domingo, 3 de septiembre de 2017

UNA NOTICIA

Con el dinero que le habían enviado sus padres, Salvatore pudo pagar el hotel y mudarse al segundo piso de la imprenta. Giuseppe Pasquale preguntó a Salvatore porque sus padres enviaban el dinero a su nombre. 
-¿Qué sucede Salvatore cuál es el problema? ¿qué estás ocultando?
Salvatore no tuvo otra salida más que contarle el incidente ocurrido en Costa Rica, no quería que Giuseppe desconfiara de él o piense que estaba involucrado en  algo turbio, solo obvió el tema de su enfermedad, eso no era necesario contarlo, le comentó además que ese había sido el motivo para pedir ayuda a la embajada y  de esa manera es cómo llegó hasta la imprenta. 
Giuseppe después de oír su historia se sorprendió -vaya... dijo, es un verdadero problema el que tienes, pero no te preocupes al menos aquí tienes trabajo.
Salvatore comenzó a trabajar con dedicación, estaba atento al más mínimo detalle, quería aprender todo lo concerniente al trabajo, era una forma de agradecer a Giuseppe por su ayuda.
Tonino, su fiel compañero, estaba también instalado junto a él y muy pronto se volvió el amigo de todos y aceptaba la compañía  mansamente. Tonino se acomodaba en un rincón para no estorbar. Salvatore le había advertido que tenía que portarse bien.   
En la imprenta se trabajaba hasta las seis de la tarde y luego se cerraba, de ahí todo el mundo se iba a casa. 
Salvatore subía al segundo piso, donde en una de las esquinas del depósito tenía una cama y una pequeña cómoda para guardar su ropa. Giuseppe Pasquale le había proporcionado esto para que viva el tiempo que necesite, no era un hotel de lujo pero el lugar era limpio, cómodo, con una gran ventana que daba a la calle. 
Después del horario de trabajo salia a pasear con Tonino para que haga un poco de ejercicio, cenaba algo ligero y regresaba a su casa, como él llamaba al depósito. 
Con el dinero recibido desde Italia, se había comprado dos pantalones, polos, una casaca delgada y zapatillas. Con todas esas compras aun le sobraba dinero, sus padres habían sido  muy generosos con el en envío, pero él no quería molestarlos y por suerte con el trabajo de la imprenta podía vivir un tiempo hasta ver la forma de cómo solucionar su problema.
Muy pronto Salvatore con Giuseppe y sus hijos Marcus y Niccolo se hicieron amigos y lo consideraban uno más de la familia, él se sentía afortunado de contar con ellos. Algunos domingos lo invitaban almorzar a su casa y la esposa de Giuseppe le preparaban ensaladas de verduras porque sabían que era vegetariano. 
Habían pasado casi dos meses desde que llegó Salvatore a la imprenta Mi Favorita, cuando una mañana soleada entró al lugar Rasanella y su amiga Margarita, buscaban a Giuseppe, querían mandar hacer un trabajo de imprenta, se trataba de unas invitaciones para realizar una fiesta que se haría en un hotel de lujo de la ciudad. 
A la fiesta asistirían la gente de la alta sociedad y empresarios, el motivo era recaudar fondos para la casa de los niños sin hogar. Rosanella y su amiga pertenecían al comité de damas de ayuda por los niños. 
Como Giuseppe estaba ocupado le pidió a Salvatore que le muestre el catálogo para escoger el modelo de las invitaciones. 
Después de algunos comentarios y ver los modelos de tarjetas se decidieron por uno. 
Giuseppe también quería ayudar a la casa de los niños y les hizo un precio especial por las invitaciones que estarían terminadas dentro de tres días, era importante que estén pronto para enviarlas a los asistentes.                
Terminada las conversaciones y hecho el trato Rosanella y Margarita se retiraron. 
Salvatore no quería aceptarlo pero Rosanella llamó su atención. 
Él, hasta   ese momento se había mantenido alejado de cualquier compromiso, pensaba ¡qué podía ofrecer!... ¿futuro?. Él mismo no sabía en que momento podía caer al piso y quedar tendido sin vida.
No, no era justo para la otra persona comprometerse con él. 
Se quedó pensativo mientras miraba como se alejaban las dos jóvenes mujeres. 
Era mejor concentrarse y seguir trabajando. Salvatore era consciente de que no podía enamorarse, él no sabía cuál era su tiempo de vida. 
Se cumplieron los tres días y fue Margarita a recoger las invitaciones, no estaba Rosanella con ella, era mejor así, pensaba Salvatore pero sintió curiosidad  por la obra y la casa la de los niños. Margarita le contó cómo se realizaba la obra y la ayuda. Si, él deseaba podía visitar la casa los domingos que era el día que se realizaban las visitas.
El trabajo en la imprenta como todos los días continuaba, Salvatore después de terminar la jornada, se reunía algunos días con Marcus y Niccolo para salir a un bar y reunirse  con otros amigos, pero él se abstenía de tomar, no podía hacerlo, por ello solo pedía una botella de agua y nada más. Marcus le hacia bromas y decía: 
-Eres el amigo más aburrido y sano que conozco, no tomas, eres vegetariano y piensas solo  en trabajar.
Marcus ignoraba la enfermedad de Salvatore y éste solo reía con los comentarios. 
No quería hablar de su salud para qué, no tenía sentido...eso era algo personal.
El siguiente domingo en la mañana Salvatore paseo con Tonino por la ciudad y en la tarde se fue a visitar la casa de los niños. 
Tonino quedó seguro y guardado en el patio de la imprenta, era mejor así.
La tarde estaba fresca, el calor del día había menguado, cuando llegó a la casa de los niños y tocó la puerta  hubo cierto reparo de dejarlo entrar, nadie lo conocía, pero Rosanella que estaba en el lugar lo hizo pasar. Salvatore no imaginó que ella podía estar en la casa un domingo en la tarde.
Rosanella recorrió con Salvatore las instalaciones del lugar, le contó que ella estaba haciendo una lista de las necesidades más urgentes para luego informar al comité de cómo usar el dinero que se iba a recaudar. 
Pasaron los dos juntos una tarde agradable conversando y conociendo a los niños, ellos eran alegres y despiertos a pesar de las circunstancias. 
En la casa estaban bien cuidados, pero como siempre las necesidades eran muchas. 
Salvatore se despidió de Rosanella el terminar la tarde, salio de la casa, caminaba de regreso a la imprenta por las calles de Managua, no quería aceptarlo pero pensaba en ella  y en su compañía.
CONTINUARÁ.
             
            

domingo, 27 de agosto de 2017

UNA NOTICIA

Salvatore terminó de hablar con el cónsul y se retiró de la embajada. La conversación  había sido directa y clara. El cónsul le había dado algunas sugerencias para ayudarlo, la primera era que tenga calma y la segunda que se presente  con Giuseppe Pasquale un compatriota que vivía hace muchos años en Managua, tenía su familia y el cónsul lo conocía porque en varias ocasiones realizó trabajos de imprenta para la embajada.   
Giuseppe Pasquale era el dueño de una imprenta importante en la ciudad y podía darle trabajo para ganar algo de dinero y mantenerse en su nueva situación.  Por el momento nada más se podía hacer. Salvatore caminó unos pasos por la avenida  miraba el papel con la dirección de la imprenta  que le había dado el cónsul -no te preocupes- dijo  -yo voy a llamar a Giuseppe para comentarle que tú vas a ir y que por favor te ayude, estoy seguro que no se va a negar,  de todas maneras dinero vas a necesitar.
Respiró profundamente la mañana era clara y el Sol ya estaba en el cielo. 
Antes de regresar al hotel fue directo a la imprenta que no quedaba muy lejos de la embajada. Cuando llegó hasta el lugar la puerta estaba abierta de par en par, en lo alto había un letrero que decía imprenta Mi Favorita, entró  y no tuvo que presentarse porque Giuseppe Pasquale ya estaba enterado de lo que se trataba y al verlo sabía que era Salvatore. 
Por suerte el cónsul no dio detalles de su situación, solo le comentó que necesitaba trabajo por un tiempo. 
Salvatore quería guardar por el momento detalles de su estadía en Managua, era mejor así. 
Se presentó con Giuseppe y este le dijo que podía empezar a trabajar ahora mismo -no te preocupes aquí tienes trabajo, el salario no es muy alto pero te puede alcanzar. 
Giuseppe interrogó a Salvatore, si conocía algo del trabajo de imprenta, éste le dijo que no pero que estaba dispuesto ha aprender. 
Los dos italianos conversaban en su idioma, Salvatore le preguntó donde podía encontrar un hospedaje más barato que un hotel, Giuseppe contestó:
-No te preocupes, en el segundo piso de
la imprenta tengo un depósito que se puede acondicionar para que te hospedes ahí el tiempo que necesites. 
Salvatore no sabía como agradecer a su nuevo amigo, un señor mayor que estaba casado y tenia dos hijos contemporáneos a él. 
Ahora venia lo más difícil porque no sabía si podía aceptar que se quede con Tonino en la imprenta. 
-Giuseppe puedes darme permiso para quedarme en la imprenta con mi perro, él puede ser un excelente guardián.
-Tienes una mascota, eso es un poco complicado pero mientras no sea un animal ruidoso y peligroso está bien, atrás hay un patio donde se puede quedar mientras trabajamos- comentó Giuseppe de buena gana, sin molestarse.
Salvatore volvió agradecer a su amigo y agregó -no te preocupes Tonino no va molestar-. Dicho esto se retiró y prometió que la mañana siguiente estaría temprano en la imprenta para comenzar a trabajar. 
Regresó al hotel y buscó a Tonino que lo habían puesto en jardín interior, ni bien vio a Salvatore se abalanzó sobre él moviendo la cola de felicidad, ambos subieron a la habitación. 
Salvatore se sentó en la cama, tenía que llamar a sus padres para contarles su nueva situación, lo haría sin crearles alarma ni preocupación, ciertos detalles era mejor dejarlos para que no se preocupen por él.
Habló con cada uno de sus padres sin exagerar lo que estaba viviendo,  les comentó que se encontraba bien que no se preocupen y por último les pidió si  podían enviarle un poco de dinero  ya que estaba necesitado. 
Sus padres no se negaron y dijeron que el dinero sería enviado al día siguiente. Salvatore les dijo que hagan el envío a nombre de Giuseppe Pascuale y les dio la dirección de la imprenta. 
Había decidido esto porque no quería usar su tarjeta de crédito para evitar ser ubicado por medio de ésta si tenía una orden de captura, era mejor por un tiempo mantenerse oculto para evitar más problemas,además en su cuenta de ahorros ya no quedaba mucho dinero.  
Sus padres se sorprendieron con esta petición -qué sucede hijo- preguntó su padre pero Salvatore logró calmarlos diciendo que todavía no tenía una dirección  fija  y les aseguró que estaba bien que Giuseppe era una persona seria y podía confiar en él.
Cuando terminó de hablar se despidió de sus padres, Salvatore les dijo que por un tiempo estaría en Managua y que luego vería que iba a hacer. 
No quería desesperarase eso no le hacia bien y tampoco quería caer en un estado depresivo, nada de eso era bueno para él. 
Ahora tenía que pensar con calma, agradeció  al cónsul la ayuda y a Giuseppe también, sin ellos no sabía que hubiera hecho.
El siguiente paso era resolver el pago del hotel, con el dinero que iba a recibir podía cancelar la habitación y mudarse al segundo piso de la imprenta. Pensaba que esta era una nueva vida, quería olvidar su pesadilla. Tonino estaba a su lado y movía la cola feliz por su amo.
 CONTINUARÁ               

domingo, 20 de agosto de 2017

UNA NOTICIA

Salvatore iba a toda velocidad en su carro para llevar al policía al hospital, tenía que ser atendido de urgencia pero en el camino se inició una discusión:
-Te voy a denunciar por ataque a la autoridad, vas a ir preso y tu perro va ser sacrificado-  dijo el policía y apretaba su mano para detener la sangre. 
-Tú sabes bien que no ocurrió así,  fue  un lamentable accidente, Tonino es un animal pacífico, él solo reaccionó para defenderme- comentó Salvatore para explicar el comportamiento de Tonino.  
El policía insistió en su denuncia y no quiso aceptar la explicación de Salvatore. 
Entonces éste agregó -mi perro es un animal sano, tiene completas todas sus vacunas, sobretodo la antirrábica, puedes comprobar lo que digo en la veterinaria de Vicente Alcántara, insistió varías veces en este asunto para que el policía no sea sometido a un tratamiento innecesario contra la rabia que él sabía, era complicado.
Llegaron al hospital y fueron directo a la sala de emergencia para que atiendan al policía, mientras Salvatore en la sala de espera le explicaba a la enfermera lo sucedido e hizo que ésta apunte en su cuaderno el teléfono y dirección de la veterinaria donde tenían el historial de Tonino para que comprueben  lo de la vacuna contra la rabia y no sometan al policía a un tratamiento por este mal.  Luego dio media vuelta y salio del hospital fue al estacionamiento, abrió la puerta del carro, sacó a Tonino y de la guantera tomó el pasaporte que llevaba para identificarse.
No lo pensó dos veces y con solo la ropa que llevaba puesta, algunos billetes en el bolsillo y Tonino fue a buscar un camión de carga para cruzar la frontera al otro lado, hacia Nicaragua. Tenía que abandonar el país, las autoridades nunca iban a comprender que lo sucedido fue un accidente,  él no ordenó a Tonino atacar al policía. Además pensó, que si iba preso en pocas semanas de la desesperación moriría y su querido amigo sería sacrificado ¡no! no podía aceptar esa situación. Ni en la peor de sus pesadillas imaginó algo así. 
No regresó a su departamento, abandonó el carro en el frontis del hospital y logró conseguir un camión de carga que vaya hasta la frontera,  tenía que irse lo más pronto.
En el viaje de varias horas hacia la frontera  conversaba con el chófer del camión, evitó contarle lo sucedido y rogó que no le hicieran problemas en la frontera, en el puesto de control. Cuando llegaron a este lugar Salvatore dijo a la  policía de frontera que iría por unos días de turismo a Nicaragua, no dio más explicaciones, por suerte los inspectores lo vieron como un turista más y lo dejaron pasar.                  
El camino fue largo e incomodo para él   
y Tonino pero no se quejaba, no tenía otra alternativa, si tomaba un bus pensaba que podían detenerlo en la frontera, además no contaba con mucho dinero.  
Bien entrada la noche llegó a la capital de Nicaragua, a la ciudad de Managua. Buscó un hotel pequeño donde le permitieran hospedarse con Tonino. 
Cansado y con hambre se derrumbó sobre la cama, no pudo evitarlo se puso a llorar por la situación que estaba viviendo y la impotencia de no poder hacer nada. 
Por su enfermedad no podía tener estados depresivos eso afectaría el tumor que llevaba en la cabeza. 
Miraba a Tonino que estaba echado sobre una pequeña alfombra al pie de la cama y le decía -en buen lió me has metido amigo pero no podía abandonarte, ahora me he convertido en un prófugo de la ley.
El cansancio logró rendirlo y se quedó dormido sin comer, a esas horas ya no lograba pensar con claridad, mañana resolvería lo que iba hacer.
Al día siguiente muy temprano Salvatore se bañó y entregó su ropa para que sea lavada, pidió que la secaran rápido, porque quería  ir a su embajada a pedir ayuda.
En el hotel dejó como prenda de pago  a Tonino y un fino reloj que era lo único de valor que tenía, esto era la garantía de que iba a regresar ya que el administrador  desconfió de él porque se alojó sin  equipaje. 
Salvatore salio a la calle, tomó un taxi indicando al chófer que lo lleve a la embajada de Italia, en el camino miraba las calles de la ciudad y al llegar a la casa de su embajada y cruzar la puerta se sintió seguro y en casa, respiro aliviado.  Pidió a la recepcionista hablar con el embajador pero éste se encontraba ocupado y fue el cónsul el que lo atendió. 
Un asistente lo hizo pasar a una sala amplia y cómoda, a los pocos minutos entró el cónsul, tomaron asiento, Salvatore se presentó e identificó mostrando su pasaporte, luego comenzó a contarle su historia desde que llegó a Costa Rica y porque había venido a ese país. 
Le comentó también de su enfermedad y el tiempo que podía quedarle de vida. Habló de lo más grave, de lo sucedido con el policía y porque  se vio obligado a de dejar el país vecino.
Al terminar preguntó al cónsul que podía hacer ahora en su caso.
El cónsul lo escuchó y por unos instantes guardó silencio, pensaba en como ayudar a un compatriota en una situación difícil, después dijo: 
-Lamento realmente lo de tu enfermedad, el incidente con el policía es grave, puedo decir con seguridad que no puedes regresar a ese país si no quieres ser detenido, no vas a poder salir por ahora de Nicaragua porque puedes tener una orden de captura.  Lo único que puedo asegurar es que tienes que quedarte en Managua por un tiempo muy largo. 
Salvatore se estremeció, sintió que se derrumbaba, su caso era realmente grave. Ni siquiera podía viajar de regreso a Italia.
El cónsul también agregó -no has debido viajar con un perro en el asiento del copiloto, Tonino debió viajar en el asiento de atrás...pero las cosas sucedieron de esa manera. 
Ahora Salvatore veía su vida incierta, oscura, sin dinero, sin amigos y sus padres ignorando que sucedía con él. 
CONTINUARÁ
        


           

           

domingo, 13 de agosto de 2017

UNA NOTICIA

Los días transcurrían tranquilos para Salvatore, las mañanas en la playa de Punta Arenas surfeando, eran un magnifico ejercicio para él. Había logrado conseguir el equipo completo que necesitaba para correr olas, la excelente y le permitía encontrar a la perfección su comunión con el mar.  
La fuerza que tenía que ejercer con el cuerpo en  el dominio de la tabla lo mantenían en forma y el deslizarse sobre las olas lo hacían sentir libre y creaban en su cuerpo grandes cantidades de adrenalina, en esos momentos solo pensaba en que era parte del mar.
Una mañana que había terminado su rutina de surfear y se alistaba para regresar a su hospedaje, se acercó a él un pequeño cachorro al parecer no sin dueño nadie lo acompañaba. Salvatore se sorprendió por lo amistoso que era, movía la cola y buscaba su atención. 
Caminó por la arena directo al hospedaje y el perrito lo seguía. Salvatore acarició su cabeza y dijo.
-No muchacho, no puedes seguirme, nuestra amistad termina aquí- pero el cachorro no hacía el menor  caso y al llegar al hospedaje el dueño del lugar salio para espantarlo, Salvatore fue directo  a su habitación. 
Después de ducharse y cambiarse decidió que ese día no iba almorzar en el hospedaje y fue a buscar un pequeño restaurante que había visto a unas cuadras adelante. Al salir a la calle, sorpresa para él, estaba el pequeño cachorro que lo esperaba sentado a la sombra de un arbusto.
-¡Hey!  ¡tu!  cachorro embustero quieres ser mi amigo-  comentó Salvatore y le acarició la cabeza de nuevo, el animal movió la cola contento y lo siguió. 
Desde ese día se convirtieron en inseparables, el perrito iba con él a todos lados y fue bautizado con el nombre de Tonino. La sintonía del amo y su perro fue inmediata, Tonino había ganado el corazón de Salvatore, tal vez era porque los dos estaban solos y se acompañaban mutuamente. 
El problema era que en el hospedaje no podían tener a Tonino, entonces Salvatore pidió al dueño unos días para encontrar un pequeño departamento y vivir con su perro, se había enterrado que la señora Catalina, una vecina de la ciudad,  alquilaba departamentos semi amoblados para turistas no muy lejos del lugar, era su oportunidad para estar más cómodo  y tener privacidad.
No fue problema alquilar un departamento y mudarse con Tonino, ahora los dos iban juntos a todos los lugares. Pronto en la ciudad todos los conocían, lo más sorprendente era que Salvatore le había enseñado a Tonino a correr olas, él se subía a la tabla confiado y surfeaba al lado de su amo con seguridad, la gente los observaba sorprendidos desde la playa, era un espectáculo verlos correr la olas juntos.                  
Habían pasado varias meses, desde que los dos amigos se encontraron, para ese momento Tonino ya no era un pequeño cachorro, se había convertido en un perro grande. Salvatore lo llevó al veterinario para que lo examinen y le pongan todas vacunas necesarias, sobretodo la antirrábica quería tener a Tonino sano y feliz. Por el veterinario se enteró que no era un perro de raza. tenia cruce con pitbull por eso era un perro grande y fuerte pero amable y bueno con todos los que se acercaban a él.
Los dos eran inseparables Salvatore había encontrado un amigo entrañable y fiel que era famoso porque sabía correr tabla como él. 
Su enfermedad no la sentía, los dolores de cabeza habían desaparecido, su alimentación ahora era completamente vegetariana y seguía una rutina sana de ejercicios. Era realista, sabía que no estaba curado pero evitaba pensar en ello. 
Con sus padres la comunicación era diaria y se sentían más tranquilos o por lo menos cuando hablaban con él no demostraban tristeza.
Cuatro meses se habían cumplido desde que llegó a la playa para realizar su sueño, estaba instalado en un departamento cómodo y acompañado por Tonino podía pedir algo más...¡si! pensaba él, era el tiempo de planificar a que se iba a dedicar para ganar algún dinero, pues la plata de sus ahorros no iban a durar eternamente. 
Él, era ingeniero ambiental, algo podía hacer en esa hermosa playa donde ahora vivía. Se había comprado un carrito viejo que  funcionaba bastante bien, éste le servía para movilizarse en caso  tuviera que ir un poco más lejos.
Esa mañana del día viernes había terminado temprano de surfear, se alistó porque quería ir al municipio para averiguar que trámites necesitaba para poner un negocio, sobretodo en su caso como extranjero. 
Subió a su carro como siempre con Tonino que se ubicó en el asiento del copiloto, viajaban tranquilos por las calles de la ciudad cuando en un cruce fue detenido por el silbato de un policía que se acercó al carro y levantó la voz para decirle que había cometido una infracción grave. Salvatore estaba seguro que no había cometido ninguna falta  pero el policía seguía  hablando en voz alta y levantó la mano. En ese momento Tonino que estaba en posición de alerta y en forma instintiva se abalanzó por la ventana del carro y mordió la mano al policía para defender a su amo que pensó iba hacer atacado. 
Lo más grave de todo, es que Tonino no soltaba la mano del policía que gritaba de dolor. 
Todo ocurrió en fracción de segundos. Salvatore tuvo que golpear a Tonino para que no siga mordiendo al policía que le sangraba la mano copiosamente. 
La desesperación hizo presa de Salvatore, salió del carro y amarró la mano del policía con un pañuelo pero este se mojó rápidamente de sangre, había que llevarlo de emergencia  al hospital.  El policía estaba lleno de furia por el dolor que sentía, Salvatore ahora no sabía que podía pasar, subieron los dos al carro y se  dirigió a toda velocidad al hospital del lugar. 
CONTINUARÁ                      

domingo, 6 de agosto de 2017

UNA NOTICIA

Salvatore dejaba su ciudad y su vida en Italia. Para volar al otro lado del mundo, su destino San José de Costa Rica. 
Las horas de vuelo en el avión lo hacían reflexionar sobre su decisión, no se arrepentía quería vivir el tiempo que podía vivir a su manera.
Después de varias horas de vuelo llegó a su destino, cansado y con hambre, aunque había comido un refrigerio en el avión.
Se registró en inmigraciones del nuevo país donde iba a vivir un tiempo, no quería pensar en su enfermedad, en todo momento quería mantenerse optimista y no estresarse. La vida era para él desde ese momento un regalo.
Buscó un hotel en el centro de la ciudad,  su idea era conocer bien el lugar y aprender el idioma sin prisa y a su ritmo, la ventaja es que el italiano y el español se parecían un poco o al menos no era tan extraño el uno del otro.  
En los días siguientes recorrió la ciudad, hacer turismo era lo que más le agradaba. El lugar era bonito y  la gente amable, podía darse cuenta de ello porque cuando él hablaba a la hora de comprar o preguntar por algo, lo escuchaban con paciencia para entender que es lo que quería.  Él mismo se sorprendió de lo rápido que se estaba adaptando a la nueva ciudad. 
En los momentos que hablaba con sus padres, les contaba sus experiencias y las costumbres de la gente del lugar. 
Salvatore no quería hacer planes a futuro, en su caso solo vivía el día a día, el dinero  que había ahorrado le servía  para vivir un tiempo mientras pensaba que podía hacer o a que dedicarse.
El clima soleado de San José lo llenaba de optimismo, los planes de turismo ecológico llenaban gran parte de sus días, pero ahora que conocía mejor la ciudad,  quería mudarse hacia Punta Arenas donde estaban las playas, estar cerca al mar era su gran deseo, desde un principio esa fue su idea dedicarse a lo que más le gustaba...¡surfear! 
Para cuidar su salud él se había hecho un plan, primero: comer saludable, nada de productos envasados  con preservantes, ni siquiera consumía azúcar, sus alimentos eran frutas, verduras, muy poca carne, pollo y sí, mucho pescado. Extrañaba las deliciosas pizzas que hacia con su madre, ella le había enseñado a prepararlas desde la masa, muchas veces se divertían, preparando diferentes tipos de pizzas. 
Un año atrás había terminado con su novia, Lorena, ambos se habían dado cuenta que su relación no daba más, querían quedar como amigos tranquilos y en paz, lo último que supo de ella es que vivía en Florencia y que estaba feliz con su trabajo, cuando la recordaba sonreía y le deseaba lo mejor. 
Un mes completo en San José, ya era el momento de partir a Punta Arenas, quería vivir y disfrutar de la tranquilidad de una ciudad pequeña frente al mar y lo que  había notado desde que llegó a Costa Rica que sus dolores de cabeza habían disminuido, esto era un aliento para él que lo llenaba de optimismo, sabía que no estaba curado pero mantener la esperanza lo ayudaba a seguir adelante. 
A sus padres les comentó que se iba a Punta Arenas que no se preocupen que todo estaba bien. 
Quería hacer el deporte que tanto le gustaba y estar frente al mar era excelente. 
Con una maleta y una mochila tomó el bus que lo llevaría hacia Punta Arenas donde se encontraban las mejores playas para surfear.
El día avanzaba y después de algunas horas de viaje llegó a Punta Arenas, Salvatore escogió la playa Santa Teresa un lugar tranquilo y pacífico, con un mar y un cielo maravillosos que lo dejaron asombrado, nunca antes había visto algo así. 
Buscó un pequeño hostal que fuera barato y cómodo pues el turismo estaba transformando el lugar, pero aun era tranquilo para vivir. 
Encontró el lugar perfecto donde hospedarse, era limpio con grandes ventanales que daban al mar y un ambiente familiar, se sentía en el paraíso. 
Se apresuró a instalarse en la habitación designada para él, quería salir cuanto antes  para averiguar donde conseguir el equipo necesario y correr al día siguiente las olas que se tanto deseaba.  
Salió del hospedaje Don Tomás así se llamaba el lugar y caminó hasta la playa que estaba a unos pasos, miró el mar, las olas eran perfectas, el lugar era pacífico, sabía que practicar este deporte todos los días lo ayudaría a sentirse mejor. 
Se sentía libre, feliz con la briza del mar en la cara, nada podía ser más perfecto que el paisaje que tenia al frente.  La vida y la esperanza latía dentro de él.           
CONTINUARÁ    
         

domingo, 30 de julio de 2017

UNA NOTICIA

Salvatore caminaba sin rumbo por las calles céntricas de Roma, las altas temperaturas abrazaban la ciudad, era el mes más caluroso  del verano.
La noticia que había recibido lo dejó atónito, sin habla, no podía comprender, él tenia recién veintinueve años y se suponía una vida por delante. 
Ahora el destino le jugaba una pasada. Recién se daba cuenta porqué estaba sufriendo cambios en su cuerpo pero sobretodo el porqué  de esos terribles dolores de cabeza al punto de no poder concentrarse en el trabajo. 
Su padre que era doctor, le había aconsejado que vaya al consultorio de un amigo y colega que era especialista en todo lo referente  a cabeza. Su padre era cardiólogo, no podía examinarlo, además es bien sabido que los médicos prefieren derivar a sus parientes a otros colegas para ser examinados. 
Un día antes había pasado por exámenes completos de cabeza y exámenes de neurología.
Al día siguiente en la  mañana, recibía los resultado en la clínica del doctor que lo atendió. 
El doctor Francesco era el especialista y habló personalmente con Salvatore, le explicó detalladamente  lo que pasaba con él, comentó además que era necesario comenzar cuanto antes el tratamiento para aliviarse o al menos sentirse mejor. En estos casos el tiempo es importante.  
Salvatore guardó silencio un instante, luego le pidió al doctor que no le diga nada a sus padres, él quería hablar  con ellos para contarles lo que estaba sucediendo. 
Desde el momento que el doctor le dio la noticia, habían pasado varias horas. Camino por las calles de la ciudad para serenarse y tratar de comprender su mal.  Se detuvo en un café  situado en una calle tranquila  lejos del bullicio del centro, tenía  que pensar como iba hablar con sus padres y cuál sería su decisión. 
Bien entrada la noche llegó a su casa, sus padres lo estaban esperando en la sala, preocupados, preguntándose donde estaba su hijo, por un momento pensaron lo peor pero al verlo llegar sintieron un gran alivio.
Salvatore saludo a sus padres y les pidió sentarse para conversar con ellos. 
-Papá, Mamá quiero decirles algo pero les pido no ser interrumpido hasta que termine.
Serio y tranquilo comentó:              
-Padre, el doctor Francesco, tu amigo y colega que me ha revisado completamente y después de todos los exámenes necesario, hoy día en la mañana me entregó los resultados. 
Hemos conversado ampliamente de mi estado de salud, yo le pedí que sea directo y me diga sin temor la verdad. 
Entonces, el doctor me dijo que tengo un tumor cerebral que no hay duda al respecto, no se puede operar por la zona donde se encuentra ubicado.
Debo comenzar cuanto antes el tratamiento de quimioterapia para combatirlo. 
Si Salvatore no comenzaba  el tratamiento, solo le quedaban seis meses de vida, así de claro y directo fue el doctor. 
Los padres miraban a su hijo, su madre se puso de pie no pudo conservar la serenidad y comenzó a llorar, el padre se contuvo pero habló para reconfortarlo.
-Hijo, Francesco es una eminencia en su especialidad ponte en sus manos y comencemos mañana mismo  el tratamiento. 
Salvatore se puso de pie abrazó a su madre le pidió tranquilidad y comentó -Padre no dudo que el doctor Francesco sea una eminencia pero no voy a entrar a ningún tratamiento, les pido por favor comprendan mi situación y mis deseos, no estoy en contra de la ciencia pero la quimioterapia es demasiado agresiva y no quiero pasar por las consecuencias que deja el tratamiento. He visto de cerca a un amigo sufrir los estragos secundarios del tratamiento y al final terminar muriendo.
-No todos reaccionan igual al tratamiento, cada cuerpo es diferente, no puedes negarte está oportunidad de cura- contestó su padre para tratar de convencerlo.
Su madre también le suplicó que entre al tratamiento -eres nuestro único hijo, te pido haz caso a tu padre, él sabe de lo que está hablando. 
Salvatore beso a su madre en la frente le pidió que vuelva a tomar asiento, a su padre le pidió lo mismo.
El hijo de pie frente a sus padres con toda la serenidad que podía sentir comentó -por favor, si tengo el cáncer y solo me quedan seis meses de vida, quiero vivir a mi manera ese tiempo, ustedes comprendan mis palabras y mi deseo, no voy a cambiar de idea, es más, mañana mismo voy a renunciar a mi trabajo y prepararme para hacer un largo viaje.
El trabajo que desempeñaba era de asesor, Salvatore se había recibido de ingeniero ambiental y daba asesoría a varias empresas. 
Los dolores de cabeza que sufría en los últimos tiempos le quitaban la capacidad de realizar bien su trabajo.
El amaba la naturaleza, amaba estar cerca al mar, en sus vacaciones de verano se iba a una ciudad al norte de Italia, Rappalo, para surfear, era eso lo que más le gustaba.
En los días siguientes preparó su viaje dejó todo en orden, alistó sus maletas, compró su pasaje de avión. 
Su destino viajar al otro lado del mundo, el lugar escogido: Costa Rica, sabía que ese país tenía una gran actividad en cuanto al turismo ecológico  y él de eso entendía bien, era su carrera. 
Su intención no era hacer sufrir a sus padres pero si estaba cerca a ellos y verlos tristes lo mataría en pocas semanas. 
Salvatore tenía la esperanza de si llevaba una vida tranquila, sin estrés, se alimentaba sanamente y hacia ejercicios diarios, podría tener más oportunidades de vivir. 
El día señalado para su viaje sus padres lo acompañaron al aeropuerto se despidieron de él con abrazos, le dijeron que lo llamarían todos los días. Salvatore se despidió de ellos subió al avión, no tenía idea que pasaría con él. 
Sus padres lloraban la decisión del hijo pero no podían hacer nada, solo respetar sus deseos.   
El avión levantó vuelo y Salvatore por la ventana se despedía de su querida ciudad, de su vida hasta ese momento y se embarcaba a un destino desconocido.  
CONTINUARÁ     
     
    
   

domingo, 23 de julio de 2017

¡TADEO!

En medio de la noche, en lo más alto del acantilado, en la zona más rocosa se vislumbraba una figura humana. Tadeo estaba sentado en un sobresaliente de la roca, pensaba, era tan fácil arrojarse al vacío y así terminar con el dolor que le apretaba el pecho.
Levantó la voz para gritar ¿por qué? desde esa altura nadie  podía oírlo, él  solo sentía el silencio y la tristeza. No comprendía lo que había sucedido todo fue tan rápido.
Valeria ya no estaba con él, ella había sido una presencia cálida en su vida, recordaba sus palabras, sus manos cuando acariciaba su cabello y decía:
-Tady- como ella lo llamaba con cariño -no te preocupes voy a estar bien, mi viaje va a durar solo tres días, sabes que tengo que ir al interior del país para terminar de recopilar datos que son importantes para la tesis.
Valeria había estudiado antropología y quería especializarse en antropología forense. Pensaba terminar lo más pronto la tesis para recibirse. 
Dos días antes ellos conversaban y Valeria le  comentaba lo que iba hacer durante el viaje de investigación para la tesis. El mismo la acompañó hasta la estación de buses para despedirse.
No podía contener las lágrimas, Valeria se había ido en un viaje sin retorno ocasionado por un accidente absurdo; como suelen ser la mayoría de accidentes. El chófer del bus perdió el control del timón en una curva peligrosa mientras subía por la cordillera y cayó al abismo.
Rescatar los cuerpos fue una tarea difícil pero lograron sacarlos.  Tadeo apenas podía disimular su dolor, quería reunirse con su novia. 
Antes de esta viaje él pensaba pedirle matrimonio, ellos habían conversado del tema pero ella le pidió esperar hasta terminar la carrera. 
-Tady después de recibirme te prometo que vamos a conversar sobre la boda y poner una fecha.
La vida les había regalado momento felices, Tadeo podía desnudar su alma con Valeria con la seguridad y confianza que ella lo escuchaba y comprendía. 
El amor los había tocado, eran amigos y cómplices. Todo aquello en un instante desapareció por ese terrible accidente. 
Para que seguir adelante se preguntaba, era mejor acabar de una vez con todo. Desde la altura donde se encontraba eran  más de veinte metros, en la parte baja pasaba una autopista que unía la costa y podía verse el mar. Los sueños y planes que tenían  juntos  se desvanecieron como si fueran pompas de jabón. 
El dolor lo consumía, de pronto Tadeo se estremeció sintió una fuerza que lo abrazaba  y una voz le decía con firmeza ¡No! entonces como si un rayo lo hubiera   
tocado, tomó conciencia de lo que estaba haciendo y lo que sucedía a su alrededor. 
En la parte baja del acantilado, en la autopista se había reunido un grupo de gente que lo vio y presentían sus intenciones, por eso gritaban alto ¡qué no!  ¡qué no acabe con su vida! 
Por un momento el dolor había nublado su razón, él mismo no sabía como llegó hasta ese lugar. 
Pegó la espalda al acantilado y con las manos se aferró a la roca 
Comprendía que nada calmaría su dolor que tenía que aceptar que Valeria ya no estaba y que debía dejarla ir. 
Más arriba del sitio donde él se encontraba, había llegado la policía y los bomberos, alguien los había llamado. 
Uno de los bomberos se deslizaba amarrado a una soga por el acantilado para llegar hasta Tadeo y ayudarlo en el rescate.
El rescatista se acercó y Tadeo levantó la mano para tomar la soga que éste le entregaba -amarra la soga con el arnés a tu cintura- le dijo e iba agregar algo más pero Tadeo hizo una señal y dijo -estoy bien, estoy bien, no hay problema. 
Cuando los dos hombres llegaron a la parte de arriba del acantilado se acercó a Tadeo un paramédico para examinarlo, hablar con él y reconfortarlo, pero lo último que Tadeo quería era oír palabras de consuelo, no quería escuchar a nadie, por eso repetía varias veces que estaba bien. 
 El policía se acercó a Tadeo para decir algo y éste le dijo -no se preocupe oficial, estoy bien 
-No quieres que te llevemos a tu casa, ya está amaneciendo- contestó el policía 
-No, lo que necesito es caminar, es despejar mi mente, este incidente no va a suceder de nuevo- decía con seguridad, no quería ser descortés, ni mal educado con las personas que lo habían rescatado.  
Con las manos en alto agradeció  a todos por haberlo ayudado y comenzó  a caminar para cruzar la pista, los bomberos y el policía lo veían  alejarse. 
Ya comenzaba amanecer, el frío viento de la madrugada golpeaba suavemente su rostro, Tadeo sentía la vida en cada poro de su piel,  él amaba a Valeria pero también amaba la vida y quitársela no era la solución a nada. Estaba seguro que esa fuerza que lo abrazó en lo alto del acantilado era Valeria solo ella podía preocuparse así por él. 
El dolor que ahora sentía, solo  el tiempo lograría  calmar, el recuerdo de Valeria, su presencia, sus palabras siempre estaría con él. 
Cada domingo  le llevaría las flores que tanto le gustaban. Tadeo caminaba despacio por el malecón, de regreso a  casa, las lágrimas se deslizaban por su rostro, él estaba vivo como era en un principio y cómo así...debía  ser.       
           
             
           

domingo, 16 de julio de 2017

¿DONDE ESTÁ EL PRESIDENTE?

El presidente Ignacio Buendía y Romero rodeado de su esposa, hijas, su vicepresidente y primer ministro se presentó ante los medios que esperaban impacientes desde hace varias horas para hablar con él. 
Presidente ¿por qué tantas horas  de su ausencia? ¿por qué se ha reunido con su equipo de gobierno un domingo en la tarde? ¿hay una crisis en su gabinete? ¿existe alguna causa grave que lo ha retenido en la casa de gobierno? estás y  otras preguntas más hacían los periodistas cuando se acercaron al presidente. 
Ignacio Buendía y Romero contestaba con calma una a una las preguntas de la prensa, los medios escritos y hablados no cesaban de preguntar.
-No existe crisis en mi gabinete, recién estamos comenzando mi mandato- fue lo primero que aseguró para dejar tranquilos a los medios -ha sido una tarde extraordinaria de trabajo para afinar algunos puntos sobre los que vamos a trabajar en las siguientes semanas.
¿Cuáles son esos puntos presidente? ¿podría usted detallarlos? seguían preguntando inquisitivos los periodistas.
-En su momento, yo mismo voy a informar a la prensa. Todavía hay temas que se tienen que revisar pero nos vamos a ceñir a nuestro plan de gobierno, vamos a trabajar para reactivar y modernizar el país en  esto pido el apoyo de todos.           
El periodista Felipe Durero que se encontraba cerca al presidente preguntó:
-Señor usted siempre ha sostenido qué los domingos son días de descanso con la familia y amigos ¿por qué ahora ese cambio repentino?
-Sostengo mis palabras y no es ningún cambio repentino, lo de ahora ha sido una situación extraordinaria,  que no se va a repetir salvo que se necesario o urgente- dijo con firmeza Ignacio Buendía.
Las preguntas continuaron y las respuestas fueron serenas y claras, con esto el presidente despejaba las dudas de la prensa. Los medios querían información y el presidente comprendía que ese era su trabajo.
Después de más de media hora contestando preguntas el presidente dio por finalizada la reunión.
-Señores mañana es lunes, es un día de trabajo fuerte y todos tenemos que irnos a descansar- levantó la mano, se despidió de la prensa y camino con su familia al interior de la casa de gobierno seguido por Luis Erasmo y Adán Herrera. 
Los medios informaban desde las afueras de la  casa de gobierno las ultimas noticias y lo que había declarado el presidente.
Luis Erasmo y Adán Herrera se despedían de la familia presidencial y para evitar más preguntas salían por las puertas laterales de la casa.
Para todos había sido un día lleno de tensión, la ausencia de tantas horas de la figura presidencial creó una crisis que no se sabía como resolver.
Ignacio Buendía y Romero llamó a su secretario Agustín mientras sus hijas y esposa subían al segundo piso.
-Tengo que agradecer la forma en la que llevaste la situación, sin crear escándalo o dar señales de pánico. Sé que lo hiciste por mi seguridad y la del gobierno ,ahora ve a descansar,  tu familia te espera  
El presidente subió las escaleras  al segundo piso, quería estar al lado de su familia. 
Su madre, esposa e hijas eran las mujeres de su vida y él se sentía feliz de estar rodeado por todas ellas.
Cuando estuvo a solas con su esposa María Inés le contó los detalles y el porqué de su ausencia, le mostró el pasaje secreto por donde había salido y le dijo que por el momento era conveniente no hablar con nadie sobre esto así se evitaban habladurías  y confusiones.
-Ignacio, comprendo le que querías hacer,  pero el no saber lo que pasaba contigo nos preocupo tanto a tu madre ya mí e imagino que lo mismo sucedía con  Luis Erasmo y Adán Herrera. 
No lo olvides tú eres el presidente no puedes salir sin decir donde vas- comentaba María Inés a su esposo.
-Tienes razón esto ha sido algo extraordinario, ahora toda mi atención debe estar en el trabajo.    
Las horas que el presidente estuvo de incógnito caminando por las calles de la ciudad habían sido de reflexiones y decisiones. De alguna manera quería sentir, saber lo que el ciudadano de a pie vivía en su día a día.
Reconocía que él había sido afortunado al tener una vida cómoda con acceso a buenos estudios. Deseaba lo mismo para toda la población, pero estos cambios  no eran fáciles, tenía que ser realista en un país con tantos problemas como el nuestro.  
Los grandes cambios necesitaban políticas de estado para avanzar, era importante comenzar cuanto antes aplicar las medidas y correcciones.             
       
María Inés escuchaba con atención a su esposo ella  apoyaba y comprendía en toda su dimensión  el trabajo que iba a realizar en las semanas siguientes 
Sus hijas ya dormían en sus habitaciones, era mejor que ellas ignoraran los detalles del pasaje en la casa. Eran niñas y podían comentar entre sus amigas. Lo que Ignacio no deseaba era que se creen historias  equivocadas y exageradas sobre esto. 
El hablar con la prensa de inmediato había sido lo mejor para despejar dudas. Se tenía que comenzar a trabajar en un clima de tranquilidad.
Él había escogido presentarse a las elecciones de gobierno, tenía que estar a la altura de las circunstancias y hacer bien su trabajo si de veras quería cambiar la realidad actual. 
Al día siguiente tenia reunión  con su gabinete y una agenda llena de trabajo era mejor descansar, besó a su esposa y le dio las buenas noches.
Al día siguiente Felipe Durero escribía en su columna: Ha sido un domingo diferente, la ausencia del presidente por varias horas  nos hizo pensar que algo grave sucedía en el interior de la casa de gobierno  pero él mismo con sus palabras ha despejado nuestras dudas, ha sido categórico y nos aclaró que todo esta bien. 
Nosotros esperamos que así sea, deseamos que este nuevo gobierno cumpla con lo prometido y cree esperanza, desarrollo, futuro.     


FIN



domingo, 9 de julio de 2017

¿DONDE ESTÁ EL PRESIDENTE?

La hora avanzaba, la tarde comenzaba a oscurecer.  En la casa de gobierno aún no se sabía nada del presidente su paradero era desconocido, él había desaparecido de un momento a otro  en el interior de la casa. 
Luis Erasmo el vicepresidente levantó el teléfono para llamar a la esposa del presidente, María Inés. En ese momento intervino Adán Herrera el primer ministro para comentar:
-Luis Erasmo si llamas a María Ines  vas a crear confusión y expectativa, sabemos que el presidente no está con su familia.
-¿Y que podemos hacer?, seguir cruzados de brazos, esperando ¡qué!
Esta es una situación delicada, voy a llamar a María Inés, es necesario que  todavía ella no regrese a la casa de gobierno, así evitaremos más confusión con la prensa. Ellos están afuera esperando respuestas de nuestra parte-  Entonces, Luis Erasmo levantó el teléfono y cuando María Ines estuvo al habla, Luis Erasmo después de saludarla dijo: 
-María Inés lo que te voy a decir es algo atípico pero es necesario que comprendas que no puedo dar explicaciones por el momento, solo pido que me escuches. 
-¿Qué sucede Luis, pasa algo grave con mi esposo? él no ha venido en toda la tarde a la casa de su madre.
-¡No! no sucede nada con Ignacio solo quiero pedirte que aún no regreses a la Casa de Gobierno, nosotros te vamos avisar. Comprende por favor. 
María Inés aceptó la petición del vicepresidente, no, de muy buena gana y colgó el teléfono. No estaba conforme con la explicación,  esperaría un tiempo razonable  y luego llamaría directo al celular de su esposo.
La preocupación para resolver este problema inquietaba al primer ministro no estaba de acuerdo con la llamada a María Inés pero era mejor  que ella  no regrese todavía, así se evitaban  especulaciones.
En la oficina del presidente, el ambiente no era el mejor, los ánimos comenzaban a caldearse nadie sabía que había pasado con él. 
Ignacio Buendía y Romero al margen de estas preocupaciones en la Casa de Gobierno, caminaba por las calles de la ciudad al amparo de no ser reconocido y sentir la libertad de ser un ciudadano anónimo. 
Sus pensamientos y preocupaciones estaban en ese momento en  cómo ejecutar las obras de su gobierno. Comenzaría por lo más urgente: dictar las medidas necesaria para reactivar la economía, y crear fuentes de trabajo, las grandes obras en infraestructura que eran necesarias para el desarrollo se comenzarían a realizar, dentro de las normas estrictas de control. No quería que su plan de gobierno quede en deseos o sueños. El país necesitaba con urgencia comenzar a modernizarse y a cambiar. Era una realidad que no podía esperar. 
Mientras caminaba  por las calles,  sintió un leve cansancio, vio un cafetin  y entró en el local para tomar un café y unos peinecillos dulces, se percató de la hora, eran las seis y algo más de la tarde. Pensando en todos sus proyectos había perdido la noción del tiempo.                   
Se acordó de su familia y el almuerzo,  además en la casa de gobierno, nadie sabía donde estaba, seguro, pensó  que se había armado una gran dilema. Tenía que terminar pronto el café y regresar. La forma en que salio de la casa, con seguridad había creado desconcierto en el secretario Agustín. Justo cuando terminaba el último de sus panecillos en la televisión del local pasaban las ultimas noticias de las seis de la tarde.  
-Se ha creado cierta confusión  al no ver salir al presidente  junto con su familia. El arribo del vicepresidente y el primer ministro a la casa de gobierno en una tarde de domingo nos hace preguntarnos si algo grave sucede al interior de ésta-  Comentaba la periodista en las noticias. 
Ignacio Buendía escuchó estos comentarios y se apresuró en terminar el café, pagó la cuenta y salio del local  a buscar un taxi que lo lleve a la misma calle por donde había salido. 
En el camino de regreso pensaba que ese pasaje secreto en la casa de gobierno seguro había sido construido con la intención de salir rápidamente  en caso de un golpe de estado o de un incendio aunque el caso primero, en la actualidad era impensable.   
Al llegar al lugar espero que el taxi desapareciera en la calle  y entró por el pasaje secreto de la casa. Se deslizó por un rincón del jardín y llegó hasta la puerta de vidrio de su oficina al abrirla se encontró con Luis Erasmo, Adán Herrera y Agustín el secretario que lo miraban como si fuera un aparecido que regresaba del otro mundo 
-¡Ignacio! levantó la voz el vicepresidente -¿Cómo es posible? ¡donde has estado! te hemos buscado por todos lados, tú no puedes desaparecer de esa manera sin decir nada. No es correcto. 
Solo la amistad entre los dos hombres le permitía tener esa actitud a Luis Erasmo pero Ignacio  Buendía y Romero lo detuvo haciendo un gesto con la mano para que baje la voz.
-Luis Erasmo no voy a permitir que me hables en ese tono, somos amigos pero ahora, estas hablando con el presidente. Si te calmas voy a decir donde estaba.
De inmediato se dirigió al secretario para que lo comunique con su esposa, tenía que hablar primero con ella. Después que habló con María Inés  pidiendo que regrese a la Casa de Gobierno, más tarde él le explicaría lo sucedido. Luego habló con su madre para disculparse y le prometió que el domingo siguiente estaría con ella en el almuerzo.
Una vez que hubo terminado su conversación telefónica pidió al secretario salir de la oficina porque solo quería hablar en privado con su vicepresidente y el primer ministro, pero antes dijo:
-Agustín avísame ni bien el carro con mi familia este pasando la reja de la casa, quiero salir a recibirla en la puerta. 
Al quedarse solos los tres hombres Ignacio Buendía les comentó rápidamente cómo había salido de la casa y a donde había estado. No se iba a castigar a nadie en el servicio de seguridad porque ellos habían cumplido su trabajo.
Luis Erasmo y Adán Herrera se asombraron al enterarse del pasaje secreto, no sabían de su existencia.  
-Ignacio, tú no puedes desaparecer de esta manera- dijo más calmado Luis Erasmo -si no sabemos sabemos cuál es tu paradero, se crea un problema y un vacío de poder, te guste o no, el presidente le pertenece a la nación y es necesario cuidar su persona.
-Entiendo todo lo que me estas diciendo, esto no va a pasar de nuevo, fue necesario salir de esa manera porque quería ser por un momento un ciudadano más en las calles de la ciudad.            
     
Esta conversación tiene que quedar entre nosotros nadie debe saber que ha pasado durante estas horas. Adán Herrera el primer ministro comentó -en la puerta de calle esta la prensa vas a tener que hablar con ellos.
-No te preocupes hablaré con ellos, eso no es problema. Como les he comentado no ha sucedido nada que este en conflicto   con mi investidura de presidente. Si tengo que salir ustedes estarán enterados de mi paradero- volvió a recalcar Ignacio Buendía. 
Para terminar, quiero pedirles que mañana lunes muy temprano tengamos una reunión de gabinete es necesario comenzar a trabajar con el plan de gobierno. 
En ese momento entró el secretario a la oficina para decir que el carro con su familia estaba cruzando la reja. 
Ignacio se dirigió a Luis Erasmo y Adán Herrera -les pido que ustedes me acompañen y cuiden mis espaldas, yo en todo momento hablaré con los medios. 
El presidente salió a la puerta de la casa de gobierno a recibir a su familia, abrazó y besó a su esposa e hijas y luego invitó a los medios allí reunidos para contestar sus preguntas.
CONTINUARÁ.    

domingo, 2 de julio de 2017

¿DONDE ESTÁ EL PRESIDENTE?

En la oficina presidencial la preocupación era extrema, el vicepresidente, Luis Erasmo y el primer ministro Adán Herrera habían escuchado atónitos las palabras del secretario  Agustín con respecto a lo sucedido con el presidente. Después de la primera sorpresa no sabían que decir o como actuar. El vicepresidente Luis Erasmo preguntó varias veces al secretario si estaba seguro de lo que decía y éste todas las veces contestaba lo mismo que habían buscado al presidente Ignacio Buendía y Romero en toda la casa, y no estaba, sabía que tampoco se encontraba con su familia.
-Señor Luis Erasmo si no fuera tan urgente no los habría molestado a usted ni al primer ministro en un día domingo- comentó el secretario preocupado de lo que podía venir ahora. 
Luis Erasmo conocía bien a Ignacio Buendia y Romero desde de la época de estudiantes, sabía que él era una persona seria y confiable, entonces se preguntaba ¿donde está el presidente? 
Tres días antes de este fatídico domingo, eran las seis de la mañana y en la casa de gobierno la familia se preparaba para un día de trabajo y estudio. María Inés la esposa se ocupaba de atender a sus hijas adolescentes para que se alisten y vayan al colegio, ella misma tenía una agenda ocupada porque ese día visitaría varios colegio como invitada. 
El presidente Ignacio Buendía había terminado de bañarse y entraba al dormitorio cuando tropezó con un pedazo de alfombra en el corredor, estas habían sido cambiadas unas semanas antes al encontrarse en mal estado. Por un descuido el presidente fue a dar con todo el peso de su cuerpo, primero sobre la pared y luego al piso, al intentar ponerse de pie vio con asombro que la pared  de la habitación se había deslizado un poco, entonces empujó con algo de fuerza y encontró que daba a un corredor, caminó unos metros bajo unas escaleras y a unos pasos había una puerta, jaló de esta que por la falta de uso estaba  atracada, logró abrirla y sorpresa daba a un rincón oculto del jardín   y a solo dos pasos a una calle poco transitada, pensó que era asombroso, él jamas había escuchado que la casa de gobierno tuviera un pasaje secreto, estaba bien disimulado en la pared del dormitorio que nunca hubiera sido detectado si no fuera por la caída que sufrió.         
Volvió sobre sus pasos, cerró la entrada del pasaje y ya en la habitación miraba la pared, era imposible detectar a simple vista la entrada, estaba perfectamente oculta.
La casa de gobierno había sufrido un terrible incendio a comienzos de 1900 y tuvo que ser reconstruida, tal vez este pasaje quedó en el olvido o los que sabían de su existencia ya no estaban en este mundo. Por el momento decidió guardar al secreto, después hablaría  con María Inés.
Terminó de alistarse y se dispuso a desayunar con su familia en el comedor, para él esto era lo más importante. Se alistaba para un día lleno de trabajo y visitas de varios funcionarios de gobierno.    
El fin de semana había llegado, el domingo temprano conversando con su esposa le pidió que se adelante para ir a la casa de su madre almorzar, él iría unas horas más tarde.
Beso a María Inés y a sus hijas y se despidió de ellas en el salón principal del segundo piso. Luego bajó a la oficina presidencial para hablar con el secretario, éste fue ahí donde lo dejó y no supo más del presidente. 
Cuando el secretario cerró la puerta de la oficina, Ignacio Buendía salio por una de las puertas de vidrio que daban al jardín y por una escalera auxiliar subió al segundo piso entró en la habitación y desapareció por el pasaje secreto hacia la calle que por ser domingo estaba aun más desierta.
En ese momento vestía ropa deportiva, un gorrito en la cabeza y lentes oscuros de sol para no ser reconocido fácilmente, su idea era pasar desapercibido y ser un ciudadano anónimo caminando por las calles de la ciudad capital del país que iba gobernar durante su mandato.
No comentó con el secretario lo que iba hacer porque deseaba caminar libre, sin custodia que lo siguiera unos pasos atrás. Quería ver la ciudad así de esta manera sin preparativos, ni protocolos.
Mientras caminaba pensaba en todo lo que tena que desarrollar´, de su plan de gobierno, era necesario comenzar a realizar las promesas que había hecho durante la campaña, no se podía perder
más tiempo, por suerte contaba con un buen equipo de profesionales que lo asistían en varias áreas.
Lo primero que tenía  claro era que él es solo un inquilino en la casa de gobierno, su idea no era quedarse más del tiempo necesario de su mandato. 
El país necesitaba obras urgentes que se realizarían  pero con licitaciones públicas nada de de elegir a dedo empresas para realizar las obras, así se evitaban que viajen bajo la mesa sobres con contenidos sospechosos y ganen licitaciones fraudulentas. Las empresas tenían que ser serias y de prestigio internacional para realizar las grandes obras de infraestructura que  necesitaba el país. 
En cuanto a economía se tenían que dar la medidas necesarias para reactivar el sector que estaba detenido y no crecía, para esto era importante  dejar de pensar en "mientras a mi no me afecte no importa"  esta idea se tenía que desterrar por que si el país se caía todos nos afectábamos todos, hasta un niño de primaria podía comprender esto. 
Aquí los empresarios tenían mucho que ver, ellos no podían estar de espaldas a la realidad, pediría su colaboración para reactivar el trabajo, si la gente no tenía dinero para ahorrar ni consumir, de nada servía tener grandes tiendas, bancos o empresas.  Él estaba seguro que los empresarios eran los primeros interesados en que la economía crezca, se reactive la construcción, las agricultura y la minería.   
Ignacio Buendía caminaba entusiasmado por las calles y seguía pensando en su plan de gobierno, en cuanto a salud y educación que eran columnas vertebrales que sostienen una nación, era importante hacer cambios urgentes. La salud y educación era para todos.
Se crearían sistemas sociales para los más necesitados pero nada de aumentar la burocracia. Se trataría para hacer el sistema más eficaz y eficiente
En educación se tendría que dar pasos adelante, este era un sector lleno de problema y era importante atenderlo con urgencia.
El tiempo transcurría y el presidente seguía su caminata por las calles de la ciudad, era realista, sabía que realizar estos proyectos no era fácil y menos en el tiempo que duraba  su mandato pero si conseguía hacer realidad la tercera parte de su plan de gobierno se sentiría satisfecho. 
Él estaba dispuesto a trabajar sin descanso, quería convertir al país en un país líder en la región. Donde se pueda invertir y crear trabajo para la población.    
Mientras no se conocía el paradero de  Ignacio Buendia en la casa de gobierno se vivía un clima de tensión, la prensa seguía esperando en las afueras, eran más de las cuatro de la tarde, el vicepresidente Luis Erasmo no podía salir a hablar con los medios y decir que el presidente había desaparecido y no sabemos donde está, solo el pensarlo era ridículo. Pero ya  al borde de la ira se preguntaba ¿qué había sucedido? ¿cómo enfrentar esta situación?,   se había creado un vacío de poder porque no se podía declara al presidente desaparecido y tampoco se podía nombrar al nuevo presidente. 
Decidió llamar a  María Inés para conversar con ella, tal vez Ignacio Buendía y Romero estaba junto a su familia... 
CONTINUARÁ.