domingo, 8 de septiembre de 2019

ALIDA Y GERVACIO

Gervacio explicaba a Trevor porque se habían demorado tanto. Su viaje a la aldea de los nativos fue una magnífica experiencia de estudio sobre las plantas pero también sobre las costumbres y vida en la aldea. 
Después de un reconfortante baño Alida y Gervacio se reunieron con Trevor para cenar. 
Alumbrados por la luz de los lamparines sobre una mesa hecha de troncos y en el cielo una bella noche estrellada, los tres comensales hablaban sobre su día y las anécdotas que cada uno había vivido. Trevor ya conocía el caso de la niña en la aldea de los nativos y decía sobre ello:
-No debemos interferir en las costumbres de los nativos, no es bueno y ellos no lo permitirían, son creencias de muchas generaciones. Nuestros deber solo es observar y aprender  sus costumbres y los conocimientos que tienen sobre su entorno. Son personas que conocen muy bien el eco-sistema de la región, he aprendido muchas cosas de ellos en el tiempo que estoy en el campamento. 
Alida le daba la razón, ella y Gervacio habían aprendido sobre ellos, al pasar el día en la aldea. 
La conversación se extendió parte de la noche, pero el cansancio terminó por vencerlos y decir hasta mañana, era hora de irse a dormir. 
Al día siguiente amanecía en la selva amazónica  y el campamento científico también despertaba, Trevor se había ido antes del amanecer con Sergio el guía, él quería  ahora ir más lejos para seguir con el trabajo de investigación y necesitaba a Sergio para que lo guié en un terreno desconocido para él.  
En el campamento Gervacio y Alida desayunaron, Trevor, antes de irse a dormir la noche anterior, les comentó que saldría con Sergio al amanecer, el lugar donde irían quedaba muy lejos de la estación científica. 
Gervacio no quería desperdiciar el día, para él era importante seguir con la investigación sobre las plantas con propiedades curativas, entonces propuso Alida  una caminata por el bosque, ella estuvo de acuerdo y comentó:
-Quiero llamar a mi madre primero y luego nos vamos- dio media vuelta y camino hasta la cabaña principal donde estaba el teléfono satélite, pudo comunicarse con Alma que recién amanecía en la capital.   
-Alida que bueno escuchar tu voz y saber que todo está bien, aquí en la ciudad no hay muchas novedades, toda la familia se encuentra bien-  decía Alma a su hija, con voz de  felicidad.
-Que bueno madre que todos estén bien y que tú estés más tranquila, te extraño y pronto nos podremos ver, ahora tengo que despedirme porque nos vamos con Gervacio a una caminata de investigación...un abrazo y besos- así se despedía  Alida de su madre y salió de la cabaña para ir con Gervacio por un camino nuevo. A pesar de la advertencia de Sergio de caminar paralelo al río, Gervacio decidió internarse en el bosque, Alida le recordó la advertencia pero el contestó 
-No te preocupes no nos vamos alejar demasiado. 
Protegidos ambos con sombreros para el sol y ungüentos para mosquitos y otros insectos se internaron en el bosque. 
Gervacio iba adelante cauteloso, movía cada rama para no encontrar sorpresas, además en cada árbol con una navaja hacia un profundo corte para dejar marcas y saber el camino por donde regresar. Todo en el recorrido era asombroso, la vegetación predominante en la zona es de un bosque casi interminable y en los árboles como siempre las aves anidaban. En su camino se encontraron con varias  familias de perezosos que dormitaban en las ramas altas de los árboles, a ellos nada parecía perturbarlos.
El encuentro con pequeños mamíferos fue sorprendente, no en vano la región era conocida por tener la más grande diversidad de plantas y animales. 
Gervacio atento ha cada movimiento o sonido extraño, seguía marcando los árboles del sendero y Alida lo seguía de cerca, atenta también al bosque que podía tener muchas sorpresas, no siempre  muy gratas.      La mañana  avanzaba y en su caminata        



de más de tres horas, Alida y Gervacio se encontraron con un claro en el bosque, donde había una laguna y a un costado unas hermosas caídas de agua, los rayos del sol penetraban a través de los árboles y se reflejaban sobre el agua, creando una admosfera especial y un bello paisaje. 
En el lugar la naturaleza había hecho su trabajo, construyendo un eco sistema donde convivían peces, tortugas, lagartijas y todo tipo de reptiles pequeños, en el extremo opuesto de la laguna flores propias de la selva adornaban la orilla, y entre ellas se movían pequeños sapos coloridos, que eran un aviso de no ser tocados porque cuanto más coloridos más venenosos. 
Alida se acercó al borde de la laguna para ver más de cerca a las tortugas pero Gervacio le advirtió que no se acerque demasiado porque en las aguas tranquilas de las lagunas solían vivir caimanes de gran tamaño.         
Alida junto a Gervacio observaban cada planta que llamaba su atención, ella tomaba apuntes de las características de cada árbol o arbusto que él le dictaba. Alida se había convertido en  su asistente. Los dos observaban atentos cada rincón que rodeaba la laguna, donde podían encontrar algo interesante. Sabían además  por comentarios de Sergio que en esa zona algo más profunda en el bosque, habitaban tribus de nativos que vivían en aislamiento, ellos no querían tener ningún contacto con la civilización y eran bastante agresivos si entraban extraños en su territorio.  
-Debemos tener cuidado no es bueno internarnos más allá de los límites de la laguna, alguien nos puede estar vigilando- dijo Gervacio mirando a todos lados.
La laguna era bastante grande y a su alrededor todo el bosque tupido de grandes árboles se apiñaban uno junto al otro. Alida aprovechó la oportunidad para  tomar fotos de cada rincón, plantas y flores que también servirían para el trabajo de Gervacio.
Se quedaron en el lugar toda la mañana, más allá del medio día, era tiempo de volver y mejor hacerlo cuando todavía había luz. 
Gervacio y Alida se internaron en el bosque para regresar y de pronto... parecía una broma, no estaban las marcas que él había hecho en los árboles para no perder el camino. 
Por un instante se le congeló la sangre en las venas, Alida también se dio cuenta que los cortes en los árboles no se notaban, ¿qué había pasado con ellos?, Gervacio fue cuidadoso al dejar las marcas. Ambos se quedaron paralizados en el lugar y como habían avanzado solo unos metros. 
-Regresemos a la laguna- dijo Gervacio -es mejor no caminar más tenemos que orientarnos de nuevo. 
Regresaron a la laguna y todo era igual, cada sendero se parecía al otro lleno de árboles y arbustos tupidos. Alida se alejó de Gervacio y este le dijo en voz alta -¡no Alida no te alejes de mí! si nos separamos vamos a perdernos y eso será peor. Es mejor estar juntos y recordar el camino donde fueron hechas las marcas. 
Se movieron lentamente cada árbol fue tocado y examinado para observar mejor y encontrar las marcar de cuchilla. Gervacio no podía comprender lo que pasaba pero el escenario que tenía frente a él era complicado porque el bosque al ser tan tupido se veía igual por todos lados, él pensaba... las marcas no podían haber desaparecido.
-Alida vamos a buscar los árboles marcados con más cuidado, tienen que estar por aquí, las marcas no pueden desaparecer- decía Gervacio bastante preocupado, porque si seguían sin orientarse  por el sendero, la noche los encontraría  perdidos en medio de la selva.
Tener calma era la prioridad y volver sobre sus pasos para recordar por donde llegaron a la laguna. Gervacio en su fuero interno admitía... Sergio tenía razón, no era fácil orientarse en un lugar que no se conoce y aún más cuando está  lleno de tanta vegetación y árboles que hacen que parezca  todo igual alrededor. 
Fue Alida después de un rato,  quien encontró el primer árbol marcado al borde del camino:
-¡Gervacio!- lo llamó -¡mira, aquí hay una marca!- el árbol estaba casi oculto por unas ramas por eso pasó desapercibido por ellos cuando buscaron la primera vez.                           
-Vamos Alida no perdamos tiempo si oscurece no veremos las marcas y podemos equivocar el camino- había un poco de pánico en su voz, no era nada gracioso perderse en un lugar donde era difícil que los puedan encontrar.
Alida también tenía miedo, debían caminar cerca de tres horas para llegar al campamento. Sergio les advirtió unos días antes que no era fácil andar  en medio de ese bosque y además encontrarse con el peligro de la picadura de un animal venenoso o algo peor, el temible jaguar. 
No era nada grato encontrarse con ciento veinte kilos de un jaguar encima de ellos  Esto último le escarapelaba el cuerpo a pesar que reconocía que era un gran animal de hermosa belleza. 
Caminaron el resto del sendero con cuidado de encontrar cada uno de los arboles marcados, era más difícil  verlos porque oscurecía y la luz ya no entraba igual en el bosque, cuando llegaron al campamento era de noche, Trevor los vio y estaba sorprendido de que aparezcan de pronto, muy serio les dijo:
-En el campamento no tenemos tiempo para preocuparnos si alguien se pierde por la negligencia de no escuchar las advertencia. Tu actitud Gervacio, ha sido irresponsable, porque encima te vas con  Alida arriesgandola a ella también. Escucha bien, si te pierdes en este bosque nadie te va encontrar y corre bajo tu responsabilidad lo que te suceda- Trevor muy molesto advirtió a Gervacio, él había sido temerario en ir por un camino de la selva que no conoce, en un bosque lleno de peligros y casi infinito. 

CONTINUARÁ     

     

domingo, 1 de septiembre de 2019

ALIDA Y GERVACIO

Gervacio observó el pesar de Demetrio y no quiso interrumpirlo, retrocedió unos pasos pero en ese instante Demetrio comentó:
-No se preocupen no he querido importunarlos con mis recuerdos, pero es un pesar que guardo dentro de mí.
-No, por favor, nosotros solo respetamos su silencio- contestó Alida.  
Demetrio movió la cabeza, les señalo la puerta de la cabaña y agregó -siganme quiero mostrarles un árbol que es interesante-  caminó hacia fuera de la cabaña  se internó unos metros en el bosque, Alida y Gervacio lo seguían de cerca, estaban curiosos, pensaban que podía ser un árbol parecido al que Sergio les mostró, el cual tenía más de quinientos años. 
Demetrio caminó unos pasos y se paró al lado de un árbol aparentemente normal, igual en aspecto al de otros arboles, pero éste en realidad era distinto:
-Este árbol es de apariencia normal, su corteza es la que contiene una sustancia que paraliza cada músculo del cuerpo y el corazón lentamente, si se exceden en tomar la cantidad ocasiona la muerte. La corteza se raspa  y se hierve en poca agua, se deja consumir y al final queda un líquido oscuro que es amargo al tomar. Aquí lo usamos como un calmante para el dolor pero debe consumirse en mínima cantidad si no las consecuencias son fatales-  Demetrio terminó de decir esto, dio media vuelta y regresó de nuevo a su cabaña, se paró en la entrada y vio que su gente caminaba hacia el centro de las cabañas. 
-Es hora del ritual- comentó -debemos mostrar respeto, tenemos que acercarnos- y señaló un lugar  para Alida y Gervacio, ellos debían estar de pie y en silencio. 
Los nativos en el centro de la aldea rodeaban a una pequeña niña, tal vez de ocho o nueve meses de nacida, la niña vestía una túnica de colores y su madre la tenía en brazos,  el Curaca de la aldea, movía las manos y pronunciaba palabras en su dialecto que no comprendían Gervacio, ni Alida, ellos inmóviles miraban la ceremonia, no hablaban, nadie lo hacia, solo en coro los nativos repetían algunas palabras y le acercaban  unas ramas con las que tocaban suavemente a la niña.  
La pequeña tranquila no lloraba, se sentía segura en brazos de su madre. La ceremonia duró cerca de una hora, luego de terminado el ritual la niña y su madre entraron en una de las cabañas, todos quedaron en silencio. 
El Curaca se acercó Alida y a Gervacio y les ofreció una vasija que contenía  gusanos que los nativos  comían como un plato especial. Alida recordó las palabras de Trevor -no deben rechazar nada que les ofrezcan- Sergio el guía se mantenía a un lado en silencio, él no decía palabra alguna.  
Gervacio miró a Demetrio como pidiendo ayuda, pero él señaló la vasija y comentó -debe recibir y comer uno o dos gusanos no son desagradables se lo aseguro.
Con una actitud natural Gervacio tomó la vasija y se sirvió un gusano que puso en su boca y sin mascar se lo paso, luego entregó la vasija Alida y ella hizo lo mismo, cogió un gusano y lo trago sin masticar. Demetrio recibió la vasija y la entregó al Curaca que muy serio se retiró.
Era verdad lo que decía Demetrio, el sabor del gusano  no era desagradable pero tenía una consistencias aceitosa que les quedó en la boca por un buen rato. 
Demetrio contó a los visitantes que esos gusanos no son desagradables de comer y que es una costumbre de su pueblo consumirlos. Los nativos los sacan de los árboles que se encuentran cercanos a la aldea.
Gervacio le preguntó el porqué del ritual a una niña, que significado tenía, él sentía curiosidad por saber.  Entonces Demetrio le contó la historia:
-En la aldea la niña, es considerada una          
deidad porque ella ha cumplido con algunos requisitos  para que sea considerada de esa forma. Cuando la pequeña nació no lo hizo como nacen todos los bebes con el rostro mirando hacia abajo, el rostro de la niña miraba hacia arriba, después en la parte superior de la cabeza tiene una pequeña protuberancia que asemeja a un cuernito y por último, en la parte de atrás de su cabeza, en la nuca, tiene un mechón de cabello completamente blanco que nadie en la aldea lo tiene y quiero aclarar, no son canas. 
Todos los nativos creen que es una deidad que ha reencarnado en la niña, por eso el trato especial y por eso es el ritual.  
Alida escuchaba a Demetrio y no salía de su asombro ¿era en verdad la niña especial? o solo era un lindo ángel que viviría el resto de su vida inmóvil y considerada intocable por los demás, ella no podría elegir su camino ni vivir su propia vida, era un destino solitario o... ¿tal vez no? Alida preguntó si podían ir a la cabaña y ver a la niña. Demetrio contestó -me temo que eso es imposible a nadie se le permite ver a la niña, solo cuando es la hora del ritual. Alida sintió pesar por la pequeña, su vida no sería fácil, pensó. 
Caminaron los visitantes de nuevo hacia la cabaña de Demetrio, Gervacio preguntó si podía llevar unas muestras de todas las plantas y raíces  que le había mostrado, era importante llevarse muestras para estudiarlas y examinar su composición.
Demetrio estuvo de acuerdo y le entregó cada muestra de plantas que tenía sobre la mesa, Gervacio apuntaba con cuidado el nombre de cada una y las envolvía en un papel manteca que había traído para ese propósito, luego las guardaba en un maletín pequeño que colgaba en su hombro. Todo debía ser documentado y bien envuelto para viajar a la capital.
Sergio en su momento avisó a Gervacio que tenían que partir, el camino de regreso sería largo y no es bueno que la noche nos encuentre en el camino. 
-Si, en un momento estaremos listos, tengo que guardar todo con seguridad si no mi trabajo se puede arruinar- contestó Gervacio mientras Alida lo ayudaba a tomar apuntes de cada una de las plantas.   -Es un gran problema el que ahora se vive en la aldea- decía Demetrio preocupado -la gente de la nueva generación quieren irse a la ciudad y aquí en la aldea cada día nos quedamos sin jóvenes que puedan heredar todo el conocimiento de sus mayores para seguir la tradición y que nuestro pueblo no desaparezca. El ruido de la ciudad les atrae en demasía y que podemos hacer los mayores para detenerlos...nada. Es una cruda realidad- dijo esto con pesar y lamento en la voz. Él pensaba en el futuro de su pueblo.
Gervacio no tenía palabras para contestar lo que Demetrio hablaba,  al final agregó -deben de hablar con los jóvenes y explicarles lo importante que es que ellos se queden en la aldea, nadie dice que no puedan ir de visita a la ciudad más cercana, deben decirle también lo difícil que sería para ellos insertarse en la vida laboral de la ciudad, hablen con ellos de todo esto.  
-Hablar con ellos lo hemos hecho de varias formas y hasta hemos sido duros con nuestros jóvenes y aún así, hace tres días se fueron tres de ellos. Somos una población pequeña y si se van, en unos años nada va quedar de nuestro pueblo. 
-Es un problema grave pero tienen que seguir insistiendo y quien sabe esos jóvenes que se han ido, cuando vean la realidad en la ciudad y sin dinero van regresar, como en tu caso que no te acostumbraste al bullicio del lugar- contestó Gervacio para darle ánimo a Demetrio que estuvo de acuerdo con sus palabras.
 Alida y Gervacio terminaron de guardar su preciado cargamento en el maletín y se despedían de Demetrio, éste les dijo que era necesario despedirse del Curaca y jefe de la aldea, si no lo considerarían como una falta de respeto.  
Los tres visitantes obedecieron a Demetrio y junto con él fueron a buscar al Curaca, le agradecieron su hospitalidad y permiso para permanecer en el lugar y prometieron regresar de nuevo en unos   días. 
                
Caminaron despacio para salir de la aldea no era una buena idea irse muy rápido había rituales que tenían que obedecer. 
Sergio por fin habló, él se había mantenido en silencio en todo el tiempo que duro la visita porque no quiso interrumpir el trabajo ni la conversación de Gervacio. 
-Ahora tenemos que tomar el camino de regreso, hemos tardado más de  cuenta y no es bueno caminar de noche en la selva- comentaba Sergio a Gervacio.
-Entonces vamos, la ruta de regreso es larga.
En el camino se encontraron con algunos animales pequeños y con un ciervo de los pantanos que corría entre el follaje para esconderse de los intrusos, era de tamaño mediano y color rojizo parecía despreocupado pero alerta a cualquier movimiento o sonido extraño, este animal decía Sergio es la presa favorita del jaguar, él no puede evadir un encuentro con el más extraordinario depredador de esta selva. 
En otro momento se encontraron con un gigantesco grupo de mariposas que volaban por el lugar, era un cuadro casi mágico ver la cantidad de estos insectos de colores llamativos, desde las más pequeñas a la más grandes, en la zona había una gran cantidad de ellas. 
En el camino también se encontraron con un tapir adulto que corrió a esconderse, él es considerado el detective de la selva porque siempre esta alerta y tiene un gran olfato para avisar a todos que hay cerca un depredador.
Mas adelante y en medio de los ramajes vieron a lo lejos una temible aparición, era un jaguar de gran tamaño que ya los había visto, Sergio alertó -no se muevan solo quédense quieto, esta un poco lejos para atacarnos, pero son tan veloces que puede acercarse- los tres estaban inmóviles y apenas respiraban cuando vieron que el temible animal desapareció como si fuera un fantasma. 
Era temible sí, pero también era de una belleza extraordinaria, fue fácil comprender porque los nativos los consideraban un rey de la selva amazónica.
La luz del día se había ido cuando Gervacio Alida y Sergio llegaron al campamento, estaban exhaustos y con hambre, para ellos había sido un gran día de experiencia y aprendizaje, Trevor los recibió preocupado porque pensó que algo podía haberles pasado. 

CONTINUARÁ      
   
      
    
     


domingo, 25 de agosto de 2019

ALIDA Y GERVACIO

La noche había llegado, en el campamento todo era tranquilidad.  
Trevor, Gervacio y Alida tomaban sus alimentos alumbrados por la luz de  lamparines, los que  creaban un ambiente especial.
En el cielo la luz de la luna llena completaba el marco donde todo parecía mágico, y aunque Gervacio se negaba a reconocerlo; porque él siempre decía que era una persona muy realista para dejarse llevar  por la magia pero ahora tenía que decirlo. -La noche con la luna llena parecía encantada. 
Mientras cenaban Trevor les contaba en un perfecto español a los visitantes sobre sus viajes y aventuras que había vivido por varios lugares del planeta. El era un viajero empedernido que había recorrido selvas, desiertos, glaciares y en varias ocasiones estuvo en peligro de  muerte, él reflexionaba:  
-Ahora es tiempo de detenerme, después de viajar por tantos años quiero terminar este trabajo de tesis y regresar a mi ciudad, establecerme y formar una familia, se pasa el tiempo y ya no quiero viajar más.
Gervacio comentó -que bueno, has conocido muchos rincones de la tierra, tuvieron que ser muy interesante tus viajes, me gustaría viajar así y conocer muchos lugares. 
Trevor preguntó a la pareja -¿ustedes están casados?- ambos respondieron casi al mismo tiempo que no y soltaron una carcajada por la ocurrencia. 
-Todavía no está en nuestros planes- comentó Alida -pero en el futuro no sabemos que puede pasar- agregó.
-Si, por el momento estamos concentrados en nuestras carreras y no le hemos pensado aún- terminó de decir Gervacio. 
Los tres amigos continuaron su conversión, Trevor les habló de la vez que casi muere en el ártico cuando el hielo donde estaba parado se rompió y cayó al agua congelada -nunca olvidaré esos momentos, fueron de pánico y terror, la corriente me jalaba y yo hacía esfuerzos supremos por mantenerme en el lugar para que mis compañeros me ayudaran a salir, si era arrastrado por la corriente bajo el hielo, la muerte era segura. 
Alida y Gervacio escuchaban atentos su relato y el terror que vivió, ellos no podían imaginar todas las experiencias vividas por Trevor.
-Mañana pensamos visitar con el guía la aldea de los nativos, me interesa ir a ese lugar y conocer al hombre que según Sergio conoce mucho de las plantas curativas, quisiera hablar con él- comentaba Gervacio. 
-Sí debes hablar con él, tú que eres botánico vas a conocer  una gran cantidad de plantas. Cuando yo recién llegué y lo conocí, me di cuenta de  que tiene un profundo conocimiento de las plantas  y raíces curativas que son heredados de su madre y ésta a su vez de su padre, estos conocimientos son transmitidos  de generación en generación como es la costumbre entre los pueblos de la amazonia. 
Cuando recién se instaló el campamento hace dos años según me contaron, los nativos no querían aceptarlo, ellos tenían el temor de que les quiten sus tierras, la gente del campamento eran invasores. Los nativos se revelaron contra el campamento, se tuvo que mantener varias conversaciones para convencerlos que sería un lugar  para estudios científicos sobre la selva  y que contaban con su ayuda para sus conocimientos ancestrales del lugar. No estuvieron muy convencidos al principio, pero poco a poco se dieron cuenta que era verdad que no les decían mentiras, ademas el campamento ahora los apoya con ayuda económica.       
La conversación se extendió unas horas más hasta que se dieron cuenta que tenían que ir a descansar, mañana sería un día muy ocupado para los tres. 
Alida se despidió de los caballeros y se retiró a su cabaña, era una de las reglas del campamento hombres y mujeres separados para no incomodarse mutuamente.
Gervacio y Trevor compartían la cabaña múltiple de varias literas. Hasta mañana Trevor dijo Gervacio después de asearse en los baños acondicionados del lugar, a él le parecía increíble estar en medio de la selva bañándose con el agua que venía de un pozo natural.
A media noche el campamento estaba en silencio, solo alumbrado por la luz del lamparín por  razones de seguridad, todos dormían esperando el nuevo amanecer. 
Con los primeros rayos de sol se despertaron Alida y Gervacio para prepararse a su travesía, Trevor ya se había ido, ellos no sintieron a la hora que partió. 
Después de un desayuno frugal y de  que Alida converse con su madre partieron con Serguio y el guía para ir de visita a la aldea nativa que estaba a tres horas a pie de distancia del campamento.     
Alida Gervacio y Sergio iniciaron su caminata.   
Los tres se internaron en el bosque, Sergio iba adelante señalando el camino con una rama en la mano movía con cuidado cada arbusto que encontraba a su paso no  deseaba tener  alguna sorpresa peligrosa.
Las aves en lo alto de los árboles se espantaban con los visitantes, los simios de diferentes tamaños y tonalidades, daban de chillidos y los perezosos dormían profundamente colgados de alguna rama, ajenos a todo el ruido. La selva rebosaba de vida en cada rincón. 
Gervacio atento a las explicaciones del guía, éste le indicaba que conocía muy bien el camino a la aldea pero nunca se internaba más de lo necesario en el bosque: 
-Yo soy de esta región, pero aun así sólo voy hasta donde conozco, porque en las profundidades del bosque todo es igual, los árboles están tan juntos que es fácil confundirse y tomar el camino equivocado, uno puede caminar en círculos por días y luego morir de cansancio hambre y sed- Dijo Sergio para terminar. 
Cada tanto Gervacio se detenía porque algún arbusto había llamado su atención lo examinaba con cuidado y cortaba alguna rama para estudiarla después en el campamento.  
El calor era sofocante, los visitantes se detenían para tomar un poco de agua que traían en sus cantimploras, la sed y el calor los agotaba un poco más de lo normal, Gervacio y Alida estaban acostumbrados hacer caminatas pero con la deshidratacion se sentían peor. 
El camino se terminaba a unos metros cuando vieron la aldea, se acercaron y de inmediato fueron rodeados por los hombres de la aldea ellos pensaban  ¿quienes eran y que querían en sus tierras estos visitantes? uno de ellos reconoció a Sergio y preguntó  ¿por que había venido con extraños?
Sergio tranquilizó a todos diciendo que eran personas del campamento que querían conversar con Demetrio, el hombre que conocía de plantas y luego a todos les presentó a Gervacio y Alida, los nativos los observaban detenidamente y preguntaron en su dialecto porque querían saber de las plantas. 
Sergio les aclaró  -ellos son científicos, son botánicos y están interesados en el estudio de la plantas.
Uno de los niños fue a buscar a Demetrio y lo llevó con el grupo para que hablen con él, la tensión de un momento había cedido y el ambiente se relajó, Demetrio saludo a los visitantes y tranquilizó a su gente. Luego se presentó con Gervacio y Alida, él conocía el castellano porque había vivido en la ciudad de Tarapoto varios años, pero nunca llegó acostumbrase y regresó con su gente donde se sentía libre y sin problemas propios de la ciudad.
Él decía -aquí no tengo que preocuparme por nada más que mis trabajos y curaciones, con las plantas ayudo a mi gente a curarse. Siganme, ustedes son del campamento, entonces son amigos.  Los llevó a su cabaña rústica donde podía mostrarles las plantas y raíces que conocía. Sobre una mesa una  a una las señalaba  y explicaba para que servían.
Gervacio tomaba nota de cada explicación y Demetrio se detuvo en una planta de hojas largas -estas hojas tienen un efecto de rápida cicatrización, bien lavadas las hojas se envuelven a la herida y esta se cura en pocos días- luego señaló otra planta, -esta es para el dolor tiene un poder increíble para calmar cualquier dolor- Después se detuvo ante raíz, la tomó en sus manos y dijo -está raíz es de cuidado, se utiliza para no tener embarazos pero hay que saber como usarla, yo mismo no la conozco bien, pero hablo por experiencia propia. Mi hija después de su primer niño no quería tener tan pronto otro y comenzó a tomar del agua de esta raíz que se hierve, yo le advertí que debía tener cuidado, no sabíamos que cantidad se debía tomar. Luego de tres años de tomar diariamente el agua de la raíz quizo tener un segundo bebe y no podía. Fue al doctor para saber que pasaba con ella porque no poda tener otro bebe y este luego de examinarla y de hacer una ecografia encontró que los ovarios se habían  reducido de tal forma que casi habían desaparecido no podía tener familia, quedo estéril, han pasado siete años de ello y hasta hora nada. Yo le dije que tenga cuidado es una raíz peligrosa si no se sabe como usar, ella no me escuchó, en general todas las plantas se debe saber usar. Mi hija vive en la ciudad con su esposo, ella no ha querido regresar a la aldea- Demetrio guardó silencio unos segundos, tenía una expresión de pesar en el rostro. 

CONTINUARÁ        
     
   


domingo, 18 de agosto de 2019

ALIDA Y GERVACIO


El día recién comenzaba, Trevor advertía a los visitantes de todas las precauciones que debían tomar para no tener sorpresas que lamentar. Después todos se dirigieron a la cabaña principal donde tenían los equipos con los que podían iniciar su trabajo de investigación. 
A uno de los muchachos Trevor le indicó que prenda un generador que les proporcionaba luz eléctrica por unas horas para recargar los equipos.
En las noches se prefería en el campamento usar la luz de lamparines y linternas para alumbrarse  era lo más adecuado para no romper la paz y quietud con el ruido que hacía el generador.
Trevor señaló a Gervacio y Alida como se usaban los equipos para que puedan trabajar y cuidarlos. Ellos estaban sorprendidos de lo bien equipado que estaba el centro de investigación. 
Para Gervacio era la primera vez que venía al lugar, él anteriormente había estado en otro centro pero éste lo sorprendió, estar en medio de la selva, trabajar con equipos de última generación y poder comunicarse con el mundo. 
Esto era asombroso, por todos los trabajos de investigación que se realizaban ahí. Trevor volvió a recalcar la importancia de cuidar los microscopios y computadoras, eran por el momento su responsabilidad. Gervacio estuvo de acuerdo, ellos serían muy cuidadosos para usarlos, la idea era que todos aquellos que vengan al campamento puedan utilizarlos.
Como Trevor tenía que comenzar a trabajar igual a todos los días, pidió disculpas y se retiró para ir a su sitio de observación del lagarto negro que se ubicaba lejos del campamento, él tenía que hacer apuntes de su trabajo. Estaría ausente el resto de la mañana. 
Cuando él se alejó, Gervacio pidió al guía le muestre los alrededores que estaban más distantes era de su interés conocer mejor la zona. 
Con Alida, Gervacio y el guía iniciaron su recorrido, tomaron el camino no muy lejos del río, mientras andaban, Sergio comentaba: -ahora que vamos por este camino es importante que sepan que si ustedes quieren ir algún lugar deben hacerlo en paralelo al río, nunca deben internarse en la selva sin conocer, es fácil perderse, el río en cambio siempre los llevará alguna aldea o ciudad- y señalaba al río que se podía ver entre los arboles a unos metros de distancia -algo más, no deben salir a caminar de noche, el campamento es más seguro.   
-Este camino lo conozco muy bien, vamos a internarnos en el bosque para que vean algo asombroso, estoy seguro que les va a gustar, sobre todo a la señorita- decía Sergio y les señalaba el camino por donde ir.  
A esa hora de la mañana el calor comenzaba apretar, internarse en la selva por el camino que indicaba el guía era más fresco bajo la sombra de los arboles.  
En lo alto de las ramas las aves volaban de un lado a otro, los monos de pequeños tamaños observaban al grupo y hacían un ruido ensordecedor para anunciar que extraños caminaban por sus territorios, Alida estaba atenta a todo lo que la rodeaba y Sergio les decía -cuidado donde pisan, aunque este camino no es peligroso se debe tener cuidado. 
Más adelante se encontraron con un grupo de simios, en lo alto, ellos comían sus frutos y arrojaban las cascaras al suelo algunas caían sobre las cabezas de los visitantes pero no era peligroso.  
Alida preguntó a Sergio si había algún peligro de encontrarse con un jaguar en la zona, éste contestó:
-Los jaguares no suelen caminar en la luz del día, ellos prefieren la noche para salir a cazar, son muy sigilosos y cuidadosos, nunca hemos tenido noticia de un jaguar que halla atacado a un humano. 
Alida respiró más tranquila aunque reconocía que sería hermoso ver a uno caminando a cierta distancia,  un animal así, se ve solo...una vez en la vida.   
Caminaron algo más de una hora hasta que por fin llegaron al lugar del que hablaba Sergio, parecía sacado de un álbum colorido.                  
La primera impresión fue de asombro y belleza, el lugar estaba repleto y por doquier habían bellas orquídeas pegadas a los troncos de los arboles y otras crecían en la tierra, Alida no sabía cuál era más colorida hermosa y delicada. Cientos de orquídeas formaba ramilletes o coronas. Al fin comprendía  porque eran tan apreciadas.  
Alida estaba extasiada, disparaba su cámara para tener el recuerdo de este paraíso de orquídeas.
Gervacio también admiraba el cuadro que formaban las flores, mientras le explicaba  que las orquídeas en realidad eran plantas parásitas que crecían pegadas a los troncos de los arboles y se alimentaban de ellos en su hábitat  pero podían crecer muy bien en macetas cuando se cultivaban  en la ciudad. 
Se quedaron en el lugar admirando la belleza de las flores. Gervacio por su lado examinaba cada arbusto y planta que no le era conocida, tenía que estudiar todo aquello que estaba a su alrededor, cortó algunas ramas para llevarlas al campamento y observarlas en el microscopio.
Luego Sergio les indicó otro camino donde podían ver un árbol interesante.
Según comentaba el guía, la zona era muy rica en una gran variedad de especies de árboles de madera, pertenecientes a más de 75 especies entre caobas, cedros y otros,  también era la mas rica en variedad de palmeras pertenecientes a 34 especies diferentes, todo ello podía estar en una sola hectárea, imaginen la cantidad de hectáreas que hay en la región 
-Esto,  ha sido  estudiado por los científicos que vienen al campamento, ellos dicen que es una zona con el hábitat más diverso del planeta, de ahí el interés de ser estudiado. Yo aprendo cuando escucho hablar a los señores que vienen  y se quedan uno a dos meses estudiando la variedad de plantas animales, los guío a donde ellos quieren ir. 
Sergio les señalo el lugar donde estaba el árbol, que se erguía a más de 60 metros de alto y el tronco era de gran diámetro, nunca antes habían visto un árbol así, era gigantesco.
-Este árbol- decía Sergio -tiene más de 500 años dicen los estudiosos y es un especie rara.
-Si es una especie rara- comentó Gervacio y se acercó a tocarlo era la primera vez en su vida que veía un árbol tan grande. 
Alida también se acercó y tomaba fotos al asombroso y bello árbol. Todo aquello que se encontraban en el camino era para ser estudiado. 
-Ahora es importante cuidar toda esta región, a veces la inescrupulosa  sed de fortuna hace que los bosque de madera natural se destruyan por la mano del hombre- decía Gervacio muy serio, pensando en el futuro como el botánico que era.  
La mañana se había terminado era hora de regresar al campamento,  la tarde la dedicaría a estudiar las plantas recolectadas y a tomar nota de todo lo observado. Había sido interesante recorrer la zona. Reflexionaba Gervacio.             
En el campamento ya se encontraba Trevor concentrado en su trabajo, él se había acostumbrado al lugar  y aparentemente se quedaría unos meses más hasta acabar su investigación.  
Alida y Gervacio se prepararon el almuerzo en la cocina al aire libre fue algo ligero porque después querían desarrollar  su trabajo de investigación. 
Los dos comentaban lo interesante de todo lo que habían conocido y recién empezaban su recorrido.           
-El trabajo de investigación tiene que ser meticuloso y apuntar todo aquello  que uno observa- decía  Gervacio -mañana quiero ir a la aldea de los nativos, es importante hablar con ellos que conocen más sobre las plantas de la región- terminó de comentar.
-La aldea está más lejos de todo lo que hemos caminado hoy día, pero sí, tienes razón es interesante conocerla y hablar con ellos- contestó Alida.
Terminaron el almuerzo, ordenaron y limpiaron todo lo utilizado como era una de las reglas del campamento. Nada se debía dejar sucio ni botar desperdicios al bosque, todo se reciclaba y los desechos orgánicos eran procesados de forma natural para que se descompongan. 
Gervacio se encontró con Trevor en la cabaña principal, él estaba escribiendo sus apuntes para la tesis y no  tomó mucha atención de la presencia de Gervacio que se sentó para usar el microscopio y realizar sus notas.  
Alida descansaba en la cabaña, se quitó los botines para aligerar los pies, pensaba en todo lo interesante y asombroso que había conocido la mañana en el bosque, el paisaje, las aves y los animales con los que se habían cruzado, era una tierra generosa y abundante en frutos y ríos caudalosos. Es un lugar donde el sol calienta en el día pero las noches son frescas con aroma de flores y de naturaleza pura. Lejos queda el ruido y el estrés de la ciudad y la vida cotidiana. En el corazón de la selva todo era paz y así debía quedar decía  Alida.

CONTINUARÁ
        

domingo, 11 de agosto de 2019

ALIDA Y GERVACIO

El tiempo era perfecto para navegar por el río, Alida y Gervacio ubicados en sus asientos se preparan para la travesía, todo estaba listo para partir. 
Gervacio dio la orden a Eber de avanzar no era conveniente demorar más el viaje. 
El río Huallaga  se veía majestuoso y serpentiante,  era la primera vez que Alida conocía un río de esas dimensiones. Ella estaba preparada, mientras el bote avanzaba sobre la corriente poderosa de sus aguas. 
El bosque tropical saludaba a los navegantes y el sol pleno, enorme y luminoso en medio del cielo, observa perezoso. En ambas orillas la vegetación espesa y abundante se muestra llena de miles y miles de aves de diferentes tamaños y colores que vuelan de un árbol a otro, pequeños simios indiferentes con los viajeros comen frutas que arrancan de los árboles. 
Eber experto y conocedor del río, maneja con habilidad y destreza. 
La velocidad de la corriente forma pequeños tumbos que hacen saltar al bote pero Eber sabe como esquivar el peligro y no perder el manejo de la embarcación   
El río Huallaga es un afluente del río Marañón y éste a su vez forma junto al río Ucayali el gran río Amazonas. Estos son conocidos como los grandes ríos que alimentan la selva donde la vida acuática es rica y diversa. 
Mientras la embarcación avanza por el río, Gervacio explica a Alida todo lo que se asoma en las orillas, les esperan varias horas de viaje, pero la emoción de ver esta selva vasta e inalterable en un rincón del mundo tiene a los viajeros ocupados con todo lo que se presenta. 
En un momento del viaje Eber les explica a los viajeros: -Si por una casualidad uno cae al río nunca  debe luchar contra la corriente, eso sería en vano porque es demasiado fuerte, lo mejor es dejarse llevar hasta que ella misma los arroje a una de las orillas,. eso no va a pasar pero es bueno saberlo-  recalcó esto último con un tono grave en la voz.
Alida y Gervacio escucharon con atención las palabras de Eber, se sentían confiados el hombre demostraba una gran destreza en el manejo de su embarcación.
Río abajo avanzan los viajeros, el calor era sofocante pero no hay queja todo eso es parte del viaje, ellos no van a una ciudad moderna, ellos viajan al corazón de la selva donde hay que adaptarse a todos los inconvenientes. 
El asombro de Alida es increíble al ver arboles gigantes que llegan a más de sesenta metros y sus troncos son tan anchos que se necesitarían varios hombres para poder abrazarlo. Todo lo que los rodea es hermoso y espectacular, es el lugar llamado el reino del jaguar.  Este es un animal mítico entre los nativos que lo han convertido en el más temido y respetado de la selva.                
En las orillas se pueden ver grandes caimanes que toman el sol y tapires que se asoman por el espeso bosque.
Alida señala todo aquello que llama su atención y Gervacio paciente le explica los misterios de ese gran bosque.
La tarde va cayendo y aun falta la noche para llegar a la estación científica. Los viajeros han comido algunos bocadillos que trajeron para soportar el viaje. Gervacio es consciente que  ningún desperdicio debe ser arrojado al río, todo tiene que ser recogido y guardado en las mochilas. 
El calor continúa y ya anochece  cuando por fin llegan a su destino, en la orilla los espera un guía el que los conducirá al campamento que esta a poca distancia del río. Eber guarda el bote en un lugar seguro y apartado. El guía con una lámpara en la mano conduce a los visitantes por un camino estrecho y lleno de verdor. Eber se queda a dormir en el campamento, es peligroso navegar de noche por el río. 
El camino parece largo, pero de pronto se abre un claro en medio de la vegetación donde se ve la cabaña principal rodeada de otras pequeñas cabañas, hay lámparas de querosene que alumbran cada cabaña, el lugar no es muy grande pero si  suficiente para recibir a los  científicos visitantes que realizan sus trabajos de investigación. 
En un primer momento los recibe Trevor Wusteh, un norteamericano jefe del campamento, él se encuentra desde hace tres meses en el lugar preparando un trabajo para su tesis de doctorado. Saluda a los recién llegados y les señala el lugar donde dormir. Existe la cabaña para hombres y otra para mujeres ambas equipadas con lo necesario para cada persona. 
Trevor les explica que los servicios higiénicos se encuentran afuera de las cabañas por razones obvias y las duchas están a poca distancia. Todas las aguas residuales van a un silo, nunca se descargan en el río para no contaminarlo. Además de ello, les indica que cada uno debe limpiar su lugar y mantener sus camas ordenadas. Lavar sus platos y tazas que utilicen  y dejar todo en perfecto orden. Jamás arrojar latas cartones plásticos o cualquier desperdicio, la selva debe quedar intacta y bien protegida de la contaminación. Trevor hace hincapié en esto último.
Gervacio y Alida se dirigen a las cabañas indicadas para dejar sus mochilas, luego se acercan a Trevor para preguntar donde pueden dejar los víveres que han traído y compartir con él la cena.   
Después de preparar la cena que fue sencilla, los viajeros conversan con Trevor quien les explica algunos manejos en el campamento: -En la cabaña principal existe un equipo para comunicarse, es un teléfono satélite con el que pueden estar conectados con el mundo, además de los equipos de microscopios y una computadora, donde pueden encontrar más información del lugar. Nunca deben alejarse demasiado del campamento sin el guía, es fácil perderse. 
Luego les comenta el motivo de su estancia en el lugar, cómo él es biólogo, está preparando un trabajo sobre la ecología y reproducción de los caimanes negros en peligro de extinción por la caza indiscriminada, es un trabajo de tiempo y paciencia, después  preguntó a Gervacio cuál es el motivo de su visita.
Gervacio le cuenta que es botánico y que viene a un estudio sobre las plantas con propiedades medicinales, también es un trabajo largo y de mucho cuidado,  y agregó que Alida era estudiante de biología marina. Todo esto para ella es nuevo y fascinante. Trevor sonrió y estuvo de acuerdo con el comentario. 
     
Al final de la cena la conversación se terminó, el viaje ha sido largo y los viajeros están cansados, Gervacio y Alida se despiden de Trevor, lavan sus platos, tazas y se van a dormir. 
La noche parece mágica en un lugar así piensa Alida, los animales nocturnos salen a merodear pero en general se respira un aire de paz y serenidad. 
Al día siguientes después del desayuno Alida le pide a Trevor usar el teléfono para hablar con su madre y decirle que todo está bien. 
Alma en la ciudad al tener noticias de Alida se siente tranquila y le cuenta que en el jardín de la casa los geranios que ella había sembrado han florecido y están llenos de color. 
Alida se despide  de su madre y le dice que no se preocupe por ella.
Luego se reúne con Trevor y Gervacio para recorrer el campamento y conocer mejor los lugares que lo rodean.
Trevor a propósito los lleva por un camino que no deben transitar para conocer el peligro que esconde.
-Este camino nunca lo deben tomar- y señala el suelo       -ven esos grandes montículos en la tierra, son nidos de hormigas que si uno los pisa salen por cientos de miles, la picadura de una o dos hormigas no es peligrosa pero de miles es mortal, esto intoxica la sangre y la muerte es lenta y dolorosa. No lo olviden -advertía Trevor. 
Luego continuó -no muy lejos de aquí existe una aldea de nativos, ellos son desconfiados con los visitantes, siempre anuncien su visita con el guía y nunca rechacen lo que les ofrecen. Son nativos que conocen la región y tienen grandes conocimientos de como se comporta la naturaleza en la zona, si algo quieres preguntarles debes hacerlo con el guía. 
Eber interrumpió un instante y se acercó al grupo para comunicar que regresaba a la ciudad y volvería en una semana, Gervacio estuvo de acuerdo y se despidió de él.
Había tanto que conocer e investigar que Gervacio no sabía por donde empezar, tenia que ordenar su trabajo para saber que hacer en los próximos días. De lo que si estaba seguro es que haría una visita a la aldea nativa que había mencionado Trevor.          
         
CONTINUARÁ 

domingo, 4 de agosto de 2019

ALIDA Y GERVACIO

Alida en su habitación planeaba todo lo concerniente a su viaje, para ella era el momento ideal de organizar su equipaje y documentos. Según lo que  había conversado con Gervacio la ropa tenía que ser solo la necesaria para que entre en una mochila, cada uno llevaría su propia mochila:
-Recuerda Alida- decía Gervacio     -es un viaje de investigación debemos aligerar el equipaje pues cargaremos nuestras mochilas a todos los lugares que vamos a visitar.  Solo lleva lo más importante  y  no olvides ponerte unos buenos botines para proteger tus pies de cualquier peligro, vamos a caminar varios kilómetros en la selva donde viven animales salvajes. No quiero asustarte pero es bueno estar precavidos para cualquier percance.    
Esto último pensaba que no debía decirle nada a su madre porque ella se sentiría tan preocupada que no era necesario crearle mas angustias. 
Alida le prometió tener cuidado, ellas hablaron sobre el tema todo una noche. Ella quería que su madre esté en paz sin pensar que algo malo le pueda ocurrir.   
Mientras recordaba las recomendaciones de su madre,  fue directo al closet y sacó su mochila de viajero que la tenía guardada mucho tiempo. Sobre la cama comenzó a separar la ropa que llevaría al viaje como: dos jeans, polos, una casaca para la lluvia, ropa interior, útiles de aseo  y no podía  olvidar su camisa moteada de animal print que tanto le gustaba.  
En los días previos al viaje, iría con Gervacio para vacunarse contra la fiebre amarilla, requisito indispensable para viajar a la selva, luego revisaría su pasaje y demás documentos importantes  para llevarlos en la mano. 
Alida se sentía feliz de hacer este viaje, conocería los lugares más recónditos de la selva. Gervacio la llevaría, no a los sitios de turismo, si no a lugares de investigación y a los pueblos nativos.
Caminar en la enmarañada vegetación y estar cara a cara con la naturaleza era una aventura. 
Alma miraba con sorpresa todos los afanes de su hija para preparar el viaje, estaba contenta de realizar su nueva aventura como ella lo llamaba. 
Pero cuando hablaba con Gervacio, él la traía a la realidad y muy serio le decía:
-Alida la selva es un lugar bonito, pero no tengas esa idea romántica de las películas. Es mejor no viajar con la idea de que es un lugar mágico. Tienes que estar atenta a todos tus movimientos porque no sabemos con que nos podemos encontrar.
Alida le contestaba -Gervacio no seas aguafiestas, déjame soñar un poco porque a la hora del viaje voy a estar preparada a todos los acontecimientos que se puedan presentar- y reía mientras comentaba esto.
Los días pasaban rápidamente y los últimos detalles y arreglos estaban finalizados. La fecha de viaje en el calendario estaba cerca y Alma era la que se sentía más nerviosa. Su hija iba a estar lejos varias semanas. Su hermana la tranquilizaba: 
-Alma tienes que estar tranquila, no puedes estar pensando que algo va a pasar, con tanta preocupación vas a enfermarte. Tú sabes      
que esto tarde o temprano iba a suceder       
Alida tiene que hacer su vida.
-Sé que tienes razón pero no puedo evitar estar preocupada, es mi única hija. 
-A si tuvieras diez hijos, un hijo es un hijo y con nada se puede reemplazar- comentó Vera para que su hermana reaccione y no piense que algo malo podía pasar
Los días de la ultima semana pasaron tan rápido que no se sintieron y el día del viaje llegó.   
La noche previa al vuelo, Alma conversaba con Alida y Gervacio, les daba todas las recomendaciones del caso para que se cuiden y les repetía que tenían que estar en comunicación con ella. Alida tuvo que ponerse fuerte para calmar a su madre: 
-Si sigues así de nerviosa, yo me voy a ir preocupada pensando todo el tiempo en ti, por favor serénate.
Alma tuvo que calmarse, no quería preocupar a su hija, por eso la mañana del viaje se despidió de Alida y Gervacio con  tranquilidad, les deseo un feliz retorno y les volvió a repetir que se comuniquen todo el tiempo con ella para saber que estaban bien.  
La tía Vera llegó en el último minuto para despedirse de los viajeros. Abrazó a su sobrina y luego a Gervacio mientras le decía al oído -cuídala bien... Alida es mi joya.
-No se preocupe todo va estar bien- Alida se despidió de su madre y los dos subieron al carro que los llevaría al aeropuerto.
En el interior del auto Gervacio comentó -tu madre y tu tía están tan afligidas, nosotros no vamos al fin del mundo pero... ¡hay que comprenderlas! 
Alma y Vera no se movieron de la puerta  hasta que el auto desapareció por la avenida, luego de entrar, Alma comenzó a llorar y Vera dijo: 
-¡Hermana por favor! ¿qué pasa contigo? ¿dónde está esa mujer fuerte que yo conozco? Quédate tranquila y piensa que todo va estar bien. 
-No no te preocupes con el paso de los días voy a estar bien lo prometo, solo recordé  que Alida  ya es una joven adulta con sus propias decisiones- decía Alma entre sollozos. 
-Que bueno que pienses así querida hermana, ella debe vivir y tomar su camino, es la ley, tú lo sabes y yo lo sé.
En el aeropuerto Gervacio y Alida se registraron para pasar a la sala de espera. Su vuelo saldría más tarde. Tomaron asiento en la sala que  indicaba su boleto, después de tantas despedidas familiares,  estaban más tranquilos y conversaban animados cómo sería el viaje.   
Gervacio comentaba con Alida -Cuando lleguemos a la ciudad de Tarapoto, como aún es temprano  nos vamos a embarcar de inmediato en el bote de Eber que es el hombre que nos va a llevar a navegar varias horas por el río Huallaga. Llegaremos de noche  a un campamento que es poco conocido porque es una estación científica nueva, en ese lugar  nos quedamos a dormir; ellos nos esperan, saben de nuestro arribo. Recién al día siguiente comienza mi trabajo de investigación, te vas a sorprender lo bien montado que está ese campamento, tienen ayuda financiera de varias empresas extranjeras entre ellas el laboratorio para el que yo trabajo que es conocido a nivel mundial y universidades de prestigio también colaboran con el financiamiento. En esa estación se investiga todo lo concerniente al medio ambiente, plantas, animales y los cambios de clima, en fin se reúnen científicos de todas partes del mundo.         
Alida estaba más que emocionada con  los comentarios de Gervacio, viajar al corazón de la selva era un sueño hecho realidad, no podía esperar que se anuncie el vuelo y partir hacia una nueva experiencia. 
La conversación entre los dos era tan animada que no se dieron cuenta que el tiempo había transcurrido y llamaban a los pasajeros del vuelo 501 con destino a la ciudad de Tarapoto. Ese era su vuelo, subieron al avión y en menos de lo que pensaban estarían en la ciudad de su destino.
El viaje transcurrió tranquilo, sin turbulencias ni contratiempos, después de una hora y quince minutos estaban aterrizando. Gervacio ya conocía donde tenía que ir para  encontrar a Eber, el hombre del bote. 
Con sus mochilas en la espalda tomaron un taxi que los llevaba directo al puerto para embarcarse. Alida se comunicó con su madre para decirle que habían llegado bien y que no se preocupe. Alma se sintió más tranquila al tener noticias de su hija.
En el puerto ya los esperaba Eber con su bote, Gervacio ayudó a Alida con su mochila para que pueda colocarse el chaleco salvavidas y subir a la embarcación que era un bote sencillo pero bastante fuerte. Para Alida la aventura comenzaba era una experiencia que siempre quería  recordar. 

CONTINUARÁ                       

         




domingo, 28 de julio de 2019

ALIDA Y GERVACIO

En casa de Alida, su madre Alma, le explicaba porque no quería que ella haga ese viaje, sentía una gran preocupación por lo que podía suceder. Alida nunca se había separado de su lado y ahora deseaba  viajar a un lugar que para ella, era peligroso. 
No, ella se oponía, su hija no haría ese viaje. 
-Madre no puedes oponerte a este viaje, comprende, voy ha estar en todo momento comunicada contigo y además piensa que si algo me va a suceder puede ser aquí o en cualquier otro lugar. 
Alma no sabía cómo hacer para que su hija la entienda, parecía que en ese momento, las dos hablaban idiomas diferente porque no llegaban a comprenderse la una con la otra. 
El timbre de la puerta sonó ¿quién seria a esa hora de la mañana?, Alida fue a atender y se encontró con  la tía Vera, hermana menor de su madre, que a veces solía pasar a visitarlas. Ella era muy estimada por Alida que se acercó para abrazarla y pedirle ayuda para convencer a su madre del viaje que deseaba realizar.  
-Tía Vera has llegado en un momento crucial, ayúdame con mi madre, ella no quiere entender que quiero hacer un viaje.  
Vera estaba un poco sorprendida con las palabras de su sobrina porque no sabía de que viaje se trataba y además siempre vio que madre e hija tenían una buena relación, era difícil escucharlas discutir o que Alida conteste con mal tono a su madre. 
Ahora no había discusión pero si un desacuerdo por un motivo que todavía Vera no entendía. 
Alma estaba en la sala y ella entró a saludarla -¿cómo estás querida hermana? veo que hay un desacuerdo entre las dos- la tía Vera tenía mucha confianza con su hermana y sobrina por eso sintió que podía intervenir y opinar al respecto.  
-Aquí estamos conversando con tu sobrina que no quiere comprender por qué no deseo que haga un viaje a la selva amazónica, ese es un lugar peligroso, puede pasar algo y yo no voy a estar cerca para ayudarla.  
-Tía por favor habla con tu hermana para que entienda que no va pasar nada, ayúdame a convencerla. 
La tía Vera conocía a su hermana, cuando Alma se cerraba en algo no había quien le hiciera entrar en razón y ahora no tenía porque ser distinto.
-Alida, déjanos a solas para conversar con mi hermana y comprender sus razones- Vera hizo unas señales a su sobrina para que se retire. 
Alida salió en silencio de la sala para que su tía Vera hable con su madre, tenía la esperanza de que ella la pueda convencer. Deseaba hacer ese viaje por eso confiaba en su tía.
-Ahora explícame de que se trata el tema, porque hasta ahora no se bien cual es el problema- decía Vera con serenidad, ella quería comprender bien los motivos de su hermana. 
Alma algo reticente explicó a Vera acerca del viaje que quería hacer Alida para acompañar a Gervacio, el novio, que Vera conocía bien y al que le tenía gran estima. Su hermana le comentó sus temores y preocupaciones por lo que podría pasarle a su hija. 
Vera también era madre y comprendía hasta un punto a su hermana pero donde no le daba la razón era que por sus miedos no le permita a Alida vivir y tomar sus decisiones.    
-Alma yo comprendo tu preocupación pero         
 no puedes mantener a Alida dentro de una burbuja, no es bueno que  vivas pensando que algo malo le va a pasar, hasta ahora has sido una madre comprensiva y lo has hecho muy bien ¿a que vienen ahora esos pensamientos negativos?. Confía en Alida, ella es una joven consciente, además viaja con Gervacio y todos lo conocemos, él es muy responsable y va a cuidar de ella, él jamás la llevaría a un lugar donde va a correr peligro.
Alma tenía el corazón en la mano, era su hija, su única hija.
-Solo tú puedes decidir, yo te doy mi opinión y para terminar:  si le niegas este viaje, ella siempre se quedará con la mala sensación de que no puede confiar en ti y en la primera ocasión que tenga se ira de tu lado.  No tengas pensamientos negativos no le des malas energías antes de comenzar el viaje. 
Alma escuchaba a su hermana, tenía razón en muchas cosas, pero su miedo era más grande o tal vez en el fondo había un sentimiento que hasta hora ella no había sentido y este era el miedo verdadero a que su hija se vaya lejos  a hacer su vida y ella se quede sola, en el fondo no quería que se case y viva lejos. Estos pensamientos comenzaban atormentarla, estaba siendo egoísta con Alida. 
-Mi sobrina es una joven responsable y de carácter independiente, siempre lo demostró- dijo la tía Vera que sospechaba sobre los pensamientos de su hermana de no querer quedarse sola.
-Si, Alida heredó el carácter de su padre, él era tan seguro cuando tomaba una decisión  y siempre demostró fortaleza y carácter, lo extraño demasiado. 
Cuál sería ahora la decisión de su padre... ¿dejaría que Alida vaya a ese viaje? - decía  Alma interrogándose ella misma.
-Si quieres mi opinión, él dejaría que su hija viaje mi querida hermana, los tiempos han cambiado, la vida es otra y los jóvenes de ahora son más decididos- Vera veía en el rostro de su hermana la angustia por decidir si daba el apoyo a Alida para el viaje. 
Alida en su habitación hablaba por teléfono con Gervacio, le comentaba la situación y la preocupación de su madre, Gervacio entonces dijo:
-Alida es mejor que yo hable con doña Alma para que se sienta más tranquila, si le explico como va a  ser el viaje y que sitios vamos a visitar, quizás ella se sienta mejor, trata de comprender que no sabe de que viaje se trata exactamente. 
-Está bien Gervacio, tienes razón es mejor que hables con mi madre para se sienta  tranquila- dijo Alida con temor de que su madre niegue su viaje. 
- En la tarde voy a tu casa, es necesario definir de una vez el viaje  porque el tiempo pasa y debemos preparar todos los detalles para la fecha. No te preocupes por los gastos eso corre por mi cuenta, la empresa me paga todo a mí por lo tanto yo puedo pagar tu viaje.
Alida agradeció su gesto pero ella quería llevar de todas maneras su dinero, por lo que pueda presentarse. Se despidió de Gervacio y fue a reunirse con su tía y su madre que ahora conversaban de otros temas y estaban las dos muy animadas recordando la boda del mes pasado de la sobrina Inés.
-Te acuerdas del tío Ramón, el estaba tan nervioso por la boda que parecía que era él el que se se - casaba-  decía Vera  y reían las dos hermanas.
Cuando Alida entró dio por descontado que su madre había aceptado y que rían de otros temas. 
Intervino en la conversión y dijo -por la alegría que hay en esta habitación puedo interpretar que mi viaje es un hecho- sonrió Alida dirigiéndose a su mamá. 
La tía Vera intervino de inmediato y contestó:
-Tu mamá ha prometido pensarlo- y le hacia señas con la mano a su sobrina  -ella quiere tomarse un tiempo.
-Tía, no puede demorarse demasiado en decidir, estamos con el tiempo para preparar el viaje. Gervacio va a venir en la tarde, él quiere explicarte de que se trata el viaje y a donde vamos a ir.

Silencio en la habitación Alma no contestó, respiró profundamente y entonces dijo - me perece bien que Gervacio venga, yo quiero hablar con él muy seriamente.
-Madre por favor no me hagas sentir mal, ni me avergüences delante de él, me siento como si no tuviera decisión propia, como si fuera una criatura pequeña que hay que decirle que tiene que hacer-  se puso de pie y salió de la sala molesta. 
Vera miró a su hermana y movió la cabeza  -tienes que resolver querida hermana, piensa bien, no te cierres Alida tiene razón- con este comentario Vera se despidió, pidiendo a su hermana comprensión. 
El resto del día transcurrió en casa de Alida igual que siempre, después del almuerzo y alrededor de las tres de la tarde llegó Gervacio, estaba nervioso, no sabía como iba a reaccionar doña Alma y pensaba que era mejor no insistir si ella no quería dar el permiso para el viaje. Él sentía mucho respeto por la madre de Alida.
Cuando estaban reunidos en la sala Gervacio saludo: -¿cómo está doña Alma? aquí vengo a conversar con  usted sobre el viaje- dijo esto y guardó silencio esperando una respuesta. 
Alma lo saludo como siempre y solo comentó -eres tú el que a propuestos esa idea del viaje a mi hija- luego  espero que él hable sobre los detalles del viaje.
Alida estaba expectante, ella por el momento no quería intervenir.  Gervacio muy tranquilo explicó a doña Alma los detalles del viaje, porque el laboratorio lo mandaba a la selva para la investigación de las plantas  con propiedades medicinales. Era un viaje seguro y a lugares donde muchos científicos solían visitar. Estuvo en todo momento respondiendo las preguntas de Alma y todas sus dudas. al final agregó: 
-No podemos demorar demasiado, estoy con el tiempo y es necesario saber su respuesta, si usted no quiere que Alida viaje no vamos a insistir y ella no se va a molestar y la miró  para pedir que mantenga la calma. 
Alma no estaba muy convencida, pero escuchar a Gervacio la ayudó a despejar sus temores entonces añadió: -Yo doy mi permiso con una condición, que se comuniquen conmigo todos los días, no quiero tener la angustia de no saber nada de ustedes y pensar que les ha pasado algo malo. 
Gervacio te encargo a mi hija y su seguridad, ella lo es todo para mí. Alida abrazó a su madre llena de alegría:  -gracias mamá, vamos a estar bien y nos vamos a cuidar- dijo Alida feliz porque iba a conocer la selva amazónica, un lugar al que siempre había querido viajar. 

CONTINUARÁ  

                

domingo, 21 de julio de 2019

ALIDA Y GERVACIO

El invierno había llegado, el frío era cada vez más fuerte, la lluvia y una ligera neblina envolvían la ciudad.   
En el café "Cedric" Alida esperaba a Gervacio, a esa hora de la tarde el lugar estaba tranquilo, algunas personas ocupaban las mesas cercanas y Alida se encontraba sentada en su mesa favorita junto a un gran ventanal, desde ahí se podía ver la calle y a la gente  caminar con prisa bajo la lluvia.   
La cafetería Cedric en su interior estaba decorada con buen  gusto.  En las  paredes del salón se lucían grandes espejos con marcos dorados y bellas pinturas que eran réplicas de pinturas famosas. Las mesas vestidas con manteles bordados hacían recordar tiempos pasados. Las luces eran tenues y daban al salón  una atmósfera romántica. Todo en el lugar era impecable y la gente solía visitar el café por sus deliciosas tortas, dulces, empanadas y sándwich  pero sobretodo el café que servían, era exquisito. 
Cuando la gente le preguntaba al dueño de donde era el café, éste solía contestar que era cultivado en un lugar oculto de la selva amazónica que solo él conocía. Las personas que lo escuchaban sonreían con su comentario y por supuesto, le creían. 
Alida miraba el reloj que colgaba en una de las paredes, todavía era temprano. En la mañana habló con Gervacio y quedaron en encontrarse en el café Cedric su lugar favorito,  en la tarde. 
Alida se dio cuenta que su novio tenía una actitud misteriosa cuando habló con ella. ¿De que quería hablar Gervacio? se preguntaba ¿porqué tanto misterio?.
Alida y Gervacio se conocían desde siempre, sus familias vivían en la misma avenida,  Río de Janeiro con una distancia de tres cuadras. Gervacio en las mañanas, veía muchas veces pasar Alida al colegio cuando él iba a la universidad.
El amor en ese tiempo no los había tocado, pero cuando Alida comenzó la universidad, Gervacio que ya trabajaba la invitó a salir. La amistad dio paso al romance entre los dos, ninguno imaginó que sus sentimientos podían ser tan fuertes. 
De pronto en la cafetería, las puertas de vidrio se abren y entra Gervacio, preocupado pensando que Alida lo esperaba desde hace tiempo, ella como siempre estaba en su mesa al lado de la ventana y lo saludaba sonriente. 
-Perdona, si demore un poco, el tráfico me detuvo a unas calles de aquí, tuve que bajar del taxi y venir caminando- decía Gervacio preocupado, mientras pedía al mozo un café. 
-No te preocupes, algo de eso pensé - mientras disfrutaba de un capuchino y de la tranquilidad a esta hora en el café- decía Alida con un tono pausado. 
Mientras Gervacio, le contaba cómo había sido su día, Alida se daba cuenta que él quería decirle algo, ella conocía a Gervacio, sabía que para él no era fácil hablar de sus sentimientos, unos segundos en silencio y entonces:
-Alida la compañía para la que trabajo me cambia por unos meses a la selva, ellos quieren que me     encargue de unos estudios sobre las plantas que tienen efectos curativos. 
Gervacio era de profesión botánico y no era la primera vez que viajaba a la selva del amazonas pero este viaje era por varios meses, por este                   
motivo,  no dudo más y dijo:              -quiero que me acompañes en este viaje, sería una buena experiencia para los dos, qué te parece mi propuesta ¿aceptas?- y la miró para adivinar su respuesta.  
Alida estaba sorprendida, ella no esperaba una propuesta así. Le agradaba  la idea porque no conocía la selva y esa sería una buena oportunidad para viajar. 
Estaba en vacaciones de verano de la universidad donde estudiaba biología marina, no tenía ningún impedimento para su viaje, salvo su querida madre... ¿Ella estaría de acuerdo con un viaje...solos los dos?. Era una pregunta que por el momento no tenia respuesta hasta que hable con su madre. 
Alida era hija  única, su madre siempre estaba pendiente y preocupada por ella, quería para su hija lo mejor.  
A doña Alma le agradaba Gervacio, le tenía aprecio y confiaba en él, además veía con mucha alegría que su hija era feliz.    
-Gervacio,  tu propuesta es tan inesperada que no sé si mi madre aceptará que viaje contigo, tú sabes que ella tiene una manera muy especial de ser. No puedo darte una respuesta ahora, pero  que me gustaría hacer el viaje, ¡claro que si!- comentó con entusiasmo Alida mientras pensaba en su madre y en cómo le hablaría del viaje. 
Gervacio le contaba Alida cuál era el itinerario y cómo sería el viaje, los pueblos que visitarían y los lugares donde se internarían en la selva, todo parecía perfecto. 
El viaje debía ser planeado con cuidado, paso a paso para que nada quede sin ser estudiado o investigado. Gervacio le aseguro que tendrían tiempo para conocer muchos lugares y el tiempo que tomaría sería de varios meses.
Alida tenía que pensarlo bien, la oportunidad que se presentaba era única pero estaban sus estudios, cómo resolvería si el viaje duraba más de tres meses. 
No pasaba nada si ella se ausentaba un ciclo en la universidad, tenía varios cursos adelantados y a su regreso tomaría los que le hacían falta para completar los estudios. 
Todo parecía perfecto desde la perspectiva de los jóvenes enamorados, era una oportunidad de avanzar en sus carreras y de aprender cosas nuevas. Tenía que tomar una decisión pronto, no podía demorar demasiado, el viaje sería en tres semanas. 
En la noche después de despedirse, Alida fue a buscar a su madre que revisaba unas cuentas del presupuesto del hogar. La casa donde ellas vivían era grande, tenía tres pisos y su mantenimiento era costoso, el padre de Alida antes de enfermar les había dejado a su esposa y a su hija una renta que les permitía vivir sin apuros y con tranquilidad. Estaban rodeadas de ciertas comodidades y Alma cuidaba el presupuesto para que el dinero nunca les falte. 
Alida se acercó a saludar a su madre, conversaron de cómo había sido su día y de cómo estaba Gervacio. No espero más y comentó  sobre su viaje: 
-Madre, voy a viajar con Gervacio a la selva dentro de tres semanas, quiero que me ayudes con mi bolsa de viaje porque como sabes no tengo el dinero- fue directa no quería entrar en demasiados detalles. 
-Vas a viajar con Gervacio dentro de tres semanas, ¿quienes más van con ustedes?- contestó Alma con voz grave y dejó de hacer las cuentas.
          
-Quiero hacer ese viaje y pido que me apoyes con algo de dinero. 
-Alida tu sabes que no estoy de acuerdo con el viaje, tienes que comprender que no puedes ir sola con Gervacio, dime anticuada o lo que desees pero no puedo darte el permiso. 
Alida no quería discutir con su madre siempre tuvieron una buena relación:
-Madre. ya soy mayor, tienes que confiar en mí, no me des una negativa tan pronto piensa hasta mañana y luego vamos a conversar- se puso de pie, le dio un beso en la frente a su madre y se retiró a su habitación con la esperanza de que al día siguiente las cosas vayan mejor.
Doña Alma vio a su hija alejarse. Si,  tenía razón había crecido ya no era la niñita que buscaba sus brazos cuando tenía miedo por las noches o la que le pedía que le lea un cuento antes de dormir. 
Pensó que era mejor esperar al día siguiente para conversar, Alida tenía que escuchar sus argumentos para que sepa porque se oponía a ese  viaje.
Al día siguiente después del desayuno madre e hija se sentaron en la sala de estar, en ese lugar conversaban, veían televisión y pasaban momentos familiares. 
Alida volvió a tocar el tema del viaje para que su madre la apoye, Alma respiró profundamente, mientras pensaba que decir para que su hija comprenda sus razones.
-Voy hacer sincera contigo Alida, me preocupa que en ese viaje te pase algo, no sé si vamos a estar en comunicación todo el tiempo y me llena de angustia saber que puedes correr peligro y yo no estoy cerca para ayudarte. Quiero que te pongas en mis zapatos y comprendas que no es fácil para mí, tal vez sueno egoísta pero así lo siento, eres mi única hija- con estas palabras la madre quería dar sus razones.
-Madre no puedes tenerme dentro de una burbuja, en alguna momento tengo que tomar mis propias decisiones y vivir mi vida-  Alida comprendió que no seria fácil convencerla para hacer el viaje, su madre tenia demasiados temores. 

CONTINUARÁ