domingo, 24 de septiembre de 2017

UNA NOTICIA

Con la visita de sus padres Salvatore estaba con las manos llenas y ocupado.  
Al tercer día de su arribo a la ciudad, los llevó  a la imprenta para presentarlos con Giuseppe, de inmediato se creó un ambiente de amistad. Ellos hablaban en italiano y  Giuseppe se sentía feliz de estar rodeado de sus compatriotas. 
Había pasado un tiempo largo que él no visitaba Italia y estar rodeado por ellos, era como traer a su memoria recuerdos de la patria. Giuseppe no era de Roma como Salvatore y su familia, él era de Napoles pero igual se sentía feliz de recordar su Tierra.
Los padres de Salvatore estaban encantados de conocer a la persona que había apoyado a su hijo, conversaban con él y le agradecían su ayuda. 
Giuseppe los invitó para almorzar a su casa, su esposa no era italiana pero había aprendido a preparar exquisitos platos italianos. 
El caso de Giuseppe fue distinto al de Salvatore. Él llegó al nuevo mundo para buscar oportunidades y una nueva vida.  Conocía todos los secretos del trabajo de imprenta por lo que con gran esfuerzo y dedicación pudo abrir su propia imprenta en Managua, poco a poco fue creciendo el negocio para convertirse en una imprenta grande e importante. Más tarde formó una familia y se quedó a vivir en las tierras soleadas de Nicaragua.  
A la hora del almuerzo en la casa de la familia de Giuseppe, Salvatore y sus padres compartían la mesa con sus hijos Niccolo, Marcus y su esposa Gracia. El almuerzo fue excelente, los platos verdaderos manjares de la cocina italiana. Gracia que ya sabía que venían invitados había preparado un gran festín y como era costumbre no podía faltar un buen vino para acompañar las pastas, asados y ensaladas. 
El almuerzo transcurrió en un ambiente festivo, de felicidad y anécdotas, todos conversaban y reían.
Cuando llegó la hora de despedirse y retirarse de la casa, el padre de Salvatore volvió agradecer a Giuseppe por el apoyo a su hijo, éste comentó: -Salvatore es como un hijo más y es un excelente trabajador.
Luego, Salvatore y sus padres se fueron al hotel a descansar, más tarde su hijo tenía que regresar a la imprenta, era día de semana y el trabajo lo esperaba.  En la noche vería a Rosanella y comentaría con ella sobre el almuerzo en la casa de Giuseppe y su familia. 
Los días transcurrían entre el trabajo y los paseos, Salvatore y sus padres eran llevados por Rosanella a cada rincón turístico de la ciudad. Los comentarios, las risas y los momentos agradables se pasaban volando. Los días se hacían cortos.
Salvatore se daba cuenta que algo perturbaba a su novia, por momentos la veía preocupada pero ella no decía nada y seguía adelante con los paseos.
Habían pasado veinte días entre risas y recuerdos familiares, era el momento en que los padres de Salvatore tenían que regresar a Italia, su padre no podía abandonar por más tiempo su consulta y a sus pacientes, era hora de despedirse y con mucha tristeza partir de Managua. 
Primero se despidieron de Giuseppe y su familia
y al día siguiente en el aeropuerto se despedían de Rosanella y Salvatore, ambos padres abrazaron a su hijo, fue un momento emotivo su madre no quería llorar, ellos no sabían cuando iban a regresar. 
No hablaron de la enfermedad de su hijo. Estaban felices de haber pasado unos días con él.     
Una hora más tarde el avión partía de Managua con destino a Italia. 
Salvatore y Rosanella caminaban en silencio tomados de la mano, salían del aeropuerto 
-¿Qué sucede Rosanella hace días que te veo preocupada- comentó Salvatore.
Ella no deseaba hablar y menos contarle que le sucedía en realidad, pero Salvatore sospechaba que se trataba de sus padres, casi estaba seguro que en su casa seguía teniendo problemas con ellos, la estaban presionando para que termine su relación con él.
Entonces fue Salvatore el que rompió el silencio y  comentó lo que desde hace varias semanas estaba pensando:
-Rosanella en todos estos días he pensando y quería decirte que debo regresar al mar es importante que siga con mi rutina de ejercicios.  Yo te he comentado que eso favorece  mi estado de salud. Quiero pedirte  que me acompañes para irnos juntos e iniciar una nueva vida. He pensado que San Juan del Sur sería el lugar ideal para comenzar de nuevo ¿qué te parece?
Rosanella no contestó enseguida pero pensaba que quizás sería lo mejor, así estaría lejos de sus padres, de la presión y problemas que había con ellos.
-Tienes razón Salvatore es mejor irnos de Managua y de los problemas que tengo con mis padres, ellos no quieren comprender y quieren  obligarme a terminar contigo. San Juan del Sur me parece  el lugar perfecto, tiene hermosas playas y podemos iniciar nuestra vida. 
En la noche los dos conversaban y planificaban como iban hacer para partir, ambos tenían que dejar arreglados sus respectivos trabajos y compromisos. 
Rosanella dejó en su puesto a Margarita que con gusto aceptó, cerro todos los pendientes en el trabajo entregó sus papeles y documentos a la dirección de la casa de los niños y se preparó para partir.
Por su lado Salvatore habló con Giuseppe para contarle su decisión y agradecer toda la ayuda y molestias que se había tomado, no le comentó lo de su enfermedad, no era necesario.
En menos de dos semanas estaban arreglados todos sus asuntos para partir, no querían perder  más tiempo.
La mañana de la despedida, Rosanella en su casa preparaba lo que iba a llevar, sus trajes de lujo y joyas quedaban con sus padres, ella solo se llevaba lo necesario e indispensable, sus padres al ver lo que estaba haciendo su hija recriminaron su actitud y se inició la discusión de siempre pero esta vez el padre tuvo palabras duras para hija:
-No pienses que voy apoyarte en esto, no regreses a pedir ayuda si te va mal, las puertas de esta casa están cerradas para ti. 
Su madre fue más conciliadora mientras la acompañaba a la puerta le decía -hija todavía estás a tiempo de arrepentirte y quedarte en tu casa, por favor reacciona, piensa que vas a ir a una aventura, no sabes como va a terminar.
-Madre ustedes no pueden disponer de mi vida, no estamos en la época medieval, yo he elegido mi camino y tengo que partir. Ninguno de los dos ha querido conocer a Salvatore y no le han dado una oportunidad-  Rosanella no quiso decir más.  
Luego guardó su maleta en el Jeep rojo que usaba para hacer sus viajes, besó a su madre en la frente, se puso al timón y partió sin mirar atrás, sabía que su madre seguía parada en la puerta. 
En el camino las lágrimas brotaban, ella nunca hubiera querido despedirse así de sus padres pero su decisión estaba tomada y ahora iba a recoger a Salvatore que la esperaba en la imprenta. 
Cuando llegó al lugar, Salvatore la esperaba con su mochila y con el poco equipaje que tenía, Tonino estaba a su lado y ambos listos para partir. 
Se despidió por ultima vez de  Giuseppe con un abrazo y un beso en cada mejilla. Marcus y Niccolo también se despidieron de él. 
Salvatore subió  con Tonino al Jeep,  él y Rosanella tenían un camino que recorrer.  Tomaron la carretera principal, el sol todavía estaba en el cielo cuando el Jeep rojo abandonaba la ciudad de Managua rumbo a un destino desconocido... La ciudad elegida para su nueva vida era San Juan del Sur. La esperanza de comenzar de nuevo los acompañaba.                 
 CONTINUARÁ   
      

domingo, 17 de septiembre de 2017

UNA NOTICIA

Salvatore y Rosanella seguían adelante con su compromiso, ambos se veían después del horario de trabajo, se sentían felices al estar juntos. 
Cuando Rasanella conoció a Tonino éste la aceptó como parte del equipo y muy pronto los tres paseaban por las calles de Managua.
Rosanella le mostraba a Salvatore sus lugares favoritos de la ciudad y alguno que otro fin de semana se escapaban en un viaje a la ciudad de Granada. 
Nada podía ser más perfecto para ellos que la compañía mutua y Tonino a su lado. 
Una noche que regresaban un poco tarde a la imprenta, Rosanella y Salvatore subieron al segundo piso, no había palabras entre los dos, el amor flotaba en el aire, la luz de la habitación quedó apagada, solo la noche era su cómplice, pronto entre los dos no existía espacio que los separe, eran uno solo. El sentimiento, el amor estaba con  ellos. 
Rosanella se quedó al lado de Salvatore hasta el día siguiente. Como era Domingo se tomaron todo el tiempo para levantarse, no había prisa ambos estaban felices, se tomaban de las manos, las palabras estaban demás. 
A media mañana se alistaron para ir a desayunar, salieron con Tonino eran de nuevo los tres. 
En el restaurante pidieron el desayuno y mientras esperaban de pronto sonó el celular de Salvatore, sus padres lo llamaban, como siempre la comunicación con ellos era fluida...conversaban seguido. Le anunciaban a Salvatore que en tres días estaban viajando a Nicaragua querían visitarlo, querían ver como estaba. 
Él  sintió mucha alegría de volverlos a ver pero les advirtió que no tenía un lugar donde recibirlos, sus padres le dijeron que no había problema, ellos se quedarían en un hotel. Era la ocasión perfecta para que conozcan a Rosanella, pensaba Salvatore. 
Al medio día decidieron ir a la casa de Rosanella, ella quería presentar a Salvatore con sus padres, el compromiso entre los dos iba en serio. 
Cuando llegaron a su casa, Rosanella hizo pasar a Salvatore a una sala mientras iba a buscar a sus padres, ellos estaban en su habitación. 
La casa era grande y elegante, todo el ambiente era fino, se notaba gran cuidado en la decoración Salvatore estaba asombrado. 
En la habitación, Rosanella con sus padres conversaba, se inicio una discusión, sus palabras eran de reproche ¿donde has estado? estaban molestos no les agradaba que saliera con Salvatore ¿quién es él? un desconocido decía el padre, no es la persona que hemos soñado para ti. 
Rosanella no quiso discutir con ellos pero dijo -no se olviden que yo soy una persona adulta que trabajo y dependen de mí las decisiones con respecto a mi vida.  
Dio media vuelta y se retiró de la habitación. Lamentaba la actitud de sus padres no alcanzaba a comprender sus razones.   
Se dirigió a la sala donde estaba Salvatore le pidió salir de la casa, tenía que respirar aire fresco se sentía mal e incómoda con sus padres. 
En la calle caminaron en silencio unos instantes tomados de la mano, hasta que Rosanella comenzó hablar: primero le pidió disculpas a Salvatore por el comportamiento de sus padres, le dijo que ellos eran buenas personas pero siempre habían soñado para ella, un matrimonio por todo lo alto con una persona de su misma condición social  -no lo tomes a mal Salvatore-ellos no te conocen, no saben quién eres, poco a poco yo les voy a hablar de ti para que sepan acerca de tu persona, que haces y a que te dedicas- dijo Rosanella para explicar a Salvatore porque sus padres no habían salido a recibirlo.   
Éste se sintió incómodo, pero no quería renunciar a Rosanella, solo comentó. -No sé que puedo decir, la decisión es nuestra y si tu deseas continuamos, somos adultos Rosanella y podemos seguir adelante, no quiero que te sientas mal.
Terminaron el día paseando y conversando sobre ellos, Rosanella regresó temprano a su casa, tenía que hablar con sus padres. 
Salvatore de regreso a la imprenta, se echó en la cama que la noche anterior los había cobijado, pensaba cuál seria su futuro...¿futuro? se preguntaba.
Los padres de Salvatore llegaron a Managua y para ese día Giuseppe le había dado libre para estar con sus padres todo el día. 
Salvatore se alegraba de recibirlos y ellos aún más felices de ver a su hijo que estaba bien a pesar que el tiempo se había cumplido, ya eran más de seis meses. 
Se hospedaron en un hotel cómodo y elegante, conversaron de lo bien que se veía. Su madre no dejaba de mirarlo, su hijo estaba bien.  
Salvatore les habló de sus amigos y recién pudo contar con detalle el porqué de su cambio a Nicaragua, les dijo donde vivía y las cosas que hacía en su día a día, pero mientras hablaba se sentía perturbado, eran dos días que no veía a Rosanella, solo habían hablado  por teléfono.
Al tercer día por fin se encontró con Rosanella,  después del trabajo Salvatore la llevó  a conocer a sus padres, estos quedaron encantados con ella, les agradó su trato y manera de ser, muy pronto estaban los cuatro en una amena conversación. 
Entonces Salvatore aprovechó el momento para decir a sus padres que en unas semanas más se casaría con ella, era una decisión bien pensada -no quiero que se preocupen, Rosanella  conoce todo sobre mi estado  de salud-  comentó al final Salvatore.
Rosanella sorprendida con su petición de matrimonio, aceptó. Sus padres se alegraron con su decisión, ahora su hijo no estaría solo pero al mismo tiempo se preguntaban si era lo más acertado. 
El día había terminado después de despedirse de sus padres en el hotel y de acompañar a Rosanella a su casa.
Ya  en la imprenta, sobre su cama, Salvatore reflexionaba lleno de emociones por la visita de sus padres y por su compromiso, él seguía firme en su decisión  pero desde hace unas semanas venía pensando que era mucho el tiempo que estaba en la ciudad, tenía que regresar al mar, era una prioridad, debía seguir con su rutina de ejercicios que tanto bien le había hecho. 
Tendría que hablar con Rosanella para planificar con cuidado lo que iba hacer y dijo en voz alta, que no tendría  problema con respecto a su situación legal..el mar y  la vida lo esperaban. Tonino a su lado era el testigo silencioso de sus reflexiones.          
 CONTINUARÁ    
     















       

domingo, 10 de septiembre de 2017

UNA NOTICIA

La fiesta organizada en un hotel de lujo por el comité de damas, fue un éxito, lo recaudado era para la casa de los niños sin hogar. 
El dinero sería utilizado para solucionar las necesidades mas urgentes de la casa.
Un importante empresario de la ciudad, donó una gran cantidad de zapatillas en diferentes tallas para los niños de la casa. 
Esa noche de fiesta, todos se sentían solidarios y querían colaborar.   
Rasanella y el comité no podían sentirse más felices, su trabajo era recompensado para ayudar a los niños.
En esos días de trabajo arduo Salvatore había encontrado a Rosanella en dos oportunidades pero los encuentros habían sido casuales, ninguno de los dos lo había buscado. 
Cada uno estaba ocupado desarrollando sus actividades pero Salvatore, no podía dejar de pensar en Rosanella y una noche mientras trataba de dormir dando vueltas en la cama pensaba en voz alta, mientras Tonino a un lado lo escuchaba. 
Se acercaba la fecha en la que se cumplían los seis meses desde que el doctor Francesco le diera en Roma la mala noticia con respecto a su salud. Él se sentía lo bastante fuerte y bien a pesar de su terrible diagnostico. 
Tonino, dijo en ese momento -no puedo más con este sentimiento que me ahoga el alma, voy hablar con Rosanella y que sea ella la que decida si me acepta o no. No tengo la vida comprada pero aún puedo vivir, este sentimiento que me llena de alegría cada vez que estoy cerca de ella.
Luego silencio, Salvatore estaba decidido, lo que debía ser...será pensaba, ya no quería dar más vueltas, ya no quería negar lo que sentía. 
Al día siguiente buscaría a Rosanella en el hogar de los niños que es ahí donde trabajaba y enseñaba educación inicial.  Él necesitaba hablar con ella.
Al día siguiente terminado su horario de trabajo en la imprenta y después que todos se habían retirado, Salvatore subió al segundo piso, se baño, cambió y alistó, quería estar lo más presentable para ella y que lo conozca mejor.  
Salio por un costado de la imprenta, era una puerta independiente que daba a la calle. Si aún tenía suerte podía  encontrarla en la casa de los niños.
Todavía  estaba claro el día, cuando Salvatore 
caminaba por las avenidas, no muy lejos de ahí quedaba la casa.  El corazón se le agitaba en el pecho, era un momento difícil para él, no sabía que iba a decir o cómo hablar con Rosanella. 
Llegó a la casa de los niños, tocó la puerta con decisión. Al abrirse ésta, Salvatore preguntó al portero por Rosanella, el hombre lo quedó mirando y después dijo- un momento por favor. 
Al cabo de unos minutos se acercó Rosanella  -¡Salvatore! que sorpresa casi estaba por retirarme- comentó sorprendida, ella no imaginó que era él, el que la buscaba. 
Al costado de la portería había un pequeño salón donde se recibían las visitas, en ese salón conversaban Rosanella y Salvatore, ella le comentaba que ya habían comenzado a realizarse los trabajo para la casa de los niños, se trataba de solucionar lo más urgente. Pero hubo un instante de silencio incomodo entre los dos, entonces Salvatore fue el que  habló:
-Rosanella, desde que hablamos la primera vez no he dejado de pensar en ti, yo quería preguntar si tal vez tú, me aceptas en tu vida.  
Silencio total, ella lo miraba, no sabía que decir, siempre pensó que Salvatore, la veía solo como una amiga, él, hasta ese momento había sido tan distante y ahora le confesaba esa verdad. 
El silencio de Rosanella fue para Salvatore una espada, estaba seguro que no lo iba aceptar pero Rosanella en ese instante comentó:
-No imagine jamás que tú sentías algo hacia mi persona, siempre fuiste tan distante y ahora me sorprenden tus palabras.
-Si no deseas nada conmigo, dilo, yo me retiro y nunca más vuelvo ha decir una palabra- habló Salvatore con serenidad y dispuesto aceptar su rechazo. 
-Porque decides por mí y no me dejas terminar de hablar, desde que te vi la primera vez me agradó tu manera de ser, tal vez si nos conocemos mejor puede crecer el amor- contestó Rosanella más tranquila al saber los verdaderos sentimientos de Salvatore. 
Salvatore tomó las manos de Rasanella y las beso, con eso sellaban su amor. 
Ella se puso de pie y dijo -es mejor que nos retiremos, la casa es de los niños y ya van a cerrar. 
Todavía no era de noche cuando los dos enamorados salían del hogar de los niños, tomados de la mano, Salvatore invitó a Rosanella a un pequeño restaurante, tenía que decir algo más y esto era importante, quizás ella ahora si podía rechazarlo pero tenía que decirlo, no podía ocultarlo.
En el restaurante se sentaron en una mesa apartada, lo que iba a decir rompería  sus ilusiones al ser rechazado por Rosanella. 
-Hay algo que es importante que sepas y si después de escucharme no quieres saber nada de mí, yo lo voy a comprender y aceptar- dijo Salvatore muy serio y comenzó a contar todo con respecto a su enfermedad y no saber exactamente su tiempo de vida. 
Le contó de su vida en Roma, de sus padres y cual era su profesión.  Le explicó hasta el más mínimo detalle  sobre el incidente en Costa Rica y su traslado a Nicaragua. 
Quería que ella sepa todo con respecto a su persona  para que decida que hacer. Él no quería  ocultar nada, sus cartas estaban sobre la mesa y su vida también. 
Rosanella escuchaba atenta cada palabra de Salvatore, su historia era increíble y lo que había vivido en los últimos meses, era aun más increíble. 
Al terminar de hablar Salvatore agregó -si ahora te levantas y te vas, yo voy a comprender que no quieres nada conmigo y no te puedo culpar.
No hubo rechazo de parte de Rosanella, ella lo había aceptado antes de saber su historia y no había cambiado de idea, quería estar a su lado y así se lo hizo saber. 
Después de esa conversación Salvatore estaba tranquilo, por fin se sentía feliz. 
En el restaurante comieron  algo ligero y salieron a caminar un poco, la noche era especial.  
Unas cuadras más adelante tomaron un taxi, Salvatore acompaño a Rosanella a su casa, ahí se dio cuenta que ella vivía en un barrio elegante y que pertenecía a una de las familias de dinero de la ciudad. 
El sorprendido ahora era él,  ella lo había aceptado pero ¿lo aceptaría su familia?. Él no tenía las mismas posibilidades económicas.   Rosanella a pesar de su posición, era una mujer sencilla, suave y delicada en su trato y eso era lo que más le agradó de ella, luego su espíritu de ayuda hacia  los demás, lo convenció. 
Mientras la abrazaba con amor para despedirse pensaba, porqué la vida tenia que ser tan complicada. 
CONTINUARÁ 
   
                         
  
        
   

domingo, 3 de septiembre de 2017

UNA NOTICIA

Con el dinero que le habían enviado sus padres, Salvatore pudo pagar el hotel y mudarse al segundo piso de la imprenta. Giuseppe Pasquale preguntó a Salvatore porque sus padres enviaban el dinero a su nombre. 
-¿Qué sucede Salvatore cuál es el problema? ¿qué estás ocultando?
Salvatore no tuvo otra salida más que contarle el incidente ocurrido en Costa Rica, no quería que Giuseppe desconfiara de él o piense que estaba involucrado en  algo turbio, solo obvió el tema de su enfermedad, eso no era necesario contarlo, le comentó además que ese había sido el motivo para pedir ayuda a la embajada y  de esa manera es cómo llegó hasta la imprenta. 
Giuseppe después de oír su historia se sorprendió -vaya... dijo, es un verdadero problema el que tienes, pero no te preocupes al menos aquí tienes trabajo.
Salvatore comenzó a trabajar con dedicación, estaba atento al más mínimo detalle, quería aprender todo lo concerniente al trabajo, era una forma de agradecer a Giuseppe por su ayuda.
Tonino, su fiel compañero, estaba también instalado junto a él y muy pronto se volvió el amigo de todos y aceptaba la compañía  mansamente. Tonino se acomodaba en un rincón para no estorbar. Salvatore le había advertido que tenía que portarse bien.   
En la imprenta se trabajaba hasta las seis de la tarde y luego se cerraba, de ahí todo el mundo se iba a casa. 
Salvatore subía al segundo piso, donde en una de las esquinas del depósito tenía una cama y una pequeña cómoda para guardar su ropa. Giuseppe Pasquale le había proporcionado esto para que viva el tiempo que necesite, no era un hotel de lujo pero el lugar era limpio, cómodo, con una gran ventana que daba a la calle. 
Después del horario de trabajo salia a pasear con Tonino para que haga un poco de ejercicio, cenaba algo ligero y regresaba a su casa, como él llamaba al depósito. 
Con el dinero recibido desde Italia, se había comprado dos pantalones, polos, una casaca delgada y zapatillas. Con todas esas compras aun le sobraba dinero, sus padres habían sido  muy generosos con el en envío, pero él no quería molestarlos y por suerte con el trabajo de la imprenta podía vivir un tiempo hasta ver la forma de cómo solucionar su problema.
Muy pronto Salvatore con Giuseppe y sus hijos Marcus y Niccolo se hicieron amigos y lo consideraban uno más de la familia, él se sentía afortunado de contar con ellos. Algunos domingos lo invitaban almorzar a su casa y la esposa de Giuseppe le preparaban ensaladas de verduras porque sabían que era vegetariano. 
Habían pasado casi dos meses desde que llegó Salvatore a la imprenta Mi Favorita, cuando una mañana soleada entró al lugar Rasanella y su amiga Margarita, buscaban a Giuseppe, querían mandar hacer un trabajo de imprenta, se trataba de unas invitaciones para realizar una fiesta que se haría en un hotel de lujo de la ciudad. 
A la fiesta asistirían la gente de la alta sociedad y empresarios, el motivo era recaudar fondos para la casa de los niños sin hogar. Rosanella y su amiga pertenecían al comité de damas de ayuda por los niños. 
Como Giuseppe estaba ocupado le pidió a Salvatore que le muestre el catálogo para escoger el modelo de las invitaciones. 
Después de algunos comentarios y ver los modelos de tarjetas se decidieron por uno. 
Giuseppe también quería ayudar a la casa de los niños y les hizo un precio especial por las invitaciones que estarían terminadas dentro de tres días, era importante que estén pronto para enviarlas a los asistentes.                
Terminada las conversaciones y hecho el trato Rosanella y Margarita se retiraron. 
Salvatore no quería aceptarlo pero Rosanella llamó su atención. 
Él, hasta   ese momento se había mantenido alejado de cualquier compromiso, pensaba ¡qué podía ofrecer!... ¿futuro?. Él mismo no sabía en que momento podía caer al piso y quedar tendido sin vida.
No, no era justo para la otra persona comprometerse con él. 
Se quedó pensativo mientras miraba como se alejaban las dos jóvenes mujeres. 
Era mejor concentrarse y seguir trabajando. Salvatore era consciente de que no podía enamorarse, él no sabía cuál era su tiempo de vida. 
Se cumplieron los tres días y fue Margarita a recoger las invitaciones, no estaba Rosanella con ella, era mejor así, pensaba Salvatore pero sintió curiosidad  por la obra y la casa la de los niños. Margarita le contó cómo se realizaba la obra y la ayuda. Si, él deseaba podía visitar la casa los domingos que era el día que se realizaban las visitas.
El trabajo en la imprenta como todos los días continuaba, Salvatore después de terminar la jornada, se reunía algunos días con Marcus y Niccolo para salir a un bar y reunirse  con otros amigos, pero él se abstenía de tomar, no podía hacerlo, por ello solo pedía una botella de agua y nada más. Marcus le hacia bromas y decía: 
-Eres el amigo más aburrido y sano que conozco, no tomas, eres vegetariano y piensas solo  en trabajar.
Marcus ignoraba la enfermedad de Salvatore y éste solo reía con los comentarios. 
No quería hablar de su salud para qué, no tenía sentido...eso era algo personal.
El siguiente domingo en la mañana Salvatore paseo con Tonino por la ciudad y en la tarde se fue a visitar la casa de los niños. 
Tonino quedó seguro y guardado en el patio de la imprenta, era mejor así.
La tarde estaba fresca, el calor del día había menguado, cuando llegó a la casa de los niños y tocó la puerta  hubo cierto reparo de dejarlo entrar, nadie lo conocía, pero Rosanella que estaba en el lugar lo hizo pasar. Salvatore no imaginó que ella podía estar en la casa un domingo en la tarde.
Rosanella recorrió con Salvatore las instalaciones del lugar, le contó que ella estaba haciendo una lista de las necesidades más urgentes para luego informar al comité de cómo usar el dinero que se iba a recaudar. 
Pasaron los dos juntos una tarde agradable conversando y conociendo a los niños, ellos eran alegres y despiertos a pesar de las circunstancias. 
En la casa estaban bien cuidados, pero como siempre las necesidades eran muchas. 
Salvatore se despidió de Rosanella el terminar la tarde, salio de la casa, caminaba de regreso a la imprenta por las calles de Managua, no quería aceptarlo pero pensaba en ella  y en su compañía.
CONTINUARÁ.
             
            

domingo, 27 de agosto de 2017

UNA NOTICIA

Salvatore terminó de hablar con el cónsul y se retiró de la embajada. La conversación  había sido directa y clara. El cónsul le había dado algunas sugerencias para ayudarlo, la primera era que tenga calma y la segunda que se presente  con Giuseppe Pasquale un compatriota que vivía hace muchos años en Managua, tenía su familia y el cónsul lo conocía porque en varias ocasiones realizó trabajos de imprenta para la embajada.   
Giuseppe Pasquale era el dueño de una imprenta importante en la ciudad y podía darle trabajo para ganar algo de dinero y mantenerse en su nueva situación.  Por el momento nada más se podía hacer. Salvatore caminó unos pasos por la avenida  miraba el papel con la dirección de la imprenta  que le había dado el cónsul -no te preocupes- dijo  -yo voy a llamar a Giuseppe para comentarle que tú vas a ir y que por favor te ayude, estoy seguro que no se va a negar,  de todas maneras dinero vas a necesitar.
Respiró profundamente la mañana era clara y el Sol ya estaba en el cielo. 
Antes de regresar al hotel fue directo a la imprenta que no quedaba muy lejos de la embajada. Cuando llegó hasta el lugar la puerta estaba abierta de par en par, en lo alto había un letrero que decía imprenta Mi Favorita, entró  y no tuvo que presentarse porque Giuseppe Pasquale ya estaba enterado de lo que se trataba y al verlo sabía que era Salvatore. 
Por suerte el cónsul no dio detalles de su situación, solo le comentó que necesitaba trabajo por un tiempo. 
Salvatore quería guardar por el momento detalles de su estadía en Managua, era mejor así. 
Se presentó con Giuseppe y este le dijo que podía empezar a trabajar ahora mismo -no te preocupes aquí tienes trabajo, el salario no es muy alto pero te puede alcanzar. 
Giuseppe interrogó a Salvatore, si conocía algo del trabajo de imprenta, éste le dijo que no pero que estaba dispuesto ha aprender. 
Los dos italianos conversaban en su idioma, Salvatore le preguntó donde podía encontrar un hospedaje más barato que un hotel, Giuseppe contestó:
-No te preocupes, en el segundo piso de
la imprenta tengo un depósito que se puede acondicionar para que te hospedes ahí el tiempo que necesites. 
Salvatore no sabía como agradecer a su nuevo amigo, un señor mayor que estaba casado y tenia dos hijos contemporáneos a él. 
Ahora venia lo más difícil porque no sabía si podía aceptar que se quede con Tonino en la imprenta. 
-Giuseppe puedes darme permiso para quedarme en la imprenta con mi perro, él puede ser un excelente guardián.
-Tienes una mascota, eso es un poco complicado pero mientras no sea un animal ruidoso y peligroso está bien, atrás hay un patio donde se puede quedar mientras trabajamos- comentó Giuseppe de buena gana, sin molestarse.
Salvatore volvió agradecer a su amigo y agregó -no te preocupes Tonino no va molestar-. Dicho esto se retiró y prometió que la mañana siguiente estaría temprano en la imprenta para comenzar a trabajar. 
Regresó al hotel y buscó a Tonino que lo habían puesto en jardín interior, ni bien vio a Salvatore se abalanzó sobre él moviendo la cola de felicidad, ambos subieron a la habitación. 
Salvatore se sentó en la cama, tenía que llamar a sus padres para contarles su nueva situación, lo haría sin crearles alarma ni preocupación, ciertos detalles era mejor dejarlos para que no se preocupen por él.
Habló con cada uno de sus padres sin exagerar lo que estaba viviendo,  les comentó que se encontraba bien que no se preocupen y por último les pidió si  podían enviarle un poco de dinero  ya que estaba necesitado. 
Sus padres no se negaron y dijeron que el dinero sería enviado al día siguiente. Salvatore les dijo que hagan el envío a nombre de Giuseppe Pascuale y les dio la dirección de la imprenta. 
Había decidido esto porque no quería usar su tarjeta de crédito para evitar ser ubicado por medio de ésta si tenía una orden de captura, era mejor por un tiempo mantenerse oculto para evitar más problemas,además en su cuenta de ahorros ya no quedaba mucho dinero.  
Sus padres se sorprendieron con esta petición -qué sucede hijo- preguntó su padre pero Salvatore logró calmarlos diciendo que todavía no tenía una dirección  fija  y les aseguró que estaba bien que Giuseppe era una persona seria y podía confiar en él.
Cuando terminó de hablar se despidió de sus padres, Salvatore les dijo que por un tiempo estaría en Managua y que luego vería que iba a hacer. 
No quería desesperarase eso no le hacia bien y tampoco quería caer en un estado depresivo, nada de eso era bueno para él. 
Ahora tenía que pensar con calma, agradeció  al cónsul la ayuda y a Giuseppe también, sin ellos no sabía que hubiera hecho.
El siguiente paso era resolver el pago del hotel, con el dinero que iba a recibir podía cancelar la habitación y mudarse al segundo piso de la imprenta. Pensaba que esta era una nueva vida, quería olvidar su pesadilla. Tonino estaba a su lado y movía la cola feliz por su amo.
 CONTINUARÁ               

domingo, 20 de agosto de 2017

UNA NOTICIA

Salvatore iba a toda velocidad en su carro para llevar al policía al hospital, tenía que ser atendido de urgencia pero en el camino se inició una discusión:
-Te voy a denunciar por ataque a la autoridad, vas a ir preso y tu perro va ser sacrificado-  dijo el policía y apretaba su mano para detener la sangre. 
-Tú sabes bien que no ocurrió así,  fue  un lamentable accidente, Tonino es un animal pacífico, él solo reaccionó para defenderme- comentó Salvatore para explicar el comportamiento de Tonino.  
El policía insistió en su denuncia y no quiso aceptar la explicación de Salvatore. 
Entonces éste agregó -mi perro es un animal sano, tiene completas todas sus vacunas, sobretodo la antirrábica, puedes comprobar lo que digo en la veterinaria de Vicente Alcántara, insistió varías veces en este asunto para que el policía no sea sometido a un tratamiento innecesario contra la rabia que él sabía, era complicado.
Llegaron al hospital y fueron directo a la sala de emergencia para que atiendan al policía, mientras Salvatore en la sala de espera le explicaba a la enfermera lo sucedido e hizo que ésta apunte en su cuaderno el teléfono y dirección de la veterinaria donde tenían el historial de Tonino para que comprueben  lo de la vacuna contra la rabia y no sometan al policía a un tratamiento por este mal.  Luego dio media vuelta y salio del hospital fue al estacionamiento, abrió la puerta del carro, sacó a Tonino y de la guantera tomó el pasaporte que llevaba para identificarse.
No lo pensó dos veces y con solo la ropa que llevaba puesta, algunos billetes en el bolsillo y Tonino fue a buscar un camión de carga para cruzar la frontera al otro lado, hacia Nicaragua. Tenía que abandonar el país, las autoridades nunca iban a comprender que lo sucedido fue un accidente,  él no ordenó a Tonino atacar al policía. Además pensó, que si iba preso en pocas semanas de la desesperación moriría y su querido amigo sería sacrificado ¡no! no podía aceptar esa situación. Ni en la peor de sus pesadillas imaginó algo así. 
No regresó a su departamento, abandonó el carro en el frontis del hospital y logró conseguir un camión de carga que vaya hasta la frontera,  tenía que irse lo más pronto.
En el viaje de varias horas hacia la frontera  conversaba con el chófer del camión, evitó contarle lo sucedido y rogó que no le hicieran problemas en la frontera, en el puesto de control. Cuando llegaron a este lugar Salvatore dijo a la  policía de frontera que iría por unos días de turismo a Nicaragua, no dio más explicaciones, por suerte los inspectores lo vieron como un turista más y lo dejaron pasar.                  
El camino fue largo e incomodo para él   
y Tonino pero no se quejaba, no tenía otra alternativa, si tomaba un bus pensaba que podían detenerlo en la frontera, además no contaba con mucho dinero.  
Bien entrada la noche llegó a la capital de Nicaragua, a la ciudad de Managua. Buscó un hotel pequeño donde le permitieran hospedarse con Tonino. 
Cansado y con hambre se derrumbó sobre la cama, no pudo evitarlo se puso a llorar por la situación que estaba viviendo y la impotencia de no poder hacer nada. 
Por su enfermedad no podía tener estados depresivos eso afectaría el tumor que llevaba en la cabeza. 
Miraba a Tonino que estaba echado sobre una pequeña alfombra al pie de la cama y le decía -en buen lió me has metido amigo pero no podía abandonarte, ahora me he convertido en un prófugo de la ley.
El cansancio logró rendirlo y se quedó dormido sin comer, a esas horas ya no lograba pensar con claridad, mañana resolvería lo que iba hacer.
Al día siguiente muy temprano Salvatore se bañó y entregó su ropa para que sea lavada, pidió que la secaran rápido, porque quería  ir a su embajada a pedir ayuda.
En el hotel dejó como prenda de pago  a Tonino y un fino reloj que era lo único de valor que tenía, esto era la garantía de que iba a regresar ya que el administrador  desconfió de él porque se alojó sin  equipaje. 
Salvatore salio a la calle, tomó un taxi indicando al chófer que lo lleve a la embajada de Italia, en el camino miraba las calles de la ciudad y al llegar a la casa de su embajada y cruzar la puerta se sintió seguro y en casa, respiro aliviado.  Pidió a la recepcionista hablar con el embajador pero éste se encontraba ocupado y fue el cónsul el que lo atendió. 
Un asistente lo hizo pasar a una sala amplia y cómoda, a los pocos minutos entró el cónsul, tomaron asiento, Salvatore se presentó e identificó mostrando su pasaporte, luego comenzó a contarle su historia desde que llegó a Costa Rica y porque había venido a ese país. 
Le comentó también de su enfermedad y el tiempo que podía quedarle de vida. Habló de lo más grave, de lo sucedido con el policía y porque  se vio obligado a de dejar el país vecino.
Al terminar preguntó al cónsul que podía hacer ahora en su caso.
El cónsul lo escuchó y por unos instantes guardó silencio, pensaba en como ayudar a un compatriota en una situación difícil, después dijo: 
-Lamento realmente lo de tu enfermedad, el incidente con el policía es grave, puedo decir con seguridad que no puedes regresar a ese país si no quieres ser detenido, no vas a poder salir por ahora de Nicaragua porque puedes tener una orden de captura.  Lo único que puedo asegurar es que tienes que quedarte en Managua por un tiempo muy largo. 
Salvatore se estremeció, sintió que se derrumbaba, su caso era realmente grave. Ni siquiera podía viajar de regreso a Italia.
El cónsul también agregó -no has debido viajar con un perro en el asiento del copiloto, Tonino debió viajar en el asiento de atrás...pero las cosas sucedieron de esa manera. 
Ahora Salvatore veía su vida incierta, oscura, sin dinero, sin amigos y sus padres ignorando que sucedía con él. 
CONTINUARÁ
        


           

           

domingo, 13 de agosto de 2017

UNA NOTICIA

Los días transcurrían tranquilos para Salvatore, las mañanas en la playa de Punta Arenas surfeando, eran un magnifico ejercicio para él. Había logrado conseguir el equipo completo que necesitaba para correr olas, la excelente y le permitía encontrar a la perfección su comunión con el mar.  
La fuerza que tenía que ejercer con el cuerpo en  el dominio de la tabla lo mantenían en forma y el deslizarse sobre las olas lo hacían sentir libre y creaban en su cuerpo grandes cantidades de adrenalina, en esos momentos solo pensaba en que era parte del mar.
Una mañana que había terminado su rutina de surfear y se alistaba para regresar a su hospedaje, se acercó a él un pequeño cachorro al parecer no sin dueño nadie lo acompañaba. Salvatore se sorprendió por lo amistoso que era, movía la cola y buscaba su atención. 
Caminó por la arena directo al hospedaje y el perrito lo seguía. Salvatore acarició su cabeza y dijo.
-No muchacho, no puedes seguirme, nuestra amistad termina aquí- pero el cachorro no hacía el menor  caso y al llegar al hospedaje el dueño del lugar salio para espantarlo, Salvatore fue directo  a su habitación. 
Después de ducharse y cambiarse decidió que ese día no iba almorzar en el hospedaje y fue a buscar un pequeño restaurante que había visto a unas cuadras adelante. Al salir a la calle, sorpresa para él, estaba el pequeño cachorro que lo esperaba sentado a la sombra de un arbusto.
-¡Hey!  ¡tu!  cachorro embustero quieres ser mi amigo-  comentó Salvatore y le acarició la cabeza de nuevo, el animal movió la cola contento y lo siguió. 
Desde ese día se convirtieron en inseparables, el perrito iba con él a todos lados y fue bautizado con el nombre de Tonino. La sintonía del amo y su perro fue inmediata, Tonino había ganado el corazón de Salvatore, tal vez era porque los dos estaban solos y se acompañaban mutuamente. 
El problema era que en el hospedaje no podían tener a Tonino, entonces Salvatore pidió al dueño unos días para encontrar un pequeño departamento y vivir con su perro, se había enterrado que la señora Catalina, una vecina de la ciudad,  alquilaba departamentos semi amoblados para turistas no muy lejos del lugar, era su oportunidad para estar más cómodo  y tener privacidad.
No fue problema alquilar un departamento y mudarse con Tonino, ahora los dos iban juntos a todos los lugares. Pronto en la ciudad todos los conocían, lo más sorprendente era que Salvatore le había enseñado a Tonino a correr olas, él se subía a la tabla confiado y surfeaba al lado de su amo con seguridad, la gente los observaba sorprendidos desde la playa, era un espectáculo verlos correr la olas juntos.                  
Habían pasado varias meses, desde que los dos amigos se encontraron, para ese momento Tonino ya no era un pequeño cachorro, se había convertido en un perro grande. Salvatore lo llevó al veterinario para que lo examinen y le pongan todas vacunas necesarias, sobretodo la antirrábica quería tener a Tonino sano y feliz. Por el veterinario se enteró que no era un perro de raza. tenia cruce con pitbull por eso era un perro grande y fuerte pero amable y bueno con todos los que se acercaban a él.
Los dos eran inseparables Salvatore había encontrado un amigo entrañable y fiel que era famoso porque sabía correr tabla como él. 
Su enfermedad no la sentía, los dolores de cabeza habían desaparecido, su alimentación ahora era completamente vegetariana y seguía una rutina sana de ejercicios. Era realista, sabía que no estaba curado pero evitaba pensar en ello. 
Con sus padres la comunicación era diaria y se sentían más tranquilos o por lo menos cuando hablaban con él no demostraban tristeza.
Cuatro meses se habían cumplido desde que llegó a la playa para realizar su sueño, estaba instalado en un departamento cómodo y acompañado por Tonino podía pedir algo más...¡si! pensaba él, era el tiempo de planificar a que se iba a dedicar para ganar algún dinero, pues la plata de sus ahorros no iban a durar eternamente. 
Él, era ingeniero ambiental, algo podía hacer en esa hermosa playa donde ahora vivía. Se había comprado un carrito viejo que  funcionaba bastante bien, éste le servía para movilizarse en caso  tuviera que ir un poco más lejos.
Esa mañana del día viernes había terminado temprano de surfear, se alistó porque quería ir al municipio para averiguar que trámites necesitaba para poner un negocio, sobretodo en su caso como extranjero. 
Subió a su carro como siempre con Tonino que se ubicó en el asiento del copiloto, viajaban tranquilos por las calles de la ciudad cuando en un cruce fue detenido por el silbato de un policía que se acercó al carro y levantó la voz para decirle que había cometido una infracción grave. Salvatore estaba seguro que no había cometido ninguna falta  pero el policía seguía  hablando en voz alta y levantó la mano. En ese momento Tonino que estaba en posición de alerta y en forma instintiva se abalanzó por la ventana del carro y mordió la mano al policía para defender a su amo que pensó iba hacer atacado. 
Lo más grave de todo, es que Tonino no soltaba la mano del policía que gritaba de dolor. 
Todo ocurrió en fracción de segundos. Salvatore tuvo que golpear a Tonino para que no siga mordiendo al policía que le sangraba la mano copiosamente. 
La desesperación hizo presa de Salvatore, salió del carro y amarró la mano del policía con un pañuelo pero este se mojó rápidamente de sangre, había que llevarlo de emergencia  al hospital.  El policía estaba lleno de furia por el dolor que sentía, Salvatore ahora no sabía que podía pasar, subieron los dos al carro y se  dirigió a toda velocidad al hospital del lugar. 
CONTINUARÁ                      

domingo, 6 de agosto de 2017

UNA NOTICIA

Salvatore dejaba su ciudad y su vida en Italia. Para volar al otro lado del mundo, su destino San José de Costa Rica. 
Las horas de vuelo en el avión lo hacían reflexionar sobre su decisión, no se arrepentía quería vivir el tiempo que podía vivir a su manera.
Después de varias horas de vuelo llegó a su destino, cansado y con hambre, aunque había comido un refrigerio en el avión.
Se registró en inmigraciones del nuevo país donde iba a vivir un tiempo, no quería pensar en su enfermedad, en todo momento quería mantenerse optimista y no estresarse. La vida era para él desde ese momento un regalo.
Buscó un hotel en el centro de la ciudad,  su idea era conocer bien el lugar y aprender el idioma sin prisa y a su ritmo, la ventaja es que el italiano y el español se parecían un poco o al menos no era tan extraño el uno del otro.  
En los días siguientes recorrió la ciudad, hacer turismo era lo que más le agradaba. El lugar era bonito y  la gente amable, podía darse cuenta de ello porque cuando él hablaba a la hora de comprar o preguntar por algo, lo escuchaban con paciencia para entender que es lo que quería.  Él mismo se sorprendió de lo rápido que se estaba adaptando a la nueva ciudad. 
En los momentos que hablaba con sus padres, les contaba sus experiencias y las costumbres de la gente del lugar. 
Salvatore no quería hacer planes a futuro, en su caso solo vivía el día a día, el dinero  que había ahorrado le servía  para vivir un tiempo mientras pensaba que podía hacer o a que dedicarse.
El clima soleado de San José lo llenaba de optimismo, los planes de turismo ecológico llenaban gran parte de sus días, pero ahora que conocía mejor la ciudad,  quería mudarse hacia Punta Arenas donde estaban las playas, estar cerca al mar era su gran deseo, desde un principio esa fue su idea dedicarse a lo que más le gustaba...¡surfear! 
Para cuidar su salud él se había hecho un plan, primero: comer saludable, nada de productos envasados  con preservantes, ni siquiera consumía azúcar, sus alimentos eran frutas, verduras, muy poca carne, pollo y sí, mucho pescado. Extrañaba las deliciosas pizzas que hacia con su madre, ella le había enseñado a prepararlas desde la masa, muchas veces se divertían, preparando diferentes tipos de pizzas. 
Un año atrás había terminado con su novia, Lorena, ambos se habían dado cuenta que su relación no daba más, querían quedar como amigos tranquilos y en paz, lo último que supo de ella es que vivía en Florencia y que estaba feliz con su trabajo, cuando la recordaba sonreía y le deseaba lo mejor. 
Un mes completo en San José, ya era el momento de partir a Punta Arenas, quería vivir y disfrutar de la tranquilidad de una ciudad pequeña frente al mar y lo que  había notado desde que llegó a Costa Rica que sus dolores de cabeza habían disminuido, esto era un aliento para él que lo llenaba de optimismo, sabía que no estaba curado pero mantener la esperanza lo ayudaba a seguir adelante. 
A sus padres les comentó que se iba a Punta Arenas que no se preocupen que todo estaba bien. 
Quería hacer el deporte que tanto le gustaba y estar frente al mar era excelente. 
Con una maleta y una mochila tomó el bus que lo llevaría hacia Punta Arenas donde se encontraban las mejores playas para surfear.
El día avanzaba y después de algunas horas de viaje llegó a Punta Arenas, Salvatore escogió la playa Santa Teresa un lugar tranquilo y pacífico, con un mar y un cielo maravillosos que lo dejaron asombrado, nunca antes había visto algo así. 
Buscó un pequeño hostal que fuera barato y cómodo pues el turismo estaba transformando el lugar, pero aun era tranquilo para vivir. 
Encontró el lugar perfecto donde hospedarse, era limpio con grandes ventanales que daban al mar y un ambiente familiar, se sentía en el paraíso. 
Se apresuró a instalarse en la habitación designada para él, quería salir cuanto antes  para averiguar donde conseguir el equipo necesario y correr al día siguiente las olas que se tanto deseaba.  
Salió del hospedaje Don Tomás así se llamaba el lugar y caminó hasta la playa que estaba a unos pasos, miró el mar, las olas eran perfectas, el lugar era pacífico, sabía que practicar este deporte todos los días lo ayudaría a sentirse mejor. 
Se sentía libre, feliz con la briza del mar en la cara, nada podía ser más perfecto que el paisaje que tenia al frente.  La vida y la esperanza latía dentro de él.           
CONTINUARÁ    
         

domingo, 30 de julio de 2017

UNA NOTICIA

Salvatore caminaba sin rumbo por las calles céntricas de Roma, las altas temperaturas abrazaban la ciudad, era el mes más caluroso  del verano.
La noticia que había recibido lo dejó atónito, sin habla, no podía comprender, él tenia recién veintinueve años y se suponía una vida por delante. 
Ahora el destino le jugaba una pasada. Recién se daba cuenta porqué estaba sufriendo cambios en su cuerpo pero sobretodo el porqué  de esos terribles dolores de cabeza al punto de no poder concentrarse en el trabajo. 
Su padre que era doctor, le había aconsejado que vaya al consultorio de un amigo y colega que era especialista en todo lo referente  a cabeza. Su padre era cardiólogo, no podía examinarlo, además es bien sabido que los médicos prefieren derivar a sus parientes a otros colegas para ser examinados. 
Un día antes había pasado por exámenes completos de cabeza y exámenes de neurología.
Al día siguiente en la  mañana, recibía los resultado en la clínica del doctor que lo atendió. 
El doctor Francesco era el especialista y habló personalmente con Salvatore, le explicó detalladamente  lo que pasaba con él, comentó además que era necesario comenzar cuanto antes el tratamiento para aliviarse o al menos sentirse mejor. En estos casos el tiempo es importante.  
Salvatore guardó silencio un instante, luego le pidió al doctor que no le diga nada a sus padres, él quería hablar  con ellos para contarles lo que estaba sucediendo. 
Desde el momento que el doctor le dio la noticia, habían pasado varias horas. Camino por las calles de la ciudad para serenarse y tratar de comprender su mal.  Se detuvo en un café  situado en una calle tranquila  lejos del bullicio del centro, tenía  que pensar como iba hablar con sus padres y cuál sería su decisión. 
Bien entrada la noche llegó a su casa, sus padres lo estaban esperando en la sala, preocupados, preguntándose donde estaba su hijo, por un momento pensaron lo peor pero al verlo llegar sintieron un gran alivio.
Salvatore saludo a sus padres y les pidió sentarse para conversar con ellos. 
-Papá, Mamá quiero decirles algo pero les pido no ser interrumpido hasta que termine.
Serio y tranquilo comentó:              
-Padre, el doctor Francesco, tu amigo y colega que me ha revisado completamente y después de todos los exámenes necesario, hoy día en la mañana me entregó los resultados. 
Hemos conversado ampliamente de mi estado de salud, yo le pedí que sea directo y me diga sin temor la verdad. 
Entonces, el doctor me dijo que tengo un tumor cerebral que no hay duda al respecto, no se puede operar por la zona donde se encuentra ubicado.
Debo comenzar cuanto antes el tratamiento de quimioterapia para combatirlo. 
Si Salvatore no comenzaba  el tratamiento, solo le quedaban seis meses de vida, así de claro y directo fue el doctor. 
Los padres miraban a su hijo, su madre se puso de pie no pudo conservar la serenidad y comenzó a llorar, el padre se contuvo pero habló para reconfortarlo.
-Hijo, Francesco es una eminencia en su especialidad ponte en sus manos y comencemos mañana mismo  el tratamiento. 
Salvatore se puso de pie abrazó a su madre le pidió tranquilidad y comentó -Padre no dudo que el doctor Francesco sea una eminencia pero no voy a entrar a ningún tratamiento, les pido por favor comprendan mi situación y mis deseos, no estoy en contra de la ciencia pero la quimioterapia es demasiado agresiva y no quiero pasar por las consecuencias que deja el tratamiento. He visto de cerca a un amigo sufrir los estragos secundarios del tratamiento y al final terminar muriendo.
-No todos reaccionan igual al tratamiento, cada cuerpo es diferente, no puedes negarte está oportunidad de cura- contestó su padre para tratar de convencerlo.
Su madre también le suplicó que entre al tratamiento -eres nuestro único hijo, te pido haz caso a tu padre, él sabe de lo que está hablando. 
Salvatore beso a su madre en la frente le pidió que vuelva a tomar asiento, a su padre le pidió lo mismo.
El hijo de pie frente a sus padres con toda la serenidad que podía sentir comentó -por favor, si tengo el cáncer y solo me quedan seis meses de vida, quiero vivir a mi manera ese tiempo, ustedes comprendan mis palabras y mi deseo, no voy a cambiar de idea, es más, mañana mismo voy a renunciar a mi trabajo y prepararme para hacer un largo viaje.
El trabajo que desempeñaba era de asesor, Salvatore se había recibido de ingeniero ambiental y daba asesoría a varias empresas. 
Los dolores de cabeza que sufría en los últimos tiempos le quitaban la capacidad de realizar bien su trabajo.
El amaba la naturaleza, amaba estar cerca al mar, en sus vacaciones de verano se iba a una ciudad al norte de Italia, Rappalo, para surfear, era eso lo que más le gustaba.
En los días siguientes preparó su viaje dejó todo en orden, alistó sus maletas, compró su pasaje de avión. 
Su destino viajar al otro lado del mundo, el lugar escogido: Costa Rica, sabía que ese país tenía una gran actividad en cuanto al turismo ecológico  y él de eso entendía bien, era su carrera. 
Su intención no era hacer sufrir a sus padres pero si estaba cerca a ellos y verlos tristes lo mataría en pocas semanas. 
Salvatore tenía la esperanza de si llevaba una vida tranquila, sin estrés, se alimentaba sanamente y hacia ejercicios diarios, podría tener más oportunidades de vivir. 
El día señalado para su viaje sus padres lo acompañaron al aeropuerto se despidieron de él con abrazos, le dijeron que lo llamarían todos los días. Salvatore se despidió de ellos subió al avión, no tenía idea que pasaría con él. 
Sus padres lloraban la decisión del hijo pero no podían hacer nada, solo respetar sus deseos.   
El avión levantó vuelo y Salvatore por la ventana se despedía de su querida ciudad, de su vida hasta ese momento y se embarcaba a un destino desconocido.  
CONTINUARÁ     
     
    
   

domingo, 23 de julio de 2017

¡TADEO!

En medio de la noche, en lo más alto del acantilado, en la zona más rocosa se vislumbraba una figura humana. Tadeo estaba sentado en un sobresaliente de la roca, pensaba, era tan fácil arrojarse al vacío y así terminar con el dolor que le apretaba el pecho.
Levantó la voz para gritar ¿por qué? desde esa altura nadie  podía oírlo, él  solo sentía el silencio y la tristeza. No comprendía lo que había sucedido todo fue tan rápido.
Valeria ya no estaba con él, ella había sido una presencia cálida en su vida, recordaba sus palabras, sus manos cuando acariciaba su cabello y decía:
-Tady- como ella lo llamaba con cariño -no te preocupes voy a estar bien, mi viaje va a durar solo tres días, sabes que tengo que ir al interior del país para terminar de recopilar datos que son importantes para la tesis.
Valeria había estudiado antropología y quería especializarse en antropología forense. Pensaba terminar lo más pronto la tesis para recibirse. 
Dos días antes ellos conversaban y Valeria le  comentaba lo que iba hacer durante el viaje de investigación para la tesis. El mismo la acompañó hasta la estación de buses para despedirse.
No podía contener las lágrimas, Valeria se había ido en un viaje sin retorno ocasionado por un accidente absurdo; como suelen ser la mayoría de accidentes. El chófer del bus perdió el control del timón en una curva peligrosa mientras subía por la cordillera y cayó al abismo.
Rescatar los cuerpos fue una tarea difícil pero lograron sacarlos.  Tadeo apenas podía disimular su dolor, quería reunirse con su novia. 
Antes de esta viaje él pensaba pedirle matrimonio, ellos habían conversado del tema pero ella le pidió esperar hasta terminar la carrera. 
-Tady después de recibirme te prometo que vamos a conversar sobre la boda y poner una fecha.
La vida les había regalado momento felices, Tadeo podía desnudar su alma con Valeria con la seguridad y confianza que ella lo escuchaba y comprendía. 
El amor los había tocado, eran amigos y cómplices. Todo aquello en un instante desapareció por ese terrible accidente. 
Para que seguir adelante se preguntaba, era mejor acabar de una vez con todo. Desde la altura donde se encontraba eran  más de veinte metros, en la parte baja pasaba una autopista que unía la costa y podía verse el mar. Los sueños y planes que tenían  juntos  se desvanecieron como si fueran pompas de jabón. 
El dolor lo consumía, de pronto Tadeo se estremeció sintió una fuerza que lo abrazaba  y una voz le decía con firmeza ¡No! entonces como si un rayo lo hubiera   
tocado, tomó conciencia de lo que estaba haciendo y lo que sucedía a su alrededor. 
En la parte baja del acantilado, en la autopista se había reunido un grupo de gente que lo vio y presentían sus intenciones, por eso gritaban alto ¡qué no!  ¡qué no acabe con su vida! 
Por un momento el dolor había nublado su razón, él mismo no sabía como llegó hasta ese lugar. 
Pegó la espalda al acantilado y con las manos se aferró a la roca 
Comprendía que nada calmaría su dolor que tenía que aceptar que Valeria ya no estaba y que debía dejarla ir. 
Más arriba del sitio donde él se encontraba, había llegado la policía y los bomberos, alguien los había llamado. 
Uno de los bomberos se deslizaba amarrado a una soga por el acantilado para llegar hasta Tadeo y ayudarlo en el rescate.
El rescatista se acercó y Tadeo levantó la mano para tomar la soga que éste le entregaba -amarra la soga con el arnés a tu cintura- le dijo e iba agregar algo más pero Tadeo hizo una señal y dijo -estoy bien, estoy bien, no hay problema. 
Cuando los dos hombres llegaron a la parte de arriba del acantilado se acercó a Tadeo un paramédico para examinarlo, hablar con él y reconfortarlo, pero lo último que Tadeo quería era oír palabras de consuelo, no quería escuchar a nadie, por eso repetía varias veces que estaba bien. 
 El policía se acercó a Tadeo para decir algo y éste le dijo -no se preocupe oficial, estoy bien 
-No quieres que te llevemos a tu casa, ya está amaneciendo- contestó el policía 
-No, lo que necesito es caminar, es despejar mi mente, este incidente no va a suceder de nuevo- decía con seguridad, no quería ser descortés, ni mal educado con las personas que lo habían rescatado.  
Con las manos en alto agradeció  a todos por haberlo ayudado y comenzó  a caminar para cruzar la pista, los bomberos y el policía lo veían  alejarse. 
Ya comenzaba amanecer, el frío viento de la madrugada golpeaba suavemente su rostro, Tadeo sentía la vida en cada poro de su piel,  él amaba a Valeria pero también amaba la vida y quitársela no era la solución a nada. Estaba seguro que esa fuerza que lo abrazó en lo alto del acantilado era Valeria solo ella podía preocuparse así por él. 
El dolor que ahora sentía, solo  el tiempo lograría  calmar, el recuerdo de Valeria, su presencia, sus palabras siempre estaría con él. 
Cada domingo  le llevaría las flores que tanto le gustaban. Tadeo caminaba despacio por el malecón, de regreso a  casa, las lágrimas se deslizaban por su rostro, él estaba vivo como era en un principio y cómo así...debía  ser.