domingo, 11 de marzo de 2018

EL VIAJE DE REGRESO

Zhao continuaba contando a su hermana todas las vicisitudes vividas con Tian. 
Bao no lo interrumpía, ella también estaba deseosa de saber toda la verdad de ese viaje funesto y de los años que anduvieron perdidos.   
Zhao quedó unos segundos en silencio, trataba de recordar los hechos exactos de lo que sucedió con el tío abuelo. 
Entonces  al recordar siguió con su relato:
-Por el cargo que ocupaba Tian pudo seguir la pista de los sucesos desde que detuvieron al tío abuelo Guo Min. Según Tian después de ser duramente golpeado por los guardias,  lo llevaron detenido y con el cuerpo lastimado, no recibió atención médica en ese momento ni después. Lo encarcelaron y estuvo detenido en condiciones deplorables, esto tuvo un impacto negativo en su salud porque enfermó y al cumplir los ocho meses de prisión falleció víctima de  neumonía y otras complicaciones. 
La dureza de la cárcel fue extrema, él no pudo soportar, su hija vino desde la provincia para llevarse el cuerpo. Estos sucesos trajeron mucho dolor a la familia y por temor a las represalias dejaron sus propiedades mudándose a un valle lejano entre las montañas, muy al centro de China. 
Tian y yo al enterarnos de lo ocurrido al tío, años después quisimos buscar a la familia, pero luego desistimos al parecer ellos no querían ser encontrados. 
Bao interrumpió a su hermano para decir:
-Ahora comprendo porque llegó a la casa una carta misteriosa, sin nombre que nos decía que la familia del tío no vivía hace mucho tiempo en el lugar. Algo grave debió suceder y ahora sé que fué.
Zhao comentó -Oponerte a la autoridad suponía  penas muy duras y la prisión, créeme no es un paraíso. 
Al terminar mi servicio militar trabajé un tiempo en una fábrica de muebles  donde adquirí  experiencia en el oficio de carpintería, pero yo quería algo más, mi destino no estaba quedarme a vivir en China y le pedí a Tian que me ayude a salir del país. Por el cargo que desempeñaba  podía hacerlo. 
Al principio él trató de convencerme pero mi decisión estaba tomada, Tian cumplió mi deseo y preparó los documentos que me permitirían salir de China sin problemas, para ese entonces ya habíamos recuperado nuestros nombres verdaderos, esto fue posible gracias a que Tian mandó buscar nuestros expedientes del servicio militar y en ellos estaban los pasaportes con los sellos de ingreso al país y escritos nuestros nombres,  fue una suerte que esos documentos se conservaran., en esa época las personas, documentos y demás, desaparecían con demasiada facilidad.  
Nos despedimos con mucho dolor,  sabíamos que pasaría mucho tiempo para volvernos a ver. 
Llegué: a Canadá un mes de Mayo, viví los momentos difíciles que todo emigrante pasa, comenzando por el idioma, tuve aprenderlo muy rápido y ahora sé tres idioma: chino ingles y español.                
Todos los comienzos son difíciles y el     
mío no tenía porque ser diferente.  Ahora, aquí me tienes, tengo trabajo, una familia y una vida con la que estoy tranquilo, no me puedo quejar.
Tian formó una familia, él se casó un poco antes que yo,  su esposa es profesora, enseña en la universidad, de Shangai y tienen un hijo que completa su felicidad. 
Lamenté mucho no asistir a su boda pero en mi caso no podía y él lo sabía. Nunca hemos perdido el contacto hablamos por teléfono cada tanto.    
Tú, te preguntaras porque nunca escribimos a Lima cuando ya eramos adultos, nosotros vivimos experiencias muy difíciles y  decidimos olvidarnos de la familia tal  como ellos nos habían olvidado.
Bao movía la cabeza al tiempo que decía  -estas muy equivocado así no fueron los sucesos.  Ahora tú tienes que saber la otra mitad de la historia de lo que sucedió en Lima cuando ustedes fueron embarcados en ese viaje absurdo.
Zhao se sorprendió con el comentario de su hermana y ella le contó con detalle la tragedia  que vivió la familia al otro lado del mar. Nunca los olvidaron, nunca dejaron de buscarlos.
Nuestra madre enfermó por su ausencia, ella siempre pensaba en ustedes y no había día que no dijera su nombre. Aunque sé que tú no deseas escucharlo, nuestro padre ha vivido un infierno con la culpa que lo consume por no haberlos protegido y enfrentado al abuelo Huan Yue.
Nadie podía imaginar los cambios que iban a suceder en China cuando se fueron de viaje. El abuelo murió lleno de culpa por perder a sus nietos. La abuela murió al año siguiente. La vida jamás volvió a ser la misma. No pretendo justificar a nuestro padre pero él ha sufrido mucho por su error, si al menos le dieran una oportunidad de escucharlo. 
Zhao de inmediato contestó a su hermana:
-Me dices que nuestro padre ha sufrido por su error, Tian y yo pagamos las consecuencias de su error, fuimos nosotros los que vivimos el exilio injusto. No Bao, no me pidas que lo escuche, no  puedo ni ver su foto y escucharlo o tenerlo al frente  sería peor. El único lugar de los hijos es al lado de sus padres, nada puede estar por encima de ello, ni costumbres, ni tradición.
Lamento la muerte de nuestra madre y me hubiera gustado volverla ver, su recuerdo y sus palabras siempre me dieron  fuerzas para vivir lo que vivimos.  
Zhao estaba molesto y Bao no quiso insistir, los hermanos contemplaban en silencio el jardín que a esa hora de la mañana se veía hermoso. 
-No contestes ahora- dijo Bao para agregar -solo escúchame unos segundos, ustedes vivieron experiencias difíciles siendo aún  niños, no permitas que la cólera o el odio te consuman. No voy a insistir con respecto a nuestro padre pero tenía que contarte lo que sucedió a la familia en los años que estuvieron ausentes.
-Tian llega mañana -comentó Zhao, más tranquilo  -quieres ir al aeropuerto para recogerlo.
-Por supuesto, nada me daría más felicidad que conocer a nuestro hermano, hablar con él y  abrazarlo. 
Por ese día la conversación entre los hermanos había terminado, Zhao le dijo a Bao que iría un rato al taller para trabajar. 
Bao contestó con una sonrisa -que no había problema, ella saldría un momento con Ru En para pasear por la ciudad.
Mientras se alistaba para salir Bao pensaba que iba ser complicado que sus hermanos acepten ver a su padre y no los podía culpar ni reclamar nada. Lo vivido por ellos les había dejado traumas en la mente y el corazón. 
Mientras paseaba por la ciudad con Ru Hen le comentaba la conversación y las palabras duras        

que su hermano había tenido para su padre, Ru Hen dijo:
-No puedes condenarlos, tus hermanos vivieron a una edad muy temprana y lejos de los padres, situaciones que no debieron suceder y lo que es peor se sintieron abandonados.
Era verdad  el comentario de Ru Hen, la decisión del abuelo le había cambiado la vida a toda la familia y hasta su hermano, el tío abuelo murió en prisión.
Al día siguiente nada podía superar la expectativa de ir al aeropuerto para recoger a Tian que llegaba en unas horas. Todos listos y preparados se subieron a la camioneta y en la autopista iban camino al aeropuerto. 
El avión acababa de aterrizar. Bao estaba emocionada en unos instantes más conocería a su hermano mayor. 
Con una sola maleta Tian salía junto a otros pasajeros, Zhao fue el primero en verlo y lo llamó por su nombre. Bao al ver a Tian sonrió, se parecía a su padre pero era el parecido era  mayor con el abuelo, el patriarca Huan Yue, ella no lo había conocido, pero en las fotos que había visto del abuelo  vio  que el parecido con Tian era extraordinario.
Tian abrazó primero a Zhao, el calor fraternal era evidente, luego miró a Bao y comentó en un perfecto español -el último recuerdo que tengo de ti es que dormías en tu cuna y ahora en cambio te pareces tanto a nuestra madre- y abrazó a su hermana menor, luego se disculpó por no traer a su esposa e hijo pero ella no podía dejar la universidad y el viaje de él sería solo de tres días, no tenía más permiso. 
Bao lloraba de la emoción por fin estaban juntos los hermanos el vínculo fraternal era fuerte el llamado de la sangre tenía un gran poder. 
Después de los abrazos fueron presentados con Tian, Liza la esposa de Zhao y Ru Hen que ya se sentía parte de la familia. 
Todos regresaban a la casa de Zhao, ahí estaba la habitación para Tian. Los comentarios del viaje, la alegría de estar juntos, el encuentro feliz de los hermanos animó el almuerzo. Más tarde Tian se fue un momento a descansar, Zhao pidió disculpas y fue al taller.
Liza, Bao y Ru Hen se quedaron  en el jardín comentando los detalles de la reunión y sobretodo el encuentro con Tian.
En la noche la familia fue a un restaurante fino de la ciudad, era el agasajo que Bao quería hacerle a sus hermanos, ella deseaba decirles unas palabras.
Se puso de pie levantó su copa de vino y dijo -por la felicidad de tenerlos a mi lado, por mis querido hermanos y porque este encuentro sea el primero de muchos encuentros para recobrar el tiempo perdido, todos levantaron sus copas por ese brindis.  
La cena estuvo rodeada de felicidad  el vino y la comida eran exquisitos. 
Tian comentaba con todos como era su vida en China, el cargo que desempeñaba era de gran responsabilidad. Su esposa era profesora en la universidad,  ellos se conocieron cuando los estudiantes hicieron una huelga que duró varios días. 
De regreso a casa y cuando todos se fueron a dormir, Bao en su habitación pensaba que era una gran alegría tener a sus hermanos juntos y se dio cuenta que Tian no había preguntado por su padre Guo, seguro pensaba igual que Zhao. 
Entonces Bao comentó a si misma -mañana hablaré con ellos sobre algunas temas que son necesarios y que deben conocer.                
  
CONTINUARÁ

       

domingo, 4 de marzo de 2018

EL VIAJE DE REGRESO


En la casa de Zhao, en la sala cómoda y decorada con buen gusto, conversaban los hermanos. 
Zhao le contaba a su hermana la historia real del viaje y su vida durante todos los años que estuvieron perdidos.
Bao lo escuchaba sin interrumpirlo, él había guardado silencio unos segundos para recordar los hechos con exactitud. Luego comenzó su historia.
-Cuando el barco por fin llegó al puerto de Dalian después de una larga travesía, Tian y yo estábamos cansados y aterrados, no sabíamos lo que nos esperaba todo era  ajeno a nuestras vidas hasta ese momento. Uno de los oficiales del barco que se encargaba de nosotros nos habló para decir que era el momento de bajar y ser entregados a nuestro familiar, en este caso el tío abuelo Guo Min. 
Bajamos por la escalera junto a los demás pasajeros, ya en tierra Tian y yo mirábamos a todos lados, el puerto era impresionante, había tanta gente que iba y venia, la bulla era abrumadora y no podías escuchar bien, nunca había visto algo así. El oficial que nos acompañaba dijo en voz alta el nombre del tío abuelo Guo Min. 
Nuestro tío estaba presente, no muy lejos de nosotros, él nos esperaba en el puerto y se acercó al escuchar su nombre pero ahí también estaba la guardia del puerto que vino  a nosotros para  saber que sucedía y  quienes eramos. 
Pidieron nuestros documentos y preguntaron al oficial del barco de donde veníamos, éste les explicó nuestro caso  y los guardias interrogaron al tío, le exigieron sus documentos y lo más grave fue, que al no estar presentes nuestros padres y como menores de edad, ellos se encargarían de nosotros.  Fue una situación confusa. por más que se dieron las explicaciones del caso. 
Los guardias nos llevaban, el tío se opuso e insistió que eramos sus sobrinos pero no hubo respuesta, se paró delante de ellos  y forcejeo con uno de los guardias, para que nos dejen libres, grave error, lo golpearon hasta caer al piso por oponerse a la autoridad.  
Todo sucedió tan rápido y de manera violenta, Tian y yo comenzamos a llorar, vimos cómo golpeaban el tío y cómo se lo llevaron,  no supimos donde y nunca lo volvimos a ver. 
Eran otros tiempos y nadie podía atreverse a desafiar la autoridad, aun hoy los castigos son duros si te opones al mandato de los guardias. 
Nosotros no comprendíamos lo que sucedía, ni la magnitud de los hechos, Tian y yo estábamos aterrados, después de ver la golpiza que sufrió el tío.  En seguida fuimos llevados a un cuartel, en ese lugar nos hicieron muchas preguntas, por suerte sabíamos el idioma,  nuestra madre nos había enseñado, eso en adelante nos ayudó a vivir y entender lo que nos esperaba en el futuro.  
Zhao miró a su hermana, sus recuerdos
era nítidos y dolorosos.
El oficial que estaba a cargo del cuartel, nos preguntó ¿qué hacíamos en China y dónde estaban nuestros padres? Tian era el que contestaba todas las preguntas. 
El oficial al enterarse de nuestra historia dio la orden y nos dijo: 
-mientras sus padres no estén presentes, ustedes son parte  del estado y se quedan en este  cuartel. 
Con el paso del tiempo, nunca fuimos devueltos a nuestra familia, en ese entonces los niños pertenecían al estado y no podías escoger.  
El nuevo régimen que gobernaba así lo ordenaba. Nadie podía oponerse, pensar diferente y mucho menos protestar. El gobierno mantenía el orden estricto en todo el país. 
Tian y yo nos quedamos en ese cuartel y comenzamos  el servicio militar,  había una gran cantidad de niños como nosotros que eran entrenados y adiestrados en maniobras militares, seguíamos estudios y enseñanza del nuevo orden, ahí solo tenías que obedecer, no había otro camino.  
A los dos se nos asignó un lugar y una cama, nada de protestas y menos llanto, aprendimos que  cometer cualquier error era castigado y los castigos eran severos. 
Otro problema que enfrentamos fue el cambio de nombre, nosotros no habíamos nacido en China por lo tanto debían cambiarnos de nombres, por más que explicamos que nuestros padres eran ciudadanos  chinos no fuimos escuchados. 
Años más tarde luchamos por recobrar nuestra identidad,  mientras tanto cada día  Tian y yo,  repetíamos nuestros nombres para recordar quienes eramos.   
El entrenamiento en el cuartel era estricto y fuerte, los estudios exigentes y cada día nos conscientizaban sobre el nuevo régimen. Nosotros no estábamos acostumbrados a esa vida, era otro mundo. 
En las noches, tenía pesadillas y por mucho tiempo no pude dormir bien, a Tian le sucedía lo mismo, ambos no decíamos nada, teníamos que callar. 
En el día a día entrenábamos y luego asistíamos a largas horas de estudio, aparte cada uno aprendió un oficio, es así como escogí la carpintería, la que aprendí con mucho cuidado y detalle para hacer  muebles finos. Aprendí además que la madera es un material noble que en manos expertas se convierte en finos objetos o muebles. 
También debo decir que Tian me cuidaba y protegía, si tenía que liarse a golpes con alguien  para defenderme lo hacia, él era mi protector y no permitía que nadie me moleste. Estábamos muy unidos, yo admiraba a nuestro hermano mayor.   
   







Estuvimos juntos en el mismo cuartel durante cuatro años, luego Tian fue cambiado a otro destacamento en una provincia cercana a la frontera con Mongolia. Ahí la temperatura era de cero grados y los inviernos parecían no tener fin.
Con este cambio se cerró la etapa de la niñez y comenzaba una nueva. Nuestro carácter y espíritu se habían fortalecido.    
Nunca perdimos el contacto, siempre nos escribíamos y cuando estábamos de vacaciones uno de los dos viajaba para ver al otro hermano.
A pesar de la distancia siempre recordamos a nuestra madre, ella estaba presente. Gracias a que nos enseño el idioma, nuestra vida fue un poco más fácil, si algo se puede decir. 
Mis recuerdos son muy claros, como si hubieran sucedido ayer. En todos esos años siempre pensé que nunca nos iban a encontrar porque teníamos otros nombres o algo peor, nos habían olvidado y desterrado.
La vida en el cuartel no fue fácil, cuando Tian fue cambiado a otro cuartel yo era más grande y había aprendido a defenderme, nadie me molestaba. Dos años más tarde fue removido  a otro destacamento y por un tiempo dejamos de vernos, las distancias eran grandes. Siempre nos quedaba el escribir cartas para saber del otro. 
El reloj marcaba las 2 a.m cuando Zhao le dijo a su hermana que era mejor ir a descansar, más tarde terminaré de contarte el resto de la historia. Bao se puso de pie y abrazó a su hermano. Tantos años de distancia y tantas experiencias lo habían marcado.
A la hora del desayuno Liza comentaba con Bao -tu hermano está en el taller, me dijo que lo esperes  en el jardín que él vendrá en un momento para conversar contigo.
Bao tomó de la mano a Ru Hen que estaba a su lado y le pidió que la disculpe, esa conversación era importante.
-No te preocupes yo pensaba visitar a un amigo que es dueño de una galería, nos vemos más tarde.    Ambos se despidieron con la intención de pasear más tarde, todavía quedaban varios días de permanencia en la ciudad. El encuentro con sus hermanos era lo más importante y agradecía a Ru Hen su comprensión.
En el jardín había un clima cálido y una suave brisa, Zhao y su hermana se sentaron en unos cómodos sillones desde donde se apreciaba el hermoso paisaje.
Zhao siguió la ilación de su  relato donde lo había dejado el día anterior:
-Tian terminó primero el servicio militar y escogió hacer carrera dentro del aparato estatal, él ahora es un alto funcionario en la ciudad de Shangai. Es un funcionario serio y honrado. 
Él siempre estuvo deseoso de saber que había pasado con el tío abuelo Guo Min y el puesto que ocupaba  le permitía hacer las indagaciones del caso, lo que descubrió fue muy triste.   
CONTINUARÁ   

      

     


domingo, 25 de febrero de 2018

EL VIAJE DE REGRESO

Zhao ya había dispuesto las habitaciones para Bao y Ru Hen, Liza la esposa de Zhao terminaba los preparativos para el almuerzo.
En su habitación Bao abría la maleta para sacar los regalos que había traído para su hermano y  su esposa, además de varias fotos familiares. 
Deshizo la maleta para colgar su ropa, por suerte el clima estaba cambiando y se auguraba un buen tiempo. 
Se refresco la cara, retoco su ligero  maquillaje y cambio de ropa, luego bajo a la sala donde su hermano la esperaba, en ese momento le entregó los regalos para él y para Liza, entre los cuales estaban unas graciosas figuras de jade,  Zhao las vio y comentó: 
-Son hermosas estas figuras, eran de la abuela Xia He, creo recordarlas.
-No- dijo Bao -estas piezas son especialmente compradas como regalo para ti, son de auténtico jade imperial. Sabía que te iban a gustar.
Zhao sonrió a su hermana, realmente eran bellas piezas de arte. Para Liza le trajo perfumes finos y un delicado chal bordado a mano. 
Ru Hen pronto se unió a la reunión y Zhao aprovechó la oportunidad para mostrarles la casa que era amplia, de dos pisos y bien distribuida. Luego los llevó a su taller que quedaba en la parte de atrás de la casa, ocupaba un terreno de trecientos metros. 
Zhao hizo pasar a su hermana y a Ru Hen, en el interior del taller tenía las herramientas y maquinaria necesarias. la carpintería era el oficio con el que se ganaba la vida.
-Es en este taller- explicaba Zhao - donde fabrico muebles de estilo oriental que tienen una gran demanda en el mercado en este país, tengo una lista de pedidos que me llena todo un año. También fabrico todo tipo de muebles pero los que más me piden son estos muebles. Conmigo trabajan dos empleados que me ayudan porque ya no me doy abasto- y al mismo tiempo señalaba una bella cómoda estilo oriental, unas mesitas de café, un pequeño escritorio secreter todos finamente acabados en cada uno de los detalles. Estos muebles estaban listos para ser entregados. 
-Este oficio de carpintería lo aprendí en China y ahora me sirve para mantener a mi familia con tranquilidad-  agregó Zhao.  
Bao vio una mesita de café de la que se enamoró por su acabado y diseño, entonces su hermano le dijo -no te preocupes voy hacer una igual para ti y la voy a enviar a Lima como regalo. 
Bao agradeció a su hermano pero le dijo que no se preocupe que ella no quería molestar. 
Zhao insistió  - querida, estoy a costumbrado a embalar mis muebles a distintas ciudades de Canadá,  no es ninguna molestia hacerlo para ti que eres mi hermana. 
A la hora del almuerzo reunidos todos en el comedor conversaban y degustaban los ricos platos que Liza había preparado, la conversación fue amena y todos reían con los juegos del bebe de Zhao que estaba sentado en su silla de comer, cerca a la mesa, era en verdad un hermoso niño, con los ojos azules de su madre y la expresión sonriente de su padre. A todas luces se veía que Zhao se sentía orgulloso de su familia.
Después de almuerzo Ru Hen y Bao se fueron a descansar,  Zhao,  fue al taller a ver como sus empleados  avanzaban los trabajos.
En la habitación de Bao, Ru Hen comentaba que él conocía Montreal porque había hecho algunas exposiciones de sus cuadros en varias galerías de arte, es un mercado muy interesante, si deseas mañana podemos pasear por la ciudad para no molestar los horarios de trabajo de tu hermano. Bao estuvo de acuerdo. 
El primer día de su llegada a Canadá    
las emociones y recuerdos rebasaban los sentimientos, Bao miraba a su hermano, era increíble el parecido con su padre Guo, los gesto, su modo de hablar, el movimiento de las manos. Era su padre pero más joven.   
Ninguno de los dos hermanos hablaba de los temas delicados para la familia. 
Bao no quería romper la magia que la había conectado con su hermano, quería esperar un poco más para conocerlo mejor. 
Al día siguiente en el carro que Zhao les prestó, Ru Hen salia a pasear con Bao, como le había comentado, él conocía la ciudad. Estuvieron toda la mañana paseando y visitando galerías además de algunos bellos lugares turísticos, la ciudad era moderna y bien cuidada con bellos parques y edificios. 
Mas tarde descansaron en un café con aire romántico y luego Ru Hen la llevó a Bao almorzar a un restaurante que él conocía. En ese lugar Ru Hen le confesaba a Bao:
-Siempre estuve pendiente de ti, siempre preguntaba a la amiga de tu madre la señora Jun ¿cómo estabas y qué hacías? sabía que estabas saliendo con Roberto y tengo que decir que me alegre cuando terminaron,  fue algo bueno nuestro encuentro en el aeropuerto pero si ello no sucedía, de todas maneras yo pensaba buscarte no quería esperar más. 
Bao se sintió halagada con la confesión de Ru Hen, ella  no sabía que él quería tener un compromiso. Nunca la señora Jun le comentó que Ru Hen preguntaba por ella.  
Ambos continuaron su paseo y a media tarde regresaron a la casa de Zhao, él estaba todavía en su taller de trabajo, no deseaban interrumpir y acompañaron a Liza y al bebe en uno de los  salones que daban al jardín interior desde donde se divisaba el taller.
Liza comentaba con Bao en inglés, idioma que ella también sabía, cómo conoció a Zhao y cómo poco a poco se fueron enamorando: 
-Al comienzo tu hermano era muy reservado pero cuando nos fuimos conociendo, él hablada con dificultad el inglés y nos entendíamos con señas,  era algo cómico. Ahora hablamos todo el tiempo y él se siente feliz con el nacimiento de nuestro hijo.
En la noche después de la cena, Zhao le decía a su hermana:
-Querida Bao, nuestro hermano Tian esta llegando dentro de dos días, me ha confirmado su viaje en una conversación telefónica, quiere conocerte y hablar contigo.
Bao no podía sentirse más feliz con este viaje, ver a sus dos hermanos, hablar con ellos, saber que estaban bien, era lo más importante. 
-Es bueno saber que Tian viene, me da tanta felicidad, no puedes imaginar todos estos años sin saber de ustedes, han sido tan difíciles.
-Zhao,  quiero enseñarte las fotos familiares que he traído ¿estás de acuerdo?- comentó Bao
 -Si, claro que estoy de acuerdo, deseo verlas- Contestó 
Bao subio a la habitación y trajo todas las fotos y una a una fue enseñándolas a Zhao con la debida explicación del caso.        
La primera foto fue la de su madre Liang, Zhao la recordaba, ella había sido el centro de su vida cuando era un niño, su madre era una mujer hermosa, luego otra foto donde estaba él de bebe, sonrió nunca se había visto así o al menos no recordaba esa foto, la siguiente foto era de su padre Guo, de pronto silencio, Zhao la miró no comentó, no hubo una sonrisa. Guardó silencio y no dejaba de mirar la foto. 
Bao observaba a su hermano, su dolor era evidente, sus recuerdos no eran buenos.
-En esta foto esta más joven, no lo recuerdo- fue el único  comentario de Zhao.   
  Bao iba enseñarle la siguiente foto pero Zhao la interrumpido de repente y dijo:
-Nuestro viaje fue la experiencia más terrible y dolorosa que hemos vivido Tian y yo. 
En esa época eramos solo unos niños, jamás nos habíamos alejado de nuestra casa, de nuestra familia y sin más ni más, fuimos enviados al otro lado del mundo.  
No comprendo hasta el día de hoy porqué, no puedo entender porqué nuestro padre nos dejó partir. 
Qué pensaba nuestro abuelo que estábamos en la época de la China imperial y él era el emperador dueño de la vida de cada miembro de su familia.  
Por un instante la voz de Zhao se quebró por la emoción y el dolor
Bao lo interrumpido -Por favor hermano es mejor no hablar del tema-   pero Zhao contestó: 
-No hermanita, es  hora de que sepas la historia del viaje de tus hermanos y porqué estuvimos perdidos durante tanto tiempo.   
Los dos hermanos estaban solos en la sala donde conversaban, Ru Hen se había retirado porque comprendía que era un tema familiar que debían hablar solo ellos.  Liza también se había retirado para acostar al bebe.
Zhao comenzó su relato:
-Un día antes de ser embarcados Tian y yo, nuestro abuelo y nuestro padre nos llevaron a otra casa, ahí el abuelo nos habló que ese viaje para nosotros era importante porque debíamos aprender las costumbres y forma de vida en China...ya casi no recuerdo las palabras del abuelo pero estuvo con nosotros hablando varias horas esa noche. 
Al día siguiente fuimos al puerto para ser embarcados, recuerdo que comencé a llorar yo no quería subir al barco, el abuelo me gritó y le dijo a Tian que hasta ese momento se había mantenido en silencio... -cuida a tu hermano- 
Muertos de miedo subimos al barco, junto a otros pasajeros, recuerda que teníamos diez y doce años respectivamente, ya en el barco nos esperaba la persona encargada de cuidarnos. Nos quedaba por delante un largo viaje, una larga travesía por mar. No puedo olvidar ese viaje porque en los días siguientes me sentía mareado y arrojaba todo el tiempo, Tian se sentía mejor pero aun así,  también la paso mal. 
El recuerdo de ese viaje en barco por mucho tiempo me creo pesadillas, cuando  estábamos en medio del mar yo pensaba que nunca iba a terminar que siempre íbamos a estar navegando.
Tian me cuidaba, se hacia cargo de mí, los dos sabíamos que solo nos teníamos el uno al otro...  
 CONTINUARÁ.      
              



domingo, 18 de febrero de 2018

EL VIAJE DE REGRSO

Con las emociones más en calma Bao y su padre leían la carta que Zhao había escrito:
Querida Bao
No sabes la alegría que me da tener noticias tuyas, una de tus tantas cartas enviadas al municipio de la provincia de Shenyang llegó a mis manos desde China. 
Nuestro hermano Tian me la envió. Él a su vez recibió tu carta de un funcionario amigo suyo, ellos se conocen desde el tiempo que hicieron el servicio militar en el mismo destacamento. Este amigo trabaja en dicho municipio y sabía que Tian tenía familia en Perú y como tu misiva pedía información sobre la familia del tío abuelo, su amigo vio por conveniente enviar la carta a nuestro hermano. Como puedes ver yo vivo en Canadá- Montreal  desde hace cinco años y me sentiría muy feliz que aceptes mi invitación para conocernos y hablar de tantos temas relacionados con nuestra familia. 
Espero tu pronta respuesta, tu hermano Zhao
Unas lineas más abajo le mandaba su número de teléfono para que se comunique con él y  le diga cuando iría a visitarlo en Canadá.
La carta de su hermano era corta pero afectiva, Bao miró dentro del sobre y ahí estaba una de sus cartas que muchas veces escribió al municipio, entre otras direcciones. 
Guo que estaba sentado en el pequeño sillón de la habitación de su hija  miraba en silencio la carta escrita por su hijo, no sabía que pensar pero Bao con entusiasmo le dijo:
-Padre voy a viajar a Canadá para visitar a Zhao, el viaje a China lo vamos hacer de todas maneras a mi regreso, es un viaje que los dos nos merecemos, como tu sabes este viaje a Canadá es importante y es algo que los dos esperábamos. 
Bao no hizo mención de un punto importante en la carta y era que su hermano en ninguna línea de la misma, mencionaba a su padre, es más ni siquiera preguntaba por él.
Guo también se había dado cuenta de lo mismo y comentó con tristeza:
-No sé si es conveniente que viajes sola, no sabemos como te recibirá Zhao, ahora es un desconocido para nosotros, debemos pensarlo con calma. 
-Padre, su carta es cariñosa y no tiene un tono agresivo, te pido no te opongas a este viaje, además no voy a viajar sola, voy a pedirle a Ru Hen que me acompañe, estoy segura que no se va negar. Ahora estamos saliendo juntos, los dos tenemos un compromiso. 
Su padre se había dado cuenta de ello y se alegraba por su hija. Ru Hen era un muchacho en el que podía confiar tenía la misma cultura y costumbres de Bao. 
-Esta bien hija, viaja con Ru Hen  y a tu regreso hablaremos de las nuevas  noticia-  y salió de la habitación de Bao.
Guo, caminó hasta el jardín y se sentó cerca al manzano que ya tenía pequeños frutos,  en ese lugar que era su favorito  pensaba que no podía culpar a sus hijos de sentir rechazo hacia él si como su padre les había fallado. Sentía una gran tristeza    
pero a la vez se alegraba, sus  hijos estaban bien y eso era lo más importante.  
Mientras tanto Bao en su habitación, se decía a si misma que escribir tantas cartas, había dado resultados, con eso pudo establecer la comunicación  con sus hermanos. 
La alegría que sentía se ensombreció un instante, en el aire habían demasiadas preguntas y mucho de que hablar con respecto a todos estos años de silencio y distancia con sus hermanos. Tener noticias de ellos, era una gran felicidad.  
Bao, miraba la foto de su madre sobre el velador y comentaba:  
-Madre encontré a tus hijos, cumplí mi promesa-  ella a este viaje a Canadá  iba con la intención de tender puentes con sus hermano, solo esperaba que Zhao la reciba con afecto,  aunque no tenía porque  pensar de otra manera.
En pocos días ya estaba listo el viaje a Canadá Bao iba acompañada de RuHen, él estaba de acuerdo con el viaje y Bao ya se había comunicado con su hermano Zhao para confirmar la fecha exacta que llegaba a Montreal para que él la espere en el aeropuerto. 
Cuando habló por teléfono con su hermano la emoción se desbordaba, ahora por fin lo vería y estarían cerca. 
Guo fue hasta  el aeropuerto para despedir a su hija y a Ru Hen, a éste le pidió que cuide de ella que no la deje sola y a Bao le dijo:
-No insistas en temas, si tu hermano no quiere hablar, se prudente, recuerda que han pasado muchos años y él ya no es el niño que viajó lejos hasta China. 
Guo abrazó a su hija y le dio más recomendaciones, su preocupación era evidente, luego se despidió de ella y la vio partir en su viaje al lado de RuHen.
A los dos los esperaba varias horas de vuelo, se acomodaron en primera clase y se ajustaron los cinturones, el avión partía en ese momento y Bao tenía la esperanza de restablecer los vínculos familiares.  
Las largas horas de vuelo parecían interminables Bao se hacía muchas preguntas pero no quería adelantarse a nada, ni suponer situaciones, Zhao al igual que ella tendría la misma curiosidad de conocer a su hermana, el vínculo de la sangre era muy fuerte aunque hubieran pasado muchos años. 
Bao, había tenido el cuidado de llevar para su hermano algunos regalos y muchas fotos familiares porque él no tenía recuerdos materiales  de su pasado y su niñez. 
Después de viajar toda la noche  y hacer una parada en una ciudad americana, el avión llegaba al aeropuerto de Montreal en Canadá, así lo anunciaba el capitán de la nave.  
Era el momento que tanto esperaba una hora más tarde, estaría conociendo a su hermano Zhao del que su madre tanto hablaba y de los hijos que tanto añoraba.           
 Pasaron los trámites de migración y aduana, ahora era el momento de enfrentar la realidad, Bao tomó la mano de Ru Hen y éste la apretó suavemente para darle ánimos y dijo a su oído -estoy  aquí, contigo, siempre.         

Bao sentía que las emociones golpeaban su pecho cuando salio para encontrar a su hermano que estaba entre las demás personas que esperaban. Zhao tenía en sus manos un cartel que decía "Bienvenida Bao"

Ella se acercó a él y con lágrimas en los ojos lo abrazaba por fin se conocían, Zhao era la copia exacta de su padre Guo pero una versión más joven. El parecido era extraordinario. 
Los dos hermanos estaban sin palabras y Ru Hen observaba la escena. 
Cuando terminó el abrazo, Bao presentó a Ru Hen como su prometido, ambos se saludaron, eran más o menos de la misma edad. 
Zhao les indicó que tenía el carro estacionado muy cerca para llevarlos a su casa, ahí se hospedarían. Bao no quería incomodar a su hermano y dijo -Zhao nosotros podemos ir a un hotel no te preocupes.
Pero su hermano insistió  -en mi casa hay sitio de sobra y no es una incomodidad, eres mi hermana y para ti lo mejor, no lo olvides.
A una cuadra del camino, se divisaba la casa de Zhao y era como él lo había comentado, grande y con una fachada muy hermosa, tenía un jardín bien cuidado en la entrada. 
Zhao abrió la puerta y los hizo pasar a una sala acogedora y bien decorada, a su encuentro salió la esposa que los saludaba, ella era una ciudadana  canadiense y en sus brazos cargaba a un hermoso bebe que era hijo de ambos.
Las emociones se calmaron, Zhao miraba a su hermana menor y la recordaba como la bebe que dormía todo el día en su cuna, ese era el último recuerdo que tenía de ella pero ahora se había convertido en toda una mujer, con un gran parecido a su madre Liang. 
La conversación transcurrió en un clima familiar, luego Zhao los llevó a sus habitaciones que eran confortables y bien iluminadas.
Bao en su habitación recordaba que tenía que llamar a su padre para decirle que todo estaba bien. Le pidió a la esposa de Zhao, Liza el teléfono para llamar a Lima. 
Toda la casa de Zhao era moderna, acogedora  y bien decorada, se veía  que su situación económica era holgada. Boa imaginó que su hermano podía tener apuros económicos pero al parecer no era así. 
Los días que pasaría en Canadá al lado de su hermano estarían  llenos de recuerdos y emociones, Bao había decidido por el momento no mencionar a su padre, era mejor así, Ru Hen estuvo  de acuerdo con ella, los dos hermanos debían conocerse primero.  Era importante saber como pensaba Zhao...

CONTINUARÁ   

           

domingo, 11 de febrero de 2018

EL VIAJE DE REGRESO

Después de leer varias veces la carta que había recibido. Bao con la tristeza en el rostro, la guardó en el sobre,  su padre tenía que verla y darle su opinión. 
Antes de ir a la oficina, pasó primero por el correo para depositar las cartas que ya estaban escritas, con esto tenía  la esperanza que alguien más se anime a escribir para  darle  información sobre su familia. 
Cuando llegó a la oficina su padre  revisaba algunos documentos y unas cuentas, Bao se acercó a él, lo saludo y comentó, mostrando la carta:
-Padre ha llegado esta carta a la casa, la recibí hace una hora,  quiero que me des tu opinión-  y le entregó el sobre.
Guo miró a su hija, por la expresión de su rostro supo que no era nada bueno. Tomó la carta y la examinó con cuidado. No era una dirección conocida, él no la recordaba y lo más importante no traía buenas noticias.
-¿Qué opinas padre? ¿qué podemos hacer- dijo Bao desanimada.
-No podemos hacer nada, no reconozco esta dirección, el pueblo ahora es diferente de  aquel que dejamos hace años. Hija, lo más importante de esta carta es la información... la familia del tío ya no vive en le pueblo, algo grave debió suceder  para que ellos dejen su casa, terrenos de cultivo y  se marchen sin dejar huella. 
Bao sintió que volvía a estar donde comenzó y que ahora tenía que tomar otra ruta pero ¿cómo y hacía donde?. De pronto se iluminó su rostro y dijo:  
-Padre y si contemplamos la idea de viajar los dos juntos a la provincia de donde es la familia, ahora no es como antes, las cosas han cambiado, podemos ir de visita...¿te parece si preparamos un viaje para los dos?  Así también me enseñas  la tierra donde naciste y a los amigos que dejaste allá. 
Guo, imaginaba volver al pueblo de su niñez donde creció y pasó  su juventud, al lugar donde conoció a Liang, se preguntaba ¿todavía existirá la escuela donde ella daba clases? ese viaje  iba hacer un viaje muy duro y lleno de  recuerdos. 
-Hija no sabemos como será el clima político en mi pueblo, no sé cómo nos van a recibir, han pasado tantos años. 
-Padre, si no lo intentamos nunca lo vamos a saber, además piensa que yo también voy a conocer mis raíces, pasear por los lugares donde la familia vivió. 
- Está bien...comencemos a preparar el viaje, tenemos que dejar todo organizado en los negocios y en la casa. Encárgate de ello, yo voy a visitar a  mi amigo el secretario de comercio de la embajada, es mejor saber si es seguro viajar a la provincia. 
Bao no perdió el tiempo, de inmediato comenzó a organizar todo lo referente al viaje, era hora de enfrentar la realidad y descubrir la verdad.
Ese mismo día por la tarde recibió la visita de Ru Hen en la oficina. Su sorpresa fue mayor cuando él la invitó a cenar. La cita sería a las 8. p.m en un restaurante elegante de la ciudad donde se preparaba una comida excelente. 
Bao llegó puntual a la cita y en el lugar ya la esperaba Ru Hen. La cena transcurrió con una conversación amena y los recuerdos que ambos tenían de Liang. 
Ru Hen comentaba lo que había hecho todos los años que no se vieron y Bao le decía que lo que más sabía sobre  él, es que siempre estaba de viaje. De inmediato  se creó entre ellos un clima cómplice y agradable, se sentían los dos en confianza. 
Cuando Bao regresó a su casa no imaginó que su amigo tenía tan buen sentido del humor y una agradable conversación.  Lo había pasado muy bien en su compañía.
Imaginaba que acaso podía encenderse la chispa del amor entre los dos...¡no! era mejor no imaginar eso, como se podía tener una relación con alguien que nunca estaba en la ciudad... que siempre estaba de viaje. 
Pero Bao se equivocaba en los días siguientes Ru Hen la invitó a salir más seguido o iba a visitarla a su casa por las noches. 
Guo miraba con beneplácito la situación pero no intervenía era mejor así. Si algo iba a suceder entre los dos, tenía que ser espontáneo.
Con Ru Hen, Bao no quiso comentar nada de la carta que había recibido desde China y el viaje que planeaba hacer con su padre. Todavía no sabía que iba a resultar de aquello. Ella seguía  organizandolo todo  para poder viajar con su padre lo antes posible y sin preocupaciones. 
Con la confianza que ya existía entre los dos, una tarde mientras conversaban en el jardín, Bao le preguntaba a Ru Hen cómo logró convencer a su padre que lo deje seguir su arte y no hacerse responsable de la lavandería.
-Eso mi querida Bao- decía Ru Hen  -me costó muchas discusiones con ellos para que comprendan que lo peor que podía sucederme era hacer algo que yo no quería. Mis padres me dieron un plazo y si al cabo de ese tiempo no había un buen resultado sobre mi carrera, yo me haría cargo de su negocio sin discusiones. Acepté sus condiciones y después de unos años aquí me tienes, no me puedo quejar,  ellos ahora no tienen nada que decirme. Al contrario soy yo, él que les dice que ya no trabajen más que cierren la lavandería, pero es mi padre él que contesta.
-Hijo, yo trabajo desde que tenía diez años, siempre ayudé a mis padres cuando vivíamos en China y aquí sigo trabajando y lo haré hasta el día que muera, no se hacer otra cosa. 
-Es cierto, la vida de nuestros padres fue dura en China y trabajar es lo único que saben hacer, creo que si lo dejan de trabajar morirían muy pronto. Ellos no están acostumbrados a viajar o pasar las horas haciendo algo distinto- comentaba Bao a Ru Hen sobre sus familias.
-Yo creó que mis padres en el fondo sentían temor que no pueda mantenerme con mi arte, en estos tiempos que corren, todo es más difícil-  agregó Ru Hen.     
Los días seguían su curso y casi todo estaba listo para el viaje a realizar Bao y su padre, cuando Guo invitó a Ru Hen a un almuerzo en la casa. 
En el almuerzo se sirvieron platos típicos de la comida China y se brindó con un buen vino de cosecha. 
Guo conversaba con Ru Hen sobre sus planes en los negocios y la parcela que tenía a las afueras de la ciudad, donde se sentía tan a gusto, donde podía olvidarse de los problemas de la oficina y enterrar sus manos en la tierra para sentir la energía de la vida cuando sembraba algún cultivo. Ese era el único lugar donde descansaba de verdad. 
Unos días antes del viaje ya estaba todo en orden en los negocios y el hogar, todo estaba listo, solo faltaban pequeños detalles.  
Ru Hen quería conversar con Bao era el momento de ser claros y hablar de sus sentimientos.
Bao, escuchaba a Ru Hen, no sabía que decir,  ella no quería ilusionarse y comentó:
-¿Cómo podemos estar juntos, si tu estás,  todo el tiempo de viaje, nunca nos veríamos. No es así como yo quiero vivir.  
-Si eso, es lo que te impide aceptarme puedes estar tranquila  no pienso viajar tan seguido, solo haré los viajes que sean importantes  y si tu deseas puedes acompañarme.
Nunca hubiera imaginado que ella y Ru Hen podían llegar a tener un romance, era algo imposible hasta ese momento y la respuesta de Bao fue sellada con un beso.
-Ru Hen, tengo que decirte que dentro de unos días voy a viajar a China con mi padre es un viaje familiar-  le contó los detalles con respecto a las cartas y las noticias que habían recibido sobre la familia. 
-No importa yo estaré aquí esperando tu regreso y ojalá sea, con buenas noticias- contestó Ru Hen abrazando a Bao. 
En los tres últimos días todo, no podía ser más perfecto para realizar el viaje y cuando Bao terminaba de revisar su lista, la señora Delia llamaba: 
-¡Señorita Bao!  señorita e interrumpió en su habitación. Ha llegado esta carta- dijo con impaciencia.  
Bao tomó la carta, venía de Canadá, miró el remitente no tenía nombre, solo una dirección  -¡no! -dijo en voz alta, ella nunca había escrito a esa dirección... ¡qué malas noticias traía ahora!
Las manos le temblaban al abrir el sobre que venía de Canadá ¿por qué?...pensaba. 
En el interior la carta tenía un nombre y firma, al leer un grito se ahogaba en su garganta y entonces llamó a su padre a viva voz, mientras lloraba... ¡padre! ¡padre!...éste al escuchar que su hija lo llamaba corrió a su habitación para ver que sucedía. Bao al verlo entrar lloraba y le decía: 
-Padre, tus hijos, mis hermanos ¡están vivos! ¡están bien!... aquí tengo una carta de Zhao, está escrita por él-  y le enseño la carta. 
Guo leía lo que su hijo había escrito, de la emoción las lagrimas también bañaban su rostro. Por fin sabía algo de sus hijos, por fin... después de tantos años, ellos estaban bien. 
Padre e hija se abrazaban de felicidad, está carta lo cambiaba todo y el viaje a China por el momento se iba a suspender. Zhao invitaba a su hermana a visitarlo en Canadá y Bao quería viajar lo más pronto para conocer a su hermano...  

CONTINUARÁ.          
   

   

       


    


domingo, 4 de febrero de 2018

EL VIAJE DE REGRESO

Tarde de domingo, en el jardín interior de la casa, conversaban Bao y su novio Roberto. El clima en el jardín era agradable a esa hora de la tarde.
Ambos no se habían visto en varias semanas, no se habían llamado ni buscado como era su costumbre. 
Bao y Roberto sabían que era el final de su compromiso. De alguna manera los dos buscaban palabras que no ofendan al otro. Ellos deseaban quedar como buenos amigos que en su momento compartieron un sentimiento de amor juvenil y que recordarían toda la vida. 
Roberto tomó las manos de Bao y las beso, ella acarició su cabello y dijo:
-Siempre vas a viajar a Francia como era tu sueño.
-Si, tu sabes que para mí es importante hacer una especialidad en Ciencias Políticas en la Sorbona de París. 
Los dos continuaron conversando y hablando de sus planes por separado y que es lo que planeaban  para el futuro, nunca antes lo habían hecho  pero ahora había llegado el momento en que las palabras sobraban, ya no había más que decir. 
Roberto se puso de pie y se despidió de Bao, ella le deseo lo mejor para su vida,  esta vez no lo acompaño hasta  la puerta, era mejor así. Los dos sabían que era el final y sentían que su amistad quedaría por siempre. 
Cuando Roberto se retiró, Bao a solas en el jardín  pensaba que tal vez en su vida, en su destino, no estaba el casarse y formar un hogar. Esta idea la entristecía y no sabía explicarse en que momento el idilio terminó. 
La invadió un sentimiento de tristeza, Roberto en un  momento de su vida  fue su mundo y compartió con él alegrías y tristezas, ahora tenía que continuar su camino y lo que éste le depare para el futuro.  
En las semanas siguientes trató en todo momento de concentrarse en el trabajo y seguir aprendiendo el manejo del negocio. Su padre ya sabía lo que había sucedido con Roberto, ella misma se lo había comentado.  
Guo...guardó su opinión, él sentía un aprecio verdadero por Roberto, pero si los dos decidieron  terminar, él no  podía intervenir, esa había sido su decisión. 
Ahora Bao para disipar su mente se concentró en el plan para emprender la búsqueda de sus hermanos. 
Con las direcciones que tenía de China, pensaba escribir cartas a cada una de estas. 
Comenzaría por el Municipio de la provincia Shenyang de donde era su familia y las direcciones restantes de los amigos de juventud de su padre, si era verdad que los tiempos habían cambiado en el país,  alguien seguro contestaría sus cartas. 
Por el lado de la familia de su madre solo tenía una dirección pero ellos no podían saber nada de sus hermanos porque los pequeños no fueron enviados a la familia materna sino a la familia paterna. Por el momento desecho esa posibilidad, más adelante trataría de ubicarlos. Para ella lo más importante ahora era encontrar a su hermanos.    
Cada cinco días Bao enviaba cartas a las diferentes direcciones,  no importaba cuanto tiempo le tomaba, ella seguía escribiendo cada semana, tenía la esperanza de recibir una respuesta. 
Mientras en las oficinas de la empresa, Bao comentaba con su padre las nuevas ideas que tenía para cada departamento  dentro de las tiendas, a Guo esto le parecía bien,  era importante mantener la comunicación entre los departamento de contabilidad, de ventas, de servicios  al cliente y la gerencia para hacerlos más eficientes.
En las noches cuando Bao estaba en casa, se dedicaba a escribir las cartas pidiendo en cada una información sobre la familia de su tío abuelo, ubicándolos a ellos podría saber que pasó con sus hermanos. 
Para ella y su padre nunca fue una posibilidad que ellos estuvieran  muertos. Tian y Zhao estaban vivo en algún lugar, esa era la esperanza que guardaba en su corazón, de lo contrario quería saber de todas maneras que había sucedido con ellos.  
Cada día que pasaba revisaba el correo que llegaba y no encontraba respuesta a sus cartas, desde que comenzó a escribir habían pasado  dos meses, era pronto para desanimarse, esa posibilidad no estaba en su mente. 
Una mañana en la oficina, Bao conversaba con su padre sobre la necesidad de ampliar el negocio y Guo contestó:
-Antes de pensar en esa posibilidad es necesario investigar cómo esta el mercado y cuáles son sus necesidades, eso lo sabes tu mejor que yo, además ¿crees que es el momento de invertir para ampliar el negocio?. Estamos en este momento  viviendo una crisis y cuando esto sucede la gente deja de comprar,  es algo instintivo porque las personas aseguran primero sus necesidades básicas, lo demás queda en segundo plano.  
Nunca olvides, el mercado está conformado por seres humanos y son ellos los que marcan el vaivén de la ventas y las inversiones. Cuando hay crisis lo mejor es guardar fuerzas para sostener la empresa y prepararse para crecer cuando ésta pase. 
Esa era una de las tantas lecciones que Bao recibía de su padre, él tenía la experiencia de haber pasado por diferentes crisis y sacar adelante la empresa.
En un descanso del trabajo, Bao fue a despedir al aeropuerto a  sus  amigos Benito y Genoveva que se iban de viaje.  
Ellos eran  amigos desde la universidad y viajaban al extranjero por trabajo. 
Bao se despidió de ellos con gran tristeza porque no los volvería a ver por un tiempo bastante largo. Cuando ya salia del lugar, se encontró frente a frente con su amigo Ru Hen que llegaba de hacer un viaje a Nueva York. 
Grande fue la sorpresa entre los dos pues no se veían desde hace varios años, Bao lo único que sabía de él, es que siempre estaba de viaje en alguna exposición de sus cuadros generalmente fuera del país. Por eso le causó sorpresa encontrarse con él.     
Conversaron de lo que cada uno estaba haciendo y Ru Hen la invitó a una nueva exposición de sus cuadros que tendría lugar la semana siguiente, Bao aceptó y le dijo que iría con su padre porque a él también le gustaría verlo de nuevo.  
Ru Hen y Bao se despidieron y cada uno se fue por su camino.
Mientras Bao regresaba a su casa pensaba que le había dado alegría encontrar a Ru Hen, jamás imaginó que sería en el aeropuerto. 
Ella siempre lo recordaba como el niño que sabía dibujar,  ahora en cambio se había convertido un hombre  atractivo. 
A los pocos días de su encuentro llegó a la casa la invitación para la exposición de su obra en una importante galería de la ciudad. 
Ella, como lo había prometido fue con su padre. La exposición de los  cuadros de Ru Hen era brillante tal como acostumbraba hacerlo. 
La paleta de colores que había elegido para su obra,  era cálida y llena de luz. El tema elegido era sobre el verano y el mar. 
Bao y su padre se acercaron para felicitarlo. La galería estaba llena  gente y era grande la expectativa. Ru Hen se alegró de ver nuevamente a Guo y llenó de atenciones a Bao. La noche terminó muy pronto  y se tenían que despedir. 
Mas tarde Bao en la casa conversaba con su padre  sobre la exposición de su amigo,  ella  pensaba que Ru Hen  fue agradable con ellos en todo momento por el recuerdo que guardaba de su maestra Liang.  
Pensar en algo diferente... era absurdo,  además Ru Hen seguro tendría mil ocupaciones,  al igual que ella. 
Su trabajo de escribir las cartas continuaba y justo esa mañana se disponía a llevarlas al correo, cuando la señora Delia tocó la puerta de su habitación para decirle que había llegado una carta.
Bao de inmediato abrió su puerta, tomó la carta. Vio el sobre y la dirección, venía de China, el corazón le palpitaba a mil por hora, alguien había contestado después de casi cuatro meses. 
Las manos le temblaban mientras la abría,  ¿cuál sería la respuesta?  ¿por fin sabría el paradero de sus hermanos?... Mientras leía,  las lagrimas bañaban su rostro, se detuvo, volvió a mirar la dirección en el sobre, era una dirección extraña y no tenía nombre en el remitente, ni al final de la carta..
Se sentó sobre la cama y terminó de leer su contenido, ahí la persona que escribía  decía que  la familia de su tío abuelo hacía varios años que abandonaron el pueblo repentinamente y que no sabía donde se marcharon, ninguno de los vecinos conocía su paradero. La carta era breve y no daba grandes luces. 
Bao lloraba, sentía que una puerta se cerraba. La persona que escribía no puso su nombre en la carta  porque quizás sentía  miedo. Al parecer nada había cambiado al otro lado del mundo. 

CONTINUARÁ
      

    
          


domingo, 14 de enero de 2018

EL VIAJE DE REGRESO

Habían pasado veinticinco años desde que fueron embarcados por primera vez en un viaje de regreso a China los pequeños Tian y Zhao. 
Bao la hermana menor era solo una bebe de meses cuando ocurrió este hecho fatídico.
El tiempo había pasado y ahora ella era una joven adulta que se había graduado unos meses antes como una profesional en negocios y marketing 
Su padre la estaba preparando para que en un futuro no muy lejano  ella maneje los negocios familiares que ahora contaban con dos grandes tiendas y varias propiedades e inversiones. 
Desde que Liang, la madre había desaparecido la casa no era la misma, Bao y su padre Guo trataban de acostumbrarse a su ausencia pero no era fácil, su recuerdo estaba siempre con ellos. 
Bao llevaba el manejo y la organización de la casa.
Una mañana mientras desayunaba con su padre en el comedor comentaba con éste:
- Padre, ahora que yo me estoy haciendo cargo de la casa, creo que es necesario abrir puertas y ventanas, no podemos seguir viviendo así, nuestro hogar se ha convertido en un mausoleo. Quiero  hacer algunos cambios y necesito tu permiso.
-Hija, haz lo que tengas que hacer, ha pasado mucho tiempo desde que tu madre nos dejó y no podemos seguir viviendo en esta oscuridad. Estoy de acuerdo contigo. 
Bao con el permiso de su padre, abrió puertas y ventanas en las habitaciones cerradas de sus abuelos y hermanos. 
Los muebles fueron donados y la ropa también, solo guardó los objetos  de más valor como, la colección de pequeñas figuras de jade de la abuela Xia He, estas figuras se guardaron en una de las vitrinas de la casa para su exposición. Sus joyas que eran de gran valor entre las que figuraban  collares, pulseras, sortijas de piedras preciosas regalos del abuelo Huan Yue que compraba en los numerosos viajes que ambos realizaban. 
En la habitación de sus hermanos también hubo cambios, Bao guardó algunos juguetes y libros lo demás fue para ser donado
La habitación de los abuelos se convirtió en una sala de diario donde se podían jugar juegos de mesa y ver la televisión,  la habitación  de sus hermanos paso hacer un cuarto de huéspedes. 
Fue necesario hacer esos cambios para que entre la luz del sol y no sea más una casa oscura y fúnebre.   
Bao también hizo cambios en la habitación de  su padre, con una nueva decoración lucia más confortable e iluminada pero dejó sobre la cómoda y veladores los retratos de Tian, Zhao y de su madre ese era el deseo de su padre.  Finalmente contrato una caja de seguridad en un banco para guardar las joyas.
-Padre es peligroso tener estás joyas en casa, así se guarden dentro de la caja fuerte. Son joyas de mucho valor-   le mostró la colección de gemelos y pasa corbatas del abuelo con incrustaciones de piedras preciosas como diamantes y rubíes por citar algunas. Los abuelos eran exquisitos a la hora de comprar  sus joyas. 
Muchos cambios realizó Bao y ahora la casa lucia amplia, despejada y con nueva decoración. La familia había sufrido demasiado, era tiempo de cambiar. Bao estaba segura que su madre estaría de acuerdo con ella. 
Guardó los recuerdos más importantes en cajas y las joyas familiares en el banco, era lo mejor para  la tranquilidad de todos. 
Desde hace algunas semanas Bao acompañaba a su padre a la tienda principal, Guo la estaba entrenando para el manejo de los negocios, ella tenía los estudios y ahora era importante tener la experiencia. 
La hija escuchaba a su padre, no en vano él había llevado con éxito las tiendas y soportado los tiempos difíciles. 
Mientras en la casa, de la preparación de las comidas y limpieza se encargaba la señora Delia, que junto con Bao planificaban el menú de la semana y todo lo que se necesitaba  para que una casa funcione bien organizada. 
Bao en ese momento estaba comprometida con Roberto amigo y compañero de estudios en la universidad. Él no pertenecía a la colonia china, ni tenía alguna relación con ella pero Bao se sentía bien a su lado y los dos se comprendían. 
En esto Guo no intervino, él respetaba las decisiones de su hija, quería que ella sea feliz.
Los días transcurrían  con calma, la vida en la casa de la familia  también. 
Esa mañana de  domingo era primaveral, el sol despuntaba en el cielo y entraba por una de las ventanas de la habitación de Bao, ella todavía descansaba en su cama,  desde hace algunas semanas planificaba como sería el comienzo de la promesa que le hizo a su madre antes de morir. 
No se había olvidado de ello, solo esperaba el tiempo oportuno para comenzar a buscar a sus hermanos. 
Por el momento no le diría nada a su padre, no deseaba preocuparlo antes de tiempo, tenía que planificar con cuidado  cuales serían los pasos a seguir en la búsqueda de Tian y Zhao.
Su padre tenía buenas relaciones con la embajada de China y en ese lugar empezaría  hacer las   averiguaciones que necesitaba.  
Era importante aprovechar los nuevos vientos de cambio que soplaban en China, era otro régimen el que gobernaba y el país  comenzaba abrirse al comercio exterior.  
La idea de Bao, era presentarse en la embajada y pedir audiencia con el secretario de comercio para saber que requisitos se necesitaban para hacer tratos comerciales con China. Ese seria el primer paso de entrada a la embajada, su prioridad averiguar algunas direcciones y comenzar su búsqueda. 
En la siguiente semana, Bao no perdió el tiempo y visitó la embajada para informarse sobre la documentación que se necesitaba.  
El secretario de comercio la atendió y le explicó al detalle lo que se necesitaba para entrar en  relaciones  comerciales con su país. 
Los requisitos eran exigentes pero hubo uno que llamó su atención y era: no se atenderán pedidos pequeños solo grandes volúmenes para exportar o importar del país.  Esto quería decir que de lo que deseaba traer tenía que ser una cantidad muy grande.  
En cuanto a la documentación también se exigía hasta la partida de nacimiento del importador, además de un aval solvente, en pocas palabras no sería fácil hacer tratos comerciales  sino se completaban estos documentos. 
Bao visitó la embajada tres veces más y con la confianza ganada, solicitó al secretario, la dirección del municipio de la provincia de donde era la familia de su padre, por suerte este dato le fue proporcionado sin problemas, ella como excusa comentó que era importante saber que se podía comercializar con dicha provincia.
Más tarde, cuando llegó a la casa Guo  para almorzar, llamó a su hija que momentos antes había regresado de hacer su última visita a la embajada:
-Bao la embajada me ha llamado y me enterado que quieres hacer tratos comerciales con China y sobretodo con la provincia de donde es nuestra  familia. Quieres comentarme algo al respecto.  
A ella no le quedo más remedio que contarle a su padre cuál había sido el motivo de sus visitas y porque quería esa dirección y como podía comunicarse con dicho municipio. 
-Hija- comentó Guo -el secretario no me ha llamado en un acto de chisme, me llamó para decirme que eran buenos tiempos para hacer negocios con China y que le dio gusto conversar contigo como mi representante comercial. 
Bao un tanto fastidiada por ser descubierta en su intento, contestó -supongo padre que no me habrás desmentido y puesto en evidencia-
-En lo absoluto, jamás haría algo así, pero no debes hacer nada antes de contarme cuales son tus intenciones. 
-Te prometo que no volverá a suceder, no quería preocuparte antes de tiempo pero ahora te puedo contar...he iniciado la búsqueda de mis hermanos.
          
Guo no comentó nada en ese momento, quería que su hija le explique que pensaba hacer al respecto y como ella iba a proceder para tener éxito, si él ya lo había intentado todo...
-Padre pienso viajar a China para buscar personalmente a mis hermanos y comenzaría en el puerto donde ellos llegaron y donde se perdió su rastro. 
Guo se desespero y levantó la voz, nunca lo había hecho con su hija:
-¡No! me niego a que hagas ese viaje es peligroso, yo he perdido dos hijos y a tu madre, si te pierdo a ti moriría, no me hagas esto, te  lo pido.
Bao al ver a su padre es ese estado, se acerco a él  -padre calma por favor , no te pongas así, está bien no voy hacer ese viaje...te prometo, no lo haré.
El padre más tranquilo le explicó a su hija lo peligroso que podía ser llegar a China y hacer preguntas a personas que no se conocen y menos en un puerto.
-Hija es diferente viajar por las rutas de turismo que ir por ahí investigando personas. Los tiempos han cambiado pero hay situaciones que no cambian y para una mujer es aun más complicado. Tu eres lo único que tengo que haría si te sucede algo.  
Bao respiró profundamente algo tenía que hacer para buscar a sus hermanos, ella había hecho una promesa y no quería fallar pero tampoco quería ver a su padre sufrir, bastante había pasado con tanta culpa y pérdidas familiares.
Con la dirección que tenia del municipio podía comenzar y además su padre conservaba  algunas direcciones de sus conocidos de los tiempos cuando vivían en China...al menos tenia algo entre manos. Bao no quería olvidar su promesa y estaba consciente que no iba ser fácil conquistar al dragón chino.    

CONTINUARÁ        
     


       

     



domingo, 7 de enero de 2018

EL VIAJE DE REGRESO

La enfermedad de Liang era más seria de lo que imaginaban los doctores y la familia. 
Su estado de salud en pocas semanas fue empeorando y por el momento no era conveniente llevarla a otra clínica  y menos pensar en sacarla fuera del país.
Guo y su hija Bao no se apartaban de su lado, Liang estaba realmente grave. 
Su amiga Jun sabía el porque de su gravedad, eran tantos años de sufrir en silencio la ausencia de sus hijos y lo más terrible, no saber que había sucedido con ellos. 
Eran aún niños cuando fueron alejados de su madre, todo ese sufrimiento tenía que hacer mella en la salud de su amiga.  Jun lo presentía porque veía a Liang y se daba cuenta de su dolor,  muchas veces había hablado con ella sobre sus hijos y la forma en que fueron alejados del hogar. Tarde o temprano tenía que suceder algo así.
Con toda esa situación, Jun se negaba a pensar que su amiga podía morir, ella tenía la esperanza  como todos que se recupere pronto y vuelva con su familia.
Guo por otro lado no sabía que más hacer por su esposa.  Hablaba con los doctores, quería un informe detallado sobre su estado de su salud, ellos le explicaban lo delicado de su enfermedad y movían la cabeza diciendo que era necesario esperar y prepararse para lo peor. 
La enfermedad de Liang le comprometía, ganglios y el sistema endocrino, era un tipo de cáncer que no es muy común y si embargo sucedía. 
Bao al lado de la cama de su madre conversaba con ella o para distraerla leía un libro de cuentos y leyendas que Liang muchas veces le había leído antes de ir a dormir, cuando ella era una niña pequeña.  Su cuento favorito -El Ruiseñor del Emperador- una bella historia sobre un emperador y el ruiseñor que cantaba todas las mañanas frente a la ventana del palacio, en su lejana China.
Una mañana mientras Guo acompañaba a Liang en la clínica, Bao se había ido temprano a la casa para bañarse y cambiarse de ropa. Liang le pidió a Guo que se acerque y le hizo prometer que si algo le pasaba a ella, él no debía descuidar a Bao que siempre se mantenga a su lado.  Guo intentó detenerla para que no se agite al hacer el esfuerzo de hablar  pero fue en vano, ella continuó  hablando  y le pidió  no ser enterrada en el mausoleo familiar: 
-Guo por favor, no quiero estar cerca de tus padres, tu conoces el porqué- él bajo la cabeza con tristeza, le prometió que cumpliría su deseo. Su esposa estaba hablando de morir y él en cambio esperaba que pronto  se recupere  y la vida siga su curso.     
En las semanas que siguieron el cuadro de Liang se complicó a pesar de  los cuidados y del tratamiento. Su familia y sus amigas más cercanas la acompañaban, Jun y Xue estaban cerca de ella y trataban de reconfortarla para que se alivie.  
Una noche en que Bao estaba cerca de su madre y tomaba su mano mientras le hablaba con serenidad para tranquilizarla., Liang en silencio y como en un sueño profundo partió para siempre. Bao escuchó el último suspiro de su madre y lloró junto a ella. Liang había sido la roca que la sostenía  y ahora había partido. Bao y su padre quedaban en total desamparo.
La comunidad china en la ciudad al enterrase de lo sucedido fue a presentar sus respetos en el velorio de Liang, todos conocían su historia y su tragedia, todos sabían lo que había sucedido con sus hijos y como ella nunca los había olvidado...era imposible pensar en ello.
Ru Hen su pequeño alumno, ahora era un joven pintor exitoso. Estaba presente en la ceremonia para darle el último adiós a su maestra, él se mantenía en un lugar apartado del salón pero cuando vio a Bao se acercó a ella para reconfortarla en el difícil  momento que estaba viviendo.    
Bao amaba profundamente a su madre y unos días antes de su final, mientras la cuidaba en la clínica le juró  que buscaría a sus hermanos que no descansaría hasta encontrarlos -te prometo madre  que voy a buscar a tus hijos-  esas fueron sus palabras mientras su madre aún estaba consciente.      
Nunca antes la casa se había sentido tan vacía y silenciosa, la ceremonia del sepelio había terminado y Guo como le había prometido a Liang según sus deseos, la enterró muy lejos de sus padres para que ella descanse en paz.
Guo abrazaba a su hija, ahora solo quedaban los dos para acompañarse mutuamente y ambos lloraban la ausencia de Liang.
Con el paso de los días Bao, comenzó a guardar la ropa de su madre y su objetos personales en  cajas de cartón,  solo dejó sobre la cómoda una cajita de música forrada en concha de nácar que era su favorita  y  las fotos de sus hermanos cuando estaban  pequeños sonriendo al lado de su madre en un paseo a la la playa. Ella recordaba la promesa que le había hecho y no pensaba olvidarla. 
El otoño recién comenzaba y un viento helado abrazaba la ciudad, Bao había terminado de guardar las pertenencias de su madre para conservarlas. 
Entre los libros que Liang guardaba encontró una foto de sus padres recién casados y sonriendo, eran otras épocas cuando todo era felicidad. En otro libro entre sus hojas encontró guardadas las partidas de nacimiento de Tian y Zhao, las guardó en un cajón de su velador, en el futuro podían servirle para buscarlos. 
Guardó también  las cartas que su madre había recibido de su  familia hasta antes que la comunicación se interrumpa y Liang no tenga más noticias de ellos.   
Con el paso de las semanas y luego de los meses el dolor de Guo y Bao se fue serenando, pero el recuerdo de Liang seguía vivo y en cada espacio de la casa se sentía su presencia, tenían la sensación  de que podía aparecer en cualquier momento en la entrada del hogar para quedarse al lado de ambos y abrazarlos.  
Bao se matriculó en la universidad para seguir sus estudios como le había prometido a Liang. Su madre le había pedido que estudie que no se detenga porque la vida para ella recién comenzaba. 
La universidad para Bao fue una experiencia nueva, todo era distinto a su vida escolar, los estudios     fueron  un alivio a su dolor, se sentía ocupada aunque el recuerdo de su madre 
siempre la acompañaba. 
Su padre, fue su gran apoyo  él estaba cerca para protegerla.
Bao con los estudios y la compañía de su padre lentamente se recuperaba del dolor. 
Guo también hacia esfuerzos para recuperarse de la ausencia de su esposa.  Él sentía una gran culpa por todo lo ocurrido a Liang y a sus hijos  y aunque  nunca lo había comentado, muchas noches tenía pesadillas que interumpian su sueño, en ellas veía a Tian y Zhao que eran arrojados al mar en pleno viaje, él corría para tratar de ayudarlos y nunca podía salvarlos, esta era la pesadilla más aterradora y la que siempre se repetía. 
Guo se despertaba en medio de la noche   llorando por sus hijos. Las pesadillas lo atormentaban y tuvo que recurrir a los calmantes para conciliar el sueño. 
La vida tenía que continuar en la casa de la familia, los recuerdos de Liang estaban presentes y aunque Guo y su hija lamentaban su partida, el dolor se hacía más grande cuando recordaban que ella se fue sin saber donde estaban Tian y Zhao sus amados hijos. Esto era un recuerdo amargo para su esposo Guo. 

CONTINUARÁ.