martes, 27 de mayo de 2025

TRES HISTORIAS...¡TRABAJO, SOLO TRABAJO!

En su habitación el doctor Martel reflexionaba sobre sus recuerdos, después de conversar  con sus hijas y su madre se retiró a descansar, había sido un día agotador y diferente, no negaba que lo había pasado bien en la casa del congresista Panduro, la reunión fue un éxito y su declaración de presentarse como candidato en las siguientes elección fue sorprendente y una primicia, sus intenciones eran claras, llegar a la presidencia del país era un tema fuerte.
En el camino de regreso a su hogar había recordado los momentos difíciles y tristes que vivió su familia,  el sufrimiento casi  lleva a la tumba a sus padres. Murieron sus dos hijos mayores y el tercero se había perdido en la penumbra, este dolor desgarró el corazón de la familia. El doctor Martel sin saber que responder se preguntaba ¿por qué había tomado la decisión de dejar la casa familiar su hermano Felipe? ¿qué lo llevó alejarse de esa manera y causar angustia y desesperación en sus padres? la madre casi pierde la vida al desear morir junto a sus hijos. ¿Dónde estaba este hermano? ¿Seguía vivo o habia muerto en algún lugar? desde su partida, si así se le puede llamar han pasado varios. El doctor fue testigo de todo el dolor de sus padres siendo apenas un niño. 
Felicia notó a su esposo angustiado y triste, con tono de preocupación en la voz comentó:
-Querido ¿qué es lo que sucede, te veo angustiado?,¿ algo te preocupa?-.
-Son recuerdos de familia que me atormentan y me siguen querida Felicia, recuerdos que nunca se van a borrar aunque pase el tiempo, mis hermanos siempre están presentes, no puedo evitarlo. Además mi madre cuando habla de sus hijos sufre y su dolor es real, ella me dice: -al menos sé donde están tus hermanos mayores, voy al campo santo para dejarles flores y rezar por ellos pero de Felipe no sé nada entonces me preguntó ¿qué fue lo que hice mal? ¿en qué me equivoqué con este hijo?-.  Como es de imaginar yo me quedo en silencio, no sé cómo consolarla, no encuentro las palabras para reconfortarla, lo único que puedo contestar: -madre, él tomó su decisión, fue su responsabilidad,  nadie lo botó de la casa-. Yo tampoco comprendo su actitud, han pasado tantos años desde que dejo el hogar que tal vez ya ni esté vivo. No te tortures pensando que fue lo que pasó, no tenemos las respuestas-. finalizó el doctor.
-Felicia contestó: -descansa Oscar, es mejor que duermas, nada podemos hacer para cambiar el pasado, mañana es un día de trabajo y debes estar preparado para atender a tus pacientes-. 
Como única respuesta, el doctor Martel apagó la luz de su lampara sobre la mesita de noche e intentó dormir.
En la mañana muy temprano, Alejandrina en la cocina preparaba el desayuno para la familia, todos se levantaban para comenzar un nuevo día y una nueva semana. Nany se encontraba lista y esperaba a su hijo la lleve a casa, Fanny y Liza también estaban listas para partir a la universidad, Felicia no decía nada, pero ella seguía viendo los preparativos de la boda de su hija mayor a pesar que su esposo le había advertido que se debía esperar hasta que acabe su carrera.
En la mesa del comedor una animada conversación acompañaba a la familia, todos comentaban que pensaban hacer en su día. Antes de que la familia se ponga de pie para partir Felicia se ofreció llevar a Nany a su casa: -no te preocupes Oscar yo me encargo de dejar a tu madre en su casa, Nany está segura conmigo-.
Oscar Martel agradeció a su esposa y  respondió -madre no te preocupes Felicia te llevará a tu casa, yo tengo que terminar de prepararme y para salir atender a mis pacientes en el hospital-. 
-Gracias Felicia por dejarme en casa, no sé como estará la señora que me atiende, nunca me ausento del hogar- contestó Nany.
Minutos antes de partir al hospital sonó el teléfono, era Ramiro Fuentes que deseaba hablar con el doctor, éste al contestar escuchó: - mi estimado amigo solo llamo unos segundos para preguntarte si puedo viajar al extranjero, vamos a celebrar en familia el cumpleaños de mi hija Elsy, ¿tengo prohibido hacer ese viaje por mi salud? 
El doctor contestó: -no Ramiro, puedes viajar sin problema, solo no olvides llevar tus medicinas y tomarlas a la hora indicada. Disfruta el viaje, es muy bueno salir de la rutina del trabajo
-Gracias Oscar, mañana nos vamos con Teodora y mis hijos-. fue su respuesta y cortó.
¡Qué bueno que algunos puedan viajar! pensó el doctor, sería ideal que él y su esposa también se vayan de viaje y así olvidar por unos días el trabajo y los problemas cotidianos que se presentan. Oscar Martel se despidió de su familia y salió como siempre para atender a sus pacientes.
Los días pasaban y por fin llegó el día del regreso de Merry, en casa todos la habían extrañado, hacía falta su presencia y su voz, sus padres fueron a recogerla al aeropuerto, el doctor quería ver a esta hija que extrañó demasiado, era la primera vez que Merry se ausentaba del hogar. 
Cuando se encontraron con ella, los abrazos y besos no podían esperar, en el carro de regreso Merry no dejaba de hablar y comentar todo lo que había conocido, lo que más le había impresionado: -papá mamá tengo que regresar de nuevo a estas ciudades para conocerlas mejor, esta vez debe ser con más tiempo. Todo el viaje fue hermoso con mis amigas estabamos encantadas.
Liza y Fanny recibieron a su hermana felices, por fin estaba en casa, los comentarios y las preguntas no cesaban, Merry abrió su mochila y sacó los regalos que habia traído para Fanny y Liza unos bonitos llaveros y pequeños monederos con paisajes típicos, a su padre una elegante chalina de lana de alpaca para el invierno húmedo de la ciudad y para su padre una elegante cartera de cuero labrado.
-Gracias, Merry por los regalos están tan bellos y útiles- agregó Fanny.
Su madre le dio un beso en la frente para agradecer la cartera tan fina y el padre comentó: -sabía que Merry tenia buen gusto pero no sabía que además era muy delicada para escoger regalos-. 
La normalidad volvía a la vida de la familia Martel, cada miembro familiar se dedicaba a sus ocupaciones y estudios, pronto seria fin de año y las fiestas de navidad estaban muy cerca.
Una noche cerca de las ocho, sonó el timbre, Liza se encontraba cerca y fue abrir, en unos minutos se serviría la cena. Grande fue la sorpresa cuando vio parado frente a ella al congresista Panduro.
-Buenas noches, congresista- saludó.
-Buenas noches Liza- era la segunda vez que se encontraba con la joven. 
-Vengo a buscar al doctor, no voy a tardar demasiado solo serán unos minutos, no quiero importunar-.
Liza lo hizo pasar a la sala principal  conversaron unos segundos y luego se retiró para llamar a su padre. 
El doctor Martel un poco fastidiado se acercó a la sala, pensaba que el congresista estaba tomándose demasiada confianza al interrumpir su descanso a esas horas de la noche.
-Pasó a la sala y dijo: -buenas noches-. 
Américo se puso de pie y agregó rápidamente: -Oscar no deseo interrumpir tu vida familiar pero desde el almuerzo en mi casa no hemos tenido oportunidad de volver hablar y tú sabes que quedó pendiente una respuesta de trabajo entre nosotros. Ahora estoy formando el equipo de personas  que me va apoyar en el trabajo para preparar mi candidatura, conoces muy bien que eso lleva tiempo, yo espero que me tu respuesta sea positiva, realmente eres una persona valiosa y me gustaría contar con tu apoyo-. 
Oscar Martel lo escuchaba atentamente, con la mano señaló un sillón para que tome asiento y él se ubicó al frente. Dejó hablar al congresista sin interrumpirlo y luego que éste terminó el doctor contestó: 
-Mi estimado Américo, primero quiero darte las gracias por haber pensado en mí para ser parte de tu equipo de trabajo, temo que esta vez debo declinar tu propuesta, yo no estoy preparado para entrar al mundo de la política, es más, tengo razones muy poderosas para abstenerme. Soy doctor y no puedo abandonar a mis pacientes. Mi carrera me exige todo el tiempo que puedo dar, es imposible que acepte ser parte de tu equipo. Gracias de nuevo por pensar en mi persona-.
Américo unos segundos titubeó y al instante agregó: - ¿Estas seguro de no cambiar de opinión?, siempre puedes venir a mi oficina-.
-Estoy seguro de mi respuesta y no voy a cambiar de idea- contestó con seguridad el doctor.
El congresista se dio cuenta que Oscar fue claro al negarse a formar parte de su equipo de campaña, lamentó esta decisión pero no insistió, sabía que no iba a cambiar de idea.
Después de despedir al congresistas, el doctor Martel parado en medio de la sala, se acordó de la promesa que se hizo siendo solo un niño, el recuerdo de sus hermanos estaba presente y el dolor de perderlos también.



CONTINUARÁ     
       
           
    
   
  
  
      

 

 

lunes, 19 de mayo de 2025

TRES HISTORIAS... ¡TRABAJO, SOLO TRABAJO!

En silencio manejaba el doctor Martel por la carretera, los recuerdos vinieron a su mente era inevitables, su negativa de entrar a la política tenía una fuerte razón, no podía aceptar la propuesta de Américo Panduro. 
Sin darse cuenta retrocedió en el tiempo, a la época en que su familia vivió el dolor más grande,  perder dos hijos el mismo día para sus padres fue demasiado.
Oscar Martel tenía dos hermanos mayores, eran jóvenes llenos de ímpetu, energía  e ideales, estaban comprometidos con su partido político, para ese entonces estudiaban en la universidad, pertenecer a su partido los convertía en perseguidos políticos. Ellos participaban en protestas tanto en las aulas universitarias, como en las calle. Repartían panfletos atacando al régimen de turno o protestando a favor de los obreros. Su idea era cambiar el mundo y llevarlo hacia la ideología de su partido, que ellos consideraban era el mejor camino, no se detenían ante nada a la hora de las protestas. Todo esto los convirtió en perseguidos por la policía, las fuerzas del orden querían acabar con estos disturbios. Una tarde mientras las protestas de los estudiantes enardecidos se lanzaban a las calles, un grupo de estos se enfrentó a la policía, como resultado murieron algunos jóvenes, entre ellos se encontraban los dos hermanos mayores del doctor. El sufrimiento y el dolor desgarró el corazón de sus padres al enterarse de dicho accidente, la madre lloraba desesperada se negaba aceptar que habia perdido a sus dos hijos  en sola una tarde. El padre se culpaba de no haber estado más cerca de ellos para hablar  y explicar que no se podía cambiar el mundo con violencia, eso solo los llevaría a situaciones más graves. Oscar Martel era solo un niño cuando vio entrar en la casa los cuerpos de sus  hermanos, el padre los traía para velar a sus hijos y después darles cristiana sepultura. El dolor de la madre era tan grande que se quedó sin habla durante un mes, solo el llanto y su pesar la acompañaban, por un instante también ella deseo morir.
Su padre realizó todos los preparativos para el entierro, la madre del sufrimiento no podía mantearse en pie. El niño Martel se prometió que nunca sería parte de ningún partido ni tendencia política, perder a sus dos hermanos al mismo tiempo lo llenó de sufrimiento y confusión, ver a su familia llorar era para él demasiado, se sentía muy unido a ellos. 
Sus padres nunca pudieron superar esta trágica pérdida. El padre se fue de este mundo pronunciando sus nombres, la madre todas las tardes rezaba un rosario por sus hijos, los tenía muy presentes y sus fotos estaban sobre su velador. 
Tres años más tarde de esta terrible situación que vivió la familia, en un acto inexplicable, que no tenía que ver con la política pero fue un duro golpe, el tercer hermano de Oscar Martel, se fue de la casa sin mediar explicación, sin decir palabra alguna, dejó en su habitación una nota donde se podía leer: 
 -Me voy de esta casa, nadie me necesita, no quiero que me busquen, estoy solo en esto- era un joven adulto y sintió que era dueño de su vida. 
Eso fue todo lo que escribió, no hubo más palabras de su parte, a este hijo se la había dado igual que al resto de sus hermanos, los padres no hacían diferencias. La madre sufría por su actitud, tal vez él no se dio cuenta que cada uno de ellos era importante en el hogar. 
El padre lo buscó por todo el vecindario, preguntó a sus amigos más cercanos para saber si ellos conocían su paradero, nadie supo dar respuesta. Con un policía privado lo buscó durante dos años y no se sabía nada de él, era un misterio su partida. Hasta el presente la familia no conocía  donde estaba y si se encontraba vivo o muerto. Los padres nunca llegaron a entender el proceder de este hijo y la crueldad de su indiferencia. Fue una tristeza que la familia volvió a vivir, la madre no sabía porque  se marchó sin detenerse a pensar el dolor que causaba. El doctor Martel ya adulto se prometió que si este hermano aparecía, él mismo con sus propias manos lo iba a golpear tan fuerte para que sepa el dolor que causó a sus padres. Estas tragedias vividas tan pequeño, marcaron su alma por siempre. Oscar se había quedado como el único hijo en el hogar. 
Su esposa Felicia lo notó muy callado mientras manejaba, estaba segura que eran los recuerdos trágicos que lo atormentaban, ella conocía las historias de sus hermanos y el sufrimiento que causó en su esposo. La reunión y la propuesta del congresista lo habían llevado de nuevo el pasado.
Luego de recorrer un largo tramo en la carretera por fin el doctor llegaba a la ciudad, ya estaba cerca de su hogar, que alivio ya  podía descansar. Se acordó de su madre que la tenía que llevar a su casa. 
Felicia como adivina comentó: -no te preocupes Oscar a tu madre la podemos acomodar en la habitación de Merry, ella esta de viaje, para que puedas descansar, este paseo te ha agotado.
-Si Felicia, tienes razón estoy cansado, quiero llegar a casa y olvidarme del carro. También me he acordado de Merry, supongo que debe estar feliz en su viaje-.
-Nuestra hija debe estar disfrutando el paseo y no se acuerda de nosotros, debemos ser justos con ella, es una hija tan dedicada y estudiosa que no nos da problemas-.  
Por fin el doctor Martel divisaba a unos metros su casa, ya casi llegaba a la puerta de su cochera cuando ésta se abrió, sus hijas salieron a recibirlos, Nany  se quedó esperando en la sala.
-¿Padres cómo están?- preguntó Liza -se ve que lo han pasado muy bien ya es de noche-.
-Si lo hemos pasado bien- contestó el padre.
-La verdad era un lugar muy bonito y la casa ni les cuento, muy cómoda y bella, la comida era sabrosa- habló la madre.
Oscar Martel entró en su casa para saludar a su madre que lo esperaba -¿madre cómo estás? perdona que llegue a esta hora pero no podíamos salir antes de tiempo, el congresista nos detuvo para conversar sobre algunas propuestas-. 
-Hijo no te preocupes- contestó Nany -comprendo cómo son esos compromisos y sobretodo el tiempo que toman. Además Liza y Fanny me han acomodado en la habitación de Merry que está libre. Con mis nietas lo he pasado muy entretenida y quieren que me quede para según ellas hacer una pijamada, se sienten tan felices que me han prestado una de sus pijama-. 
Felicia reía con la ocurrencia de sus hijas pero estaba de acuerdo en que Nany  se quede a dormir, su esposo se encontraba cansado y no quería saber nada de manejar, aunque ella misma podía  llevarla a su casa pero desechó esa idea de inmediato, Liza y Fanny querían que Nany se quede en casa les hacia mucha ilucion estar con ella.


CONTINUARÁ     
              
             

 

lunes, 12 de mayo de 2025

TRES HISTORIAS...¡TRABAJO, SOLO TRABAJO!

Nany conocía bien a sus nietas y sabía que eran hijas muy queridas, ella no deseaba entristecerlas con una situación que marcó su vida y la lleno de dolor, no era el momento para esa clase de historias. 
Fanny la sacó de sus pensamientos al preguntar: -¿Nany en tu juventud la vida era más tranquila qué ahora?-.
-Si mi querida Fanny, la gente vivía sin prisa ni stress, había tiempo para la familia, para disfrutar con los hijos en el hogar. Si eras soltera, después del trabajo podías salir con tus amigas y disfrutar de un lonche o tal vez ir al cine, se vivía mejor, con más calma-.
En el cuello de Liza, Nany reconoció la cadena de oro que le había regalado en las navidades pasadas. Ella, había abierto su joyero para regalarle a cada una de sus nietas una joya, era el tiempo de regalar. No quería  esperar partir de este mundo para que puedan heredar algo especial. La abuela le había regalado a Fanny una sortija de oro con una pequeña esmeralda, a Liza le regaló una cadena con un dije de topacio y a Merry una pulsera con pequeños corazones, todas era joyas delicadas y finas, trabajadas en oro que el abuelo le regalaba en cada aniversario de bodas. No eran joyas ostentosas ni exageradas, al contrario cada una era delicada y hermosa. Nany quería mucho a sus nietas y disfrutaba pasar tiempo con ellas, por ese motivo los almuerzos de domingo en casa de su hijo eran muy familiares. Nada disfrutaba más que estar junto a sus nietas, su nuera y su hijo. Trataba de no recordar tiempos llenos de tristeza, que la hicieron sufrir en demasía. Nany había tenido cuatro hijos de los cuales solo le quedaba el menor que era el doctor Martel, se sentía tan orgullosa de este hijo que era su amparo y protección. Sus otros hijos ya no estaban y eso la hacía sufrir no quería que Fanny y Liza vean en su rostro dibujada la tristeza y el dolor. 
Para cambiar de tema la abuela comentó -Mery seguro esta disfrutando en estos momentos de su viaje, ella estaba tan ilusionada en viajar con sus amigas del colegio-.
-Si Nany- dijo Liza con tono de impaciencia -ella no paraba de hablar de su viaje y lo importante que era estar con sus amigas de la promoción, aquí en casa a todos nos tenía un poco aturdidos con las cosas que pensaba hacer. Nosotros solo le decíamos que debía tener cuidado y andar siempre en grupo-.
-Si, Mery a veces puede ser un poco exagerada con sus relatos- contestó Fanny dando la razón a Liza.
-¡No! mis queridas nietas, no hablen así, ustedes como hermanas mayores deben comprender y tener paciencia con su hermana menor. Para Mery es su primer viaje sin la familia, es una forma de declarar su independencia, algo muy delicado en ella- comentó Nany como respuesta. 
La tarde transcurría en casa del doctor Martel con una amena conversación, Nany y sus nietas comentaban todos los pormenores que habían vivido en la semana, fue Fanny quien dijo: -son casi las seis de la tarde y todavía no llegan nuestros padres, creo que van a demorar un par de horas-.
-No importa si llegan tarde- exclamó Liza -Nany se puede quedar a dormir en casa, el cuarto de Mery esta libre y ahí puede descansar, seguro nuestros padres van a regresar fatigados-.
-No sé si debo quedarme- contestó Nany -en mi casa solo esta la señora del servicio y ella me espera para luego asegurar la puerta de entrada, además no he traído nada para dormir, no estoy preparada-. respondió preocupada.  
-Nany no hay problema con tu casa, llamamos a la señora para que cierre bien la puerta y por una pijama ni te preocupes, Liza y yo tenemos bastantes y podemos prestar una, será muy divertido que te quedes a dormir en casa- contestó Fanny
Nany sonrió con la ocurrencia de su nieta mayor, pero era verdad al asegurar que su padre llegaría tarde y cansado del paseo, era mejor pensar en quedarse una noche en la casa de su hijo, no quería molestar a éste con la insistencia de que la lleve de regreso a su casa. 
Oscar Martel en muchas ocasiones le había insistido a su madre para que venga a vivir con él, con su esposa e hijas, pero Nany siempre le decía -no hijo, es mejor quedarme en mi casa, yo tengo una manera de vivir y de hacer mis cosas. Al venir a tu casa tendría que dejar mis objetos más queridos, mis recuerdos y mis muebles que son necesarios para mí pero lo más importante, Felicia y tú necesitan su privacidad y su hogar con las niñas, no quiero importunar con mis manías y costumbres. Es mejor seguir así. El hijo siempre dispuesto a complacer a su madre no insistió más.
En cambio, la tarde en la casa de campo del congresista Pandura estaba de lo más entretenida, la reunion continuaba y la conversación se tornaba  más interesante cada minuto después que hiciera el anuncio de lanzar su candidatura para las próximas elecciones. Era cierto que debía pasar todavía por la aprobación de los demás miembros del partido para ser aceptado oficialmente como candidato, existían otros miembros tan interesados como él en ser los elegidos. 
Ramiro Fuentes y Marcelo Haro se acercaron al doctor Martel que era el que los había invitado almuerzo, el primero comentó: -no sé si deba aceptar ser parte de esta propuesta de ayudar económicamente al congresista, yo nunca he intervenido en política para mí seria un campo nuevo y desconocido-.
Marcelo Haro también tenía sus dudas, él era un empresario solvente y su empresa era sólida en cuanto a ingresos se refiere, las dudas lo asaltaban para él la política era un campo nuevo y minado.
-Yo tengo los mismos reparos que Ramiro- habló Marcelo -no sé si deba entrar para apoyar al congresista Panduro-. 
El doctor Martel los había escuchado y les daba hasta un punto la razón en cuanto a sus dudas, por eso comentó: -el venir a esta reunión, no los compromete necesariamente aceptar estar al lado del congresista. Pienso que si se niegan Américo no se va a molestar, no tiene porque, nada los obliga a un compromiso, nuestro amigo es un hombre comprensivo y amplio de opinión, jamás los va obligar aceptar lo que no desean hacer. Es una persona de pensamientos claros, en todo el tiempo que lo conozco a demostrado ser de una sola línea-. 
Ramiro y Marcelo se sintieron más tranquilos, todavía tenían sus reparos pero las palabras del doctor los tranquilizaron. 
El almuerzo fue exquisito todos estaban de acuerdo, ahora la reunión era en la terraza, los invitados compartían bebidas y tragos cortos, además de bocaditos. Américo Panduro, se acercó al doctor Martel y lo llevó a un lado, deseaba conversar con él, le señaló una sala ubicada al costado del jardín donde tendrían privacidad, con el rostro serio el congresista comentó:
-Oscar Martel ahora estamos en privado, no hay nadie en esta sala, lo que quiero proponerte es que aceptes ser parte de mi equipo para preparar mi candidatura. Sé que falta mucho tiempo y mucha agua debe correr bajo el puente pero si salgo electo deseo nombrarte a ti como mi ministro de salud-.
Oscar Martel por unos segundos no sabía que contestar a semejante propuesta, el congresista prosiguió: -Todavía hay mucho tiempo por delante para que este proyecto se concrete y nuestro presidente debe estar de acuerdo con mi propuesta pero desearía rodearme de gente preparada, solvente de carácter y trayectoria, gente que me ayude a cambiar la realidad que vive nuestro país. No me conteste en este momento, solo quiero que lo pienses- finalizó Américo y lo invitó de nuevo a reunirse en la terraza con el resto de invitados.
Cerca de las seis de la tarde se comenzaban a despedir las personas que habían asistido al evento en la casa de campo, Ramiro y Marcelo se despedían de Américo y del doctor, éste esperaba que otros se vayan para despedirse también, al notar que la casa se iba quedando vacía, el doctor y su esposa se acercaron para dar las gracias por el almuerzo y la recepción, Américo se despidió diciendo sus últimas palabras -Oscar espero que lo pienses y aceptes ser parte de mi equipo-.
El doctor Martel sonrió e invitó a su esposa a subir al carro, Felicia asombrada pregunto: -¿a qué se refería Américo Panduro?- 
El doctor contestó: -quiere que sea parte de su equipo dentro del partido en caso se presente para las elecciones presidenciales, pero todavía hay mucho pan que rebanar y yo no estoy seguro de aceptar su propuesta-.
Un corto camino debía recorrer el doctor para salir a la carretera principal,  a través del espejo retrovisor se podía ver una expresión sombría en su rostro al recordar un triste episodio que vivió su familia, entrar en la política era lo último que podía pensar, no quería vivir de nuevo la angustia y el pesar de tristes recuerdos. 


CONTINUARÁ     
    
 
             
          
   

 

lunes, 5 de mayo de 2025

TRES HISTORIAS... ¡TRABAJO, SOLO TRABAJO!

En el  camino para ubicar la casa del congresista no hubo problemas, la dirección en el pequeño mapa estaba bien especificada. Américo Panduro había hecho llegar a cada uno de sus invitados estos mapas para que no se pierdan y puedan encontrar la dirección de la casa con seguridad. 
Oscar Martel y su esposa fueron los primeros invitados en llegar. La casa del congresista Panduro era muy bonita, la fachada era de una típica casa de campo. En la puerta fueron recibidos por el personal de servicio que los hicieron pasar a la sala principal. En su interior la casa era elegante pero no ostentosa, tenía una armoniosa decoración acorde con la vida del campo, no era una mansión, ni tenía excesos de lujo pero si era bien iluminada, entraba la luz natural por las grandes ventanas. Américo Panduro salió al encuentro de sus invitados para recibirlos, vestía una  una cómoda ropa para la ocasión, camisa de lino blanco y unos jeans negros, lucía impecable con sus zapatos deportivos, como siempre su vestimenta era apropiada para el momento. Su colonia se podía sentir, era un fino aroma que completaba su atuendo. El siempre lucía elegante o deportivo, según la ocasión, su ropa era fina.  
Con una sonrisa en el rostro se acercó al doctor y a su esposa para saludarlos, ellos también lucían vestimentas impecables, de acuerdo al lugar: 
-Mi estimado doctor- saludó el congresista -que bueno que hayan venido a mi casa de campo, espero más invitados, mientras llegan me gustaría mostrarles la casa-. 
Felicia y el doctor siguieron a su anfitrión, éste les ensañaba cada habitación, la casa estaba situada en un paraje idílico, el día lleno de sol completaba el paisaje. Cada pieza lucía un buen  decorado los colores no eran exagerados y los muebles de buen gusto. Felicia estaba sorprendida con tan bella casa.  Américo les contaba la historia de como fue construida, decía que su abuelo compró el terreno e inicio la construcción y a través del tiempo a ido siendo modificada, primero por su padre y  las últimas reformas las hizo él. Al cabo de un tiempo fue transformándose hasta ser lo que es ahora. Esta casa comenzó con una sola habitación y luego fue aumentando de tamaño hasta ser la que ven ahora.
Terminado el recorrido el doctor y su esposa, comentaron que era una bella casa. Américo los  invitó a pasar a la sala para tomar unos refrescantes jugos de naranja con hielo picado. A los cinco minutos llegaron más invitados, Américo no podía estar más feliz con la asistencia de sus invitados, la reunión iba a ser un éxito, eso es lo que él deseaba. 
Cerca de las once de la mañana estaba completo el número de invitados eran en total diez parejas, las señoras fueron invitadas a pasar a una gran terraza frente a un gran y cuidado jardín, los empleados de la casa les sirvieron refrescos, cócteles y bocaditos. Los caballeros pasaron a un salón con cómodos sillones, ahí se iba hablar sobre los anuncios que daría el congresista Panduro, los presentes estaban atentos a sus palabras. Entre los invitados además del doctor Martel se encontraban varios congresistas del partido de gobierno, como su amigo Jorge Redondo, también se encontraba el banquero Ramiro Fuentes, y el empresario Marcelo Haro, amigos del doctor Martel. En una mesa adjunta dentro del salón estaban servidos cócteles, bebidas, sodas y vinos. 
Américo Panduro de pie saludó a todos los presentes y tomó la palabra: -Antes de comenzar está reunión quiero agradecer a todos su presencia y el haber aceptado mi invitación. Como pueden apreciar entre nuestros invitados se encuentran importantes congresistas del partido de gobierno, pero antes de proseguir quiero informarles que nada de lo que se diga en esta reunión es a espaldas de nuestro presidente el arquitecto Fernando Belaunde. Él está al tanto de esta actividad y de lo que voy anunciar.
Hubo un murmullo de sorpresa en la sala, nadie sabía que tema se iba a tratar, todos estaban a la expectativa.
El congresista Américo, era un político importante y un hombre joven de treintainueve años, tenía por delante una gran carrera, pasaron unos segundos de silencio y luego prosiguió:  -no es mi intención convertir esta reunión en una reunión política pero si necesito hablar al respecto, mis compañeros del partido deben estar informados. Como todos sabemos, nuestro gobierno y el presidente, están haciendo esfuerzos sobrehumanos para conseguir equilibrar la balanza del gasto fiscal y desarrollar proyectos en bien de la población. Cuando asumimos el gobierno, el sector minero y petrolero estatal estaban casi en su mínima producción, se encontraban estancados, a pesar de estos no hemos querido privatizar nuestras empresas, si no todo lo contrario, estamos fomentando la inversión privada para atraer empresas del extranjero que deseen invertir en petróleo y minería. Si bien es cierto cuando comenzó el gobierno del arquitecto Fernando Belaunde todo era euforia y algarabía pero los últimos años han estado marcados de múltiples crisis como la corriente del niño que ha dejado en ruinas el norte del país, sumado a esto en el orden económico hubo síntomas de una crisis mundial que se reflejo en la alza de precios internacionales, al mismo tiempo se ha producido un crisis económica interna, inflación, baja producción y desempleo. El aparato estatal heredado por nuestro gobierno todavía es muy grande, todo esto no es fácil de solucionar de la noche a la mañana. Lamentablemente no estamos recaudando los impuestos necesarios debido a la crisis. Todo esto a traído desconcierto en la población y nuestro ministro de economía actual Carlos Rodrigues Pastor, advierte la necesidad de mayor austeridad fiscal, no podemos vivir en un carnaval de gastos. Sé que todos están informados de esta situación que se vive en el país por los noticieros y los diarios. Existe también otra gran preocupación que comienza azotar al país. El terrorismo ha empezado a causar grandes estragos, se le ha encomendado a las fuerzas policiales la tarea de combatir este problema pero vamos a tener que solicitar el apoyo de las fuerzas armadas en esta tarea. La zona de Ayacucho y otras regiones han sido declaradas en emergencia. Por toda esta situación he decidido lanzar mi candidatura para las próximas elecciones presidenciales, sé que faltan dos años para que concluya el gobierno pero yo desde hoy anuncio mi intención de postularme. Como lo he indicado desde un comienzo, nuestro presidente esta al tanto de todo lo que se habla en esta sala, solo necesito los votos de los miembros de mi partido, en la próxima reunión-. concluyó el congresistas Panduro.
Largos segundos quedó la sala en silencio, todos estaban sin palabras, lo que había anunciado el congresista, era un tema delicado. El congresista Jorge Redondo comentó:
-Mi estimado Américo, por ser miembro del mismo partido levanto mi voz para decir que esto se debe tratar en reuniones internas, no veo la necesidad de anunciarlo ahora. Sabemos que eres un político brillante, con una gran carrera y que nuestro presidente seguro esta de acuerdo contigo, pero se debe someter a votación para definir quien será el próximo candidato a las elecciones presidenciales dentro de dos años-. 
Américo Panduro reaccionó inmediatamente a las palabras del congresista Jorge Redondo para apaciguar el clima y que no se convierta en una discusión: -mi estimado amigo si adelanto mis intenciones es porque deseo pedir su apoyo para mi campaña en caso de ser el elegido, no deseo contrariar a los demás congresistas y como dices debe ser sometido a voto-.
Hubieron varios en la sala que apoyaron las intenciones de Américo, decían que era una promesa en la política y que se necesitaba un cambio, otros guardaron silencio como Ramiro y Marcelo,  ellos todavía no entendían porque habían sido invitados. Más tarde el congresista se acercaría a ellos para pedirles su apoyo económico en la campaña. El doctor Martel en cambio se quedó con las dudas hasta que fueron despejadas por el mismo congresista que le dijo -si logro la presidencia mi estimado doctor, tú serías mi ministro de salud, eres un profesional competente y muy serio- 
Oscar Martel respondió: - agradezco tus palabras pero lo que no soy es político, yo curo a las personas, no podría entrar al mundo de la política, lo siento-
Como respuesta Américo habló: -eso lo veremos en un futuro, ahora no me digas nada definitivo por favor. A mi lado necesito hombres como tú-.
Conversaciones iban y venían en el salón, todos daban sus puntos de vista y lo que concordaba la mayoría era que el congresista Panduro sería un buen candidato, tenía una carrera impecable. 
Una hora más tarde Américo invitó a todos los presentes a pasar al comedor, el almuerzo estaba servido.
La comida fue un éxito, los deliciosos platos iban y venían, la mesa presentaba los mejores vinos y bebidas, los hombres y sus esposas disfrutaban la delicias servidas en el comedor.
Mientras tanto en la casa del doctor Martel,  Fanny y Liza conversaban con su abuela Nany. Las tres almorzaban juntas y le preguntaban como era la vida en su juventud. Nany con gusto les contaba los detalles y las cosas de aquella época. Las ilusiones que tuvo y la intención de casarse con otro antes de conocer al abuelo. Él fue un caballero muy educado pero distante, con el tiempo cambio y se volvió más cercano, pero ese fue un problema que casi termina en divorcio.
-Nany- dijo Liza -como que casi te casas con otro, tenías un novio que no era el abuelo-.
-Si y no, él era demasiado joven para pensar en matrimonio, teníamos la misma edad pero fue una gran ilusión para mí. Lo triste es que luego de unos años me entere que había muerto, pertenecía a la Fuerza Aérea y fue en un accidente mientras volaba. Me sentí muy triste, yo ya estaba casada con tu abuelo pero igual me puse triste al recordarlo, nunca imagine que terminaría así-.
-Nany, el abuelo era bastante mayor que tú-. comentó Fanny.
-Si, así era, a él lo conocí por una amiga que me lo presentó, ella siempre me decía -con este hombre te vas a casar, estoy segura-. Por supuesto tu abuelo no sabía nada de los comentarios que mi amiga hacía. Lo que si puedo asegurarles es que yo no tenía mucha prisa por casarme. La vida nos da sorpresas y aquí estoy con mis queridas nietas hablando del pasado-. 
La conversación se tornaba interesante para Liza y Fanny, mientras le hacían varias  preguntas a Nany, ella sin molestarse contestaba todo, hasta comentarles que al principio el padre de ella no tenía mucha confianza en el abuelo, no le agradaba.
-Mi padre era muy protector conmigo, yo era su única hija de cuatro hijos, él no quería que me case con alguien que no era de su agrado. Más tarde, cuando lo conoció mejor, comenzó a cambiar de idea. El abuelo de ustedes siempre fue un buen hombre y me rodeó de todo lo que él podía darme, jamás puedo decir algo malo de su persona fue un hombre correcto y al final atento y amoroso.   
Liza preguntó: -¿Nany a veces no imaginas como habría sido tu vida si te casabas con el otro novio?
-Mi querida nieta, son preguntas que nunca me hago, prefiero saber que escogí al hombre correcto y forme un hogar- en el rostro de Nany se dibujo la tristeza, ella recordó un episodio del pasado tan terrible que casi la lleva a la tumba, guardó silencio y trató de cambiar el tema, no quería que Liza y Fanny vean su tristeza.  


CONTINUARÁ  
                    
                        

 

lunes, 28 de abril de 2025

TRES HISTORIAS... ¡TRABAJO, SOLO TRABAJO!

Mientras el congresista Américo Panduro esperaba en la sala, el doctor Martel comentaba en la habitación con su  esposa, sobre la visita que había venido: -no comprendo porque ha llegado hasta mi hogar, él sabe que yo no atiendo pacientes en mi casa y menos a estas horas, Liza se lo ha hecho saber-.
-Es mejor que no lo hagas esperar, ve a la sala y entérate que es lo que desea- contestó su esposa.
Oscar Martel de inmediato cruzó el umbral de la puerta y se presentó en la sala donde esperaba el congresista Panduro, éste al verlo se puso de pie y comentó: -Oscar, disculpa que venga a estas horas a importunarte en tu casa pero no voy a quedarme mucho tiempo, el motivo de mi visita es invitarte personalmente para el almuerzo que voy a realizar en mi casa de campo, no muy lejos de la capital, es en Santa Clara, me gustaría tanto que puedas asistir, es este domingo a las diez de la mañana, además quiero pedirte  si puedes invitar de parte mía  a dos personas influyentes de tu entorno, sé que conoces a empresarios y banqueros importantes. Estaría tan feliz que puedas asistir con tus invitados almuerzo-. 
El doctor no solía aceptar invitaciones los domingos porque era el día del almuerzo familiar, él traía a su madre especialmente a la casa para pasar el domingo juntos con su esposa y sus hijas. Se encontraba en un tremendo compromiso y no deseaba decirle que no al congresista.
-Mi estimado Américo, es un día complicado porque mi madre pasa todo el día aquí en mi casa pero por tratarse de ti voy aceptar la invitación y con respecto a llevar otros invitados no estoy seguro de poder hacerlo, haré el intento para complacerte - fueron las palabras finales del doctor.
-Desde ahora te doy las gracias por aceptar mi invitación, van a haber otros invitados serán cerca de veinte personas con sus esposas, me gustaría que lleves a tu esposa Felicia- luego agradeció el congresista y se disculpó por llegar a esas horas a su casa, quería invitar al doctor Martel al almuerzo que era importante para él porque haría algunos anuncios que tenían que ver con el curso de su carrera política. De nuevo volvió a despedirse y se retiró de la casa del doctor, Felicia se acercó a su esposo y dijo: -Oscar escuché las últimas palabras del congresista ¿Estamos invitados a un almuerzo este domingo?- preguntó Felicia. 
-Si, estamos invitados a un almuerzo en la casa de campo del congresista, no podía rechazar la invitación, era un compromiso, me pidió que lleve dos invitados y pensé en Ramiro Fuentes y Marcelo Haro. Si me preguntas por el almuerzo familiar en nuestra casa siempre va ser igual, recojo a mi madre de su casa y la traigo para que nuestras hijas junto a su abuela celebren el almuerzo, por este domingo no estaremos nosotros.- contestó el doctor algo preocupado. 
Al día siguiente muy temprano Oscar Martel se levantó para comunicarse con sus amigos y hacerles participes de la invitación del congresista Panduro, él estaba seguro que aceptarían, porque querían conocerlo y saber quién era en realidad, todos sabían de su fama pero no todos lo conocían en persona, el mismo doctor Martel sentía curiosidad de saber cuales eran los anuncios que iba ha hacer. 
Por suerte después de hablar con sus amigos Ramiro y Marcelo, estos aceptaron la invitación almuerzo del día domingo en la casa de campo. La reunión parecía que iba a ser interesante.
-Oscar- comentó Felicia -a ese almuerzo van asistir las esposas de todos los invitados-.
-Si, querida las esposas van con sus respectivos esposos, es un almuerzo campestre, yo supongo que en algún momento estaremos reunidos en el comedor, realmente no sé cómo va ser la organización pero conociendo a mi amigo el congresista, seguro que todo será a la perfección-.
-Hay algo que debo decirte, dos días antes del almuerzo, nuestra hija Mery viajará junto con su promoción, no va estar presente en el almuerzo con tu madre. Debemos ir a despedirla al aeropuerto- comentó Felicia. 
-Es tan pronto su viaje- dijo sorprendido el doctor -no te preocupes ahí voy a estar para despedirla, mi hija menor se va de viaje, es una nueva experiencia para ella.-
-Es la menor y para mí sigue siendo mi niña pequeña- contestó la madre llena de emoción.
Era verdad, Mery estaba tan feliz que contaba las horas para subir al avión y partir a su viaje al sur del país, nada le parecía más divertido que viajar con sus compañeras de colegio. Ella comentaba con sus hermanas todos los lugares que iba a conocer y ha donde pensaban ir, el tour estaba bien planificado y los diez días no serían suficientes.
Fanny y Liza escuchaban a su hermana menor cuando hablaba del viaje, ellas le hacian mil recomendaciones y sobretodo le repetían, no separarse del grupo ni salir sola a ningún sitio. 
-Deseamos que disfrutes y te diviertas pero  también queremos que no te pase nada. Tener un bonito recuerdo de ese viaje, es una bella experiencia- comentaban Fanny y Liza.
Dos días antes del almuerzo de domingo, Merry y sus padres se dirigían al aeropuerto. Por fin había llegado el día de su viaje, dentro del carro Merry, mentalmente hacía un repaso de la ropa que llevaba en la mochila, ésta la tenía preparada desde hace varios días y esperaba no olvidarse de nada. La promoción de alumnas estaban acompañadas por cuatro profesoras y tres madres de familia para cuidar y vigilar a las treintaicinco jóvenes del colegio, era una responsabilidad que debían manejar con cuidado.
Cuando llegaron al aeropuerto ya estaban reunidas varias de las alumnas, los padres a un lado se quedaban en segundo plano al ver la felicidad de sus hijas por este viaje, sentían que el tiempo había pasado muy rápido y que al terminar el año escolar también se cerraba una etapa de sus vidas. Sus hijas se hacían adultas y ellos no se dieron cuenta hasta ese instante. Merry tomó su mochila y fue a reunirse con su grupo de amigas, sus padres quedaron en el grupo de los padres de familia, todos comentaban lo mismo. La felicidad de ver a sus hijas que se iban a un viaje entre amigas pero sentían algunos  temores que todos viven cuando un hijo se va de viaje.
A la hora acordada las jóvenes viajeras tenían que despedirse de sus padres, el momento de abordar el avión había llegado. Merry se acercó a sus padres para la despedida.
El doctor abrazó a su hija y le dijo las recomendaciones y los cuidados que debía tener, la madre casi entre lágrimas le habló sobre los peligros que pueden pasar si no se es cuidadosa.
Merry abrumada por tantos consejos dijo -madre me voy unos días de viaje no debes exagerar, además es un viaje dentro del país, no me voy al otro lado del mundo. comprendo tu preocupación y te prometo que tendré cuidado, ustedes confíen en mí-. fueron sus palabras antes de abrazar a sus padres y darle un beso en las mejillas. 
Felicia vio alejarse a su hija y comentó a punto de llorar -Oscar, nuestra hija no entiende que solo queremos protegerla, es la primera vez que nos separamos de ella y siento un temor muy grande que  algo le suceda, sé que tiene edad suficiente para darse cuenta de las cosas y que debemos confiar-.
-No te preocupes tanto - dijo el doctor -ha llegado el momento en que debemos tener fe en ella y dejarla crecer para convertirse en adulta-.
La madre de Merry no pudo más y unas lágrimas rodaron por sus mejillas, había pasado el tiempo muy rápido y la niña pequeña, ya no estaba más.
Los padres de Merry salieron del aeropuerto en silencio y casi todo el camino apenas comentaron algo, llegaron a casa y sus hijas mayores no estaban, seguro habían partido a la universidad. 
La vida continuaba y el día domingo llegó, el doctor Martel se levantó muy temprano, esa era su costumbre se disponía alistarse para salir a recoger a su madre y traerla a casa para el almuerzo familiar,  esta vez estarían solo Fanny y Liza pero seguro que la abuela la pasaría muy bien con las ocurrencias de estás dos nietas. Después de dejar todo organizado y Fanny conversaba con su Nany como le decían de cariño a la abuela. Oscar Martel y su esposa partían almuerzo en la casa de campo del congresista Panduro. Salieron temprano para llegar puntuales a la hora indicada, el día estaba precioso y el sol apuntaba en lo alto del cielo. La casa no estaba muy lejos pero debía tomar sus precauciones. El doctor siempre fue un hombre muy puntual para llegar algún sitio era una característica de su personalidad.



CONTINUARÁ                   
   


                    

 

miércoles, 23 de abril de 2025

TRES HISTORIAS...¡TRABAJO, SOLO TRABAJO!

Ramiro Fuentes tomaba las recomendaciones de su doctor muy en serio, había disminuido sus horas de trabajo y comenzaba a delegar funciones a sus gerentes, eran nuevos días para él, al menos así lo pensaba hasta ese momento. 
Tranquilo en la terraza de su jardín tomando una refrescante limonada pensaba sembrar una nueva planta. ¡Si! era algo que parecía extraño en él banquero después de ser una persona trabajólica. No, no había descuidado su trabajo del banco, si no que ahora tomaba todo con más calma. Creía que era verdad lo que el doctor Martel le dijo en una de sus visitas -no te vas a llevar el banco al otro mundo, dale el pase a tus gerentes-.
Sus palabras tenían mucho de verdad, descansar y tener horas de sosiego son necesarias para funcionar correctamente en el trabajo financiero que tanto demanda.
A su jardinero que le había pedido le consiga una planta de fresa, quería cultivar una mata de esta exquisita fruta en una esquina de su jardín y poder tomar su jugo en el desayuno. Eso sería delicioso y refrescante, de tan solo pensarlo se le hacía agua la boca.
-Ramiro- interrumpió sus pensamientos su esposa Teodora -hoy día debemos definir si hacemos la fiesta de cumpleaños para Elsy, recuerda que ella cumple dieciocho años y debe ser presentada en sociedad-.
Ramiro observó sorprendido a su esposa y le preguntó -¿Quiere Elsy celebrar su cumpleaños con una fiesta?-.
-Por favor querido, no se trata de lo que desea Elsy, ella debe seguir los patrones del protocolo en estos casos. Nuestra hija no puede hacer su voluntad-. contestó Teodora para que su esposo la apoye.
-Mi querida esposa- dijo Ramiro con voz grave -estas equivocada es el cumpleaños de nuestra hija y ella puede celebrarlo como desee. Esto del protocolo ya no existe y quien desea lo realiza y quien no desea no lo hace. Eso es algo que ya no se usa, dejemos que nuestra hija escoja como celebrar su cumpleaños. En nuestra época los patrones de celebración eran diferentes y las jóvenes como tú eran presentadas en sociedad, ahora es distinto-. 
Teodora sabía que era inútil insistir, su esposo había dado su opinión a favor de Elsy y nada lo haría cambiar pero insistió  -Elsy quiere como regalo de cumpleaños un viaje al extranjero,... ¿se lo vas a conceder?-.
-Si eso es lo que ella desea, así será, podemos viajar todos juntos como familia y celebrar según sus gustos- finalizó Ramiro su conversación.
-Esta bien- comentó Teodora -que se haga la voluntad de Elsy en su día de cumpleaños, no voy a insistir, tengo que decir que a mí gustaría una fiesta pero ella desea un viaje-. 
Ramiro se puso de pie se acercó a su esposa le dio un beso y agregó -Todos en la vida hemos querido celebrar nuestro santo como nos gusta, porque no permitir que sea Elsy la que elija- camino unos paso y terminó por decir -me voy al banco, regreso almorzar-.
Con eso daba por finalizada la conversación, nada lo iba hacer cambiar de parecer, Teodora comprendía que su esposo dejaría que sea Elsy quien decida, él sentía gran apego por su hija mayor. 
Cuando Teodora se quedó a solas, se acercó al jardín y dijo en voz alta -ahora resulta que quiere sembrar fresas en nuestro jardín, ¡ay¡ mi esposo tiene demasiado tiempo libre
El doctor Martel había visitado dos días antes a sus pacientes, Ramiro Fuentes que seguía muy bien con su estado de salud y  a Marcelo Haro su pie cada día se encontraba mejor, la piel había cerrado y ya podía caminar. En casa comentaba con su esposa Felicia el gusto que le daba saber que sus pacientes mejoraban día a día.
Felicia haciendo un breve paréntesis, dijo -dentro de cinco días Merry se va de viaje de promoción, está tan feliz que cuenta los días y las horas, tiene su mochila lista para ese viaje-.
-Merry siempre fue muy alegre para todo, no me sorprende su actitud- contestó el doctor -en  cambio a Fanny y a Liza las he visto preocupadas, comienzan para ellas los días de exámenes y trabajos que deben presentar en la universidad. Tienen que estudiar muy fuerte-.
-No te preocupes, ellas son muy responsables siempre están estudiando y haciendo los trabajos que indican sus profesores-. contestó Felicia con un tono de orgullo  por sus hijas.
Oscar Martel se despidió de su esposa y partido al consultorio. Unas horas más tarde cuando se encontraban Felicia y sus hijas reunidas, llegó a la casa una misteriosa caja, Alejandrina fue quien la recibió y llamó -¡señora Felicia! ha llegado una caja y un sobre que trajo un mensajero-. 
Felicia y sus hijas se reunieron en la sala alrededor de la caja -el sobre y la caja traen tu nombre- comentó Liza.
Felicia repitió en voz alta -¡apártense! no se acerquen a la caja, no sabemos que puede tener dentro, Liza ven a mi lado-.
-Madre no exageres por favor, es solo una caja porque no abres el sobre y nos enteramos de que se trata-
-No tiene remitente, Liza por favor apártate de la caja-. exigió la madre.
Fanny habló -hay un nombre escrito en letras pequeñas en una de las esquinas, debe ser el remitente, no creo que sea nada peligroso-.
Merry también habló -madre a quien van a dañar, nuestro padre no tiene enemigos y nosotras tampoco-.
La madre desconfiada no sabía que hacer, Alejandrina fue quien tomó la decisión, trajo un cuchillo de la cocina y con éste comenzó abrir la caja por el lado de la cinta. El asombro fue general, no era ningún objeto que cause peligro ni tampoco un explosivo, al contrario era un hermoso abrigo de diseño y confección impecable además de elegante, el modelo muy clásico pero lo que lo hacia aun más bello  era que estaba hecho con fina tela de lana de Alpaca color tabaco. Felicia y sus hijas no salían de la sorpresa al contemplar dicha prenda. 
-Es para ti madre, la carta dice - Liza leyó en voz alta -Señora Felicia espero que usted acepte este regalo de nuestra parte, es en agradecimiento a su esposo por haber curado a mi esposo. Atentamente Cintia Haro-. 
-Es de Marcelo Haro y su esposa, madre es un regalo. Por favor ponte el abrigo- suplicó Fanny.
Felicia más tranquila se puso el precioso abrigo, realmente era una joya de exportación, dio unos pasos y todas sus hijas dijeron a coro -es hermoso madre, te queda precioso, es tu talla-. 
-Si señora- contemplo Alejandrina dando la razón a las jóvenes -es una prenda hermosa y se ve tan fina y elegante-.
Felicia se encontraba hipnotizada con el abrigo puesto, era tan suave y bello pero luego de unos segundos reaccionó -No, debo quitarme este abrigo, seguro a tu padre no le va a gustar que acepte el regalo, ustedes saben que él es muy estricto en ese aspecto- respondió la madre con pesar.
Todas las hijas lamentaban la reacción de Felicia, era un regalo, no tenía nada de malo pensaron con tristeza. 
En la noche a la hora de la cena la familia se encontraba cenando en el comedor. El padre estaba junto a su esposa que le comentaba lo sucedido en la tarde con la caja y el abrigo. Oscar Martel escuchaba atento todos los comentarios y no decía nada hasta ese momento, luego de unos instantes agregó: -es mejor Felicia que guardes el abrigo, yo voy a llamar a Marcelo para devolverlo, no es necesario que mis pacientes envíen regalos con saber que están bien de salud y el pago de mis honorarios es suficiente-.
-Padre disculpa- contestó Liza -yo no estoy de acuerdo con lo que dices, Marcelo Haro es tu paciente pero además es tu amigo, con el regalo ha querido agradecerte que hayas salvado su pie, no tiene nada de malo-.
-Liza es mi proceder y debo actuar tal como pienso, no deseo escuchar más opiniones de mis queridas hijas, no estoy molesto pero ahora cambiemos de conversación- comentó el padre y nadie se atrevió a contradecirlo.
La cena se había terminado y la familia se ponía de pie, el padre fue directo al teléfono para llamar a Marcelo y hablar con él. 
-Mi estimado doctor, gracias por llamar, el regalo a tu esposa es de parte de mi esposa, ella es la que ha querido enviar el abrigo y yo no podía oponerme-.
-No han debido molestarse, el regalo es muy bonito pero no podemos aceptar-.
-Oscar- agregó Marcelo con seriedad -no te atrevas a devolver el abrigo porque mi esposa se molestaría demasiado y yo tendría un buen problema. Ha sido el deseo de Cintia agradecer con un regalo de la nueva colección de abrigos, espero me comprendas-.
Al doctor Martel no le quedó más opción que agradecer el presente y despedirse de su paciente. Hasta otro día. 
Felicia, feliz con la decisión de su esposo se puso el abrigo para que lo admire y vea lo bien que le quedaba.
Mientras sucedía todo aquello en la familia, sonó el timbre de la puerta principal, Liza fue abrir y se encontró frente Américo Panduro.
-Disculpe- dijo al verlo -mi padre no recibe pacientes a esta hora y nunca atiende en casa-.
-Señorita no vengo como paciente, solo deseo hablar con su padre diez minutos, es todo-. insistió  Américo.
Liza dudo unos segundos y contestó -voy a consultar un momento-.
-Padre han venido a buscarte, es el congresista Américo Panduro, desea hablar contigo unos segundos, está esperando en la puerta-.          
-Liza debes hacerlo pasar, es una persona muy importante, enseguida lo atiendo-.
-Si padre, se qué es el político del momento, lo hago pasar a la sala no te preocupes-. agregó la joven.
Al cabo de unos minutos Américo estaba sentado en la sala principal esperando al doctor mientras admiraba el fino decorado del hogar. No sé atrevió a preguntar a la joven que lo atendió quien era, supuso que era una de las hijas del doctor Martel.



CONTINUARÁ   
    
                             
  

 

lunes, 7 de abril de 2025

TRES HISTORIAS... ¡TRABAJO, SOLO TRABAJO!

El doctor se dirigía temprano al Congreso de la República, un político muy importante y paciente suyo requería de su atención y él como su  médico personal iba ha atenderlo. 
Eran los tiempos del segundo gobierno del arquitecto Fernando Belaunde, él había salido elegido presidente por segunda vez, el pueblo lo había elegido como una especie de desagravio por la injusticia cometida en su primer mandato que fue sacado por los militares de una forma abrupta y enviado al destierro. 
El paciente del doctor era un político joven, brillante e inteligente, dueño de una oratoria excepcional, cuando él daba sus discursos las paredes del congreso se estremecían, llamaba las cosas por su nombre y no le temblaba la mano cuando debía señalar lo que estaba mal, era un congresista que pertenecía al partido de gobierno. Su nombre bien conocido, Américo Panduro economista de carrera y político, además de empresario. El gobierno, gozaba en sus primeros días de toda la confianza de la gente, la fe estaba puesta en el presidente y su equipo de ministros, hombres prácticos y empresarios que habían dejado sus puestos bien remunerados para servir al país. La cartera de economía la manejaba el ministro Manuel Ulloa Elías, dueño de los diarios Expreso y Extra. El ministro y premier, hacia denodados esfuerzos por mantener el equilibrio de la balanza económica, sus medidas eran opuestas a lo que el gobierno militar había manejado durante su época, políticas de un Estado proteccionista y controlista. 
Américo Panduro era muy cercano a los ministros y al gobierno del presidente, gozaba de gran prestigio y aprecio en el gobierno. 
El doctor Oscar Martel era bien conocido en los pasillos del congreso, muchos políticos eran sus pacientes, entre ellos, el ahora congresista Panduro. El doctor llegó puntual hasta las puertas de su oficina en el segundo piso, tocó la puerta y al instante un asistente lo hizo pasar. 
Américo Panduro ni bien lo vio, dijo: -Mi estimado doctor Martel que bueno volver a vernos, lo he llamado porque deseo hacerme un chequeo médico, no siento molestias pero como una regla preventiva prefiero que me examine- terminó de decir.
-Es bueno saludarte Américo y saber que estás bien, pero deseas hacerte un examen como una manera de cuidar la salud, es una excelente costumbre ya que uno nunca sabe que nos puede suceder en el transcurso de los días y semanas, sobretodo tú que tienes un trabajo muy intenso y lleno de responsabilidades- finalizó el doctor y comenzó a auscultar a su paciente con un un examen físico que todo médico realiza para saber como esta la presión arterial, el corazón, pulmones, esto es el primer indicador de como anda el cuerpo. Luego le mandó unos exámenes de laboratorio que debía realizar.
-Mis primeras impresiones me dicen- comentó el doctor -que te encuentro muy bien, tu presión es correcta, tu corazón tiene un buen ritmo cardiaco y en fin todo lo demás anda en buenas condiciones, no encuentro ningún problema de salud, eres un hombre joven con un largo rango de vida, siempre y cuando sigas cuidándote. Sé que eres un político prometedor con una gran carrera, felicitaciones-.
-Estoy siguiendo tus recomendaciones como siempre me indicas- aseguró Américo -llevó una vida sana, hago ejercicios y como mesuradamente sin abusar de las bebidas alcohólicas. Gracias por venir hasta mi despacho, en estos días no tengo tiempo para nada, el gobierno esta cruzando una fuerte crisis económica y la gente no debe perder la confianza en nosotros porque nuestros ministros hacen esfuerzos denodados para tratar de arreglar el descalabro del gobierno anterior- indicó el congresista Panduro.
El doctor Martel movió la cabeza en señal de aprobación, sus palabras decían una gran verdad, la economía del pais era frágil a pesar de las acciones que se habían tomado. Américo Panduro le explicaba que se habían levantado muchos controles sobre la economía y eliminado algunos subsidios, en petróleo y alimentos. Se estaban fomentando las exportaciones y al mismo tiempo se abrió el mercado nacional para las importaciones, además de ofrecer incentivos para las inversiones extranjeras: 
-Mi estimado doctor- habló Américo con gran convicción  -necesitamos una economía fuerte y estable para que el país crezca, debemos seguir pagando la deuda externa para convertirnos en sujetos confiables y serios, debemos tener un país saludable en cuanto a economía. Necesitamos progresar y desarrollarnos para ser fuertes en un futuro inmediato- decía Américo con pasión, él creía en sus palabras y en que todo era posible. Los hombres que manejaban el gobierno eran personas muy preparadas y versadas en dichos temas. 
-Comprendo la pasión de tus palabras cuando hablas y sé que es importante labrarnos un futuro mejor, estoy de acuerdo contigo, pero los problemas de nuestro país son tan grandes que no alcanzan cinco años del gobierno para solucionarlos. Tenemos que seguir políticas estables y serias para crear un progreso sostenido. Mi estimado amigo aquí podemos estar conversando muchas horas sobre el tema de como sacar adelante nuestro país pero debo atender a mis otros pacientes que esperan, tengo que despedirme no sin antes recomendarte que realices los exámenes de laboratorio, estoy seguro que saldrán bien-. ambos caballeros se despidieron y el doctor Martel salió de la oficina de Américo Panduro con la seguridad que escucharía más adelante de él y de su brillante carrera. 
El doctor Martel caminó por los pasillos directo a la puerta de calle. El edificio del congreso en su interior era hermoso y estaba bien conservado, de pronto escuchó una voz que lo llamaba -Martel, Oscar Martel- el doctor giró sobre si mismo y se encontró frente a Jorge Redondo un amigo de tiempos del colegio, un amigo de la niñez. 
-¡No puede ser Jorge eres tú!- exclamó el doctor -¿Qué haces en el congreso?-preguntó a la vez.
-¡Qué hago en el congreso!... ¡cómo no sabes! soy congresista por el partido de gobierno, aquí trabajo- contestó sonriente el político.
-Que tiempo de no saber nada de ti, simplemente desapareciste y no volví a verte- agregó el doctor.
-Si, es verdad, no nos vemos desde que salimos del colegio. Increíble como ha pasado el tiempo, tenemos que reunirnos para conversar, que te parece si almorzamos juntos hoy día, te tengo una sorpresa que no puedes imaginar- sentenció Jorge.
-Estoy de acuerdo, nos vemos hay para almorzar, no puedo esperar que sea medio día para reunirnos y conversar- se despidio de su amigo Jorge con un abrazo y salió de la sede del congreso. 
Oscar Martel atendió como siempre a sus pacientes que ya lo esperaban en el hospital, no podía dejar de cumplir con su trabajo que era su gran responsabilidad. 
Pasado el medio día, Oscar Martel terminó su horario de atención y salió del hospital con dirección al restaurante donde habían quedado con su amigo, en el camino era obligado recordar todas la aventuras que vivieron juntos mientras eran estudiantes y no tenían otra responsabilidad que ser hijos de familia.
El doctor Martel llegó al restaurante donde lo esperaba Jorge Redondo y otra persona más que no conocía porque estaba de espalda, se acercó a la mesa y al saludar no pudo evitar la emoción de estar con otro amigo más de la infancia, se trataba de Tesio Castello, -Tesio- exclamó el doctor, se abrazaron con la alegría del encuentro después de tantos años.
-Esta era la sorpresa de que te hablé, nuestro querido amigo Tesio está hoy con nosotros también. Nos encontramos la semana pasada en el congreso, fue un encuentro casual como el tuyo- dijo lleno de entusiasmo Jorge Redondo. 
Los tres amigos no podían dejar de hablar y de comentar sobre sus vidas y lo que habían hecho desde que terminaron el colegio. Ellos habían estudiado en el colegio de los Sacerdotes Claretianos. Juntos habían vivido muchas travesuras y  gozado de la niñez y adolescencia. Al cabo de terminar sus estudios escolares cada uno tomó su camino y eligió su carrera, Jorge Redondo era abogado de profesión y congresista, Tesio Castello era un alto jefe de la policía y Oscar Martel doctor en medicina humana, tal vez el hecho de elegir distintas carreras los había alejado pero ahora la vida  había vuelto a juntar a los tres amigos que fueron inseparables en su época de colegio. Almorzaron juntos y comentaban sobre sus actividades del día a día, el almuerzo estuvo acompañado de varias botellas de vino, tenían que brindar por su encuentro y la promesa de que  volverían a encontrarse.
-Tesio y a ti Oscar, yo los quiero invitar a que vengan y formen parte del partido, sería una ganancia para nosotros de que personas tan preparadas estén con el gobierno.
Tesio con voz seria comentó: -Gracias por la invitación a formar parte del equipo de gobierno pero yo no puedo ser parte de ningún partido, estoy en la policía ejerciendo mi carrera y no puedo aceptar-.
Oscar también comentó: -Gracias Jorge, pero yo tampoco puedo aceptar, para mi la política es complicada y no comulgo con muchas de sus ideas. Te pido no lo tomes a mal y que no sea un motivo de separación después de tantos años que nos hemos vuelto a ver.
-No, no amigos- dijo Jorge levantando su copa de vino: -para mi no es molestia, al contrario agradezco su  franqueza, esto no tiene nada que ver con nuestra amistad. A propósito de franqueza, Tesio, tú no eres congresista, ¿qué hacías en el congreso?, si te puedo preguntar. A Oscar sé que fue para atender a un paciente que es un conocido político ¿Pero tú?-.
Con el semblante serio y la voz grave Tesio contestó: -es un tema de investigación, estamos haciendo seguimiento a un congresista que se cree esta involucrado en situaciones peligrosas en contra del Estado. No puedo decir nada más, es mi trabajo y es secreto-. 
-No queremos comprometerte amigo, no debes hablar de temas sobre tu trabajo es mejor- respondió el doctor
El almuerzo se prolongo más de dos horas, los amigos disfrutaron de una deliciosa comida y buen vino, fue un momento grato saber que los tres se habían vuelto a encontrar y antes de despedirse intercambiaron tarjetas con sus números de teléfono para seguir en contacto, tantos años y tantas vivencias tenían que comentar  y decir que esas dos horas del almuerzo no fueron suficientes.
Que alegría volver a ver a los amigos que formaron parte de una época de la vida, cuando todo era solo ser niños o jovenes, pensaba el doctor en su camino de regreso a casa.


CONTINUARÁ         
          
 
  
 
         
      
              

 

martes, 1 de abril de 2025

TRES HISTORIAS... ¡TRABAJO, SOLO TRABAJO!

El doctor Martel después de vivir el terrible episodio en su consultorio con respecto a uno de sus pacientes, cerró la puerta de su consulta y en el camino de regreso a su casa reflexionaba sobre el caso, nunca antes le habia sucedido algo así, era como sacado una pelicula de horror.
Llegó tarde y cansado a su hogar, su esposa lo recibió, ella estaba preocupada eran más de las once de la noche y su esposo no solía nunca llegar tanta tarde.
-Oscar que ha sucedido, estaba tan preocupada por ti que no podía ir a dormir- dijo Felicia.
-Querida, nunca podrías imaginar la que me ha sucedido por eso he llegado tarde- contestó el doctor con un tono cansado.
-Padre- salió a su encuentro Liza -escuche tu voz y baje a ver si eras tú, no quería ir a la cama sin saber de ti-.
-Liza no te preocupes estoy bien, no pasa nada, ve a dormir mañana tienes que ir muy temprano a la universidad, descansa por favor- contestó el padre y le dio un beso en la frente.
Su hija obedeció y subió lentamente las escaleras, pensaba que su padre trabajaba demasiado. 
-Te voy a servir algo caliente, debes tener mucho hambre- añadió Felicia -Alejandrina ya se fue a descansar, sabes bien que ella termina su trabajo a las ocho-.
El doctor acompaño a su esposa hasta la cocina y le pidió algo ligero un sanguche de jamón con queso y un te caliente, Felicia mientras le servía a su esposo, volvió a preguntar  -¿qué ha ocurrido en tu consultorio?
El doctor, comió el primer bocado y comenzó a contar lo que habia sucedido, todos los detalles y la escena de terror que presencio -fue algo que jamás me habia sucedido en todos mis años como doctor- finalizó.
Felicia en todo momento guardó silencio para no interrumpir a su esposo, estaba muda de la impresión y de lo que comentaba el doctor Martel.
Terminada su merienda, los esposos subieron a su habitación, entonces Felicia le hizo algunas preguntas con respecto al paciente, el doctor respondió que era la primera vez que lo atendía, no lo conocía.
- Puedo asegurar que nunca antes los habia visto, solo te puede decir que el tenia el rostro muy rojo y respiraba con dificulta. Realmente fue de terror o tal vez de horror, las dos situaciones caben- agregó el esposo
Después de bañarse como siempre lo hacia, Oscar Martel se puso la pijama y entró en la cama al lado de su esposa entonces comentó : -estoy muy cansado Felicia, ha sido un día agotador, solo deseo preguntar ¿cómo están nuestras hijas? ¿qué tal ha sido tu día?-.
-Mi día como siempre ha sido ocupado con la organización del hogar y la boda de Fanny, Liza está bien y Mery no cabe en su cuerpo de tanta felicidad, cuenta los días para su viaje de promoción que a mí en realidad me preocupa, creo que no debería ir-.
-Felicia, voy a decir dos cosas, la primera deja a Mery que viaje, no le vamos a quitar esa ilusión  y con respecto a la boda de Fanny no te apresures, ella debe terminar sus estudios de la universidad y para eso faltan dos años. No voy a discutir contigo a estás horas, solo te pido que lo hablemos en otro momento-. Oscar Martel besó a su esposa se acomodo plácidamente y en segundos se quedó dormido. Felicia no pudo decir palabra alguna, no deseaba perturbar el sueño y el descanso de su esposo pero le atormentaba lo que habia dicho con referencia a la boda de Fanny, ella no tenia prisa y sabia que faltaba algo de tiempo para que se realice. Apagó la luz de la mesita de noche y pensó que lo mejor era tener calma para hablar de la boda de su hija mayor que en el fondo la emocionaba en demasía.
Los amaneceres para el doctor Martel eran llenos de vigor después de un buen descanso y un sueño reparador era todo lo que necesitaba para despejarse. Felicia notaba la alegría en el rostro de su esposa y le daba también serenidad, últimamente él trabajaba demasiadas horas, era tiempo de tomar las cosas con más calma. 
Alejandrina la señora del servicio, llamó a toda la familia para el desayuno de la mañana, la mesa estaba servida y el pan recién tostado y caliente, café, mermelada jamón y queso, además de fruta fresca para los que deseen. Liza fue la primera en bajar de su habitación, ella ya estaba lista para salir, solo quería despedirse de sus padres para enrumbar a la universidad. La familia en pleno se sentó para recibir la primera comida del día, era una regla impuesta por el padre, jamás debe perderse este alimento, el cuerpo lo necesita para recuperarse y enfrentar el trajín de los estudios y del trabajo. 
Felicia disfrutaba de estos instantes con la familia reunida, ya que el resto del día todos entraban y salían hasta la hora de la cena que era otro momento familiar. Después de terminar el desayuno se despedían las hijas primero y luego el esposo. El doctor podía darse el lujo de llegar un poco más tarde a su consulta en el hospital por eso al salir comentó con su esposa: -antes de ir a mi consulta tengo que visitar a otro paciente, se trata de Marcelo Haro ya terminó su dosis de medicinas e inyecciones, deseo ver cómo está esa herida, me despido de ti hasta la noche-. Dedicó un beso a su esposa y salió para comenzar su trabajo.
En la casa de Marcelo Haro las cosas no iban también como parece, la herida del paciente no quería cerrar y eso preocupo al doctor Martel, la crema que le habia recetado no estaba funcionando como debía, entonces le cambio de medicina por una crema más fuerte para ponerla en el pie herido. 
-Marcelo- habló el doctor -sigue como siempre los mismos pasos de curación  pero esta es una nueva receta, dentro de cuatro días regreso para examinar ese pie, la curación es lenta pero lo más importante, no hay infección y hemos combatido el veneno de la araña-.
-Cuantos días estoy sin trabajar Oscar, eso me preocupa mi empresa me necesita- contestó Marcelo.
-Ahora tu primera preocupación debe ser curar el pie, no hay otro tema más importante que eso, debes entender- contestó el doctor impaciente. 
Al salir le recomendó a la esposa de Marcelo seguir con el mismo cuidado como hasta hora, se despidio de la familia y salió para subir a su carro, tomó el timón y dijo para si mismo como un lamento -hay de estos pacientes que solo piensan en el trabajo y no se dan cuenta que la salud es una prioridad-. 
En la casa de la familia Haro, el esposo se lamentaba de su situación y su esposa trataba de consolarlo:
-Marcelo, debes tener paciencia esto ha sido demasiado grande para que se cure tan rápido, por el trabajo no te preocupes yo me encargo de lo más urgente- dijo su esposa para calmarlo.
Santa, la señora que se encargaba del cuidado de la casa, en la cocina habló con Cintia cuando ésta entró al recinto: -Señora sin querer escuche al doctor sobre la herida de su esposo, en mi pueblo, en el campo conocemos una medicina natural para estos casos. Yo voy a traer mañana mismo esta medicina y usted va a comprobar que tengo razón, es algo muy bueno, deje que la prepare y mañana temprano  la ponemos en el pie al señor Marcelo-.
Cintia no estaba muy convencida de la que decia Santa pero aceptó, las cremas venían es pequeños tubos y en tres días habia que comprar otra nueva, con un resultado muy lento y poco efectivo. 
Al día siguiente como habia dicho Santa, cumplió su palabra y muy temprano estaba en la casa con un paquete envuelto en papel blanco.
-Señora- comentó Santa -aquí está la medicina de la que le hable, esta recién preparada- Santa la puso sobre la mesa auxiliar de la cocina y abrió el paquete, Cintia quedó perpleja al ver de que se trataba y comentó: - quieres explicarme que es esto-.
-Esto es manteca fresca señora, con una gran cantidad de polvo de azufre y yerba buena molida, no tenga miedo le aseguro que es efectiva, la clave esta en que la manteca debe ser fresca y limpia, yo misma me encargue de que así sea, confié en mí- contestó Santa muy segura de la que hablaba.
Cintia seguía sin creer demasiado pero cuando su esposo estuvo de acuerdo en probar la medicina de Santa, no dudo más, lavaron el pie herido con agua y jabón, luego le pusieron una cantidad generosa de manteca preparada en el pie de Marcelo, después colocaron una venda limpia y a esperar que pasen los días para ver el efecto de la medicina natural. Todos las mañanas Santa realizaban la misma curación y Marcelo comentaba con voz de pesar: -Todo lo que cure rápido mi pie será bien venido, tengo que salir de esta cama que se ha convertido en una prisión-.
Con el transcurrir de los días, los resultados del nuevo tratamiento se podían ver, la piel comenzaba a responder y el cambio de color fue el primer resultado, ya no tenia ese tono macilento y pálido.
Cuando el doctor Martel llegó de visita para ver a su paciente, éste y su esposa le comentaron sobre la medicina de Santa y los efectos positivos en la curación. Oscar Martel aun incrédulo descubrió el pie de su paciente y al retirar las vendas se quedó sorprendido del cambio desde la ultima vez que lo vio.
-Es increíble- exclamó -no puede ser lo bien que se ve la piel al rededor y la herida mismo a mejorado en un ochenta porciento. ¿Dónde está Santa debo felicitarla?- preguntó el doctor.
La empleada de servicio se acercó a la habitación y el doctor dijo: -Santa está medicina es muy buena la felicito, la mejoría del pie es evidente, tienen que seguir con el mismo tratamiento ya que da un magnifico resultado- y dirigiéndose a Marcelo y a Cintia agregó -nunca debemos desdeñar la medicina natural, la gente del campo conoce plantas y hierbas que son maravillosas en las curaciones, creo que voy a declarar a Santa como mi asistente en algunos tratamientos- finalizó el doctor.
Santa sonrojada respondió: -para lo que usted desee doctor, yo estoy a su servicio con lo que conozco del campo-. Todos sonrieron y agradecieron la buena voluntad de Santa.
Oscar Martel se despidio de sus amigos, Marcelo dijo antes de despedirse: -Gracias a ti y a Santa por haber salvado mi pie. Sin ti la infección y el veneno de la araña se hubieran llevado mi pie y quien sabe mi vida, gracias estimado amigo-.
El doctor solo contestó -no te preocupes eres mi paciente y yo tu doctor- un apretón de manos y ambos amigos se despidieron.  



CONTINUARÁ