sus nervios, el sueño no quería llegar y ella no deseaba pensar más, unas lágrimas rodaron por sus mejillas, rogaba al cielo piedad. 
Marcy en su casa del fundo también admiraba la noche, la joven decía: -madre la noche está hermosa ven asomarte a la ventana, mira como brilla la luna y todo lo alumbra con su luz-.
Sonia se acercó a su hija y constató que ella tenía razón, era una noche especial llena de belleza y encanto.
-Tienes razón Marcy, es una noche plena de luz de luna- respondió Sonia a su hija.
Marcy reaccionó con alegría y agregó: -mañana nos vamos a encontrar en el Salón Azul, Anabella, Beatriz y yo para despedirnos, la única que falta es Ada pero ella no sabe nada de nuestra reunión y despedida. Estoy feliz y a la vez triste porque no sabemos cuando nos volveremos a encontrar de nuevo aquí en San Andrés. En Lima la vida es diferente, todo cambia y cada una se dedica a lo suyo. Es una pena, verdad-.
Sonia le dio la razón a su hija pero también comentó: -Marcy, con Beatriz puedes quedar en verse algunas veces cuando vayas a la capital, no creo que sea imposible, sus horarios son distintos pero es posible encontrarse y conversar. Sé que para ti sería ideal que las cuatro amigas se reúnan pero nada es completo en esta vida-.
La joven escuchaba a su madre y sabía que decía una verdad, era ideal estar juntas las cuatro pero cuando se tiene que vivir en diferentes ciudades y llevar diferentes actividades se volvía más difícil las reuniones entre ellas. También era cierto que la vida las llevaba por diferentes caminos.
-Vamos Marcy no te pongas triste, ya es hora de irnos a dormir, yo tengo un arduo trabajo con la siembra de los plantones de café, el cultivo es delicado y necesita toda nuestra atención para que no haya problemas a futuro. Las hectáreas de Malva están quedando casi completas con la siembra, faltan las de Tania y Verna pero cuando ellas lleguen a fin de mes todo el trabajo estará  terminado por ese motivo debo ir a descansar para amanecer antes que cante el gallo- finalizó Sonia y luego beso a su hija en la frente.
-Madre, pierde cuidado, yo también me voy a dormir solo quiero terminar de leer dos hojas del diario de la abuela- contestó la joven, su madre levantó la mano y le dijo adiós.
Marcy abrió el diario de su abuela y comentó: - vamos a ver que pasa con los abuelos y cómo se resuelve su situación ante el bisabuelo Lorenzo Villacorta ¡Qué señor! ¡Qué señor!- dijo con énfasis.
Junio 26: -ahora estoy feliz de nuevo porque Harold a vuelto a frecuentar la casa a pesar de que mi padre se negó aceptar el compromiso. Él me ha pedido que acepte las condiciones de mi padre para no crear problemas y luego le cierre la puerta. Sé que tiene razón cuando me dice que esperemos hasta cumplir los dieciocho.
Era cierto lo que escribía Margarita en su diario, su padre no iba a permitir compromisos ni bodas antes del tiempo señalado pero lo que ella no sabía que todos los días su padre preguntaba a Dorila si la veía triste o llorando a su hija, Dorila muy seria le decia -no señor la niña no llora, al comienzo estaba triste pero ahora ríe y conversa con el señor Harold, es más han vuelto a las lecciones de español que habían quedado suspendidas-. Lorenzo Villacorta podía comprobar lo dicho por la ama, cuando pasaba cerca de la sala escuchaba las risas y las palabras mal pronunciadas tanto de Harold como de Margarita cuando hablaba en Croata. El padre se sentía tranquilo, nunca fue su intención hacer sufrir a su hija, solo deseaba protegerla. Los hermanos de Margarita también respiraban tranquilos, la tormenta habia pasado y había paz y calma en el hogar. Harold se quedaba almorzar los domingos en la casa familiar y era bien recibido, cada día había más confianza con él.
Marcy decía en voz baja al cerrar el diario: -por fin mi Dios, los abuelos van por buen camino y directo al matrimonio para que luego yo pueda nacer que alegría y felicidad-.
Se levantó del sillón donde leía, se acercó a la ventana y preguntó: -¿Luna, si al menos pudieras decirme cual es mi futuro, sería más sencilla mi vida? ¿no es verdad?-. Se retiró a dormir pero antes constató que la puerta principal este bien cerrada y con seguro, entró en su habitación se cambio de ropa y con la pijama puesta, tenía la intención de seguir leyendo el diario, fue imposible, en segundos el sueño la venció, al día siguiente tenía su reunión a la que no pensaba faltar.
Cuando amaneció y se levantó a desayunar, su madre ya había salido al campo, Marcy dijo en voz alta: -Sonia, Sonia, eres tan responsable con tu trabajo, espero ser como tú, eres mi guía- la hija llamaba así de cariño a su madre con la que tenía una gran relación.
A las once de la mañana la joven subía al jeep y partía a San Andrés para la reunión, no sabía las sorpresas que la esperaban en el Salón Azul.
Ada en cambio había subido al bus  de pasajeros muy temprano  y ya estaba en el pueblo de San Andrés, se hospedó como siempre en casa de su tía Bernarda, hermana del padre. No comentó con ella nada al respecto de sus premoniciones ni de lo que estaba viviendo, no deseaba escuchar preguntas ni palabras de su tía. Más tarde pensaba visitar a sus amigas despedirse de ellas y partir al día siguiente o tal vez en dos días, no podía quedarse más tiempo en San Andrés. Pensó visitar primero Anabella y luego a Marcy, se refrescó un poco, se alistó y antes de salir comentó con su tía: -por favor no tomes a mal que me quiera ir pronto pero debo hacerlo para arreglar algunos documentos en Lima- Ada mintió pero no estaba dispuesta a dar explicaciones, quería a su tía y la respetaba pero en este caso, ella ignoraba cual era la situación de su sobrina. A su padre le había hecho prometer que nunca hablaría con su hermana al respecto, bastante era su pesadilla con las imágenes que aparecían ante ella.
Se despidio de su tía y salió a buscar Anabella que seguro ya estaba en el Bazar, se equivocó, Soledad la asistente le dijo que había ido al Salón Azul para reunirse con Marcy. Ada dio media vuelta para ir al encuentro con sus amigas, al entrar al café ubico de inmediato a Marcy y Anabella, las dos se alegraron al ver a su amiga y mientras se saludaban y abrazaban, cinco minutos después llegó Beatriz. No podía haber tamaña coincidencia, que alegría y felicidad, las cuatro amigas de toda una vida estaban juntas, no lo habían planificado así pero la coincidencia estaba muy bien.
Ada sonreía con las ocurrencias de Anabella y apenas seguía el hilo de la conversación, su mente divagaba lejos, tal vez en otro lugar.  
Las cuatro amigas conversaban y reían, Beatriz se sentía feliz de estar junto a Ada que no veía hace más de un año, al cabo de media hora, entró al café Armando, en un solo día  tantas sorpresas, el amigo de tantos años estaba en la reunión sin proponérselo. Almorzaron juntos en el café, la confianza entre ellos era evidente, los recuerdos, la alegría y hablar de su presente era una gran satisfacción, el tiempo paso sin darse cuenta, eran las cuatro de la tarde. Llegó la hora de despedirse, todos sabían que no era fácil volver a encontrarse de nuevo. Beatriz invitó Armando a su casa de Lima y a todas las demás también. A las cinco de la tarde se fueron cada una por su camino, con algo de tristeza en el corazón. Marcy se apuro, no quería que la noche la sorprenda en la carretera. Anabella, Beatriz y Ada se despidieron de ella y tomaron el camino de sus respectivas casas.
Al día siguiente a las nueve de la mañana Sonia entró en la casa llamando a Marcy con desesperación.
Marcy salió de su habitación y dijo: -qué sucede madre, estás agitada-.
Sonia abrazó a su hija y habló con dolor: -Marcy ha ocurrido una tragedia en el pueblo, es algo horrible- entre lágrimas repitió -es algo horrible-.
-Madre- contestó Marcy con angustia y preocupación -dime por favor que ha sucedido, no me asustes, estás al borde de un colapso nervioso-. Sonia solo atinó a abrazar a su hija y llorar.


CONTINUARÁ 
        
  
  
      
         

 

lunes, 1 de junio de 2026

CAFE, MI CULTIVO DE CAFÉ

Anabella lamentó la partida de su amiga Beatriz, Marcy dijo: -es una pena que nos dejes pero como dices, el trabajo los llama-. 
-Beatriz a qué no sabes quien está en San Andrés- habló Anabella.
Beatriz moviendo la cabeza respondió: -No, no sé de quien me hablas-.
-De Armando nuestro amigo, después de varios meses a vuelto a San Andrés-.
-No puede ser- contestó Beatriz -yo no sé nada de él desde hace mucho tiempo, creo que estaba de viaje en Pucallpa-
-Si, así me dijo cuando fue a visitarme al Bazar, yo me quede sorprendida cuando lo vi entrar- contestó Anabella.
Beatriz con una sonrisa cómplice susurró: -si, ya sabemos cual fue tu sorpresa-.
-No, no bromees con eso Beatriz, me alegro igual que ustedes de volverlo a ver- contestó Anabella con las mejillas rojas de vergüenza.
Marcy interrumpió para decir algo: -bueno, Armando es amigo de todas nosotras creo que él ahora esta en su fase de viajero, ¿Porqué no lo invitamos a reunirse con nosotras?, aquí en el Salón Azul y ponernos todos al día sobre nuestras vidas. ¿Están de acuerdo?-.
-Tienes razón, Marcy estoy de acuerdo, pero debe ser mañana mismo, queridas amigas recuerden que yo viajo, no sabemos si él podrá aceptar nuestra invitación- advirtió Beatriz a sus amigas.
Anabella contestó: -si él viene de nuevo a visitarme al Bazar yo le comento sobre la invitación y les aviso dentro del plazo antes de tu viaje-.
Todas aceptaron el comentario de Anabella, luego Marcy dio un giro a la conversación cuando comentó que tenía varias fotos de cuando estaban todas junto, Armando y los demás compañeros en el Kínder. -Son fotos tiernas, vernos a todos en grupo con nuestras caritas sonrientes y muy pequeñitos-.
-Si esos recuerdos son añorados a través de los años, ahora míranos, estamos adultos y con un pie para irnos del pueblo- sentencio Anabella.
Marcy preguntó a su amiga: -¿piensas dejar San Andres?-
-A veces quisiera vender el Bazar y la casa e irme con toda liberta a otro sitio- contestó Anabella.
-Ten cuidado con lo que deseas- respondió Beatriz -tienes una situación privilegiada, no te falta nada y sobre todo tu vida esta resuelta económicamente hablando-.
Marcy también opinó: -por la mistad que hay entre nosotras, te digo no tomes decisiones sin pensar antes en las consecuencias. El negocio que tienes puede exigir mucho de tu presencia pero tienes una asistente que te permitir ausentarte del Bazar por unos días y tomarte un tiempo libre-. 
Anabella movió la cabeza con resignación, les dio la razón a sus amigas, era cierto nada le faltaba y su Bazar andaba muy bien gracias a su abuela que le habia enseñado como llevar el negocio.  
Luego de dos horas de conversación, recuerdos y risas la tres amigas se despidieron: -mañana nos encontramos en el Salón Azul a la misma hora para despedirnos ¿les parece?- preguntó Beatriz.
-Si, si- contestaron Anabella y Marcy: -estamos de acuerdo, solo se puntual-.
-¡Prometo! prometo ser puntual- contestó  Beatriz con una gran sonrisa y se fue a su casa. 
Marcy se despidio de sus amigas, subió al jeep para partir rumbo al fundo, Anabella caminó unas cuadras hasta llegar al Bazar, tenía una asistente que cubría su puesto cuando ella tenía que salir ha hacer alguna diligencia o reunirse con sus amigas. Soledad era de toda su confianza y una buena empleada.
Marcy en la carretera se acordaba de Ada y lo bueno que hubiera sido que las cuatro amigas se reunieran para conversar y pasar un tiempo juntas. Estaba realmente preocupada, no sabía nada de ella ni de como le fue en la visita a sus padres. Su futuro era complicado, con ese don que la hacia sufrir. Marcy se sentía un poco culpable cuando habló con Ada la última vez, fue muy directa y hasta dura con sus palabras, se dejó llevar por el miedo a lo desconocido y a no querer saber nada de muertes. Por qué su amiga tenía que heredar la tendencia de ver más allá de la realidad y presentir el final de otras personas. Era muy triste y dolorosa su situación. 
En la ciudad de La Merced Ada preparaba su equipaje, habia hablado con su madre que partiría al día siguiente muy temprano, esta le dijo. -yo quería acompañarte a la capital para dejarte instalada pero tú vas primero a San Andres-. 
-Madre quiero despedirme de mis amigas, no sé cuando las volveré a ver, contigo es diferente, tú puedes ir a la casa de pensión de la señora Herminia cuando quieras yo estaré esperándote-.
La madre de Ada aceptó con algo de tristeza pero su hija tenia razón, además ya era una joven adulta para tomar sus decisiones, Confiaba en ella.  
Marcy llegó a su casa en el fundo decidió no pensar más en la vida de Ada. Sonia aun no llegaba del campo. De nuevo la molestia de las visitas inesperadas y no deseadas de los agentes de los aserraderos, esta vez quien venia a importunar era un agente del aserradero Hurtado. 
-Buenas tardes señorita- saludó el agente -hemos venido a ofrecer una buena oferta por los árboles de caoba, esta es una oportunidad única-.
Marcy no quería ser malcriada, pero no lo dejo terminar de hablar al agente y contestó: - usted no a visto el letrero en la entrada del fundo, con letras muy grandes que dice que los árboles no están en venta, haga el favor de retirarse, no deseo llamar  a mi seguridad para que lo acompañe a la salida-.
-No ha escuchado mi oferta, es la mejor oferta que van a recibir- insistió el hombre.
-No vamos a vender un solo árbol y no hay nada más que hablar- contestó Marcy a punto de perder la paciencia. El agente tuvo que retirarse. Es el colmo pensó Marcy en su habitación mientras se cambiaba de ropa a una más cómoda. Hasta cuando van importunar estos agentes con propuestas de compra de árboles que no se van a vender.
Se sentó en la salita de recibir para esperar a su madre, tenía el diario de la abuela Margarita en las manos, abrió el cuaderno y comenzó a leer ya más tranquila: -hoy día es sábado, ya perdí la noción del tiempo, han pasado dos días y no se nada de Harold, supongo que está molesto y ha decidido no venir más, si su amor por mí se acabó, entonces no era un amor verdadero.
Harold Prodanovich estaba en su fundo, se sentía molesto pero no con Margarita, ni con el padre era la circunstancia que estaba viviendo que lo molestaba. Los hermanos Langy habían ido a visitarlo, después de enterarse de la triste noticia. 
Rasso Langy dijo primero: -querido amigo estamos enterados de lo sucedido, tal vez sería bueno terminar ese romance y buscar otra joven con un padre menos complicado-.
Luvio estuvo de acuerdo con su hermano mayor: -Harold no puedes seguir tolerando a ese hombre-.
Y por último Morten agregó: -estoy de acuerdo con mis hermanos pero tengo otra propuesta, porque no te la robas de su casa, esa sería una solución-.
Harold miró a sus amigos y sonrió: 
-Los he escuchado porque les tengo gran aprecio y porque los considero mi familia, no voy hacer nada de lo que me dicen, mi corazon ha elegido a Margarita y estaré con ella hasta el final, pase lo que pase-. Sacó la sortija de su cajita y la mostro a sus amigos. 
-Hace dos días que no la veo y ya no aguanto más, quiero ir a su casa y hablar con ella. Amigos voy a tener que dejarlos- finalizó Harold y con la sortija en el bolsillo fue a visitar a Margarita.
Los hermanos vieron partir a Harold, estaban desconcertados, conocían a su amigo y lo que se proponía lo cumplía.
Marcy se encontraba al borde de la emoción leyendo el diario, entonces dijo en voz alta. -¡Bravo abuelo, así se hace!- y reía de felicidad, sabía cual era el final de la historia pero no conocía los pormenores, ni los detalles.
Tocaron la puerta principal de la casa Villacorta, Dorila fue abrir, se alegró al ver que se trataba de Harold Prodanovich, lo hizo pasar a la sala y corrío a llamar a la niña Margarita que estaba triste por la ausencia de su novio y de las palabras que había escuchado a su padre en la mañana después del desayuno:
-Te advertí Celia- le decía a su esposa -ese hombre no tiene un amor verdadero por nuestra hija, van dos días y no viene-.
Estaba equivocado el bisabuelo, Harold estaba parado en medio de la sala esperando a Margarita, la joven entró y vio a su novio, lentamente se acercó a él y  dijo: -¿por qué demoraste tanto en venir? yo te esperaba, cada minuto cada hora cada día-. 
Harold se acercó a su amada y la abrazó, Dorila hizo la que no se dio cuenta, quería que los jóvenes terminen juntos.
-Vamos hacer lo que quiere tu padre, esperaremos hasta que cumplas los dieciocho y entonces este anillo será tuyo y podremos casarnos- sentencio Harold. Margarita sonrió y estuvo de acuerdo con su amado.
Marcy estaba demasiado emocionada, no podía seguir leyendo, ¿Qué protocolo había que seguir? pensó enojada. No estaba de acuerdo con el bisabuelo Lorenzo, para ella era demasiado exigente con el abuelo Harold, ¿tenía razón? o ¿no tenía razón? esa era la pregunta que la cuestionaba.
Sintió los pasos de su madre y fue rápido a su encuentro: -Madre, madre- le decía.
-Marcy, mi querida Marcy, de nuevo me vas a cuestionar sobre la conducta del bisabuelo, lee el diario para que despejes todas las dudas, yo no puedo adelantar los hechos, si no pierden el interés para ti-. aclaró Sonia a su hija.
-Madre solo quería hacer una pregunta ¿por qué el abuelo Harold no se robó a la abuela Margarita y se la llevó lejos?-.
-Hacer eso habría sido un deshonor para mi padre, él nunca actuaria de esa forma- contestó Sonia a su hija y la abrazó.


CONTINUARÁ
     
    
            
 
    
  
        

 

lunes, 25 de mayo de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Marcy leía atónita el diario de su abuela, se preguntaba ¿Cómo era posible que su padre Lorenzo Villacorta haga sufrir a su hija? era imposible que un padre pueda tratar de esa forma a su propia hija. Estaba indignada y su madre no se encontraba en casa para poder comentar con ella lo que estaba sintiendo. El pobre abuelo Harold, pensaba Marcy, lleno de ilusión compró en la capital la sortija de compromiso para pedir la mano de su amada y resultó que fue rechazado y tratado de cualquier manera, era algo inaudito. Marcy se calmó, respiró profundamente para volver abrir el diario y seguir leyendo este episodio de la vida de sus abuelos.
-Mi madre al verme desesperada me llevó a mi dormitorio- escribió Margarita en su diario -ella me decía que me serene- pero yo no podía dejar de llorar y lamentar mi suerte. Mi madre me ayudó a sentarme en la cama, cerró la puerta de mi habitación y me hablaba despacio para explicarme cual era la situación con respecto a mi padre y Harold. -Mi querida Margarita tu padre solo intenta protegerte, eres muy joven para un compromiso de boda, espera a que se cumpla el tiempo y si los dos quieren aun casarse, lo podrán hacer con plena  libertad. Comprendes lo que digo-. yo contesté -madre yo comprendo lo que dices, pero hay muchas jóvenes de mi edad que se casan y nadie se opone-. Mi madre se acercó y se sentó a mi lado y luego dijo -es verdad que hay jóvenes que se casan a tu edad pero tú no eres esas jóvenes, lo que pretendemos es que conozcas mejor a Harold y puedan saber si realmente se van a comprender. El matrimonio no es un juego o un simple deseo, nosotros tus padres queremos que seas feliz al lado del hombre correcto-. Mi madre terminó de decir estás palabras cuando se abrió la puerta de mi habitación, era mi padre que entraba, dio unos pasos frente a mi y con voz serena pero firme me habló -Margarita tal vez me veas como un padre cruel, pero solo pretendo protegerte y darte tiempo a madurar no solo como persona sino a madurar tus sentimientos. No deseo escuchar ni un solo lamento más de tu parte. Harold Prodanovich puede seguir viniendo a la casa para visitarte y llegado el momento de que cumplas la edad podrán comprometerse. No voy aceptar ninguna oposición a lo que estoy diciendo, te pido serenidad y que me demuestres madurez, con el tiempo si el sentimiento es real se darán cuenta los dos que tenía razón-. no pude contestar, mi padre no lo permitió, él se dio media vuelta y salió de mi habitación. Mi madre me dijo -no vayas contra la voluntad de tu padre en este punto tiene razón, solo te está protegiendo-. Yo contesté -esto no se lo voy a perdonar a mi padre y voy a obedecer su voluntad-.
Héctor y Anselmo buscaron a su padre para hablar con él. Héctor fue el primero en decir que no estaba de acuerdo con su decisión y pensaba que era muy severo con Margarita y Harold. Anselmo estuvo de acuerdo con su hermano  y agregó  -¿padre no crees qué estas exagerando?-.
Lorenzo Villacorta contestó con rigor a sus dos hijos: -a los dos les advierto que no intervengan en este asunto, yo ya he ordenado lo que se va hacer y eso será, no hay más que decir-.
¡No!, ¡no puede ser!, pensaba Marcy cuando cerró el diario de la abuela, el bisabuelo era demasiado rígido con sus hijos. Es verdad que su hija era bastante joven pero en aquellos tiempos la vida era así, la gente se casaba joven. Tengo que calmarme, sé que al final los abuelos se casaron, sino yo no estaría aquí sentada frente al gran ventanal leyendo su historia de vida. Me duele su situación pero también siento cólera que la abuela no podia elegir con libertad cuando y con quien casarse.
Escuchó que la puerta de casa se abría y la voz de su madre la llamaba: -¡Marcy ya llegue! ¿estás en casa?-
-Madre aquí estoy- exclamó la joven y salió al encuentro de ella. 
Sonia notó a su hija molesta y agregó -estas leyendo el diario de tu abuela-.
-Si madre, sigo leyendo el diario y estoy en la parte en que el bisabuelo maltrata a su hija porque ella deseaba casarse, ¿no entiendo su actitud?-. levantó las manos con fastidio.
-Hija, no voy adelantarme en los eventos del diario, eso debes leer tú, lo único que puedo decir es que el padre desconfiaba de Harold por la diferencia de edad que existía entre ellos, sigue leyendo y más adelante vas a comprender los motivos del bisabuelo.
Marcy respiró profundamente y comentó: -por nada del mundo me hubiera gustado vivir en la época de la abuela Margarita, creo que hoy en día hay la libertad para elegir, por ejemplo yo me puedo casar mañana y tú ni mi padre se van a oponer-
Sonia sonrió a su hija y dijo: -espero que no se te ocurra hacer tal cosa... ¡verdad!. "Aun tienes mucho pan que rebanar" como decía mi madre-.
-Ahora Marcy, hagamos un paréntesis- habló Sonia -estamos en todo el trabajo de la siembra en el fundo, los plantones de café tienen que estar sembrados antes de que termine la semana, mañana llegan cien plantones más del vivero El Cafetal que nos está mandando puntualmente las plantas. Erick se encarga de supervisar el lado norte y yo el lado sur, en agricultura todo se debe hacer correctamente si no la siembra puede fracasar-.
-Madre- contestó la joven -admiro tu dedicación y el amor al trabajo en el fundo, creo que yo nunca voy a poder igualarte-.
-No te preocupes mi querida, mientras yo pueda seguir con el trabajo no hay nada en que pensar, tú dedícate a terminar de estudiar y luego vamos a ver-contestó la madre con serenidad.
Madre e hija se sentaron en el portal a conversar, estaban muy unidas y Marcy agradecía que su madre no fuera demasiado entrometida en su vida. Sonia siempre le dio la libertad de elegir y cuando le daba algún consejo lo hacia sin imponer su voluntad.
-Marcy cuéntame ¿Cómo están tus amigas?, qué dicen Anabella, Beatriz y Ada- preguntó la madre.
-Puedo asegurar que todas ellas están bien- contestó la joven con voz nerviosa- no podía decir la verdad con respecto Ada, solo deseaba que esté bien, no sabía nada de ella desde que se fue a visitar a sus padres. 
Ada se encontraba en la ciudad de La Merced estaba con sus padres en casa, ya casi anochecía cuando se sentaron a cenar. La joven comentó que pronto iba a partir a la capital para arreglar sus papeles y ponerse a estudiar diseño, era la carrera de su elección. Sus padres estuvieron de acuerdo y la cena transcurrió sin mayores incidentes. Cuando terminaron de cenar Ada le dijo a su madre que se vaya a descansar que ella iba a lavar los platos y limpiar todo. Después de terminar las tareas de limpieza en la cocina y comedor se retiró a dormir no quería molestar a su padre con conversaciones, él estaba ocupado con algunos documentos de su trabajo. Se acostó temprano y eligió un pasaje de la biblia para leer, le daba mucha calma y serenidad, las historias y pasajes del gran libro. En los últimos tiempos se había volcado hacia Dios para buscar la paz que tanto necesitaba y aprender a manejar esta nueva forma de vida, sus emociones a veces la rebasaban  Se quedó dormida a la media hora de lectura, no sabía cuanto tiempo había transcurrido pero era muy de noche, en la casa todo estaba oscuro y en silencio. Una luz intensa la despertó, junto a la puerta estaba de nuevo la misma imagen que había visto cuatro días antes. Al verla se quedó paralizada y comenzó a llorar con desesperación y dolor, se negaba aceptar lo que iba a suceder. Quería gritar pero se contuvo, no podía asustar a sus padres, se abrazó a la colcha y lloró en silencio. ¡Por qué! ¡por qué!  repetía, no alcanzaba a comprender lo que que pasaba y la imagen que veía.
Al día siguiente Ada se levantó un poco ojerosa, la experiencia de la noche anterior la dejo sin dormir varias horas. Se acercó a su padre y conversó con él en el comedor, estaban desayunando solo los dos.  
-Padre, mañana parto a San Andrés, deseo despedirme de mis amigas y de mi tía, desde ahí voy a viajar a Lima. Como siempre me hospedaré en la pensión para señoritas de doña Herminia, ahí viviré mientras estudio en la capital, tú conoces muy bien la casa de pensión, siempre has mandado mi mesada a esa dirección- señaló Ada a su padre.
-Está muy bien hija, me siento feliz que hayas elegido una carrera. Conozco la casa de doña Herminia y me da tanto gusto que hayas decidido estudiar y pensar en tu futuro, el tiempo pasa muy rápido y no  espera. Con respecto a lo otro te pido discreción y aceptación, tienes que hacer como la abuela Regia que vivió una larga vida con ese don, vamos a llamarlo de esa forma, confió en ti y en tu criterio- contestó el padre a su hija, luego se levantó de la mesa y le dio un beso en la frente.
La joven se despidio de su padre y se fue a su habitación para preparar el equipaje, ella no sabía que en San Andrés estaba Beatriz visitando a sus padres y que las cuatro amigas se iban a juntar de nuevo  antes que cada una elija su propio camino y se vuelvan a separar. Ada necesitaba pensar con calma cuales iban hacer sus pasos en el futuro, debía aprender a vivir de nuevo. 
En San Andrés, en el café Salón Azul, habían quedado en reunirse Anabella, Beatriz y Marcy, ninguna de ellas sabía que Ada llegaría al pueblo al día siguiente. Anabella y Marcy llegaron temprano al café, conversaban mientras esperaban a Beatriz que tardaba un poco en llegar, eran las doce del día y junto a unos deliciosos refrescos de fresa Anabella comentaba: -Marcy tengo que decirte que hace más de una hora llegó al Bazar a que no adivinas ¡quién!-
Marcy movió la cabeza en señal de no saber de quién se trataba, Anabella continuó: -llegó nuestro querido amigo Armando, me dio tanta alegría verlo de nuevo, desde hace meses él no se encontraba en San Andrés, es un viajero empedernido, tú sabes que es así-
Armando había estudiado junto a todas ellas en el colegio, se conocían desde niños, a Marcy también le dio alegría saber que su amigo se encontraba en el pueblo.
Anabella levantó el vaso de refresco y comentó: -brindemos por nuestro amigo y roguemos que se quede un largo tiempo en San Andrés.
Marcy sonrió e hizo lo mismo, levantó el vaso para brindar, ella sabía desde hace tiempo que Anabella se sentía enamorada de Armando pero era un sentimiento del que su amiga nunca hablaba.
En ese instante Beatriz llegó al Salón Azul, saludó con alegría a sus amigas y se sentó para pedir el mismo refresco de Marcy y Anabella. 
Con voz triste habló: -tengo que decir con mucha pena que dentro de dos días debo regresar a la capital, el trabajo nos llama a Pancho y a mí, han surgido algunos inconvenientes que debemos resolver. Siento gran tristeza porque pensaba quedarme más tiempo en San Andrés y disfrutar de mi familia y de la compañía de ustedes- finalizó Beatriz con voz triste.
Anabella y Marcy lamentaron tal situación pero no podían hacer nada, era lo inevitable de la vida y la realidad del día a día. Cada vez era más difícil juntarse de nuevo y disfrutar de su amistad. 


CONTINUARÁ     
   
  
     
        
      
 
 
  
      
  

 

lunes, 18 de mayo de 2026

CAFÉ, MI CULTIVO DE CAFÉ

Ada estaba viviendo una terrible experiencia, frente a ella tenía una premonición y no podía recurrir a nadie. Pasados unos segundos la imagen desapareció, sus manos temblaban y un escalofrío recorría su espalda. Lloraba sin poder detenerse, las lágrimas corrían por sus mejillas, levantó la fuente que había caído al piso, fue al comedor y la guardó en lo alto de una repisa; de uno de los cajones del aparador sacó el rosario que su madre guardaba, necesitaba sentarse y rezar, deseaba pedir al cielo que no se cumpla la premonición que acababa de ver. Buscó donde sentarse, no podía mantenerse en pie, lloraba con desesperación, su mente se había nublado por el miedo. Rogaba que no se haga realidad la imagen que había visto. La puerta principal de la casa se abrió, era su madre que regresaba de hacer las compras, ella no debía verla en ese estado, Ada secó sus lágrimas se puso de pie y disimuló ante su madre para que no se de cuenta que estuvo llorando, si notaba su angustia comenzaría hacerle preguntas  y no deseaba eso, su madre no estaba enterada de su herencia.
-Ada- dijo su madre con entusiasmo -no te imaginas a quien encontré cerca a la iglesia, a mi amiga Cristina, puedes imaginar, a ella no la veía desde hace varios meses, te das cuenta que pequeño es el mundo, no sabía que estaba viviendo en La Merced. Yo me despedí de mi amiga en San Andrés y ahora verla de nuevo fue una gran sorpresa-. 
Apenas pudo Ada contestar, sus palabras se quedaban en la garganta luego de unos segundo dijo: -si madre, es una gran sorpresa, seguro que vendrá a visitarte uno de estos días. Quiero que me disculpes tengo que salir, regreso dentro de una hora-.
La madre no tuvo tiempo de responderle a su hija, porque Ada abrió la puerta de la calle y salió con rapidez, necesitaba caminar, necesitaba estar sola para pensar, no podía continuar con la conversación. El rosario de su madre lo tenía en las manos,  entró a la iglesia para rezar con devoción, necesitaba serenarse y actuar con calma, recordaba la imagen que vio frente a ella, de tan solo imaginar se quedaba sin aire. Lamentó no poder hablar con nadie, ni siquiera con su padre de lo que estaba viviendo a pesar de que él comprendía lo que su hija había heredado por la línea materna de las mujeres de su familia. 
Ajenas a la tragedia y el dolor que Ada estaba viviendo en casa de sus padres. Beatriz, Anabella y Marcy celebraban en San Andrés y continuaban con la reunión. Brindaban y conversaban de su presente y planificaban su futuro, todas querian viajar a lugares exóticos, lamentaban la ausencia de Ada, con ella la reunión hubiera sido completa. El tiempo había pasado y ya era de noche cuando Beatriz se despedía de sus amigas: -Tengo que ir a ver a mi familia, mis padres están ayudando a Pancho con mis hijos, sé que por ese lado esta todo bien. Mis queridas amigas me tengo que ir, ha sido una gran felicidad vernos de nuevo. Tenemos que reunirnos otro día, mañana no puedo tengo que visitar a mis suegros, vamos a quedarnos todo el día en su casa pero todavía voy a estar en casa de mis padres unos días más antes de regresar a la capital. Tenemos tiempo para volvernos a encontrar- señaló Beatriz.
Después que Beatriz se marchó, Anabella sabía que Marcy se quedaba a dormir en su casa, su amiga no quería manejar de noche en la carretera. El cuarto de huéspedes estaba listo. 
Marcy comentó con Anabella: -ha sido una gran reunión, lo hemos pasado muy bien, pero es hora de ir a descansar son casi las once de la noche, mañana tengo que salir temprano, le prometí a mi madre llegar a desayunar con ella, no quiero que se preocupe por mí-.
-Marcy, no tengas pena, comprendo cual es tu realidad, vives en el fundo, eso complica las cosas. Mi casa siempre está a tu disposición para cuando quieras pasar la noche en San Andrés- comentó Anabella y le señaló el camino hacía la habitación de huéspedes. 
Marcy sabía que podía contar con Anabella pero no era su intención abusar de su hospitalidad ni de su amistad.
Al día siguiente Marcy se despidio de Anabella y partió en su jeep al fundo, parecía que había pasado varios días fuera de casa, agradecía mucho Anabella su hospitalidad pero no había mejor lugar en este mundo que su propia casa. Llegó justo a tiempo para el desayuno con su madre, se sentía feliz de verla y pasar juntas un momento, hablaron de todo, Marcy comentó sobre la reunión y lo bien que la paso entre amigas, Beatriz estuvo muy feliz del encuentro de amigas y Anabella ni que decir, estuvimos todo el tiempo en su casa y la pasamos muy bien.
-Marcy voy a usar el jeep, hoy llegan los plantones de café, la tierra está casi lista para la siembra de los primeros cien cafetales- dijo su madre con gran expectativa.
-No hay problema madre, el jeep es todo tuyo- respondió Marcy -no tengo intenciones de salir
-Bueno ya acabamos de desayunar, tengo que encontrarme con Erick en las hectáreas que son de Malva en  ese terreno vamos a comenzar la siembra. Nos vemos en la tarde- dijo Sonia, abrazó y beso a su hija, luego salió para encontrarse con su hermano. 
Marcy tenía todo el día para estar en el fundo, quería arreglar algunas cosas pero antes de ello iba a salir de la casa para dirigirse al lugar donde estaban los árboles de caoba que tanto ambicionaban los aserraderos. Caminó sin prisa, los árboles no estaban muy lejos, ya a la distancia los podía divisar, en realidad ¡Qué hermosos eran! Se levantaban al cielo con orgullo de ser los reyes de la región, sus troncos eran fuertes y grandes, treinta o cuarenta metros de altura podían alcanzar sus copas. Marcy se acercó a uno de ellos lo abrazó con fuerza, sus brazos no podían cerrarse era demasiado grande, de la emoción unas lágrimas cayeron por sus mejillas -¡Cómo cortar y vender tan hermosas maravillas de la naturaleza!-exclamó, eso era imposible. Recordó que en su niñez solía jugar y correr entre estos gigantes de la naturaleza que protegían con sus sombras el fundo. Se quedó contemplando por una hora a los grandes árboles, hablaba con ellos les prometió que nunca serían talados ni arrancados de su hogar, sentía que nada en el paisaje sería igual, sin estos bellos gigantes.
Después de despedirse, se dio media vuelta y regresó a la casa, la mañana aún era joven, se dio un baño se cambio de ropa y arregló su habitación, sobre el velador la esperaba el diario de la abuela Margarita, no pudo más, tenía que enterarse porque el abuelo Harold estaba tan misterioso en el viaje que iba hacer a la capital. 
Margarita escribía en su diario, Junio 18: - no comprendo porque Harold estuvo tan misterioso en su viaje a Lima, han pasado tres días y no sé nada de él, supongo que ya vendrá, su fundo no puede estar sin su presencia mucho tiempo, tiene un capataz que está a cargo pero él es tan exigente consigo  mismo y con el fundo, en fin supongo que ya vendrá- terminó de escribir Margarita.
Harold Prodanovich demoró más de una semana en regresar, Margarita ya estaba preocupada por él, pensaba que tal vez le había ocurrido algo, quiera Dios que no sea así, rogaba al cielo.
Junio 27, escribía Margarita: -por fin Harold a regresado, ha venido a visitarme y me trajo chocolates y una colonia que huele a rosas, su aroma es deliciosa y perfumada. Me dijo -para la flor más bella de San Andrés- yo sonreí y observe que aún seguía con una actitud misteriosa, luego Harold muy serio agregó: 
-Margarita cierra los ojos- yo obedecí y cuando abrí los ojos había puesto en mi mano una bella sortija de compromiso, ese era el gran misterio que me ocultaba. Estaba sin palabras, solo atiné a contestar 
-es una sortija hermosa-. Harold comentó -primero debo hablar con tu padre necesito su permiso para pedir tu mano, no quiero hacerlo sin su consentimiento-. Mi padre estaba en casa, fui a buscarlo al estudio y comente -padre Harold quiere hablar contigo- mi padre molesto contestó -por fin ha regresado, dile que pase- fue toda su respuesta.
Harold entró al estudio y cerró la puerta, Margarita se quedó en la sala esperando la respuesta de su padre, estaba tan feliz que no imaginaba la conversación que se desarrollaba entre su padre y su novio.
-De que se trata tanto misterio- comentó con voz grave Lorenzo Villacorta.
-Señor, pretendo pedir su permiso para comprometerme con su hija, mis intenciones son muy serias- respondió Harold.
-Quieres comprometerte con mi hija- señaló el padre -veo que tienes el anillo, ya puedes ir guardando ese anillo, yo no te voy a entregar a mi hija hasta que cumpla los dieciocho años, ella ahora es muy joven para un compromiso, ahora puedes retirarte, no tengo más que decir- fueron sus últimas palabras.
Harold no tenía oportunidad de hablar, Lorenzo Villacorta fue directo y cortante. Cuando regreso al lado de Margarita solo dijo: -es mejor que me vaya ahora, no puedo hablar, tu padre no aceptado mi petición de compromiso-. 
Margarita respondió: -Harold por favor espera, yo voy hablar con él-.
-No, es mejor que no digas nada, yo voy a regresar otro día y vamos a conversar- contestó Harold y salió de la casa. 
Margarita cayó de bruces al suelo, lloraba desconsolada, su madre entró a la sala abrazó a su hija y comentó: -Margarita serénate, calma hija mía, tu padre tiene razón eres muy joven para un compromiso, debes esperar hasta cumplir los dieciocho años, en ese tiempo tú y Harold se van a conocer mejor y sabrán si son el uno para el otro. Además tu padre no le ha cerrado la puerta, él puede seguir viniendo.
Margarita no escuchaba a su madre, ésta ordenó a Dorila traer un vaso con agua de azahar para calmar los nervios de su hija. La joven seguía llorando y entre lágrimas repetía -¡por qué, por qué mi padre es así! ¡él no tiene corazón!. Se abrazó a su madre sintiendo un gran dolor.



CONTINUARÁ