domingo, 26 de febrero de 2017
sábado, 18 de febrero de 2017
LA CONOCÍ EN ABRIL
¡Si! la conocí en Abril del año pasado, su nombre Dorita Lindauro, más conocida como la doctora Lindauro. Su vestimenta impecable y su cabello bien arreglado, su maquillaje muy suave, ella es de la idea de que una mujer debe cuidar su arreglo personal. Su edad, noventa años. Llamó mi atención su carácter alegre y jovial.
Esa tarde estábamos en una reunión familiar en casa de Estela, su hija.
Esa tarde estábamos en una reunión familiar en casa de Estela, su hija.
Su personalidad y facilidad de palabra, su sonrisa y sus recuerdos me dejaron intrigada. Cuando comenzó a contarme su historia quedé en silencio para escucharla.
Yo pertenezco a la generación de mujeres que fueron educadas solo para estar en el hogar, cuidar de los hijos y de la familia lo cual es correcto pero yo quería hacer algo más en la vida. Recuerdo que cuando le dije a mi padre que quería estudiar medicina; él era doctor, me quedó mirando y dijo: -estás segura Dorita que quieres estudiar medicina, es una carrera exigente y rigurosa- yo le conteste que si estaba segura. Mi padre era un hombre de mentalidad avanzada, él siempre decía que hombres y mujeres debían prepararse por igual.
Eramos tres hermanas y las otras dos estudiaban magisterio para dedicarse a la enseñanza. Mi padre dudo un momento, luego me habló de lo que iba a encontrar en mi camino no para desanimarme sino para asegurarse de que la medicina era lo que quería estudiar.
Eramos tres hermanas y las otras dos estudiaban magisterio para dedicarse a la enseñanza. Mi padre dudo un momento, luego me habló de lo que iba a encontrar en mi camino no para desanimarme sino para asegurarse de que la medicina era lo que quería estudiar.
Me preparé y presenté a la facultad de medicina;, cuando ingrese a la universidad fue un día muy feliz. Mi padre me felicito y me dijo -ahora tienes que exigirte mucho- Mi madre y hermanas también estaban felices.
Cuando iniciaron las clases me encontré que eramos solo dos mujeres en una promoción de cincuenta alumnos. Al comienzo sentí temor, los compañeros de la facultad nos miraron con fastidio como preguntándose que hacíamos dos mujeres estudiando medicina. Los primeros días fueron incómodos y las primeras semanas aún más. Como eramos solo dos mujeres, andábamos juntas y nos apoyábamos siempre.
A medida que pasaban las semanas los estudios se ponían cada vez más difíciles. Un día, uno de los profesores se acercó a mí y dijo -¿qué haces estudiando medicina? si después te vas a casar y no vas a ejercer la carrera- mi intención jamás fue esa, mi idea era convertirme en doctor y practicar la medicina. Dorita entonces guardó silencio unos segundos y después comentó - esa era otra época donde la mujer debía estar solo en el hogar, casi me atrevo a decir que de las manos del padre pasábamos a las manos del esposo- Mi padre me había advertido que era posible que encuentre mucha incomprensión.
Pero también tengo que decir esto: al final del primer año, nuestros compañeros de estudios nos habían aceptado a Gloria y a mí como unas estudiantes más de la promoción en la facultad. Es más a veces nos hacían bromas y decían que cuando iniciemos los estudios con cuerpos humanos íbamos a ver sangre y nos íbamos a desmayar, por supuesto eso nunca sucedió. La medicina te abre la mente y vez la vida de una forma distinta.
Pero también tengo que decir esto: al final del primer año, nuestros compañeros de estudios nos habían aceptado a Gloria y a mí como unas estudiantes más de la promoción en la facultad. Es más a veces nos hacían bromas y decían que cuando iniciemos los estudios con cuerpos humanos íbamos a ver sangre y nos íbamos a desmayar, por supuesto eso nunca sucedió. La medicina te abre la mente y vez la vida de una forma distinta.
Al termino de mis estudios, cuando me recibí como doctora, mi primer trabajo fue en el hospital Dos de Mayo dirigido entonces por las religiosas cartujas de San Vicente de Paúl. El hospital era impecable y bien organizado, nada le faltaba. En mis primeras consultas tuve algunas desconfianzas pero eso se acabó muy pronto, cuando vieron que yo era una profesional competente. Mi especialidad pediatría.
En ese entonces la ciudad de Lima no era muy grande y la población era menor en número de habitantes.
Conocí a mi futuro esposo en un congreso médico, él trabajaba en el hospital Loayza, era cardiologo y mayor que yo por eso nunca lo vi en la universidad. Cuando nos casamos fue un matrimonio de doctores, algunos les llamaba la atención pero nosotros disfrutábamos ejerciendo nuestras carreras, nunca hubo competencia entre los dos, nos respetábamos mutuamente y en muchas ocasiones busque su opinión cuando llegaban a mi consulta niños con problemas cardíacos. Era muy difícil para mí ver el sufrimiento de un niño pero uno tiene que atender a todos sus pacientes por igual.
Conocí a mi futuro esposo en un congreso médico, él trabajaba en el hospital Loayza, era cardiologo y mayor que yo por eso nunca lo vi en la universidad. Cuando nos casamos fue un matrimonio de doctores, algunos les llamaba la atención pero nosotros disfrutábamos ejerciendo nuestras carreras, nunca hubo competencia entre los dos, nos respetábamos mutuamente y en muchas ocasiones busque su opinión cuando llegaban a mi consulta niños con problemas cardíacos. Era muy difícil para mí ver el sufrimiento de un niño pero uno tiene que atender a todos sus pacientes por igual.
He practicado la medicina hasta que Dios me ha dado fuerzas, ahora estoy retirada pero siempre hay personas que me consultan algo y yo que no puedo con mi genio las escucho y atiendo.
Mi vida no ha sido fácil, con una carrera que atender y tres hijos que criar, fue un trabajo exhausto, yo sabía que la prioridad eran mis hijos por esos mientras ellos estaban pequeños yo solo trabajaba en el hospital, no hacía consulta privada, quería estar con ellos todo el tiempo posible.
En mi camino alguna vez encontré algo de resistencia por parte de la gente al ver a una mujer doctor, pero los tiempos cambian muy rápido y ahora se puede ver mujer a la par de los hombres estudiando medicina. Eso es algo muy bueno.
Mi esposo se fue hace dos años, me causó un gran dolor y realmente lo extraño pero esa es la vida. Ahora son mis nietas, mujeres jóvenes que me ponen en contacto con las ideas de la actualidad me gusta conversar con ellas porque me cuentan como piensan las mujeres de hoy.
En mi casa hacemos reuniones una vez al mes para que inviten a sus amigas y conversen de todo los temas. Ellas no se dan cuenta que esas reuniones alimentan mi energía, mi espíritu y mantiene mi mente ágil.
Me gusta ver ahora como ha avanzado la mujer en la educación y en el campo profesional. Es necesario preparase para la vida.
Sentí un gran placer al conocer su historia y conversar con la Doctora Lindauro, realmente es una persona llena de energía y actitud alegre, en sus palabras me decía...Se puede todo lo que queremos hacer, el futuro les pertenece por igual a ¡hombres y mujeres!
domingo, 12 de febrero de 2017
LUNA DE MIEL EN SANTO DOMINGO
Los preparativos de la boda habían sido extenuantes, comenzando por las cinco pruebas del vestido de novia que era un modelo especialmente diseñado para ella, los arreglos de la iglesia y los preparativos del buffet para los invitados. Cuidar cada detalle habían dejado a Betina agotada. Es verdad que su madre la ayudó en cada paso para que la realización de la boda sea un éxito pero Betina era detallista y tenía que supervisar todo: desde las flores en la iglesia, el salón para la fiesta, hasta el lugar que ocuparía cada invitado en las mesas. La felicidad que sentía era que todo al final quedó como los novios lo deseaban.
Ahora era el momento de la luna de miel, los novios querían que su viaje sea para recordar por siempre. Era el momento de vivir, celebrar su amor y disfrutar de las playas de Santo Domingo que muchas de sus amistades les habían contado que era un paraíso.
Ahora era el momento de la luna de miel, los novios querían que su viaje sea para recordar por siempre. Era el momento de vivir, celebrar su amor y disfrutar de las playas de Santo Domingo que muchas de sus amistades les habían contado que era un paraíso.
Al día siguiente de la boda los novios, Betina y Luis partieron de Lima en su viaje a Santo Domingo. Salieron muy temprano de su departamento nuevo y se embarcaron hacía la luna de miel. La ilusión de la vida juntos, los alegraba. Ellos habían hablado tantas veces de como deseaban vivir que ya era una realidad el estar juntos.
Cuando llegaron a la isla, el clima no era el mejor, el cielo estaba cerrado y lleno de nubes que amenazaban con desatar una lluvia torrencial. Al encontrar este panorama no se desanimaron, no querían que nada enturbie su luna de miel. La promesa que se habían hecho era no pensar en complicaciones, ni hacerse problemas. Los cinco días de su estadía en Santo Domingo eran para disfrutar.
Llegaron al hotel y se instalaron en su habitación, al asomarse a la ventana tenía una magnifica vista de la playa, realmente era un paraíso. El clima el resto del día no cambio, el cielo seguía cerrado pero en la noche mientras cenaban en el comedor del hotel se desató una tormenta, llovía como nunca antes habían visto, era como si alguien arrojara sendos baldes repletos de agua y para terminar de completar el panorama, hubo una noticia que los dejó aun más preocupados, en el hotel les comunicaron que se había formado un huracán, era de un grado menor y que no había que preocuparse porque no llegaría a Santo Domingo su rumbo era hacia Miami. Seguro al día siguiente abriría un sol pleno y ellos podrían pasear por la playa y bañarse en el mar. Después de pasar una noche romántica cenando y bailando en el comedor del hotel se fueron a su habitación.
Al amanecer del nuevo día recibieron la peor noticia. Como con la naturaleza nunca se sabe lo que va a suceder, les comunicaron que el huracán había cambiado de rumbo y ahora se dirigía a la isla de Santo domingo y más grave aún, había aumentado su fuerza a grado seis.
¿Qué hacer ahora? ¿A donde ir? pensaban Betina y Luis, se decidieron por ir a la embajada de Perú para buscar ayuda. Cuando llegaron al lugar la casa de la embajada estaba cerrada, no atendían. El embajador se había ido. ¡Qué horror! regresaron al hotel, en pocas horas llegaría el huracán a la isla. En la recepción, se enteraron por un empleado que el huracán seguía cobrando fuerza y se temía lo peor, la gente del lugar comentaba que se podía convertir en lo que llamaban "el dedo de Dios" esto significaba que tendría una fuerza tan poderosa y destructiva capas de arrasar con todo a su paso.
Betina y Luis subieron a su habitación y se encerraron, pensaban que allí estarían más seguros. Terrible error, los dos se miraban, Luis abrazó a Betina en un instinto de quererla proteger, ahora solo les quedaba esperar, tenían la esperanza que el huracán pase por la isla sin hacer el mayor daño.
Dos horas más tarde las lunas de las ventanas comenzaron ha vibrar con fuerza, parecía que iban a estallar. Betina y Luis corrieron hacia el baño, allí estarían más seguros. Los vidrios de las ventanas estallaron, los marcos arrancados de la pared salieron disparados al aire.
El huracán había llegado.
En el baño Betina y Luis se arrojaron al piso, la ventana ya no estaba en su lugar , ellos sentían como una gran fuerza succionaba sus cuerpos para sacarlos por la ventana y arrojarlos al vacío, estaban en el piso dieciocho, si esto sucedía, la muerte era segura. Nada los había preparado para vivir algo así, los dos se aferraban con fuerza al inodoro y gritaban pidiendo a Dios resistir a tremendo fenómeno. No saben cuanto duró el huracán estacionando frente a la playa y en la zona del hotel, solo a ellos les parecía una eternidad, sentían que la fuerza los abandonaba y que en ese lugar iban a morir.
Cuando ya perdían la esperanza de pronto un silencio total, al parecer el huracán se había ido sembrando en su camino destrucción. Unos instantes de desconcierto y Luis y Betina arrodillados en el piso se abrazaron llorando, estaban vivos y resistieron a la tremenda fuerza del huracán. ¿Fue suerte? ¡no! ellos decían era la protección de Dios.
Si pensaron en vivir una luna de miel inolvidable, esta jamás la olvidarían. Ahora empezaba otra odisea tendrían que ir a un refugio, el hotel se iba a cerrar un tiempo, cuando Betina y Luis salieron a la calle, la ciudad estaba devastada por uno de los huracanes más destructivos que pasaron por la isla. No había agua, ni luz y los servicios mas indispensables estaban arruinados. En el refugio recibieron agua y galletas.
Los días que pasaron en ese lugar, fueron difíciles pero no se quejaban, toda la isla estaba en emergencia.
Más de una semana transcurrió para que abrieran de nuevo el aeropuerto y lleguen aviones con ayuda y al mismo tiempo puedan salir de emergencia los turistas con destino a sus países.
En el vuelo de regreso a Perú Betina y Luis se tomaban de las manos y casi lloraban recordando los instantes de terror que habían vivido, en ese momento pensaban que su instinto de conservación y la mano de Dios los había protegido.
Al amanecer del nuevo día recibieron la peor noticia. Como con la naturaleza nunca se sabe lo que va a suceder, les comunicaron que el huracán había cambiado de rumbo y ahora se dirigía a la isla de Santo domingo y más grave aún, había aumentado su fuerza a grado seis.
¿Qué hacer ahora? ¿A donde ir? pensaban Betina y Luis, se decidieron por ir a la embajada de Perú para buscar ayuda. Cuando llegaron al lugar la casa de la embajada estaba cerrada, no atendían. El embajador se había ido. ¡Qué horror! regresaron al hotel, en pocas horas llegaría el huracán a la isla. En la recepción, se enteraron por un empleado que el huracán seguía cobrando fuerza y se temía lo peor, la gente del lugar comentaba que se podía convertir en lo que llamaban "el dedo de Dios" esto significaba que tendría una fuerza tan poderosa y destructiva capas de arrasar con todo a su paso.
Betina y Luis subieron a su habitación y se encerraron, pensaban que allí estarían más seguros. Terrible error, los dos se miraban, Luis abrazó a Betina en un instinto de quererla proteger, ahora solo les quedaba esperar, tenían la esperanza que el huracán pase por la isla sin hacer el mayor daño.
Dos horas más tarde las lunas de las ventanas comenzaron ha vibrar con fuerza, parecía que iban a estallar. Betina y Luis corrieron hacia el baño, allí estarían más seguros. Los vidrios de las ventanas estallaron, los marcos arrancados de la pared salieron disparados al aire.
El huracán había llegado.
En el baño Betina y Luis se arrojaron al piso, la ventana ya no estaba en su lugar , ellos sentían como una gran fuerza succionaba sus cuerpos para sacarlos por la ventana y arrojarlos al vacío, estaban en el piso dieciocho, si esto sucedía, la muerte era segura. Nada los había preparado para vivir algo así, los dos se aferraban con fuerza al inodoro y gritaban pidiendo a Dios resistir a tremendo fenómeno. No saben cuanto duró el huracán estacionando frente a la playa y en la zona del hotel, solo a ellos les parecía una eternidad, sentían que la fuerza los abandonaba y que en ese lugar iban a morir.
Cuando ya perdían la esperanza de pronto un silencio total, al parecer el huracán se había ido sembrando en su camino destrucción. Unos instantes de desconcierto y Luis y Betina arrodillados en el piso se abrazaron llorando, estaban vivos y resistieron a la tremenda fuerza del huracán. ¿Fue suerte? ¡no! ellos decían era la protección de Dios.
Si pensaron en vivir una luna de miel inolvidable, esta jamás la olvidarían. Ahora empezaba otra odisea tendrían que ir a un refugio, el hotel se iba a cerrar un tiempo, cuando Betina y Luis salieron a la calle, la ciudad estaba devastada por uno de los huracanes más destructivos que pasaron por la isla. No había agua, ni luz y los servicios mas indispensables estaban arruinados. En el refugio recibieron agua y galletas.
Los días que pasaron en ese lugar, fueron difíciles pero no se quejaban, toda la isla estaba en emergencia.
Más de una semana transcurrió para que abrieran de nuevo el aeropuerto y lleguen aviones con ayuda y al mismo tiempo puedan salir de emergencia los turistas con destino a sus países.
En el vuelo de regreso a Perú Betina y Luis se tomaban de las manos y casi lloraban recordando los instantes de terror que habían vivido, en ese momento pensaban que su instinto de conservación y la mano de Dios los había protegido.
jueves, 2 de febrero de 2017
SOLO...POR UN DÍA
Seis de la mañana sonaba el despertador, Mateo aun medio dormido estiró el brazo para apagar el reloj ¡no podía ser! levantó la voz ¿cómo pudo haberlo olvidado? por qué no desconecto el despertador? eran las seis de la mañana y él despierto tan temprano en su primer día de descanso. La idea que tenia era dormir hasta más tarde en los días que no iría a trabajar. La noche anterior había desconectado el televisor, la radio y ese pequeño aparato llamado celular que casi lo había convertido en su esclavo, estaba guardado en el cajón de su velador. Por este único día tampoco compraría los diarios. Su decisión era estar desconectado del mundo y de todo lo que sucedía en él por un día.
Miró el techo y las paredes de su habitación, ya necesitaban un cambio de color, tal vez en estos días de descanso, no seria mala idea darle nueva vida a las paredes con un nuevo color. Se preguntaba como ocuparía su tiempo, quería hacer algo diferente, pero ¡no! que nadie le hable de viajes, si su vida era eso, su trabajo era viajar de una ciudad a otra y en algunas ocasiones de un país a otro, casi nunca estaba en la ciudad ¡no! ¡no! repitió varias veces, un viaje no. En esta oportunidad se quedaría en la ciudad, quería sentir y vibrar con la ciudad, saldría a caminar por sus calles y avenidas, era la mejor forma de enterarse cuanto había cambiado.
Se levantó, ya no tenia sentido quedarse un rato más en la cama, fue al baño afeitarse, a bañarse se puso ropa cómoda, zapatillas tomó un desayuno sustancioso y salio a caminar, sin prisa, sin rumbo.
Al salir de su departamento a la calle, miró a su alrededor, la ciudad ya había despertado, mucha gente iba y venía a toda prisa para ir a sus trabajos o hacia algún lugar. Respiró profundamente y hecho andar teniendo cuidado de observar todo a su alrededor, las calles los carros la gente, camino durante una hora y sin proponérselo comenzó a recorrer y a recordar un camino para él tan querido, las calles de su antiguo barrio, consiente o inconscientemente había llegado hasta el lugar, lo invadió un mar de emociones y recuerdos su barrio, su querido barrio.
Lo primero que vio es que casi todo estaba igual, habían cambiado algunas personas pero en general las casas y las calles eran las mismas, por ejemplo: la bodega de la esquina estaba en su lugar pero no era la típica bodega atendida por un descendiente de emigrantes chinos, en este caso era un descendiente de emigrantes japoneses, Zacura era su apellido, era un hombre serio pero amable y muy trabajador, desde muy temprano abría su bodega para atender al vecindario, conocía a todos los vecinos. No muy lejos de ahí a solo unas cuadras estaba el parque donde jugaban él y sus amigos en las tardes de verano, interminables partidos de fútbol y luego corrían todos en tropel a la bodega de Zacura para comprar gaseosas. Él siempre amable les decía, gaseosas heladas ¡no! recién han jugado un partido, gracias a esa advertencia nunca hubo un accidente que lamentar. Las carreras de bicicletas eran otro pasatiempo, sonreía al recordar a sus amigos en sus esfuerzo por ganar.
Avanzó unos pasos y frente a él estaba su amada quinta: Garzón # 882 era la dirección donde había vivido su niñez y parte de su adolescencia. No dudo y entró en el lugar, estaba igual limpia y bien pintada, el dueño y los vecinos siempre se ocupaban de mantenerla bien cuidada. Caminó hasta llegar al interior, segundo piso 2B era el número de su departamento, ahí vivió con su familia varios años hasta que su padre decidió mudarlos a su casa propia. Se encontraba frente a la puerta y tuvo la tentación de tocar el timbre pero se contuvo no quería importunar. Entre sus recuerdos le parecía escuchar la voz de su madre cuando lo veía salir por la puerta con su bicicleta - Ten cuidado no manejes por la pista y cuando cruces mira bien a todos lados,no te distraigas- sonrió al recordarla. Dio media vuelta para bajar por las escaleras y pasar delante del departamento de Alice su vecina y amiga, nunca olvido todo el esfuerzo que le costo juntar sus propinas para invitarla al cine y luego a comer helados, fue su primera novia los dos tenían quince años, los paseos tomados de la mano y el primer beso, fue un tiempo dulce de amor adolescente. Por su hermana mayor sabia que ahora ella estaba casada y le iba muy bien.
Siguió su camino y se detuvo frente al departamento de doña Teresa, ella era la señora que hacia movilidad escolar pero en el verano hacia movilidad a la playa, gracia a ella Mateo, Alice y los amigos y amigas de la quinta pasaron inolvidables veranos. La señora tenia tres hijas pequeñas que disfrutaban con sus amiguitas los baños de mar. Pero a las tres de la tarde todos estaban atentos porque era la hora de alistarse y regresas a casa.
Cuando salio de su quinta a la calle, unos metros más adelante se encontró con la quinta rival, los muchachos que ahí vivían, siempre estaban en competencia, siempre enfrentados con los muchachos de su quinta ya sea jugando partidos de fútbol, carreras de bicicletas o lo que fuera. Mateo y sus amigos no permitían que ninguno de los muchachos de esa quinta moleste a una chica de su quinta, ellos salían al frente y en algunas ocasiones hubo escaramuzas y peleas pero nada grave que lamentar.
Recorrió cada rincón de su barrio, cada lugar le traía un recuerdo y claro está pasar delante de su escuela primaria lo llenó de emoción. Recordaba a mis Aurora, su profesora que le enseñó las primeras letras.
Cuando se mudo con su familia a otro lugar nunca encontró el mismo ambiente de su barrio. Lamentó no ver a ninguno de sus amigos de aquella época, su trabajo lo había distanciado de ellos y de su propia familia.
Su hermana y hermano mayores ya tenían sus familias y él aun no podía por el trajín de su vida y de sus viajes. Deseos de tener una familia no le faltaban.
Cuando salio de las calles de su barrio, continuo su camino por la ciudad todo había cambiado la sintió extraña, nada en ella era igual.
Regresó a su departamento al caer la noche, estaba cansado pero feliz de haber recordado momentos gratos. No, todavía no se conectaría con el mundo quería terminar su día así, sin enterarse de nada. Ahora tenia el tiempo para comenzar a leer el libro que estaba sobre la mesa del velador. Se hizo la promesa de visitar a sus padres, no los veía desde hace un buen tiempo. Pensó que a partir de ahora tendría que tomar muchas decisiones en el cambio de su vida. Y mañana, solo mañana se conectaría de nuevo con el mundo del que se había apartado...por un día.
jueves, 26 de enero de 2017
EL ABRIGO ROJO
tres meses habían pasado desde que se iniciaron los trabajos de construcción del edificio. Los planos y el diseño ya habían sido aprobados por las autoridades de la ciudad que otorgaba el permiso para la construcción. La empresa que había contratado los servicios de los arquitectos también había aprobado el diseño de la gran torre.
Ahora el equipo de arquitectos supervisaba desde el terreno como se iniciaban los trabajos de excavación en el lugar para los cimientos del edificio. Se tenia el mayor de los cuidados para que no haya problemas que lamentar en el futuro.
Semanas de trabajo, intercambio de ideas y discusiones habían terminado. Se logró un trabajo de gran calidad y armonía en las formas y diseño. La torre se convertiría como lo querían sus dueños, en un hito dentro de la ciudad.
Rodrigo del Muro y sus arquitectos podían sentirse satisfechos de su obra. Para crear la torre se inspiraron en el estilo Art-Deco de los años 20 y 30 pero habían dado un paso adelante y trajeron el estilo a la modernidad. De lineas sobrias y elegantes en la cúspide de la torre y el cuerpo todo de vidrio con ligeras ondulaciones hacían que sobresaliera dentro del paisaje de la ciudad.
La entrada al edificio seria de pisos de mármol jaspeado, molduras y contornos lineales en las paredes del interior. Cada piso tendría el más fino mármol, con amplios ventanales, dominarían la vista de la ciudad. Los ascensores diez en total, estarían decorados con espejos biselados, esto daría al espacio la sensación de ser más grandes. Baños elegantes en cada piso. Las luces ubicadas en lugares estratégicos, crearían un ambiente cálido. El edificio estaría equipado con lo ultimo de la tecnología, con cámaras de seguridad y funcionamiento automático de los ascensores, identificación de personas a través de un sistema moderno de pantallas cuidadosamente ocultas al publico. Se había pensado en cada uno de los detalles, nada quedaba al azar. El resultado seria una torre elegante y moderna cuando se termine de construir, los planos y el diseño así lo demostraban. Los obreros en el terreno habían iniciado los trabajos y era de suma importancia controlar que todo marche bien. La idea era que la torre permanezca en el tiempo.
Por turnos se reemplazaban el equipo de arquitectos, se trabajaba con total atención en los detalles. Dentro de los días de descanso a Paul le otorgaron tres días de permiso para salir, podía quedarse en Santa Fe del Norte o ir de visita a su ciudad. Él eligió ir de visita a su ciudad quería ver a Cristiana.
Al día siguiente preparó un equipaje ligero, pero antes había mandado un mensaje a Cristiana para que lo espere en la estación del tren, no quería perder una sola hora de su permiso de tres días para verla. Muy temprano tomó el tren, solo algunas horas de camino los separaban.
Cristiana había recibido el mensaje,calculando la hora llegó puntual a la estación, no quería en lo absoluto que ocurra la tardanza de la vez anterior. Se había arreglado con esmero para Paul, se puso su abrigo rojo, porque aun hacia frió en la ciudad y en el interior llevaba un vestido elegante, contaba los minutos para que llegue el tren. Eran tres meses que habían pasado pero parecía una eternidad.
El tren silbando entró lentamente a la estación anunciando su llegada, la gente se acercó a la loza de embarque para ver a los pasajeros que bajaban. Cristiana de pie en el lugar esperaba distinguir la figura de Paul entre la gente al bajar del tren, unos instantes más y él bajaba junto a otros pasajeros. Cristiana lo vio a lo lejos y levantó la mano para avisar de su presencia. Paul ya la había visto, se acercó a ella, abrazó a su novia, fueron unos instantes de emoción.
Paul estaba feliz tenían tantas cosas que decir que los dos se atropellaban con las palabras, buscaron un lugar más tranquilo para hablar.
Aun abrazados Paul le decía -tienes que ir a visitar Santa Fe del Norte para que veas la obra del edificio, cuando este se termine de construir será increíble, no puedes imaginarlo hasta que lo veas, además me gustaría enseñarte la ciudad, es moderna y esta bien diseñada. No seria mala idea pensar que en un futuro no muy lejano tú y yo podamos vivir ahí, confía en mis palabras, no dudes.
Tomados de la mano, Paul y Cristiana salieron de la estación, el mundo les pertenecía, la vida era para ellos, si así lo deseaban. Caminaban sin prisa,solo querían vivir su presente el aquí y el ahora, lo demás no tenia importancia. Los planes y lo que podían desear lo hablarían después, ahora era su momento, solo para ellos dos.
Cristiana prometió a Paul que lo iría a visitar para que él le muestre la ciudad y la construcción de la gran torre que ahora era ya una realidad.
Después de varios meses Paul y Cristiana cumplieron su deseo de estar juntos parados frente a la torre al final de su construcción. El edificio se veía impresionante era una gran obra. Todos podían estar satisfechos, desde las autoridades, la empresa pero sobre todo el equipo de arquitectos con su director a la cabeza, habían trabajado con dedicación el resultado una obra impresionante.
Todo un evento en la ciudad, fue el día de la inauguración el alcalde, empresarios, arquitectos, los obreros y publico en general, miraban sorprendido la gran torre.
La ceremonia de inauguración las palabras del alcalde y luego la recepción en el primer piso sellaron el trabajo incansable de varios meses pero el esfuerzo valió la pena, se entregaba a la ciudad una gran obra. Paul y Cristiana dejaron la reunión en el primer piso por unos instantes, querían ver la torre iluminada en la noche de la ciudad, con las luces encendidas se veía más impresionante. Paul con esta experiencia había adquirido más conocimientos para su carrera y había ganado nuevos amigos y colegas. Una placa en el ingreso del edificio tendría los nombres de los arquitectos que habían realizado la obra.
Cristiana y Paul tomados de la mano admiraban la obra que quedaría en el tiempo y para ellos dos solo existía el deseo de estar siempre juntos.
FIN
jueves, 19 de enero de 2017
EL ABRIGO ROJO
Ese primer día, de haber llegado a la casa, en la noche, desde su habitación Paul se comunicaba con Cristiana y le comentaba todas las impresiones de su primer día: como las personas que había conocido, lo bonita que era la casa donde iba a vivir. Le decía además que al día siguiente comenzaba el trabajo en serio, no se podía perder más tiempo. Luego terminaron hablando de ellos y de lo mucho que se extrañaban. Cristiana comentaba con Paul como había sido su día. Era bueno pensar que la tecnología estaba de su lado para comunicarse a través de la pantalla de sus maquinas, de está manera se sentían más cerca. Conversaron por más de una hora y al final se despidieron dándose las buenas noches.
En la casa, al amanecer del nuevo día, se reunió en el comedor para el desayuno todo el equipo de arquitectos con el director Rodrigo del Muro, este les comunicó que irían a conocer el terreno donde se construiría la gran torre, era necesario ver el lugar para saber las dimensiones de lo que iban a construir.
El equipo se preparó para partir a bordo de una camioneta y en otra camioneta llevaban equipos modernos para tomar las medidas y dimensiones del terreno. Desde ese momento comenzaba el trabajo y era necesario poner cuidado, la construcción de la torre, así lo exigía.
El terreno hacia donde se dirigían quedaba ubicado a una hora de distancia de la casa, la camioneta que los llevaba iba por una autopista moderna, rodeada de grandes edificios. Al llegar al lugar se preparaban para un día de trabajo. El clima en la ciudad en ese momento era fresco esto les permitía realizar su trabajo sin problemas.
Como en toda construcción, los cimientos son de vital importancia porque sobre ellos descansa la construcción y en este caso lo era aun más por el tamaño y las dimensiones de la obra. La torre debía quedar perfectamente anclada al terreno para soportar los rigores del clima y la fuerza del viento. Con aparatos modernos de rayos láser se tomaban las medidas del terreno y la nivelación del mismo para comenzar a trabajar los planos y diseño de la torre.
El terreno era de gran tamaño, en él se ubicaría el edificio que estaría rodeado a su vez por jardines para darle una vista exterior ecológica y amable con el medio ambiente.
Dirigidos por el arquitecto en jefe, todos se encargaban de tomar las medidas del lugar. Rodrigo del Muro daba las instrucciones y supervisaba los detalles. Se quedaron toda la mañana y parte de la tarde para hacer el trabajo, varias veces corroboraban las medidas para que nada falle, de lo contrario seria una catástrofe y ellos como profesionales no podían permitirlo.
De regreso a la casa almorzaron y luego de un breve descanso fueron al salón donde se encontraban las mesas de trabajo, cada uno ubicado en su puesto escuchaba atento las indicaciones del director que por su experiencia sabia que se debía hacer, pero él también exigía a la vez que cada uno de los arquitectos expongan sus ideas y diseño.
En las siguientes semanas el ambiente de la casa, era de trabajo. En el equipo de arquitectos no había diferencias entre hombres y mujeres, todos eran profesionales del mismo nivel y trabajaban igual, aportaban e intercambiaban ideas. Los planos y el diseño comenzaban a tomar forma. En algunas ocasiones se tenia que volver a comenzar porque las exigencias en la estructura de la torre a si lo requerían. Tenían que asegurarse que cada detalle encaje con precisión y armonía.
En la mesa de trabajo también se hablaba de los materiales a usarse, estos tenían que ser de calidad y comprobada resistencia. El tamaño de la obra monumental era importante.
Como siempre Paul y Cristiana se comunicaban todas las noches, cada uno comentaba como había sido su día. El extrañarse hacia más difícil la distancia. Se sentían bien cuando conversaban y se veían por la pantalla, no era la misma sensación de estar uno al lado del otro pero aceptaban la realidad. Siempre se conectaban a la misma hora.
Mientras Paul estaba lejos realizando su proyecto, Cristiana también se dedicaba a los suyos. Trabajaba en el día y estudiaba de noche en la universidad para obtener su titulo y especializarse en finanzas. Mery e Ignacio habían tomado sus caminos, los amigos ahora se reunían cada vez menos ya no tenían tiempo, sus ocupaciones los habían llevado por diferentes rumbos y aun se alejarían más porque Ignacio había aceptado un trabajo que lo llevaría a vivir por dos años a una ciudad del interior del país.
Era natural era parte de la vida que cada uno tome sus decisiones, Cristiana estaba sumergida en su trabajo y estudios, había conocido gente nueva y nuevas amistades, su mundo había crecido.
Unos días antes que Ignacio parta hacia su nuevo trabajo, Mery y Cristiana le hacían una despedida, pasaría un tiempo muy largo para volverse a ver, los tres lo sabían y aceptaban que así debía ser, al final de la despedida brindaron por su amistad y por volverse a encontrar alguna vez.
CONTINUARÁ.
El terreno era de gran tamaño, en él se ubicaría el edificio que estaría rodeado a su vez por jardines para darle una vista exterior ecológica y amable con el medio ambiente.
Dirigidos por el arquitecto en jefe, todos se encargaban de tomar las medidas del lugar. Rodrigo del Muro daba las instrucciones y supervisaba los detalles. Se quedaron toda la mañana y parte de la tarde para hacer el trabajo, varias veces corroboraban las medidas para que nada falle, de lo contrario seria una catástrofe y ellos como profesionales no podían permitirlo.
De regreso a la casa almorzaron y luego de un breve descanso fueron al salón donde se encontraban las mesas de trabajo, cada uno ubicado en su puesto escuchaba atento las indicaciones del director que por su experiencia sabia que se debía hacer, pero él también exigía a la vez que cada uno de los arquitectos expongan sus ideas y diseño.
En las siguientes semanas el ambiente de la casa, era de trabajo. En el equipo de arquitectos no había diferencias entre hombres y mujeres, todos eran profesionales del mismo nivel y trabajaban igual, aportaban e intercambiaban ideas. Los planos y el diseño comenzaban a tomar forma. En algunas ocasiones se tenia que volver a comenzar porque las exigencias en la estructura de la torre a si lo requerían. Tenían que asegurarse que cada detalle encaje con precisión y armonía.
En la mesa de trabajo también se hablaba de los materiales a usarse, estos tenían que ser de calidad y comprobada resistencia. El tamaño de la obra monumental era importante.
Como siempre Paul y Cristiana se comunicaban todas las noches, cada uno comentaba como había sido su día. El extrañarse hacia más difícil la distancia. Se sentían bien cuando conversaban y se veían por la pantalla, no era la misma sensación de estar uno al lado del otro pero aceptaban la realidad. Siempre se conectaban a la misma hora.
Mientras Paul estaba lejos realizando su proyecto, Cristiana también se dedicaba a los suyos. Trabajaba en el día y estudiaba de noche en la universidad para obtener su titulo y especializarse en finanzas. Mery e Ignacio habían tomado sus caminos, los amigos ahora se reunían cada vez menos ya no tenían tiempo, sus ocupaciones los habían llevado por diferentes rumbos y aun se alejarían más porque Ignacio había aceptado un trabajo que lo llevaría a vivir por dos años a una ciudad del interior del país.
Era natural era parte de la vida que cada uno tome sus decisiones, Cristiana estaba sumergida en su trabajo y estudios, había conocido gente nueva y nuevas amistades, su mundo había crecido.
Unos días antes que Ignacio parta hacia su nuevo trabajo, Mery y Cristiana le hacían una despedida, pasaría un tiempo muy largo para volverse a ver, los tres lo sabían y aceptaban que así debía ser, al final de la despedida brindaron por su amistad y por volverse a encontrar alguna vez.
CONTINUARÁ.
jueves, 12 de enero de 2017
EL ABRIGO ROJO
El tren de las cinco ya había partido. Cristiana se apartó suavemente de los brazos de Paul y preguntó -¿por qué no había tomado el tren? estaba preocupada, si era su culpa nunca podría perdonárselo.
-Calma, no debes preocuparte, si voy a tomar el tren, hay otro que sale alas seis, hacia el mismo destino. Cuando vi que tardabas en llegar, cambié mi boleto de las cinco para las seis de la tarde, quería esperar para darte más tiempo. Tenia el presentimiento que algo pasaba, que dudabas en venir- dijo Paul y se acercó a Cristiana -hay dos días en la vida que no tienen importancia, uno es el día de ayer porque ya pasó y nada que haya ocurrido puede cambiarse y el otro es el día de mañana que siempre estará allí y no sabemos que nos traerá. Lo importante es vivir nuestro presente, el aquí y el ahora todo lo demás no tiene valor.
Cristiana respiró tranquila ¡sí! había dudado un momento pero ahora ya no. Tomados de la mano se dirigieron al pequeño café que quedaba dentro de la estación, se sentaron en una mesa apartada, querían estar solos los pocos momentos que les quedaban antes de la partida de Paul. Hablaron de sus planes, de lo que cada uno pensaba hacer mientras el otro esté lejos. Con sus palabras querían detener el tiempo pero esto era imposible.
Cuando el reloj marcaba las seis de la tarde se escuchó en el altavoz de la estación el aviso de la salida del tren.
Caminaron despacio y sin prisa hasta el embarque, ninguno de los dos quería separarse del otro. Se fundieron en un abrazo y muchos besos Paul le decía que apenas llegue a su destino le enviaría un mensaje para decirle que había llegado bien. No fue fácil separarse y al subir al tren por la ventana, Paul le hacia adiós.
Cristiana de pie en el embarque con el brazo en alto hacia lo mismo y veía como se alejaba el tren, su corazón latía con violencia pero no se movió del lugar hasta ver que la maquina se perdió en el horizonte. Con los ojos llenos de lágrimas dio media vuelta para salir de la estación. Sentía un vació, una tristeza que no podía contener.
En el tren, Paul tomó asiento, jamás imaginó que le costaba tanto separarse. Ya no podía ver a Cristiana de pie en el embarque, su figura había desaparecido. Respiró profundamente resignado, le esperaba varias horas de viaje. Para él todo lo que venia en el futuro sería nuevo y diferente.
Viajó toda la noche, fue difícil conciliar el sueño, eran demasiadas emociones vividas en las ultimas horas.
Al día siguiente muy temprano amaneció en la nueva ciudad: Santa Fe del Norte, faltaba dos hora para llegar a la estación, se preparó para lo que seria su nueva vida.
Al llegar a la estación final, lo esperaba un carro con chófer que lo llevaría a la casa donde iba a vivir con los demás arquitectos. Acomodaron sus maletas, subió al carro y una hora más tarde este se detenía frente a un gran portón que al abrirse mostró una casa amplia de dos pisos, con fachada de piedra y grandes ventanales, rodeada de bellos jardines, ese lugar seria en adelanta su nueva residencia.
Al entrar en la casa, fue conducido a su habitación en le segundo piso por el encargado del lugar. Este le indico que descanse, más tarde se le avisaría para ser presentado con el resto de los profesionales que ya se encontraban hospedados en el lugar.
La habitación que le habían asignado era amplia, bien iluminada, con una gran cama, una decoración sobria y baño interior. Una vez que se quedó solo en la habitación, tal como lo había prometido le envió un mensaje a Cristiana que a esa hora todavía estaría durmiendo: el mensaje decía -Mi querida Cristiana llegué sin novedad a mi destino. La casa donde voy a vivir es muy agradable, más tarde nos comunicamos. Besos, Paul.
Después de acomodar su ropa en el armario, darse un baño y cambiarse, llamaron a su puerta para que baje al salón donde estaban reunidos los demás arquitectos.
En el salón fueron presentados uno a uno los miembros de este nuevo equipo por el arquitecto en jefe y director de este programa Rodrigo del Muro hombre experimentado y profesional reconocido por sus obras.
Almorzaron todos juntos en el gran comedor, el grupo estaba casi completo solo faltaba uno que estaba en camino y ya no tardaba en llegar. Las mujeres arquitectos estaban presentes y cada una se había instalado en su habitación. El almuerzo transcurrió en un ambiente de camaradería, todos se conocían por primera vez.
Cuando acabaron de almorzar pasaron todos a la sala especial de reuniones donde el director les iba a dirigir unas palabras. Primero habló sobre las reglas de la casa para llevar una buena convivencia y luego trató el tema más importante: el proyecto de construcción del gran edificio.
-Estamos reunidos en esta casa para trabajar juntos. La empresa a la que represento quiere que el edificio que vamos a construir se convierta en un hito dentro de la ciudad que represente el progreso económico de la misma y la fortaleza económica de la empresa.
Tengo carta abierta para no escatimar en gastos y materiales en la construcción de esta torre, vamos cuidar hasta el más mínimo detalle en cuanto a diseño y seguridad, será un edificio moderno e inteligente.
De ustedes espero todo su esfuerzo. Somos un equipo que va intercambiar ideas y solo exijo de su parte cerebro, mente e inteligencia para desarrollar este proyecto de gran envergadura. Esta torre debe estar preparada para enfrentar los cambios de clima, la fuerza del viento, recuerden que tendrá ochenta pisos y en cuanto al diseño tanto exterior como interior, debe ser considerado casi una obra de arte.
El desafió estaba expuesto el trabajo iba ser arduo, exigente. El director junto a su equipo iban a cumplir todas las exigencias que demandaba la construcción de esta gran torre.
CONTINUARÁ.
Después de acomodar su ropa en el armario, darse un baño y cambiarse, llamaron a su puerta para que baje al salón donde estaban reunidos los demás arquitectos.
En el salón fueron presentados uno a uno los miembros de este nuevo equipo por el arquitecto en jefe y director de este programa Rodrigo del Muro hombre experimentado y profesional reconocido por sus obras.
Almorzaron todos juntos en el gran comedor, el grupo estaba casi completo solo faltaba uno que estaba en camino y ya no tardaba en llegar. Las mujeres arquitectos estaban presentes y cada una se había instalado en su habitación. El almuerzo transcurrió en un ambiente de camaradería, todos se conocían por primera vez.
Cuando acabaron de almorzar pasaron todos a la sala especial de reuniones donde el director les iba a dirigir unas palabras. Primero habló sobre las reglas de la casa para llevar una buena convivencia y luego trató el tema más importante: el proyecto de construcción del gran edificio.
-Estamos reunidos en esta casa para trabajar juntos. La empresa a la que represento quiere que el edificio que vamos a construir se convierta en un hito dentro de la ciudad que represente el progreso económico de la misma y la fortaleza económica de la empresa.
Tengo carta abierta para no escatimar en gastos y materiales en la construcción de esta torre, vamos cuidar hasta el más mínimo detalle en cuanto a diseño y seguridad, será un edificio moderno e inteligente.
De ustedes espero todo su esfuerzo. Somos un equipo que va intercambiar ideas y solo exijo de su parte cerebro, mente e inteligencia para desarrollar este proyecto de gran envergadura. Esta torre debe estar preparada para enfrentar los cambios de clima, la fuerza del viento, recuerden que tendrá ochenta pisos y en cuanto al diseño tanto exterior como interior, debe ser considerado casi una obra de arte.
El desafió estaba expuesto el trabajo iba ser arduo, exigente. El director junto a su equipo iban a cumplir todas las exigencias que demandaba la construcción de esta gran torre.
CONTINUARÁ.
martes, 3 de enero de 2017
EL ABRIGO ROJO
En la sala de espera los padres de Mery, Cristiana e Ignacio contaban los minutos para ver a la paciente que todavía estaba en la sala de emergencia. Cuando por fin pudieron verla Mery lloraba desolada, ya le habían aplicado fuertes calmantes para aliviar su dolor.
Su madre la consolaba y daba gracias a Dios porque la caída no tuvo consecuencias más graves.
Cristiana también consolaba a su amiga y le decía:
-Has tenido suerte, pudo ser peor el accidente, piensa, si la columna o el cuello se hubieran visto afectados. Nunca debes estar distraída cuando bajes una escalera.
Mery lamentaba su situación y lloraba -que voy hacer ahora, no puedo faltar a clases estamos para terminar el ciclo. Sé que me he salvado de un accidente mayor pero ahora no puedo faltar.
En voz alta, se prometió llegar con el pie enyesado y muletas todas las mañanas a sus clases.
Cuando Paul se enteró de lo sucedido por Cristiana, fue de inmediato a la clínica para visitar a su amiga, la encontró bien acompañada por sus padres y amigos.
Al día siguiente, cuando le dieron de alta en la clínica, Mery asistía a sus clases y se le veía caminar por el instituto con muletas y mochila. Su madre la llevaba y la recogía de sus clases y en las aulas sus amigos la ayudaban. Ahora tenía que adaptarse a su nueva situación.
Una semana había transcurrido desde el accidente de Mery y los amigos se habían reunido en su casa, reían con algunos inconvenientes que ahora tenía que pasar por su pie enyesado, ella misma hacía bromas al respecto.
En un momento de la reunión Paul se acercó a Cristiana para decirle que tenían que retirarse, él necesitaba hablar con ella en privado, en un lugar tranquilo. Era un tema que desde hace unos días quería conversar. Cristiana estaba intrigada por la seriedad de Paul. Se despidieron de Mery y sus amigos.
Al salir de la casa los dos caminaron en silencio, cerca había un parque, se detuvieron en el lugar tomaron asiento en uno de los bancos. La noche era tranquila, no hacia mucho frío, la luna en medio del cielo les alumbraba, Paul no sabía como empezar, pero sabía que tenia que hablar:
-Cristiana- dijo muy serio -desde hace varias semanas quería hablar de este tema pero lo he venido posponiendo. Ahora ya no puedo esperar más. Se trata de un proyecto en el que voy a participar; hace unos meses envié una solicitud para formar parte del equipo encargado del proyecto y fui aceptado. Es sobre la construcción de un edificio con los últimos adelantos y las técnicas modernas, es lo que llamamos un edificio inteligente. Tendrá ochenta pisos y se pondrá especial cuidado en cada detalle de diseño tanto exterior como interior.
Cristiana escuchaba a Paul con atención, todavía no sabia exactamente a qué se refería. Mientras tanto Paul continuaba con su relato -el proyecto se va a realizar en la ciudad de Santa Fe del Norte, esta dirigido por un arquitecto de prestigio internacional. Él, una vez al año convoca un concurso para que arquitectos recién graduados trabajen a su lado. En el grupo hemos sido seleccionados diez colegas, siete hombres y tres mujeres. Comenzáremos desde el principio, desde los planos, este es un proyecto ambicioso.
El trabajo de este arquitecto es muy reconocido a nivel internacional, ha realizado obras en varios países del mundo. Esta es una magnífica oportunidad para mi carrera porque voy aprender técnicas nuevas en cuanto a diseño, planos y construcción.
Tú sabes que la universidad te da los conocimientos pero es en la obra donde se adquiere experiencia y se aprende a solucionar los problemas, a veces hay que tomar decisiones en el momento para que la obra no se paralice, otras veces es necesario regresar a los planos para ver que se puede modificar y que no afecte el diseño- comentaba Paul con pasión
Santa fe del Norte era una ciudad próspera y moderna que quedaba al otro lado de la frontera, tenía grandes edificios y amplias autopistas. Sus recursos económicos eran abundantes, por eso una corporación importante había solicitado los servicios profesionales de este arquitecto para que realice la construcción del edificio que iba ser su sede principal.
Cristiana se alegraba por Paul, podía ver su entusiasmo y la felicidad que sentía por participar del proyecto pero a la vez sentía algo de inquietud ¿que pasaría con ellos?, no se atrevía a preguntar. Era el momento para que los dos aprovechen todas las oportunidades que les presentaba la vida.
-No puedo perder esta oportunidad, es una fortuna estar en el grupo elegido- se detuvo un momento tomó las manos de su novia y habló con sentimiento -por nosotros no te preocupes vamos a seguir juntos, es solo un año que pasará muy rápido. Siempre estaremos comunicados.
La alegría de Paul era legítima. Abrazo a Cristiana, ella no dudaba era su gran oportunidad, al final ellos eran una pareja y podían enfrentar esta nueva situación.
En medio de su alegría Paul preguntaba- ¿que te parece el proyecto? ¿ estás de acuerdo?
-No necesitas mi consentimiento, es tu decisión pero estoy de acuerdo, ¡este es tu momento!
Ella no quería ser un obstáculo en su decisión, para él era importante seguir adelante y era una prueba para los dos.
Cristiana se estremeció e interrumpió sus recuerdos de como lo había conocido. Miró el reloj de la mesita del velador, faltaban quince minutos para las cinco de la tarde y a esa hora partía el tren de Paul. Como estaba casi lista se puso el abrigo rojo y salio de su casa con dirección a la estación del tren, en el camino rogaba que ojalá pueda alcanzar a despedirse de él. A esa hora el tráfico estaba congestionado, en el taxi donde viajaba contaba los minutos, se arrepentía de haber dudado y de no estar a tiempo en la estación.
Llegó a la salida del tren con quince minutos de retraso, cuando entró en la estación vio a Paul en el embarque, esperando, corrió hacia él ¿Qué había pasado? ¿Por qué no haba tomado el tren? ¿Era su culpa que lo perdiera? ¿Acaso ya no iba a viajar? Se hacía todas estas preguntas, Paul al verla la abrazó en silencio y se quedó a su lado quieto.
CONTINUARÁ
-No puedo perder esta oportunidad, es una fortuna estar en el grupo elegido- se detuvo un momento tomó las manos de su novia y habló con sentimiento -por nosotros no te preocupes vamos a seguir juntos, es solo un año que pasará muy rápido. Siempre estaremos comunicados.
La alegría de Paul era legítima. Abrazo a Cristiana, ella no dudaba era su gran oportunidad, al final ellos eran una pareja y podían enfrentar esta nueva situación.
En medio de su alegría Paul preguntaba- ¿que te parece el proyecto? ¿ estás de acuerdo?
-No necesitas mi consentimiento, es tu decisión pero estoy de acuerdo, ¡este es tu momento!
Ella no quería ser un obstáculo en su decisión, para él era importante seguir adelante y era una prueba para los dos.
Cristiana se estremeció e interrumpió sus recuerdos de como lo había conocido. Miró el reloj de la mesita del velador, faltaban quince minutos para las cinco de la tarde y a esa hora partía el tren de Paul. Como estaba casi lista se puso el abrigo rojo y salio de su casa con dirección a la estación del tren, en el camino rogaba que ojalá pueda alcanzar a despedirse de él. A esa hora el tráfico estaba congestionado, en el taxi donde viajaba contaba los minutos, se arrepentía de haber dudado y de no estar a tiempo en la estación.
Llegó a la salida del tren con quince minutos de retraso, cuando entró en la estación vio a Paul en el embarque, esperando, corrió hacia él ¿Qué había pasado? ¿Por qué no haba tomado el tren? ¿Era su culpa que lo perdiera? ¿Acaso ya no iba a viajar? Se hacía todas estas preguntas, Paul al verla la abrazó en silencio y se quedó a su lado quieto.
CONTINUARÁ
jueves, 15 de diciembre de 2016
EL ABRIGO ROJO
El mundo de Paul era el mundo del arte. A él le gustaba asistir a las galerías de arte donde pintores y escultores exponían sus obras. Iba con regularidad al teatro y al cine. Siempre que conversaba con Cristiana le decía -la arquitectura no es solo números, cálculos y lineas. La arquitectura también es armonía en las formas, creatividad y diseño. Muchas veces se inspira en el arte y otras veces en la naturaleza para crear sus obras- él como arquitecto lo sabia bien.
Para Cristiana en cambio su mundo era diferente, era el mundo de los números, las cuentas exactas de los debes y haberes de los libros contables, las sumas y los gastos. Todo aquello debía tener un orden y una razón. Los números en los libros al final tenían terminar en azul. Para ambos sus mundos eran importantes pero no por ello debían ser distantes. Salían juntos y disfrutaban de la mutua compañía, de sus conversiones y también de sus diferencias.
Los fines de semana asistían a las galerías, donde Paul comentaba sus obras con Cristiana, todo aquello era nuevo para ella y le agradaba. iban juntos al teatro, al cine y al terminar conversaban de sus impresiones sobre la obra o película que habían visto.
La vida para ellos había dado un giro, se estaban conociendo y eran cómplices en sus sentimientos. Cristiana unas semanas después de salir con Paul lo había llevado a conocer a su familia que desde el primer día lo recibió con agrado. Al despedirse Paul de la familia, acordó con Cristiana para ir el sábado siguiente a la nueva galería que abría sus puerta.
Los días pasaron rápidamente y llegó el sábado, Paul fue a recoger a Cristiana para llevarla a la nueva galería donde se exhibía las obras de un escultor que era famoso en ese momento. Se despidieron de los padres de Cristiana y antes de salir para protegerse del frío se puso su abrigo rojo que tanto gustaba a Paul y partieron hacia la galería de arte. Cuando llegaron ya había gente en el lugar, ellos entraron y comenzaron a recorrer la sala para apreciar las obras.
Las esculturas eran verdaderas obras de arte, el artista había logrado plasmar en cada una de sus figuras humanas expresiones de dolor, alegría tristeza, angustia. Habían caras, torsos, brazos en posiciones que perecían quererse levantar de la piedra y salir del recinto, eran tan reales que daban esa impresión. En una de las escultura ubicada en la esquina del salón de la galería se podían observar solo manos que se levantaban al cielo pero expresaban gran fuerza.
En medio de la galería el escultor había colocado una escalera con diez peldaños y barandales a los costados, era una escalera que no iba a ningún sitio pero el artista quería que el publico asistente interprete el significado de esa escalera. Para él, la escalera representaba los peldaños de la vida pero la gente podía interpretar le que desee y dejarlo por escrito en el libro que había en la entrada.
Al terminar de apreciar la exposición pasaron a otra sala donde había un pequeño café, ahí hablaban sobre la obra del artista y lo que más les había impresionado. Ambos comentaban que las esculturas parecían tan reales.
El fin de semana lo pasaron juntos pero había llegado a su fin. Era el día lunes y cada uno tenia que ocuparse de sus propias actividades, quedaron en llamarse para ver si podían encontrarse en la tarde.
Lunes en la mañana en el Instituto, Cristiana conversaba con Mery, le contaba sobre la exposición de arte a la que había asistido. Mientras conversaban, las dos caminaban hacia el salón donde se dictaban las clases y el profesor esperaba muy serio a sus alumnos.
Pasaron varias semanas desde la fecha de entrega de sus trabajos en grupo. Ahora era lunes y el profesor les devolvía a los alumnos los trabajos con sus respectivas notas y comentarios. Tres grupos habían sacado la nota de excelencia y uno de esos grupos era el de Cristiana, Mery e Ignacio, ellos estaban felices. El profesor los había felicitado porque su trabajo había estado bien sustentado. Ese año los tres terminaban la carrera y se preparaban para salir al mundo, no querían que nada perturbe sus proyectos.
En un momento de descanso los tres amigos conversaban sobre sus planes de fin de año, se tomarían un mes de descanso y luego prepararían sus respectivas tesis para recibirse. Faltaba un tramo largo el que tenían que recorrer. Ignacio les decía a sus amigas -todavía somos estudiantes, donde nos llevara el futuro no lo sabemos.
Al termino de las clases cuando salían de los salones, en su apuro Mery dio un mal paso al borde de las escaleras y cayó aparatosamente dando varias vueltas. Tendida en el piso se quejaba por el dolor:
-Nadie la mueva- grito el supervisor -ya hemos llamado a la ambulancia.
Fue llevada de inmediato a la clínica más cercana, el resultado de su accidente no se podía saber por el momento, se tenían que esperar las radiografías y exámenes pero se temía que la columna este comprometida.
Cristiana e Ignacio estaban en la clínica cuando llegaron sus padres y preguntaron por su hija, ellos se acercaron para contarles como había sido el accidente de Mery.
Los padres y amigos en la sala de espera estaban pendientes de alguna noticia, pasaron varias horas cuando un doctor salio de la sala de emergencia para explicarles como estaba la paciente. La columna no había sufrido daño, ni tampoco otro lugar de su cuerpo, excepto el pie derecho que estaba roto y era necesario enyesarlo; además recomendaba que la paciente se quede esa noche en la clínica para su cuidado en caso suceda una complicación.
CONTINUARÁ.
jueves, 8 de diciembre de 2016
EL ABRIGO ROJO
CUENTO
El invierno había tardado en llegar. La ciudad lucia oscura y gris, el frío y la humedad hacían sus primeros estragos sobre la gente que se abrigaba con sacos, abrigos y bufandas para protegerse.
En su habitación Cristiana daba los últimos toques a su arreglo personal, era cerca de las cuatro de la tarde y a las cinco salia el tren donde iba a viajar Paul a la ciudad de Santa Fe del Norte por un año para seguir estudios de especialidad de su carrera. Ella tenía que ir a despedirse a la estación. Ese iba a ser un momento difícil, las despedidas no eran de su agrado y menos aún en esta ocasión.
En su habitación, daba vueltas preguntándose si ella no haría lo mismo, es decir partir a otro país u otra ciudad para hacer el curso de especialidad en su carrera. Era esta una oportunidad única, era el momento preciso de hacerlo, no tenían responsabilidades de otra índole que los detengan, solo era el momento de pensar en sus proyectos.
En su habitación, daba vueltas preguntándose si ella no haría lo mismo, es decir partir a otro país u otra ciudad para hacer el curso de especialidad en su carrera. Era esta una oportunidad única, era el momento preciso de hacerlo, no tenían responsabilidades de otra índole que los detengan, solo era el momento de pensar en sus proyectos.
Sobre la cama estaba extendido su abrigo rojo, era la prenda preferida de Paul, siempre que ella lo usaba, a él le agradaba ver como le quedaba y le decía que el rojo era su color.
El abrigo de Cristiana era de color rojo pero un rojo especial, no era estridente, el corte era moderno, tenía grandes botones al frente y en las mangas, la solapa esmoquin era amplia lo que le daba al abrigo un toque elegante, las pinzas del entalle hacían lucir la figura y los bolsillos en los costados completaban el modelo. En pocas palabras era el abrigo perfecto, abrigador y elegante.
Cristiana dudaba, caminaba nerviosa por la habitación, pensaba que tal vez era mejor no ir a la estación a despedir a Paul, a ella el amor a distancia no le agradaba, estas historia nunca tenían un final feliz; lo mejor era terminar y después de un tiempo si ambos querían regresar y eran libres, podían hacerlo.
Pensó enviar un mensaje de despedida a Paul y punto pero, debía en realidad tener esa actitud, acaso era lo correcto. Distraída miró el reloj, la hora avanzaba y ella no terminaba de decidir si iba o no a la estación. Se sentó en la cama cerca a la venta y recordaba como había conocido a Paul un año y medio atrás.
Pensó enviar un mensaje de despedida a Paul y punto pero, debía en realidad tener esa actitud, acaso era lo correcto. Distraída miró el reloj, la hora avanzaba y ella no terminaba de decidir si iba o no a la estación. Se sentó en la cama cerca a la venta y recordaba como había conocido a Paul un año y medio atrás.
Eran las seis de la tarde de un día miércoles, la cafetería a esa hora estaba llena de gente. Cristiana esperaba a sus amigos Mery e Ignacio, juntos iban a realizar un trabajo que les había dejado el profesor. Ella estudiaba la carrera de contabilidad en el Instituto Superior Contable.
De pronto se acercó Paul y pidió permiso para sentarse en su mesa -Disculpa puedo sentarme en este lugar, las demás mesas están ocupadas- Cristiana lo miró sorprendida y accedió a su petición. Paul se sentó al frente, extendió la mano para presentarse -Mi nombre es Paul, disculpa pero tengo que usar mi laptop, debo enviar unos correos urgentes- abrió su computadora y comenzó a escribir los correos que necesitaba enviar mientras tomaba un café. Cristiana lo observó indiferente, tomó su celular que estaba sobre la mesa y envió mensajes a sus amigos para que se den prisa y puedan reunirse a organizar el trabajo de estudios.
De pronto se acercó Paul y pidió permiso para sentarse en su mesa -Disculpa puedo sentarme en este lugar, las demás mesas están ocupadas- Cristiana lo miró sorprendida y accedió a su petición. Paul se sentó al frente, extendió la mano para presentarse -Mi nombre es Paul, disculpa pero tengo que usar mi laptop, debo enviar unos correos urgentes- abrió su computadora y comenzó a escribir los correos que necesitaba enviar mientras tomaba un café. Cristiana lo observó indiferente, tomó su celular que estaba sobre la mesa y envió mensajes a sus amigos para que se den prisa y puedan reunirse a organizar el trabajo de estudios.
Paul casi había terminado de enviar los correos cuando los amigos de Cristiana llegaron, fue un momento incomodo pero no hubo problema, Paul se puso de pie, se despidió y salio de la cafetería.
Mery que era la mejor amiga de Cristiana preguntó -¿Quién es? ¡cuéntamelo todo! ¿Que estaban conversando?
-No sé quien es, solo me pidió permiso para sentarse porque todas las mesas están ocupadas.
Mery se quedo con la curiosidad de enterarse de algo más porque Ignacio intervino para decir:
-No perdamos más tiempo y vayamos a lo nuestro que es, organizar el trabajo que tenemos que realizar.
El trabajo que tenían que hacer consistía en realizar una replica de una empresa y desarrollar todo el trabajo contable para el funcionamiento de la misma, por suerte Ignacio tenía un tío que trabajaba en una gran fabrica y él les iba a mostrar como se manejaban los libros de contabilidad, el balance, el pago de sueldos para los empleados, el pago de impuestos y demás movimientos que toda empresa realiza para su funcionamiento contable. Ademas tenían que inventar un caso donde la empresa era liquidada y se declaraba en quiebra, cuales eran los procedimientos contables que se debían realizar de acuerdo a las leyes.
Entre los tres amigos conversaban y se pusieron de acuerdo para visitar la fabrica al día siguiente, el trabajo a realizar era largo y tedioso.
Al día siguiente en la fabrica el tío de Ignacio les mostraba como se manejaba la fabrica en el área de contabilidad, estuvieron toda la mañana para anotar los procedimientos y poder comenzar con el trabajo, de todas maneras tendrían que regresar porque les faltaban aún, mucha información que completar.
Cuatro días más tarde en la misma cafetería estaban Cristiana, Mery e Ignacio conversaban sobre su trabajo y lo avanzado que estaba ya no era demasiado lo que faltaba para terminarlo.
En ese momento Paul que ya los había visto se acercó a su mesa para saludarlos. Se sentó junto a ellos y la conversación se dio en forma natural. Paul les comentó que era arquitecto graduado hace un año y trabajaba en una constructora que realizaba trabajos para la ciudad.
Como era un día viernes en la tarde ya no había la preocupación por las clases o el trabajo por eso estaban tranquilos y relajados conversando entre amigos sobre las actividades que cada uno realizaba en sus días.
Para Cristiana y sus amigos era el ultimo año de estudios después de eso, tendrían que dedicarse a buscar trabajo y es ahí donde la vida comenzaba a complicarse.
Ya era de noche cuando se despedían de Paul, este se ofreció a darles un aventon por el camino.
Al final del recorrido quedaron solo Cristiana y Paul que para sorpresa de los dos, no vivían muy lejos el uno del otro.
A partir de ese día, la amistad entre ellos se fue afianzando y no fue nada raro que ambos se convirtieran en pareja. A veces salían a compartir con Mery e Ignacio, los cuatro junto y otras veces eran solo ellos dos.
Paul comentaba con Cristiana la obra que estaba realizando la constructora, la arquitectura era su pasión y poco a poco fue llevándola hacia su mundo.
CONTINUARÁ.
Mery que era la mejor amiga de Cristiana preguntó -¿Quién es? ¡cuéntamelo todo! ¿Que estaban conversando?
-No sé quien es, solo me pidió permiso para sentarse porque todas las mesas están ocupadas.
Mery se quedo con la curiosidad de enterarse de algo más porque Ignacio intervino para decir:
-No perdamos más tiempo y vayamos a lo nuestro que es, organizar el trabajo que tenemos que realizar.
El trabajo que tenían que hacer consistía en realizar una replica de una empresa y desarrollar todo el trabajo contable para el funcionamiento de la misma, por suerte Ignacio tenía un tío que trabajaba en una gran fabrica y él les iba a mostrar como se manejaban los libros de contabilidad, el balance, el pago de sueldos para los empleados, el pago de impuestos y demás movimientos que toda empresa realiza para su funcionamiento contable. Ademas tenían que inventar un caso donde la empresa era liquidada y se declaraba en quiebra, cuales eran los procedimientos contables que se debían realizar de acuerdo a las leyes.
Entre los tres amigos conversaban y se pusieron de acuerdo para visitar la fabrica al día siguiente, el trabajo a realizar era largo y tedioso.
Al día siguiente en la fabrica el tío de Ignacio les mostraba como se manejaba la fabrica en el área de contabilidad, estuvieron toda la mañana para anotar los procedimientos y poder comenzar con el trabajo, de todas maneras tendrían que regresar porque les faltaban aún, mucha información que completar.
Cuatro días más tarde en la misma cafetería estaban Cristiana, Mery e Ignacio conversaban sobre su trabajo y lo avanzado que estaba ya no era demasiado lo que faltaba para terminarlo.
En ese momento Paul que ya los había visto se acercó a su mesa para saludarlos. Se sentó junto a ellos y la conversación se dio en forma natural. Paul les comentó que era arquitecto graduado hace un año y trabajaba en una constructora que realizaba trabajos para la ciudad.
Como era un día viernes en la tarde ya no había la preocupación por las clases o el trabajo por eso estaban tranquilos y relajados conversando entre amigos sobre las actividades que cada uno realizaba en sus días.
Para Cristiana y sus amigos era el ultimo año de estudios después de eso, tendrían que dedicarse a buscar trabajo y es ahí donde la vida comenzaba a complicarse.
Ya era de noche cuando se despedían de Paul, este se ofreció a darles un aventon por el camino.
Al final del recorrido quedaron solo Cristiana y Paul que para sorpresa de los dos, no vivían muy lejos el uno del otro.
A partir de ese día, la amistad entre ellos se fue afianzando y no fue nada raro que ambos se convirtieran en pareja. A veces salían a compartir con Mery e Ignacio, los cuatro junto y otras veces eran solo ellos dos.
Paul comentaba con Cristiana la obra que estaba realizando la constructora, la arquitectura era su pasión y poco a poco fue llevándola hacia su mundo.
CONTINUARÁ.
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