lunes, 28 de abril de 2025

TRES HISTORIAS... ¡TRABAJO, SOLO TRABAJO!

Mientras el congresista Américo Panduro esperaba en la sala, el doctor Martel comentaba en la habitación con su  esposa, sobre la visita que había venido: -no comprendo porque ha llegado hasta mi hogar, él sabe que yo no atiendo pacientes en mi casa y menos a estas horas, Liza se lo ha hecho saber-.
-Es mejor que no lo hagas esperar, ve a la sala y entérate que es lo que desea- contestó su esposa.
Oscar Martel de inmediato cruzó el umbral de la puerta y se presentó en la sala donde esperaba el congresista Panduro, éste al verlo se puso de pie y comentó: -Oscar, disculpa que venga a estas horas a importunarte en tu casa pero no voy a quedarme mucho tiempo, el motivo de mi visita es invitarte personalmente para el almuerzo que voy a realizar en mi casa de campo, no muy lejos de la capital, es en Santa Clara, me gustaría tanto que puedas asistir, es este domingo a las diez de la mañana, además quiero pedirte  si puedes invitar de parte mía  a dos personas influyentes de tu entorno, sé que conoces a empresarios y banqueros importantes. Estaría tan feliz que puedas asistir con tus invitados almuerzo-. 
El doctor no solía aceptar invitaciones los domingos porque era el día del almuerzo familiar, él traía a su madre especialmente a la casa para pasar el domingo juntos con su esposa y sus hijas. Se encontraba en un tremendo compromiso y no deseaba decirle que no al congresista.
-Mi estimado Américo, es un día complicado porque mi madre pasa todo el día aquí en mi casa pero por tratarse de ti voy aceptar la invitación y con respecto a llevar otros invitados no estoy seguro de poder hacerlo, haré el intento para complacerte - fueron las palabras finales del doctor.
-Desde ahora te doy las gracias por aceptar mi invitación, van a haber otros invitados serán cerca de veinte personas con sus esposas, me gustaría que lleves a tu esposa Felicia- luego agradeció el congresista y se disculpó por llegar a esas horas a su casa, quería invitar al doctor Martel al almuerzo que era importante para él porque haría algunos anuncios que tenían que ver con el curso de su carrera política. De nuevo volvió a despedirse y se retiró de la casa del doctor, Felicia se acercó a su esposo y dijo: -Oscar escuché las últimas palabras del congresista ¿Estamos invitados a un almuerzo este domingo?- preguntó Felicia. 
-Si, estamos invitados a un almuerzo en la casa de campo del congresista, no podía rechazar la invitación, era un compromiso, me pidió que lleve dos invitados y pensé en Ramiro Fuentes y Marcelo Haro. Si me preguntas por el almuerzo familiar en nuestra casa siempre va ser igual, recojo a mi madre de su casa y la traigo para que nuestras hijas junto a su abuela celebren el almuerzo, por este domingo no estaremos nosotros.- contestó el doctor algo preocupado. 
Al día siguiente muy temprano Oscar Martel se levantó para comunicarse con sus amigos y hacerles participes de la invitación del congresista Panduro, él estaba seguro que aceptarían, porque querían conocerlo y saber quién era en realidad, todos sabían de su fama pero no todos lo conocían en persona, el mismo doctor Martel sentía curiosidad de saber cuales eran los anuncios que iba ha hacer. 
Por suerte después de hablar con sus amigos Ramiro y Marcelo, estos aceptaron la invitación almuerzo del día domingo en la casa de campo. La reunión parecía que iba a ser interesante.
-Oscar- comentó Felicia -a ese almuerzo van asistir las esposas de todos los invitados-.
-Si, querida las esposas van con sus respectivos esposos, es un almuerzo campestre, yo supongo que en algún momento estaremos reunidos en el comedor, realmente no sé cómo va ser la organización pero conociendo a mi amigo el congresista, seguro que todo será a la perfección-.
-Hay algo que debo decirte, dos días antes del almuerzo, nuestra hija Mery viajará junto con su promoción, no va estar presente en el almuerzo con tu madre. Debemos ir a despedirla al aeropuerto- comentó Felicia. 
-Es tan pronto su viaje- dijo sorprendido el doctor -no te preocupes ahí voy a estar para despedirla, mi hija menor se va de viaje, es una nueva experiencia para ella.-
-Es la menor y para mí sigue siendo mi niña pequeña- contestó la madre llena de emoción.
Era verdad, Mery estaba tan feliz que contaba las horas para subir al avión y partir a su viaje al sur del país, nada le parecía más divertido que viajar con sus compañeras de colegio. Ella comentaba con sus hermanas todos los lugares que iba a conocer y ha donde pensaban ir, el tour estaba bien planificado y los diez días no serían suficientes.
Fanny y Liza escuchaban a su hermana menor cuando hablaba del viaje, ellas le hacian mil recomendaciones y sobretodo le repetían, no separarse del grupo ni salir sola a ningún sitio. 
-Deseamos que disfrutes y te diviertas pero  también queremos que no te pase nada. Tener un bonito recuerdo de ese viaje, es una bella experiencia- comentaban Fanny y Liza.
Dos días antes del almuerzo de domingo, Merry y sus padres se dirigían al aeropuerto. Por fin había llegado el día de su viaje, dentro del carro Merry, mentalmente hacía un repaso de la ropa que llevaba en la mochila, ésta la tenía preparada desde hace varios días y esperaba no olvidarse de nada. La promoción de alumnas estaban acompañadas por cuatro profesoras y tres madres de familia para cuidar y vigilar a las treintaicinco jóvenes del colegio, era una responsabilidad que debían manejar con cuidado.
Cuando llegaron al aeropuerto ya estaban reunidas varias de las alumnas, los padres a un lado se quedaban en segundo plano al ver la felicidad de sus hijas por este viaje, sentían que el tiempo había pasado muy rápido y que al terminar el año escolar también se cerraba una etapa de sus vidas. Sus hijas se hacían adultas y ellos no se dieron cuenta hasta ese instante. Merry tomó su mochila y fue a reunirse con su grupo de amigas, sus padres quedaron en el grupo de los padres de familia, todos comentaban lo mismo. La felicidad de ver a sus hijas que se iban a un viaje entre amigas pero sentían algunos  temores que todos viven cuando un hijo se va de viaje.
A la hora acordada las jóvenes viajeras tenían que despedirse de sus padres, el momento de abordar el avión había llegado. Merry se acercó a sus padres para la despedida.
El doctor abrazó a su hija y le dijo las recomendaciones y los cuidados que debía tener, la madre casi entre lágrimas le habló sobre los peligros que pueden pasar si no se es cuidadosa.
Merry abrumada por tantos consejos dijo -madre me voy unos días de viaje no debes exagerar, además es un viaje dentro del país, no me voy al otro lado del mundo. comprendo tu preocupación y te prometo que tendré cuidado, ustedes confíen en mí-. fueron sus palabras antes de abrazar a sus padres y darle un beso en las mejillas. 
Felicia vio alejarse a su hija y comentó a punto de llorar -Oscar, nuestra hija no entiende que solo queremos protegerla, es la primera vez que nos separamos de ella y siento un temor muy grande que  algo le suceda, sé que tiene edad suficiente para darse cuenta de las cosas y que debemos confiar-.
-No te preocupes tanto - dijo el doctor -ha llegado el momento en que debemos tener fe en ella y dejarla crecer para convertirse en adulta-.
La madre de Merry no pudo más y unas lágrimas rodaron por sus mejillas, había pasado el tiempo muy rápido y la niña pequeña, ya no estaba más.
Los padres de Merry salieron del aeropuerto en silencio y casi todo el camino apenas comentaron algo, llegaron a casa y sus hijas mayores no estaban, seguro habían partido a la universidad. 
La vida continuaba y el día domingo llegó, el doctor Martel se levantó muy temprano, esa era su costumbre se disponía alistarse para salir a recoger a su madre y traerla a casa para el almuerzo familiar,  esta vez estarían solo Fanny y Liza pero seguro que la abuela la pasaría muy bien con las ocurrencias de estás dos nietas. Después de dejar todo organizado y Fanny conversaba con su Nany como le decían de cariño a la abuela. Oscar Martel y su esposa partían almuerzo en la casa de campo del congresista Panduro. Salieron temprano para llegar puntuales a la hora indicada, el día estaba precioso y el sol apuntaba en lo alto del cielo. La casa no estaba muy lejos pero debía tomar sus precauciones. El doctor siempre fue un hombre muy puntual para llegar algún sitio era una característica de su personalidad.



CONTINUARÁ                   
   


                    

 

miércoles, 23 de abril de 2025

TRES HISTORIAS...¡TRABAJO, SOLO TRABAJO!

Ramiro Fuentes tomaba las recomendaciones de su doctor muy en serio, había disminuido sus horas de trabajo y comenzaba a delegar funciones a sus gerentes, eran nuevos días para él, al menos así lo pensaba hasta ese momento. 
Tranquilo en la terraza de su jardín tomando una refrescante limonada pensaba sembrar una nueva planta. ¡Si! era algo que parecía extraño en él banquero después de ser una persona trabajólica. No, no había descuidado su trabajo del banco, si no que ahora tomaba todo con más calma. Creía que era verdad lo que el doctor Martel le dijo en una de sus visitas -no te vas a llevar el banco al otro mundo, dale el pase a tus gerentes-.
Sus palabras tenían mucho de verdad, descansar y tener horas de sosiego son necesarias para funcionar correctamente en el trabajo financiero que tanto demanda.
A su jardinero que le había pedido le consiga una planta de fresa, quería cultivar una mata de esta exquisita fruta en una esquina de su jardín y poder tomar su jugo en el desayuno. Eso sería delicioso y refrescante, de tan solo pensarlo se le hacía agua la boca.
-Ramiro- interrumpió sus pensamientos su esposa Teodora -hoy día debemos definir si hacemos la fiesta de cumpleaños para Elsy, recuerda que ella cumple dieciocho años y debe ser presentada en sociedad-.
Ramiro observó sorprendido a su esposa y le preguntó -¿Quiere Elsy celebrar su cumpleaños con una fiesta?-.
-Por favor querido, no se trata de lo que desea Elsy, ella debe seguir los patrones del protocolo en estos casos. Nuestra hija no puede hacer su voluntad-. contestó Teodora para que su esposo la apoye.
-Mi querida esposa- dijo Ramiro con voz grave -estas equivocada es el cumpleaños de nuestra hija y ella puede celebrarlo como desee. Esto del protocolo ya no existe y quien desea lo realiza y quien no desea no lo hace. Eso es algo que ya no se usa, dejemos que nuestra hija escoja como celebrar su cumpleaños. En nuestra época los patrones de celebración eran diferentes y las jóvenes como tú eran presentadas en sociedad, ahora es distinto-. 
Teodora sabía que era inútil insistir, su esposo había dado su opinión a favor de Elsy y nada lo haría cambiar pero insistió  -Elsy quiere como regalo de cumpleaños un viaje al extranjero,... ¿se lo vas a conceder?-.
-Si eso es lo que ella desea, así será, podemos viajar todos juntos como familia y celebrar según sus gustos- finalizó Ramiro su conversación.
-Esta bien- comentó Teodora -que se haga la voluntad de Elsy en su día de cumpleaños, no voy a insistir, tengo que decir que a mí gustaría una fiesta pero ella desea un viaje-. 
Ramiro se puso de pie se acercó a su esposa le dio un beso y agregó -Todos en la vida hemos querido celebrar nuestro santo como nos gusta, porque no permitir que sea Elsy la que elija- camino unos paso y terminó por decir -me voy al banco, regreso almorzar-.
Con eso daba por finalizada la conversación, nada lo iba hacer cambiar de parecer, Teodora comprendía que su esposo dejaría que sea Elsy quien decida, él sentía gran apego por su hija mayor. 
Cuando Teodora se quedó a solas, se acercó al jardín y dijo en voz alta -ahora resulta que quiere sembrar fresas en nuestro jardín, ¡ay¡ mi esposo tiene demasiado tiempo libre
El doctor Martel había visitado dos días antes a sus pacientes, Ramiro Fuentes que seguía muy bien con su estado de salud y  a Marcelo Haro su pie cada día se encontraba mejor, la piel había cerrado y ya podía caminar. En casa comentaba con su esposa Felicia el gusto que le daba saber que sus pacientes mejoraban día a día.
Felicia haciendo un breve paréntesis, dijo -dentro de cinco días Merry se va de viaje de promoción, está tan feliz que cuenta los días y las horas, tiene su mochila lista para ese viaje-.
-Merry siempre fue muy alegre para todo, no me sorprende su actitud- contestó el doctor -en  cambio a Fanny y a Liza las he visto preocupadas, comienzan para ellas los días de exámenes y trabajos que deben presentar en la universidad. Tienen que estudiar muy fuerte-.
-No te preocupes, ellas son muy responsables siempre están estudiando y haciendo los trabajos que indican sus profesores-. contestó Felicia con un tono de orgullo  por sus hijas.
Oscar Martel se despidió de su esposa y partido al consultorio. Unas horas más tarde cuando se encontraban Felicia y sus hijas reunidas, llegó a la casa una misteriosa caja, Alejandrina fue quien la recibió y llamó -¡señora Felicia! ha llegado una caja y un sobre que trajo un mensajero-. 
Felicia y sus hijas se reunieron en la sala alrededor de la caja -el sobre y la caja traen tu nombre- comentó Liza.
Felicia repitió en voz alta -¡apártense! no se acerquen a la caja, no sabemos que puede tener dentro, Liza ven a mi lado-.
-Madre no exageres por favor, es solo una caja porque no abres el sobre y nos enteramos de que se trata-
-No tiene remitente, Liza por favor apártate de la caja-. exigió la madre.
Fanny habló -hay un nombre escrito en letras pequeñas en una de las esquinas, debe ser el remitente, no creo que sea nada peligroso-.
Merry también habló -madre a quien van a dañar, nuestro padre no tiene enemigos y nosotras tampoco-.
La madre desconfiada no sabía que hacer, Alejandrina fue quien tomó la decisión, trajo un cuchillo de la cocina y con éste comenzó abrir la caja por el lado de la cinta. El asombro fue general, no era ningún objeto que cause peligro ni tampoco un explosivo, al contrario era un hermoso abrigo de diseño y confección impecable además de elegante, el modelo muy clásico pero lo que lo hacia aun más bello  era que estaba hecho con fina tela de lana de Alpaca color tabaco. Felicia y sus hijas no salían de la sorpresa al contemplar dicha prenda. 
-Es para ti madre, la carta dice - Liza leyó en voz alta -Señora Felicia espero que usted acepte este regalo de nuestra parte, es en agradecimiento a su esposo por haber curado a mi esposo. Atentamente Cintia Haro-. 
-Es de Marcelo Haro y su esposa, madre es un regalo. Por favor ponte el abrigo- suplicó Fanny.
Felicia más tranquila se puso el precioso abrigo, realmente era una joya de exportación, dio unos pasos y todas sus hijas dijeron a coro -es hermoso madre, te queda precioso, es tu talla-. 
-Si señora- contemplo Alejandrina dando la razón a las jóvenes -es una prenda hermosa y se ve tan fina y elegante-.
Felicia se encontraba hipnotizada con el abrigo puesto, era tan suave y bello pero luego de unos segundos reaccionó -No, debo quitarme este abrigo, seguro a tu padre no le va a gustar que acepte el regalo, ustedes saben que él es muy estricto en ese aspecto- respondió la madre con pesar.
Todas las hijas lamentaban la reacción de Felicia, era un regalo, no tenía nada de malo pensaron con tristeza. 
En la noche a la hora de la cena la familia se encontraba cenando en el comedor. El padre estaba junto a su esposa que le comentaba lo sucedido en la tarde con la caja y el abrigo. Oscar Martel escuchaba atento todos los comentarios y no decía nada hasta ese momento, luego de unos instantes agregó: -es mejor Felicia que guardes el abrigo, yo voy a llamar a Marcelo para devolverlo, no es necesario que mis pacientes envíen regalos con saber que están bien de salud y el pago de mis honorarios es suficiente-.
-Padre disculpa- contestó Liza -yo no estoy de acuerdo con lo que dices, Marcelo Haro es tu paciente pero además es tu amigo, con el regalo ha querido agradecerte que hayas salvado su pie, no tiene nada de malo-.
-Liza es mi proceder y debo actuar tal como pienso, no deseo escuchar más opiniones de mis queridas hijas, no estoy molesto pero ahora cambiemos de conversación- comentó el padre y nadie se atrevió a contradecirlo.
La cena se había terminado y la familia se ponía de pie, el padre fue directo al teléfono para llamar a Marcelo y hablar con él. 
-Mi estimado doctor, gracias por llamar, el regalo a tu esposa es de parte de mi esposa, ella es la que ha querido enviar el abrigo y yo no podía oponerme-.
-No han debido molestarse, el regalo es muy bonito pero no podemos aceptar-.
-Oscar- agregó Marcelo con seriedad -no te atrevas a devolver el abrigo porque mi esposa se molestaría demasiado y yo tendría un buen problema. Ha sido el deseo de Cintia agradecer con un regalo de la nueva colección de abrigos, espero me comprendas-.
Al doctor Martel no le quedó más opción que agradecer el presente y despedirse de su paciente. Hasta otro día. 
Felicia, feliz con la decisión de su esposo se puso el abrigo para que lo admire y vea lo bien que le quedaba.
Mientras sucedía todo aquello en la familia, sonó el timbre de la puerta principal, Liza fue abrir y se encontró frente Américo Panduro.
-Disculpe- dijo al verlo -mi padre no recibe pacientes a esta hora y nunca atiende en casa-.
-Señorita no vengo como paciente, solo deseo hablar con su padre diez minutos, es todo-. insistió  Américo.
Liza dudo unos segundos y contestó -voy a consultar un momento-.
-Padre han venido a buscarte, es el congresista Américo Panduro, desea hablar contigo unos segundos, está esperando en la puerta-.          
-Liza debes hacerlo pasar, es una persona muy importante, enseguida lo atiendo-.
-Si padre, se qué es el político del momento, lo hago pasar a la sala no te preocupes-. agregó la joven.
Al cabo de unos minutos Américo estaba sentado en la sala principal esperando al doctor mientras admiraba el fino decorado del hogar. No sé atrevió a preguntar a la joven que lo atendió quien era, supuso que era una de las hijas del doctor Martel.



CONTINUARÁ   
    
                             
  

 

lunes, 7 de abril de 2025

TRES HISTORIAS... ¡TRABAJO, SOLO TRABAJO!

El doctor se dirigía temprano al Congreso de la República, un político muy importante y paciente suyo requería de su atención y él como su  médico personal iba ha atenderlo. 
Eran los tiempos del segundo gobierno del arquitecto Fernando Belaunde, él había salido elegido presidente por segunda vez, el pueblo lo había elegido como una especie de desagravio por la injusticia cometida en su primer mandato que fue sacado por los militares de una forma abrupta y enviado al destierro. 
El paciente del doctor era un político joven, brillante e inteligente, dueño de una oratoria excepcional, cuando él daba sus discursos las paredes del congreso se estremecían, llamaba las cosas por su nombre y no le temblaba la mano cuando debía señalar lo que estaba mal, era un congresista que pertenecía al partido de gobierno. Su nombre bien conocido, Américo Panduro economista de carrera y político, además de empresario. El gobierno, gozaba en sus primeros días de toda la confianza de la gente, la fe estaba puesta en el presidente y su equipo de ministros, hombres prácticos y empresarios que habían dejado sus puestos bien remunerados para servir al país. La cartera de economía la manejaba el ministro Manuel Ulloa Elías, dueño de los diarios Expreso y Extra. El ministro y premier, hacia denodados esfuerzos por mantener el equilibrio de la balanza económica, sus medidas eran opuestas a lo que el gobierno militar había manejado durante su época, políticas de un Estado proteccionista y controlista. 
Américo Panduro era muy cercano a los ministros y al gobierno del presidente, gozaba de gran prestigio y aprecio en el gobierno. 
El doctor Oscar Martel era bien conocido en los pasillos del congreso, muchos políticos eran sus pacientes, entre ellos, el ahora congresista Panduro. El doctor llegó puntual hasta las puertas de su oficina en el segundo piso, tocó la puerta y al instante un asistente lo hizo pasar. 
Américo Panduro ni bien lo vio, dijo: -Mi estimado doctor Martel que bueno volver a vernos, lo he llamado porque deseo hacerme un chequeo médico, no siento molestias pero como una regla preventiva prefiero que me examine- terminó de decir.
-Es bueno saludarte Américo y saber que estás bien, pero deseas hacerte un examen como una manera de cuidar la salud, es una excelente costumbre ya que uno nunca sabe que nos puede suceder en el transcurso de los días y semanas, sobretodo tú que tienes un trabajo muy intenso y lleno de responsabilidades- finalizó el doctor y comenzó a auscultar a su paciente con un un examen físico que todo médico realiza para saber como esta la presión arterial, el corazón, pulmones, esto es el primer indicador de como anda el cuerpo. Luego le mandó unos exámenes de laboratorio que debía realizar.
-Mis primeras impresiones me dicen- comentó el doctor -que te encuentro muy bien, tu presión es correcta, tu corazón tiene un buen ritmo cardiaco y en fin todo lo demás anda en buenas condiciones, no encuentro ningún problema de salud, eres un hombre joven con un largo rango de vida, siempre y cuando sigas cuidándote. Sé que eres un político prometedor con una gran carrera, felicitaciones-.
-Estoy siguiendo tus recomendaciones como siempre me indicas- aseguró Américo -llevó una vida sana, hago ejercicios y como mesuradamente sin abusar de las bebidas alcohólicas. Gracias por venir hasta mi despacho, en estos días no tengo tiempo para nada, el gobierno esta cruzando una fuerte crisis económica y la gente no debe perder la confianza en nosotros porque nuestros ministros hacen esfuerzos denodados para tratar de arreglar el descalabro del gobierno anterior- indicó el congresista Panduro.
El doctor Martel movió la cabeza en señal de aprobación, sus palabras decían una gran verdad, la economía del pais era frágil a pesar de las acciones que se habían tomado. Américo Panduro le explicaba que se habían levantado muchos controles sobre la economía y eliminado algunos subsidios, en petróleo y alimentos. Se estaban fomentando las exportaciones y al mismo tiempo se abrió el mercado nacional para las importaciones, además de ofrecer incentivos para las inversiones extranjeras: 
-Mi estimado doctor- habló Américo con gran convicción  -necesitamos una economía fuerte y estable para que el país crezca, debemos seguir pagando la deuda externa para convertirnos en sujetos confiables y serios, debemos tener un país saludable en cuanto a economía. Necesitamos progresar y desarrollarnos para ser fuertes en un futuro inmediato- decía Américo con pasión, él creía en sus palabras y en que todo era posible. Los hombres que manejaban el gobierno eran personas muy preparadas y versadas en dichos temas. 
-Comprendo la pasión de tus palabras cuando hablas y sé que es importante labrarnos un futuro mejor, estoy de acuerdo contigo, pero los problemas de nuestro país son tan grandes que no alcanzan cinco años del gobierno para solucionarlos. Tenemos que seguir políticas estables y serias para crear un progreso sostenido. Mi estimado amigo aquí podemos estar conversando muchas horas sobre el tema de como sacar adelante nuestro país pero debo atender a mis otros pacientes que esperan, tengo que despedirme no sin antes recomendarte que realices los exámenes de laboratorio, estoy seguro que saldrán bien-. ambos caballeros se despidieron y el doctor Martel salió de la oficina de Américo Panduro con la seguridad que escucharía más adelante de él y de su brillante carrera. 
El doctor Martel caminó por los pasillos directo a la puerta de calle. El edificio del congreso en su interior era hermoso y estaba bien conservado, de pronto escuchó una voz que lo llamaba -Martel, Oscar Martel- el doctor giró sobre si mismo y se encontró frente a Jorge Redondo un amigo de tiempos del colegio, un amigo de la niñez. 
-¡No puede ser Jorge eres tú!- exclamó el doctor -¿Qué haces en el congreso?-preguntó a la vez.
-¡Qué hago en el congreso!... ¡cómo no sabes! soy congresista por el partido de gobierno, aquí trabajo- contestó sonriente el político.
-Que tiempo de no saber nada de ti, simplemente desapareciste y no volví a verte- agregó el doctor.
-Si, es verdad, no nos vemos desde que salimos del colegio. Increíble como ha pasado el tiempo, tenemos que reunirnos para conversar, que te parece si almorzamos juntos hoy día, te tengo una sorpresa que no puedes imaginar- sentenció Jorge.
-Estoy de acuerdo, nos vemos hay para almorzar, no puedo esperar que sea medio día para reunirnos y conversar- se despidio de su amigo Jorge con un abrazo y salió de la sede del congreso. 
Oscar Martel atendió como siempre a sus pacientes que ya lo esperaban en el hospital, no podía dejar de cumplir con su trabajo que era su gran responsabilidad. 
Pasado el medio día, Oscar Martel terminó su horario de atención y salió del hospital con dirección al restaurante donde habían quedado con su amigo, en el camino era obligado recordar todas la aventuras que vivieron juntos mientras eran estudiantes y no tenían otra responsabilidad que ser hijos de familia.
El doctor Martel llegó al restaurante donde lo esperaba Jorge Redondo y otra persona más que no conocía porque estaba de espalda, se acercó a la mesa y al saludar no pudo evitar la emoción de estar con otro amigo más de la infancia, se trataba de Tesio Castello, -Tesio- exclamó el doctor, se abrazaron con la alegría del encuentro después de tantos años.
-Esta era la sorpresa de que te hablé, nuestro querido amigo Tesio está hoy con nosotros también. Nos encontramos la semana pasada en el congreso, fue un encuentro casual como el tuyo- dijo lleno de entusiasmo Jorge Redondo. 
Los tres amigos no podían dejar de hablar y de comentar sobre sus vidas y lo que habían hecho desde que terminaron el colegio. Ellos habían estudiado en el colegio de los Sacerdotes Claretianos. Juntos habían vivido muchas travesuras y  gozado de la niñez y adolescencia. Al cabo de terminar sus estudios escolares cada uno tomó su camino y eligió su carrera, Jorge Redondo era abogado de profesión y congresista, Tesio Castello era un alto jefe de la policía y Oscar Martel doctor en medicina humana, tal vez el hecho de elegir distintas carreras los había alejado pero ahora la vida  había vuelto a juntar a los tres amigos que fueron inseparables en su época de colegio. Almorzaron juntos y comentaban sobre sus actividades del día a día, el almuerzo estuvo acompañado de varias botellas de vino, tenían que brindar por su encuentro y la promesa de que  volverían a encontrarse.
-Tesio y a ti Oscar, yo los quiero invitar a que vengan y formen parte del partido, sería una ganancia para nosotros de que personas tan preparadas estén con el gobierno.
Tesio con voz seria comentó: -Gracias por la invitación a formar parte del equipo de gobierno pero yo no puedo ser parte de ningún partido, estoy en la policía ejerciendo mi carrera y no puedo aceptar-.
Oscar también comentó: -Gracias Jorge, pero yo tampoco puedo aceptar, para mi la política es complicada y no comulgo con muchas de sus ideas. Te pido no lo tomes a mal y que no sea un motivo de separación después de tantos años que nos hemos vuelto a ver.
-No, no amigos- dijo Jorge levantando su copa de vino: -para mi no es molestia, al contrario agradezco su  franqueza, esto no tiene nada que ver con nuestra amistad. A propósito de franqueza, Tesio, tú no eres congresista, ¿qué hacías en el congreso?, si te puedo preguntar. A Oscar sé que fue para atender a un paciente que es un conocido político ¿Pero tú?-.
Con el semblante serio y la voz grave Tesio contestó: -es un tema de investigación, estamos haciendo seguimiento a un congresista que se cree esta involucrado en situaciones peligrosas en contra del Estado. No puedo decir nada más, es mi trabajo y es secreto-. 
-No queremos comprometerte amigo, no debes hablar de temas sobre tu trabajo es mejor- respondió el doctor
El almuerzo se prolongo más de dos horas, los amigos disfrutaron de una deliciosa comida y buen vino, fue un momento grato saber que los tres se habían vuelto a encontrar y antes de despedirse intercambiaron tarjetas con sus números de teléfono para seguir en contacto, tantos años y tantas vivencias tenían que comentar  y decir que esas dos horas del almuerzo no fueron suficientes.
Que alegría volver a ver a los amigos que formaron parte de una época de la vida, cuando todo era solo ser niños o jovenes, pensaba el doctor en su camino de regreso a casa.


CONTINUARÁ         
          
 
  
 
         
      
              

 

martes, 1 de abril de 2025

TRES HISTORIAS... ¡TRABAJO, SOLO TRABAJO!

El doctor Martel después de vivir el terrible episodio en su consultorio con respecto a uno de sus pacientes, cerró la puerta de su consulta y en el camino de regreso a su casa reflexionaba sobre el caso, nunca antes le habia sucedido algo así, era como sacado una pelicula de horror.
Llegó tarde y cansado a su hogar, su esposa lo recibió, ella estaba preocupada eran más de las once de la noche y su esposo no solía nunca llegar tanta tarde.
-Oscar que ha sucedido, estaba tan preocupada por ti que no podía ir a dormir- dijo Felicia.
-Querida, nunca podrías imaginar la que me ha sucedido por eso he llegado tarde- contestó el doctor con un tono cansado.
-Padre- salió a su encuentro Liza -escuche tu voz y baje a ver si eras tú, no quería ir a la cama sin saber de ti-.
-Liza no te preocupes estoy bien, no pasa nada, ve a dormir mañana tienes que ir muy temprano a la universidad, descansa por favor- contestó el padre y le dio un beso en la frente.
Su hija obedeció y subió lentamente las escaleras, pensaba que su padre trabajaba demasiado. 
-Te voy a servir algo caliente, debes tener mucho hambre- añadió Felicia -Alejandrina ya se fue a descansar, sabes bien que ella termina su trabajo a las ocho-.
El doctor acompaño a su esposa hasta la cocina y le pidió algo ligero un sanguche de jamón con queso y un te caliente, Felicia mientras le servía a su esposo, volvió a preguntar  -¿qué ha ocurrido en tu consultorio?
El doctor, comió el primer bocado y comenzó a contar lo que habia sucedido, todos los detalles y la escena de terror que presencio -fue algo que jamás me habia sucedido en todos mis años como doctor- finalizó.
Felicia en todo momento guardó silencio para no interrumpir a su esposo, estaba muda de la impresión y de lo que comentaba el doctor Martel.
Terminada su merienda, los esposos subieron a su habitación, entonces Felicia le hizo algunas preguntas con respecto al paciente, el doctor respondió que era la primera vez que lo atendía, no lo conocía.
- Puedo asegurar que nunca antes los habia visto, solo te puede decir que el tenia el rostro muy rojo y respiraba con dificulta. Realmente fue de terror o tal vez de horror, las dos situaciones caben- agregó el esposo
Después de bañarse como siempre lo hacia, Oscar Martel se puso la pijama y entró en la cama al lado de su esposa entonces comentó : -estoy muy cansado Felicia, ha sido un día agotador, solo deseo preguntar ¿cómo están nuestras hijas? ¿qué tal ha sido tu día?-.
-Mi día como siempre ha sido ocupado con la organización del hogar y la boda de Fanny, Liza está bien y Mery no cabe en su cuerpo de tanta felicidad, cuenta los días para su viaje de promoción que a mí en realidad me preocupa, creo que no debería ir-.
-Felicia, voy a decir dos cosas, la primera deja a Mery que viaje, no le vamos a quitar esa ilusión  y con respecto a la boda de Fanny no te apresures, ella debe terminar sus estudios de la universidad y para eso faltan dos años. No voy a discutir contigo a estás horas, solo te pido que lo hablemos en otro momento-. Oscar Martel besó a su esposa se acomodo plácidamente y en segundos se quedó dormido. Felicia no pudo decir palabra alguna, no deseaba perturbar el sueño y el descanso de su esposo pero le atormentaba lo que habia dicho con referencia a la boda de Fanny, ella no tenia prisa y sabia que faltaba algo de tiempo para que se realice. Apagó la luz de la mesita de noche y pensó que lo mejor era tener calma para hablar de la boda de su hija mayor que en el fondo la emocionaba en demasía.
Los amaneceres para el doctor Martel eran llenos de vigor después de un buen descanso y un sueño reparador era todo lo que necesitaba para despejarse. Felicia notaba la alegría en el rostro de su esposa y le daba también serenidad, últimamente él trabajaba demasiadas horas, era tiempo de tomar las cosas con más calma. 
Alejandrina la señora del servicio, llamó a toda la familia para el desayuno de la mañana, la mesa estaba servida y el pan recién tostado y caliente, café, mermelada jamón y queso, además de fruta fresca para los que deseen. Liza fue la primera en bajar de su habitación, ella ya estaba lista para salir, solo quería despedirse de sus padres para enrumbar a la universidad. La familia en pleno se sentó para recibir la primera comida del día, era una regla impuesta por el padre, jamás debe perderse este alimento, el cuerpo lo necesita para recuperarse y enfrentar el trajín de los estudios y del trabajo. 
Felicia disfrutaba de estos instantes con la familia reunida, ya que el resto del día todos entraban y salían hasta la hora de la cena que era otro momento familiar. Después de terminar el desayuno se despedían las hijas primero y luego el esposo. El doctor podía darse el lujo de llegar un poco más tarde a su consulta en el hospital por eso al salir comentó con su esposa: -antes de ir a mi consulta tengo que visitar a otro paciente, se trata de Marcelo Haro ya terminó su dosis de medicinas e inyecciones, deseo ver cómo está esa herida, me despido de ti hasta la noche-. Dedicó un beso a su esposa y salió para comenzar su trabajo.
En la casa de Marcelo Haro las cosas no iban también como parece, la herida del paciente no quería cerrar y eso preocupo al doctor Martel, la crema que le habia recetado no estaba funcionando como debía, entonces le cambio de medicina por una crema más fuerte para ponerla en el pie herido. 
-Marcelo- habló el doctor -sigue como siempre los mismos pasos de curación  pero esta es una nueva receta, dentro de cuatro días regreso para examinar ese pie, la curación es lenta pero lo más importante, no hay infección y hemos combatido el veneno de la araña-.
-Cuantos días estoy sin trabajar Oscar, eso me preocupa mi empresa me necesita- contestó Marcelo.
-Ahora tu primera preocupación debe ser curar el pie, no hay otro tema más importante que eso, debes entender- contestó el doctor impaciente. 
Al salir le recomendó a la esposa de Marcelo seguir con el mismo cuidado como hasta hora, se despidio de la familia y salió para subir a su carro, tomó el timón y dijo para si mismo como un lamento -hay de estos pacientes que solo piensan en el trabajo y no se dan cuenta que la salud es una prioridad-. 
En la casa de la familia Haro, el esposo se lamentaba de su situación y su esposa trataba de consolarlo:
-Marcelo, debes tener paciencia esto ha sido demasiado grande para que se cure tan rápido, por el trabajo no te preocupes yo me encargo de lo más urgente- dijo su esposa para calmarlo.
Santa, la señora que se encargaba del cuidado de la casa, en la cocina habló con Cintia cuando ésta entró al recinto: -Señora sin querer escuche al doctor sobre la herida de su esposo, en mi pueblo, en el campo conocemos una medicina natural para estos casos. Yo voy a traer mañana mismo esta medicina y usted va a comprobar que tengo razón, es algo muy bueno, deje que la prepare y mañana temprano  la ponemos en el pie al señor Marcelo-.
Cintia no estaba muy convencida de la que decia Santa pero aceptó, las cremas venían es pequeños tubos y en tres días habia que comprar otra nueva, con un resultado muy lento y poco efectivo. 
Al día siguiente como habia dicho Santa, cumplió su palabra y muy temprano estaba en la casa con un paquete envuelto en papel blanco.
-Señora- comentó Santa -aquí está la medicina de la que le hable, esta recién preparada- Santa la puso sobre la mesa auxiliar de la cocina y abrió el paquete, Cintia quedó perpleja al ver de que se trataba y comentó: - quieres explicarme que es esto-.
-Esto es manteca fresca señora, con una gran cantidad de polvo de azufre y yerba buena molida, no tenga miedo le aseguro que es efectiva, la clave esta en que la manteca debe ser fresca y limpia, yo misma me encargue de que así sea, confié en mí- contestó Santa muy segura de la que hablaba.
Cintia seguía sin creer demasiado pero cuando su esposo estuvo de acuerdo en probar la medicina de Santa, no dudo más, lavaron el pie herido con agua y jabón, luego le pusieron una cantidad generosa de manteca preparada en el pie de Marcelo, después colocaron una venda limpia y a esperar que pasen los días para ver el efecto de la medicina natural. Todos las mañanas Santa realizaban la misma curación y Marcelo comentaba con voz de pesar: -Todo lo que cure rápido mi pie será bien venido, tengo que salir de esta cama que se ha convertido en una prisión-.
Con el transcurrir de los días, los resultados del nuevo tratamiento se podían ver, la piel comenzaba a responder y el cambio de color fue el primer resultado, ya no tenia ese tono macilento y pálido.
Cuando el doctor Martel llegó de visita para ver a su paciente, éste y su esposa le comentaron sobre la medicina de Santa y los efectos positivos en la curación. Oscar Martel aun incrédulo descubrió el pie de su paciente y al retirar las vendas se quedó sorprendido del cambio desde la ultima vez que lo vio.
-Es increíble- exclamó -no puede ser lo bien que se ve la piel al rededor y la herida mismo a mejorado en un ochenta porciento. ¿Dónde está Santa debo felicitarla?- preguntó el doctor.
La empleada de servicio se acercó a la habitación y el doctor dijo: -Santa está medicina es muy buena la felicito, la mejoría del pie es evidente, tienen que seguir con el mismo tratamiento ya que da un magnifico resultado- y dirigiéndose a Marcelo y a Cintia agregó -nunca debemos desdeñar la medicina natural, la gente del campo conoce plantas y hierbas que son maravillosas en las curaciones, creo que voy a declarar a Santa como mi asistente en algunos tratamientos- finalizó el doctor.
Santa sonrojada respondió: -para lo que usted desee doctor, yo estoy a su servicio con lo que conozco del campo-. Todos sonrieron y agradecieron la buena voluntad de Santa.
Oscar Martel se despidio de sus amigos, Marcelo dijo antes de despedirse: -Gracias a ti y a Santa por haber salvado mi pie. Sin ti la infección y el veneno de la araña se hubieran llevado mi pie y quien sabe mi vida, gracias estimado amigo-.
El doctor solo contestó -no te preocupes eres mi paciente y yo tu doctor- un apretón de manos y ambos amigos se despidieron.  



CONTINUARÁ      
  
       
   
     
 
          
  
  

    

 

lunes, 24 de marzo de 2025

TRES HISTORIAS... ¡TRABAJO, SOLO TRABAJO!

En casa del doctor Martel, su esposa Felicia y sus hijas sabían muy bien que mientras su padre hablaba por teléfono nadie debía interrumpirlo. Mery esperaba pacientemente que su padre termine de hablar para que ella pueda pedirle que firme el permiso para su viaje de promoción. La joven estaba emocionada, solo faltaba un mes para ese gran viaje que en su imaginación sería genial con todas sus amigas del colegio. 
Mientras, el doctor hablaba con su paciente Ramiro Fuentes. 
-Mi estimado doctor Martel- decía este- han pasado cuatro días desde que me diste el descanso médico y ya me siento mucho mejor, al punto que deseo ir al banco para ver como están las cosas, supongo que no tendré problemas de salud si voy a mi oficina y sigo tomando las pastillas que me recetaste-
-Rodrigo toma las cosas con calma, las pastillas te ayudan pero es el exceso de trabajo y el stress es el que te hace daño- contestó el doctor.
-No te preocupes- respondió Ramiro -te prometo que voy a tomar las cosas con calma, solo iré tres horas y luego regreso a seguir con mi descanso. He descubierto en estos días que estoy en casa que el cuerpo y la mente necesitas unas horas de ocio y serenidad para recuperarse del trajín diario, créeme, no hay nada más beneficioso que tener la mente en distracciones que no te afecten la salud-.
-Bueno, me da mucho gusto que comprendas y tomes las cosas con serenidad, piensa primero en tu salud- finalizó en doctor.
Ambos amigos se despidieron y la comunicación se cortó. Mery aprovechó ese instante para hablar con su padre, le mostró el documento del viaje para que lo firme. 
-Padre aquí esta el permiso para el viaje de promoción, debes firmarlo para que pueda ir-. señaló Mery.
El padre se detuvo unos segundos y dijo -no es tu madre la que firmas estos permisos-
-Mi madre dice que es mejor que tú lo firmes, ya que eres la máxima autoridad en el hogar- contestó su hija.
El doctor leyó el documento, era el permiso de viaje para hacer un tours por el sur del país, las alumnas del colegio visitarían en diez días Arequipa, Cusco y Puno. Era un viaje largo y sería la primera vez que Mery viajara sin la familia, ahora comprendía porque su esposa no quería firmar el permiso. Seguro Felicia sentía aprehensión de que su hija más pequeña vaya a un viaje sin la familia o sin su madre. 
-Padre firma el permiso por favor, deseo hacer ese viaje, todas mis amigas van a ir-. dijo Mery con voz de súplica.
Oscar Martel también sintió cierta preocupación, pero sabía que su hija estaba ilusionada con ese viaje, además las alumnas irían con varias profesoras y algunas madres de familia para ayudar a las profesoras. El doctor se acercó a su hija menor y habló: -Mery voy a firmar este permiso pero espero que seas responsable y siempre estés con el grupo, no debes alejarte de las profesoras.
Mery apenas escuchaba la voz de su padre, estaba tan feliz de poder viajar y sentir la libertad, solo se le ocurrió decir al final -si padre tu tienes toda la razón voy hacer lo que mandes-. 
El padre sonrió, sabía que su hija había inventado eso de la máxima autoridad en el hogar pero su autoridad y sus palabras siempre eran respetadas y sus sugerencias también.
Mery fue a buscar a sus hermanas para mostrar el permiso firmado por el padre, ella quería decirles que iba a viajar con su promoción.
 Felicia buscó a su esposo para preguntar si había firmado el permiso de Mery.
-Sí, he firmado el permiso de viaje ¿Porqué me preguntas eso Felicia? sabes bien que ella esperaba con mucha ilusión este viaje-.
-Oscar, no debiste firmar el permiso- argumentó la madre -tengo tantos temores con respecto a ello que no sé si debe viajar-.
-Felicia, nuestra hija, ha estado ilusionada con este viaje, desde hace semanas, además no va sola, las alumnas viajan con varias profesoras y madres de familia. Me sorprende que tú no hayas pedido para viajar con tu hija-. 
-No, no pedí viajar con Mery porque estoy viendo los preparativos de la boda de Fanny, tú sabes que eso lleva su tiempo y no es fácil.
-¡Un momento!- respondió el doctor a su esposa -los preparativos de la boda, Fanny no se va casar mañana, ella primero tiene que terminar sus estudios de la universidad y después se verá. Fanny y Umberto recién se han comprometido-.
-Por eso mismo Oscar hay que preparar todo con tiempo, así me dice la madre de Umberto-. agregó Felicia sorprendida de la respuesta de su esposo.
-Querida en otro momento vamos a conversar sobre esto, ahora debo ir a mi consultorio, mis pacientes esperan-.
El doctor Martel se despidio de su esposa y salió rápido de su casa con dirección a su consultorio. Su esposa no se quedó tranquila con el viaje de Mery pero no le podía negar el permiso, si su padre lo habia autorizado.
El consultorio del doctor Martel quedaba en una calle céntrica de la ciudad, cuando entró ya habían algunos pacientes esperando su turno, el saludo a todos y se disculpó en unos minutos comenzaría atender.
Los pacientes fueron atendidos uno a uno por el doctor Martel que como siempre su profesionalismo y su trato eran de primera, todos estaban de acuerdo y siempre salían satisfechos con su atención y sus recomendaciones. Era un doctor muy acertado.
El tiempo transcurría y ya había atendido a cinco o seis pacientes cuando la recepcionista hizo pasa a una pareja de esposos. El doctor les indicó que tomen asiento pero observó que el hombre tenía problemas para respirar y el color de su cara era de un rojo granate, en segundos sacó su estetoscopio para examinarlo, su esposa estaba sentada a su lado sin decir palabras, hasta ese instante no pasaba nada. Todo hacía prever que terminaría sus consultas como un día normal. No había terminado de escuchar el corazón del paciente cuando un ronquido fuerte como una queja salió de su garganta, el hombre se desplomó sobre el doctor y luego cayó al suelo, Oscar Martel apenas pudo sostenerlo, se inclinó en suelo y empezó hacerle masajes en el corazón para reanimarlo pero todo fue inútil, el paciente había sufrido un infarto fulminante  y estaba sin vida sobre el piso. La mujer que lo acompañaba se abalanzó sobre su esposo y comenzó a zarandearlo de la camisa mientras decía en voz alta -¡no  puedes morir! ¡no puedes dejarme sola! Oscar Martel estaba paralizado y atónito ante la escena dantesca que se desarrollaba frente a él, la mujer daba gritos sobre su esposo, luego comenzó a buscar en sus bolsillos, sacó todo el dinero que tenía y unas llaves, llamó a su hijo que se encontraba en la sala y le ordenó -ve a su oficina busca la caja fuerte, saca todo el dinero que encuentres y también las escrituras de propiedad del departamento. El hijo hizo caso y salió rápidamente. luego la mujer giró hacia el doctor y con voz fría comentó: 
-doctor yo no soy su esposa oficial, soy su conviviente, tengo que asegurarme de no quedar en medio de la calle, él tiene hijos mayores y van a quitarme todo si no me defiendo- señaló la mujer.
Todo esto ocurrió en segundos, el doctor apenas podía creer lo que veía, era como sacado de una película de terror.
-Señora debo llamar a la policía y a una ambulancia, su esposo ha sufrido un infarto violento y esta sin vida- comentó el doctor.
-Vuelvo a repetir doctor, no es mi esposo pero este es el número de teléfono de su casa, ahí esta su familia, yo debo retirarme, no tengo nada que hacer aquí, él murió de muerte natural, no hay culpa en mí- contestó la mujer y salió tan rápido como había venido.
El doctor llamó a la policía y al médico legista para certificar el deceso, también llamó a la familia oficial del difunto para que se lleven al padre. 
Con todos estos terribles acontecimientos el doctor Martel tuvo que suspender la atención a sus pacientes y esperar a que todo concluya. Cerca de las diez de la noche pudo cerrar su consulta no sin antes contestar todas las preguntas de la policía y de la familia del difunto. Los hijos mayores cargaron al padre en silencio, no había tristeza, ni dolor en sus rostros solo serenidad y resignación.  



CONTINUARÁ  

      

             
         

 

martes, 18 de marzo de 2025

TRES HISTORIAS...¡TRABAJO, SOLO TRABAJO!

El doctor Martel iba en su carro atento al camino, uno de sus pacientes lo había llamado con urgencia, se trataba del empresario Marcelo Haro dueño de dos grandes empresas de lanificios donde se fabricaban finas telas de lana de alpaca, todas para la exportación. Cuando habló con su paciente por teléfono, éste le explicaba que se sentía mal y deseaba una consulta, se encontraba en su domicilio. Eran las ocho de la mañana. 
El doctor Martel conocía a Marcelo Haro desde hace diez años, él era su médico de cabecera, su paciente vivía en lo alto de los cerros de la Molina en una zona muy exclusiva, su casa era elegante y bien decorada con objetos finos, su esposa Cintia lo ayudaba en la empresa que ambos dirigían. 
Cuando llegó a la puerta de la casa de la familia Haro y se presentó como el doctor, de inmediato el personal de servicio le abrió la puerta y lo condujo a la habitación del matrimonio, su paciente yacía en cama y su esposa Cintia  salió a su encuentro para saludar y decirle: -doctor Martel buenos días que gusto saludarlo y gracias por venir tan pronto lo llamamos, se trata de mi esposo, como usted puede ver, se encuentra postrado pero no habló más y que él sea el que le explique lo que le ocurre-.
-¡Oscar gracias!- exclamó Marcelo con voz adolorida -aquí estoy en mi lecho como puedes ver y no puedo moverme, es delicado lo que tengo-.
El doctor ya estaba preocupado porque los esposos y amigos lo saludaban pero no le decían hasta ese momento que tenía el paciente -bien Marcelo dejemos los saludos a un lado y dime que es lo que tienes, cual es tu problema de salud-.
Marcelo levantó la colcha que lo abrigaba y sacó el pie lastimado, descubrió la venda y le enseñó al doctor el pie desnudo, lo suyo no era una herida cualquiera, lo que se veía era muy serio. El doctor tomó de su maletín guantes quirúrgicos y comenzó a examinar el pie con cuidado porque el paciente se quejaba de dolor, la piel se había oscurecido desde el talón hasta la pantorrilla y más abajo del tobillo para ser exactos, en medio del talón tenía una herida tan profunda que se le había desprendido la piel y se podía ver el hueso.
El doctor estaba perplejo y preguntó enfático -¿por qué te has demorado tanto en llamarme? esto es realmente grave, sabes que con esto puedes perder el pie, si en este instante te envió al hospital, ahí no tendrían ninguna contemplación y te lo cortarían - señaló el doctor y agregó -esta herida tiene más de cuatro días ¿cómo comenzó?-
-Empezó la semana pasada- respondió Marcelo sintiéndose culpable -primero noté un punto negro muy pequeño y luego fue creciendo, no hice caso y seguí trabajando, para mí era urgente enviar diez fardos de telas de lana de alpaca a Italia, es un compromiso que tenía que cumplir, no debía fallar, existe un contrato de por medio-.
No puede ser, pensó el doctor, éste es otro paciente que piensa solo en el trabajo y no delega funciones: -no tienes un supervisor que haga ese trabajo- dijo un poco impaciente Oscar Martel -¿Tú eres el único qué puede hacerlo?- preguntó al final. 
-No puedo confiar en nadie más, tenía que enviar esos rollos- contestó Marcelo.
-Por lo que puedo observar esta es una picadura de araña, no sé si es en tu hogar o en la empresa  donde te pico, pero es algo que ha ido empeorando, al punto de ser muy grave, te pueden cortar el pie y eso te va quitar movilidad y agilidad, ni los fardos de tela que tengas que entregar te lo van a devolver. Te hablo de esta manera porque somos amigos y tengo que decir la verdad. La herida desprende un mal olor, has curado el pie con algún ungüento-. 
-Todos estos días mi esposa me ha lavado el pie y luego me pone una crema para curar la herida pero no ha mejorado, si no todo lo contrario se ha puesto peor- contestó Marcelo con tono preocupado.
El doctor Martel preparó una inyección con un antibiótico potente para detener la infección, el paciente debía aplicarse una inyección diaria, luego le aplicó otra inyección contra el veneno de araña. Por más pequeñas que sea una araña casera, éstas son peligrosas, su veneno puede ser mortal si no se trata a tiempo. Para curar la herida le mandó una crema que debía ponerse todos los días después de lavar el pie con un líquido especial para estos casos y la venda tenía que cambiarse seguido. 
-Marcelo, escucha bien lo que voy a decir, durante una semana va a venir una enfermera para curar el pie herido, vendarlo y ponerte las inyecciones que necesitas. Por nada de este mundo trajines, ni pongas el pie en alto, la sangre debe seguir llegando como hasta ahora, de no se ser así sería fatal que se congele el pie y ahí no habría otro camino que cortarlo.
Estas últimas palabras del doctor asustaron a Marcelo, jamás pensó que una simple picadura de araña fuera a ponerlo en peligro, reconocía su ignorancia en el tema de arácnidos y  medicina.   
El doctor después de dejar todas las indicaciones por escrito y conversar con su amigo Marcelo y la esposa de éste, se retiró del hogar de la familia pero antes de salir advirtió a Cintia: - cualquier cambio grave que observes me llamas de inmediato-.
En el camino de regreso, el doctor Oscar Martel reflexionaba sobre sus amigos y el afán de anteponer primero el trabajo a la salud, teniendo en la empresa empleados en los que pueden delegar funciones. 
El caso de Marcelo Haro sin querer hizo retroceder al doctor a una época muy difícil de su vida, tuvo que detenerse en el camino, para estacionar el auto, un recuerdo trágico lo llenó de tristeza. Cinco años antes cuando su padre aun estaba vivo, celebraron en familia sus noventaicinco años, era toda una esperanza  tenerlo en el hogar disfrutando de salud y lucidez. De pronto dos meses después de celebrar el cumpleaños, su estado de ánimo comenzó a decaer, su cuerpo lentamente empezó a colapsar y diferentes órganos no funcionaban como debía ser. El padre del doctor Martel entró en estado delicado de salud, lo mas terrible fue que a sus pies no llegaba la sangre y los tejidos comenzaron a morir lentamente, tuvieron que vendarlo desde las rodillas hasta los pies, sus dolores eran insoportables y no podía moverse. Operarlo fue imposible por la edad y su estado de salud. Oscar Martel se sentía impotente y atado de manos para ayudar a su padre. Una tarde intentó ponerle una inyección de morfina y el padre se negó rotundamente, con voz casi apagada rogó -hijo mío no prolongues mi agonía, deja que muera, es tiempo de partir-.
-Padre- contestó su hijo -es una inyección de morfina para que no sientas dolor y estés más tranquilo-.
Pero el padre fue rotundo al contestar -deja que me vaya te suplicó por favor-.
La familia entera sufrió mucho al ver el dolor del padre. Una semana duró su agonía. Hasta que un día domingo en la madrugada, dejó de existir, por fin podía descansar en paz. 
Esta dura etapa lo marcó para siempre, era una ironía, ser doctor y no poder aliviar el dolor de su padre. Un poco más sereno, Oscar Martel volvió al presente y pensó que la vida continuaba y él debía  seguir adelante por su familia y sus pacientes.


CONTINUARÁ          
     

 

lunes, 10 de marzo de 2025

TRES HISTORIAS... ¡TRABAJO, SOLO TRABAJO!

La Noche recién comenzaba en la casa de la familia Martel, era la noche del compromiso de Fanny y Umberto. Los padres de familia, cada uno en su momento dedicaron palabras de elogio y buenos deseos para sus hijos. El padre de Umberto estuvo en todo momento de acuerdo con el padre de Fanny en cuanto al significado de la unión de una pareja en matrimonio. Ellos hacian hincapié a las palabras unidos para siempre en el sagrado vínculo del matrimonio. 
El doctor Martel dirigió sus palabras a los dos jóvenes, sobre la unión, el amor y la comprensión que debía haber en la pareja. Al final de los discursos y las palabras protocolares, dichas con amor, se brindó con el  champán más fino. La celebración  era especial y así lo ameritaba, todos levantaron sus copas con júbilo y los mejores deseos para la pareja y su compromiso.
Fanny y Umberto sonreían en todo momento sin dejar de agradecer a sus padres por las palabras y los buenos deseos en su vida futura.
Umberto delante de todos los presentes sacó de uno de sus bolsillos de su terno una pequeña caja de terciopelo rojo, la abrió y tomó el hermoso anillo de compromiso para Fanny, se hincó de rodillas  e hizo la pregunta oficial:
-Fanny, mi querida Fanny, ¿quieres casarte conmigo?-.
-Ella con las mejillas sonrosadas por la turbación contesto -¡Sí me querido Umberto! ¡si quiero casarme contigo!-
Las familias de los novios aplaudieron, por ese gesto y con la respuesta se sellaba el compromiso para la boda futura.      
Ambos novios tomados de la mano, se dedicaban tiernas palabras llenas de amor. Liza y Mery guardaron la compostura y ninguna hizo comentarios desatinados o fuera de lugar. Las dos estaban felices por Fanny y le deseaban lo mejor de este mundo.  
La dos familias pasaron al comedor, la hora de la cena había llegado, grande fue la sorpresa para todos al ver la mesa decorada con tan buen gusto. Las flores, el mantel, la loza fina, cubiertos de plata, todo derrochaba elegancia y distinción. La cena que preparó el chef era digna de un banquete, la presentación en cada plato era un arte, el sabor que delicia y no se puede decir nada menos de los vinos finos con que se acompaño la cena. Felicia sonreía al recibir los halagos de los invitados y de su esposo e hijas. Ella fue la artífice de tan exquisita velada y todo el decorado. 
La familia y sus invitados disfrutaban la comida y por supuesto de una buena conversación, nada debía estar fuera de lugar, cada plato era más delicioso que el otro. El doctor Martel emocionado levantó su copa y brindó por los novios y su futuro, los mismo hizo el padre del novio. En el comedor todo era algarabía, buenos deseos, nada podía empeñar aquella reunión. 
A la hora del postre Oscar Martel pidió al chef presentarse en el comedor, cuando éste se presentó todos los comensales aplaudieron. Recibió palabras de elogio por tan exquisita cena, realmente se había lucido con gran maestría en sus labor como chef. 
Después de la cena todos pasaron al salón para seguir disfrutando de los vinos y la conversación, cerca de la media noche Umberto y sus padres se retiraron no sin antes agradecer tan feliz velada y se prometieron volverse a encontrar pero esta vez en casa de los padres de Umberto. 
Cuando Fanny y sus padres se retiraban a dormir, la hija atenta, abrazo a cada uno y les dio las gracias por todo lo que habían hecho por ella y la cena de compromiso.
Fanny subió a su habitación a descansar, estaba feliz, en su mano lucía el anillo, era precioso y en su dedo lucía aún más hermoso. El vino y el champán hicieron estragos en su cuerpo pero no importaba era un instante feliz que no iba a olvidar. 
En su dormitorio Felicia y su esposo también se sentían alegres y emocionados, todo había salido tan perfecto que no tenían palabras y festejaron haber conocido a los padres de Umberto, personas muy educadas y correctas. 
Al día siguiente el doctor se alistaba para cumplir con su trabajo y sus pacientes, se había retrasado un poco pero no era tan grave. Alejandrina la señora del servicio interrumpió al doctor:
-Señor el desayuno esta servido y hay una señora que lo llama por teléfono, dice llamarse Teodora-
El doctor Martel se alarmó, algo grave había ocurrido con Ramiro para que su esposa lo llamara a su casa.
-Buenos días Teodora- contestó Oscar Martel.
-Oscar buenos días, mil disculpas que llame a esta hora de la mañana pero quiero preguntarte por la salud de mi esposo, por favor deseo saber la verdad. Nosotros nos conocemos desde hace varios años y somos amigos, dígame si algo sucede con Ramiro, está extraño y su comportamiento no es el mismo de siempre, se queda en casa y no va a trabajar-. 
-Teodora es a Ramiro a quien corresponde hablar de su salud, lo que te puede decir es que le recomendé guardar unos días de reposo y tomar unas pastillas por precaución, veo que está siguiendo al pie de la letra mis indicaciones, de seguir así va por buen camino. No debes alarmarte-. finalizó el doctor y se disculpó debía cortar para salir camino al hospital.
Teodora no se quedó tranquila, sabía que Oscar Martel no le decía toda la verdad pero insistir en lo mismo era en vano, Ramiro seguro le había pedido discreción. Además existía el secreto profesional entre doctor y paciente. 
En casa de Ramiro Fuentes el desayuno se había servido, sus hijos estaban extrañados, su padre desayunaba con ellos, eso era algo que no sucedía nunca.
Ramiro Fuentes los observaba y también se sentía extraño en su propia casa y en la mesa con su familia. Elsy y Luis no preguntaron solo se limitaron a terminar el desayuno y salir al colegio, el chofer los esperaba en la puerta.  
-Ramiro tienes que decir que es lo que está ocurriendo- habló Teodora con un tono preocupado -¿Estas bien de salud o es el banco que tiene graves problemas financieros?-.
-Nada ocurre querida, estoy bien de salud y el banco funciona mejor que nunca, solo me estoy tomando unos días de vacaciones y pienso que sería bueno que cuando nuestros hijos a fin de año acaben sus clases en el colegio, vayamos todos juntos de viaje, quiero que te encargues de organizar nuestro paseo. Debe ser un lugar donde podamos compartir como familia-.
Teodora había escuchado bien a su marido, era Ramiro Fuentes el que hablaba o era un extraño igualito a él. Su esposo jamás hubiera dicho las palabras que ella escuchó de sus labios, ahora si se sentía alarmada, al punto de temer algo peor.
-Teodora, por la expresión de tu cara veo que no crees lo que estoy diciendo, es verdad mi salud esta estable y reconozco que he perdido mucho tiempo al no estar con mi familia, necesito ahora más que nunca tenerlos cerca- fueron sus palabras finales.
Ramiro caminó hasta su estudio donde se comunicó por teléfono con su gerente del banco, este le informó que todo marchaba bien y que pronto le enviaría un informe completo de la situación financiera. Escuchó algunos detalles y explicaciones de su segundo jefe y luego colgó el teléfono. Todos  estos años había estado tan dedicado al trabajo que sentía que no iba a poder cumplir con la semana de descanso que le había recomendado el doctor Martel, en su fuero interno le faltaba el trabajo al que estaba acostumbrado. Se prometió hacer un esfuerzo para quedarse al lado de su familia. Él nunca había sido un hombre romántico, de salir a pasear o ir al cine con su esposa, tampoco habia sido un padre presente en la vida de sus hijos, era algo que lamentaba pero su forma de mostrarles amor era trabajando y que no les falte nada, vivían rodeados de lujo y comodidades. Su esposa tenía más de lo que podía necesitar, sus hijos solo pedían algo y él los complacía. En silencio hacía una reflexión, su familia tenía todo pero lo más importante, no lo tenían a él. La presencia del padre y del esposo era lo importante, Ramiro movía la cabeza y se lamentaba. Teodora, Elsy y Luis lo querian a él  y menos cosas materiales. 


CONTINUARÁ            

  
              

 

lunes, 3 de marzo de 2025

TRES HISTORIAS... ¡TRABAJO, SOLO TRABAJO!

Ramiro Fuentes cavilaba en silencio y disfrutaba de una deliciosa limonada, estar en estado de contemplación lo había relajado, se sentía mucho mejor, tenía que darle razón al doctor Martel cuando le dijo que debía descansar y olvidarse del banco. Reconocía que su gran amigo le advirtió sobre su salud y el exceso de trabajo.
Había transcurrido más de una hora cuando sintió los pasos de su esposa Teodora, ella ignoraba que su esposo se encontraba en casa, fue una doncella del servicio quien le anunció sobre su presencia. 
Teodora caminó presurosa a su encuentro, cuando lo vio preguntó -¿Ramiro qué sucede? ¿porqué has llegado sin avisar?-.
-Mi querida Teodora, no se porque tendría que avisar que vengo a mi casa, si vivo en ella- fue su respuesta tranquila y serena.
-No me refiero a eso- contestó su esposa -lo que trato de decir es que te hubiera esperado para recibirte-
-No te preocupes ya estoy en casa y eso es lo que importa ¿tú de donde vienes?- agregó el esposo.
-Ramiro te dije anoche antes de dormir que estaba invitada a la inauguración de una nueva galería de arte, veo que lo has olvidado- contestó Teodora.
La esposa de Ramiro Fuentes pertenecía a una familia de linaje, en el pasado habían sido dueños de una importante hacienda azucarera, además de una industria del papel. Su padre era dueño de varias fábricas, con la reforma agraria su familia fue despojada de sus tierras y esos les causó un grave deterioro en su fortuna. Teodora conoció a Ramiro en una fiesta de alta sociedad, ella quedó cautivada por su porte y seguridad al hablar y él se prendó de ella por ser la joven más bella de la reunión y por ser muy fina y educada en su trato. Al anunciarse su compromiso después de cuatro meses de conocerse, se convirtieron en la pareja del año, eran invitados a todas las reuniones y fiesta. Su matrimonio fue celebrado con gran pompa y asistió toda la gente importante de la ciudad. Ramiro era todo un personaje desde ese entonces, un hombre importante, dueño de su banco y un gran industrial, fueron considerados desde ese momento la pareja de oro. Teodora por ser esposa de Ramiro Fuentes era invitada a diferentes eventos de arte además de reuniones de caridad para ayudar a las madres y los niños sin hogar. También asistía a diferentes club de amigas. Siempre estaba ocupada, siempre tenía que asistir a una reunión, su casa e hijos quedaban en manos del personal de servicio e institutrices, ella no tenía tiempo para dedicarse al hogar. 
Ramiro le pidió a su esposa que tome asiento a su lado y dijo -por unos días voy a estar en casa, deseo pedirte que te quedes en casa-.
-Debes decirme la verdad, pasa algo grave con tu salud o es el banco que ha entrado en crisis- comentó Teodora extrañada por la petición de su esposo, él no solía ser así. 
-Nada de eso mi querida esposa- contestó Ramiro con calma -solo he tenido un chequeo de rutina y mi estimado amigo Martel me sugirió que me tome unos días de descanso, eso es todo no hay ningún misterio. Ahora que estoy en casa preguntó ¿A qué hora vienen nuestro hijos del colegio?-.
La esposa de Ramiro se quedó un poco asustada con la respuesta de su esposo pero no insistió con más preguntas, solo agregó -Elsy y Luis salen hoy un poco más tarde de lo acostumbrado por que están preparando un festival a celebrarse en el colegio, deben llegar a la cuatro de la tarde-.
Elsy era la hija mayor, del matrimonio de carácter tímido y reservado, estaba en el ultimo año del colegio. Su hermano Luis no era el joven inquieto ni arrojado, más bien se consideraba el galán entre las jóvenes de su entorno. Los hijos de Ramiro y Teodora tenían un circulo pequeño de amistades y asistían a un club de deportes. Elsy conocía a Mery hija menor del doctor Martel, ellas eran de la misma edad y coincidían en algunas fiestas donde sus padres eran invitados. 
-Ramiro- comentó Teodora -dentro de dos semanas va ser el cumpleaños de Elsy y deseo celebrarlo en un salón muy exclusivo de la ciudad. El Salón Majestic ¿te acuerdas?, pero cuando le hice el comentario a Elsy, ella me contestó que no deseaba celebrar su cumpleaños con una fiesta, ella quiere que le regalemos un viaje. Yo le contesté que iba a cumplir dieciocho años y que debía ser presentada en sociedad además de celebrar su cumpleaños, me insistió muy tajante que no deseaba una fiesta.
-Madre, me estas escuchando, no deseo una fiesta, no insistas por favor- eso fue lo que Elsy me contestó 
-Ramiro, ahora me encuentro en una disyuntiva ¿Qué hacer con esta hija?, dime ¿Cómo la hago entrar en razón?- comentó Teodora con su esposo.
El padre de Elsy no deseaba una discusiones con su esposa por este motivo dijo con voz pausada:
-Si nuestra hija no desea una fiesta, tenemos que cumplir su deseo, recuerda que es su cumpleaños-. contestó y levantó las manos para poner fin a la conversación, le señaló el comedor a su esposa para ir almorzar. 
Teodora no se quedó tranquila, le extraño su actitud,  en otra ocasión hubiera exigido a su hija celebrar el cumpleaños y en cambio reaccionó diferente. Algo sucedía con él, en algún momento iba a llamar al doctor Martel para preguntar por la salud de su esposo.
En la casa de la familia Martel todos se preparaban para la celebración del compromiso de Fanny, en unas horas Umberto y sus padres llegarían. Felicia la madre, se multiplicaba para estar al tanto de cada detalle de la celebración, nada podía sin su aprobación.  La reunión debía ser recordada por las dos familias, como un momento feliz y de unión. 
Fanny descansaba en su habitación, Mery leía una revista en la sala y Liza todavía no llegaba de la universidad, el padre tampoco estaba en casa. La madre nerviosa pensaba si a la hora que llegue Umberto con sus padres, la familia Martel estaría completa para recibirlos. En pocos minutos sus temores desaparecieron, el doctor Martel llegó puntual a la hora fijada y Liza entraba en la casa cinco minutos después de su padre, Felicia podía respirar tranquila, ahora todo el mundo debía alistarse para recibir a los invitados. Esa tenia que ser una noche inolvidable. 
En la cocina el chef hacía su mejor trabajo, asistido por la ayuda de la señora al servicio de la familia. La casa lucía impecable y bien decorada, se había sacado la vajilla fina de porcelana y los cubiertos de plata, el mantel bordado con hilos dorados y las servilletas que hacían juego, estaban puesto sobre la mesa, flores en los jarrones adornaban cada roncón del comedor y la sala, Felicia deseaba celebrar a lo grande el compromiso de su hija mayor. 
A las siete de la noche llegaron los invitados, los padres de Fanny salieron a recibirlos, el doctor y su esposa lucían elegantes y distinguidos pero cuando Fanny se presentó en la sala para saludar al novio y a sus padres se llevó todos los elogios, se veía tan radiante y bella con su vestido que parecía estar rodeada de un aire romántico. Felicia tenia lágrimas en los ojos de alegría y el doctor Martel se sentía emocionado y feliz. En que momento su pequeña había crecido, si parece que fue ayer que la llevaba de la mano y ahora se encontraba con un pie en el altar. Respiró profundamente y tomó del brazo a su hija. Minutos después se presentaban Liza y Mery, ellas se mantuvieron en todo momento en silencio, esa noche le pertenecía a Fanny, ella era la estrella.  Después de las presentaciones, los dos padres de familia dirigieron unas palabras a sus hijos, la reunión recién comenzaba, era la celebración de compromiso de Umberto y Fanny.


CONTINUARÁ            
  
  
   
         
  
   

 

lunes, 24 de febrero de 2025

TRES HISTORIAS... ¡TRABAJO, SOLO TRABAJO!

Fanny tenia en sus manos, el vestido que iba a lucir en la cena de compromiso ante su novio y los padres de éste. Era un modelo romántico y conservador, ella misma lo escogió cuando fue con su madre al taller exclusivo de la diseñadora María Pía. El encaje fino y el color rosa suave le gustaban demasiado, aunque en un momento tuvo dudas, al verlo puesto sobre su cuerpo se esfumaron sus temores. Estaba segura que con ese vestido luciría elegante, era el indicado para la pedida de mano. Felicia se alegraba que su hija mayor se encuentre feliz y segura con el paso que iba a dar. Como madre no tenia dudas con respecto al vestido que iba a lucir Fanny la noche de su compromiso. Solo de imaginarla lo hermosa que se vería se sentía satisfecha, no cabía en su piel de tanta felicidad. En el comedor mientras terminaban el desayuno la madre conversaba con sus hijas de como iba hacer la reunion del compromiso de su Fanny. 
Umberto y sus padres estaban citados a las siete de la noche del día siguiente, su esposo el doctor Martel prometió llegar puntual a la casa para estar presente en un momento tan importante para la familia y sobretodo para los novios. Felicia su esposa contaba con ello, el padre de la novia no podía faltar a tan digno evento de la celebración de compromiso de su hija mayor. 
Mery como siempre tan diligente preguntó -madre nuestro padre se comprometió a llegar a la hora indicada para celebrar el compromiso, espero que llegue a tiempo-.
-Él prometió que llegaría puntual y debo decir que su padre siempre cumple su palabra-contestó Felicia. Luego continuó con las explicaciones de como se iba a desarrollar la reunion -Liza y tu Mery van a saludar a los padres de Umberto y en todo momento estarán en silencio mientras nosotros hablamos con los padres del novio, se dicen las palabras protocolares para dicha ocacion. No hacer comentarios fuera de lugar y menos hacer bromas, de preferencia escuchar lo que los padres de Umberto tienen que decir.
-Madre- dijo Liza -no te preocupes, Mery y yo sabemos como comportarnos en la reunion, nos da  gran  alegría que nuestra hermana mayor se comprometa. Mis dudas son si en la actualidad se deben celebran las pedidas de mano con los padres y la familia, todo parece tan rígido-.
-Mi querida Liza, los novios y los padres lo hemos decidido de esta manera, es por eso que se va a celebrar con todo el protocolo como es debido-. respondió la madre a la hija más reacia al matrimonio.
En la casa del doctor Martel todo estaba después para que la reunion se celebre como es debido, Felicia la madre habia mandado a preparar bocaditos y entremeses para antes de la cena, el vino seleccionado era exquisito y fino y el champan con el que se brindaría era de excelente calidad. La comida debía de estar a la altura de dicho evento, para tal situación se habia contratado a un chef  que prepare los platos gourmet. Podía todo aquello parecer algo exagerado como pensaba Liza pero Felicia la madre siempre quería lo mejor para sus hijas y más aun en el día del compromiso de Fanny.
En otro lugar de la ciudad, en la oficina del banco de Ramiro Fuentes, el doctor Oscar Martel revisaba a su paciente y volvía a tomarle la presión y sus signos vitales, todo iba por buen camino, el paciente evolucionaba en forma normal.
Ramiro comentó con el doctor -Martel ya me siento mejor, he vuelto a la vida, gracias por estar atento a mi salud y ayudarme-.
El doctor contestó -este es un aviso muy serio con respecto a tu salud, me gustaría hacerte un chequeo completo para saber como estas. Te sugiero que ahora vayas a tu casa y descanses por una semana, olvídate del banco y sus problemas, delega el mando en tu gerente general, lo que te ha sucedido es muy serio, la próxima vez puede ser mortal, puedes sufrir un derrame o un ataque. El primero es grave porque si no te vas de este mundo, tu cuerpo quedaría paralizado e inútil, la recuperación en estos casos es lenta y complicada, la mayoría de las veces, no vuelven a recuperar todas sus facultades. Si quieres terminar así, continua trabajando como hasta hora y mi próxima visita será en el Campo Santo después de sufrir un infarto-. Las palabras del doctor podían sonar duras, la confianza y amistad que tenia con su paciente le permitía hablar de esa manera para que reaccione y tome las medidas pertinentes.  
-Mi estimado amigo creo que estas exagerando y deseas asustarme-. contestó el banquero. 
-Me conoces muy bien- dijo el doctor -con respecto a la salud de mis pacientes nunca bromeo y en este caso menos, somos amigos desde hace muchos años. Soy testigo del esfuerzo y trabajo que te ha costado sacar adelante tu banco, sé cuanto quieres a esta institución que fundaste pero si deseas seguir al mando, delega funciones ahora mismo ve a tu casa junto a tu familia. Descansa y olvida los problemas, tus gerentes que se ocupen de todo-.
Ramiro lentamente tomó asiento en el sillón donde se encontraba recostado, miró a Oscar Martel y comentó: -es así de serio lo que me sucedió, tengo que irme a casa y tomar varios días de descanso- 
-No debes tomar mis palabras de manera superficial, lo que te ha sucedido es grave, hazme caso toma unos días de vacaciones-. sentencio el doctor Martel.
-Esta bien, mi estimado doctor como usted ordene, en este momento voy a llamar a mi segundo en el mando y dejar el banco en sus manos, luego me iré a casa, mi esposa se va a sorprender al verme llegar tan temprano, no la quiero alarmar inventaré cualquier escusa para no preocuparla- dijo al final Ramiro. 
El doctor Martel le hizo una serie de indicaciones que debía seguir al pie de la letra, de su maletín de doctor sacó unas pastillas para que las  tome durante una semana. Después de ese tiempo volvería para examinar como evolucionaba su paciente. El doctor se retiraba de la oficina de Ramiro casi al medio día. 
Antes de despedirse se detuvo en la puerta y agregó -vuelvo a repetir ve a descansar a tu casa sin demora, no pienses en el banco ni en sus problema, es por tu bien-.
Mientras bajaba por el ascensor para ir a los estacionamientos, Oscar Martel pensaba en su amigo y lo cerca que pudo estar de un derrame o algo peor, su presión volaba y costo trabajo hacer que se normalice, que vaya a su casa o decida quedarse en la oficina era ya su responsabilidad, seria lamentable que no tome en serio las recomendaciones de su medico de cabecera.
Ramiro Fuentes llamó a su gerente general y lo dejó al mando del banco, fue claro al especificar que no lo llamen por teléfono, solo hacerlo si era de urgente. 
A su segundo en el mando le advirtió -el banco queda en tus manos, eres responsable de seguir la pautas necesarias para mantenerlo en buenas condiciones-.
Dicho esto se despidio y salió en su carro con el chofer. Cuando llegó a su casa, abrió la puerta  ésta no era una casa sencilla, era una residencia grande y elegante, el silencio lo rodeo, su esposa Teodora no estaba, sus hijos tampoco, solo se encontraba el personal de servicio. Por donde se podía ver la casa estaba llena de lujo, adornos finos, muebles caros y cuadros de pintores famosos.  Ramiro caminó hasta la terraza, frente a ella un jardin hermoso y bien cuidado, a un costado del mismo se encontraba la piscina, dio media vuelta y volvió a la sala, ordenó al chofer que avise al servicio que le traiga una limonada, alcohol no podía tomar.  Para él su propia casa  parecía un lugar extraño, nunca estaba a esa hora del día. Sin mediar palabra recordó cuando recién adquirió el terreno para construirla en una zona lujosa de la ciudad. Podía acordarse de cada detalle y como quería que fuera diseñada. Las preguntas que daban vueltas en su mente eran ¿disfrutaba de su residencia? ¿pasaba en ella largas horas junto a su familia?  ¿habia necesidad de que fuera la casa tan grande? ni él mismo podía contestar esas preguntas. 


CONTINUARÁ