martes, 24 de septiembre de 2024

TRES HISTORIAS... ¿DONDE ESTÁ JOEL?

Mariane invitó a Concepción un te de manzanilla, la notaba nerviosa y no deseaba que se ponga más triste.
-Concepción, me parece que usted está exagerando- dijo Mariane -Beti-Flor es una joven tan bien educada. Usted la ha criado con mucho amor y buenas costumbres-.
-Si, lo que dices es verdad, tú conoces bien la historia de mi niña, ella en realidad no es mi hija biológica, yo la he tenido siempre rodeada de amor. Mi esposo y yo le hemos dado lo mejor dentro de nuestras posibilidades económicas, la casa que tenemos un día será su herencia. Nosotros no tenemos más hijos Beti-Flor es el centro de nuestras vidas.  Ahora  está estudiando publicidad que es lo que siempre ha deseado- terminó de hablar Concepción.
La explicación de la madre de Beti-Flor era cierto, la joven siempre estuvo rodeada de atención y amor por sus padres, nada podía ser más real que eso, pero habia una verdad que no se podía ocultar, la joven no era hija biológica de Concepción y su esposo Noel, ella lo sabia y lo aceptaba sin problemas al menos se notaba en la relacion familiar con sus padres.
La historia de Beti-Flor comienza veinte años antes, Concepción comentaba con Mariane:
-Tal vez te parezca exagerado mi comentario, pero no es así. Éramos una familia de cuatro hermanos y nuestros padres. La mayor de todos era mi hermana Magda la segunda hija era yo,  la tercera hija era Vania y el ultimo era nuestro hermano Renato. Conformábamos una familia unida y feliz con la exepcion de los problemas que no faltan en toda  familia. Mi hermana mayor Magda era una joven de carácter difícil y complicado, siempre contestaba de manera fría y altanera a nuestros padres, su conducta los hizo sufrir demasiado, con nosotros sus hermanos no era diferente, peleaba muchas veces sin razón. Es mi hermana y no deseo hablar mal de ella pero era la verdad, siempre quería hacer su voluntad y nada la hacia recapacitar. Quería ser independiente y vivir su vida, era muy bonita y pretendientes nunca le faltaron. Tenia veinte años, cuando una mañana me llamó a la habitación cerró la puerta y me dijo con voz atribulada que estaba esperando un bebé, al comienzo pensé que bromeaba y repetí -¡Un bebé!  ¿estás segura?-. Si estoy segura contestó y luego suplicó -no se lo digas a nuestros padres-. En esas circunstancias cómo podía decir algo, les hubiera roto el corazón. Prometí no decir nada, los días pasaban y mi madre que no era distraída con sus hijos se dio cuenta que Magda estaba en estado de espera. Ella tuvo cuatro hijos no fue difícil darse cuenta que sucedía con su hija mayor, a pesar de que mi hermana hizo lo imposible por ocultar su estado de gravidez. Mi madre fue directa con ella y preguntó, mi hermana al comienzo  negó todo, después no le quedó más remedio que admitir la verdad. Eso fue un terremoto en el hogar, lo único que acordamos con mi madre, fue no decir nada por el momento. Las semanas pasaban y ya era inevitable, mi padre tuvo que saber la verdad de lo que ocurría con su hija mayor. En su habitación a solas mi padre al enterarse de la verdad  lloró, él tenia mucho amor por sus hijos y está noticia lo devastó, aun así perdonó a Magda y dijo que el bebé seria criado en el hogar como un hijo más. Mi hermana guardó silencio y aceptó la decisión de mis padres, lo que más le molestaba era no poder salir a pasear, la familia no deseaba oír comentarios de los vecinos. Magda y yo compartíamos la misma habitación y escuchaba sus comentarios no siempre agradables con respecto a su estado. Tengo que admitir que ella jamás dijo quien  era el padre, nosotros nunca supimos la verdad. Llegó el día del parto, nació en casa una hermosa niña, todos estabamos felices menos Magda, recuerdo que no deseaba ver a su hija y mi madre se la llevó a su habitación. Todos los hermanos nos quedamos sin palabras y llenos de ira, cómo Magda podía proceder de esa manera. Mis padres de nuevo perdonaron su actitud, tal vez ese fue su mayor error, siempre disculparon a su hija y nunca le llamaron la tencion. Habia transcurrido solo una semana del nacimiento de la bebé cuando Magda me llamó a la habitación que compartíamos, pude ver que estaba muy arreglada, junto a ella habia una maleta y tenia en los brazos a su hija. Me llamó a su lado y me dijo -yo no puedo tener a esta criatura es mejor que tú la críes, ahora tengo que irme de la casa-. Me entregó a su hija de unos días de nacida. Le rogué y llore que no se fuera que no era necesario, todos en la familia la íbamos apoyarla, ella no escuchó mis suplicas, en vano fueron mis palabras. Tomó su maleta y salió de la casa, aprovechó que no estaban nuestros padres. Paralizada del miedo por la situación y con la bebé en brazos, lloré de tristeza y dolor. Mi hermana se fue sin dar marcha atrás cuando mis padres regresaron y se enteraron de lo sucedido, fue mi padre quien dijo con pesar -Magda ha escogido su camino, nosotros vamos a velar por la bebé-  Mi padre fue el que bautizó a mi niña y le  puso el nombre de Beti-Flor porque decia que era la flor más hermosa del jardín. Con el tiempo no saber nada de Magda causó dolor y enfermedad a mis padres, cinco años después de su partida, ellos se fueron de este mundo con una diferencia de meses. Yo me quede con Beti-Flor y la crie con todo el amor posible. Cuando conocí a Noel le conté mi historia y él me comentó -viviremos con Beti-Flor, ella será nuestra hija- me case y forme mi hogar, no tuve hijos y mi niña se convirtió en el centro de nuestras vidas- terminó su historia Concepción.
Mariane, conocía la historia de Beti- Flor pero no sabia todos los detalles, escuchó en silencio a Concepción, no tenia una respuestas para ella. 
-Mi querida Mariane, si te he contado toda mi historia es porque sé que de estas paredes no va salir ningún comentario, ustedes guardan mi secreto nadie más lo sabe. Para todo el vecindario Beti-Flor es mi hija y punto. Toda esta conversación viene porque hace tres días mi niña me habló muy seria -madre quiero viajar a conocer a mi madre biológica, necesito hablar con ella y saber quien es en realidad, tengo que hacer muchas preguntas- Yo me quede sin respiración por lo que me pedía y me negué a que realice ese viaje. Tuve una discucion con mi hija, no deseo que conozca a Magda, sé que no va a recibir bien a Beti-Flor, su carácter es difícil y no creo que ahora sea diferente. Desde que se fue solo escribió una carta de cinco líneas, donde decia que estaba bien y que vivia en Cajamarca, no quería que nadie la visite. Esa fue su única correspondencia, aun tengo la carta, una sola carta en todos estos años. Mi pregunta es ¿debo dejar que Beti-Flor haga ese viaje?, ¿qué debo hacer Mariane dime algo por favor?
-Concepción lo que usted me cuenta es algo delicado y no tengo respuesta para su pregunta, yo no puedo intervenir en asuntos de su familia- contestó Mariane.
-Te pido que me ayudes, qué harías tú si estuvieras en mi lugar, estoy en un grave dilema. Lo que me da más temor es que Beti-Flor me ha pedido viajar sola no desea que la acompañe. Me dice que  es mayor  de edad y que puede desenvolverse ante cualquier circunstancia- agregó Concepción con voz de ruego. 
El silencio llenó la habitación unos segundos después Mariane contestó -usted quiere mi opinión voy a decirle que haría yo en su lugar, la dejaria viajar, Beti-Flor está en el derecho de conocer a su madre, hablar con ella y resolver muchas preguntas sobre su vida. Todos necesitamos saber la verdad de nuestro nacimiento y de donde venimos-. Fue la respuesta final de Mariane.
Concepción no estaba muy convencida de dejar que viaje su hija, reconocía que Mariane tenia razón pero su corazón le dictaba otra cosa  -gracias por tus palabras tengo que pensar bien que voy a decidir, ese viaje no es de mi agrado- comentó al final Concepción y se despidio.
Mariane lamentaba la situación de Beti-Flor y su madre, ellas tenia mucho que resolver y al final la decisión de viajar le pertenecía a la joven, ella estaba en todo su derecho.
Todavía no se habia cumplido el tiempo de ir hacer la denuncia a la policía sobre su hermano Joel. Habia una llamada que esperaba Mariane de Alfredo de la Guerra, para saber algo sobre su hermano, ella no culpaba a la empresa solo deseaba saber que habia sucedido con Joel el viernes ultimo antes de salir de la oficina.
Alfredo como habia prometido a Mariane averiguar sobre su hermano, tenia ahora en su poder las carpetas de trabajo de Joel,  comenzó a examinar con cuidado cada una de ellas, todo parecía estar en orden. Estas carpetas no pasaban por sus manos, pertenecían al proyecto "Costa Azul" que dirigía Luis Alberto Águila Roca  hijo menor de la familia que eran dueños de varias empresas, entre ellas la empresa constructora que manejaba Luis Alberto. El proyecto era una inversión de varios millones de dólares. La familia habia confiado al hijo menor este proyecto. Al comienzo Alfredo no tomó muy en serio la inspección de dichas carpetas pero al examinar con más cuidado comenzó a darse cuenta que habia varios faltantes y que las cuentas y fechas no coincidían. Se habian girado cheques con sumas que no correspondían. Qué sucedía con todo este asunto, en que arreglos turbios estaba metido Joel, acaso cambiaba las cuentas de dinero  y las depositaba en otro Banco. Decir que robaba dinero de la empresa era temerario y acusar a una persona sin pruebas era aun peor. Tenia que investigar más a fondo el tema, por el momento no podía hablar nada a Mariane sobre estas carpetas, acusar a alguien a la ligera era temerario. Alfredo se preguntó en silencio ¿Tenia todo esto algo qué ver con la desaparición de Joel? ¿qué podía hablar con Mariane para que no llame a la policía?  


CONTINUARÁ   

                                  
     



 

lunes, 16 de septiembre de 2024

TRES HISTORIAS... ¿DONDE ESTÁ JOEL?

Alfredo de la Guerra, jefe de Joel estaba impresionado con la presencia de Mariane. No sabía que éste empleado tenía una hermana tan atractiva. En la conversación que sostuvo con ella  había prometido averiguar que hizo Joel el último viernes después de salir de la oficina. Llamó a los compañeros de trabajo que eran más cercanos a él y con los que se iba a las fiestas. Entrevistó en su oficina a uno por uno y todos coincidieron en los mismo, Joel no  salió con ello después del trabajo  para tomar unas cervezas, y relajarse, él se quedó en la oficina hasta más tarde, según sus palabras tenía que terminar unos documentos pendientes, eso fue lo que comentó con sus amigos. 
Rodolfo que era un compañero del grupo fue más explícito al decir que Joel en los últimos días actuaba de manera extraña. 
-Él siempre estaba listo para salir a divertirse- comentó Rodolfo -ahora en cambio parecía no querer ir a ningún lado con nosotros, todos pensamos que tenía una novia secreta que no deseaba presentar. Reímos un poco, le hicimos algunas bromas y luego lo dejamos sentado en su escritorio frente a su computadora, eso fue lo último que supimos de él-.
Alfredo de la Guerra preguntó -¿Qué trabajo era el qué tenía que terminar?-.
-No sé cual era el trabajo que tenía que hacer- contestó Rodolfo -pero en el cajón de su escritorio debe estar la carpeta con el trabajo del que hablaba.
Alfredo sintió curiosidad, quería saber que es lo que estaba haciendo Joel y a que trabajo se refería. Ordenó a Rodolfo traer la carpeta del escritorio de su amigo, éste presuroso fue a la oficina que compartían todos los empleados y del cajón del escritorio de Joel, tomó la carpeta en mención y la llevó a su jefe. Alfredo le pidió a Rodolfo que se retire y con la carpeta en su poder examinó con cuidado los documentos que guardaba en su interior, a simple vista todo parecía en orden, los números coincidían y las fechas también. 
Pensativo y decidido averiguar que hacía Joel en la oficina después del horario de trabajo, mandó a llamar al jefe de servicio Fabián Caldero, a éste le pidió traer al personal de seguridad que estuvo de guardia el último viernes. Cuando se presentaron los agentes, Alfredo les preguntó si habían visto al empleado Joel Torre salir del edificio de la empresa y a que hora. Los tres agentes contestaron que lo habían visto salir alrededor de la siete de la noche, las oficinas a esa hora del día ya estaban sin empleados. Uno de ellos comentó que lo vio acompañado de otro hombre que no sabían quien era, pensaron que tal vez era un empleado más de la empresa. 
Ninguno de los agentes se alarmó porque ambos caballeros conversaban y reían, a unos metros los esperaba un carro negro, los dos subieron al asiento de atrás donde había una tercera persona y se perdieron por la avenida. Lo último que alcanzaron a ver fue que Joel iba en medio de los dos caballeros. 
Alfredo de la Guerra se sorprendió de esto último, un empleado iba con Joel, ¿Quién podía ser?. Les pidió a los agentes que describan físicamente a este hombre, por lo que ellos describieron podía ser cualquier empleado que trabajaba en una de las oficinas. El edificio de la empresa tenía quince pisos con un número respetable de empleados. 
¿Qué había pasado ese día viernes? lo más grave, no se sabía donde estaba Joel. Todo lo ocurrido dejó a Alfredo de la Guerra con más preguntas que respuestas. Cómo presentarse ante Mariane y decirle que su hermano había desaparecido en la oscuridad de la noche. Tenía que darle la razón cuando ella dijo, nadie se hace humo sin dejar huella.
Fabián y los agentes de seguridad se retiraron de la oficina de su jefe, no sin antes de escuchar sus palabras -todo este asunto es de máxima discreción, nadie debe comentar algo al respecto hasta no saber la verdad-
Alfredo llamó de nuevo a Rodolfo a su oficina y le pidió que traiga todas las carpetas en la que trabajaba Joel, quería llegar al fondo de este asunto y pensó que en unos días tendrían a la policía dando vueltas por la empresa y preguntando a los empleados que hicieron el último vienes  para tomar nota de los pasos de Joel. Esto gracias a la denuncia de su hermana, podía culpar a Mariane de recurrir a la policía... ¡no!, ella solo quería saber que pasó con su hermano y donde se encontraba.
Unos minutos más tarde Rodolfo entró en la oficina del gerente con siete carpetas en las que estuvo trabajando Joel, las puso sobre el escritorio y antes de retirarse escuchó las advertencias de Alfredo de la Guerra:
-Rodolfo, quiero que este asunto de Joel se mantenga con discreción, no sabemos que ha pasado con él, por lo tanto silencio-.
-No se preocupe señor, yo no haré comentario alguno sobre el tema- sentenció Rodolfo al final y salió de la oficina. 
Las carpetas estaban sobre su escritorio, Alfredo comenzó a examinar cada una, deseaba tener una respuesta para Mariane. Al día siguiente, la iba a llamar por teléfono para aclarar el tema sobre su hermano, hasta ese instante no encontraba responsabilidad de la empresa por la ausencia de Joel.
Mariane de regreso a su casa se encontraba un poco contrariada después de hablar con el jefe de Joel, no saber nada de su hermano comenzaba a ponerla nerviosa. Como había prometido al gerente, iba a esperar un día para tener una respuesta, luego iría a la policía para presentar su denuncia. Cuantos más  días transcurrían más peligro corría Joel. 
Almorzó algo ligero que Asunta, la empleada de casa le sirvió, esta preguntó a Mariane un poco asustada:
-Señorita, ha pasado algo malo con el joven Joel- 
-Asunta, estoy a la espera de una respuesta, necesito saber donde está mi hermano, son muchos días los que han pasado y él no viene a casa, tal vez le sucedió un accidente y no sabemos donde. Te pido por favor no hacer comentarios con nadie del vecindario, esto es un asunto muy delicado. Si se entera alguien de los vecinos, todos van a hablar lo que les parece. Deseo evitar malos entendidos para no causar dolor a mis padres, ellos por el momento están de viaje y no saben nada de lo que ocurre en casa- contestó Mariane preocupada.
-Señorita yo le prometo que de mis labios no saldrá una palabra de este tema- contestó Asunta con discreción  
El timbre de la puerta principal sonó ¿Quién podía ser? Asunta fue abrir, era Concepción la vecina de la casa de a lado. Se escuchó su voz que preguntaba por Mariane, ella no deseaba recibir visitas no tenia buen ánimo pero ya era demasiado tarde, Concepción estaba a su lado y traía una cara de angustia que la delataba.
En realidad Concepción era muy amiga de Alegría, la madre de Mariane, las dos conformaban un grupo de amigas del vecindario, solían reunirse una vez a la semana en casa de algunas de ellas  para conversar o salir a festejar uno de los cumpleaños. Las señoras conformaban un grupo alegre y divertido, además de ello siempre organizaban rifas para recaudar dinero y ayudar a la casa de los niños con menos recursos. En navidad les llevaban juguetes y ropa para que pasen unas fiestas alegres.
Concepción tenía mucha confianza con la familia de Mariane y siempre la puerta de la casa estaba abierta para ella. 
-Mariane disculpa si te molesto- dijo con voz apagada  -sé que Alegría no está en casa pero necesito hablar con alguien y que mejor que tú que eres la hija de mi mejor amiga y una persona muy comprensiva-.
Mariane no tenía otra salida que escuchar a la amiga de su madre, la invitó a sentarse para conversar su voz denotaba preocupación, Concepción se encontraba triste. 
-Querida, no sé que hacer en este momento, se trata de Beti-Flor, cada día está más rebelde- comentó y se acomodaba el cabello siempre hacia lo mismo cuando se ponía nerviosa. 
Beti- Flor era una joven alegre, risueña y confiada, Mariane no la encontraba rebelde ni mal educada,  era todo lo contrario pero Concepción siempre exageraba para referirse a ella. No lo hacía con el ánimo de molestar sino de protegerla, quería demasiado a Beti-Flor y no deseaba que sufra un dolor en la vida. Mariane conocía la historia de la joven, sabía cual era el secreto que guardaba Concepción.


CONTINUARÁ          
 
     
 
 
     
             

 

lunes, 9 de septiembre de 2024

TRES HISTORIAS... ¿DONDE ESTÁ JOEL?

Fabian Caldero contestó: -Señorita Mariane yo comprendo la preocupación por  su hermano pero la empresa no es responsable del paradero de sus empleados. La billetera fue encontrada en el ascensor porque pudo haberse caído del bolsillo del saco o pantalón y Joel no se dio cuenta-.
-Por favor- contestó Mariane al punto de perder la paciencia -si así hubiera sido no cree que él estaría de regreso en la empresa para reclamar su billetera o buscar en que lugar se cayo.
Fabian Caldero no sabía que responder ante los reclamos de Mariane y se disculpó para ir a buscar al gerente que era jefe de Joel.
-Señor- comentó Alfredo en la oficina del gerente -la señorita que busca a su hermano no entiende mis explicaciones, tal vez, si usted habla con ella pueda comprender mejor-.
Alfredo de la Guerra no estaba con muchas ganas de hablar con Mariane sobre el paradero de su hermano, él tenía asuntos más importantes que atender en su oficina. Caminó por el pasillo no de muy buen humor, entró en la sala de espera para conversar con Mariane.
-Señorita Mariane, nosotros no tenemos responsabilidad alguna sobre el paradero de su hermano, él es una persona adulta y sabe donde va, no es nuestro problema saber que hizo después de salir de la oficina.
-Señor de la Guerra, mi intención no es hacer problemas, si no averiguar que pasó con mi hermano y porque su billetera se encontró dentro del ascensor de esta empresa, vuelvo a repetir nadie se va de fiesta sin documentos ni dinero. Su teléfono no contesta- finalizó Mariane un poco nerviosa.
-Vamos hacer esto- contestó Alfredo -vayamos a buscar en las cámaras de seguridad para ver que paso el viernes que su hermano estuvo en horario de trabajo en la empresa-
-Fabian muestra las cámaras de seguridad a la señorita para que vea a que hora  salió su hermano  de la oficina- mandó el gerente. 
-Disculpe señor- dijo Fabian -pero las cámaras de seguridad se borran al final de la semana para empezar ha gravar de nuevo la semana que comienza-. 
-¿No hay un archivo donde puedan estar gravadas las imágenes?- preguntó desconcertado el jefe. Está era una nueva situación y él ignoraba como funcionaba el sistema de cámaras de seguridad en la compañía.
-No señor, el sistema se limpia para que pueda volver a funcionar de nuevo- contestó el jefe de servicio.
Alfredo de la Guerra se encontraba incómodo con los resultados de su gestión, solo se le ocurrió decir. -Señorita Mariane, yo prometo averiguar que hizo su hermano en el horario de trabajo del último viernes y le informo con detalle sobre el caso. Sus compañeros más cercanos deben estar al tanto de los pasos de su amigo-.  
Mariane contestó con algo de desánimo -señor de la Guerra, no tengo noticias de Joel desde el viernes que salió de casa muy temprano para trabajar. Disculpe pero voy a esperar solo un día su respuesta, de lo contrario tendré que ir a la estación de policía para hacer la denuncia del caso. No puedo seguir esperando que pasen más días sin tener noticias de mi hermano-.
Alfredo pensó que no era conveniente que la empresa se vea involucrada en un asunto con la policía, eso no era parte de su política, ni una buena publicidad, tampoco podía culpar a la hermana de Joel que se sienta preocupada al no saber donde se encontraba su hermano. 
-Por favor, espere usted un día antes de hacer su denuncia, los compañeros de Joel deben estar al tanto de los pasos de su amigo- comentó el gerente, jefe de Joel para convencer a Mariane, ella aceptó su propuesta y  rogó en silencio que alguno de ellos sepa algo sobre su hermano. Esperaba además que en el transcurso de las horas Joel regrese a casa. Imaginó cosas terribles como que podía estar perdido o que lo habían asaltado y estaba inconsciente en algún lugar.  No pudo contener las lágrimas al salir de la empresa y despedirse de Alfredo de la Guerra.
De regreso a casa Mariane se desespero aun más, su hermano Joel no estaba, tampoco había llamado por teléfono. Esta situación se estaba saliendo de control y no sabía que hacer ni a quien llamar. Solo daba gracias al cielo que sus padres se encontraban de viaje. La familia de Mariane poseía una pequeña casa de campo más arriba del pueblo de Canta, ahí sus padres solían pasar largas semanas de los meses de verano por ser un lugar más fresco que la capital. Ambos padres disfrutaban del clima, del paisaje y sus paseos cerca a las montañas. El padre de Mariane, tenía en el campo una frondosa colección de cactus que cuidaba con esmero y dedicación. La madre dedicaba su tiempo a preparar recetas nuevas con los productos naturales que los campesinos de los alrededores producían. 
Si sus padres estuvieran con ella en casa, la madre seguro estaría con una crisis nerviosa  al no saber nada de su amado hijo y el padre sufría de presión alta, una mala noticia sobre Joel podía causarle un daño grave a la salud. Con la desaparición de su hijo ambos padres estarían al borde del dolor y el sufrimiento. Era mejor que estuvieran lejos, Mariane hasta el momento  manejaba la situación. 
No saber nada de su hermano estaba comenzando afectar sus emociones ¿Qué había pasado con Joel? ¿Dónde fue después de salir del trabajo? estás preguntas no tenían respuesta. 
Mariane recordó que su hermano tenía una novia, si bien era cierto ya no se frecuentaban, tal vez ella podía saber algo o tenga alguna dirección donde ubicar a Joel. Buscó su teléfono en la agenda de la casa, creía que en esa libreta estaba apuntado su nombre. Encontró la agenda  sobre una mesita de la sala, leyó hoja por hoja hasta ubicar el nombre de Magdalena Día. Mariane la recordaba como una joven dulce y agradable, nunca comprendió porque su hermano rompió con ella, fue muy breve el romance. Al comienzo dudó de llamarla  pero luego marcó el numero de Magdalena, cuando ésta contestó, la hermana de Joel preguntó si sabía algo sobre su hermano o quizás podía darle algún número de teléfono de un amigo cercano.
-Mariane ¿cómo estás?- preguntó la joven -lamento tener que decirte que no sé nada de Joel desde que terminó nuestra relacion. No conozco a sus amigos lo suficiente como para tener sus teléfonos. Disculpa la pregunta. ¿le ha pasado algo a Joel?-.
No tenía sentido explicarle a Magdalena sobre su hermano, ellos ya no se frecuentaban, entonces no valía la pena comentar algo. -No Magdalena, todo está bien con Joel- fue la respuesta de Mariane, se despidió de ella y apagó el teléfono.
La última esperanza que le quedaba era saber algo de Joel a través de Alfredo de la Guerra éste iba a preguntar a sus compañeros de trabajo, seguro ellos sabían algo de Joel. De no conseguir nada por ese lado, tendría que recurrir a la policía para presentar una denuncia sobre el paradero no habido de su hermano desde hace tres días. La policía debía investigar ¿Dónde está Joel?.


CONTINUARÁ 
         
  

 

 

lunes, 2 de septiembre de 2024

TRES HISTORIAS... ¿DONDE ESTÁ JOEL?

Eran los primeros días de febrero el mes más cálido del verano, Mariane terminaba de tomar el desayuno con toda la calma porque estaba de vacaciones y no tenía que salir corriendo para llegara temprano a su trabajo en una empresa multinacional. Desempeñaba el cargo de asistente de gerencia. Su mes de vacaciones lo quería aprovechar de principio a fin. No había conversado con sus amigas para ir juntas de viaje,  dos de ellas se habían casado recién y la tercera no estaba de vacaciones.  
Mariane se lamentaba porque el calor a esas horas de la mañana se comenzaba a sentir muy intenso en la ciudad. Frente a ella y sobre la mesa tenía varios catálogos de viaje, donde se ofrecían vacaciones soñadas. Viajes a lugares exóticos, playas hermosas llenas de sol en el caribe, ciudades preciosas en la costa de España. Mariane todavía no se había decidido a que lugar viajar, en realidad no había planificado nada para el presente año. En cambio fue diferente el año anterior que viajó con cuatro amigas a Rio de Janeiro y pasaron una semana espléndida conociendo las playas de Copacabana y todos los lugares turísticos que ofrecía la ciudad. Realmente lo pasaron muy bien, fue un viaje para recordar. Ahora en cambio sus amigas no estaban libres y ella sola no sabía donde ir de viaje. Tal vez, pensó quedarse en casa para ordenar algunos asuntos pendientes, no se podía quejar su casa era amplia y muy cómoda, su padre la había comprado varios años atrás, cuando él tenía un excelente trabajo y con el dinero de su jubilación hizo muy buenas inversiones que le permitía a la familia vivir con cierta comodidad aunque ya no sostenía a su hija Mariane y a su hijo Joel, ellos eran independientes y corrían con sus gastos. La casa quedaba en las primeras cuadras de la av. Del Viento # 455 dentro de la urbanización Los Rosales cerca a la avenida Brasil en la ciudad de Lima. 
Para Mariane la vida transcurria entre el trabajo, el hogar y sus reuniones de fin de semana, hasta ese momento todo parecía andar bien, sus vacaciones recién comenzaba y ella quería disfrutar el verano. Solo había algo que la molestaba, eran las nueve de la mañana del día lunes, la semana recién comenzaba y su hermano Joel no aparecía, todo el fin de semana estuvo ausente, según él se fue de paseo. Era cierto que su hermano solía ausentarse los fines de semana, se iba con sus amigos y no regresaba hasta el domingo en la noche muy tarde o el día lunes muy temprano para ir a trabajar, jamás faltaba. Esto preocupaba a  Mariane porque su ausencia al trabajo no era una conducta usual en su hermano, 
Joel era un joven atractivo y divertido, le gustaba las fiestas, los viajes y los paseos. Él habia nacido ocho años después que Mariane su hermana mayor, cuando sus padres pensaron que ya no podían tener más hijos llegó Joel al hogar y se convirtió en el centro de la familia, en el engreído de sus padres, sobre todo de la madre que hacía de todo por él. Mariane adoraba a su hermano pequeño y no dudaba en cuidarlo cuando su madre se lo pedía. El padre era menos consentidor pero aun así era su hijo querido. La vida en el hogar transcurria alrededor de este niño. Los años fueron pasando y Mariane se daba cuenta que había que poner un poco de rigor a su hermano para no echarlo a perder, muchas veces le decía a su madre que no debía consentirlo en demasía, era necesario más disciplina. La madre la escuchaba hacía el intento pero no lo suficiente. El padre si ponía más disciplina y le exigía a su hijo cumplir con sus estudios en el colegio y la universidad. De esta forma Joel se había convertido en un profesional, tenía un buen trabajo, era inteligente y se desempeñaba muy bien en su ámbito laboral. 
Mariane terminó el desayuno, la preocupación por su hermano no la dejaba tranquila, se dirigió al dormitorio de éste para ver si encontraba alguna nota o alguna pista que le indique donde podía estar. La habitación de Joel siempre estaba impecable y ordenada, nada había fuera de su lugar, en su escritorio libros, papeles y agendas tenían un orden exacto. Su  closet era lo mismo, la ropa bien colgada y separada por colores, las camisas blancas separadas de las demás. Las colonias ocupaban su lugar en el armario. Mariane sabía que Joel era un poco obsesivo con el orden nada podía estar fuera de su sitio, todo estaba limpio e impecable. Buscó en el cajón del escritorio una agenda o una nota pero no encontró nada, abrió el closet no faltaba ropa y ella recordó que tuvo una conversación con su hermano, el último viernes antes de salir. Éste e iba  a una reunion, bien vestido, impecable y con perfume de una colonia fina, su cabello bien peinado y cuidado.  Así era Joel, cuidadoso en cada  detalle de su vestir y de su persona. 
-Joel- exclamó Mariane cuando vio a su hermano -a donde vas tan elegante y perfumado-
-Mi querida hermana- contestó -voy con unos amigos a una reunión, tal vez regrese tarde en la noche, no me esperes-. Fue toda su respuesta.
-Joel, no puedes tener este ritmo de vida, no hay sueldo que alcance, siempre vas a fiestas o reuniones, tu vida es un carnaval-.
-No te preocupes por mi, querida Mariane, sé lo que hago y a donde voy. Ahora el dinero no es un problema-. Estas fueron sus últimas palabras antes de despedirse de ella. ¿qué trataba de decir Joel por qué tenía una actitud despreocupada?- sé preguntó Mariane.
Cerró la puerta de la habitación de Joel, no encontró nada que le pueda dar un indicio de su paradero, comenzaba a inquietarse no quería pensar que algo malo le pudo haber pasado. 
Trató de distraerse leyendo los catálogos de viajes para ver si se decidía de una vez, donde pasar unos días de verano y sol.  
Al medio día sonó el timbre de la puerta principal, fue a atender Asunta la señora del servicio: 
-Señorita Mariane- exclamó -hay un joven que desea hablar con usted parece un mensajero-.
Mariane atendió rápidamente al joven que venía a buscarla : -es usted pariente del señor Joel Torres-
-Soy su hermana- contestó.
-Vengo de parte de la empresa donde trabaja su hermano, para entregarle este sobre- sacó del maletín un sobre amarillo y lo entregó a Mariane, ésta lo recibió después de firmar un documento. 
Cerró la puerta, dio algunos pasos hasta la sala, abrió el sobre que contenía en su interior la billetera de Joel, no había una nota que explicaba donde fue encontrada y en que circunstancias. Sus tarjetas de crédito, un billete de cien y su documento de identidad estaban dentro de la cartera, esto alarmó más a Mariane porque su hermano no iba a ir a ningún sitio sin su billetera.
Joel siempre tuvo cuidado con sus objetos personales, a veces su hermano era un misterio, que hacía o dejaba de hacer. 
Pensó que la empresa tenía que darle alguna explicación al respecto, era mejor no esperar más e ir a visitar su centro de trabajo.
Fue a su habitación a prepararse no podía dejar de pensar que algo grave pudo ocurrirle  y ella debía averiguarlo.
Mariane llegó al trabajo de su hermano Joel y pidió hablar con su jefe inmediato, el gerente responsable era Alfredo de la Guerra. Éste se encontraba en una junta y no podía recibirla hasta terminar su reunión.  
Sentada sobre un cómodo sillón en la sala de espera Mariane nerviosa se ponía a pensar en mil situaciones, quería saber como habían encontrado la billetera de su hermano y donde.
Después de una hora de espera entró en la sala el gerente, jefe de Joel, se presentó ante Mariane y le preguntó a que se debía su presencia. 
Mariane  agregó: -vengo a conversar con usted porque la empresa ha enviado a mi casa la billetera de mi hermano y sin más explicación me la entregó. Estoy preocupada por él y su paradero, solo tengo su cartera, documento y tarjetas de crédito. 
Sorprendido contestó el gerente: -no tengo conocimiento de lo que usted me habla, debe ser el personal de servicio el que encontró la billetera y el jefe de esa sección la envió a su casa. Voy a pedirle que venga para que hable con usted-.  
Mariane indignada con la actitud indiferente del jefe de su hermano añadió: -supongo que tampoco conoce el paradero de Joel-.
-Supone bien señorita, no sé donde está su hermano- contestó y salió de la sala para llamar al jefe de servicio. 
Fabián Caldero jefe de servicio informado de la situación se presentó ante Mariane y comentó que la billetera de su hermano la había encontrado el personal que hace la limpieza dentro del ascensor, exactamente en una esquina del piso, me la entregaron y yo procedí a enviarla a su casa. De su hermano no se nada y menos cual es su paradero. 
Entonces me veo obligada- sentenció Mariane -hacer una denuncia a la policía  sobre la desaparición de mi hermano dentro de la empresa donde trabaja. Como puede ver usted nadie se va de fiesta sin su billetera, dinero ni documentos que fueron encontrados dentro del ascensor en esta empresa-.
Ninguna persona del trabajo podía decir que había pasado con su hermano, no había explicación sobre su paradero. Mariane estaba al borde de una crisis de nervios, Joel no podía desaparecer sin dejar huella.



CONTINUARÁ  
  
       
  
 
 
   
                          

 

lunes, 26 de agosto de 2024

TRES HISTORIAS... ¡5,500 MSNM!

Mientras el Sargento Sánchez se quedaba en silencio a unos pasos de la montaña, su esposa Amanda se mantuvo a una distancia, ella deseaba dejarlo a solas con sus recuerdo. El viento a esa hora de la mañana era frío pero el paisaje era el mismo que Gerardo conocía. Avanzó unos pasos, recordaba muy bien  donde estaba el camino para subir hasta su pueblo. Se detuvo un momento, qué pensamientos pasaban por su cabeza. Parado frente a la cordillera y a unos pasos del camino Gerardo Sánchez se detuvo, se dio cuenta que ya no era ese joven lleno de ilusiones, sueños y fuerza que bajó de la montaña. Los años y la enfermedad habían debilitado su cuerpo, para él sería imposible escalar la altura de 5,500 metros y retar al clima helado de lugar. Reflexionó un segundo y llamó a su esposa: -Amanda no voy a poder subir a visitar mi pueblo y a mis hermanas, siento que me van a faltar las fuerzas-. Abrazó a su esposa y sus ojos se llenaron de lágrimas, lloraba en silencio y agregó -tú siempre supiste que no iba a poder escalar la montaña,  pero igual me acompañaste. Mi necedad  no escuchó tus palabras-. 
-No lo sabía con seguridad, pero presentía que iba ser un esfuerzo supremo para los dos, no tenemos veinte años. La altura, el clima helado y lo difícil del camino nos impedía llegar hasta tu pueblo. Sé que para ti era importante este viaje, visitar a tus hermanas y acercarte a la tumba de tus padres. Allá arriba están tus recuerdos más queridos. Somos humanos y el tiempo nos ha pasado la cuenta- contestó su esposa.
En el silencio del valle, el Sargento Sánchez le pidió Amanda un momento a solas, ella comprendió sus deseos y se apartó unos metros. Su esposo deseaba estar un momento en comunión con sus recuerdos, pero sobre todo con sus padres a los que había dejado en el pueblo y faltado a su palabra de regresar a visitarlos. Ese arrepentimiento la apretaba el pecho, deseaba hablar con ellos aunque sea a la distancia y pedir perdón por su grave falta.
Mientras su esposo se quedaba a solas frente al camino de la montaña, Amanda le había pedido al chofer que espere para que los regrese de nuevo a la ciudad, éste estuvo de acuerdo y esperaría por ellos el tiempo necesario, solo agregó: -Señora este viaje de ida y vuelta va tener un costo diferente-.
-No sé preocupe- contestó Amanda y acordaron el precio a pagar por el viaje completo. 
Después de más de una hora en comunión con sus recuerdos, Gerardo Sánchez se acercó al carro e indicó al chofer que los lleve de regreso a la ciudad. Subió al auto junto a su esposa y en todo el camino no dijo una palabra, se sentía conmocionado y una gran tristeza lo invadió, no habia podido subir para visitar su pueblo y eso le causaba una gran frustración.
Dos horas y media más tarde estaban en la ciudad frente al hotel. Amanda y su esposo se sentían cansados, el viaje los había agotado. Almorzaron tarde en el comedor del hotel y subieron luego a su habitación para descansar. 
-Gerardo comentó: -Amanda, mañana vamos a visitar a los hijos de mi tía Carmina, ellos me pueden decirme si tienen alguna comunicación con mis hermanas o si saben algo de ellas-. 
-Como desees- agregó su esposa -comprendo que ahora no sientes muchas ganas de salir, el viaje a la montaña ha sido agotador-.
-Si, me encuentro cansado, voy a darme un baño para luego ver algo de televisión- contestó con desgano el Sargento.
Lo que quedaba del día y la noche Gerardo Sánchez no estaba muy comunicativo, Amanda no insistió en hablar con él y lo dejó en el hall del hotel viendo un programa de turismo y aventuras para realizar en la ciudad. 
Como se habían puesto de acuerdo los esposos, a las diez de la mañana del siguiente día, después del desayuno salieron a visitar a los hijos de la tía Carmina. Encontraron la tienda donde seguían vendiendo los famosos baúles forrados de cuero repujado, ellos habían heredado el negocio de sus padres y eran verdaderos artistas del cuero. Tallaban bellas figuras, flores o paisajes, el cuero era un material noble que les permitía trabajarlo y quedaba al final un hermoso baúl de puro arte, sea cual sea su tamaño. Ni bien entraron en la tienda los recuerdos se juntaron en su mente, cuanto tiempo habia pasado, la tía Carmina fue muy generosa con él. Gerardo y su esposa saludaron a los primos, Amanda se encantó con un precioso joyero trabajado en cuero que vio sobre el mostrador, Gerardo sin dudarlo  compró para su esposa el pequeño baúl, una obra de arte. Los primos insistieron en regalárselo pero Gerardo no aceptó y en cambio si aceptó el regalo de unos pequeños llaveros de cuero con la figura de la cordillera.
El Sargento Sánchez por el comentario de sus primos se enteró que su hermana mayor Rosita hace mucho tiempo no bajaba a la ciudad, el trajín de subir y bajar de la montaña era demasiado para ella. En cambio sus hermanas menores Etelmira y Odilia si bajaban a la ciudad, pero cada vez era con menos frecuencia, sabía por los primos que sus hermanas estaban bien. La casa donde habia vivido toda la familia fue ampliada con dos habitaciones más. Ellas seguían en el negocio de la venta de lana y la crianza de sus animales que les proporcionaban la materia prima, además de ello eran las principales comerciantes de a región. El Sargento se alegró al escuchar tan buenas noticias sobre sus hermanas, él nunca tuvo dudas de que ellas sabrían llevar adelante el negocio. Sobre sus padres se enteró que estaban descansando en el pequeño camposanto del pueblo, ellos recibieron la bendición católica.
Los esposos se despidieron después de una larga conversación con los primos, Gerardo se sintió más tranquilo y feliz al saber que sus hermanas habían prosperado y llevaban el negocio familiar que ahora les pertenecía. Ya no deseaba quitarle más tiempo a sus primos, ellos tenían que seguir trabajando con sus baúles, un hotel les había pedido una cantidad muy importante de estos para un viajero que venía del extranjero.
Al despedirse y salir de la tienda Gerardo se sintió más animado y tranquilo, eran buenas noticias las que había escuchado, sus hermanas se encontraban bien. Tomó a su esposa de la mano y sus pasos lo llevaron hasta la avenida donde se encontraba el cuartel militar, se detuvo en la vereda del frente para contemplar y recordar sus días de recluta. Los recuerdos lo llevaron a la figura del general que lo apoyó en su ingreso, él sin proponérselo fue su guía que lo inspiró a seguir adelante. El Sargento guardaba un gran respeto por este hombre.
Dos días después de visitar a sus primos y pasear por la ciudad y sus alrededores tomaron el avión de regreso a la capital. Gerardo Sänchez no pudo cumplir el sueño de subir a la montaña y visitar su pueblo pero a pesar de ello se sentía tranquilo, hizo todo lo que pudo hacer, visitó los lugares que quería recordar y no podía pedir más, estaba vivo y eso era lo más importante.
Al entrar en la casa, todo lo encontraron en orden tal como cuando cerraron la puerta antes de partir. La vida se habia detenido por unos días con ese viaje, los momentos vividos fueron de felicidad. Ahora solo querían descansar y continuar con su vida normal. Nora los fue a visitar dos días después de su llegada, con ella comentaron todos los pormenores del viaje y como éste le había ayudado a Gerardo a superar su estado de ánimo.
Tres meses pasaron desde que los esposos habían realizado su viaje a la ciudad del Cuzco, cuando  Lucy llamó a sus padres para decirles que la vayan a visitar a Italia, ya se había mudado a Milán y  estaba instalada en su nueva casa.
-Madre por favor- decía Lucy al hablar por teléfono con Amanda -ustedes me prometieron que iban a llegar a visitarme, ahora ya estoy desde hace quince días instalada en mi nuevo hogar, Pietro y Nicola los esperan, tienen que venir cuanto antes-.
-No te preocupes Lucy, vamos a preparar todos los documentos para hacer el viaje, estoy segura que tu padre va estar feliz con la noticia- contestó Amanda.
Cuando colgó el teléfono, Amanda fue lo más pronto a buscar a su esposo que arreglaba una enredadera en el pequeño jardín. 
-Gerardo- exclamó su esposa -voy a preparar todo lo necesario para nuestro viaje a Italia, Lucy quiere que viajemos lo más rápido. No puedo contener la emoción de estar en Milán junto a ella y nuestro nieto-.
-Amanda, ese viaje va ser más terrible que escalar la montaña, ¿crees qué podre hacerlo?- dijo bromeando el Sargento. 
Su esposa sonrió y contestó -No te preocupes, claro que si podrás hacerlo, nuestra hija, su esposo y nieto nos esperan- fue su repuesta. 
Tres semanas más tarde Amanda y Gerardo Sánchez estaban tomando su vuelo con destino a Italia,  Lucy los esperaba en Milán. El Sargento se sentó al lado de la ventana y mientras el avión alzaba el vuelo y se alejaba de la ciudad, él miraba con nostalgia su querida cordillera que había dejado en su juventud y que ya no volvería a ver nunca más. Aceptó su realidad, quería guardar los recuerdos en un lugar de su memoria, se lamentó unos segundos de no haber viajado antes a la hermosa montaña pero sabía que por siempre la guardaría en un lugar de su corazón. 


FIN        
          
             
     

 

lunes, 19 de agosto de 2024

TRES HISTORIAS... ¡5,500 MSNM!

Amanda contestó a su esposo que estaba junto a ella tomando el desayuno  -Gerardo, por qué no esperas unos meses más para viajar, recién tienes poco tiempo de haber sido operado-.
-No deseo esperar más tiempo- exclamó Gerardo -me siento bien para hacer este viaje, no creo que me pase algo malo. Supongo que tú me vas acompañar- sentenció el esposo. 
Su esposa sabía que esto iba ha suceder, Gerardo Sánchez no iba ha entrar en razones, el viaje lo  ha haría de todas maneras.
-Creo que esta idea la has tenido desde antes de la operación, pero has pensado en lo complicado que puede ser el viaje. Vamos a llegar a una altura muy respetable, son 5,500 metros, la altura donde esta ubicado tu pueblo, mi querido esposo-. 
-Amanda esta idea de viajar la tengo desde hace mucho tiempo, sé que el trayecto es complicado pero primero volamos en avión, no por tierra y luego llegamos a la ciudad del Cuzco, nos alojamos  en un cómodo hotel. Paseamos dos días en la ciudad, para aclimatarnos y luego viajamos a la montaña. Espero que estés de acuerdo conmigo, no deseo iniciar una discusión, con tu compañía o sin ella igual voy a viajar, te suplico por favor me comprendas-.
El viaje para el Sargento Sánchez, era una realidad, nada lo iba ha detener. El deseo de visitar su pueblo, el lugar donde donde había nacido, era más grande que cualquier otra cosa. -Te prometo Amanda que me voy a cuidar, haremos todo el viaje con calma y no voy a dejar de tomar mis medicinas-. finalizó el esposo con un tono de ruego en la voz. 
Hacer el viaje para él era importante, Amanda sabía que no iba ha hacerlo cambiar de idea, diga lo que diga. Gerardo Sánchez estaba decidido a viajar.
-Bien, veo que no vas a cambiar de opinión por más que trate de explicar los inconvenientes, entonces comencemos a preparar las maletas y comprar los boletos de avión para la próxima semana ¿Te parece? ¿Estás de acuerdo?-. respondió Amanda resignada a la nueva situación.
-Comprende, lo que trato de hacer, este viaje se lo debo a mis padres desde hace años, no quiero que pase más tiempo-. añadió al final el Sargento.
-De acuerdo, no te preocupes voy a preparar las maletas para hacer juntos este viaje, solo pongo una condición:  En el primer instante que te sientas mal, de inmediato regresamos a Lima-.
-Te prometo que así será, no voy a excederme más de lo necesario en la altura-. dijo Gerardo seguro de que nada malo le podía pasar, se sentía bien y no tenía molestias. 
En la noche del mismo día, Lucy hablaba con su madre por teléfono, le comentaba como estaba ella y Nicola, Pietro ya vivía en Milán y esperaba pronto reunir a su familia. La madre omitió contarle a su hija sobre el viaje que pensaban hacer, no deseaba preocupar a Lucy con un problema más, ella ya tenía bastantes problemas que resolver con su esposo Pietro. 
Al día siguiente a la hora de almuerzo, Amanda conversaba con su hermana Nora que la había ido a visitar. -¿Qué te parece lo del viaje que quiere hacer Gerardo?- preguntó.
-¡Qué puedo decir Amanda!- replicó Nora -tu esposo ya tomó su decisión, de todas maneras va realizar el viaje, todos conocemos como es él cuando quiere hacer algo. Ahora te pido, no pienses de antemano que va pasar algún desastre, disfruta el viaje, vayan con calma y todo va estar bien-.
La conversación terminó cuando Gerardo entró al comedor para almorzar junto a su esposa y su cuñada. Los tres disfrutaron de un delicioso almuerzo y de una buena conversación.    
Andrés, en diferentes ocasiones había llamado a su madre para saber como iba la salud de su padre y por las palabras de su hijo, Amanda se enteró que éste seguía en comunicación con Elia Ruiz, parece que sus intenciones eran serias pero no debía sacar conclusiones a la ligera, ellos recién se estaban conociendo.
-Tu padre está cada día mejor- conversaba Amanda con su hijo -de verlo parece que ni lo hubieran operado- ella al final no comentó sobre el viaje que iban a realizar, era mejor así para no crear alarma y preocupación a sus hijos. Nora tenía razón era mejor disfrutar el viaje y hacerlo con calma, no era bueno pensar en tragedias.
Los días pasaron muy pronto, los boletos de avión estaban comprados y Amanda y su esposo se disponían a tomar el avión. La casa se quedó cerrada y en orden. En dos horas y treinta minutos estaban aterrizando en el aeropuerto de la ciudad del Cuzco. ¡Que alegría! sintió Gerardo al estar de nuevo cerca a la montaña donde quedaba su pueblo, como le prometió a su esposa nada de esfuerzos ni caminatas apuradas, todo se haría con tranquilidad. Lo que el Sargento lamentaba profundamente era saber que ya no estaba su tía Carmina que lo apoyó tanto cuando él era un joven recién llegado a la ciudad. La prima de su padre también había partido hace varios años atrás. Los esposos se hospedaron en un hotel reconocido, descansaron una hora y luego salieron a caminar por el centro, qué belleza, qué ciudad tan impresionante, parecían los típicos turistas que conocían recién la plaza principal, la iglesia, los portales que rodean la plaza. El paseo no duró demasiado. Gerardo quería descansar seguro mañana saldrían de nuevo a pasear. 
Al día siguiente los esposos hicieron lo propio, pasearon, entraron a la iglesia que siempre impresionaba por su construcción monumental hecha de piedra. Visitaron las galerías artesanales  donde vendían cosas típicas, compraron varios objetos para llevar de recuerdo y unas finas chompas tejidas con lana de alpaca. Gerardo sonreía, tal vez esas chompas eran hechas con las lanas que sus hermanas vendían. En sus paseos también averiguaron donde podían contratar un carro que los lleve a la montaña, el día siguiente era el día elegido para de ir a su pueblo.  Cansados regresaron al hotel cuando comenzaba a oscurecer, ya tenían contratado el carro que los llevaría hasta el valle donde se encontraba el camino para subir a la montaña. 
Muy temprano se levantó el Sargento Sánchez, a las ocho de la mañana venia el carro a recogerlos, debían estar listos para partir. A la hora indicada Gerardo hablaba con su esposa -Amanda debes apresurarte ya esta el carro esperando en la puerta del hotel-. Salieron de su habitación tan rápido que no desayunaron. Dos horas de camino más tarde llegaron al valle, Gerardo Sánchez salió del carro, ahí estaba la montaña hermosa como siempre, él la miraba extasiado como si fuera la primera vez que la encontraba, habia pasado demasiado tiempo. El valle verde que rodeaba la cordillera parecía aun más verde, que belleza de paisaje que serenidad experimentaba, se acercó a los pies de la gran montaña, ella lo miraba desafiante y hermosa. Orgullosa se levantaba hasta el cielo, los recuerdos de su niñez y juventud venían a su mente, de la emoción se quedó en silencio, solo se podía escuchar el viento.


CONTINUARÁ                             

 

lunes, 12 de agosto de 2024

TRES HISTORIAS...¡5,500 MSNM!

Ya era de noche, en la casa de la familia Sánchez habían terminado de cenar. En la sala cómodamente sentados Amanda, su hermana Nora y su esposo Gerardo, conversaban sobre la visita de sus hijos que ya habían partido, cada uno a sus respectivos hogares y trabajos en los países donde vivían. 
En los días que los muchachos estuvieron presentes, la casa se llenó de vida, alegría y conversaciones sobre los recuerdos de cuando eran pequeños y como se fue desarrollando la vida en la casa de la familia.  
Amanda recordaba cuando celebraba los cumpleaños de cada uno de sus hijos, el hogar se llena de niños para celebrar y cantar ¡Happy birthday! qué días felices aquellos y que emoción ver la alegría de sus hijos al recibir sus regalos. Luego vino la adolescencia y después la adultez de los jóvenes que buscaban encontrar su propio espacio y camino. Ni Amanda ni Gerardo sospecharon alguna vez que sus hijos iban a escoger vivir y desarrollar sus carreras en otros países. 
-Gerardo- comentó, Amanda -dentro de unos meses debemos viajar para visitar a Lucy, no es  fácil para ella venir a vernos. Su trabajo la absorbe demasiado-. 
-Si, creo que tienes razón, debemos planificar un viaje para visitar primero a Lucy, ella nos espera con mucha ilusión, además quiero tener en mis brazos al pequeño Nicola. Después podemos visitar a nuestros muchachos- contestó el esposo pero en su mente tenía planificado desde hace varios días otro viaje, uno que su voluntad se lo imponía, era algo que lo atormentaba y deseaba realizar. 
Nora que estaba presente con ellos en la sala comentó -Mis sobrinos nos llenaron de alegría, su visita fue el mejor regalo que tuviste mi estimado cuñado- después agregó -haciendo un paréntesis sobre los viajes y las visitas que desean hacer a mis sobrinos, quiero contarles que hoy tuve un día muy difícil en el hospital de Maternidad donde trabajo, tuvimos varias sesiones de partos como ya es común en un hospital de esa naturaleza, pero hubo un caso que si nos hizo desesperar y preocupar por las consecuencias que podía traer. Entró al hospital una mujer a las ocho de la mañana con dolores terribles de parto, tenía contracciones y es aquí donde se presentan los problemas. Estaba por traer al mundo a su octavo hijo, pero tenía una gran dificultad, la criatura se encontraba atravesada dentro del vientre y no podía nacer, el tiempo lo teníamos en contra, se debía practicar una cesárea y ese fue un gran dilema. La señora por su religión se negaba a que le practiquemos la operación y muchos menos ponerle algún tipo de medicina que calme el dolor. Ella decía que era la voluntad de Dios que esto suceda y que su religión le prohibía cualquier tipo de medicina para aliviarla. Una enfermera le habló sobre las consecuencia de no operar -la criatura puede morir y usted también puede perder la vida, piense en sus otros hijos y en su esposo, ¿Qué van hacer sin usted?-. La mujer se cerró completamente no iba a permitir una operación o que le pongan algún sedante. Suplicando a todos dijo -Dios ha dispuesto que así sea, si debo morir, tengo que respetar su voluntad. El doctor Arena fue directo con ella y contestó -usted está en el hospital de Maternidad no podemos dejarla morir ni tampoco a su bebé, es necesario actuar cuanto antes-. La señora no escuchaba al doctor, ella seguía repitiendo que Dios era su refugio y que solo él podía salvarla. Cansados de escuchar las mismas palabras la dejamos a solas en la sala de emergencia para que reflexione  y con una enfermera nos fuimos a buscar a su esposo a él se le explicó claramente cual era la situación. Para salvar a la madre y al hijo, debía firmar un documento y otorgar el permiso para operar a la esposa. El hombre dudó, repitió las mismas palabras que su señora, entonces hablé -Si no vamos a operar a su esposa, en este momento debe llevarla  a otro hospital, si muere en el camino, esa será su responsabilidad- terminé de explicar. El esposo al oír  mis palabras y las consecuencias de lo que podía suceder reaccionó y por fin firmó el permiso para proceder con la cesárea. Si nos demorábamos unos minutos más la criatura hubiera comenzado a tener sufrimiento fetal con consecuencias devastadoras para el bebé. La cesárea le salvó la vida a la hermosa niña y a la madre. Es terrible cuando se involucra a Dios en asuntos terrenales y se quiere forzar situaciones. El doctor Arena y su equipo realizaron la operación y todo llegó a un final feliz.  Se vivieron momentos de tensión y complicaciones, estabamos frente a la vida o la muerte de esta mujer. Tratamos de convencer al esposo para realizar una operación y esterilizar a la esposa para que no tenga más hijos. -No es bueno que una mujer tenga tantos hijos, eso va en deterioro de su salud- le recomendamos que era lo mejor. El esposo no quiso escuchar simplemente exclamó -¡No, no y no! no lo voy a permitir, nosotros tendremos la cantidad de hijos que Dios disponga-. No insistí, lo que suceda en el futuro con esta familia es su responsabilidad. Una de las enfermeras le dio un folleto sobre el control de la natalidad de forma natural. El esposo lo recibió, lo dobló y guardó en su bolsillo. Fue toda su respuesta.  
Amanda y Gerardo comentaron sobre el caso, parecía que las complicaciones vienen en todas las direcciones a la hora de un parto. 
Amanda contestó -Nora es increíble lo que nos cuentas sobre este caso, parece sacado de tiempos bíblicos-.
-Nadie en la sala de emergencia podía creer lo que sucedía en ese momento, la terquedad a la que puede llegar una persona en nombre de su religión. No importa que su vida este en peligro o la vida de su hijo. Por otro lado, tengo que decir que en mi consulta privada, he tenido bastante trabajo también esta semana. Cada día más mujeres prefieren dar a luz en la comodidad de su hogar. La tasa de nacimientos en nuestro país aún es alta. Por cada pareja nacen de tres a cuatro niños, en las clases sociales de bajos recursos y en la clase media y la clase alta los nacimientos son de un niño o dos como máximo. Si los dos padres trabajan se complica aun más la situación estas parejas suelen tener solo niño, esto suponemos es el camino del futuro-. finalizó Nora sus comentarios.
-Suponemos que esto puede pasar- comentó Amanda -criar hoy en día varios hijos es complicado y caro para los padres, el costo de vida sube cada día más-.
Nora se despidió de su hermana y Gerardo, ya era tarde y al día siguiente tenía que madrugar, como siempre el trabajo la ocupaba. 
Amanda preguntó a su esposo antes de ir a dormir -¿qué te parece si desde mañana buscamos  comprar los pasajes para Italia? recuerda que tenemos que revisar pasaportes y hacer algunos documentos. Comprar los boletos de viaje con dos meses de anticipación nos saldría más cómodo-.
Gerardo no contestó en el instante, estaba pensando la manera de decirle a su esposa que él quería realizar primero otro viaje. 
-Lucy recién a viajado de regreso a Roma- exclamó el esposo -debemos dejarla que se instale, además ella nos tiene que avisar a donde tenemos que llegar si a Roma o a Milán-.
-Entonces vamos a esperar que nos diga Lucy cuando debemos viajar- fue la respuesta de Amanda.
No era el momento, pensó Gerardo para proponerle a su esposa otro viaje, conversar sobre ese tema sería mejor hacerlo en la mañana mientras desayunaban tranquilos en el comedor. Se acostaron para dormir y pronto el sueño profundo los invadió, 
Con el primer rayo de luz del nuevo día, Gerardo se levantó, había dormido profundamente toda la noche pero en los últimos días en las mañanas al levantarse sentía un pequeño dolor como una punzada en el lugar donde tenía el corte de la operación, el doctor Montes que lo trataba le decía que eso se debía a que la herida estaba cicatrizando -te hemos realizado un corte profundo, tienes que tener paciencia y darle tiempo a tu cuerpo para que sane completamente- con estas palabras le aseguraba que todo iba bien.
Después de bañarse y cambiarse se dispuso a tomar el desayuno junto a su esposa en el comedor, Amanda ya tenía todo preparado y servido sobre la mesa. Gerardo dudó unos segundos y luego pensó que era el momento para tratar el tema del viaje que quería realizar.
-Amanda querida- dijo con voz serena -he pensado mucho en estos días y deseo hacer un viaje que es más corto que viajar a Italia y está dentro de nuestro país-
Su esposa tomó atención de sus palabras ¿qué deseaba hacer Gerardo?, se preguntó y luego contestó 
-¿cuál es ese viaje que deseas hacer y a donde?-.
-Deseo ir hasta la montaña, subir para visitar mi pueblo. Esta idea no me deja tranquilo, quiero visitar el lugar de descanso de mis padres, conversar con mis hermanas que viven todavía en la casa familiar-.
Un segundo de silencio, Amanda no sabía qué contestar, su esposo recién tenía un mes de operado y quería ir hasta la montaña,  era un viaje muy agotador ¿Qué decirle ahora para convencerlo de no hacer el viaje debido a su salud?. Gerardo no escucharía sus palabras y querría realizar  el viaje de todas maneras. ¿Qué decisión tomar ahora? pensó ¿cómo convencerlo que ese viaje no debía realizarlo. Su esposo podía ser a veces muy vehemente cuando se proponía algo. ¡Qué dolor! y ¡Qué preocupación!... para Amanda. 

CONTINUARÁ     
      


              

 

lunes, 5 de agosto de 2024

TRES HISTORIAS...¡5,500 MSNM!

El joven que había venido asentar su denuncia estaba frente a mí. Yo lo escuchaba decía el Sargento a sus hijos. Nunca olvidaré la expresión de su rostro mientras relataba su historia, sufría, eso se podía ver.
Entonces fui directo y  pregunté, comentó el Sargento: 
-¿Hasta este momento no sabes dónde está de tu madre?
-Como le vuelvo a repetir señor, ella desapareció hace diez años, en ese tiempo yo era un niño. Dos días antes que esto suceda, mi madre me habló. -Hijo nos vamos a ir de esta casa junto con tus hermanos-. Mi hermana Elina tenía ocho años y mi hermano más pequeño seis años, yo soy el mayor y tenía entonces doce años. Ella continuó hablando -ya no podemos vivir más tiempo en este lugar, tú sabes como es tu padre-. Mi madre tenía razón, todos vivíamos aterrados por su culpa, mi padre era un hombre violento e irascible, no se podía hablar con él, por cualquier motivo se enfadaba y nos maltrataba, no tengo que decirle como golpeaba a mi madre, ella nos defendía y él no tenía ninguna piedad con nosotros. Donde vivíamos nadie nos ayudaba, ningún vecino intervenía, creo que en el fondo le tenían miedo a mi padre. Sargento, mi madre cansada de tanto maltrato quería irse y llevarnos con ella. Por eso me dijo una mañana -No digas nada a tus hermanos, pasado mañana nos vamos de este lugar y nunca vamos a regresar. Pasaron dos días y cuando volvimos del colegio, mis hermanos y yo nos dimos cuenta que nuestra madre no estaba, todas sus cosas habían desaparecido. Recuerdo las palabras llenas de ira de mi padre -tu madre se ha ido, nos abandonó-. Cuando escuché sus palabras, de la tristeza me puse a llorar, mi padre me lanzó una cachetada y gritó -¡no llores! ella se fue y no va ha volver jamás-. Por temor de que me golpee o golpee a y mis hermanos me calle, no hable más. Teníamos demasiado miedo porque ahora estabamos completamente en sus manos. Su carácter violento se volvió contra nosotros y nos maltrataba por cualquier motivo, vivíamos tan aterrados que no podíamos movernos del lugar. El mismo día que mi madre desapareció, una vecina que me vio salir a comprar, se acercó a mí y me dijo -en la mañana escuché gritos desde tu casa, me asusté de verdad, me acerqué a tocar la puerta, tu padre abrió, pregunté si pasaba algo. Él me gritó y dijo que no sucedía nada, que todo estaba bien y luego cerró la puerta en mi cara. Después de eso no escuché, más había demasiado silencio- terminó de contarme la vecina. Sargento le puedo asegurar que mi madre nunca nos hubiera abandonado y dejado a merced de nuestro padre, siempre me he preguntado si estamos vivos es porque Dios nos protegió. Tuve que dejar el colegio y trabajar, lustraba zapatos, mendigaba a veces, tenía que llevar dinero a la casa, mi hermana también tuvo que dejar el colegio para cocinar y limpiar, mi hermano más pequeño la acompañaba. Pero existía algo que siempre llamó mi atención, mi padre no permitía a ninguno de nosotros acercarnos a su cama, ni mi hermana podía barrer cerca,  él siempre estaba atento a ello. Mi hermano pequeño un día, de casualidad lanzó un boliche y calló debajo de su cama, lo golpeó de tal manera que solo nuestros gritos lograron detenerlo. Yo comencé a sospechar que algo ocultaba debajo de la cama, algo que no quería que viéramos. Tengo que decirlo y que el cielo me perdone, pero sentí un gran alivio cuando mi padre se fue de este mundo, por fin tendríamos paz, por fin nos libramos de nuestro verdugo.  Por ese motivo vengo hacer mi denuncia con respecto a la desaparición de mi madre.
-Si vas hacer una denuncia- pregunté al joven -¿donde crees qué puede estar tu madre?-.
-Señor- contestó el muchacho con voz lastimera -estoy casi seguro que está en mi casa-.
En ese momento me sentí desconcertado, ¿Qué estaba diciendo con esas palabras?, Terminé de asentar en el libro su denuncia y con el Capitán de la jefatura formamos un equipo y fuimos al lugar donde vivía con sus hermanos. La casa era de extrema pobreza, no había ni luz ni agua, las paredes y el techo apenas estaban aseguradas con clavos, la puerta descuadraba hacia ruido cuando se abría.  Al entrar lo primero que vimos, era el piso de tierra. El hijo mayor angustiado, nos señaló el lugar donde estaba la cama del padre, era un catre viejo y maltratado, nos señaló el lugar y comentó -estoy seguro que aquí debajo de este catre, está mi madre-. Mis compañeros y yo movimos la cama maltrecha y comenzamos a cavar, el piso de tierra iba cediendo y al cabo de una hora y a menos de un metro de profundidad fue hallado el cuerpo de la señora, estaba cubierto con bolsas plásticas y una gran cantidad de cal encima, esto conservó el cuerpo casi intacto. No podíamos creer lo que veíamos, sus hijos estaban presentes y al ver a su madre recién podían llorarla y darle después cristiana sepultura. La autopsia arrojó que la muerte había sido por un golpe contundente en la cabeza, tenía el cráneo partido por la mitad. Los vecinos cuando se enterraron de lo sucedido no dijeron nada, estaban parados en silencio afuera de la casa, tal vez sentían un poco de culpa porque nadie ayudó a esta mujer ni a sus hijos. Fue un caso trágico, durante diez años estuvo la madre enterrada bajo la cama del esposo, no comprendo como podía vivir así este hombre, según su hijo no sentía culpa alguna. Cerré el expediente y cerré el caso, lo que vivieron estos jóvenes fue algo terriblemente trágico. Después supe que ellos se habían marchado de la casa, no deseaban estar en el lugar de tanta  violencia y tragedia.  
Toda la familia que estaba sentada en la mesa, habían escuchado al padre contar el caso de la humilde madre y sus hijos, para ellos era una situación incomprensible. Una familia destruida por un padre cruel. 
-Padre- fue terrible la situación de esta familia- comentó Felipe  -no recordaba muy bien los detalles-.
-Si hijo- contestó el Sargento -todos en la comisaria quedamos un poco enfermos con este caso, varias semanas nadie podía hablar de ello, no es fácil explicar, lo que vivió esta madre-.
La cena en casa de la familia Sánchez había terminado ya era tarde, Elia debía retirarse. Se puso de pie y se despidió de todos, Andrés se ofreció acompañarla hasta su casa. En el camino los dos conversaron de diferentes temas pero el caso contado por el padre, los había dejado sin explicación  al respecto. Andrés se despidió de Elia en la puerta de su casa y la invitó a salir al día siguiente, deseaba conocerla un poco más y estar cerca de ella, le agradaba su presencia.
Con el paso de los días Gerardo Sánchez se sentía cada vez mejor, su recuperación era sorprendente y con el calor de su familia, esposa e hijos se sentía que volvía a la vida. Tener en sus brazos al bebé Nicola era para él una gran felicidad.
En las mañanas  acompañaban a su padre a caminar Andrés o Felipe, Lucy conversaba con su padre en las tardes y en la noche toda la familia se reunía en la sala a recordar episodios de cuando eran niños y la vida parecía no tener ninguna complicación, que tiempos hermosos que vivieron los hijos protegidos por sus padres. 
Andrés en las tardes se reunía con Elia, en realidad le agradaba su compañía y conversación, se estaban conociendo y cada vez sentía que las chispas saltaban de su corazón. Una tarde faltando pocos días para regresar a su trabajo en los Ángeles, Andrés invitó a Elia a viajar con él, ella dudó un momento pero luego agregó: 
-Me gustaría visitarte, pero por el momento no puedo, estoy trabajando y no tengo vacaciones hasta dentro de cuatro meses- La joven se sentía confundida, no existía nada serio entre ellos, solo una amistad. No era el momento de compromisos y menos de amores a distancia. 
-Elia, no estoy pidiendo que viajes ahora mismo, pero me gustaría seguir en comunicación contigo, tal vez  podemos llamarnos  y conversar, seguir en contacto- aseguró Andrés a su amiga.
-Si, me parece bien conversar por teléfono, a mí también me agrada tu amistad. Si en algún momento puedo viajar y visitarte lo haré pero ahora es imposible, los dos tenemos nuestros trabajos- contestó Elia.
- Tienes razón, dejemos que el tiempo decida, yo pienso regresar para las fiestas de fin de año a visitar a mis padres, ahí nos podemos encontrar de nuevo-. confesó Andrés sus deseos a Elia.
Y como es inevitable en esta vida, el tiempo de regresar a sus trabajos, se cumplió para los hermanos, Andrés y Felipe preparaban sus maletas. Sentían un gran alivio al saber que su padre había recuperado la salud, estaba tan restablecido que se podían ir en paz. Lucy partía tres días después que sus hermanos, ella estaba feliz de saber que su padre se recuperaba y que cada día se sentía más fuerte.
Antes de despedirse de sus padres Lucy los hizo prometer que viajarían a Italia para visitarla.
-Padre, se que ahora te has recuperado y tu fuerza a vuelto, en unos meses más tienes que venir con mi madre a visitarme, prométeme que así será. Yo sería tan feliz de recibirlos una temporada en mi casa y a Pietro le va dar mucho gusto también-. terminó de comentar Lucy. 
Para Amanda y Gerardo despedirse de sus hijos fue difícil, sabían que cada uno habia escogido su vida y su camino, ellos no podían detenerlos. Sin embargo sentir la casa en silencio era triste.
-Gerardo tenemos que viajar para visitar a nuestros hijos- dijo Amanda
-Debemos hacerlo en unos meses para estar cerca de ellos, creo que sería bueno para nosotros también- contestó el esposo para animarse hacer el gran viaje.


CONTINUARÁ         
  
                                


 

lunes, 29 de julio de 2024

TRES HISTORIAS...¡5,500 MSNM!

En la noche cuando todos se habían ido a dormir, Gerardo Sánchez hablaba con su esposa.
-Amanda que bueno es estar de nuevo en casa junto a nuestros hijos. Salir del hospital fue lo mejor, ya no soportaba un día más la cama de mi habitación, fue una tortura no tener libertad de movimiento después de la operación. Gracias al cielo esa etapa acabó- 
-No te preocupes, te comprendo, sé que puede ser muy fatigante el hospital, pero en tu caso era necesario. Doy gracias porque has superado esta etapa, ahora viene la recuperación total. Tenemos que controlar una dieta sana de frutas y verduras al comienzo hasta que el doctor autorice algo más completo- comentó Amanda mientras entraba en la cama.
-Si, al comienzo va ser una tortura comer frutas y vegetales, sé que no tengo otro camino. Es importante cuidar el único riñón que poseo- con estás palabras finalizó el Sargento e hizo lo propio para entrar en la cama.
-Amanda- agregó el esposo antes de dormir -mañana quiero dar una caminata por el vecindario, quiero ir hasta el parque, no te preocupes voy hacerlo despacio, sin exigirme demasiado-.
Su esposa ya no lo escuchaba, se había dormido apenas puso la cabeza sobre la almohada para ella había sido un día extenuante. Atender a su toda su familia era un trabajo que no hacía desde hace un tiempo.
Al día siguiente, como lo había prometido el Sargento, salió a caminar por el vecindario, que felicidad volver a encontrar los sitios conocidos de siempre, saludar a sus vecinos. Algunos se acercaron a él para conversar brevemente y preguntar por su salud. Desde que volvió del hospital observaba las cosas de manera diferente, ya no se molestaba con facilidad y tomaba todo con más calma. La vida le estaba dando una segunda oportunidad y no estaba dispuesto a desperdiciar cada segundo que respiraba, tal vez ahora era más reflexivo. Su hijo Andrés lo acompañaba, estaba a su lado, conversaban sobre los recuerdos que ambos tenían de cuando recién se mudaron a la casa nueva. Andrés en el instante que  hubo silencio, preguntó a su padre  por Elia Ruiz: -¿padre, esa joven que te visitaba?,¿Quién era?, ¿Cuál  es su cargo en el hospital?-.
El Sargento comentó -ella es asistenta social de carrera y se encarga de los trámites burocráticos de cada paciente que ingresa, además de asistirlos en cada paso para su ingreso al hospital. Es así como  tu madre y yo la conocimos. Después de conversar con ella entablamos amistad. ¿Por qué me preguntas por la joven? -. Agregó el padre curioso por la inquietud de su hijo.
-¡No padre!- exclamó Andrés -es solo una simple curiosidad parece una persona amable y educada-.
-Si hijo, Elia Ruiz es las dos cosas- 
Andrés desde que vio por primera vez a Elia en el hospital y su madre  la presentó a la familia, él sintió curiosidad por conocerla más, era una joven atractiva, bien arreglada y distinguida, además de fina en su trato. No sabía como hacer para acercarse a ella, no conocía su teléfono, ni su dirección, ir a buscarla al hospital parecería muy obvio y además en veinte días él tendría que regresar a la ciudad de los Ángeles a trabajar. Era un problema, pero no quería entrar en explicaciones con su padre, sentía un poco de vergüenza, la confianza para hablar de ciertos temas con él nunca fue plena, tal vez sería mejor preguntarle a su madre.
Andrés y su padre regresaron a la casa, la caminata había sido suficiente por hoy. El doctor había recomendado a su paciente tomar abundante agua, Andrés le alcanzó a su padre dos vasos de agua, no era conveniente una deshidratación. 
Lucy y Felipe acompañaban al padre en la sala y Andrés fue a buscar a su madre para conversar con ella.
-Madre, ¿Por qué no invitas mañana a cenar a la señorita Elia?, ustedes hicieron una buena amistad-.
Amanda se quedó en silencio, pensó que una invitación para Elia era demasiado en una reunión de la familia, en realidad no la conocían lo suficiente como para intimar.
-¿Por qué deseas que la invite a la casa? me parece que no es oportuno- concluyó Amanda. 
A Andrés no le quedó más opción que confesar a su madre sus intenciones -deseo conocerla un poco más, me parece que es una joven agradable, ¡puedes invitarla madre!- exclamó al final.
Amanda respiró profundamente, Elia Ruiz era una joven agradable, no tenía objeciones contra ella: 
-Está bien Andrés, voy a invitarla, pero solo por esta vez, no quiero estar en medio de ninguna situación me entendiste hijo- contestó Amanda. 
-Si madre, te escuché muy bien-.
Al día siguiente a la hora de la cena, Elia Ruiz se presentó en la casa de la familia, traía un ramo de flores para Amanda y un delicioso pie de manzana.
-Elia, no era necesario molestarse, no tenías que traer nada- habló Amanda.
La joven contestó -no es ninguna molestia señora, al contrario es una forma de agradecer a la familia por la invitación-. 
Entró en la sala para saludar al resto de la familia, ya había sido presentada a todos en el hospital. Cuando Elia vio al padre de familia tan recuperado le dio mucho gusto, estar en su hogar al cuidado de su esposa e hijos fue el mejor tratamiento. 
-Sargento, lo encuentro tan bien de salud que nadie diría que fue operado hace unos días. Es bueno ver que su semblante tiene un buen color y su animo está muy bien. 
-Gracias señorita Elia- contestó el Sargento con un tono de sorpresa, él no sabía que ella era una  invitada, aparte de su cuñada Nora que minutos más tarde apareció en la casa para saludar a todos y pasar juntos una agradable cena. 
-Elia, creo que ahora podemos llamarnos por nuestros nombres de pila, parte de mi recuperación se la debo a mi familia y sobre todo a mi esposa, pero es una alegría tener a mi nieto cerca, él me contagia toda su energía, es un niño tan feliz que siempre busco estar cerca de él-. contestó Gerardo Sánchez mientras tenía al pequeño Nicola en sus brazos. 
Nora llegó a la casa de su hermana, unos minutos más tarde y Amanda  sirvió la cena, fue un momento agradable toda la comida estaba deliciosa y la conversación entretenida, al término de la misma en la sobremesa, Felipe preguntó: -padre yo recuerdo que tuviste un caso del que nunca nos contaste el final ¿Qué sucedió con esa familia donde el hijo fue hacer una denuncia?-.
El padre trató de recordar el caso del hablaba su hijo, no lograba identificar muy bien a que se refería, pero luego se acordó del joven que hizo la denuncia.
-Hijo ya sé a cual caso te refieres, eso fue algo terrible que nos costó asimilar en la jefatura. Con el permiso de todos los aquí sentados en la mesa voy a referirme al caso. Era una tarde de Octubre, la hora tres de la tarde. Yo me disponía a cerrar los expedientes en los que estaba trabajando, cuando entró un joven de más o menos veinte años. La expresión de su rostro me decía que algo malo le había ocurrido. Recuerdo que se apretaba las manos tartamudeaba un poco y unas lágrimas caían por su rostro. Se dirigió a mí y me dijo -Sargento buenas tardes, mi padre ha muerto- en ese momento comprendí porque estaba en ese estado, no lo interrumpí y él continuó -yo vengo hacer una denuncia, se trata de la desaparición de mi madre, necesito ayuda de la policía para buscarla. Hasta ese momento el caso me parecía confuso, pensé que el joven estaba perturbado por el dolor de perder a su padre. Le pedí que tome asiento y expliqué bien que era en realidad lo que pasaba. Tomó asiento frente a mi escritorio y comentó  -mi madre desapareció hace diez años y necesito saber donde está o mejor dicho, casi estoy seguro de saber donde se encuentra-. Explícate en orden para saber cuál es tu denuncia, la muerte de tu padre y en que circunstancias o la desaparición de tu madre- comente muy serio para que me hable claro. Entonces él contestó -Sargento, no lloro la muerte de mi padre y puedo asegurarle que murió de una enfermedad, el médico que lo atendía certifico su deceso. Sufro desesperado por mi madre, de la que no sé nada desde hace diez años, ella era una mujer buena que se desvivía por sus hijos y de repente de un momento a otro desapareció. Yo escuchaba atento las palabras del muchacho, estaba seguro que había una horrible tragedia detrás de todo aquello. 


CONTINUARÁ