lunes, 5 de agosto de 2024

TRES HISTORIAS...¡5,500 MSNM!

El joven que había venido asentar su denuncia estaba frente a mí. Yo lo escuchaba decía el Sargento a sus hijos. Nunca olvidaré la expresión de su rostro mientras relataba su historia, sufría, eso se podía ver.
Entonces fui directo y  pregunté, comentó el Sargento: 
-¿Hasta este momento no sabes dónde está de tu madre?
-Como le vuelvo a repetir señor, ella desapareció hace diez años, en ese tiempo yo era un niño. Dos días antes que esto suceda, mi madre me habló. -Hijo nos vamos a ir de esta casa junto con tus hermanos-. Mi hermana Elina tenía ocho años y mi hermano más pequeño seis años, yo soy el mayor y tenía entonces doce años. Ella continuó hablando -ya no podemos vivir más tiempo en este lugar, tú sabes como es tu padre-. Mi madre tenía razón, todos vivíamos aterrados por su culpa, mi padre era un hombre violento e irascible, no se podía hablar con él, por cualquier motivo se enfadaba y nos maltrataba, no tengo que decirle como golpeaba a mi madre, ella nos defendía y él no tenía ninguna piedad con nosotros. Donde vivíamos nadie nos ayudaba, ningún vecino intervenía, creo que en el fondo le tenían miedo a mi padre. Sargento, mi madre cansada de tanto maltrato quería irse y llevarnos con ella. Por eso me dijo una mañana -No digas nada a tus hermanos, pasado mañana nos vamos de este lugar y nunca vamos a regresar. Pasaron dos días y cuando volvimos del colegio, mis hermanos y yo nos dimos cuenta que nuestra madre no estaba, todas sus cosas habían desaparecido. Recuerdo las palabras llenas de ira de mi padre -tu madre se ha ido, nos abandonó-. Cuando escuché sus palabras, de la tristeza me puse a llorar, mi padre me lanzó una cachetada y gritó -¡no llores! ella se fue y no va ha volver jamás-. Por temor de que me golpee o golpee a y mis hermanos me calle, no hable más. Teníamos demasiado miedo porque ahora estabamos completamente en sus manos. Su carácter violento se volvió contra nosotros y nos maltrataba por cualquier motivo, vivíamos tan aterrados que no podíamos movernos del lugar. El mismo día que mi madre desapareció, una vecina que me vio salir a comprar, se acercó a mí y me dijo -en la mañana escuché gritos desde tu casa, me asusté de verdad, me acerqué a tocar la puerta, tu padre abrió, pregunté si pasaba algo. Él me gritó y dijo que no sucedía nada, que todo estaba bien y luego cerró la puerta en mi cara. Después de eso no escuché, más había demasiado silencio- terminó de contarme la vecina. Sargento le puedo asegurar que mi madre nunca nos hubiera abandonado y dejado a merced de nuestro padre, siempre me he preguntado si estamos vivos es porque Dios nos protegió. Tuve que dejar el colegio y trabajar, lustraba zapatos, mendigaba a veces, tenía que llevar dinero a la casa, mi hermana también tuvo que dejar el colegio para cocinar y limpiar, mi hermano más pequeño la acompañaba. Pero existía algo que siempre llamó mi atención, mi padre no permitía a ninguno de nosotros acercarnos a su cama, ni mi hermana podía barrer cerca,  él siempre estaba atento a ello. Mi hermano pequeño un día, de casualidad lanzó un boliche y calló debajo de su cama, lo golpeó de tal manera que solo nuestros gritos lograron detenerlo. Yo comencé a sospechar que algo ocultaba debajo de la cama, algo que no quería que viéramos. Tengo que decirlo y que el cielo me perdone, pero sentí un gran alivio cuando mi padre se fue de este mundo, por fin tendríamos paz, por fin nos libramos de nuestro verdugo.  Por ese motivo vengo hacer mi denuncia con respecto a la desaparición de mi madre.
-Si vas hacer una denuncia- pregunté al joven -¿donde crees qué puede estar tu madre?-.
-Señor- contestó el muchacho con voz lastimera -estoy casi seguro que está en mi casa-.
En ese momento me sentí desconcertado, ¿Qué estaba diciendo con esas palabras?, Terminé de asentar en el libro su denuncia y con el Capitán de la jefatura formamos un equipo y fuimos al lugar donde vivía con sus hermanos. La casa era de extrema pobreza, no había ni luz ni agua, las paredes y el techo apenas estaban aseguradas con clavos, la puerta descuadraba hacia ruido cuando se abría.  Al entrar lo primero que vimos, era el piso de tierra. El hijo mayor angustiado, nos señaló el lugar donde estaba la cama del padre, era un catre viejo y maltratado, nos señaló el lugar y comentó -estoy seguro que aquí debajo de este catre, está mi madre-. Mis compañeros y yo movimos la cama maltrecha y comenzamos a cavar, el piso de tierra iba cediendo y al cabo de una hora y a menos de un metro de profundidad fue hallado el cuerpo de la señora, estaba cubierto con bolsas plásticas y una gran cantidad de cal encima, esto conservó el cuerpo casi intacto. No podíamos creer lo que veíamos, sus hijos estaban presentes y al ver a su madre recién podían llorarla y darle después cristiana sepultura. La autopsia arrojó que la muerte había sido por un golpe contundente en la cabeza, tenía el cráneo partido por la mitad. Los vecinos cuando se enterraron de lo sucedido no dijeron nada, estaban parados en silencio afuera de la casa, tal vez sentían un poco de culpa porque nadie ayudó a esta mujer ni a sus hijos. Fue un caso trágico, durante diez años estuvo la madre enterrada bajo la cama del esposo, no comprendo como podía vivir así este hombre, según su hijo no sentía culpa alguna. Cerré el expediente y cerré el caso, lo que vivieron estos jóvenes fue algo terriblemente trágico. Después supe que ellos se habían marchado de la casa, no deseaban estar en el lugar de tanta  violencia y tragedia.  
Toda la familia que estaba sentada en la mesa, habían escuchado al padre contar el caso de la humilde madre y sus hijos, para ellos era una situación incomprensible. Una familia destruida por un padre cruel. 
-Padre- fue terrible la situación de esta familia- comentó Felipe  -no recordaba muy bien los detalles-.
-Si hijo- contestó el Sargento -todos en la comisaria quedamos un poco enfermos con este caso, varias semanas nadie podía hablar de ello, no es fácil explicar, lo que vivió esta madre-.
La cena en casa de la familia Sánchez había terminado ya era tarde, Elia debía retirarse. Se puso de pie y se despidió de todos, Andrés se ofreció acompañarla hasta su casa. En el camino los dos conversaron de diferentes temas pero el caso contado por el padre, los había dejado sin explicación  al respecto. Andrés se despidió de Elia en la puerta de su casa y la invitó a salir al día siguiente, deseaba conocerla un poco más y estar cerca de ella, le agradaba su presencia.
Con el paso de los días Gerardo Sánchez se sentía cada vez mejor, su recuperación era sorprendente y con el calor de su familia, esposa e hijos se sentía que volvía a la vida. Tener en sus brazos al bebé Nicola era para él una gran felicidad.
En las mañanas  acompañaban a su padre a caminar Andrés o Felipe, Lucy conversaba con su padre en las tardes y en la noche toda la familia se reunía en la sala a recordar episodios de cuando eran niños y la vida parecía no tener ninguna complicación, que tiempos hermosos que vivieron los hijos protegidos por sus padres. 
Andrés en las tardes se reunía con Elia, en realidad le agradaba su compañía y conversación, se estaban conociendo y cada vez sentía que las chispas saltaban de su corazón. Una tarde faltando pocos días para regresar a su trabajo en los Ángeles, Andrés invitó a Elia a viajar con él, ella dudó un momento pero luego agregó: 
-Me gustaría visitarte, pero por el momento no puedo, estoy trabajando y no tengo vacaciones hasta dentro de cuatro meses- La joven se sentía confundida, no existía nada serio entre ellos, solo una amistad. No era el momento de compromisos y menos de amores a distancia. 
-Elia, no estoy pidiendo que viajes ahora mismo, pero me gustaría seguir en comunicación contigo, tal vez  podemos llamarnos  y conversar, seguir en contacto- aseguró Andrés a su amiga.
-Si, me parece bien conversar por teléfono, a mí también me agrada tu amistad. Si en algún momento puedo viajar y visitarte lo haré pero ahora es imposible, los dos tenemos nuestros trabajos- contestó Elia.
- Tienes razón, dejemos que el tiempo decida, yo pienso regresar para las fiestas de fin de año a visitar a mis padres, ahí nos podemos encontrar de nuevo-. confesó Andrés sus deseos a Elia.
Y como es inevitable en esta vida, el tiempo de regresar a sus trabajos, se cumplió para los hermanos, Andrés y Felipe preparaban sus maletas. Sentían un gran alivio al saber que su padre había recuperado la salud, estaba tan restablecido que se podían ir en paz. Lucy partía tres días después que sus hermanos, ella estaba feliz de saber que su padre se recuperaba y que cada día se sentía más fuerte.
Antes de despedirse de sus padres Lucy los hizo prometer que viajarían a Italia para visitarla.
-Padre, se que ahora te has recuperado y tu fuerza a vuelto, en unos meses más tienes que venir con mi madre a visitarme, prométeme que así será. Yo sería tan feliz de recibirlos una temporada en mi casa y a Pietro le va dar mucho gusto también-. terminó de comentar Lucy. 
Para Amanda y Gerardo despedirse de sus hijos fue difícil, sabían que cada uno habia escogido su vida y su camino, ellos no podían detenerlos. Sin embargo sentir la casa en silencio era triste.
-Gerardo tenemos que viajar para visitar a nuestros hijos- dijo Amanda
-Debemos hacerlo en unos meses para estar cerca de ellos, creo que sería bueno para nosotros también- contestó el esposo para animarse hacer el gran viaje.


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lunes, 29 de julio de 2024

TRES HISTORIAS...¡5,500 MSNM!

En la noche cuando todos se habían ido a dormir, Gerardo Sánchez hablaba con su esposa.
-Amanda que bueno es estar de nuevo en casa junto a nuestros hijos. Salir del hospital fue lo mejor, ya no soportaba un día más la cama de mi habitación, fue una tortura no tener libertad de movimiento después de la operación. Gracias al cielo esa etapa acabó- 
-No te preocupes, te comprendo, sé que puede ser muy fatigante el hospital, pero en tu caso era necesario. Doy gracias porque has superado esta etapa, ahora viene la recuperación total. Tenemos que controlar una dieta sana de frutas y verduras al comienzo hasta que el doctor autorice algo más completo- comentó Amanda mientras entraba en la cama.
-Si, al comienzo va ser una tortura comer frutas y vegetales, sé que no tengo otro camino. Es importante cuidar el único riñón que poseo- con estás palabras finalizó el Sargento e hizo lo propio para entrar en la cama.
-Amanda- agregó el esposo antes de dormir -mañana quiero dar una caminata por el vecindario, quiero ir hasta el parque, no te preocupes voy hacerlo despacio, sin exigirme demasiado-.
Su esposa ya no lo escuchaba, se había dormido apenas puso la cabeza sobre la almohada para ella había sido un día extenuante. Atender a su toda su familia era un trabajo que no hacía desde hace un tiempo.
Al día siguiente, como lo había prometido el Sargento, salió a caminar por el vecindario, que felicidad volver a encontrar los sitios conocidos de siempre, saludar a sus vecinos. Algunos se acercaron a él para conversar brevemente y preguntar por su salud. Desde que volvió del hospital observaba las cosas de manera diferente, ya no se molestaba con facilidad y tomaba todo con más calma. La vida le estaba dando una segunda oportunidad y no estaba dispuesto a desperdiciar cada segundo que respiraba, tal vez ahora era más reflexivo. Su hijo Andrés lo acompañaba, estaba a su lado, conversaban sobre los recuerdos que ambos tenían de cuando recién se mudaron a la casa nueva. Andrés en el instante que  hubo silencio, preguntó a su padre  por Elia Ruiz: -¿padre, esa joven que te visitaba?,¿Quién era?, ¿Cuál  es su cargo en el hospital?-.
El Sargento comentó -ella es asistenta social de carrera y se encarga de los trámites burocráticos de cada paciente que ingresa, además de asistirlos en cada paso para su ingreso al hospital. Es así como  tu madre y yo la conocimos. Después de conversar con ella entablamos amistad. ¿Por qué me preguntas por la joven? -. Agregó el padre curioso por la inquietud de su hijo.
-¡No padre!- exclamó Andrés -es solo una simple curiosidad parece una persona amable y educada-.
-Si hijo, Elia Ruiz es las dos cosas- 
Andrés desde que vio por primera vez a Elia en el hospital y su madre  la presentó a la familia, él sintió curiosidad por conocerla más, era una joven atractiva, bien arreglada y distinguida, además de fina en su trato. No sabía como hacer para acercarse a ella, no conocía su teléfono, ni su dirección, ir a buscarla al hospital parecería muy obvio y además en veinte días él tendría que regresar a la ciudad de los Ángeles a trabajar. Era un problema, pero no quería entrar en explicaciones con su padre, sentía un poco de vergüenza, la confianza para hablar de ciertos temas con él nunca fue plena, tal vez sería mejor preguntarle a su madre.
Andrés y su padre regresaron a la casa, la caminata había sido suficiente por hoy. El doctor había recomendado a su paciente tomar abundante agua, Andrés le alcanzó a su padre dos vasos de agua, no era conveniente una deshidratación. 
Lucy y Felipe acompañaban al padre en la sala y Andrés fue a buscar a su madre para conversar con ella.
-Madre, ¿Por qué no invitas mañana a cenar a la señorita Elia?, ustedes hicieron una buena amistad-.
Amanda se quedó en silencio, pensó que una invitación para Elia era demasiado en una reunión de la familia, en realidad no la conocían lo suficiente como para intimar.
-¿Por qué deseas que la invite a la casa? me parece que no es oportuno- concluyó Amanda. 
A Andrés no le quedó más opción que confesar a su madre sus intenciones -deseo conocerla un poco más, me parece que es una joven agradable, ¡puedes invitarla madre!- exclamó al final.
Amanda respiró profundamente, Elia Ruiz era una joven agradable, no tenía objeciones contra ella: 
-Está bien Andrés, voy a invitarla, pero solo por esta vez, no quiero estar en medio de ninguna situación me entendiste hijo- contestó Amanda. 
-Si madre, te escuché muy bien-.
Al día siguiente a la hora de la cena, Elia Ruiz se presentó en la casa de la familia, traía un ramo de flores para Amanda y un delicioso pie de manzana.
-Elia, no era necesario molestarse, no tenías que traer nada- habló Amanda.
La joven contestó -no es ninguna molestia señora, al contrario es una forma de agradecer a la familia por la invitación-. 
Entró en la sala para saludar al resto de la familia, ya había sido presentada a todos en el hospital. Cuando Elia vio al padre de familia tan recuperado le dio mucho gusto, estar en su hogar al cuidado de su esposa e hijos fue el mejor tratamiento. 
-Sargento, lo encuentro tan bien de salud que nadie diría que fue operado hace unos días. Es bueno ver que su semblante tiene un buen color y su animo está muy bien. 
-Gracias señorita Elia- contestó el Sargento con un tono de sorpresa, él no sabía que ella era una  invitada, aparte de su cuñada Nora que minutos más tarde apareció en la casa para saludar a todos y pasar juntos una agradable cena. 
-Elia, creo que ahora podemos llamarnos por nuestros nombres de pila, parte de mi recuperación se la debo a mi familia y sobre todo a mi esposa, pero es una alegría tener a mi nieto cerca, él me contagia toda su energía, es un niño tan feliz que siempre busco estar cerca de él-. contestó Gerardo Sánchez mientras tenía al pequeño Nicola en sus brazos. 
Nora llegó a la casa de su hermana, unos minutos más tarde y Amanda  sirvió la cena, fue un momento agradable toda la comida estaba deliciosa y la conversación entretenida, al término de la misma en la sobremesa, Felipe preguntó: -padre yo recuerdo que tuviste un caso del que nunca nos contaste el final ¿Qué sucedió con esa familia donde el hijo fue hacer una denuncia?-.
El padre trató de recordar el caso del hablaba su hijo, no lograba identificar muy bien a que se refería, pero luego se acordó del joven que hizo la denuncia.
-Hijo ya sé a cual caso te refieres, eso fue algo terrible que nos costó asimilar en la jefatura. Con el permiso de todos los aquí sentados en la mesa voy a referirme al caso. Era una tarde de Octubre, la hora tres de la tarde. Yo me disponía a cerrar los expedientes en los que estaba trabajando, cuando entró un joven de más o menos veinte años. La expresión de su rostro me decía que algo malo le había ocurrido. Recuerdo que se apretaba las manos tartamudeaba un poco y unas lágrimas caían por su rostro. Se dirigió a mí y me dijo -Sargento buenas tardes, mi padre ha muerto- en ese momento comprendí porque estaba en ese estado, no lo interrumpí y él continuó -yo vengo hacer una denuncia, se trata de la desaparición de mi madre, necesito ayuda de la policía para buscarla. Hasta ese momento el caso me parecía confuso, pensé que el joven estaba perturbado por el dolor de perder a su padre. Le pedí que tome asiento y expliqué bien que era en realidad lo que pasaba. Tomó asiento frente a mi escritorio y comentó  -mi madre desapareció hace diez años y necesito saber donde está o mejor dicho, casi estoy seguro de saber donde se encuentra-. Explícate en orden para saber cuál es tu denuncia, la muerte de tu padre y en que circunstancias o la desaparición de tu madre- comente muy serio para que me hable claro. Entonces él contestó -Sargento, no lloro la muerte de mi padre y puedo asegurarle que murió de una enfermedad, el médico que lo atendía certifico su deceso. Sufro desesperado por mi madre, de la que no sé nada desde hace diez años, ella era una mujer buena que se desvivía por sus hijos y de repente de un momento a otro desapareció. Yo escuchaba atento las palabras del muchacho, estaba seguro que había una horrible tragedia detrás de todo aquello. 


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lunes, 22 de julio de 2024

TRES HISTORIAS...¡5,500 MSNM!

El Sargento Sánchez meditaba a solas en su habitación, las palabras del doctor habían sido un alivio para él. Enterarse con detalle sobre su estado de salud fue tranquilizador. Por fin sabía cuál era el mal que lo aquejaba y si bien es cierto se tuvo que sacrificar un riñón, en su caso no había otra salida.
Seguro su familia ya estaba enterada de los detalles sobre su salud y la operación, como ya podía recibir visitas, tendría a todos ellos a su alrededor. Se fastidiaba un poco porque no podía moverse con libertad, su cuerpo estaba maltratado con un  corte muy profundo por la cirugía. Hablaba en forma pausada cuando alguna enfermera la preguntaba como se sentía. 
-No sé preocupe Sargento- le dijo una enfermera -pronto se sentirá mejor, dentro de una hora será llevado a su habitación, ya no tiene que estar en la sala de cuidados intensivos, su cuerpo está respondiendo bien a la falta de un riñón. Ahora debe cuidar el otro riñón, es necesario tomar conciencia- la enfermera terminó de hablar, controló su presión y añadió al suero un sedante para evitar el dolor, después salió en silencio de la habitación.
Una hora más tarde, tal como se lo habían anticipado salió de la sala de cuidados intensivos para ser llevado al cuarto que le correspondía. 
Gerardo Sánchez tenía que reconocer que sintió temor de no volver a ver la luz del día, de no volver a ver a su familia pero ahora estaba convencido que el cielo seguía de su parte y que sus oraciones fueron escuchadas. No sería difícil para él acostumbrarse a su nueva situación, jamás fue un bebedor ni tuvo una vida desordenada, al contrario fue muy estricto y dedicado a su trabajo, a sus horarios y  atento a su familia, llevó una vida sana. Por ese motivo siempre tuvo la idea de que jamás se enfermaría, con todo lo vivido se dio cuenta lo equivocado estaba, nadie está lejos del peligro.
Se quedó muy pronto dormido, los sedantes tenían ese efecto sobre su cuerpo, se despertó cuando tocaron la puerta de su habitación, era Elia Ruiz que venía a visitarlo en su hora de descanso. El Sargento no sabía cuanto rato había dormido pero se alegró al ver a su joven amiga. 
-Sargento- dijo Elia -no sabe cuanto me alegro de saber que su operación y tratamiento están yendo por buen camino, siempre supe que así sería. Quiero agradecerle por confiar en mí y contarme sus historias de vida que han sido sumamente interesantes. Conocerlo a usted y su esposa ha sido un gusto. Lamento no poder quedarme más tiempo porque la enfermera me ha advertido que usted no puede tener mucho trajín, ni debe cansarse, en otro momento vengo de nuevo a visitarlo.
-Señorita Elia- contestó el Sargento con calma -las gracias se las debo dar yo por ayudarme a no pensar en mi enfermedad, gracias por brindarme su atención y amistad. Disculpe si todavía no puedo hablar demasiado pero me siento cansado y me agito con facilidad, debe ser por la operación-.
-No se preocupe por no poder hablar. Su cuerpo cada día va ir recuperando la fuerza. Es mejor que ahora me despida para que descanse- Elia Ruiz salió de la habitación para que el Sargento pueda descansar antes de la visita de su familia. En unos minutos más seguro estarían en el hospital. 
En el hogar de la familia Sánchez, Amanda y sus hijos se alistaban para la visita al hospital. Lucy le pedía a su tía Nora diciéndole si podía quedarse con Nicola, no era bueno llevar al hospital a un bebé tan pequeño.
-No te preocupes querida sobrina yo me quedo con el bebé, no tengo consulta ahora en la tarde, así es que no hay inconveniente. Cuando Gerardo salga del hospital vendré a visitarlo personalmente a la casa. No es conveniente que reciba tantas visitas en su estado, ustedes son su núcleo familiar y deben estar a su lado- comentó Nora a su sobrina. 
Solucionado el inconveniente, la familia partió de la casa con dirección al hospital, todos querían ver al paciente y comprobar que estaba reaccionando bien.
La familia llegó al hospital subieron al piso donde se encontraba la habitación del Sargento, la enfermera de turno los detuvo: -no pueden entrar a ver al paciente todos juntos, lo siento pero debe entrar uno por uno, quedarse con él un tiempo prudente y luego salir para que todos puedan verlo. Por favor es importante no agotar al paciente con temas graves o problemas, está todavía en proceso de recuperación- recomendó la enfermera con énfasis -¿quién va entrar primero?- preguntó.
Amanda y sus hijos estuvieron de acuerdo, Lucy entraría primero, ella no había visto hasta ese momento a su padre. Caminó por el pasillo, se acercó a la habitación y muy despacio abrió la puerta, su padre estaba despierto pero inmóvil. La hija dudó unos segundos pero se acercó a la cama y dijo:
-Padre ¿cómo estas? no sabes lo preocupada que estaba al enterarme de tu operación, gracias al cielo te encuentras bien y tu diagnóstico es positivo- mientras hablaba a su padre las lágrimas corrían por sus mejillas.
-No llores querida hija, parece que ya pasó lo peor y ahora me estoy recuperando- contestó el padre.
-Lloro de felicidad al saber que estás bien y que la operación fue un éxito- Lucy se acercó a su padre y le dio un beso en la frente -no quiero que te agites solo yo voy hablar por el momento para contarte sobre tu nieto Nicola que pronto vas a conocer-. El Sargento sonrió al imaginar al bebé y su hija comenzó a contarle lo rápido que estaba creciendo, lo inteligente y despierto que era. Comentó también sobre su viaje y el dilema que fue conseguir el permiso para venir a a ver a su padre. Omitió los problemas que se le presentaban en el futuro inmediato, ahora eso no tenía importancia. Primero era la salud de su padre. Conversó un rato más con él y luego le dijo que se despedía para que sus hermanos y su madre puedan entrar a verlo -vamos estar pendientes de ti, no te preocupes por nada- comentó al final Lucy, beso la frente de su padre y salió de la habitación.
Como habían acordado entraron uno por uno, siguió Felipe que habló poco con su padre no quería agotarlo, estaba feliz de verlo, luego entró Andres y finalmente Amanda su esposa. La emoción de saber que su esposo había reaccionado la dejó sin palabras, lloraba de felicidad, tenían una larga historia juntos. 
Amanda- dijo el Sargento -estoy bien, no te preocupes pronto voy a salir del hospital para ir a casa-. 
Su esposa acarició sus manos y contestó: -gracias al cielo estás bien aunque fue una operación complicada, pero saliste adelante, ahora debemos esperar que te den de alta-. La familia se retiró pronto del hospital, Gerardo Sánchez debía descansar.
Con el paso de los días el Sargento fue recuperando la fuerza a en cada instante se sentía mejor. Su familia estaba a su lado, el control del doctor era diario y pronto le darían de alta. Para él era una excelente noticia quería dejar la cama, sentir otra vez la libertad de movimientos. No podía quejarse de la atención del médico y enfermeras, todos ellos fueron muy atentos y amables con él.
Por fin llegó el día de salir del hospital. El doctor le dio de alta. 
-Sargento Sánchez puede irse a su casa, ya di la orden para que pueda dejar el hospital, su estado de salud es bueno, quiero verlo dentro de diez días en mi consultorio, es necesario un chequeo para hacer un seguimiento, no debe hacer ningún desorden con su alimentación- concluyó el doctor Montes.
-Gracias doctor, no sabe como le agradezco su atención y tratamiento a mi persona, siempre voy a recordarlo-. Ambos hombres se despidieron y el Sargento salió del hospital, para irse a casa sus hijos y esposa lo acompañaban. 
Al llegar a su hogar no quería entrar en la habitación y echarse en la cama, era lo menos que deseaba hacer -Por favor quiero sentarme en la sala, en mi cómodo sillón, no quiero saber nada de acostarme y dormir- exclamó con énfasis. 
Se sentó en su sillón preferido y sus hijos y esposa estaban a su alrededor, entonces Lucy trajo a Nicola para que su abuelo lo conozca. La emoción de Gerardo Sánchez era evidente, su nieto estaba junto a él, era la continuación de sus genes, era su sangre. Nicola era niño risueño y feliz. El abuelo no dejaba de abrazarlo, sentía a través del pequeño la vida que corría por sus venas, que bueno estar en su hogar que bueno sentir que su familia estaba cerca, nada lo podía hacer más feliz. 


CONTINUARÁ        
  
                    
       
   

 

lunes, 15 de julio de 2024

TRES HISTORIAS...¡5,500 MSNM!

Amanda y sus hijos se fueron a dormir muy tarde, después de no verse tanto tiempo, tenían que ponerse al día sobre cada una de las experiencias  en sus vidas. Las horas pasaron con una amena conversación familiar. 
Al día siguiente, sus hijos se levantaron tarde menos Amanda, ella les había preparado un delicioso desayuno como cuando eran pequeños y todos vivían juntos. 
Reunidos alrededor de la mesa Felipe decía: -madre no sabes como extraño tus desayunos. Todos los días por mi trabajo tengo que salir temprano y muchas veces sin desayunar, en el camino me compro un café y tostadas y ya está, eso es mi desayuno.
Andrés le dio la razón a su hermano y dijo que él hacía lo mismo. En cambio Lucy, preparaba algo más sostenido, como avena o cereal y un baso de leche, ese era el desayuno de su familia, después ella y Pietro salían volando a trabajar. 
-Nada se compara a los desayunos de nuestra madre- dijo Lucy y comenzó a darle a su hijo la avena con trocitos de manzana, especialmente preparada  para él. 
Como hoy, la familia no iba a poder visitar al padre, éste se encontraba todavía en cuidados intensivos, Andrés y Felipe salieron juntos para verse con algunos amigos. Lucy y su madre se quedaron en casa para estar junto al bebé, mientras éste se adaptaba a su nuevo entorno. 
-Madre- dijo Lucy he traído algunos regalos para ti y mi padre-. Fue hasta su maleta y sacó un fino pañuelo de seda y unos bellos aretes de fantasía fina. -no sabía que traerte madre, con el trabajo y mis horarios no tuve tiempo de escoger algo más. A mi papá le traje corbatas de seda y unos gemelos finos, espero, le gusten. 
-Lucy, no te preocupes, este pañuelo es hermoso y del tamaño correcto para ponerme en el cuello, sus colores son tan vivos y la seda muy suave, los aretes me encantan, son preciosos, has tenido buen gusto en todo. Gracias por los regalos, sé que por el trabajo y el bebé apenas tienes poco tiempo para salir- dijo Amanda y abrazó a su hija. 
-Madre no sabes como se ha complicado mi vida- comentó Lucy -a Pietro su empresa lo cambia para trabajar en Milán, es una buena oportunidad  porque lo asciende de puesto y eso también significa una mejora salarial, pero nos complica la vida porque yo trabajo en Roma. Si pido a mis jefes del hospital que me trasladen a Milán, ese cambio va a demorar y si trabajo en la otra ciudad no voy a tener quien cuide a mi bebé. Mi suegra que me ayuda con Nicola, no puede irse a vivir con nosotros. No sé que voy hacer yo quiero segur trabajando y desarrollando mi carrera. Muchas veces me preguntó ¿cómo hiciste tú para seguir trabajando y criar tres hijos?-. 
-Hija, comprendo lo que me dices, es muy complicada tu situación, tu suegra es una gran ayuda. En cuanto a lo que me preguntas, te puedo contestar que tuve la ayuda de mi madre y de Nora, ellas me apoyaron mucho. Yo tenía que estar en el hospital a las siete de la mañana, tu abuela llegaba un poco más tarde, tu padre la recibía. Nosotros vivíamos muy cerca y ella se quedaba con ustedes hasta las tres de la tarde, que regresaba del hospital. Tu padre por supuesto que me apoyó, sobre todo cuando tenía que hacer guardias y quedarme en el hospital. Fueron días difíciles pero salimos adelante para poderlos criar. Tienes que hablar con Pietro, es importante cuidar juntos a Nicola-.
Lucy se puso triste, no sabía si hablar con su madre y contarle sus problemas, reflexionó un instante y dijo -madre tengo que contarte que estamos viviendo con Pietro una crisis en nuestro matrimonio. No sé que hacer, creo que nos vamos a separar-. 
Amanda había escuchado bien y notó la tristeza en el rostro de su hija, entonces agregó -Lucy, yo no puedo decir como debes vivir, pero pienso que tienes que hablar con Pietro y tratar de salvar el matrimonio si se puede. Tu hijo, necesita a sus dos padres, no es justo que lo dejen en el aire. Tu esposo siempre me ha parecido una persona razonable y de buen corazón, además de inteligente, si tú le hablas, si los dos ponen de su parte y desean seguir juntos, entonces salven su relacion. No puedes quedarte viviendo en Roma mientras Pietro vive en Milán. Eso no es bueno para ustedes ni para su bebé.
-Siento mucha pena por mi suegra- habló Lucy -ella adora a Nicola, sin él va estar muy triste y sola-.
-Ese es otro problema, estoy segura que tu suegra va comprender- contestó Amanda - ustedes son un matrimonio y deben estar juntos como una familia-.
-Lo sé madre- exclamó Lucy con pesar -en esta época moderna es tan difícil criar a un hijo, cuando los dos padres necesitan trabajar, tal vez deba posponer mi carrera por un año hasta que Nicola cumpla dos añitos y pueda ir al jardín. No es fácil dejarlo en casa al cuidado de una persona extraña, por otro lado Pietro y yo tenemos que solucionar un problema entre manos si queremos salvar el matrimonio-.  
La conversación con su hija dejó Amanda muy preocupada, pensaba que los hijos crecen y tienen que vivir su vida y solucionar sus problemas, pero ella lamentaba no estar cerca de Lucy para apoyarla, sin intervenir en su matrimonio.
La noche había llegado, en el hospital en la sala de cuidados intensivos el sargento Sánchez daba señales de reaccionar y despertar de la anestesia. La enfermera de turno monitoreaba sus signos vitales para comprobar que el paciente se encontraba bien. Su cuerpo se adaptando lentamente a la falta de un riñón. Unas horas antes, mientras dormía se le habia aplicado fuertes sedantes para que no sienta dolor. El paciente abrió los ojos todavía no reaccionaba del todo, la enfermera que tomaba su presión dijo: -no se preocupe señor Sánchez su cuerpo aun está con rezagos de la anestesia, poco a poco se sentirá más alerta. Mañana su familia puede visitarlo, siempre y cuando el doctor lo autorice. Lo que si puedo asegurar es que se recuperación está yendo por buen camino-. La enfermera no agregó nada más, el Sargento ignoraba que le extrajeron un riñón, era el doctor el encargado de hablar y explicarle a su paciente cómo se encontraba su salud. 
Cuando se retiró la enfermera Gerardo Sánchez se sentía más despejado, quería sentarse pero aún no tenía fuerzas, desistió de la idea pensó que era mejor mantenerse quieto para no forzar su herida. 
Mañana en la tarde a la hora de visita, sus hijos y esposa estarían a su lado. El sueño o tal vez los sedantes fueron venciendo su cuerpo y se volvió a dormir, era lo mejor para él, la noche sería larga.
Amaneció muy temprano y el cielo estaba despejado, eso era algo raro en la ciudad que siempre se encontraba congestionada de nubes. 
Gerardo Sánchez se despertó se encontraba más despejado, el sueño profundo de la noche lo habia reanimado.
A las siete de la mañana, el doctor Montes vino a visitar a su paciente y hablar con él. El Sargento lo saludó.
-Buenos día señor Sánchez- contestó el doctor  -veo que amaneció de buen animo y eso es una excelente señal de recuperación, tengo que decirle como fue su operación y la decisión que tuvimos que tomar-.
El doctor, explicó a su paciente cada detalle de su cirugía y porque debieron extraer un riñón, Gerardo Sánchez estaba sorprendido no podía articular palabras. Tenia un solo riñón y estaba vivo, no sabia que eso era posible seguir viviendo con un solo órgano.
-Al comienzo sentirá algo de molestias pero luego podrá hacer una vida normal, su alimentación tiene que ser diferente, nada de condimentos ni ají y menos de alcohol, la carne roja por el momento queda descartada, debemos  cuidar ese único riñón como un tesoro. Cuando le demos de alta, tendrá que venir seguido para hacer sus chequeos, usted todavía está convaleciente. Su cuerpo a reaccionado positivamente al tratamiento y tiene que seguir así-. finalizó el doctor y se despidio.
Antes de salir de la habitación  agregó -voy a dar la orden para que su familia pueda visitarlo-.
Gerardo Sánchez se quedó solo, todavía no asimilaba bien las palabras del doctor pero daba gracias al cielo por estar vivo, eso era para él lo más importante. Al inicio sintió una gran sorpresa, las palabras de su médico fueron alentadoras pero en los días venideros se sabría a ciencia cierta si el peligro para él  habia pasado. 


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lunes, 8 de julio de 2024

TRES HISTORIAS... ¡5,500 MSNM!

Amanda y sus hijos miraban al doctor Montes para saber que había pasado con Gerardo Sánchez, esposo y padre de la familia. 
El doctor tomó la palabra y comentó de nuevo -tengo noticias buenas y malas, comenzaré por las malas. Voy a explicar con palabras sencillas para que me entiendan bien. Como sospechaba, el problema del paciente estaba a nivel de los riñones, todos sabemos que los seres humanos tenemos dos riñones y uno de ellos es más trabajador que el otro, en este caso hemos tenido que extirpar el riñón más trabajador porque nos encontramos con un tumor de dos centímetros y medio, de ahí los fuertes dolores y malestar. Nos vimos obligados a extraer el riñón porque este no funcionaba como debía ser, el cuerpo extraño que lo había invadido  no lo dejaba trabajar, es más casi lo había deteriorado. La buena noticia es que el tumor estaba encapsulado, no se había ramificado hacía otros órganos y menos al otro riñón. Esto es una buena noticia dentro del cuadro clínico del paciente, una persona puede vivir con un solo riñón pero el cuidado de su salud debe ser extremo, además con el transcurso de las semanas, el riñón que le queda va crecer para compensar la pérdida del otro y funcionar en conjunto con los demás órganos del cuerpo. En este momento el paciente está en cuidados intensivos, se encuentra estable y sedado, hoy día no lo van a poder ver y las próximas veinticuatro horas van hacer de vital importancia para su recuperación. Ha sido sometido a una cirugía mayor, se ha extraído un órgano y debemos esperar para ver cuál va  ha ser la reacción de su cuerpo a esta cirugía. El cerebro que comanda todo el funcionamiento del cuerpo debe reaccionar positivamente a la falta de un riñón, es necesario darle tiempo. La mayoría de paciente tienen una vida casi normal, solo deben extremar el cuidado de su alimentación. Es mejor que ahora regresen a su casa y descansen, si se presenta una emergencia de inmediato serán notificados. 
-Doctor- dijo Amanda -mi esposo va tener tratamientos médicos después de esta operación-
-Si se refiere a una quimioterapia, no sabemos en este momento, se debe analizar el tejido tumoroso para saber si es necesario una quimio, de otra manera serán algunas sesiones para prevenir un mal mayor. - contestó el doctor y se despidio de la familia.
Amanda y sus hijos se despidieron del médico y agradecieron la explicación sobre el estado del paciente, se retiraron del hospital al saber que no podían verlo y era muy probable que en el segundo día de su operación tampoco lo puedan ver. En el camino de regreso al hogar estaban en silencio, esperaban que todo siga así de bien.  
En la sala de cuidados intensivos Gerardo Sánchez se encontraba fuertemente sedado para evitar el dolor después de que pasen los efectos de la anestesia. Una enfermera de turno, tomaría la presión al paciente cada dos horas para saber si el cuerpo aceptaba lentamente, la ausencia de un riñón.
Elia Ruiz se presentó en la sala de cuidados intensivos y habló con la enfermera de turno, se informó  sobre el paciente y su operación. No podía verlo pero se sintió tranquila al saber que hasta el momento se encontraba estable, la operación había sido un éxito y todos esperaban que reaccione positivamente a la misma. 
En el hogar, Amanda llamó a su hermana Nora para informarle como había salido de la operación su esposo. Nora estaba aliviada y comentó -Amanda yo sabía que Gerardo iba a salir bien, pronto lo tendrás en casa, prepárate para atenderlo en su convalecencia, no siempre es fácil asistir a un hombre enfermo o mejor dicho en recuperación-. La hermanas se despidieron y Nora prometió visitarla en la noche porque sabía que su sobrina Lucy llegaba de Roma.
El resto de la mañana, Amanda y sus hijos estuvieron pendientes del teléfono por si recibían un aviso del hospital, pero por suerte todo iba bien y no hubieron llamadas de alarma. 
-Madre- comentó Felipe -Andrés y yo queremos invitarte almorzar para que te distraigas un poco y te olvides del estrés que ha significado la enfermedad y operación de nuestro padre. Nada de cocinar ni lavar trastos hoy día, ahora escoge el restaurante que desees y nos vamos almorzar. 
Amanda, no dijo que no y eligió un restaurante del que había oído que era famoso y preparaban una excelente comida. Fueron al lugar escogido y realmente disfrutaron el almuerzo, no solo por la exquisita comida si no por el ambiente acogedor y buena atención. Almorzaron y disfrutaron de un exquisito vino, todo estaba al nivel de lo que habia escuchado. 
En la noche como habia prometido Nora, fue a visitar a su hermana y sobrinos mientras esperaban a Lucy, conversaban los detalles de la operación del Sargento, la familia en pleno estaba feliz con los resultados. 
Roberto y su taxi habian ido al aeropuerto para recoger a la hija de la familia, en pocos instantes estaría de nuevo en la casa familiar. Amanda era la más feliz porque a sus hijos los tendría reunidos en el hogar como una familia. Nora comentaba con sus sobrinos algunos aspectos de su trabajo cuando el timbre sonó, todos corrieron a la puerta y al abrir era Lucy y su hermoso hijo Nicola que llegaba con un gran equipaje y el carrito de bebé. Los abrazos y besos para los recién llegados  no podían faltar a Lucy no tenia brazos para tanto saludo. Nora cargaba al bebé que miraba asustado a su al rededor, todo era nuevo para él.  
Lucy hablaba con el pequeño -Nicola, ellos son tus tíos y ellas tus abuelitas, pronto vas a ver a tu abuelito-. 
-Debes estar cansada después de tantas horas de vuelo y el bebé muy agotado y aburrido porque no lo cambiamos y alimentamos con un biberón y después que se duerma conversamos con tranquilidad sobre la operación de tu padre y de la familia- terminó de decir Amanda mientras iba a la habitación de su hija para ocuparse del pequeño Nicola. Lucy y sus hermanos llevaban las maletas para que pueda instalarse con su hijo sin problemas.
Madre e hija se quedaron solas en la habitación, Lucy comentó -madre todo esta igual como cuando me fui, no has cambiado nada-. 
-Si, es verdad, solo puse sabanas limpias en tu cama que estaba sin nada y quedó impecable. Las habitaciones de mis hijos están siempre limpias, como si estuvieran presentes por si alguno de ustedes desea regresar de nuevo al hogar. 
Lucy y su madre cambiaron y alimentaron al pequeño Nicola, éste se quedó dormido en el acto, para él habia sido un viaje largo y extenuante. Lo acomodaron sobre la cama para dormir, el bebé en el acto se quedó dormido. Prendieron en la habitación la luz de una lamparita y salieron en puntas de pies para no despertar al pequeño. 
Se reunieron con el resto de la familia en la sala, conversaron con Lucy sobre los detalles de la operación de su padre y los riesgos que podían existir pero gracias al cielo no se habian presentado y todos esperaban que continúe de esa forma. 
-Hija, mañana no vamos a poder visitar a tu padre porque todavía está en observación, tenemos que esperar que el doctor de la orden de visita para poder ir al hospital. Tú conoces muy bien como es el estado post operatorio- comentó Amanda a su hija.
-Si madre, no te preocupes, yo comprendo todos los cuidados que se debe tener con un paciente recién operado, por mi trabajo conozco bien todo aquello. 
Si, la familia del sargento comprendia bien las ordenes del doctor, solo tenían que esperar que el paciente evolucione positivamente para que se permitan las visitas.


CONTINUARÁ               
         
 
 
       

 

lunes, 1 de julio de 2024

TRES HISTORIAS...¡5,500 MSNM!

Gerardo Sánchez no podía creer que sus hijos estaban junto a él, no sabía si era cierto lo que veía, la sorpresa lo tenía sin palabras. Felipe fue el primero que abrazó a su padre.
-Padre- preguntó -¿cómo estás? hemos venido para estar junto a ti, sabemos por nuestra madre que van a operarte. No te preocupes que todo va a salir bien- comentó su hijo mayor. 
Andres también abrazó a su padre para saludarlo y  darle ánimos. 
-Amanda- exclamó el Sargento muy serio -te pedí que no molestes a nuestros hijos y veo que no he sido escuchado-.
Felipe salió al frente para defender a su madre, con voz serena dijo -padre no es justo que hables así, somos tus hijos y tenemos derecho ha saber todo sobre tu salud, no puedes pedirle a nuestra madre que no nos llame para informarnos-.
-Gerardo- contestó Amanda -lo importante es que tus hijos están aquí, ellos han venido ni bien se enteraron sobre tu salud, desean estar a tu lado-.
El Sargento Sánchez no estaba muy de acuerdo, él no quería que sus hijos se preocupen por su salud, tenía sus ideas y era mejor no llevarle la contraria. Al instante el padre cambio de actitud, no podía estar más feliz, sus hijos estaban junto a él.
-Mañana muy temprano es la hora de mi operación- comentó algo preocupado el Sargento -ya quiero que pase todo esto para regresar a casa, el hospital me tiene fatigado-.
-Andrés- agregó -vas a salir pronto de aquí, mañana te operan y en tres días estarás celebrando con nosotros en casa-.
-Eso espero Andrés, ya no soporto más el hospital y estar en cama. Luego preguntó a su esposa y ¿Lucy va a venir ? ¿ella sabe sobre mi operación?- terminó de decir.
-Si querido, ella sabe todo sobre tu salud y operación pero en su caso es un poco más complicado pedir permiso. Debe estar en Lima pasado mañana- contestó Amanda. 
La felicidad invadía al Sargento y a su esposa dos de sus hijos estaban con ellos y pronto Lucy se uniría a la familia, era tan especial el día que el padre por un momento se olvidó de su enfermedad y su operación. Sentía que su familia de nuevo se encontraba junta y lamentaba estar en el hospital. Que más hubiera querido si no estar en su casa para celebrar junto a sus hijos. Los miraba y recordaba cuando eran pequeños que rápido habia pasado el tiempo. Recordó también cuando sus dos hijos le dijeron que se iban hacer una maestría al extranjero, primero se alegró por ellos  y un instante después entristeció al saber que partían a vivir lejos, él como padre jamás imaginó que todos sus hijos dejarían la casa familiar, siempre deseo tenerlos a todos sus hijos  junto a él. Con el tiempo comprendió que eso era imposible, no debía detenerlos, sus hijos tenían que escoger  su propio camino,  esa era la ley de la vida. 
La familia conversó de todo, los hijos comentaban con sus padres cómo les iba en su trabajo y lo difícil que fue la comienzo acostumbrarse a vivir lejos del hogar. Su trabajo era exigente y los absorbía por completo. Los dos hermanos vivian a una hora de distancia el uno del otro, hacian lo que podían para verse por lo menos una vez al mes. Por otro lado no se quejaban les iba bien profesional y económicamente que más podían pedir. Desarrollaban sus carreras dentro de la nueva tecnología que cada día avanzaba rápidamente. Entre conversación y conversación la hora de visita terminó y la familia debía retirarse. Los hijos se despidieron de su padre con la promesa de estar de regreso muy temprano para acompañarlo a la hora de la operación. 
-Gerardo- dijo Amanda -mañana venimos temprano para estar contigo, no te preocupes todo va a salir bien-. 
De regreso a su casa, Felipe comentaba con la madre sobre el real estado de salud de su padre, ella lamentó decir lo siguiente -en realidad no sabemos cuál es su verdadero estado, los doctores dicen que eso se sabrá con exactitud cuando sea operado. Todo el tiempo él se sentía mal y no decía nada, me ha costado mucho convencerlo para ir al doctor. Tu padre ha soportado el dolor y pensaba que pronto  iba a pasar, no quería escucharme. Una noche el dolor era tan fuerte que tuve que llevarlo al hospital de emergencia, solo ahí aceptó ir al médico para comenzar su tratamiento. Como siempre les repito, es muy terco. Todos debemos escuchar las señales que nos manda nuestro cuerpo.
A la hora de la cena, la familia se disponían a sentarse a la mesa cuando sonó el timbre de la puerta, Amanda no se sorprendió al abrir ésta y encontrarse frente a Nora. Ella como siempre muy alegre y sonriente dijo -querida hermana, he venido a saludar a mis sobrinos, tú sabes que ellos para mí siempre han sido muy queridos-.
Felipe y Andrés al escuchar la voz de su tía fueron a su encuentro, la felicidad de Nora era total estar junto a sus sobrinos que no veía hace más de dos años. -Felipe, Andrés, que bien están parecen galanes de cine- decía sonriendo y abrazando a cada uno. Esto era verdad los jóvenes eran de muy buen ver.
-Andrés- exclamó -tía, tú estás cada día más joven y linda-. 
-Nora- sonrió y contestó -gracias mi querido sobrino, tú siempre tan galante- 
Amanda invitó a su hermana a cenar y todos en la mesa conversaban animadamente, Felipe comentaba lo bien que le iba en su trabajo. La empresa en la que laboraba, era muy grande y le permitía desarrollar su carrera, lo mismo decía Andres, era una oportunidad de crecer y no podían dejarla pasar. Por supuesto que tocaron el tema de la salud de su padre y la preocupación que significaba para todos. 
En un momento Nora recalcó: 
-Amanda, queridos sobrinos, Gerardo va a salir bien de esta operación  y  regresará a casa sano y recuperado, de eso estoy segura-. 
Todos agradecieron sus palabras y tenían la misma convicción  de que el padre pronto estaría en casa.
Terminada la cena pasaron a la sala para seguir la conversación cuando sonó el teléfono, era Lucy que llamaba para saber de su padre y asegurarle a su madre que salía de Roma mañana en la noche -madre no he podido viajar antes, mis horarios de trabajo me lo impedían, pero ahora ya estoy preparada y con las maletas lista para partir-.
-¡Qué felicidad! -exclamó Amanda -aquí estamos esperando para recibirte, voy a mandar por ti a  Roberto, el tiene un taxi y es de confianza, no te preocupes. Tu padre va ser operado mañana muy temprano, voy a llamarte para contarte como salió de la operación. Tus hermanos están conmigo y van estar felices de verte y conocer al bebé-. 
-Madre, yo también estoy deseosa de verlos a todos, ha pasado mucho tiempo y los extraño. Quiero estar junto a mi padre para abrazarlo- contestó Lucy.
Madre e hija se despidieron con la promesa feliz de volverse a encontrar. Amanda colgó el teléfono y Nora se despedía de Felipe y Andrés -mañana tienen un día difícil y deben levantarse temprano. Amanda me despido, prométeme que vas a informarme cómo sale Gerardo de su operación-.
Antes de salir de la casa, Nora comentó a solas con Amanda -te acuerdas de mi joven paciente que va a dar en adopción a su bebé, ya hablé con la institución que se va hacerse cargo, es la misma que tú me recomendaste, por ese lado todo está arreglado-. 
-Es una buena noticia sobre todo por las circunstancias, la joven está bien y debe seguir así- contestó Amanda.
Al día siguiente la familia se levantó muy temprano debían ir al hospital y llegar lo antes posible, ninguno pensó en desayunar, primero era la salud del padre. Llegaron al hospital justo a tiempo para saludarlo y desearle lo mejor, en pocos minutos sería llevado a la sala de operaciones. Elia Ruiz también se acercó al Sargento para saludarlo y desearle todos los bienes  -nos veremos en unas horas, todo va a salir bien- agregó.
Elia, saludó a la familia y se retiró, era el momento que solo pertenecía a los hijos y a la esposa de Gerardo Sánchez.
En la sala de espera la familia estaba nerviosa, había pasado hasta ese momento una hora y cuanto más se demoraba la operación era porque  encontraron algo más grave de lo que imaginaba el doctor. Amanda no deseaba ser pesimista ni negativa, Andrés se paseaba de un lado a otro y Felipe no conseguía concentrarse bien en la revista médica que leía, todos se encontraban nerviosos y pendientes de los resultados.
Pasaron un poco más de dos horas, cuando se abrió la puerta de vidrio y el doctor Montes encargado de la operación salió para informar a la familia el estado en que se encontraba el Sargento Sánchez.  
Muy serio comentó -señora Amanda y familiares, tengo que decirle que hay buenas y malas noticia con respecto al paciente-. Un instantes de silencio que perecía una eternidad.
Amanda y sus hijos estaban pendientes de las palabras del doctor, algo no andaba bien ¿qué había sucedido con el Sargento Sánchez?, se preguntaban.


CONTINUARÁ     
       
  
                

 

lunes, 24 de junio de 2024

TRES HISTORIAS... ¡5,500 MSNM!

Amanda no podía ser más feliz, sus amados hijos estaban en casa y ella sentía una gran alegría. Los tres entraron a la sala y se sentaron cómodamente a conversar.
-Andrés, Felipe- comentó Amanda 
-porque no avisaron que día iban a llegar para ir a recogerlos al aeropuerto.
-Madre, no te preocupes por eso, nosotros no queríamos causar molestias, sabemos que tú estás muy ocupada atendiendo a nuestro padre y no queríamos distraerte con nada más-.contestó Felipe.
-A propósito de nuestro padre, ¿cómo está? ¿Cuál es su estado real? háblanos de su salud, ahora que estamos los tres juntos- preguntó Andrés realmente preocupado por su padre.
Amanda respiró profundamente y comenzó a hablar con sus hijos sobre la salud de su padre y de la operación a la que iba ha ser sometido, para estar seguros cuál es el verdadero problema. Según el doctor no quedaba otro camino que operarlo. Su padre desde el primer momento no estaba de acuerdo en comunicarles a ustedes cual era su estado de salud.
-Queridos hijos- continúo Amanda -ustedes saben muy bien que su padre puede ser muy terco en algunas ocasiones, él se oponía a que les cuente algo sobre su salud. Me dijo en varias oportunidades que no debemos molestar a nuestros hijos porque están ocupados con sus trabajos y tienen su propia vida, se oponía a que los llame por teléfono. Es más, aun no sabe que yo me he comunicado con ustedes para ponerlos al corriente sobre su enfermedad. Va ser una sorpresa para él cuando los vea en el hospital. Seguro me voy a ganar un pequeño pleito, solo quiero decir que yo nunca estuve de acuerdo con su idea. Los hijos deben saber de sus padres y deben estar informados de su salud, entre otras cosas-.
-No te preocupes madre, nosotros vamos a explicarle que no es justa su actitud. Él es nuestro padre, lo amamos y deseamos que pronto pueda superar esta enfermedad y recobre la salud- dijo Andrés y  Felipe estuvo de acuerdo con su hermano. 
-Madre- preguntó Felipe de nuevo -¿qué sabes de Lucy, ella también va a venir?.
-Si, ella viene pero su caso es más complicado por el tipo de trabajo que tiene y sus horarios son distintos. Encontrar quien la pueda remplazar en los días que se va ha ausentar, no es fácil. Creo que va a llegar después que operen a tu padre, además viene con su bebé, mi querido nieto. Ustedes por fin lo van a conocer. Yo ya lo conozco porque fui a visitarla cuando nació el bebé que es una hermosura-. 
Amanda y sus hijos continuaron, conversaron sobre la familia, preguntaron por algunos amigos pero sobre todo por la salud del padre y el cuadro que  podía presentarse después de ser operado, para todos era una verdadera preocupación. 
Era más de la media noche cuando se despidieron para ir a dormir, Amanda en su habitación pensaba que era como retroceder en el tiempo y tener a sus hijos de nuevo en casa. Mañana en la tarde en el horario de visita, iría con Felipe y Andrés al hospital para que vean a su padre. 
En las primeras horas del nuevo día, Amanda preparó el desayuno, sabía que sus hijos estarían felices con un desayuno preparado en casa. Era costumbre para ellos levantarse temprano y disfrutar de nuevo las delicias que preparaba su madre, que recuerdos y que felicidad estar en familia aunque sea unos días. Ambos hijos habían traído presentes para sus padres. Amanda agradeció los regalos. 
Al margen de todo aquello, en el hospital, Gerardo Sánchez también comenzaba un nuevo día, él ignoraba la sorpresa que iba a tener en la tarde, al recibir la visita de sus hijos. Desayunó como siempre después de la visita del doctor, éste le aseguro que en dos días sería su operación, a las 6 a.m.
Conocer el día y la hora lo puso nervioso pero ya era tiempo de salir de todo duda y saber que pasaba con él.
En su hora de descanso, Elia Ruiz pasó a visitar al Sargento, para ella era un momento de distracción 
-Sargento buenas tardes- saludó al entrar -por fuentes confiables ya sé cuando es la fecha de su operación, seguro ya usted también la conoce-.
-Buenas tarde señorita- contestó el Sargento -si ya estoy al corriente del día de mi operación y créame, necesito salir de una vez de todo esto para regresar a mi casa, los hospitales no son muy agradables, sobre todo cuando hay tantos pacientes igual o peor que yo.
-Después de nuestra última conversación sobre su amigo Cassolino, pienso que usted ha vivido situaciones difíciles como policía-.
-Si, mi estimada amiga, como policías estamos expuestos a muchas situaciones de peligro y conocemos a mucha gente con vidas complicadas. Como todos en este mundo, vivimos momentos que no son gratos y pensamos que nadie sufre más que nosotros. Estos dos casos que le he contado fueron para mí de gran impresión y sufrimiento. Perdí a un amigo que era como un hermano, pasó mucho tiempo para poder superar esa pérdida y el caso de la niña también fue una experiencia muy fuerte. En cuanto a mis queridos padres, siempre están conmigo, pero no dejo de sentirme culpable por no visitarlos y por no ser un hijo más consiente.  Con mis hermanos he logrado volver a conectarme, ellos están repartidos por varias ciudades del país. Mis hermanas en cambio se dedicaron al negocio de la lana y contrario a lo que podía pensar mi padre, se desenvuelven bien en el negocio que es muy próspero, eso se lo puedo asegurar. El hermano que deje siendo un bebé, es un hombre mayor hoy día, ha fundado su propia familia y vive aquí en la capital, con él nos vemos más seguido. Las oportunidades en mi vida se han dado lentamente, pero lo que le puedo asegurar que conocer Amanda es lo mejor que me pasó en la vida, ella me completa y me hace feliz-.
-Sargento, le puedo asegurar que ha sido muy grato conocerlo y conversar con usted y que me cuente  algunas anécdotas de su vida, me pareció impresionante. No me estoy despidiendo, todavía va saber de mí después de su operación, me interesa mucho que su estado de salud mejore y pueda regresar a su hogar- concluyó Elia Ruiz.
En el momento que se despedía la asistenta social, entraba en la habitación Amanda y sus hijos, la sorpresa para todos fue inquietante. Elia se retiró rápidamente pero Amanda la detuvo quería presentarla con sus hijos. Gerardo Sánchez estaba sin palabras, Felipe y Andrés estaban presentes, apenas pudo reaccionar cuando ellos se acercaron a él para saludarlo y abrazarlo. 


CONTINUARÁ           
  
            

     

 

domingo, 16 de junio de 2024

TRES HISTORIAS... ¡5,500 MSNM!

No podía creer que mi amigo, no mi hermano, se encontraba en ese estado, si no fuera porque su nombre estaba escrito en su historia clínica, no lo creería. Su rostro y su cuerpo estaban vendados, su vida corría peligro. Hablé con la enfermera para que permita acercarme a su cama y hablar con él, ella me contestó que por el momento no podía pasar, ¡nadie podía pasar!.
-Sargento, usted conocía bien a su amigo y seguía pensando que era una accidente- comentó Elia para aclarar sus dudas.
-Si señorita, yo estaba seguro que era un accidente, Cassolino era un hombre integro y de gran valor, él salvó mi vida en una ocasión- aseguró el Sargento Sánchez y comenzó a relatar su historia. 
Cassolino y yo habíamos terminado la escuela y fuimos destacados a la misma comandancia, estabamos felices porque comenzaríamos a trabajar juntos, ya nos conocíamos y entre nosotros teníamos mucha confianza. Patrullábamos juntos las calles de nuestra jurisdicción y todo parecía sencillo. El horario no era tan rígido y teníamos más tranquilidad, pero un día las cosas cambiaron, teníamos un nuevo jefe y nuestros horarios de trabajo se hicieron más estrictos. Teníamos dos veces por semana, horas de patrullaje toda la noche, fue en una de esas horas que viví una experiencia que jamás olvidaría. Ese día nos había tocado hacer guardia toda la noche, eran cerca de las 11 pm cuando avisaron de un asalto en un local, nosotros estabamos cerca y teníamos que ir a supervisar lo que sucedía. Llegamos muy pronto al lugar del asalto y vimos correr a tres delincuentes con unas cajas, corrimos tras de ellos, se notaba que conocían bien el lugar porque se perdieron dentro de una calle oscura, yo tomé la delantera a Cassolino y trepé en un techo para ver mejor a la distancia, no me di cuenta que había una casa medio derruida y de una de las ventanas con los vidrios rotos salió una mano con un arma y me disparó en el pecho, en ese instante caí al suelo, de no haber sido por Cassolino no estaría hablando aquí, él corrió hacia mí, exponiendo su vida y me arrastró hasta ponerme en un lugar seguro. Mi pecho sangraba y solo recuerdo que se desató una balacera. Cassolino respondió con su arma y pedía por la radio refuerzos, pero estos no llegaban, pensé que era nuestro fin. Había puesto a mi amigo al borde de la muerte porque yo olvidé la regla número uno de un policía, cual es, proteger su vida sobre cualquier circunstancia. Al subirme al techo me convertí en un blanco fácil porque mi cuerpo estaba al descubierto. El disparo que me lanzaron fue certero y me hirió  cerca del corazón, creí que moriría desangrado, a lo lejos podía escuchar la voz de mi amigo que repetía ¡llegaron los refuerzos! ¡resiste Sánchez,! ¡resiste!. Después de eso perdí el conocimiento, solo se que en una ambulancia me llevaron de emergencia al Hospital Central, pude sobrevivir aunque perdí mucha sangre,  unos días después, logré salir del peligro y recuperarme. Cassolino me salvó, él arriesgó su vida por mí para salvarme, de no ser así, ahora no estaría contando este pasaje de mi vida, estoy seguro que los delincuentes me hubieran dado el tiro de gracia para morir. 
Gerardo Sánchez se quedó unos segundos en silencio como recordando aquel episodio donde casi pierde la vida. Luego agregó, los delincuentes fueron atrapados por los policías que vinieron en nuestra ayuda y sé que el que me disparó hasta ahora cumple condena. Mi querido amigo fue valiente y arriesgó su vida por mí, por eso me dolió no poder hacer lo mismo por él cuando estuvo en peligro. Fui al hospital durante varios días, hasta que en el cambio de turno de enfermeras, una de ellas me permitió pasar después de rogarle que me dejará ver a mi amigo. Me proporcionó un mandil, una gorra para el cabello y zapatos de hule para no infectar la sala de cuidados intensivos con algún microbio. Me acerqué a su cama y comencé hablarle, no debía tocarlo, le dije quien era y como lamentaba encontrarlo en ese estado. Él no podía contestarme pero sabía que me escuchaba porque abrió lentamente los ojos por unos segundos. Lo inyectaban con fuertes sedantes para que el dolor fuera menos intenso, las quemaduras cubrían todo su cuerpo, el corazón me dolía al ver en ese estado a un amigo tan querido, pero no podía hacer nada por él. Lo acompañe por diez minutos que fue el tiempo que permitieron, luego pregunté a la enfermera cual era su diagnóstico, ella me contestó que no creían los doctores que iba a superar su estado, él se encontraba demasiado grave. Cuando llegué a casa le conté Amanda lo sucedido a Cassolino, sabía que ella le tenía gran estima, mi esposa tampoco podía creer lo que se hablaba sobre él. Fueron varios días de agonía para mi amigo, yo lo visitaba a diario y algunas veces lograba  hablar con él, después de una semana de sufrimiento falleció, la fuerza de su cuerpo no logró superar las quemaduras.                             
-Señorita Elia, lo digo en serio, cuando me enteré de su muerte lloré, fue un golpe muy grande para mí. Mi hermano se había ido y yo no pude hacer nada para salvar su vida- comentó el Sargento.
-Hicieron alguna investigación sobre su accidente, algo quedó en claro- Agregó Elia Ruiz. 
-Si, hubo una investigación sobre su accidente. El carro siniestrado tenía los cables del contacto directo expuesto, por eso al encender la máquina una chispa saltó e inicio el fuego. Un mes después de su entierro, su esposa nos contó que él estaba sufriendo un problema grave de salud, su páncreas, tenía serios problemas  y los doctores creían que solo tenía unos meses de vida. Al enterarme quedé paralizado, no sabía nada de sus problemas de salud, jamás me había hablado de ello. Tal vez él pensaba que era mejor así y no deseaba preocupar a nadie porque ni sus padres ni hermanos sabían nada. El accidente y la muerte de mi amigo me hicieron reflexionar sobre muchas cosas y lo difícil que es cuando uno tiene familia. Siempre voy a extrañar a Cassolino él era un gran hombre en todas sus dimensiones. Ahora que estoy con este problema de salud espero salir adelante y superar el mal con la operación que me van a hacer, deseo vivir varios años más.
-Por supuesto Sargento, usted va estar bien después de su operación y tendrá varios años de vida. Lamento en verdad lo sucedido a su amigo, seguro que él está en un lugar en el cielo. Su relato fue conmovedor- dijo Elia y se despidió ya era hora de regresar a su oficina para terminar su trabajo.
Amanda había regresado del hospital después de visitar a su esposo, los horarios eran muy estrictos estaba a punto de irse a la cama cuando sonó el timbre de la puerta, ella pensó -seguro es Nora que me viene a contar algo sobre su día-. Al abrir la puerta se dio la gran sorpresa de su vida, Eran sus hijos Felipe y Andrés que habían llegado de viaje sin avisar el día para darle una sorpresa a su madre. Amanda lloraba de felicidad  al abrazar a sus hijos a los que extrañaba demasiado. 


CONTINUARÁ    
 

        
 

domingo, 9 de junio de 2024

TRES HISTORIAS...¡5,500 MSNM!

Amanda pasaba cada hoja del álbum  lentamente, su boda habia sido sencilla, cada foto le indicaba los acontecimientos de ese día. Su padre estaba delicado de salud pero insistió en que él la entregaría en el altar, eso nadie se lo podía negar. Amanda habló a solas con él para decirle que no se preocupe que ella entraría a la iglesia con uno de sus hermanos pero el padre le contestó: 
-Se, que no debo decirlo porque quiero a todos mis hijos por igual pero tú siempre has sido mi favorita y con la que podía conversar sobre todos los temas. No puedes negarme que entre contigo a la iglesia y te entregue en el altar, soy tu padre y tú mi hija mayor-. 
-Padre solo pienso en tu salud y lo agobiante que puede ser una boda, no quiero que te pase algo- contestó Amanda preocupada por la salud de su padre.
-No me va a pasar nada, estoy bien- refutó el padre con autoridad -solo prométeme que lo que acabo de decir nunca se lo cuentes a tus hermanos, esto es un secreto entre los dos-. 
-Si padre, no te preocupes no diré nunca nada, ellos te aman demasiado- agregó Amanda.
-Y yo a ellos también pero a veces es inevitable llevarse mejor con un hijo que con los demás-. contestó el padre y ambos con una sonrisa cómplice se prepararon para ir a la iglesia donde esperaba el novio.
En el camino a la iglesia dentro del carro, el padre de Amanda tomó su mano y le confesó algo que ella no sospechaba -hija debo ser sincero, cuando conocí la primera vez a Gerardo no me agradó, sentía que no era el hombre para mi hija. Cuando pasó el tiempo y lo fui conociendo más, cambie de idea y acepte que era el esposo para ti-.
-Padre, nunca me habías hablado de ese tema, me da gusto que ahora sea distinto y puedas apreciarlo en su verdadera dimensión-.
-Lo voy apreciar siempre y cuando sea un buen esposo, de lo contrario se las vera conmigo, él se lleva a mi joya más preciada- sentencio el padre muy seguro de lo que decia. 
Al entrar a la iglesia estaba el novio en el altar esperando a su amada, lo acompañaba su gran amigo Cassolino, él era el padrino de la boda. Después de la ceremonia familiares y amigos fueron a la casa de los padres de la novia para el almuerzo de celebración. Se habia decorado el patio con mesas y manteles blancos, flores por todos lados alegraban el ambiente y un gran toldo blanco los protegía del sol. El baile, el brindis, los saludos de familiares y amigos deseando que sean muy felices en su nueva vida. Amanda recordaba las lagrimas de su madre cuando partía a su luna de miel. -Mamá no llores, voy a estar bien-.
Su madre contestó -no mi hijita no son lagrimas de tristeza si no de alegría, vas a vivir una  nueva vida y yo te voy a extrañar, no me hagas caso, solo quiero que seas feliz-. 
Madre e hija se abrazaron como despedida y luego los novios partieron a su viaje de luna de miel. Solo fueron dos días, no tenían más permiso por el trabajo de ambos que era muy absorbente. Amanda sonreía con cada imagen de las fotos, podía recordar los detalle de su boda y no tenia queja alguna porque tuvo una vida serena y tranquila para formar su hogar y criar a sus hijos. Gerardo fue un buen esposo, padre  y gran apoyo para ella. Una de las fotos mostraba a Cassolino el amigo entrañable junto a los novios, que recuerdos que alegrías y tristezas junto a él. Amanda y la esposa de Cassolino eran muy amigas y los hijos de ambas también. Sin quererlo formaron una gran familia. 
Sonó el timbre de la puerta principal, Amanda estaba segura que era su hermana Nora. quien si no podía venir a esas horas: -querida Amanda- entró casi al atropello diciendo  -¡no sabes qué día! ¡qué día he tenido hoy! con las idas y venidas y un parto de ultimo momento. Tú sabes que no atiendo partos de esa manera pero este era una emergencia y no podía negarme. Llegaron a mi casa de un momento a otro y me rogaron que vaya a la casa de los vecinos que viven a cinco cuadras cerca al parque. La familia no quería que nadie se entere que pasaba porque su hija menor de quince años estaba en parto. Fue algo que no podía imaginar, sobre todo en estos tiempos con tanta información. Si te cuento todo esto es porque sé que de ti no va a salir una palabra. Nosotras sabemos que es así,  por eso te confió esto, yo he prometido a la familia silencio. Es un secreto profesional-. 
-Lo sé querida hermana, a veces ocurren situaciones que no esperamos pero suceden y debemos estar preparadas ¿Qué van hacer con la criatura recién nacida?- preguntó Amanda al final. 
-Se que van a mandar unos meses a la madre y a la bebé a la casa de un pariente en el interior del pais y luego va a regresar para criarlo en familia, eso es lo único que sé. La madre de la joven me ha confesado que no desean casarla, eso seria un grave error. Ella tiene que seguir estudiando-.
Las dos hermanas guardaron silencio y luego Nora reparó en el álbum de fotos de la boda de su hermana y comentó: -Amanda veo que estas con el álbum de tu boda, no te pongas nostálgica por favor, Gerardo va salir de esta y lo tendrás de nuevo en casa. Estoy segura que así será-.
Amanda contestó -Si, yo también sé que así será-.
Al día siguiente en el hospital todo parecía normal Gerardo habia amanecido de buen humor, ya estaba cerca el día de la operación y por fin esa pesadilla terminaba. Estaba cansado de esperar, salga bien o mal ya era hora de enfrentar la verdad sobre su enfermedad. Después de almuerzo como siempre la visita de la asistenta Elia Ruiz no se hacia esperar. 
-Sargento buenas tardes- saludó.
-Señorita Ruiz pase usted, que gusto verla de nuevo para seguir con mi historia-
-Créame- contestó Elia -todavía estoy impresionada con la historia de la familia de la niña, no he podido dejar de pensar en ello-.
-Yo le advertí- agregó el Sargento -cuando hay niños de por medio es más duro soportar una situación difícil, ese caso me tocó lo más profundo de mi ser. La vida tiene a veces caminos que no imaginamos pero suceden. Como el otro caso que le voy a contar, esto me tocó muy cerca y fue doloroso de aceptar para mí porque era una persona muy querida. 
-Estaba una mañana en la dirección general de la policía, tenia que hacer algunas gestiones cuando me encontré con Arredondo otro compañero de promoción de la escuela. -Sanchez- me saludo -¿cómo estás? no sé si te has enterado lo que sucedió a nuestro amigo Cassolino-. Mi primera reacción fue de sorpresa no sabia que habia sucedido con él, no nos veíamos desde hace varias semanas, estábamos trabajando en unidades muy lejanas una de la otra. Cassolino trabajaba destacado en la unidad de Barranca y yo seguía en Lima, nuestros trabajos nos tenían ocupados. Reaccione de mi sorpresa y pregunte -¿no sé nada de él hace tiempo que no lo veo?. -Mi estimado amigo- me dijo Arredondo -Cassolino está muy grave en el Hospital Central, dicen algunos compañeros que ha tenido un intento de suicidio-. Quede impactado con la noticia, no sabia nada y no podía creer que mi amigo, casi un hermano, hubiera hecho algo así, jamás seria capaz de eso. Yo conocía a Cassolino, el era un hombre integro y de gran valor. -Arredondo no puedo creer lo que me cuentas yo lo conozco, él no podría hacer algo así- agregue consternado. -Sánchez, yo te digo que él esta muy grave, tiene quemaduras de tercer grado en todo el cuerpo por un accidente con su carro, algunos dicen que no fue accidente-  finalizó Arredondo. Agradecí a mi amigo la información, terminé de hacer mis gestiones en la oficina de sub oficiales y salí corriendo al hospital Central de la Policía. tenia que ver a Cassolino en persona y hablar con él, no creía nada de lo que se hablaba a veces la gente dice cosas sin fundamento. Llegue al hospital y pedí permiso para visitarlo, mi amigo se encontraba  en cuidados intensivos y solo podía verlo a través de un vidrio. Estaba vendado de pies a cabeza. No sé que podía haber sucedido con él pero se encontraba inmóvil y apenas respiraba. Cassolino que ha pasado contigo porque estás así, me repetía varias veces.


CONTINUARÁ           
    
               
 

 

domingo, 2 de junio de 2024

TRES HISTORIAS... ¡5,500 MSNM!

¡Ernesto que vamos hacer! grite, mi esposo estaba aterrado con lo que sucedía a Larita, yo miré con a tensión sus manos y note que la piel comenzaba a tomar un color oscuro en algunas zonas. Mi niña lloraba desesperada, sus pequeñas manos parecían bultos. Ernesto me dijo: 
-Debemos llevarla al hospital, vístela ahora mismo, voy a sacar el carro del garaje-.
Mientras la señora Luisa  contando su historia, la niña en silencio escuchaba, estaba nerviosa con la que ocurría a su alrededor, aun ignoraba que habia pasado con su padre, su madre no la dejó salir a la calle después del terrible estruendo de la explosión.
El Capitán Márquez preguntó -señora usted vistió a su hija y bajó las escaleras para ir al hospital, su esposo en el camino hizo algún comentario al respecto-.
-No Capitán, él estaba en silencio, se le veía desesperado por la expresión de su rostro, sus manos temblaban en el volante y no podía articular palabras. Llegamos al hospital entramos por emergencia, una enfermera nos interrogó y examinó las manos de mi hija para ese momento y con la luz de los florecentes vimos que habian tomado un color oscuro. Larita se quejaba de dolor y la enfermera comentó que el doctor vendría a verla en seguida, nos hizo pasar a un apartado y nos dijo que acostemos a la niña en la camilla. Pasaron tal vez quince minutos cuando vino el doctor y examinó a Larita, unos segundos después muy serio nos dijo que debían hacerle algunos exámenes y radiografías. Nosotros comprendimos que tenia que ser así y dejamos que la enfermera se la lleve, mi hija lloró un momento pero después hubo silencio. Ernesto y yo nos quedamos solos, no podíamos hablar nuestras mentes estaba bloqueada por lo sucedido,  pasó una hora o tal vez más, suponíamos que la demora era porque estaban tratando las manos de mi hija para que vuelvan a su estado normal. Cuando regresó el doctor nos dijo que no habia otra salida debían cortar las manos de Larita, al escuchar sus palabras yo me tape la boca para no gritar y lloraba, mi esposo tomó al doctor por las solapas y lo zarandeo diciendo -¡No es posible! ¡No puede ser- gritó. Tuvo que venir el personal de seguridad del hospital para controlar a Ernesto. El doctor molesto nos explicó que la sangre no llegaba a sus manos y habia comenzado el proceso de gangrena.  Vayan al hospital que vayan les dirán lo mismo, los exámenes arrojan malos resultados, las manos han sido dañadas. Mi esposo cayó al suelo de rodillas. El doctor nos comentó que debíamos explicar que es lo que ha pasado con la niña para que sus manos estén en ese estado-. De mi garganta no salían palabras no podía hablar por el llanto y el dolor de la noticia, debíamos autorizar la operación. Larita estaba en una sala alejada de nosotros, -los dejo unos minutos a solas para que conversen y puedan firmar el documento que autoriza la operación- finalizó el doctor y se retiró. Mi esposo estaba como poseído solo repetía, yo soy el culpable, yo soy el culpable. Agotada por el llanto conteste -debemos decidir si operamos a Larita no hay opción, sus manos están dañadas, no tenemos otra salida. Sin darme cuenta mire las manos de Ernesto y vi que lleva puesto un anillo grande y grueso en la mano derecha con la que golpeo a nuestra hija. Tal vez ese anillo fue el que causó el daño. El doctor regresó a los minutos y tomamos la difícil decisión de autorizar la operación. Eran las doce de la noche cuando prepararon a mi hija para su operación, nosotros ya no hablábamos, no podía decir nada, sabia que Ernesto estaba desesperado  y yo deseaba morir.  La operación duró dos horas, cuando nuestra hija fue llevada a su habitación, permitieron que me quede con ella el resto de la noche. Mi esposo se fue a casa, yo no deseaba verlo, no deseaba hablar con él, condenaba su actitud y la tragedia que habia causado. En los días siguientes la vida en la casa se convirtió en una pesadilla, Larita tenia los brazos vendados desde los codos hasta las muñecas, mi esposo lloraba en cada rincón de la casa, se arrodillaba ante mi y me pedía perdón, su rostro tenia la expresión de una persona apunto de perder el equilibrio mental. Yo me encargaba personalmente de atender a nuestra niña, ella no podía hacer nada sola, la ayudaba a vestirse alimentarse y hacer sus necesidades biológicas. Teníamos que regresar al hospital en una semana, por supuesto que la policía vino a nuestra casa para investigar lo que habia pasado, les explicamos que todo habia sido un accidente, no existía en nuestro hogar maltrato infantil. Para terminar de empeorar las cosas Larita en su inocencia, cuando su padre se acercaba, ella preguntaba -¿papá cuando me van aponer mis manos? tenemos que regresar al hospital-. estas palabras desquiciaron a mi esposo completamente, ya no iba al trabajo, ni subía al carro, no quería saber nada de nada.
-Elia Ruiz- dijo -Sargento fue en ese momento que usted se dio cuenta que le faltaba a la niña-.
-Si señorita, como llevaba un polito de manga larga que le cubría los dos brazos, no repare bien al principio pero luego de las palabras de la señora nos dimos cuenta el Capitán y yo de la tragedia. Me estremecí de dolor, como le dije antes cuando en un caso hay niños, el dolor es intenso. El Capitán Márquez y yo teníamos hijos pequeños y sabíamos lo que significa el  drama de esta familia-.
La señora Luisa para terminar de contarnos lo sucedido nos dijo que su esposo ya no hablaba, salía a la calle y regresaba misterioso, hasta el día de hoy que sucedió la explosión y lo que ustedes han visto. Nosotros no entramos en más detalles, no deseábamos que la niña escuche que su padre no estaba más. El Capitán preguntó a la señora si tenia familia que la pueda ayudar y ella contestó que sus padres y hermanos estaban llegando para apoyarla. Nos despedimos y nos retiramos en silencio estábamos conmocionados con las palabras de la madre afligida que lloraba de dolor. Con el paso de los días las investigaciones arrojaron, que el padre habia comprado en el mercado negro cartuchos de dinamita, somos un pais minero no es difícil conseguirlos. Sacó el carro a la calle, tenia los cartuchos sobre las piernas, encendió las mechas y sucedió la explosión que fue aun más potente por la gasolina que tenia el carro. Ese fue el final del caso y de las investigaciones. La señora tuvo que ir a la jefatura para firmar su declaración - concluyó el Sargento.
Elia estaba sin palabras solo atinó a decir - Sargento estoy conmocionada, fue un caso muy triste de la niña y su madre, se imagina que fue de la pequeña sin sus manos. Luego supo algo de ellas-.
-No supimos más de la señora Luisa y su hija, la casa fue vendida y ellas se fueron a vivir con los abuelos de la niña. Siempre me he preguntado que fue de sus vidas-.
La hora de descanso habia terminado, Elia salió de la habitación del Sargento Sanchez a paso ligero estaba segura que le llamarían la atención, en el corredor se encontró con Amanda  y le dijo -señora buenas tardes, su esposo me ha contado una historia terrible y dolorosa estoy aturdida y no se si podre concentrarme en el trabajo. Amanda correspondió el saludo, ya sabia de que historia se trataba porque a ella le habia sucedido lo mismo cuando su esposo le contó sobre la tragedia de esa familia. 
El resto de la tarde los esposo conversaron sobre los hijos y los amigos, ya estaba cerca el día de la operación de Gerardo pero Amanda no habló del tema era mejor así.
En la noche en su casa Amanda fue directo al librero donde sabia que estaba guardado el álbum de fotos de su boda.  Se sentó cómodamente en su sillón favorito y abrió el álbum en la primera pagina estaba la fotos de los dos vestidos de novios, ella con un vestido de encaje blanco pero nada ostentoso y él con un terno oscuro, todo aquello le parecía tan lejano, recordaba cada detalle, por ejemplo las sonrisas nerviosas de Gerardo y la alegría de ambos se podían ver reflejada en cada imagen. 


CONTINUARÁ