domingo, 5 de mayo de 2019

DOS PUEBLOS...DOS VILLAS

La tristeza y la desesperación de los que habían quedado vivos se podía ver en el rostro de cada persona. Nadie dejaba de llorar por la tragedia y por sus seres queridos.  
Tadeo no se detenía en su búsqueda, él ahora sabía donde estaban su madre y su hermana, se enteró de ello por un vecino que las había visto.
Llegar al camino Pre-Inca no era fácil. El derrumbe tapaba gran parte del pueblo. Después de caminar y caminar por encima de los escombros las divisó a lo lejos. Su madre y a su hermana estaban abrazadas de pie a un lado del camino. 
Tadeo llamó a su madre en voz alta y corrió a su encuentro, los tres se abrazaron, no dejaban de llorar y agradecer al cielo por el milagro de estar de nuevo juntos.  Doña Elvira decía a su hijo:
-Tadeo, pensé que nunca más volvería a verte hijo mío,  no puedes imaginar por un segundo la tragedia que hemos vivido y lo horrible que ha sido todo. La gente corría en todas dirección para salvar su vida,  para algunos fue imposible salvarse, una gran cantidad de personas han desaparecido bajo los escombros. Hemos perdido la casa, la tienda, nada ha quedado en pie.
-Calma madre, no importa las cosas materiales que se han perdido, lo importante es que tú y Rafaela están bien y con vida, no sé que hubiera hecho si no las volvía a a ver- Tadeo decía esto para calmar a su madre que aún estaba nerviosa y lloraba.  
Rafaela buscaba a Barzan y preguntó a su hermano si lo había visto, éste contestó que no y que no pudo comunicarse con él porque al salir tan rápido de la casa olvidó su celular. Ninguno tenía forma de comunicarse con él. 
-Vamos avanzando por el camino Pre-Inca para encontrar el viejo camino, ustedes están casi congeladas por el frío. En ese lugar van a esperar, mientras yo voy por la camioneta para llevarlas al fundo, en casa podemos llamar a Barzan y decirle donde estamos- Tadeo levantó la mano y señalo el camino, los tres avanzaron,  atrás quedaba la desolación y la tragedia.
El camino de entrada a Santa Emilia por suerte no había quedado destruido, ese era el único acceso de ingreso al pueblo por ahí llegaría la ayuda que se preparaba desde la capital. 
Los medios de comunicación y periodistas llegan a Santa Emilia y San Pablo para dar las noticias al mundo de lo sucedido. 
Adriano logró conseguir un carro para viajar a Santa Emilia quería saber de su madre, hasta ese momento no pudo comunicar con ella. Muy cerca de la entrada a Santa Emilia detuvo el carro y quedó paralizado con el panorama que tenía al frente. 
El pueblo había dejado de existir y lo que se veía por todos lados era escombros, él no imaginó tanta destrucción. 
La vida en un instante podía ser y luego podía desaparecer en segundo, sin dejar huellas. Adriano camino por un estrecho sendero que quedó al lado del derrumbe, igual que Tadeo y Barzan preguntaba por su madre a todo el que encontraba, hasta ese momento no tenía respuesta. Paso por el sitio donde quedaba el hostal de Celina y en el lugar se enteró de la terrible noticia, Celina y sus padres habían desaparecido al igual que su hostal. 
Adriano se detuvo frente al lugar y lloró en silencio nada podía hacer para cambiar la terrible realidad, Celina se había ido para siempre y él no tuvo tiempo de hablar con ella y decirle que no la había  olvidado, que  sus sentimientos eran claros en el corazón. Ahora ya no tenía a quien declararle su amor.         
Unas horas más tarde ya casi oscurecía           
cuando Barzan se enteró donde estaban Rafaela y su madre, fue Tadeo quien lo llamó. 
En esa noche oscura y triste, toda la familia se encontraba en la casa del fundo.  
Barzan podía respirar tranquilo Rafaela estaba bien y él iría a su encuentro
Cansado de caminar para buscar a Rafaela  no le importaba y tomó el sendero estrecho para llegar a su camioneta e ir al fundo, tenía que verla y asegurarse de que en verdad estaba bien, además él sabía que ella lo esperaba.
Adriano por su parte también había encontrado a su madre, ella fue ayudada por los vecinos que lograron salvarse, el joven abrazó a su madre, sentía un gran alivio de verla no le había pasado nada malo. Era mejor decirle más tarde lo sucedido a Celina pero doña Trinidad ya sabía la verdad. 
-No te preocupes Adriano ya sé lo que ha pasado con Celina y sus padres, las lágrimas se me han secado de tanto llorar su pérdida, ella era una gran joven- decía su madre lamentando la tragedia.    
En San Pablo también se vivía un panorama de desolación y tristeza, como todo sucedió de noche las pérdidas eran más grandes, mucho gente no tuvo tiempo de ponerse a salvo, muchos no comprendieron bien lo que pasaba y quedaron atrapados. 
Los candidatos a la alcaldía que tanto se habían atacado entre ellos ya no estaban, dicen que Abraham Casa Grande en su intento por querrer salvarse corrió en la dirección equivocada y quedó enterrado, algunos aseguraban que llevaba en las manos un maletín lleno de dinero. Esto tal vez podía ser parte del imaginario de la gente que hablaba por hablar. Los demás candidatos ya no estaban, la lucha por el poder y las ambiciones quedaron entre los escombros.  
La mina que tanta riqueza había proporcionado al pueblo estaba enterrada recuperarla iba a costar mucho dinero. Los directivos también habían desaparecidos. 
La poca gente que deambulaba por el lugar lamentaba la pérdida de sus seres queridos y de sus pertenencias. 
Era de noche cuando Barzan pudo abrazar a Rafaela y saber que estaba bien, ella y su madre.
-Barzan no teníamos forma de comunicarnos contigo, Tadeo no llevaba su teléfono, recién cuando llegamos a casa hemos podido llamarte-  Rafaela decía esto para disculpar a su hermano. 
-No te preocupes, lo importante es que ustedes están bien y que nosotros estamos juntos de nuevo. He caminado todo el día y he preguntado a todos si sabían algo, pero nadie me daba razón  Tadeo tuvo mejor suerte y pudo encontrarlas, lo demás no tiene importancia. 
La familia estuvo junta hasta bien entrada la noche, Rafaela y su madre contaban los detalles de lo sucedido y como se pusieron a salvo. Fue a la intuición de doña Elvira la que las salvó.
Nadie sabía que iba a suceder ahora, todos los sobrevivientes querían quedarse en Santa Emilia, querían volver a construir su pueblo pero eso no iba a ser fácil. 
Al día siguiente la ayuda comenzó a llegar, se entregaron carpas para que la gente pueda refugiarse hasta saber que hacer. Se entregaron víveres, agua y ropa para todos, nadie tenía que vestir, que comer o que beber.
Hipólito Mancilla y su esposa se preparaban para darle descanso final a sus hijos. El padre pedía perdón a su hija y a su hijo.             
Ya no tenía resentimientos, ni odio en el corazón, él quería que los dos jóvenes estén juntos como hubiera sido su voluntad.
La madre lloraba y pedía también perdón a su hija por no haber tomado la decisión de apoyarla. 
Los dos enamorados descansaban en el fundo propiedad de Mancilla porque el cementerio del pueblo había quedado destruido por el derrumbe y ya no era un buen lugar para su última morada. 
Margarita Estrada y su familia lograron salvarse, ellos vivían en un extremo del pueblo y esa zona no fue afectada. 
Junto con los demás sobrevivientes ella recibía la ayuda y la carpa para protegerse del frío.  
Una semana había transcurrido de la tragedia y todavía seguía llegando ayuda.
La mañana en que se cumplían ocho días desde lo ocurrido en el pueblo, los pobladores espontáneamente se acercaron al lugar para rezar por los desaparecidos, todos se tomaron de las manos y rezaban, luego de unas palabras dejaron flores en el lugar para sus seres queridos.
Sobrevivientes de San Pablo y Santa Emilia estaban juntos sin discordias ni disputas, todos oraban y pedían a Dios por los que se habían ido. 

CONTINUARÁ      


domingo, 28 de abril de 2019

DOS PUEBLOS...DOS VILLAS

Rezos, ruegos al cielo pidiendo clemencia por el alma de los dos jóvenes que durante tantos años habían estado desaparecidos.  Ninguno de los sobrevivientes que estaban presente  podía creerlo. Eran los hijos de la familia Mancilla y de la familia Arias quienes tomaron la fatal decisión de acabar con sus vidas. 
Doña Elvira y Rafaela que se encontraban cerca no salían de su asombro, ahora se tenía que pensar en encontrar a sus padres para remover los cuerpos. 
Los sobrevivientes tenían motivos para llorar, el pueblo estaba bajo los escombros y lo habían perdido todo, solo les pertenecía  lo que llevaban puesto.  
Cientos de personas desaparecidas, vidas perdidas por un trágico accidente que enlutaba al país.  
Tadeo al otro extremo del pueblo trataba de encontrar a su madre y hermana, no quería rendirse, ni pensar que podían estar enterradas en los escombros de lodo y rocas. Era inevitable pero las lágrimas bañaban su rostro, él seguía buscando y preguntando a las pocas personas con las que se encontraba, nadie le daba razón, nadie sabia el paradero de su familia. 
La poca gente que deambulaba, buscaba a sus seres queridos, a sus casas. Nada quedó en pie. 
Barzan por su parte hacia lo mismo, buscar a Rafaela y a doña Elvira, pero su búsqueda era infructuosa, sus intentos por encontrarlas eran en vano, ellas no aparecían por ningún lado.    
Rafaela mientras tanto abrazaba a su madre y la calmaba, ellas igual que todos habían perdido su casa, su tienda y fue un milagro que no perdieran la vida. Correr en dirección al camino de la ciudadela Pre-Inca fue un acierto, ésta se encontraba intacta por su lejanía del pueblo. 
Los antiguos habitantes tomaron todas las precauciones para ubicar y construir su ciudad que continuaba en pie a pesar del paso del tiempo.  
En su búsqueda de Rafaela y su madre,  en un tramo del camino Barzan se encontró con un conocido vecino de la casa de Rafaela y preguntó si sabía algo de doña Elvira y su hija, el hombre parecía sonámbulo y fuera de este mundo, el dolor de perderlo todo se veía en su rostro. El vecino  miró a Barzan y solo movió la cabeza en señal de negación, continuo su camino, desorientado y entre labios murmuraba algo que Barzan no supo descifrar, el hombre se encontraba en estado de perturbación. 
Entre el grupo de personas que estaban  cerca del camino, Doña Elvira entre sollozos decía a su hija:
-Que vamos hacer ahora que lo hemos perdido todo, los demás pobladores están en la misma situación. No sería mejor ahora, buscar el camino e irnos a pie hasta el fundo, seguro ahí vamos a estar bien.
-Madre- contestó Rafaela tratando de calmarla -mejor es esperar, si Tadeo sabe lo que ha sucedido va a venir a buscarnos, si nos movemos de este lugar sería difícil que nos encuentre, va pensar que estamos desaparecidas.    
Rafaela terminó de decir esto y como si fuera una aparición de otro mundo, Hipolito Mancilla se abría paso entre los escombros, él estaba vivo y se había enterado de la noticia de los jóvenes enamorados por algunos pobladores con los que se había encontrado. Cubierto de lodo y con las ropas hechas girones se presentó en el lugar para comprobar la  verdad.  
La escena que todos presenciaban era desgarradora, el dolor de un padre que encontraba a su hija donde jamás hubiera imaginado. Hipólito Mancilla  se acercó a los cuerpos congelados y sin vida, se arrodilló y lloró desconsoladamente, nadie esperaba verlo así  pero era el sufrimiento de encontrar a su hija después de tanto tiempo.  
Para esas horas ya se sabía que Mariano Arias y su familia estaban sepultados entre los escombros de San Pablo.  Hipólito Mancilla tomó las manos de ambos jóvenes y prometió hacerse cargo de su hija y de Mariano Arias Jr. como su fuera su hijo.                
El dolor y la culpa lo consumían, si él no se hubiera opuesto al amor de sus hijos, ahora ellos estarían vivos.
La gente estaba inmóvil, todos en silencio pidieron una oración por los jóvenes que estaban abrazados, jurándose amor eterno. 
Hipólito Mancilla pidió ayuda para mover los cuerpos, él ahora tenía que hablar con su esposa y sabía cual iba hacer su reacción. Él tenía que consolarla para aceptar la pérdida de su hija.  
Lamentaba tanto la desaparición de su amigo Mariano y su esposa, recién ahora perdonaba y olvidaba los rencores y pleitos que los llevó a una absurda competencia y guerra por tantos años, los dos se alejaron de la amistad que un día tuvieron.
Con cuidado fueron movidos los cuerpos y llevados a un lugar más seguro para preparar el sitio donde descansarían en paz.   
Rafaela se enteró por un vecino que recién llegaba al lugar que su querida amiga Celina y sus padres estaba desaparecidos entre  los escombros, su hostal ya existía. 
El dolor que sentían ella y su madre, era profundo. Ambas estaban seguras que Celina no pudo salvarse por ayudar a sus padres a salir a la calle, ellos eran muy ancianos. 
Madre e hija abrazadas lloraban y rezaban por la amiga que se había ido. 
Otra desaparición que había que lamentar fue la de Teodoro Cerillo el alcalde de Santa Emilia, él y su familia ya no estaban y los pobladores lamentaban su partida, después de todo fue el mejor alcalde que hasta ese momento había tenido Santa Emilia.
El convento de las hermanas también fue alcanzado  por el derrumbe, algunas de ellas lograron salvarse pero la madre superiora, la madre Clementina por ayudar a las demás, quedó atrapada en el lodo. 
Rafaela y doña Elvira se enteraron de ello, ya no tenían lagrimas para lamentar tanta muerte y desolación    
Desde Holanda, James, amigo de Celina cuando se enteró  de la tragedia sucedida en Santa Emilia, llamaba y mandaba mensajes al celular de su amiga pero nadie contestaba, su teléfono estaba en silencio, esto podía ser anuncio de lo peor sucedido a ella. 
James lamentaba la tragedia, ellos en los últimos tiempos habían estrechado su amistad y él pensaba visitarla en la siguiente primavera para pasear  y conocer mejor el pueblo.   
En San Pablo la situación era igual de trágica, el dolor, el llanto y pérdidas de vidas humanas. 
Nada quedó en pie, los pobladores buscaban entre el lodo para ver si habían sobrevivientes o si podían rescatar algo de sus pertenencias.
El alcalde Lázaro Ventura y su familia estaban no habidos, la realidad era que al igual que muchos pobladores se encontraban entre los escombros. Los demás candidatos corrieron la misma suerte todos ellos estaban bajo el derrumbe. Al parecer no tuvieron tiempo de salir o corrieron en la dirección equivocada por la confusión y terror que se vivió. La oscuridad de la noche complicó más la tragedia.
La luz del día mostraba hasta donde el derrumbe lo cubrió todo, ni el puente que era nuevo se salvo de quedar en escombros. 
Con todo lo sucedido, la naturaleza había desatado su poder y su fuerza sobre los castigados pueblos de San Pablo y Santa Emilia.         
En la capital las noticias llegaban a cada segundo y se preparaba la ayuda para los damnificados. Adriano escuchaba con estupor lo sucedido y se levantó de la cama, él tenía que ir a Santa Emilia tan pronto como fuera posible, tenía que asegurarse que su madre estaba bien, aunque tuviera que llegar caminando, iría. Todavía no se sabia lo ocurrido a Celina y su familia. 
La hermana de Celina que vivía en Europa preparaba su viaje a Santa Emilia, ella no recibía respuesta a sus llamadas y temía lo peor.
Tadeo por fin supo que su madre y hermana estaban bien y se encontraban en el camino a la ciudadela. Subió por encima de los escombros, era la única manera de llegar a ellas, tenía que encontrarlas para llevarlas a la casa del fundo. Secó sus lágrimas y el dolor dio paso a la esperanza de volver abrazarlas y saber que estaban bien. 
Barzan todavía no se enteraba de la buena noticia pero en su camino vio una escena espeluznante, un hombre trataba de arrancar el dedo de una mano que sobresalía del lodo, el dedo tenia un grueso anillo de oro y él quería robarlo. Barzan increpó al hombre que logró su cometido y se fue corriendo. Mientras seguía su camino pensó...ya comienza la rapiña de seres que no respetan lo ajeno, ni el dolor de lo ocurrido.  

CONTINUARÁ           

domingo, 21 de abril de 2019

DOS PUEBLOS...DOS VILLAS

Doña Elvira terminó de hacer las cuentas y revisar la lista de pedidos, había que llevar un pedido al convento del Sagrario de las hermanas. 
Como todos los meses seguro que Rafaela quería entregar ese pedido y visitar a la madre superiora, la madre Clementina. 
Al día siguiente había bastante trabajo y esto le daba mucha alegría porque era un aviso de que todo marchaba bien, los cambios habían sido saludables para el negocio.  
El frío había aumentado, esto era tan extraño  para esa época del año  en Santa Emilia. 
Doña Elvira aseguro la puerta principal y las ventanas, era el momento de irse a descansar. Afuera en la calle soplaba un viento helado e inusual, el pueblo estaba en silencio. Todos en sus casas dormían. 
Doña Elvira vio el reloj en el salón, marcaba casi las doce de la noche, dio el último recorrido por la casa, apagó las luces y se aseguro que todo este en orden, luego se fue a dormir. 
No estaba tan cansada como otras noches, en su habitación, ya acostaba en la cama, tomó del velador su biblia para leer algunos pasajes de Mateo, como solía hacerlo. 
En ese instante recordó a su esposo, hace tanto tiempo que había partido que ella no alcanzaba a comprender cómo logró seguir adelante. Pensó que la fuerza para vivir se la dieron sus hijos que en ese momento eran muy jóvenes. 
Leyó dos pasajes de la biblia, se abrigó bien, apagó la luz de su lámpara de noche y se durmió lentamente. 
Afuera en la calle, la noche oscura era la única compañía para algunos parroquianos que deambulaban todavía y no se habían ido a sus casas.
Las horas de la noche avanzaban, el frío lo cubría todo, el viento silbaba al pasar entre las calles. A las  2.30 de la madrugada, un ruido ensordecedor se adueño del pueblo, entre sueños doña Elvira despertó no sabía que pasa,  a cada instante aumentaba más y más el ruido. 
Salió corriendo de su habitación para llamar a Rafaela, ella no se despertaba y doña Elvira la sacudió con fuerza.
-Rafaela vamos despierta no sé que sucede en la calle- decía esto casi a gritos porque el ruido aumentaba aun más.
Rafaela despertó y corrió al lado de su madre hacia la calle, no sabían que pasaba, solo abrieron la puerta y comenzaron a correr por la calle, vieron a mucha gente que salía de sus casa  y corrían también en diferentes direcciones, gritos, llantos y ruegos desesperados  se escuchaban, una gran confusión entre ellos hacia que se atropellen unos a otros por escapar.    
Doña Elvira tomó de la mano a su hija y corría en dirección a la salida del pueblo donde estaba el camino hacia la ciudadela Pre-Inca, ella misma no sabía porque escogió ese camino con la desesperación se encontraba desorientada. 
La gente corría, gritaba, el ruido continuaba y anunciaba una terrible tragedia, era como si el cielo estallara en mil pedazos y cayera sobre Santa Emilia y  San Pablo. Los gritos de la gente  llenaban las calles, se atropellaban y algunos caían.  
Rafaela y su madre corrían sin detenerse, era cuestión de vida o muerte, tenían que salvar sus vidas y su integridad.  
Atrás de ellas escuchaban los gritos y ruegos de la gente al cielo y el ruido cada vez más fuerte les impedía hablar entre ellas, solo seguir  corriendo. 
De pronto, ellas vieron una gran masa que por estar tan oscuro no sabían de que se trataba, por un momento Rafaela pensó ¿qué clase de broma era esa?  pero ¡no!...no era una broma era algo peor y terrible que lo cubría todo. 
Madre e hija llegaron al final del pueblo y se abrazaron, el ruido había cesado y dio paso al horror de la realidad. Las dos miraban aterradas tratando de comprender lo que tenían ante ellas. Algunas personas que estaba cerca también miraban con estupor.  
Una gran masa de lodo, piedras y nieve había caído sobre el pueblo cubriéndolo todo, no sabían de donde había salido toda esa masa.       
El frío era cada vez más intenso pero nadie se movía, todos  tenían miedo y además... a donde irían. Solo se escuchaban los llantos de la desesperación y los ruegos de no comprender lo sucedido.         

Con las primeras horas de luz del nuevo día, la tragedia se comenzó a develar. 
Lo primero que vieron los sobrevivientes  era que toneladas de lodo, piedra y nieve habían caído sobre Santa Emilia y San Pablo, la tragedia era un desastre de proporciones apocalípticas.  
Mucha gente mientras corrían en la noche creían  que era el fin del mundo.  
La gente lo había perdido todo, a sus seres queridos, sus casas, sus negocios, sus vidas.  
Las ambiciones, las ansias de poder estaban enterradas bajo los escombros. quedaron enter
El dolor, la tragedia, el llanto y pedir al cielo misericordia, era lo único que quedaba.
Rafaela abrazaba a su madre y lloraba, ninguna de las dos tenía palabras para comprender lo que en segundos y a gran velocidad, destruyó el pueblo. 
Muchas personas conocidas estaban desaparecidas bajo el derrumbe. Más de la mitad del pueblo de Santa Emilia  desapareció y el pueblo de San Pablo había corrido la misma suerte.  
La noticia de la tragedia se extendió a las localidades y pueblos cercanos, llegó al fundo de la familia de Tadeo y este  se desesperó pensando en su madre y su hermana. 
El fundo por estar en dirección opuesta al derrumbe no le sucedió nada. Tadeo habló con su esposa y en la camioneta salió para buscar a doña Elvira y Rafaela.  Él todavía no sabía la magnitud de la tragedia.
Barzan por otro lado, también se enteró de la terrible noticia y salió al igual que Tadeo para buscar a Rafaela y a su madre. Su fundo tampoco fue afectado pero otros terrenos si se vieron comprometidos.   
Dolor y llanto por las calles de lo que quedaba del pueblo. La iglesia, la plaza principal, el convento de las hermanas, el municipio y cantidades de casas, estaban bajo los escombros al igual que las personas que no habían podido salvarse, algunas sin darse cuenta y presas del pánico,  corrieron en  dirección al derrumbe y quedaron enterradas, otras no tuvieron tiempo de salir de sus casas y quedaron bajo el lodo. 
Llanto y búsqueda de los seres queridos, ¡nada... nada! quedó.  El pueblo estaba cubierto por piedras y lodo. 
Tadeo llegó con su camioneta hasta un lugar donde era posible, de ahí tenía que continuar a pie el dolor comenzaba a invadirlo pensando que su madre y hermana estaban enterradas, él caminaba por un estrecho paso que había quedado, no sabía a donde dirigirse pues el derrumbe cubría todo el camino. Por doquier la escena que se veía era de dolor.    
La noticia de lo sucedido llegó  a la capital y en segundos dio la vuelta al mundo, los noticieros anunciaban la desaparecían de los dos pueblos, era una hecatombe. 
Mientras en Santa Emilia a medida que pasaban las horas se iba comprendiendo lo que sucedió en la madrugada.  
Una roca gigantesca de la cumbre del Gran Nevado, se había desprendido y en su camino había arrastrado todo a su paso, la roca cayó sobre la laguna que proporcionaba agua a los dos pueblos y siguió su camino creciendo más y más  en tamaño y forma hasta caer sobre San Pablo y Santa Emilia. 
Los sobrevivientes se acercaron a los escombros para ver si podían salvar algo, pero no había nada que hacer, algunos subieron sobre los escombros para ver con más claridad, estos  quedaron estupefactos con lo que se veían.   
Santa Emilia había desaparecido y  a sus pies estaban desenterradas cinco momias que eran la prueba que en el pasado los antiguos pobladores del valle, realizaban sacrificios humanos como ofrenda a sus dioses. Pero aún había algo más que dejó a la gente inmóvil, muchos comenzaron a llorar y rezar. 
Como dirían los antiguos habitantes del valle: La montaña había hablado y había dejado al descubierto sus secretos. 
Los jóvenes, hijos de Hipolito Mancilla y Mariano Arias que habían desaparecido 30 años atrás, estaban en medio del derrumbe, sus cuerpos se encontraban intactos conservados por el hielo y la nieve. tenían la misma ropa que vestían la noche en la que había fugado de sus casas.
Al parecer Angela Mancilla y Mariano Arias Jr. tomaron la decisión de quitarse la vida ante la incomprensión de sus padres de que su amor era verdadero. Ellos nunca los hubieran encontrado, porque sus hijos ya se habían ido para siempre. 
Hasta ese momento, nadie sabía si Hipolito Mancilla o Mariano Arias estaban vivos. La gente comenzó a pasar la voz de unos a otros para preguntar si alguien sabía del señor Mancilla o del señor Arias.  
Ninguno se atrevió a mover los cuerpos. Los jóvenes estaban abrazados y así los había sorprendido la muerte por congelamiento.

CONTINUARÁ                     
     

domingo, 14 de abril de 2019

DOS PUEBLOS...DOS VILLAS

Abraham Casa Grande seguía en campaña para llegar al sillón municipal, él no descansaba en su afán de convertirse en alcalde.
Esta idea la venía planificando desde un año antes, con este fin se había mudado a San Pablo. 
Su pasado oculto con otra identidad le permitía presentarse como el candidato perfecto para alcalde. 
El dinero que poseía era producto de negocios fuera de la ley que nadie debía saber, para tal efecto él se ocultaba detrás de una honorable fachada y se sentía seguro.  Tenía la plata suficiente para sostener su campaña. Había cuidado sus pasos y cada movimiento era bien estudiado. Solo le inquietaba que uno de sus contendiente en las elecciones: Lázaro Ventura, este averiguando más allá de lo que debe saberse sobre su persona y su vida. 
Llegado el momento si esta persona cruzaba la línea, él tendría que tomar ciertas medidas. 
Todo esto lo pensaba cuidadosamente, nada ni nadie debían impedir sus planes. 
Ganar la alcaldía de San Pablo era solo el primer paso para ganar más adelante la gobernación de la provincia y así con miras al futuro llegar lejos en sus proyectos.
Abraham Casa Grande, no se iba a detener hasta lograr su cometido por eso se presentaba ante los pobladores de San Pablo como el candidato perfecto. 
El otro caso era Edgar Monteagudo, él seguía adelante con su campaña también planeaba un mitin en la plaza céntrica de San Pablo para tratar de convencer a los pobladores que voten por él. Se sentía preocupado porque sus oponentes  estaban ofreciendo hacer varias obras y él no podía quedarse atrás. Su mitin le daría un  acercamiento con la gente para que ellos conozcan sus proyectos y sus planes para el pueblo. 
No nada de pensamientos negativos se repetía en voz alta, él sería el próximo alcalde del pueblo y la  gente con él ganaría. Casi se frotaba las manos imaginándose en el sillón municipal. . 
Ni Lázaro Ventura, ni Abraham Casa Grande serían un impedimento en su camino.
Edgar Monteagudo solía repetirse esto cada mañana y se ponía frente al espejo para ensayar como sería su discurso, comenzaría con algunas palabras pomposas, él era el típico político de pueblo.  
En Santa Emilia, pueblo gemelo de San Pablo, Teodoro Cerillo salía a las calles para hablar con la gente y seguir desarrollando su campaña, no se iba amilanar ante Margarita Estrada que le estaba llevando algo de ventaja en las preferencias entre los pobladores. Él mantenía un ritmo acelerado de trabajo y tenía a la gente de su partido trabajando para ganar las elecciones. Conocía demasiado bien a los pobladores de Santa Emilia, sabía que camino tomar para salir vencedor en las  próximas elecciones. 
Margarita Estrada continuaba con sus reuniones de presentación para las elecciones en diferentes casas y en diferentes puntos del pueblo, quería estar cerca de la gente, hablar con ellos de sus planes y proyectos para Santa Emilia. Ella deseaba el desarrollo y un futuro próspero para la gente del pueblo, su familia la apoyaba y su equipo de trabajo también.               
Rafaela y Barzan reunidos para pasar el día juntos, conversaban sobre  estos acontecimientos cada uno tenía ya su candidato, hablar de política a veces los hacia entrar en una pequeña discucion, pero siempre con buena voluntad. 
Ellos no iban a pelear por ningún candidato y pensaban, que gane el mejor.
Era domingo y ambos habían salido a pasear por los alrededores del pueblo querían estar juntos, ellos después del paseo almorzarían en la casa de Barzan para conversar y planear su futuro.  
Mientras conversaban los dos juntos en la sala, hubo un comentario de Barzan que puso un punto de duda con respecto a uno de los candidatos. Tres días antes Emilio su capataz en el fundo, comentó con él.
-Señor, no se si deba hablar de esto porque no tengo pruebas y además no estoy seguro pero al candidato Abraham Casa Grande me parece haberlo conocido en otro tiempo. Usted sabe que yo antes de llegar a trabajar en el fundo con su abuelo, tuve una vida de trotamundo, fui de un lado a otro y viví en diversos lugares del país, recorrí sitios no muy buenos, conocí gente de toda clase y en ese ir y venir me parece haber conocido a esta persona que se presenta como un buen candidato pero de esto,  no estoy seguro.  
-Si no estas seguro es mejor no decir nada, recuerda que te puedes crear un buen problema, esa persona puede enjuiciarte por difamación. Lo que tengo que decir a tu favor es que a mí no me convence demasiado, hay algo en él que no me da confianza.  
Esta conversación se la contaba a Rafaela de forma confidencial -no debes hablar de esto con nadie, si te cuento es porque Emilio mi capataz, parece haberlo conocido en el pasado. 
-Ahora que hablas de ello a mí también me parece que es un poco extraño que se presente en un lugar donde nadie lo conoce ¿crees que está ocultando algo?- preguntó Rafaela con preocupación. 
Ella dijo esto, sin sospechar que era verdad que el candidato Abraham Casa Grande, ocultaba un pasado peligroso y delictivo. 
Los dos enamorados estaban en la casa de Barzan después de su paseo, éste le había prometido a Rafaela que cocinaría para ella la mejor y única receta que sabía,  Fetuccini al Pomodoro. A ella le entusiasmaba la iniciativa de Barzan quería verlo en la cocina preparando algo delicioso. 
La casa de Barzan había sido preparada para recibir a Rafaela, la señora de la limpieza siguió  las ordenes de su jefe. Flores en los jarrones, todo limpio e impecable y en la cocina, los ingredientes necesarios para preparar la receta con la que pensaba impresionar a Rafaela.    
Ella se sentía feliz de pasar junto a Barzan un domingo tranquilo y familiar, si, así lo querían vivir.  Una botella vino el complemento perfecto para la pasta y una buena conversación con la persona amada.    
Después de una hora de preparar  en la cocina la pasta y con un buen hambre, Rafaela y Barzan se sentaban a la mesa para disfrutar del delicioso fetuccini, el aroma que despedía era espectacular.  
Rafaela tenía que decirlo, Barzan se había lucido en la cocina con su receta y el delicioso vino para acompañar la pasta.
El almuerzo transcurrió en un ambiente romántico y agradable, no querían hablar más de los candidatos, ni de los problemas municipales, este momento era suyo y nada más.
En la noche de regresó a su casa se despidió de Barzan, Rafaela le dio las gracias por pasar un día bonito y deferente además de comer una gran pasta.  
Al entrar en la cocina encontró a su madre que hacia las cuentas de la tienda y se sentía satisfecha, el negocio crecía y las cuentas estaban en azul.
-Si seguimos a este ritmo Rafaela, vamos a estar bien, tenias razón con los cambios que hemos realizado- decía doña Elvira a su hija y le preguntaba como había pasado el día al lado de Barzan. 
Rafaela le contó a su madre los detalles del almuerzo y la pasta que él había cocinado.
-Fue un día especial y romántico  pero ahora madre estoy cansada y deseo irme a dormir, además cuando regresavamos con Barzan, en la calle está haciendo un frío extraño para esta época del año en Santa Emilia y la casa se siente  fría.   
Rafaela tenía razón, pensaba doña Elvira, no solo hacia frío, sino que la noche estaba oscura, en el cielo no había luna. La hija beso a su madre y se retiró a su habitación. 

CONTINUARÁ   

      

domingo, 7 de abril de 2019

DOS PUEBLOS...DOS VILLAS

 Abraham Casa Grande era el nuevo candidato y nuevo vecino de San Pablo. 
Era verdad, nadie lo conocía pero hace algunos meses se había mudado al pueblo. Él cumplió con todos los requisitos para inscribirse como candidato y postular a la alcaldía. Tenía dinero para solventar la campaña y corría con todos los gastos. ¿De dónde venía ese dinero? nadie lo sabía. 
Lázaro Ventura estaba preocupado porque ya no era solo un oponente, ahora eran dos. Había surgido otro  que pretendía ganar las elecciones. 
Abraham Casa Grande era convincente al ofrecer sus propuestas de campaña, repartió  por todo el pueblo su propaganda y salia a la calle para hablar con los vecinos, él quería que lo escuchen y lo conozcan. 
El alcalde Lázaro Ventura, mandó a su nuevo secretario del partido para averiguar todo con respecto al nuevo postulante. Conocer quién era, de donde venía y sobretodo cuál era su fuente de dinero para sostener la campaña. 
Abraham Casa Grande estaba ganando nuevos votantes y esto no era del agrado de Lázaro Ventura.  
En San Pablo la situación amenazaba con ponerse muy complicada, otro candidato que estaba sumamente preocupado, era Edgar Monteagudo, él presentía  que la alcaldía se le iba de las manos.  Las elecciones estaban muy reñidas, tres candidatos para un pueblo pequeño, eran demasiados.
Pero... ¿quién era Abraham Casa Grande? hasta ese momento un completo desconocido, él venía de otro pueblo, entonces ¿por qué no se presentaba en su localidad?
Lázaro Ventura mandó a su secretario para averiguar todo sobre el nuevo candidato. Este buscó en la primera fuente, en los registros de identidad. Allí aparecía el nombre completo y su lugar de nacimiento que era en una localidad lejana del sur del país, sus referencias eran normales como las de cualquier otro ciudadano. 
El secretario viajó por orden del alcalde a la localidad donde este nuevo personaje había nacido, el viaje demoraría algunos días pero era importante conocer todo lo referente a Abraham Casa Grande.  
En Santa Emilia la situación no era diferente, la campaña también se estaba calentando a medida que pasaban los días. 
Margarita Estrada seguía con sus visitas en las diferentes casas, donde ella hablaba con la gente para proponer sus ideas. Cuando la reunión se realizó en casa de Rafaela, el lugar se llenó, la gente estaba ansiosa por conocer a la nueva candidata.
Margarita entre otros ofrecimientos proponía apoyar a la escuela municipal de primaria para que los niños estudien en un ambiente limpio, cómodo y con el material necesario para desarrollar los temas escolares. También ofrecía incentivar el turismo, que era un motor de desarrollo para el pueblo. 
La nueva candidata estaba avanzando dentro de las preferencia de los pobladores y esto ponía nervioso al alcalde Teodoro Cerillo que salía a la calle para encontrarse con los vecinos y hablar con ellos sobre las propuestas para Santa Emilia. Él todavía no había dejado el cargo por eso no podía hablar abiertamente de sus ideas.       
Teodoro Cerillo buscaba la confianza de los pobladores         
y buscaba los votos que siempre lo habían acompañado para ganar las elecciones municipales. 
Una semana y algunos días habían pasado entre los vaivenes de los candidatos cuando el secretario de Lázaro Ventura estaba de regreso en San Pablo con noticias no muy buenas. 
No había nada escandaloso en la vida y en el pasado de Abraham Casa Grande. 
Era extraño y el alcalde Ventura preguntó:
-¿No has encontrado nada qué nos pueda servir para eliminar a este candidato? ¿has buscado bien?
-Si señor, he buscado en el municipio de su localidad y he preguntado a muchas personas y la mayoría me contestaba que él y su familia se fueron del pueblo cuando todavía era un niño. No saben nada más sobre sobre ellos.   
Lázaro Ventura guardó silencio, no podía ser posible, nadie aparece de la nada para postular a la alcaldía en un pueblo donde no lo conocen. 
Abraham Casa Grande nació en otra localidad, él había cambiado su nombre, antes se llamaba Abraham Santos, todo su pasado había quedado oculto y ninguno conocía el porque de este cambio.  
Podía alguien hacer esto, ocultar su vida pasada de los demás. Al menos Abraham Casa Grande lo había logrado y se sentía seguro de ello.  
Se presentaba con toda confianza como un candidato. Su hoja de referencia decía que había estudiado en un colegio de su pueblo y que luego había estudiado en una universidad del estado en el centro del país. Sus padres habían muerto unos años antes y aún no se había casado. Todo esto estaba registrado y aparentemente no había nada oscuro. 
Lázaro Ventura y su secretario pensaban en las nuevas estrategias de campaña y de todas maneras seguiría averiguando sobre este candidato. Ahora tenía que lanzar sus propuestas para no seguir perdiendo más tiempo. 
EdgarMonteagudo subía en las preferencias de los pobladores. Este estaba ofreciendo demasiado  para convencer a los votantes de que él era el alcalde que llevaría a San Pablo a una nueva etapa de desarrollo.
El alcalde Ventura no iba a dejar que la alcaldía se le vaya de las manos, no lo iba a permitir. Salió a la calle para proponer sus ideas y nuevas construcciones para el pueblo. 
La competencia se hacía más y más difícil para los candidatos, todos querían para San Pablo un progreso a futuro.
Lázaro Ventura fue a pedir apoyo a los directivos de la mina, estos muy correctos le contestaron que no, ellos no podían intervenir en asuntos de política que eso solo le correspondían a la gente del pueblo.
-Lo sentimos alcalde pero nosotros no podemos tomar partido por ningún candidato, nosotros nos mantenemos neutrales, es nuestra política. 
Lázaro Ventura salió fastidiado de las oficinas de la mina, pensaba que si era reelegido, los directivos de la mina lo iban a conocer.       
Las nubes amenazaban con caer sobre San Pablo y sus candidatos. 
En cambio en Santa Emilia Felicidad seguía con la organización de las reuniones en diferentes  casas del pueblo, la gente la estaba conociendo y estaba de acuerdo con varias de sus ideas. Rafaela se unió  al grupo para apoyar a Margarita, le agradan las ideas de la candidata y la serenidad para exponerlas.
Ayudaba a preparar las viandas y bebidas gaseosas para repartir entre la gente que se reunía a escucharla.
Contra lo que creía Teodoro Cerillo, Margarita había tomado la delantera y a partir de ese momento nadie podía detener su avance. 
El alcalde Cerillo libre de la alcaldía se lanzó a las calles con fuerza para hablar con la gente que parecía haberlo olvidado. Él tenía que volver sobre sus pasos para convencer a los votantes,  aunque había escuchado entre la gente que era bueno un cambio, porque este sería su tercer mandato. 
-¡Si, debemos cambiar, es bueno escuchar a la candidata!- decían las personas en las calles convencidos de que Teodoro Cerillo debía irse a su casa.
Que ingratos son las personas de este pueblo -decía Teodoro Cerillo ya han olvidado todo lo que he trabajado por ellos. 
Rafaela y Felicidad junto a otras señoras seguían realizando las reuniones y al grupo se habían unido varios jóvenes que conocían a Margarita Estrada porque ella había sido su profesora en la secundaria de Santa Emilia. 
Los jóvenes sabían que ella cumplía con su palabra y eso es lo que deseaba la gente joven, que se cumpla con lo ofrecido y se incentive el trabajo y el desarrollo para el pueblo.

CONTINUARÁ                   


viernes, 29 de marzo de 2019

DOS PUEBLOS...DOS VILLAS

Al día siguiente en Santa Emilia el comentario era general, una nueva candidata se presentaba para las elecciones municipales. Algunos conocían a Margarita Estrada, era la profesora de biología en la secundaria del pueblo. Para otros era una desconocida, solo sabían que vivía en Santa Emilia. 
Las elecciones municipales iban a ser difíciles para ella porque era la primera vez que se presentaba en público. Margarita tenía confianza que cuando la gente la conozca, podían votar por ella. 
Felicidad se presentó muy temprano a buscar a su prima en el hostal "Bienvenidos" ella quería conversar con Celina. 
Cuando las dos primas se encontraron se saludaron con un abrazo, luego Felicidad muy seria comentó:
-Celina vengo a visitarte porque quisiera pedir tu permiso para usar el salón del comedor en el hostal y realizar la primera reunión de campaña para Margarita Estrada, que como tú sabes se presenta por primera vez a las elecciones de la alcaldía.
Celina quedó sorprendida con las palabras de Felicidad y agregó -prima... ¿estás apoyando a Margarita para su compaña a la alcaldía?.
-¡Si!- contestó Felicidad -voy apoyarla en su campaña y estoy organizando la primera reunión, crees que puede ser posible que se haga en el comedor, ese salón es bastante grande. 
Celina dudó un momento, ella nunca había prestado su salón  y menos para una sesión de campaña política.
-No sé Felicidad si debo prestar el salón, creo que a mis padres no les va agradar- dijo Celina con un tono de duda.
-Celina, contamos contigo, es una nueva campaña, queremos que Margarita sea conocida cuanto antes, y es mejor que esté cerca de los posibles votantes, para que pueda hablar con ellos y que estos conozcan su plan de gobierno para Santa Emilia. 
Ella quiere a este pueblo y desea que siga progresando. Yo y un grupo de señoras estamos apoyando en su nueva campaña. No quiero presionarte solo te pido que pienses, mañana  paso de nuevo para que me des tu respuesta.
Las primas se despidieron y Felicidad volvió a pedirle que apoye la campaña. 
Rafaela, muy temprano en la tienda, disponía las nuevas entregas para los diferentes hoteles y restaurantes del pueblo, no podía estar más feliz, ya habían terminado la ampliación de la cocina y la producción de mermeladas comenzaba aumentar. 
Doña Elvira respetaba sus recetas pero en cada preparación había más espacio para duplicar la receta sin alterar el sabor y la calidad. 
La tienda estaba ahora llena de productos naturales, galletas de avena con ajonjolí, la más rica miel y polen de la región, empaques de frutas secas y no debemos olvidar los quesos y mantequillas del fundo de Barzan. 
Juanito juntaba los pedidos que Rafaela disponía para ser entregados y hoy era el desayuno que celebraba todos los meses la mina para sus empleados. Los encargados venían personalmente a recoger el pedido de mermeladas, miel, quesos y mantequillas. 
Rafaela  sentía gran alegría porque su madre le estaba enseñando las recetas de cada  sabor de mermeladas que doña Elvira guardaba cuidadosamente,  ella tenia un cuaderno donde estaban anotadas las cantidades y como elaborar las mermeladas. La receta de más éxito era la de tomate y ciruela, por el equilibrio perfecto entre lo dulce y lo ácido.
Doña Elvira deseaba que su hija siga la tradición y para ello tenia que conocer cada paso en la elaboración del producto.   
-Juanito ve con cuidado y lleva pronto los pedidos que los clientes esperan- decía Rafaela al muchacho, que siempre tenía buena disposición.
El joven partía en la bicicleta con su cargamento y Celina entraba a la tienda para hablar con Rafaela.
-Celina que sorpresa, tú aquí tan temprano- decía Rafaela a su amiga, mientras ambas se saludaban.  
-Rafaela no sé que hacer mi prima Felicidad, me a pedido que le preste el salón del comedor en el hostal para hacer la primera reunión de campaña para Margarita Estrada que como sabes es la nueva candidata- comentaba Celina preocupada.          
-Pero porqué dudas Celina me parece que debemos escucharla y conocer cuál es su plan de gobierno para Santa Emilia. Ella me parece una buena opción y por lo menos debemos escucharla para luego decidir. 
Celina seguía dudando y Rafaela agregó: -que la segunda reunión de campaña sea en mi casa yo ofrezco mi sala para ello. No están grande como tu salón pero hay espacio para todo el que quiera oír a la nueva candidata.
Celina se convenio, su amiga tenia razón y dijo:
-Entonces que la primera reunión se haga en el hostal "Bienvenidos", así iniciamos la campaña para las elecciones municipales- comentó más tranquila al ver que su amiga estaba decidida apoyar la campaña de Margarita Estrada.
De esta manera se daba inicio o al menos el primer paso a la campaña municipal.  
Unos segundos después Celina preguntó -¿Rafaela vas estar en la primera reunión? 
-Por supuesto, es importante conocer lo que ofrecen los candidatos creo que va hacer una campaña bastante fuerte.
Celina se despidió de Rafaela y llamó a Felicidad para decirle que la primera reunion sería en el hostal.  
Teodoro Cerillo también se preparaba para entrar de lleno a las elecciones municipales, en la oficina de la alcaldía había reunido a su equipo para desarrollar la nueva estrategia de campaña. 
Él hablaba con su gente para decidir cómo se iba a desarrollar la campaña.   
El alcalde Cerillo se sentía confiado, a diferencia de Margarita Estrada la gente lo conocía, sabia que él había realizado varias obras para Santa Emilia.
En San Pablo la situación no era diferente, el alcalde Lázaro Ventura iniciaba su campaña, llamó a Manuelita su secretaria para darla instrucciones y que reúna cuanto antes a su equipo, con ellos iba a planificar la nueva campaña, pero el alcalde Ventura tenía un contendiente que conocía sus estrategias por eso debía  cambiar sus planes para enfrentar a su adversario como él le decía:
-Edgar Monteagudo conoce todas mis estrategias Manuelita, debemos hacer un giro de 180 grados para ganar estas elecciones y no darle chance.
-Si señor alcalde en este momento voy a citar a todo su equipo y comenzar a trabajar. 
Los días pasaban lentamente y en el hostal de Celina se celebró la primera reunion de campaña, fueron un gran número de personas que querían conocer a la nueva candidata, hombres y mujeres deseaban escuchar sus planes de gobierno para Santa Emilia. 
Felicidad había realizado un buen trabajo y el salón estaba lleno todos estaban atentos a lo que Margarita Estrada decía. Ella algo cohibida en un primer instante se presentó ante la audiencia pero en segundos se repuso y dio inicio a su campaña explicando como quería trabajar para el pueblo.
Primero hizo un breve resumen de su biografía, Margarita Estrada era hija natural de un antiguo hacendado de la zona, su padre siempre había cuidado de ella, le había pagado los estudios y ella podía ir a visitarlo cuantas veces quería. Él tenía una nueva familia con cuatro hijas y esposa.
Su padre en los últimos años le había adelantado su herencia con la condición de que ella no pida participación en las tierras ganaderas que él tenía porque estas pertenecían a su cuatro hijas y esposa.  
Margarita estuvo de acuerdo, la herencia que recibió fue suficiente, para comprar una casa, además  estaba casada, tenía tres hijas, todas en edad escolar. Su esposo manejaba una pequeña panadería que era el negocio de la pareja y la apoyaba en todos sus proyectos.                     
Terminada esta breve presentación Margarita entró a explicar como iba hacer su trabajo en la alcaldía si salia elegida.  Ella quería ordenar el trafico, detener el exceso del número de motos que iban a toda velocidad con el peligro de atropellar a los peatones. Ordenar los alrededores del mercado, que eran un caos  y el recojo eficiente de los desechos orgánicos que llenaban de mal olor las calles aledañas poniendo en peligro la salud pública.  Cerca de cuarenta minutos Margarita explicó punto por punto su plan de gobierno municipal. Ahora comenzaba la ronda de preguntas, los asistentes querían saber cómo iba a solucionar los problemas del pueblo,  Margarita contestaba a todos con serenidad.                  
Entre los asistentes se encontraba Rafaela y Barzan que escuchaban con atención a la candidata. 
En un primer momento les había causado una buena impresión a los asistentes que salían de la reunion comentando sus ideas de gobierno. 
Mientras tanto en San Pablo Mariano Arias regresaba de su fundo para dirigirse a su fábrica de ceramios cuando vio en todas las paredes del pueblo propaganda política, adiós a los momentos tranquilos de paz, pensaba, van  hacer semanas de locura con toda clase de ofrecimientos de los candidatos. 
De pronto, en una de las paredes del pueblo  grandes carteles anunciaban a un nuevo personaje como candidato ¿quién era este hombre? que se llamaba  Abraham Casa Grande ¿de donde había salido? se detuvo en el puente de San Pablo y comentó en voz alta, ¡nadie lo conoce!  ¿que hace en San Pablo?.

CONTINUARÁ   
         


domingo, 10 de marzo de 2019

DOS PUEBLOS...DOS VILLAS

Barzan estaba en silencio esperaba la respuesta de Rafaela: 
-Estás dudando para aceptar mi propuesta- comentó Barzan sorprendido y se puso de pie.
Se sentía incómodo y dijo -yo creía que tus sentimientos hacía mi persona eran firmes- dio media vuelta para retirarse y en ese instante Rafaela lo detuvo. 
Barzan había  interpretado  mal su silencio, ella solo estaba sorprendida no pensaba que Barzan quería casarse tan pronto.
-Espera tienes que escucharme antes de retirarte- lo tomó de la mano y los dos se volvieron a sentar. 
-No mal interpretes mi silencio, no es que no desee casarme contigo, solo que prefiero esperar un poco más, los dos tenemos pendientes y asuntos que realizar- contestó con serenidad para explicar su silencio.
-Rafaela no te estoy pidiendo que nos casemos mañana, solo  estoy confesando mi amor por ti.
-Disculpa, no pienses que dudo de mis sentimientos, solo me sentí sorprendida, tu propuesta fue inesperada, eso es todo. 
Barzan abrió la pequeña caja de terciopelo y de ella sacó un hermoso anillo de compromiso y volvió a preguntar -¿Rafaela quieres casarte conmigo?.
Rafaela emocionada contestó  -¡si!... quiero casarme contigo!.
Barzan tomó la mano de Rafaela y le puso el hermoso anillo que brillaba con un resplandor especial, fue un momento íntimo, los dos sonreían, un abrazo y un beso sello la propuesta.
-Tengo que confesarte algo, mi madre va estar feliz con nuestro compromiso, ella te quiere demasiado y siempre ha pensado que tú eres parte de la familia.
-Si, tengo que decir que yo también aprecio a tu madre, es una persona muy especial.  
Rafaela miraba el anillo, estaba realmente feliz, quería a Barzan en su vida y se alegraba de que él también desee lo mismo. 
En Santa Emilia el cielo estaba despejado y azul, así lo veían Barzan y Rafaela, ellos salieron a caminar, se dirigían a la tienda donde estaba Doña Elvira, querían darle la noticia sobre su compromiso. 
La atmósfera que rodeaba las calles era diferente o al menos así lo sentían los novios, ahora que  su compromiso era oficial. 
Doña Elvira no podía sentirse más feliz cuando se enteró de la noticia, ella en su fuero interno siempre quizo que Barzan sea parte de la familia. Abrazó y felicitó a la pareja, les habló emocionada y les deseo muchas felicidades.  
-Tenemos que celebrar este compromiso con una cena, yo invito, ustedes escojan el lugar, llamamos a Tadeo y a su esposa para ir toda la familia, esta es una ocasión especial. 
En Santa Emilia, no todos tenían motivos para celebrar, Hipólito Mancilla era uno de ellos, desde el segundo piso de su oficina todavía no procesaba el revés que había sufrido su proyecto. Él no tenía motivos para estar feliz, sentía que había estado paralizado mucho tiempo sin hacer nada, el tiempo de lamentos debía terminar, era el momento de seguir adelante. 
Cuando él tenía esa sensación de fastidio se iba unos días a la casa de su fundo ganadero y se quedaba en el lugar, luego regresaba renovado a San Emilia y seguro con alguna nueva idea que realizar.  
En cambio Teodoro Cerillo en su oficina del municipio de Santa Emilia estaba alegre con todo lo que había sucedido en los últimos días, el éxito en el rescate de los montañistas holandeses, que ya habían regresado a su país felices después de lograr su hazaña y que la gente del pueblo había celebrado con gran alboroto.  
Por varios días los noticieros hablaron  del éxito de su experiencia en lo alto del Gran Nevado, éste fue un difícil oponente,  pasaron días complicados pero al final lograron completar su gran aventura.  
Teodoro Cerillo rebosaba de satisfacción  con todo aquello y con las obras que había realizado en los últimos tiempos, pensaba que con esto él estaba listo para la nueva campaña de las elecciones municipales.                     
En San Pablo también celebraba el alcalde Lázaro Ventura, él  había colaborado  con la ayuda a los montañistas y se sentía parte del  éxito.  
En la oficina de su alcaldía hacía un repaso a todas las obras realizadas en los últimos meses.  
El alcalde Ventura sentía que estaba listo para lanzarse a la nueva campaña de elecciones municipales. Había algo que lamentaba con gran preocupación, tenía un nuevo oponente para postular a la alcaldía. Este era el antiguo secretario del partido, Edgar Monteagudo, él conocía muchas estrategias de la campaña de Lázaro Ventura y eso sería un inconveniente para las elecciones municipales de los próximos meses.
El alcalde Ventura tenía que planificar nuevas estrategias para la compaña. 
Manuelita llamó en voz alta a su secretaria -  esta se acercó a la oficina y dijo:
-Que desea señor Ventura-  y con libreta y lápiz en mano apuntaba todos los encargos del alcalde Ventura.
Reunión con los integrantes del partido mañana a las 8 a.m y ahora mismo reunión con el nuevo secretario y vocales del municipio. Tenía que empezar a trabajar cuanto antes en las nuevas estrategias de la campaña, el panorama que se presentaba en los próximas semanas era difícil.  
Manuelita se puso a trabajar en los encargos del alcalde, no tenia tiempo para charlas que muchas veces la entretenían.
San Pablo había prosperado, la mina era una ayuda en la economía del pueblo, además se hicieron muchas obras durante el mandato de Lázaro Ventura, salvo ese penoso incidente de la venta de terrenos que no se llegó a realizar porque era un acto de corrupción. Esto era una mancha en su carrera. Lázaro Ventura estaba seguro que la gente había olvidado aquel episodio y lo habían perdonado  cuando veían  todas las obras ejecutadas durante su mandato.
Las elecciones municipales  para ambos alcaldes serían fuertes y agotadoras.  
Teodoro Cerillo casi estaba seguro que iba a ganar, su panorama era tranquilo y sin competidores hasta que entró en su oficina casi sin anunciarse, el secretario del partido y con palabras atropelladas dijo: -Teodoro te has enterado de la última noticia que circula por el pueblo.
-No,  que sucede- dijo el alcalde con premura.
-Tienes una competidora para la alcaldía, es Margarita Estrada, recién se a  inscrito para las elecciones- dijo nervioso el secretario Navarro.
Margarita Estrada recién se había presentado para competir en las elecciones municipales, para todos fue una sorpresa, hasta ese momento ella no era muy conocida en el pueblo. Todos sabían que era profesora de biología y enseñaba en la secundaria de Santa Emilia, era madre de familia de tres niñas su esposo la apoyaba en esta nueva etapa en sus vida. 
Margarita Estrada había llevado cursos de administración pública y se sentía preparada para ser alcalde.  
Pero... ¿Santa Emilia estaba preparada para una alcalde mujer? desde su fundación nunca había tenido una alcaldesa. Ella tenía las mejores intenciones para gobernar en el municipio, amaba el pueblo y quería que este siga adelante con su desarrollo. Su hoja de vida era impecable, sabía también que iba competir contra Teodoro Cerillo, que hasta ese momento había demostrado ser un buen alcalde, era como se dice un peso pesado en la competencia.
Los alumnos de la secundaria que conocían a Margarita Estrada decían que ella era una persona estricta, pero excelente profesora que sabía escuchar a sus alumnos en las clases. 
Muy rápido corrió la voz por el pueblo, Margarita Estrada, se presenta  para competir en las elecciones municipales  decían todos y hasta los vecinos de San Pablo comentaban lo mismo y estaban sorprendidos. Los tiempos cambiaban rápidamente y nuevos vientos soplaban en la alcaldía.     
 Enterarse de esa noticia no le hacia mucha gracia a Teodoro Cerillo, pero él se sentía seguro, tenía  partidarios que lo seguían y el pueblo en general lo apreciaba, había hecho obras y trabajado por el pueblo de Santa Emilia.     
           
En la celebración del compromiso de Rafaela y Barzan los brindis de felicitaciones no faltaban, todos brindaban por la felicidad de la pareja y en un momento de charla también se comentaba sobre esta nueva candidata al municipio.
Eran los comentarios del momento, todos se preguntaban si tendría  oportunidad de ganar ante Teodoro Cerillo. 
En estos tiempos que corrían  todo podía pasar y un alcalde mujer significaba vientos nuevos en el municipio.
Para Rafaela era una buena opción, un cambio en la alcaldía era bueno, ella estaba de acuerdo con esta nueva candidata. 
La celebración del compromiso terminó con un último brindis y los mejores deseos.  
Todos se despedían y regresaban a sus casas, la reunion fue íntima y familiar, solo Celina era la invitada especial, ella no podía faltar en la celebración de sus amigos. 
Al despedirse felicitó a Barzan y Rafaela deseándoles los mejor del mundo para los dos  
Barzan se sentía feliz y confiado en su nuevo futuro, Rafaela iba de la mano a su lado, nada podía ensombrecer ese momento de felicidad, los dos lo sabían y era suficiente... 

CONTINUARÁ         

domingo, 3 de marzo de 2019

DOS PUEBLOS...DOS VILLAS

El frío en la gran montaña era otro factor de peligro, los montañistas habían pasado una noche completa en la nieve  y casi se congelan.
El grupo que dirigía Ángel Ripay seguía el camino del descenso, todos hacían sus movimientos  con cuidado, el malestar de la altura y la falta de oxígeno ponían al límite la resistencia de sus cuerpos. 
Los montañistas holandeses habían celebrado su triunfo y su extraordinaria aventura, ahora cada uno sabía que hacer y hasta donde podía el cuerpo soportar la altura. 
Exhaustos, con el cuerpo algo adolorido, seguían el camino estrecho de la montaña, ahora lo más importante era sobrevivir a lo que venía. 
El viento helado les recordaba que todavía tenían un largo camino hacia el descenso.  
El grupo de Roberto esperaba a sus compañeros y a la ayuda que habían solicitado. Ellos también habían pasado la noche en medio de la nieve y el frío, el malestar y el dolor de los músculos era un indicador de cansancio. Estaban semi congelados y los heridos no se encontraban bien.  
El S.O.S había sido escuchado en el pueblo y el helicóptero se preparaba para subir hasta la cumbre del Gran Nevado. Este partió y cuando subía  el piloto se dio cuenta de una gran dificultad, la fuerza del viento entorpecía el ascenso y empujaba la maquina lejos de la montaña, era como si una fuerza impidiera el rescate de los montañistas. 
Roberto rogaba ver llegar pronto al grupo de su hermano para todos juntos esperar la ayuda, pero todo parecía indicar que la realidad era otra. Ángel y los montañistas no aparecían porque caminaban despacio, el cansancio los vencía y no podían hacerlo muy rápido.
Cada uno de los montañistas sentían un fuerte malestar y mareos,  las ganas de devolver el estómago eran inevitables, era la altura que estaba cobrando su cuota. 
El frío y la nieve  podían quebrar un espíritu agotado después de vivir una gran hazaña. 
El Gran Nevado no dejaría ir fácilmente a los montañistas, ellos tenían que pagar su deuda de sacrificio al haber roto el silencio y la paz de la cumbre.
De pronto, Roberto que se encontraba varios metros mas abajo en la montaña, desde su posición giró y escuchó el sonido del helicóptero que subía para salvarlos pero vio con horror que este luchaba por querer aterrizar sobre la montaña, el viento impedía hacerlo. El piloto buscaba un lugar sólido para aterrizar, hacerlo en una mala posición podía causar que la máquina caiga al vació con resultados desastrosos.
El piloto hizo una maniobra temeraria y logró encontrar suelo firme, él tenía  gran entrenamiento en emergencias para estos casos, con suerte y su habilidad logró aterrizar sobre la gran montaña. 
De inmediato Paul y Roberto subieron a los dos heridos y a los otros dos montañistas que no se encontraban muy bien, Paul fue el siguiente en subir. Roberto decidió quedarse a esperar al otro grupo que no tardaba en llegar,  el piloto  comentó que no estaba seguro de poder regresar porque el clima se estaba poniendo más difícil, él insistió en quedarse. Entonces, la máquina partió con el grupo de montañistas.
Roberto veía como se alejaba el helicóptero para poner a salvo a los montañistas, él no quería dejar a su hermano sin saber que había pasado con su grupo e informarle a su vez que regresaría la ayuda  para rescatarlos. 
El tiempo pasaba el frío se intensificaba y el grupo de Ángel seguía adelante, Roberto intentó comunicarse por radio, tal vez ya había señal pero fue en vano la radio no contestaba. 
Levantó la cabeza y vio a lo lejos una pequeña bandera roja que se agitaba, era la señal de Ángel y su grupo, ellos estaban bien y bajaban lentamente desde el camino. Roberto también hizo una señal con la bandera roja y uno a uno los fue contando, estaban todos completos y vivos. 
Los hermanos Ripay se dieron un gran abrazo cuando se encontraron, todos estaban felices. Roberto explicó a su hermano lo que había sucedido y porque había pedido ayuda.
Ángel le dio la razón, ahora esperaban que vuelva el helicóptero por ellos. Pasar otra noche en la montaña sería mortal porque no tenían el equipo completo y el cansancio los vencía.            
Cuando el helicóptero aterrizó en Santa Emilia estaban los medios de comunicación presentes para entrevistar a los montañistas pero todos fueron enviados al hospital para que sean examinados, algunos presentaban signos de deshidratación y los heridos no se encontraban muy bien, ellos tenían signos de congelamiento. 
El público que estaba reunido a su alrededor, aplaudían a los montañistas, ellos habían regresado después de retar a la montaña.   
Ahora se tenía subir de nuevo con el helicóptero y rescatar al grupo que faltaba, ellos no  podían pasar otra noche en la altura.   
El piloto no lo pensó dos veces y partió al rescate de los que faltaban, en unas horas iba a oscurecer y el rescate sería imposible. 
Mientras en la altura, Ángel comentó con Roberto que la avalancha de nieve había borrado casi el camino de regreso y el peligro de caer en una grieta era una realidad. 
-Debemos esperar a que regrese el helicóptero, ellos no pueden abandonarnos en medio de la nieve y el frío- decía Ángel preocupado porque pronto iba a oscurecer. 
Unas horas de tensión, nadie hablaba, en su fuero interno no perdían la esperanza de ver aparecer el helicóptero en medio de las montañas. 
El viento helado arreciaba y el sonido de las hélices del helicóptero los volvió a todos a la realidad, estaban a salvados. 
De nuevo el piloto tuvo que hacer uso de toda su habilidad para aterrizar la máquina. 
Los montañistas miraban con desesperación sus esfuerzos y el peligro de caer, pero al final logró su acometido y aterrizó; con la poca fuerza que les quedaba, los montañistas subieron al helicóptero para dar las gracias al piloto por sus esfuerzos y a Dios que lo había permitido.
Atrás quedaba el Gran Nevado y sus peligros, los montañistas habían luchado por llegar a la cumbre y la montaña había sido un duro oponente.  
El helicóptero aterrizó en el pueblo y gran cantidad de público los esperaba, los aplaudía y los felicitaba, todos fueron llevados al hospital para ser examinados y estabilizados. 
La prensa nacional y extranjera los rodeaba, querían entrevistarlos. El enviado de la embajada de Holanda se encargaba que sus compatriotas se encuentren bien y sean auxiliados.
La gran aventura se había terminado, la hazaña se había logrado, todo el grupo jamás olvidarían lo vivido. 
El Gran Nevado fue un oponente recio y no les dio tregua, puso a los holandeses al extremo de sus fuerzas y resistencia, ahora él descansaba tranquilo después de dar su dura batalla. 
La noticia dio vuelta al mundo, los noticieros informaban sobre los montañistas y su hazaña. Desde el hospital daban algunas entrevistas pero tenían que descansar y recuperar la fuerza, en unos días volverían a su país.
El piloto del helicóptero también fue felicitado y aplaudido, él había logrado un limpio y gran rescate. Teodoro Cerillo agradeció su colaboración y lo declaró hijo predilecto de Santa Emilia.   
En Santa Emilia y San Pablo los pobladores no tenían otro tema de conversación que lo vivido por los holandeses y los hermanos Ripay, ellos fueron entrevistados por televisión  
Los hermanos contaban su historia de vida, eran reservistas del ejército y habían sido entrenados para casos de sobrevivencia y todo esto les fue útil para cumplir con el trabajo de cuidar a los montañistas.  
El alivio de saber que todos estaban a salvo permitió que regrese la tranquilidad a Santa Emilia, los pobladores sentían que habían vivido junto a los montañistas su aventura, además de salir en todos los noticieros el rededor del mundo el pueblo entero.  
Tres días más tarde los holandeses  recuperados y sanos se preparaban para partir, se despedían de Celina en el hostal "Bienvenidos"  y cancelaban sus cuentas.
 James le dijo a Celina que quería mantener una comunicación con ella, él en unos meses regresaría pero ahora solo como turista. Ella aceptó, sentía que había ganado un amigo. 
             
Rafaela y su madre también comentaban lo feliz que el pueblo se sentía de ver a los montañistas regresar a su país a salvo, era un gran experiencia vivida y ganada.
Barzan llegaba a buscar a Rafaela con un gran ramo de rosas, él se había perdido toda la hazaña del rescate porque había estado en la capital convenciendo a su padre de no vender el fundo de su abuelo y lo había logrado. 
Ahora, él se comprometió a dirigir la empresa para seguir adelante.
Rafaela le contó a Barzan los detalles del rescate y que todo había tenido un final feliz. 
-Que bueno Barzan, lograste convencer a tu padre de no vender el fundo.
-Si, él tenía la idea de que yo no quería seguir dirigiendo el fundo pero ahora todo es distinto, quiero quedarme a vivir en Santa Emilia contigo y de uno de sus bolsillos sacó una pequeña caja de terciopelo azul.
Rafaela quedó en suspenso, entonces Barzan se inclinó hacia ella y le hizo la gran pregunta. 
-¿Rafaela quieres casarte conmigo?.
Ella no sabía qué hacer, todo fue tan rápido, tan inesperado, ella quería a Barzan y la idea de casarse con él  era muy romántica pero qué decir, qué palabras escoger para un momento así...      

CONTINUARÁ.