lunes, 15 de julio de 2024

TRES HISTORIAS...¡5,500 MSNM!

Amanda y sus hijos se fueron a dormir muy tarde, después de no verse tanto tiempo, tenían que ponerse al día sobre cada una de las experiencias  en sus vidas. Las horas pasaron con una amena conversación familiar. 
Al día siguiente, sus hijos se levantaron tarde menos Amanda, ella les había preparado un delicioso desayuno como cuando eran pequeños y todos vivían juntos. 
Reunidos alrededor de la mesa Felipe decía: -madre no sabes como extraño tus desayunos. Todos los días por mi trabajo tengo que salir temprano y muchas veces sin desayunar, en el camino me compro un café y tostadas y ya está, eso es mi desayuno.
Andrés le dio la razón a su hermano y dijo que él hacía lo mismo. En cambio Lucy, preparaba algo más sostenido, como avena o cereal y un baso de leche, ese era el desayuno de su familia, después ella y Pietro salían volando a trabajar. 
-Nada se compara a los desayunos de nuestra madre- dijo Lucy y comenzó a darle a su hijo la avena con trocitos de manzana, especialmente preparada  para él. 
Como hoy, la familia no iba a poder visitar al padre, éste se encontraba todavía en cuidados intensivos, Andrés y Felipe salieron juntos para verse con algunos amigos. Lucy y su madre se quedaron en casa para estar junto al bebé, mientras éste se adaptaba a su nuevo entorno. 
-Madre- dijo Lucy he traído algunos regalos para ti y mi padre-. Fue hasta su maleta y sacó un fino pañuelo de seda y unos bellos aretes de fantasía fina. -no sabía que traerte madre, con el trabajo y mis horarios no tuve tiempo de escoger algo más. A mi papá le traje corbatas de seda y unos gemelos finos, espero, le gusten. 
-Lucy, no te preocupes, este pañuelo es hermoso y del tamaño correcto para ponerme en el cuello, sus colores son tan vivos y la seda muy suave, los aretes me encantan, son preciosos, has tenido buen gusto en todo. Gracias por los regalos, sé que por el trabajo y el bebé apenas tienes poco tiempo para salir- dijo Amanda y abrazó a su hija. 
-Madre no sabes como se ha complicado mi vida- comentó Lucy -a Pietro su empresa lo cambia para trabajar en Milán, es una buena oportunidad  porque lo asciende de puesto y eso también significa una mejora salarial, pero nos complica la vida porque yo trabajo en Roma. Si pido a mis jefes del hospital que me trasladen a Milán, ese cambio va a demorar y si trabajo en la otra ciudad no voy a tener quien cuide a mi bebé. Mi suegra que me ayuda con Nicola, no puede irse a vivir con nosotros. No sé que voy hacer yo quiero segur trabajando y desarrollando mi carrera. Muchas veces me preguntó ¿cómo hiciste tú para seguir trabajando y criar tres hijos?-. 
-Hija, comprendo lo que me dices, es muy complicada tu situación, tu suegra es una gran ayuda. En cuanto a lo que me preguntas, te puedo contestar que tuve la ayuda de mi madre y de Nora, ellas me apoyaron mucho. Yo tenía que estar en el hospital a las siete de la mañana, tu abuela llegaba un poco más tarde, tu padre la recibía. Nosotros vivíamos muy cerca y ella se quedaba con ustedes hasta las tres de la tarde, que regresaba del hospital. Tu padre por supuesto que me apoyó, sobre todo cuando tenía que hacer guardias y quedarme en el hospital. Fueron días difíciles pero salimos adelante para poderlos criar. Tienes que hablar con Pietro, es importante cuidar juntos a Nicola-.
Lucy se puso triste, no sabía si hablar con su madre y contarle sus problemas, reflexionó un instante y dijo -madre tengo que contarte que estamos viviendo con Pietro una crisis en nuestro matrimonio. No sé que hacer, creo que nos vamos a separar-. 
Amanda había escuchado bien y notó la tristeza en el rostro de su hija, entonces agregó -Lucy, yo no puedo decir como debes vivir, pero pienso que tienes que hablar con Pietro y tratar de salvar el matrimonio si se puede. Tu hijo, necesita a sus dos padres, no es justo que lo dejen en el aire. Tu esposo siempre me ha parecido una persona razonable y de buen corazón, además de inteligente, si tú le hablas, si los dos ponen de su parte y desean seguir juntos, entonces salven su relacion. No puedes quedarte viviendo en Roma mientras Pietro vive en Milán. Eso no es bueno para ustedes ni para su bebé.
-Siento mucha pena por mi suegra- habló Lucy -ella adora a Nicola, sin él va estar muy triste y sola-.
-Ese es otro problema, estoy segura que tu suegra va comprender- contestó Amanda - ustedes son un matrimonio y deben estar juntos como una familia-.
-Lo sé madre- exclamó Lucy con pesar -en esta época moderna es tan difícil criar a un hijo, cuando los dos padres necesitan trabajar, tal vez deba posponer mi carrera por un año hasta que Nicola cumpla dos añitos y pueda ir al jardín. No es fácil dejarlo en casa al cuidado de una persona extraña, por otro lado Pietro y yo tenemos que solucionar un problema entre manos si queremos salvar el matrimonio-.  
La conversación con su hija dejó Amanda muy preocupada, pensaba que los hijos crecen y tienen que vivir su vida y solucionar sus problemas, pero ella lamentaba no estar cerca de Lucy para apoyarla, sin intervenir en su matrimonio.
La noche había llegado, en el hospital en la sala de cuidados intensivos el sargento Sánchez daba señales de reaccionar y despertar de la anestesia. La enfermera de turno monitoreaba sus signos vitales para comprobar que el paciente se encontraba bien. Su cuerpo se adaptando lentamente a la falta de un riñón. Unas horas antes, mientras dormía se le habia aplicado fuertes sedantes para que no sienta dolor. El paciente abrió los ojos todavía no reaccionaba del todo, la enfermera que tomaba su presión dijo: -no se preocupe señor Sánchez su cuerpo aun está con rezagos de la anestesia, poco a poco se sentirá más alerta. Mañana su familia puede visitarlo, siempre y cuando el doctor lo autorice. Lo que si puedo asegurar es que se recuperación está yendo por buen camino-. La enfermera no agregó nada más, el Sargento ignoraba que le extrajeron un riñón, era el doctor el encargado de hablar y explicarle a su paciente cómo se encontraba su salud. 
Cuando se retiró la enfermera Gerardo Sánchez se sentía más despejado, quería sentarse pero aún no tenía fuerzas, desistió de la idea pensó que era mejor mantenerse quieto para no forzar su herida. 
Mañana en la tarde a la hora de visita, sus hijos y esposa estarían a su lado. El sueño o tal vez los sedantes fueron venciendo su cuerpo y se volvió a dormir, era lo mejor para él, la noche sería larga.
Amaneció muy temprano y el cielo estaba despejado, eso era algo raro en la ciudad que siempre se encontraba congestionada de nubes. 
Gerardo Sánchez se despertó se encontraba más despejado, el sueño profundo de la noche lo habia reanimado.
A las siete de la mañana, el doctor Montes vino a visitar a su paciente y hablar con él. El Sargento lo saludó.
-Buenos día señor Sánchez- contestó el doctor  -veo que amaneció de buen animo y eso es una excelente señal de recuperación, tengo que decirle como fue su operación y la decisión que tuvimos que tomar-.
El doctor, explicó a su paciente cada detalle de su cirugía y porque debieron extraer un riñón, Gerardo Sánchez estaba sorprendido no podía articular palabras. Tenia un solo riñón y estaba vivo, no sabia que eso era posible seguir viviendo con un solo órgano.
-Al comienzo sentirá algo de molestias pero luego podrá hacer una vida normal, su alimentación tiene que ser diferente, nada de condimentos ni ají y menos de alcohol, la carne roja por el momento queda descartada, debemos  cuidar ese único riñón como un tesoro. Cuando le demos de alta, tendrá que venir seguido para hacer sus chequeos, usted todavía está convaleciente. Su cuerpo a reaccionado positivamente al tratamiento y tiene que seguir así-. finalizó el doctor y se despidio.
Antes de salir de la habitación  agregó -voy a dar la orden para que su familia pueda visitarlo-.
Gerardo Sánchez se quedó solo, todavía no asimilaba bien las palabras del doctor pero daba gracias al cielo por estar vivo, eso era para él lo más importante. Al inicio sintió una gran sorpresa, las palabras de su médico fueron alentadoras pero en los días venideros se sabría a ciencia cierta si el peligro para él  habia pasado. 


CONTINUARÁ   
 
     
  
           
      

 

lunes, 8 de julio de 2024

TRES HISTORIAS... ¡5,500 MSNM!

Amanda y sus hijos miraban al doctor Montes para saber que había pasado con Gerardo Sánchez, esposo y padre de la familia. 
El doctor tomó la palabra y comentó de nuevo -tengo noticias buenas y malas, comenzaré por las malas. Voy a explicar con palabras sencillas para que me entiendan bien. Como sospechaba, el problema del paciente estaba a nivel de los riñones, todos sabemos que los seres humanos tenemos dos riñones y uno de ellos es más trabajador que el otro, en este caso hemos tenido que extirpar el riñón más trabajador porque nos encontramos con un tumor de dos centímetros y medio, de ahí los fuertes dolores y malestar. Nos vimos obligados a extraer el riñón porque este no funcionaba como debía ser, el cuerpo extraño que lo había invadido  no lo dejaba trabajar, es más casi lo había deteriorado. La buena noticia es que el tumor estaba encapsulado, no se había ramificado hacía otros órganos y menos al otro riñón. Esto es una buena noticia dentro del cuadro clínico del paciente, una persona puede vivir con un solo riñón pero el cuidado de su salud debe ser extremo, además con el transcurso de las semanas, el riñón que le queda va crecer para compensar la pérdida del otro y funcionar en conjunto con los demás órganos del cuerpo. En este momento el paciente está en cuidados intensivos, se encuentra estable y sedado, hoy día no lo van a poder ver y las próximas veinticuatro horas van hacer de vital importancia para su recuperación. Ha sido sometido a una cirugía mayor, se ha extraído un órgano y debemos esperar para ver cuál va  ha ser la reacción de su cuerpo a esta cirugía. El cerebro que comanda todo el funcionamiento del cuerpo debe reaccionar positivamente a la falta de un riñón, es necesario darle tiempo. La mayoría de paciente tienen una vida casi normal, solo deben extremar el cuidado de su alimentación. Es mejor que ahora regresen a su casa y descansen, si se presenta una emergencia de inmediato serán notificados. 
-Doctor- dijo Amanda -mi esposo va tener tratamientos médicos después de esta operación-
-Si se refiere a una quimioterapia, no sabemos en este momento, se debe analizar el tejido tumoroso para saber si es necesario una quimio, de otra manera serán algunas sesiones para prevenir un mal mayor. - contestó el doctor y se despidio de la familia.
Amanda y sus hijos se despidieron del médico y agradecieron la explicación sobre el estado del paciente, se retiraron del hospital al saber que no podían verlo y era muy probable que en el segundo día de su operación tampoco lo puedan ver. En el camino de regreso al hogar estaban en silencio, esperaban que todo siga así de bien.  
En la sala de cuidados intensivos Gerardo Sánchez se encontraba fuertemente sedado para evitar el dolor después de que pasen los efectos de la anestesia. Una enfermera de turno, tomaría la presión al paciente cada dos horas para saber si el cuerpo aceptaba lentamente, la ausencia de un riñón.
Elia Ruiz se presentó en la sala de cuidados intensivos y habló con la enfermera de turno, se informó  sobre el paciente y su operación. No podía verlo pero se sintió tranquila al saber que hasta el momento se encontraba estable, la operación había sido un éxito y todos esperaban que reaccione positivamente a la misma. 
En el hogar, Amanda llamó a su hermana Nora para informarle como había salido de la operación su esposo. Nora estaba aliviada y comentó -Amanda yo sabía que Gerardo iba a salir bien, pronto lo tendrás en casa, prepárate para atenderlo en su convalecencia, no siempre es fácil asistir a un hombre enfermo o mejor dicho en recuperación-. La hermanas se despidieron y Nora prometió visitarla en la noche porque sabía que su sobrina Lucy llegaba de Roma.
El resto de la mañana, Amanda y sus hijos estuvieron pendientes del teléfono por si recibían un aviso del hospital, pero por suerte todo iba bien y no hubieron llamadas de alarma. 
-Madre- comentó Felipe -Andrés y yo queremos invitarte almorzar para que te distraigas un poco y te olvides del estrés que ha significado la enfermedad y operación de nuestro padre. Nada de cocinar ni lavar trastos hoy día, ahora escoge el restaurante que desees y nos vamos almorzar. 
Amanda, no dijo que no y eligió un restaurante del que había oído que era famoso y preparaban una excelente comida. Fueron al lugar escogido y realmente disfrutaron el almuerzo, no solo por la exquisita comida si no por el ambiente acogedor y buena atención. Almorzaron y disfrutaron de un exquisito vino, todo estaba al nivel de lo que habia escuchado. 
En la noche como habia prometido Nora, fue a visitar a su hermana y sobrinos mientras esperaban a Lucy, conversaban los detalles de la operación del Sargento, la familia en pleno estaba feliz con los resultados. 
Roberto y su taxi habian ido al aeropuerto para recoger a la hija de la familia, en pocos instantes estaría de nuevo en la casa familiar. Amanda era la más feliz porque a sus hijos los tendría reunidos en el hogar como una familia. Nora comentaba con sus sobrinos algunos aspectos de su trabajo cuando el timbre sonó, todos corrieron a la puerta y al abrir era Lucy y su hermoso hijo Nicola que llegaba con un gran equipaje y el carrito de bebé. Los abrazos y besos para los recién llegados  no podían faltar a Lucy no tenia brazos para tanto saludo. Nora cargaba al bebé que miraba asustado a su al rededor, todo era nuevo para él.  
Lucy hablaba con el pequeño -Nicola, ellos son tus tíos y ellas tus abuelitas, pronto vas a ver a tu abuelito-. 
-Debes estar cansada después de tantas horas de vuelo y el bebé muy agotado y aburrido porque no lo cambiamos y alimentamos con un biberón y después que se duerma conversamos con tranquilidad sobre la operación de tu padre y de la familia- terminó de decir Amanda mientras iba a la habitación de su hija para ocuparse del pequeño Nicola. Lucy y sus hermanos llevaban las maletas para que pueda instalarse con su hijo sin problemas.
Madre e hija se quedaron solas en la habitación, Lucy comentó -madre todo esta igual como cuando me fui, no has cambiado nada-. 
-Si, es verdad, solo puse sabanas limpias en tu cama que estaba sin nada y quedó impecable. Las habitaciones de mis hijos están siempre limpias, como si estuvieran presentes por si alguno de ustedes desea regresar de nuevo al hogar. 
Lucy y su madre cambiaron y alimentaron al pequeño Nicola, éste se quedó dormido en el acto, para él habia sido un viaje largo y extenuante. Lo acomodaron sobre la cama para dormir, el bebé en el acto se quedó dormido. Prendieron en la habitación la luz de una lamparita y salieron en puntas de pies para no despertar al pequeño. 
Se reunieron con el resto de la familia en la sala, conversaron con Lucy sobre los detalles de la operación de su padre y los riesgos que podían existir pero gracias al cielo no se habian presentado y todos esperaban que continúe de esa forma. 
-Hija, mañana no vamos a poder visitar a tu padre porque todavía está en observación, tenemos que esperar que el doctor de la orden de visita para poder ir al hospital. Tú conoces muy bien como es el estado post operatorio- comentó Amanda a su hija.
-Si madre, no te preocupes, yo comprendo todos los cuidados que se debe tener con un paciente recién operado, por mi trabajo conozco bien todo aquello. 
Si, la familia del sargento comprendia bien las ordenes del doctor, solo tenían que esperar que el paciente evolucione positivamente para que se permitan las visitas.


CONTINUARÁ               
         
 
 
       

 

lunes, 1 de julio de 2024

TRES HISTORIAS...¡5,500 MSNM!

Gerardo Sánchez no podía creer que sus hijos estaban junto a él, no sabía si era cierto lo que veía, la sorpresa lo tenía sin palabras. Felipe fue el primero que abrazó a su padre.
-Padre- preguntó -¿cómo estás? hemos venido para estar junto a ti, sabemos por nuestra madre que van a operarte. No te preocupes que todo va a salir bien- comentó su hijo mayor. 
Andres también abrazó a su padre para saludarlo y  darle ánimos. 
-Amanda- exclamó el Sargento muy serio -te pedí que no molestes a nuestros hijos y veo que no he sido escuchado-.
Felipe salió al frente para defender a su madre, con voz serena dijo -padre no es justo que hables así, somos tus hijos y tenemos derecho ha saber todo sobre tu salud, no puedes pedirle a nuestra madre que no nos llame para informarnos-.
-Gerardo- contestó Amanda -lo importante es que tus hijos están aquí, ellos han venido ni bien se enteraron sobre tu salud, desean estar a tu lado-.
El Sargento Sánchez no estaba muy de acuerdo, él no quería que sus hijos se preocupen por su salud, tenía sus ideas y era mejor no llevarle la contraria. Al instante el padre cambio de actitud, no podía estar más feliz, sus hijos estaban junto a él.
-Mañana muy temprano es la hora de mi operación- comentó algo preocupado el Sargento -ya quiero que pase todo esto para regresar a casa, el hospital me tiene fatigado-.
-Andrés- agregó -vas a salir pronto de aquí, mañana te operan y en tres días estarás celebrando con nosotros en casa-.
-Eso espero Andrés, ya no soporto más el hospital y estar en cama. Luego preguntó a su esposa y ¿Lucy va a venir ? ¿ella sabe sobre mi operación?- terminó de decir.
-Si querido, ella sabe todo sobre tu salud y operación pero en su caso es un poco más complicado pedir permiso. Debe estar en Lima pasado mañana- contestó Amanda. 
La felicidad invadía al Sargento y a su esposa dos de sus hijos estaban con ellos y pronto Lucy se uniría a la familia, era tan especial el día que el padre por un momento se olvidó de su enfermedad y su operación. Sentía que su familia de nuevo se encontraba junta y lamentaba estar en el hospital. Que más hubiera querido si no estar en su casa para celebrar junto a sus hijos. Los miraba y recordaba cuando eran pequeños que rápido habia pasado el tiempo. Recordó también cuando sus dos hijos le dijeron que se iban hacer una maestría al extranjero, primero se alegró por ellos  y un instante después entristeció al saber que partían a vivir lejos, él como padre jamás imaginó que todos sus hijos dejarían la casa familiar, siempre deseo tenerlos a todos sus hijos  junto a él. Con el tiempo comprendió que eso era imposible, no debía detenerlos, sus hijos tenían que escoger  su propio camino,  esa era la ley de la vida. 
La familia conversó de todo, los hijos comentaban con sus padres cómo les iba en su trabajo y lo difícil que fue la comienzo acostumbrarse a vivir lejos del hogar. Su trabajo era exigente y los absorbía por completo. Los dos hermanos vivian a una hora de distancia el uno del otro, hacian lo que podían para verse por lo menos una vez al mes. Por otro lado no se quejaban les iba bien profesional y económicamente que más podían pedir. Desarrollaban sus carreras dentro de la nueva tecnología que cada día avanzaba rápidamente. Entre conversación y conversación la hora de visita terminó y la familia debía retirarse. Los hijos se despidieron de su padre con la promesa de estar de regreso muy temprano para acompañarlo a la hora de la operación. 
-Gerardo- dijo Amanda -mañana venimos temprano para estar contigo, no te preocupes todo va a salir bien-. 
De regreso a su casa, Felipe comentaba con la madre sobre el real estado de salud de su padre, ella lamentó decir lo siguiente -en realidad no sabemos cuál es su verdadero estado, los doctores dicen que eso se sabrá con exactitud cuando sea operado. Todo el tiempo él se sentía mal y no decía nada, me ha costado mucho convencerlo para ir al doctor. Tu padre ha soportado el dolor y pensaba que pronto  iba a pasar, no quería escucharme. Una noche el dolor era tan fuerte que tuve que llevarlo al hospital de emergencia, solo ahí aceptó ir al médico para comenzar su tratamiento. Como siempre les repito, es muy terco. Todos debemos escuchar las señales que nos manda nuestro cuerpo.
A la hora de la cena, la familia se disponían a sentarse a la mesa cuando sonó el timbre de la puerta, Amanda no se sorprendió al abrir ésta y encontrarse frente a Nora. Ella como siempre muy alegre y sonriente dijo -querida hermana, he venido a saludar a mis sobrinos, tú sabes que ellos para mí siempre han sido muy queridos-.
Felipe y Andrés al escuchar la voz de su tía fueron a su encuentro, la felicidad de Nora era total estar junto a sus sobrinos que no veía hace más de dos años. -Felipe, Andrés, que bien están parecen galanes de cine- decía sonriendo y abrazando a cada uno. Esto era verdad los jóvenes eran de muy buen ver.
-Andrés- exclamó -tía, tú estás cada día más joven y linda-. 
-Nora- sonrió y contestó -gracias mi querido sobrino, tú siempre tan galante- 
Amanda invitó a su hermana a cenar y todos en la mesa conversaban animadamente, Felipe comentaba lo bien que le iba en su trabajo. La empresa en la que laboraba, era muy grande y le permitía desarrollar su carrera, lo mismo decía Andres, era una oportunidad de crecer y no podían dejarla pasar. Por supuesto que tocaron el tema de la salud de su padre y la preocupación que significaba para todos. 
En un momento Nora recalcó: 
-Amanda, queridos sobrinos, Gerardo va a salir bien de esta operación  y  regresará a casa sano y recuperado, de eso estoy segura-. 
Todos agradecieron sus palabras y tenían la misma convicción  de que el padre pronto estaría en casa.
Terminada la cena pasaron a la sala para seguir la conversación cuando sonó el teléfono, era Lucy que llamaba para saber de su padre y asegurarle a su madre que salía de Roma mañana en la noche -madre no he podido viajar antes, mis horarios de trabajo me lo impedían, pero ahora ya estoy preparada y con las maletas lista para partir-.
-¡Qué felicidad! -exclamó Amanda -aquí estamos esperando para recibirte, voy a mandar por ti a  Roberto, el tiene un taxi y es de confianza, no te preocupes. Tu padre va ser operado mañana muy temprano, voy a llamarte para contarte como salió de la operación. Tus hermanos están conmigo y van estar felices de verte y conocer al bebé-. 
-Madre, yo también estoy deseosa de verlos a todos, ha pasado mucho tiempo y los extraño. Quiero estar junto a mi padre para abrazarlo- contestó Lucy.
Madre e hija se despidieron con la promesa feliz de volverse a encontrar. Amanda colgó el teléfono y Nora se despedía de Felipe y Andrés -mañana tienen un día difícil y deben levantarse temprano. Amanda me despido, prométeme que vas a informarme cómo sale Gerardo de su operación-.
Antes de salir de la casa, Nora comentó a solas con Amanda -te acuerdas de mi joven paciente que va a dar en adopción a su bebé, ya hablé con la institución que se va hacerse cargo, es la misma que tú me recomendaste, por ese lado todo está arreglado-. 
-Es una buena noticia sobre todo por las circunstancias, la joven está bien y debe seguir así- contestó Amanda.
Al día siguiente la familia se levantó muy temprano debían ir al hospital y llegar lo antes posible, ninguno pensó en desayunar, primero era la salud del padre. Llegaron al hospital justo a tiempo para saludarlo y desearle lo mejor, en pocos minutos sería llevado a la sala de operaciones. Elia Ruiz también se acercó al Sargento para saludarlo y desearle todos los bienes  -nos veremos en unas horas, todo va a salir bien- agregó.
Elia, saludó a la familia y se retiró, era el momento que solo pertenecía a los hijos y a la esposa de Gerardo Sánchez.
En la sala de espera la familia estaba nerviosa, había pasado hasta ese momento una hora y cuanto más se demoraba la operación era porque  encontraron algo más grave de lo que imaginaba el doctor. Amanda no deseaba ser pesimista ni negativa, Andrés se paseaba de un lado a otro y Felipe no conseguía concentrarse bien en la revista médica que leía, todos se encontraban nerviosos y pendientes de los resultados.
Pasaron un poco más de dos horas, cuando se abrió la puerta de vidrio y el doctor Montes encargado de la operación salió para informar a la familia el estado en que se encontraba el Sargento Sánchez.  
Muy serio comentó -señora Amanda y familiares, tengo que decirle que hay buenas y malas noticia con respecto al paciente-. Un instantes de silencio que perecía una eternidad.
Amanda y sus hijos estaban pendientes de las palabras del doctor, algo no andaba bien ¿qué había sucedido con el Sargento Sánchez?, se preguntaban.


CONTINUARÁ     
       
  
                

 

lunes, 24 de junio de 2024

TRES HISTORIAS... ¡5,500 MSNM!

Amanda no podía ser más feliz, sus amados hijos estaban en casa y ella sentía una gran alegría. Los tres entraron a la sala y se sentaron cómodamente a conversar.
-Andrés, Felipe- comentó Amanda 
-porque no avisaron que día iban a llegar para ir a recogerlos al aeropuerto.
-Madre, no te preocupes por eso, nosotros no queríamos causar molestias, sabemos que tú estás muy ocupada atendiendo a nuestro padre y no queríamos distraerte con nada más-.contestó Felipe.
-A propósito de nuestro padre, ¿cómo está? ¿Cuál es su estado real? háblanos de su salud, ahora que estamos los tres juntos- preguntó Andrés realmente preocupado por su padre.
Amanda respiró profundamente y comenzó a hablar con sus hijos sobre la salud de su padre y de la operación a la que iba ha ser sometido, para estar seguros cuál es el verdadero problema. Según el doctor no quedaba otro camino que operarlo. Su padre desde el primer momento no estaba de acuerdo en comunicarles a ustedes cual era su estado de salud.
-Queridos hijos- continúo Amanda -ustedes saben muy bien que su padre puede ser muy terco en algunas ocasiones, él se oponía a que les cuente algo sobre su salud. Me dijo en varias oportunidades que no debemos molestar a nuestros hijos porque están ocupados con sus trabajos y tienen su propia vida, se oponía a que los llame por teléfono. Es más, aun no sabe que yo me he comunicado con ustedes para ponerlos al corriente sobre su enfermedad. Va ser una sorpresa para él cuando los vea en el hospital. Seguro me voy a ganar un pequeño pleito, solo quiero decir que yo nunca estuve de acuerdo con su idea. Los hijos deben saber de sus padres y deben estar informados de su salud, entre otras cosas-.
-No te preocupes madre, nosotros vamos a explicarle que no es justa su actitud. Él es nuestro padre, lo amamos y deseamos que pronto pueda superar esta enfermedad y recobre la salud- dijo Andrés y  Felipe estuvo de acuerdo con su hermano. 
-Madre- preguntó Felipe de nuevo -¿qué sabes de Lucy, ella también va a venir?.
-Si, ella viene pero su caso es más complicado por el tipo de trabajo que tiene y sus horarios son distintos. Encontrar quien la pueda remplazar en los días que se va ha ausentar, no es fácil. Creo que va a llegar después que operen a tu padre, además viene con su bebé, mi querido nieto. Ustedes por fin lo van a conocer. Yo ya lo conozco porque fui a visitarla cuando nació el bebé que es una hermosura-. 
Amanda y sus hijos continuaron, conversaron sobre la familia, preguntaron por algunos amigos pero sobre todo por la salud del padre y el cuadro que  podía presentarse después de ser operado, para todos era una verdadera preocupación. 
Era más de la media noche cuando se despidieron para ir a dormir, Amanda en su habitación pensaba que era como retroceder en el tiempo y tener a sus hijos de nuevo en casa. Mañana en la tarde en el horario de visita, iría con Felipe y Andrés al hospital para que vean a su padre. 
En las primeras horas del nuevo día, Amanda preparó el desayuno, sabía que sus hijos estarían felices con un desayuno preparado en casa. Era costumbre para ellos levantarse temprano y disfrutar de nuevo las delicias que preparaba su madre, que recuerdos y que felicidad estar en familia aunque sea unos días. Ambos hijos habían traído presentes para sus padres. Amanda agradeció los regalos. 
Al margen de todo aquello, en el hospital, Gerardo Sánchez también comenzaba un nuevo día, él ignoraba la sorpresa que iba a tener en la tarde, al recibir la visita de sus hijos. Desayunó como siempre después de la visita del doctor, éste le aseguro que en dos días sería su operación, a las 6 a.m.
Conocer el día y la hora lo puso nervioso pero ya era tiempo de salir de todo duda y saber que pasaba con él.
En su hora de descanso, Elia Ruiz pasó a visitar al Sargento, para ella era un momento de distracción 
-Sargento buenas tardes- saludó al entrar -por fuentes confiables ya sé cuando es la fecha de su operación, seguro ya usted también la conoce-.
-Buenas tarde señorita- contestó el Sargento -si ya estoy al corriente del día de mi operación y créame, necesito salir de una vez de todo esto para regresar a mi casa, los hospitales no son muy agradables, sobre todo cuando hay tantos pacientes igual o peor que yo.
-Después de nuestra última conversación sobre su amigo Cassolino, pienso que usted ha vivido situaciones difíciles como policía-.
-Si, mi estimada amiga, como policías estamos expuestos a muchas situaciones de peligro y conocemos a mucha gente con vidas complicadas. Como todos en este mundo, vivimos momentos que no son gratos y pensamos que nadie sufre más que nosotros. Estos dos casos que le he contado fueron para mí de gran impresión y sufrimiento. Perdí a un amigo que era como un hermano, pasó mucho tiempo para poder superar esa pérdida y el caso de la niña también fue una experiencia muy fuerte. En cuanto a mis queridos padres, siempre están conmigo, pero no dejo de sentirme culpable por no visitarlos y por no ser un hijo más consiente.  Con mis hermanos he logrado volver a conectarme, ellos están repartidos por varias ciudades del país. Mis hermanas en cambio se dedicaron al negocio de la lana y contrario a lo que podía pensar mi padre, se desenvuelven bien en el negocio que es muy próspero, eso se lo puedo asegurar. El hermano que deje siendo un bebé, es un hombre mayor hoy día, ha fundado su propia familia y vive aquí en la capital, con él nos vemos más seguido. Las oportunidades en mi vida se han dado lentamente, pero lo que le puedo asegurar que conocer Amanda es lo mejor que me pasó en la vida, ella me completa y me hace feliz-.
-Sargento, le puedo asegurar que ha sido muy grato conocerlo y conversar con usted y que me cuente  algunas anécdotas de su vida, me pareció impresionante. No me estoy despidiendo, todavía va saber de mí después de su operación, me interesa mucho que su estado de salud mejore y pueda regresar a su hogar- concluyó Elia Ruiz.
En el momento que se despedía la asistenta social, entraba en la habitación Amanda y sus hijos, la sorpresa para todos fue inquietante. Elia se retiró rápidamente pero Amanda la detuvo quería presentarla con sus hijos. Gerardo Sánchez estaba sin palabras, Felipe y Andrés estaban presentes, apenas pudo reaccionar cuando ellos se acercaron a él para saludarlo y abrazarlo. 


CONTINUARÁ           
  
            

     

 

domingo, 16 de junio de 2024

TRES HISTORIAS... ¡5,500 MSNM!

No podía creer que mi amigo, no mi hermano, se encontraba en ese estado, si no fuera porque su nombre estaba escrito en su historia clínica, no lo creería. Su rostro y su cuerpo estaban vendados, su vida corría peligro. Hablé con la enfermera para que permita acercarme a su cama y hablar con él, ella me contestó que por el momento no podía pasar, ¡nadie podía pasar!.
-Sargento, usted conocía bien a su amigo y seguía pensando que era una accidente- comentó Elia para aclarar sus dudas.
-Si señorita, yo estaba seguro que era un accidente, Cassolino era un hombre integro y de gran valor, él salvó mi vida en una ocasión- aseguró el Sargento Sánchez y comenzó a relatar su historia. 
Cassolino y yo habíamos terminado la escuela y fuimos destacados a la misma comandancia, estabamos felices porque comenzaríamos a trabajar juntos, ya nos conocíamos y entre nosotros teníamos mucha confianza. Patrullábamos juntos las calles de nuestra jurisdicción y todo parecía sencillo. El horario no era tan rígido y teníamos más tranquilidad, pero un día las cosas cambiaron, teníamos un nuevo jefe y nuestros horarios de trabajo se hicieron más estrictos. Teníamos dos veces por semana, horas de patrullaje toda la noche, fue en una de esas horas que viví una experiencia que jamás olvidaría. Ese día nos había tocado hacer guardia toda la noche, eran cerca de las 11 pm cuando avisaron de un asalto en un local, nosotros estabamos cerca y teníamos que ir a supervisar lo que sucedía. Llegamos muy pronto al lugar del asalto y vimos correr a tres delincuentes con unas cajas, corrimos tras de ellos, se notaba que conocían bien el lugar porque se perdieron dentro de una calle oscura, yo tomé la delantera a Cassolino y trepé en un techo para ver mejor a la distancia, no me di cuenta que había una casa medio derruida y de una de las ventanas con los vidrios rotos salió una mano con un arma y me disparó en el pecho, en ese instante caí al suelo, de no haber sido por Cassolino no estaría hablando aquí, él corrió hacia mí, exponiendo su vida y me arrastró hasta ponerme en un lugar seguro. Mi pecho sangraba y solo recuerdo que se desató una balacera. Cassolino respondió con su arma y pedía por la radio refuerzos, pero estos no llegaban, pensé que era nuestro fin. Había puesto a mi amigo al borde de la muerte porque yo olvidé la regla número uno de un policía, cual es, proteger su vida sobre cualquier circunstancia. Al subirme al techo me convertí en un blanco fácil porque mi cuerpo estaba al descubierto. El disparo que me lanzaron fue certero y me hirió  cerca del corazón, creí que moriría desangrado, a lo lejos podía escuchar la voz de mi amigo que repetía ¡llegaron los refuerzos! ¡resiste Sánchez,! ¡resiste!. Después de eso perdí el conocimiento, solo se que en una ambulancia me llevaron de emergencia al Hospital Central, pude sobrevivir aunque perdí mucha sangre,  unos días después, logré salir del peligro y recuperarme. Cassolino me salvó, él arriesgó su vida por mí para salvarme, de no ser así, ahora no estaría contando este pasaje de mi vida, estoy seguro que los delincuentes me hubieran dado el tiro de gracia para morir. 
Gerardo Sánchez se quedó unos segundos en silencio como recordando aquel episodio donde casi pierde la vida. Luego agregó, los delincuentes fueron atrapados por los policías que vinieron en nuestra ayuda y sé que el que me disparó hasta ahora cumple condena. Mi querido amigo fue valiente y arriesgó su vida por mí, por eso me dolió no poder hacer lo mismo por él cuando estuvo en peligro. Fui al hospital durante varios días, hasta que en el cambio de turno de enfermeras, una de ellas me permitió pasar después de rogarle que me dejará ver a mi amigo. Me proporcionó un mandil, una gorra para el cabello y zapatos de hule para no infectar la sala de cuidados intensivos con algún microbio. Me acerqué a su cama y comencé hablarle, no debía tocarlo, le dije quien era y como lamentaba encontrarlo en ese estado. Él no podía contestarme pero sabía que me escuchaba porque abrió lentamente los ojos por unos segundos. Lo inyectaban con fuertes sedantes para que el dolor fuera menos intenso, las quemaduras cubrían todo su cuerpo, el corazón me dolía al ver en ese estado a un amigo tan querido, pero no podía hacer nada por él. Lo acompañe por diez minutos que fue el tiempo que permitieron, luego pregunté a la enfermera cual era su diagnóstico, ella me contestó que no creían los doctores que iba a superar su estado, él se encontraba demasiado grave. Cuando llegué a casa le conté Amanda lo sucedido a Cassolino, sabía que ella le tenía gran estima, mi esposa tampoco podía creer lo que se hablaba sobre él. Fueron varios días de agonía para mi amigo, yo lo visitaba a diario y algunas veces lograba  hablar con él, después de una semana de sufrimiento falleció, la fuerza de su cuerpo no logró superar las quemaduras.                             
-Señorita Elia, lo digo en serio, cuando me enteré de su muerte lloré, fue un golpe muy grande para mí. Mi hermano se había ido y yo no pude hacer nada para salvar su vida- comentó el Sargento.
-Hicieron alguna investigación sobre su accidente, algo quedó en claro- Agregó Elia Ruiz. 
-Si, hubo una investigación sobre su accidente. El carro siniestrado tenía los cables del contacto directo expuesto, por eso al encender la máquina una chispa saltó e inicio el fuego. Un mes después de su entierro, su esposa nos contó que él estaba sufriendo un problema grave de salud, su páncreas, tenía serios problemas  y los doctores creían que solo tenía unos meses de vida. Al enterarme quedé paralizado, no sabía nada de sus problemas de salud, jamás me había hablado de ello. Tal vez él pensaba que era mejor así y no deseaba preocupar a nadie porque ni sus padres ni hermanos sabían nada. El accidente y la muerte de mi amigo me hicieron reflexionar sobre muchas cosas y lo difícil que es cuando uno tiene familia. Siempre voy a extrañar a Cassolino él era un gran hombre en todas sus dimensiones. Ahora que estoy con este problema de salud espero salir adelante y superar el mal con la operación que me van a hacer, deseo vivir varios años más.
-Por supuesto Sargento, usted va estar bien después de su operación y tendrá varios años de vida. Lamento en verdad lo sucedido a su amigo, seguro que él está en un lugar en el cielo. Su relato fue conmovedor- dijo Elia y se despidió ya era hora de regresar a su oficina para terminar su trabajo.
Amanda había regresado del hospital después de visitar a su esposo, los horarios eran muy estrictos estaba a punto de irse a la cama cuando sonó el timbre de la puerta, ella pensó -seguro es Nora que me viene a contar algo sobre su día-. Al abrir la puerta se dio la gran sorpresa de su vida, Eran sus hijos Felipe y Andrés que habían llegado de viaje sin avisar el día para darle una sorpresa a su madre. Amanda lloraba de felicidad  al abrazar a sus hijos a los que extrañaba demasiado. 


CONTINUARÁ    
 

        
 

domingo, 9 de junio de 2024

TRES HISTORIAS...¡5,500 MSNM!

Amanda pasaba cada hoja del álbum  lentamente, su boda habia sido sencilla, cada foto le indicaba los acontecimientos de ese día. Su padre estaba delicado de salud pero insistió en que él la entregaría en el altar, eso nadie se lo podía negar. Amanda habló a solas con él para decirle que no se preocupe que ella entraría a la iglesia con uno de sus hermanos pero el padre le contestó: 
-Se, que no debo decirlo porque quiero a todos mis hijos por igual pero tú siempre has sido mi favorita y con la que podía conversar sobre todos los temas. No puedes negarme que entre contigo a la iglesia y te entregue en el altar, soy tu padre y tú mi hija mayor-. 
-Padre solo pienso en tu salud y lo agobiante que puede ser una boda, no quiero que te pase algo- contestó Amanda preocupada por la salud de su padre.
-No me va a pasar nada, estoy bien- refutó el padre con autoridad -solo prométeme que lo que acabo de decir nunca se lo cuentes a tus hermanos, esto es un secreto entre los dos-. 
-Si padre, no te preocupes no diré nunca nada, ellos te aman demasiado- agregó Amanda.
-Y yo a ellos también pero a veces es inevitable llevarse mejor con un hijo que con los demás-. contestó el padre y ambos con una sonrisa cómplice se prepararon para ir a la iglesia donde esperaba el novio.
En el camino a la iglesia dentro del carro, el padre de Amanda tomó su mano y le confesó algo que ella no sospechaba -hija debo ser sincero, cuando conocí la primera vez a Gerardo no me agradó, sentía que no era el hombre para mi hija. Cuando pasó el tiempo y lo fui conociendo más, cambie de idea y acepte que era el esposo para ti-.
-Padre, nunca me habías hablado de ese tema, me da gusto que ahora sea distinto y puedas apreciarlo en su verdadera dimensión-.
-Lo voy apreciar siempre y cuando sea un buen esposo, de lo contrario se las vera conmigo, él se lleva a mi joya más preciada- sentencio el padre muy seguro de lo que decia. 
Al entrar a la iglesia estaba el novio en el altar esperando a su amada, lo acompañaba su gran amigo Cassolino, él era el padrino de la boda. Después de la ceremonia familiares y amigos fueron a la casa de los padres de la novia para el almuerzo de celebración. Se habia decorado el patio con mesas y manteles blancos, flores por todos lados alegraban el ambiente y un gran toldo blanco los protegía del sol. El baile, el brindis, los saludos de familiares y amigos deseando que sean muy felices en su nueva vida. Amanda recordaba las lagrimas de su madre cuando partía a su luna de miel. -Mamá no llores, voy a estar bien-.
Su madre contestó -no mi hijita no son lagrimas de tristeza si no de alegría, vas a vivir una  nueva vida y yo te voy a extrañar, no me hagas caso, solo quiero que seas feliz-. 
Madre e hija se abrazaron como despedida y luego los novios partieron a su viaje de luna de miel. Solo fueron dos días, no tenían más permiso por el trabajo de ambos que era muy absorbente. Amanda sonreía con cada imagen de las fotos, podía recordar los detalle de su boda y no tenia queja alguna porque tuvo una vida serena y tranquila para formar su hogar y criar a sus hijos. Gerardo fue un buen esposo, padre  y gran apoyo para ella. Una de las fotos mostraba a Cassolino el amigo entrañable junto a los novios, que recuerdos que alegrías y tristezas junto a él. Amanda y la esposa de Cassolino eran muy amigas y los hijos de ambas también. Sin quererlo formaron una gran familia. 
Sonó el timbre de la puerta principal, Amanda estaba segura que era su hermana Nora. quien si no podía venir a esas horas: -querida Amanda- entró casi al atropello diciendo  -¡no sabes qué día! ¡qué día he tenido hoy! con las idas y venidas y un parto de ultimo momento. Tú sabes que no atiendo partos de esa manera pero este era una emergencia y no podía negarme. Llegaron a mi casa de un momento a otro y me rogaron que vaya a la casa de los vecinos que viven a cinco cuadras cerca al parque. La familia no quería que nadie se entere que pasaba porque su hija menor de quince años estaba en parto. Fue algo que no podía imaginar, sobre todo en estos tiempos con tanta información. Si te cuento todo esto es porque sé que de ti no va a salir una palabra. Nosotras sabemos que es así,  por eso te confió esto, yo he prometido a la familia silencio. Es un secreto profesional-. 
-Lo sé querida hermana, a veces ocurren situaciones que no esperamos pero suceden y debemos estar preparadas ¿Qué van hacer con la criatura recién nacida?- preguntó Amanda al final. 
-Se que van a mandar unos meses a la madre y a la bebé a la casa de un pariente en el interior del pais y luego va a regresar para criarlo en familia, eso es lo único que sé. La madre de la joven me ha confesado que no desean casarla, eso seria un grave error. Ella tiene que seguir estudiando-.
Las dos hermanas guardaron silencio y luego Nora reparó en el álbum de fotos de la boda de su hermana y comentó: -Amanda veo que estas con el álbum de tu boda, no te pongas nostálgica por favor, Gerardo va salir de esta y lo tendrás de nuevo en casa. Estoy segura que así será-.
Amanda contestó -Si, yo también sé que así será-.
Al día siguiente en el hospital todo parecía normal Gerardo habia amanecido de buen humor, ya estaba cerca el día de la operación y por fin esa pesadilla terminaba. Estaba cansado de esperar, salga bien o mal ya era hora de enfrentar la verdad sobre su enfermedad. Después de almuerzo como siempre la visita de la asistenta Elia Ruiz no se hacia esperar. 
-Sargento buenas tardes- saludó.
-Señorita Ruiz pase usted, que gusto verla de nuevo para seguir con mi historia-
-Créame- contestó Elia -todavía estoy impresionada con la historia de la familia de la niña, no he podido dejar de pensar en ello-.
-Yo le advertí- agregó el Sargento -cuando hay niños de por medio es más duro soportar una situación difícil, ese caso me tocó lo más profundo de mi ser. La vida tiene a veces caminos que no imaginamos pero suceden. Como el otro caso que le voy a contar, esto me tocó muy cerca y fue doloroso de aceptar para mí porque era una persona muy querida. 
-Estaba una mañana en la dirección general de la policía, tenia que hacer algunas gestiones cuando me encontré con Arredondo otro compañero de promoción de la escuela. -Sanchez- me saludo -¿cómo estás? no sé si te has enterado lo que sucedió a nuestro amigo Cassolino-. Mi primera reacción fue de sorpresa no sabia que habia sucedido con él, no nos veíamos desde hace varias semanas, estábamos trabajando en unidades muy lejanas una de la otra. Cassolino trabajaba destacado en la unidad de Barranca y yo seguía en Lima, nuestros trabajos nos tenían ocupados. Reaccione de mi sorpresa y pregunte -¿no sé nada de él hace tiempo que no lo veo?. -Mi estimado amigo- me dijo Arredondo -Cassolino está muy grave en el Hospital Central, dicen algunos compañeros que ha tenido un intento de suicidio-. Quede impactado con la noticia, no sabia nada y no podía creer que mi amigo, casi un hermano, hubiera hecho algo así, jamás seria capaz de eso. Yo conocía a Cassolino, el era un hombre integro y de gran valor. -Arredondo no puedo creer lo que me cuentas yo lo conozco, él no podría hacer algo así- agregue consternado. -Sánchez, yo te digo que él esta muy grave, tiene quemaduras de tercer grado en todo el cuerpo por un accidente con su carro, algunos dicen que no fue accidente-  finalizó Arredondo. Agradecí a mi amigo la información, terminé de hacer mis gestiones en la oficina de sub oficiales y salí corriendo al hospital Central de la Policía. tenia que ver a Cassolino en persona y hablar con él, no creía nada de lo que se hablaba a veces la gente dice cosas sin fundamento. Llegue al hospital y pedí permiso para visitarlo, mi amigo se encontraba  en cuidados intensivos y solo podía verlo a través de un vidrio. Estaba vendado de pies a cabeza. No sé que podía haber sucedido con él pero se encontraba inmóvil y apenas respiraba. Cassolino que ha pasado contigo porque estás así, me repetía varias veces.


CONTINUARÁ           
    
               
 

 

domingo, 2 de junio de 2024

TRES HISTORIAS... ¡5,500 MSNM!

¡Ernesto que vamos hacer! grite, mi esposo estaba aterrado con lo que sucedía a Larita, yo miré con a tensión sus manos y note que la piel comenzaba a tomar un color oscuro en algunas zonas. Mi niña lloraba desesperada, sus pequeñas manos parecían bultos. Ernesto me dijo: 
-Debemos llevarla al hospital, vístela ahora mismo, voy a sacar el carro del garaje-.
Mientras la señora Luisa  contando su historia, la niña en silencio escuchaba, estaba nerviosa con la que ocurría a su alrededor, aun ignoraba que habia pasado con su padre, su madre no la dejó salir a la calle después del terrible estruendo de la explosión.
El Capitán Márquez preguntó -señora usted vistió a su hija y bajó las escaleras para ir al hospital, su esposo en el camino hizo algún comentario al respecto-.
-No Capitán, él estaba en silencio, se le veía desesperado por la expresión de su rostro, sus manos temblaban en el volante y no podía articular palabras. Llegamos al hospital entramos por emergencia, una enfermera nos interrogó y examinó las manos de mi hija para ese momento y con la luz de los florecentes vimos que habian tomado un color oscuro. Larita se quejaba de dolor y la enfermera comentó que el doctor vendría a verla en seguida, nos hizo pasar a un apartado y nos dijo que acostemos a la niña en la camilla. Pasaron tal vez quince minutos cuando vino el doctor y examinó a Larita, unos segundos después muy serio nos dijo que debían hacerle algunos exámenes y radiografías. Nosotros comprendimos que tenia que ser así y dejamos que la enfermera se la lleve, mi hija lloró un momento pero después hubo silencio. Ernesto y yo nos quedamos solos, no podíamos hablar nuestras mentes estaba bloqueada por lo sucedido,  pasó una hora o tal vez más, suponíamos que la demora era porque estaban tratando las manos de mi hija para que vuelvan a su estado normal. Cuando regresó el doctor nos dijo que no habia otra salida debían cortar las manos de Larita, al escuchar sus palabras yo me tape la boca para no gritar y lloraba, mi esposo tomó al doctor por las solapas y lo zarandeo diciendo -¡No es posible! ¡No puede ser- gritó. Tuvo que venir el personal de seguridad del hospital para controlar a Ernesto. El doctor molesto nos explicó que la sangre no llegaba a sus manos y habia comenzado el proceso de gangrena.  Vayan al hospital que vayan les dirán lo mismo, los exámenes arrojan malos resultados, las manos han sido dañadas. Mi esposo cayó al suelo de rodillas. El doctor nos comentó que debíamos explicar que es lo que ha pasado con la niña para que sus manos estén en ese estado-. De mi garganta no salían palabras no podía hablar por el llanto y el dolor de la noticia, debíamos autorizar la operación. Larita estaba en una sala alejada de nosotros, -los dejo unos minutos a solas para que conversen y puedan firmar el documento que autoriza la operación- finalizó el doctor y se retiró. Mi esposo estaba como poseído solo repetía, yo soy el culpable, yo soy el culpable. Agotada por el llanto conteste -debemos decidir si operamos a Larita no hay opción, sus manos están dañadas, no tenemos otra salida. Sin darme cuenta mire las manos de Ernesto y vi que lleva puesto un anillo grande y grueso en la mano derecha con la que golpeo a nuestra hija. Tal vez ese anillo fue el que causó el daño. El doctor regresó a los minutos y tomamos la difícil decisión de autorizar la operación. Eran las doce de la noche cuando prepararon a mi hija para su operación, nosotros ya no hablábamos, no podía decir nada, sabia que Ernesto estaba desesperado  y yo deseaba morir.  La operación duró dos horas, cuando nuestra hija fue llevada a su habitación, permitieron que me quede con ella el resto de la noche. Mi esposo se fue a casa, yo no deseaba verlo, no deseaba hablar con él, condenaba su actitud y la tragedia que habia causado. En los días siguientes la vida en la casa se convirtió en una pesadilla, Larita tenia los brazos vendados desde los codos hasta las muñecas, mi esposo lloraba en cada rincón de la casa, se arrodillaba ante mi y me pedía perdón, su rostro tenia la expresión de una persona apunto de perder el equilibrio mental. Yo me encargaba personalmente de atender a nuestra niña, ella no podía hacer nada sola, la ayudaba a vestirse alimentarse y hacer sus necesidades biológicas. Teníamos que regresar al hospital en una semana, por supuesto que la policía vino a nuestra casa para investigar lo que habia pasado, les explicamos que todo habia sido un accidente, no existía en nuestro hogar maltrato infantil. Para terminar de empeorar las cosas Larita en su inocencia, cuando su padre se acercaba, ella preguntaba -¿papá cuando me van aponer mis manos? tenemos que regresar al hospital-. estas palabras desquiciaron a mi esposo completamente, ya no iba al trabajo, ni subía al carro, no quería saber nada de nada.
-Elia Ruiz- dijo -Sargento fue en ese momento que usted se dio cuenta que le faltaba a la niña-.
-Si señorita, como llevaba un polito de manga larga que le cubría los dos brazos, no repare bien al principio pero luego de las palabras de la señora nos dimos cuenta el Capitán y yo de la tragedia. Me estremecí de dolor, como le dije antes cuando en un caso hay niños, el dolor es intenso. El Capitán Márquez y yo teníamos hijos pequeños y sabíamos lo que significa el  drama de esta familia-.
La señora Luisa para terminar de contarnos lo sucedido nos dijo que su esposo ya no hablaba, salía a la calle y regresaba misterioso, hasta el día de hoy que sucedió la explosión y lo que ustedes han visto. Nosotros no entramos en más detalles, no deseábamos que la niña escuche que su padre no estaba más. El Capitán preguntó a la señora si tenia familia que la pueda ayudar y ella contestó que sus padres y hermanos estaban llegando para apoyarla. Nos despedimos y nos retiramos en silencio estábamos conmocionados con las palabras de la madre afligida que lloraba de dolor. Con el paso de los días las investigaciones arrojaron, que el padre habia comprado en el mercado negro cartuchos de dinamita, somos un pais minero no es difícil conseguirlos. Sacó el carro a la calle, tenia los cartuchos sobre las piernas, encendió las mechas y sucedió la explosión que fue aun más potente por la gasolina que tenia el carro. Ese fue el final del caso y de las investigaciones. La señora tuvo que ir a la jefatura para firmar su declaración - concluyó el Sargento.
Elia estaba sin palabras solo atinó a decir - Sargento estoy conmocionada, fue un caso muy triste de la niña y su madre, se imagina que fue de la pequeña sin sus manos. Luego supo algo de ellas-.
-No supimos más de la señora Luisa y su hija, la casa fue vendida y ellas se fueron a vivir con los abuelos de la niña. Siempre me he preguntado que fue de sus vidas-.
La hora de descanso habia terminado, Elia salió de la habitación del Sargento Sanchez a paso ligero estaba segura que le llamarían la atención, en el corredor se encontró con Amanda  y le dijo -señora buenas tardes, su esposo me ha contado una historia terrible y dolorosa estoy aturdida y no se si podre concentrarme en el trabajo. Amanda correspondió el saludo, ya sabia de que historia se trataba porque a ella le habia sucedido lo mismo cuando su esposo le contó sobre la tragedia de esa familia. 
El resto de la tarde los esposo conversaron sobre los hijos y los amigos, ya estaba cerca el día de la operación de Gerardo pero Amanda no habló del tema era mejor así.
En la noche en su casa Amanda fue directo al librero donde sabia que estaba guardado el álbum de fotos de su boda.  Se sentó cómodamente en su sillón favorito y abrió el álbum en la primera pagina estaba la fotos de los dos vestidos de novios, ella con un vestido de encaje blanco pero nada ostentoso y él con un terno oscuro, todo aquello le parecía tan lejano, recordaba cada detalle, por ejemplo las sonrisas nerviosas de Gerardo y la alegría de ambos se podían ver reflejada en cada imagen. 


CONTINUARÁ                      
    

 

domingo, 26 de mayo de 2024

TRES HISTORIAS... ¡5,500 MSNM!

La honda expansiva de la explosión se sintió diez cuadras a la redonda. El teléfono de la comisaria no dejaba de sonar con las denuncias de los vecinos, sobre lo que habia sucedido, pronto nos enteramos en que calle fue el atentado. Hasta ese momento creíamos que era un atentado. Cuando llegamos a la calle en mención el escenario era desastroso parecía una escena de guerra. Puertas y ventanas de las casas vecinas habian salido volando por la fuerza de la explosión, por toda la calle habia pedazos de carro esparcidos y lo más grave, pedazos de un cuerpo humano. esparcidos en la pista y veredas. Piernas, manos, brazos, tronco de un cuerpo y cabeza, fue aterrador observar todo aquello. Cerramos de inmediato la calle para evitar que los curiosos se acerquen y contaminen la escena. Nosotros no podíamos levantar los trozos del cuerpo, ni mover nada hasta que no llegue el medico legista y el fiscal para dar orden de levantamiento. Después que nosotros llegamos, llegó el equipo de agentes de la policía de investigaciones para investigar los hechos y lo que habia ocurrido. Yo conocía al Capitán del grupo de investigadores. Me acerqué a él y lo salude -buenas tardes mi Capitán- muy serio me contestó -¿qué ha sucedido aquí Sánchez? -Mi capitán habido una explosión y hemos llegado hace diez minutos, solo cerramos la calle y no hemos tocado nada hasta que se inicien las investigaciones- conteste un poco aturdido por lo sucedido. -Sanchez- me dijo el Capitán venga conmigo vamos a comenzar la investigación mientras llegan el fiscal y el medico. El Capitán Márquez organizó a sus agentes y luego me preguntó -¿Cuál es la casa de la familia a la que le pertenece este carro?-. Señor, es la casa del frente conteste y señale el lugar. La casa no tenia la puerta principal ni la del garaje, ambas habian estallado en pedazos por la cercanía de la explosión, lo mismo  pasó con las ventanas, era en verdad un escenario de guerra, apenas se podía caminar entre los escombros. En el interior del inmueble se encontraba una mujer joven y una niña de cinco años más o menos, a ellas no les sucedido nada, por suerte. El Capitán Márquez se presentó y la señora apenas podía hablar por el llanto. Tenia un pañuelo entre las manos con el que se secaba las lagrimas. En la sala donde estábamos, también habian volado los cuadros, adornos y algunos muebles estaban de cabeza. La primera planta de la casa se encontraba muy dañada, la madre y la niña por estar en la segunda planta no les sucedió nada, en caso contrario habrían sufrido daños. Hasta ese momento no me habia percatado bien en la niña pero después reparé que algo le habia sucedido, la pequeña estaba en silencio y la expresión de su rostro nos indicaba miedo y tristeza. El Capitán Márquez comenzó a interrogar a la señora para saber cuales habian sido los hechos y el por qué de la explosión. -Es usted pariente de la persona que ha sufrido el accidente- eso pensábamos, qué era un accidente pero en el transcurso de la investigación nos dimos cuenta que no era así. La señora contestó -él era mi esposo- dijo y la voz se le apagó por unos segundos.
Elia Ruiz comentó -Sargento pobre señora, el terror que debe haber vivido por la explosión-
-Si, eso es verdad- contestó el Sargento -mi estimada señorita, ella apenas podía hablar pero lo siguiente que nos dijo, nos dejo perplejos y conmocionados. El Capitán Márquez le pidió que relate lo sucedido para la investigación. Ella aceptó declarar y comenzó a contar lo ocurrido -todo lo que paso empezó un mes antes. Mi esposo llegó a la casa una tarde después del trabajo, estaba feliz porque lo ascendieron a gerente de una de las agencias de un banco importante donde él trabajaba. No cabía en su cuerpo de felicidad, 
-Querida- me dijo -me han ascendido a gerente en una de las agencias del banco que está muy cerca de nuestra casa, te das cuenta. Está es una promoción que yo esperaba-. Me abrazó y se puso a cantar de alegría, cargó a nuestra hija y reía junto a ella, dos días más tarde se apareció en casa con un carro nuevo. Recuerdo que entró en la casa, me tomó de la mano y dijo ven para que veas lo que he comprado. Era para él, la felicidad plena, un carro nuevo, con su puesto de gerente le habian aumentado el sueldo y no pensó en otra cosa que comprar un carro. Mujer ahora si vamos a pasear por toda la ciudad, iremos a donde tú  quieras, nuestra hija va a ser feliz en cada paseo. Ernesto comenté, vamos a poder pagar ese carro. ¡Si! contestó, no te preocupes todo está bien pensado y analizado, los pagos déjamelos a mí. El Capitán Márquez escuchaba sin interrumpir y yo un paso más otras también estaba atento, la señora continuo con su historia. Con el paso de los días mi esposo cambio, ya  no era el padre amoroso que jugaba con su hija, estaba más atento al carro que a nuestra niña. Yo le reclame su actitud, le dije que pusiera más a tención a nuestra hija pero no me hizo caso. Llegaba del trabajo, se cambiaba de ropa y en el garaje se ponía a lustrar y limpiar el carro varias veces, sacaba los pisos los sacudía los volvía a poner con cuidado para que la alfombra no se malogre y cuando salíamos a pasear teníamos que entrar en el carro en punta de pies, los zapatos no debían tener una sola mota de polvo y hay si por algún motivo cerraba muy fuerte la puerta, me gritaba como si ésta se fuera a desarmar.  El carro se habia convertido en el centro de su vida, le compraba todos los adornos que podía, era un exceso. Cuando su hija lo llamaba para jugar o le reclamaba su atención, él la resondraba, le decia ¡vaya con su mamá! la tomaba de la mano, la llevaba a la casa y cerraba la puerta. Luego regresaba junto al carro para seguir limpiándolo o lustrándolo en pocas palabras estaba obsesionado con él. Yo lamentaba su cambio porque él siempre fue un padre atento y un esposo cariñoso y ahora se habia convertido en un desconocido. Lo lamentable de todo esto vino después, era sábado, se suponía que íbamos a salir de paseo. Me aliste con mi ropa de deporte y aliste también a nuestra hija, le dije Ernesto ya estamos listas para pasear. Él habia abierto la tapa del motor y con medio cuerpo adentro me dijo que no podíamos salir a pasear porque le faltaba aceite al carro y además debía limpiar algunas piezas. Me quedé asombrada con lo que escuche, él fue el primero que habló de pasear todos los sábados. Molesta entre en la casa con mi hija, ella lloraba y yo trataba de consolarla, fui a servir un vaso con agua y mi niña no sé de donde sacó una chapa de una botella de  gaseosa, fue donde estaba su padre  y junto al carro, lloró y suplicó ¡papá, papá! porque no vamos a pasear. Su padre no la escuchó, entonces mi hija con la chapa que tenia en la mano comenzó a rallar con fuerza la pintura del carro. Ya puede imaginar usted Capitán Márquez la reacción de mi esposo, le quitó la chapa y le pegó muy duro en el dorso de cada mano, mientras levantaba la voz para resondrarla. Con el griterío salí de la casa y encontré a mi niña llorando desesperada, su llanto era de mucho dolor. Me moleste con mi esposo y subí la voz también para increparle porque le habia pegado a su hija. Cargue a Larita y entre en la casa, fuimos a su habitación y la  consolé para que no siga llorando, el resto del día no hablamos con su padre. En la noche pasó lo peor, las manos de mi niña se habian hinchado de tal manera que los dedos se le pegaban unos a otros, no podía cerrar la mano y hacer puño. Grite asustada, mi esposo subió a la habitación y también se asustó. ¡Qué le habia pasado a mi hija! repetía en voz alta y lloraba desesperada. ¡Ernesto que vamos hacer!.  


CONTINUARÁ                         

 

domingo, 19 de mayo de 2024

TRES HISTORIAS... ¡5,500 MSNM!

El Sargento Sánchez por un instante quedó en silencio, Elia Ruiz la asistente estaba nerviosa y asustada al ver que el paciente no hablaba y apenas respiraba.
Luego de unos segundos Gerardo Sánchez se recompuso y dijo -calma señorita, ya estoy bien fue una pequeña descompensación nerviosa al recordar episodios de mi vida que son tristes, amargos y me llenan de culpa, el más grande de ellos es haber sido un hijo ingrato-. Elia quiso interrumpir al Sargento pero éste volvió a decir: -sí, tengo que decirlo, he sido un hijo ingrato y esa es una carga que llevo de por vida. Cuando bajé de la montaña y me despedí de mi familia, nunca volví a regresar, siempre estaba ocupado, nunca tenía tiempo, siempre era el trabajo o algo más. Ni siquiera cuando mis padres murieron fui a despedirme de ellos. Me considero un mal hijo y estoy lleno de culpa y tristeza. Sabía como estaba mi familia por uno de mis hermanos que bajo de la montaña años después y ahora es doctor, él vive en Ayacucho, en esa ciudad ejerce su carrera de medicina. Con él estuve siempre conectado, él me buscó para decirme como estaban nuestros padres. Nada justifica mi descuido, nada justifica el olvido a mis padres y hermanos. Es una culpa que llevo y en muchas ocasiones me aprieta el corazón- terminó de decir el Sargento con voz triste y guardó silencio.
-Elia- respodio -usted no debe atormentarse de esa manera, es cierto que cometió un grave error, pero debe saber que los padres perdonan las faltas de sus hijos y yo estoy segura que ellos antes de dejar este mundo ya lo habían perdonado porque sabían que usted estaba luchando solo en la ciudad para abrirse camino y eso no es fácil de lograr cuando no se tiene la ayuda de la familia. No sea demasiado duro con usted y cuando rece por sus padres, pídales perdón. Donde ellos están ya lo han perdonado. Además la vida de un policía no es fácil, el trabajo que tienen es difícil y complicado y las horas de trabajo no son siempre de 9 a 5 pm. 
-Gracias señorita Elia- dijo el Sargento -mi esposa dice lo mismo que no debo juzgarme con dureza. Ahora voy a continuar con mi historia. Como le comentaba mi vida en la escuela era muy parecida a la del ejército salvó por los estudios que teníamos para formarnos como buenos policías. El trabajo en las calles muchas veces es muy peligroso. En los dos años de la escuela estudié y trabajé fuerte para lograr mis objetivos, también hice buenos amigos entre ellos Andrés Cassolino, mi segundo hijo lleva su nombre como muestra de nuestra amistad y además él era su padrino. Habló en pasado porque después voy a contarle que pasó con este querido amigo. En la escuela y en el trabajo nosotros éramos Cassolino y Sánchez esa era la costumbre y así nos quedamos. En cuanto a mi querida Amanda la vida nos volvió a juntar. Yo habia terminado mis estudios y era el día de mi graduación, toda la promoción estaba lista para salir y ejercer su trabajo, recuerdo que Cassolino y yo fuimos destacados a la misma Comandancia, estábamos felices. Después de la ceremonia de graduación y las palabras de los Comandantes y Generales, hubo una pequeña celebración en la casa de la familia Cassolino, disfrutamos de la alegría, de las felicitaciones de la familia, amigos y vecinos, hasta ese momento había cumplido mis sueños. Al día siguiente fue una casualidad encontrar Amanda en mi camino, ella me saludó y felicitó por mi graduación, me sorprendió su actitud amigable y cortés. No me atreví a invitarla a salir porque no deseaba recibir un no por respuesta. Me contó que todavía le faltaba unos meses para terminar su carrera de obstetris. Me alegre por ella y también la felicite, entonces me dijo: 
-Gerardo si deseas podemos ir a tomar un jugo, conozco un pequeño restaurante que tiene mesitas en la calle y es muy agradable el ambiente, preparan unos deliciosos jugos, tal vez ahí podemos conversar-. Me quedé sorprendido estaba escuchando correctamente o era una alucinación. Reaccioné de mi estupor y conteste rápidamente, por supuesto Amanda podemos ir donde tú desees. En la juguería conversamos de temas varios, ella tenía razón los jugos en el lugar eran deliciosos y se convirtió en nuestro lugar de encuentro siempre que podíamos hacernos un tiempo, yo por mi trabajo y ella por sus estudios. Recuerdo en una oportunidad que ella llevaba un libro de anatomía, me dio el libro y dijo: 
-sabes cuantos músculos entran en acción a la hora del parto, el cuerpo humano es asombroso-.  El destino nos había juntado de nuevo y no iba a desaprovechar, esta oportunidad. Cuando Amanda terminó su carrera y se gradúo comenzó a trabajar en un hospital, sus horarios también eran complicados pero los fines de semana eran nuestros, siempre que no nos tocará trabajar haciendo guardias en nuestros respectivos trabajos. El noviazgo fue una época muy buena, nosotros estábamos enamorados y soñábamos con casarnos y vivir juntos  Cuando cumplí los 29 años le pedí matrimonio, ella era un año menor y aceptó mi propuesta solo con una condición, que iba a seguir trabajando y ejerciendo su carrera. Yo no debía impedir aquello, estuve de acuerdo, pensé que no en vano había estudiado tanto para luego quedarse de sin hacer nada. Nos casamos como lo habíamos planeado, mi amigo Cassolino fue el padrino de boda. Después vinieron nuestros hijos, juntos hemos vivido tiempos buenos pero también momentos difíciles, logramos salir adelante hasta llegar a estos días. Ha sido grato y feliz compartir mi vida con Amanda y mis hijos. En cuanto a mi carrera como policía he visto y vivido de todo y puedo decir que no siempre eran cosas buenas. Recuerdo un caso que me afectó demasiado porque cuando hay niños de por medio esto se vuelve más complicado y triste, nunca te llagas acostumbrar.                            
Era mediados de la década del setenta yo trabajaba en la comisaria de Lince. Habían pasado más de diez años que había salido de la escuela, mi amigo Cassolino fue cambiado a otra comisaria, ya no trabajábamos juntos pero siempre nos visitábamos, para ese entonces él también estaba casado y nuestras esposas eran buenas amigas,  nuestros hijos jugaban juntos y la vida parecía no tener fin. Si mal no recuerdo era el mes de octubre y el invierno frío y gris había terminado. En la comisaria todo estaba tranquilo, parecía que iba hacer un día normal, con algunas capturas de delincuentes menores, quejas de algunos vecinos por disturbios en la vía pública, además de papeletas con multas de tránsito. El Mayor de la comisaria me llamó -Sánchez donde está su informe sobre las detenciones a los delincuentes menores, lo quiero en mi escritorio en un hora-. Tenía que darme prisa para escribir a máquina el informe que deseaba el Comisario. Sentado en mi escritorio comencé a redactar el informe, en la tercera linea fui interrumpido por uno de mis compañeros que dijo: 
-Sánchez tienes que ocuparte de este caso-. No puedo contesté, voy a escribir mi informe. Pero mi compañero insistió, me puse de pie y fui averiguar de que se trataba, era un hombre joven que entró en la comisaria, había sido asaltado en una de la calles del distrito muy cerca a la jefatura, estaba en ropa interior y sin zapatos, le dieron algunos cortes por resistirse. Fue lamentable lo que le había sucedido apenas podía hablar de la indignación y el miedo que sentía. Le dimos una manta para que se cubra y tomamos su denuncia y la descripción de lo que había pasado, luego en un carro patrullero lo llevaron a su casa. Terminado el papeleo del caso, volví a mi escritorio para ocuparme del informe. De pronto un terrible estruendo sacudió las ventanas y puertas de la comisaria, mi escritorio se movió. ¡Qué había sucedido!  ¿Era un atentado?  ¡una bomba!. Fue muy cerca de la comisaria el estruendo, el ruido habia sido fuerte, todo el cuerpo policial se puso en alerta y nos dispusimos a salir para buscar el lugar donde habia ocurrido el atentado. 


CONTINUARÁ                  
 

lunes, 13 de mayo de 2024

TRES HISTORIAS... ¡5,500 MSNM!

Era de noche y Amanda en su casa conversaba con Nora su hermana, ella vivía a solo una cuadra, por ese motivo visitaba a su hermana Amanda con frecuencia. Las dos habían terminado de cenar y tomaban un café caliente en la sala. Las noches eran cada vez más frías, el invierno se anunciaba. 
-Amanda- decía Nora -ahora que ya saben la fecha de la operación ¿cómo se encuentra Gerardo? seguro está preocupado y nervioso pero todo va a salir bien querida hermana, tu esposo va salir del hospital sano y caminando. Todo lo que sucede ahora va ser parte del recuerdo en unos días- 
-Si, lo mismo pienso yo- contestó Amanda con seguridad  de que así sería -en este momento Gerardo está preocupado y trata de ser optimista pero lo conozco y sé que no quiere que yo me preocupe demasiado por  él-.
-Cambiando un poco el tema, te cuento que está semana para mí fue muy difícil y de bastante trabajo. Tuve tres partos, dos de ellos duraron varias horas, las madres primerizas demoran y el tercero se complicó un poco, pero gracias al cielo, los tres bebes dos mujercitas y un varón nacieron bien y sin contratiempos. Me aseguré que no quede rastros de placenta en el útero para evitar infecciones y complicaciones. La verdad es que las dos sabemos que siempre, un parto es de cuidado y hay que tomar todas las medidas de seguridad sanitarias para que después no existan consecuencias, peor aún, si se tiene el bebé en casa- terminó de decir Nora.
Amanda agregó -ya te has puesto en contacto con la institución que se va encargar de la adopción del bebé de tu joven paciente-
-No, aun no he hablado con ellos, pues recién va a cumplir cinco meses y hay varias semana de espera, lo que si te puedo asegurar es que su embarazo va muy bien, ella es joven y fuerte- dijo Nora al final.
Entre Amanda y Nora había mucha confianza, una era confidente de la otra y viceversa. Hablaban de todas sus cosas sin temor de que la otra pueda comentar con otras personas sus secretos. Eran dos hermanas muy unidas. 
Cuando Nora se despidió, Amanda se dispuso ir a dormir después de darse un baño, se puso su camisón preferido  y se animó a ver la televisión, había dejado a la mitad una serie policial que estaba viendo con su esposo, porque tuvo que llevarlo al hospital con dolores que venían desde la espalda hacía adelante hasta el bajo vientre. Gerardo fue internado y así comenzó su odisea para detectar cual era el mal que lo aquejaba. 
La casa que poseían los esposos ya había sido cancelada la hipoteca, los papeles de propiedad en orden y en algún momento Gerardo conversó con Amanda sobre todo aquello a lo que tenía derecho en caso de que él falleciera. Amanda se estremeció, no quería pensar en nada negativo, ella no necesitaba más dinero del que recibía por su pensión de retiro que le otorgaba el gobierno por sus treinta años de servicio como obstetra. Quería a su esposo de regreso en la casa para vivir una vida tranquila y llena de paz. Habían pasado juntos muchas situaciones difíciles y ahora se merecían un descanso sin sobresaltos. 
La noche no era buena consejera eso lo sabía muy bien el Sargento Sánchez, tendido en la cama del hospital no quería pensar en nada que signifique preocupaciones, se levantó y se acercó a la ventana a través de los vidrios miraba hacía el jardin, las luces del alumbrado creaban sombras sobres las plantas dando una sensación de apariciones, pero no tenebrosas sino tranquilizadoras. Estuvo de pie un buen rato, mirando por la ventana, que lejos parecían esos tiempos de su vida en lo alto de la montaña, casi no podía creer que alguna vez había vivido en la altura junto a su familia. El cansancio de estar de pie lo venció y se fue a dormir. mañana temprano sería otro día sin muchos cambios y la misma rutina en el hospital. 
Al día siguiente muy temprano tomó un desayuno ligero pero primero vino la ronda médica para controlar su estado de salud, no había cambios, todo estaba igual, solo había que esperar el día de su operación para definir de forma segura que pasaba con su cuerpo que se negaba a funcionar correctamente.
Transcurrió la mañana sin ningún incidente, conversó con algunos pacientes que como él esperaban el día de su operación. En la tarde después del almuerzo mientras dormitaba, entró en la habitación, Elia Ruiz para seguir conversando sobre su historia pero al verlo que dormía se dio media vuelta para salir de la habitación. En ese instante escuchó la voz del Sargento que decía: -Pase señorita Ruiz no estoy durmiendo-.
-¿Cómo esta Sargento? pensé que dormía y no quería molestarlo- contestó la asistente.
-No se preocupe, no me molesta, es todo lo contrario. Usted es una persona que sabe escuchar y eso me alivia y me hace olvidar mi enfermedad. Bueno en que nos quedamos. ¡Si!, ahora recuerdo, yo había ingresado a la escuela de Sub Oficiales de la Policía. Mi Vida en la Institución, no fue muy diferente a la vida en el ejército, era la misma disciplina y orden, salvo los estudios  sobre leyes, el trato con los ciudadanos, nos enseñaban cómo debían ser las intervenciones policiales con los civiles y cómo actuar frente a la delincuencia y otros temas policiales. En la escuela hice muchos amigos que eran mis compañeros de promoción. Hay conocí Andrés Cassolino, él se convirtió en mi mejor amigo y cuando nos recibimos de policías, juntos hicimos intervenciones y capturas a la delincuencia.  En el primer año de la escuela no podíamos salir durante tres meses, teníamos que aprender y acostumbrarnos al régimen policial, luego de ese tiempo salíamos los fines de semana. Como yo no tenía parientes en la capital, mi amigo Andrés me ofreció una habitación en su casa, con su familia. Estaba tan agradecido que insistí en pagar una renta no deseaba abusar de nuestra amistad. El dinero que ganaba haciendo trabajos y arreglos eléctricos me servían para pagar la renta. Su madre era una señora muy buena y su padre lo mismo, me hacian sentir que estaba en familia. Yo no puedo olvidar ese tiempo con la familia de mi amigo y mi vida en la escuela. Tengo que agradecer a los vecinos que los fines de semana que estaba libre solicitaban mis servicios como técnico electricista, muchos de ellos me recomendaban con sus amigos y así no me faltaba trabajo, podía tener dinero que era muy necesario para vivir en la ciudad. También conocí en ese tiempo algunas jóvenes con la que salía a pasear de manera amistosa, yo estaba tan concentrado en mi carrera que no quería distraerme con nada que no fueran los estudios. En el segundo año de escuela conocí Amanda, ella me impresionó por su delicadeza, su forma de actuar, además de ser muy atractiva. Pero ella no se fijó en mi, en lo absoluto y no es porque fuera orgullosa sino que estaba tan dedicada a sus estudios de obstetra que no tenía tiempo para nada más. Recuerdo que insistí en invitarla varias veces pero ella siempre me decía lo mismo -tengo que estudiar, lo siento no puedo distraerme-. Eso me ponía triste hasta que dejé de verla por un tiempo y continúe mi vida en la escuela con mis estudios, iba por otros lugares donde sabía que no la encontraría. 
En la capital estaba lejos de mi familia, los extrañaba sobretodo el primer año, pero luego fui acostumbrándome a la vida en la ciudad. 
La voz del sargento por unos segundos se apagó, no podía seguir hablando. Elia se asustó pensó que había entrado en crisis debido a su salud. 
-Sargento... ¿qué sucede? ¿qué pasa?  ¿desea qué llame a una enfermera?-.
Gerardo Sánchez levantó la mano para decir que no, trataba de recomponerse y seguir hablando pero unas lágrimas cayeron por sus mejillas. ¿Qué recuerdos lo atormentaban?... Elia no lo sabía, se sentía culpable al ver al Sargento en ese estado. 


CONTINUARÁ