lunes, 26 de agosto de 2024

TRES HISTORIAS... ¡5,500 MSNM!

Mientras el Sargento Sánchez se quedaba en silencio a unos pasos de la montaña, su esposa Amanda se mantuvo a una distancia, ella deseaba dejarlo a solas con sus recuerdo. El viento a esa hora de la mañana era frío pero el paisaje era el mismo que Gerardo conocía. Avanzó unos pasos, recordaba muy bien  donde estaba el camino para subir hasta su pueblo. Se detuvo un momento, qué pensamientos pasaban por su cabeza. Parado frente a la cordillera y a unos pasos del camino Gerardo Sánchez se detuvo, se dio cuenta que ya no era ese joven lleno de ilusiones, sueños y fuerza que bajó de la montaña. Los años y la enfermedad habían debilitado su cuerpo, para él sería imposible escalar la altura de 5,500 metros y retar al clima helado de lugar. Reflexionó un segundo y llamó a su esposa: -Amanda no voy a poder subir a visitar mi pueblo y a mis hermanas, siento que me van a faltar las fuerzas-. Abrazó a su esposa y sus ojos se llenaron de lágrimas, lloraba en silencio y agregó -tú siempre supiste que no iba a poder escalar la montaña,  pero igual me acompañaste. Mi necedad  no escuchó tus palabras-. 
-No lo sabía con seguridad, pero presentía que iba ser un esfuerzo supremo para los dos, no tenemos veinte años. La altura, el clima helado y lo difícil del camino nos impedía llegar hasta tu pueblo. Sé que para ti era importante este viaje, visitar a tus hermanas y acercarte a la tumba de tus padres. Allá arriba están tus recuerdos más queridos. Somos humanos y el tiempo nos ha pasado la cuenta- contestó su esposa.
En el silencio del valle, el Sargento Sánchez le pidió Amanda un momento a solas, ella comprendió sus deseos y se apartó unos metros. Su esposo deseaba estar un momento en comunión con sus recuerdos, pero sobre todo con sus padres a los que había dejado en el pueblo y faltado a su palabra de regresar a visitarlos. Ese arrepentimiento la apretaba el pecho, deseaba hablar con ellos aunque sea a la distancia y pedir perdón por su grave falta.
Mientras su esposo se quedaba a solas frente al camino de la montaña, Amanda le había pedido al chofer que espere para que los regrese de nuevo a la ciudad, éste estuvo de acuerdo y esperaría por ellos el tiempo necesario, solo agregó: -Señora este viaje de ida y vuelta va tener un costo diferente-.
-No sé preocupe- contestó Amanda y acordaron el precio a pagar por el viaje completo. 
Después de más de una hora en comunión con sus recuerdos, Gerardo Sánchez se acercó al carro e indicó al chofer que los lleve de regreso a la ciudad. Subió al auto junto a su esposa y en todo el camino no dijo una palabra, se sentía conmocionado y una gran tristeza lo invadió, no habia podido subir para visitar su pueblo y eso le causaba una gran frustración.
Dos horas y media más tarde estaban en la ciudad frente al hotel. Amanda y su esposo se sentían cansados, el viaje los había agotado. Almorzaron tarde en el comedor del hotel y subieron luego a su habitación para descansar. 
-Gerardo comentó: -Amanda, mañana vamos a visitar a los hijos de mi tía Carmina, ellos me pueden decirme si tienen alguna comunicación con mis hermanas o si saben algo de ellas-. 
-Como desees- agregó su esposa -comprendo que ahora no sientes muchas ganas de salir, el viaje a la montaña ha sido agotador-.
-Si, me encuentro cansado, voy a darme un baño para luego ver algo de televisión- contestó con desgano el Sargento.
Lo que quedaba del día y la noche Gerardo Sánchez no estaba muy comunicativo, Amanda no insistió en hablar con él y lo dejó en el hall del hotel viendo un programa de turismo y aventuras para realizar en la ciudad. 
Como se habían puesto de acuerdo los esposos, a las diez de la mañana del siguiente día, después del desayuno salieron a visitar a los hijos de la tía Carmina. Encontraron la tienda donde seguían vendiendo los famosos baúles forrados de cuero repujado, ellos habían heredado el negocio de sus padres y eran verdaderos artistas del cuero. Tallaban bellas figuras, flores o paisajes, el cuero era un material noble que les permitía trabajarlo y quedaba al final un hermoso baúl de puro arte, sea cual sea su tamaño. Ni bien entraron en la tienda los recuerdos se juntaron en su mente, cuanto tiempo habia pasado, la tía Carmina fue muy generosa con él. Gerardo y su esposa saludaron a los primos, Amanda se encantó con un precioso joyero trabajado en cuero que vio sobre el mostrador, Gerardo sin dudarlo  compró para su esposa el pequeño baúl, una obra de arte. Los primos insistieron en regalárselo pero Gerardo no aceptó y en cambio si aceptó el regalo de unos pequeños llaveros de cuero con la figura de la cordillera.
El Sargento Sánchez por el comentario de sus primos se enteró que su hermana mayor Rosita hace mucho tiempo no bajaba a la ciudad, el trajín de subir y bajar de la montaña era demasiado para ella. En cambio sus hermanas menores Etelmira y Odilia si bajaban a la ciudad, pero cada vez era con menos frecuencia, sabía por los primos que sus hermanas estaban bien. La casa donde habia vivido toda la familia fue ampliada con dos habitaciones más. Ellas seguían en el negocio de la venta de lana y la crianza de sus animales que les proporcionaban la materia prima, además de ello eran las principales comerciantes de a región. El Sargento se alegró al escuchar tan buenas noticias sobre sus hermanas, él nunca tuvo dudas de que ellas sabrían llevar adelante el negocio. Sobre sus padres se enteró que estaban descansando en el pequeño camposanto del pueblo, ellos recibieron la bendición católica.
Los esposos se despidieron después de una larga conversación con los primos, Gerardo se sintió más tranquilo y feliz al saber que sus hermanas habían prosperado y llevaban el negocio familiar que ahora les pertenecía. Ya no deseaba quitarle más tiempo a sus primos, ellos tenían que seguir trabajando con sus baúles, un hotel les había pedido una cantidad muy importante de estos para un viajero que venía del extranjero.
Al despedirse y salir de la tienda Gerardo se sintió más animado y tranquilo, eran buenas noticias las que había escuchado, sus hermanas se encontraban bien. Tomó a su esposa de la mano y sus pasos lo llevaron hasta la avenida donde se encontraba el cuartel militar, se detuvo en la vereda del frente para contemplar y recordar sus días de recluta. Los recuerdos lo llevaron a la figura del general que lo apoyó en su ingreso, él sin proponérselo fue su guía que lo inspiró a seguir adelante. El Sargento guardaba un gran respeto por este hombre.
Dos días después de visitar a sus primos y pasear por la ciudad y sus alrededores tomaron el avión de regreso a la capital. Gerardo Sänchez no pudo cumplir el sueño de subir a la montaña y visitar su pueblo pero a pesar de ello se sentía tranquilo, hizo todo lo que pudo hacer, visitó los lugares que quería recordar y no podía pedir más, estaba vivo y eso era lo más importante.
Al entrar en la casa, todo lo encontraron en orden tal como cuando cerraron la puerta antes de partir. La vida se habia detenido por unos días con ese viaje, los momentos vividos fueron de felicidad. Ahora solo querían descansar y continuar con su vida normal. Nora los fue a visitar dos días después de su llegada, con ella comentaron todos los pormenores del viaje y como éste le había ayudado a Gerardo a superar su estado de ánimo.
Tres meses pasaron desde que los esposos habían realizado su viaje a la ciudad del Cuzco, cuando  Lucy llamó a sus padres para decirles que la vayan a visitar a Italia, ya se había mudado a Milán y  estaba instalada en su nueva casa.
-Madre por favor- decía Lucy al hablar por teléfono con Amanda -ustedes me prometieron que iban a llegar a visitarme, ahora ya estoy desde hace quince días instalada en mi nuevo hogar, Pietro y Nicola los esperan, tienen que venir cuanto antes-.
-No te preocupes Lucy, vamos a preparar todos los documentos para hacer el viaje, estoy segura que tu padre va estar feliz con la noticia- contestó Amanda.
Cuando colgó el teléfono, Amanda fue lo más pronto a buscar a su esposo que arreglaba una enredadera en el pequeño jardín. 
-Gerardo- exclamó su esposa -voy a preparar todo lo necesario para nuestro viaje a Italia, Lucy quiere que viajemos lo más rápido. No puedo contener la emoción de estar en Milán junto a ella y nuestro nieto-.
-Amanda, ese viaje va ser más terrible que escalar la montaña, ¿crees qué podre hacerlo?- dijo bromeando el Sargento. 
Su esposa sonrió y contestó -No te preocupes, claro que si podrás hacerlo, nuestra hija, su esposo y nieto nos esperan- fue su repuesta. 
Tres semanas más tarde Amanda y Gerardo Sánchez estaban tomando su vuelo con destino a Italia,  Lucy los esperaba en Milán. El Sargento se sentó al lado de la ventana y mientras el avión alzaba el vuelo y se alejaba de la ciudad, él miraba con nostalgia su querida cordillera que había dejado en su juventud y que ya no volvería a ver nunca más. Aceptó su realidad, quería guardar los recuerdos en un lugar de su memoria, se lamentó unos segundos de no haber viajado antes a la hermosa montaña pero sabía que por siempre la guardaría en un lugar de su corazón. 


FIN        
          
             
     

 

lunes, 19 de agosto de 2024

TRES HISTORIAS... ¡5,500 MSNM!

Amanda contestó a su esposo que estaba junto a ella tomando el desayuno  -Gerardo, por qué no esperas unos meses más para viajar, recién tienes poco tiempo de haber sido operado-.
-No deseo esperar más tiempo- exclamó Gerardo -me siento bien para hacer este viaje, no creo que me pase algo malo. Supongo que tú me vas acompañar- sentenció el esposo. 
Su esposa sabía que esto iba ha suceder, Gerardo Sánchez no iba ha entrar en razones, el viaje lo  ha haría de todas maneras.
-Creo que esta idea la has tenido desde antes de la operación, pero has pensado en lo complicado que puede ser el viaje. Vamos a llegar a una altura muy respetable, son 5,500 metros, la altura donde esta ubicado tu pueblo, mi querido esposo-. 
-Amanda esta idea de viajar la tengo desde hace mucho tiempo, sé que el trayecto es complicado pero primero volamos en avión, no por tierra y luego llegamos a la ciudad del Cuzco, nos alojamos  en un cómodo hotel. Paseamos dos días en la ciudad, para aclimatarnos y luego viajamos a la montaña. Espero que estés de acuerdo conmigo, no deseo iniciar una discusión, con tu compañía o sin ella igual voy a viajar, te suplico por favor me comprendas-.
El viaje para el Sargento Sánchez, era una realidad, nada lo iba ha detener. El deseo de visitar su pueblo, el lugar donde donde había nacido, era más grande que cualquier otra cosa. -Te prometo Amanda que me voy a cuidar, haremos todo el viaje con calma y no voy a dejar de tomar mis medicinas-. finalizó el esposo con un tono de ruego en la voz. 
Hacer el viaje para él era importante, Amanda sabía que no iba ha hacerlo cambiar de idea, diga lo que diga. Gerardo Sánchez estaba decidido a viajar.
-Bien, veo que no vas a cambiar de opinión por más que trate de explicar los inconvenientes, entonces comencemos a preparar las maletas y comprar los boletos de avión para la próxima semana ¿Te parece? ¿Estás de acuerdo?-. respondió Amanda resignada a la nueva situación.
-Comprende, lo que trato de hacer, este viaje se lo debo a mis padres desde hace años, no quiero que pase más tiempo-. añadió al final el Sargento.
-De acuerdo, no te preocupes voy a preparar las maletas para hacer juntos este viaje, solo pongo una condición:  En el primer instante que te sientas mal, de inmediato regresamos a Lima-.
-Te prometo que así será, no voy a excederme más de lo necesario en la altura-. dijo Gerardo seguro de que nada malo le podía pasar, se sentía bien y no tenía molestias. 
En la noche del mismo día, Lucy hablaba con su madre por teléfono, le comentaba como estaba ella y Nicola, Pietro ya vivía en Milán y esperaba pronto reunir a su familia. La madre omitió contarle a su hija sobre el viaje que pensaban hacer, no deseaba preocupar a Lucy con un problema más, ella ya tenía bastantes problemas que resolver con su esposo Pietro. 
Al día siguiente a la hora de almuerzo, Amanda conversaba con su hermana Nora que la había ido a visitar. -¿Qué te parece lo del viaje que quiere hacer Gerardo?- preguntó.
-¡Qué puedo decir Amanda!- replicó Nora -tu esposo ya tomó su decisión, de todas maneras va realizar el viaje, todos conocemos como es él cuando quiere hacer algo. Ahora te pido, no pienses de antemano que va pasar algún desastre, disfruta el viaje, vayan con calma y todo va estar bien-.
La conversación terminó cuando Gerardo entró al comedor para almorzar junto a su esposa y su cuñada. Los tres disfrutaron de un delicioso almuerzo y de una buena conversación.    
Andrés, en diferentes ocasiones había llamado a su madre para saber como iba la salud de su padre y por las palabras de su hijo, Amanda se enteró que éste seguía en comunicación con Elia Ruiz, parece que sus intenciones eran serias pero no debía sacar conclusiones a la ligera, ellos recién se estaban conociendo.
-Tu padre está cada día mejor- conversaba Amanda con su hijo -de verlo parece que ni lo hubieran operado- ella al final no comentó sobre el viaje que iban a realizar, era mejor así para no crear alarma y preocupación a sus hijos. Nora tenía razón era mejor disfrutar el viaje y hacerlo con calma, no era bueno pensar en tragedias.
Los días pasaron muy pronto, los boletos de avión estaban comprados y Amanda y su esposo se disponían a tomar el avión. La casa se quedó cerrada y en orden. En dos horas y treinta minutos estaban aterrizando en el aeropuerto de la ciudad del Cuzco. ¡Que alegría! sintió Gerardo al estar de nuevo cerca a la montaña donde quedaba su pueblo, como le prometió a su esposa nada de esfuerzos ni caminatas apuradas, todo se haría con tranquilidad. Lo que el Sargento lamentaba profundamente era saber que ya no estaba su tía Carmina que lo apoyó tanto cuando él era un joven recién llegado a la ciudad. La prima de su padre también había partido hace varios años atrás. Los esposos se hospedaron en un hotel reconocido, descansaron una hora y luego salieron a caminar por el centro, qué belleza, qué ciudad tan impresionante, parecían los típicos turistas que conocían recién la plaza principal, la iglesia, los portales que rodean la plaza. El paseo no duró demasiado. Gerardo quería descansar seguro mañana saldrían de nuevo a pasear. 
Al día siguiente los esposos hicieron lo propio, pasearon, entraron a la iglesia que siempre impresionaba por su construcción monumental hecha de piedra. Visitaron las galerías artesanales  donde vendían cosas típicas, compraron varios objetos para llevar de recuerdo y unas finas chompas tejidas con lana de alpaca. Gerardo sonreía, tal vez esas chompas eran hechas con las lanas que sus hermanas vendían. En sus paseos también averiguaron donde podían contratar un carro que los lleve a la montaña, el día siguiente era el día elegido para de ir a su pueblo.  Cansados regresaron al hotel cuando comenzaba a oscurecer, ya tenían contratado el carro que los llevaría hasta el valle donde se encontraba el camino para subir a la montaña. 
Muy temprano se levantó el Sargento Sánchez, a las ocho de la mañana venia el carro a recogerlos, debían estar listos para partir. A la hora indicada Gerardo hablaba con su esposa -Amanda debes apresurarte ya esta el carro esperando en la puerta del hotel-. Salieron de su habitación tan rápido que no desayunaron. Dos horas de camino más tarde llegaron al valle, Gerardo Sánchez salió del carro, ahí estaba la montaña hermosa como siempre, él la miraba extasiado como si fuera la primera vez que la encontraba, habia pasado demasiado tiempo. El valle verde que rodeaba la cordillera parecía aun más verde, que belleza de paisaje que serenidad experimentaba, se acercó a los pies de la gran montaña, ella lo miraba desafiante y hermosa. Orgullosa se levantaba hasta el cielo, los recuerdos de su niñez y juventud venían a su mente, de la emoción se quedó en silencio, solo se podía escuchar el viento.


CONTINUARÁ                             

 

lunes, 12 de agosto de 2024

TRES HISTORIAS...¡5,500 MSNM!

Ya era de noche, en la casa de la familia Sánchez habían terminado de cenar. En la sala cómodamente sentados Amanda, su hermana Nora y su esposo Gerardo, conversaban sobre la visita de sus hijos que ya habían partido, cada uno a sus respectivos hogares y trabajos en los países donde vivían. 
En los días que los muchachos estuvieron presentes, la casa se llenó de vida, alegría y conversaciones sobre los recuerdos de cuando eran pequeños y como se fue desarrollando la vida en la casa de la familia.  
Amanda recordaba cuando celebraba los cumpleaños de cada uno de sus hijos, el hogar se llena de niños para celebrar y cantar ¡Happy birthday! qué días felices aquellos y que emoción ver la alegría de sus hijos al recibir sus regalos. Luego vino la adolescencia y después la adultez de los jóvenes que buscaban encontrar su propio espacio y camino. Ni Amanda ni Gerardo sospecharon alguna vez que sus hijos iban a escoger vivir y desarrollar sus carreras en otros países. 
-Gerardo- comentó, Amanda -dentro de unos meses debemos viajar para visitar a Lucy, no es  fácil para ella venir a vernos. Su trabajo la absorbe demasiado-. 
-Si, creo que tienes razón, debemos planificar un viaje para visitar primero a Lucy, ella nos espera con mucha ilusión, además quiero tener en mis brazos al pequeño Nicola. Después podemos visitar a nuestros muchachos- contestó el esposo pero en su mente tenía planificado desde hace varios días otro viaje, uno que su voluntad se lo imponía, era algo que lo atormentaba y deseaba realizar. 
Nora que estaba presente con ellos en la sala comentó -Mis sobrinos nos llenaron de alegría, su visita fue el mejor regalo que tuviste mi estimado cuñado- después agregó -haciendo un paréntesis sobre los viajes y las visitas que desean hacer a mis sobrinos, quiero contarles que hoy tuve un día muy difícil en el hospital de Maternidad donde trabajo, tuvimos varias sesiones de partos como ya es común en un hospital de esa naturaleza, pero hubo un caso que si nos hizo desesperar y preocupar por las consecuencias que podía traer. Entró al hospital una mujer a las ocho de la mañana con dolores terribles de parto, tenía contracciones y es aquí donde se presentan los problemas. Estaba por traer al mundo a su octavo hijo, pero tenía una gran dificultad, la criatura se encontraba atravesada dentro del vientre y no podía nacer, el tiempo lo teníamos en contra, se debía practicar una cesárea y ese fue un gran dilema. La señora por su religión se negaba a que le practiquemos la operación y muchos menos ponerle algún tipo de medicina que calme el dolor. Ella decía que era la voluntad de Dios que esto suceda y que su religión le prohibía cualquier tipo de medicina para aliviarla. Una enfermera le habló sobre las consecuencia de no operar -la criatura puede morir y usted también puede perder la vida, piense en sus otros hijos y en su esposo, ¿Qué van hacer sin usted?-. La mujer se cerró completamente no iba a permitir una operación o que le pongan algún sedante. Suplicando a todos dijo -Dios ha dispuesto que así sea, si debo morir, tengo que respetar su voluntad. El doctor Arena fue directo con ella y contestó -usted está en el hospital de Maternidad no podemos dejarla morir ni tampoco a su bebé, es necesario actuar cuanto antes-. La señora no escuchaba al doctor, ella seguía repitiendo que Dios era su refugio y que solo él podía salvarla. Cansados de escuchar las mismas palabras la dejamos a solas en la sala de emergencia para que reflexione  y con una enfermera nos fuimos a buscar a su esposo a él se le explicó claramente cual era la situación. Para salvar a la madre y al hijo, debía firmar un documento y otorgar el permiso para operar a la esposa. El hombre dudó, repitió las mismas palabras que su señora, entonces hablé -Si no vamos a operar a su esposa, en este momento debe llevarla  a otro hospital, si muere en el camino, esa será su responsabilidad- terminé de explicar. El esposo al oír  mis palabras y las consecuencias de lo que podía suceder reaccionó y por fin firmó el permiso para proceder con la cesárea. Si nos demorábamos unos minutos más la criatura hubiera comenzado a tener sufrimiento fetal con consecuencias devastadoras para el bebé. La cesárea le salvó la vida a la hermosa niña y a la madre. Es terrible cuando se involucra a Dios en asuntos terrenales y se quiere forzar situaciones. El doctor Arena y su equipo realizaron la operación y todo llegó a un final feliz.  Se vivieron momentos de tensión y complicaciones, estabamos frente a la vida o la muerte de esta mujer. Tratamos de convencer al esposo para realizar una operación y esterilizar a la esposa para que no tenga más hijos. -No es bueno que una mujer tenga tantos hijos, eso va en deterioro de su salud- le recomendamos que era lo mejor. El esposo no quiso escuchar simplemente exclamó -¡No, no y no! no lo voy a permitir, nosotros tendremos la cantidad de hijos que Dios disponga-. No insistí, lo que suceda en el futuro con esta familia es su responsabilidad. Una de las enfermeras le dio un folleto sobre el control de la natalidad de forma natural. El esposo lo recibió, lo dobló y guardó en su bolsillo. Fue toda su respuesta.  
Amanda y Gerardo comentaron sobre el caso, parecía que las complicaciones vienen en todas las direcciones a la hora de un parto. 
Amanda contestó -Nora es increíble lo que nos cuentas sobre este caso, parece sacado de tiempos bíblicos-.
-Nadie en la sala de emergencia podía creer lo que sucedía en ese momento, la terquedad a la que puede llegar una persona en nombre de su religión. No importa que su vida este en peligro o la vida de su hijo. Por otro lado, tengo que decir que en mi consulta privada, he tenido bastante trabajo también esta semana. Cada día más mujeres prefieren dar a luz en la comodidad de su hogar. La tasa de nacimientos en nuestro país aún es alta. Por cada pareja nacen de tres a cuatro niños, en las clases sociales de bajos recursos y en la clase media y la clase alta los nacimientos son de un niño o dos como máximo. Si los dos padres trabajan se complica aun más la situación estas parejas suelen tener solo niño, esto suponemos es el camino del futuro-. finalizó Nora sus comentarios.
-Suponemos que esto puede pasar- comentó Amanda -criar hoy en día varios hijos es complicado y caro para los padres, el costo de vida sube cada día más-.
Nora se despidió de su hermana y Gerardo, ya era tarde y al día siguiente tenía que madrugar, como siempre el trabajo la ocupaba. 
Amanda preguntó a su esposo antes de ir a dormir -¿qué te parece si desde mañana buscamos  comprar los pasajes para Italia? recuerda que tenemos que revisar pasaportes y hacer algunos documentos. Comprar los boletos de viaje con dos meses de anticipación nos saldría más cómodo-.
Gerardo no contestó en el instante, estaba pensando la manera de decirle a su esposa que él quería realizar primero otro viaje. 
-Lucy recién a viajado de regreso a Roma- exclamó el esposo -debemos dejarla que se instale, además ella nos tiene que avisar a donde tenemos que llegar si a Roma o a Milán-.
-Entonces vamos a esperar que nos diga Lucy cuando debemos viajar- fue la respuesta de Amanda.
No era el momento, pensó Gerardo para proponerle a su esposa otro viaje, conversar sobre ese tema sería mejor hacerlo en la mañana mientras desayunaban tranquilos en el comedor. Se acostaron para dormir y pronto el sueño profundo los invadió, 
Con el primer rayo de luz del nuevo día, Gerardo se levantó, había dormido profundamente toda la noche pero en los últimos días en las mañanas al levantarse sentía un pequeño dolor como una punzada en el lugar donde tenía el corte de la operación, el doctor Montes que lo trataba le decía que eso se debía a que la herida estaba cicatrizando -te hemos realizado un corte profundo, tienes que tener paciencia y darle tiempo a tu cuerpo para que sane completamente- con estas palabras le aseguraba que todo iba bien.
Después de bañarse y cambiarse se dispuso a tomar el desayuno junto a su esposa en el comedor, Amanda ya tenía todo preparado y servido sobre la mesa. Gerardo dudó unos segundos y luego pensó que era el momento para tratar el tema del viaje que quería realizar.
-Amanda querida- dijo con voz serena -he pensado mucho en estos días y deseo hacer un viaje que es más corto que viajar a Italia y está dentro de nuestro país-
Su esposa tomó atención de sus palabras ¿qué deseaba hacer Gerardo?, se preguntó y luego contestó 
-¿cuál es ese viaje que deseas hacer y a donde?-.
-Deseo ir hasta la montaña, subir para visitar mi pueblo. Esta idea no me deja tranquilo, quiero visitar el lugar de descanso de mis padres, conversar con mis hermanas que viven todavía en la casa familiar-.
Un segundo de silencio, Amanda no sabía qué contestar, su esposo recién tenía un mes de operado y quería ir hasta la montaña,  era un viaje muy agotador ¿Qué decirle ahora para convencerlo de no hacer el viaje debido a su salud?. Gerardo no escucharía sus palabras y querría realizar  el viaje de todas maneras. ¿Qué decisión tomar ahora? pensó ¿cómo convencerlo que ese viaje no debía realizarlo. Su esposo podía ser a veces muy vehemente cuando se proponía algo. ¡Qué dolor! y ¡Qué preocupación!... para Amanda. 

CONTINUARÁ     
      


              

 

lunes, 5 de agosto de 2024

TRES HISTORIAS...¡5,500 MSNM!

El joven que había venido asentar su denuncia estaba frente a mí. Yo lo escuchaba decía el Sargento a sus hijos. Nunca olvidaré la expresión de su rostro mientras relataba su historia, sufría, eso se podía ver.
Entonces fui directo y  pregunté, comentó el Sargento: 
-¿Hasta este momento no sabes dónde está de tu madre?
-Como le vuelvo a repetir señor, ella desapareció hace diez años, en ese tiempo yo era un niño. Dos días antes que esto suceda, mi madre me habló. -Hijo nos vamos a ir de esta casa junto con tus hermanos-. Mi hermana Elina tenía ocho años y mi hermano más pequeño seis años, yo soy el mayor y tenía entonces doce años. Ella continuó hablando -ya no podemos vivir más tiempo en este lugar, tú sabes como es tu padre-. Mi madre tenía razón, todos vivíamos aterrados por su culpa, mi padre era un hombre violento e irascible, no se podía hablar con él, por cualquier motivo se enfadaba y nos maltrataba, no tengo que decirle como golpeaba a mi madre, ella nos defendía y él no tenía ninguna piedad con nosotros. Donde vivíamos nadie nos ayudaba, ningún vecino intervenía, creo que en el fondo le tenían miedo a mi padre. Sargento, mi madre cansada de tanto maltrato quería irse y llevarnos con ella. Por eso me dijo una mañana -No digas nada a tus hermanos, pasado mañana nos vamos de este lugar y nunca vamos a regresar. Pasaron dos días y cuando volvimos del colegio, mis hermanos y yo nos dimos cuenta que nuestra madre no estaba, todas sus cosas habían desaparecido. Recuerdo las palabras llenas de ira de mi padre -tu madre se ha ido, nos abandonó-. Cuando escuché sus palabras, de la tristeza me puse a llorar, mi padre me lanzó una cachetada y gritó -¡no llores! ella se fue y no va ha volver jamás-. Por temor de que me golpee o golpee a y mis hermanos me calle, no hable más. Teníamos demasiado miedo porque ahora estabamos completamente en sus manos. Su carácter violento se volvió contra nosotros y nos maltrataba por cualquier motivo, vivíamos tan aterrados que no podíamos movernos del lugar. El mismo día que mi madre desapareció, una vecina que me vio salir a comprar, se acercó a mí y me dijo -en la mañana escuché gritos desde tu casa, me asusté de verdad, me acerqué a tocar la puerta, tu padre abrió, pregunté si pasaba algo. Él me gritó y dijo que no sucedía nada, que todo estaba bien y luego cerró la puerta en mi cara. Después de eso no escuché, más había demasiado silencio- terminó de contarme la vecina. Sargento le puedo asegurar que mi madre nunca nos hubiera abandonado y dejado a merced de nuestro padre, siempre me he preguntado si estamos vivos es porque Dios nos protegió. Tuve que dejar el colegio y trabajar, lustraba zapatos, mendigaba a veces, tenía que llevar dinero a la casa, mi hermana también tuvo que dejar el colegio para cocinar y limpiar, mi hermano más pequeño la acompañaba. Pero existía algo que siempre llamó mi atención, mi padre no permitía a ninguno de nosotros acercarnos a su cama, ni mi hermana podía barrer cerca,  él siempre estaba atento a ello. Mi hermano pequeño un día, de casualidad lanzó un boliche y calló debajo de su cama, lo golpeó de tal manera que solo nuestros gritos lograron detenerlo. Yo comencé a sospechar que algo ocultaba debajo de la cama, algo que no quería que viéramos. Tengo que decirlo y que el cielo me perdone, pero sentí un gran alivio cuando mi padre se fue de este mundo, por fin tendríamos paz, por fin nos libramos de nuestro verdugo.  Por ese motivo vengo hacer mi denuncia con respecto a la desaparición de mi madre.
-Si vas hacer una denuncia- pregunté al joven -¿donde crees qué puede estar tu madre?-.
-Señor- contestó el muchacho con voz lastimera -estoy casi seguro que está en mi casa-.
En ese momento me sentí desconcertado, ¿Qué estaba diciendo con esas palabras?, Terminé de asentar en el libro su denuncia y con el Capitán de la jefatura formamos un equipo y fuimos al lugar donde vivía con sus hermanos. La casa era de extrema pobreza, no había ni luz ni agua, las paredes y el techo apenas estaban aseguradas con clavos, la puerta descuadraba hacia ruido cuando se abría.  Al entrar lo primero que vimos, era el piso de tierra. El hijo mayor angustiado, nos señaló el lugar donde estaba la cama del padre, era un catre viejo y maltratado, nos señaló el lugar y comentó -estoy seguro que aquí debajo de este catre, está mi madre-. Mis compañeros y yo movimos la cama maltrecha y comenzamos a cavar, el piso de tierra iba cediendo y al cabo de una hora y a menos de un metro de profundidad fue hallado el cuerpo de la señora, estaba cubierto con bolsas plásticas y una gran cantidad de cal encima, esto conservó el cuerpo casi intacto. No podíamos creer lo que veíamos, sus hijos estaban presentes y al ver a su madre recién podían llorarla y darle después cristiana sepultura. La autopsia arrojó que la muerte había sido por un golpe contundente en la cabeza, tenía el cráneo partido por la mitad. Los vecinos cuando se enterraron de lo sucedido no dijeron nada, estaban parados en silencio afuera de la casa, tal vez sentían un poco de culpa porque nadie ayudó a esta mujer ni a sus hijos. Fue un caso trágico, durante diez años estuvo la madre enterrada bajo la cama del esposo, no comprendo como podía vivir así este hombre, según su hijo no sentía culpa alguna. Cerré el expediente y cerré el caso, lo que vivieron estos jóvenes fue algo terriblemente trágico. Después supe que ellos se habían marchado de la casa, no deseaban estar en el lugar de tanta  violencia y tragedia.  
Toda la familia que estaba sentada en la mesa, habían escuchado al padre contar el caso de la humilde madre y sus hijos, para ellos era una situación incomprensible. Una familia destruida por un padre cruel. 
-Padre- fue terrible la situación de esta familia- comentó Felipe  -no recordaba muy bien los detalles-.
-Si hijo- contestó el Sargento -todos en la comisaria quedamos un poco enfermos con este caso, varias semanas nadie podía hablar de ello, no es fácil explicar, lo que vivió esta madre-.
La cena en casa de la familia Sánchez había terminado ya era tarde, Elia debía retirarse. Se puso de pie y se despidió de todos, Andrés se ofreció acompañarla hasta su casa. En el camino los dos conversaron de diferentes temas pero el caso contado por el padre, los había dejado sin explicación  al respecto. Andrés se despidió de Elia en la puerta de su casa y la invitó a salir al día siguiente, deseaba conocerla un poco más y estar cerca de ella, le agradaba su presencia.
Con el paso de los días Gerardo Sánchez se sentía cada vez mejor, su recuperación era sorprendente y con el calor de su familia, esposa e hijos se sentía que volvía a la vida. Tener en sus brazos al bebé Nicola era para él una gran felicidad.
En las mañanas  acompañaban a su padre a caminar Andrés o Felipe, Lucy conversaba con su padre en las tardes y en la noche toda la familia se reunía en la sala a recordar episodios de cuando eran niños y la vida parecía no tener ninguna complicación, que tiempos hermosos que vivieron los hijos protegidos por sus padres. 
Andrés en las tardes se reunía con Elia, en realidad le agradaba su compañía y conversación, se estaban conociendo y cada vez sentía que las chispas saltaban de su corazón. Una tarde faltando pocos días para regresar a su trabajo en los Ángeles, Andrés invitó a Elia a viajar con él, ella dudó un momento pero luego agregó: 
-Me gustaría visitarte, pero por el momento no puedo, estoy trabajando y no tengo vacaciones hasta dentro de cuatro meses- La joven se sentía confundida, no existía nada serio entre ellos, solo una amistad. No era el momento de compromisos y menos de amores a distancia. 
-Elia, no estoy pidiendo que viajes ahora mismo, pero me gustaría seguir en comunicación contigo, tal vez  podemos llamarnos  y conversar, seguir en contacto- aseguró Andrés a su amiga.
-Si, me parece bien conversar por teléfono, a mí también me agrada tu amistad. Si en algún momento puedo viajar y visitarte lo haré pero ahora es imposible, los dos tenemos nuestros trabajos- contestó Elia.
- Tienes razón, dejemos que el tiempo decida, yo pienso regresar para las fiestas de fin de año a visitar a mis padres, ahí nos podemos encontrar de nuevo-. confesó Andrés sus deseos a Elia.
Y como es inevitable en esta vida, el tiempo de regresar a sus trabajos, se cumplió para los hermanos, Andrés y Felipe preparaban sus maletas. Sentían un gran alivio al saber que su padre había recuperado la salud, estaba tan restablecido que se podían ir en paz. Lucy partía tres días después que sus hermanos, ella estaba feliz de saber que su padre se recuperaba y que cada día se sentía más fuerte.
Antes de despedirse de sus padres Lucy los hizo prometer que viajarían a Italia para visitarla.
-Padre, se que ahora te has recuperado y tu fuerza a vuelto, en unos meses más tienes que venir con mi madre a visitarme, prométeme que así será. Yo sería tan feliz de recibirlos una temporada en mi casa y a Pietro le va dar mucho gusto también-. terminó de comentar Lucy. 
Para Amanda y Gerardo despedirse de sus hijos fue difícil, sabían que cada uno habia escogido su vida y su camino, ellos no podían detenerlos. Sin embargo sentir la casa en silencio era triste.
-Gerardo tenemos que viajar para visitar a nuestros hijos- dijo Amanda
-Debemos hacerlo en unos meses para estar cerca de ellos, creo que sería bueno para nosotros también- contestó el esposo para animarse hacer el gran viaje.


CONTINUARÁ         
  
                                


 

lunes, 29 de julio de 2024

TRES HISTORIAS...¡5,500 MSNM!

En la noche cuando todos se habían ido a dormir, Gerardo Sánchez hablaba con su esposa.
-Amanda que bueno es estar de nuevo en casa junto a nuestros hijos. Salir del hospital fue lo mejor, ya no soportaba un día más la cama de mi habitación, fue una tortura no tener libertad de movimiento después de la operación. Gracias al cielo esa etapa acabó- 
-No te preocupes, te comprendo, sé que puede ser muy fatigante el hospital, pero en tu caso era necesario. Doy gracias porque has superado esta etapa, ahora viene la recuperación total. Tenemos que controlar una dieta sana de frutas y verduras al comienzo hasta que el doctor autorice algo más completo- comentó Amanda mientras entraba en la cama.
-Si, al comienzo va ser una tortura comer frutas y vegetales, sé que no tengo otro camino. Es importante cuidar el único riñón que poseo- con estás palabras finalizó el Sargento e hizo lo propio para entrar en la cama.
-Amanda- agregó el esposo antes de dormir -mañana quiero dar una caminata por el vecindario, quiero ir hasta el parque, no te preocupes voy hacerlo despacio, sin exigirme demasiado-.
Su esposa ya no lo escuchaba, se había dormido apenas puso la cabeza sobre la almohada para ella había sido un día extenuante. Atender a su toda su familia era un trabajo que no hacía desde hace un tiempo.
Al día siguiente, como lo había prometido el Sargento, salió a caminar por el vecindario, que felicidad volver a encontrar los sitios conocidos de siempre, saludar a sus vecinos. Algunos se acercaron a él para conversar brevemente y preguntar por su salud. Desde que volvió del hospital observaba las cosas de manera diferente, ya no se molestaba con facilidad y tomaba todo con más calma. La vida le estaba dando una segunda oportunidad y no estaba dispuesto a desperdiciar cada segundo que respiraba, tal vez ahora era más reflexivo. Su hijo Andrés lo acompañaba, estaba a su lado, conversaban sobre los recuerdos que ambos tenían de cuando recién se mudaron a la casa nueva. Andrés en el instante que  hubo silencio, preguntó a su padre  por Elia Ruiz: -¿padre, esa joven que te visitaba?,¿Quién era?, ¿Cuál  es su cargo en el hospital?-.
El Sargento comentó -ella es asistenta social de carrera y se encarga de los trámites burocráticos de cada paciente que ingresa, además de asistirlos en cada paso para su ingreso al hospital. Es así como  tu madre y yo la conocimos. Después de conversar con ella entablamos amistad. ¿Por qué me preguntas por la joven? -. Agregó el padre curioso por la inquietud de su hijo.
-¡No padre!- exclamó Andrés -es solo una simple curiosidad parece una persona amable y educada-.
-Si hijo, Elia Ruiz es las dos cosas- 
Andrés desde que vio por primera vez a Elia en el hospital y su madre  la presentó a la familia, él sintió curiosidad por conocerla más, era una joven atractiva, bien arreglada y distinguida, además de fina en su trato. No sabía como hacer para acercarse a ella, no conocía su teléfono, ni su dirección, ir a buscarla al hospital parecería muy obvio y además en veinte días él tendría que regresar a la ciudad de los Ángeles a trabajar. Era un problema, pero no quería entrar en explicaciones con su padre, sentía un poco de vergüenza, la confianza para hablar de ciertos temas con él nunca fue plena, tal vez sería mejor preguntarle a su madre.
Andrés y su padre regresaron a la casa, la caminata había sido suficiente por hoy. El doctor había recomendado a su paciente tomar abundante agua, Andrés le alcanzó a su padre dos vasos de agua, no era conveniente una deshidratación. 
Lucy y Felipe acompañaban al padre en la sala y Andrés fue a buscar a su madre para conversar con ella.
-Madre, ¿Por qué no invitas mañana a cenar a la señorita Elia?, ustedes hicieron una buena amistad-.
Amanda se quedó en silencio, pensó que una invitación para Elia era demasiado en una reunión de la familia, en realidad no la conocían lo suficiente como para intimar.
-¿Por qué deseas que la invite a la casa? me parece que no es oportuno- concluyó Amanda. 
A Andrés no le quedó más opción que confesar a su madre sus intenciones -deseo conocerla un poco más, me parece que es una joven agradable, ¡puedes invitarla madre!- exclamó al final.
Amanda respiró profundamente, Elia Ruiz era una joven agradable, no tenía objeciones contra ella: 
-Está bien Andrés, voy a invitarla, pero solo por esta vez, no quiero estar en medio de ninguna situación me entendiste hijo- contestó Amanda. 
-Si madre, te escuché muy bien-.
Al día siguiente a la hora de la cena, Elia Ruiz se presentó en la casa de la familia, traía un ramo de flores para Amanda y un delicioso pie de manzana.
-Elia, no era necesario molestarse, no tenías que traer nada- habló Amanda.
La joven contestó -no es ninguna molestia señora, al contrario es una forma de agradecer a la familia por la invitación-. 
Entró en la sala para saludar al resto de la familia, ya había sido presentada a todos en el hospital. Cuando Elia vio al padre de familia tan recuperado le dio mucho gusto, estar en su hogar al cuidado de su esposa e hijos fue el mejor tratamiento. 
-Sargento, lo encuentro tan bien de salud que nadie diría que fue operado hace unos días. Es bueno ver que su semblante tiene un buen color y su animo está muy bien. 
-Gracias señorita Elia- contestó el Sargento con un tono de sorpresa, él no sabía que ella era una  invitada, aparte de su cuñada Nora que minutos más tarde apareció en la casa para saludar a todos y pasar juntos una agradable cena. 
-Elia, creo que ahora podemos llamarnos por nuestros nombres de pila, parte de mi recuperación se la debo a mi familia y sobre todo a mi esposa, pero es una alegría tener a mi nieto cerca, él me contagia toda su energía, es un niño tan feliz que siempre busco estar cerca de él-. contestó Gerardo Sánchez mientras tenía al pequeño Nicola en sus brazos. 
Nora llegó a la casa de su hermana, unos minutos más tarde y Amanda  sirvió la cena, fue un momento agradable toda la comida estaba deliciosa y la conversación entretenida, al término de la misma en la sobremesa, Felipe preguntó: -padre yo recuerdo que tuviste un caso del que nunca nos contaste el final ¿Qué sucedió con esa familia donde el hijo fue hacer una denuncia?-.
El padre trató de recordar el caso del hablaba su hijo, no lograba identificar muy bien a que se refería, pero luego se acordó del joven que hizo la denuncia.
-Hijo ya sé a cual caso te refieres, eso fue algo terrible que nos costó asimilar en la jefatura. Con el permiso de todos los aquí sentados en la mesa voy a referirme al caso. Era una tarde de Octubre, la hora tres de la tarde. Yo me disponía a cerrar los expedientes en los que estaba trabajando, cuando entró un joven de más o menos veinte años. La expresión de su rostro me decía que algo malo le había ocurrido. Recuerdo que se apretaba las manos tartamudeaba un poco y unas lágrimas caían por su rostro. Se dirigió a mí y me dijo -Sargento buenas tardes, mi padre ha muerto- en ese momento comprendí porque estaba en ese estado, no lo interrumpí y él continuó -yo vengo hacer una denuncia, se trata de la desaparición de mi madre, necesito ayuda de la policía para buscarla. Hasta ese momento el caso me parecía confuso, pensé que el joven estaba perturbado por el dolor de perder a su padre. Le pedí que tome asiento y expliqué bien que era en realidad lo que pasaba. Tomó asiento frente a mi escritorio y comentó  -mi madre desapareció hace diez años y necesito saber donde está o mejor dicho, casi estoy seguro de saber donde se encuentra-. Explícate en orden para saber cuál es tu denuncia, la muerte de tu padre y en que circunstancias o la desaparición de tu madre- comente muy serio para que me hable claro. Entonces él contestó -Sargento, no lloro la muerte de mi padre y puedo asegurarle que murió de una enfermedad, el médico que lo atendía certifico su deceso. Sufro desesperado por mi madre, de la que no sé nada desde hace diez años, ella era una mujer buena que se desvivía por sus hijos y de repente de un momento a otro desapareció. Yo escuchaba atento las palabras del muchacho, estaba seguro que había una horrible tragedia detrás de todo aquello. 


CONTINUARÁ



          

    
   
           
   

 

lunes, 22 de julio de 2024

TRES HISTORIAS...¡5,500 MSNM!

El Sargento Sánchez meditaba a solas en su habitación, las palabras del doctor habían sido un alivio para él. Enterarse con detalle sobre su estado de salud fue tranquilizador. Por fin sabía cuál era el mal que lo aquejaba y si bien es cierto se tuvo que sacrificar un riñón, en su caso no había otra salida.
Seguro su familia ya estaba enterada de los detalles sobre su salud y la operación, como ya podía recibir visitas, tendría a todos ellos a su alrededor. Se fastidiaba un poco porque no podía moverse con libertad, su cuerpo estaba maltratado con un  corte muy profundo por la cirugía. Hablaba en forma pausada cuando alguna enfermera la preguntaba como se sentía. 
-No sé preocupe Sargento- le dijo una enfermera -pronto se sentirá mejor, dentro de una hora será llevado a su habitación, ya no tiene que estar en la sala de cuidados intensivos, su cuerpo está respondiendo bien a la falta de un riñón. Ahora debe cuidar el otro riñón, es necesario tomar conciencia- la enfermera terminó de hablar, controló su presión y añadió al suero un sedante para evitar el dolor, después salió en silencio de la habitación.
Una hora más tarde, tal como se lo habían anticipado salió de la sala de cuidados intensivos para ser llevado al cuarto que le correspondía. 
Gerardo Sánchez tenía que reconocer que sintió temor de no volver a ver la luz del día, de no volver a ver a su familia pero ahora estaba convencido que el cielo seguía de su parte y que sus oraciones fueron escuchadas. No sería difícil para él acostumbrarse a su nueva situación, jamás fue un bebedor ni tuvo una vida desordenada, al contrario fue muy estricto y dedicado a su trabajo, a sus horarios y  atento a su familia, llevó una vida sana. Por ese motivo siempre tuvo la idea de que jamás se enfermaría, con todo lo vivido se dio cuenta lo equivocado estaba, nadie está lejos del peligro.
Se quedó muy pronto dormido, los sedantes tenían ese efecto sobre su cuerpo, se despertó cuando tocaron la puerta de su habitación, era Elia Ruiz que venía a visitarlo en su hora de descanso. El Sargento no sabía cuanto rato había dormido pero se alegró al ver a su joven amiga. 
-Sargento- dijo Elia -no sabe cuanto me alegro de saber que su operación y tratamiento están yendo por buen camino, siempre supe que así sería. Quiero agradecerle por confiar en mí y contarme sus historias de vida que han sido sumamente interesantes. Conocerlo a usted y su esposa ha sido un gusto. Lamento no poder quedarme más tiempo porque la enfermera me ha advertido que usted no puede tener mucho trajín, ni debe cansarse, en otro momento vengo de nuevo a visitarlo.
-Señorita Elia- contestó el Sargento con calma -las gracias se las debo dar yo por ayudarme a no pensar en mi enfermedad, gracias por brindarme su atención y amistad. Disculpe si todavía no puedo hablar demasiado pero me siento cansado y me agito con facilidad, debe ser por la operación-.
-No se preocupe por no poder hablar. Su cuerpo cada día va ir recuperando la fuerza. Es mejor que ahora me despida para que descanse- Elia Ruiz salió de la habitación para que el Sargento pueda descansar antes de la visita de su familia. En unos minutos más seguro estarían en el hospital. 
En el hogar de la familia Sánchez, Amanda y sus hijos se alistaban para la visita al hospital. Lucy le pedía a su tía Nora diciéndole si podía quedarse con Nicola, no era bueno llevar al hospital a un bebé tan pequeño.
-No te preocupes querida sobrina yo me quedo con el bebé, no tengo consulta ahora en la tarde, así es que no hay inconveniente. Cuando Gerardo salga del hospital vendré a visitarlo personalmente a la casa. No es conveniente que reciba tantas visitas en su estado, ustedes son su núcleo familiar y deben estar a su lado- comentó Nora a su sobrina. 
Solucionado el inconveniente, la familia partió de la casa con dirección al hospital, todos querían ver al paciente y comprobar que estaba reaccionando bien.
La familia llegó al hospital subieron al piso donde se encontraba la habitación del Sargento, la enfermera de turno los detuvo: -no pueden entrar a ver al paciente todos juntos, lo siento pero debe entrar uno por uno, quedarse con él un tiempo prudente y luego salir para que todos puedan verlo. Por favor es importante no agotar al paciente con temas graves o problemas, está todavía en proceso de recuperación- recomendó la enfermera con énfasis -¿quién va entrar primero?- preguntó.
Amanda y sus hijos estuvieron de acuerdo, Lucy entraría primero, ella no había visto hasta ese momento a su padre. Caminó por el pasillo, se acercó a la habitación y muy despacio abrió la puerta, su padre estaba despierto pero inmóvil. La hija dudó unos segundos pero se acercó a la cama y dijo:
-Padre ¿cómo estas? no sabes lo preocupada que estaba al enterarme de tu operación, gracias al cielo te encuentras bien y tu diagnóstico es positivo- mientras hablaba a su padre las lágrimas corrían por sus mejillas.
-No llores querida hija, parece que ya pasó lo peor y ahora me estoy recuperando- contestó el padre.
-Lloro de felicidad al saber que estás bien y que la operación fue un éxito- Lucy se acercó a su padre y le dio un beso en la frente -no quiero que te agites solo yo voy hablar por el momento para contarte sobre tu nieto Nicola que pronto vas a conocer-. El Sargento sonrió al imaginar al bebé y su hija comenzó a contarle lo rápido que estaba creciendo, lo inteligente y despierto que era. Comentó también sobre su viaje y el dilema que fue conseguir el permiso para venir a a ver a su padre. Omitió los problemas que se le presentaban en el futuro inmediato, ahora eso no tenía importancia. Primero era la salud de su padre. Conversó un rato más con él y luego le dijo que se despedía para que sus hermanos y su madre puedan entrar a verlo -vamos estar pendientes de ti, no te preocupes por nada- comentó al final Lucy, beso la frente de su padre y salió de la habitación.
Como habían acordado entraron uno por uno, siguió Felipe que habló poco con su padre no quería agotarlo, estaba feliz de verlo, luego entró Andres y finalmente Amanda su esposa. La emoción de saber que su esposo había reaccionado la dejó sin palabras, lloraba de felicidad, tenían una larga historia juntos. 
Amanda- dijo el Sargento -estoy bien, no te preocupes pronto voy a salir del hospital para ir a casa-. 
Su esposa acarició sus manos y contestó: -gracias al cielo estás bien aunque fue una operación complicada, pero saliste adelante, ahora debemos esperar que te den de alta-. La familia se retiró pronto del hospital, Gerardo Sánchez debía descansar.
Con el paso de los días el Sargento fue recuperando la fuerza a en cada instante se sentía mejor. Su familia estaba a su lado, el control del doctor era diario y pronto le darían de alta. Para él era una excelente noticia quería dejar la cama, sentir otra vez la libertad de movimientos. No podía quejarse de la atención del médico y enfermeras, todos ellos fueron muy atentos y amables con él.
Por fin llegó el día de salir del hospital. El doctor le dio de alta. 
-Sargento Sánchez puede irse a su casa, ya di la orden para que pueda dejar el hospital, su estado de salud es bueno, quiero verlo dentro de diez días en mi consultorio, es necesario un chequeo para hacer un seguimiento, no debe hacer ningún desorden con su alimentación- concluyó el doctor Montes.
-Gracias doctor, no sabe como le agradezco su atención y tratamiento a mi persona, siempre voy a recordarlo-. Ambos hombres se despidieron y el Sargento salió del hospital, para irse a casa sus hijos y esposa lo acompañaban. 
Al llegar a su hogar no quería entrar en la habitación y echarse en la cama, era lo menos que deseaba hacer -Por favor quiero sentarme en la sala, en mi cómodo sillón, no quiero saber nada de acostarme y dormir- exclamó con énfasis. 
Se sentó en su sillón preferido y sus hijos y esposa estaban a su alrededor, entonces Lucy trajo a Nicola para que su abuelo lo conozca. La emoción de Gerardo Sánchez era evidente, su nieto estaba junto a él, era la continuación de sus genes, era su sangre. Nicola era niño risueño y feliz. El abuelo no dejaba de abrazarlo, sentía a través del pequeño la vida que corría por sus venas, que bueno estar en su hogar que bueno sentir que su familia estaba cerca, nada lo podía hacer más feliz. 


CONTINUARÁ        
  
                    
       
   

 

lunes, 15 de julio de 2024

TRES HISTORIAS...¡5,500 MSNM!

Amanda y sus hijos se fueron a dormir muy tarde, después de no verse tanto tiempo, tenían que ponerse al día sobre cada una de las experiencias  en sus vidas. Las horas pasaron con una amena conversación familiar. 
Al día siguiente, sus hijos se levantaron tarde menos Amanda, ella les había preparado un delicioso desayuno como cuando eran pequeños y todos vivían juntos. 
Reunidos alrededor de la mesa Felipe decía: -madre no sabes como extraño tus desayunos. Todos los días por mi trabajo tengo que salir temprano y muchas veces sin desayunar, en el camino me compro un café y tostadas y ya está, eso es mi desayuno.
Andrés le dio la razón a su hermano y dijo que él hacía lo mismo. En cambio Lucy, preparaba algo más sostenido, como avena o cereal y un baso de leche, ese era el desayuno de su familia, después ella y Pietro salían volando a trabajar. 
-Nada se compara a los desayunos de nuestra madre- dijo Lucy y comenzó a darle a su hijo la avena con trocitos de manzana, especialmente preparada  para él. 
Como hoy, la familia no iba a poder visitar al padre, éste se encontraba todavía en cuidados intensivos, Andrés y Felipe salieron juntos para verse con algunos amigos. Lucy y su madre se quedaron en casa para estar junto al bebé, mientras éste se adaptaba a su nuevo entorno. 
-Madre- dijo Lucy he traído algunos regalos para ti y mi padre-. Fue hasta su maleta y sacó un fino pañuelo de seda y unos bellos aretes de fantasía fina. -no sabía que traerte madre, con el trabajo y mis horarios no tuve tiempo de escoger algo más. A mi papá le traje corbatas de seda y unos gemelos finos, espero, le gusten. 
-Lucy, no te preocupes, este pañuelo es hermoso y del tamaño correcto para ponerme en el cuello, sus colores son tan vivos y la seda muy suave, los aretes me encantan, son preciosos, has tenido buen gusto en todo. Gracias por los regalos, sé que por el trabajo y el bebé apenas tienes poco tiempo para salir- dijo Amanda y abrazó a su hija. 
-Madre no sabes como se ha complicado mi vida- comentó Lucy -a Pietro su empresa lo cambia para trabajar en Milán, es una buena oportunidad  porque lo asciende de puesto y eso también significa una mejora salarial, pero nos complica la vida porque yo trabajo en Roma. Si pido a mis jefes del hospital que me trasladen a Milán, ese cambio va a demorar y si trabajo en la otra ciudad no voy a tener quien cuide a mi bebé. Mi suegra que me ayuda con Nicola, no puede irse a vivir con nosotros. No sé que voy hacer yo quiero segur trabajando y desarrollando mi carrera. Muchas veces me preguntó ¿cómo hiciste tú para seguir trabajando y criar tres hijos?-. 
-Hija, comprendo lo que me dices, es muy complicada tu situación, tu suegra es una gran ayuda. En cuanto a lo que me preguntas, te puedo contestar que tuve la ayuda de mi madre y de Nora, ellas me apoyaron mucho. Yo tenía que estar en el hospital a las siete de la mañana, tu abuela llegaba un poco más tarde, tu padre la recibía. Nosotros vivíamos muy cerca y ella se quedaba con ustedes hasta las tres de la tarde, que regresaba del hospital. Tu padre por supuesto que me apoyó, sobre todo cuando tenía que hacer guardias y quedarme en el hospital. Fueron días difíciles pero salimos adelante para poderlos criar. Tienes que hablar con Pietro, es importante cuidar juntos a Nicola-.
Lucy se puso triste, no sabía si hablar con su madre y contarle sus problemas, reflexionó un instante y dijo -madre tengo que contarte que estamos viviendo con Pietro una crisis en nuestro matrimonio. No sé que hacer, creo que nos vamos a separar-. 
Amanda había escuchado bien y notó la tristeza en el rostro de su hija, entonces agregó -Lucy, yo no puedo decir como debes vivir, pero pienso que tienes que hablar con Pietro y tratar de salvar el matrimonio si se puede. Tu hijo, necesita a sus dos padres, no es justo que lo dejen en el aire. Tu esposo siempre me ha parecido una persona razonable y de buen corazón, además de inteligente, si tú le hablas, si los dos ponen de su parte y desean seguir juntos, entonces salven su relacion. No puedes quedarte viviendo en Roma mientras Pietro vive en Milán. Eso no es bueno para ustedes ni para su bebé.
-Siento mucha pena por mi suegra- habló Lucy -ella adora a Nicola, sin él va estar muy triste y sola-.
-Ese es otro problema, estoy segura que tu suegra va comprender- contestó Amanda - ustedes son un matrimonio y deben estar juntos como una familia-.
-Lo sé madre- exclamó Lucy con pesar -en esta época moderna es tan difícil criar a un hijo, cuando los dos padres necesitan trabajar, tal vez deba posponer mi carrera por un año hasta que Nicola cumpla dos añitos y pueda ir al jardín. No es fácil dejarlo en casa al cuidado de una persona extraña, por otro lado Pietro y yo tenemos que solucionar un problema entre manos si queremos salvar el matrimonio-.  
La conversación con su hija dejó Amanda muy preocupada, pensaba que los hijos crecen y tienen que vivir su vida y solucionar sus problemas, pero ella lamentaba no estar cerca de Lucy para apoyarla, sin intervenir en su matrimonio.
La noche había llegado, en el hospital en la sala de cuidados intensivos el sargento Sánchez daba señales de reaccionar y despertar de la anestesia. La enfermera de turno monitoreaba sus signos vitales para comprobar que el paciente se encontraba bien. Su cuerpo se adaptando lentamente a la falta de un riñón. Unas horas antes, mientras dormía se le habia aplicado fuertes sedantes para que no sienta dolor. El paciente abrió los ojos todavía no reaccionaba del todo, la enfermera que tomaba su presión dijo: -no se preocupe señor Sánchez su cuerpo aun está con rezagos de la anestesia, poco a poco se sentirá más alerta. Mañana su familia puede visitarlo, siempre y cuando el doctor lo autorice. Lo que si puedo asegurar es que se recuperación está yendo por buen camino-. La enfermera no agregó nada más, el Sargento ignoraba que le extrajeron un riñón, era el doctor el encargado de hablar y explicarle a su paciente cómo se encontraba su salud. 
Cuando se retiró la enfermera Gerardo Sánchez se sentía más despejado, quería sentarse pero aún no tenía fuerzas, desistió de la idea pensó que era mejor mantenerse quieto para no forzar su herida. 
Mañana en la tarde a la hora de visita, sus hijos y esposa estarían a su lado. El sueño o tal vez los sedantes fueron venciendo su cuerpo y se volvió a dormir, era lo mejor para él, la noche sería larga.
Amaneció muy temprano y el cielo estaba despejado, eso era algo raro en la ciudad que siempre se encontraba congestionada de nubes. 
Gerardo Sánchez se despertó se encontraba más despejado, el sueño profundo de la noche lo habia reanimado.
A las siete de la mañana, el doctor Montes vino a visitar a su paciente y hablar con él. El Sargento lo saludó.
-Buenos día señor Sánchez- contestó el doctor  -veo que amaneció de buen animo y eso es una excelente señal de recuperación, tengo que decirle como fue su operación y la decisión que tuvimos que tomar-.
El doctor, explicó a su paciente cada detalle de su cirugía y porque debieron extraer un riñón, Gerardo Sánchez estaba sorprendido no podía articular palabras. Tenia un solo riñón y estaba vivo, no sabia que eso era posible seguir viviendo con un solo órgano.
-Al comienzo sentirá algo de molestias pero luego podrá hacer una vida normal, su alimentación tiene que ser diferente, nada de condimentos ni ají y menos de alcohol, la carne roja por el momento queda descartada, debemos  cuidar ese único riñón como un tesoro. Cuando le demos de alta, tendrá que venir seguido para hacer sus chequeos, usted todavía está convaleciente. Su cuerpo a reaccionado positivamente al tratamiento y tiene que seguir así-. finalizó el doctor y se despidio.
Antes de salir de la habitación  agregó -voy a dar la orden para que su familia pueda visitarlo-.
Gerardo Sánchez se quedó solo, todavía no asimilaba bien las palabras del doctor pero daba gracias al cielo por estar vivo, eso era para él lo más importante. Al inicio sintió una gran sorpresa, las palabras de su médico fueron alentadoras pero en los días venideros se sabría a ciencia cierta si el peligro para él  habia pasado. 


CONTINUARÁ   
 
     
  
           
      

 

lunes, 8 de julio de 2024

TRES HISTORIAS... ¡5,500 MSNM!

Amanda y sus hijos miraban al doctor Montes para saber que había pasado con Gerardo Sánchez, esposo y padre de la familia. 
El doctor tomó la palabra y comentó de nuevo -tengo noticias buenas y malas, comenzaré por las malas. Voy a explicar con palabras sencillas para que me entiendan bien. Como sospechaba, el problema del paciente estaba a nivel de los riñones, todos sabemos que los seres humanos tenemos dos riñones y uno de ellos es más trabajador que el otro, en este caso hemos tenido que extirpar el riñón más trabajador porque nos encontramos con un tumor de dos centímetros y medio, de ahí los fuertes dolores y malestar. Nos vimos obligados a extraer el riñón porque este no funcionaba como debía ser, el cuerpo extraño que lo había invadido  no lo dejaba trabajar, es más casi lo había deteriorado. La buena noticia es que el tumor estaba encapsulado, no se había ramificado hacía otros órganos y menos al otro riñón. Esto es una buena noticia dentro del cuadro clínico del paciente, una persona puede vivir con un solo riñón pero el cuidado de su salud debe ser extremo, además con el transcurso de las semanas, el riñón que le queda va crecer para compensar la pérdida del otro y funcionar en conjunto con los demás órganos del cuerpo. En este momento el paciente está en cuidados intensivos, se encuentra estable y sedado, hoy día no lo van a poder ver y las próximas veinticuatro horas van hacer de vital importancia para su recuperación. Ha sido sometido a una cirugía mayor, se ha extraído un órgano y debemos esperar para ver cuál va  ha ser la reacción de su cuerpo a esta cirugía. El cerebro que comanda todo el funcionamiento del cuerpo debe reaccionar positivamente a la falta de un riñón, es necesario darle tiempo. La mayoría de paciente tienen una vida casi normal, solo deben extremar el cuidado de su alimentación. Es mejor que ahora regresen a su casa y descansen, si se presenta una emergencia de inmediato serán notificados. 
-Doctor- dijo Amanda -mi esposo va tener tratamientos médicos después de esta operación-
-Si se refiere a una quimioterapia, no sabemos en este momento, se debe analizar el tejido tumoroso para saber si es necesario una quimio, de otra manera serán algunas sesiones para prevenir un mal mayor. - contestó el doctor y se despidio de la familia.
Amanda y sus hijos se despidieron del médico y agradecieron la explicación sobre el estado del paciente, se retiraron del hospital al saber que no podían verlo y era muy probable que en el segundo día de su operación tampoco lo puedan ver. En el camino de regreso al hogar estaban en silencio, esperaban que todo siga así de bien.  
En la sala de cuidados intensivos Gerardo Sánchez se encontraba fuertemente sedado para evitar el dolor después de que pasen los efectos de la anestesia. Una enfermera de turno, tomaría la presión al paciente cada dos horas para saber si el cuerpo aceptaba lentamente, la ausencia de un riñón.
Elia Ruiz se presentó en la sala de cuidados intensivos y habló con la enfermera de turno, se informó  sobre el paciente y su operación. No podía verlo pero se sintió tranquila al saber que hasta el momento se encontraba estable, la operación había sido un éxito y todos esperaban que reaccione positivamente a la misma. 
En el hogar, Amanda llamó a su hermana Nora para informarle como había salido de la operación su esposo. Nora estaba aliviada y comentó -Amanda yo sabía que Gerardo iba a salir bien, pronto lo tendrás en casa, prepárate para atenderlo en su convalecencia, no siempre es fácil asistir a un hombre enfermo o mejor dicho en recuperación-. La hermanas se despidieron y Nora prometió visitarla en la noche porque sabía que su sobrina Lucy llegaba de Roma.
El resto de la mañana, Amanda y sus hijos estuvieron pendientes del teléfono por si recibían un aviso del hospital, pero por suerte todo iba bien y no hubieron llamadas de alarma. 
-Madre- comentó Felipe -Andrés y yo queremos invitarte almorzar para que te distraigas un poco y te olvides del estrés que ha significado la enfermedad y operación de nuestro padre. Nada de cocinar ni lavar trastos hoy día, ahora escoge el restaurante que desees y nos vamos almorzar. 
Amanda, no dijo que no y eligió un restaurante del que había oído que era famoso y preparaban una excelente comida. Fueron al lugar escogido y realmente disfrutaron el almuerzo, no solo por la exquisita comida si no por el ambiente acogedor y buena atención. Almorzaron y disfrutaron de un exquisito vino, todo estaba al nivel de lo que habia escuchado. 
En la noche como habia prometido Nora, fue a visitar a su hermana y sobrinos mientras esperaban a Lucy, conversaban los detalles de la operación del Sargento, la familia en pleno estaba feliz con los resultados. 
Roberto y su taxi habian ido al aeropuerto para recoger a la hija de la familia, en pocos instantes estaría de nuevo en la casa familiar. Amanda era la más feliz porque a sus hijos los tendría reunidos en el hogar como una familia. Nora comentaba con sus sobrinos algunos aspectos de su trabajo cuando el timbre sonó, todos corrieron a la puerta y al abrir era Lucy y su hermoso hijo Nicola que llegaba con un gran equipaje y el carrito de bebé. Los abrazos y besos para los recién llegados  no podían faltar a Lucy no tenia brazos para tanto saludo. Nora cargaba al bebé que miraba asustado a su al rededor, todo era nuevo para él.  
Lucy hablaba con el pequeño -Nicola, ellos son tus tíos y ellas tus abuelitas, pronto vas a ver a tu abuelito-. 
-Debes estar cansada después de tantas horas de vuelo y el bebé muy agotado y aburrido porque no lo cambiamos y alimentamos con un biberón y después que se duerma conversamos con tranquilidad sobre la operación de tu padre y de la familia- terminó de decir Amanda mientras iba a la habitación de su hija para ocuparse del pequeño Nicola. Lucy y sus hermanos llevaban las maletas para que pueda instalarse con su hijo sin problemas.
Madre e hija se quedaron solas en la habitación, Lucy comentó -madre todo esta igual como cuando me fui, no has cambiado nada-. 
-Si, es verdad, solo puse sabanas limpias en tu cama que estaba sin nada y quedó impecable. Las habitaciones de mis hijos están siempre limpias, como si estuvieran presentes por si alguno de ustedes desea regresar de nuevo al hogar. 
Lucy y su madre cambiaron y alimentaron al pequeño Nicola, éste se quedó dormido en el acto, para él habia sido un viaje largo y extenuante. Lo acomodaron sobre la cama para dormir, el bebé en el acto se quedó dormido. Prendieron en la habitación la luz de una lamparita y salieron en puntas de pies para no despertar al pequeño. 
Se reunieron con el resto de la familia en la sala, conversaron con Lucy sobre los detalles de la operación de su padre y los riesgos que podían existir pero gracias al cielo no se habian presentado y todos esperaban que continúe de esa forma. 
-Hija, mañana no vamos a poder visitar a tu padre porque todavía está en observación, tenemos que esperar que el doctor de la orden de visita para poder ir al hospital. Tú conoces muy bien como es el estado post operatorio- comentó Amanda a su hija.
-Si madre, no te preocupes, yo comprendo todos los cuidados que se debe tener con un paciente recién operado, por mi trabajo conozco bien todo aquello. 
Si, la familia del sargento comprendia bien las ordenes del doctor, solo tenían que esperar que el paciente evolucione positivamente para que se permitan las visitas.


CONTINUARÁ               
         
 
 
       

 

lunes, 1 de julio de 2024

TRES HISTORIAS...¡5,500 MSNM!

Gerardo Sánchez no podía creer que sus hijos estaban junto a él, no sabía si era cierto lo que veía, la sorpresa lo tenía sin palabras. Felipe fue el primero que abrazó a su padre.
-Padre- preguntó -¿cómo estás? hemos venido para estar junto a ti, sabemos por nuestra madre que van a operarte. No te preocupes que todo va a salir bien- comentó su hijo mayor. 
Andres también abrazó a su padre para saludarlo y  darle ánimos. 
-Amanda- exclamó el Sargento muy serio -te pedí que no molestes a nuestros hijos y veo que no he sido escuchado-.
Felipe salió al frente para defender a su madre, con voz serena dijo -padre no es justo que hables así, somos tus hijos y tenemos derecho ha saber todo sobre tu salud, no puedes pedirle a nuestra madre que no nos llame para informarnos-.
-Gerardo- contestó Amanda -lo importante es que tus hijos están aquí, ellos han venido ni bien se enteraron sobre tu salud, desean estar a tu lado-.
El Sargento Sánchez no estaba muy de acuerdo, él no quería que sus hijos se preocupen por su salud, tenía sus ideas y era mejor no llevarle la contraria. Al instante el padre cambio de actitud, no podía estar más feliz, sus hijos estaban junto a él.
-Mañana muy temprano es la hora de mi operación- comentó algo preocupado el Sargento -ya quiero que pase todo esto para regresar a casa, el hospital me tiene fatigado-.
-Andrés- agregó -vas a salir pronto de aquí, mañana te operan y en tres días estarás celebrando con nosotros en casa-.
-Eso espero Andrés, ya no soporto más el hospital y estar en cama. Luego preguntó a su esposa y ¿Lucy va a venir ? ¿ella sabe sobre mi operación?- terminó de decir.
-Si querido, ella sabe todo sobre tu salud y operación pero en su caso es un poco más complicado pedir permiso. Debe estar en Lima pasado mañana- contestó Amanda. 
La felicidad invadía al Sargento y a su esposa dos de sus hijos estaban con ellos y pronto Lucy se uniría a la familia, era tan especial el día que el padre por un momento se olvidó de su enfermedad y su operación. Sentía que su familia de nuevo se encontraba junta y lamentaba estar en el hospital. Que más hubiera querido si no estar en su casa para celebrar junto a sus hijos. Los miraba y recordaba cuando eran pequeños que rápido habia pasado el tiempo. Recordó también cuando sus dos hijos le dijeron que se iban hacer una maestría al extranjero, primero se alegró por ellos  y un instante después entristeció al saber que partían a vivir lejos, él como padre jamás imaginó que todos sus hijos dejarían la casa familiar, siempre deseo tenerlos a todos sus hijos  junto a él. Con el tiempo comprendió que eso era imposible, no debía detenerlos, sus hijos tenían que escoger  su propio camino,  esa era la ley de la vida. 
La familia conversó de todo, los hijos comentaban con sus padres cómo les iba en su trabajo y lo difícil que fue la comienzo acostumbrarse a vivir lejos del hogar. Su trabajo era exigente y los absorbía por completo. Los dos hermanos vivian a una hora de distancia el uno del otro, hacian lo que podían para verse por lo menos una vez al mes. Por otro lado no se quejaban les iba bien profesional y económicamente que más podían pedir. Desarrollaban sus carreras dentro de la nueva tecnología que cada día avanzaba rápidamente. Entre conversación y conversación la hora de visita terminó y la familia debía retirarse. Los hijos se despidieron de su padre con la promesa de estar de regreso muy temprano para acompañarlo a la hora de la operación. 
-Gerardo- dijo Amanda -mañana venimos temprano para estar contigo, no te preocupes todo va a salir bien-. 
De regreso a su casa, Felipe comentaba con la madre sobre el real estado de salud de su padre, ella lamentó decir lo siguiente -en realidad no sabemos cuál es su verdadero estado, los doctores dicen que eso se sabrá con exactitud cuando sea operado. Todo el tiempo él se sentía mal y no decía nada, me ha costado mucho convencerlo para ir al doctor. Tu padre ha soportado el dolor y pensaba que pronto  iba a pasar, no quería escucharme. Una noche el dolor era tan fuerte que tuve que llevarlo al hospital de emergencia, solo ahí aceptó ir al médico para comenzar su tratamiento. Como siempre les repito, es muy terco. Todos debemos escuchar las señales que nos manda nuestro cuerpo.
A la hora de la cena, la familia se disponían a sentarse a la mesa cuando sonó el timbre de la puerta, Amanda no se sorprendió al abrir ésta y encontrarse frente a Nora. Ella como siempre muy alegre y sonriente dijo -querida hermana, he venido a saludar a mis sobrinos, tú sabes que ellos para mí siempre han sido muy queridos-.
Felipe y Andrés al escuchar la voz de su tía fueron a su encuentro, la felicidad de Nora era total estar junto a sus sobrinos que no veía hace más de dos años. -Felipe, Andrés, que bien están parecen galanes de cine- decía sonriendo y abrazando a cada uno. Esto era verdad los jóvenes eran de muy buen ver.
-Andrés- exclamó -tía, tú estás cada día más joven y linda-. 
-Nora- sonrió y contestó -gracias mi querido sobrino, tú siempre tan galante- 
Amanda invitó a su hermana a cenar y todos en la mesa conversaban animadamente, Felipe comentaba lo bien que le iba en su trabajo. La empresa en la que laboraba, era muy grande y le permitía desarrollar su carrera, lo mismo decía Andres, era una oportunidad de crecer y no podían dejarla pasar. Por supuesto que tocaron el tema de la salud de su padre y la preocupación que significaba para todos. 
En un momento Nora recalcó: 
-Amanda, queridos sobrinos, Gerardo va a salir bien de esta operación  y  regresará a casa sano y recuperado, de eso estoy segura-. 
Todos agradecieron sus palabras y tenían la misma convicción  de que el padre pronto estaría en casa.
Terminada la cena pasaron a la sala para seguir la conversación cuando sonó el teléfono, era Lucy que llamaba para saber de su padre y asegurarle a su madre que salía de Roma mañana en la noche -madre no he podido viajar antes, mis horarios de trabajo me lo impedían, pero ahora ya estoy preparada y con las maletas lista para partir-.
-¡Qué felicidad! -exclamó Amanda -aquí estamos esperando para recibirte, voy a mandar por ti a  Roberto, el tiene un taxi y es de confianza, no te preocupes. Tu padre va ser operado mañana muy temprano, voy a llamarte para contarte como salió de la operación. Tus hermanos están conmigo y van estar felices de verte y conocer al bebé-. 
-Madre, yo también estoy deseosa de verlos a todos, ha pasado mucho tiempo y los extraño. Quiero estar junto a mi padre para abrazarlo- contestó Lucy.
Madre e hija se despidieron con la promesa feliz de volverse a encontrar. Amanda colgó el teléfono y Nora se despedía de Felipe y Andrés -mañana tienen un día difícil y deben levantarse temprano. Amanda me despido, prométeme que vas a informarme cómo sale Gerardo de su operación-.
Antes de salir de la casa, Nora comentó a solas con Amanda -te acuerdas de mi joven paciente que va a dar en adopción a su bebé, ya hablé con la institución que se va hacerse cargo, es la misma que tú me recomendaste, por ese lado todo está arreglado-. 
-Es una buena noticia sobre todo por las circunstancias, la joven está bien y debe seguir así- contestó Amanda.
Al día siguiente la familia se levantó muy temprano debían ir al hospital y llegar lo antes posible, ninguno pensó en desayunar, primero era la salud del padre. Llegaron al hospital justo a tiempo para saludarlo y desearle lo mejor, en pocos minutos sería llevado a la sala de operaciones. Elia Ruiz también se acercó al Sargento para saludarlo y desearle todos los bienes  -nos veremos en unas horas, todo va a salir bien- agregó.
Elia, saludó a la familia y se retiró, era el momento que solo pertenecía a los hijos y a la esposa de Gerardo Sánchez.
En la sala de espera la familia estaba nerviosa, había pasado hasta ese momento una hora y cuanto más se demoraba la operación era porque  encontraron algo más grave de lo que imaginaba el doctor. Amanda no deseaba ser pesimista ni negativa, Andrés se paseaba de un lado a otro y Felipe no conseguía concentrarse bien en la revista médica que leía, todos se encontraban nerviosos y pendientes de los resultados.
Pasaron un poco más de dos horas, cuando se abrió la puerta de vidrio y el doctor Montes encargado de la operación salió para informar a la familia el estado en que se encontraba el Sargento Sánchez.  
Muy serio comentó -señora Amanda y familiares, tengo que decirle que hay buenas y malas noticia con respecto al paciente-. Un instantes de silencio que perecía una eternidad.
Amanda y sus hijos estaban pendientes de las palabras del doctor, algo no andaba bien ¿qué había sucedido con el Sargento Sánchez?, se preguntaban.


CONTINUARÁ