domingo, 24 de noviembre de 2019

ALIDA Y GERVACIO

Gervacio caminó hasta el final del pasillo y se sentó en una de las silla que estaban en fila una al lado de la otra.  Pensaba en Alida y en toda la pesadilla en que se había convertido el viaje. 
Le preocupaba su salud y pedía al cielo que pronto se recupere, él jamás se perdonaría si le sucedía algo fatal. 
Al otro lado del pasillo Alma comentaba con su hermana:
-Vera no sé que voy hacer si algo le sucede Alida.
-Ni siquiera lo pienses, ella va estar bien, solo recuerda eso. Tú eres la primera que no debe rendirse- contestó Vera algo molesta para llamarle  la atención a su hermana. 
No era posible que Alma piense de esa forma, ahora es el momento de mostrar fortaleza y rogar al cielo por la salud de su querida sobrina.
Pasaron dos horas cuando Gervacio se acercó a Vera, con ella de intermediaria era la única con la que podía hablar,  entonces dijo:
-Vera debo ir al laboratorio para entregar mi informe sobre el trabajo de investigación en  la selva, regreso lo más pronto para saber cómo sigue  Alida.
Vera movió la cabeza en señal de aceptación pero Alma ni lo miró, ni contestó, para ella Gervacio era el culpable de todo y por el momento no quería pensar en nada más,  solo era importante Alida y su salud.  
Gervacio bajó por las escaleras de emergencia quería caminar, disipar la mente para pensar con claridad, quería recordar todos los detalles del viaje, tal vez en alguno de los lugares recorridos, Alida pudo enfermar y esa información sería importante para el doctor. 
Salió de Centro Médico a la calle y una brisa fresca golpeó su rostro, aún era invierno y hacia frío, la casaca que traía no lo abrigaba lo suficiente, pero no importaba nada de ello, solo importaba Alida.
En su casa Gervacio ordenaba el trabajo que estaba cuidadosamente clasificado con los apuntes de Alida y las muestras de las plantas. Al abrir uno de los cierres del pequeño maletín, encontró el diario con las notas de Alida. Todo estaba escrito al detalle, los lugares que habían recorrido, que habían comido y por unos segundos le parecía estar en medio de la selva con los nativos, las plantas y los animales. 
Celeste lo interrumpió un momento para preguntar por la salud de Alida, él le explicó a su madre que nada había cambiado desde la noche anterior que fue internada. 
-Estoy segura que Alida se va recuperar y esta situación será solo un mal recuerdo, debemos pensar así para que pronto se recupere- sentenció Celeste para aliviar en algo la preocupación de su hijo.
Con todo el trabajo preparado para ser entregado partió Gervacio hacia el laboratorio, luego pediría unos días de permiso para estar cerca Alida.
En cambio en la clínica el tiempo pasaba lentamente, una de las enfermeras que controlaba la temperatura del cuerpo de Alida se sorprendió al ver que ésta había pasado los cuarenta grados, tenía que informar al doctor para saber que hacer. 
Salió de la habitación de prisa para llamar al doctor, Alma se alarmó al ver la expresión en el rostro de ella.
-Algo le sucede a mi hija Vera, algo grave pasa- comento nerviosa.
-Calma, dejemos que la enfermara haga su trabajo, por favor serénate, aquí estoy para apoyarte en todo- contestó Vera y tomó la mano de
Alma.  
El doctor subió de inmediato al piso  para comprobar el estado de la paciente, su temperatura era excesiva y había que proceder con rapidez, ordenó hielo para rodear el cuerpo de Alida pero antes aplicó una dosis más fuerte de antivirus. 
Lo que sea que había enfermado Alida estaba haciendo estragos en su interior y atacando los órganos blandos. Su cuerpo se defendía pero no era suficiente debían  ayudarla.
El doctor subió la dosis de medicina y esperaba los resultados del examen de sangre, ahí estaba la clave para poder salvar a la joven que yacía inconsciente en la cama.
Una carga de bolsas de hielo entró a la habitación y rodearon el cuerpo de Alida para ayudar a bajar la fiebre. Ella no se movía y sus signos vitales eran débiles. 
El doctor Benites cuando salió al pasillo, habló con Alma y Vera, les dijo lo que había sucedido y que hasta un punto era, la reacción normal de su cuerpo a la enfermedad. 
-No sabemos que es lo que realmente tiene y como atacarlo hasta no tener los resultados de su examen. Ahora solo la estoy controlando para que no empeore. Los resultados van a estar pronto, el el instituto sabe que es una emergencia- terminó de decir estas palabras y se retiró. 
Alma no sabía que hacer, juntó las manos y comenzó a caminar por el pasillo, ahora nada la podía tranquilizar o al menos aliviar, tenía que caminar para no dejarse llevar por los nervios. 
Las dos hermanas habían decidido, no decir nada al resto de la familia por el momento. 
Alma no podía soportar dar explicaciones a todos. Vera observaba a su hermana y pedía al cielo por la pronta recuperación de Alida. 
Pasado el medio día Gervacio regresó al centro medico, Vera y Alma no estaban, ellas habían salido un momento a comer un refrigerio para luego regresar al lado de Alida.
Gervacio preguntó a la enfermara de turno si había algún cambio en la paciente y ella le informó que no: 
-La paciente no muestras mejoría y es muy pronto para decir algo más. Estamos al tanto de su salud pero ella sigue en estado de emergencia- fue todo lo que la enfermera dijo.  
Gervacio caminó hasta la ventana de vidrio de la habitación para ver a Alida, ahora que Alma no estaba. Ella dormía o al menos eso parecía, la expresión de su rostro era tranquila y no parecía sentir dolor.  Se quedó frente al vidrio mirando, hasta que regresaron Alma y Vera, ésta última preguntó si hubo algún cambio en su ausencia, Gervacio contestó que no, luego fue a sentarse al final del pasillo, no deseaba con su presencia poner nerviosa Alma, ella no preguntó nada y solo se sentó en las sillas del pasillo junto a la habitación de su hija.
En el quinto piso del centro medico donde estaba Alida, todo era silencio las demás habitaciones estaban vacías hasta ese momento, Alma y Vera esperaron toda la tarde hasta que la enfermera les pidió que se retiren, para ir a descansar, lo mismo le sugirió a Gervacio 
-Es mejor que vayan a descansar, estar tantas horas solo les ocasiona desgaste. Mañana pueden regresar. Si hay algún cambio en la paciente se les comunicara de inmediato- terminó de decir la enfermera. 
Los tres se retiraron, Gervacio se despidió de Vera y Alma, tomó un taxi y se fue a su casa la espera era peor, si no se sabía nada de la evolución de la enfermedad. Era como caminar en un lugar desconocido y sin brújula.
En la casa de Alma su hermana Vera se despedía, tenía que regresar al lado de su esposo e hijos a los que les había pedido no acercarse todavía al Centro Médico para no causar más preocupación en Alma. 
Los resultados del examen de sangre llegaron al Centro Médico muy temprano en la mañana con el sello de emergencia en el sobre. Fueron directo a las manos del doctor para que los lea.   
En su consultorio del primer piso el doctor Benites analizaba los resultados, era algo que él presentía, un virus tropical, pero lo alarmante era que había invadido todo el cuerpo por los altos grados que mostraba la sangre. Ahora que ya sabía de que se trataba, había que poner a la paciente bajo tratamiento para combatir al virus. 
El doctor subió al piso para examinar Alida y dar la orden de lo que se le debía aplicar, era urgente  hacerlo de una vez, esperar más tiempo podía significar la diferencia entre la vida o la muerte. 
Mientras la examinaba no le gustaba como se encontraba, su temperatura seguía alta y su piel estaba completamente pálida.      
                   
Media hora más tarde el doctor salió al pasillo para conversar con Alma que lo estaba esperando:
-Su hija ha sido contagiada por un virus tropical,  no es contagioso de persona a persona, esto se transmite por la picadura de un insecto que momentos antes pudo haber  picado a algún animal y con tan mala suerte después a su hija, de esta manera el virus se ha introducido en su sangre causando su terrible estado. Vamos aplicar el tratamiento para combatir al virus, ahora que ya sabemos lo que tiene. Calma y  tener esperanzas de que se va a recuperar.
Alma preguntó al doctor si ahora podía entrar a la habitación, él contestó categórico: 
-¡No! ella debe seguir en aislamiento es mejor así, traer la contaminación de la ciudad a la habitación con las visitas no sería bueno para ella que esta con las defensas bajas. ¡no!- volvió a repetir y se despidió.  
Alma sintió una gran desolación de nuevo tendría que ver a su hija a través del vidrio, sin poder hablarle y menos tocar sus manos. No podía contener las lagrimas, su hija, su querida hija, pensaba en ella.  
Una hora más tarde llegó Gervacio y se enteró del estado de Alida por la enfermera, él se sintió preocupado pero nada podía hacer. 
a la hora que vino la tía Vera también se enteró de lo sucedido, Alma le contó al respecto y le dijo que ya estaba bajo tratamiento. Al menos podían respirar un poco tranquilos, ahora que se sabia lo que tenía Alida. 
Los días pasaban lentamente para Alma, Vera y Gervacio pero al quinto día del tratamiento una alarma general en el quinto piso. El estado de Alida no mejoraba y en cambio empeoro, su cuerpo comenzó a hincharse, el desconcierto era general, el doctor Benites estaba sorprendido, al parecer el virus era de una sepa muy fuerte que podía resistir a las medicinas de antivirus.  Ahora todos estaban en alerta, no sabían que podía suceder en los día siguientes. 

CONTINUARÁ               
           


domingo, 17 de noviembre de 2019

ALIDA Y GERVACIO

Con la partida de Gervacio, Alma se quedó sola en la clínica, ella estaba sentada en uno de los sillones del corredor, las lágrimas bañaban su rostro. 
Se preguntaba ¿qué iba a pasar ahora con su hija? ella no quería imaginar por ninguna circunstancia alguna tragedia.
Se puso de pie y a través de la ventana de vidrio que la separaba de Alida la miraba y no podía dejar de llorar  -mi hija, mi hija- repetía varias veces. 
La enfermera que estaba de turno se acercó a ella para decirle:
 -Señora es mejor que vaya a descansar un rato, el cuadro de su hija no va a cambiar por el momento y usted no puede entrar a la habitación, es mejor que regrese a su casa y más tarde podrá hablar con el doctor que se hará cargo de la paciente, él viene al centro médico a las 7 a.m. 
Alma de primera intención no quería escuchar ni hacer caso a la enfermera pero segundos después se dio cuenta que era razonable lo que ella decía.  
Se despidió de Alida en voz baja a través del vidrio diciendo -ya regreso mi querida hija- y se fue caminando lentamente por el corredor, dio un giro y dijo a la enfermera  -voy a regresar muy rápido, necesito hablar con el doctor ¿cuál es su nombre?.
-Su nombre es Roberto Benites es el especialista que se va encargar del caso de su hija, confié en él, es un excelente doctor- contestó la enfermera y acompaño a Alma hasta el ascensor. 
Alma bajo en el ascensor hasta el sótano donde estaba su carro, abrió la puerta, se sentó  frente al volante y lloró desconsoladamente rogando al cielo por Alida, ella era toda su vida. 
Segundos después encendió el motor y se marchó. En el camino no quería pensar en fatalidades, Alida saldría adelante se dijo en voz alta para darse valor. 
Gervacio había salido antes que Alma del centro médico,  llegó a su casa en media hora, la noche para él era más oscura, solo encontraba tinieblas.   
Su madre Celeste escuchó que la puerta de calle se abría, salió al corredor y vio a su hijo. 
-Gervacio recién llegas te veo tan cansado, el viaje debió de ser complicado- terminó de decir.
-Madre el viaje ha sido terrible, Alida en este momento está en el centro médico, ella se encuentra  grave, al punto que la han puesto en cuarentena. Ahora no te puede explicar con detalle,  quiero bañarme, cambiarme y regresar al centro médico. Alma está desesperada y me culpa a mí de todo y yo realmente me siento culpable de haberla llevado. 
-Hijo si quieres, yo puedo hablar con Alma, tu sabes que nos conocemos de toda la vida, somos vecinos de siempre, Alida para mí es una linda joven. Además no te puede culpar de algo de lo que no tienes culpa.  
-¡No! madre no intervengas, una sola chispa y se enciende la pradera, Alma en estas circunstancias no escucharía tus palabras y sería peor- luego guardó silencio unos segundos y   preguntó a su madre si podía prepararle un emparedado de lo que sea, recién se acordaba que no había comido nada,  en todo el día.
Con las mochilas en la mano salió al patio, las puso en una esquina y con un insecticida casero las roció por completo, quería tomar sus precauciones para asegurarse que no transporta ningún bicho extraño.  
Celeste observó a su hijo desde la ventana y luego fue a la cocina para preparar algo de comer, ella estaba triste de verlo en esas penosas circunstancias.  
Gervacio, fue a su habitación para alistarse, quería regresar pronto a la centro médico. 
A solas en su dormitorio  se sentó en la cama y recién pudo llorar por Alida, él se hacia el fuerte pero en su interior estaba devastado, amaba a Alida y ese era su único pensamiento. Se cubrió el rostro con las manos y lloró en silencio, después de unos minutos se puso de pie para bañarse y alistarse, debía regresar pronto a su lado. 
Ya en la cocina sentado en la mesa con su madre, ésta le preguntó porque había rociado las mochilas con insecticida. 
-Es para asegurarme de que estén libres de algún insecto no las toques hasta que yo regrese... por favor- contestó y comía con rapidez para saciar su hambre. El emparedado con el vaso de leche tibia lleno su estómago vacío por el momento.
-Gracias madre por todo, cuando sepa más sobre el estado de salud de Alida yo te voy a informar, ahora es mejor que me vaya, dentro de poco va amanecer.     
Se despidió y salió para el centro médico,   
quería hablar con el doctor aunque sabía que Alma estaría ahí, ella no podía dar los detalles que el médico necesitaba.    
Siete de la mañana, la luz de un nuevo día alumbraba. Gervacio y Alma esperaban al doctor Benites para conversar con él. 
Ella no estaba tranquila, sentía que la presencia de Gervacio la incomodaba, no quería ni verlo ni escucharlo.  
Solo pasaron unos minutos de tardanza y el doctor apareció caminando por el corredor. 
Una enfermera a su lado lo ponía al tanto de la historia de la paciente y el tratamiento que se le daba hasta el momento. 
El doctor se presentó ante Alma y Gervacio para decirles -después de examinar a la paciente voy a hablar con ustedes, ahora deben esperar.
Protegido con mascarilla, guantes y bata entró a la habitación de Alida, junto con la enfermera, la paciente se encontraba dormida o el menos eso parecía.
El doctor la examinó  y dio algunas ordenes a la enfermara; mientras en el corredor esperaban Alma y Gervacio, ella se hacia mil preguntas y él estaba sereno para después conversar con el doctor. 
No tenían información  y el doctor demoraba en salir. En ese instante apareció la tía Vera hermana de Alma,  ella la había llamado para que sepa que sucedía  con su sobrina Alida. 
La tía Vera se caracterizaba por ser una persona serena, en los momentos más difíciles ella mostraba un gran temple, ahora necesitaba de todas sus fuerzas para apoyar a su hermana en estos instantes tan difícil, además Vera quería mucho Alida.
Gervacio al verla sintió que iba reclamarle por Alida pero no, Vera saludó a su hermana, la abrazó para apoyarla le dijo -calma, debemos tener calma, ella es fuerte saldrá de esto, ya lo veras.
Después saludó a Gervacio y no quiso preguntarle los detalles de lo sucedido, pensó hablar con él más tarde, ahora no era el mejor momento para entrar en detalles, eso solo pondría a  su hermana más nerviosa.
El tiempo pasaba y el doctor no salia de la habitación, hasta que de pronto se abrió la puerta salió la enfermera y detrás de ella salió el doctor Benites para explicar la situación de la paciente.
-Ustedes son los familiares no es cierto- todos asentaron con la cabeza, luego el doctor agregó.  
-la paciente se encuentra en estado muy delicado, ella en este momento está estable pero su salud es de cuidado.  Por lo que he leído en su historia viajó a la selva y estuvo un mes, ademas está vacunada contra la fiebre amarilla. Hasta el momento no puedo decirles que es lo que tiene exactamente debemos hacer análisis de sangre, ya he ordenado. Vamos a darle un tratamiento para mantenerla estable o al menos lo mejor posible. Después de los resultados del análisis sabremos a que nos estamos enfrentando. 
Alma -preguntó al doctor con voz angustiada -mi hija va estar bien, por favor diga la verdad.
-Calma señora, aquí debemos tener calma para enfrentar la enfermedad, vamos hacer lo imposible para sacarla del cuadro de peligro, ahora no puedo decir más.
El doctor Benites se retiró para conversar con Gervacio aparte, sabía que él había estado al lado de Alida. No quería que la madre escuche la conversación, él se dio cuenta que estaba muy nerviosa por la salud de su hija.
El doctor interrogó a Gervacio al detalle, éste le informó todo lo que pasaron, donde habían estado, lo que comían y lo que bebían, aquí el doctor preguntó -¿el agua de donde la tomaban?.
-Era de un pozo natural, el agua era cristalina, pero igual se filtraba y después se hervía para recién ser consumida. En ello teníamos mucho cuidado- contestó Gervacio preocupado.
-Yo me inclino a pensar que puede ser un virus tropical pero no puedo asegurarlo hasta tener los resultados. Ahora solo tenemos que esperar. Mientras tanto ella ya está recibiendo un tratamiento, no quiero adelantarme a ninguna posibilidad negativa pero lo que más me preocupa es la fiebre alta que la consume, esto es la respuesta de su cuerpo que está luchando contra la enfermedad- contestó el doctor muy serio y se despidió.
La enfermera entró de nuevo a la habitación para extraer del cuerpo de Alida tres pequeños tubos de sangre que viajarían con urgencia al Instituto de Enfermedades Tropicales, donde serían analizadas las muestras de sangre, ellos eran los especialistas. 
Cuando Gervacio regresó, Alma le dijo a su hermana -dile que se vaya, no lo quiero ver  ni escuchar, él es el culpable de todo lo que sucede con mi hija.
Vera contestó -Alma no puedes hablar así, comprendo tu dolor pero él también está esta sufriendo.
-No me interesa, solo quiero que se vaya por favor- contestó Alma desesperada.
Vera se acercó a Gervacio, él había alcanzado  a escuchar lo que dijo Alma y comentó -Vera no me voy a ir porque Alma dice, estaré al final del pasillo, esa es mi respuesta.
La tía Vera sentía que estaba entre dos corrientes, ella debía mantener el equilibrio para evitar que choquen y Alma no diga más de lo necesario aunque comprendía su dolor porque su hija estaba en peligro. 

CONTINUARÁ  
              
            


domingo, 10 de noviembre de 2019

ALIDA Y GERVACIO

Alida y Gervacio ya instalados dentro del avión se preparaban para el vuelo, ella tranquila y serena trataba de descansar para no preocupar más a Gervacio, él estaba en todo momento pendiente de ella. 
El avión se elevó e inicio el viaje, muy pronto estarían en la capital. Alida debía ser atendida de inmediato, la fiebre continuaba y  su cuerpo casi hervía. Ella estaba apoyada sobre el hombro de Gervacio y se quedó dormida. 
El tiempo de vuelo para él, duraba una eternidad, quería llegar pronto a Lima. El viaje solo era hora y veinte minutos que pasaban lentamente. 
El cielo de la noche parecía más oscuro desde  el avión,  el tiempo de vuelo se había cumplido cuando escuchó que el piloto desde la cabina anunciaba a los pasajeros que en breves instantes estarían aterrizando en la capital -por favor abrocharse el cinturón de seguridad- terminó de decir.
Gervacio se sintió aliviado al escuchar al piloto, despertó con cuidado a Alida diciendo  -ya estamos en Lima ahora debemos hacer lo mismo para salir del aeropuerto. Tú apóyate en mi brazo y trata de ser fuerte porque directo nos vamos al centro médico para que te atiendan pronto, es una emergencia. 
Alida se apoyó en el brazo de Gervacio y caminó a su lado, él cargaba las mochilas y trató de salir pronto del aeropuerto, luego tomó un taxi y dijo al chófer  -vamos al Centro medico  del Pilar-  para ese momento ya eran las 11 de la noche. El taxi cruzó la ciudad, no había tráfico y llegó veloz al centro de salud, estacionó frente a la puerta de emergencia, bajaron Alida y Gervacio, él pidió una silla de ruedas para ir  a las camillas de emergencia y ser atendida. 
Alida antes de sentarse se desmayó en los brazos de Gervacio, éste la alzó para llevarla a una camilla. Las enfermeras al ver la situación se acercaron para auxiliarla.
El médico de turno en emergencia fue llamado para examinar a la paciente. El doctor se aproximó a la camilla y se dio cuenta que la temperatura en el cuerpo de la paciente era muy alta, ordenó una inyección para bajar la fiebre, de no funcionar esto, tendrían que sumergirla en una tina con hielo. Alida casi no reaccionaba, su respiración era lenta pero el ritmo cardíaco era  normal, al menos por ese lado había cierta tranquilidad, aunque esto podía cambiar en cualquier momento dependiendo de su estado de salud.
El doctor después de examinarla tomó nota y abrió una historia clínica. Dejó Alida con una enfermera y salió  para hablar con Gervacio, necesitaba más información ya que Alida no podía hablar. La fiebre alta que la dejaba inconsciente. 
Preguntó a Gervacio que había pasado y éste le contó al detalle todo lo sucedido y donde estuvieron el último mes. 
-En la selva-  comentó el doctor y preguntó -¿están vacunados contra la fiebre amarilla?.
-Si doctor estamos vacunados, lo hicimos antes de viajar.
-Entonces vamos a internarla, pero debe estar aislada hasta no saber que es lo que tiene, por lo que me dices puedo deducir que es un virus tropical pero estaremos seguros después de los exámenes de sangre. También puede ser una reacción tardía a la vacuna de la fiebre amarilla, esto es raro pero algunas veces puede suceder.  
Ordenó que Alida sea internada en aislamiento en el centro médico, ella debía estar en cuarentena. 
 Una última pregunta dijo el doctor  -en algún momento a convulsionado por la fiebre.    
-No doctor, no ha convulsionado pero si se quedaba dormida a cada instante y algunos momentos perdía el conocimiento- contestó Gervacio.
-Ella esta muy deshidratada, ahora que se interne vamos a estabilizarla.
Desde este momento tiene que ser atendida por otro doctor que es especialista en enfermedades tropicales, él sabe como debe ser su tratamiento- contestó el doctor y a la vez tomaba nota en la historia clínica   
Luego Alida fue conducida a una habitación tenia que estar en aislamiento, solo se le podía ver a través de un vidrio, Gervacio se quedó tranquilo cuando la vio en su cama con un batín del centro médico, con suero y atendida por el doctor y las enfermeras. 
Su ropa fue entregada a Gervacio dentro de una bolsa sellada era mejor tomar todas las precauciones. El doctor y las enfermeras la atenderían con guantes mascarilla y bata desechable, no sabían si podía ser contagioso.     
A través del vidrio de la habitación, Gervacio observaba preocupado y tenso, Alida seguía en peligro pero estaba seguro que iba a superar su cuadro de gravedad.   
Suspiró profundamente, miró su reloj era más de media noche, tenía duda si llamar a esa hora a la madre de Alida pero era mejor hacerlo porque si algo más  grave pasaba, Alma no se lo perdonaría. 
Buscó un teléfono en la clínica y marcó el número de Alma. Ella dormía y el sonido del teléfono la despertó, sintió un breve escalofrío -¿quién podía ser a estas horas de la noche?- se preguntó, levantó el teléfono y contestó  -buenas noches- cuando escuchó la voz de Gervacio presintió que algo andaba mal, ¡algo había pasado con Alida!.
-Gervacio ¿qué pasa, donde está Alida? dime la verdad- decía estas palabras tan rápido que no dejaba hablar a Gervacio, éste la interrumpió para poder hablar.
-Alida está internada en el Centro Médico del Pilar, ella se encuentra mal pero el doctor la está atendiendo y seguro que luego se pondrá bien- dijo esto con la voz tranquila para no alterar más Alma.
Pero ella no se quedó tranquila y contesto -yo lo sabía...¡si!... algo iba a pasar y tú poniendo ideas en su cabeza. Voy en este momento al centro médico-  terminó de decir estas palabras y colgó el teléfono. 
Desesperada por su hija se cambio de ropa y salió con lo que tenía puesto, en su mente volaban mil ideas, mil tragedias... ¡su hija!... invocaba a Dios por ella una y  se estrujaba las manos por los nervios.  
Gervacio volvió al corredor donde estaba la habitación de Alida, nada más le preocupaba en ese instante, él iba a dejar que Alma le diga lo que quiera, no se molestaría, es más comprendía su dolor como madre porque al final nadie sabía que podía pasar con Alida. 
No tuvo que esperar mucho tiempo cuando vio aparecer en el corredor del centro medico Alma, en su rostro se dibujaba el dolor y la angustia, había salido tan rápido de su casa que traía puestas sus pantuflas.    -Gervacio ¿donde esta mi hija?- fue lo primero que preguntó, él se puso de pie y señaló la ventana de vidrio de la habitación donde estaba Alida, Alma la vio por la ventana  y trató de entrar pero una enfermera se lo impidió, ella desde adentro puso seguro a la puerta para evitar su ingreso. 
La enfermera estaba terminando de preparar Alida para que descanse, luego de unos minutos salió después de asegurarse que todo estaba conectado al cuerpo de Alida, el suero, la máquina del control cardíaco y demás.
Al salir muy seria comentó -está prohibido el ingreso a está habitación el doctor le explicará más tarde- luego se fue caminando por el corredor.
Alma miró a Gervacio y le increpó -explícame que ha pasado con Alida por que está en ese estado.            
Gervacio le pidió que se calma para poder hablar.
-¡Qué me calme dices! habla de una vez que sucede con Alida- dijo esto a punto de perder el control por la desesperación   
Gervacio no le quedó más remedio que contar a Alma paso a paso lo que había sucedido, no le quería mentir, es más no debía mentirle para salvar su responsabilidad. 
Si bien era cierto él no tenía la culpa de aquello pero se sentía culpable de haberla llevado a la selva. 
Nada de esto se imaginó cuando estaban felices descubriendo las maravillas del lugar, los paisajes y los animales que tanto gustaron Alida.
Alma por la angustia de ver a su hija en ese estado,  levantó la mano para golpear a Gervacio pero se contuvo no era propio de ella actuar así. 
Retrocedió lentamente, se sentó en una de las sillas del corredor  y su rostro estaba bañado en lágrimas, ella repetía -mi hija, mi hija- la tristeza y el dolor la embargaban qué podía hacer ahora y lo grave era pensar  qué podía  suceder después.
Una de las enfermeras que venia a la habitación de Alida vio las mochilas de viaje y dijo a Gervacio -Si esas mochilas son del viaje, debe llevárselas en este momento junto con la ropa que hemos cambiado a la paciente, es necesario hacerlo ya. 
Gervacio tenia que obedecer y antes de retirarse comentó -Alma voy a llevar las mochilas a mi casa, me baño, me cambio de ropa y regreso en menos de una hora- Alma no quiso escucharlo y no contestó.
Luego dijo a la enfermera si podía traer flores para Alida, ella contestó muy seria -está prohibido traer flores a la paciente, señor Gervacio,  ella esta en cuarentena, sabe lo que es eso ¡verdad!. 
Gervacio cargó las mochilas y bajó desde el quinto piso donde estaba la habitación. -Alida, Dios mio en cuarentena que no suceda nada malo por favor- decía estas palabras con tristeza mientras caminaba a la puerta de salida,  él no quería perder Alida.

CONTINUARÁ    
   
             
  


domingo, 3 de noviembre de 2019

ALIDA Y GERVACIO

El silencio de la noche se hizo total cuando Alida se desmayó. El grupo de científicos no sabía que decir mientras Gervacio la llevaba a su cabaña.  
Alida recostada en su litera no recobrara el conocimiento, Claire le tocó las manos y luego la frente y  dijo a Gervacio -tiene fiebre su frente está que quema. 
Trevor se había acercado a la cabaña para saber que sucedía y alcanzó a escuchar a Claire, entonces agregó: 
-No te preocupes Gervacio voy a traer del botiquín de primeros auxilios algo para la fiebre. 
A toda prisa fue a la cabaña principal y sacó del botiquín un termómetro para tomar la temperatura y pastillas para la fiebre. Regresó a la cabaña y dijo  -primero es mejor medir su temperatura y luego le damos la pastilla. 
Claire fue la encargada de poner bajo el brazo de Alida el termómetro, después de unos minutos lo retiró y vio con alarma que su temperatura era de 40 grados:
-Su fiebre es muy alta Gervacio, tiene 40 grados por eso se desmayó, mira el termómetro-  y se lo entregó en las manos. 
Gervacio movía la cabeza por la preocupación  -¿qué hacemos- preguntó alarmado.
-Debemos darle las pastillas para bajarle la fiebre- comentó Trevor y le alcanzó a Claire la pastilla, luego dijo: -Gervacio trae un vaso con agua, de alguna manera debemos hacer que despierte para que tome la pastilla.
Gervacio corrió para traer el agua cuando los demás lo vieron preguntaron -¿qué sucede con Alida? Gervacio estaba tan preocupado que solo tomó el vaso de agua y lo llevó a la cabaña. Los científicos franceses y Jim se alarmaron y fueron detrás de Gervacio para saber que pasaba. 
En la cabaña Claire dio pequeñas palmadas en el rostro de Alida para despertarla, ella apenas podía reaccionar y Claire dijo:
 -Alida debes tomar está pastilla tienes fiebre muy alta- y levantó un poco su cabeza para ayudarla a tomar la pastilla con el agua. 
Alida logró pasar la pastilla y alcanzó a decir -Gervacio lo siento no sé porque tengo esta  fiebre, en los últimos días me he sentido tan cansada. 
-No te preocupes ahora y procura descansar, la pastilla te va ayudar a bajar la fiebre- terminó de decir esto y Alida se quedó de nuevo dormida. 
Gervacio tocó su frente y hervía por la temperatura. Trevor intervino -si mañana amanece con esta fiebre debes llevar a la ciudad para que la examine un doctor, esto nos dice que algo está pasando y no es bueno perder tiempo para que sea atendida. Debes aprovechar que tenemos en el campamento botes nuevos y con motores potentes para que puedas viajar rápido a la ciudad.  
-Tiene razón Trevor, ella debe ser atendida cuanto antes- acabo de decir Claire y después agregó -es mejor que ustedes se retiren de la cabaña, yo me quedo con Alida, si hay algún cambio les aviso. 
Trevor y Gervacio salieron de la cabaña, afuera esperaban los demás que alarmados preguntaron ¿qué pasaba?  fue Trevor el que habló y les explicó el caso de Alida.
-Compañeros por favor vayamos al comedor para terminar de preparar la cena, estoy seguro que mañana Alida va estar bien y esto solo habrá sido un susto- terminó de aclarar. 
Gervacio apenas conversó durante la cena, pensaba en Alida y que es lo que podía tener. Todos se dieron cuenta de su preocupación y la daban palabras de aliento. Él les agradeció, terminó pronto de cenar lavó su plato y cubiertos, se disculpó y fue a la cabaña para ver como seguía Alida.
Cuando entró la vio que estaba despierta y conversaba con Claire decía -tengo un terrible dolor de cabeza, apenas puedo pensar.
Gervacio se acercó a ella y vio qué por el efecto de la pastilla sudaba en exceso, su frente estaba bañada en sudor y con un pañuelo él, la secó.  
-No te preocupes Gervacio es mejor dejar que descanse, más tarde voy ayudarla a cambiarse de ropa para dormir y estaré  a su lado,                     
si hay algún cambio, de inmediato te llamo, ve a descansar.
Gervacio quería quedarse al lado de Alida pero terminó por hacer caso a Claire, por el momento no era necesario quedarse y además necesitaba estar bien despierto si se ofrecía una emergencia a media noche o tenía que llevarla muy temprano a la ciudad.
Media hora más tarde Claire salio de la cabaña para cenar algo y volver con Alida, Jim su esposo preguntó: 
-¿Cómo sigue Alida? ella contestó:
-Ahora está dormida pero su fiebre es alta y no reacciona con rapidez, espero no sea nada grave- luego cenó y terminó por decir -Me voy al lado de Alida, ella debe cambiarse de ropa el exceso de sudor, a mojado todo lo que lleva puesto.
Claire en la cabaña ayudó Alida a cambiarse de ropa, tocó su frente y aun seguida caliente,  tenía la esperanza que baje la temperatura y que amanezca mejor, aunque viéndola en ese estado, sus dudas crecían. Se acostó en su litera cerca de Alida por si ella necesitaba algo, la agitación en el campamento la había cansado y pronto se quedó dormida.
Pasada las tres de la mañana escuchó que Alida se quejaba, se acercó a ella tocó su frente y ésta hervía por la temperatura. Claire pensó, era urgente llevarla a la ciudad ni bien salga el sol, la fiebre era un mal indicador. 
Gervacio antes del amanecer tocó la puerta de la cabaña para saber cómo estaba Alida y Claire le comentó  -Gervacio es mejor llevarla cuanto antes a la ciudad, ella debe ser atendida de emergencia su temperatura ahora está igual que la de anoche. 
Entró para ver Alida tocó su frente y era cierto, Claire tenía razón era mejor no perder tiempo. Alistó la mochila de Alida, guardó todas sus pertenencias y pidió a Claire la ayude a cambiarse, él iba arreglar todo lo concerniente al viaje en bote para partir en menos de una hora. Primero hablaría con Trevor para arreglar lo del viaje y después preparar Alida para subirla al bote. 
Mientras Claire ayudaba Alida le dio una pastilla más para le fiebre, era mejor para mantener la temperatura baja y que se sienta mejor.  
Alida comentó a Claire -apenas tengo fuerzas para cambiarme gracias por tu ayuda. La cabeza parece que me va a estallar. No se qué me pasa, esta situación  para mí es tan vergonzosa. 
-No Alida, no debes hablar así, estoy segura que tú en mi lugar harías lo mismo, ahora debes guardar fuerzas porque te espera un largo viaje a la ciudad- y la ayudó a sentarse mientras esperaban a Gervacio.
Gervacio y Trevor llegaron hasta la cabaña y ayudaron Alida a caminar hasta al bote Claire iba atrás de ellos con las mochilas y la pequeña cartera de Alida, antes de subir ésta se despidió de Claire y le agradeció de nuevo, luego hizo lo mismo con Trevor -Gracias por todo, estas semanas fueron una experiencia única para mí. 
Trevor tomó la mano de Alida y como todo un caballero la beso y dijo -vas a estar pronto muy bien, estoy seguro de ello. 
Gervacio también agradeció la ayuda de Trevor y Claire, pidió los despidan de todos en el campamento, él no sabía si iban a regresar. 
Gervacio ayudó Alida a ponerse al chaleco salvavidas, él hizo lo mismo y subieron al bote que era nuevo y moderno seria manejado por un buen navegante que había venido con los científicos cuando recién llegaron al campamento, no tenían porque preocuparse solo partir cuanto antes. 
Después de una hora de navegar por el gran río, Alida comentó a Gervacio -la fiebre alta esta haciendo que vea alucinaciones, en la orilla del frente veo un jaguar.
Gervacio interrumpió -no es una alucinación, es real, el jaguar se ha acercado a la orilla del río a beber agua.
-¡Oh! es un bello y magnifico animal- susurro apenas Alida y volvió a decir:
-Gervacio lamento que me suceda esto no quería interrumpir tu trabajo sé que para ti es importante.
-Alida no te preocupes tengo todo el material que necesito, hemos trabajado bastante todas estas semanas. Al contrario debiste avisar ni bien te sentías mal.  
Los dos quedaron en silencio mientras observaban el paisaje, más adelante en el viaje, desde una de las ramas de un árbol una banda de guacamayos con sus plumas coloridas parecían despedirlos, emitiendo grandes chillidos y volaban cientos de aves entre los árboles.
El resto del viaje paso sin grandes problemas, el bote navegaba a velocidad pero con cuidado las corrientes del río eran muy fuertes.  Después de la travesía unas horas más tarde llegaron por fin a la ciudad de Tarapoto.   Gervacio desembarcó con Alida,  pagó al navegante y dijo -Alida apóyate en mi brazo para tomar un taxi que nos lleve a un hotel para que descanses en una de las habitaciones. Durante el viaje había decidido llevarla de frente y la más rápido a la capital.             
Dejó instalada Alida en el hotel -no te preocupes voy  al aeropuerto para comprar pasajes, estoy de regreso en menos de media hora, es mejor seguir el viaje a Lima- remarcó esto último y salió de la habitación, en su mente rogaba encontrar dos pasajes para el último vuelo de la noche. 
Gervacio llegó al aeropuerto y la suerte lo acompañaba, logró encontrar dos pasajes para las 8.30 de la noche, faltaban dos horas para embarcarse, tenía tiempo de regresar por Alida y luego partir con destino a Lima. 
De regreso al hotel había comprado dos botellas de agua y dos sándwiches, con todo el ajetreo había olvidado que no tenía nada en el estómago, no sabía si Alida quería comer pero igual compró para ella y el agua que debía tomar para hidratarse. 
A la hora indicada, Gervacio y Alida dejaron el hotel y en un taxi llegaron al aeropuerto, él le pidió que trate de tener fuerza para caminar, que se apoye en su brazo, nadie debía darse cuenta que ella no estaba bien porque era posible que le impidan viajar. 
Alida tomó el brazo de Gervacio y camino a su lado tranquila aunque apenas tenía fuerzas, pasaron el chequeo de los pasajes y entraron al avión. En una hora y veinte minutos estarían en Lima y de inmediato desde el aeropuerto Gervacio pensaba llevarla a una clínica donde sería atendida de emergencia. Después tendría que llamar Alma madre de Alida para que sepa donde estaba su hija, eran dos días que Alida no se había comunicado con su madre. Para Gervacio hablar con Alma sería una situación difícil. Él casi podía presentir su reacción. 

CONTINUARÁ   
  

domingo, 27 de octubre de 2019

ALIDA Y GERVACIO

Los nuevos visitantes disfrutaban otro nuevo día en medio del corazón de la selva. Un amanecer lleno de colores en un cielo que estaba despejado de nubes. A esa hora el sol calentaba suavemente. 
Todos se preparaban para una nueva jornada de trabajo e investigación. 
 El desayuno era la prioridad en ese momento, con el estómago lleno se podía trabajar mejor y más aun cuando ninguno de ellos sabía con exactitud a que hora estarían de regreso al campamento. 
Después de tomar el desayuno, se organizaron y se dividieron en grupos, los científicos franceses irían con Sergio y los ingleses irían con Alida, Gervacio y Tino que ahora sería su guía. 
Trevor esta vez se quedaba en el campamento para ordenar las notas de su trabajo, tenía toda la mañana para ocuparse de ello. Los grupos se separaron y cada uno tomó un camino. 
Todo era nuevo para los recién llegados, no terminaban de asombrarse. Saber que en el lugar donde se encontraban existían mas de 300 especies de reptiles aparte de un registro de entre 40 y 50 mil variedades de plantas de las que solo la mitad de ellas aparecían en los libros. 
Gervacio señalaba a Jim los árboles gigantes y este a su vez le comentaba que estos son el lugar ideal para que todo tipo de insecto construya su hogar  -la interferencia del hombre en el delicado equilibrio y procesos ambientales que aseguran un sostenido ritmo en la vida en planeta es  hoy un gran dilema y preocupación-  sostenía Jim y puntualizó -aún estamos a tiempo de lograr salvar nuestro mundo y estás palabras no son exageración.
Luego guardaron silencio y cada uno se dedicó a la suyo, Gervacio examinaba cada raíz que encontraba y Alida tomaba nota de sus dictados. En el lugar había tanta variedad de plantas que tomaría toda una vida estudiarlas y clasificarlas.
-Lo ideal sería que la mitad o más de la mitad del planeta este lleno de vegetación pero esto puede ser un sueño, el hombre a tomado mucho espacio en el planeta- decía Gervacio. 
Jim escuchó el comentario de Gervacio y contestó -aquí en la selva amazónica existen muchas regiones que están protegidas y se han convertido en grandes parques que son vitales para la conservación natural y equilibrio ecológico de la región y del mundo  
Mientras hacían estos comentario Jim y Claire guardaban en pequeños frascos insectos para luego ser  analizados, su propósito era clasificar la mayor variedad de especies, ellos más tarde querían  publicar un libro sobre sus investigaciones de la vida de los insectos y su importancia dentro de la naturaleza. 
Claire señaló -si acaso hubiera una guerra nuclear, tal vez los únicos en sobrevivir a esto, serían los insectos y nada más. 
Por otra lado el grupo de franceses que se habían ido con Sergio por un camino diferente, se detenían en cada tramo, para ellos era una magnífica oportunidad de realizar sus trabajos, esta región pensaban, era el sueño de un investigador científico. 
Pierre que era especialista en aves decía a sus compañeros -ningún lugar en el mundo tiene la cantidad de aves que existen en la amazonia, en tiempos recientes se ha podido descubrir una nueva especie. Aquí se podría desarrollar el ecoturismo y la observación de raras especies de aves. 
Cientos o miles de ellas anidaban en lo alto de los árboles para proteger sus nidos de los depredadores. Pájaros de todos los tamaños y colores volaban sobre ellos al darse cuenta de su presencia, espantados tal vez porque la tranquilidad de su bosque se veía alterada por extrañas criaturas.      
La mañana transcurría y cada uno se dedicaba a sus tareas, cada uno pensaba que se necesitaba traer a más científicos, el terreno era inmenso y la ciencia debía tomar nota de todo esto. 
La mañana y parte de la tarde fue ocupada por largos recorridos de los grupos. Cuando llegó la noche, todos ellos estaban de regreso en el campamento. Cansados y hambrientos pero satisfechos porque el día lo habían aprovechado muy bien. 
Como ya se habían hecho costumbre; se     
preparaba la cena con los víveres que habían y la noche transcurría en entretenidas conversaciones sobre sus impresiones y adelantos de su investigación. Cada uno tenía algo que decir, alguna anécdota que contar, era una satisfacción estar en la zona y tener la libertad de analizar todo lo que los rodeaba. 
Trevor escuchaba a los colegas lo encantados que estaban de tener la oportunidad de vivir esta experiencia. Este campamento hace la diferencia para realizar toda clase de estudios. 
Gervacio como botánico también comentó - solo aquí en esta región existen más de 1000 plantas medicinales que son usadas por el hombre nativo para sus problemas de salud, ellos no tienen la facilidad de una atención hospitalaria y acceso a los fármacos. Con estas plantas tratan sus dolencias. El hombre nativo ha sabido comprender el desarrollo natural de la naturaleza y se ha adaptado a ella sin intentar dominarla o destruir. Ellos saben que sus vidas dependen de ella, por eso han desarrollado un sistema de agricultura que no crea desequilibrio- puntualizó al final. 
-Gracias a este forma de vida de los nativos, ahora podemos conocer la selva como era hace millones de años y así se debe conservar- decía Maurice sorprendido por este mundo tropical.
Para los científicos extranjeros todo el entorno era nuevo, hace mucho tiempo, ellos querían viajar  a este continente. La amazonia les ofrecía un mundo casi infinito para la investigación y la respuestas a tantos ¿por qués?.
Y así el paso de los días transcurriría entre arduo trabajo y algunas horas de calor que era casi insoportable pero nadie se quejaba, todo parecía ser natural y ellos no querían desperdiciar su tiempo de trabajo. 
Pero había momentos que era necesario descansar y dedicarse a las tareas sencillas como lavar algunas prendas de vestir o la limpieza en el campamento de la que nadie se salvaba.
Una mañana todos se organizaron para salir de pesca, está pesca era especial porque se trataba de un pez considerado el rey de los ríos, y el más grande pez del mundo, este... ¡era el paiche!    
Con los nativos expertos en la caza de este pez, salieron en los botes nuevos del campamento. La experiencia de los hombres de río en la pesca dio su recompensa después de navegar cerca de tres horas para encontrar uno de estos peces. 
Su habilidad para atraparlo y subirlo al bote fue importante en el éxito de la pesca, solo se tenía que tener cuidado que la presa no escape porque tiene una fuerza extraordinaria. Una vez en el bote el gigante media dos metros con sesenta y seis centímetros. Era un ejemplar colosal de puro poder y belleza. 
Los científicos que lo observaban no salían de su asombro, cazarlo fue un esfuerzo supremo pero las características de este coloso se remontan a millones de años donde a sabido adaptarse a los ríos de la selva, se alimenta de otros peces pequeños, muchos ejemplares llegan a medir hasta tres metros y pesar media tonelada. Ahora se encuentra en peligro de extinción y han sido declarados bajo protección. su caza está sujeta a veda.
El gran pez fue cargado y llevado al campamento donde lo examinaron con rigor los científicos, luego de esto fue cortado, su abundante carne podía alimentar a todo un batallón. 
El pago para los hombres de río fue llevarse casi entero al pes y dejar solo un pedazo para el campamento. Esa noche tendrían paiche para la cena. El sabor de su carne es exquisita. 
Con el paso de los días el trabajo continuaba, cada  grupo salía a recoger ejemplares o escribir sus notas. Alida y Gervacio como siempre caminaban juntos.  
En la ultima semana, Alida comenzó a sentir un extraño cansancio, ella pensaba que era debido a la deshidratación y tomaba  abundante agua pero seguía sintiéndose mal. Guardaba silencio y no le decía nada a Gervacio, no deseaba interrumpir su trabajo. Además pensaba que pronto pasaría si se quedaba a descansar en el campamento.
Esa mañana antes de salir le dijo  a Gervacio que no iría con él pero guardó silencio sobre su cansancio. 
Claire notó el malestar de Alida y le preguntó si se sentía mal, ella solo contestó -es un poco de cansancio y nada más. Cuando todos se fueron, caminó a la cabaña para dormir, era raro  sentirse tan cansada. Se recostó en su litera y muy pronto se quedó dormida.
De noche ya en el campamento Alida esperaba a Gervacio se sentía un poco mejor, sentada cerca a la mesa conversaba con Trevor, a los pocos instantes el grupo que se había ido muy temprano llegó.
Cómo siempre los comentarios,  anécdotas y algunos sustos estaban dentro de la conversación todos reían y festejaban las ocurrencias. 
La noche hermosa con una luna brillante en el cielo y la luz de los lamparines sobre la mesa daban una admosfera de serenidad y alegría.
Alida se puso de pie y quiso acercarse a Gervacio, dio algunos pasos y cayo al suelo desmayada, Claire  corrió a su lado y Gervacio también, éste la levantó en sus brazos para llevarla a su litera. ¿Qué pasaba con Alida? todos se preguntaban sorprendidos y quedaron unos segundos en silencio.  

CONTINUARÁ  
      
            
  
  

  
        

domingo, 20 de octubre de 2019

ALIDA Y GERVACIO

Ya era de noche cuando todo el grupo de científicos se reunió para cenar. Trevor comentó con los nuevos integrantes del campamento antes de sentarse a la mesa, lo que debían saber con respecto al entorno que los rodeaba, los cuidados para no perderse en la selva, el camino por el que nunca debían transitar debido a los nidos de las terribles hormigas. 
Todos escuchaban con atención, además Trevor fue muy claro con las reglas que regían el campamento para tener una buena convivencia y no molestar a nadie, después pidió que cada uno se presenta y digan sus respectivos nombres. La pareja de ingleses eran Claire y Jim su especialidad era la entomología,  los tres científicos franceses eran Pierre, ornitólogo, Maurice también biólogo y por último Louis era dendrologo, su especialidad los árboles y su edad dentro de la selva amazónica.
Después de las presentaciones y las reglas del campamento todos se sentaron a la mesa.  
Los nuevos visitantes estaban asombrados con todo lo que habían visto cuando viajaban por el río, para ellos era la primera vez que venían a la selva y su viaje había sido una nueva experiencia, nunca imaginaron un paisaje así, estaban entusiasmados por empezar lo más pronto con sus respectivos trabajos de investigación. 
Cada uno de ellos eran catedráticos de prestigiosas universidades en sus países y eran muy conocidos en el ambiente científico internacional debido a que tenían varias publicaciones sobre sus trabajos y descubrimientos.    
Toda la conversión era en inglés, fue la mejor manera de poder comunicarse, Alida y Gervacio aprovecharon la oportunidad para practicar el idioma, lamentablemente nadie hablaba francés y por ello se escogió el inglés que todos sabían.   
La noche estaba fresca, el cielo estrellado, la luz de los lamparines alumbraban. Los nuevos visitantes habían traído comestibles y compartieron con Trevor, Gervacio y Alida, además una vez por semana Ever traía en su bote al campamento nuevos comestibles. Ahora que eran más personas tendría muchos encargos para comprar en la ciudad.  
La cena transcurrió en un ambiente ameno y con anécdotas que habían vivido, los nuevos integrantes contaban sobre sus viajes por otras latitudes y las experiencias de sus anteriores investigaciones, se formó un clima de amistad pero también de conversaciones científicas de personas que conocían a fondo sus respectivas carreras. 
Gervacio y Alida se sentían motivados por tener cerca a todas estas personas con tanta experiencia con respecto a la ciencia y a la naturaleza. 
Pierre comentó que como ornitólogo -aquí en la selva tengo un vasto campo de investigación, es increíble la cantidad de aves y el descubrimiento de algunas especies que se creían desaparecidas. En las regiones tropicales viven millones de aves y mi campo de investigación será muy provechoso. A pesar de que el ecosistema es frágil, la naturaleza se las ingenia para sobrevivir- terminó por decir.
Claire y Jim como entomólogos sintieron gran curiosidad por las hormigas, querían conocer más de cerca el nido y como especialistas en el tema, sabían que precauciones tomar para no tener una mala experiencia, aún así Trevor les recalcó tener extremo cuidado con ellas, eran muy peligrosas. 
La conversación se extendió hasta muy tarde, pero el cansancio y el sueño les hizo recordar que debían ir a dormir, al día siguiente les esperaba una buena jornada de trabajo nadie podía perder el tiempo pues no se quedarían a vivir por siempre en el lugar.
El amanecer del día siguiente era hermoso, la luz se abría paso entre las nubes que poco a poco se iban disipando, la mañana era clara y el sol en el cielo esperaba. 
Ahora sí, los nuevos visitantes conocerían mejor la selva. 
Sergio el guía estaba preparado para la nueva misión y había traído a su joven hijo, un muchacho de 16 años para dividir el trabajo, porque no todos iban hacer lo mismo. 
Era una maravilla disfrutar de la naturaleza en todo su esplendor, conocer y estudiar de cerca el ecosistema de la región, era una nueva   
experiencia extraordinaria para todos ellos. 
Luego de tomar un desayuno frugal,  lleno de frutos, se dividieron en grupos.
Trevor que ya conocía el lugar de su trabajo se fue solo, Alida y Gervacio caminarían cerca al río para recolectar algunas plantas.  
Sergio iría con la pareja de esposos para hacerlos conocer el nido de las temibles hormigas y los franceses irían con Tino el hijo de Sergio, ellos se internarían en la espesura de la selva para comenzar con su trabajo. 
Tino había aprendido de su padre como ser guía y tenía la habilidad extraordinaria de subir a los árboles con una agilidad asombrosa. Él trepaba a los árboles y podía orientarse muy bien en que lugar se encontraban, nunca se había perdido. 
En su compañía los científicos podían recorrer grandes distancias en la zona  pero siempre con el cuidado de fijarse donde pisaban o hacía que lugar querían ir.
Todos en el campamento eran conscientes que la investigación científica ha jugado un papel muy importante en la difusión y reconocimiento a nivel mundial sobre la amazonia, es por eso que la investigación no debía detenerse, era de vital importancia continuar. 
Antes de salir del campamento y dividirse en grupos Gervacio había comentado con Louis el científico especialista en árboles sobre la corteza de un árbol que los nativos utilizaban para el dolor pero si se pasaban de la dosis podía causar la muerte por parálisis en todo el cuerpo incluyendo el corazón -debes conocerlo e investigar sobre él, son muy interesante las virtudes medicinales de este árbol-  decía Gervacio.
El día era claro y no había amenaza de lluvia, se podía trabajar sin ser molestados por los elementos naturales, solo  una nube densa de mosquitos que por momentos impedían el trabajo tranquilo, pero estaban en pleno corazón de la selva, pedir que no haya insectos era una fantasía. En ese campo Claire y Jim los especialistas, estaban felices con tanto que ver e investigar. 
Tino y los científicos franceses internados en la espesura del monte, se encontraron con una familia de sajinos que sorprendida por la presencia de intrusos en su territorio corrieron despavoridos, los guacamayos desde la copa de los árboles lanzaban su gritos de alerta y el escándalo era total. Pierre observaba a estas maravillosas aves llenas de color y sabía que encontraría más y más aves de espléndido plumaje para el estudio  y trabajo. 
El trabajo del día fue extenso y provechoso, Claire y Jim sorprendidos por el nido de hormigas rodearon con cuidado el lugar, su interés era cazar algunas para estudiarlas de cerca, ellos conocían la forma de vida y organización casi militar de estos insectos que les permitía con éxito vivir y atrapar a sus presas. 
Ante que termine la tarde todo el grupo regresó al campamento, estaban cansados, con hambre pero felices y asombrados, era maravilloso encontrarse en este lugar donde podían estudiar con total libertad sus diferentes áreas de trabajos e investigación. 
Todos estaban de acuerdo la investigación directa en la naturaleza no tenía nada que hacer con las fotos o películas, era una oportunidad única, había que seguir adelante. 
A la hora de la cena, la preparación de platos sencillos con fideos, atún y algo de salsa de pasta  de tomate en lata fue una comida exquisita para el hambre que traían. 
Tenían que tener alimentos de larga duración y que no se descompongan con el fuerte calor, algunas días podían comer pescado asado, que era en su momento lo más delicioso.          
En la cena la conversación y las nuevas impresiones estaban sobre el tapete, nadie se quejaba de la sencillez del campamento, era un lugar de estudio. 
La cabaña principal guardaba el equipo y una pequeña biblioteca de las inclemencias del clima y donde podían trabajar y comunicarse con el mundo exterior.                
 Trevor no quiso dejar pasar el momento y comunicó a todos que debían desde este mismo instante dividirse las tareas de limpieza y lavado de platos que se usaba. Todos debían colaborar nadie tenía privilegios.  

Los comentarios e impresiones mientras cenaban eran sobre todo lo que habían caminado y observado este era el primer día para darse cuenta como cada uno resolvería su trabajo. 
Jim comentaba sobre el nido de hormigas, lo astutas que podían ser y agregó -dentro de la naturaleza nada esta demás, hasta el más pequeño insecto es de gran valor, ellos se encargan de limpiar los desechos de otros. Todo funciona como un reloj.
Pierre en su trabajo con las aves sabía que éstas también  trabajaban en equipo cuando era necesario y volaban en grandes bandadas. Ese día había visto grupos mixtos de aves ayudarse mutuamente, algunos dejaban sus nidos mientras otros que son los guardianes se quedan para vigilar. 
En las copas de los árboles gigantes arman sus nidos los que no están a salvo de ser destruidos por otros animales que buscan alimentarse. 
Pero la impresión de todos en general, era que las aves y animales que rodeaban el campamento estaban en alerta, como si supieran que habían intrusos que no pertenecían al lugar y no se parecían a nada conocido. 
Alida y Gervacio fueron interrogados por los demás en el campamento. ¿que hacían y a que se dedicaban? Gervacio explicó su campo de acción y el deseo de dedicarse en el futuro solo a la investigación, Alida por su parte comentó que todavía era estudiante, pero que este viaje al campamento era una experiencia útil para el futuro en su carrera,  estaba aprendiendo mucho y ahora con la llegada de todos, su experiencia en otros campos era de gran valor. 
Maurice comentó además que tenían gran interés en encontrar un jaguar, él sabía que estos animales tienen  gran astucia, su cabeza es redondeada, corta y casi tan flexible como la de un búho. Son cazadores de una gran fuerza y destreza.
La noche se había convertido en una buena conversación, los momentos vividos y la experiencia adquirida en la selva amazónica sería para todos ellos en el futuro un buen recuerdo y sobre todo una experiencia científica sin comparación.

CONTINUARÁ     
      

domingo, 13 de octubre de 2019

ALIDA Y GERVACIO

Con la noticia del arribo de nuevos científicos, Alida y Gervacio fueron a la cabaña donde se encontraba el equipo para investigación.
Gervacio quería adelantar su trabajo y examinar las muestras que había logrado traer del viaje que casi se convierte en una tragedia. 
Trevor por su parte escribía los apuntes de su propia investigación para la tesis de doctorado, todos estaban ocupados, en silencio y atentos a sus tareas. 
Alida leía con atención los apuntes que había hecho durante el viaje. 
Así la mañana transcurría lenta y tranquila. Solo se escuchaba el ruido propio que hacen los animales a esa hora del día en la selva. 
Gervacio en sus en sus notas escribía las propiedades medicinales de las plantas que llevaría hasta la capital donde serían estudiadas profundamente, en un cuaderno aparte llevaba un diario de todos los incidentes vividos hasta ese momento, quería tener documentados y bien apuntados para no olvidar los detalles. 
Por su parte Alida también llevaba un diario y escribía en él lo que  vivían día a día, ella apuntaba sus impresiones, sorpresas y el accidente sufrido en el río, que al menos por un tiempo no debía contar a su madre. 
Para ser fiel a su historia, escuchaba con atención las leyendas y comentarios de los nativos cuando visitaban algunas aldeas. Las historias de ellos estaban llenas de leyendas y datos interesantes, en muchos casos se trataba de los orígenes de sus pueblos. 
Los nativos solían contar sus historias para que sean trasmitidas de generación en generación, así se conservaba la memoria ancestral y algunas leyendas podía retroceder hasta el tiempo antes de la conquista, en ese tiempo todo era paz en la selva amazónica. 
Ellos contaban el origen de sus pueblos desde la noche de los tiempos, cuando solo el gran río era testigo de su existencia y los nativos eran dueños y señores de grandes extensiones de tierra.
Con la llegada de la conquista y la transmisión de enfermedades con las que  casi desaparecen varios pueblos nativos y luego en años más recientes la explotación del caucho que los había  diezmado, años más tarde, la extracción de la madera y del petróleo, los pueblos nativos se había reducido en gran número y territorio, en la actualidad se sienten más tranquilos a pesar de los muchos problemas porque hoy en día soplaban vientos a su favor y muchas organizaciones nacionales y a nivel mundial los estaban apoyando para que se conserven como pueblos originarios de la amazonia. 
Ellos son conocedores de una sabiduría natural  conocen muy bien el ecosistema que los rodea. Los científicos que llegaban al campamento siempre consultaban con ellos diversos comportamientos de animales y plantas porque ellos saben mejor como se comporta el ambiente que los rodeaba y así ayudar a los científicos en sus investigaciones.                   
Alida también escribía en sus notas  sobre los animales conocidos de cerca y la experiencia de verlos, esto parecía de fábula por momentos era fascinante y otros de mucho cuidado. 
Saber que los animales salvajes eran vecinos del campamento científico parecía increíble.  
Los primates que eran una población muy numerosa se dividían en varias familias,  eran juguetones y arrojaban cuanta comida no les servía sin importar lo que hubiera debajo de ellos.  
Luego las mariposas que parecían salidas de un cuento, habían grandes  e inmensas poblaciones de ellas y podían llenar el espacio con sus colores y gráciles movimientos, en el futuro no muy lejano eran un recurso potencial para las aldeas nativas si se sabía trabajar con cuidado para no desaparecerlas.  
Pero para Alida  hasta ese momento el que más llamaba su atención era el jaguar que los nativos respetaban y lo llamaban el rey de la selva, muchas veces exageraban su fuerza, pero era un animal a todas luces hermoso y valiente. 
Escribía sobre las leyendas que rodeaban a los delfines rosados y la magia que poseían, para los nativos eran sagrados y nunca los cazaban. Según ellos los delfines de agua  dulce poseían poderes sobrenaturales que los hacían únicos por sobre los otros animales del río.
El miedo que más sentía Alida por algún mamífero de la amazonia era los murciélagos, no los pequeños que también la atemorizaban, si no los más grandes que median hasta un metro de altura, era impresionante verlos volar y tranquilamente podían aparecer en una película de terror.
Con los trabajos de investigación y los recorridos que hacían al interior de la selva, los días transcurrían y si el tiempo lo permitía Alida y Gervacio acompañaban a Trevor en su trabajo con los caimanes. Era una aventura real estar en un ambiente natural y lejos de la civilización. 
En cambio por esos días en la capital y lejos del mundo natural Alma, madre de Alida, extrañaba a su hija y conversaba con Vera su hermana,  a ella le decía: 
-La casa se siente sola sin Alida que siempre estaba entrando y saliendo o sembrando algo en el jardín, afición que tomó desde que comenzó a salir con Gervacio que es botánico. Por suerte estamos en contacto, ella está muy bien y feliz me cuenta que todo es nuevo y asombroso en ese lugar, lo cual no dudo debe ser maravilloso, es el mundo natural de la selva.
-Alma, tienes que acostumbrarte a que Alida viaje, la carrera que ella a escogido también tiene que ver con el mundo natural, recuerda que ella va ser bióloga marina- decía Vera para tranquilizar a su hermana.           
 -Si es verdad, ella en un futuro, seguro que tendrá que viajar también, debo de quitarme la idea de la cabeza de mantener a mi hija dentro de una burbuja- contestó Alma un poco pensativa. 
Mientras en la selva y a cientos de kilómetros, en las cabañas del campamento científico los trabajos continuaban, pero también habían instantes de conversación y anécdotas vividas que contaban cada uno, ya sea del trabajo o de la universidad. 
Una tarde después de almorzar Alida, Gervacio y Trevor, mientras terminaban de limpiar los platos y cubiertos usados, vieron que se acercaba un grupo de personas, eran los nuevos miembros del campamento, científicos que llegaban desde lejos. Habían demorado algo más de tiempo en llegar y estaban cansados, el viaje siempre era agotador.           
El grupo se presentó todos se saludaron. Los recién llegados eran  cinco personas, tres científicos franceses y una pareja de esposos  de científicos ingleses.  
Las primeras impresiones fueron protocolares los recién llegados querían descansar un poco. Trevor fue el encargado de ubicarlos en la cabaña de los hombres y de las mujeres. Alida llevó a Claire a la cabaña que compartirían, ella le hacia todo tipo de preguntas y Alida le indicaba donde estaban los servicios, el comedor y la cocina al aire libre todo era muy rústico pero ordenado.
Alida dejó a solas a Claire para que se acomode y descanse, antes de salir le advirtió:
-Claire aquí debes olvidarte de la civilización y la vida cómoda,  tienes que adaptarte al medio, no te olvides estamos muy lejos de la comodidades de la vida moderna- puntualizó esto último. 
Luego  salió de la cabaña para que descanse, Alida sabía cómo era el viaje de pesado para llegar al campamento científico, pero con el correr de los días, la vida en el lugar se hacia más fácil y sencilla.
Los nuevos científicos habían llegado en sus propios botes que eran grandes fuertes y la novedad con motores potentes y veloces que hacían los viajes en el río más rápidos pero aun así necesitaban buenos navegantes, con el gran río nunca se podía estar seguro si no se tomaban los cuidados necesarios. 

CONTINUARÁ    
  

domingo, 6 de octubre de 2019

ALIDA Y GERVACIO

Antes de los primeros rayos de sol del nuevo día, Alida, Gervacio y Sergio se alistaban para partir.
La cabeza a Gervacio aún le dolía un poco, era el momento de quitarse las hojas que llevaba amarradas  para cubrir la herida ocasionada por el remo que lo golpeó al caer al  río. 
Sergio le advirtió que era mejor no quitarse las hojas hasta llegar al campamento porque si viajaban por el río su cabeza estaría expuesta a mucho sol y eso no era bueno para la herida. Contra su voluntad Gervacio le hizo caso a Sergio después de todo era razonable lo que decía, no era bueno que la herida se asolee por tantas horas en el viaje de regreso al campamento científico.  
Por su lado, Alida estaba preocupada, su madre no tenía noticias suyas desde hace tres días.
Un viaje que solo iba hacer de tres horas en bote  para ir a una aldea vecina, se había convertido en un viaje de tres días y con el peligro de haber muerto en pleno río. De ese episodio no quería acordarse, fue un terrible el peligro que a duras penas lograron sortear. Pensó que ni bien llegue al campamento mandaría un mensaje a su madre, para que no se preocupe por su hija. 
Alida Gervacio y Sergio se prepararon, cada uno se puso su chaleco salvavidas, los zapatos y en la orilla del río se refrescaron.  
Con el permiso del jefe, que les había prestado un bote y un experto navegante, se presentaron ante él para despedirse y agradecer su hospitalidad. El jefe dio su consentimiento para partir y así fue como los tres viajeros se embarcaron de nuevo en su viaje de regreso. 
Cada uno llevaba como desayuno unos frutos que los nativos llamaban pan de árbol porque eran muy parecidos al sabor de un pan con forma de pequeñas papas. 
Los viajeros no podían ocultar cierto temor al subir al bote después de su experiencia en el río, ellos no querían volver a pasar por lo mismo, temían por sus vidas y pensaban que dos veces esquivar la muerte era imposible. 
El viaje se inició y sintieron gran alivio cuando se dieron cuenta que el navegante nativo, era en realidad un hombre experto porque manejaba el bote con pericia y sorteaba la corriente con cautela. 
En su viaje de regreso, la selva plena, exuberante y llena verdor se mostraba ante ellos, cientos de pájaros parecían despedirlos con una bulla ensordecedora  y en las orillas del río las tortugas se refrescaban para iniciar su viaje en grupo. 
Era una sensación distinta y la tranquilidad pronto se veía reflejada en sus rostros. El nativo sabía navegar y conocía la corriente, pero ellos, después de su experiencia estaban atentos a cualquier peligro o crecida del río.
El Huallaga se mostraba majestuoso e imponente, su torrente de agua era en verdad peligrosa si uno no la conocía bien. 
Los viajeros estaban callados, cada uno comía de los frutos que llevaban en los bolsillos, ese era su desayuno y no importaba en esos momentos, nadie estaba para exquisiteces. Viajaban en silencio y era inevitable recordar su accidente pasado en el bote.
El sol en el cielo se elevaba en el nuevo amanecer y creaba hermosos efectos luminosos, las nubes se alejaban y pronto un calor abrazador estaría sobre ellos. No había una densa capa de nubes, eso significaba que no habría lluvia. Era un alivio para los viajeros porque aún faltaban muchas horas de viaje, sin querer  se habían alejado varios kilómetros del campamento. 
En muchos lugares recónditos de esta selva, existen animales de formas extrañas, aun desconocidos para los científicos que estudian el entorno. Muchos de ellos comentan que estos lugares en la amazonia están iguales desde hace más de 10,000 años, entonces hay tanto que estudiar que pueden pasar varias generaciones y no terminarían de hacerlo.
Las horas pasaban y el bote en media de la corriente del río parecía frágil, a cada instante era sacudido por la fuerza del agua pero el navegante se mostraba seguro y esquivaba con habilidad el peligro. 
Casi comenzaba la tarde cuando por fin llegaron al campamento, se sentían seguros, tranquilos y veían las cabañas sencillas como si fuera un hotel de  cinco estrellas.            
Gervacio ayudó a Alida a bajar del bote y todos juntos caminaron al campamento, Trevor los miraba con asombro como si fueran aparecidos  
que venían de algún lugar desconocido, sus ropas eran un estropicio y estaban cubiertos de barro por todos lados, sus caras quemadas por el ardiente sol, sus cabellos enmarañados y llenos de tierra apenas los podía reconocer ¿qué había pasado con ellos? ¡si se supone que harían un viaje de tres horas a la aldea vecina!. 
Gervacio observó la cara de Trevor y comentó -después te contamos nuestra travesía, primero queremos bañarnos, cambiarnos de ropa y descansar. Hemos tenido... ¡un tremendo viaje!.
Trevor movió la cabeza y solo dijo -¡bien los espero!.
Alida fue la primera en bañarse y cambiarse de ropa, estaba hecha un desastre, su larga caballera era un enredo lleno de tierra, disfrutar del agua cristalina del pozo natural era como estar en el cielo. Cuando terminó se fue a su cabaña a tomar un descanso y luego se pondría ropa limpia. Todo lo vivido en esos días sería para nunca olvidar. 
Sergio se había ido a su cabaña donde vivía con su familia ésta quedaba cerca del campamento. Él se encontraba igual de cansado y algo incómodo, no sabía como iba a reaccionar Trevor cuando se entere que puso en peligro sin quererlo, a los visitantes.  
Gervacio hizo lo propio, se baño y ya limpio y cambiado buscó a Trevor para contarle el viaje. Lo encontró en la cabaña principal y lo primero que dijo fue:
-Nunca se te ocurra navegar con Sergio, no es bueno manejando un bote, no sabe cómo esquivar el peligro cuando la corriente está cerca. Es un excelente guía en tierra pero en el río, ni hablar y no digo esto porque quiero hablar mal de él, si no porque es verdad- y comenzó contarle todo lo que habían vivido durante los tres días de su ausencia y el peligro que vivieron en el río, casi mueren ahogados los tres.
Trevor no podía creer lo que escuchaba, arrastrados por el río, en aguas peligrosas y otras situaciones vividas en tierra. 
-Se han podido ahogar y yo no me hubiera enterado, al principio  no me sentí  preocupado porque iban con Sergio y él es un buen guía, pero hasta ahora yo nunca he navegado con él durante los cuatro meses de mi estadía en el campamento. Lo que me dices me sorprende y me deja estupefacto. Hasta el momento no he tenido la necesidad de navegar.  Entonces de la que me he salvado, si iba por el río seguro me ahogaba- agregó Trevor.
Más tarde a la hora de la cena, Alida le contaba a Trevor los detalles de su peligrosa experiencia  en el río y el miedo que sintió al pensar que se ahogaría. -¡No!... Trevor eso no se lo deseo a nadie, es lo más peligroso que he vivido en mi vida- comentaba Alida con la voz que le temblaba al recordar lo vivido. Luego de unos segundos le pidió permiso para mandar un mensaje a su madre, ella no tenía noticias de Alida desde hace tres días, podía estar pensando que algo malo le ha pasado. 
-¡Alida por favor!...sigue, manda el mensaje a tu madre, ella no debe ni dormir pensando en ti- contestó Trevor.          
Gervacio y Trevor siguieron conversando: 
-Con esto que estoy diciendo, no es para despedir e Sergio, él es un buen elemento como guía y conoce muchos caminos e historias, sería una pena perderlo. Solo advierto que mientras él no aprenda a navegar es bueno solo para  ir de guía por tierra- terminó de decir Gervacio con un tono de preocupación en la voz. -no deseo que a nadie le suceda lo que a nosotros porque tal vez no tendrían tanta suerte-  agregó esto al final.   
Terminaron la cena y la conversación temprano, todos estaban cansados. Dejaron limpio y en orden los platos usados.  y se retiraron. 
Antes Trevor quiso examinar la herida en la cabeza de Gervacio y para su sorpresa estaba cicatrizando bien, las hojas fueron efectivas, la herida estaba seca solo para asegurarse dijo a Gervacio -del botiquín del campamento voy a traer un inyección con antibiótico para que no tengas problemas. 
Gervacio aceptó y fue con Trevor hasta la cabaña del botiquín era mejor no arriesgarse.      
Sergio no se había acercado al campamento esa noche estaba seguro que lo iban a despedir y no le perdonarían el grave error de haber puesto en peligro la vida de Gervacio y Alida.
Preocupado no pudo dormir bien  toda la noche, ser guía era su fuente de trabajo. 
Al día siguiente, se presentó en el campamento, Trevor habló con él y  le hizo una seria advertencia: 
-La próxima vez no debes mentir, si no sabes algo solo dilo y estás prohibido de acercarte a un bote para navegar, al menos no para la gente del campamento.
Sergio aseguro que no tocaría los botes y que su trabajo solo seria en tierra. 
El nativo de la aldea que los había traído se fue muy temprano, él no deseaba quedarse más tiempo en el lugar, lo esperaba un largo viaje y quería volver pronto con su gente.  Se despidió de todos, Gervacio le agradeció por su trabajo y quiso pagarle pero él con un gesto de la mano le dijo que no, se subió a su bote y se perdió río abajo navegando con perecía y habilidad entre la corriente del gran río. 
El día recién comenzaba, Alida ya había hablado con su madre y está estaba tranquila de oír su voz y saber que se encontraba bien.  
Ahora con Gervacio querían aprovechar el tiempo examinando en el laboratorio del campamento todas las plantas traídas del viaje, Trevor también se quedaría y les dio una ultima noticia:  
-He recibido un aviso, la próxima semana llegan al campamento un  grupo nuevo de científicos, ellos vienen para estudiar cada uno en su especialidad parte de los trabajos de su investigación, no sé más detalles solo que tendremos compañía y esto es bueno.

CONTINUARÁ