domingo, 25 de noviembre de 2018

DOS PUEBLOS... DOS VILLAS

La tía Mercedes y el tío Roberto tenían que regresar a la capital. El tiempo de visita había llegado a su fin, era la hora de despedirse. 
La tía Mercedes mientras abrazaba a su hermana decía:
-Elvira, tienes que tomarte un tiempo para viajar y visitar a la familia, tú sabes que las puertas de mi casa están siempre abiertas para ti.
-Gracias Mercedes te prometo que en cuanto se solucione todo en Santa Emilia, voy hacer un viaje para visitar a la familia 
Las dos hermanas se abrazaron con emoción al saber que pasaría un largo tiempo para volverse a encontrar. Rafaela se despidió de su tía y del tío Roberto, éste no podía ocultar su impaciencia de subir a la camioneta y partir lo más pronto, no quería que la noche los sorprenda en el camino. 
En la ciudad tenía bastante trabajo que realizar, no solo el estudio de los fósiles que había encontrado, sino el trabajo en la oficina de la empresa para la que trabajaba.
Rafaela y su madre despedían a los tíos que iniciaban el viaje de regreso a la ciudad.
Después de decir a dios a su hermana y cuñado, doña Elvira camino hasta la cocina, quería comenzar a preparar una nueva cantidad de mermeladas de diferentes sabores. 
Rafaela comentaba con su madre, la visita de los tíos y lo agradable que fue su estancia en Santa Emilia, ella había visto algunos  fósiles que el tío Roberto había encontrado en el valle y le parecieron interesantes, uno llamó su atención, era extraño por su forma y tamaño. Él tío lo guardó con especial cuidado.
-Madre- dijo Rafaela -lo que hace el tío Roberto es interesante, el estudio de los fósiles le apasionan sobre manera. Vieras con que cuidado los examinaba y comentaba que en su estudio de la ciudad iba a tener bastante trabajo para clasificarlos. 
-Si es cierto, a Roberto siempre le a gustado estudiar e investigar los rocas, los fósiles, en fin él es muy cuidadoso con su carrera- contestaba doña Elvira mientras preparaba todos los utensilios para empezar la preparación de las deliciosas mermeladas.
-Madre-  volvió a decir Rafaela -tengo que comentar algo que he guardado desde que llegué de mi viaje a la capital. He renunciado definitivamente a la empresa donde trabajaba porque mi intención es quedarme en Santa Emilia y trabajar a tu lado en la tienda. 
Doña Elvira se quedó unos segundos pensando y luego agregó -Has meditado bien tu decisión, en la compañía tenías un buena carrera, aquí en la tienda y trabajar a mi lado es diferente, ¿te vas acostumbrar?- preguntó a su hija, no muy convencida de la decisión que está había tomado. 
-Madre... aquí puedo ayudarte y además podemos hacer varios cambios para que la empresa crezca y sea más eficiente. He pensado que se puede ampliar la cocina para que sea un lugar más cómodo y amplio de trabajo, así aumentaría la cantidad de nuestros productos. También tendríamos que hacer cambios en el delivery para hacerlo más eficiente y en la tienda podemos ofrecer otras variedades de productos que no sean los que ya tenemos para el público. 
-Rafaela, no voy a sacrificar la calidad y el sabor de mis mermeladas para fabricarlas en cantidad, ellas, han ganado un lugar de preferencia y todos en el pueblo las compran porque son artesanales y hechas en casa, con la fruta y el sabor especial-  dijo esto doña Elvira un poco fastidiada por los comentarios de su hija.
-No pretendo cambiar la esencia de la empresa que se basa  en la calidad y sabor, solo quiero que entiendas que hay mejoras que se pueden realizar para  hacerla más eficiente.       
 Rafaela se daba cuenta que no iba hacer  
fácil convencer a su madre con nuevos cambios, por el momento no deseaba entrar en conflicto con ella. Poco a poco le iría demostrando las ventajas de hacer algunos cambios sin  sacrificar la calidad y el sabor de las mermeladas que tenía un sitio ganado dentro de los hogares, hoteles y restaurantes en Santa Emilia y San Pablo.   
Otro cambio importante, sería contratar a una persona para que ayude en la cocina, esto último, no iba a ser  fácil con doña Elvira porque ella no permitía que nadie sepa el secreto de cómo elaboraba sus mermeladas. 
Rafaela pensó que era mejor dejar  la conversación y se fue a cambiar de ropa, tenía una cita con Barzan,  en una hora pasaría a recogerla, él le había prometido llevarla a conocer la planta donde se elaboraban los productos lácteos del fundo Torre-Alba que el abuelo Fausto había creado con mucho esfuerzo y trabajo.
Era mejor dejar que su madre piense a solas sobre los cambios en la empresa.  
Barzan vino a recoger a Rafaela a la hora indicada, saludó a doña Elvira y partieron al fundo que estaba a una hora del pueblo. 
En el camino Rafaela comentaba con Barzan la conversación con su madre y lo difícil que iba ser convencerla de hacer los cambios en la empresa. También comentó su decisión de quedarse a trabajar en Santa Emilia.  
Barzan contestó -tienes que tener paciencia, tu madre está acostumbrada a una forma de trabajo que le ha dado buenos resultados, porque no haces los cambios paso a paso, para que ella se convenza de que es bueno hacer algunos ajustes- Por otro lado se sentía  feliz de saber que ella se quedaría en el pueblo y a su lado.  
Rafaela no contestó a Barzan, él tenía razón, era mejor hacer los cambios poco a poco y no crear conflictos, doña Elvira tenía una forma de pensar,  eran dos generaciones diferentes.   
Cuando llegaron al fundo, Barzan le mostraba a Rafaela el lugar donde se hacían los quesos y mantequillas. La planta no era muy grande pero era impecable y eficiente, antes de entrar se cubrieron los zapatos, el cabello y la ropa con un mandil especial. 
Barzan le indicaba que todo esto lo había hecho su abuelo Fausto, él tenia un verdadero amor por su tierra y su trabajo. 
Recorrieron la planta, Rafaela estaba bastante impresionada con el lugar, era moderno para Santa Emilia. 
Después de terminar el recorrido por la planta, la invitó a la casa quería mostrarle la colección de sellos postales del abuelo y un arma que había sido usada en la segunda guerra mundial, él no sabía como había llegado a las manos de su abuelo, además del arma con la que se defendió en ese grave incidente que tuvo años atrás. 
La casa lucia impecable, al entrar Barzan y Rafaela, todas las ventanas estaban abiertas y dejaban pasar la luz del día, la decoración era sencilla  pero acogedora, en el escritorio estaban los sellos y en una vitrina las armas de colección. Todos los objetos impresionaron a Rafaela, ella escuchaba las historias que contaba sobre ellas,  Barzan.  
El fundo Torre-Alba estaba ubicado varios kilómetros de distancia de las tierras en conflicto por      
      
los límites entre los dos pueblos. Esto era una gran ventaja para Barzan que no tendría problemas con su fundo, muy diferente era el caso de Rafaela y las tierras de su familia.  
En unos días más sería la reunión entre dos pueblos. Hasta el momento había un clima de paz que todos esperaban continúe así.
En San Pablo, el alcalde Lázaro Ventura  estaba preparado para la reunión, faltaban algunos días pero él no había perdido el tiempo y varias veces fue a visitar el lugar del conflicto. 
No quería que nada lo sorprenda o existan errores de último momento. Se reunió con sus concejales para hablar del tema y llegar a soluciones prácticas. Era importante acabar este tema y poner fin al conflicto para concentrarse de nuevo en las elecciones municipales del próximo año. Tenía que crear confianza en la población si quería ser reelegido, este era su principal interés.
Llamó a su secretaria -¡Manuelita!... venga usted, tenemos que prepararnos para el día de la reunión con las autoridades de Santa Emilia,  prepare los documentos y las actas para que todo quede escrito, sellado  y no falte ningún detalle. Recuerde enviar las invitaciones a los garantes y a las autoridades de Santa Emilia, con el día y la hora de la reunión,  nadie debe faltar.
Manuelita fue a preparar los documentos y demás.  
Mientras Lázaro Ventura pensaba en su oficina en como solucionar el otro asunto con Monteagudo, el secretario del partido, ya no tenía dudas, él había sido el autor de los panfletos y todo el problema que habían ocasionado. 
Tarde o temprano tenía que enfrentarlo, por las buenas o por las malas, tenía que saber cuáles fueron sus motivos para actuar de esa manera y muy posible retirarlo del partido.

CONTINUARÁ            

domingo, 18 de noviembre de 2018

DOS PUEBLOS...DOS VILLAS

 Mientras Rafaela paseaba con Barzan, le explicaba los detalles de la ciudadela Pre-Inca, sus gruesos muros, como habían sido construidos y la solidez de las edificaciones. 
La gran influencia de la cultura Chavín en su construcción por la presencia de cabezas clavas en los muros que representaban  según los estudios a jaguares animales míticos dentro de sus creencias que resguardaban el lugar. La cerámica en colores tierra, los mantos, finos, textiles con bella iconografía. Barzan escuchaba sorprendido lo que Rafaela le contaba, ella conocía bien el lugar y su historia. 
En otro momento Rafaela comentaba que cuando su padre estaba vivo, un día llegó a sus manos la figura de un guerrero o tal vez un sacerdote que celebraba sacrificios humanos por una cabeza que tenía en una mano y un cuchillo ceremonial en la otra, esta figura su padre la guardó con especial cuidado porque era la prueba de las ofrendas que celebraban a sus dioses en el pasado.  
-Barzan, alrededor de la ciudadela se tejen muchas leyendas, como una de guerreros alados que volaban por el valle, no sé si esto es real o con el tiempo se vuelto solo mitología. Mi padre siempre decía que era necesario estudiar más y hacer investigaciones más profundas en la ciudadela para sacar verdaderas conclusiones. Lo que si es real es que la ciudadela se levanta frente a nosotros como un testigo del tiempo y que la gente que vivía en ella estaban avanzados en cuanto a las construcciones de los edificios, a los tejidos de sus textiles y su forma de vida era trabajar la tierra que les proporcionaba el sustento y defenderla  a cualquier precio, se sabe además que era guerreros y se enfrentaban a otros pueblos, ellos realizaban sacrificios humanos como pago  y agradecimiento a sus dioses cuando ganaban una batalla. 
-Tu padre te enseñó todo esto, es notable  lo que él sabía respecto a la ciudadela, debe haber leído muchos libros- decía Barzan con asombro por los comentarios de Rafaela. 
-A mí padre le gustaba leer mucho sobre este lugar, él era un arqueólogo aficionado, dentro de las cosas que él conservaba  también hay un manto que  encontró en la ciudadela, otro día te lo voy a mostrar. 
Barzan tomó de la mano a Rafaela, con este gesto quería decir que estaba comprometido con ella, no tenía duda sobre ello, pero deseaba saber si Rafaela lo aceptaba, ella guardó silencio un momento y un abrazo entre los dos fue la respuesta.  
Era tiempo de terminar el paseo, la noche había llegado y la luz de la luna alumbraba el lugar, la ciudadela se veía imponente con los reflejos de luz sobre ella. 
De regreso a Santa Emilia, los dos viajaban en silencio,la noche era cómplice y toda la energía del universo estaba con ellos, nada se oponía a sus sentimientos. 


Cuando llegaron a casa de Rafaela se despidieron, con el deseo de volverse a encontrar al día siguiente.
Era tarde Rafaela no quería molestar a su madre y se fue a dormir, había pasado un día hermoso al lado de Barzan.     
Al día siguiente a la hora del desayuno el tío Roberto se preparaba para viajar a su excursión por el valle, él era  experto en acampar y tenía todo preparado para hacer su recorrido de varios días. Su esposa, la tía Mercedes, esperaría el regreso en casa de su hermana Elvira.  El desayuno transcurrió en una amena charla entre Rafaela, su madre y la tía Mercedes, el tío Roberto ya había partido, esta vez él pensaba alejarse más y adentrarse bien en el valle para encontrar valiosos fósiles.
-Elvira- decía su hermana -Te tengo que contar que la familia en la capital está bien, la tía Constansa siempre con sus achaques, ella dice que no se queja y da gracias a Dios de estar viva y en este mundo, a sus 95 años. Te cuento además, que la prima Paquita va tener su cuarto bebe, ella no se ha enterado aun que existe una sobre población en el planeta- la tía Mercedes reía al hacer estos comentarios  -¡ah! y no quiero olvidar que  el primo Edmundo se va a graduar en ciencias políticas. Todos los demás familiares están bien y gozan de buena salud.
Doña Elvira preguntaba por todos sus familiares y amigos cercanos, ella deseaba saber de cada uno de ellos. 
-Elvira, hace tiempo, no viajas a la ciudad, ¿porque no vienes con nosotros a la hora que nos vamos?, no hay excusa de la tienda, porque Rafaela se puede quedar cuidando de ella.  
-Por el momento no puedo mover de Santa Emilia, dentro de dos semanas se van a definir los límites entre San Pablo y Santa Emilia,  debo estar presente porque mi fundo se encuentra dentro de esos límites- contestó dona Elvira un poco preocupada por el temor de no saber los resultados. 
Los temores de doña Elvira eran justificados porque en la primera reunión las cosas no habían ido bien y con los dos alcaldes que tenían cualquier cosa podía suceder.   
Las nubes todavía no se habían disipado en el cielo, el tema de los limites tenia en suspenso a todos los pobladores.  
En las oficinas del municipio de San Pablo también estaban al tanto de la fecha del día  la reunión. El alcalde Lázaro Ventura reunía toda la información sobre el pueblo para estar preparado. 
-¡Manuelita!- llamaba a su secretaria-  ésta de inmediato se presentó ante el alcalde -¿donde están los documentos que solicité?-
-Señor alcalde aquí están- contestó Manuelita con premura.
Lázaro Ventura examinaba con cuidado hoja por hoja, tenía en sus manos los la partida de fundación de San Pablo de hace 180 años, igual que la fundación del pueblo de Santa Emilia, la gente los conocía como los pueblos gemelos, porque casi habían nacido el mismo día. Esta situación era única  en la historia del país. 
El alcalde Ventura quería estar bien informado sobre la historia y límites del pueblo para no tener sorpresas de último minuto. Quería tener solvencia  y conocimiento a la hora de rebatir cualquier inconveniente o confusión. 
Lo que él no sabía es que por su parte Teodoro Cerillo estaba haciendo lo mismo en sus oficinas de Santa Emilia, examinaba los documentos de fundación, de límites, no quería ser sorprendido por su colega Ventura.    
Al parecer las nubes en el cielo permanecían y podían anunciar en cualquier momento terribles tormentas que podían sacudir ambos pueblos. 
La mañana estaba tranquila, Rafaela ayudaba  a su madre en la tienda con la compañía de la tía Mercedes, ella era una persona amena y divertida. Mientras hacían los registros de los productos se presentó en la tienda un encargado de la mina a comprar mermeladas, quesos, mantequillas, miel para el desayuno que celebraban todos los meses los directivos de la mina a sus empleados, era un desayuno de camaradería, la compra que hacían en la tienda de doña Elvira era importante. La mina tenía bastantes empleados.            

Rafaela tomó el pedido y con cuidado, acomodaba los frascos de mermeladas y miel en una caja, los quesos en otra y las mantequillas también. 
Los encargados pagaron la compra y se llevaron el pedido. Para los directivos de la mina era importante mantener las buenas relaciones con los empleados y viceversa, este desayuno servía para estar cerca y crear un buen ambiente de trabajo en la mina. 
La vida cotidiana en el pueblo se mantenía activa, los turistas como siempre llegaban y llenaban los hoteles y pequeños hostales, los paseos por el valle, las visitas a la ciudadela y escalar el gran nevado eran los grandes atractivos. Por las noches los restaurantes y paseos por la plaza principal era la diversión, se respiraba un aire de tranquilidad y alegría.
Los días pasaron rápidamente, la  semana se había completado y el tío Roberto llegó con su valioso cargamento, tenía muchas novedades, sus estudios hacían progresos y los fósiles encontrados eran interesantes. Había uno que era el más valioso, pero tenía que limpiarlo con cuidado y estudiarlo en su oficina de la ciudad para definir bien de qué se trataba. Estaba cansado por el viaje pero satisfecho con su cargamento. No se cansaba de repetir que el valle no solo era próspero, sino interesante para el estudio y para investigar la historia.

CONTINUARÁ      

domingo, 11 de noviembre de 2018

DOS PUEBLOS...DOS VILLAS

Al día siguiente de haber llegado a Santa Emilia, Rafaela conversaba con su madre en el sala de la casa. Ella comentaba los pormenores de la boda de Marguitte y lo bonita que había sido la fiesta. Por el momento no habló de la conversación que tuvo con su jefe y la renuncia definitiva a la empresa, era mejor así, después hablaría con su madre.  
En medio de la conversación   llamaron a la puerta, ¿quién podía ser a las nueve de la mañana de un día domingo?.
Rafaela abrió la puerta y su sorpresa fue mayor cuando vio que se trataba de la tía Mercedes, hermana menor de doña Elvira y su esposo el tío Roberto que venían a visitarlos desde la capital. 
Los saludos y los abrazos de felicidad por ver a su hermana y a su cuñado, doña Elvira estaba  feliz.  Su hermana y su esposo solían venir de vez en cuando de visita a Santa Emilia, una era para ver a doña Elvira y a sus sobrinos y otro motivo era porque su esposo, el tío Roberto que era un geólogo reconocido que  aparte de desarrollar su carrera, él se dedicaba a buscar fósiles en todo el valle de Santa Emilia y San Pablo, como una prueba de que hace millones de años toda la región había estado sumergida en el fondo del mar. 
Un día que visitaba el valle, en uno de sus recorridos encontró un fósil de  caracol marino extinto hace miles de años, el hallazgo causó gran sorpresa entre la comunidad científica internacional y fue adquirido por una universidad del extranjero que mostró gran interés. 
El era un profesional meticuloso y apuntaba en una libreta todas las observaciones de cada uno de los fósiles. Tenía una página Web que era muy visitada, donde mostraba sus hallazgos de los fósiles de algas o pequeños animales marinos que podían ser adquiridos por personas interesadas en estos temas o instituciones. Era serio en su trabajo y nunca tuvo la intención de falsificar algún fósil,  como en el caso de otros colegas. 
El tío Roberto estaba escribiendo un libro sobre la antigüedad de la región, sus investigaciones estaban muy  avanzadas. Estudiaba las diferentes capas geológicas de las rocas y comentaba  -las piedras hablan y cuenta una historia.  
Le gustaba la tranquilidad del valle y acampar en algún lugar de la zona y en las noches contemplar el cielo estrellado lo dejaba sin palabras. Sus viajes podían demorar varios días.    
La bienvenida a su hermana ocupó toda la atención de doña Elvira, ella les sirvió el desayuno y  los lleno de atenciones. Doña Elvira quería que su hermana le cuente las últimas novedades de la familia en la capital. 
Rafaela se apartó del grupo un momento para atender el teléfono, la llamada era de la madre Clementina que le pedía que vaya al convento porque deseaba  hablar con ella. Se disculpó con sus tíos y su madre, se alistó lo más rápido posible y salio para ir al convento, estaba intrigada no sabía que podía querer la madre superiora. 
Rafaela se presentó en el convento y pidió hablar con la madre Clementina que la esperaba en su oficina. Cuando estuvo frente a ella la saludo y dijo:
-Madre Clementina he venido lo más pronto que podía, su llamada me ha preocupado, no sé en que puedo ser útil.
-Rafaela te llamé porque quería comunicarte sobre la conversación que tuvimos hace un tiempo, se trata de la hermana Soledad, tú me pediste que te mantenga al tanto de los resultados finales  de su caso.  Bueno, tengo noticias que darte, su madre me llamó el día de ayer para comunicarme que ya habían encontrado a la persona que dio los nombres de los agentes y por ende el de la hermana Soledad; para que luego ocurran los terribles hechos que ya conocemos. Como siempre te repito, esta conversación debe quedar entre nosotras. 
El culpable es uno de los agentes dentro del mismo cuerpo policial, él delato a sus compañeros porque estaba bajo amenaza, en esos días habían secuestrado a su familia y según sus palabras los iban a matar. 
El comisario no ha querido decir nada más a la madre de la hermana porque ya no puede hacerse nada. Ahora el juicio a esta persona va ser a puerta cerrada, nadie  puede enterarse.  Con esto queda cerrado el caso de los agentes, supongo que lo van a juzgar y sentenciar.
Rafaela estaba triste el caso de la hermana Soledad la había conmovido y nada se podía hacer ya,    los hechos ocurrieron hace más de un año.  

-Gracias madre por decirme todo esto, supongo que ahora debemos dejar que estas personas descansen en paz. 
Si, ahora usted  me pregunta que es lo que pienso, le digo que me hubiera gustado ver a la hermana Soledad viva,  feliz y comprometida con su misión. 
-Aquí en el convento siempre la recordamos con alegría y oramos por ella y todos los agentes. Debemos cerrar este lamentable capítulo y dejar  que la justicia cumpla su labor- dijo la madre Clementina lamentando todo lo ocurrido en el caso de los agentes policiales.  
Después de conversar de algunos temas de la vida cotidiana en el pueblo, Rafaela se despidió de la madre Clementina y volvió a agradecerle el haberle contado el final de este caso. Ella se retiró del convento y caminaba hacía el parque cercano, no deseaba regresar todavía  a su casa, tenía que procesar la tragedia ocurrida, no era fácil de aceptar  nadie merece acabar su vida de esa forma y menos la hermana Soledad.  
Se sentó en un banco del parque, las flores de vistosos colores adornaban el camino, todo se veía tan bien cuidado. 
Mientras reflexionaba sobre la conversación con la madre Clementina, escuchó a su lado una voz que la saludaba con demasiada ceremonia, se trataba  del alcalde Teodoro Cerillo que como siempre  se acercaba a cuanto parroquiano encontraba, en este caso había reconocido a Rafaela, que era la hija de doña Elvira, la señora de la tienda de las deliciosas mermeladas y demás. 
-Rafaela buenos días ¿cómo está usted?- decía el alcalde con una gran sonrisa.      
 -Señor alcalde, que sorpresa encontrarlo en un día domingo paseando por el parque, que debo reconocer que su gestión lo tiene bien cuidado. Es tan grato sentarse en una de estos bancos y contemplar lo bonito que se ve todo-  comentó Rafaela al alcalde.
-Yo siempre trabajo para el pueblo de Santa Emilia, para que los pobladores se sientan contentos y tranquilos porque tienen un buen alcalde- comentaba Teodoro Cerillo, que no perdía la oportunidad para hacer campaña política y publicidad  para las elecciones del próximo año.
El alcalde Cerillo contaba con entusiasmo sus planes futuros a Rafaela, todo parecía ir sobre ruedas, nada estaba hecho al azar. Al ver al alcalde en el parque otros ciudadanos se acercaron, querían conversar con él  y decirle algunas inquietudes que tenían al respecto de la carretera que estaba en construcción.
Rafaela se despidió y dejó al alcalde conversando con las demás personas que se habían reunido alrededor. 
En el camino se acordó que faltaban solo dos semanas para reunirse de nuevo y solucionar de una vez los límites entre los dos pueblos, ese día ella esperaba que todo transcurra con serenidad y que la buena voluntad gobierne. 
De regreso a su casa encontró a Barzan que había venido a visitarla.  Se retiraron del comedor donde estaba la familia  para ir a la sala, allí comentaba con Barzan sobre su viaje a la ciudad para celebrar la boda de Marguitte que de tanto hablar de ella parecía que Barzan la conocía de siempre. 
-Porqué no me dijiste que ibas a la boda, te hubiera acompañado, de paso conocía de verdad a tu amiga de la que tanto hemos comentado. 
-No te te dije nada porque pensé que no podías acompañarme, además estás aún de duelo- comentó Rafaela para cambiar de conversación.                   

Barzan invitó a Rafaela para salir a  recorrer el valle, llegar hasta el gran nevado, escalar algunos metros tomarse fotos con la nieve como hacían muchos turistas cuando llegaban al lugar.
A Rafaela le parecía  una buena idea, Barzan hace mucho tiempo no paseaba por el valle que ella conocía muy bien.
Se despidieron de la familia y salieron de paseo, llegaron hasta un lugar donde dejaron la camioneta y la cambiaron por caballos. El día era perfecto para salir a cabalgar. 
Rafaela mostraba a Barzan los lugares más bonitos de la zona, se tomaron muchas fotos y los infaltables selfies. Los dos se sentían a gusto en compañía del otro, en su recorrido llegaron al gran nevado, escalaron la parte que era más fácil de subir, su intención no era avanzar una gran altura sino disfrutar del lugar y de la nieve. La gran montaña era bella y espectacular,  el paisaje que la rodeaba era hermoso. 
Rafaela tuvo una idea más antes de acabar el día, preguntó a Barzan si quería ir a pasear a la ciudadela Pre-Inca, todavía los acompañaba la luz del día, él aceptó, se daba cuenta que en compañía de  Rafaela iría hasta el fin del mundo.
Enfilaron sus caballos hacia el camino y cuando llegaron a la ciudadela, desmotaron, Rafaela comentaba con Barzan las historias que su padre les había contado a ella y a su hermano Tadeo cuando los llevaba a conocer el lugar.  
Juntos caminaban por los alrededores, la ciudadela construida en piedra, se mantenía en pie y desafiaba al tiempo, su antigüedad era de por lo menos 3,000 años.   

CONTINUARÁ             












             




domingo, 4 de noviembre de 2018

DOS PUEBLOS...DOS VILLAS

San Pablo festejaba con gran algarabía la inauguración del puente, aquello significaba más comercio y más trabajo para los pobladores. 
Por doquier había fiestas, cantos y deliciosa comida.
En la noche los fuegos artificiales animaron aun más la fiesta que duró hasta altas horas de la madrugada. El alcalde Lázaro Ventura estaba más que satisfecho con el éxito de la inauguración del puente, él sentía que era su triunfo. 
Rafaela y su familia se retiraron de los festejos antes de la media noche, era suficiente, era el momento de regresar a Santa Emilia; en el camino todos comentaban el éxito de la fiesta y todo lo que habían disfrutado. 
Rafaela se despidió de Barzan y se retiró a descansar; al día siguiente le esperaba su viaje a la capital, faltaban solo dos días para la boda de sus amigos Samuel y Marguitte, ella tenía que estar presente. 
Su equipaje estaba listo, su vestido de dama fue guardado con cuidado en la maleta para que no se maltrate. Ya estaba reservada la habitación de hotel donde se iba a hospedar los días de su permanencia en la capital. Era el mismo hotel donde se realizaría la fiesta de la boda.
Al día siguiente muy temprano Rafaela se despidió de su madre y partió rumbo a la ciudad, estaba feliz de acompañar a sus amigos en una fecha tan especial.
Las horas que duraba el viaje Rafaela no podía dejar de pensar en Barzan, recordaba sus palabras, su alegría y cuando la tomó de la mano para caminar entre la gente de San Pablo, ellos se habían contagiado de la alegría de la fiesta. Era mejor pensar así y no ir más allá.
Muy tarde en la noche llegó a la ciudad, fue directo al hotel, las horas de viaje la habían agotado, pensó que era mejor llamar a Marguitte en la mañana, en ese momento solo deseaba dormir y descansar. 
Rafaela al día siguiente no llamó a Marguitte quería darle la sorpresa, ella sabía que su amiga se hospedaría en el mismo hotel para prepararse y salir a la iglesia, esto lo hacia por la cercanía del hotel y luego por la recepción. 
Rafaela pensó que era mejor presentarse de improviso y ver a su amiga en la habitación del hotel para luego acompañarla a la iglesia.
Marguitte llegó al hotel en el día de la boda, estaba nerviosa ¿como podría estar la novia que iba a dar el "si" definitivo?, su madre y su hermana la acompañaban, ella sabía que sus damas estaban presente, solo faltaba Rafaela, de ella no sabia nada desde hacía tres días. 
Tal vez Rafaela se había olvidado de la boda, pensó Marguitte con tristeza, sus damas serían solo cuatro. 
Su madre le sugirió no preocuparse más y era mejor concentrarse en su arreglo, la novia debía verse perfecta y radiante  para lucir bella en ese día.   
Faltaba solo una hora para las seis de la tarde, una hora más y la novia partiría con su padre a la iglesia. Marguitte se miraba al espejo, se veía hermosa, su vestido era de encaje y seda, un largo velo adornaba su cabello. 
Mientras tanto Rafaela un piso más arriba terminaba con su arreglo, ella llevaba puesto un vestido de seda, de suave caída y ajustado en la cintura, el color era un lila muy claro, todas las damas habían escogido el mismo color. 
Rafaela dio el ultimo toque a su cabello, se miró al espejo, le gustó la imagen que éste le devolvía camino unos pasos y salio de su habitación para darle la sorpresa a su amiga Marguitte, seguro estaba molesta porque ella creía que Rafaela no vendría a su boda.    
Bajo a la habitación de su amiga y tocó          
la puerta, abrió Rosana hermana de Marguitte y dijo en voz alta: 
-Rafaela, por fin, pensamos que ya no venias. 
Marguitte dio media vuelta  para ver a Rafaela, ella se acercó para saludarla. 
-Madre y Rosana por favor salgan un momento deseo hablar con Rafaela- comentó Marguitte, estaba nerviosa, se acomodaba el velo con impaciencia. 
Cuando las dos amigas quedaron solas en la habitación, Marguitte se derrumbó sobre uno de los muebles, Rafaela la miró sorprendida 
-¿Qué sucede Marguitte? ¿por qué actúas de ese modo? no se te ocurra por nada de este mundo ponerte a llorar, vas arruinar tu maquillaje.
Marguitte respiraba hondo para no llorar -Rafaela no sé que sucede, no estoy segura del paso que voy a dar-  se apretaba las manos nerviosa  -No sé si Samuel quiere casarse realmente conmigo, si el sentimiento y deseo brotan de su corazón.
-No puedes dudar ahora de Samuel, si tenías esta duda porque no hablaste con él. Has esperado el día de la boda para pensar y dudar sobre el futuro- decía preocupada Rafaela ¿qué pasaba con Marguitte? pensaba.    
-Rafaela es mejor que suspenda la boda si tengo esta inseguridad- comentó Marguitte casi a punto de llorar.
-Son los nervios los que te hacen hablar así, piensa, no cierres tu mente. Si Samuel no quisiera esta boda, ¿habría llegado hasta el final?  tú lo conoces, él es muy directo.   
-Hablo...de esta forma porque en los últimos días lo he notado distante, casi no hablaba ¿qué voy hacer Rafaela no quiero una boda así,  no deseo tener esta duda que me consume.
-Marguitte todo esto es producto de los nervios, a veces reaccionamos de este modo, pero si te consumen las dudas ahora mismo llamó a Samuel para que hables con él, el tiempo apremia y se acerca la hora de ir a la iglesia. Tú sabes que él está en la otra habitación  
-¡No! Rafaela es de mala suerte ver a la novia antes de la boda, no puedo  hablar con él. 
-Si, si pueden hablar, él no tiene que verte porque tú vas estar atrás de la puerta, es necesario que hablen antes de ir a la iglesia, hazlo por ti y por Samuel.
Marguitte aceptó la propuesta de Rafaela, si había que decidir y salir de las dudas era mejor hablar ahora que más tarde. Si Samuel decidía renunciar, ella estaría de acuerdo con él.
Rafaela salio de la habitación y fue a buscar a Samuel, él al ver a su amiga se sorprendió que pasaba. 
-Calma Samuel- dijo Rafaela -Marguitte quiere hablar contigo, es mejor que vengas para saber que  es lo que desea.
Samuel estaba ya con el traje de novio, se veía muy apuesto y atractivo -Rafaela dime la verdad sucede algo con Marguitte.
-Es mejor que tú hables con ella, yo no puedo decir nada más.
Samuel salio al encuentro de Marguitte y Rafaela lo detuvo en la puerta, ella entró a la habitación y le indico a su amiga que podía hablar con Samuel de tras de la puerta que estaba entre abierta.
-Samuel- dijo Marguitte  -quiero preguntar y pido que seas sincero conmigo, ¿es tú deseo casarte conmigo? ¿quieres en verdad hacerlo? si me dices que no, lo acepto y no voy a culparte de nada, solo dime la verdad. 
El novio estaba inquieto ¿qué pasaba con Marguitte?... -jamás he dudado de nuestra boda, quiero vivir contigo, no tengo ninguna duda al respecto. 
-¡No! Samuel, si pregunto,  es porque en estos últimos días casi no hablabas y siempre estabas distante.
-Marguitte ha sido por los problemas de trabajo que ya solucione, has interpretado mal mi actitud, no hablemos más, no debemos perder el tiempo con esta conversación absurda. Recuerda tenemos que celebrar una boda. Te espero en la iglesia, no tardes- dijo Samuel para terminar.                          
Marguitte ya no tenía dudas, ella estaba equivocada, agradeció a Rafaela por hablar con Samuel. Luego terminó de acomodar su  vestido, su velo y fue al encuentro de su padre que la esperaba impaciente en el salón mirando a cada instante su reloj. 
La iglesia lucía llena de flores y de los invitados, la novia entraba radiante del brazo de su padre, ella se vía hermosa. 
La ceremonia transcurrió sin contratiempos, los novios estaban felices y luego que el sacerdote dio por finalizada la boda con las bendiciones,  todos los invitados fueron hasta el hotel donde sería la fiesta. 
Se bailó y brindó por la felicidad de los novios, Marguitte bailaba con Samuel y sonreía segura de sus sentimientos.  
Rafaela celebró al lado de sus amigos la gran boda, esa noche bailó hasta el amanecer. 
La fiesta se acabó cuando los novios se despidieron y la novia lanzó el ramo de flores que fue a caer en las manos de Lizbeth una de las damas de honor los invitados aplaudieron,   ella sería la siguiente novia, esa era la tradición.  
Los recién casados partieron con rumbo desconocido  a su luna de miel.   
La permanencia de Rafaela en la capital duró una semana, tenía que hacer algunos arreglos con respecto a su trabajo en la ciudad. Había tomado la decisión de quedarse en Santa Emilia con su madre y ayudarla en su negocio. 
Habló con su jefe sobre su elección, éste lamentó su partida, luego se despidió de sus amigos y los invitó a visitar Santa Emilia en las vacaciones. 
Cuando Rafaela estaba de regreso en Santa Emilia, se sentía optimista de su nuevo futuro y pensaba cómo podía hacer para ayudar a su madre en la tienda. Para Rafaela esta era una nueva etapa en la que podía trabajar tranquila y sin presiones.

CONTINUARÁ  
              

domingo, 28 de octubre de 2018

DOS PUEBLOS...DOS VILLAS

En su oficina del municipio de San Pablo, Lázaro Ventura planeaba como iban hacer los festejos por la inauguración del puente, quería planificar cada detalle para que no quede ningún  hilo suelto, faltaban solo dos semanas para las fiestas.
De pronto irrumpe  en la oficina la secretaria Manuelita con un sobre en la mano, el alcalde Ventura la mira y enseguida piensa que se trata de otro panfleto pero Manuelita comenta:
-Señor alcalde el mensajero ha traído esta carta del municipio de Santa Emilia, creo que es la respuesta que usted estaba esperando.
-Manuelita deme usted pronto esa carta- dijo con energía el alcalde Ventura.
Tomó la carta en sus manos y entonces abrió el sobre, era la respuesta del alcalde Teodoro Cerillo. La carta era breve, en ella estaban escritos los saludos de protocolo y fijaba la fecha para solucionar los límites de las tierras en conflicto. La fecha estipulada era dentro de un mes. 
Lázaro Ventura se frotaba las manos, todo salía conforme lo había planeado porque sería primero la inauguración del puente y luego la solución de los límites,  el pueblo de San Pablo tenía motivos para festejar.
-Manuelita traiga usted su libreta de notas porque en este momento vamos hacer la lista de los invitados a la inauguración- dijo el alcalde Ventura señalando la carta del alcalde Cerillo. 
Manuelita regresó a la oficina con la libreta de notas en la mano para apuntar los nombres de los  invitados, nadie importante en San Pablo quedaría sin su invitación. 
En primer lugar estarían los directivos de la mina, Mariano Arias, dueño de medio pueblo, autoridades del municipio, comerciantes y público en general. Lázaro Ventura no quería dejar de invitar a Hipólito Mancilla hombre importante de Santa Emilia y sobre todo al alcalde Teodoro Cerillo y autoridades del municipio de Santa Emilia. 
-Tenemos que preparar estas invitaciones Manuelita y mandarlas lo antes posible, todos los invitados deben estar presentes, vamos a celebrar por todo lo alto esta inauguración- Lázaro Ventura desbordaba de entusiasmo.
Cuando se terminó de preparar la lista, Manuelita se retiró de la oficina para mandar hacer las invitaciones, no había tiempo que perder.
Lázaro Ventura no había olvidado el problema de los panfletos, pero ahora su entusiasmo por la inauguración del puente era mayor, por el momento mantenía al secretario del partido que era el principal sospechoso, ocupado en otros menesteres, quería estar seguro que era el autor de los panfletos.
El alcalde Ventura pensaba,¡no¡ - nada podía ensombrecer su alegría, las cosas iban bien, él planificaba  a futuro, quería ser reelegido como alcalde en la próximas elecciones.
Tres días más tarde llega a Santa Emilia la invitación del alcalde Ventura para Teodoro Cerillo y autoridades.
Teresa la secretaria le entregó al alcalde Cerillo un sobre -Señor este sobre ha llegado es del municipio de San Pablo, está dirigido a usted. 
El alcalde Cerillo comentó fastidiado -y ahora que desea Ventura con que tema va salir- abrió el sobre y leyó la invitación: 
 -Hum...nos invita a la inauguración del puente que se realizará dentro de pocos días, si cree que voy asistir está muy equivocado.     
La secretaria escuchó el comentario del alcalde, entonces agregó:
-Señor alcalde permitame hacer una sugerencia, creo que es buena idea que usted acepte la invitación,  así se crea un clima de amistad.
Teodoro Cerillo no estaba muy convencido, aún recordaba la actuación bochornosa del alcalde Ventura y la acusación a su persona. 
-Teresa tengo que reconocer que usted tiene razón, no sería bien visto que yo haga ese desaire, todo sea por la paz y la buena vecindad- terminó por decir fastidiado, Teodoro Cerillo 
Las nubes de la discordia parecían haberse disipado, entre los dos alcaldes, todos esperaban que cuando llegue el día de la inauguración la cordialidad y la amistad prime entre los invitados.
Teodoro Cerillo tampoco quería quedarse atrás respecto a celebraciones y bombardas, él también estaba planificando la inauguración de la carretera, ésta iba directo a la ciudadela pre-inca, las obras estaban muy avanzadas y esa sería una gran fiesta en el pueblo.  
La primavera llenaba de flores la plaza principal de Santa Emilia, el clima estaba en su mejor temporada.
En la Tienda de doña Elvira, Barzan Torre-Alba traía el reparto de los productos lácteos, él tenía la esperanza de encontrar a Rafaela e invitarla a salir, pero ella no estaba en la tienda, había salido a visitar a Celina al hostal  "Bienvenidos" propiedad de su familia y a dejar las mermeladas de cada mes.
Siempre era agradable conversar con Celina, ella era una persona alegre y vivaz. 
Rafaela comentaba que pronto tendría que viajar unos días a la capital porque la boda de su amiga Marguitte estaba cerca y ella no podía faltar. 
-Lamento, ir a la boda de mi amiga sin un acompañante, pero no puedo faltar, soy una de las damas de honor- comentaba Rafaela un poco triste.
-Porque no invitas a Barzan para que te acompañe, no creo que él se niegue- decía Celina a su amiga.
-No, no puedo pedirle que me acompañe, yo muero de vergüenza decirle algo así, además no tenemos la suficiente confianza y él está todavía de luto. 
Con estás palabras, Rafaela terminó su visita y se despidió de Celina,  iba caminando por la calle principal cuando una camioneta paro a su costado, era Barzan que la había visto venir.
-Rafaela ¿cómo estás?- preguntó y se bajo de la camioneta- vengo de la tienda de doña Elvira y no te encontré- Barzan buscaba palabras para invitarla a salir pero no sabía cómo iniciar la conversación, hasta que se animó y dijo: Rafaela quería invitarte a salir esta noche.... tal vez, podemos pasear e ir a comer algo. 
A Rafaela la idea le agradó y aceptó de buen talante su invitación. Era poco tiempo que conocía a Barzan pero él le inspiraba confianza, ella, no sabía explicar el porqué.
Al llegar a la tienda, no comentó nada con su madre con respecto a la invitación de Barzan. 
En la noche se alistaba Rafaela para salir, no quería considerar la invitación cómo una cita, solo era una reunión de amigos. Doña Elvira la observaba sorprendida y preguntó -¿dónde vas Rafaela? te veo tan arreglada.
-Madre voy a pasear con Barzan, él me ha invitado a salir... ¿te parece que estoy muy arreglada? solo es un paseo y nada más.
-No, Rafaela, estás bien, solo llamó mi atención porque tú nunca sales a esta hora. 


Barzan llegó puntual a recoger a Rafaela, saludo a doña Elvira y luego los dos salieron. Al comienzo la conversación se torno un poco lenta, no sabían que decir, pero luego de unos instantes de romperse el hielo, ambos conversaban y recordaban sus vida de adolescentes en Santa Emilia. Cenaron  en el comedor del hostal de Celina. 
Todos sabían en el pueblo que tenía una excelente cocina.
La noche y la conversación con Barzan fue amena, Celina se acercó a saludarlos, ella se sentía feliz con la visita de sus amigos.
Barzan comentaba a Rafaela que cada día le gustaba más la idea de quedarse a vivir en Santa Emilia, él casi había olvidado el pueblo y la vida tranquila. Rafaela a su vez contaban a Barzan las dudas sobre su futuro y porque regresó al pueblo. La noche se había convertido en una reunión entretenida, ambos hablaban sobre algunos pasajes de sus vidas y que nunca antes se habían encontrado mientras vivían en la ciudad. 
La reunión terminó, con un brindis, Barzan acompaño  a Rafaela hasta su casa y luego partió al fundo. En el camino  pensaba que se sentía bien en compañía de Rafaela y quería repetir otra salida.  
Dos semanas habían pasado desde la entrega de las invitaciones a la inauguración del puente. San Pablo se había vestido de fiesta y la gente caminaba  por doquier. Era un éxito la celebración, los invitados sentados en el estrado, escuchaban las palabras de agradecimiento del alcalde Lázaro Ventura. Todos celebraban la alegría de la fiesta.
Doña Elvira, Rafaela, Tadeo, su esposa, Barzan también fueron invitados. La población en general esperaba la noche porque en la plaza principal habrían  fuegos artificiales, bandas de música y una gran feria de deliciosos platos típicos de  la región.

CONTINUARÁ.           
      
                 


     

           
               


domingo, 21 de octubre de 2018

DOS PUEBLOS... DOS VILLAS

Todas las personas que conocían a Fausto Torre-Alba estaban presentes para darle el último adiós. 
Los padres de Barzan llegaron a Santa Emilia ni bien se enteraron  de lo que había sucedido al abuelo.  
Un día antes de la ceremonia de despedida, en la casa del fundo Torre-Alba padre e hijo conversaban de cómo proceder para cumplir la última voluntad del abuelo. 
Emilio el capataz del fundo, hablaba con el hijo de Fausto que llevaba el mismo nombre de su padre. Éste le decía:
-Señor Fausto, su padre me pidió unos días antes de morir que le diga que es importante que usted cumpla su última voluntad, aquí en el cajón de su escritorio esta una carta dirigida a su persona.
Emilio se acercó al escritorio y de uno de los  cajones sacó un sobre cerrado y se lo entregó a Fausto hijo. Barzan observaba a su padre cuando abría el sobre para leer la última voluntad del abuelo.
La carta contenía una serie de recomendaciones para que sean cumplidas, entre ellas el deseo expreso de ser enterrado en el fundo en una condición poco común, es decir directamente en la tierra sin cajón. 
A Fausto hijo esto, le parecía una situación  extrema y no comprendía cómo su padre le pedía algo así. La sola idea de imaginarlo era imposible de cumplir. 
-Emilio, mi padre estaba en su sano juicio cuando escribió esta carta, notó usted algo raro en su comportamiento en los últimos días-  decía Fausto hijo preocupado y a la vez sorprendido.
-No señor, su padre estaba en perfecta salud mental, no había nada extraño en su comportamiento, es más, él me pidió ser envuelto en varias capas de lienzo de lino blanco y así ser depositado en la tierra. Esas fueron sus palabras, por eso escribió esta carta para usted.
El padre de Barzan no contestó, solo siguió leyendo la carta donde el abuelo agregaba que todo lo que había en el fundo pasaba a ser propiedad de su único  hijo y heredero, además de las cuentas que tenía en el banco, la carta decía:  
-Hijo en tus manos deposito toda mi confianza, sé que sabrás cumplir mi voluntad y sabrás dirigir el fundo al que tanto le he dedicado mi vida y trabajo. Tú sabes que he amado esta tierra y deseo descansar en ella para siempre. 
Todas mis posesiones son tuyas y en su momento serán de Barzan. Recibe todo mi amor y mis recuerdos-  de esta manera acaba la carta el abuelo Fausto antes de despedirse de su hijo -A Barzan le dejo mi colección de sellos postales que tanto le gustaban y que valen una pequeña fortuna, para él también va mi amor de abuelo. Luego firmaba con su nombre.
Fausto hijo se debatía en la duda, él no podía concebir la idea de que el cuerpo su padre descanse sobre la tierra, eso era pedir demasiado. 
Después de leer la carta del abuelo, Barzan comentó:
-Padre tienes que cumplir  la voluntad del abuelo, aquí en su carta, él te lo pide.
-Barzan siempre he sido un hijo que a obedecido la voluntad de su padre, pero esto no puedo hacerlo, voy a cumplir con su  deseo de ser enterrado en el fundo pero no puedo verlo envuelto en lienzos de lino y puesto sobre la tierra, ¡no!... eso, es demasiado, él va a descansar como debe ser, en un cajón de fina madera, es mi padre y no puedo cumplir con este deseo de ser puesto sobre la tierra.  Para mí sería mejor que descanse en el campo santo del pueblo pero cumpliré con el deseo de quedarse en el fundo y nada más.
-Señor... su padre me pidió varias veces que le insista, cómo quería que sea su descanso- comentó Emilio el capataz. 
-No se preocupe Emilio usted a cumplido con darme el encargo de mi padre, pero yo soy su hijo y él sabrá comprender-  terminó por decir Fausto hijo para que no quede duda. 
Barzan no insistió, se dio cuenta que su padre estaba sufriendo por el dolor de la partida de ¡su padre!,  el hombre que había sido una  figura principal en sus vidas.    
Por eso, en la mañana en el fundo                           
en un lugar cercano a la casa se celebraba la ceremonia de despedida del abuelo Fausto Torre-Alba. Mientras el sacerdote decía las últimas palabras... -venimos a este mundo sin nada y nos vamos sin nada porque polvo somos y en polvo nos convertiremos.
Luego de terminada la ceremonia fueron depositadas las flores que los amigos y la familia habían traído.
Uno a uno los asistentes se fueron despidiendo de Fausto hijo, de su esposa y de Barzan, todos sentían pesar por la partida del abuelo Fausto.  
Cuando cayó la noche y la familia se quedó sola en el fundo, Barzan comentaba con su padre cómo sería de ahora en adelante el manejo del negocio del abuelo.
-Hijo, quiero pedirte que tú te quedes a dirigir un tiempo el fundo hasta ver cómo organizamos  todo.  Tú sabes que yo no puedo hacerme cargo por el momento de esto, el trabajo urgente me espera en la capital, sólo serán  unas semanas hasta organizar con Emilio el trabajo y luego sea él, quien se quede al mando.
Barzan no estaba muy de acuerdo pero no quiso contradecir a su padre, no era el momento para ello, además estaba de por medio la voluntad de su abuelo. 
Dos días más tarde los padres de Barzan partían a la capital, su hijo los despidió y tomó la administración del fundo. 
Lo primero que hizo Barzan fue llamar a Emilio para que éste lo ponga al tanto del trabajo, su padre le había dejado un poder pleno para dirigir el negocio del abuelo y todo lo que correspondía al fundo. 
El capataz lo puso al día del movimiento y manejo del fundo, de la gente que trabajaba y cómo era el reparto de los quesos y mantequilla elaborados en el lugar. 
-Tenemos que seguir manteniendo la calidad de los productos, no podemos descuidar esto- decía Barzan al capataz -la calidad y el sabor es lo que ha hecho famoso al fundo del abuelo.
Emilio estuvo d acuerdo y se comprometió a seguir trabajando del mismo modo como si el abuelo estuviera presente.             
La gente y amigos durante los primeros días sentía con pesar la ausencia de Fausto Torre-Alba, pero la vida tenía que continuar y Barzan estaba demostrando que podía hacerse cargo de la dirección del fundo.  
Era domingo en la mañana y como siempre en la casa de Rafaela se celebraba el almuerzo familiar, con  la asistencia de su hermano Tadeo su esposa y sus pequeños hijos. Esta vez  doña Elvira había querido invitar a Celina, a su novio Adriano y a Barzan, quería conocerlo y conversar con él. 
Cuando todos estaban reunidos en la casa se inició el almuerzo, éste se desarrollo en un clima de alegre conversación, recuerdos y anécdotas, Barzan comentaba las cosas que había hecho todos estos años de su ausencia en Santa Emilia, comentó también que se haría cargo del fundo y que su padre le había dado pleno poder para ello.  
Doña Elvira preguntó a Barzan:
-Van a seguir con el negocio como siempre o tengo que buscar otro proveedor de los productos lácteos.
-No, doña Elvira, vamos a seguir como siempre con el negocio y con la misma calidad como si mi abuelo estuviera presente, sé que algunos dudaran, pero estoy poniendo todo mi empeño para que el negocio continué hasta que mi padre disponga otra cosa. No creo que yo me quede por mucho tiempo pero Emilio, el capataz del abuelo conoce bien como es el negocio del fundo y en el futuro, será él quien se encargue de todo. 
Doña Elvira lamentó la partida del abuelo de Barzan  y así se lo hizo saber a éste. Ella durante mucho tiempo había comprado los productos lácteos del fundo Torre-Alba por su calidad y cuidado el la elaboración.
Casi era de noche cuando los invitados al almuerzo se retiraban, Celina y su novio se despedían de la familia y también Barzan se despedía, él había causado una buena impresión a todos los presentes. Tenía facilidad de palabra y su conversación era entretenida.           
   
Tadeo con su esposa e hijos también se despedían de su madre y hermana, la reunión fue agradable y divertida. Todos pasaron un momento entretenido. 
Volver a encontrarse con Barzan fue toda una sorpresa, al menos así pensaba Rafaela.  
Al día siguiente era lunes y en la alcaldía de Santa Emilia, Teodoro Cerillo comentaba con sus concejales cómo iban avanzando las obras de la nueva carretera, faltaba muy poco para que se terminen. El alcalde deseaba que este lista para el día de las fiestas de fundación del pueblo, él tenía la intención de inaugurar la carretera para esa festividad y  ya tenía en mente como se iba a desarrollar el evento. 
Teodoro Cerillo se sentía satisfecho con los logros de su gestión y con las obras a favor de Santa Emilia. 
En un momento aparte Adriano preguntó al alcalde, si ya era el día para enviar la respuesta al alcalde de San Pablo, Lázaro Ventura:
-No puedes ser más inoportuno para hacerme esta pregunta, ahora me encuentro planificado las actividades de las fiesta del pueblo- contestó molesto el alcalde Cerillo.
Adriano se disculpó de inmediato -no he querido interrumpirlo señor alcalde, solo pensé que lo había olvidado.
Teodoro Cerillo no se había olvidado de enviar la respuesta para señalar  la fecha y resolver el conflicto de tierras, solo deseaba tomarse su tiempo para decidir cual sería la fecha mas apropiada y además fastidiar  al alcalde Ventura que bien merecido se lo tenía.
El alcalde Cerillo ignoraba que en el municipio de  San Pablo esperaban impacientes la respuesta,  Lázaro Ventura quería demostrar a los pobladores que no haba ningún manejo turbio en su gestión y se daba cuenta que Teodoro Cerillo demoraba su respuesta a propósito para mortificarlo. No podía hacer nada al respecto, solo esperar que llegue pronto la respuesta.  
Lo que tranquilizaba un poco sus ánimos, era que pronto estaría terminado el puente de San Pablo y su inauguración tenía que ser celebrada con grandes festejos, con esto pretendía tranquilizar a los pobladores de San Pablo para que olviden el incidente y vuelvan a confiar en él.

CONTINUARÁ         
    

          

domingo, 14 de octubre de 2018

DOS PUEBLOS...DOS VILLAS

En su oficina del municipio de San Pablo el alcalde Lázaro Ventura estaba preocupado por los nuevos incidentes y el problema de los panfletos. Él no quería perder la confianza de los pobladores ahora que pensaba lanzarse de nuevo a las elecciones municipales del próximo año. Era mejor no estar involucrado en ningún hecho doloso.  
Él no podía perder sus votos, era necesario pensar rápido que hacer y reaccionar ante estas acusaciones. ¿Tenía enemigos entre la gente de su entorno? si era así ¿quien podía ser?. En el fondo no quería admitir culpa alguna sobre el problema de las tierras en conflicto porque no se habían vendido y ahora era imposible venta alguna. Por lo tanto, para él no existía culpa.   
Era urgente hacer el primer movimiento a su favor, éste era enviar una carta de disculpas al alcalde de Santa Emilia y pedirle que sea él que señale el día y la hora para  realizar definitivamente la demarcación de los límites entre los dos pueblos, esto creía Lázaro Ventura calmaría los ánimos y regresaría la confianza y tranquilidad de los pobladores hacía su persona.
Abrió la puerta de su oficina y llamó a la secretaria la señora Manuelita, con voz grave comentó:
-Manuelita vamos a mandar una carta al municipio de Santa Emilia dirigida al alcalde Teodoro Cerillo... tome nota de lo que voy a dictar. 
Manuelita trabajaba desde hace muchos años en la alcaldía, había sido secretaria de otros alcaldes y conocía bien como era todo el protocolo de los trámites de alcaldía a alcaldía. 
Ella era una persona discreta y eficiente, con rapidez tomó su libreta de notas y presta se puso a escribir lo que el alcalde Ventura le dictaba. 
Una vez terminado el texto de la carta, con las debidas disculpas y el protocolo a seguir, el alcalde Ventura finalizó diciendo:
-Manuelita envié usted esta carta lo antes posible al alcalde Cerillo, necesito saber su respuesta y calmar todo este alboroto que sea formado y por último le pido discreción con respecto a esta carta.
-No se preocupe señor alcalde usted me conoce y sabe que soy muy seria en mi trabajo, permítame decir que usted hace bien al enviar esta carta para arreglar todo el problema. 
Manuelita guardó silencio unos instantes, no sabía como decirle lo que había escuchado entre los rumores que corrían en los pasillos del municipio de San Pablo-  al final comentó:         
 -Señor alcalde tengo que decirle algo que escuché a unos empleados sobre el problema de los panfletos.
-¡Hable Manuelita!... que sabe sobre ellos y quienes son los culpables- dijo sobresaltado el alcalde Ventura.
Manuelita con cierto temor dudó, ella tenía miedo de la reacción del alcalde, conocía lo impulsivo que podía ser,  además no tenía pruebas para señalar a nadie, pero a la insistencia del alcalde agregó: 
-Señor lo que escuché fue que el secretario de su partido estaba involucrado en los incidentes de los panfletos, no hay pruebas sobre ésto, solo lo escuché,  puede ser un chisme como los que corren hoy por las calles del pueblo. 
Lázaro Ventura sentía en la espalda, la espada de la traición,  si aquello era verdad, cómo se atrevía el secretario Monteagudo al que él había apoyado tanto, cometer ese acto de traición. 
-Dígame Manuelita a quién ha escuchado hablar de ésto. 
-Señor le pido actué con cautela, es mejor investigar a fondo antes de señalar y hacer más grande el problema, yo lo escuché en los corredores del municipio, pero no puedo decir si ello es verdad, no tengo pruebas- terminó por decir Manuelita.              
El alcalde Ventura respiró profundamente estaba tratando de calmarse y pensar con serenidad.
-Esta bien Manuelita... vaya usted a redactar la carta y envié  hoy mismo esta correspondencia. Quiero que el alcalde Cerillo la tengas en sus manos lo más pronto. 
Manuelita se retiró de la oficina del alcalde, estaba incomoda no sabía si había hecho bien en hacer estos comentarios a Lázaro Ventura, él podía reaccionar de forma precipitada.
Cuando el alcalde Ventura se quedó a solas en su oficina, tomó un libro del escritorio y lo lanzó al piso con violencia, estaba furioso y se sentía decepcionado, pero la política podía tener sorpresas y no siempre eran agradables. 
Con estas primeras sospechas iniciaría su investigación hasta llegar al autor o autores del escándalo, además, en unas cuantas semanas estaría terminado el puente que había mandado construir para tener más acceso con otros pueblos cercanos y por lo tanto más comercio para San Pablo. Con la inauguración del puente la gente olvidaría el escándalo de los panfletos.  
Pensar en esto lo tranquilizó, él no iba a permitir que sus enemigos lo saquen de la alcaldía. 
Teodoro Cerillo se encontraba en su oficina cuando un mensajero de la alcaldía de San Pablo llegaba al municipio de Santa Emilia con la carta del alcalde Ventura. 
La secretaria entró en su oficina para comunicarle: -señor acaban de traer esta carta para usted, es del alcalde Ventura.
Teodoro Cerillo intrigado recibió la carta ¿que podía decir ahora Lázaro Ventura? después de su actuación tan bochornosa. Tomó la carta en sus manos la abrió y comenzó a leer. 
En el primer párrafo se leían las disculpas del alcalde Ventura por su comportamiento, poco apropiado para una autoridad. Lamentaba los hechos y le hablaba de firmar la paz entre los dos. Luego le proponía que sea el alcalde Cerillo el que ponga la fecha para señalar de una vez por todas los límites y acabar con un conflicto de tierras que duraba mucho tiempo ya. 
Finalizaba la carta con las palabras de... quedo a la espera de su respuestas y mil disculpas de mi parte, después firmaba con su nombre. 
La secretaria Teresa  le preguntó al alcalde Cerillo si iba a contestar de inmediato, Teodoro Cerillo terminó de leer la carta y con algo de indiferencia contestó -¡ahora quiere señalar los límites...ja ja ja!. Vamos a contestar esta carta dentro de una semana, mientras que él vea que hace.
Guardó la carta en uno de los cajones de su escritorio, mandó llamar a Adriano y le dijo que lo acompañe para ver las obras de la carretera, cómo se estaba avanzando. 
Los ánimos en el pueblo de Santa Emilia se habían calmado por el momento, pero en los parques y calles todavía la gente comentaba. 
Rafaela venia de visitar a la madre Clementina y dejar las frascos de mermeladas que cada mes compraban las religiosas, también quería saber si ya tenía alguna noticia sobre el caso de la hermana Soledad. 
la madre Clementina contestó:  -aún no hay  información con respecto al caso de la hermana Soledad, su madre, ni bien se entere de algo me va a llamar, tenemos que tener paciencia Rafaela.  Aquí en el convento las hermanas y yo seguimos orando para que se llegue a un final y se resuelva el caso.       
Al salir del convento se despidió de la madre Clementina y caminaba por la calle principal, cuando Rafaela vio pasar en una camioneta a Barzan Torre-Alba, ella se sorprendió ¿qué podía hacer Barzan en Santa Emilia?  él desde hace muchos años  no vivía en el pueblo. Avanzó unas cuadras con dirección a la tienda, al entrar vio a su hermano Tadeo y a su madre que conversaban, tenían en el rostro una expresión de tristeza, se desesperó: 
-¿Que sucede?- preguntó alterada  -¡qué ha pasado!- su madre fue la que contestó:               
     
-Calma Rafaela, hoy en la mañana han encontrado a Fausto Torre-Alba muerto sobre su cama. El capataz al ver que su jefe no salía de la casa se preocupó y fue a tocar la puerta, no había respuesta y cómo sabía que estaba delicado de salud entró a la fuerza y se encontró con el terrible cuadro. Él ya había avisado días antes a su familia en Lima que el señor Fausto estaba enfermo. 
Ahora Rafaela comprendía porqué había visto a Barzan, nieto de Fausto regresar a Santa Emilia.
Doña Elvira estaba triste, conocía desde hace mucho tiempo a Fausto Torre-Alba, él era el dueño del fundo lechero donde se elaboraban los más deliciosos quesos y mantequilla de la región. 
Rafaela recordaba a Barzan como un muchacho serio y algo solitario, ambos eran de la misma edad. Él tenía catorce años cuando con sus padres se fueron a vivir a la capital. 
Fausto Torre-Alba era un hombre responsable y trabajador, siempre cuidaba la calidad de los productos que se elaboraban en el fundo. Él se había ganado la estima de la gente que lo conocía, a pesar de que tenía una historia turbia detrás de él. 
Diez años antes Fausto Torre-Alba fue acusado de matar a una persona, fue detenido, se le siguió un  juicio, donde él se defendió diciendo que fue en defensa propia. 
Tres hombres, una noche habían entrado a robar a su casa del fundo, estaban armados con cuchillos, él, les hizo frente dando disparos al aire para advertirles que debían irse, entonces uno de ellos se abalanzó sobre él y le ocasionó varios cortes con el cuchillo, en el forcejeo se disparó  el arma causándole la  muerte, los otros dos  hombres salieron corriendo.
La gente que conocía a Fausto Torre-Alba sabía que él decía la verdad porque siempre había demostrado ser un hombre bueno y responsable, después de un largo juicio y descubrir todas las pruebas  Fausto salió en libertad. Este grave incidente le ocasionó problemas de salud.  

CONTINUARÁ            

domingo, 7 de octubre de 2018

DOS PUEBLOS... DOS VILLAS

Al día siguiente los pueblos de Santa Emilia y de San Pablo amanecieron llenos de panfletos, las calles estaban inundadas de ellos, lo mismo las casas, esto era un extraño incidente. 
Los pobladores escandalizados leían  lo que los panfletos decían. 
En estos se explicaba la intención de vender las tierras en disputa por los limites entre ambos pueblos.  
Ahora que el caso salía a la luz era casi imposible querer negociar estas tierras. En los panfletos no se mencionaban nombres pero todos sospechaban del alcalde de San Pablo como el principal interesado en lucrar con las tierras que no eran de su propiedad. 
Los comentarios corrían por todo el pueblo, la gente se preguntaba ¿quien o quienes eran  los autores y cual era su interés en todo aquello?. Se barajaban varios nombres, los más seguros, Hipólito Mancilla o Mariano Arias y también Teodoro Cerillo, ellos eran los principales sospechosos.  
Mientras se hacían toda clase de conjeturas, una camioneta blanca a toda velocidad cruzaba los límites de San Pablo y entraba rauda al pueblo de Santa Emilia, se dirigía a la municipalidad, se detuvo frente al edificio y el alcalde Lázaro Ventura se bajaba de la camioneta y entraba al municipio directo a la oficina del alcalde Cerillo. 
Su ingreso fue violento y no se detuvo ante nadie, cuando estuvo frente a su colega, arrojó sobre éste un puñado de panfletos y en voz alta dijo, para que todos lo escuchen:
-Que te has creído para hacer tamaña infamia y repartir estos papeles por todas las calles,  en ellos se habla de vender las tierras en disputa por los límites.  
Teodoro Cerillo recién se había enterado de lo sucedido y al igual que el resto estaba sorprendido,  por supuesto él no era el autor de estos panfletos, ser acusado injustamente no le hizo ninguna gracia y respondió con el mismo tono e igual violencia que alcalde Ventura:
-Sin pruebas, no te atrevas acusarme de algo en lo que no tengo nada que ver. Entras a mi oficina dando de gritos y haces este escándalo- se paro frente a su adversario -retírate de mi vista, porque aquí se acabaron mis buenos modales, retírate te repito si no quieres que te saque a puntapiés. 
-No tengo miedo a tus palabras, esta infamia tiene un autor y voy averiguar quién es y cuando llegue a la verdad se va arrepentir- gritaba al alcalde Ventura. 
Teodoro Cerillo perdió la paciencia y mando a los vigilantes que lo saquen de su oficina, estos obedecieron las ordenes y acto seguido lo sacaron a empujones, tuvieron que usar toda la fuerza posible, por que el alcalde Ventura no quería salir por su voluntad y continuaba  gritando y profiriendo palabras gruesas a su colega. Fue una escena bochornosa, vergonzosa, que no era digna de una autoridad del pueblo. Él había acusado a su colega directamente sin tener pruebas sin tener la certeza de que fuera el culpable. 
Era cierto que Teodoro Cerillo no tenía nada que ver con los panfletos, ni con el tremendo lío que se había armado después de esto.   
Los empleados de la alcaldía estaban anonadados e indignados, nadie sabía que decir, era un episodio que nunca antes se había dado en Santa Emilia.  
El alcalde Cerillo cuando estuvo más calmado, leía uno de los panfleto después que su colega irrumpiera  en su oficina de forma violenta.  Estaba indignado como se atrevía Lázaro Ventura a acusarlo de aquel acto sin las pruebas que lo acusen.  
El panfleto explicaba todo el caso de los terrenos en disputa,  pero en ninguna de sus líneas  se mencionaban nombres. Los autores habían sido cuidadosos al escribir para no incriminarse.  
Lo raro era la reacción del alcalde de San Pablo, si él era inocente ¿por qué esa reacción? no era suficiente con sacar otro mensaje diciendo que no había  tierras en venta, ni  se pensaba vender en el futuro ningún  terreno, de esta forma  quedaba aclarado el incidente.                   
De regreso a San Pablo, Lázaro Ventura no conseguía calmarse, este asunto de las tierras le podía costar el puesto de alcalde, estaba temeroso que aquello suceda porque él ya estaba pensando en la reelección a la alcaldía del próximo año.            
Tenía que investigar el asunto hasta las últimas consecuencias y aun más las tierras no se venderían, ahora era importante proteger su reputación de alcalde, era mejor no estar involucrado en ningún asunto turbio. 
En su oficina Hipolito Mancilla, leía uno de los panfletos. Pensaba que todo este problema sólo iba a retrasar la solución al conflicto de  límites. 
Él casi estaba seguro que era Mariano Arias el autor del escándalo, no tenía pruebas para acusarlo pero si así fuera ¿cuál era su intención al repartir estos panfletos?. 
Los dos hombres seguían enemistados, con una distancia que les impedía reunirse a tratar ningún asunto relacionado con el escándalo. Eran disputas  demasiado grandes entre los dos y aún más, los dos seguían recordando a sus hijos y seguían buscándolos sin tener resultados que les indiquen donde estaban y si estaban vivos. Era una cruz que ambos llevaban en el corazón.   
Cada poblador de cada pueblo se enteraba de los incidentes ocurridos en la alcaldía de Santa Emilia entre los dos alcaldes, esto solo acrecentaba la posibilidad de conflictos a futuro. 
En la tienda de doña Elvira, se iniciaba un nuevo día de trabajo. Rafaela comentaban los incidentes del escándalo en el pueblo y con uno de los panfletos en la mano decía:
-Madre, esto es lamentable, cómo vamos a vivir en paz si a cada instante surge algo que alimenta más  el conflicto entre los dos pueblos.  Este es un problema que no tiene fin...ahora, ¿quién es el autor de estos panfletos y por qué lo hace? ¿será Hipolito Mancilla o Mariano Arias? el primero no creo porque él desea que se arregle el tema de los límites y el segundo para mí es una incógnita, casi no lo conocemos, además... ¿cual sería su interés en todo aquello?-  decía Rafaela  preocupada por el incidente y su consecuencias. 
Su madre la escuchaba y compartía la misma preocupación y las mismas dudas ¿qué se escondía detrás de todo aquello?  se preguntaba.  
El día transcurría aparentemente tranquilo, en la tienda las ventas de las mermeladas y quesos se daban con igual entusiasmo, ni que decir de la miel y el polen. La gente que entraba a la tienda  comentaba el incidente, era casi imposible ignorar tamaño escándalo de los panfletos y el pleito de los alcaldes. 
Después de un día de trabajo Rafaela y su madre  terminaban de cenar, cuando llamaron a la puerta, era Celina que venía a saludarlas y presentar a su novio Adriano  a su amiga y a doña Elvira. 
Adriano trabajaba en el municipio, era supervisor de obras y hombre de confianza del alcalde Teodoro Cerillo, era un joven agradable y jovial. La conversación   sobre  el escándalo en el pueblo  era el tema del momento, los comentarios eran inevitables. Adriano contaba sobre el incidente entre las dos alcalde en el municipio, los empleados no salían de  su estupor y estaban molestos con el actuar del alcalde Ventura. Cómo se atrevía acusar a Teodoro Cerillo de tales hechos.  
En el municipio los empleados comentaban que era inaudito que un alcalde pierda la conducta y los papeles de esa forma.  
La conversación en casa de Rafaela duró hasta tarde, Adriano comentó sobre el pleito de los alcaldes y algunos detalles  Él tuvo cuidado de no hablar de la conversación sostenida con su jefe Teodoro Cerillo, después de todo era su hombre de confianza, él solo se limitó a decir lo que todos en el municipio habían sido testigos y estaban de acuerdo en que era un incidente vergonzoso.   
              
En San Pablo el ambiente no era distinto, la gente se sentía engañada y molesta con su alcalde, los pobladores esperaban algunas palabras de Lázaro Ventura.
En su casa Mariano Arias disfrutaba de una deliciosa taza de café mientras leía el panfleto, su esposa entró al salón para comentar sobre los incidentes.
-Mariano ¿quién crees que es el  autor de estos panfletos? en el pueblo se armado todo un problema  con estos panfletos. 
-Es mejor que este incidente salga a la luz para evitar se lucre con negocios fraudulentos- terminó de decir Mariano Arias con una sonrisa irónica.  
Su esposa lo observó y preguntó -Mariano... ¿eres tu el autor de estos papeles?.
-Querida mía, no desconfíes  de tu esposo, yo no estoy para crear este tipo de problemas, si sonrío es porque imagino ahora al alcalde Ventura metido en un conflicto que él solo  ha creado. Nadie en San Pablo cree que es del todo inocente- terminó de decir esto Mariano Ventura y siguió disfrutando de su aromático y delicioso café. Su esposa no insistió con más preguntas y cambió la conversación.
La incógnita y las preguntas enrarecían el ambiente en ambos pueblos, si no había sido Mariano Arias o Hipólito Mancilla, ni el alcalde Teodoro Cerrillo ¿quien era? existía alguien en las sombras que no se mostraba ante los pobladores y ¿cuál era su interés en todo este conflicto?...     
CONTINUARÁ