domingo, 11 de febrero de 2018

EL VIAJE DE REGRESO

Después de leer varias veces la carta que había recibido. Bao con la tristeza en el rostro, la guardó en el sobre,  su padre tenía que verla y darle su opinión. 
Antes de ir a la oficina, pasó primero por el correo para depositar las cartas que ya estaban escritas, con esto tenía  la esperanza que alguien más se anime a escribir para  darle  información sobre su familia. 
Cuando llegó a la oficina su padre  revisaba algunos documentos y unas cuentas, Bao se acercó a él, lo saludo y comentó, mostrando la carta:
-Padre ha llegado esta carta a la casa, la recibí hace una hora,  quiero que me des tu opinión-  y le entregó el sobre.
Guo miró a su hija, por la expresión de su rostro supo que no era nada bueno. Tomó la carta y la examinó con cuidado. No era una dirección conocida, él no la recordaba y lo más importante no traía buenas noticias.
-¿Qué opinas padre? ¿qué podemos hacer- dijo Bao desanimada.
-No podemos hacer nada, no reconozco esta dirección, el pueblo ahora es diferente de  aquel que dejamos hace años. Hija, lo más importante de esta carta es la información... la familia del tío ya no vive en le pueblo, algo grave debió suceder  para que ellos dejen su casa, terrenos de cultivo y  se marchen sin dejar huella. 
Bao sintió que volvía a estar donde comenzó y que ahora tenía que tomar otra ruta pero ¿cómo y hacía donde?. De pronto se iluminó su rostro y dijo:  
-Padre y si contemplamos la idea de viajar los dos juntos a la provincia de donde es la familia, ahora no es como antes, las cosas han cambiado, podemos ir de visita...¿te parece si preparamos un viaje para los dos?  Así también me enseñas  la tierra donde naciste y a los amigos que dejaste allá. 
Guo, imaginaba volver al pueblo de su niñez donde creció y pasó  su juventud, al lugar donde conoció a Liang, se preguntaba ¿todavía existirá la escuela donde ella daba clases? ese viaje  iba hacer un viaje muy duro y lleno de  recuerdos. 
-Hija no sabemos como será el clima político en mi pueblo, no sé cómo nos van a recibir, han pasado tantos años. 
-Padre, si no lo intentamos nunca lo vamos a saber, además piensa que yo también voy a conocer mis raíces, pasear por los lugares donde la familia vivió. 
- Está bien...comencemos a preparar el viaje, tenemos que dejar todo organizado en los negocios y en la casa. Encárgate de ello, yo voy a visitar a  mi amigo el secretario de comercio de la embajada, es mejor saber si es seguro viajar a la provincia. 
Bao no perdió el tiempo, de inmediato comenzó a organizar todo lo referente al viaje, era hora de enfrentar la realidad y descubrir la verdad.
Ese mismo día por la tarde recibió la visita de Ru Hen en la oficina. Su sorpresa fue mayor cuando él la invitó a cenar. La cita sería a las 8. p.m en un restaurante elegante de la ciudad donde se preparaba una comida excelente. 
Bao llegó puntual a la cita y en el lugar ya la esperaba Ru Hen. La cena transcurrió con una conversación amena y los recuerdos que ambos tenían de Liang. 
Ru Hen comentaba lo que había hecho todos los años que no se vieron y Bao le decía que lo que más sabía sobre  él, es que siempre estaba de viaje. De inmediato  se creó entre ellos un clima cómplice y agradable, se sentían los dos en confianza. 
Cuando Bao regresó a su casa no imaginó que su amigo tenía tan buen sentido del humor y una agradable conversación.  Lo había pasado muy bien en su compañía.
Imaginaba que acaso podía encenderse la chispa del amor entre los dos...¡no! era mejor no imaginar eso, como se podía tener una relación con alguien que nunca estaba en la ciudad... que siempre estaba de viaje. 
Pero Bao se equivocaba en los días siguientes Ru Hen la invitó a salir más seguido o iba a visitarla a su casa por las noches. 
Guo miraba con beneplácito la situación pero no intervenía era mejor así. Si algo iba a suceder entre los dos, tenía que ser espontáneo.
Con Ru Hen, Bao no quiso comentar nada de la carta que había recibido desde China y el viaje que planeaba hacer con su padre. Todavía no sabía que iba a resultar de aquello. Ella seguía  organizandolo todo  para poder viajar con su padre lo antes posible y sin preocupaciones. 
Con la confianza que ya existía entre los dos, una tarde mientras conversaban en el jardín, Bao le preguntaba a Ru Hen cómo logró convencer a su padre que lo deje seguir su arte y no hacerse responsable de la lavandería.
-Eso mi querida Bao- decía Ru Hen  -me costó muchas discusiones con ellos para que comprendan que lo peor que podía sucederme era hacer algo que yo no quería. Mis padres me dieron un plazo y si al cabo de ese tiempo no había un buen resultado sobre mi carrera, yo me haría cargo de su negocio sin discusiones. Acepté sus condiciones y después de unos años aquí me tienes, no me puedo quejar,  ellos ahora no tienen nada que decirme. Al contrario soy yo, él que les dice que ya no trabajen más que cierren la lavandería, pero es mi padre él que contesta.
-Hijo, yo trabajo desde que tenía diez años, siempre ayudé a mis padres cuando vivíamos en China y aquí sigo trabajando y lo haré hasta el día que muera, no se hacer otra cosa. 
-Es cierto, la vida de nuestros padres fue dura en China y trabajar es lo único que saben hacer, creo que si lo dejan de trabajar morirían muy pronto. Ellos no están acostumbrados a viajar o pasar las horas haciendo algo distinto- comentaba Bao a Ru Hen sobre sus familias.
-Yo creó que mis padres en el fondo sentían temor que no pueda mantenerme con mi arte, en estos tiempos que corren, todo es más difícil-  agregó Ru Hen.     
Los días seguían su curso y casi todo estaba listo para el viaje a realizar Bao y su padre, cuando Guo invitó a Ru Hen a un almuerzo en la casa. 
En el almuerzo se sirvieron platos típicos de la comida China y se brindó con un buen vino de cosecha. 
Guo conversaba con Ru Hen sobre sus planes en los negocios y la parcela que tenía a las afueras de la ciudad, donde se sentía tan a gusto, donde podía olvidarse de los problemas de la oficina y enterrar sus manos en la tierra para sentir la energía de la vida cuando sembraba algún cultivo. Ese era el único lugar donde descansaba de verdad. 
Unos días antes del viaje ya estaba todo en orden en los negocios y el hogar, todo estaba listo, solo faltaban pequeños detalles.  
Ru Hen quería conversar con Bao era el momento de ser claros y hablar de sus sentimientos.
Bao, escuchaba a Ru Hen, no sabía que decir,  ella no quería ilusionarse y comentó:
-¿Cómo podemos estar juntos, si tu estás,  todo el tiempo de viaje, nunca nos veríamos. No es así como yo quiero vivir.  
-Si eso, es lo que te impide aceptarme puedes estar tranquila  no pienso viajar tan seguido, solo haré los viajes que sean importantes  y si tu deseas puedes acompañarme.
Nunca hubiera imaginado que ella y Ru Hen podían llegar a tener un romance, era algo imposible hasta ese momento y la respuesta de Bao fue sellada con un beso.
-Ru Hen, tengo que decirte que dentro de unos días voy a viajar a China con mi padre es un viaje familiar-  le contó los detalles con respecto a las cartas y las noticias que habían recibido sobre la familia. 
-No importa yo estaré aquí esperando tu regreso y ojalá sea, con buenas noticias- contestó Ru Hen abrazando a Bao. 
En los tres últimos días todo, no podía ser más perfecto para realizar el viaje y cuando Bao terminaba de revisar su lista, la señora Delia llamaba: 
-¡Señorita Bao!  señorita e interrumpió en su habitación. Ha llegado esta carta- dijo con impaciencia.  
Bao tomó la carta, venía de Canadá, miró el remitente no tenía nombre, solo una dirección  -¡no! -dijo en voz alta, ella nunca había escrito a esa dirección... ¡qué malas noticias traía ahora!
Las manos le temblaban al abrir el sobre que venía de Canadá ¿por qué?...pensaba. 
En el interior la carta tenía un nombre y firma, al leer un grito se ahogaba en su garganta y entonces llamó a su padre a viva voz, mientras lloraba... ¡padre! ¡padre!...éste al escuchar que su hija lo llamaba corrió a su habitación para ver que sucedía. Bao al verlo entrar lloraba y le decía: 
-Padre, tus hijos, mis hermanos ¡están vivos! ¡están bien!... aquí tengo una carta de Zhao, está escrita por él-  y le enseño la carta. 
Guo leía lo que su hijo había escrito, de la emoción las lagrimas también bañaban su rostro. Por fin sabía algo de sus hijos, por fin... después de tantos años, ellos estaban bien. 
Padre e hija se abrazaban de felicidad, está carta lo cambiaba todo y el viaje a China por el momento se iba a suspender. Zhao invitaba a su hermana a visitarlo en Canadá y Bao quería viajar lo más pronto para conocer a su hermano...  

CONTINUARÁ.          
   

   

       


    


domingo, 4 de febrero de 2018

EL VIAJE DE REGRESO

Tarde de domingo, en el jardín interior de la casa, conversaban Bao y su novio Roberto. El clima en el jardín era agradable a esa hora de la tarde.
Ambos no se habían visto en varias semanas, no se habían llamado ni buscado como era su costumbre. 
Bao y Roberto sabían que era el final de su compromiso. De alguna manera los dos buscaban palabras que no ofendan al otro. Ellos deseaban quedar como buenos amigos que en su momento compartieron un sentimiento de amor juvenil y que recordarían toda la vida. 
Roberto tomó las manos de Bao y las beso, ella acarició su cabello y dijo:
-Siempre vas a viajar a Francia como era tu sueño.
-Si, tu sabes que para mí es importante hacer una especialidad en Ciencias Políticas en la Sorbona de París. 
Los dos continuaron conversando y hablando de sus planes por separado y que es lo que planeaban  para el futuro, nunca antes lo habían hecho  pero ahora había llegado el momento en que las palabras sobraban, ya no había más que decir. 
Roberto se puso de pie y se despidió de Bao, ella le deseo lo mejor para su vida,  esta vez no lo acompaño hasta  la puerta, era mejor así. Los dos sabían que era el final y sentían que su amistad quedaría por siempre. 
Cuando Roberto se retiró, Bao a solas en el jardín  pensaba que tal vez en su vida, en su destino, no estaba el casarse y formar un hogar. Esta idea la entristecía y no sabía explicarse en que momento el idilio terminó. 
La invadió un sentimiento de tristeza, Roberto en un  momento de su vida  fue su mundo y compartió con él alegrías y tristezas, ahora tenía que continuar su camino y lo que éste le depare para el futuro.  
En las semanas siguientes trató en todo momento de concentrarse en el trabajo y seguir aprendiendo el manejo del negocio. Su padre ya sabía lo que había sucedido con Roberto, ella misma se lo había comentado.  
Guo...guardó su opinión, él sentía un aprecio verdadero por Roberto, pero si los dos decidieron  terminar, él no  podía intervenir, esa había sido su decisión. 
Ahora Bao para disipar su mente se concentró en el plan para emprender la búsqueda de sus hermanos. 
Con las direcciones que tenía de China, pensaba escribir cartas a cada una de estas. 
Comenzaría por el Municipio de la provincia Shenyang de donde era su familia y las direcciones restantes de los amigos de juventud de su padre, si era verdad que los tiempos habían cambiado en el país,  alguien seguro contestaría sus cartas. 
Por el lado de la familia de su madre solo tenía una dirección pero ellos no podían saber nada de sus hermanos porque los pequeños no fueron enviados a la familia materna sino a la familia paterna. Por el momento desecho esa posibilidad, más adelante trataría de ubicarlos. Para ella lo más importante ahora era encontrar a su hermanos.    
Cada cinco días Bao enviaba cartas a las diferentes direcciones,  no importaba cuanto tiempo le tomaba, ella seguía escribiendo cada semana, tenía la esperanza de recibir una respuesta. 
Mientras en las oficinas de la empresa, Bao comentaba con su padre las nuevas ideas que tenía para cada departamento  dentro de las tiendas, a Guo esto le parecía bien,  era importante mantener la comunicación entre los departamento de contabilidad, de ventas, de servicios  al cliente y la gerencia para hacerlos más eficientes.
En las noches cuando Bao estaba en casa, se dedicaba a escribir las cartas pidiendo en cada una información sobre la familia de su tío abuelo, ubicándolos a ellos podría saber que pasó con sus hermanos. 
Para ella y su padre nunca fue una posibilidad que ellos estuvieran  muertos. Tian y Zhao estaban vivo en algún lugar, esa era la esperanza que guardaba en su corazón, de lo contrario quería saber de todas maneras que había sucedido con ellos.  
Cada día que pasaba revisaba el correo que llegaba y no encontraba respuesta a sus cartas, desde que comenzó a escribir habían pasado  dos meses, era pronto para desanimarse, esa posibilidad no estaba en su mente. 
Una mañana en la oficina, Bao conversaba con su padre sobre la necesidad de ampliar el negocio y Guo contestó:
-Antes de pensar en esa posibilidad es necesario investigar cómo esta el mercado y cuáles son sus necesidades, eso lo sabes tu mejor que yo, además ¿crees que es el momento de invertir para ampliar el negocio?. Estamos en este momento  viviendo una crisis y cuando esto sucede la gente deja de comprar,  es algo instintivo porque las personas aseguran primero sus necesidades básicas, lo demás queda en segundo plano.  
Nunca olvides, el mercado está conformado por seres humanos y son ellos los que marcan el vaivén de la ventas y las inversiones. Cuando hay crisis lo mejor es guardar fuerzas para sostener la empresa y prepararse para crecer cuando ésta pase. 
Esa era una de las tantas lecciones que Bao recibía de su padre, él tenía la experiencia de haber pasado por diferentes crisis y sacar adelante la empresa.
En un descanso del trabajo, Bao fue a despedir al aeropuerto a  sus  amigos Benito y Genoveva que se iban de viaje.  
Ellos eran  amigos desde la universidad y viajaban al extranjero por trabajo. 
Bao se despidió de ellos con gran tristeza porque no los volvería a ver por un tiempo bastante largo. Cuando ya salia del lugar, se encontró frente a frente con su amigo Ru Hen que llegaba de hacer un viaje a Nueva York. 
Grande fue la sorpresa entre los dos pues no se veían desde hace varios años, Bao lo único que sabía de él, es que siempre estaba de viaje en alguna exposición de sus cuadros generalmente fuera del país. Por eso le causó sorpresa encontrarse con él.     
Conversaron de lo que cada uno estaba haciendo y Ru Hen la invitó a una nueva exposición de sus cuadros que tendría lugar la semana siguiente, Bao aceptó y le dijo que iría con su padre porque a él también le gustaría verlo de nuevo.  
Ru Hen y Bao se despidieron y cada uno se fue por su camino.
Mientras Bao regresaba a su casa pensaba que le había dado alegría encontrar a Ru Hen, jamás imaginó que sería en el aeropuerto. 
Ella siempre lo recordaba como el niño que sabía dibujar,  ahora en cambio se había convertido un hombre  atractivo. 
A los pocos días de su encuentro llegó a la casa la invitación para la exposición de su obra en una importante galería de la ciudad. 
Ella, como lo había prometido fue con su padre. La exposición de los  cuadros de Ru Hen era brillante tal como acostumbraba hacerlo. 
La paleta de colores que había elegido para su obra,  era cálida y llena de luz. El tema elegido era sobre el verano y el mar. 
Bao y su padre se acercaron para felicitarlo. La galería estaba llena  gente y era grande la expectativa. Ru Hen se alegró de ver nuevamente a Guo y llenó de atenciones a Bao. La noche terminó muy pronto  y se tenían que despedir. 
Mas tarde Bao en la casa conversaba con su padre  sobre la exposición de su amigo,  ella  pensaba que Ru Hen  fue agradable con ellos en todo momento por el recuerdo que guardaba de su maestra Liang.  
Pensar en algo diferente... era absurdo,  además Ru Hen seguro tendría mil ocupaciones,  al igual que ella. 
Su trabajo de escribir las cartas continuaba y justo esa mañana se disponía a llevarlas al correo, cuando la señora Delia tocó la puerta de su habitación para decirle que había llegado una carta.
Bao de inmediato abrió su puerta, tomó la carta. Vio el sobre y la dirección, venía de China, el corazón le palpitaba a mil por hora, alguien había contestado después de casi cuatro meses. 
Las manos le temblaban mientras la abría,  ¿cuál sería la respuesta?  ¿por fin sabría el paradero de sus hermanos?... Mientras leía,  las lagrimas bañaban su rostro, se detuvo, volvió a mirar la dirección en el sobre, era una dirección extraña y no tenía nombre en el remitente, ni al final de la carta..
Se sentó sobre la cama y terminó de leer su contenido, ahí la persona que escribía  decía que  la familia de su tío abuelo hacía varios años que abandonaron el pueblo repentinamente y que no sabía donde se marcharon, ninguno de los vecinos conocía su paradero. La carta era breve y no daba grandes luces. 
Bao lloraba, sentía que una puerta se cerraba. La persona que escribía no puso su nombre en la carta  porque quizás sentía  miedo. Al parecer nada había cambiado al otro lado del mundo. 

CONTINUARÁ
      

    
          


domingo, 14 de enero de 2018

EL VIAJE DE REGRESO

Habían pasado veinticinco años desde que fueron embarcados por primera vez en un viaje de regreso a China los pequeños Tian y Zhao. 
Bao la hermana menor era solo una bebe de meses cuando ocurrió este hecho fatídico.
El tiempo había pasado y ahora ella era una joven adulta que se había graduado unos meses antes como una profesional en negocios y marketing 
Su padre la estaba preparando para que en un futuro no muy lejano  ella maneje los negocios familiares que ahora contaban con dos grandes tiendas y varias propiedades e inversiones. 
Desde que Liang, la madre había desaparecido la casa no era la misma, Bao y su padre Guo trataban de acostumbrarse a su ausencia pero no era fácil, su recuerdo estaba siempre con ellos. 
Bao llevaba el manejo y la organización de la casa.
Una mañana mientras desayunaba con su padre en el comedor comentaba con éste:
- Padre, ahora que yo me estoy haciendo cargo de la casa, creo que es necesario abrir puertas y ventanas, no podemos seguir viviendo así, nuestro hogar se ha convertido en un mausoleo. Quiero  hacer algunos cambios y necesito tu permiso.
-Hija, haz lo que tengas que hacer, ha pasado mucho tiempo desde que tu madre nos dejó y no podemos seguir viviendo en esta oscuridad. Estoy de acuerdo contigo. 
Bao con el permiso de su padre, abrió puertas y ventanas en las habitaciones cerradas de sus abuelos y hermanos. 
Los muebles fueron donados y la ropa también, solo guardó los objetos  de más valor como, la colección de pequeñas figuras de jade de la abuela Xia He, estas figuras se guardaron en una de las vitrinas de la casa para su exposición. Sus joyas que eran de gran valor entre las que figuraban  collares, pulseras, sortijas de piedras preciosas regalos del abuelo Huan Yue que compraba en los numerosos viajes que ambos realizaban. 
En la habitación de sus hermanos también hubo cambios, Bao guardó algunos juguetes y libros lo demás fue para ser donado
La habitación de los abuelos se convirtió en una sala de diario donde se podían jugar juegos de mesa y ver la televisión,  la habitación  de sus hermanos paso hacer un cuarto de huéspedes. 
Fue necesario hacer esos cambios para que entre la luz del sol y no sea más una casa oscura y fúnebre.   
Bao también hizo cambios en la habitación de  su padre, con una nueva decoración lucia más confortable e iluminada pero dejó sobre la cómoda y veladores los retratos de Tian, Zhao y de su madre ese era el deseo de su padre.  Finalmente contrato una caja de seguridad en un banco para guardar las joyas.
-Padre es peligroso tener estás joyas en casa, así se guarden dentro de la caja fuerte. Son joyas de mucho valor-   le mostró la colección de gemelos y pasa corbatas del abuelo con incrustaciones de piedras preciosas como diamantes y rubíes por citar algunas. Los abuelos eran exquisitos a la hora de comprar  sus joyas. 
Muchos cambios realizó Bao y ahora la casa lucia amplia, despejada y con nueva decoración. La familia había sufrido demasiado, era tiempo de cambiar. Bao estaba segura que su madre estaría de acuerdo con ella. 
Guardó los recuerdos más importantes en cajas y las joyas familiares en el banco, era lo mejor para  la tranquilidad de todos. 
Desde hace algunas semanas Bao acompañaba a su padre a la tienda principal, Guo la estaba entrenando para el manejo de los negocios, ella tenía los estudios y ahora era importante tener la experiencia. 
La hija escuchaba a su padre, no en vano él había llevado con éxito las tiendas y soportado los tiempos difíciles. 
Mientras en la casa, de la preparación de las comidas y limpieza se encargaba la señora Delia, que junto con Bao planificaban el menú de la semana y todo lo que se necesitaba  para que una casa funcione bien organizada. 
Bao en ese momento estaba comprometida con Roberto amigo y compañero de estudios en la universidad. Él no pertenecía a la colonia china, ni tenía alguna relación con ella pero Bao se sentía bien a su lado y los dos se comprendían. 
En esto Guo no intervino, él respetaba las decisiones de su hija, quería que ella sea feliz.
Los días transcurrían  con calma, la vida en la casa de la familia  también. 
Esa mañana de  domingo era primaveral, el sol despuntaba en el cielo y entraba por una de las ventanas de la habitación de Bao, ella todavía descansaba en su cama,  desde hace algunas semanas planificaba como sería el comienzo de la promesa que le hizo a su madre antes de morir. 
No se había olvidado de ello, solo esperaba el tiempo oportuno para comenzar a buscar a sus hermanos. 
Por el momento no le diría nada a su padre, no deseaba preocuparlo antes de tiempo, tenía que planificar con cuidado  cuales serían los pasos a seguir en la búsqueda de Tian y Zhao.
Su padre tenía buenas relaciones con la embajada de China y en ese lugar empezaría  hacer las   averiguaciones que necesitaba.  
Era importante aprovechar los nuevos vientos de cambio que soplaban en China, era otro régimen el que gobernaba y el país  comenzaba abrirse al comercio exterior.  
La idea de Bao, era presentarse en la embajada y pedir audiencia con el secretario de comercio para saber que requisitos se necesitaban para hacer tratos comerciales con China. Ese seria el primer paso de entrada a la embajada, su prioridad averiguar algunas direcciones y comenzar su búsqueda. 
En la siguiente semana, Bao no perdió el tiempo y visitó la embajada para informarse sobre la documentación que se necesitaba.  
El secretario de comercio la atendió y le explicó al detalle lo que se necesitaba para entrar en  relaciones  comerciales con su país. 
Los requisitos eran exigentes pero hubo uno que llamó su atención y era: no se atenderán pedidos pequeños solo grandes volúmenes para exportar o importar del país.  Esto quería decir que de lo que deseaba traer tenía que ser una cantidad muy grande.  
En cuanto a la documentación también se exigía hasta la partida de nacimiento del importador, además de un aval solvente, en pocas palabras no sería fácil hacer tratos comerciales  sino se completaban estos documentos. 
Bao visitó la embajada tres veces más y con la confianza ganada, solicitó al secretario, la dirección del municipio de la provincia de donde era la familia de su padre, por suerte este dato le fue proporcionado sin problemas, ella como excusa comentó que era importante saber que se podía comercializar con dicha provincia.
Más tarde, cuando llegó a la casa Guo  para almorzar, llamó a su hija que momentos antes había regresado de hacer su última visita a la embajada:
-Bao la embajada me ha llamado y me enterado que quieres hacer tratos comerciales con China y sobretodo con la provincia de donde es nuestra  familia. Quieres comentarme algo al respecto.  
A ella no le quedo más remedio que contarle a su padre cuál había sido el motivo de sus visitas y porque quería esa dirección y como podía comunicarse con dicho municipio. 
-Hija- comentó Guo -el secretario no me ha llamado en un acto de chisme, me llamó para decirme que eran buenos tiempos para hacer negocios con China y que le dio gusto conversar contigo como mi representante comercial. 
Bao un tanto fastidiada por ser descubierta en su intento, contestó -supongo padre que no me habrás desmentido y puesto en evidencia-
-En lo absoluto, jamás haría algo así, pero no debes hacer nada antes de contarme cuales son tus intenciones. 
-Te prometo que no volverá a suceder, no quería preocuparte antes de tiempo pero ahora te puedo contar...he iniciado la búsqueda de mis hermanos.
          
Guo no comentó nada en ese momento, quería que su hija le explique que pensaba hacer al respecto y como ella iba a proceder para tener éxito, si él ya lo había intentado todo...
-Padre pienso viajar a China para buscar personalmente a mis hermanos y comenzaría en el puerto donde ellos llegaron y donde se perdió su rastro. 
Guo se desespero y levantó la voz, nunca lo había hecho con su hija:
-¡No! me niego a que hagas ese viaje es peligroso, yo he perdido dos hijos y a tu madre, si te pierdo a ti moriría, no me hagas esto, te  lo pido.
Bao al ver a su padre es ese estado, se acerco a él  -padre calma por favor , no te pongas así, está bien no voy hacer ese viaje...te prometo, no lo haré.
El padre más tranquilo le explicó a su hija lo peligroso que podía ser llegar a China y hacer preguntas a personas que no se conocen y menos en un puerto.
-Hija es diferente viajar por las rutas de turismo que ir por ahí investigando personas. Los tiempos han cambiado pero hay situaciones que no cambian y para una mujer es aun más complicado. Tu eres lo único que tengo que haría si te sucede algo.  
Bao respiró profundamente algo tenía que hacer para buscar a sus hermanos, ella había hecho una promesa y no quería fallar pero tampoco quería ver a su padre sufrir, bastante había pasado con tanta culpa y pérdidas familiares.
Con la dirección que tenia del municipio podía comenzar y además su padre conservaba  algunas direcciones de sus conocidos de los tiempos cuando vivían en China...al menos tenia algo entre manos. Bao no quería olvidar su promesa y estaba consciente que no iba ser fácil conquistar al dragón chino.    

CONTINUARÁ        
     


       

     



domingo, 7 de enero de 2018

EL VIAJE DE REGRESO

La enfermedad de Liang era más seria de lo que imaginaban los doctores y la familia. 
Su estado de salud en pocas semanas fue empeorando y por el momento no era conveniente llevarla a otra clínica  y menos pensar en sacarla fuera del país.
Guo y su hija Bao no se apartaban de su lado, Liang estaba realmente grave. 
Su amiga Jun sabía el porque de su gravedad, eran tantos años de sufrir en silencio la ausencia de sus hijos y lo más terrible, no saber que había sucedido con ellos. 
Eran aún niños cuando fueron alejados de su madre, todo ese sufrimiento tenía que hacer mella en la salud de su amiga.  Jun lo presentía porque veía a Liang y se daba cuenta de su dolor,  muchas veces había hablado con ella sobre sus hijos y la forma en que fueron alejados del hogar. Tarde o temprano tenía que suceder algo así.
Con toda esa situación, Jun se negaba a pensar que su amiga podía morir, ella tenía la esperanza  como todos que se recupere pronto y vuelva con su familia.
Guo por otro lado no sabía que más hacer por su esposa.  Hablaba con los doctores, quería un informe detallado sobre su estado de su salud, ellos le explicaban lo delicado de su enfermedad y movían la cabeza diciendo que era necesario esperar y prepararse para lo peor. 
La enfermedad de Liang le comprometía, ganglios y el sistema endocrino, era un tipo de cáncer que no es muy común y si embargo sucedía. 
Bao al lado de la cama de su madre conversaba con ella o para distraerla leía un libro de cuentos y leyendas que Liang muchas veces le había leído antes de ir a dormir, cuando ella era una niña pequeña.  Su cuento favorito -El Ruiseñor del Emperador- una bella historia sobre un emperador y el ruiseñor que cantaba todas las mañanas frente a la ventana del palacio, en su lejana China.
Una mañana mientras Guo acompañaba a Liang en la clínica, Bao se había ido temprano a la casa para bañarse y cambiarse de ropa. Liang le pidió a Guo que se acerque y le hizo prometer que si algo le pasaba a ella, él no debía descuidar a Bao que siempre se mantenga a su lado.  Guo intentó detenerla para que no se agite al hacer el esfuerzo de hablar  pero fue en vano, ella continuó  hablando  y le pidió  no ser enterrada en el mausoleo familiar: 
-Guo por favor, no quiero estar cerca de tus padres, tu conoces el porqué- él bajo la cabeza con tristeza, le prometió que cumpliría su deseo. Su esposa estaba hablando de morir y él en cambio esperaba que pronto  se recupere  y la vida siga su curso.     
En las semanas que siguieron el cuadro de Liang se complicó a pesar de  los cuidados y del tratamiento. Su familia y sus amigas más cercanas la acompañaban, Jun y Xue estaban cerca de ella y trataban de reconfortarla para que se alivie.  
Una noche en que Bao estaba cerca de su madre y tomaba su mano mientras le hablaba con serenidad para tranquilizarla., Liang en silencio y como en un sueño profundo partió para siempre. Bao escuchó el último suspiro de su madre y lloró junto a ella. Liang había sido la roca que la sostenía  y ahora había partido. Bao y su padre quedaban en total desamparo.
La comunidad china en la ciudad al enterrase de lo sucedido fue a presentar sus respetos en el velorio de Liang, todos conocían su historia y su tragedia, todos sabían lo que había sucedido con sus hijos y como ella nunca los había olvidado...era imposible pensar en ello.
Ru Hen su pequeño alumno, ahora era un joven pintor exitoso. Estaba presente en la ceremonia para darle el último adiós a su maestra, él se mantenía en un lugar apartado del salón pero cuando vio a Bao se acercó a ella para reconfortarla en el difícil  momento que estaba viviendo.    
Bao amaba profundamente a su madre y unos días antes de su final, mientras la cuidaba en la clínica le juró  que buscaría a sus hermanos que no descansaría hasta encontrarlos -te prometo madre  que voy a buscar a tus hijos-  esas fueron sus palabras mientras su madre aún estaba consciente.      
Nunca antes la casa se había sentido tan vacía y silenciosa, la ceremonia del sepelio había terminado y Guo como le había prometido a Liang según sus deseos, la enterró muy lejos de sus padres para que ella descanse en paz.
Guo abrazaba a su hija, ahora solo quedaban los dos para acompañarse mutuamente y ambos lloraban la ausencia de Liang.
Con el paso de los días Bao, comenzó a guardar la ropa de su madre y su objetos personales en  cajas de cartón,  solo dejó sobre la cómoda una cajita de música forrada en concha de nácar que era su favorita  y  las fotos de sus hermanos cuando estaban  pequeños sonriendo al lado de su madre en un paseo a la la playa. Ella recordaba la promesa que le había hecho y no pensaba olvidarla. 
El otoño recién comenzaba y un viento helado abrazaba la ciudad, Bao había terminado de guardar las pertenencias de su madre para conservarlas. 
Entre los libros que Liang guardaba encontró una foto de sus padres recién casados y sonriendo, eran otras épocas cuando todo era felicidad. En otro libro entre sus hojas encontró guardadas las partidas de nacimiento de Tian y Zhao, las guardó en un cajón de su velador, en el futuro podían servirle para buscarlos. 
Guardó también  las cartas que su madre había recibido de su  familia hasta antes que la comunicación se interrumpa y Liang no tenga más noticias de ellos.   
Con el paso de las semanas y luego de los meses el dolor de Guo y Bao se fue serenando, pero el recuerdo de Liang seguía vivo y en cada espacio de la casa se sentía su presencia, tenían la sensación  de que podía aparecer en cualquier momento en la entrada del hogar para quedarse al lado de ambos y abrazarlos.  
Bao se matriculó en la universidad para seguir sus estudios como le había prometido a Liang. Su madre le había pedido que estudie que no se detenga porque la vida para ella recién comenzaba. 
La universidad para Bao fue una experiencia nueva, todo era distinto a su vida escolar, los estudios     fueron  un alivio a su dolor, se sentía ocupada aunque el recuerdo de su madre 
siempre la acompañaba. 
Su padre, fue su gran apoyo  él estaba cerca para protegerla.
Bao con los estudios y la compañía de su padre lentamente se recuperaba del dolor. 
Guo también hacia esfuerzos para recuperarse de la ausencia de su esposa.  Él sentía una gran culpa por todo lo ocurrido a Liang y a sus hijos  y aunque  nunca lo había comentado, muchas noches tenía pesadillas que interumpian su sueño, en ellas veía a Tian y Zhao que eran arrojados al mar en pleno viaje, él corría para tratar de ayudarlos y nunca podía salvarlos, esta era la pesadilla más aterradora y la que siempre se repetía. 
Guo se despertaba en medio de la noche   llorando por sus hijos. Las pesadillas lo atormentaban y tuvo que recurrir a los calmantes para conciliar el sueño. 
La vida tenía que continuar en la casa de la familia, los recuerdos de Liang estaban presentes y aunque Guo y su hija lamentaban su partida, el dolor se hacía más grande cuando recordaban que ella se fue sin saber donde estaban Tian y Zhao sus amados hijos. Esto era un recuerdo amargo para su esposo Guo. 

CONTINUARÁ. 
        
           
    


domingo, 31 de diciembre de 2017

EL VIAJE DE REGRESO

Liang se encontraba ocupada organizando la fiesta de quince años de su hija Bao. 
Ella se ocupaba de cada detalle de la celebración de cumpleaños como  le había pedido Bao. 
Su hija no quería una gran fiesta, ella le había pedido a su madre una celebración sencilla. 
La razón era que se acordaba de sus hermanos mayores, pensaba lo feliz que hubiera sido si ellos estuvieran presentes.  
La fiesta de cumpleaños sería en los jardines de la casa, con la asistencia de veinte a veinticinco amigos, los más cercanos. 
Liang mandó a preparar un gran bufé y la pista de baile, quería que su hija celebre sus quince años y el primer paso a la vida adulta. 
Faltaban solo cinco días para la celebración y ya todo estaba listo, comenzando por el vestido que  llevaría  Bao el día de la fiesta, la comida, la música y cada detalle que hacía falta, Liang no olvidaba  nada. 
A la hora del almuerzo llegó como siempre Guo, traía en sus manos unos presentes para Liang y  para Bao:
-Esta mañana vino a verme Ru Hen tu alumno de hace pocos años ¿te acuerdas de él?- preguntó a Liang, ella intrigada contestó que si y entonces Guo comentó:
-Me entregó este regalo para ti y este regalo para Bao- el regalo de Bao por sus quince años, era un fino y delicado broche de una mariposa de cristal de Swarovski...Bao agradeció el detalle de su amigo y el regalo para Liang su profesora un lienzo de 50x50cm. que estaba envuelto en papel marón, cuando Liang abrió el papel vio la pintura de unas peras azules, bellamente ejecutada con un  fondo de colores brillantes. 
En una nota aparte, escrita de su puño y letra se leía: Para mi maestra, la que me ayudó a encontrar el camino. Las peras son azules porque usted me enseñó que es potestad del artista pintar su mundo interior y en mi mundo las peras son azules...Gracias Profesora. 
Liang no pudo evitar la emoción, Ru Hen se acordaba de ella y de sus palabras, además de su amistad con Bao. 
Ella no perdió el tiempo y en pocos días mandó a enmarcar la pintura de Ru Hen, luego la colgó en la pared más destacada de la sala. El cuadro sobresalía por encima de los demás. Liang pensaba que Ru  Hen, tenía un gran futuro en el arte, esa pintura así lo demostraba.  
La celebración del cumpleaños de Bao fue un éxito, estaban sus amigos más cercanos y sus padres, pero sentía la gran ausencia de sus hermanos mayores. Ella no comentaba nada porque no quería entristecer a su madre que tanto se había esforzado para realizar la fiesta.                 
El vestido de Bao era de color rosa apropiado para una adolescente que cumplía quince años y como adorno en el pecho llevaba el prendedor que era regalo de su amigo Ru Hen. 
Ella lucía muy hermosa y feliz mientras en el jardín comenzaba a sonar la música.  
El primer baile de la noche fue con su padre Guo,  éste se sentía feliz, veía que su hija crecía muy rápido, a él le hubiera gustado que ella siempre fuera su pequeña niña...eso era imposible. 
Después del primer baile, la fiesta comenzó para todos los amigos que disfrutaban  la música de moda del momento. 
Liang estaba atenta a que nada falte para que siga la alegría. La fiesta duró hasta el amanecer. 
Bao estaba feliz y cansada, nunca antes había disfrutado tanto de una fiesta, cuando todos los amigos se fueron, la familia se encontraba agotada, Bao agradeció a sus padres y se retiró a descansar. 
Las amigas de Liang, Xue y Jun al día siguiente de los festejos también fueron a saludar a Bao cada una con un presente, ellas sentían un gran cariño por la hija de Liang, Jun en secreto tenía la esperanza que  en un futuro no muy lejano, uno de sus hijos se comprometa en matrimonio con Bao, claro está que ella no mencionaba nada de esto a Liang.  Ese tema no se debía forzar, el amor se tiene que dar de manera natural.    
Como Bao era una buena estudiante que nunca daba problemas en  el colegio sus padres le regalaron la fiesta tal y como ella lo había pedido.
La vida transcurría día a día, Liang se ocupaba de organizar el hogar y la relación con su hija era muy cercana. Bao tenía la confianza de hablar con su madre sin temor de todos los temas  y algunas veces le pedía que le cuente cómo había sido su vida en China, cómo era su familia. 
Liang entonces le contaba a su hija detalles de las historias familiares que antes nunca había comentado.
Bao como toda joven que no ha terminado de crecer no sabía que quería estudiar  cuando termine  
el colegio, su madre no la presionaba todavía le faltaban dos años para decidir y en todo caso podía tomarse un tiempo libre después de acabar la secundaria. 
Guo, el padre, pensaba diferente su hija era por el momento su única heredera y era necesario ir preparándola para que en su momento ella, se haga cargo de la dirección de los negocios. 
Él no la iba a presionar, pero le gustaría que Bao lo ayude y que poco a poco se haga cargo de la dirección de la tienda. Aun nada de esto era urgente, esa idea le daba vueltas en la cabeza, veía que su hija tenia las condiciones, solo había que enseñarle.
Mientras tanto la vida de Bao continuaba feliz bajo la protección de sus padres. 
El tiempo pasaba y a finales de ese año en que Bao había cumplido quince años Liang no se sentía muy bien, ella no comentaba nada con su hija o su esposo. 
Fue sola a la consulta del médico, un examen y unos remedios fueron suficiente para sentirse mejor. 
Nada era diferente en la vida de la familia Tan Choi pero Bao como una joven que esta creciendo salía algunas veces con sus amigas al cine o de paseo, era parte de hacerse adulta.  
De pronto en un soplo del tiempo que corre, Bao de nuevo estaba celebrando pero esta vez la graduación escolar. 
El día tan esperado había llegado y ella junto a sus veinticinco compañeros de estudios se graduaba en una ceremonia final en el colegio. Los padres de los alumnos acompañaban a sus hijos en ese día tan importante.
Las palabras de la directora, las palabras del primer alumno de la clase dieron por finalizado el años escolar.
En la noche sería el baile de graduación  y el final de una etapa que ya no se repetiría más. Todos los compañeros se despedían al terminar la noche de fiesta, cada uno tomaba una dirección y muchos no se volverían a ver en un largo tiempo. 
La  felicidad que supone el término de una etapa fue diferente en la casa de la familia de Bao, ese verano  Liang enfermó repentinamente, estaba vez era más serio y tuvo que ser internada en una clínica. Guo no escatimó el dinero para que su esposa tenga la mejor atención y los mejores médicos, si era necesario llevarla al extranjero lo haría. Liang debía curarse y estar bien de salud al lado de su familia.  
CONTINUARÁ    
   
    

  










  

domingo, 24 de diciembre de 2017

EL VIAJE DE REGRESO

En la comunidad china de la ciudad la partida de la familia Chan Hu causó preocupación y zozobra. 
Ellos eran personas que trabajaban y atendían su negocio de ferretería, tenían muchos años viviendo en el país. Todos en la comunidad se preguntaban  ¿donde habían ido? y si eran ciertos los rumores que hablaban sobre amenazas a la familia.
Un amigo muy cercano al padre de la familia comentó que eran ciertas las amenazas  y que la familia no se iba a Taiwan pero no deseaban que nadie se entere de su paradero, ellos no querían dejar pistas. 
Su hermano era un  disidente político en contra del gobierno por la tanto existía el peligro para toda la familia Chan Hu. 
El precio que ellos estaban pagando por la desobediencia del hermano era muy grande e injusto. 
Liang leía el diario de su comunidad con respecto a la noticia y lamentaba como todos, la situación de la familia y su temor de ser ubicados.
Donde quiera que estén pensaba Liang, no van a vivir en paz. 
Luego al final del diario se leía una pequeña noticia sobre la venta de todos los objetos de valor que dejaba la familia.
Tanto esfuerzo y trabajo de toda una vida se iba por la borda, solo quedaba desearles que puedan vivir tranquilos al nuevo destino que se dirigían.   
Eran alrededor de las once de la mañana cuando llamaron a la puerta, era su amiga Jun que buscaba a  Liang para decirle si podía recibir a un nuevo alumno.  
Sus otros pequeños alumnos ya habían terminado las clases, en ese momento estaba libre solo con su hija Bao, practicaban día a día la escritura que ya la pequeña dominaba bien. Liang había logrado rescatar un libro de leyendas de la China imperial que ahora ya no circulaba en su país, era un libro prohibido pero eso no significaba que no tuviera escrito hermosas historias. Con su hija leían el libro sobre cuentos milenarios.
-Liang, puedes recibir a este pequeño alumno, tiene diez años va al colegio en la ciudad pero sus padres quieren que aprenda a escribir y leer en el idioma chino-  comentaba Jun a su amiga.
-Bueno no tengo inconveniente supongo que el horario será en la tarde y debe ser todos los días, como con mis otros alumnos- comentó Liang mientras guardaba el diario en una gaveta.
Jun de pronto muy seria le dijo -Liang vas a ir a la venta de objetos de la familia Chan Hu dicen que hay cosas de valor.
-No sé, no lo ha pensado, todavía no logro comprende lo que les ha sucedido. No te das cuenta de su tragedia.
-Si, es verdad pero si en la comunidad compramos sus objetos es una forma de ayudarlos...no crees.
-Si tal vez tengas razón. 
Liang aceptó al nuevo alumno, su nombre era Ru Hen. 
Las semanas transcurrían una tras otra, el nuevo alumno de Liang era un niño vivaz que aprendía rápido, además de ello era un habilidoso dibujante. Liang podía ver los dibujos que  hacía en un cuaderno que siempre llevaba a clase. 
-Tus dibujos parecen hechos por un experto,¿quién te ha enseñado a dibujar?- preguntó Liang a su alumno Ru Hen. 
-Yo solo he aprendido viendo las láminas antiguas que mi padre tiene en su escritorio y son de paisajes y rostros. 
Eran dibujos tan reales que parecían querer escapar de las hojas del cuaderno. -¿quieres ser pintor cuando seas grande?- preguntó Liang
-Sí, pero todavía no sé porque mi padre quiere que lo ayude en el negocio, él dice que tengo que terminar pronto el colegio para ayudarlo. 
Liang no comentó nada, pero pensaba que sería una pena que se desperdicie el talento de este niño, tal vez si ella pudiese hablar con sus padres sería distinto. 
En las tardes de clases, Bao a lado de su madre leía el libro de historias, mientras Ru Hen practicaba su escritura.  Su hija estaba creciendo y pronto dejaría de ser la niña pequeña que ella muchas veces acunaba.
Liang temía a este proceso porque no sabía que nuevas experiencias le traería la vida, lo único que quedaba era aceptar los cambios y las nuevas etapas porque así era el proceso de crecer. Lo mismo le sucedió a ella, vivió su niñez y juventud en China, cuando era otros tiempos y otra vida. 
Una mañana que Liang tenía tiempo decidió ir a visitar a la familia de Ru Hen para comentarles los dibujos y el talento de su hijo.  
A ella no le gustaba intervenir en la vida de las personas de su comunidad pero en este caso considero que era necesario, el niño era un talento y a su edad dibujar como lo hacia era extraordinario.      
El negocio de los padres de Ru Hen era una lavandería, Liang se presentó en el lugar saludando a los padres que la reconocieron al instante. Ella les comentó del rápido progreso del niño y de lo bien que le iba en sus clases, además tocó el tema de los dibujos y lo importante que era que él siga desarrollando su talento. 
Los padres del niño fueron corteses con Liang, la escucharon atentamente y agradecieron sus palabras pero el día siguiente y los demás días Ru Hen dejó de asistir a las clases, al parecer no habían tomado con buen agrado las sugerencias de Liang.
Días más tarde Jun le dijo a Liang -hablé con las padres de Ru Hen, ellos quieren que su hijo solo se dedique al negocio cuando termine el colegio, lo siento Liang no podemos hacer nada más.         
Era lamentable que los padres del niño tomen de  esa manera sus palabras y pensaba en su alumno que desde temprana edad ya estaba decidido su destino, sin consultarle ni sin tomar en cuenta sus gustos y decisiones, era una actitud que no alcanzaba a comprender.            

Una noche mientras cenaban en la casa de la familia Tan Choi, Guo comentaba con Liang:
-Esta mañana se acercó a la tienda el padre de Ru  Hen para decirme que su hijo no asistiría más a las clases y que no debiste, según ellos, meterle ideas en la cabeza sobre sus dibujos. Yo sé Liang que tu has obrado de buena intención pero a veces es mejor no intervenir en la vida de otras personas.
-No intervine para meterme en sus vidas sino para hacerles una sugerencia de lo que estaba pasando con su hijo, ese niño tiene un gran arte en las manos y es lamentable que se pierda. 
Guo le daba la razón a su esposa, él conocía a Liang y sabía que ella no era de las personas que se ponían hablar o meterse en la vida ajena. 
-Solo espero- comentó Liang -que Ru Hen siga practicando la escritura, estaba muy avanzado en las clases y que logre en el futuro seguir dibujando y pintando.
Pero Liang ignoraba que en la mente del pequeño Ru Hen había sembrado la semilla de la inquietud con respecto a su arte y a la escritura, el niño se sentía cada vez más seguro de lo que quería ser en el futuro y siempre recordaría las palabras de su maestra. 
El tiempo pasaba muy rápido, Bao crecía y estaba dejando atrás la niñez para convertirse en una graciosa adolescente. Todos decían que era el vivo retrato de su madre.
Bao estudia ya la secundaria y leía las historias y poemas en chino del libro de su madre, pronto cumpliría los quince años y entraba a una nueva etapa de la vida. Liang quería celebrar sus quince años pero primero quería saber que es lo ella deseaba.
Por otro lado pensaba en sus hijos y en la edad que ellos cumplirían en su hogar :Tian y Zhao, estaban  por convertirse en adultos. Sus hijos serían jóvenes adultos. 
CONTINUARÁ.    
   

domingo, 17 de diciembre de 2017

EL VIAJE DE REGRESO

Una semana había pasado desde que Xue amiga de Liang comenzó sus clases de escritura y lectura.  Todas las mañanas llegaba puntual para comenzar sus clases. 
Liang le explicaba a Xue con paciencia que es lo que debía hacer. Ella sabía que era diferente enseñar  a escribir a un adulto por primera vez  que a un niño, los métodos que se utilizaban eran diferentes.  
Pero existía una gran diferencia, Xue quería aprender y ponía todo su empeño en cada lección, en cada ejercicio que Liang le indicaba para dominar la escritura. 
Ella se de daba cuenta de esto y la felicitaba, entre las dos amigas surgió una  sincera amistad, pero así como una enseñaba a escribir, Xue también enseñaba a Liang todos los secretos de las yerbas curativas y como preparar todo tipo de infusiones para cada dolencia, todo tipo de emplastos para tratar la piel lastimada, ella conocía los secretos de cada una de las plantas, conocimiento  aprendido de su madre que dominaba el arte de la medicina natural desde sus tiempos en China. 
Liang estaba sorprendida de todo lo que sabía  Xue de como utilizar cada una de las plantas curativas. Si Liang tenía alguna molestia o dolor,  Xue de inmediato le indicaba:
-Liang, toma infusión de mejorana para que tengas una mejor circulación o prepara con la caléndula un emplasto para la piel inflamada- y así cada día le daba los nombres de plantas para aliviar cualquier dolencia. 
Liang en un cuaderno anotaba con cuidado lo que su amiga le indicaba. En las últimas semanas no se comenzaba a sentir bien, solía sufrir de estados de depresión con los que ella luchaba para estar mejor.   
La mañana anterior Xue le explicaba a Liang que al día siguiente no iba asistir a las clases porque era el santo de su madre y quería prepararle un  almuerzo familiar, ella se disculpó por esta falta.  
Al día siguiente como Xue no estaba para sus clases, Liang se dedicó a limpiar la vitrina en la sala, mientras sacudía con cuidado cada adorno miraba con admiración  las figuras de fina porcelana que le obsequiara Guo en navidad, eran delicadas figuras de Lladró, que a ella le gustaban tanto.  
Terminó pronto el trabajo de limpieza y se preparó como siempre para sus clases de la tarde con los niños. En esto, su hija Bao estaba muy avanzada y ya casi leía sin problema la escritura de signos, ella fue su primera alumna. 
Liang pensaba, pronto Bao iría a la escuela primaria porque ya cursaba el ultimo año de jardín, ella comentó en voz alta -el tiempo pasa tan rápido, ayer solo era una bebe y ahora es una niña que ira  al colegio.  
Sábado en la mañana en la casa de la familia Tan Choi, Guo comentó con Liang: 
-Hablé con nuestro abogado sobre la idea de poner todos las propiedades a nombre de Bao y él me comentó que esto no era conveniente porque existían- y aquí Guo guardó silencio iba a decir que existían otros herederos pero no quiso hablar más por no hacer recordar a Liang sobre sus hijos Tian y Zhao...Liang se dio cuenta de eso y contestó:
-Crees que no me di cuenta lo que tratas de callar, piensas acaso que puedo olvidar a mis hijos. Estás equivocado y el abogado tiene razón no podemos declarar como única heredera a Bao porque sus hermanos existen y están en algún lugar. 
Guo no tenía palabras que decir, sabía que eso le causaba un gran dolor a Liang y a él mismo. 
No  saber nada de los niños era una herida    
muy profunda para los dos. Al final   agregó:
-El abogado me aconsejó hacer un testamento donde nombro como herederos a los tres hijos.
Después de decir esto  Guo se despidió y fue a la tienda para un día normal de trabajo. 
La tienda lo absorbía por completo, tenía que estar atento al más mínimo detalle y a la organización de la misma en cuanto a la mercadería y atención al publico. 
En los últimos años él había hecho crecer el negocio y tenía cada día más responsabilidades.
Con respecto a las clases que impartía Liang, las madres de los niños estaban felices de ver el avance de sus hijos y querían agasajar a Liang pero ella les comentaba que no era necesario que los únicos que debían ser agasajados eran los niños porque era su esfuerzo, al final quedaron en hacer una pequeña fiesta para la profesora y alumnos.
Las semanas se sucedían una a otra y una mañana mientras Liang terminaba de dar clases a Xue, llegó de visita Jun con el diario de la colonia en la mano, había una noticia que todos en la comunidad sorprendía. 
La familia Chan Hu se iba del país, habían vendido sus pertenencias y el próspero negocio de ferretería y se mudaban. 
Jun comentaba -Liang imagínate la familia Chan Hu se va, ellos tienen muchos años en esta ciudad, se puede decir que fueron los primeros en abrir un negocio propio...dicen que se van a Taiwan porque el padre de familia tiene un hermano en ese país. Otros sin embargo comentan que han estado recibiendo amenazas porque en realidad el hermano es un disidente político en contra del gobierno.
-Asegurar eso es grave- comentó Liang -todo sabemos las consecuencias de algo así, los pueden perseguir a donde vayan.
Xue escuchaba a las dos amigas y se unió a la conversión -lo triste es que se van y cierran su negocio para empezar de nuevo en otro lugar, nosotras sabemos lo que cuesta comenzar de cero.    Las tres mujeres estaban de acuerdo y lamentaban la situación de la familia Chan Hu.     
Los tiempos cambiaban radicalmente, ya nadie podía vivir en paz aunque los separe un océano de distancia.           

El calendario también se confabulaba y no daba tiempo a lamentos, las semanas y los meses pasaban, las celebraciones de las fiestas en la comunidad china se festejaban y los cumpleaños en la casa de la familia Tan Choi se celebraban. 
Al final de ese año, los niños terminaban sus lecciones de escritura y ya sabían leer y escribir. 
Xue también terminaba las lecciones, cada alumno llegaba a la casa de Liang con un regalo para la profesora que  nunca había cobrado un centavo por impartir las clases.
Liang nunca quiso recibir dinero por enseñar a los niños,  primero y daba gracias a Dios por ello, no lo necesitaba y segundo la felicidad de enseñar era para ella un gran pago, recibir de los niños su alegría y entusiasmo era suficiente.  
Cuando con su hija Bao y Guo visitaban el campo donde tenían la siembra de cultivos Liang no podía evitar recordar a sus hijos, ellos estaban siempre presentes y además recordaba a su familia de la que no tenía noticias. 
En muchas ocasiones había enviado cartas tras cartas y no recibía respuesta, sabía que era por la situación que se vivía en su país, pero el no saber nada de sus padres y hermano la preocupaba, trataba de distraerse viendo la felicidad de su hija al correr por el campo llamándola en voz alta ¡mamá! ¡mamá! para mostrarle con una sonrisa un tomate que había cosechado.
Liang pensaba que hubiera sido mejor no salir nunca de China, de esta manera todos hubieran estado juntos, viviendo una vida serena en el campo lejos de tantos problemas y había que decirlo...lejos de tanta tragedia.

CONTINUARÁ          


domingo, 10 de diciembre de 2017

EL VIAJE DE REGRESO

La celebración de navidad había llegado y en cada hogar de la ciudad  celebraban la fecha.  En la casa de la familia Tan Choi era un un día normal, pero eso no significaba que ellos no guardaran respeto por la celebración de navidad que para los demás era importante. 
Al día siguiente de la nochebuena, en la casa de la familia Tan Choi, esperaba la pequeña Bao los regalos  que sus padres le hacían en esta fecha.  
Con una sonrisa en los labios la pequeña abría cada caja, llena de felicidad e inocencia que solo un niño puede tener. Cada regalo era una sorpresa y una alegría.
Ese día de navidad la familia se quedaba en casa, los negocios estaban cerrados, era una gran celebración familiar. Bao jugaba con sus juguetes nuevos mientras sus padres la observaban.
Dos días más tarde y pasada ya la celebración de la fiestas.  Jun amiga de Liang la visitaba en su casa, ellas conversaban de  temas familiares, a Jun le preocupaba la salud de su amiga por eso le comentaba:
-Liang en nuestra comunidad hay varias madres que están interesadas en que sus hijos aprendan el idioma chino, ahora que saben que tu eres profesora desean preguntar si puedes enseñarles.
Jun hacía esto para que su amiga se distraiga un poco y pueda por un momento olvidar su dolor. 
A Liang el comentario de Jun le agradó, a ella le gustaba enseñar y sería muy feliz  tener algunos alumnos. La mesa del comedor era lo suficientemente grande para tener dos o tres alumnos más aparte de Bao, por eso aceptó la sugerencia de su amiga y una semana más tarde recibía en su casa a dos pequeños alumnos que eran de la misma edad de Bao. 
Liang agradecía a Jun por su idea de enseñar a otros niños, esto mantendría su mente ocupada y al menos los niños llenarían la casa de alegría con sus voces, dos horas al día. 
Cuando Liang comentó a la hora de la cena con Guo que tendría algunos alumnos, él estuvo de acuerdo, todo lo que era importante para su esposa era bien venido.
Guo por otro lado se dedicaba a su trabajo en la tienda; la campaña de navidad había sido agotadora pero el saldo era favorable, las cuentas estaban en números azules. 
En un exitoso empresario se había convertido Guo y para lograr esto él sabía que debía tener orden y disciplina en los negocios como en su vida personal. Siempre se levantaba al amanecer para respirar la tranquilidad de la mañana y esperaba con ansiedad la hora en que Liang y Bao se levantaran para compartir con ellas el desayuno. 
Había en la vida de Guo una actividad que disfrutaba mucho y a la que solo podía dedicarle el día domingo que era su único día libre. Esta actividad se desarrollaba en una parcela en el campo a las afueras de Lima.  
La familia de Guo por generaciones habían sido agricultores, él llevaba en sus genes el amor por la tierra, el amor por el campo, conocía todos los secretos de la agricultura.       
Para el no había mayor felicidad que sentir la tierra en sus manos y ver como crecían los cultivos, no podía negar al agricultor que latía dentro de él.  
En su parcela sembraba todo tipo de verduras y alimentos de pan-llevar, tenía algunos empleados que cuidaban  y lo ayudaban con los cultivos cuando él no estaba. 
Algunos domingos llevaba a Liang y a Bao para que disfruten de un día de campo y vean como se desarrollaba el cultivo. 
Esto lo llenaba de satisfacción y le hacía recordar la vida que llevaba en su lejana provincia al norte de China.
A pesar de toda esta satisfacción, Guo llevaba siempre un lamento en su interior, un lamento que callaba que guardaba, éste era la ausencia de sus amados hijos e imaginaba lo feliz que serían los pequeños jugando en este campo de cultivo.  
Él continuaba con la búsqueda  de sus hijos, contrató a un investigador privado para que lo  ayude.  Muchas veces éste se encontraba con una pared cerrada, los caminos de la búsqueda eran complicados debido a la situación política de China.  
Guo se presentó varias veces en la embajada de su país pero era lo mismo, ellos no podían hacer nada sobre su caso, ni podían darle alguna información y para completar el cuadro poco alentador la embajada tenía la orden de guardar silencio con respecto a su realidad.  Las noticias que llegaban  por los canales internacionales no eran buenas. 
El nuevo régimen que gobernaba China desde hace algunos años había tomado el poder absoluto del país. Mao Tse-Tung era el nuevo gobernante y dirigía el destino del país con mano de hierro, nadie podía oponerse a su mandato y el que lo hacía era encarcelado. 
China vivía tiempos nuevos, según la propaganda, pero había mucha gente que temía al nuevo régimen 
Para subir al poder Mao Zedong que era su verdadero nombre había combatido al general nacionalista Chiang Kai-Check en cada lugar y provincia, éste había subestimado las fuerzas populares de Mao Tse-Tung y ese fue un grave error.  Mao Tse-Tung contaba con la fuerza campesina y popular que derrotó al general. China en esos años vivió una guerra civil que terminó con el triunfo popular de Mao Tse-Tung. 
Mao Tse-Tung  fue también escritor y poeta, en su haber cuenta con varias obras. Él fue el autor de la revolución cultural y la lucha de clases. 
Nada escapaba a su poder, nada escapaba a sus oídos. Cualquiera podía ser acusado de traición y condenado a la pena de muerte o prisión perpetua. Los castigos por enfrentar el régimen eran severos. 
Con ese panorama político ubicar a sus hijos no era fácil. Guo se enfrentaba a un gran muro que no podía cruzar.  Él no quería comentar ésto con Liang para evitar que ella se preocupe y continué  teniendo la esperanza de que su esposo iba a encontrar a sus hijos. Guo le aseguraba todo el tiempo que no pierda la fe,  él los iba ha encontrar  aunque le lleve  una vida.
Dentro de la comunidad china en la ciudad circulaba un diario escrito en su idioma por medio del cual los ciudadanos chinos leían y se informaban de las noticias dentro de la comunidad y las noticias de su país. Este diario en cuanto a  la información sobre la situación política en China era moderado, se cuidaba al dar las noticias, tal vez era el temor de ser alcanzado por el brazo del gobierno de su país.  
Por esa vía los ciudadanos residentes en la ciudad no podían enterarse sobre la verdadera situación del país ni de las familias que habían quedado en China.                 

Cada día esta situación desanimaba a Guo no era fácil pero no se rendía, seguía buscando información sobre sus hijos para tenerlos de regreso con la familia. 
Las semanas pasaban  y Liang continuaba dando clases por las tardes a sus nuevos alumnos, los niños aprendían con facilidad, ellos con sus pinceles y tinta seguían las indicaciones de la maestra que les enseñaba con dedicación.    
Las amigas de Liang llegaron a su casa una tarde de visita, querían felicitarla por la buena idea de enseñar a otros niños, sobretodo si ella era profesora y sabía como hacerlo.
Una mañana mientras Bao estaba en clases en una escuela regular de la ciudad,  Liang estaba sola en la casa  quiso entrar a la habitación de sus hijos que siempre estaba cerrada, su intento fue en vano no pudo hacerlo, se quedó paralizada frente a la puerta  era demasiado intenso su dolor.  
Con tristeza caminó hasta su habitación  y frente a las fotos de sus hijos lloró recordando la alegría de los niños. 
Liang recibió una tarde despues de terminada la clase con los niños, la visita repentina de una de las amigas de la comunidad, ella no era muy cercana a Liang pero si se encontraban en algún lugar o reunión siempre se saludaban, esta amiga se llamaba  Xue. 
Liang la invitó a pasar, le causó sorpresa su visita, las dos amigas conversaban amenamente hasta que en un momento  Xue le confesó su secreto a Liang con la promesa que ella no se lo cuente a nadie, porque esto le causaba vergüenza y limitaba todos los aspectos de su vida. Xue sabía que podía confiar en Liang, ella era una persona discreta. 
Xue comentó  -Liang quiero contarte un secreto que solo mi familia conoce- guardó unos segundos de silencio y luego continuo -yo no se leer ni escribir, esto siempre me ha hecho sentir vergüenza y  ha limitado mi vida. Quiero preguntar si tu puedes enseñarme, quiero aprender.
Liang no se sorprendió con la confesión de su amiga, sabía que en China todavía existían muchos adultos que no habían podido ir a la escuela por diversas circunstancias, Xue no era la única ni la primera. Ella con gusto aceptó enseñar a su amiga y contestó -no te preocupes tu secreto está seguro conmigo , dime cuando quieres comenzar. 

CONTINUARÁ   
    
       
     

domingo, 3 de diciembre de 2017

EL VIAJE DE REGRESO

Mientras la pequeña Bao aprendía las lecciones que su madre Liang le enseñaba todas las tardes en el comedor familiar; en la casa solo se encontraban ellas dos. 
Guo el padre de Bao estaba en la tienda trabajando todo el día. 
Liang se detenía por momentos para observar con amor a su hija  mientras ésta hacía los ejercicios de escritura que ella le indicaba. Liang pensaba que Bao estaba creciendo muy rápido, su hija era la única alegría. 
Liang nunca dejaba  de recordar a sus hijos Tian y Zhao, tenía la esperanza de saber algún día donde estaban o que había pasado con ellos. Esta era una situación que le causaba, sufrimiento y dolor.  
Liang recordaba a la abuela Xia He y la tristeza que le causó al no ayudarla para proteger a sus hijos, nunca pudo comprender su actitud. Ellas siempre se habían llevado bien. La abuela la ayudó a criar a Tian y Zhao pero llegado el momento de la terrible decisión  se puso del lado de su esposo, el patriarca Huan Yue y su vida se convirtió en una terrible oscuridad.   
¡No!...no podía perdonar a sus suegros, era imposible olvidar lo sucedido a pesar que ya habían pasado algunos años. Ella jamás olvidaría la tragedia ocurrida a  sus hijos.  
Las amigas más cercanas de la comunidad China cuando se enteraron de lo sucedido a Liang la visitaron en su casa para apoyarla, pero ella con mucha serenidad agradeció su visita y les rogó su comprensión. Liang necesitaba estar sola, no podía hablar con nadie, no deseaba ver a nadie. Las amigas se retiraron lamentando su situación y le ofrecieron su apoyo.
Solo a una de sus amigas le permitió acercarse, unos días más tarde se llamaba Jun, para ella era como una hermana. Liang se apoyo en Jun para hablar de su dolor y de sus pequeños que tanto extrañaba. 
Jun la escuchaba en silencio, se daba cuenta que el dolor estaba afectando la salud de su amiga, por eso le decía  -Liang debes tratar de sobreponerte, es difícil lo sé pero tienes que hacerlo porque sino  te vas a enfermar, piensa en tu hija Bao, ella te necesita. 
Liang escuchaba a su amiga y agradecía sus palabras, sabía que tenia razón, ella tenia que sobre ponerse.  
Liang pocas veces visitaba la tienda pero ese día era sábado y había decidido llevar a su hija a ver  las vitrinas con la decoración de navidad y los nuevos artículos que habían llegado. La tienda estaba repleta de novedades. 
Cuando Liang y su hija llegaron a la tienda, las vitrinas que daban a la calle estaban con luces de colores  y adornos navideños.  La pequeña Bao miraba deslumbrada la bella decoración, las vitrinas estaban decoradas para llamar la atención del público e invitarlo a pasar a la tienda. 
Bao no dejaba de preguntar a su madre por cada adorno, por cada luz que llamaban su atención, el gran árbol de navidad colocado en el centro de la tienda era deslumbrante. La tienda lucia adornada con regalos en cada rincón.  
La familia Tan Choi no celebraba la navidad, ellos tenían sus propias costumbres pero a su hija Bao al día siguiente de navidad siempre  le entregaban sus regalos para que ella no se sienta diferente a los demás niños que jugaban con sus nuevos juguetes. 
Guo no sabía que Liang vendría con Bao de visita a la tienda, por eso al verlas  se acercó a ellas para enseñarles las novedades que recién habían llegado.  
El padre Guo tenía para su hija un regalo, era una muñeca pero aparte de esto tenía otros regalos que se los daría al día siguiente de navidad.  
Bao abrazaba  la muñeca que le dio su padre, mientras al lado de su madre recorrían la tienda. 
Guo explicaba a Liang cada detalle, cada artículo y cada regalo. La tienda relucía de  brillo y color, la decoración había quedado perfecta para la celebración de esas fiestas.  Los empleados al ver a Liang y a su hija la saludaban, ellos muy poco la veían en la tienda.   
El público cada día repletaba el establecimiento para comprar sus regalos, faltaban poco días para celebrar la noche de  navidad. 
El trabajo en la tienda en esos días, era el doble de un día normal.
Después de pasear por la tienda y ver  todas las novedades,  Liang y su hija regresaron a la casa, era la hora de la cena y mientras Bao jugaba con su nueva muñeca, su madre se encargaba  de preparar la comida. 
Por la campaña navideña, Guo llegaba a su casa tarde, el trabajo lo mantenía ocupado hasta casi la media noche. 
Liang sirvió la cena a su hija y después  la llevó para ponerse la pijama era la hora de dormir. En la cama la niña  le pedía a su madre le cuente un cuento acerca de China.  Liang conocía muchas historias. La pequeña se durmió enseguida para ella había sido un día agitado y lleno de emoción,  la casa quedó en silencio ya no se escuchaba la voz de Bao, ella dormía profundamente.  
Liang camino despacio hasta la sala para no despertar a su hija,  se sentó en su sillón favorito desde donde  podía ver el corredor que llevaba a las habitaciones.  Así como la habitación de los abuelos se mantenía cerrada, también  estaba cerrada la habitación de sus hijos, ni Guo ni ella se atrevían a entrar, era demasiado fuerte el dolor de ver las camas vacias de sus hijos, sus juguetes o su ropa. 
En algunas ocasiones Liang   podía sentir las voces de los niños que la llamaban para pedirle que le cuente alguna una historia de las que ella conocía muy bien.   
Era la mañana del día lunes, Guo en su oficina de la tienda miraba sobre su escritorio, unas delicadas piezas de fina porcelana que sabía que a Liang le gustaban, ese sería su  regalo, se lo daría al día siguiente de navidad, a pesar de la distancia que existía entre  ellos,  él quería tener  ese detalle con su esposa.  
Guo miraba las piezas de arte, sobre su escritorio y recordaba el tiempo y su vida en China, las  tierras de su familia y los cultivo. Se acordaba como  había conocido a Liang. Ella era profesora de la escuela, en el campo muy cerca a las tierras de la familia de  Guo. 
Sin que Liang se diera cuenta, Guo la esperaba cada mañanas para verla pasar, su graciosa y delicada figura era inconfundible.   Para él,  Liang era una delicada flor del campo. 
Liang enseñaba a los niños de los alrededores, era la nueva profesora en esa provincia su familia vivía en la ciudad de Taipei. Liang era citadina pero se había acostumbrado muy rápido a la tranquilidad del campo.  
Un día Guo se presentó en la escuela para regalar a la nueva profesora una canasta con verduras frescas que su familia cultivaba en sus tierras, ese era un pretexto para acercarse a ella, conversar conocerse y luego invitarla a salir. 
Liang al principio no sabía como tomar el regalo de Guo, pero no quería ser descortés y lo aceptó. 
Las visitas de Guo a la escuela con algún pretexto eran cada vez más seguidas, de esta forma se fueron conociendo, hasta que un día Guo invitó  a Liang a salir, ella aceptó, los dos  eran amigos y podían conversar de diversos  temas. 
La timidez, las reservas de Liang habían dado paso a la amistad. Los dos paseaban por el pueblo o por el campo, Guo semanas más tarde llevó a Liang a conocer a su familia. Él patriarca Huan Yue y la abuela Xia He al conocerla la aceptaron de inmediato, estaban felices que su hijo la hubiera escogido. El cortejo de Guo duró un año y al final de éste le pidió matrimonio, Liang aceptó. Los dos estaban enamorados y sentían que el mundo les pertenecía. 
Para Guo, Liang era como una  suave brisa de primavera y Guo para Liang era fuerte como un roble. 
Los dos se casaron con el beneplácito de ambas familias que les deseaban todo el bienestar del  mundo, riqueza y salud.                  
Unos meses después de la boda sucedieron una serie de acontecimientos que obligaron a la familia Tan Choi a emigrar a las Américas. 
Con el dinero que tenían ahorrado y con la venta de sus tierras se embarcaron a la aventura de una nueva vida en un nuevo mundo. Las Américas representaban para ellos nuevas oportunidades y metas.
De pronto tocaron la puerta de su oficina, ésta se abrió y los recuerdos en China de Guo se desvanecieron, uno de los empleados lo buscaba. 
-Señor, aquí tiene el reporte de las ventas que ha solicitado, lo puso sobre el escritorio con  cuidado para no golpear ninguna de las piezas de porcelana. 
Guo miró las hojas del reporte pero antes pidió al empleado que lleve las delicadas piezas para  ser envueltas con cuidado en una caja forrada de terciopelo azul, ese era el regalo de navidad para Liang. 
El empleado se llevó las finas piezas y se retiró. Guo examinaba el reporte de ventas, estas habían subido más de lo esperado. 
La campaña de navidad estaba siendo un éxito, eso era un buen augurio, aunque su felicidad no podía ser completa y menos en esas fechas ¿cómo podía celebrar si sus amados hijos no estaban con él?, no podía abrazarlos, no podía entregarles los regalos. 
Guo seguía buscando a sus hijos, hasta ese momento no había hallado  respuestas,  tampoco sabía nada del resto de su familia al otro lado del océano.  Las noticias internacionales que llegaban  sobre la situación política en China no eran nada favorables. 
Esto le causaba un gran pesar, veía a Liang que estaba afectando su salud, los dos tenían a su hija Bao y querían también tener de regreso a sus hijos Tian y Zhao. Para que su felicidad fue sea completa. 
CONTINUARÁ